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viernes, 6 de noviembre de 2020

¿Y si nadie gana las elecciones de EEUU?

 

lahaine.org
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Todo indica que el recuento de votos puede empantanarse entre una lluvia de impugnaciones judiciales y la negativa del régimen de Trump a aceptar una previsible derrota

“Tierra de nadie”: el interregno entre la votación y la asunción

En un extenso artículo publicado a fines de septiembre, la prestigiosa revista The Atlantic analizó los posibles escenarios postelectorales. Los vacíos legales que deja la Constitución estadounidense podrían desembocar en una crisis política sin precedentes.

La Vigésima Enmienda deja en claro que el mandato del presidente “terminará” al mediodía del 20 de enero. Sin embargo, desde el 3 de noviembre hasta esa fecha, pueden pasar muchas cosas. Ese lapso “es una tierra temporal de nadie entre la presidencia de Donald Trump y un sucesor incierto”, sostiene el artículo mencionado.

De acuerdo a los pasos formales, el 14 de diciembre debería reunirse el Colegio Electoral y votar; el 3 de enero se conformaría el nuevo Congreso y el 6 ambas cámaras se reunirán para formalizar el conteo de votos. Históricamente estos hechos sucedieron sin mayores controversias, sin embargo este año puede ser distinto.

Por empezar por las maniobras el mismo día de la votación. Desde 2018 no rige más el llamado “decreto de consentimiento” que obligaba a solicitar una orden judicial para que cada partido político pueda contratar “agentes policiales fuera de servicio” para hacer un control de boletas. En 1981 esta práctica fue prohibida cuando los republicanos utilizaron este mecanismo para intimidar votantes en distritos que le eran desfavorables.

Para este 3 de noviembre el Partido Republicano reclutó 50 mil voluntarios que “controlarán” la votación en 15 ‘swing states’ (los Estados oscilantes que definen la elección).

A esto se suman una gran cantidad de acciones judiciales previas para luego impugnar votos. Según The Atlantic en todos los Estados los republicanos han buscado, “con cierto éxito, eliminar las listas de votantes, endurecer las reglas sobre los votos provisionales, respetar los requisitos de identificación de votantes, prohibir el uso de urnas, reducir la elegibilidad para votar por correo, descartar las boletas enviadas por correo con fallas técnicas y prohibir el recuento de boletas que tienen matasellos del día de las elecciones pero que llegan después”. “La intención y el efecto es tirar los votos en grandes cantidades”, aseguran desde la publicación.

El caso más importante es el del voto por correo, ya que más de 90 millones de personas han optado por esa opción. Además se presupone que, la mayoría, ha votado a Joe Biden ya que el Partido Demócrata alentó esta modalidad para evitar las aglomeraciones en los centros de votación en el marco de la pandemia.

El conteo lento y el “cambio azul”

Desde hace al menos dos décadas existe una tendencia electoral llamada “el cambio azul” por el color del Partido Demócrata. En varias elecciones locales y estaduales, los votos que se contabilizan con demora -como los del correo- tienden a favorecer a los demócratas. En algunos casos, han modificado el resultado como en la elección para el Senado de Arizona en 2018. Mientras la noche de los comicios se imponía el Partido Republicano, al día siguiente habían ganado los demócratas.

Incluso en las elecciones presidenciales de 2012 que ganó Barack Obama, su diferencia de votos favorable se amplió con el correr de los días.

Estos cambios, previsibles, pueden plantear el escenario para una impugnación de Trump y la denuncia de un supuesto fraude. Incluso, algunos analistas como Josh Mendelsohn, director ejecutivo de la firma de modelos de datos Hawkfish, sostiene que puede darse un “espejismo rojo” y que durante la noche del 3 de noviembre Trump se ubique primero para luego ceder paso a un triunfo de Biden. 

El actual mandatario, previendo esta posibilidad, tuiteó ya a fines de julio que el resultado debe conocerse esa misma noche y no “días, meses o años después”.

Must know Election results on the night of the Election, not days, months, or even years later!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) July 30, 2020

Ese intervalo, sumado a las ya anunciadas protestas callejeras, las denuncias cruzadas en redes sociales y las maniobras que pueda intentar el presidente, anticipan un conflicto evidente. Es por eso que no hay que descartar que los días siguientes a los comicios sean de constantes litigios judiciales, impugnaciones de votos y, en definitiva, un escenario donde no haya un ganador definido.

La contienda podría entonces llegar a la Corte Suprema, como sucedió en el año 2000. En este caso tendrá en sus manos la decisión un tribunal con 9 integrantes de los cuales 3 fueron nombrados durante el gobierno y con el aval de Trump. 

La última jueza, Amy Coney Barrett, fue ratificada el 26 de octubre, apenas 8 días antes de los comicios y consolidó una mayoría de 6 integrantes conservadores contra 3 liberales. Esta designación se llevó a cabo a pesar del rechazo de los demócratas.

El voto popular es una convención

Desde el día de la votación, la legislación estadounidense asigna 35 días para que se resuelva el recuento y las demandas correspondientes. Al día siguiente, este año el 8 de diciembre, se deben designar a las 538 personas que integrarán el Colegio Electoral que se reunirá seis días después. 

La designación de electores corre por cuenta de cada Estado y, por convención -no por ley-, estos son asignados de acuerdo al voto popular. En caso de que “alguna controversia o contienda” no pueda ser resuelta en esos 35 días, entonces el Congreso decidirá qué electores pueden emitir los votos del Estado para presidente.

Asimismo, la Carta Magna de EEUU establece que cada Estado nombrará electores “en la forma que la Legislatura del mismo pueda ordenar”. Si bien desde hace más de un siglo todos han cedido la decisión a sus votantes, la Corte Suprema sostuvo en un fallo del año 2000 que cada Estado “puede recuperar el poder de nombrar electores”.

En ese marco, si las denuncias de fraude y las impugnaciones hacen inviable el recuento de votos, los Congresos estaduales podrían tomar la decisión de juzgar por sí mismos que querían sus votantes.

Cabe recordar que el Partido Republicano gobierna y controla ambas cámaras en dos Estados clave: Florida y Michigan. No obstante este caos podría llevar a que el 14 de diciembre el Colegio Electoral se reúna sin consenso sobre sus miembros o que ni siquiera pueda reunirse.

Un oscuro entramado de recovecos legales

Si el Colegio Electoral no resuelve, el 6 de enero el Congreso -encargado de validar la votación- tendrá en sus manos la definición. En ese caso el presidente del Senado (Mike Pence, candidato a la reelección como vicepresidente de Trump) deberá abrir los certificados electorales y contar los votos. Sin embargo, nada estipula que hacer si hay Estados que mandan más de un certificado por no haber llegado a un acuerdo.

En este aspecto será clave como quede conformado el Congreso luego de las elecciones de este 3 de noviembre. Si alguno de los dos partidos tiene mayoría en ambas cámaras, el resultado será favorable al que cuente con más voluntades.

No obstante, si se mantiene dividido como en la actualidad (mayoría republicana en el Senado y mayoría demócrata en la Cámara de Representantes), todo se vuelve caótico. Es que ningún mecanismo prevé como desempatar.

Una opción es descartar directamente los electores correspondientes a los Estados en disputa o donde no hubo consenso. Pero en ese caso podría darse que ningún candidato alcance el mínimo de 270 electores que la ley sí establece que son necesarios para resultar electo.

En ese caso podría volver la votación al Senado y se asignaría un voto por Estado. Si se mantiene la composición actual Trump tendría 26 votos sobre 50. Pero este conteo puede ser impugnado por la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y llevar a un nuevo punto muerto. Aunque, en caso de irresolución, la propia Pelosi podría ser declarada presidenta interina a menos que Pence acepte la derrota y nombre a Biden presidente o que reúna al Senado en otro lado y finalice la votación eligiendo a Trump.

***

Si bien muchos de estos escenarios parecen de ficción, están dentro de las posibilidades. En cualquier caso, es poco probable que la elección estadounidense se resuelva de manera pacífica y prolija. 

Esto llevará a una deslegitimación de un modelo históricamente presentado como ideal pero que tiene fallas por doquier y que, como han demostrado las enormes manifestaciones antirracistas de este año, parece estar cada vez más agotado.

www.notasperiodismopopular.com.ar

lunes, 23 de septiembre de 2019

¿Por qué funciona la economía boliviana?

Tomado de

Rebelion

Guillermo Oglietti y Alfredo Serrano Mancilla

CELAG

La gestión de Evo Morales ha conseguido desdolarizar la economía de Bolivia gracias a un contundente pragmatismo y voluntad soberanista, no a un “milagro económico”

Bolivia era un país bimonetario. Justo antes de la llegada de Evo Morales, en el año 2005, sólo el 15 % de los depósitos estaban en moneda nacional; en materia de crédito, únicamente el 7 % se otorgaba en pesos bolivianos. En esos años, siempre bajo gobiernos neoliberales, todo el mundo usaba el dólar para refugiarse de la desvalorización del peso. Aquellos que podían compraban dólares mensualmente y los vendían a medida que necesitaban gastar. La economía estaba más dolarizada que la de la Argentina actual. Sin embargo, después de algo más de una década, en apenas unos 13 años, la situación se revirtió completamente. En 2019 el 99 % de los depósitos y el 87 % de los préstamos son en pesos bolivianos. En la actualidad, todos prefieren prestar en pesos y tomar depósitos en pesos porque es una moneda fuerte y rentable.

Esta transformación económica no tuvo lugar por arte de magia. En economía los milagros no existen. Todo tiene que ver con todo. Cada resultado económico es la consecuencia de un gran conjunto de decisiones que poco o nada tienen que ver con la creencia “paranormal” de que los mercados, por sí solos, nos llevarán a un equilibrio virtuoso. No. La economía no funciona así. Ni mucho menos.

Evo logró la bolivianización del sistema financiero al mismo tiempo que hacía crecer la economía más que nadie en toda Latinoamérica. Supo, además, combinar el bienestar macroeconómico con el bienestar microeconómico de las familias, algo diferente a lo que sucede en Perú, Colombia o Paraguay, que sólo pueden presumir de buenos indicadores macroeconómicos, y muy diferente de Argentina, que no disfruta bienestar macro ni microeconómico.

 ¿Cómo lo hizo? He aquí una breve enumeración de las principales acciones:

1. Evo recibió el Gobierno con un tipo de cambio de 8 pesos por dólar, a poco de asumir “apreció” la moneda a 7 pesos y, actualmente, se mantiene estable (cotiza en 6,95). Le generó una pérdida a los tenedores de dólares con la que rompió la inercia y mandó la señal de que no siempre el que apuesta al dólar gana.

2. Desalentó la compra-venta de divisas ampliando el diferencial cambiario entre compra y venta de divisas hasta una diferencia de 10 centavos.

3. Aumentó a un 66,5 % el encaje líquido que los bancos deben tener por cada depósito en dólares, mientras que el encaje para los depósitos en pesos es de 11 %. La medida encarece el costo de los créditos en dólares.

4. Se ofrecieron tasas ligeramente más altas a los ahorristas en pesos.

5. Se estableció un impuesto a las transacciones financieras en dólares, que afecta sólo a las cajas de ahorros con más de 2.000 dólares y a los depósitos a plazos menores al año

6. Se aumentaron los requisitos para otorgar créditos en moneda extranjera y se facilitó el crédito en moneda nacional, por lo que aumentó mucho la preferencia a otorgar préstamos en pesos.

7. Se utilizó la Unidad de Fomento a la Vivienda, unidad de cuenta actualizada con la inflación local, como instrumento para realizar todo tipo de contratos en moneda local y desalentar el uso del dólar como unidad de cuenta.

8. Se emitieron títulos públicos en moneda nacional y desaparecieron los títulos en dólares.

9. Se emitieron títulos especiales en pesos para pequeños tenedores.

10. Usando varios instrumentos, en especial los coeficientes de reservas y cupos máximos, se orientó el crédito bancario a las actividades productivas, especialmente vivienda, vivienda social, empresas, microcréditos y Pymes, expandiendo la cartera de créditos en casi 7 veces. Los tipos de interés que resultaron de esta política son envidiables: por debajo del 10 % para los créditos hipotecarios, por debajo del 7 % a los créditos de vivienda social, cercanos al 20 % para el consumo, por debajo del 5 % si es crédito empresarial y de 7 % cuando se trata de Pymes.

11. Se prohibió indexar las tarifas en función de la evolución del dólar.

12. Se creó un fondo contracíclico de reservas internacionales que ronda el 25 % del PIB.

13. Implementó una política deliberada de control del monopolio y abuso de posición dominante, con seguimiento casi diario y control directo por parte de Presidencia sobre precios relevantes de la economía.

14. Se llevó a cabo una obsesiva política de apoyo a la producción, con crédito dirigido a la inversión productiva y una vasta inversión en infraestructura que tuvo el efecto de extender el área geográfica desde donde se provee a las grandes ciudades, por lo que la oferta productiva se amplió y, con ello, muchos precios cayeron.

Y por si todo esto fuera poco, se hizo en un contexto de nacionalizaciones que, según un informe de Celag, tuvo un impacto en la economía boliviana de generación de riqueza por 74.000 millones de dólares (dos PIB del año 2017), 670.000 puestos de trabajo, ahorro de divisas del 45 %, aumento de consumo del 125 % y subida de la inversión hasta 11.200 millones de dólares (29,9 % del PIB). Además, ello tuvo lugar en un clima de inflación a la baja; 1,5 % en el último año, igual o más baja que la de EE.UU. a pesar del fuerte ritmo de crecimiento sostenido y de la mejora en absolutamente todos los indicadores de bienestar social y económico.

Después de todo lo expuesto, y mirando lo sucedido con Macri en Argentina, ¿quién se atreve a decir que no hay alternativa ni pragmatismo en esta propuesta económica boliviana?

Fuente: https://www.celag.org/por-que-funciona-la-economia-boliviana/






miércoles, 20 de marzo de 2019

Un concierto por Colombia


tomado de:
celag.org


4 min. lectura
Empecemos por el principio y sin rodeos. Según la Comisión Europea, en base a su propio índice (elaborado por el Comité Inter-Agencias Permanente del Grupo de Referencia sobre Riesgos, Advertencias Tempranas y Preparación, INFORM), Colombia es el país de Latinoamérica con mayor riesgo de crisis humanitaria, por encima de Guatemala, México, Honduras y, por supuesto, de Venezuela.
Un niño pobre en Colombia tendría que esperar 330 años en promedio para dejar de serlo, según informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Se requiere el paso de 11 generaciones.
Uno de cada diez niños en Colombia sufre desnutrición crónica, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), indica que entre 2012 y 2016 han muerto 1.562 niños por desnutrición en todo el territorio nacional. Según la misma Unicef, 1 de cada 3 niños viven en condiciones de pobreza multidimensional y la mitad de los niños menores a dos años están en hacinamiento crítico.
Colombia ocupa el tercer puesto, entre 175 países, con la tasa más alta de homicidio infantil en el mundo, según el último informe de la organización internacional no gubernamental Save the Children para los años 2015-2017.
En los últimos 11 meses, fueron asesinados 162 defensores de derechos humanos y líderes sociales en 99 municipios de todo el país, según datos de la Defensoría del Pueblo de Colombia.
Según el último informe de Transparencia Internacional, Colombia ha empeorado su índice de Percepción de Corrupción, que ya está en la posición número 99 de los 180 países analizados. La corrupción en Colombia cuesta anualmente 18.400 millones de dólares, según la propia Contraloría general del Estado; eso supone algo más del 5% del PIB, o el 15% del presupuesto nacional.
En Colombia los ataques contra periodistas se incrementaron en un 89% entre 2015 y 2018, según la Fundación para la Libertad de Prensa. De hecho, Colombia se encuentra (junto a México y Brasil) entre los 14 principales países del mundo donde los asesinos de periodistas no son castigados en los tribunales, según el índice global de impunidad elaborado por el Comité para la Protección de los Periodistas.
Colombia sigue siendo el país con mayor número de desplazados internos en el mundo, con 7,7 millones de personas en 2017, según la investigación publicada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
En lo económico, el peso de la actividad industrial en Colombia retrocedió del 25 al 12% del PIB entre 1970 y 2016, según cifras del Banco Central de Colombia. Y, por el contrario, la banca ganó peso en los últimos años y sus activos alcanzaron a representar el 48% del PIB (cuando la cifra era de 23% en 1990). El 55% de los trabajadores gana menos del salario mínimo.
El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) alerta de una situación muy problemática en Colombia. En su último reporte señala lo siguiente: “los sistemas y herramientas de supervisión antilavado de activos y contra la financiación del terrorismo no están completamente en línea con el enfoque basado en riesgo y existen importantes brechas en la supervisión de las actividades”. Dicho informe determina que Colombia ha desconocido la realidad del monto total del dinero que se lava en el país. En un estudio del Banco Mundial, se estimó que el volumen de activos lavados en la economía colombiana asciende al 7,5% del PIB.
Por su parte, en el terreno democrático, Colombia es el país de la región con el nivel más bajo de participación electoral de toda Latinoamérica. Entre años 1994 y 2018, el promedio de abstención electoral para citas presidenciales fue del 54,21%. Dos datos adicionales constatan esta debilidad del sistema democrático colombiano: a) en el plebiscito sobre los acuerdos de paz, la abstención fue del 62,57%, y b) la consulta popular anticorrupción realizada en 2018 tuvo una abstención del 67,96%.
Por todo ello, y por mucho más, Excelentísimo Presidente de la República de Colombia, Señor Iván Duque Márquez, le propongo que convoque al Grupo De Lima para tratar de obtener ayuda para su país que, por lo visto, lo necesita según los datos de múltiples organismos internacionales. Le sugiero que acuda a Naciones Unidas o, si le gusta más, a la Organización de Estados Americanos (OEA), para encontrar los apoyos pertinentes para su país. Y si nada de esto le apetece, siempre le quedará lo del concierto.

jueves, 10 de enero de 2019

Venezuela El 10 de enero el presidente debe presentar un programa que resuelva las angustias y expectativas populares


aporrea.org

 
Julio Escalona /

Para resumirlo de manera sencilla, con todo respeto diré, que no debería ser una ratificación de "la política de precios acordados" y la transferencia de dólares de la renta petrolera al capital privado. Tampoco el sistema de transferencia beneficios al pueblo regalándole bienes. Tampoco un sistema de transferencia fundado en la colocación de precios de mercado. Debe establecerse un sistema de retribución solidaria, que he explicado en otros escritos de manera reiterada.
Por supuesto, el presidente es plenamente soberano para tomar sus decisiones. Yo sólo recojo, de manera solidaria para con el presidente y para con el pueblo, las opiniones y sentimientos que recojo en la calle y deseo, sinceramente, que las decisiones presidenciales sean aplaudidas por la gente. El presidente sabe que cuenta con mi solidaridad y afecto. Pero la crítica y las alertas también son parte de la solidaridad. Esas asambleas en las que a veces se convierte el metro, intuyen que vienen tiempos difíciles. En paz se pueden vivir de manera menos cruenta.

El significado de las decisiones de los gansters del grupo de Lima


El presidente Nicolás Maduro tomará posesión el 10 de enero bajo las condiciones establecidas en el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es decir, ante el Tribunal Supremo de Justicia. Este hecho, imprescindible para consolidar nuestra soberanía e independencia, lo defenderemos bajo cualquier circunstancia.

Los gansters del grupo de Lima, títeres de Donald Trump tienen, entre otros propósitos, frustrar los procesos de profundización de la democracia que vivimos, desmoralizando al pueblo mediante las operaciones de guerra psicológica, el bloqueo económico, comercial y financiero y paralizar la necesidad, como parte de dicho proceso, de juzgar, detener, encarcelar y expropiar a la quinta columna corrupta y traidora, pues muchos de los miembros de dicha quinta columna son cómplices que terminan, milmillonarios, huyendo a EEUU para culminar la traición, cooperando con los intentos para destruir el proceso venezolano
Los gansters políticos del grupo de Lima, no tienen autoridad para juzgar, reconocer o desconocer a gobierno alguno. El desconocimiento del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, es parte de un proceso de intervención extrajera propiciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, con la finalidad de derrocar al gobierno bolivariano.

Está planteada una agresión contra la soberanía de nuestra patria, que puede desencadenar una intervención militar que provocaría destrucción, crímenes, muertos, heridos, hambre, etc. configurando un delito de lesa humanidad. Por tanto, los venezolanos que lo apoyen, son traidores a la patria y deben ser enjuiciados como tales.

La Asamblea Nacional constituyente debe estudiar esta situación y tomar medidas legales contra los traidores y señalar acciones en el campo de la diplomacia para aislar a Donal Trump y sus lacayos del grupo de Lima.
Como parte de este proceso de defensa de la patria y particularmente de nuestra economía, es necesario que el vicepresidente correspondiente le explique al pueblo a través de la ANC la política de "precios acordados"
Consolidaremos el bloque histórico de clases explotadas que liberará la patria y construirá el socialismo.

Iremos construyendo la unidad cívico-militar en cada barrio, en cada pueblo, en cada fábrica, en cada comuna.
No nos rendiremos. Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, defendiendo la patria con la luz de la paz, la justicia y el amor, que incendiará los amaneceres con libertad y democracia.
El pueblo venezolano defiende y defenderá al presidente Maduro, pues es una manera de defender la constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el proceso de construcción de opciones libertarias que el pueblo intenta cotidianamente y que la guerra puede destruir

Las campesinas y los campesinos, las obreras y los obreros, las y los intelectuales, las y los estudiantes, las valerosas e imprescindibles mujeres de todos los lugares y sectores, las pequeñas y los pequeños empresarios y medianas empresarias y medianos empresarios patriotas, las comuneras y comuneros y todos los que soñamos en una patria libre y soberana, todas y todos los que lanzamos nuestras palabras al viento convertidas en flechas de esperanza en un mundo mejor, en puños de hierro, de amor, de fuego, que enfrentan y derrotan la amenaza imperial no permitirán que unos gansters mimetizados como presidentes, consumen una evidente agresión contra nuestra patria.

Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, con el corazón y el alma henchidos de amor, de paz, de sueños que se construyen con las manos, con el cerebro y ojalá no hagan falta el fusil y la metralla.

No queremos la guerra, pero no nos rendiremos: rezaremos, cantaremos, sembraremos, produciremos, marcharemos, declamaremos, pero si vienen con los cañones del odio, con los fusiles que quieren arrasar los campos, las bombas destructoras de vida, de sueños, de ciudades, toda la patria se convertirá en un campo de batalla, desde las grandes plazas hasta el último rincón donde tenga que refugiarse la esperanza para lograr la salvación de las niñas y niños, de las semillas que representan la simiente que reconstruirá a Venezuela, que salvará a nuestros dioses de amor, de fe, que son los que nos ayudan y ayudarán a levantar nuestras banderas de hoy y de mañana. Nuestras banderas de amor que destruyen el odio y mantienen eternamente las flores de los versos de José Martí:
"Cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Pero, "para el cruel que me arranca el corazón con que vivo", levantaremos la chispa que incendiará toda la pradera donde los imperialistas, sus lacayos, los quinta columnistas, los traidores se quemarán por la resistencia y avance de los soldados, milicianos y oficiales de nuestra gloriosa FANB, que no será un simple aparato militar, sino todo el pueblo (obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, escritoras y escritores, periodistas, artesanas y artesanos, pintoras y pintores, escultoras y escultores, arquitectas y arquitectos, poetisas y poetas, novelistas, profesionales de todas y todos los oficios y creaciones, los LGBTI) en fin, un pueblo unido que jamás será vencido.

Nunca el odio será nuestra bandera. No imitaremos a los imperialistas que sólo saben sembrar la muerte. No, nunca nos separaremos del derecho internacional humanitario, nunca dejaremos dialogar de con el que pueda haberse equivocado, con el que decida avanzar contra el enemigo imperial independientemente de las diferencias que se mantengan. Si los imperialistas se lanzan a la guerra, que no queremos, será una guerra de todo el pueblo: con los que siempre han visto la luz de la dignidad y el patriotismo, con los que en un momento dado no han sabido qué hacer, con los que por inconsciencia se han colocado contra la patria, pero decidan rectificar, con todos los que manteniendo visiones diferentes, decidan luchar contra el enemigo común, en fin, el pueblo pleno de organizaciones con la frondosidad vegetal que se extiende por todos los suelos, caminos, ríos, mares, montañas de nuestra amada patria, va uniendo a todas y todos los que puedan ser unidos, porque nosotros no somos criminales ni nuestro corazón ni nuestra alma pueden contaminarse por el odio de los imperialistas y sus lacayos. Porque la unidad no puede hacer desaparecer la diversidad, ni juntarnos significa que seamos una tabla rasa.

Pero, si se desata la guerra multifacética que se va desenvolviendo, pero sin duda criminal, llena de traiciones, simulaciones, confusiones, dobles caras, falsas noticias, etc., es necesario comprender que los debates ni la disciplina pueden desenvolverse como si estuviéramos en las circunstancias de una democracia participativa y protagónica. Una cosa es el debate y el diálogo en esas condiciones y otra en condiciones de una guerra que tiene entre sus maneras de desenvolverse sembrar la desconfianza, la duda, el descontento, el reclamo permanente, etc.

Nosotros no queremos la guerra, nosotros somos soldados de la paz, pero tenemos el legítimo derecho a la defensa. Pero el derecho a la defensa no significa que nos convirtamos en criminales llenos de odio echando espuma por la boca. Nunca podemos perder nuestra humanidad. Esto es lo que nos distingue de los criminales. El presidente Chávez fue un cristiano consecuente. El presidente Maduro le está dando prioridad a la paz y nunca nos apartaremos de ese camino, pues apartarse de él es apartarse de Dios, el Dios de los pueblos, no el de los traidores a Dios que forman la alta jerarquía eclesiástica. que en verdad creen en el dios (con minúscula) de los Bolsonaros, que principalmente se ocupan de distribuir el opio que corrompe a los pueblos y los conduce por el camino del infierno.

A los gansters del cartel de Lima les decimos, no intenten incendiar a Venezuela porque ese fuego se les puede devolver. No hay cortafuego que logre detener el que puedan crear los pueblos bolivarianos unidos. No intenten agredir a un pueblo bravío. No le echen leña al fuego, porque se pueden quemar. Ya una vez este pueblo venezolano cruzó fronteras para liberar. La diferencia hoy es que hay un pueblo colombiano, ecuatoriano, peruano, latinocaribeño, que está luchando con valentía por liberarse de las cadenas y tiene los martillos para romperlas. Pueblos que pueden unirse y romper no sólo las cadenas que nos oprimen, sino también las murallas y, sobre todo, las bóvedas de los bancos que nos roban y las de los capos de la droga que nos envenenan.

La Asamblea Nacional Constituyente puede ser el gran espacio para el diálogo político, con una destacada participación de las organizaciones populares, las comunas, las y los empresarios patriotas, las organizaciones políticas de todas las tendencias, reconociendo que la CRBV le otorga facultades muy claras al presidente de la República en las decisiones políticas trascendentes
El pueblo debe volcarse a las calles pacíficamente y con una gran conciencia política y utilizando las asambleas de ciudadanas y ciudadanos para tomar decisiones que según la CRBV, artículo 70, tienen carácter vinculante y el artículo 51 de la misma constitución, que le otorga a los venezolanos el derecho de petición y a los funcionarios públicos, la obligación de responder y resolver. En fin, todos los sectores sociales deben asumir firmemente la democracia participativa y protagónica, hacerla propia y tomar las decisiones necesarias para garantizar la convivencia pacífica y la prosperidad de todos los ciudadanos, unidos y reconciliados dialogando sobre las diferencias, transformándolas en un camino liberador a partir de su reconocimiento y garantías de libertad de expresión, tal como lo establece nuestra constitución.
Esto debería conjurar la violencia o desenmascarar a los que quieren la guerra, lo que podría neutralizarlos.

Con los corruptos y la quinta columna no puede haber unidad


Ellos no sólo han roto la unidad, sino que de hecho han estado conspirando contra el pueblo de Venezuela, actuando al lado de los que nos bloquean, los que generan escasez, inflación inducida, hambre, enfermedades, lágrimas, devaluación de nuestra moneda, etc. No podemos hacer borrón y cuenta nueva. Muy probablemente nos seguirán traicionando y en momentos decisivos pueden inclinar la balanza a favor de los intereses imperiales.
Una posibilidad que podemos estudiar para aceptarlos al lado del pueblo que han traicionado, es que se arrepientan, reconozcan su error, devuelvan el capital que han sustraído y acepten una sanción, que mientras dure la guerra podría quedar suspendida, y reconsiderada, una vez que la guerra haya concluido. Tienen que demostrar que pueden seguir siendo patriotas.

En medio de la batalla hay que seguir trabajando en las actividades que puedan ser consideradas como civiles
Tenemos que producir los alimentos del espíritu y el cuerpo. Esa es una tarea de todos. Especialmente, tomando el camino de esas comunas heroicas que ya están produciendo dichos alimentos.
Debemos mantener todos los servicios civiles y particularmente la distribución democrática de los alimentos, las medicinas, etc. Mantener el cuidado a los enfermos, a los ancianos, a los niños, etc.
¡Salvaremos, construiremos y reconstruiremos la patria!
¡No más dólares para los que nos oprimen!
¡Destituyamos a los que elaboran una política económica que destruye la política salarial del presidente Maduro!
¡No a los que tratan de acordar precios con la burguesía proimperialista que quiere derrocar al gobierno bolivariano y que no es capaz de producir una mazorca de maíz!
¡Salvemos la patria y al gobierno bolivariano!
¡Construyamos la gran red nacional comunera, antiimperialista y bolivariana!
¡Chávez vive, la lucha y la patria siguen!
¡Gloria a Dios en las alturas y gloria y paz en la tierra a los hombres y mujeres que luchamos por la paz, el diálogo y la esperanza de que la patria latinocaribeña unida y en lucha jamás será vencida!

original: https://www.aporrea.org/ideologia/a274024.html

viernes, 2 de marzo de 2018

GRITO DOS EXCLUÍDO: Declaração Internacional da Marcha Mundial das Mulheres para o 8 de março de Declaración Internacional de la marcha mundial de las mujeres para el 8 de marzo de 2018

Grito Dos Excluídos
portugués y castellano al final
17 min ·
Declaração Internacional da Marcha Mundial das Mulheres para o 8 de março de 2018
Neste 8 de março de 2018, Dia Internacional de Luta das Mulheres, nós da Marcha Mundial das Mulheres, que somos mulheres diversas, de todos os povos, raças e idades, nos unimos mais uma vez para reafirmar que seguiremos em Marcha até que todas sejamos livres de toda a opressão do patriarcado capitalista e colonial. Seguiremos com o nosso feminismo como forma de vida e as ruas como o nosso espaço onde ampliamos nossas vozes de demanda.
Denunciamos e resistimos ao contexto político mundial, marcado pela crescente crise econômica, social, política, climática e ideológica. Em suma, denunciamos o estado de guerra total, em que nós mulheres somos as maiores afetadas!
Denunciamos os argumentos econômicos e nacionalistas como forma de privar-nos do exercício de direitos e liberdades fundamentais e consequente boicote da autonomia das mulheres e dos povos. Rejeitamos todas as políticas dos governos de direita, que, cada vez mais radicais, expressam ódio, racismo, misoginia, intolerância e demais formas de discriminação. Mantemo-nos firmes e em luta contra a criminalização dos movimentos sociais. A luta por nossos direitos e liberdades é uma expressão justa, portanto NÃO SOMOS CRIMINOSAS! Seguiremos nas ruas e em solidariedade com nossas companheiras assassinadas, perseguidas e privadas da sua liberdade e ação política.
Denunciamos e enfrentamos o avanço da militarização em todo mundo como estratégia de controle da vida dos povos. A militarização assegura o neocolonialismo, o novo saque e apropriação do capital sobre os recursos naturais e a manutenção do enriquecimento da indústria de armamento frente à crise. Para além do permanente estado de guerra no médio oriente e em África, preocupam-nos os sinais das potências militarizadas do Norte, que mostram uma ameaça de retorno à guerra fria e a contínua interferência nos países do sul tentando promover o modelo de democracia neoliberal nórdico como a meta a atingir.
Denunciamos os acordos de livre comércio, que empobrecem cada vez mais os povos do sul global. A apropriação, privatização e mercantilização do conhecimento, da terra, água, saúde, educação e demais bens comuns agudizam a exploração do trabalho das pessoas
empobrecidas, retiram a oportunidade das gerações seguintes, perpetuando o ciclo de pobreza. A indústria extrativista e o agronegócio seguem degradando a nossa saúde e nossas condições de vida, enquanto as elites políticas acumulam uma riqueza baseada na corrupção e impunidade e constroem um Estado que serve aos interesses das transnacionais. Reafirmamos que seguiremos colocando nossos corpos nas ruas para o enfrentamento da situação, visto que as instituições de direito estão cada vez mais fragilizadas diante do poder do capital e não funcionam como deveriam. As forças de mercado enfraquecem o estado social e de direito.
Denunciamos o assassinato do planeta pela institucionalização de um universalismo ocidental e pela busca desenfreada de lucro. O cartel formado pelas antiéticas corporações multinacionais está a destruir a mãe terra que nos mantém. Os acordos climáticos têm criado falsas soluções, fundamentadas num marketing de linguagem que tem se mostrado vazio e perpetuador da violência contra a natureza! Nós, da Marcha Mundial das Mulheres, mulheres do campo e das cidades, estamos pela manutenção da vida. Colocamos nossas vidas para defender a natureza da qual viemos, somos parte, nos mantém e para onde vamos. Defendemos a água, a terra e as florestas em nossos territórios, pois acreditamos em modos de vida que interajam de forma sustentável com os recursos naturais.
Denunciamos um mercado que explora e precariza as condições de trabalho das mulheres através de longas horas de trabalho, baixos salários e exposição a riscos diversos. Denunciamos a precarização do trabalho doméstico e de cuidados. Este trabalho que garante a manutenção da vida humana, que nutre, harmoniza, ensina, ampara. Este mesmo trabalho é invisibilizado e desvalorizado! Questionamos a divisão sexual do trabalho que sobrevaloriza o trabalho socialmente concebido para os homens a partir da negação do valor do trabalho atribuído as mulheres. Como pode o mundo inferiorizar o exercício das mais elementares tarefas para a existência humana, como o ato de cozinhar o que nos alimenta e limpar o lugar onde vivemos e nos deitamos? O trabalho exercido pelas mulheres é a base para manutenção da vida e, portanto, uma importante fonte de contribuição econômica. Exigimos o reconhecimento do valor do trabalho doméstico, pois as contribuições econômicas vão para além do que pode ser monetizado.
Denunciamos a indústria do auxílio internacional (aid industry) e os programas de desenvolvimento, em particular os que se focam nas questões de gênero, como agentes que promovem as agendas neoliberais e imperialistas, perpetuando a discriminação, racialização e exploração de mulheres dos países do sul.
Denunciamos e seguiremos denunciando sempre todas as formas de violência, porque não nos esquecemos da violência machista que enfrentamos cotidianamente em espaços públicos e privados. Dizemos bem alto: CHEGA! Basta de estupros, violações, uniões/casamentos forçados e feminicídios - que não acontecem apenas nos países da Ásia e África, mas que estão presentes nas vidas das mulheres de todas as classes e em todo mundo. Nossos corpos e nossas vidas nos pertencem e não negociaremos esse direito.
Enaltecemos, apoiamos e participamos de iniciativas para acabar com o silêncio como os recentes movimentos de denúncia e de ocupação do espaço público: Marcha das Mulheres, Time’s up, #metoo, Ni una a menos!, Vivas nos queremos! e a Greve Internacional de Mulheres
como iniciativas que se somam às lutas permanentes e incontornáveis que vimos travando contra a opressão do sistema patriarcal, capitalista e colonialista.
Enaltecemos as lutas e resistências das mulheres que usam seu local como espaço de construção de novas narrativas e de reescrever a história das populações marginalizadas, salientando a diversidade e multiculturalidade dos povos, a solidariedade como estratégia de subversão do sistema atual, e como estratégia de humanização, contribuindo para a transformação das sociedades, tornando-as mais justas e iguais.
É por tudo isto e mais que nós, mulheres da Marcha Mundial das Mulheres, como movimento de ação permanente, marcharemos neste 8 de Março.
Estaremos em ação ao redor do mundo durante as 24 horas do dia 24 de Abril de 2018 para reafirmar que “Rana Plaza é em todo lugar”. Denunciaremos a indústria têxtil, as transnacionais e todo tipo de exploração do trabalho das mulheres.
Seguimos rumo ao XI Encontro Internacional, de 22 a 28 de outubro no País Basco, onde construiremos coletivamente as utopias e alternativas em prol de um mundo de justiça, liberdade e paz pelo qual marchamos!
Seguimos transformando nossa dor em força!
Seguimos acreditando na solidariedade e no trabalho coletivo! Seguimos em Marcha , mulheres… sempre!
Fevereiro de 2018 Marcha Mundial das Mulheres

CASTELLANO

Declaración Internacional de la marcha mundial de las mujeres para el 8 de marzo de 2018

ESTE 8 de marzo de 2018, día internacional de lucha de las mujeres, nosotros de la marcha mundial de las mujeres, que somos mujeres diversas, de todos los pueblos, razas y edades, nos unimos una vez más para reafirmar que seguiremos Hasta que todas seamos libres de toda la opresión del patriarcado capitalista y colonial. Seguiremos con nuestro feminismo como forma de vida y las calles como nuestro espacio donde ampliamos nuestras voces de demanda.

Denunciamos y resistimos al contexto político mundial, caracterizado por la creciente crisis económica, social, política, climática e ideológica. En resumen, denunciamos el estado de guerra total, en el que las mujeres somos las mayores afectadas!

Denunciamos los argumentos económicos y nacionalistas como forma de privar del ejercicio de derechos y libertades fundamentales y consecuente boicot de la autonomía de las mujeres y de los pueblos. Rechazamos todas las políticas de los gobiernos de derechas que, cada vez más radicales, expresan odio, racismo, misoginia, intolerancia y otras formas de discriminación. Nos mantenemos firmes y en lucha contra la criminalización de los movimientos sociales. La lucha por nuestros derechos y libertades es una expresión justa, así que no somos criminales! Seguiremos en las calles y en solidaridad con nuestras compañeras asesinadas, perseguidas y privadas de su libertad y acción política.

Denunciamos y nos enfrentamos al avance de la militarización en todo el mundo como estrategia de control de la vida de los pueblos La militarización garantiza el neocolonialismo, el nuevo saqueo y la apropiación del capital sobre los recursos naturales y el mantenimiento del enriquecimiento de la industria armamentística frente a la crisis. Además del permanente estado de guerra en oriente medio y África, nos preocupan las señales de las potencias militares del norte, que muestran una amenaza de retorno a la guerra fría y la continua interferencia en los países del sur tratando de promover el modelo de democracia neoliberal Como la meta.

Denunciamos los acuerdos de libre comercio, que agotan cada vez más a los pueblos del sur global. La apropiación, privatización y comercialización del conocimiento, la tierra, el agua, la salud, la educación y otros bienes comunes agudizan la explotación del trabajo de las

Empobrecidas, retiran la oportunidad de las generaciones siguientes, perpetuando el ciclo de pobreza. La industria extrativista y el agroindustria siguen degradando nuestra salud y nuestras condiciones de vida, mientras que las elites políticas acumulan una riqueza basada en la corrupción e impunidad y construyen un estado que sirve a los intereses de las Reafirmamos que seguiremos poniendo nuestros cuerpos en las calles para hacer frente a la situación, ya que las instituciones de derecho están cada vez más debilitadas ante el poder del capital y no funcionan como deberían. Las fuerzas del mercado debilitan el estado social y de derecho.

Denunciamos el asesinato del planeta por la institucionalización de un universalismo occidental y la búsqueda desenfrenada de beneficios. El cartel formado por las inmorales corporaciones multinacionales está destruyendo a la madre tierra que nos mantiene. Los acuerdos climáticos han creado soluciones falsas, basadas en un marketing de lenguaje que se ha mostrado vacío y perpetrador de la violencia contra la naturaleza! Nosotros, de la marcha mundial de las mujeres, mujeres del campo y de las ciudades, estamos por el mantenimiento de la Ponemos nuestras vidas para defender la naturaleza de la que venimos, somos parte, nos mantienen y a donde vamos. Defendemos el agua, la tierra y los bosques en nuestros territorios, porque creemos en formas de vida que interactúan de forma sostenible con los recursos naturales.

Denunciamos un mercado que explota y precariza las condiciones de trabajo de las mujeres a través de largas horas de trabajo, bajos salarios y exposición a riesgos diversos. Denunciamos la precarización del trabajo doméstico y de cuidados. Este trabajo que garantiza el mantenimiento de la vida humana, que nutre, armoniza, enseña, alienta. Este mismo trabajo es invisible y devaluado! Cuestionamos la división sexual del trabajo que sobreestima el trabajo socialmente concebido para los hombres a partir de la negación del valor del trabajo asignado a las mujeres. Cómo puede el mundo difícil el ejercicio de las más elementales tareas para la existencia humana, como el acto de cocinar lo que nos alimenta y limpiar el lugar donde vivimos y nos acostamos? El trabajo realizado por las mujeres es la base para el mantenimiento de la vida y, por tanto, una importante fuente de contribución económica Exigimos el reconocimiento del valor del trabajo doméstico, ya que las contribuciones económicas van más allá de lo que puede ser monetarios.

Denunciamos la industria de la ayuda internacional (aid industry) y los programas de desarrollo, en particular los que se centran en las cuestiones de género, como agentes que promueven las agendas neoliberales e imperialistas, perpetuando la discriminación, la racialização y la explotación de mujeres .

Denunciamos y seguiremos denunciando todas las formas de violencia, porque no nos olvidamos de la violencia machista que nos enfrentamos en espacios públicos y privados. Decimos muy alto: Basta! Basta de violaciones, violaciones, UNIONES / matrimonios forzosos y feminicidios - que no sólo se producen en los países de asia y África, sino que están presentes en las vidas de las mujeres de todas las clases y en Nuestros cuerpos y nuestras vidas nos pertenecen y no negociaremos ese derecho.

Alzado, apoyamos y participamos en iniciativas para acabar con el silencio como los recientes movimientos de denuncia y de ocupación del espacio público: marcha de las mujeres, time up, #metoo, ni una menos!, vivas nos queremos! Y la huelga internacional de mujeres

Como iniciativas que se suman a las luchas permanentes e ineludibles que hemos visto bloqueo contra la opresión del sistema patriarcal, capitalista y colonialista.
Alzado las luchas y resistencias de las mujeres que utilizan su sitio como espacio de construcción de nuevas narrativas y de reescribir la historia de las poblaciones marginadas, destacando la diversidad y multiculturalidad de los pueblos, la solidaridad como estrategia de subversión del sistema actual, y como , contribuyendo a la transformación de las sociedades, haciendo más justas e iguales.

Es por todo esto y más que nosotros, mujeres de la marcha mundial de las mujeres, como movimiento de acción permanente, marcharemos este 8 de marzo.
Estaremos en acción alrededor del mundo durante las 24 horas del 24 de abril de 2018 para reafirmar que "rana plaza está en todas partes". denunciaremos la industria textil, las transnacionales y todo tipo de explotación del Trabajo de mujeres.
Seguimos hacia el xi encuentro internacional del 22 al 28 de octubre en el país vasco, donde construiremos colectivamente las utopías y alternativas para un mundo de justicia, libertad y paz por el que marchamos!

Seguimos transformando nuestro dolor en fuerza!

Seguimos creyendo en la solidaridad y en el trabajo colectivo! Seguimos en marcha, mujeres... Siempre!

Febrero de 2018 marcha mundial de las mujere

viernes, 13 de mayo de 2016

Origen y auge de las lumpenburguesías latinoamericanas


Jorge Beinstein
A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la reflexión en torno del “modelo económico” que la derecha estaba intentando imponer. Se trató no solo de hurgar en los curriculum vitae de ministros, secretarios de estado y otros altos funcionarios sino sobre todo en la avalancha de decretos que desde el primer día de gobierno se precipitaron sobre el país. Buscarle coherencia estratégica a ese conjunto fue una tarea ardua que a cada paso chocaba con contradicciones que obligaban a desechar hipótesis sin que se pudiera llegar a un esquema mínimamente riguroso. La mayor de ellas fue probablemente la flagrante contradicción entre medidas que destruyen el mercado interno para favorecer a una supuesta ola exportadora evidentemente inviable ante el repliegue de la economía global, otra es la suba de las tasas de interés que comprime al consumo y a las inversiones a la espera de una ilusoria llegada de fondos provenientes de un sistema financiero internacional en crisis que lo único que puede brindar es el armado de bicicletas especulativas .

Algunos optaron por resolver el tema adoptando definiciones abstractas tan generales como poco operativas (“modelo favorable al gran capital”, “restauración neoliberal”, etc.), otros decidieron seguir el estudio pero cada vez que llegaban a una conclusión satisfactoria aparecía un nuevo hecho que les tiraba abajo el edificio intelectual construido y finalmente unos pocos, entre los que me encuentro, llegamos a la conclusión de que buscar una coherencia estratégica general en esas decisiones no era una tarea fácil pero tampoco difícil sino sencillamente imposible. La llegada de la derecha al gobierno no significa el reemplazo del modelo anterior (desarrollista, neokeynesiano o como se lo quiera calificar) por un nuevo modelo (elitista) de desarrollo, sino simplemente el inicio de un gigantesco saqueo donde cada banda de saqueadores obtiene el botín que puede obtener en el menor tiempo posible y luego de conseguido pugna por más a costa de las víctimas pero también si es necesario de sus competidores. La anunciada libertad del mercado no significó la instalación de un nuevo orden sino el despliegue de fuerzas entrópicas, el país burgués no realizó una reconversión elitista-exportadora sino que se sumergió en un gigantesco proceso destructivo.
 
Si estudiamos los objetivos económicos reales de otras derechas latinoamericanas como las de Venezuela, Ecuador o Brasil encontraremos similitudes sorprendentes con el caso argentino, incoherencias de todo tipo, autismos desenfrenados que ignoran el contexto global así como las consecuencias desestabilizadoras de sus acciones o “proyectos” generadores de destrucciones sociales desmesuradas y posibles efectos boomerang contra la propia derecha[1]. Es evidente que el cortoplacismo y la satisfacción de apetitos parciales domina el escenario.
En la década de 1980 pero sobre todo en los años 1990 el discurso neoliberal desbordaba optimismo, el “fantasma comunista” había implotado y el planeta quedaba a disposición de la única superpotencia: los Estados Unidos, el libre mercado aparecía con su imagen triunfalista prometiendo prosperidad para todos. Como sabemos esa avalancha no era portadora de prosperidad sino de especulación financiera, mientras la tasas de crecimiento económico real global seguían descendiendo tendencialmente desde los años 1970 (y hasta la actualidad) la masa financiera comenzó a expandirse en progresión geométrica.  Se estaban produciendo cambios de fondo en el sistema, mutaciones en sus principales protagonistas que obligaban a una reconceptualización. En el comando de la nave capitalista global comenzaban a ser desplazados los burgueses titulares de empresas productoras de objetos útiles, inútiles o abiertamente nocivos y su corte de ingenieros industriales, militares uniformados y políticos solemnes, y empezaban a asomar especuladores financieros, payasos y mercenarios despiadados, la criminalidad anterior medianamente estructurada comenzaba a ser remplazada por un sistema caótico mucho más letal. Se retiraba el productivismo keynesiano (heredero el viejo productivismo liberal) y comenzaba a instalarse el parasitismo neoliberal.

El concepto de lumpenburguesía

Existen antecedentes de ese concepto, por ejemplo en Marx cuando describía a la monarquía orleanista de Francia (1830-1848) como un sistema bajo la dominación de la aristocracia financiera señalando que “en las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía , desenfreno en el que, por la ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego, desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en que confluyen el dinero, el lodo y la sangre. La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa”[2]. La aristocracia financiera aparecía en ese enfoque claramente diferenciada de la burguesía industrial, clase explotadora insertada en el proceso productivo. Se trataba, según Marx, de un sector instalado en la cima de la sociedad que lograba enriquecerse “no mediante la producción sino mediante el escamoteo de la riqueza ajena ya creada[3]. Ubiquemos dicha descripción en el contexto del siglo XIX europeo occidental marcado por el ascenso del capitalismo industrial donde esa aristocracia navegando entre la usura y el saqueo aparecía como una irrupción históricamente anómala destinada a ser desplazada tarde o temprano por el avance de la modernidad. Marx señalaba que hacia el final del ciclo orleanista “La burguesía industrial veía sus intereses en peligro, la pequeña burguesía estaba moralmente indignada, la imaginación popular se sublevaba. París estaba inundado de libelos. “La dinastía de los Rothschild”, “Los usureros, reyes de la época”, etc. en lo que se denunciaba y anatematizaba, con más o menos ingenio, la dominación de la aristocracia financiera” [4].

Resulta notable ver aparecer a los Rothschild como “usureros”, imagen claramente precapitalista, cuando en las décadas que siguieron y hasta la Primera Guerra Mundial simbolizaron al capitalismo más sofisticado y moderno. Karl Polanyi los idealizaba como pieza clave de la Haute Finance europea instrumento decisivo, según él, en el desarrollo equilibrado del capitalismo liberal, cumpliendo una función armonizadora poniéndose por encima de los nacionalismos, anudando compromisos y negocios que atravesaban las fronteras estatales calmando así la disputas interimperialistas. Describiendo a la Europa de las últimas décadas del siglo XIX Polanyi explicaba que: “los Rothschild no estaban sujetos a un gobierno; como una familia, incorporaban el principio abstracto del internacionalismo; su lealtad se entregaba a una firma, cuyo crédito se había convertido en la única conexión supranacional entre el gobierno político y el esfuerzo industrial en una economía mundial que crecía con rapidez[5].

Lo que para Marx era una anomalía, un resto degenerado del pasado, para Polanyi era una pieza clave de la “Pax Europea”, del progreso liberal de Occidente quebrado en 1914.  La permanencia de los Rothschild y de sus colegas banqueros durante todo el largo ciclo del despegue y consolidación industrial de Europa demostró que no se trataba de una anomalía sino de una componente parasitaria indisociable (aunque no hegemónica en ese ciclo) de la reproducción capitalista. Por otra parte el estallido de 1914 y lo que siguió desmintió la imagen de cúpula armonizadora, estableciendo acuerdos, negocios que imponían equilibrios. Sus refinamientos y su aspecto “pacificador” formaban parte de un doble juego peligroso pero muy rentable, por un lado alentaban de manera discreta toda clase de aventuras coloniales y ambiciones nacionalistas como por ejemplo las carreras armamentistas (y de inmediato pasaban la cuenta) y por otro las calmaban cuando amenazaban producir desastres, pero esa sucesión de excitantes y calmantes aplicadas a monstruos que absorbían drogas cada vez mas fuertes terminó como tenía que terminar: con un gigantesco estallido bajo la forma de Primera Guerra Mundial.
El concepto de “lumpenburguesía” aparece por primera vez hacia fines de los años 1950 a través de algunos textos de “Ernest Germain” seudónimo empleado por Ernest Mandel haciendo referencia a la burguesía de Brasil que el autor consideraba una clase semicolonial, “atrasada”, no completamente “burguesa” (en el sentido moderno-occidental del término). Fue retomado más adelante, en los años 1960-1970 por André Gunder Frank generalizándolo a las burguesías latinoamericanas[6]. Tanto Mandel como Gunder Frank establecían la diferencia entre las burguesías centrales: estructuradas, imperialistas, tecnológicamente sofisticadas y las burguesías periféricas, subdesarrolladas, semicoloniales, caóticas, en fin: lumpenburguesas (burguesías degradadas).

Pero ese esquema empezó a ser desmentido por la realidad desde los años 1970 con la declinación del keynesianismo productivista y sus acompañantes reguladores e integradores.  Se desató el proceso de transnacionalización y financierización del capitalismo global que desde comienzos de los años 1990 (con la implosión de la URSS y la aceleración del ingreso de China en la economía de mercado) adquirió un ritmo desenfrenado y una extensión planetaria. Mientras se desaceleraba la economía productiva crecía exponencialmente la especulación financiera, una de sus componentes principales, los productos financieros derivados equivalían a unas dos veces el Producto Bruto Mundial en el 2000 y representaban en 2008 unas 12 veces el Producto Bruto Mundial, por su parte la masa financiera global (derivados y otros papeles) equivalía en ese momento a una 20 veces el Producto Bruto Mundial. Hegemonía financiera apabullante que transformó completamente la naturaleza de la elites económicas del planeta, la desregulación (es decir la violación creciente de todas las normas), el cortoplacismo, las dinámicas depredadoras, fueron los comportamientos dominantes produciendo veloces concentraciones de ingresos tanto en los países centrales como en los periféricos, marginaciones sociales, deterioros institucionales (incluidas las crisis de representatividad).

Todo ello se ha agravado desde la crisis financiera de 2008 confirmando la existencia de una lumpenburguesía global dominante (resultado de la decadencia sistémica general)cuyos hábitos de especulación y saqueo enlazan con ascensos militaristas que potencian su irracionalidad, los Estados Unidos se encuentran en el centro de esa peligrosa fuga hacia adelante. Escalada militar en el Este de Europa, Medio Oriente y Asia del Este acompañada por claros síntomas de descontrol financiero donde por ejemplo el Deustche Bank acumula actualmente unos 75 billones de dólares en productos financieros derivados[7], papeles altamente volátiles que representaban en 2015 unas 22 veces el Producto Bruto Interno de Alemania y unas 4,6 veces el Producto Bruto Interno de toda la Unión Europea, del otro lado del Atlántico solo cinco grandes bancos norteamericanos (Citigroup, JP Morgan, Goldman Sachs, Bank of America y Morgan Stanley) acumulaban derivados por cerca de 250 billones de dólares[8], equivalentes a 3,4 veces veces el Producto Bruto Mundial o bien unas 14 veces el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos. Imaginemos las consecuencias económicas globales del muy probable desplome de esa masa de papeles, mientras tanto los grandes lobos de Wall Street juegan alegremente al poker admirados por pequeñas aves carroñeras de la periferia deseosas de “abrirse al mundo” y participar del festín.

América Latina

América Latina no ha quedado fuera de esa mutación de carácter global. Existe un consenso bastante amplio en cuanto a la configuración de las elites económicas latinoamericanas durante las dos primeras etapas de la “modernización” regional (es decir su integración plena al capitalismo) entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX: la agro-minera-exportadora con sus correspondientes “oligarquías” seguida por el llamado período (industrializante) de sustitución de importaciones con la emergencia de burguesías industriales locales. Especificidades nacionales de distinto tipo muestran casos que van desde la inexistencia de  “segunda etapa” en pequeños países casi sin industrias hasta desarrollos industriales significativos como en Brasil, Argentina o México con burguesías y empresas estatales poderosas. Desde prolongaciones industriales de las viejas oligarquías hasta irrupciones de clases nuevas , advenedizos no completamente admitidos por las viejas elites hasta integraciones de negocios donde los viejos apellidos se mezclaban con los de los recién llegados.

En torno de los años 1960-1970 el proceso de industrialización fue siendo acorralado por la debilidad de los mercados internos y su dependencia tecnológica y de las divisas proporcionadas por las exportaciones primarias tradicionales, apabullado por un capitalismo global que impuso ajustes y destruyó o se apoderó de tejidos productivos locales. La transnacionalización y financierización globales se expresaron en la región como desarrollo del subdesarrollo, firmas occidentales que pasaron a dominar áreas industriales decisivas mientras bancos europeos y norteamericanos hacía lo propio con el sector financiero, al mismo tiempo se agudizaba la exclusión social urbana y rural. La llamada etapa de industrialización por sustitución de importaciones había significado el fortalecimiento del Estado y en varios casos importantes la “nacionalización” de una porción significativa de las elites dominantes con la emergencia de burguesías industriales nacionales inestables, pero eso comenzó a ser revertido desde los años 1960-1970 y el proceso de colonización se aceleró en los años 1990.
 
Lo que ahora constatamos son combinaciones entre asentamientos de empresas transnacionales dominantes en la banca, el comercio, los medios de comunicación, la industria, etc. rodeados por círculos multiformes de burgueses locales completamente transnacionalizados en sus niveles más altos rodeados a su vez por sectores intermedios de distinto peso. Los grupos locales se caracterizan por una dinámica de tipo “financiero” combinando a gran velocidad toda clase de negocios legales, semilegales o abiertamente ilegales, desde la industria o el agrobusiness hasta el narcotráfico pasando por operaciones especulativas o comerciales más o menos opacas. Es posible investigar a una gran empresa industrial mexicana, brasileña o argentina y descubrir lazos con negocios turbios, colocaciones en paraísos fiscales, etc. o a una importante cerealera realizando inversiones inmobiliarias en convergencia con blanqueos de fondos provenientes de una red-narco a su vez asociada a un gran grupo mediático. Las elites económicas latinoamericanas aparecen como una parte integrante de la lumpenburguesía global, son su sombra periférica, ni más ni menos degradada que sus paradigmas internacionales. Muy por debajo de todo ese universo sobreviven pequeños y medianos empresarios industriales, agrícolas o ganaderos que no forman parte de las elites pero que si consiguen ingresar al ascensor de la prosperidad inevitablemente son capturados por la cultura de los negocios confusos, si no lo hacen se estancan en el mejor de los casos o emprenden el camino del descenso.

Aunque cuando estudiamos a esas elites rápidamente descubrimos que su dinámica puramente “económica” solo existe en nuestra imaginación, un negocio inmobiliario de gran envergadura seguramente requiere conexiones judiciales, políticas, mediáticas, etc., por su parte para llegar a los niveles más altos de la mafia judicial es necesario disponer de buenas conexiones con círculos de negocios, políticos, mediáticos, etc. y ser exitoso en la carrera política requiere fondos y coberturas mediáticas y judiciales. En suma, se trata en la práctica de un complejo conjunto de articulaciones mafiosas, grupos de poder transectoriales vinculados a, más o menos subordinados a (o formando parte de) tramas extra-regionales a través de canales de diverso tipo: el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, un mega banco occidental, una red clandestina de negocios, alguna empresa industrial transnacional, etc.
A comienzos del siglo XX la elites latinoamericanas formaban parte de una división internacional del trabajo donde la periferia agropecuaria-minera exportadora se integraba de manera colonial a los capitalismos centrales industrializados, en aquellos tiempos Inglaterra era el polo dominante[9]. Luego llegó el siglo XX y su recorrido de crisis, guerras, revoluciones y contrarrevoluciones, keynesianismos, fascismos, socialismos… pero al final de ese siglo todo ese mundo quedaba enterrado, triunfaba el neoliberalismo y el capitalismo globalizado y cuando este entró en crisis en América Latina emergieron y se instalaron las experiencias progresistas que intentaron resolver las crisis de gobernabilidad con políticas de inclusión social a sistemas que eran más o menos reformados buscando hacerlos más productivos, menos sometidos a los Estados Unidos, más igualitarios y democráticos. Las elites dominantes se pusieron histéricas, aunque no habían sido seriamente desplazadas perdían posiciones de poder, se les escapaban de las manos negocios suculentos y su agresividad fue en aumento a medida que la crisis global dificultaba sus operaciones. Por su parte los Estados Unidos en retroceso geopolítico global acentuó sus presiones sobre la región intentando su recolonización. Al comenzar el año 2016 los progresismos han  sido acorralados como en Brasil o Venezuela o derrocados como en Paraguay o Argentina, Obama se frota las manos y sus buitres se lanzan al ataque, los capriles y macris cantan victoria convencidos de que estamos retornando a la “normalidad” (colonial), pero no es así; en realidad estamos ingresando en una nueva etapa histórica de duración incierta marcada por una crisis deflacionaria global que se va agravando acompañada por señales alarmantes de guerra.
Las éĺites dominantes locales no son el sujeto de una nueva gobernabilidad sino el objeto de un proceso de decadencia que las desborda, peor aún esas lumpenburguesías aportan crisis a la crisis más allá de sus manipulaciones mediáticas que tratan de demostrar lo contrario, creen tener mucho poder pero no son más que instrumentos ciegos de un futuro sombrío. Aunque la declinación real del sistema abre la posibilidad de un renacimiento popular, seguramente difícil, doloroso, no escrito en manuales, ni siguiendo rutas bien pavimentadas y previsibles.                       


[1]    Jorge Beinstein, "Serra contra o Mercosul: o auge das direitas loucas na América Latina" http://cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/Serra-contra-o-Mercosul-o-auge-das-direitas-loucas-na-America-Latina%0D%0A/6/15507
[2]    Carlos Marx, “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850”,  en Carlos Marx-Federico Engels, Obras Escogidas, Tomo I, páginas 128-129, Editorial Progreso, Moscú 1966.
[3]    Ibid.
[4]    Ibid.
[5]    Karl Polanyi, “The Great Transformation.The Political and Economic Origins of Our Time”, Bacon Press, Boston, Massachusetts, 2001.
[6]    Andre Gunder Frank, “Lumpenburguesía: lumpendesarrollo”, Colección Cuadernos de América, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1970.
[7]    Tyler Durden, "Is Deutsche Bank The Next Lehman?", Zero Hedge, http://www.zerohedge.com/news/2015-06-12/deutsche-bank-next-lehman
[8]    Michael Snyder, "Financial Armageddon Approaches", INFOWARS, http://www.infowars.com/financial-armageddon-approaches-u-s-banks-have-247-trillion-dollars-of-exposure-to-derivatives/
[9]    "La inversión de las naciones industriales, en especial de Inglaterra, fluyó hacia América Latina. Entre 1870 y 1913, el valor de las inversiones británicas aumentó de 85 millones de libras esterlinas a 757 millones, una multiplicación casi por nueve en cuatro décadas. Hacia 1913, los inversores británicos poseían aproximadamente dos tercios del total de la inversión extranjera". Skidmore, Thomas E. y Smith, Peter H., "Historia contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX", Ed. Grijalbo. 4a. edición, España, 1996.

miércoles, 6 de abril de 2016

lusiones progresistas devoradas por la crisis (América Latina a la hora del lumpencapitalismo)



Jorge Beinstein

La coyuntura global está marcada por una crisis deflacionaria motorizada por las grandes potencias. La caída de los precios de las commodities, cuyo aspecto más llamativo fue desde mediados del 2014 la de las cotizaciones del petróleo, descubre el desinfle de la demanda internacional mientras tanto se estanca la ola financiera, muleta estratégica del sistema durante las últimas cuatro décadas. La crisis de la financierización de la economía mundial va ingresando de manera zigzagueante en un zona de  depresión, las principales economías capitalistas tradicionales crecen poco o nada[1] y China se desacelera rápidamente.  Frente a ello Occidente despliega su último recurso: el aparato de intervención militar integrando componentes armadas profesionales y mercenarias, mediáticas y mafiosas articuladas como “Guerra de Cuarta Generación” destinada a destruir sociedades periféricas para convertirlas en zonas de saqueos. Es la radicalización de un fenómeno de larga duración de decadencia sistémica donde el parasitismo financiero y militar se fue convirtiendo en el centro hegemónico de Occidente.

No presenciamos la “recomposición” política-económica-militar del sistema como lo fue la reconversión keynesiana (militarizada) de los años 1940 y 1950 sino su degradación general. La mutación parasitaria del capitalismo lo convierte en un sistema de destrucción de fuerzas productivas, del medio ambiente, y de estructuras institucionales donde las viejas burguesías se van transformando en círculos de bandidos, novedoso encumbramiento planetario de lumpenburguesías centrales y periféricas.     

La declinación del progresismo

Inmersa en este mundo se despliega la coyuntura latinoamericana donde convergen dos hechos notables: la declinación de las experiencias progresistas y la prolongada degradación del neoliberalismo que las precedió y las acompaño desde países que no entraron en esa corriente de la que ahora ese neoliberalismo degradado aparece como el sucesor.

Los progresismos latinoamericanos se instalaron sobre la base de los desgastes y en ciertos casos de las crisis de los regímenes neoliberales y cuando llegaron al gobierno los buenos precios internacionales de las materias primas sumados a políticas de expansión de los mercado internos les permitieron recomponer la gobernabilidad.

El ascenso progresista se apoyó en dos impotencias; la de la derechas que no podían asegurar la gobernabilidad, colapsadas en algunos casos (Bolivia en 2005, Argentina en 2001-2002, Ecuador en 2006, Venezuela en 1998) o sumamente deterioradas en otros (Brasil, Uruguay, Paraguay) y la impotencia de las bases populares que derrocaron gobiernos, desgastaron regímenes pero que incluso en los procesos más radicalizados no pudieron imponer revoluciones, transformaciones que fueran más allá de la reproducción de las estructuras de dominación existentes.

En los casos de Bolivia y Venezuela los discursos revolucionarios acompañaron prácticas reformistas plagadas de contradicciones, se anunciaban grandes transformaciones pero las iniciativas se embrollaban en infinitas idas y venidas, amagos, desaceleraciones “realistas” y otras astucias que expresaban el temor profundo a saltar las vallas del capitalismo. Ello no solo posibilitó la recomposición de las derechas sino también la proliferación a nivel estatal de podredumbres de todo tipo, grandes corrupciones y pequeñas corruptelas.

Venezuela aparece como el caso más evidente de mezcla de discursos revolucionarios, desorden operativo, transformaciones a medio camino y autobloqueos ideológicos conservadores. No se consiguió encaminar la transición revolucionaria proclamada (más bien todo lo contrario) aunque si se logró caotizar el funcionamiento de un capitalismo estigmatizado pero de pié, obviamente los Estados Unidos promueven y aprovechan esa situación para avanzar en su estrategia de reconquista del país. El resultado es una recesión cada vez más grave, una inflación descontrolada, importaciones fraudulentas masivas que agravan la escasez de productos y la evasión de divisas que marcan a una economía en crisis aguda[2].

En Brasil el zigzagueo entre un neolioberalismo “social” y un keynesianismo light casi irreconocible fue reduciendo el espacio de poder de un progresismo que desbordaba fanfarronería “realista” (incluida su astuta aceptación de la hegemonía de los grupos económicos dominantes). La dependencia de las exportaciones de commodities y el sometimiento a un sistema financiero local transnacionalizado terminaron por bloquear la expansión económica, finalmente la combinación de la caída de los precios internacionales de las materias primas y la exacerbación del pillaje financiero precipitaron una recesión que fue generando una crisis política sobre la que empezaron a cabalgar los promotores de un “golpe blando” ejecutado por la derecha local y monitoreado por los Estados Unidos.

En Argentina el “golpe blando” se produjo protegido por una máscara electoral forjada por una manipulación mediática desmesurada, el progresismo kirchnerista en su última etapa había conseguido evitar la recesión aunque con un crecimiento económico anémico sostenido por un fomento del mercado interno respetuoso del poder económico. También fue respetada la mafia judicial que junto a la mafia mediática lo acosaron hasta desplazarlo políticamente en medio de una ola de histeria reaccionaria de las clases altas y del grueso de las clases medias.

En Bolivia Evo Morales sufrió su primera derrota política significativa en el referendum sobre reelección presidencial, su llegada al gobierno marcó el ascenso de las bases sociales sumergidas por el viejo sistema racista colonial. Pero la mezcla híbrida de proclamas antiimperialistas, postcapitalistas e indigenistas con la persistencia del modelo minero-extractivista de deterioro ambiental y de comunidades rurales y del burocratismo estatal generador de corrupción y autoritarismo terminaron por diluir el discurso del “socialismo comunitario”. Quedó así abierto el espacio para la recomposición de las elites económicas y la movilización revanchista de las clases altas y su séquito de clases medias penetrando en un vasto abanico social desconcertado.          

Ahora las derechas latinoamericanas van ocupando las posiciones perdidas y consolidan las preservadas , pero ya no son aquellas viejas camarillas neoliberales optimistas de los años 1990, han ido mutando a través de un complejo proceso económico, social y cultural que las ha convertido en componentes de lumpenburguesías nihilistas embarcadas en la ola global del capitalismo parasitario.

Grupos industriales o de agrobusiness fueron combinando sus inversiones tradicionales con otras más rentables pero también más volátiles: aventuras especulativas, negocios ilegales de todo tipo (desde el narco hasta operaciones inmobiliarias opacas pasando  por fraudes comerciales y fiscales y otros emprendimientos turbios) convergiendo con “inversiones” saqueadoras provenientes del exterior como la megaminería o las rapiñas financieras.

Dicha mutación tiene lejanos antecedentes locales y globales, variantes nacionales y dinámicas específicas, pero todas tienden hacia una configuración basada en el predominio de elites económicas sesgadas por la “cultura financiera-depredadora” (cortoplacismo, desarraigo territorial, eliminación de fronteras entre legalidad e ilegalidad,   manipulación de redes de negocios con una visión más próxima al videojuego que a la gestión productiva y otras características propias del globalismo mafioso) que disponen del  control mediático como instrumento esencial de dominación rodeándose de satélites políticos, judiciales, síndicales, policiales-militares, etc.     

¿Restauraciones conservadoras o instauraciones de neofascismos coloniales?

Por lo general el progresismo califica a sus derrotas o amenazas de derrotas como victorias o peligros de regreso del pasado neoliberal, también suele utilizarse el término “restauración conservadora”, pero ocurre que esos fenómenos son sumamente innovadores, tienen muy poco de “conservadores”. Cuando evaluamos a personajes como Aecio Neves, Maurico Macri o Henrique Capriles no encontramos a jefes autoritarios de elites oligárquicas estables sino a personajes completamente inescrupulosos, sumamente ignorantes de las tradiciones burguesas de sus países (incluso en ciertos casos con miradas despreciativas hacia las mismas), aparecen  como una suerte de mafiosos entre primitivos y posmodernos encabezando políticamente a grupos de negocios cuya norma principal es la de no respetar ninguna norma (en la medida de lo posible).

Otro aspecto importante de la coyuntura es el de la irrupción de movilizaciones ultra-reaccionarias de gran dimensión donde las clases medias ocupan un lugar central. Los gobiernos progresistas suponían que la bonanza económica facilitaría la captura política de esos sectores sociales pero ocurrió lo contrario: las capas medias se derechizaban mientras ascendían económicamente, miraban con desprecio a los de abajo y asumían como propios los delirios neofascistas de los de arriba. El fenómeno sincroniza con tendencias neofascistas ascendentes en Occidente, desde Ucrania hasta los Estados Unidos pasando por Alemania, Francia, Hungría, etc., expresión cultural del neoliberalismo decadente, pesimista, de un capitalismo nihilista ingresando en su etapa de reproducción ampliada negativa donde el apartheid aparece como la tabla de salvación.

Pero este neofascismo latinoamericano incluye también la reaparición de viejas raíces racistas y segregacionistas que habían quedado tapadas por las crisis de gobernabilidad de los gobiernos neoliberales, la irrupción de protestas populares y las primaveras progresistas. Sobrevivieron a la tempestad y en varios casos resurgieron incluso antes  del comienzo de la declinación del progresismo como en Argentina el egoísmo social de la época de Menem o el gorilismo racista anterior, en Bolivia el desprecio al indio y en casi todos los casos recuperando restos del anticomunismo de la época de la Guerra Fría.  Supervivencias del pasado, latencias siniestras ahora mezcladas con las nuevas modas.

Una observación importante es que el fenómeno asume características de tipo “contrarrevolucionario”, apuntando hacia una política de tierra arrasada, de extirpación  del enemigo progresista, es lo que se ve actualmente en Argentina o lo que promete la derecha en Venezuela o Brasil, la blandura del contrincante, sus miedos y vacilaciones excitan la ferocidad reaccionaria. Refiriéndose a la victoria del fascismo en Italia Ignazio Silone la definía como una contrarrevolución que había operado de manera preventiva contra una amenaza revolucionaria inexistente[3]. Esa no existencia real de amenaza o de proceso revolucionario en marcha, de avalancha popular contra estructuras decisivas del sistema desmoronándose o quebradas, envalentona (otorga sensación de impunidad) a las elites y su base social.

La marea contrarrevolucionaria es uno de los resultados posibles de la descomposición del sistema imponiendo de manera exitosa en algunos casos del pasado proyectos de recomposición elitista, en el caso latinoamericano expresa descomposición capitalista sin recomposición a la vista.

Si el progresismo fue la superación fracasada del fracaso neoliberal, este neofascismo subdesarrollado exacerba ambos fracasos inaugurando una era de duración incierta de contracción económica y desintegración social. Basta ver lo ocurrido en Argentina con la llegada de Macri a la presidencia: en unas pocas semanas el país pasó de un crecimiento débil a una recesión que se va agravando rápidamente producto de un gigantesco pillaje, no es difícil imaginar lo que puede ocurrir en Brasil o en Venezuela que ya están en recesión si la derecha conquista el poder político.  

La caída de los precios de las commodities y su creciente volatilidad, que la prolongación de la crisis global seguramente agravará, han sido causas importantes del fracaso progresista y aparecen como bloqueos irreversibles de los proyectos de reconversión elitista-exportadora medianamente estables. Las victorias derechistas tienden a instaurar economías funcionando a baja intensidad, con mercados internos contraídos e inestables, eso significa que la supervivencia de esos sistemas de poder dependerá de factores que las mafias gobernantes pretenderán controlar. En primer término el descontento de la mayor parte de la población aplicando dosis variables de represión, legal e ilegal, embrutecimiento mediático, corrupción de dirigentes y degradación moral de las clases bajas. Se trata de instrumentos que la propia crisis y la combatividad popular pueden inutilizar, en ese caso el fantasma de la revuelta social puede convertirse en amenaza real.

La estrategia imperial

Los Estados Unidos desarrollan una estrategia de reconquista de América Latina aplicándola de manera sistemática y flexible. El golpe blando en Honduras fue el puntapié inicial al que le siguió el golpe en Paraguay y un conjunto de acciones desestabilizadoras, algunas muy agresivas, de variado éxito que fueron avanzando al ritmo de las urgencias imperiales y del desgaste de los gobiernos progresistas. En varios casos las agresiones más o menos abiertas o intensas se combinaron con buenos modales que intentaban vencer sin violencias militar o económica o sumando dosis menores de las mismas con operaciones domesticadoras. Donde no funcionaba eficazmente la agresión empezó a ser practicado el ablande moral, se implementaron paquetes persuasivos de configuración variable combinando penetración, cooptación, presión, premios y otras formas retorcidas de ataque psicológico-político.

El resultado de ese despliegue complejo es una situación paradojal: mientras los Estados Unidos retroceden a nivel global en términos económicos y geopolíticos, van reconquistando paso a paso su patrio trasero latinoamericano. La caída de Argentina ha sido para el Imperio una victoria de gran importancia trabajada durante mucho tiempo a lo que es necesario agregar tres maniobras decisivas de su juego regional:  el sometimiento de Brasil, el fin del gobierno chavista en Venezuela y la rendición negociada de la insurgencia colombiana. Cada uno de estos objetivos tiene un significado especial:

La victoria imperialista en Brasil cambiaría dramáticamente el escenario regional y produciría un impacto negativo de gran envergadura al bloque BRICS afectando a sus dos enemigos estratégicos globales: China y Rusia. La victoria en Venezuela no solo le otorgaría el control del 20 % de las reservas petrolíferas del planeta (la mayor reserva mundial) sino que tendría un efecto dominó sobre otros gobiernos de la región como los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua y perjudicaría a Cuba sobre la que los Estados Unidos están desplegando una suerte de abrazo de oso.

Finalmente la extinción de la insurgencia colombiana además de despejar el principal obstáculo al saqueo de ese país le dejaría las manos libres a sus fuerzas armadas para eventuales intervenciones en Venezuela. Desde el punto de vista estratégico regional el fin de la guerrilla colombiana sacaría del escenario a una poderosa fuerza combatiente que podría llegar a operar como un mega-multiplicador de insurgencias en una región en crisis donde la generalización de gobiernos mafioso-derechistas agravará la descomposición de sus sociedades. Se trata tal vez de la mayor amenaza estratégica a la dominación imperial, de un enorme peligro revolucionario continental, es precisamente esa dimensión latinoamericana del tema lo que ocultan los medios de comunicación dominantes.

Decadencia sistémica y perspectivas populares

Más allá de la curiosa paradoja de un imperio decadente reconquistando su retaguardia territorial, desde el punto de vista de la coyuntura global, de la decadencia sistémica del capitalismo, la generalización de gobiernos pro-norteamericanos en América Latina puede ser interpretada superficialmente como una gran victoria geopolitica de los Estados Unidos aunque si profundizamos el análisis e introducimos por ejemplo el tema  del  agravamiento de la crisis impulsada por esos gobiernos tenderíamos a interpretar al fenómeno como expresión específica regional de la decadencia del sistema global.

El alejamiento del estorbo progresista puede llegar a generar problemas mayores a la dominación imperial, si bien las inclusiones sociales y los cambios económicos realizados por el progresismo fueron insuficientes, embrollados, estuvieron impregnados de limitaciones burguesas y si su autonomía en materia de política internacional tuvo una audacia restringida; lo cierto es que su recorrido ha dejado huellas, experiencias sociales , dignificaciones (suprimidas por la derecha) que serán muy difícil extirpar y que en consecuencia pueden llegar a convertirse en aportes significativos a futuros (y no tan lejanos) desbordes populares radicalizados.

La ilusión progresista de humanización del sistema, de realización de reformas “sensatas” dentro de los marcos institucionales existentes, puede pasar de la decepción inicial a una reflexión social profunda, crítica de la institucionalidad mafiosa, de la opresión mediática y de los grupos de negocios parasitarios. Ello incluye a la farsa democrática que los legitima. En ese caso la molestia progresista podría convertirse tarde o temprano en huracán revolucionario no porque el progresismo como tal evolucione hacia la radicalidad anti-sistema sino porque emergería una cultura popular superadora, desarrollada en la pelea contra regímenes condenados a degradarse cada vez más.

En ese sentido podríamos entender uno de los significados de la revolución cubana, que luego se extendió como ola anticapitalista en América Latina, como superación crítica de los reformismos nacionalistas democratizantes fracasados (como el varguismo en Brasil, el nacionalismo revolucionario en Bolivia, el primer peronismo en  Argentina o el gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala). La memoria popular no puede ser extirpada, puede llegar a hundirse en una suerte de clandestinidad cultural, en una latencia subterránea digerida  misteriosamente, pensada por los de abajo, subestimada por los de arriba, para reaparecer como presente, cuando las circunstancias lo requieran, renovada, implacable.


[1]          Si consideramos el último lustro (2010-2014) el crecimiento promedio real de la economía de Japón ha sido del orden del 1,5 %, la de Estados Unidos 2,2 % y la de Alemania 2 % (Fuente: Banco Mundial).
[2]    Un buen ejemplo es el de la “importación” de fármacos donde empresas multinacionales como Pfizer, Merck y P&G hacen fabulosos negocios ilegales ante un gobierno “socialista” que les suministra dólares a precios preferenciales. Con un juego de sobrefacturaciones, sobreprecios e importaciones inexistentes las empresas farmaceuticas habían importado en 2003 unas 222 mil toneladas de productos por los que pagaron 434 millones de dólares (unos 2 mil dólares por tonelada), en 2010 las importaciones bajaron a 56 mil toneladas y se pagaron 3410 millones de dólares (60 mil dólares la tonelada) y en 2014 las importaciones descendieron aún más a 28 mil toneladas y se pagaron 2400 millones de dólares (un poco menos de 87 mil dólares la tonelada). Como bien lo señala Manuel Sutherland de cuyo estudio extraigo esa información: “lejos de plantearse la creación de una gran empresa estatal de producción de fármacos, el gobierno prefiere darles divisas preferenciales a importadores fraudulentos, o confiar en burócratas que realizan importaciones bajo la mayor opacidad”. Manuel Sutherland, “2016: La peor de las crisis económicas, causas, medidas y crónica de una ruina anunciada”, CIFO, Caracas 2016.
[3]    Ignazio Silone, “L'École des dictateurs”, Collection Du monde entier, Gallimard, París 1964.

Menea y vencerás..