miércoles, 30 de enero de 2019

COLOMBIA. Asesinado otro líder campesino; no fue el ELN, así que la comunidad internacional ni se ha inmutado

tomado de:
insurgente.org



30/01/2019
¡Cuánto cinismo y cuánta hipocresía! Cómo cambia el cuento cuando los muertos los ponen la gente sencilla y honesta que lucha por el bienestar del pueblo. Hace no tanto tiempo estalló un coche bomba en una academia de cadetes de Bogotá, donde se forman los futuros represores del pueblo. Fue un atentado reivindicado por el ELN y, cómo no, muchísima gente, usurpando el trabajo a los jueces, condenó el atentado. La llamada comunidad internacional al completo se pronunció “aterrada” contra el hecho, y también algunos gobiernos de izquierdas.

Como en el caso que nos ocupa, la mayor parte de tan “sensibles” individuos nunca dicen nada cuando un día sí y otro también caen asesinados líderes o lideresas sociales. Está claro que para ellos existen personas y personas, y no a todas las tratan por igual.

El líder campesino colombiano Dilio Corpus Guetio, fue asesinado ayer en el departamento suroccidental del Cauca, uno de los más violentos del país sudamericano.
Corpus Guetio se desempeñaba como miembro de la guardia campesina e integrante de Asocordillera, organización filial de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria. Según reportes de las autoridades, la víctima fue baleada tras salir de su vivienda en el municipio de Suárez. Le dispararon desconocidos desde un vehículo en marcha cuando el dirigente campesino se trasladaba en motocicleta hacia su finca para trabajar la tierra.

El departamento del Cauca, en la región del Pacífico colombiano, es de los más golpeados por el narcotráfico y por la violencia ejercida contra los líderes sociales, campesinos e indígenas.
Desde comienzos de este año ya han sido asesinados cuatro líderes sociales en el Cauca colombiano.
Para mañana está previsto en Colombia un Consejo de Seguridad Nacional con el fin de instrumentar medidas frente a la escalada de crímenes contra defensores de los derechos humanos.
¿Otra hipócrita puesta en escena, de cara a la galería, que no resolverá nada?

 

viernes, 25 de enero de 2019

Uruguay Abella reclamó de Venezuela medidas “más radicales“ que las actuales | Diario la Juventud - Uruguay 24/01/2019|JLV




Tomado de:
diariolajuventud.com

5-6 minutes











El Candidato a la Presidencia de la República Oriental del Uruguay por la Unidad Popular, maestro Gonzalo Abella, dijo que era previsible que el Imperialismo intentara Rendir por hambre a la Revolución Bolivariana, y utilizar apoyo Brasileño-Colombiano para invadir. En ese sentido Reclamó unidad, mando único, y medidas mucho más radicales que las que se han estado tomando. Y señaló que si no somos campo de lucha seremos base de una agresión. No hay alternativa.

El bloqueo de los alimentos y los medicamentos promovido por EEUU y la Oligarquía Caraqueña ha sido fundamental (y) ahora dependerá de la Resistencia de la población, la firmeza de los mandos militares y de la Profundización de los cambios que haga el Gobierno, dijo Abella.

Lo que sigue fue la nota realizada ésta mañana por el Informativo de CX36, Radio Centenario.

José Luis Vázquez: Maestro Abella ¿qué podemos esperar de ésta nueva intentona Norteamericana sobre Venezuela?

Gonzalo Abella: Si hay algo previsible es que el imperialismo norteamericano no iba a dejar tranquila a Venezuela, la iba a asediar, a acosar, a bloquear, e iba a hacer todo el esfuerzo para acorralarla por hambre e invadirla militarmente a través de Colombia y Brasil.

O sea la estrategia era muy clara, se vio mucho tiempo atrás, y con la asunción de Bolsonaro, Trump entendió que era el momento de precipitarla.

El tema del desabastecimiento es un viejo recurso del capitalismo contra todos los Estados que quisieron ser soberanos, Churchill lo previó para la Revolución Rusa allá en 1918, que la mano del hambre acogote a la revolución en su cuna.

Después todo el tema del juego del desabastecimiento, hay que recordar que el muro de Berlín en los años 50 surgió porque la construcción del socialismo en Alemania no podía darse porque en una ciudad dividida se arrasaba con lo que aparecía en las góndolas de los supermercados, en Berlín Oriental, todo lo que era subsidiado por el Estado desaparecía, más el sabotaje, y eso fue lo que pasó en Venezuela, al no poder derrotar políticamente al chavismo, se empezó a destruir la economía.

El operativo de Arabia Saudita de bajar el precio del petróleo para que todo el proyecto bolivariano fuera golpeado en la parte económica, después el bloque financiero, después toda la violencia desatada provocada desde fuera, como es provocado desde afuera el desabastecimiento de medicinas y alimentos subsidiados.

En este momento nosotros tenemos una situación prácticamente de dualidad de poderes, por un lado el pueblo y su legítimo gobierno revolucionario, por otro lado un golpe de Estado apoyado por Estados Unidos, pero que además tiene base social, porque el desabastecimiento es real, porque la gente está mal y no sabe a quién culpar, entonces quiere un cambio, mucha gente desinformada de lo que pasa, no podemos atribuir que son todos escuálidos organizados los que en Montevideo piden la salida de Maduro, son gente ignorante desde el punto de vista político que no se da cuenta dónde está la cosa y dónde debe resistir la patria porque los esperan sino un futuro de infierno si cae la revolución bolivariana.

En ese marco yo creo que mucho va a depender de la firmeza de las fuerzas armadas bolivarianas, de la firmeza de la energía del gobierno que tiene que tomar medidas más radicales de la que está tomando, pero fundamentalmente de la organización ciudadana, de los que apoyan a Maduro acríticamente y los que lo apoyan con duras críticas, pero que cierran filas contra la invasión extranjera.

La capacidad de organización de la gente, de no responder a las provocaciones, pero responder con firmeza y con los medios que correspondan a cada situación, exige mando único, exige una plena confianza mutua, una coordinación de personas que piensan diferente, pero que no quieren la invasión, y eso se va a ver más claro en los próximos días.

Incluso yo te diría más, vamos a poder medir si estos pequeños conatos de golpismo fueron totalmente sofocados, o desde el punto de vista conspirativo que tanto conocen las fuerzas armadas, hay un sector de derecha más extendido y más ramificado que va a golpear cuando lo entienda pertinente.

Es decir, estamos en una situación de durísima confrontación de clase entre el imperio y un Estado soberano, acá se acaban las críticas que podamos hacer a Maduro, acá se trata de una invasión, y no podemos estar neutrales. Es decir, con el gobierno venezolano en este momento, con el pueblo venezolano, contra la agresión extranjera, porque si no somos campo de lucha, pasamos a ser base de agresión.

Nuestro gobierno es vacilante, por ahora no se ha sumado al golpismo internacional, pero tenemos que presionar con movilizaciones para que eso no ocurra.

jueves, 10 de enero de 2019

Venezuela El 10 de enero el presidente debe presentar un programa que resuelva las angustias y expectativas populares


aporrea.org

 
Julio Escalona /

Para resumirlo de manera sencilla, con todo respeto diré, que no debería ser una ratificación de "la política de precios acordados" y la transferencia de dólares de la renta petrolera al capital privado. Tampoco el sistema de transferencia beneficios al pueblo regalándole bienes. Tampoco un sistema de transferencia fundado en la colocación de precios de mercado. Debe establecerse un sistema de retribución solidaria, que he explicado en otros escritos de manera reiterada.
Por supuesto, el presidente es plenamente soberano para tomar sus decisiones. Yo sólo recojo, de manera solidaria para con el presidente y para con el pueblo, las opiniones y sentimientos que recojo en la calle y deseo, sinceramente, que las decisiones presidenciales sean aplaudidas por la gente. El presidente sabe que cuenta con mi solidaridad y afecto. Pero la crítica y las alertas también son parte de la solidaridad. Esas asambleas en las que a veces se convierte el metro, intuyen que vienen tiempos difíciles. En paz se pueden vivir de manera menos cruenta.

El significado de las decisiones de los gansters del grupo de Lima


El presidente Nicolás Maduro tomará posesión el 10 de enero bajo las condiciones establecidas en el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es decir, ante el Tribunal Supremo de Justicia. Este hecho, imprescindible para consolidar nuestra soberanía e independencia, lo defenderemos bajo cualquier circunstancia.

Los gansters del grupo de Lima, títeres de Donald Trump tienen, entre otros propósitos, frustrar los procesos de profundización de la democracia que vivimos, desmoralizando al pueblo mediante las operaciones de guerra psicológica, el bloqueo económico, comercial y financiero y paralizar la necesidad, como parte de dicho proceso, de juzgar, detener, encarcelar y expropiar a la quinta columna corrupta y traidora, pues muchos de los miembros de dicha quinta columna son cómplices que terminan, milmillonarios, huyendo a EEUU para culminar la traición, cooperando con los intentos para destruir el proceso venezolano
Los gansters políticos del grupo de Lima, no tienen autoridad para juzgar, reconocer o desconocer a gobierno alguno. El desconocimiento del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, es parte de un proceso de intervención extrajera propiciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, con la finalidad de derrocar al gobierno bolivariano.

Está planteada una agresión contra la soberanía de nuestra patria, que puede desencadenar una intervención militar que provocaría destrucción, crímenes, muertos, heridos, hambre, etc. configurando un delito de lesa humanidad. Por tanto, los venezolanos que lo apoyen, son traidores a la patria y deben ser enjuiciados como tales.

La Asamblea Nacional constituyente debe estudiar esta situación y tomar medidas legales contra los traidores y señalar acciones en el campo de la diplomacia para aislar a Donal Trump y sus lacayos del grupo de Lima.
Como parte de este proceso de defensa de la patria y particularmente de nuestra economía, es necesario que el vicepresidente correspondiente le explique al pueblo a través de la ANC la política de "precios acordados"
Consolidaremos el bloque histórico de clases explotadas que liberará la patria y construirá el socialismo.

Iremos construyendo la unidad cívico-militar en cada barrio, en cada pueblo, en cada fábrica, en cada comuna.
No nos rendiremos. Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, defendiendo la patria con la luz de la paz, la justicia y el amor, que incendiará los amaneceres con libertad y democracia.
El pueblo venezolano defiende y defenderá al presidente Maduro, pues es una manera de defender la constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el proceso de construcción de opciones libertarias que el pueblo intenta cotidianamente y que la guerra puede destruir

Las campesinas y los campesinos, las obreras y los obreros, las y los intelectuales, las y los estudiantes, las valerosas e imprescindibles mujeres de todos los lugares y sectores, las pequeñas y los pequeños empresarios y medianas empresarias y medianos empresarios patriotas, las comuneras y comuneros y todos los que soñamos en una patria libre y soberana, todas y todos los que lanzamos nuestras palabras al viento convertidas en flechas de esperanza en un mundo mejor, en puños de hierro, de amor, de fuego, que enfrentan y derrotan la amenaza imperial no permitirán que unos gansters mimetizados como presidentes, consumen una evidente agresión contra nuestra patria.

Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, con el corazón y el alma henchidos de amor, de paz, de sueños que se construyen con las manos, con el cerebro y ojalá no hagan falta el fusil y la metralla.

No queremos la guerra, pero no nos rendiremos: rezaremos, cantaremos, sembraremos, produciremos, marcharemos, declamaremos, pero si vienen con los cañones del odio, con los fusiles que quieren arrasar los campos, las bombas destructoras de vida, de sueños, de ciudades, toda la patria se convertirá en un campo de batalla, desde las grandes plazas hasta el último rincón donde tenga que refugiarse la esperanza para lograr la salvación de las niñas y niños, de las semillas que representan la simiente que reconstruirá a Venezuela, que salvará a nuestros dioses de amor, de fe, que son los que nos ayudan y ayudarán a levantar nuestras banderas de hoy y de mañana. Nuestras banderas de amor que destruyen el odio y mantienen eternamente las flores de los versos de José Martí:
"Cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Pero, "para el cruel que me arranca el corazón con que vivo", levantaremos la chispa que incendiará toda la pradera donde los imperialistas, sus lacayos, los quinta columnistas, los traidores se quemarán por la resistencia y avance de los soldados, milicianos y oficiales de nuestra gloriosa FANB, que no será un simple aparato militar, sino todo el pueblo (obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, escritoras y escritores, periodistas, artesanas y artesanos, pintoras y pintores, escultoras y escultores, arquitectas y arquitectos, poetisas y poetas, novelistas, profesionales de todas y todos los oficios y creaciones, los LGBTI) en fin, un pueblo unido que jamás será vencido.

Nunca el odio será nuestra bandera. No imitaremos a los imperialistas que sólo saben sembrar la muerte. No, nunca nos separaremos del derecho internacional humanitario, nunca dejaremos dialogar de con el que pueda haberse equivocado, con el que decida avanzar contra el enemigo imperial independientemente de las diferencias que se mantengan. Si los imperialistas se lanzan a la guerra, que no queremos, será una guerra de todo el pueblo: con los que siempre han visto la luz de la dignidad y el patriotismo, con los que en un momento dado no han sabido qué hacer, con los que por inconsciencia se han colocado contra la patria, pero decidan rectificar, con todos los que manteniendo visiones diferentes, decidan luchar contra el enemigo común, en fin, el pueblo pleno de organizaciones con la frondosidad vegetal que se extiende por todos los suelos, caminos, ríos, mares, montañas de nuestra amada patria, va uniendo a todas y todos los que puedan ser unidos, porque nosotros no somos criminales ni nuestro corazón ni nuestra alma pueden contaminarse por el odio de los imperialistas y sus lacayos. Porque la unidad no puede hacer desaparecer la diversidad, ni juntarnos significa que seamos una tabla rasa.

Pero, si se desata la guerra multifacética que se va desenvolviendo, pero sin duda criminal, llena de traiciones, simulaciones, confusiones, dobles caras, falsas noticias, etc., es necesario comprender que los debates ni la disciplina pueden desenvolverse como si estuviéramos en las circunstancias de una democracia participativa y protagónica. Una cosa es el debate y el diálogo en esas condiciones y otra en condiciones de una guerra que tiene entre sus maneras de desenvolverse sembrar la desconfianza, la duda, el descontento, el reclamo permanente, etc.

Nosotros no queremos la guerra, nosotros somos soldados de la paz, pero tenemos el legítimo derecho a la defensa. Pero el derecho a la defensa no significa que nos convirtamos en criminales llenos de odio echando espuma por la boca. Nunca podemos perder nuestra humanidad. Esto es lo que nos distingue de los criminales. El presidente Chávez fue un cristiano consecuente. El presidente Maduro le está dando prioridad a la paz y nunca nos apartaremos de ese camino, pues apartarse de él es apartarse de Dios, el Dios de los pueblos, no el de los traidores a Dios que forman la alta jerarquía eclesiástica. que en verdad creen en el dios (con minúscula) de los Bolsonaros, que principalmente se ocupan de distribuir el opio que corrompe a los pueblos y los conduce por el camino del infierno.

A los gansters del cartel de Lima les decimos, no intenten incendiar a Venezuela porque ese fuego se les puede devolver. No hay cortafuego que logre detener el que puedan crear los pueblos bolivarianos unidos. No intenten agredir a un pueblo bravío. No le echen leña al fuego, porque se pueden quemar. Ya una vez este pueblo venezolano cruzó fronteras para liberar. La diferencia hoy es que hay un pueblo colombiano, ecuatoriano, peruano, latinocaribeño, que está luchando con valentía por liberarse de las cadenas y tiene los martillos para romperlas. Pueblos que pueden unirse y romper no sólo las cadenas que nos oprimen, sino también las murallas y, sobre todo, las bóvedas de los bancos que nos roban y las de los capos de la droga que nos envenenan.

La Asamblea Nacional Constituyente puede ser el gran espacio para el diálogo político, con una destacada participación de las organizaciones populares, las comunas, las y los empresarios patriotas, las organizaciones políticas de todas las tendencias, reconociendo que la CRBV le otorga facultades muy claras al presidente de la República en las decisiones políticas trascendentes
El pueblo debe volcarse a las calles pacíficamente y con una gran conciencia política y utilizando las asambleas de ciudadanas y ciudadanos para tomar decisiones que según la CRBV, artículo 70, tienen carácter vinculante y el artículo 51 de la misma constitución, que le otorga a los venezolanos el derecho de petición y a los funcionarios públicos, la obligación de responder y resolver. En fin, todos los sectores sociales deben asumir firmemente la democracia participativa y protagónica, hacerla propia y tomar las decisiones necesarias para garantizar la convivencia pacífica y la prosperidad de todos los ciudadanos, unidos y reconciliados dialogando sobre las diferencias, transformándolas en un camino liberador a partir de su reconocimiento y garantías de libertad de expresión, tal como lo establece nuestra constitución.
Esto debería conjurar la violencia o desenmascarar a los que quieren la guerra, lo que podría neutralizarlos.

Con los corruptos y la quinta columna no puede haber unidad


Ellos no sólo han roto la unidad, sino que de hecho han estado conspirando contra el pueblo de Venezuela, actuando al lado de los que nos bloquean, los que generan escasez, inflación inducida, hambre, enfermedades, lágrimas, devaluación de nuestra moneda, etc. No podemos hacer borrón y cuenta nueva. Muy probablemente nos seguirán traicionando y en momentos decisivos pueden inclinar la balanza a favor de los intereses imperiales.
Una posibilidad que podemos estudiar para aceptarlos al lado del pueblo que han traicionado, es que se arrepientan, reconozcan su error, devuelvan el capital que han sustraído y acepten una sanción, que mientras dure la guerra podría quedar suspendida, y reconsiderada, una vez que la guerra haya concluido. Tienen que demostrar que pueden seguir siendo patriotas.

En medio de la batalla hay que seguir trabajando en las actividades que puedan ser consideradas como civiles
Tenemos que producir los alimentos del espíritu y el cuerpo. Esa es una tarea de todos. Especialmente, tomando el camino de esas comunas heroicas que ya están produciendo dichos alimentos.
Debemos mantener todos los servicios civiles y particularmente la distribución democrática de los alimentos, las medicinas, etc. Mantener el cuidado a los enfermos, a los ancianos, a los niños, etc.
¡Salvaremos, construiremos y reconstruiremos la patria!
¡No más dólares para los que nos oprimen!
¡Destituyamos a los que elaboran una política económica que destruye la política salarial del presidente Maduro!
¡No a los que tratan de acordar precios con la burguesía proimperialista que quiere derrocar al gobierno bolivariano y que no es capaz de producir una mazorca de maíz!
¡Salvemos la patria y al gobierno bolivariano!
¡Construyamos la gran red nacional comunera, antiimperialista y bolivariana!
¡Chávez vive, la lucha y la patria siguen!
¡Gloria a Dios en las alturas y gloria y paz en la tierra a los hombres y mujeres que luchamos por la paz, el diálogo y la esperanza de que la patria latinocaribeña unida y en lucha jamás será vencida!

original: https://www.aporrea.org/ideologia/a274024.html

miércoles, 2 de enero de 2019

Las alarmas siguieron sonando en 2018: ¿Política ecológica o ecología de la política? (+ Fotos y Video)




tomado de:
cubadebate.cu
Las alarmas siguieron sonando en 2018: ¿Política ecológica o ecología de la política? (+ Fotos y Video)

tiempo de lectura: 22-28 minutes







Nubes de tormenta sobre el Atlántico. Foto de la NASA, tomada desde la Estación Espacial Internacional.

En un artículo anterior, en junio de este año, hablábamos de la urgencia de que la humanidad, los entramados políticos y económicos que mueven hoy el mundo, se integren orgánicamente al tejido natural del que, pese al desarrollo tecnológico y social, no hemos dejado de formar parte a estas alturas del siglo XXI. Desde entonces, nuevos datos, evidencias y análisis indican que las alarmas ambientales han seguido sonando en 2018.

Desde hace años, las alarmas ambientales suenan en diferentes “capas” o niveles: de la extinción de especies o el daño sobre ecosistemas locales, hasta fenómenos de escala planetaria como el calentamiento global, que amenaza con cambiar patrones mundiales de temperatura, genera eventos climatológicos devastadores y afecta corrientes marinas que aseguran la existencia de ecosistemas claves para la vida humana.

Cambios que los científicos prevén como “duraderos” o “irreversibles”, de consecuencias no totalmente previsibles, que se desencadenarían pasado el “punto de no retorno” y que hoy requieren -por encima de prácticas individuales para consumir menos energía eléctrica o plásticos o combustible- políticas coordinadas a escala mundial, acciones concretas a nivel macro que involucren a todos los países y recorten efectivamente volúmenes de emisiones globales que ya pasaron de los números rojos.

Cada especie que se extingue, cada río o porción de océano que se contamina, cada ecosistema local que se daña, implican la ruptura de una puntada en ese tejido natural que asegura que el planeta siga funcionando de una manera “amigable” para la humanidad. Una puntada que nunca se recuperará y en torno a la cual, en condiciones normales, sin el estrés del cambio climático y la contaminación, con tiempo, la naturaleza podría crear nuevas redes.

El cambio climático afecta más que una puntada; debilita, tuerce, tensa muchas de las hebras del hilo que forma el tejido. En la 24 Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático (COP24), en Katowice, Polonia, a inicios de diciembre, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó que el calentamiento del planeta es “el asunto más importante” que encara la humanidad.

Guterres advirtió que “no hay tiempo para negociaciones sin fin”, y que se requieren transformaciones en cinco áreas vitales: energía, ciudades, uso de la tierra, gestión del agua e industria.

“Gobiernos e inversionistas deben apostar a la energía verde”, dijo, y añadió: “Tenemos el conocimiento. Muchas soluciones tecnológicas son viables y asequibles. Lo que necesitamos es mayor voluntad política y más liderazgo con visión de largo plazo”.

En esa última oración está una de las claves para el esfuerzo global que se requiere hace mucho: voluntad política y visión de largo plazo, todo como base de una acción global efectiva, decidida y coordinada.

Es un tema que va más allá de escalas de desarrollo o agendas económicas o políticas. Sobre todo porque, incluso en un escenario en que la humanidad frene las emisiones en el corto plazo, la mayor parte de las consecuencias del cambio climático persistirán durante siglos. De ahí la urgencia.

Según datos de la ONU, las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) han aumentado casi 50% desde 1990. Lo casi increíble es que la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, se celebró en 1992, y ya entonces se planteaba la necesidad de enfrentar el cambio climático. En el propio 1992 fue adoptada la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y ya en su primer informe, en 1990, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, inglés) señalaba que:

“Estamos seguros de lo siguiente: que existe un efecto de invernadero natural que hace que la Tierra sea más cálida de lo que sería en caso de no existir ese efecto. Que las emisiones producidas por las actividades humanas aumentan sustancialmente las concentraciones atmosféricas de los gases que producen efecto de invernadero: anhídrido carbónico, metano, clorofluorocarbonos (CFC) y óxido nitroso.

“Estos aumentos potencian el efecto de invernadero, lo que producirá por término medio un calentamiento adicional de la superficie de la Tierra”.

Han pasado casi 30 años de emisiones y de esfuerzos de algunos estados y organismos para cambiar las cosas que llevaron al Acuerdo de París en 2015. Pero aún en diciembre de 2018, Guterres ha tenido que decir en Katowice: “El cambio climático es el asunto más importante que enfrentamos. Afecta todos nuestros planes de desarrollo sostenible y para un mundo seguro y próspero. Por eso es difícil entender por qué nos estamos moviendo tan despacio, o incluso en la dirección equivocada”.

Es difícil entender cómo casi tres décadas después de la Cumbre de Río y del primer informe del IPCC, ya reunidos volúmenes de datos y conocimiento mucho mayores sobre el tema, y cuando la Administración Oceánica y Atmosférica estadounidense advierte sobre la pérdida de hielo en el Ártico por el calentamiento global, la presidencia de EE.UU. retire a ese país del Acuerdo de París.

O que meses después, a solo horas de que comenzara en Katowice la COP24, el gobierno de Brasil, con influencia del presidente electo, Jair Bolsonaro, retirara a ese país como sede de la COP25, prevista para finales de 2019.

Bolsonaro ha llegado a declarar que combatirá la ideología marxista en política exterior, incluyendo el “alarmismo climático”, y este mes de diciembre reiteró sus dudas sobre la validez del Acuerdo de París y la posibilidad de que Brasil también se retire de ese esquema.

El canciller que ha nombrado Bolsonaro, Ernesto Araújo, dijo este mes ante un enviado del vicepresidente Mike Pence que “el cielo es el límite en la relación entre Brasil y Estados Unidos”, y antes, en sintonía con Bolsonaro y Donald Trump, ha considerado las alarmas por el cambio climático como una conspiración de la izquierda.




En la Amazonía, el “pulmón de planeta” con siete millones de kilómetros cuadrados de bosque tropical, hay más sequía, aumentan los incendios y la deforestación. Foto: WWF.

Araújo, también contrario como Trump al “globalismo” -hay que recordar el reciente discurso de Trump en la Asamblea General-, ha llegado a hablar del “climatismo”, un “dogma científico” que “sugiere una correlación del aumento de la temperatura con el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera”.

El climatismo -alega- “viene sirviendo para justificar el aumento del poder regulador de los estados sobre la economía y el poder de las instituciones internacionales sobre los estados y sus poblaciones, y para sofocar el crecimiento económico de los países capitalistas democráticos y favorecer el crecimiento de China”.

Según un reporte de The New York Times, con datos de la NASA, en la Amazonía “el cambio climático amplifica las consecuencias de la actividad humana y amenaza a una fuente crucial de biodiversidad, agua dulce y oxígeno del mundo”. La Amazonía está en Brasil, más cerca de Araújo y Bolsonaro que de Trump, pero igual en el mismo planeta. El NYT y la NASA no están en China ni en otro país de gobierno comunista.

Trump, al anunciar el retiro de EE.UU. del Tratado de París, dijo que era “draconiano” para el país, lesivo para su economía y el nivel de vida de sus ciudadanos. “Me eligieron para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París”.

¿Habrá que esperar a que, como en El día después de mañana, le caigan desde el cielo-como-límite pedazos de hielo en el tejado a Trump, Bolsonaro, Araújo y otros que no creen en el cambio climático o, casi peor, que esperan que las cosas se van a resolver por sí solas o creen que la desgracia va a tocar solo a los otros?


El Acuerdo de París, firmado por más de 190 países y en vigor desde 2016, busca mantener por debajo de dos grados el aumento de la temperatura mundial respecto a los niveles preindustriales, e incluso llevarlo a 1.5 grados.
El secretario general de la ONU: “(…) Hemos sido advertidos por décadas, una y otra vez, y demasiados líderes se han negado a escuchar…”.
¿Qué nuevas noticias tuvimos desde junio de 2018?

-Noviembre de 2018: Un informe de la Organización Meteorológica Mundial advirtió que los niveles de gases de efecto invernadero (que atrapan el calor en la atmósfera terrestre e impulsan el cambio climático) llegaron a un nuevo récord histórico.

Las concentraciones medias mundiales de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron 405.5 partes por millón (ppm) en 2017, frente a 403.3 ppm en 2016 y 400.1 ppm en 2015. También aumentaron las concentraciones de metano y óxido nitroso, y, aun estando regulado por un acuerdo internacional, resurgieron concentraciones de clorofluorocarbono 11 (CFC-11), que afecta la capa de ozono.

Según la OMM, desde 1990 aumentó en 41% el forzamiento radiactivo total (implica una tendencia negativa entre la luz solar que absorbe la Tierra y la energía irradiada que devuelve; lo que sucede hoy es que cada vez devuelve menos). La concentración de CO2 en la atmósfera representó alrededor de 82% del incremento del forzamiento radiactivo total en la última década.

La última vez que el planeta registró una concentración similar de CO2 fue entre tres y cinco millones de años atrás. Por entonces, la temperatura media global era 2-3°C más alta que hoy y el nivel del mar estaba entre 10 y 20 metros por encima de los niveles actuales.


“La ciencia es clara. Sin recortes rápidos en el CO2 y otros gases de efecto invernadero, el cambio climático tendrá impactos cada vez más destructivos e irreversibles en la vida en la Tierra. La ventana para actuar está casi cerrada”. Petteri Taalas, secretario general de la OMM, noviembre de 2018.

-Diciembre de 2018: El calentamiento global ha hecho que el Océano Ártico haya perdido el 95% de su hielo más antiguo, señaló el informe anual de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, inglés). La temperatura del aire en la superficie del Ártico ha seguido calentándose al doble de la velocidad que en el resto del mundo. En los últimos cinco años, superó todos los registros anteriores, y 2018 ha sido el segundo año más caluroso en esa región desde que comenzó a registrarse su temperatura, en 1900.

¿Qué implica esto? El hielo del Ártico es lo que mantiene a las regiones polares frías y contribuye a moderar el clima global. El hielo “más joven” es el que se desprende y se derrite más fácilmente en verano.

Si no es balanceado por este hielo (que desaparece o se debilita), el calor es absorbido por el océano y el planeta se calentará aún más rápido, advierten los científicos.

-Octubre de 2018: En su más reciente informe, los expertos del IPCC advirtieron que limitar el calentamiento global a 1.5 grados con respecto a los niveles preindustriales y evitar de esa forma “daños irreparables” exige implementar “cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad”.

Con un calentamiento global de 1.5 grados sobre los niveles preindustriales, la probabilidad de que el océano Ártico se quede sin hielo en verano sería de una vez por siglo frente a un mínimo de una vez por cada decenio en caso de que sea de dos grados la diferencia de temperatura.

El IPCC advierte que los arrecifes de coral disminuirían entre 70% y 90% con un calentamiento de 1.5 grados. Con un aumento de dos grados prácticamente desaparecerían del todo.

El problema es que, según el propio informe del IPCC, si se mantienen al ritmo actual las emisiones de efecto invernadero, “el calentamiento provocado por el hombre superará los 1.5 grados respecto a la era preindustrial alrededor de 2040”. Es decir, dentro de veinte años.


Los océanos se han calentado, la cantidad de nieve y de hielo ha disminuido, y ha subido el nivel del mar. Entre 1901 y 2010 el nivel medio del mar aumentó 19 cm, pues los océanos se expandieron debido al calentamiento y al deshielo. La extensión del hielo marino del Ártico se ha reducido desde 1979, con una pérdida de hielo de 1.07 millones de km2 cada decenio. Fuente: ONU
¿Política ecológica, o ecología de la política?

En política y en economía, y en el reflejo de ambas en las sociedades, la historia de las últimas décadas ha estado signada por el cortoplacismo.

En lo político ha implicado agendas de gobierno de cuatro, cinco o seis años, partidistas, grupales, personalistas o de retribución a donaciones de campaña y concesiones por lazos empresariales.

En lo económico, enfoques que van del crecimiento económico constante basado en el constante crecimiento del consumo (no del bienestar y muy poco de la distribución) -sin que en décadas se hayan resuelto los vacíos en la distribución a escala mundial y nacional, como demuestran fenómenos paralelos como la crisis de migrantes en el Mediterráneo, la caravana Centroamérica-Estados Unidos y la rebelión de los chalecos amarillos en Francia- al uso indiscriminado de plaguicidas que iban más allá de las plagas y entraban en la cadena alimentaria, el desdeño del cambio climático, el fracking o fracturación hidráulica, la obsolescencia programada y los transgénicos (alrededor del 80% de ellos tolerantes a herbicidas como los producidos por empresas como Monsanto).

Una visión que de cierta forma pone a la naturaleza -sin pensar que se trata también del futuro, de los hijos, los nietos…- en la categoría de sujeto del “daño colateral”, tomando prestado el término de la doctrina y la práctica militar estadounidenses.

Y no es mero idealismo, catastrofismo barato ni juego de palabras. En la reciente COP24 -donde el tono general llegó a ser de ruego para que se echen a andar los motores y bolsillos que deben despertar para mitigar el cambio climático-, la directora general del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, afirmó que “cada uno debe hacer lo que pueda contra el cambio climático. De lo contrario, nuestros hijos y nietos no nos lo perdonarán”, y lo dijo pensando en el futuro incierto que espera a su nieta de ocho años.

La mala economía, el cortoplacismo, la visión de corto plazo persisten incluso cuando ya hay argumentos para invertir masivamente en energías verdes y matrices productivas amigables con el medio ambiente que contribuyan a mitigar el cambio climático sin restringir el desarrollo, visto con un enfoque sostenible:

–El informe Pérdidas económicas, pobreza y desastres 1998-2017, publicado en octubre de 2018 por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, advierte sobre el nexo entre el cambio climático y la mayor intensidad y periodicidad de desastres naturales, y sobre el impacto de estos fenómenos en las economías, peor en las naciones más pobres.

Según el informe, el impacto de los desastres naturales en la economía mundial creció 151% en el período 1998-2017 respecto a 1978-1997, y ascendió 2.24 billones (millones de millones) de dólares. En 1978-1997 la cifra fue 895 mil millones.

En la actualidad, los fenómenos meteorológicos extremos representan el 77% de las pérdidas económicas por desastres.

Dato muy claro, que quizá no haya leído Trump: el país más afectado por las pérdidas económicas totales durante los últimos veinte años fue Estados Unidos, seguido por China y Japón. En el Caribe, Puerto Rico lidera la estadística.

Una de las conclusiones del informe es que “la integración de la reducción de desastres en las decisiones relativas a la inversión es la forma más rentable para reducir este riesgo. Por consiguiente, la inversión en la reducción del riesgo de desastres es una condición previa para desarrollarse de forma sostenible en un clima variable”.

-Este mismo año, en mayo, expertos de la Stanford University, en California, mostraron en un informe que alcanzar la meta de los 1.5 ºC (que la temperatura media global aumente 1.5 grados en lugar de dos respecto a los niveles preindustriales) ahorraría al mundo unos 30 billones (millones de millones) de dólares en daños asociados al cambio climático, mucho más que el costo que implica reducir las emisiones de carbono.

Quizá ya pasó el tiempo de las políticas ecológicas y entramos en el tiempo de una ecología de la política.

Siete décadas después de firmada la Carta de Naciones Unidas se sigue poniendo en duda el principio -y la necesidad, hoy mayor que nunca, porque son mayores los problemas y más urgentes las acciones- del multilateralismo.

En los últimos días del año, Unicef publicó un informe, con duras cifras, en el que afirma que “millones de niños alrededor del planeta siguen siendo víctimas de conflictos armados y los líderes mundiales permiten que esto siga ocurriendo con impunidad”, mayoritariamente en conflictos “periféricos”.

También terminando el año, la consultora ihs Markit, basada en Londres -en una tendencia que confirman otras fuentes como Deloitte y el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, inglés)-, precisó en su informe Jane’s Defence Budgets que el gasto militar de 2018 será el más elevado desde el “fin de la Guerra Fría”, alrededor de 1.7 billones (otra vez millones de millones) de dólares.


2018 ha sido el año en que el IPCC advirtió claramente que tenemos poco más de diez años para tomar medidas drásticas contra el cambio climático si queremos evitar que el calentamiento global se dispare hasta niveles incontrolables. En la cumbre COP24 de Katowice, Polonia, los países acordaron el programa de trabajo para poner en marcha el Acuerdo de París. Hace falta voluntad política, coordinación y visión de largo plazo.

¿Cómo explicar ese gasto frente a una estadística del SIPRI según la cual el 13% del presupuesto militar mundial anual serviría para terminar con la pobreza y el hambre?

Una ejecutiva de ihs Markit declaró que el crecimiento del gasto militar “refleja la mejora de las condiciones económicas en el mundo y es una respuesta a la continua inestabilidad en una serie de regiones clave”.

Raya en lo cínico y lo perverso el razonamiento sin mirar a las causas de los conflictos, ocultando “necesidades” estratégicas y otros conceptos rebuscadamente oportunistas que justifican ese gasto, dentro de una filosofía que ve retorno de inversión en las guerras y la inestabilidad pero no en la pobreza y el hambre.

¿No son la pobreza y el hambre generadores de “inestabilidad”? ¿No es hoy la crisis ecológica un problema de seguridad mundial, quizá el mayor que afronta hoy la humanidad?

Todo forma parte del mismo tejido en este mundo. Cada acción que destruye, cada urgencia ignorada, cada niño usado como escudo en la guerra, cada desplazado (un récord de 68.5 millones en 2017, una media de 44 500 por día, debido a la violencia, la persecución y las guerras, según la ONU), cada migrante, cada río contaminado o mancha de plástico en el océano o parcela deforestada en la Amazonía son reflejo de un orden internacional, económico, político y ético desfasado de la agenda real que plantea la situación del planeta, que es la misma de la civilización.

El tema ecológico -que es tema de supervivencia del planeta y de las especies que en él habitan, incluida la humana- supera hoy reivindicaciones históricas y conflictos regionales o bilaterales y comerciales o ideológicos entre países y bloques, que a diario remueven ciertos puntos del planeta e inquietan a otros. Supera la geografía binaria de izquierda-derecha. Supera a cualquier otro problema en la agenda de Naciones Unidas, y a la vez los reúne a todos.

En este contexto, la visión holística de la realidad es vital en cualquier proyecto o andamiaje político.

La gestión de gobierno implica más que nunca la participación popular, un real enfoque de sostenibilidad (inversiones en economía verde, planificación para los efectos del cambio climático, distribución de la riqueza…), el respeto al patrimonio tangible e intangible de países y grupos humanos (porque, entre otras muchas razones, es memoria, identidad y conocimiento asentados por siglos y porque asegura resiliencia y modos sostenibles de enfrentar los problemas), y la aceptación del hecho real, ya apuntado desde el siglo XIX, de que todo está interconectado en este mundo.

Producir más armas para ejercer más influencia o alimentar más guerras, o cerrar fronteras, construir y reforzar muros sin mirar a las causas de la migración, son expresiones desquiciadas de un orden que va -aunque sea eficiente, exitoso, promisorio según criterios economicistas- de espaldas a la urgencia mundial en este preciso momento.

Desde este punto de vista, el auge de movimientos y grupos xenófobos y ultraderechistas -no solo en Europa- es otra pérdida de tiempo o de rumbo de las sociedades respecto al camino que se requiere hoy, expresión fallida de un organismo político, social y ético que tal parece tener el equivalente de una enfermedad autoinmune, sus defensas corporales percibiendo y atacando como cuerpos extraños a partes, órganos del mismo cuerpo.

Reprimir, diezmar a los migrantes no parará la migración ni sus causas, como tampoco ignorar el cambio climático lo ralentizará o mitigará.

Confiar en el espejismo -volviendo al cine futurista en filmes como Código 46– de que una especie de apartheid ambiental salvará a los más pudientes o favorecidos; pensar en comandos para la guerra de las galaxias cuando ahora mismo los desastres destruyen posesiones y quitan vidas, o en autos voladores mientras se libera la masacre de ballenas, son expresiones igualmente desafortunadas, tristes, de esa brecha moral y política que hace más lenta hoy e insuficiente la respuesta de la humanidad a este desafío.

En la reciente COP24 fueron perentorias, lapidarias y sabias las palabras de líderes de pequeñas islas que ven más cercana la amenaza.

“A quienes arrastran todavía los pies, les digo simplemente ‘háganlo’. Si ignoramos las pruebas irrefutables, seremos la generación que traicionó a la humanidad”, dijo el primer ministro de Fiji, Frank Bainimarama, quien antes presidió la COP23.

Por su parte, Baron Divavesi Waqa, presidente de Nauru, afirmó: “Los líderes políticos deben empezar a cuestionar los intereses que perpetúan la crisis climática. Los poderosos siempre jugaron con otras reglas, pero no pueden escapar a las leyes de la física”.


En nuestra vida cotidiana: Pensar más en nuestros hijos y nietos y en el mundo que les dejaremos. Usar y botar menos plásticos (lo desechable es más cómodo, pero recarga más al planeta) y abogar por que la industria cubana recupere aquellos cartuchos de papel de los 80 o similares (incluso de papel reciclado), o jabas de yute (estéticas, atractivas, prácticas y más duraderas) como las que ofrecen mercados del Primer Mundo. No derrochar electricidad ni agua. Hacer lo posible por limitar emisiones de vehículos. No mirar solo a lo que hacen los demás: hacer nosotros. Haciendo individualmente nos convertimos en millones que hacen. Vigilemos el impulso de consumir y comprar: más que la obsolescencia programada, no caigamos en la trampa de la obsolescencia inducida.

Demasiadas bolsas y otros inventos plásticos


Cada año se vierten a los océanos 13 millones de toneladas de plásticos. Se ha encontrado plástico hasta en la fosa de las Marianas, a 10 898 metros de profundidad.

Muchos piensan que los objetos plásticos se quedan como están, pero no: ONU Medio Ambiente ha advertido que, según estudios, las bolsas de plástico y los contenedores hechos de espuma de poliestireno pueden tomar hasta miles de años en descomponerse y contaminan suelo y agua.

Con el paso del tiempo, los plásticos se dividen en fragmentos más pequeños llamados microplásticos, que al ser consumidos por animales marinos pueden entrar en la cadena alimenticia humana.

Los microplásticos han sido detectados en la sal de mesa comercial y algunos estudios aseguran que el 90% del agua embotellada y el 83% de la de grifo contiene partículas de plástico. Esto es preocupante, ya que poco se sabe del impacto de este material en la salud humana, advierte ONU Medio Ambiente.

El secretario general de la ONU: “(…) Hemos sido advertidos por décadas, una y otra vez, y demasiados líderes se han negado a escuchar…”.


https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&v=QIK-ASMPrVc

sábado, 22 de diciembre de 2018

Brasil YO LE HICE EL JUEGO A BOLSONARO

Tomado de: http://contratapapopular.blogspot.com/2018/10/yo-le-hice-el-juego-bolsonaro.html

domingo, 21 de octubre de 2018


Hay quienes sostienen que criticar a un gobierno de izquierda es lisa y llanamente hacerle el juego a la derecha. No admiten ningún tipo de crítica, y defienden a quienes consideran “los suyos” tal como defiende la mafia a “la familia”.
Pues lo confieso: me cuento entre quienes han venido criticando desde hace ya mucho tiempo al gobierno del PT y a Lula. Y como es sabido que la gran mayoría de los brasileños me leen, el resultado está a la vista: Bolsonaro será el próximo presidente del Brasil.
Algunos pastos que di a las fieras
En abril de 2010 escribía lo siguiente: 
 
El nuevo presidente del PT, Eduardo José Dutra (ex senador y ex presidente de Petrobrás) fue elegido por el voto directo de unos 500 mil afiliados. No es poca cosa, pero hay que recordar que en 1989, cuando Lula disputó por primera vez la presidencia del Brasil, el PT tenía unos 800 mil afiliados, sobre una población de 150 millones (hoy son más de 190 millones)”.
Es decir, hace ya ocho años se me ocurrió observar que el PT, luego de 8 años de gobierno estaba perdiendo apoyo dentro mismo de su propia base. En 8 años había bajado sus afiliados a la mitad en proporción a la población. Y por otra parte estaba perdiendo a muchos de sus principales líderes, fundadores del PT.
En comparación, el Partido Socialista Unido de Venezuela, contaba en ese entonces con más de siete millones de afiliados (Venezuela tiene unos 28 millones de habitantes), y un casco permanente de alrededor de un millón y medio de militantes. 
 
Mencionaba hace 8 años lo que decía Luis Bilbao (otro que le hacía el juego a la derecha): “Dos períodos de gobierno petista en Brasil significaron un salto adelante en la historia de los de abajo. Sus logros sólo pueden ser desconocidos por ideólogos de la reacción. No obstante, al cabo de ocho años, aparte de no haber resuelto innumerables problemas básicos, el PT no fortaleció la estructura partidaria, no desarrolló un proceso de organización de masas con ejercicio concreto del poder, no ganó más espacio social en capas explotadas y oprimidas y, en consecuencia, no cuenta seguro siquiera el voto de la masa beneficiada por su gobierno”.
Escribía yo por esos días, luego de destacar los indudables logros de los gobiernos del PT: “como contracara, entre otras cosas, luego de 30 años de vida del PT, ya no se percibe en su seno la abrumadora presencia obrera, sindical y juvenil de sus comienzos. Hoy en día, casi todas las empresas consultoras señalan algo que resulta impactante para todo el mundo: más del 80% de la población brasileña respalda a Lula. Algunos señalan que hasta ahora, en el mundo Brasil era sinónimo de Pelé; ahora el símbolo nacional es Lula. Pero la misma opinión pública (sin distinción de clases) que pone por el cielo la figura de Lula, denuesta al PT, lo cual constituye una carga demasiado peligrosa y pesada en la próxima campaña electoral. De hecho, la candidata del PT, Dilma Rouseff (una ex militante del socialdemócrata PDT de Leonel Brizola) cuenta con el 25% de aceptación, según las encuestas, 10 puntos por debajo de José Serra, el candidato del PSDB. No estamos diciendo que las elecciones estén perdidas”.
Por cierto, Dilma ganó las elecciones gracias a su alianza con la derecha de Temer y cía. Y así le fue.
Esa ha sido otra característica de los gobiernos progresistas, el lavantamiento de liderazgos personales, más allá de programas o proyectos. 
 
Señalaba por ese entonces:
Michelle Bachelet entregó el mando a Sebastián Piñera con una popularidad de 84%. Pero luego de 20 años de gobierno progresista, la inmensa mayoría de los chilenos (46%) no simpatiza con ningún partido: un 26% simpatizaba con la Concertación, un 18% con la Alianza, y un 7% con la izquierda extraparlamentaria. Uno de cada cuatro chilenos no se identifica ideológicamente (38%): es decir, no sabe si es de derecha, centro o izquierda. Pero eso no es lo más grave. Las cifras de participación dicen mucho más. Chile es una democracia peculiar: si no te registras en el censo, no votas. De algo más de doce millones de potenciales votantes, sólo se inscribieron 7.145.485; menos que los inscritos para el plebiscito de 1988 (7.251.930). El censo lleva estancado veinte años. Si miramos a la juventud: ¡sólo un 19% de jóvenes hasta los 34 años se registró para votar!”
Lo mismo decía de Tabaré Vázquez: “Al finalizar el mandato de Tabaré Vázquez, su popularidad ascendió al 80%, la mayor con la que culmina su gestión un gobernante uruguayo desde que existen estudios estadísticos. Y sin embargo, a pesar de esos avances y de la popularidad del presidente, el Frente Amplio no pudo obtener el triunfo en primera vuelta, y descendió su votación con respecto al 2005”.
Y traía a colación lo que decía otra que le hace el juego a la derecha, María Luisa Battegazzore: “Lo que aquí interesa es que el peso del elemento personal aumenta en razón directa a la devaluación de lo colectivo y de lo programático. Quién lo hará importa más en la medida que se percibe menos claro, definido y firme el qué se hará.”
Y hace dos años escribía lo siguiente: 
 
Lo que ha venido ocurriendo desde mediados de 2015 hasta ahora ha mostrado la caída lenta pero sin pausa de los progresismos de la región, presagiando tal vez el fin de una “era progresista”.
Algunos analistas apostaban a la continuidad del gobierno Kirchnerista con una victoria de Scioli en Argentina, un triunfo de los candidatos del PSUV y del Gran Polo Patriótico en las elecciones legislativas venezolanas, y a una consolidación del gobierno de Dilma en Brasil.
Nada de esto sucedió, como es público y notorio, sino todo lo contrario. En Argentina triunfó la derecha macrista, en Venezuela la oposición obtuvo la mayoría, y en Brasil el PT perdió el gobierno al ser destituida Dilma en medio de un gran escándalo de corrupción del que no se salva nadie”.
RESPONSABILIDADES
Y en mi desenfrenado juego a la derecha señalé responsabilidades:
Ahora bien, la derecha hace su juego, y está en todo su derecho. Las responsabilidades por las derrotas electorales o institucionales ya ocurridas y por venir, son de las élites progresistas.
En Brasil, es en donde se ha producido el debate más a fondo sobre los años de gobiernos del PT, encabezados por Lula y por Dilma, y es sin duda el más importante a analizar por su proyección global y porque representa -en términos de población y de producción- más de la mitad de la región.
El PT surgió como producto de ex guerrrilleros, sindicalistas, comunidades eclesiales de base, etc, llegó a ser el mayor partido de izquierda de América Latina e impulsó los foros sociales como el de Sao Paulo.
El filósofo Paulo Arantes, referente de esos debates, sostuvo que el país y la izquierda están exhaustos: “Agotamos por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social almacenada a lo largo de todo el proceso de salida de la dictadura”.
Y esa reflexión de Arantes tal vez sea más que válida para muchos de los procesos de los que hablamos, en donde el mayor pecado es haber desperdiciado esa enorme energía social y política que llevó décadas de construcción paciente y permanente.
Como afirma este filósofo brasileño, la energía agotada es de carácter ético, un deterioro social jamás visto, y la resume en «el derecho de los pobres al dinero», lo cual es en su opinión la clave del fin de este ciclo. La izquierda que siempre había priorizado la dignidad de los trabajadores como clase, aparece ahora con una gama de preocupaciones que se centran en administrar en vez de transformar, apostando todo al crecimiento de la economía, a los grandes números, al grado inversor, a los equilibrios macroeconómicos, sin más objetivos.
Un intelectual muy respetado, el sociólogo Francisco de Oliveira (fundador del PT, y cuando el gobierno de Lula puso en práctica reformas neoliberales fundó el PSOL), sostiene algo que también sin dudas es aplicable a los demás procesos de AL; dice que los gobiernos de Lula y Dilma provocaron una gran despolitización de la sociedad, en gran medida porque la política fue sustituida por la administración y porque “se cooptaron centrales sindicales y movimientos sociales”.
De Oliveira habla de una “hegemonía al revés”, para explicar como los ricos aceptan ser políticamente conducidos por los dominados, con la condición de que no cuestionen la explotación capitalista.
El sociólogo brasileño sostiene que “el lulismo es una regresión política”. De hecho, en las elecciones de 2006, cuando Heloísa Helena fue expulsada del PT por negarse a votar la reforma previsional), obtuvo 6,5 millones de votos como candidata del PSOL, casi el 7%.
Finalmente, todos sabemos como terminó la experiencia del PT, envuelto en un escándalo mayúsculo de corrupción, con Dilma destituida y con cientos de procesos judiciales que abarcan a todo el espectro político del Brasil, Lula incluido”.
NO SOLO LA CORRUPCIÓN
Decía también por esos días:
De todas formas, además del fenómeno de la corrupción, otros elementos deben tenerse en cuenta al evaluar si el progresismo fue una regresión o un paso adelante.
Hay quienes sostienen que los progresismos fueron un avance puesto que redujeron la pobreza llevándola a niveles muy bajos en comparación con la historia reciente de todos nuestros países. Esto fue posible por el crecimiento económico (basado fundamentalmente en el valor de las materias primas) que incorporó mas personas al mercado de trabajo, más la aplicación de políticas sociales.
Pero otros, somos de los que evaluamos los avances o retrocesos en términos políticos, además de los económicos. Así como evaluamos las victorias sindicales no por el monto económico de la conquista, sino por el avance en conciencia de los trabajadores a través de la lucha.
En ese sentido, es claro que no hubo cambios significativos en la igualdad (los ricos siguen siendo tanto o más ricos que antes), no hubo reformas estructurales, y en cambio sí se produjo desindustrialización y reprimarización de las economías. Además de una gran extranjerización y concentración de los medios de producción, especialmente de la tierra.
Y desde el punto de vista político, es en donde más se puede sostener -desde mi punto de vista- que los progresismos han significado un retroceso. La política, desde una mirada de izquierda, debe significar el avance en la capacidad de los sectores populares de organizarse y movilizarse para debilitar el poder económico y político de los poderosos, generando las posibilidades de cambio.
En este punto, la energía popular ha sido desgastada por el progresismo. Las críticas a las grandes movilizaciones de 2013 en Brasil por parte del PT porque supuestamente favorecen a la derecha, son un claro ejemplo, pero ya es parte del paisaje progresista la crítica a las movilizaciones de los trabajadores con ese desgastado argumento.
Claro, el problema ahora es como enfrentar a las derechas que vienen por la revancha, con sociedades desmovilizadas y despolitizadas, con una energía social dilapidada por el progresismo”.
Y las derechas vinieron, y encontraron un pueblo desmovilizado. El PT no fue capaz de organizar ni una sola movilización ante el ascenso de Bolsonaro, salvo para alcahuetear a Lula, su líder preso. Las mujeres le dieron en ese sentido un cachetazo al PT con la movilización ELE NAO. 
 
EL AÑO PASADO
El año pasado continué alimentando a las fieras brasileñas (que cada vez me leían más) y dije cosas como estas:
Los hechos están ahí: el PT está mezclado con el PMDB, el PSDB, el PP y otros de la misma calaña, en un enorme proceso de corrupción.
Esa alianza y otras, más o menos coyunturales, que Lula se vio obligado a tejer para garantizarse una gobernabilidad que le permitiese sacar adelante su Presidencia, fue el peaje que los poderes fácticos le impusieron; y no es retórica. Los votos que Lula consiguió durante años para sus propuestas legislativas se obtuvieron a cambio de dinero. En algo así de ‘simple’ consistió el mensalao, el gran escándalo de corrupción que azotó las presidencias de Lula (2003-2010).
No es útil defender a las personas por lo que dicen sino por lo que hacen. Y lo hecho por Lula y el PT deja mucho que desear. Dicen que “el que se acuesta con niños amanece mojado”. Muchos de los corruptos comprobados que están ahora en el gobierno Temer, fueron también parte de los gobiernos del PT, son sus aliados. La dirección del PT traicionó el sueño de la clase obrera brasileña al resolver gobernar el sistema junto con la burguesía y para la burguesía.
La derecha internacional siempre estará coordinando acciones para echar abajo gobiernos progresistas o de izquierda, así como las izquierdas siempre estarán coordinando acciones para luchar contra los gobiernos de derecha (las izquierdas internacionales también coordinan sus acciones, no otra cosa es el Foro de San Pablo, por ejemplo). Pero las caídas de estos gobiernos no necesariamente son el producto de estas coordinaciones. Muchos caen por su propio peso, porque no cumplen con sus promesas, porque se muestran incapaces de transformar lo que se suponía que iban a transformar, porque se corrompen, etc".
Señores que se creen de izquierda: el arma más poderosa que tienen es la autocrítica, para corregir desvíos y errores; los pecados más siniestros que están cometiendo son la autocomplacencia y la arrogancia. Después no se quejen. 
 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Cuba debates constitucionales: El socialismo es una transición hacia otra sociedad


El socialismo es una transición hacia otra sociedad, la comunista. Por Germán Sánchez Otero

13-17 minutes

El intelectual y diplomático cubano Germán Sánchez Otero me ha honrado con enviarme sus propuestas de modificaciones al Proyecto de Constitución que por estos días discutimos en Cuba. Por su extensión y mi escaso tiempo aun no he terminado de leerlas, pero con su anuencia reproduzco de entre ellas, por su sólida argumentación, la relacionada con un tema varias veces abordado en este blog y que ha suscitado no pocas intervenciones en el debate: La pertinencia de explicitar en dicho documento “la  transición socialista hacia una sociedad comunista”;
PÁRRAFO ORIGINAL
  1. DECIDIDOS
  1. a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario, realizó  las  transformaciones  democráticas  e  inició  la construcción del socialismo;
PROPUESTA DE ENMIENDA
  1. a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra, del llano y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario,  realizó  las  transformaciones  democráticas, antimperialistas y anticapitalistas  e  inició  la  transición socialista hacia una sociedad comunista;
ALGUNAS RAZONES QUE SUSTENTAN ESTA PROPUESTA 
Primera: Añado a “las transformaciones democráticas” los conceptos “antimperialistas y anticapitalistas”, porque son tales cambios    sustantivos realizados de modo ininterrumpido junto a los primeros entre 1959 y 1960, los que permiten crear las condiciones  para el tránsito socialista.
Segunda: Se sustituye “construcción del socialismo” por “transición socialista” y más adelante propongo también el verbo “crear” en vez de “edificar” o “construir”, para  enfatizar que la transición socialista es un proceso  creativo, no predeterminado.
A pesar de que se menciona a menudo  el conocido   alerta de Mariátegui – el socialismo no es calco ni copia sino creación heroica–   predomina en el lenguaje político de Cuba  la metáfora “construcción” o “edificación” del socialismo –importada de los textos soviéticos–, como si este fuese un edificio o un puente, del que ya tenemos el proyecto diseñado en todos sus detalles y solo es necesario erigirlo según un cronograma.
Tampoco es fortuito que Fidel,  a principios de este siglo expresara que nuestro mayor error fue haber creído que alguien sabía cómo se hacía el socialismo.   Su juicio está avalado por las experiencias cubanas de mimetismo  y otros errores propios,  y   por  lo ocurrido en procesos socialistas fenecidos o  existentes.  En el fondo es la misma idea: el socialismo no está escrito en las tablas de Moisés, es una transición hacia otra sociedad, la comunista, y hay que crearlo. Y tal  certeza, basada en la teoría original de Carlos Marx,  implica realizar ensayos, cometer errores, tener éxitos y hacer evaluaciones críticas siempre colectivas y democráticas, nunca complacientes ni burocráticas.
En consecuencia sugiero cambiar   el término “construir”    por el  de “crear” u otro equivalente, y el de “construcción del socialismo”  sería más preciso sustituirlo por “transición socialista”.
Tercera: Además,  recomiendo valorar la conveniencia de definir el concepto de socialismo que se alude en la Constitución. Se conoce la diversidad de variantes   que han existido o existen –socialdemócratas, las del llamado socialismo real, las asiáticas, las del  “socialismo del siglo xxi”… – y entre ellas la de Cuba.
En los  años sesenta del siglo pasado intentamos un curso original, quizás lo que hoy en día se denomina en otros países “socialismo con características propias”; luego nos inscribimos durante  14 años en la tradición del socialismo soviético, aunque sin perder ciertas esencias, entre ellas la política exterior independiente,  y más tarde, cuando fracasa allende el Atlántico y también en Cuba el modelo que copiamos  hemos estado más de 20 años buscando redefinir o afinar nuestros conceptos y políticas socialistas.
En mi opinión, el debate en torno al proyecto de nueva Constitución está generando un bagaje de ideas que puede permitir sustentar con mayor rigor que todos los documentos previos, los conceptos hegemónicos en Cuba, o que debieran serlo, sobre un modelo específico de socialismo. El reto es enorme, la oportunidad histórica también y corresponde al Partido interpretarla y  lograr esa definición, consensuada entre  la abrumadora mayoría de los ciudadanos que apuestan por la alternativa  socialista cubana. Existe una extensa bibliografía al respecto, y en Cuba hay varios autores en el campo de las ciencias sociales y en otras disciplinas, que han realizado excelentes aportes en los últimos años.
Cuarta: En la acepción original de Marx y Engels, como es conocido, el socialismo es un período de transición entre el capitalismo y el comunismo.  Desde entonces llovió mucho y en   varias partes.   Diversas teorías y experiencias históricas –fracasadas la mayoría y otras en curso– se han acumulado en más de un siglo de procesos autodefinidos de tal modo desde 1917. Y aunque ese  “tránsito” ha sido más complejo y difícil de desarrollar que lo imaginado por los dos  fundadores de la teoría,   sigue vigente la idea  original de ese período intermedio de mutaciones y contradicciones para crear la nueva sociedad,  proceso  que hoy sabemos puede ser reversible y girar otra vez hacia el capitalismo, aunque la Constitución de uno u otro país declare irrevocable el socialismo. El peligro de tal fórmula pétrea es que pueda  suponerse  inexorable el decurso socialista, tema sobre el que  alertó Fidel en su memorable discurso de la Universidad de La Habana en noviembre de 2005.
Quinta: Por  todo lo expuesto y mucho más que se podría  añadir, recomiendo mantener la referencia al comunismo donde sea necesario, por ejemplo como  está inscrita en el artículo 5 de la Constitución de 1976, que termina diciendo: “(…) hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Esa es nuestra genética teórica y política, y no hay razón para dejar de expresar  tal componente definitorio, que funciona además como la estrella polar en las noches y madrugadas de un mar proceloso,  cuando existen peligros de equivocar el rumbo.
Desde que decidimos declarar en 1961 el carácter socialista de la revolución, asumimos que el objetivo sería el comunismo. Nuestro  pueblo mayoritariamente así lo entendió y por esa aspiración  hemos luchado y han muerto miles de  compatriotas. Debemos expresar el objetivo estratégico más importante y la relación de este con lo que hagamos durante la transición. ¿Transición hacia dónde? El socialismo no termina en una meta o en el piso 9, 23 o 52, como si se construyera un edificio.
No existe tampoco una frontera que se cruza entre el socialismo y el comunismo. La revolución socialista tiene que avanzar de modo ininterrumpido,  y restarle poder de todas las maneras posibles al capitalismo en sus diferentes dimensiones, siempre  basándose en el consenso del pueblo y en la hegemonía del proyecto emancipador. Y la Carta Magna debiera expresar con claridad que el sostén y propulsor primordial  de este es la clase trabajadora en su más amplia acepción, incluidos sus intelectuales orgánicos.
No hay solución de continuidad entre el socialismo y el comunismo: es un proceso histórico cuya naturaleza,  energía y posibilidades de éxito radica en su interconexión y continuidad.
La brújula  durante la transición debiera estar siempre orientada hacia   las máximas aspiraciones, que deben comenzar a conseguirse desde el presente con resultados pequeños y grandes, aunque no sepamos cuánto tiempo demorarán en realizarse plenamente, pues además son impredecibles eventuales retrocesos parciales.  Tales aspiraciones no esperan ya consumadas   en un sitio ideal,  cual  si fuera el Paraíso al que llegaremos algún día si nos portamos bien.
A medio siglo de haber expresado Fidel aquella explosiva idea sobre construir el socialismo y el comunismo en forma paralela, podría ser conveniente analizar su sentido más profundo. Marx concibe el socialismo   como una transición entre el capitalismo y el comunismo no solo en el ámbito económico.    Durante la transición los diferentes procesos forman una totalidad dinámica, interactúan e influyen entre sí, en la perspectiva medular de largo plazo de superar (en un sentido hegeliano) el capitalismo, hasta que en esa larga disputa el universo del trabajo, entendido en todas sus dimensiones –económicas, ideológicas,  políticas y culturales– lo reemplace.  El documento “Conceptualización  del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” lo expresa de este modo:   “constituye un prolongado, heterogéneo, complejo y contradictorio proceso de profundas transformaciones en las estructuras políticas, económicas y sociales”. Útil, aunque genérico.
Sexta: ¿Por qué los adversarios están  de plácemes con que se  haya excluido la mención al comunismo en el proyecto de la nueva  Carta Magna? En las constituciones de los países que hoy se declaran socialistas ha sido  borrada la palabra comunismo. Incluso en Corea del Norte  sucedió   en la reforma de 2009. Pregunto: ¿Por qué Cuba debe hacerlo también?  No creo que debamos seguir  la pauta de las demás constituciones de países que se declaran socialistas,   sino reafirmar y elaborar con el máximo rigor nuestros conceptos sobre el socialismo y el comunismo.  Son suficientes las experiencias negativas de haber copiado varios conceptos  de la Constitución soviética, cuando se elaboró y aprobó la nuestra en 1976.
El argumento de que al mencionarse el socialismo ya incluimos el comunismo, es discutible. Entre otras razones porque existen diferentes modalidades de socialismo, por ejemplo los socialdemócratas siguen llamándose muchas veces de tal modo y la corriente llamada socialismo del siglo xxi tiene algunos  defensores que solo se proponen reformar el capitalismo, o intentar un híbrido capitalista–socialista cuyo destino ha sido o será el fracaso.
Debiéramos transitar nuestro derrotero socialista     consciente y explícitamente hacia el  horizonte comunista.   Lograr que  tal idea sea hegemónica en la  inmensa mayoría de los ciudadanos, o sea la hagan suya porque están convencidos, es una responsabilidad primordial del Partido y su éxito está asociado en primer lugar a que la gente perciba los avances en todos los ámbitos, materiales y espirituales, y a que los ciudadanos y ciudadanas  sean y se sientan actores del proceso.
Sabemos que  Cuba  en solitario o con un grupo de países no podrá alcanzar la sociedad comunista,  pues esta solo podrá existir a escala ecuménica. En eso  los dos alemanes no se equivocaron. Pero debemos recordar que ellos desde su primera proclama arrancan diciendo: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Y  en el párrafo final enfatizan:  “Los  comunistas  no  se  cuidan  de  disimular  sus opiniones  y  sus  proyectos”.
Sin el ánimo de utilizar a Fidel en  nuestra argumentación, me siento obligado a  referir que él defendió con especial vehemencia esta idea, en especial durante la coyuntura de la bancarrota del llamado campo socialista, y en los años posteriores. Por ejemplo,   el 28 de octubre de 1989, cuando se hacía añicos el muro de Berlín expresó: “(…) tenemos que atrincherarnos en las ideas del socialismo y el comunismo más que nunca”.     Y añadió: “¡Pase lo que pase!, seguiremos adelante, ¡pase lo que pase!, seguiremos luchando por el socialismo y por el comunismo; ¡pase lo que pase en el mundo!”.   Y el 3 de junio de 1998  afirmó: “Nosotros sí creemos en las ideas con una firmeza inconmovible, y las defendemos y las defenderemos; y creemos en el socialismo, creemos en el comunismo. Hoy, cuando muchos se asustan de haber hablado alguna vez de comunismo — y los hay por ahí —, nosotros con qué gusto les decimos a periodistas y a estadistas: ‘Nosotros somos socialistas, somos comunistas, y seguimos pensando en el socialismo y en el comunismo’”.
La principal guerra que nos hace el imperio es de índole cultural y por ende no  es casual que nuestros enemigos insistan una y otra vez en el fracaso del “comunismo” y del “socialismo”.  Los adversarios hace mucho tiempo que centran sus ataques en la destrucción de los imaginarios y las prácticas solidarias de los países que se declaran socialistas y de los procesos progresistas y revolucionarios en cualquier lugar del mundo. Es lo que, por ejemplo,   hacen hoy contra la Revolución Bolivariana.
Aunque no se escriba la palabra  comunismo en nuestros documentos, o se mencione en público cada vez menos, nuestros antagonistas  seguirán aludiéndola en relación con el socialismo, porque  pareciera que conocen muy bien el marxismo de Carlos Marx, Engels, Lenin y Fidel.  En sus códigos, no cesan ni dejarán de decir que el socialismo y el comunismo es lo mismo, un infierno que ha fracaso en  todas partes. En el caso de China y Vietnam, reconocen  sus éxitos económicos,  que atribuyen al predominio capitalista, pero señalan que es  autoritario en lo político por no practicar la democracia liberal.
Ejercitar y conocer las ideas sobre el comunismo no es un ejercicio de futurismo o de ciencia ficción, es una necesidad para contribuir a que el metabolismo de la transición socialista nos haga funcionar y desarrollarnos de una manera determinada y no de otra. Por ejemplo en la formación de valores de solidaridad, equidad, justicia social y democracia, donde cada vez más se ejercite el autogobierno del pueblo. Además, con ello estamos contribuyendo desde Cuba a mantener la  vigencia de una utopía de emancipación humana plena,  sometida desde que fue proclamada por el Manifiesto Comunista en 1848 a la  guerra ideológica más completa y  perversa  de todas cuantas  han realizado y seguirán ejecutando las burguesías del mundo. Ahí están ahora Trump y sus compinches reiterándolo cada día y muchos otros en el mundo, como el troglodita Bolsonaro en Brasil y el infame Macri en Argentina, aunque también  son  muy dañinos quienes lo hacen con estilos más refinados. Son  muchísimos, con rostros y modales diversos, y muy poderosos.
Tener plena conciencia de ello nos obliga aún más a crear nuestro socialismo rápido y bien, que es entre todas las formas existentes del internacionalismo la que  apenas se exalta. Y esto es paradójico,  pues  desde nuestras “trincheras”  podemos  suscitar con el éxito del socialismo en la isla efectos de demostración que incentiven a otros pueblos  en sus luchas y búsquedas.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Recordando Allende Chile a 45 años del golpe militar

ORIGINAL:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246128&titular=la-cuadratura-del-c%25EDrculo%3A-chile-a-45-a%25F1os-del-golpe-militar-


rebelion.org

Tomándole el pulso a “la vitrina del neoliberalismo”

Chile a 45 años del golpe militar



20-25 minutes



En medio de contiendas y escaramuzas electorales y de la conformación del nuevo gobierno, la gubernamental encuesta Cassen ha informado a los chilenos que en 2017 la desigualdad aumentó y que los sectores mas pobres empeoran. La realidad es mucho mas grave que los resultados que arroja esta encuesta ya que solo ha medido a las disparidades entre el 10% del ingreso de los mas ricos y el del 10% de los mas pobres (39.1 veces). Estudios anteriores de fuentes académicas han demostrado que las peores disparidades se encuentran entre el 1% o el 0,1% de los mas ricos y el resto de la población. También han demostrado que las disparidades aumentan aun mas si se incluyen las cargas impositivas en este cálculo (López et all, 2013).

El Estado Chileno continua incumpliendo las Convenciones y Convenios sobre Derechos Humanos (civiles, sociales, económicos, ambientales, de género, de pueblos originarios, etc.) que ha ratificado, por lo que le son de obligado cumplimiento, e ignorando las amonestaciones que sistemáticamente recibe desde los organismos inter-gubernamentales. Sigue aplicando la Ley Antiterrorista, creando un clima de inusitada inseguridad y violencia, especialmente en contra de el Pueblo Mapuche que lucha por recuperar sus tierras (UDP, 2017). Como si todo eso fuera poco, la Corte Suprema de Justicia dejaba en libertad condicional a graves violadores a los derechos humanos, obligando a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a pronunciarse argumentando que “el Estado Chileno tiene la obligación internacional de no dejar impune estos tipos de crímenes”, refiriéndose a delitos de lesa humanidad cometidos por los militares durante la Dictadura Chilena.

Contradictoriamente, la misma Corte Suprema ordenó el decomiso de 1,6 millones de dolares a la familia del Dictador, originados en la millonaria malversación de fondos públicos que acometió Augusto Pinochet junto con cómplices y testaferros, y que depositó en diversas cuentas en el Banco Riggs en Estados Unidos de Norteamérica. Rocambolesco caso ya que la Corte de Apelación había ordenado previamente levantar el embargo sobre todos los fondos mal habidos, y restituirlos en su totalidad a la familia Pinochet. Claro está que siendo lo decomisado una pequeña fracción del total de fondos malversados al Estado Chileno por el Dictador, la suave condena no deja de ser una prebenda mas a esa familia. Según se argumentó, la fracción mayor ya habría prescrito durante los 14 años que duró la investigación y ya había fallecido el autor del delito. Cabe agregar que fue el Subcomité Permanente de Investigación del Senado de los EE.UU. y no la Justicia Chilena quien hizo público este delito (Walder, 2018a). Lo que queda claro es que al Estado Chileno y a la sociedad en su conjunto, les preocupa mas los crímenes financieros de la Dictadura, que los de lesa humanidad.

La idea de la participación social, aunque sea en su grado mínimo, como es la participación electoral, es cada vez mas ajena a la sociedad chilena. Por eso, buenos son aquellos que se agrupan para denunciar la violación de algún derecho reconocido, aunque la simple denuncia no sea suficiente para cambiar la situación. Por eso, mejores son aquellos que se avocan a la tarea de unir en un mismo esfuerzo a varios de los grupos en lucha. Tarea que en Chile está resultando ser muy difícil, especialmente considerando la ausencia de las clases trabajadoras como actor organizado. Conservar cualquier unión pasajera, aun mas difícil, con lo que se priva a la escena nacional de una alternativa emancipadora al dominio del gran capital.

Tropezando dos veces con la misma piedra: elecciones presidenciales 2017

Los múltiples gobiernos de la Concertación por la Democracia y del refrito que la continuó, la Nueva Mayoría (NM), que esta vez incluía al Partido Comunista (PCCh), pudiendo haber revertido parte del daño de la Dictadura, no lo hicieron y ni siquiera lo intentaron. Prefirieron seguir una política de acuerdos con la ultra-derecha y con los militares, contraria a a las demandas de los movimientos sociales. Lamentablemente, de esta política de acuerdos anti-populares, no se exime de su cuota de responsabilidad la Central Única de Trabajadores (CUT). El segundo mandato gatopardista de Michele Bachelet, política neoliberal apoyada por el gran capital, que gusta en llamarse socialista y progresista, que no realizó las reformas a las que se comprometió, que no logró gobernar ni siquiera a su propia coalición, y que se caracterizó por la corrupción, terminó con un indice de popularidad de tan solo el 15%.

En las ultimas horas en el poder, la Presidenta Bachelet, repitiendo una jugada de su período anterior, mandó una serie de proyectos de ley al Congreso ignorando los intereses populares y devolviendo los favores concedidos a sus beneficiarios de siempre. Entre estos, el yerno del Dictador Pinochet, el ahora magnate Julio Ponce Leroux, con quien, entre gallos y media noche, firmaron un contrato para concederle la explotación del litio – del cual los mas grandes yacimientos se encuentran en Chile y Bolivia. El Estado Chileno se inhibe así de participar no solo en la explotación del litio sino también en su industrialización, consolidando su posición vulnerable en la economía mundial como país extractor y exportador de materias primas. De paso, se le entrega un certificado de decencia a un gran corrupto (Walder, 2018b). La Concertación/NM se mantuvo así por el camino que la llevó décadas atrás a des-nacionalizar el Cobre, “el sueldo de Chile”, que había nacionalizado el gobierno del Presidente Allende, con unanimidad parlamentaria.

En Diciembre de 2017, los pocos chilenos que decidieron votar, como si algo fuera a cambiar, re-eligieron al aun mas derechizado empresario ultraneoliberal, Sebastián Piñera con un programa de gobierno similar al de la NM. Los Chilenos han vuelto a tropezar con la misma piedra. Ya lo hicieron antes re-eligiendo a una nada merecedora Michele Bachelet. La única diferencia es que Piñera no intenta ocultar su postura política bajo ínfulas “progresistas”. Se refuerza así el proyecto de la derecha de rebaja de impuestos para el empresariado y de recortes presupuestarios para la población, en ausencia de una alternativa de izquierda que desenmascare al modelo neoliberal y logre eliminar la trampa mortal que significa la actual Constitución heredada de la Dictadura, que lo hace inamovible.

Para explicar lo que pareciera inexp l icable, el equipo de la Revista Punto Final, obligado al cierre, en carta de despedida a su público afirma: “ Lo que tenemos en Chile es una dictadura del pensamiento único impuesto por el poder del dinero. Esa tiranía ha modelado una cultura conservadora, racista y mezquina que garantiza la sumisión del pueblo al orden capitalista neoliberal. Los gobiernos pos-dictadura , sin excepción, se han negado a apoyar a los medios independientes y por tanto se han prestado para ahogar el pluralismo de opinión e información” (Punto Final 2018) . Esto, unido a los bajos niveles de educación mercantilizada, han dado origen a una masa a-critica , incapaz de entender la raíz de sus problemas ni de vislumbrar soluciones, muy proclive a tender hacia la política identitaria o de grupo de semejantes en el mejor de los casos, o al individualismo, la competitividad descarnada, el consumismo, el emprendimiento individual y la a-política en la mayoría de los casos.

La crisis de legitimidad de la política durante la mal llamada democracia pos-dictadura, en un contexto de inusitada corrupción y de complicidad de la política con los negocios, que afecta a ambas colaciones, incluso a la familia de la ex Presidenta, tiene en el nuevo gobernante, a uno de sus mayores exponentes. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas y Carabineros tampoco se excluyen de este práctica criminal que unido a la impunidad, ha puesto en crisis a la institucionalidad pública y ha terminado de destruir las bases de la cultura política del pueblo chileno. Grandes empresas nacionales y extranjeras, en especial la mal-habida empresa del yerno de Pinochet, han financiado y condicionado la política. La corrupción se ha perfeccionado, está bien vista y se ha instalado como una cultura.

La gran diferencia con el pasado “democrático” reciente, es que en esta ocasión, eliminado ya el sistema binominal, irrumpe en la contienda electoral una tercera opción que canaliza buena parte del descontento, especialmente el de la clase media. Creado a partir de los movimientos sociales, el Frente Amplio (FA) se constituyó en la tercera fuerza política con un 20% de los votos, 20 diputados, un senador y 21 consejeros regionales. Aunque se suponía ser de izquierda, su afán de atraer votantes lo fue alejando de esa posición, demostrando no tener una ideología clara. Algunos de sus lideres mas conocidos declararon públicamente no ser ni de izquierda ni de derecha. Mas claro aun, durante la campaña, por congraciarse con el electorado y con los dueños del patio trasero latinoamericano, algunos representantes del FA, incluso su candidata presidencial denigraron logros pasados y presentes de las clases populares en Chile y en América Latina.

El FA “representa a sectores de clase media ilustrada que no se ha ampliado al mundo popular” dice el historiador Mario Garcés (2018). Por el contrario, el riesgo es que sea cooptado al aliarse aun mas lejos de los sectores populares. El electorado no los premió y no los permitieron pasar a segunda vuelta. El candidato de la NM solicitó su apoyo en esa segunda vuelta pero no estuvo dispuesto a incorporar en su programa las principales propuestas con que el FA condicionaba este apoyo, por lo que terminó perdiendo la elección.

El momento político fomenta la búsqueda de nuevas alianzas. El Partido Socialista (PS), intentando rebotar de la debacle de su alianza con la Democracia Cristiana (DC) (Concertación/NM), intenta ahora una alianza instrumental con el FA con fines electorales futuros. Siendo el FA un conglomerado de diversas opciones políticas o anti-políticas identitarias, de lograrse esta convergencia, se alejaría cualquier posibilidad de una alianza anti-neoliberal y de un renacer de la política en Chile. Durante el Acto Aniversario del PCCh, su Presidente reconoció la derrota política electoral en su alianza con la NM y llamó a “una nueva convergencia social y política, de mayor cercanía con el pueblo, mas amplia y diversa”, incluyendo un amplio abanico de posibles “coordinaciones” que incluye sólo a “algunos integrantes del FA” (Teillier, 2018).

Al describir a la dispersión de la “verdadera izquierda”, Garcés dice: “Hace mucho rato que somos un archipiélago, no alcanzamos a generar lazos de comunicación, intercambio, reflexión colectiva, sobretodo los grupos políticos” (Garcés, 2018). En consecuencia, la descomposición de la Concertación/NM, y muy especialmente de la DC; la crisis de identidad del PCCh al haber jugado a perdedor junto con la centro-derecha , ha hecho que la oposición al gobierno de ultra derecha, haya recaído sobre los escuálidos hombros del FA.

La necesidad de un instrumento político que haga posible la construcción de una nueva hegemonía.

El desarrollo capitalista no unifica, sino que diferencia y desarma a los diferentes sujetos de cambio . L a clase trabajadora, ahora mucho menos homogéne a e incapaz de ser el sujeto inmediato transformador , debilitada por los procesos de flexibilización laboral, subcontratación, emprendimientos autónomos y por el ataque sistemático a la sindicalización, ha ido perdiendo su identidad de clase.

Dentro del amplio campo de la clase media empobrecida y carente de servicios públicos, no hay intención de cambio porque la cultura impuesta por el neoliberalismo los ha convencido de que el modelo es exitoso y de que lo único que falta es que ellos logren sumarse a esa sociedad de consumo. Por otra parte, temen perder el trabajo y con ello su capacidad de seguir endeudándose.

En el contexto de los inusitados niveles de corrupción en que se ha sumergido la política Chilena en los últimos 44 años, cobra un justificado vigor la vieja idea impulsada desde la Dictadura de que involucrarse en política es malo. Esta arraigada cultura y la negativa a asumir riesgos, debilita a los movimientos de excluidos que, desanimados por su impotencia, se ven disminu ir y se fracturan cada vez más en busca de reivindicaciones cada vez mas puntuales en las que pueden identificarse.

En una sociedad fragmentada, tanto dentro del campo popular como del sector ilustrado que busca un cambio real en la sociedad, hay la necesidad de trabajar para crear una nueva hegemonía. Para ello no es suficiente que un sector que se ha fogueado en las luchas estudiantiles, anuncie que el modelo está agotado y que hay que votar en contra de las dos coaliciones que lo sustentan.

Lograr un instrumento político transformador será complejo, no solo para aprovechar las bondades de su heterogeneidad sino para conducir un proyecto común, con una dirección política conjunta que opte por el poder sin limitarse solo al plano electoral. Para crear ese instrumento político exitoso que revierta las correlaciones de poder existentes , es imprescindible comenzar por cambiar la cultura política existente. Habrá que construir una cultura de educación popular capa z de denunciar permanentemente al neoliberal ismo y de desmontar en todas sus formas a las ofensivas políticas de la derecha destinadas a reforzar el poder del capital.

El FA, no ha logrado constituirse en ese instrumento

Al momento electoral presidencial de fines de 2017, el FA estaba compuesto por 14 orgánicas (movimientos o partidos políticos) y múltiples frentes (sectoriales). Su objetivo explicito e ra cambiar Chile. “ Trabajamos para recuperar nuestras vidas, nuestra educación, salud, vejez, vivienda y los recursos naturales de quienes hoy lucran con nuestros derechos”. “ ¡Que la política sea de todos y todas! ” (FA, 2017).

En los años recientes, si bien la lucha de los estudiantes, últimamente la de las mujeres, y la lucha de siempre del pueblo mapuche han sido destacables, no han dejado de ser grupos de interés que se movilizan en función de su propia parcela de injusticia. El riesgo consiste en que cualquier vínculo entre l os movimientos sociales no logra ser duradero pues al prima r el interés particular de cada movimiento , inmediatamente surge aun mas dispersió n en ausencia de mecanismos de acumulación política . A pesar de s u probada capacidad de identificación y denuncia de los problemas de la sociedad, los movimientos sociales s e debilitan a l combatir los problemas de un o en un o; al ignora r la interdependencia entre todos ellos; al carecer de la capacidad para identificar a sus causas y a las estructuras subyacentes de l poder; y al carecer de la capacidad para definir una ideología y un proyecto común que plante e formas efectivas de resolverlos.

Si bien l a política identitaria efectivamente trajo cambios progresistas en algunos asuntos concretos y visibilizó sectores de la sociedad antes invisibilizados, no amenaza al neoliberalismo, al imperialismo ni a ninguna de las grandes estructuras de poder que mantiene n la opresión . L a única propuesta realmente estratégica surgi ó e n 2013 cuando los estudiantes dieron un salto cualitativo al llamar al fin del lucro en la educación vinculándolo al cambio de la política fiscal y al cambio constitucional por la vía de una Asamblea Constituyente. La Concertación/NM fue rápida en detectar el peligro que aquello significaba par a sus inconfesados intereses espurios y a cooptar la con un proyecto de cambio constitucional falsamente participativo, entregado al comprobadamente corrupto y antidemocrático Parlamento . H asta el día de hoy, Chile se mantiene maniatado por la Constitución de Pinochet.

El hecho de estar representado en algunos municipios, en el parlamento y en los movimientos sociales, como lo está el FA, no es suficiente. S u participación en comisiones parlamentarias y mesas de trabajo donde lo que se pretende es encausarlo hacia la rancia política de los acuerdos, estrategia política de cooptación, utilizada y refinada por los gobiernos de la Concentración/NM, lo debilita. Se traicion a n los principios fundamentales necesarios para lograr el cambio estructural, y a la vez se legitima al gobierno de ultraderecha . No están siendo capaces de identificar las trampas que se les tiende desde el poder y de desmarcarse de quienes durante años practicaron el diálogo y el consenso que sólo sirvió para que la derecha neoliberal y conservadora saliera fortalecida.

Por otra parte, e l FA ha tenido serias dificultades en lograr la convergencia entre sus propias fuerzas. E n su función parlamentaria ha dado un triste espectáculo al no asum ir una posición conjunta en cuestiones de primordial importancia, y al votar en contra de uno de los suyos, apoyando postulados de la derecha . La inorganicidad que funcionaba en cada uno de los movimientos sociales no funciona en la política parlamentaria. N o ha n visto la necesidad de encausa r las movilizaciones hacia un proyecto de país aunque hayan presentado un programa electoral . El no tener un proyecto claro por el cual luchar y el no identificar mecanismos para ponerlo en marcha, demuestra que el FA con su sub-sistema de partidos atomizados está muy lejos de alcanza su madurez política.

El propio Jorge Sharp, Alcalde de Valparaíso y una de las voces mas prestigiosas y coherentes del Frente Amplio ha dicho que “hay que dejar l a calculadora electoral para buscar una participación que vaya mas allá del voto”...“porque implica tener luces cortas”, al advertir que las bases frenteamplistas no han vuelto a ser convocadas por la coalición (Sharp, 2018). Por el contrario, el convoca a una lógica de participación mas substantiva y a discutir sobre el modelo de desarrollo de Chile y sobre una estrategia para impulsar un programa de transformaciones democráticas mas allá del neoliberalismo.

La cuadratura del círculo:

L os múltiples retos a enfrentar por los chilenos, de momento casi equivalen a l desafío delograr l a cuadratura del circulo. E l primer reto a plantearse consiste en c omo puede la izquierda armar un instrumento político viable electoralmente que represente a un amplio grupo de personas movilizadas en aras de un proyecto común, y que al mismo tiempo sea aceptable para un electorado que se ha despolitizado durante décadas.

El siguiente reto consiste en como puede la izquierda construir un proyecto político estratégico que surgiendo de las luchas sociales existentes, incluya además a las agendas pendientes, vaya mucho mas allá de la mera suma de demandas sociales y golpee certeramente a las actuales estructuras de poder. Para esto resulta imprescindible conocer la propia historia, la raíz de los problemas, e identificar a los poderes nacionales e internacionales enemigos de un proyecto emancipador. Ignorarlo, lleva irremediablemente a mantenerse dentro de la p rotesta pero sin propuesta.

Por ultimo, el reto además consiste en como puede este nuevo instrumento político aumentar el poder de los votos, sin tender hacia el centro político, como ya se hizo por parte del FA en las elecciones de 2017. Sin el poder de los votos se aleja también la vocación de poder para el cambio.

Por consiguiente, corresponde renovar esa lucha estratégica que mirando hacia el bien común, con visión sistémica, sea capaz de desmontar las ofensivas políticas destinadas a reforzar el poder del capital. H ay que aunar esfuerzos, cambiar la cultura política existente, ganar elecciones, crear instituciones, recuperar a la política pública y generar su financiamiento. Por eso, e l proyecto de una Asamblea Constituyente sigue siendo válido, necesario y urgente. El pueblo chileno necesita despertar, resolver sus retos y emprender la vía emancipatoria .

Referencias:

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) , 2018. Resolución 186/18. http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/185.asp

Garcés, Mario. 2018. ¿Chile Gira a la Derecha? Entrevista do por Arnaldo Pérez Guerra. Punto Final, edición Nº893, 26 de Enero 2018.

Lilla, Mark. 2017. El Regreso Liberal. Editorial Debate

López, R., Figueroa, E. y Gutiérrez, P. (2013) La Parte del León: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso en Chile (Santiago: Facultad de Economía y Negocios, Departamento de Economía, Universidad de Chile), http://www.econ.uchile.cl/uploads/publicacion/306018fadb3ac79952bf1395a555a90a86633790.pdf

Mayol, Alberto y Andrés Cabrera. 2017. Frente Amplio en el Momento Cero. Editorial Catalonia, Santiago de Chile.

Punto Final. 2018. Carta de despedida del equipo de Punto Final.

Ruiz, Carlos y Victor Orellana. 2018. Dilemas de la Consolidación del Frente Amplio, http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2018/07/04/dilemas-de-la-consolidacion-del-frente-amplio/

S harp, Jorge, 2018, El Frente Amplio está en el Peligroso Camino de Parecerse a una Fuerza mas en el Escenario Político. Entrevistado por Carolina Aninat, La Tercera, 4 de Agosto.

Teillier, Guillermo. 2018. Discurso Acto Aniversario del P artido Comunista, http://www.pcchile.cl/npcchile/2018/06/11/conozca-discurso-central-de-guillermo-teillier-en-acto-aniversario-apoyo-a-lucha-feminista-oposicion-firme-y-unitaria-compromiso-irrenunciable-a-demandas-de-dd-hh/

UDP (Universidad Diego Portales), 2017. Informe de Derechos Humanos 2017. Centro de Derechos Humanos, Facultad de Derecho UDP, S antiago de Chile.

Walder, Paul. 2018 a . El Fin del Caso Riggs: la Corte “premia”a la familia Pinochet con una suave condena. El Clarín de Chile, 30 de A gosto.

Walder, Paul, 2018b. Certificado de decencia para Ponce Leroux. El Clarín de Chile, 26 de Enero.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.