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viernes, 23 de abril de 2021

EEUU y China: una puja entre potencias disimiles

 TOMADO DE

x Claudio Katz - La Haine

 
 
 

No hay equivalencia en el principal conflicto geopolítico actual. EEUU agrede y China se defiende

Washington pretende recuperar su liderazgo imperial y Beijing intenta sostener un crecimiento capitalista sin confrontaciones externas.

La restauración inconclusa, el régimen político, la historia de acosos y el abismo cultural con su oponente limitan la conversión de China en una potencia imperial.

Su creciente captura de flujos internacionales de valor es reciente. América Latina necesita combinar la resistencia a la dominación estadounidense con la renegociación comercial con China.

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lunes, 2 de noviembre de 2020

El factor humano: la ventaja estratégica de China

mundo.sputniknews.com

Raúl Zibechi. Sputnik Mundo

El Partido Comunista de China (PCCh) diseñó su plan quinquenal, hasta 2025, además de difundir sus objetivos para los próximos 15 años.

En apretada síntesis, consisten en "reforzar las innovaciones, pasar del crecimiento cuantitativo al cualitativo, aumentar los ingresos de la población y descarbonizar la economía".

Como señala Global Times, el país asiático está promoviendo un viraje estratégico de largo aliento; en sus propias palabras "un cambio estructural fundamental en la economía", que consiste en "impulsar drásticamente el mercado de consumo interno para garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo libre de riesgos externos", para superar el clima internacional adverso.

Se espera que China se convierta en la mayor economía de consumo del mundo, con una fuerte ampliación de sus clases medias que en este momento suman 400 millones de personas. El énfasis en el mercado interno, y ya no tanto en las exportaciones y en la inversión extranjera, no supone que se abandone el comercio internacional, que tan buenos resultados le ha dado en los últimos treinta años.

El PIB per cápita de China superó la marca de los 10.000 dólares en 2019, aún lejos de los países más desarrollados. Por ejemplo: EEUU alcanza 62.000 dólares y España 30.000, pero China tiene un PIB per cápita muy similar a los de México, Brasil y Argentina.

© Foto : Pixabay / PublicDomainPictures

Para hacerse una idea de la potencia que tiene un crecimiento del mercado interno chino, vale comparar la cantidad de vehículos por habitante. En EEUU hay 965; México y Argentina se acercan a los 300, mientras la media europea oscila entre 600 y 700. China tiene apenas 160 coches cada 1.000 habitantes y 70% de los hogares no tienen autos, un enorme margen para el crecimiento.

El mercado interno chino tiene una potencialidad única, capaz de permitirle al Dragón sortear los nubarrones que dominan el escenario global.

Por eso el editorial de Global Times que comenta las decisiones del PCCh, plantea que "la autosuficiencia económica y tecnológica es necesaria para que la segunda economía más grande del mundo pueda hacer frente a los desafíos sin precedentes planteados por la pandemia de COVID-19, así como a la desquiciada represión de Estados Unidos contra China en muchas áreas".

El presidente Xi Jinping escribió un artículo en la revista del PCCh, QiushiJournal, en el que sintetiza el viraje económico: "Para garantizar la seguridad industrial y la seguridad nacional de China, debemos construir una cadena industrial y de suministro autodesarrollada, controlable, segura y confiable. Debemos esforzarnos por tener al menos una fuente alternativa de productos importantes y canales de suministro para formar un sistema de respaldo industrial".

La autosuficiencia, bandera del gobierno chino, enfatiza en las "tecnologías centrales", aquellas vinculadas a la inteligencia artificial, para superar el "estrangulamiento extranjero sobre los sectores tecnológicos de China", según el propio Xi. El primer paso, decisivo y estratégico, consiste en conseguir la autosuficiencia en semiconductores, el aspecto más vulnerable del Dragón.

El columnista de Asia Times, David Goldman, uno de los más finos analistas de la región, estima que China está dando "un saldo cuántico", ya que las nuevas tecnologías que aplicará en rubros estratégicos, serán "impulsadas por una industria nacional de semiconductores que desafiará el dominio estadounidense en la industria".

Asegura que "China ya ha lanzado un conjunto de nuevas tecnologías que Occidente no ha comenzado a implementar". Entre ellas, la detección remota de los signos vitales que permite el control de epidemias, algoritmos de inteligencia artificial predictiva, los pagos digitales (incluida una moneda digital oficial) que reemplazarán a la banca convencional y los robots industriales de auto-programación que pueden diseñar sus propios procesos de producción.

Sin embargo, y este es el punto decisivo, destaca que "la ventaja de China sobre Occidente no proviene de una tecnología superior. El despegue económico de China se deriva de lo que el economista premio Nobel Edmund Phelps llama "florecimiento masivo": la voluntad de toda la población de abrazar la innovación".

En otras palabras, está hablando del "factor humano", el título de la novela de espionaje de Graham Greene situada en la Guerra Fría, en la que la actitud de las personas de carne y hueso es tan o más importante que las instituciones en las que se desempeñan.

El libro de Phelps Florecimiento Masivo, publicado en 2013, sostiene que la fuente del dinamismo y la innovación de Occidente "fueron los valores modernos, como el deseo de crear, explorar y enfrentar desafíos". La mayor parte de la innovación no fue impulsada por visionarios aislados como Henry Ford y Steve Jobs, sino "por millones de personas empoderadas" capaces de promover mejoras, como señala la reseña de la Universidad de Princeton.

Destaca que "la innovación y el florecimiento autóctonos se debilitaron hace décadas", tanto en EEUU como en Europa, en gran medida porque "la satisfacción laboral ha disminuido desde finales de la década de 1960".

Aunque Phelps, y Goldman, son defensores de las sociedades y las economías occidentales, no pierden de vista las causas profundas de su decadencia. China es una sociedad floreciente, en la que su población se ha visto beneficiada por un crecimiento que ha elevado considerablemente su nivel de vida. Los chinos se sienten orgullosos de lo que han logrado en las últimas décadas y, a pesar de que subsisten desconformidades, pueden mostrar al mundo su exitoso combate a la pandemia.

El optimismo de la población china viene avalado por hechos concretos. El Dragón ha establecido el sistema de seguridad social más grande del mundo. "El seguro médico básico cubre a más de 1.300 millones de personas y el seguro de pensiones básico cubre a casi 1.000 millones de personas", como señala el comunicado del PCCh de la quinta sesión plenaria del XIX Comité Central.

Cuando Huawei sacó a la venta su último teléfono, el Huawei Mate 40, la tienda virtual JD.com agotó sus existencias en apenas 11 segundos, a pesar de su elevado precio que en Europa ronda los 899 a 1.199 euros. La población china se vuelca con los productos nacionales en detrimento, por ejemplo, del iPhohe 12 de Apple.

Por el contrario, EEUU es una sociedad fracturada, cansada, en la que media población rechaza con odio y desprecio a la otra mitad. Las clases medias y populares se empobrecen, pierden calidad de empleo y acceso a servicios de salud en condiciones.

El "hambre" de los chinos por las nuevas tecnologías y la innovación es, con mucho, el recurso más importante del país en la guerra comercial y tecnológica desatada por la Casa Blanca y el Pentágono. Su propia población, es la retaguardia que le está permitiendo sortear las dificultades y seguir creciendo. No se distraen: saben que su futuro no depende de quien sea el próximo ocupante de la Casa Blanca.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

 

sábado, 22 de diciembre de 2018

Brasil YO LE HICE EL JUEGO A BOLSONARO

Tomado de: http://contratapapopular.blogspot.com/2018/10/yo-le-hice-el-juego-bolsonaro.html

domingo, 21 de octubre de 2018


Hay quienes sostienen que criticar a un gobierno de izquierda es lisa y llanamente hacerle el juego a la derecha. No admiten ningún tipo de crítica, y defienden a quienes consideran “los suyos” tal como defiende la mafia a “la familia”.
Pues lo confieso: me cuento entre quienes han venido criticando desde hace ya mucho tiempo al gobierno del PT y a Lula. Y como es sabido que la gran mayoría de los brasileños me leen, el resultado está a la vista: Bolsonaro será el próximo presidente del Brasil.
Algunos pastos que di a las fieras
En abril de 2010 escribía lo siguiente: 
 
El nuevo presidente del PT, Eduardo José Dutra (ex senador y ex presidente de Petrobrás) fue elegido por el voto directo de unos 500 mil afiliados. No es poca cosa, pero hay que recordar que en 1989, cuando Lula disputó por primera vez la presidencia del Brasil, el PT tenía unos 800 mil afiliados, sobre una población de 150 millones (hoy son más de 190 millones)”.
Es decir, hace ya ocho años se me ocurrió observar que el PT, luego de 8 años de gobierno estaba perdiendo apoyo dentro mismo de su propia base. En 8 años había bajado sus afiliados a la mitad en proporción a la población. Y por otra parte estaba perdiendo a muchos de sus principales líderes, fundadores del PT.
En comparación, el Partido Socialista Unido de Venezuela, contaba en ese entonces con más de siete millones de afiliados (Venezuela tiene unos 28 millones de habitantes), y un casco permanente de alrededor de un millón y medio de militantes. 
 
Mencionaba hace 8 años lo que decía Luis Bilbao (otro que le hacía el juego a la derecha): “Dos períodos de gobierno petista en Brasil significaron un salto adelante en la historia de los de abajo. Sus logros sólo pueden ser desconocidos por ideólogos de la reacción. No obstante, al cabo de ocho años, aparte de no haber resuelto innumerables problemas básicos, el PT no fortaleció la estructura partidaria, no desarrolló un proceso de organización de masas con ejercicio concreto del poder, no ganó más espacio social en capas explotadas y oprimidas y, en consecuencia, no cuenta seguro siquiera el voto de la masa beneficiada por su gobierno”.
Escribía yo por esos días, luego de destacar los indudables logros de los gobiernos del PT: “como contracara, entre otras cosas, luego de 30 años de vida del PT, ya no se percibe en su seno la abrumadora presencia obrera, sindical y juvenil de sus comienzos. Hoy en día, casi todas las empresas consultoras señalan algo que resulta impactante para todo el mundo: más del 80% de la población brasileña respalda a Lula. Algunos señalan que hasta ahora, en el mundo Brasil era sinónimo de Pelé; ahora el símbolo nacional es Lula. Pero la misma opinión pública (sin distinción de clases) que pone por el cielo la figura de Lula, denuesta al PT, lo cual constituye una carga demasiado peligrosa y pesada en la próxima campaña electoral. De hecho, la candidata del PT, Dilma Rouseff (una ex militante del socialdemócrata PDT de Leonel Brizola) cuenta con el 25% de aceptación, según las encuestas, 10 puntos por debajo de José Serra, el candidato del PSDB. No estamos diciendo que las elecciones estén perdidas”.
Por cierto, Dilma ganó las elecciones gracias a su alianza con la derecha de Temer y cía. Y así le fue.
Esa ha sido otra característica de los gobiernos progresistas, el lavantamiento de liderazgos personales, más allá de programas o proyectos. 
 
Señalaba por ese entonces:
Michelle Bachelet entregó el mando a Sebastián Piñera con una popularidad de 84%. Pero luego de 20 años de gobierno progresista, la inmensa mayoría de los chilenos (46%) no simpatiza con ningún partido: un 26% simpatizaba con la Concertación, un 18% con la Alianza, y un 7% con la izquierda extraparlamentaria. Uno de cada cuatro chilenos no se identifica ideológicamente (38%): es decir, no sabe si es de derecha, centro o izquierda. Pero eso no es lo más grave. Las cifras de participación dicen mucho más. Chile es una democracia peculiar: si no te registras en el censo, no votas. De algo más de doce millones de potenciales votantes, sólo se inscribieron 7.145.485; menos que los inscritos para el plebiscito de 1988 (7.251.930). El censo lleva estancado veinte años. Si miramos a la juventud: ¡sólo un 19% de jóvenes hasta los 34 años se registró para votar!”
Lo mismo decía de Tabaré Vázquez: “Al finalizar el mandato de Tabaré Vázquez, su popularidad ascendió al 80%, la mayor con la que culmina su gestión un gobernante uruguayo desde que existen estudios estadísticos. Y sin embargo, a pesar de esos avances y de la popularidad del presidente, el Frente Amplio no pudo obtener el triunfo en primera vuelta, y descendió su votación con respecto al 2005”.
Y traía a colación lo que decía otra que le hace el juego a la derecha, María Luisa Battegazzore: “Lo que aquí interesa es que el peso del elemento personal aumenta en razón directa a la devaluación de lo colectivo y de lo programático. Quién lo hará importa más en la medida que se percibe menos claro, definido y firme el qué se hará.”
Y hace dos años escribía lo siguiente: 
 
Lo que ha venido ocurriendo desde mediados de 2015 hasta ahora ha mostrado la caída lenta pero sin pausa de los progresismos de la región, presagiando tal vez el fin de una “era progresista”.
Algunos analistas apostaban a la continuidad del gobierno Kirchnerista con una victoria de Scioli en Argentina, un triunfo de los candidatos del PSUV y del Gran Polo Patriótico en las elecciones legislativas venezolanas, y a una consolidación del gobierno de Dilma en Brasil.
Nada de esto sucedió, como es público y notorio, sino todo lo contrario. En Argentina triunfó la derecha macrista, en Venezuela la oposición obtuvo la mayoría, y en Brasil el PT perdió el gobierno al ser destituida Dilma en medio de un gran escándalo de corrupción del que no se salva nadie”.
RESPONSABILIDADES
Y en mi desenfrenado juego a la derecha señalé responsabilidades:
Ahora bien, la derecha hace su juego, y está en todo su derecho. Las responsabilidades por las derrotas electorales o institucionales ya ocurridas y por venir, son de las élites progresistas.
En Brasil, es en donde se ha producido el debate más a fondo sobre los años de gobiernos del PT, encabezados por Lula y por Dilma, y es sin duda el más importante a analizar por su proyección global y porque representa -en términos de población y de producción- más de la mitad de la región.
El PT surgió como producto de ex guerrrilleros, sindicalistas, comunidades eclesiales de base, etc, llegó a ser el mayor partido de izquierda de América Latina e impulsó los foros sociales como el de Sao Paulo.
El filósofo Paulo Arantes, referente de esos debates, sostuvo que el país y la izquierda están exhaustos: “Agotamos por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social almacenada a lo largo de todo el proceso de salida de la dictadura”.
Y esa reflexión de Arantes tal vez sea más que válida para muchos de los procesos de los que hablamos, en donde el mayor pecado es haber desperdiciado esa enorme energía social y política que llevó décadas de construcción paciente y permanente.
Como afirma este filósofo brasileño, la energía agotada es de carácter ético, un deterioro social jamás visto, y la resume en «el derecho de los pobres al dinero», lo cual es en su opinión la clave del fin de este ciclo. La izquierda que siempre había priorizado la dignidad de los trabajadores como clase, aparece ahora con una gama de preocupaciones que se centran en administrar en vez de transformar, apostando todo al crecimiento de la economía, a los grandes números, al grado inversor, a los equilibrios macroeconómicos, sin más objetivos.
Un intelectual muy respetado, el sociólogo Francisco de Oliveira (fundador del PT, y cuando el gobierno de Lula puso en práctica reformas neoliberales fundó el PSOL), sostiene algo que también sin dudas es aplicable a los demás procesos de AL; dice que los gobiernos de Lula y Dilma provocaron una gran despolitización de la sociedad, en gran medida porque la política fue sustituida por la administración y porque “se cooptaron centrales sindicales y movimientos sociales”.
De Oliveira habla de una “hegemonía al revés”, para explicar como los ricos aceptan ser políticamente conducidos por los dominados, con la condición de que no cuestionen la explotación capitalista.
El sociólogo brasileño sostiene que “el lulismo es una regresión política”. De hecho, en las elecciones de 2006, cuando Heloísa Helena fue expulsada del PT por negarse a votar la reforma previsional), obtuvo 6,5 millones de votos como candidata del PSOL, casi el 7%.
Finalmente, todos sabemos como terminó la experiencia del PT, envuelto en un escándalo mayúsculo de corrupción, con Dilma destituida y con cientos de procesos judiciales que abarcan a todo el espectro político del Brasil, Lula incluido”.
NO SOLO LA CORRUPCIÓN
Decía también por esos días:
De todas formas, además del fenómeno de la corrupción, otros elementos deben tenerse en cuenta al evaluar si el progresismo fue una regresión o un paso adelante.
Hay quienes sostienen que los progresismos fueron un avance puesto que redujeron la pobreza llevándola a niveles muy bajos en comparación con la historia reciente de todos nuestros países. Esto fue posible por el crecimiento económico (basado fundamentalmente en el valor de las materias primas) que incorporó mas personas al mercado de trabajo, más la aplicación de políticas sociales.
Pero otros, somos de los que evaluamos los avances o retrocesos en términos políticos, además de los económicos. Así como evaluamos las victorias sindicales no por el monto económico de la conquista, sino por el avance en conciencia de los trabajadores a través de la lucha.
En ese sentido, es claro que no hubo cambios significativos en la igualdad (los ricos siguen siendo tanto o más ricos que antes), no hubo reformas estructurales, y en cambio sí se produjo desindustrialización y reprimarización de las economías. Además de una gran extranjerización y concentración de los medios de producción, especialmente de la tierra.
Y desde el punto de vista político, es en donde más se puede sostener -desde mi punto de vista- que los progresismos han significado un retroceso. La política, desde una mirada de izquierda, debe significar el avance en la capacidad de los sectores populares de organizarse y movilizarse para debilitar el poder económico y político de los poderosos, generando las posibilidades de cambio.
En este punto, la energía popular ha sido desgastada por el progresismo. Las críticas a las grandes movilizaciones de 2013 en Brasil por parte del PT porque supuestamente favorecen a la derecha, son un claro ejemplo, pero ya es parte del paisaje progresista la crítica a las movilizaciones de los trabajadores con ese desgastado argumento.
Claro, el problema ahora es como enfrentar a las derechas que vienen por la revancha, con sociedades desmovilizadas y despolitizadas, con una energía social dilapidada por el progresismo”.
Y las derechas vinieron, y encontraron un pueblo desmovilizado. El PT no fue capaz de organizar ni una sola movilización ante el ascenso de Bolsonaro, salvo para alcahuetear a Lula, su líder preso. Las mujeres le dieron en ese sentido un cachetazo al PT con la movilización ELE NAO. 
 
EL AÑO PASADO
El año pasado continué alimentando a las fieras brasileñas (que cada vez me leían más) y dije cosas como estas:
Los hechos están ahí: el PT está mezclado con el PMDB, el PSDB, el PP y otros de la misma calaña, en un enorme proceso de corrupción.
Esa alianza y otras, más o menos coyunturales, que Lula se vio obligado a tejer para garantizarse una gobernabilidad que le permitiese sacar adelante su Presidencia, fue el peaje que los poderes fácticos le impusieron; y no es retórica. Los votos que Lula consiguió durante años para sus propuestas legislativas se obtuvieron a cambio de dinero. En algo así de ‘simple’ consistió el mensalao, el gran escándalo de corrupción que azotó las presidencias de Lula (2003-2010).
No es útil defender a las personas por lo que dicen sino por lo que hacen. Y lo hecho por Lula y el PT deja mucho que desear. Dicen que “el que se acuesta con niños amanece mojado”. Muchos de los corruptos comprobados que están ahora en el gobierno Temer, fueron también parte de los gobiernos del PT, son sus aliados. La dirección del PT traicionó el sueño de la clase obrera brasileña al resolver gobernar el sistema junto con la burguesía y para la burguesía.
La derecha internacional siempre estará coordinando acciones para echar abajo gobiernos progresistas o de izquierda, así como las izquierdas siempre estarán coordinando acciones para luchar contra los gobiernos de derecha (las izquierdas internacionales también coordinan sus acciones, no otra cosa es el Foro de San Pablo, por ejemplo). Pero las caídas de estos gobiernos no necesariamente son el producto de estas coordinaciones. Muchos caen por su propio peso, porque no cumplen con sus promesas, porque se muestran incapaces de transformar lo que se suponía que iban a transformar, porque se corrompen, etc".
Señores que se creen de izquierda: el arma más poderosa que tienen es la autocrítica, para corregir desvíos y errores; los pecados más siniestros que están cometiendo son la autocomplacencia y la arrogancia. Después no se quejen. 
 

viernes, 3 de noviembre de 2017

Analisis Sobre la revolucion Bolchevique: Lenin, precursor de la Oposición de Izquierda*

Lenin, precursor de la Oposición de Izquierda*

António Louçã
Historiador y periodista portugués. Autor del programa
“País em Memória” en la red de televisión pública RTV
Memória. Autor de varios libros; entre ellos, Negócios com
os Nazis. Ouro e outras pilhagems (1997), Hitler e Salazar.
Comércio em tempos de guerra (2000) y Conspiradores e
traficantes. Portugal no tráfico de armas e de divisas nos
anos do nazismo. 1933-1945 (2005).

Ampliar:

https://drive.google.com/file/d/0BwmAKzSII-n1Zi1zZ2xSYmNyZjg/view?usp=sharing

martes, 27 de diciembre de 2016

Atilio a Boron: Las izquierdas en la crisis del imperio

 En este trabajo Atilio, hace una critica profunda, argumentada a a aquellos que consideran la existencia del mal llamado "multi-imperialismo". Un debate candente de la actualidad, que tiene connotaciones estratégicas para ubicarse en la complejidad internacional de hoy en día. Especialmente cuando las etiquetas con color progresista, de izquierda, ocultan un contenido completamente diferente.

26-12-2016
Las izquierdas en la crisis del imperio
Atilio A. Boron
Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=220863


Una nota reciente de Santiago Alba Rico examina lo que, a su juicio, constituye un grosero error de interpretación de “conocidos militantes anti-imperialistas latinoamericanos” que, como el que suscribe esta nota, piensan que el asesinato del embajador de Rusia en Ankara es, en términos objetivos, una “respuesta” al creciente protagonismo de ese país en el sistema internacional. [1] En su escrito Alba Rico incurre en una serie de equivocaciones que no pueden ser pasadas por alto y que es preciso señalar y corregir. Dado que para ilustrar ese diagnóstico equivocado, según nuestro autor, se toman textualmente algunos pasajes o expresiones de un artículo de mi autoría publicado poco antes en este mismo medio siento, a los efectos de evitar confusiones entre los lectores, la necesidad de formular algunas precisiones. [2] Seré breve, pese a la amplitud de la temática, para poner en cuestión algunas líneas esenciales de la argumentación de nuestro autor. 1. Jamás he dicho, ni conozco alguien que lo hubiera hecho, que la sola puesta en aprietos a la dominación norteamericana en el tablero de la geopolítica mundial se corresponda automáticamente con un ataque al capitalismo y el avance de la revolución, la democracia y los derechos humanos en todo el mundo. No hay automatismos ni determinismos en la dialéctica de la historia, de modo que aquella ecuación debe ser descartada de antemano. Pero, por otro lado, no se puede ignorar el papel crucial, indispensable, insustituible, de Estados Unidos en la reproducción y mantenimiento global del capitalismo. Derrotas o retrocesos de Washington en el tablero de la política internacional no necesariamente abren las puertas a la democracia y los derechos humanos, pero cuando el sostén fundamental –o el “sheriff solitario”, para usar la expresión de Samuel P. Huntington- del capitalismo mundial y de los despotismos que asolaron al mundo desde finales de la Segunda Guerra Mundial experimenta un traspié eso, en principio, es una buena noticia porque se abre una pequeña fisura en un muro herméticamente sellado. ¿O acaso la derrota de EEUU en Vietnam no significó un avance democrático y en materia de derechos humanos en ese país devastado por once años de bombardeos norteamericanos? Y el reflujo de la influencia norteamericana experimentado por Washington en América Latina desde la elección de Hugo Chávez Frías a la presidencia de Venezuela, en Diciembre de 1998, ¿no inauguró acaso un ciclo que, con todos sus defectos e insuficiencias, podríamos caracterizar como virtuoso y positivo para nuestros pueblos? Y las revoluciones en el mundo árabe, que derrocaron a las tiranías de Ben Ali y Hosni Mubarak en Túnez y Egipto, fieles sirvientes de la hegemonía norteamericana en la región, ¿no nutrieron la esperanza –lamentablemente frustrada después- de un nuevo comienzo?

2. En su nota nuestro autor incurre en un grave error desgraciadamente muy extendido en el campo de las izquierdas: habla de “los imperialismos”, así, en plural. Pero el imperialismo es uno sólo; no hay dos o tres o cuatro. Es un sistema mundial que, desafortunadamente, cubre todo el planeta. Y ese sistema tiene un centro, una potencia integradora única e irreemplazable: Estados Unidos. Tiene el mayor arsenal de armas de destrucción masiva; controla desde Wall Street la hipertrofiada circulación financiera internacional; decreta la extraterritorialidad de las leyes que sanciona su Congreso e impone sanciones a terceros países que incumplen las leyes estadounidenses; controla a su antojo los flujos de comunicaciones que se procesan a través de la Internet y la telefonía a escala mundial; dispone de un fenomenal aparato de propaganda –sin rivales en el mundo- con epicentro en Hollywood; casi la mitad del presupuesto militar mundial y según sus propios expertos, cuenta con algo más de un millar de bases militares instaladas en los cinco continentes. ¿Cuáles son los “otros imperialismos” que compiten con este? Como latinoamericano preguntaría a los cultores de la teoría de la “pluralidad de imperialismos” que por favor me digan cuantas bases militares tienen rusos y chinos en América Latina y el Caribe. La respuesta es cero, contra ochenta de Estados Unidos y sus compinches de la OTAN. Que me digan cuántos golpes de estado o procesos de desestabilización pusieron en marcha Moscú y Beijing en esta parte del mundo, contra los más de cien que tuvieron su origen en Washington. O que me digan quién arrebató la mitad de su territorio a México: ¿habrán sido los rusos, los chinos, Irán quizás? ¿Cuántos presidentes o prominentes líderes políticos y sociales de la izquierda fueron asesinados por órdenes de Rusia y China? Respuesta: ninguno. ¿Y Estados Unidos? La lista sería interminable. Mencionemos apenas algunos de los más conocidos: Augusto Cesar Sandino, Farabundo Martí, los jesuitas en El Salvador y también en ese país Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Salvador Allende, Orlando Letelier, los generales constitucionalistas chilenos René Schneider y Carlos Prats González, el ex presidente boliviano Juan José Torres, Omar Torrijos, Jaime Roldós y los miles detenidos, desaparecidos y asesinados en el marco de la “Operación Cóndor.” Confieso que a medida que escribo y rememoro estos datos siento una creciente indignación ante los crímenes del imperialismo y, también, ante la incomprensión de algunos camaradas de la izquierda de las elocuentes lecciones de nuestra historia que los deberían inducir a ser mucho más rigurosos a la hora de hablar sobre el imperialismo. Con estos antecedentes a la mano la sola idea de una pluralidad de imperialismos no es otra cosa que un disparate, una frase hueca, un auténtico nonsense que ofusca la visión de lo que ocurre en el mundo real.

3. No entiendo la extraordinaria centralidad que Alba Rico le atribuye a Siria en los asuntos mundiales. Menos todavía que este sufrido país sea “la vía muerta de la revolución democrática que comenzó en 2011”, o que haya sido Damasco quien le devolvió “protagonismo a las dictaduras”, o la “fuente contaminante” de la desdemocratización. Francamente, no lo comprendo. Menos aún que se diga que Rusia e Irán, al igual que hiciera EEUU en América Latina o Vietnam, utilizaron “todos los medios a su alcance para sostener hasta el límite a un tirano asesino” como Bashar –al Assad. Rusia, y en mucho menor medida Irán, intervienen cuando la destrucción del país parecía inexorable ocasionada, precisamente, por Washington y sus aliados. Lo hacen cuando la tragedia humanitaria desencadenada por …. ¿la pasión norteamericana por la democracia y los derechos humanos o por sus imperativos geopolíticos? se ensañó contra ese pueblo para inventar una “guerra civil”, como hicieron en Libia, derrocar a Assad, aislar a Irán privándolo de su único aliado significativo y facilitar el asalto final contra la República Islámica. Para ello la Casa Blanca reclutó –con la inestimable ayuda del Reino Unido, Arabia Saudita e Israel- un ejército de mercenarios a los cuales la prensa occidental, alentada desde Washington por la por entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton, exaltó hasta convertirlos (como antes a la siniestra “contra” nicaragüense y después a los bandidos apostados en Bengasi, que culminarían su cruzada democratizadora linchando a Gadaffi y desmembrando a ese desdichado país) en virtuosos “combatientes por la libertad”. Fue la propia Clinton quien luego reconoció que “nos equivocamos al elegir a nuestros amigos”. ¿Cuándo lo dijo? Cuando Estados Unidos ya no pudo proseguir –por completamente infundada- con su campaña de acusaciones sobre el programa nuclear iraní y la Casa Blanca tuvo que cambiar de táctica. Ellos sabían, como todo el mundo, que el único país que tiene armas nucleares en Oriente Medio es Israel, pero eso no es problema para Washington y sus peones europeos. Al cambiar de táctica, al caerse aquel pretexto para la ofensiva norteamericana, los delincuentes plantados en territorio sirio se autonomizaron de sus antiguos jefes y protectores y una parte de ellos dio nacimiento al Califato y a diversas variantes del yihadismo, se dedicaron a degollar y decapitar infieles, robar petróleo y, con el beneplácito de Washington, comenzar a venderlos a treinta dólares el barril, para debilitar -¡de pura casualidad nomás, no hay que ser mal pensados!- a tres enemigos de Washington: Rusia, Irán y Venezuela, grandes exportadores de ese precioso recurso. El más elemental análisis de la situación no puede sino concluir que Siria, por lo tanto, no es -¡jamás podría haber sido!- la causante de la “desdemocratización” del planeta sino un despedazado país destruido casi por completo por el imperialismo, y que gracias a la intervención de Rusia se puso temporario fin a una masacre promovida y consentida por la metrópolis imperialista y sus secuaces. Que la injerencia de Rusia haya estado motivada por intereses geopolíticos propios porque en Tartus, Siria, se encuentra la única base militar rusa existente fuera de su propio territorio, no quita que con su intervención militar se han salvado miles de vida mientras que las potencias occidentales –y los intelectuales sometidos a su hegemonía- se prodigaban en ejercicios meramente retóricos o en huecos discursos lamentando la tragedia pero sin ofrecer la más mínima alternativa. Una testigo presencial de esta tragedia en Alepo, la monja Guadalupe Rodrigo, lo manifestó con una rotundidad y sensatez que me encantaría hallar en los escritos de tantos analistas cuando dijo que “lo que está sucediendo en Siria está muy lejos de ser una guerra civil. Si hubiera que ponerle una etiqueta sería más bien una invasión.” [3]

4. Lo anterior no significa que Assad represente ni de lejos un ideal político para la izquierda. La insinuación de que quienes se oponen a la sangrienta política norteamericana en Siria son admiradores de un personaje como Assad o de un modelo político como el imperante en Siria es un insulto que carece por completo de fundamento. La afirmación de que “la democracia ha muerto. Los DDHH –apenas una buena idea– pertenecen al pasado. Assad, gran triunfador, es el modelo; y a la izquierda impotente y vencida le gusta ese modelo porque incluso en EEUU se ha impuesto, como ellos querían, un protodictador” es asombrosa, por lo injusta e injuriosa.

Lo menos que debería hacer Alba Rico al lanzar una acusación tan tremenda es tratar de fundamentarla, diciendo cuál teórico de la izquierda, o cuáles fuerzas de esa orientación han manifestado su “gusto” por el modelo sirio o su alborozo por la elección de Donald Trump. La izquierda, en sus distintas variantes, ha sido siempre la enemiga jurada del fascismo y el baluarte de los procesos de democratización en todo el mundo. ¿O cree nuestro autor que los capitalismos democráticos lo son porque la burguesía y la derecha se propusieron alguna vez en algún país construir un orden democrático? ¿Quién si no la izquierda fue la protagonista de las grandes luchas democráticas en todo el mundo? Por eso cuando le adjudica la “responsabilidad en este proceso de desdemocratización”, cosa que le parece innegable y reprobable, incurre en un gravísimo yerro y, además, lanza una ofensa gratuita a millones de gentes que en los cinco continentes y desde la izquierda se juegan la vida para construir un mundo mejor, un orden democrático donde imperen la libertad, la justicia y los derechos humanos. Agravio que, por otra parte, se construye a partir de un rotundo error de interpretación histórica, a saber: afirmar que “el fascismo clásico fue el resultado de y acompañó a un proceso de desdemocratización radical, exactamente igual que ahora.” La relación causal fue exactamente la inversa: el fascismo fue, según Clara Zetkin, un castigo porque el proletariado fracasó en su intento de realizar la revolución y, añadimos nosotros, una represalia por los desafíos planteados por la radicalización del impulso democrático en los años de la primera posguerra y, después, en el marco de la Gran Depresión. Su respuesta fue desdemocratizar al orden político instaurando la dictadura desembozada de la burguesía. Esta tesis fue defendida desde un principio por la Tercera Internacional y reafirmada en los escritos de -aparte de la ya mencionada Zetkin- León Trotsky, Karl Radek, Ignazio Silone, Antonio Gramsci y Palmiro Togliatti, entre otros.

5. Recapitulando: el imperialismo es un sistema que lo podemos representar con tres círculos concéntricos. En su núcleo fundamental hay un país, Estados Unidos, que es quien ejerce la función dirigente y dominante. Luego hay un segundo anillo formado por los estados vasallos del capitalismo desarrollado, con quienes Washington mantiene relaciones que en algunos temas puntuales pueden dar origen a tensiones y contradicciones pero que, ante una amenaza sistémica se agrupan rápidamente en torno a los dictados de la Casa Blanca y se convierten en dóciles peones de las más siniestras decisiones que pudieran emanar de Washington. Por ejemplo, después del 11-S, países europeos cuyos dirigentes están siempre prestos a pontificar sobre la importancia de los derechos humanos colaboraron en viabilizar los “vuelos secretos” de la CIA transportando presuntos terroristas hacia “lugares seguros” en donde torturarlos y desaparecerlos, fuera del alcance de la legislación estadounidense. [4] Para Zbigniew Brzezinski evitar “la confabulación de los vasallos”, es decir, de este segundo círculo, “y mantener su dependencia en cuestiones de seguridad” es uno de los tres principales objetivos del imperio. La OTAN es la expresión más nítida de la aplicación de este principio. El tercer círculo del sistema imperial está constituido por las naciones de la periferia o semi-periferia capitalista, es decir, ese vasto y tumultuoso “tercer mundo” formado por las naciones de Asia, África y América Latina y el Caribe, que es preciso, siempre según Brzezinski, mantener bajo control. [5]

Por consiguiente, cualquier proceso de debilitamiento del núcleo duro del imperialismo, Estados Unidos, o de su segundo círculo, los vasallos, es en principio auspicioso que tendrá, como contrapartida, la violenta reacción de Washington. Que ello finalmente madure en una dirección correcta y en algunos países dé nacimiento a un proceso democrático y emancipador ya es otra cuestión y dependerá, como todo, de la inteligencia y voluntad con que las fuerzas sociales y políticas del campo popular encaren la lucha de clases y se aprovechen de los cambiantes equilibrios geopolíticos internacionales. La emergencia de actores cada vez más poderosos en la estructura internacional -la irrupción de China, el retorno de Rusia, el lento pero irreversible ingreso de la India, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS, para señalar apenas los más importantes- está dando lugar a un naciente multipolarismo que si bien no puede ser caracterizado como intrínsecamente anti-imperialista modifican, a favor de los pueblos, las condiciones objetivas bajo las cuales se libran las luchas por la democracia, la justicia y los derechos humanos en la periferia con independencia de los rasgos definitorios de los regímenes políticos imperantes en China, Rusia, la India o cualquier otro actor involucrado. Esa es la clave para entender la violenta reacción norteamericana ante ese nuevo orden emergente, que erige barreras intolerables a su pretensión de supremacía incontestada. La historia latinoamericana y caribeña de los últimos años no habría sido posible de haber persistido el unipolarismo que siguió a la implosión de la Unión Soviética. Puede no ser de agrado para nuestro autor, pero sí lo ha sido para todos los líderes y movimientos populares de América Latina y el Caribe, desde Fidel y Chávez hasta Lula y Kirchner que ha visto ampliar sus márgenes de maniobra en la complejidad de la nueva realidad internacional. No es lo ideal, como hubiera sido un insólito florecimiento del socialismo, la democracia, la justicia y los derechos humanos en el capitalismo desarrollado. Pero lo que hemos visto ha sido exactamente lo contrario. Y en el mundo que realmente existe será preciso que avancemos en nuestras luchas sin esperar el advenimiento de aquellos cambios en el primer mundo.

6. Nuestro autor pone término a su nota extremando el pesimismo que impregna toda su argumentación. Declara, resignadamente, que “ya no hay alternativa sistémica, ni siquiera imaginaria.” No creo que en una amable conversación personal (como la que sostuve con él más de una vez en el pasado) pudiera decir algo semejante. Creo que tal vez la sorpresa al comprobar como muchos de sus amigos latinoamericanos interpretaban lo ocurrido en Ankara y la premura de la crítica lo llevó a escribir algo que podría ser visto como una reformulación, en términos filosóficamente aún más radicales, de la absurda tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia. Estoy seguro que Alba Rico no adhiere a esa tesis. Sin embargo es indudable que las dificultades con que tropieza la creación de una alternativa sistémica al capitalismo global son inmensas. Estados Unidos construyó el imperio más poderoso que jamás haya existido en la historia de la humanidad. Sus dispositivos de hegemonía y dominación son formidables; su capacidad de control y sometimiento también. Pero el inicio de su decadencia ya es inocultable. Lo reconocen los propios mandarines del imperio así como los estrategas del Pentágono y la CIA. Y, también es cierto, que hoy no se avizoran las formas concretas que podría asumir una alternativa sistémica. Pero sí sabemos, a ciencia cierta, que el capitalismo está llegando a su límite porque tal como lo asegurara el Comandante Fidel Castro Ruz en la Cumbre de la Tierra en Río, en 1992, su reproducción está destruyendo las condiciones medioambientales que hicieron posible la aparición de la vida humana en el planeta Tierra. El ecosocialismo ha aportado agudas reflexiones y muchos datos concretos sobre esta insoluble contradicción entre capitalismo y naturaleza. Y los pueblos están a la búsqueda de alternativas, tanto reales como imaginarias, sin esperar a que los intelectuales las inventemos. Las aportaciones de las etnias originarias de América Latina y el Caribe sobre el “buen vivir” son una prueba de ello. La idea de que “otro mundo es posible” ha ganado millones de adeptos en todo el mundo. La gravedad de la irresuelta crisis general del capitalismo, estallada hace ya más de ocho años, hizo posible que en Estados Unidos, en Europa, en el Sudeste asiático y en Canadá grandes manifestaciones populares adopten como consigna unificadora la crítica al capitalismo, algo inimaginable hasta hace unos pocos años cuando al capitalismo ni siquiera se lo nombraba. Bertolt Brecht dijo una vez que el capitalismo era un caballero que no deseaba ser llamado por su nombre. Su anonimato lo invisibilizaba y de ese modo ocultaba su carácter de régimen social de explotación. Ahora se lo nombra y se lo escribe y, en un desarrollo tan inesperado como promisorio, se lo leía en las pancartas de los jóvenes norteamericanos del Occupy Wall Street, y en las de los españoles del 15-M que no sólo denunciaban al capitalismo sino que hacían lo propio con la farsa democrática que éste había montado y que había perdido toda legitimidad.

En un mundo en el que, según las conocidas cifras divulgadas por Oxfam, el 1 por ciento más rico del planeta posee más riquezas que el 99 por ciento restante es inviable, no ya en el largo sino en el mediano plazo. La apelación que la derecha mundial hace al neofascismo global es un síntoma de su impotencia y demuestra la gravedad de la amenaza difusa, por ahora inorgánica, que plantea la protesta de los oprimidos y, por ende, de la izquierda. Es cierto que lo que se vislumbra no es lo que quisiéramos. En mi caso, me gustaría una reedición de la triunfal entrada del Movimiento 26 de Julio a La Habana en cada rincón del planeta. Eso no está en el horizonte, pero el lento pero progresivo desmoronamiento del orden imperial ofrece la oportunidad de intentar construir ese mundo mejor que todos anhelamos. Los formatos clásicos de la revolución son productos históricos. Esperar ahora el cañonazo del Aurora para dar la señal para el comienzo de la revolución bolchevique es un anacronismo, un canto a la melancolía. Pero aunque no se lo vea el viejo topo de la revolución sigue trabajando, con ahínco paralelo al desenvolvimiento de las insolubles contradicciones del sistema capitalista. Y la morfología de esa futura revolución es impredecible. Como lo fue la Comuna para Marx y Engels en 1871; como lo fueron los Soviets en 1917; como lo fue la guerrilla en Cuba en la segunda mitad de los cincuentas; o el vietcong en Vietnam en los años sesentas y setentas. Las revoluciones nunca copian, son siempre creaturas originales. El hecho de no poder divisar los perfiles precisos de la rebelión en ciernes no significa que esta no exista. Parafraseando a Gramsci concluimos diciendo que en coyunturas como las actuales el pesimismo de la inteligencia no debería ser el recurso que sofoque el optimismo de la voluntad sino un estímulo para perfeccionar nuestros métodos de análisis social, de tal suerte que nos permitan vislumbrar en los entresijos del viejo orden en crisis los actores emergentes y las semillas de la nueva sociedad.

Notas:

[1] “ Alepo, Ankara, Berlín: geopolítica del desastre”, en Rebelión, 22 Diciembre 2016. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=220751

[2] “De Sarajevo a Ankara”, en Rebelión, 20 Diciembre 2016. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=220659

[3] "Una guerra planeada en un escritorio", en http://www.mdzol.com/nota/710319-monja-argentina-en-alepo-siria-una-guerra-planeada-en-un-escritorio/

[4] Hemos examinado ese tema en Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009), pp. 57-61.

[5] Cf. su El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos (Buenos Aires: Paidós, 1998).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 20 de febrero de 2016

Uruguay LA ENFERMEDAD INFANTIL DEL POGRESISMO

LA ENFERMEDAD INFANTIL DEL POGRESISMO

El progresismo en el gobierno adopta de un tiempo a esta parte la estrategia del avestruz, combinada con la del gran bonete. Ante cualquier crítica a su gestión, la premisa básica es negar absolutamente todo, afirmar que todo está bien y que solo son maniobras de la oposición para obtener réditos políticos (como si por los siglos de los siglos esa no fuera la estrategia de toda oposición, incluido el FA cuando lo era). Eso en primer lugar. En segundo lugar, afirmar que antes era peor, esto es, “nosotros podremos ser malos, pero los que estaban antes que nosotros eran peores”. Y cuando las cosas se ponen feas y ninguna de las premisas anteriores sirven, entonces se comienza a repartir la culpa a diestra y siniestra, o también a diluir la misma en un “todos somos responsables" (usted y yo también, vecina, vecino).
 
Para ampliar:
 
 

jueves, 16 de octubre de 2014

La agricultura familiar ayuda a combatir el hambre


En este artículo: Alimentación, FAO, Sociedad
16 octubre 2014 | 1 |
Agricultura familiar
Para erradicar el hambre se debe dar prioridad a los agricultores familiares. El informe SOFA insta a habilitar a los 500 millones de agricultores familiares del mundo como agentes para el cambio.
Nueve de cada diez de los 570 millones de explotaciones agrícolas en el mundo están gestionadas por familias, siendo la agricultura familiar el elemento predominante en la agricultura, y por lo tanto un agente para el cambio que puede ser decisivo para alcanzar la seguridad alimentaria sostenible y erradicar el hambre en el futuro, según un nuevo informe de la ONU publicado hoy.
Las explotaciones agrícolas familiares producen alrededor del 80 por ciento de los alimentos del planeta. Este predominio y producción significa que “son vitales para la solución del problema del hambre” que aflige a más de 800 millones de personas, según señala el Director General de la FAO, José Graziano da Silva en la introducción al nuevo informe de la FAO sobre El estado de la agricultura y la alimentación 2014 (SOFA, por sus siglas en inglés).
Las explotaciones familiares son también los custodios de un 75 por ciento de todos los recursos agrícolas mundiales, y son, por tanto, claves para mejorar la sostenibilidad ecológica y de los recursos. También figuran entre las más vulnerables a las consecuencias del agotamiento de los recursos y el cambio climático.
Mientras que la evidencia muestra excelentes rendimientos en las tierras gestionadas por los agricultores familiares, muchas granjas pequeñas no pueden producir lo suficiente para proporcionar medios de vida decentes para las familias.
La agricultura familiar se encuentra así ante un triple desafío: el aumento del rendimiento para satisfacer la necesidad mundial de seguridad alimentaria y una mejor nutrición; la sostenibilidad ambiental para proteger el planeta y garantizar su propia capacidad productiva; y el crecimiento de la productividad y la diversificación de los medios de vida para salir de la pobreza y el hambre. Según el informe SOFA, todos estos desafíos implican que los agricultores familiares deben innovar.
El informe hace un llamamiento para que el sector público, trabajando con los agricultores, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, mejore los sistemas de innovación para la agricultura. Los sistemas de innovación agrícola incluyen todas las instituciones y actores que apoyan a los agricultores en el desarrollo y adopción de mejores formas de trabajo en un mundo cada vez más complejo. La capacidad de innovación debe promoverse en varios niveles, con incentivos para campesinos, investigadores y proveedores de servicios de asesoramiento y cadenas de valor integradas para interactuar y crear redes y asociaciones para compartir información, según el SOFA.
“En todos los casos, los agricultores familiares tienen que ser protagonistas de la innovación, ya que sólo así podrán tomar posesión del proceso y asegurarse que las soluciones que se ofrecen responden a sus necesidades”, aseguró Graziano da Silva. “La agricultura familiar –añadió- es un componente clave de los sistemas alimentarios saludables que necesitamos para llevar una vida más sana”.
Los responsables en materia de políticas deben también tener en cuenta la diversidad de la agricultura familiar en términos de tamaño, tecnologías utilizadas y la integración en los mercados, así como sus entornos ecológicos y socioeconómicos. Esta diversidad implica que los agricultores necesitan cosas diferentes de un sistema de innovación. Aún así, todas las granjas necesitan una mejor gobernanza, estabilidad macroeconómica, infraestructura física e institucional del mercado y educación, así como investigación agrícola básica, indica el SOFA.
La inversión pública en investigación agrícola, así como los servicios de extensión y asesoramiento -que deben diseñarse para ser más participativos- deben incrementarse para hacer hincapié en la intensificación sostenible y cerrar las brechas de rendimiento y productividad de la mano de obra que caracterizan a los sectores agrícolas de muchos países en desarrollo.
Aunque la investigación agrícola por empresas privadas va en aumento, la inversión del sector público sigue siendo indispensable para asegurar la investigación en áreas de escaso interés para el sector privado, como la investigación básica, cultivos huérfanos o las prácticas de producción sostenibles. Esta investigación constituye un bien público con muchos beneficiarios potenciales.
Las explotaciones familiares son vitales
El informe de la FAO ofrece un amplio conjunto de nuevos detalles sobre las explotaciones familiares. La mayoría de ellas son pequeñas, ya que un 84 por ciento a nivel mundial tiene menos de dos hectáreas. Sin embargo, su tamaño es muy variable. De hecho, las grandes explotaciones de 50 hectáreas -incluyendo muchas granjas familiares- ocupan dos tercios de las tierra agrícolas del mundo.
En muchos países de ingresos altos y de ingresos medios-altos, las grandes explotaciones, -responsables de la mayor parte de la producción-, ocupan igualmente la mayor parte de las tierras agrícolas. Pero en la mayoría de los países de ingresos bajos e ingresos medios-bajos, las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas ocupan la mayor parte de las tierras agrícolas y producen la mayor parte de los alimentos.
Las explotaciones pequeñas producen una mayor proporción de alimentos a nivel mundial en relación al porcentaje de tierras que utilizan, ya que tienden a tener mayores rendimientos que las granjas más grandes, dentro de los mismos países y entornos agroecológicos.
Sin embargo, esta mayor productividad de la tierra en las explotaciones familiares implica menor productividad de la mano de obra, lo que perpetúa la pobreza y obstaculiza el desarrollo. Gran parte de la producción mundial de alimentos implica trabajo no remunerado de los familiares.
El informe hace hincapié en que es imprescindible aumentar la producción por trabajador, especialmente en los países de bajos ingresos, con el fin de elevar los ingresos agrícolas y mejorar la situación económica rural en general.
Actualmente, el tamaño de las explotaciones se hace cada vez más y más pequeño en la mayoría de los países en desarrollo, donde muchas familias de pequeños campesinos obtienen la mayor parte de sus ingresos de actividades no agrícolas.
Las políticas deberían tratar de aumentar el acceso a insumos como semillas y fertilizantes, así como a los mercados y al crédito, afirma el SOFA.
El informe de la FAO señala también que las organizaciones de productores eficientes e incluyentes pueden apoyar la innovación por parte de sus miembros, ayudándoles a acceder a los mercados, y facilitándoles vínculos con los demás en el sistema de innovación, además de garantizar que las granjas familiares tengan voz en la formulación de políticas.
Para alentar a los agricultores familiares a invertir en prácticas agrícolas sostenibles -que a menudo tienen altos costos iniciales y períodos largos de amortización-, las autoridades deberían tratar de crear un entorno propicio para la innovación.
Las políticas destinadas a catalizar la innovación tendrán que ir más allá de la transferencia de tecnología, advierte el SOFA. Deben también ser inclusivas y adaptadas a los contextos locales, de forma que los agricultores sean propietarios de la innovación, y tener en cuenta las cuestiones de género y las relaciones intergeneracionales, involucrando a los jóvenes en el futuro del sector agrícola.
Día de la alimentación
tomado de:

http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/10/16/la-agricultura-familiar-ayuda-a-combatir-el-hambre-video/#.VECBKyXXoTo

viernes, 18 de julio de 2014

Indiferencia en Cuba: un fallo ideológico


Indiferencia en Cuba: un fallo ideológico



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Cartel en una calle de La Habana (FOTO: Vincenzo Basile)
Cartel en una calle de La Habana (FOTO: Vincenzo Basile)
Por Vincenzo Basile
En los últimos tiempos, el debate sobre la pérdida de valores, activismo y participación -la indiferencia- entre las generaciones más jóvenes de cubanas y cubanos se está convirtiendo en uno de los grandes temas de discusión. Un debate por cierto muy problemático, sobre todo cuando se trata de buscar causas y encontrar soluciones a un fenómeno que, aunque tenga difusión prácticamente mundial, se presenta profundamente antitético a la hipotética idea de conciencia social y democracia participativa que cinco décadas de Revolución deberían -o hubieran debido- implantar en Cuba.
Entre las explicaciones más aceptadas y apreciadas para este fenómeno, la mayoría espacian desde lo económico hasta lo ideológico; y todas identifican, con razón, un evento desencadenante, es decir, lo que pasó en el mundo a finales de los años ochenta.
Crisis de campo socialista. El emblema de la guerra fría, el muro de la vergüenza, esa horrible blasfemia elevada en nombre de un proyecto humano superior, se vino abajo y marcó el futuro de Europa y del mundo. En dos o tres años, uno tras otro, los regímenes de Europa Oriental manifestaron -más o menos espontáneamente- la ausencia de una mínima estructura social o base política, y se cayeron al suelo como castillos de arena. Luego, por razones distintas, le tocó al imperio soviético.
En este sentido -según dicen los que sostienen estas teorías- de repente Cuba se encontró sin socios económicos y sobre todo sin referentes políticos e ideológicos. Lo que desató consecuentemente una gravísima crisis económica y una quizás más grave crisis ideológica. Las generaciones que nacieron en los años noventa se encontraron entonces en la incertidumbre material, en la escasez, en un entorno donde se iban difundiendo egoísmo y corrupción, y al mismo tiempo sin un válido sistema de valores en que creer, ya que lo que la Revolución trataba de profesar, en el mundo estaba enseñando toda su debilidad.
Sin embargo, por muy correctas que estén todas estas argumentaciones, hay que hacer una consideración fundamental.
Merece ser remarcado que no existe ninguna correlación automática entre crisis económica y pérdida de valores, ideales, activismo y participación. Al contrario, en primer lugar, a nivel empírico está largamente demostrado que son los mismos países que se consideran actualmente entre los más ricos de mundo los que más sufren el problema de la enajenación y de la apatía y, claro está, esto tiene sus puntuales razones. Y en segundo lugar, la pobreza, hasta la miseria extrema, la exclusión o la corrupción que derive, no pueden considerarse frenos para el activismo o elementos que generan automáticamente indiferencia. En este caso también, a nivel empírico, los ejemplos son numerosos. Solo hace falta pensar en grandes eventos traumáticos que han condicionado la historia mundial, desde la revolución francesa hasta la vietnamita y pasando por la rusa, es decir, actos de pura y poderosa participación -social y política- que se desataron precisamente en contextos caracterizados por hambre, miseria, exclusión, corrupción, profundas desigualdades y, en muchos casos, hasta miedo a represión y represalias.
Si se considera todo esto, lo que se concluye es que las razones económicas para explicar la pérdida de activismo juvenil de hoy día, aunque tengan cierta influencia en el desarrollo de estos fenómenos, no pueden asumirse como su principal causa.
La misma Revolución cubana se desarrolló precisamente sobre estas bases. En la Cuba de los cincuenta había hambre, miseria, analfabetismo, corrupción, egoísmo y represión; y a pesar de todo eso un grupo de jóvenes no se dejó vencer por la indiferencia, ni por la apatía, y supo convertirse en movimiento y luego ese movimiento se hizo pueblo y triunfó en Revolución, en otras palabras, este pueblo se hizo nación.
La cuestión es precisamente esta: la nación. La nación no es el país, no es un territorio físico ni unas fronteras administrativas, la nación no es la República de Cuba; nación es sentido de pertenencia, es una comunidad formada por individuos que reconocen pertenecer a la misma por las más diversas razones, que sean étnicas, históricas o culturales.
2El individuo que nace en un determinado lugar del mundo se encuentra automáticamente colocado en un preciso contexto cultural. Pero, y esto es lo más importante, su voluntad de ser parte de este proyecto, su sentido de pertenencia, es algo que no se le presenta naturalmente, sino que se le trasmite durante un largo proceso de socialización, a través del cual al individuo se les enseñan los valores de la cultura de la comunidad. Y este proceso se desarrolla fundamentalmente en dos momentos: en la educación familiar y en las instituciones. En otras palabras, familia e instituciones enseñan la nación.
Y si por el lado de las familias los aspectos ideológicos se funden con los económicos para justificar la pérdida de los valores y en un momento de profunda crisis económica -como la que atravesó y sigue atravesando Cuba- los padres, los primeros educadores de las nuevas generaciones, no saben -o hasta no quieren- trasmitir determinados valores a sus hijos, profesando el credo del “sálvese quien pueda”; por el lado de las instituciones la justificación económica no se sostiene y lo único que queda es reconocer que existe un problema ideológico de base, que ha habido un defecto en las instituciones en su fundamental tarea de trasmitir determinados valores, en su esencial misión de enseñar la nación a los futuros ciudadanos.
A raíz de todo esto, cuando se afirma que en Cuba algo no está funcionando porque las nuevas generaciones están creciendo apáticas, indiferentes o hasta desconectadas con la realidad que viven, se debe concluir necesariamente que en la Isla, más allá que un problema de naturaleza económica, ante todo existe un problema de tipo ideológico que ha provocado un fallo en la enseñanza de la nación.
El problema surgió cuando se perdieron los referentes ideológicos internacionales, por las causas citadas al principio; cuando por el mundo empezaron a venirse abajo los valores profesados por la Revolución. Entonces lo que pasó fue que el temor por no resistir frente a lo que estaba ocurriendo y encontrarse aspirados por el efecto dominó que se había desatado, y una burocratización al estilo soviético de la cultura en general se ajuntaron para convertir la enseñanza de la nación en una serie de dogmas desde el pasado y consignas que no se sabían explicar y solo se debían inculcar mecánicamente para garantizar y legitimar el mantenimiento del status quo.
Eso fue el error más grande y casi incomprensible. Cuba tiene un capital humano, histórico y cultural único en su género. Como cualquier país postcolonial es una cuña de héroes, emblemas humanos cuyos valores van mucho más allá de cualquier estrecha ideología relacionada con un determinado momento histórico.
Los héroes de la independencia, de la república, de la lucha clandestina, de la Revolución, los Cinco héroes de la contemporaneidad. Héroes distintos, de etapas y luchas distintas, guiados por objetivos distintos -lucha anticolonial, clandestina, antiimperialista, internacionalista, antiterrorista- pero fundamentalmente unidos en el mismo valor -se le llame patria, república, independencia, revolución- que sencillamente se traduce siempre en la unidad de la nación. Y esta unidad nacional hay que explicarla, fomentarla, trasmitirla en su esencia más pura y profunda.
Mientras que las instituciones cubanas -escuelas y sobre todo organizaciones juveniles- continúen desperdiciando este poderoso capital, “trasmitiendo” valores a través de un decreto supremo que dicte un “Patria o Muerte” o continúen educando a golpes de consignas -que sea un “Venceremos”, un “Pioneros por el comunismo: ¡Seremos como el Che!” o un “Liberen a los Cinco héroes”-, que no estén acompañadas por una auténtica y profunda convicción en cada palabra que se afirma, el riesgo es que la indiferencia seguirá difundiéndose siempre más y la cultura nacional, la que debería enseñar a los jóvenes como convertirse en ciudadanos, se irá plasmando en una opaca fotografía del pasado que solo enseña inmovilismo y apatía, no dejando ningún espacio para la imaginación.

domingo, 12 de mayo de 2013

Veronika Engler El “Cuco” del voto en blanco y mis razones





domingo, 12 de mayo de 2013




por Veronika Engler

Una persona a la que quiero mucho me dijo que era muy dura en mis críticas, lo pensé bastante, releí los textos que han sido publicados y después de mucho pensar llegué a la conclusión de que soy dura e intransigente con respecto a ciertos principios, pero que mis críticas están basadas en hechos y no en suposiciones. Cuando escribo sobre un acontecimiento político, habitualmente ligado a la vulneración de los Derechos Humanos, se trata de situaciones que acarrean un gran dolor a quienes padecen las decisiones políticas que suelo criticar, o sea a las víctimas directas o indirectas de los hechos en cuestión. Si esas decisiones las hubiese tomado un gobierno tradicional, el FA pelearía a capa y espada desde la oposición, como lo ha hecho. Entonces me pregunto, ¿el ser gobierno permite transar y negociar con los principios que se defendieron desde la izquierda?, ¿nos permite mirar para otro lado y justificar actitudes que nunca antes toleramos?, ¿el ser gobierno significa munirse de una doble moral hipócrita que nos lleva a ser amigos de los poderosos, defender a los opresores, practicar el nepotismo, el amiguismo y justificar la represión? Pienso que lo racional es exigir a los políticos que hoy nos gobiernan que sean consecuentes con la historia que los llevó a ocupar los lugares que hoy ocupan y no que miremos para otro lado.

Cuando expreso mi decisión de no votar al FA en las próximas elecciones encuentro muchas opiniones afines. También me he encontrado con varias personas que se preguntan a quién votar o quieren una alternativa partidaria. El tercer grupo, conformado por frenteamplistas, esgrime algunas razones:

1- que el FA es el único proyecto político de cambio

2- que votar en blanco significa darle indirectamente el voto a los partidos tradicionales

3- que hay que “pelearla” desde adentro.

A los que preguntan por alternativas partidarias, les comunico que no creo que hoy por hoy las haya, pero esa es mi opinión personal.

A los demás:

1- No creo que haya habido cambios significativos hacia la izquierda a pesar de los dos períodos de gobierno y los cinco períodos de intendencia y como no tengo dudas de que estoy situada en una posición de izquierda, los cambios hacia la derecha no me sirven aunque sean “conciliadores”. La política de agrandar la torta para que les toque algo a los más necesitados tampoco me sirve mientras la tajada más abundante se la sigan llevando los que más tienen.

2- No creo que importe hacia donde va el voto si cae en gobernantes que no representan el pensamiento de izquierda, los partidos tradicionales no tienen mucho peso ya que el FA los ha derrotado haciendo lo mismo que ellos pero con mayor apoyo popular y desde una posición de “pseudo izquierda” llamada progresismo.



3- por más que la militancia ”la venga peleando desde adentro”, repito, desde hace dos gobiernos y cinco intendencias, no ha habido cambios que me indiquen que rumbeamos por buen camino. Por otro lado he visto que “los de adentro” que no se pliegan a las políticas decretadas desde presidencia son removidos de sus cargos, como el senador Guillermo Chifflet, el director de ASSE Mario Córdoba, o la Ministra de Vivienda Graciela Muslera.


No me sorprende la gente que apoya al gobierno progresista si lo ve y acepta tal cual es y por ende lo reconoce y reconoce estar de acuerdo con las políticas que desarrolla. Un gobierno con un discurso ambiguo, que de hecho está colmado de estrategias que paulatinamente nos arriman a la derecha, de tibiezas políticas y conceptuales, un gobierno permisivo que pretende quedar bien con dios y con el diablo. Todos tenemos derecho a opinar, pensar y defender nuestras ideas, el problema es que no todos reconocen que estamos parados justamente allí; en el terreno del concilio con lo que siempre repudiamos. La mayoría se siente espiritual o moralmente ligados a una historia de izquierda que defendía otros principios y proponía cambios más radicales y concretos. Reconozco que me irrita un poco discutir con quienes para defender a capa y espada la política progresista, se ven obligados a disfrazar algunas realidades y omitir otras, que a mi entender son injustificables. Esto me sucede sobre todo con las personas que considero inteligentes y que sin embargo caen en estas prácticas justificativas, la primera sensación que me produce esta actitud es que subestiman mi inteligencia o no se dan cuenta de que ellas y ellos mismos se sitúan en una posición complicada de defender y que carecen de argumentos de peso y comprobables. Poco me importa lo que se trasmita si no tiene una base real, en un papel pueden parecer maravillosas un sinfín de políticas sociales que pierden su valor si no son aplicadas para que cumplan con la finalidad de apoyar a los más débiles, a los más vulnerables. Y ellas y ellos son justamente los que tienen enorme dificultad para acceder a esos beneficios, por varios motivos: La incapacidad de moverse en esos ámbitos, de cumplir con los requisitos solicitados y hasta de llenar un formulario para obtenerlos, eso hace que sean dependientes de quienes trabajamos en el tema y que no podemos llegar a cubrir toda la población que necesita respaldo, por otro lado no tenemos las herramientas necesarias y chocamos continuamente con las instituciones que deberían funcionar como un aceitado instrumento eficaz para solucionar por ejemplo, el tema de la vivienda. La contaminación por plomo u otros contaminantes es un tema que debería estar cubierto desde varios frentes porque sus consecuencias son de gravísimo índole, sin embargo no es así aunque en su momento fue utilizado, con absoluta razón, como artillería política por el FA contra el gobierno de Batlle.

Desde una posición izquierdista, ¿quién puede defender las políticas militares, acompañadas de los descarados coqueteos con EEUU?; el cada vez más inflado presupuesto militar, mientras las escuelas y hospitales se caen a pedazos; el ingreso de SEALs en nuestro territorio para entrenar soldados criollos; el envío de tropas uruguayas a las “misiones de paz” y lo que es peor, el mirar para un costado frente a las brutalidades por ellas cometidas; el hacer la vista gorda al hecho que en nuestro país desde hace años hay milicos acompañados de personal perteneciente a la embajada de EEUU pidiendo documentos.




Cargamos con el tema de los DDHH y con la maldita impunidad que nos carcome los huesos y se nos ríe en la cara mediante la defensa y la solapada disculpa a represores y genocidas. Nos exponemos a confusas situaciones que dan lugar a que un personaje como Amodio reaparezca en escena pretendiendo bondades en el reparto del perdón, o que Gavazzo escriba un libro. “Tras cuernos palos”, los ministros de la SCJ trasladan a jueces dispuestos a investigar los crímenes cometidos por el terrorismo de estado, pero nosotros no nos detenemos a pensar en las fechas en las que dichos ministros fueron electos par esos cargos, en quien los designó, ni en cual fue su recorrido durante la época de la dictadura. Sin embargo están allí y les prometo que no es por arte de magia. Pero la película no termina, le sigue la anulación de la ley interpretativa que permite juzgar a estos criminales… y nosotros, que a esta altura nos tragamos varias pastillas, volvemos a pasar por alto el hecho de que teniendo mayoría parlamentaria no se haya anulado una ley inconstitucional que nos cubre de oprobio y vergüenza frente a las víctimas, frente a la sociedad y frente al mundo, o no nos intriga saber porque el FA tiene en sus filas a varios Sempronis y acogió a un tipo como Saravia.

Se cita a declarar en la jefatura de policía, departamento de operaciones especiales, a varias personas que decidieron acompañar a la jueza Mota en su doloroso traslado, mientras tanto los represores festejan otra victoria. Después de que se vuelven a citar, se suspenden sorpresivamente las citaciones (...). Siguen poniendo trabas para acceder a los documentos pertenecientes a archivos militares e incluso un torturado, niega la posibilidad de sacar fotografías para documentar los lugares donde se torturó.

La represión y el caos policial; parece que los supuestos nuevos miliquitos se están “yendo de mambo”. Y eso que Bonomi compra motos y patrulleros, los deja reprimir a mansalva apoyándose en la muleta de la seguridad. No nos damos cuenta acaso de la tendenciosa diferencia entre el ruido mediático y las declaraciones del Bicho frente a la situación de la negativa a mandar un patrullero a Carrasco en una denuncia de intento de robo y en contraposición el alevoso silencio frente a los cuantiosos casos en que apalean y reprimen a los ciudadanos sin miramientos. ¿Qué es más grave compañeros?, ¿el ataque a la propiedad privada y la mentira infame o el abuso físico y de poder de parte de los funcionarios policiales y de nuevo la mentira? Muertes de inocentes tomadas como daños colaterales… Como ya he escrito anteriormente y como bien canta Ismael Serrano: “ellos nos protegen de ti, ¿de ellos quién nos va a proteger?

Ha habido casos como el de Pluna que son vergonzosos, existe un “dedismo”, amiguismo y nepotismo tan grande o mayor que el que se daba entre los políticos de los partidos tradicionales, que trae como consecuencia una inefectividad a gran escala, es muy frecuente encontrar en diversos puestos a “gente de confianza” que no está siquiera medianamente calificada para desempeñar el trabajo que debería llevar a cabo. La cualidad más ponderable hoy en día, en contraposición con el discurso de que se necesitan discrepantes para crecer, es seguir al rebaño. Hemos visto como se remueve de los cargos a quienes discrepan o no están de acuerdo con acompañar ciegamente ciertas políticas.



Somos un país paradójico en donde la Intendenta va a dar charlas a Argentina sobre gobernabilidad mientras su popularidad decrece a medida de que la mugre crece y el estado de las calles empeora. El presidente se molesta cuando alguien dice algo fuera de lugar, pero él no es capaz de contener su incontinencia verbal que brota en pujos aparentemente incontrolables y ciertamente inconcebibles.

La educación y la salud están tan deterioradas que temo francamente que nuestro futuro corra peligro, que el deterioro venga desde muchos años atrás no es justificativo, porque si mal no recuerdo, el FA luchó para cambiar lo que estaba mal y ya lleva varias intendencias y dos gobiernos sin conseguirlo.

Dentro de los lineamientos básicos del FA encontramos los principios, que hablan de la democracia antioligárquica y antiimperialista, sin embargo ya están levantando en andas al presunto futuro presidente Tabaré, que como todos sabemos y como está más que documentado en numerosas fotografías con diversos actores de la política estadounidense, no tiene o no le queda ni un cabello de antiimperialista. Tiene además actitudes pacatas con respecto a temas que son fundamentales en nuestro desarrollo y derechos, como por ejemplo la legalización del aborto. Además escribe un libro en colusión con diferentes actores de la más rancia derecha, como lo es Eduardo Esteva, exconsejero de Estado de la dictadura y vinculado a la gestión de Gregorio Alvarez, que rechaza la despenalización del mismo. Por otro lado nacen niños en la más absoluta indigencia y que como si esto fuera poco son víctimas de contaminaciones químicas, me pregunto si no es mejor preocuparnos por estas vidas que ya existen en nuestro país y que tanto la iglesia como el Estado deberían acoger y proteger de forma más concreta e inmediata.

”El Frente Amplio es una fuerza política de cambio y justicia social; de concepción progresista; democrática, popular, antioligárquica y antiimperialista…” rezan los principios de FA. En contraposición estamos ”como chanchos” con la embajadora de Estados Unidos en Uruguay que afirma que ambos países son ”socios y cómplices” y de hecho parece que lo somos. Reconozcan por lo menos que los principios de esta fuerza política se diluyen y desaparecen y que parte de la militancia hace la vista gorda, pero no me acusen en el facebook de quedar encerrada en una seudo pureza ideológica y de principios cuando los defiendo.

También resaltan que “El pilar fundamental del Partido Progresista es la construcción de una sociedad justa”, ¿qué sociedad justa se puede levantar sobre las bases de la mentira y el olvido, negándole al pueblo la aplicación de la Justicia sobre delitos que permanecen impunes, escurriendose de mil maneras distintas a la necesidad del pueblo de obtener de una vez por todas la anhelada Verdad y Justicia?. ¿Qué sociedad justa podemos decir que tenemos cuando el estado cuida la integridad y los derechos de los pocos genocidas encarcelados, alojándolos en condiciones especiales y con atribuciones y acceso a la comunicación y difusión de las peligrosas ideas fascistas que sustentan y mantienen en alto?, ¿ que justicia obtenemos cuándo se preocupa por la edad de los delincuentes mientras que en el INAU los gurises se amontonan en condiciones deplorables al igual que los presos comunes y los viejitos indigentes terminan su vida en miserable pobreza y mendicidad? El discurso que los políticos nos quisieron vender fue el de que si no había presión los milicos iban a decir donde estaban enterrados los cuerpos de los desaparecidos, la cruel realidad es que cada vez están menos presionados y sin embargo seguimos jugando a las escondidas. Y la militancia, la querida y fiel militancia piensa inmediatamente que hay que buscar otros caminos, que hay que recurrir a la Corte Interamericana y hacer las denuncias fuera del país. Me pregunto; ¿en ningún momento se les ocurre que la responsabilidad es del gobierno que ellos votaron y votarán y que es obviamente a quienes hay que exigirles los cambios, o simplemente que cumplan con algo tan básico como hacer respetar los tan mentados y vapuleados DDHH? ¿Con qué argumentos podemos afirmar que estas son políticas de izquierda?




Esta controversial izquierda es caldo de cultivo para personajes como Saravia y Semproni, por nombrar a dos destacados en la materia. Esta paradójica izquierda nos habla de los problemas existentes en el país, nos habla de cambios como si ellas y ellos no fueran justamente quienes deben aplicar esos cambios y esas políticas. Tienen la capacidad de desdoblarse de sus funciones y de su gobierno para plantear hipotéticas soluciones a largo, larguísimo plazo. Mientras tanto esperamos y vemos morir compañeras y compañeros que siguen en la misma línea, vemos morir a las madres de los desaparecidos, nos encontramos con una juventud confundida y desengañada. Escuchamos ningunear a docentes y profesores que en teoría no quieren trabajar, cuando sabemos de sobra cuales son las condiciones en las que se ven obligados a ejercer su profesión. Los cañeros de UTAA siguen reclamando tierras y también se los ignora. El viejito Ney Thedy fue desalojado de su chacra de 218 hectáreas porque no pudo pagar toda la deuda con el INC, cuando sabemos de sobra que hay productores con deudas de mayor magnitud y cuando obligan a la sociedad a velar por el bienestar de los “viejitos” genocidas costeando cárceles especiales como Domingo Arena, que implican un importante gasto que pagamos los contribuyentes.

Pocas personas fueron este año al cementerio a recordar y homenajear a Raúl Sendic, porque sus ideas pertenecen al pasado y ahora navegamos otras aguas. La “globalización” mal entendida es el timón y los viejos marineros se olvidaron, negociaron o simplemente perdieron el rumbo.

Claro que no los voto. http://elmuertoquehabla.blogspot.ca