Mostrando entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de julio de 2022

Congreso chileno no aplicará nueva Constitución

TAMADO DE:
lahaine.org

lahaine.org

En caso de ganar el “Apruebo” en el plebiscito del 4 de septiembre, nos enfrentaremos a una situación inédita en un proceso constituyente a nivel mundial

Que el órgano encargado de concretizar en leyes gran parte del nuevo texto constitucional será ¡el Congreso actual, que para entonces representará a una Constitución fenecida!

Y -lo que es peor- será un Congreso donde la derecha más tradicional –acérrimaenemiga del nuevo texto- posee mayoría, a través de su 50% (25) del Senado. Es decir, un Poder Legislativoelecto por el “antiguo régimen” -¡y claramente “enemigo” del nuevo!- será el encargado de poner en marchala nueva Constitución. Algo absurdo y contradictorio por donde se le mire.

Por cierto, ello redundará en que los dispositivos más relevantes de la nueva Constitución en materia de reformas sustanciales del modelo neoliberal no tendrán vigencia, al menos en los próximos cuatro años. Obviamente que la derecha no dará sus votos en el Senado para concretar en leyes los enunciados profundamente reformistas del nuevo texto constitucional (si es aprobado) en materias laborales, sindicales, previsionales, de salud y de vivienda.

Y notablemente, ¡este es un tema que ha sido totalmente omitido del debate público por moros y cristianos! Al parecer, se han confabulado nuevamente en esto “derechas e izquierdas”, como ya lo hicieron tantas veces durante los 30 años con temas cruciales que han quedado completamente desconocidos para la generalidad de la sociedad chilena: Regalo de la mayoría parlamentaria del liderazgo de la Concertación a la derecha en 1989; exterminio del conjunto de la prensa de centroizquierda por los sucesivos gobiernos de la Concertación desde 1990; condonación de las corruptas privatizaciones efectuadas a fines de la dictadura; continuación de los escandalosos subsidios a las grandes empresas forestales y de las posibilidades de “elusiones” tributarias para los mayores contribuyentes; etc.

Y tampoco nadie ha reparado en que la obvia generación subsiguiente de un nuevo Congreso después de la eventual aprobación de una nueva Constitución, tuvo también pleno sustento en la propia Reforma Constitucional de diciembre de 2019 (Ley 21.200) que dio origen a la Convención Constitucional que acaba de finalizar su labor. En efecto, en su Artículo 138 estipuló que “la Nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de las autoridades electas en votación popular, salvo que aquellas instituciones que integran sean suprimidas u objeto de una modificación sustancial”. Y ¡vaya que han sido sustanciales las modificaciones acordadas para el nuevo Poder Legislativo por el proyecto de nueva Constitución!

Por si todo lo anterior fuese poco, la absurda mantención del Congreso “viejo” para implementar la nueva Constitución conlleva otra consecuencia desastrosa para la nueva combinación de gobierno, si es que desea efectivamente llevar a cabo su programa presidencial prometido. Esta es que si se mantiene por cuatro años más la integración del actual Congreso, será completamente seguro que Boric no tendrá mayoría parlamentaria durante todo su gobierno… En cambio, con elecciones subsiguientes a un triunfo del Apruebo –con el que naturalmente se ha comprometido- el gobierno podría aspirar con bastante probabilidad a obtener una clara mayoría en ambas cámaras.

Resulta, por lo tanto, increíble que los propios partidos de la coalición de gobierno que en la Convención –sumados a los convencionales más de izquierda y de pueblos originarios- tenían además los dos tercios para haber aprobado aquello, ¡hayan renunciado a ello! La única explicación lógica es que conservan la misma disposición engañosa que tuvo la “centroizquierda” chilena en los pasados 30 años: Un discurso claramente centroizquierdista y una práctica también inequívocamente derechista de contribuir a legitimar, consolidar y “perfeccionar” el modelo económico y cultural neoliberal impuesto por la dictadura.

Disposición que “esquizofrénicamente” les permitió ufanarse en general de los 30 años; y, a la vez-cuando se veían muy desnudados en cuanto a que las cosas fundamentales en lo económico-social no habían cambiado en absoluto- argüir que ¡la derecha con su mayoría parlamentaria (argumento que, además, para muchos años no fue siquiera verdadero) no les había permitido hacer los cambios que querían! ¡Hoy mismo (hay que tener en cuenta que casi toda la ex Concertación está en alianza de gobierno con el FA y el PC) repiten ese argumento para desprestigiar el argumento de la derecha de que quiere “rechazar para reformar”! O sea, ciertamente que quieren que gane el Apruebo, pero no para modificar sustancialmente el modelo económico, sino que para consensuar nuevamente con la “derecha” cambios menores, los que presentarán como obligados por la mayoría senatorial de la derecha que no aceptará mayores cambios…

Por otro lado, es claro que la derecha quiere que gane el Rechazo, para poder también consensuar -pero en mejores términos que ganando el Apruebo- algunos cambios del modelo que le den una mejor cara frente al país. Pero no porque esté realmente atemorizada por un eventual triunfo del Apruebo, que –como vimos- podrá neutralizar en gran medida con su mayoría senatorial. Debemos recordar que, desde 1920 con la campaña de Arturo Alessandri (que presentó grotescamente como el “Lenin chileno”), la derecha siempre ha presentado cuadros terroríficos cuando percibe que puede perder privilegios como resultado de derrotas electorales.

Las únicas veces en que se sintió realmente aterrorizada fue con Allende en 1964 y 1970. La primera vez la condujo a apoyar incondicionalmente a Frei -pese a que éste planteaba claramente una “Revolución en Libertad”- como mal menor y esperando poder neutralizarlo. Y dado que no consiguió hacerlo –y con un Tomic incluso más revolucionario que Frei- se arriesgó a poner todas sus “fichas institucionales” en 1970 en Jorge Alessandri; y, si perdía, a jugarse por vías extra-institucionales…

Desgraciadamente, todo esto nos coloca en un escenario en que cualquiera sea el resultado del plebiscito de septiembre, no podemos esperar ninguna transformación fundamental del “modelo chileno” en el futuro previsible.

CALPU

 
 
-- declaimer
--
El contenido de este/estos correos electrónicos no necesariamente expresan la opinión de Nelson Eduardo Gutiérrez.
The content of this / these emails does not necessarily express the opinion of Nelson Eduardo Gutiérrez.
 
Cuando reciba de usted: "no más correos electrónicos de usted", de inmediato se los dejo de mandar.
When I receive from you: "no more emails from you", I immediately stop sending them to you.

"No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia". Eduardo Galeano
"It's not worth living to win, it's worth living to follow your conscience." Eduardo Galeano

 

 

 

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Recordando Allende Chile a 45 años del golpe militar

ORIGINAL:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246128&titular=la-cuadratura-del-c%25EDrculo%3A-chile-a-45-a%25F1os-del-golpe-militar-


rebelion.org

Tomándole el pulso a “la vitrina del neoliberalismo”

Chile a 45 años del golpe militar



20-25 minutes



En medio de contiendas y escaramuzas electorales y de la conformación del nuevo gobierno, la gubernamental encuesta Cassen ha informado a los chilenos que en 2017 la desigualdad aumentó y que los sectores mas pobres empeoran. La realidad es mucho mas grave que los resultados que arroja esta encuesta ya que solo ha medido a las disparidades entre el 10% del ingreso de los mas ricos y el del 10% de los mas pobres (39.1 veces). Estudios anteriores de fuentes académicas han demostrado que las peores disparidades se encuentran entre el 1% o el 0,1% de los mas ricos y el resto de la población. También han demostrado que las disparidades aumentan aun mas si se incluyen las cargas impositivas en este cálculo (López et all, 2013).

El Estado Chileno continua incumpliendo las Convenciones y Convenios sobre Derechos Humanos (civiles, sociales, económicos, ambientales, de género, de pueblos originarios, etc.) que ha ratificado, por lo que le son de obligado cumplimiento, e ignorando las amonestaciones que sistemáticamente recibe desde los organismos inter-gubernamentales. Sigue aplicando la Ley Antiterrorista, creando un clima de inusitada inseguridad y violencia, especialmente en contra de el Pueblo Mapuche que lucha por recuperar sus tierras (UDP, 2017). Como si todo eso fuera poco, la Corte Suprema de Justicia dejaba en libertad condicional a graves violadores a los derechos humanos, obligando a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a pronunciarse argumentando que “el Estado Chileno tiene la obligación internacional de no dejar impune estos tipos de crímenes”, refiriéndose a delitos de lesa humanidad cometidos por los militares durante la Dictadura Chilena.

Contradictoriamente, la misma Corte Suprema ordenó el decomiso de 1,6 millones de dolares a la familia del Dictador, originados en la millonaria malversación de fondos públicos que acometió Augusto Pinochet junto con cómplices y testaferros, y que depositó en diversas cuentas en el Banco Riggs en Estados Unidos de Norteamérica. Rocambolesco caso ya que la Corte de Apelación había ordenado previamente levantar el embargo sobre todos los fondos mal habidos, y restituirlos en su totalidad a la familia Pinochet. Claro está que siendo lo decomisado una pequeña fracción del total de fondos malversados al Estado Chileno por el Dictador, la suave condena no deja de ser una prebenda mas a esa familia. Según se argumentó, la fracción mayor ya habría prescrito durante los 14 años que duró la investigación y ya había fallecido el autor del delito. Cabe agregar que fue el Subcomité Permanente de Investigación del Senado de los EE.UU. y no la Justicia Chilena quien hizo público este delito (Walder, 2018a). Lo que queda claro es que al Estado Chileno y a la sociedad en su conjunto, les preocupa mas los crímenes financieros de la Dictadura, que los de lesa humanidad.

La idea de la participación social, aunque sea en su grado mínimo, como es la participación electoral, es cada vez mas ajena a la sociedad chilena. Por eso, buenos son aquellos que se agrupan para denunciar la violación de algún derecho reconocido, aunque la simple denuncia no sea suficiente para cambiar la situación. Por eso, mejores son aquellos que se avocan a la tarea de unir en un mismo esfuerzo a varios de los grupos en lucha. Tarea que en Chile está resultando ser muy difícil, especialmente considerando la ausencia de las clases trabajadoras como actor organizado. Conservar cualquier unión pasajera, aun mas difícil, con lo que se priva a la escena nacional de una alternativa emancipadora al dominio del gran capital.

Tropezando dos veces con la misma piedra: elecciones presidenciales 2017

Los múltiples gobiernos de la Concertación por la Democracia y del refrito que la continuó, la Nueva Mayoría (NM), que esta vez incluía al Partido Comunista (PCCh), pudiendo haber revertido parte del daño de la Dictadura, no lo hicieron y ni siquiera lo intentaron. Prefirieron seguir una política de acuerdos con la ultra-derecha y con los militares, contraria a a las demandas de los movimientos sociales. Lamentablemente, de esta política de acuerdos anti-populares, no se exime de su cuota de responsabilidad la Central Única de Trabajadores (CUT). El segundo mandato gatopardista de Michele Bachelet, política neoliberal apoyada por el gran capital, que gusta en llamarse socialista y progresista, que no realizó las reformas a las que se comprometió, que no logró gobernar ni siquiera a su propia coalición, y que se caracterizó por la corrupción, terminó con un indice de popularidad de tan solo el 15%.

En las ultimas horas en el poder, la Presidenta Bachelet, repitiendo una jugada de su período anterior, mandó una serie de proyectos de ley al Congreso ignorando los intereses populares y devolviendo los favores concedidos a sus beneficiarios de siempre. Entre estos, el yerno del Dictador Pinochet, el ahora magnate Julio Ponce Leroux, con quien, entre gallos y media noche, firmaron un contrato para concederle la explotación del litio – del cual los mas grandes yacimientos se encuentran en Chile y Bolivia. El Estado Chileno se inhibe así de participar no solo en la explotación del litio sino también en su industrialización, consolidando su posición vulnerable en la economía mundial como país extractor y exportador de materias primas. De paso, se le entrega un certificado de decencia a un gran corrupto (Walder, 2018b). La Concertación/NM se mantuvo así por el camino que la llevó décadas atrás a des-nacionalizar el Cobre, “el sueldo de Chile”, que había nacionalizado el gobierno del Presidente Allende, con unanimidad parlamentaria.

En Diciembre de 2017, los pocos chilenos que decidieron votar, como si algo fuera a cambiar, re-eligieron al aun mas derechizado empresario ultraneoliberal, Sebastián Piñera con un programa de gobierno similar al de la NM. Los Chilenos han vuelto a tropezar con la misma piedra. Ya lo hicieron antes re-eligiendo a una nada merecedora Michele Bachelet. La única diferencia es que Piñera no intenta ocultar su postura política bajo ínfulas “progresistas”. Se refuerza así el proyecto de la derecha de rebaja de impuestos para el empresariado y de recortes presupuestarios para la población, en ausencia de una alternativa de izquierda que desenmascare al modelo neoliberal y logre eliminar la trampa mortal que significa la actual Constitución heredada de la Dictadura, que lo hace inamovible.

Para explicar lo que pareciera inexp l icable, el equipo de la Revista Punto Final, obligado al cierre, en carta de despedida a su público afirma: “ Lo que tenemos en Chile es una dictadura del pensamiento único impuesto por el poder del dinero. Esa tiranía ha modelado una cultura conservadora, racista y mezquina que garantiza la sumisión del pueblo al orden capitalista neoliberal. Los gobiernos pos-dictadura , sin excepción, se han negado a apoyar a los medios independientes y por tanto se han prestado para ahogar el pluralismo de opinión e información” (Punto Final 2018) . Esto, unido a los bajos niveles de educación mercantilizada, han dado origen a una masa a-critica , incapaz de entender la raíz de sus problemas ni de vislumbrar soluciones, muy proclive a tender hacia la política identitaria o de grupo de semejantes en el mejor de los casos, o al individualismo, la competitividad descarnada, el consumismo, el emprendimiento individual y la a-política en la mayoría de los casos.

La crisis de legitimidad de la política durante la mal llamada democracia pos-dictadura, en un contexto de inusitada corrupción y de complicidad de la política con los negocios, que afecta a ambas colaciones, incluso a la familia de la ex Presidenta, tiene en el nuevo gobernante, a uno de sus mayores exponentes. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas y Carabineros tampoco se excluyen de este práctica criminal que unido a la impunidad, ha puesto en crisis a la institucionalidad pública y ha terminado de destruir las bases de la cultura política del pueblo chileno. Grandes empresas nacionales y extranjeras, en especial la mal-habida empresa del yerno de Pinochet, han financiado y condicionado la política. La corrupción se ha perfeccionado, está bien vista y se ha instalado como una cultura.

La gran diferencia con el pasado “democrático” reciente, es que en esta ocasión, eliminado ya el sistema binominal, irrumpe en la contienda electoral una tercera opción que canaliza buena parte del descontento, especialmente el de la clase media. Creado a partir de los movimientos sociales, el Frente Amplio (FA) se constituyó en la tercera fuerza política con un 20% de los votos, 20 diputados, un senador y 21 consejeros regionales. Aunque se suponía ser de izquierda, su afán de atraer votantes lo fue alejando de esa posición, demostrando no tener una ideología clara. Algunos de sus lideres mas conocidos declararon públicamente no ser ni de izquierda ni de derecha. Mas claro aun, durante la campaña, por congraciarse con el electorado y con los dueños del patio trasero latinoamericano, algunos representantes del FA, incluso su candidata presidencial denigraron logros pasados y presentes de las clases populares en Chile y en América Latina.

El FA “representa a sectores de clase media ilustrada que no se ha ampliado al mundo popular” dice el historiador Mario Garcés (2018). Por el contrario, el riesgo es que sea cooptado al aliarse aun mas lejos de los sectores populares. El electorado no los premió y no los permitieron pasar a segunda vuelta. El candidato de la NM solicitó su apoyo en esa segunda vuelta pero no estuvo dispuesto a incorporar en su programa las principales propuestas con que el FA condicionaba este apoyo, por lo que terminó perdiendo la elección.

El momento político fomenta la búsqueda de nuevas alianzas. El Partido Socialista (PS), intentando rebotar de la debacle de su alianza con la Democracia Cristiana (DC) (Concertación/NM), intenta ahora una alianza instrumental con el FA con fines electorales futuros. Siendo el FA un conglomerado de diversas opciones políticas o anti-políticas identitarias, de lograrse esta convergencia, se alejaría cualquier posibilidad de una alianza anti-neoliberal y de un renacer de la política en Chile. Durante el Acto Aniversario del PCCh, su Presidente reconoció la derrota política electoral en su alianza con la NM y llamó a “una nueva convergencia social y política, de mayor cercanía con el pueblo, mas amplia y diversa”, incluyendo un amplio abanico de posibles “coordinaciones” que incluye sólo a “algunos integrantes del FA” (Teillier, 2018).

Al describir a la dispersión de la “verdadera izquierda”, Garcés dice: “Hace mucho rato que somos un archipiélago, no alcanzamos a generar lazos de comunicación, intercambio, reflexión colectiva, sobretodo los grupos políticos” (Garcés, 2018). En consecuencia, la descomposición de la Concertación/NM, y muy especialmente de la DC; la crisis de identidad del PCCh al haber jugado a perdedor junto con la centro-derecha , ha hecho que la oposición al gobierno de ultra derecha, haya recaído sobre los escuálidos hombros del FA.

La necesidad de un instrumento político que haga posible la construcción de una nueva hegemonía.

El desarrollo capitalista no unifica, sino que diferencia y desarma a los diferentes sujetos de cambio . L a clase trabajadora, ahora mucho menos homogéne a e incapaz de ser el sujeto inmediato transformador , debilitada por los procesos de flexibilización laboral, subcontratación, emprendimientos autónomos y por el ataque sistemático a la sindicalización, ha ido perdiendo su identidad de clase.

Dentro del amplio campo de la clase media empobrecida y carente de servicios públicos, no hay intención de cambio porque la cultura impuesta por el neoliberalismo los ha convencido de que el modelo es exitoso y de que lo único que falta es que ellos logren sumarse a esa sociedad de consumo. Por otra parte, temen perder el trabajo y con ello su capacidad de seguir endeudándose.

En el contexto de los inusitados niveles de corrupción en que se ha sumergido la política Chilena en los últimos 44 años, cobra un justificado vigor la vieja idea impulsada desde la Dictadura de que involucrarse en política es malo. Esta arraigada cultura y la negativa a asumir riesgos, debilita a los movimientos de excluidos que, desanimados por su impotencia, se ven disminu ir y se fracturan cada vez más en busca de reivindicaciones cada vez mas puntuales en las que pueden identificarse.

En una sociedad fragmentada, tanto dentro del campo popular como del sector ilustrado que busca un cambio real en la sociedad, hay la necesidad de trabajar para crear una nueva hegemonía. Para ello no es suficiente que un sector que se ha fogueado en las luchas estudiantiles, anuncie que el modelo está agotado y que hay que votar en contra de las dos coaliciones que lo sustentan.

Lograr un instrumento político transformador será complejo, no solo para aprovechar las bondades de su heterogeneidad sino para conducir un proyecto común, con una dirección política conjunta que opte por el poder sin limitarse solo al plano electoral. Para crear ese instrumento político exitoso que revierta las correlaciones de poder existentes , es imprescindible comenzar por cambiar la cultura política existente. Habrá que construir una cultura de educación popular capa z de denunciar permanentemente al neoliberal ismo y de desmontar en todas sus formas a las ofensivas políticas de la derecha destinadas a reforzar el poder del capital.

El FA, no ha logrado constituirse en ese instrumento

Al momento electoral presidencial de fines de 2017, el FA estaba compuesto por 14 orgánicas (movimientos o partidos políticos) y múltiples frentes (sectoriales). Su objetivo explicito e ra cambiar Chile. “ Trabajamos para recuperar nuestras vidas, nuestra educación, salud, vejez, vivienda y los recursos naturales de quienes hoy lucran con nuestros derechos”. “ ¡Que la política sea de todos y todas! ” (FA, 2017).

En los años recientes, si bien la lucha de los estudiantes, últimamente la de las mujeres, y la lucha de siempre del pueblo mapuche han sido destacables, no han dejado de ser grupos de interés que se movilizan en función de su propia parcela de injusticia. El riesgo consiste en que cualquier vínculo entre l os movimientos sociales no logra ser duradero pues al prima r el interés particular de cada movimiento , inmediatamente surge aun mas dispersió n en ausencia de mecanismos de acumulación política . A pesar de s u probada capacidad de identificación y denuncia de los problemas de la sociedad, los movimientos sociales s e debilitan a l combatir los problemas de un o en un o; al ignora r la interdependencia entre todos ellos; al carecer de la capacidad para identificar a sus causas y a las estructuras subyacentes de l poder; y al carecer de la capacidad para definir una ideología y un proyecto común que plante e formas efectivas de resolverlos.

Si bien l a política identitaria efectivamente trajo cambios progresistas en algunos asuntos concretos y visibilizó sectores de la sociedad antes invisibilizados, no amenaza al neoliberalismo, al imperialismo ni a ninguna de las grandes estructuras de poder que mantiene n la opresión . L a única propuesta realmente estratégica surgi ó e n 2013 cuando los estudiantes dieron un salto cualitativo al llamar al fin del lucro en la educación vinculándolo al cambio de la política fiscal y al cambio constitucional por la vía de una Asamblea Constituyente. La Concertación/NM fue rápida en detectar el peligro que aquello significaba par a sus inconfesados intereses espurios y a cooptar la con un proyecto de cambio constitucional falsamente participativo, entregado al comprobadamente corrupto y antidemocrático Parlamento . H asta el día de hoy, Chile se mantiene maniatado por la Constitución de Pinochet.

El hecho de estar representado en algunos municipios, en el parlamento y en los movimientos sociales, como lo está el FA, no es suficiente. S u participación en comisiones parlamentarias y mesas de trabajo donde lo que se pretende es encausarlo hacia la rancia política de los acuerdos, estrategia política de cooptación, utilizada y refinada por los gobiernos de la Concentración/NM, lo debilita. Se traicion a n los principios fundamentales necesarios para lograr el cambio estructural, y a la vez se legitima al gobierno de ultraderecha . No están siendo capaces de identificar las trampas que se les tiende desde el poder y de desmarcarse de quienes durante años practicaron el diálogo y el consenso que sólo sirvió para que la derecha neoliberal y conservadora saliera fortalecida.

Por otra parte, e l FA ha tenido serias dificultades en lograr la convergencia entre sus propias fuerzas. E n su función parlamentaria ha dado un triste espectáculo al no asum ir una posición conjunta en cuestiones de primordial importancia, y al votar en contra de uno de los suyos, apoyando postulados de la derecha . La inorganicidad que funcionaba en cada uno de los movimientos sociales no funciona en la política parlamentaria. N o ha n visto la necesidad de encausa r las movilizaciones hacia un proyecto de país aunque hayan presentado un programa electoral . El no tener un proyecto claro por el cual luchar y el no identificar mecanismos para ponerlo en marcha, demuestra que el FA con su sub-sistema de partidos atomizados está muy lejos de alcanza su madurez política.

El propio Jorge Sharp, Alcalde de Valparaíso y una de las voces mas prestigiosas y coherentes del Frente Amplio ha dicho que “hay que dejar l a calculadora electoral para buscar una participación que vaya mas allá del voto”...“porque implica tener luces cortas”, al advertir que las bases frenteamplistas no han vuelto a ser convocadas por la coalición (Sharp, 2018). Por el contrario, el convoca a una lógica de participación mas substantiva y a discutir sobre el modelo de desarrollo de Chile y sobre una estrategia para impulsar un programa de transformaciones democráticas mas allá del neoliberalismo.

La cuadratura del círculo:

L os múltiples retos a enfrentar por los chilenos, de momento casi equivalen a l desafío delograr l a cuadratura del circulo. E l primer reto a plantearse consiste en c omo puede la izquierda armar un instrumento político viable electoralmente que represente a un amplio grupo de personas movilizadas en aras de un proyecto común, y que al mismo tiempo sea aceptable para un electorado que se ha despolitizado durante décadas.

El siguiente reto consiste en como puede la izquierda construir un proyecto político estratégico que surgiendo de las luchas sociales existentes, incluya además a las agendas pendientes, vaya mucho mas allá de la mera suma de demandas sociales y golpee certeramente a las actuales estructuras de poder. Para esto resulta imprescindible conocer la propia historia, la raíz de los problemas, e identificar a los poderes nacionales e internacionales enemigos de un proyecto emancipador. Ignorarlo, lleva irremediablemente a mantenerse dentro de la p rotesta pero sin propuesta.

Por ultimo, el reto además consiste en como puede este nuevo instrumento político aumentar el poder de los votos, sin tender hacia el centro político, como ya se hizo por parte del FA en las elecciones de 2017. Sin el poder de los votos se aleja también la vocación de poder para el cambio.

Por consiguiente, corresponde renovar esa lucha estratégica que mirando hacia el bien común, con visión sistémica, sea capaz de desmontar las ofensivas políticas destinadas a reforzar el poder del capital. H ay que aunar esfuerzos, cambiar la cultura política existente, ganar elecciones, crear instituciones, recuperar a la política pública y generar su financiamiento. Por eso, e l proyecto de una Asamblea Constituyente sigue siendo válido, necesario y urgente. El pueblo chileno necesita despertar, resolver sus retos y emprender la vía emancipatoria .

Referencias:

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) , 2018. Resolución 186/18. http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/185.asp

Garcés, Mario. 2018. ¿Chile Gira a la Derecha? Entrevista do por Arnaldo Pérez Guerra. Punto Final, edición Nº893, 26 de Enero 2018.

Lilla, Mark. 2017. El Regreso Liberal. Editorial Debate

López, R., Figueroa, E. y Gutiérrez, P. (2013) La Parte del León: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso en Chile (Santiago: Facultad de Economía y Negocios, Departamento de Economía, Universidad de Chile), http://www.econ.uchile.cl/uploads/publicacion/306018fadb3ac79952bf1395a555a90a86633790.pdf

Mayol, Alberto y Andrés Cabrera. 2017. Frente Amplio en el Momento Cero. Editorial Catalonia, Santiago de Chile.

Punto Final. 2018. Carta de despedida del equipo de Punto Final.

Ruiz, Carlos y Victor Orellana. 2018. Dilemas de la Consolidación del Frente Amplio, http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2018/07/04/dilemas-de-la-consolidacion-del-frente-amplio/

S harp, Jorge, 2018, El Frente Amplio está en el Peligroso Camino de Parecerse a una Fuerza mas en el Escenario Político. Entrevistado por Carolina Aninat, La Tercera, 4 de Agosto.

Teillier, Guillermo. 2018. Discurso Acto Aniversario del P artido Comunista, http://www.pcchile.cl/npcchile/2018/06/11/conozca-discurso-central-de-guillermo-teillier-en-acto-aniversario-apoyo-a-lucha-feminista-oposicion-firme-y-unitaria-compromiso-irrenunciable-a-demandas-de-dd-hh/

UDP (Universidad Diego Portales), 2017. Informe de Derechos Humanos 2017. Centro de Derechos Humanos, Facultad de Derecho UDP, S antiago de Chile.

Walder, Paul. 2018 a . El Fin del Caso Riggs: la Corte “premia”a la familia Pinochet con una suave condena. El Clarín de Chile, 30 de A gosto.

Walder, Paul, 2018b. Certificado de decencia para Ponce Leroux. El Clarín de Chile, 26 de Enero.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Chile: De la independencia colonial a la dependencia empresarial

Chile, 202 años:


Martes, 18 de Septiembre de 2012 10:40 Paul Walder- Clarín
torre_Luego de más de tres décadas de “reformas económicas estructurales” para instalar el modelo de libre mercado desregulado, Chile ha terminado convertido en otro país, en una nación defendida a rajatabla por aliancistas y concertacionistas que tras la ilusión del consumo y su publicitada modernidad, ha comenzado a exhibir las opacidades de su realidad.
Los ritos celebrados a inicios de la transición democrática, como fue el iceberg remolcado desde la Antártica hacia el verano andaluz para demostrar el encuentro de empresarios y socialdemócratas de ambos continentes, y de paso declamar la nueva independencia latinoamericana bajo la égida de los mercados, han dado paso a otra ritualidad, esta vez también en ambos continentes. Lo que se elevó como epifanía hace más de veinte años regresa como tragedia.
En este proceso, que ha creado enormes riquezas en manos de unas pocas corporaciones y un puñado de multimillonarios, no solo se ha venido abajo la economía, sino también la confianza en la política y los proyectos de vida. Como indican no pocas estadísticas, en estos treinta años la mitad del producto nacional, unos 250 mil millones de dólares anuales, está concentrado en poco más del diez por ciento de la población. Chile pasó a ser el país latinoamericano con el ingreso per cápita más alto, pero con la peor distribución en el ingreso.
Quienes defienden el modelo neoliberal lo hacen para proteger una compleja institucionalidad, en la que prevalecen los mercados controlados por las grandes corporaciones así como la estructura política, controlada por elites cooptadas por el poder económico. Sobre esta realidad, ocultada desde sus bases fundadas durante la dictadura, el discurso que se levanta cual nueva religión ha sido el de las ventajas del mercado y el acceso al consumo masivo. Bajo esta ilusión, esta adicción y encantamiento, los ciudadanos fueron perdiendo sus derechos más básicos. Con los cantos de sirena del libre mercado, no sólo se les vendió tecnología y otros trastos asiáticos, sino también el acceso a la salud, a la educación, a la energía y el agua, a la movilidad y al uso del espacio urbano. Se comercializó el derecho a vivir y a morir con dignidad. En este proceso el pueblo chileno perdió su capacidad de decidir, su libertad de elegir, su independencia.
Hemos perdido la condición de ciudadanos para tener la función de consumidores. En esta mutación, que se inició hace treinta años con las privatizaciones, cada faceta de nuestras vidas ha quedado al arbitrio de la búsqueda de rentabilidad de los inversionistas. En pocas décadas la ciudadanía fue despojada de todos los derechos obtenidos por los movimientos sociales, sindicales y políticos durante el siglo pasado, como trofeo de guerra para esos inversionistas. Aquellos derechos, tal como en las épocas más nefastas del capitalismo, pasaron a estar prohibidos o a la venta, como las antiguas conquistas laborales y todo lo demás.
LA COMERCIALIZACION DE LA VIDA
No hay área que no esté en manos del mercado. Esto es, controlada por grandes grupos económicos. Si hacemos una enumeración, posiblemente todos los sectores y rubros de la economía, salvo aquellos todavía no rentables, están en poder de inversionistas, fondos de inversión, especuladores varios y otros operadores. Desde las autopistas a la movilización colectiva, desde la telefonía a Internet, desde el agua a la electricidad, desde la salud a la educación, desde la alimentación a las ferreterías, desde los combustibles a la banca, desde la diversión -como el cine- a las farmacias, desde los cementerios al vestuario. Cada actividad humana, por muy elemental o compleja que sea, ha sido entregada a las grandes corporaciones.
El gobierno de Sebastián Piñera ha celebrado la disminución estadística de la pobreza, aun cuando el guarismo marca 14,4 por ciento: todavía casi dos millones y medio de personas viven bajo la línea de pobreza o con ingresos menores a 72 mil pesos. Si bien estas cifras son publicitadas por el gobierno, no sucede lo mismo con quienes superan ese umbral de la miseria. A partir de este portal se ingresa en la tierra desconocida, pero igualmente descampada, denominada “clase media”. Si los pobres son materia de programas sociales, compasión política, algunas ayudas y bonos, quienes han “superado la pobreza” a partir de esos 72 mil pesos han de competir en el feroz mercado de la vida.
Aquí se inicia el gran drama de la “clase media” chilena, Para solventar gastos corrientes, desde la salud, educación y los servicios básicos, ha de recurrir al esfuerzo, al ingenio y, claro está, al crédito. La cultura del mercado, que es consumo, individualismo y supervivencia, se ha trasladado a la vida diaria, a la subsistencia de la dignidad.
UN MODELO EN QUIEBRA
El sistema de vida que sostiene a la “esforzada clase media” está quebrado, ha tocado fondo. Se expresa en muchas variables, como fue la estafa de La Polar, o al observar la lista negra llamada Dicom. En enero pasado el Congreso aprobó eliminar a casi cuatro millones de deudores morosos con deudas de hasta dos millones y medio de pesos de esta base de datos. Pero a poco andar, ya había ingresado a Dicom la misma cantidad de personas. El sistema aprieta por abajo para exprimir la riqueza generada, que fluye hacia los grandes inversionistas que operan hoy todos los servicios, tendencia propia del neoliberalismo que en estas latitudes ha creado la desigual sociedad que padecemos.
Las diferencias en los ingresos que periódicamente ratifican estudios y encuestas se expresan en todas las áreas y rincones de la vida cotidiana, pero es en la institucionalidad económica y su sistema productivo donde está la fuente de la brecha. La economía de libre mercado desregulada, como gran motor de la segregación, ha modelado una estructura de los medios de producción concentrada en pocos propietarios. Un proceso que no surge de la creación de más mercado, sino de la eliminación del mercado. Cada punto de concentración de las ventas y las ganancias significa cientos o millares de pequeños productores en quiebra o en nivel de subsistencia, recortes salariales y despidos e intereses usurarios sobre los créditos.
Hace unas semanas publicamos en estas páginas lo que sucede con el mercado de la alimentación, concentrado desde la producción a la distribución. La memoria está muy fresca con la colusión entre los productores de carne de pollo, pero menos conocida es la enorme concentración de la distribución de los alimentos, con solo cuatro empresas (Cencosud, Walmart, Tottus y SMU) que controlan el 95 por ciento de las ventas. Estas cuatro corporaciones deciden qué vender y a qué precios: en este momento la Fiscalía Nacional Económica investiga una supuesta colusión en las carnes y marcas propias.
Bien conocido es el sector de la distribución farmacéutica, que también controla casi la totalidad del mercado. ¿Cómo se llegó a este extremo nivel de densidad? Eliminando del negocio a miles de pequeñas farmacias de barrio. Si en la década de los 70 existían unas dos mil farmacias, hacia los 90 quedaban no más de 1.600. Hoy, tras los procesos de fusiones y adquisiciones de los grandes grupos, sólo 500 boticas se reparten ese cinco por ciento de las ventas. Lo mismo sucede con las ferreterías. Con la fuerte penetración de Sodimac, Easy y Construmat, hacia mediados de la década de los 90 llegó la hora a las ferreterías. Si hace una década había en el país unas ocho mil ferreterías, hoy no alcanzan a 2.500. Una estadística que no relata las angustias y sufrimientos detrás de miles de quiebras.
La penetración y control de mercado se hace de esta manera: sacando a los pequeños o dejándoles la escoria. Un estudio de la Cámara Nacional de Comercio ofrece cifras impactantes. De los más de 300 mil establecimientos comerciales registrados, un 98 por ciento está en la categoría de medianas, pequeñas o microempresas. Pero las grandes empresas del sector, que son apenas el dos por ciento, concentran más de la mitad del total de las ventas. El poder de las grandes corporaciones, que ha logrado penetrar hasta en los mercados más sencillos y humildes, ofrece una doble estructura: la integración vertical. Controlan no sólo un sector de la economía, sino toda la cadena productiva. Dominan no sólo el comercio, sino la extracción, elaboración y distribución. La gran empresa adquiere características de ubicuidad, en tanto su afán de crecimiento y rentabilidad las impulsa a ganar más mercados, a sacar del escenario a la competencia en toda la cadena de producción y distribución. Es la naturaleza del libre mercado desregulado.
Algunos casos: la farmacia Cruz Verde, que tiene un 40 por ciento de las ventas de medicamentos, cuenta con el laboratorio Mint Lab Co., a través del que importa y fabrica genéricos. En la distribución tiene a Socofar y el negocio financiero lo realiza a través de Solventa, aliada con CMR Falabella. Farmacias Ahumada, que controla más del 30 por ciento del mercado de medicamentos, produce sus medicamentos a través del Laboratorio Fasa. La construcción de locales la realiza con la inmobiliaria Fasa. Este fenómeno, extendido en las farmacias, se replica también en todas las áreas de este comercio corporativo.
¿Qué efectos tiene esta doble concentración? Falta de competencia, poder ilimitado y deterioro de los empleos, lo que es, en el otro extremo, empobrecimiento y pérdida de poder. Porque cuando la economía crece, no todos los chilenos crecen por igual, como se ha visto en la evolución de la distribución de la riqueza durante los últimos cinco años. Porque si el país crece a un promedio del cuatro o cinco por ciento, las grandes corporaciones lo hacen, como la minería o la banca, a tasas sobre el veinte por ciento. En el otro extremo están los trabajadores y las pequeñas empresas. La evolución de los salarios y de las ventas apenas registra tasas del uno por ciento al año. Esta economía de varias velocidades sólo tiene una explicación: la apropiación de la riqueza a través del control de los mercados, pero también, por la utilización de mano de obra barata, desregulada y desorganizada (hasta ahora), por unas pocas gigantescas corporaciones.
LA EDUCACION DE MERCADO
Esta misma estrategia se reproduce en todos los “mercados de servicios”, como por ejemplo la educación. Pero aquí ha habido un quiebre: la ambición desmedida de inversionistas y especuladores ha llevado a liquidar este “mercado”, lo que ha gatillado por primera vez en décadas una protesta generalizado que surge desde una ciudadanía consciente.
El estudio de Cenda sobre el que se basó la Confech el año pasado para apoyar sus demandas nos da una clara pista de los extremos inmorales de este negocio. El monto promedio de los créditos contratados para financiar la educación superior en 2010 fue de 1,46 millones de pesos por alumno. Con esta base promedio, el endeudamiento total de un alumno que cursa una carrera de cinco años fue de 7,3 millones de pesos y más de 10 millones si estudia siete años en una carrera de costo promedio. Esta cifra sube considerablemente y puede duplicarse en el caso de alumnos de carreras largas y caras, como medicina.
Teniendo en cuenta el mercado laboral, su informalidad, inestabilidad y el deprimido nivel de remuneraciones promedio, los futuros profesionales no ganarán lo suficiente para solventar estos dividendos. Es decir, “aquí hay un castigo que se acarreará por gran parte de la vida laboral sobre aquellos que contrataron créditos, quienes en su mayoría provienen de sectores medios y populares”. Se trata de otro dato para la desigualdad.
¿Y cómo solventa sus niveles de consumo la “clase media”? No con mejores salarios, sino con más endeudamiento, lo que finalmente redunda en buenos negocios para la banca y en un aumento de las diferencias en la distribución de los ingresos: por cada crédito el deudor se empobrece y la corporación financiera se enriquece. Si se revisa el nivel de endeudamiento de las familias chilenas durante los últimos años se puede observar un persistente aumento. Desde 2003 a 2008 la relación de la deuda sobre los ingresos disponibles pasó desde 33,4 por ciento a 60,2 por ciento, según se desprende de un informe del banco BBVA. Este aumento constante de las deudas familiares se debe a que los ingresos, generalmente salarios, han crecido muy por detrás de los préstamos.
La salida hacia el desarrollo, entendido no como paraíso del consumo sino como dignidad y justicia, no está ni en las estériles políticas asistenciales, ni en el engaño publicitario ni en la fruición por el emprendimiento, entregado éste a la competencia voraz de las grandes corporaciones. El desarrollo es la reducción de las brechas y el acceso universal a todas las oportunidades, algo que hemos perdido durante la pesadilla neoliberal.
PAUL WALDER
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 766, 14 de septiembre, 2012

domingo, 2 de septiembre de 2012

Chile Estudiantes abren las grandes alamedas

Editorial PF 765

 

 

Se cumplen 39 años de la traición militar -alentada por Estados Unidos- que aplastó el proyecto de libertad e igualdad más hermoso que el pueblo chileno haya gestado en 200 años de vida republicana. El gobierno derrocado se proponía construir -en palabras del presidente Salvador Allende- “el socialismo en forma progresiva, a través de la lucha consciente y organizada en partidos y sindicatos libres. Nuestra vía, nuestro camino, es el de la libertad. Libertad para la expansión de las fuerzas productivas, rompiendo las cadenas que hasta ahora han sofocado nuestro desarrollo”.(1)
La vía chilena al socialismo planteaba la igualdad “para superar progresivamente la división entre chilenos que explotan y chilenos que son explotados”. Ese reclamo de igualdad -“imprescindible (decía Allende) para reconocer a cada hombre la dignidad y el respeto que debe exigir”-, es el mismo que el pueblo exige hoy, sobre todo a través de las demandas y movilizaciones de los estudiantes.
Allende cometió errores pero no era un iluso -un soñador sí, como todo revolucionario-. Conocía nuestra historia y sabía los riesgos de la tarea que proponía. Lo anticipó con lucidez: “Las pocas quiebras institucionales fueron siempre determinadas por las clases dominantes. Fueron siempre los poderosos quienes desencadenaron la violencia, los que vertieron la sangre de chilenos, interrumpiendo la normal evolución del país. Así como cuando Balmaceda, consciente de sus deberes y defensor de los intereses nacionales, actuó con la dignidad y el patriotismo que la posteridad ha reconocido”.
Para Allende -el soñador- en Chile se cumplía el supuesto planteado por Federico Engels: “Puede concebirse la evolución pacífica de la vieja sociedad hacia la nueva, en los países donde la representación popular concentra en ella todo el poder, donde de acuerdo con la Constitución se puede hacer lo que se desee, desde el momento en que se tiene tras de sí a la mayoría de la nación”. Y éste es nuestro Chile, agregaba el presidente, donde “la voluntad popular nos legitima en nuestra tarea”. Sin embargo, los hechos demostraron -a costa de la vida del propio Allende y de la sangre derramada por miles de chilenos durante 17 años de terrorismo de Estado- que en ese punto su análisis era equivocado. Chile no reunía -ni de lejos- las condiciones para el tránsito pacífico al socialismo. El gobierno popular no concentraba todo el poder, ni la Constitución permitía las tareas de la transición ni se contaba con el apoyo de la mayoría.
Esta es la experiencia que debe recoger un nuevo proyecto revolucionario para Chile. Si el socialismo -democrático e igualitario que propuso Allende- era necesario para destrabar la crisis política y social de los años 70, hoy es asunto de vida o muerte para la democracia y para lograr el justo reparto de la riqueza y del bienestar. El capitalismo ha consolidado en Chile un modelo injusto que costará arduo trabajo remover. La derrota de 1973 quedó grabada a fuego en la memoria y es el principal factor que ha impedido levantar una alternativa de cambio. El temor, el desencanto y la desconfianza permitieron que la dictadura, obligada a retirarse, fuese reemplazada por los gobiernos hermafroditas de la Concertación. Sus políticas ambiguas condenaron al Estado a seguir sirviendo los mismos intereses nacionales y extranjeros que instrumentalizaron la dictadura militar. El estado de ánimo del pueblo -que oscilaba entre la perplejidad y el desprecio por la traición concertacionista- hizo crisis en las elecciones de 2009. Se quería un cambio -pero sin correr los peligros que supone un verdadero cambio- y así se entregó el gobierno a la derecha empresarial.
La administración de Piñera no ha sabido interpretar el reclamo ciudadano. Está en línea con los gobiernos de la Concertación. Le ha dado continuidad a sus políticas, sobre todo en el área social. En la práctica, el actual gobierno es uno más de la misma serie, quizás más avanzado en algunos aspectos. Ha tomado iniciativas políticas a las que no se atrevió la Concertación. Sus complejos la llevan aún hoy a negar el origen izquierdista de algunos de sus partidos formateados por el neoliberalismo. Sin embargo, Piñera no se atrevió a iniciar los cambios -que en su mayoría dicen relación con la igualdad- en los que podía avanzar sin herir intereses vitales del capitalismo.
Comprobar que no se ha producido ningún cambio lleva el estado de ánimo de los chilenos a la confusión y contradicciones que reflejan las encuestas. La desilusión y la falta de una alternativa -más el espejismo del crédito que sostiene la economía- hacen posible que mientras el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD nos declara el país más “feliz” de América Latina, la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) confirme por enésima vez el rechazo a las instituciones políticas y a los partidos. Mientras el 50% dice que votará por Michelle Bachelet -que llevó a la derrota a su coalición- sólo el 17% apoya a la Concertación, cifra inferior a la que alcanza la Alianza derechista. Y entretanto, Piñera continúa recuperando puntos, rumbo al 40% tradicional de la derecha.
En medio de este guirigay -o despelote- de la opinión ciudadana, fruto de la codicia atornillada en el poder, el movimiento estudiantil crece torrencialmente. Cuando se le creía agotado, vuelve a la carga con más fuerza. Nadie logra explicarse cómo la protesta social rebrotó bajo el humus del horror y del silencio que la cubría. Fueron 17 años de dictadura y 20 de traición. Los estudiantes que hoy se toman las calles y las escuelas, están abriendo las grandes alamedas que anunció Allende minutos antes del fogonazo final. Los jóvenes -y adolescentes- se han hecho cargo de reiniciar la lucha por justicia e igualdad. Están despertando al pueblo y convocándolo a dignificar la política. Lo suyo no son los compadrazgos electorales para escamotear los cambios. El 45% de los jóvenes entre 18 y 29 años, según el Instituto Nacional de la Juventud, dice que no votará en las elecciones municipales, y un 17% responde que “quizás”. Ese castigo a la politiquería rompe la lógica del temor, cuestiona el “sentido común” que agarrota la voluntad y hace frente a la indefinición y al doble discurso que imperan en la sociedad chilena.
La abstención activa en las elecciones municipales será el castigo que merecen los abusadores de la paciencia y buena fe del pueblo. Castigar a los partidos demagogos es lo menos que puede hacer el pueblo que intentó escalar las cumbres que proponía Allende y que libró una heroica lucha de resistencia contra el terrorismo de Estado. Los estudiantes merecen respeto y apoyo incondicional. Están abriendo “las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. Su norte es la Asamblea Constituyente y la nueva Constitución. Pero, claro, no el pastiche que insinúan el ex presidente Lagos y el presidente de la DC. Convocar a una Constituyente no será instrumento de chantaje para lograr acuerdos con la derecha. Será la victoria del pueblo movilizado por el ejemplo estudiantil.

MANUEL CABIESES DONOSO

(1) Esta -y las citas que siguen- son del discurso del 5 de noviembre de 1970 en el Estadio Nacional.

(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 765, 31 de agosto, 2012)

revistapuntofinal@movistar.cl
www.puntofinal.cl

www.pf-memoriahistorica.org
¡¡Suscríbase a PF!!

viernes, 9 de diciembre de 2011

Chile y los desafios de su juventud, algunos reportajes a lideres estudiantiles.

Chile: Camila Vallejo perdió las elecciones estudiantiles chilenas y deja de ser la Presidenta de la Federación
Camila Vallejo no logró la reelección como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. En un dramático conteo, deja su puesto por 189 votos. El nuevo presidente de la FECh es Gabriel Boric, estudiante de Derecho y candidato por la Izquierda Autónoma.
Kaos. Chile | aporrea | 7-12-2011 a las 14:46


Camila Vallejo no logró la reelección como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. En un dramático conteo, deja su puesto por 189 votos.
El nuevo presidente de la FECh es Gabriel Boric, estudiante de Derecho y candidato por la Izquierda Autónoma.  Según informan los medios locales, los votos de los estudiantes de Ingeniería y Medicina (que llegaron en masa en la segunda jornada de sufragios) dieron vuelta el resultado parcial que ubicaban a Vallejo como la favorita.
 
El cómputo final le dio a Gabriel Boric un total de 4.053 votos, seguido por Vallejo con 3.864 sufragios. El estatuto electoral de la FECh contempla que el ganador se transforma en presidente y los otros candidatos ocupan los puestos jerárquicos de acuerdo con el caudal de votos que hayan cosechado. De esta manera, Camila Vallejo será la vicepresidente del movimiento estudiantil.

Camila aún no se ha pronunciado públicamente, sin embargo, cerca de las 3 de la madrugada, hora chilena, el ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile, Giorgio Jackson (y otra de las caras visibles de las multitudinarias movilizaciones de los últimos siete meses), felicitó vía Twitter al triunfador. "Felicitaciones a Gabriel Boric, toda la fuerza y sabiduría para este duro año", escribió en su cuenta.

A sus 23 años Camila Vallejo, una militante comunista egresada de Geografía, logró derribar la popularidad del conservador presidente Sebastián Piñera y puso en jaque a su Gobierno. Boric no tendrá una tarea fácil al frente de la FECh. Deberá reemplazar a una joven que supo articular su discurso y convertirse en la cara del movimiento.

  Desde el Gobierno de Piñera deben estar festejando la derrota de la comunista, cuya irreverencia dejó mal parado al presidente en más de una oportunidad. No obstante, Boric no viene de un sector más dialoguista que el de la presidente saliente, por lo que las negociaciones entre ambas partes prometen ser cada vez más duras.

El enfrentamiento entre el Gobierno y los estudiantes comenzó a inicios de mayo, en reclamo por los altos costos de la educación en Chile, que cuenta con uno de los sistemas educativos más privatizados del mundo, tras las reformas aplicadas por la dictadura de Augusto Pinochet. El escenario se agrava por la prolongación de conflicto que llevan cinco meses. Las constantes movilizaciones desgastan paulatinamente la gestión de Sebastián Piñera. 

En Chile, sólo el 40% de los escolares chilenos recibe educación en colegios públicos gratuitos, mientras que a nivel universitario, no hay posibilidades de estudiar gratis. Para acceder a las universidades, los estudiantes deben solicitar créditos internos o en bancos privados. A nivel secundario, más de la mitad de la matrícula está en manos de colegios que reciben subvención estatal y el aporte de los padres.


Gabriel Boric, de Creando Izquierda, desplazó a Camila Vallejo en las elecciones a la presidencia de la FECH

Miércoles, 07 de Diciembre de 2011 11:43 Colaboradores Clarín de Chile
gabriel-boric
Luego de dos días de votaciones y con una histórica participación de 13.280 estudiantes, se definió la nueva directiva que conducirá la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile durante el 2012. El senador universitario y estudiante de Derecho se impuso a Camila Vallejo, quien ocupará la vicepresidencia, informa Radio Universidad de Chile.
Gabriel Boric se transformó en el nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), luego que su lista, Creando Izquierda, obtuviera 4.053 votos.
Boric, estudiante de Derecho y miembro del Senado Universitario, triunfó al ser el candidato más votado de su lista, que obtuvo 189 preferencias más que la lista J, Estudiantes de Izquierda, que se quedó con 3.864 sufragios. De este modo, la ex presidenta de la federación, Camila Vallejo, se quedó con la vicepresidencia.
En tanto, la secretaría general quedó a cargo del estudiante del Instituto de la Comunicación e Imagen, Felipe Ramírez, candidato más votado en la lista I, “Luchar, creando universidad popular”, que alcanzó la tercera mayoría con 1.816 votos.
La mesa directiva de la FECH se completa con cargos ocupados por las dos mayorías que doblaron la votación de las otras seis listas postulantes. De esta forma, Andrés Fielbaum, compañero de lista de Gabriel Boric, se instala como secretario de comunicaciones, y Julio Maturana, integrante de la lista de Camila Vallejo, asumirá como secretario ejecutivo.
En los dos días de votaciones participaron 14.40 estudiantes, cifra que supera los casi nueve mil alumnos que habían sufragado en los últimos comicios. Entre ellos, se contabilizaron 13.280 sufragios válidamente emitidos. Además, durante el proceso se eligieron consejeros por facultad, delegados de deportes y bienestar.
La mesa directiva asumiría dentro de las próximas dos semanas y el detalle de los resultados oficiales se puede revisar en el sitio oficial de las elecciones de la FECH.

La dirigente estudiantil Camila Vallejo ocupará la vicepresidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), tras las elecciones realizadas entre lunes y martes para renovar la directiva del organismo. En estos comicios resultó ganador Gabriel Boric de Creando Izquierda, con 189 votos.
Tras su victoria, Boric calificó como un "desafío" y "una oportunidad histórica" la de liderar la FECH y aseguró que su proyecto se centra en desvincularse de los partidos políticos.

“No estamos en contra de los partidos (...) Lo que nosotros estamos en contra hoy día es de los actuales partidos políticos tradicionales, que creemos que no representan a las grandes mayorías de este país”, aclaró el electo presidente de la federación estudiantil.

Asimismo, dijo que la idea de su proyecto “es crear un nuevo sector político”.

Por otra parte, comentó que durante este año “la gente ha estado de acuerdo con el movimiento estudiantil, no por sus figuras, sino por las demandas de fondo que han planteado. Esas demandas las queremos recuperar, porque el último tiempo el movimiento estudiantil, hay que ser bien claro, perdió la iniciativa".

Asimismo, adelanto que el próximo año será de propuestas, y para ello hizo un llamado a las universidades de todo el país a mantenerse unidas. "Nos interesa ver cómo vamos a cambiar la educación en Chile y cómo vamos a cambiar la democracia en nuestro país".

Boric, estudiante de Derecho, se convirtió en la sorpresa de la jornada al vencer inesperadamente a una de las líderes más destacadas del movimiento estudiantil, con un promedio cercano a los 190 votos, de acuerdo a datos entregados en la madrugada de este miércoles por el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel).

El cómputo final le dio a Boric un total de cuatro mil 053 votos, seguido por Vallejo con tres mil 864 sufragios.

Con este resultado, la mesa directiva de la FECH estaría integrada por Boric como presidente, Vallejo como vicepresidenta y los secretarios Andrés Fielbaum en Comunicaciones, Julio Maturana, en la Ejecutiva y Felipe Ramírez en la General.

La mesa directiva de la FECH se constituye mediante un sistema de integración que incorpora a los candidatos de las listas más votadas en los cinco puestos que la conforman (presidente, vicepresidente, secretario general, secretario de comunicaciones y secretario ejecutivo).

Las elecciones de la FECH, la más poderosa de las federaciones de estudiantes en Chile, tuvieron este año una alta afluencia, con más de 12 mil electores.

La federación estudiantil estuvo marcada por extensas movilizaciones en reclamo de una educación pública, gratuita y de calidad.
Gabriela Díaz

Gabriel Boric: “Nuestra apuesta es constituir nuevos referentes que den cuenta del malestar”

Entrevistado por Juan Pablo Cárdenas en Radioanálisis de nuestra emisora, el nuevo presidente de la FECH, Gabriel Boric, se refirió a la relación que tendrán con los partidos políticos, las organizaciones ciudadanas, las autoridades de la Universidad y la alianzas que buscan establecer con secundarios y planteles privados para seguir adelante con el movimiento estudiantil.

A tu juicio, ¿quiénes ganaron? ¿Hay perdedores en esta contienda?
Creo que ganó, de manera clara, el movimiento estudiantil y la gente que quiere transformar este país. Logramos que la Federación sea integrada por cinco personas de izquierda, cinco personas que tienen vocación de justicia y de cambio, por lo tanto, estamos muy contentos. Además, ganó la Universidad de Chile, porque tuvimos una votación histórica: nunca había votado tanta gente. Estamos muy contentos desde muchos puntos de vista.

Tú representas a la lista Creando Izquierda, que deriva de lo que fue la SurDa y los Autonomistas, ¿cuál es el referente que representas?

Creando Izquierda está compuesta por dos colectivos, que son Izquierda Autónoma y el colectivo Arrebol. El colectivo Arrebol tiene hace mucho tiempo un trabajo de educación popular en diferentes sectores y hoy día está trabajando territorialmente en el proyecto Solución Nuevo Chile. Y nosotros, como Izquierda Autónoma, efectivamente venimos de lo que fue la SurDa en los ’90 y hoy tenemos un trabajo a nivel nacional con diferentes colectivos en universidades, como la Católica de Valparaíso, la Universidad Central, en Iquique y en Valdivia. Estamos en la apuesta por constituirnos como un referente nacional, como una nueva alternativa política que dé cuenta del malestar que existe en las calles y que no se siente representado por el eje derecha-Concertación.

En relación a eso, ha sorprendido bastante que Camila Vallejo solo haya obtenido la segunda mayoría, siendo reconocida como dirigenta a nivel nacional pero también desde el extranjero. ¿Puede colegirse que no le alcanzaron los votos para ser presidenta, entre otras cosas, porque representa a un partido tradicional como el PC? ¿Habría alguna crítica a esa militancia?

En primer lugar, quiero felicitar a Camila por el tremendo trabajo que realizó este año, todo el esfuerzo que puso en esto y los costos personales que implicaba ir a la reelección. Creo que Camila es un ejemplo de la juventud que queremos en este país. Una juventud comprometida y con ganas de cambiar Chile. En ese sentido, saludo mucho la pega que hizo Camila este año. Ahora, efectivamente los estudiantes de la Universidad de Chile apostaron por un cambio de conducción. Nosotros tenemos una estrategia diferente a la del PC a nivel nacional, creemos que no hay que acercarse políticamente a la Concertación, que en los últimos 20 años atornilló en contra de lo que hoy plantea el movimiento social y, por lo tanto, nuestra apuesta y nuestro objetivo es constituir nuevos referentes, que den cuenta del malestar que existe en las calles y de toda esta gente que quiere participar en política, que ha vuelto a creer en la acción colectiva como herramienta de transformación de la realidad, pero que no se siente representada, no le hacen sentido los partidos políticos tradicionales.
Hoy día no estamos en los ’90, cuando la moda era “no estar ni ahí”. La gente está con muchas ganas de participar pero no encuentra espacio. Nosotros venimos a representar una alternativa a eso, a los sectores políticos tradicionales que durante los últimos 40 años se repartieron este país a puerta cerrada. Y venimos a cambiar los márgenes de lo posible en política, a “terremotear” la institucionalidad chilena.

Muchos partidos políticos y movimientos se gestaron en la Universidad de Chile. Los grupos que representas podrían avanzar hacia la constitución de un partido político que interprete este sentimiento de repudio a los partidos tradicionales y la búsqueda de una nueva expresión.

No sé si la alternativa es constituir un partido político, lo que sí sé es que tenemos vocación de poder y no estamos dispuestos a seguir delegando nuestra vocación transformadora en los mismos políticos de ayer. Por lo tanto, creemos que hay que ampliar este movimiento, porque como estudiantes no somos suficientes para cambiar este país. Nos parece relevante generar alianzas con otros sectores sociales: con trabajadores, pobladores, pueblos originarios, sectores medioambientalistas, y en el fondo, todos quienes crean que Chile debe ser transformado. Y a  todos quienes la injusticia, la inequidad, la discriminación que se vive en Chile no les gusta, con ellos vamos a trabajar. Por eso, queremos dejar muy claro que esto no es un conflicto exclusivamente educacional, no estamos peleando solamente por la calidad de la educación en Chile sino más bien por el carácter de la democracia que tenemos en este país. Para eso, necesitamos estar en conjunto con otros sectores que se han visto taponeados por la política de los partidos tradicionales. Esa es nuestra apuesta este año.

En las últimas semanas se han renovado directivas de todas las federaciones. En cada universidad, hay distintas denominaciones. Por ejemplo, ¿qué relaciones podría tener el grupo que representas con la nueva directiva de la FEUC? ¿Hay formas de avanzar hacia un referente nacional?

Nosotros tenemos una coordinación nacional universitaria donde están varias federaciones. Por ejemplo, se están llevando a cabo las elecciones en la Universidad Católica de Valparaíso, donde somos aliados de la lista 1 “Todos se mueven”. Específicamente en la Universidad Católica, donde ha ganado por cuarto año consecutivo Nueva Acción Universitaria (NAU) y el presidente es Noam Titelman, nosotros no tenemos una relación orgánica con ellos, sin embargo, sin ninguna duda tenemos que trabajar en conjunto con los estudiantes de la UC, que le ha dado una amplitud al movimiento que no tenía antes  y no podemos ser sectarios y hacer discriminaciones arbitrarias. Nos parece muy importante la pega que la gente del NAU y todos los que se han movilizado en la Católica, también de Crecer, han realizado este año. Esperamos trabajar codo a codo con ellos en la constitución de este nuevo movimiento social.

Te va a tocar representar a los estudiantes de la Universidad de Chile en la Confech. Se habla de la posibilidad de ampliar este referente, que representantes de las universidades privadas no tradicionales puedan integrarse. ¿Cuál es tu posición al respecto?

Como Creando Izquierda e Izquierda Autónoma venimos impulsando hace dos años la inclusión de universidades privadas en el Confech. De hecho, hoy día, la Universidad Central es la primera en tener voz y voto en el Confech, lo que nos parece muy importante. El único requisito que tiene que cumplir cualquier universidad, y las privadas, es que sean elecciones democráticas y que tengan credenciales de que no han sido designados por sus autoridades. Hay muchas universidades que cumplen con ese requisitos y esperamos colaborar con la formación del movimiento estudiantil en aquellas universidades donde existen problemas. Por ejemplo, en el Inacap, en la Universidad Gabriela Mistral, en la Santo Tomás, donde hoy día existe federación. Es muy importante ampliar el movimiento a los compañeros de universidades privadas, porque son el 70% de la matrícula de educación superior. Ellos también quieren mayor regulación, reconocen intereses entre universidades estatales y privadas, también creen en un rol del Estado mayor en educación superior. Entonces, creemos que se han construido diferencias muy espúreas y que el movimiento estudiantil tiene que estar más movido que nunca.

¿La unidad supone también mayor relación con los secundarios, que no han logrado prácticamente nada en estos meses de movilización?

Nosotros estamos por fortalecer la alianza con los secundarios y sus organizaciones, con la ACES, la Cones y cualquier otra organización que nazca de ese espacio. No podemos interferir en la autonomía que tienen los secundarios para darse sus propias organizaciones, pero no nos cabe ninguna duda de que son aliados estratégicos en la pelea que tenemos que dar. Vamos a fortalecer esos lazos durante nuestra gestión.

Como presidente de la FECH, también tendrás que tener una relación con las autoridades de nuestro propio plantel. Hay situaciones que también estremecen las relaciones internas de la U. de Chile, como la inequidad entre las distintas facultades, que se ha hablado tantas veces en el Senado Universitario, y el tema de los aranceles. ¿Qué posición vas a adoptar en estos temas?

Creemos que la Universidad de Chile está en deuda como universidad pública y que no podemos solamente gritar hacia afuera que Chile está mal y no hacernos cargo de los problemas de nuestras propias instituciones. En ese sentido, la Chile tiene mucho que avanzar, ha perdido liderazgo en la elaboración de políticas públicas a nivel nacional y tiene que retomarlo. Estamos por la demanda del Instituto de la Comunicación e Imagen por constituirse en facultad y recuperar el canal de televisión de la Universidad. Estamos por una reforma en el acceso. Creemos también que hay que terminar con las inequidades que existen en la Universidad de Chile, donde hay facultades de primer y tercer mundo. Esa es una pega que se tiene que dar no solamente desde los estudiantes, sino en conjunto con los académicos y funcionarios. En ese sentido, el Senado Universitario ha jugado un rol fundamental este año a partir del trabajo de la comisión de Educación y las plenarias. Se han lanzado bases que hoy son insuficientes, pero un buen apronte para lo que viene el próximo año.
Respecto a los aranceles, dado el contexto nacional, por ningún motivo pueden subir. Esperamos que las autoridades tengan un gesto importante hacia el movimiento estudiantil en el sentido de mantener congelados los aranceles para 2012. Rebajarlos o por lo menos congelarlos.

¿Será un estímulo para tu presidencia trabajar junto a Camila Vallejo o una incomodidad?

Sin duda, es un estímulo. Reconocemos toda la capacidad que tiene Camila, todo el potencial como figura política no solo a nivel de la universidad, sino nacional. Esperamos trabajar codo a codo con ella, porque entendemos que el adversario de la educación pública, los que quieren mercantilizar la vida de este país, no están dentro de la Universidad de Chile, sino fuera de ella: en el Gobierno, en el Parlamento. Por lo tanto, sabemos que tiene que imperar la unidad dentro de la izquierda para avanzar como movimiento social.

Gabriela Díaz
Gabriel Iturra, ex vocero de estudiantes secundarios:  “Representamos una alternativa de Izquierda”
Recién llegado de su gira a Europa con Camila Vallejo (presidenta de la Fech), Giorgio Jackson (presidente de la Feuc) y Francisco Figueroa (vicepresidente de la Fech), Gabriel Iturra Castillo, ex vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), dice que los jóvenes repudian a los partidos tradicionales, pero no a la política. A la vez anuncia el surgimiento de una nueva fuerza de Izquierda, construida sobre la base de las luchas sociales actuales y arraigada en la tradición del gobierno de Allende. Argumenta que el Congreso Nacional, principal bastión de la “clase política” chilena, carece de legitimidad para intervenir en el conflicto de la educación porque no comprende las claves del actual momento histórico y se niega a asumir la profundidad de la crisis de representación que la afecta.
Opina que Chile todavía no es una democracia plena, que existe miedo inconsciente a la dictadura -que inmoviliza a las generaciones anteriores a la suya-, y afirma que el movimiento por la educación es sólo una de las expresiones del descontento de la sociedad por la profunda desigualdad que separa a la minoría rica de la inmensa mayoría, que vive en la pobreza o al filo de ésta.
Gabriel Iturra Castillo (19), ex presidente del centro de alumnos del Liceo Miguel Luis Amunátegui de Santiago, es uno de los artífices de la refundación del movimiento estudiantil secundario, después del largo reflujo que lo afectó tras la llamada “revolución de los pingüinos”. “Soy un ex dirigente que participó como luchador social comprometido con el proceso de desarrollo de la ACES. Sigo ayudando al movimiento desde afuera, en actividades como el viaje a Europa, en el que se pudo explicar la situación que enfrentamos hoy. La gira fue exitosa desde el punto de vista de las instituciones que visitamos: Unesco y la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Parlamento Europeo y diversas instituciones en Francia, Bélgica y Suiza. En Europa se habla de la ‘primavera chilena’ y se cree que es un fenómeno parecido al de los indignados. Les explicamos que nuestro movimiento no es una pataleta y no se debe sólo a indignación: estamos exigiendo el cambio de un modelo”.
La prensa de derecha ha dicho que a ustedes no les fue bien en Europa…
“En la reunión que sostuvimos en Ginebra con el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, expusimos la situación de represión con fotos, videos y otros documentos. Nos dijo que el gobierno chileno debe, desde hace dos años, el informe sobre la situación de derechos humanos en el país. Se comprometió a enviar un relator especial para que elabore un informe en terreno.
También dijimos al Comisionado que el Congreso Nacional no tiene legitimidad suficiente para tomar decisiones y que cualquier legislación que salga de esa instancia parlamentaria no será una decisión que represente a la sociedad chilena. Todavía no vivimos en una democracia plena y se continúan violando los derechos humanos. Ya no se tortura sistemáticamente como en dictadura, pero sigue habiendo torturas, acciones ilícitas y montajes policiales”.
Crisis institucional
¿Hay una crisis institucional?
“Hay una crisis de la clase política, de los partidos tradicionales y de la institucionalidad. Cada vez los jóvenes votan menos en las elecciones, pero la paradoja está en que ahora participan más. Se nos acusó de ‘no estar ni ahí’, pero el movimiento de los estudiantes dejó de manifiesto que los jóvenes sí tenemos mucho que decir.
Me preocupa también la reacción de algunos senadores de la Concertación que piensan como la derecha, tal como quedó de manifiesto en las críticas al senador Guido Girardi por negarse a usar la fuerza pública para desalojar el Senado, ocupado por manifestantes. En la Concertación hay dos tendencias: una proclive al movimiento estudiantil y otra que está más cerca de Piñera”.

El gobierno también parece tener dos caras.
“Todos nos damos cuenta del populismo de Piñera cuando dice que nuestras demandas son justas y sabemos que la verdadera opinión del gobierno aparece cuando sus ministros nos tachan de ultras.

Representamos una nueva alternativa de Izquierda, no añeja ni basada en el modelo de la ex URSS. Se busca generar cambios por la vía del poder popular y la toma de decisiones en asamblea, que marquen otra forma de hacer política. También miramos con buenos ojos el surgimiento de opciones unitarias de la Izquierda, que comiencen a ganar espacio en los municipios, en las alcaldías o el Congreso; pero sabemos que en Chile domina la ultraderecha y seguimos siendo una dependencia del imperio norteamericano.
Nuestra alternativa de construcción política no va por el camino de los partidos tradicionales ni por la vía electoral. Creemos en una democracia que se practique en la base y bajo la forma de un poder popular. En el modelo actual de democracia, votar cada cuatro años es la única forma de participación y los jóvenes no nos sentimos parte de ese sistema. La responsabilidad no es sólo de los partidos, sino también del marco institucional en que se hace la política. Me refiero a la Constitución de Pinochet y a un sistema electoral binominal, en que los grupos políticos más pequeños no alcanzan representación, porque los peces grandes se comen a los chicos.
Nosotros no jugamos en este tongo. En las actuales condiciones, es ridículo ir a elecciones porque no cambiará nada y seguirán en el poder los mismos. Aquel que consiga más plata será presidente, senador, diputado o alcalde.
Toma fuerza entre nosotros la idea de crear una nueva organización, más participativa; que retome distintas matrices históricas de la Izquierda, como son las de Recabarren, Salvador Allende o Miguel Enríquez, por nombrar algunas figuras. Somos una generación con memoria, estrechamente ligada con el proceso de la Unidad Popular y con la lucha que se dio dentro y fuera de Chile durante la dictadura”.
Otra Constitución
¿Es prioritaria una nueva Constitución?
“El plebiscito no es buena solución, porque no es vinculante y deja fuera a los estudiantes secundarios, que son menores de edad. Una nueva Constitución debe ser resultado de un proceso de acumulación de fuerzas y de toma de conciencia colectiva.

Existe un vínculo natural entre el movimiento por la educación y el conjunto de la sociedad chilena, que se expresa en el 80% de apoyo que hay en la ciudadanía. Las movilizaciones partieron en 2011 con demandas medioambientales y después siguieron con la educación; pero se está abriendo paso una fuerza social mucho más amplia, en la que se expresan profesores, sindicatos, ecologistas, trabajadores del cobre, empleados públicos, indígenas, consumidores, pobladores, mujeres o activistas por la diversidad sexual.
Se dice que esta es la rebelión de la clase media pero no creo que lo sea. En Chile solamente hay pobres y ricos. Entre esos pobres hay personas que pudieron acceder a una carrera técnica o universitaria, que les permitió obtener algunos recursos; pero esas personas siguen siendo explotadas, están endeudadas con cuantiosos créditos y pagan dividendos que superan con creces sus ingresos.
Estos diferentes grupos de ‘indignados’ están pasando de la indignación a la organización y después de eso, a la acción. El desafío es lograr que ese 80% que está de acuerdo con las movilizaciones vaya más allá de decir lo que piensa a través de una encuesta telefónica y que marche junto a nosotros. Los estudiantes solos no pueden resolver todos los problemas; necesitamos que los trabajadores, los pobladores, nuestros padres y madres, se movilicen con nosotros; no sólo por la educación, también por vivienda y salud o por un salario digno”.
Propuestas precisas
Se critica que las demandas estudiantiles son ilusorias. ¿Qué responde?
“La ACES ha elaborado con especialistas una propuesta que entrega con precisión y claridad el detalle de las soluciones a los problemas planteados. En cincuenta páginas explicamos de dónde saldrá la plata para financiar la reforma y también cómo gastaremos esa plata para dar vida a un sistema nacional de educación estatal articulado, desde la educación de párvulos hasta la universitaria”.

¿Qué opina de la educación subvencionada?
“En una primera fase proponemos reemplazar la educación municipal por un Sistema Nacional de Educación Estatal, al que el Ministerio de Educación entregue, mediante aportes basales, el doble o triple de los recursos que ahora destina a cada alumno. En la siguiente etapa planteamos que los cinco mil colegios particulares subvencionados que no cumplan con los estándares mínimos del Mineduc pasen al control del Estado y, en un plazo más largo, aspiramos a homologar los estándares de la educación particular y pública, mediante un mayor aporte de recursos, control comunitario, participación de los profesores y una reforma pedagógica que permita a los colegios estatales ofrecer igual o mejor educación que los particulares. Queremos cinco mil liceos de excelencia, y sabemos que ésta no es una meta alcanzable en un año. Sin embargo, para lograrla tenemos que trabajar desde ahora”.

¿Qué camino le queda al movimiento por la educación?
“Derecha y Concertación no están a la altura de lo que el pueblo quiere. Ya no es posible otro abrazo como el que selló el acuerdo de 2006. Llevamos seis meses de paro y no creo que los políticos profesionales quieran bajar más en las encuestas. Si no acceden ahora, seguirán alimentando un reventón social gigante; porque detrás de los estudiantes están sus familias. Si no hay respuestas, el conflicto se extenderá y será cada vez más radicalizado. ¿Se habrán puesto a pensar qué pasará cuando la actual generación secundaria llegue a la universidad?
A su vez, si quiere responder en parte a los deseos del pueblo, la Concertación tiene que votar en contra la propuesta de presupuesto para educación 2012, y ojalá que los parlamentarios socialistas recuerden qué es ser socialista”.

¿Y qué pasa con los intelectuales?
“Creo que a los intelectuales de todo el mundo les hace falta bajar más a las bases y estar donde las papas queman. No se pueden hacer análisis político sentado en un sillón. Este movimiento es político, social, cultural y hasta religioso.
En América Latina y en Europa existe una reacción ante el fracaso del modelo económico, político y cultural que es el neoliberalismo. Vemos cómo las potencias mundiales están cayendo y los movimientos sociales levantan su voz, de acuerdo a sus particulares realidades. La sociedad actual debe cambiar porque es muy injusta, ya que muchos tienen poco y pocos tienen demasiado. Por ese motivo nos sentimos parte de las experiencias de Bolivia, Cuba o Venezuela. Cada vez se hace más evidente que lo que nos sucede está relacionado con lo que ocurre en Latinoamérica y en el mundo”.

RUBEN ANDINO MALDONADO
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 746, 11 de noviembre, 2011

viernes, 28 de octubre de 2011

Camila Vallejo, líder estudiantil chilena en un discurso memorable

Tomado de http://www.resumenlatinoamericano.org


Written by Resumen Latinoamericano   

camila_vallejos.jpg

21 Julio 2011

Discurso de asunción a la Presidencia Federación de Estudiantes de Chile:
 

Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile, es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil.
Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.
Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos, que nunca llegaran a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.
Mi carrera, una de las más pequeñas de esta Universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La Geografía en esta Universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja.
Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa solo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay Universidad para ellos, una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación y de pronto, nos damos cuenta que no son solo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años.
Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además, mi corto tiempo de vida, con 22 años, vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y usted rector tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la Universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra federación de estudiantes.
Ahora bien, puede que en este momento me toque a mí ejercer el cargo de Presidenta, sin embargo, debo decir que yo sola jamás habría logrado todo esto y que mis manos son tan solo un par más dentro de tantas otras, y en donde todas juntas son las que levantan este proyecto colectivo que se llama Estudiantes de Izquierda, el cual ya se encamina a su tercer período consecutivo al mando de nuestra Federación.
Si me permiten contarles un poco acerca de Estudiantes de Izquierda, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra Universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra Universidad.
Como Estudiantes de Izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.
Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la Universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la Universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos.
Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.
Somos contrarios a la visión de que la Universidad es solo venir, sacarse buenas notas, y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral, tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable.
Porque necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y a partir de aquello cuál es el tipo de Universidad que se pondrá al centro de dicha construcción.
Porque no creemos en la Universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad, la universidad es un agente vivo en su construcción y en el desarrollo del proyecto país que como ciudadanos levantamos día a día. Nuestra responsabilidad está en generar organización al interior de aquella, lo cual nos permita transformar la universidad, para así poder transformar la sociedad.
Nuestro concepto de Universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y conducción de su casa de estudios.
Nuestra visión es la de una Universidad que se ubique ya no en los primeros rankings de la competencia o el marketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se habla, sino que se ubique en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo.
Creemos en una Universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.
Sin embargo, nuestra realidad actual dista mucho de estos conceptos brevemente aquí esbozados, hoy la Universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado, a la educación superior se le ha puesto precio y nuestras Universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.
En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la Universidad Pública al momento de implementarse las políticas neoliberales. El autofinanciamiento, establecido como doctrina, fue un golpe seco que dio en la esencia misma de lo que constituía el quehacer universitario hasta ese momento, condicionando y sometiendo a la Universidad a lógicas y esquemas mercantiles que le eran desconocidos. La Universidad Pública tuvo que verse obligada a competir en situaciones desfavorables en lo que se llamó âel nuevo mercado de la educación superiorâ, se le puso precio, tuvo que venderse a sí misma para poder captar mayores recursos y continuar así con su proyecto educativo, perdió su brillo y su color, perdió su esencia transformadora y quedó botada en un rincón, ya incapaz de reconocerse a sí misma.
Estamos hablando que se operó un cambio estratégico en el desarrollo de la Universidad, el cual ha sido irremontable hasta este momento. Con ello hubo sectores importantes del quehacer universitario que producto de su no rentabilidad económica fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono, las Universidades Públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.
Este procedimiento operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios, más bien, se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y en algunas líneas, incluso, lo profundizó. No obstante lo anterior, pasaron los años y el control del gobierno volvió a las manos de quienes tiempo atrás habían gobernado con trajes de civiles detrás de los uniformes de soldado.
Según nuestra mirada, esto representa un peligro fatal para la Universidad Pública hoy día, creemos que el gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta. La designación de Harald Beyer y Álvaro Saieh en nuestro Consejo Universitario, dos grandes defensores del modelo de mercado y el actual presupuesto nacional en el área de la educación superior son dos grandes indicativos de aquello. Son medidas que nos muestran nítidamente que el gobierno se apresta a poner en marcha una agenda privatizadora a gran escala y que, por lo tanto, el año 2011 será estratégico en su implementación.
Esta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año, para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus Universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.
Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras Universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocritica y preguntarnos qué es lo que como Universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las Universidades Públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta Universidad tiene que ser la Universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.
A nadie le es indiferente que en nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades fundamentales que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas, en cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.
¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas?, o, ¿nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la Universidad?
¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia?, o, ¿aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales, intelectuales, cívicos, valóricos, es decir, con seres humanos íntegros?
Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la Universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía.
La pelea será dura, pero está el futuro de la Universidad en juego y en esta batalla nosotros no bajaremos los brazos.
No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a un hecho que para mí reviste gran notoriedad, algo señalaba más arriba pero quisiera ahora poder extenderme un poco más en aquello, me refiero a mi condición de mujer.
Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días. Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.
Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas ârespecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos.
De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocreâ, cierre de comillas.
Estas son las condiciones en las cuales las mujeres nos desarrollamos actualmente, estas son las condiciones que desde mi Presidencia también buscaré transformar.