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jueves, 3 de diciembre de 2020

"El chavismo busca cobrarse por la vía electoral todo el daño que ocasionó la operación Guaidó"

TOMADO DE lahaine.org

"El chavismo busca cobrarse por la vía electoral todo el daño que ocasionó la operación Guaidó"

lahaine.org

El pueblo venezolano resiste porque tiene una conciencia política que es su identidad chavista, que es la forma del pobre de hacer política

Venezuela entra en la recta final para sus elecciones legislativas del 6 de diciembre. Parte de la derecha llama a la abstención. Desde el chavismo piden que no se quede nadie sin votar. ¿Por qué el voto sigue siendo la apuesta del chavismo?, ¿por qué muchos siguen apoyando a Maduro pese a las dificultades económicas y sociales que vive el país?

Si no puedes acceder con facilidad a alimentos, medicinas, a servicios básicos, si el país sufre las consecuencias de un bloqueo económico y financiero para sacar a Maduro del poder ¿por qué seguir votando por él?, ¿por qué seguir apostando por la opción del chavismo? Son preguntas que se plantean muchos analistas dentro y fuera de Venezuela, y en cuyas respuestas no siempre aciertan.

"Aunque el bloqueo ha hecho mella en el cotidiano de la población, porque es imposible que no nos afecte en nuestro día a día, desde que nos levantamos para ver cómo hacemos para tomarnos un cafecito y acostarnos con las tres comidas diarias, aunque nos afecte severamente eso, en Venezuela el acto de votación es un acto de rebeldía popular.

Más allá del derecho que nos consagra la Constitución Bolivariana y del hecho de que votar no es obligatorio, que no se sanciona al que decida no votar, es la rebeldía popular lo que hace que la gente en cada proceso electoral salga a las calles en masa a cumplir con esto. Porque están claros de que solamente sosteniendo este Gobierno es que nosotros vamos a poder seguir siendo soberanos y libres, enfrentando al enemigo, EEUU, y también al enemigo interno", explica a Sputnik Gustavo Borges, un conocido líder social de los barrios caraqueños.

"El chavismo está buscando en esta elección cobrarse por la vía electoral todo el daño que ocasionó la operación Guaidó. Yo creo que hay un ímpetu y una voluntad de sacar del juego político a los sectores extremistas que han atacado violentamente al país y que han erosionado el bienestar de la gran mayoría de la población venezolana. Creo que el chavismo entiende que es una oportunidad dorada e histórica de cambiar este cuadro", indica William Serafino, politólogo venezolano.

"Entonces, la importancia histórica de las elecciones del 6 de diciembre radica en poder revertir no solo el asedio, sino también en cambiar la correlación de fuerzas de la Asamblea Nacional, renovar el mandato del parlamento y desactivar todo el dispositivo de cambio de régimen, de planificación de sanciones de EEUU que se han hecho desde esta asamblea y poder revertir todo el secuestro, el pillaje de activos y el uso de la Asamblea Nacional como un aparato de intervención extranjera", argumenta Serafino. 

Razones para votar

Más de 20 millones de venezolanos están convocados a elegir a 277 nuevos representantes de la Asamblea Nacional. Una vez más, chavismo y derecha se enfrentarán en una contienda electoral, la número 25 en 21 años de Revolución Bolivariana.

Sin embargo, la derecha no se presentará en bloque. Por un lado, está el grupo nucleado en torno a las figuras del terrorista Leopoldo López y Juan Guaidó, que ha decidido no participar, como ya sucedió en el año 2005. Al igual que en ese momento, argumentan que los comicios serán un "fraude" porque no hay condiciones para unas "elecciones libres, justas y verificables". Otra parte de la derecha sí ha apostado por el camino electoral porque, aseguran, ellos "han derrotado tiranías y castigado malos gobiernos con el voto".

"Del lado de la derecha hay mucho desvarío y confusión, desorientación porque hay un sector de derecha más moderado, de centro tirando a la socialdemocracia, o de otras corrientes políticas muy periféricas, que ven en estas elecciones la oportunidad de poderse expresar. Los sectores de la derecha que están participando en esta elección también quieren votar contra Guaidó porque sienten que ha implantado una especie de dictadura a través del G4 [agrupación de partidos de derecha] que los ha aislado de las principales decisiones de la conducción de la derecha. Guaidó ha instalado una red de corrupción de favores y capitalismo de amistad que los ha dejado por fuera de las prebendas y los privilegios, y creo que hay una confluencia de intereses a favor de la nación que se van a expresar el 6 de diciembre", asegura Serafino.

En la otra esquina se mantiene el chavismo, una fuerza que desde 1998 agrupa a sectores políticos, sociales y culturales que durante más de cuatro décadas estuvo marginada de toda participación política y atención social. Para ellos el voto ha sido una conquista social a la que no pretenden renunciar.

"En el pasado en este país solo votaban 2 o 3 millones de personas y esas personas eran las que aseguraban el poder de aquellos gobiernos que llevaron al país a la debacle. Chávez creó una revolución completa con relación al acto de votar y lo primero que hizo fue sencillo: lograr que millones y millones de personas a las cuales se les negaba el derecho al voto de una manera soterrada, que era no entregándole el documento de identidad, pudieran expresarse. Entonces con Chávez se logró que todo venezolano tuviera su documento de identidad y pudiera expresar su derecho al voto", recuerda Borges.

"Pero, aparte de eso, hay otra situación y es que había una parte del pueblo que era analfabeta, no sabía ni firmar, y fue gracias a métodos revolucionarios de alfabetización, como la Misión Robinson o la Misión Ribas, que todas esas personas lograron alfabetizarse. Entonces fíjate, nuestro acto de votar está enmarcado en todo un proceso de la revolución y es el pueblo consciente, la gente de a pie, la que tiene claro esto", apunta Borges.

Además de defender la conquista social que significó votar y de ahora querer castigar por esta vía a quienes pidieron el bloqueo económico y financiero contra el país, el pueblo chavista asegura estar convencido de que el camino electoral es la única vía que garantizaría la paz en el país.

"Forma parte de la conciencia que nos moviliza para ir a votar. De hecho, en un proceso democrático y abierto como este, pero enfrentados a enemigos violentos como lo hemos visto en los últimos años, en los que han tomado las calles, han quemado gente, han asesinado personas, han asediado comunidades enteras, solamente el acto de votación neutraliza esa situación.

"Una muestra fue el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente que se hizo en 2017, en medio de casi una guerra civil, eso neutralizó completamente las pretensiones del enemigo en ese momento. Después de esas elecciones, como un acto increíble, vino la tranquilidad de nuevo al país.

"Entonces sí, el acto de votación y de elegir, de lo simbólico de ver a millones de personas en la calle participando, saliendo de su casa, aún en medio de las situaciones más contrariadas que podamos tener, votar es un mensaje claro al enemigo y, aunque ellos no quieran la paz, muestra que la gran mayoría de la población venezolana sí la quiere", insiste Borges.

Desde dentro y fuera de Venezuela hay quienes aseguran que el voto chavista se mantiene porque el Gobierno les entrega "bolsas de comida" y subsidios.

"Ese argumento, que es muy racista y clasista, que viene de las capas acomodadas de la sociedad, lo que realmente deja ver es cuál es su medida de las cosas. Si ellos estuvieran en el poder actuarían de esa manera (dando subsidios a unos pocos y dejando en la pobreza a la mayoría). Por eso creo que lejos de ser un argumento que debilita al chavismo, termina mostrando cómo ellos miden las cosas, como ellos creen que es la política y como ellos actuarían en un contexto neoliberal donde les tocaría asumir una posición de mando en un contexto de precariedad económica. Creo que ellos piensan que el pueblo es así y en la medida que piensen eso seguirán recibiendo las lecciones que han recibido en estos 20 años", explica Serafino.

A su vez, Serafino agrega que detrás de esas ayudas sociales hay una organización popular que se invisibiliza.

"Es decir, no es gente pasiva que está esperando en su casa que le llegue un determinado subsidio, sino que es gente que en el terreno lo organiza y cuando tú organizas, cuando tienes una responsabilidad directa en el cuidado, en la supervivencia, en la prolongación de la vida, en ganar un poco de bienestar en grandes capas de la población, el efecto ideológico, organizativo que tiene una experiencia de ese tipo es lo que permite tener un alto nivel de movilización y concientización política", insiste. 

Más allá del 6D

Desde EEUU y Europa, colonialistas, se asegura que no se reconocerán los resultados de estas elecciones, y muchos analistas advierten que una baja participación ciudadana pondría en entredicho la legitimidad de los comicios parlamentarios.

"Plantear la abstención como un concepto abstraído de una realidad como la pandemia creo que es totalmente irresponsable. La pandemia es un factor de inhibición del voto, porque la gente siente temor de que la aglomeración en los centros electorales constituya la posibilidad de contagio. Entonces, vaticinar que habrá una alta abstención como una especie de argumento para deslegitimar el proceso sin incluir la pandemia es totalmente irresponsable. Ahora, independientemente de la pandemia, el planteamiento de la abstención es una profecía auto cumplida de la derecha porque son ellos los que están inhibiendo el voto al retirarse", sostiene Serafino, quien además advierte que se podría repetir el escenario de las elecciones presidenciales de mayo de 2018.

"Como en las elecciones presidenciales hubo una participación cercana al 50%, ellos dijeron que los que apoyaban al sector abstencionista era el resto de ese porcentaje. Eso fue una falacia argumentativa tremenda porque tú no te puedes adjudicar la no participación de determinados sectores como un apoyo político automático. Es lo que intentarán hacer en esta elección. Si hay una abstención del 40, 45% Guaidó saldrá diciendo que ese 45% es lo que él tiene como capital político y que apoyaría el golpe de Estado, y eso es una falacia porque hay sectores que históricamente no van a votar y porque aquí no hay una corriente política que plantee el voto en blanco o el voto nulo como forma de protesta".

Y pese a las amenazas internacionales, al bloqueo estadounidense y a las grandes dificultades que día a día deben sortear los venezolanos, desde el chavismo aseguran que ni la falta de agua, ni de electricidad, gas, alimentos o gasolina, quebrará su voluntad de construir un país que garantice un "mayor bienestar para todos".

"El asunto no es cómo lo vamos a lograr, el asunto es que lo estamos logrando. Te pongo un ejemplo de donde yo tengo participación: la Comuna Altos de Lídice. Esta Comuna hace parlamentos comunales una vez al mes y allí no solo se discute sobre el gas, sobre los alimentos u otros problemas, no, no, ahí se discute la conciencia nuestra. Ahí se discute también por qué razón hay que ir a votar, o por qué apoyar la Ley Antibloqueo cuando fue tan criticada por muchos, ¿por qué?, ¿cuáles eran los puntos?, ¿en qué nos iba a ayudar?, ¿por qué apoyar a Nicolás Maduro en esa decisión?", detalla Borges.

"Es increíble ver a la ama de casa, al herrero, al plomero, al vendedor ambulante, al estudiante, al profesor del barrio, a la enfermera, al doctor, o al desempleado del barrio discutiendo en ese parlamento comunal por qué apoyar la Ley Antibloqueo y por qué seguir resistiendo. En más de dos horas de conversación se tocan los puntos básicos de las necesidades del barrio, si claro, tal vez al final, pero también se discute todo lo otro. Eso es una realidad.

"El pueblo venezolano no resiste porque hay que resistir. No. Resiste porque tiene una conciencia política que es su identidad chavista, que es la forma del pobre de hacer política. No resistimos de forma automática, resistimos en la calle, buscando soluciones y discutiendo. Mira, en este mismo momento vengo de una reunión para ver cómo vamos a hacer para proveerle al barrio de gas directo, algo que ahora es bastante cuesta arriba, pero lo vamos a lograr. ¿Cómo? Gracias a la organización popular que cobró un cuerpo dinámico y poderosísimo desde que Chávez llamó al pueblo a gobernar", concluye Borges.

Sputnik / La Haine


martes, 4 de junio de 2019

Entrevista: defendiendo el proyecto de Chávez una conversa con Elías Jaua





Tomado de: pakitoarriaran.org


lectura: 16-20 minutes


Elías Jaua, quien en tiempos de estudiante participó en la sección clandestina del partido (entonces) revolucionario Bandera Roja, es un político venezolano y profesor universitario. Con Chávez fue Ministro de Agricultura y Vicepresidente, mientras que con Maduro ha sido Ministro de Relaciones Exteriores, de Comunas y de Educación. Jaua es actualmente una figura clave en el movimiento chavista Encuentro de Lucha Popular y escribe artículos regularmente desde una posición firmemente antiimperialista y defensora del poder popular como pieza clave del proyecto chavista.

En tu juventud participaste en el movimiento que en 1997 pasaría a llamarse MVR. Entiendo que en algún momento tuviste el rol de acercar e incorporar a gente al movimiento. Eso te da una perspectiva privilegiada para hablarnos de la génesis histórica del Chavismo en su consolidación como movimiento político en los 90.


Yo me incorporo a trabajar directamente con el Comandante Hugo Chávez en mayo de 1996. Ya para ese momento el Comandante comienza a acariciar la idea de participar en las elecciones, de buscar un rumbo democrático‐electoral al proyecto que venía conformando desde los cuarteles, con militares patrióticos, y luego en la calle confluyó con todas las corrientes populares de izquierda desde el año 94.

Para 1997 se toma la decisión de participar con la candidatura de Chávez a las elecciones de 1998 y se aprueba en el mismo evento de abril de 1997 la creación de un instrumento electoral que pasaría a llamarse MVR (Movimiento V República, donde el proyecto Bolivariano buscaba refundar la República. Los periodos históricos de Venezuela hasta ese momento se dividían en cuatro repúblicas, por eso el nombre de V República.

En aquel momento, el Comandante nos da la tarea de desarrollar lo que ya llamábamos los Círculos Patrióticos, que eran estructuras organizativas de por lo menos cinco personas que, en cada comunidad, en cada barrio, en cada localidad, en cada sector debían constituirse para ir formando toda la estructura electoral que nos permitiera ir a la campaña y a las elecciones del 6 de diciembre de 1998. Comienza entonces un arduo trabajo que acelera lo que ya veníamos haciendo con el Comandante desde 1996, que son las giras por todo el país. Yo pertenecía a grupos que íbamos por delante, organizamos los eventos, los encuentros del Comandante Chávez con el pueblo que eran en plazas públicas pues las instituciones no nos facilitan ninguna instalación para realizar actos políticos del Comandante. En paralelo íbamos con los promotores de esos eventos, que eran personajes que invitaban al Comandante Chávez, creando los Círculos Patrióticos en cada uno de los pueblos y ciudades que visitábamos. Fue toda esa etapa de 1997.

Luego ya en 1998 Chávez nos da la responsabilidad de conformar el equipo regional del Estado Miranda, porque se creó una gran red de Círculos Patrióticos en todo el país, en una cifra cercana a los 25000. En aquel momento no había estructura intermedia y comenzamos a crear los Comandos Tácticos Regionales del MVR y a mí me tocó la tarea con otros compañeros de conformar el movimiento electoral en el Estado Miranda. Pero seguí acompañando al Comandante Chávez en todas las giras de la campaña.

Y en aquel momento, ¿cómo caracterizar la composición y el carácter de clase del Movimiento?


Era policlasista y de una diversidad ideológica que iba desde la izquierda radical hasta sectores de derecha conservadora, sectores de la burguesía nacional que eran antiadecos y anticopeyanos, sectores realmente conservadores, incluso hasta el 1996 habían grupos de ultraderecha que después se retiraron.

¿Cómo se gestionaba esa diversidad?


Yo creo que esa gestión fue parte del éxito del Movimiento. Era un Movimiento pluripolar, pluriclasista, pluriideológico, y Chávez siempre orientó el reconocimiento entre todos nosotros, siempre fue un factor de equilibrio, del reconocimiento de todos en torno al objetivo central que era lograr la victoria. Los debates eran obviamente muy intensos, pero en todo caso había un anhelo de todos los que participábamos, y de la sociedad en general, de cerrar la etapa del modelo puntofijista. Eso nos unificó antes de la victoria del Comandante Chávez en diciembre. Y precisamente por eso, en los primeros años de Revolución, se producen muchas rupturas, porque lo que nos unificaba era derrotar a AD y COPEI. Luego en la medida que Chávez orienta la Revolución hacia su objetivo de carácter democrático y popular, sectores de derecha se fueron desprendiendo.

Precisamente hablando del carácter del Movimiento y del proyecto de Chávez, entiendo que para el Comandante la construcción de la nueva República pasaba por una concepción de la democracia radicalmente diferente. Eso es ya evidente en el Libro Azul, y creo que se podría plantear como hipótesis que en esa concepción rupturista de la democracia se puede ubicar el germen para el socialismo en el proyecto Chavista. Entonces me interesaría que nos hables sobre esta visión inicial de la democracia radical en Chávez, cómo se va desarrollando, cómo se va gestando, y cómo desemboca en la propuesta del socialismo.


Te respondo desde atrás, desde la etapa en la que Chávez quizá resume lo que me estás preguntando. En 2010, 2011, 2012, el Comandante empieza a afirmar en muchos discursos que la democracia es socialismo y que el socialismo es democracia. Afirma también que el capitalismo es antidemocrático por naturaleza, por lo tanto esa dicotomía de opuestos entre democracia y socialismo es falsa. La dicotomía Chávez la rompe con esa frase y luego desarrolla el planteamiento cuando dice que no debemos hablar de socialismo democrático porque es como si estuviéramos explicando lo más evidente, pero sí hay que hablar de la democracia socialista. En esas dos frases, el socialismo democrático y la democracia socialista, el Comandante Chávez resume lo que me preguntas. Sin duda, la cuestión de la democracia es un elemento transversal en su pensamiento, el poder del pueblo.

Chávez era un cultor del poder del pueblo, del derecho del pueblo a participar, a expresarse, a opinar, a demandar. Efectivamente Chávez era un profundo creyente del principio de la soberanía popular y planteaba que lo que el pueblo mandaba era lo que el mandatario estaba obligado a hacer. Por eso lo que muchas veces desde la derecha, incluso desde círculos intelectuales de izquierda de ámbito internacional, se ha querido satanizar que Chávez no llegaba a acuerdos. Chávez no pactaba con otros sectores de la sociedad, con las minorías de la derecha. Para Chávez la democracia era el mandato de la mayoría y el reconocimiento de las minorías, pero no había nada que pactar una vez que las mayorías se expresaban, sobre todo porque Chávez era muy honesto en sus programas electorales y en su oferta electoral. Siempre le decía al pueblo “voten por mi porque vamos para ahí”. Un ejemplo. En el 98, tras la victoria, Chávez dijo “vamos a la Constituyente”. A esas le dijeron que había que llegar a un acuerdo para ir a Constituyente y respondió, “no, yo tengo un mandato para ir a la Constituyente, a mi me eligieron para ir a una Constituyente”. Y así en cada periodo electoral Chávez fue reafirmando su oferta, el pueblo votaba y él lo asumía como un mandato. 2006 es el año cuando plantea ir al socialismo como oferta electoral, como oferta política en unas elecciones. Más adelante el Comandante apeló a su mandato, diciendo, “la gente no votó por mi, no votó por Hugo Chávez, sino para construir un modelo socialista”. Eso desde el punto de vista de la soberanía popular y las elecciones, donde asumió la tarea a partir de la representación del ideal clásico que es el voto y el mandato. Pero también en el ejercicio de la democracia directa, Chávez fue un gran promotor, estimulador y abrió todas las puertas para que el pueblo efectivamente fuera poder, real, concreto en las comunas, en consejos comunales, consejos campesinos, desde los círculos patrióticos, etc.

Ante la crisis política de los años 90, una de las cuestiones que mueve al Movimiento es un reordenamiento ético de la política y de la sociedad en general. Evidentemente hoy estamos ante una crisis en el Proceso Bolivariano por una multiplicidad de factores, tanto internos como externos. Tú has planteado que para destrancar el juego hay que buscar un nuevo desencadenante histórico, o que por lo menos hay que reflexionar sobre esta cuestión del desencadenante histórico. Podrías explicar ese planteamiento y como, sin tener la bola de cristal, entendemos eso hoy día.


El Movimiento que Chávez expresa en los años 90, como él mismo lo expresó en varias oportunidades, el anhelo de la sociedad venezolana, de un país independiente frente a lo que era la subasta de sus activos, de subordinación a la geopolítica impuesta por los EEUU, un país con menos desigualdad, con menos pobreza, y un país más honesto. Así resumía él lo que era el anhelo de la sociedad venezolana, que de alguna manera él encarnó. En la sociedad toda había una convicción de que algo debía ocurrir para poder abrir una nueva etapa en Venezuela, como realmente ocurrió. En 1998 se produce una ruptura pacífica, democrática y electoral con el viejo modelo. Fue un cambio de gobierno, la ruptura con un modelo que abrió con altos y bajos, con las resistencias que sectores conservadores impusieron siempre, en 2002, 2004, 2007. Así, se abrió el periodo de mayor independencia que ha tenido Venezuela, de mayor democratización, no solo política sino económica, social, cultural. Efectivamente desde la Presidencia de la República y desde el Gobierno se verificó una conducta ética que Venezuela no había conocido. Lamentablemente eso no logró ser una cultura que permeara toda la estructura del Estado y toda la sociedad, pero por primera vez Venezuela tuvo (o no por primera vez pero de manera excepcional) un Presidente que fue ejemplo de una vida correspondiente con los principios, con los ideales postulados. La ética no sólo estaba referida a lo administrativo sino a la ética política. Hugo Chávez, además de ser un hombre administrativamente honesto, sobre todo fue políticamente honesto. Nunca engañó sobre a dónde iba, en lo que me refería en la pregunta anterior, siempre dijo quien vote por mi está votando por esto.

En este momento todos esos anhelos, todas esas esperanzas que fueron concretadas en los inmensos logros de la Revolución Bolivariana, están en cuestión. La independencia nacional está amenazada como nunca antes por la posibilidad de una agresión militar extranjera. De hecho, al cercenarse nuestra capacidad como Estado para manejar nuestras propias finanzas, al cercenarse la capacidad de representarnos en el exterior, entonces se vulnera la independencia nacional de nuestro país.

Esta confrontación ha vuelto a abrir la brecha de la desigualdad. Ahora tenemos un país donde la pobreza nuevamente pasa a ser un problema, donde el hambre volvió a aparecer, donde las dificultades para acceder a la salud o a la educación son reales. Más allá, cualquiera puede dar explicaciones, pero sin duda alguna la explicación central por la situación actual es una confrontación política y prolongada de casi siete años. Hoy volvemos a tener una sociedad desigual, después de haber logrado revertir el karma de ser el país de mayores ingresos de América Latina y el más desigual en su distribución, después de ser el primer país en una distribución equitativa. Hoy realmente no sé en qué lugar estamos pero simplemente hay que ver la calle para ver que estamos en una sociedad inmensamente desigual.

Además, hay gente que acumula mucha riqueza de una manera delictiva y un pueblo que ve cómo merman los derechos logrados en la primera década de la Revolución. Esto es grave. El descalabro institucional que ha provocado toda esta larga confrontación ha generado que nuevamente el flagelo de la corrupción se expanda como una metástasis por todo el cuerpo social. Estamos ante los mismos dilemas que la sociedad venezolana tuvo en los años 90, con una diferencia: hoy tenemos un proyecto, tenemos la experiencia que demuestra que era posible contener y reducir esos flagelos, y sobre todo tenemos un pueblo organizado y con una gran disposición y una gran conciencia para retomar el camino, y en eso confío plenamente para un proceso de refundación de las bases éticas en lo político, en lo económico y en lo social.

El Movimiento Chavista y popular está firme y unificado frente a la agresión imperialista, sin embargo a lo interno, como en cualquier proceso, hay una multiplicidad de lecturas sobre cómo salir de esta situación. Hay tendencias que plantean que no queda otra si no que privatizar empresas estatales, argumentando que lo público es ineficiente. Hay otras tendencias que plantean que la solución al problema pasa más bien por el pueblo, por la consecución del proyecto comunal, reconociendo precisamente que las experiencias exitosas como Pueblo a Pueblo, o la Comuna El Maizal o la Comuna El Panal han logrado darle respuestas al pueblo. ¿Cómo ubicarnos en todo este debate en tiempos como los que vivimos?


Todo esto es expresión de lo que te decía: el Chavismo nace de un Movimiento policlasista que se conformó a partir de distintas corrientes, de distintos orígenes de pensamiento político, ideológico, de prácticas de vida diversas. El Chavismo va a tener siempre esas tensiones. Evidentemente en estos momentos, frente a la dimensión de la crisis que atravesamos, lo lógico es que se presenten las salidas pragmáticas como las necesarias a costa de flexibilizar los principios que han sostenido el modelo. En primer lugar sobre eso lo que hay que decir es que el modelo Bolivariano nunca ha dejado de reconocer la existencia de la propiedad privada o la inversión privada. Desde la Agenda Alternativa Bolivariana hasta el Plan de la Patria de 2012, siempre asumimos la Revolución Bolivariana como un modelo mixto donde el Estado defiende la propiedad pública y ejerce el papel de rector de la economía, y donde hay un sector privado regulado, subordinado a los intereses de la población. Además, tenemos un Estado que debe favorecer la emergencia de un sector de economía social que veíamos al principio, que devendría en economía comunal y popular. Esto es lo primero que hay que aclarar.

Cabe preguntarse cuál es el peso de estos ámbitos de en economía. En este sentido el Comandante Chávez siempre lo dejó claro: el gobierno debe estar con la emergencia de la economía en manos del pueblo, y todo esto entendiendo que no se deben repetir los viejos errores de los socialismos europeos, que se basaron en el estatismo, y por otro lado sin glorificar la hegemonía de la propiedad privada de los grandes propietarios privados. Lamentablemente, como te decía, las circunstancias hacen que hoy las corrientes que siempre se opusieron a esa idea.

Hoy en día aquellas corrientes de larga data que planteaban que el objetivo de la Revolución Bolivariana era desplazar al antiguo régimen (como lo hizo) y garantizar la educación pública y el acceso a la atención médica era, en sí mismo, el objetivo se hacen más visibles. Su discurso gira en torno a la idea del “socialismo en lo social”.

El Comandante siempre combatió la premisa del “socialismo en lo social”. Cuando declaró el carácter socialista de la revolución, lo dejó muy claro: “No estoy hablando del socialismo de Europa occidental; no se trata solo de resolver algunos problemas sociales a través de la participación del Estado”. Es por eso que luchar por una sociedad donde la hegemonía de la economía se encuentra en el sector privado es contrario al espíritu de esta revolución.

Las razones que da la tendencia privatizadora son muy problemáticas. Hablan de la ineficiencia de la propiedad estatal y la propiedad social. Sin embargo, la mayor parte del proceso de nacionalizaciones ocurrió entre los años 2007 y 2008, y esos son los años con el mayor crecimiento del PIB, no solo en el sector petrolero, sino también en los sectores industrial y agrario. Los números de la CEPAL lo demuestran.

Lo interesante es que las empresas estatales duplicaron o incluso triplicaron su producción en esos años. Esto se debe en parte a que el Estado inyectó recursos que el capital privado no estaba dispuesto a hacer. Sin embargo, también se debió a que todo el proceso de nacionalización inspiró un espíritu colectivo de compromiso. Así, la producción de alimentos creció exponencialmente, mientras que la pobreza fue prácticamente eliminada.

Además, sin la nacionalización de las industrias del acero y el cemento, que había estado en manos de las transnacionales, la Gran Misión Vivienda Venezuela no hubiera sido posible. Sin una CANTV nacionalizada, la democratización de las comunicaciones no habría ocurrido porque la gente no habría podido pagar esos servicios. Esto es importante porque no deberíamos ver las cosas exclusivamente desde el punto de vista de la rentabilidad económica. Los resultados sociales del proceso de nacionalización también deben tomarse en cuenta.

La voluntad colectiva del Chavismo, y así he visto en las asambleas y reuniones a las que asisto regularmente, se opone a dejar que el sector privado gobierne la economía. No negamos que pueda participar en la economía, pero no apostamos por lo privado. Quienes defendemos el proyecto revolucionario y seguimos comprometidos con el legado del Comandante nos unimos a la gente. ¿Puede alguien en su sano juicio pensar que el sector privado será capaz salvarnos ahora, el mismo sector que no logró desarrollar nuestra economía durante décadas y décadas?

Entrevista realizada para Venezuelanalysis.com. Esta versión en castellano fue transcrita por la Fundación Pakito Arriaran.




jueves, 10 de enero de 2019

Venezuela El 10 de enero el presidente debe presentar un programa que resuelva las angustias y expectativas populares


aporrea.org

 
Julio Escalona /

Para resumirlo de manera sencilla, con todo respeto diré, que no debería ser una ratificación de "la política de precios acordados" y la transferencia de dólares de la renta petrolera al capital privado. Tampoco el sistema de transferencia beneficios al pueblo regalándole bienes. Tampoco un sistema de transferencia fundado en la colocación de precios de mercado. Debe establecerse un sistema de retribución solidaria, que he explicado en otros escritos de manera reiterada.
Por supuesto, el presidente es plenamente soberano para tomar sus decisiones. Yo sólo recojo, de manera solidaria para con el presidente y para con el pueblo, las opiniones y sentimientos que recojo en la calle y deseo, sinceramente, que las decisiones presidenciales sean aplaudidas por la gente. El presidente sabe que cuenta con mi solidaridad y afecto. Pero la crítica y las alertas también son parte de la solidaridad. Esas asambleas en las que a veces se convierte el metro, intuyen que vienen tiempos difíciles. En paz se pueden vivir de manera menos cruenta.

El significado de las decisiones de los gansters del grupo de Lima


El presidente Nicolás Maduro tomará posesión el 10 de enero bajo las condiciones establecidas en el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es decir, ante el Tribunal Supremo de Justicia. Este hecho, imprescindible para consolidar nuestra soberanía e independencia, lo defenderemos bajo cualquier circunstancia.

Los gansters del grupo de Lima, títeres de Donald Trump tienen, entre otros propósitos, frustrar los procesos de profundización de la democracia que vivimos, desmoralizando al pueblo mediante las operaciones de guerra psicológica, el bloqueo económico, comercial y financiero y paralizar la necesidad, como parte de dicho proceso, de juzgar, detener, encarcelar y expropiar a la quinta columna corrupta y traidora, pues muchos de los miembros de dicha quinta columna son cómplices que terminan, milmillonarios, huyendo a EEUU para culminar la traición, cooperando con los intentos para destruir el proceso venezolano
Los gansters políticos del grupo de Lima, no tienen autoridad para juzgar, reconocer o desconocer a gobierno alguno. El desconocimiento del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, es parte de un proceso de intervención extrajera propiciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, con la finalidad de derrocar al gobierno bolivariano.

Está planteada una agresión contra la soberanía de nuestra patria, que puede desencadenar una intervención militar que provocaría destrucción, crímenes, muertos, heridos, hambre, etc. configurando un delito de lesa humanidad. Por tanto, los venezolanos que lo apoyen, son traidores a la patria y deben ser enjuiciados como tales.

La Asamblea Nacional constituyente debe estudiar esta situación y tomar medidas legales contra los traidores y señalar acciones en el campo de la diplomacia para aislar a Donal Trump y sus lacayos del grupo de Lima.
Como parte de este proceso de defensa de la patria y particularmente de nuestra economía, es necesario que el vicepresidente correspondiente le explique al pueblo a través de la ANC la política de "precios acordados"
Consolidaremos el bloque histórico de clases explotadas que liberará la patria y construirá el socialismo.

Iremos construyendo la unidad cívico-militar en cada barrio, en cada pueblo, en cada fábrica, en cada comuna.
No nos rendiremos. Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, defendiendo la patria con la luz de la paz, la justicia y el amor, que incendiará los amaneceres con libertad y democracia.
El pueblo venezolano defiende y defenderá al presidente Maduro, pues es una manera de defender la constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el proceso de construcción de opciones libertarias que el pueblo intenta cotidianamente y que la guerra puede destruir

Las campesinas y los campesinos, las obreras y los obreros, las y los intelectuales, las y los estudiantes, las valerosas e imprescindibles mujeres de todos los lugares y sectores, las pequeñas y los pequeños empresarios y medianas empresarias y medianos empresarios patriotas, las comuneras y comuneros y todos los que soñamos en una patria libre y soberana, todas y todos los que lanzamos nuestras palabras al viento convertidas en flechas de esperanza en un mundo mejor, en puños de hierro, de amor, de fuego, que enfrentan y derrotan la amenaza imperial no permitirán que unos gansters mimetizados como presidentes, consumen una evidente agresión contra nuestra patria.

Lucharemos en cada barrio, en cada pueblo, en cada esquina, en cada llano, en cada montaña, en cada playa, en cada vuelta de camino, con el corazón y el alma henchidos de amor, de paz, de sueños que se construyen con las manos, con el cerebro y ojalá no hagan falta el fusil y la metralla.

No queremos la guerra, pero no nos rendiremos: rezaremos, cantaremos, sembraremos, produciremos, marcharemos, declamaremos, pero si vienen con los cañones del odio, con los fusiles que quieren arrasar los campos, las bombas destructoras de vida, de sueños, de ciudades, toda la patria se convertirá en un campo de batalla, desde las grandes plazas hasta el último rincón donde tenga que refugiarse la esperanza para lograr la salvación de las niñas y niños, de las semillas que representan la simiente que reconstruirá a Venezuela, que salvará a nuestros dioses de amor, de fe, que son los que nos ayudan y ayudarán a levantar nuestras banderas de hoy y de mañana. Nuestras banderas de amor que destruyen el odio y mantienen eternamente las flores de los versos de José Martí:
"Cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Pero, "para el cruel que me arranca el corazón con que vivo", levantaremos la chispa que incendiará toda la pradera donde los imperialistas, sus lacayos, los quinta columnistas, los traidores se quemarán por la resistencia y avance de los soldados, milicianos y oficiales de nuestra gloriosa FANB, que no será un simple aparato militar, sino todo el pueblo (obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, escritoras y escritores, periodistas, artesanas y artesanos, pintoras y pintores, escultoras y escultores, arquitectas y arquitectos, poetisas y poetas, novelistas, profesionales de todas y todos los oficios y creaciones, los LGBTI) en fin, un pueblo unido que jamás será vencido.

Nunca el odio será nuestra bandera. No imitaremos a los imperialistas que sólo saben sembrar la muerte. No, nunca nos separaremos del derecho internacional humanitario, nunca dejaremos dialogar de con el que pueda haberse equivocado, con el que decida avanzar contra el enemigo imperial independientemente de las diferencias que se mantengan. Si los imperialistas se lanzan a la guerra, que no queremos, será una guerra de todo el pueblo: con los que siempre han visto la luz de la dignidad y el patriotismo, con los que en un momento dado no han sabido qué hacer, con los que por inconsciencia se han colocado contra la patria, pero decidan rectificar, con todos los que manteniendo visiones diferentes, decidan luchar contra el enemigo común, en fin, el pueblo pleno de organizaciones con la frondosidad vegetal que se extiende por todos los suelos, caminos, ríos, mares, montañas de nuestra amada patria, va uniendo a todas y todos los que puedan ser unidos, porque nosotros no somos criminales ni nuestro corazón ni nuestra alma pueden contaminarse por el odio de los imperialistas y sus lacayos. Porque la unidad no puede hacer desaparecer la diversidad, ni juntarnos significa que seamos una tabla rasa.

Pero, si se desata la guerra multifacética que se va desenvolviendo, pero sin duda criminal, llena de traiciones, simulaciones, confusiones, dobles caras, falsas noticias, etc., es necesario comprender que los debates ni la disciplina pueden desenvolverse como si estuviéramos en las circunstancias de una democracia participativa y protagónica. Una cosa es el debate y el diálogo en esas condiciones y otra en condiciones de una guerra que tiene entre sus maneras de desenvolverse sembrar la desconfianza, la duda, el descontento, el reclamo permanente, etc.

Nosotros no queremos la guerra, nosotros somos soldados de la paz, pero tenemos el legítimo derecho a la defensa. Pero el derecho a la defensa no significa que nos convirtamos en criminales llenos de odio echando espuma por la boca. Nunca podemos perder nuestra humanidad. Esto es lo que nos distingue de los criminales. El presidente Chávez fue un cristiano consecuente. El presidente Maduro le está dando prioridad a la paz y nunca nos apartaremos de ese camino, pues apartarse de él es apartarse de Dios, el Dios de los pueblos, no el de los traidores a Dios que forman la alta jerarquía eclesiástica. que en verdad creen en el dios (con minúscula) de los Bolsonaros, que principalmente se ocupan de distribuir el opio que corrompe a los pueblos y los conduce por el camino del infierno.

A los gansters del cartel de Lima les decimos, no intenten incendiar a Venezuela porque ese fuego se les puede devolver. No hay cortafuego que logre detener el que puedan crear los pueblos bolivarianos unidos. No intenten agredir a un pueblo bravío. No le echen leña al fuego, porque se pueden quemar. Ya una vez este pueblo venezolano cruzó fronteras para liberar. La diferencia hoy es que hay un pueblo colombiano, ecuatoriano, peruano, latinocaribeño, que está luchando con valentía por liberarse de las cadenas y tiene los martillos para romperlas. Pueblos que pueden unirse y romper no sólo las cadenas que nos oprimen, sino también las murallas y, sobre todo, las bóvedas de los bancos que nos roban y las de los capos de la droga que nos envenenan.

La Asamblea Nacional Constituyente puede ser el gran espacio para el diálogo político, con una destacada participación de las organizaciones populares, las comunas, las y los empresarios patriotas, las organizaciones políticas de todas las tendencias, reconociendo que la CRBV le otorga facultades muy claras al presidente de la República en las decisiones políticas trascendentes
El pueblo debe volcarse a las calles pacíficamente y con una gran conciencia política y utilizando las asambleas de ciudadanas y ciudadanos para tomar decisiones que según la CRBV, artículo 70, tienen carácter vinculante y el artículo 51 de la misma constitución, que le otorga a los venezolanos el derecho de petición y a los funcionarios públicos, la obligación de responder y resolver. En fin, todos los sectores sociales deben asumir firmemente la democracia participativa y protagónica, hacerla propia y tomar las decisiones necesarias para garantizar la convivencia pacífica y la prosperidad de todos los ciudadanos, unidos y reconciliados dialogando sobre las diferencias, transformándolas en un camino liberador a partir de su reconocimiento y garantías de libertad de expresión, tal como lo establece nuestra constitución.
Esto debería conjurar la violencia o desenmascarar a los que quieren la guerra, lo que podría neutralizarlos.

Con los corruptos y la quinta columna no puede haber unidad


Ellos no sólo han roto la unidad, sino que de hecho han estado conspirando contra el pueblo de Venezuela, actuando al lado de los que nos bloquean, los que generan escasez, inflación inducida, hambre, enfermedades, lágrimas, devaluación de nuestra moneda, etc. No podemos hacer borrón y cuenta nueva. Muy probablemente nos seguirán traicionando y en momentos decisivos pueden inclinar la balanza a favor de los intereses imperiales.
Una posibilidad que podemos estudiar para aceptarlos al lado del pueblo que han traicionado, es que se arrepientan, reconozcan su error, devuelvan el capital que han sustraído y acepten una sanción, que mientras dure la guerra podría quedar suspendida, y reconsiderada, una vez que la guerra haya concluido. Tienen que demostrar que pueden seguir siendo patriotas.

En medio de la batalla hay que seguir trabajando en las actividades que puedan ser consideradas como civiles
Tenemos que producir los alimentos del espíritu y el cuerpo. Esa es una tarea de todos. Especialmente, tomando el camino de esas comunas heroicas que ya están produciendo dichos alimentos.
Debemos mantener todos los servicios civiles y particularmente la distribución democrática de los alimentos, las medicinas, etc. Mantener el cuidado a los enfermos, a los ancianos, a los niños, etc.
¡Salvaremos, construiremos y reconstruiremos la patria!
¡No más dólares para los que nos oprimen!
¡Destituyamos a los que elaboran una política económica que destruye la política salarial del presidente Maduro!
¡No a los que tratan de acordar precios con la burguesía proimperialista que quiere derrocar al gobierno bolivariano y que no es capaz de producir una mazorca de maíz!
¡Salvemos la patria y al gobierno bolivariano!
¡Construyamos la gran red nacional comunera, antiimperialista y bolivariana!
¡Chávez vive, la lucha y la patria siguen!
¡Gloria a Dios en las alturas y gloria y paz en la tierra a los hombres y mujeres que luchamos por la paz, el diálogo y la esperanza de que la patria latinocaribeña unida y en lucha jamás será vencida!

original: https://www.aporrea.org/ideologia/a274024.html

lunes, 7 de mayo de 2018

VENEZUELA ¿Por qué lanzarle un salvavidas al dólar? Derroquemos a la quinta columna en el poder





TOMADO DE:

aporrea.org

Articulo de:
Julio Escalona /

34-44 minutes



La clave es que el Presidente Maduro gane las próximas elecciones y que el pueblo, los movimientos sociales y todas las organizaciones populares, tengan claras las demandas políticas que deben presentarle. No más agentes imperiales en el seno del gobierno.

La victoria de cualquier otro candidato no garantiza que el gobierno de Venezuela no se sume a la internacional fascista que se va conformando a través del mundo. Este quizás sea el peligro más grande que esté acechando a la humanidad.

Mientras fuimos vasallos cometimos muchos actos ignominiosos, ¿por qué los vamos a reeditar cuando hemos ido avanzando en la lucha por consolidar la independencia, la soberanía y la integración de nuestra región? En una circunstancia como la actual, cuando los pueblos del mundo esperan mucho de nosotros, muchos están sufriendo más. No nos podemos echar para atrás porque la oligarquía interna, aliada con Trump, nos ha puesto a pasar hambre, nos ha bloqueado las medicinas y realmente nos ha puesto a sufrir. No, hermanos, vamos a luchar contra todo lo que represente el mal, el mal principal es la quinta columna, que directa o indirectamente, representa al imperio.

El dólar se está cayendo, esa es la desesperación que tiene Trump en nombre del poder mundial, esa cúpula militar financiera que oprime a todo el planeta: a la humanidad y la naturaleza. El dólar es un papel que cada vez tiene menos valor. Su valor real es la capacidad que le confiere a la política exterior de EEUU, su poderoso complejo-militar-científico-financiero (del que depende su economía, la vida misma de la élite racista que hoy manda en EEUU, detrás de la cual sigue estando Kissinger y las grandes familias: Rothschild y Rockefeller). Ese aparato le permite establecer un día que Jerusalén Oriental es la capital de Israel, desafiando a las Naciones Unidas. Otro día, bombardear Siria, inventando un uso de armas químicas que no existió por parte del gobierno sirio. Otro, decir que permanecerá ocupando militarmente a Siria fragmentando su territorio… ¿Hasta dónde, hasta cuándo?

Pero EEUU no tiene hoy el monopolio de la fuerza militar ni puede oprimir impunemente a todos los pueblos. Estos cada vez más se unen y China y Rusia, no han sido tan irresponsables como para caer en todas las provocaciones de ese fascista que se llama Trump. Sin embargo, los pueblos y las potencias mundiales, gracias precisamente a Trump, van formando un frente común y creo que, como se dice en Venezuela, lo estamos esperando en la "bajaita" y va a recibir muchas sorpresas que él no se imagina. Su arma es la caotización planetaria y tratar de gobernar en medio del desorden mundial, con la complicidad de los quintacolumnistas del mundo entero.

Las dos Coreas, por primera vez, están actuando sin seguir necesariamente el libreto estadounidense y eso indica que otra realidad va surgiendo en el mundo. Ello puede influir en Japón, que se sienta menos amenazado y se incline a negociar sin tanta dependencia de EEUU y así, vamos a ir viendo muchos cambios en el mundo que Trump no podrá detener. Antes de que la humanidad caiga, el caerá primero.

El gobierno tiene serias deudas con el pueblo. Debe pagarlas y yo creo que lo hará, pues confío en el presidente Maduro

El problema es la quinta columna, que tiene más poder que el que nos imaginamos y es a ella a la que hay que desenmascarar y derrocar. Hay que asaltar ese cuartel general y eso es de la mayor urgencia.

En el pueblo se vienen acumulando diversas decepciones. Hay decepciones por la corrupción, por la tolerancia del gobierno con los especuladores, por la complicidad de los cuerpos de seguridad con los "bachaqueros", complicidad que viene de arriba y lo sabemos, por los problemas en los hospitales, en el transporte público, en la seguridad pública, por dramas que vuelven a aparecer en las calles, en el barrio, con niños y niñas… En fin, no voy a narrar lo que sabemos, pero, ¿absteniéndonos o votando por los que proponen la dolarización resolveremos algo? Todo será peor.

¿Por qué el gobierno tuvo que enfrentarse solo a Banesco? ¿Por qué no hubo nunca ni siquiera un piquete frente a una oficina con pancartas exigiendo a Banesco que entregue el efectivo, que no ponga a los adultos mayores a hacer largas esperas para pagarles la pensión? Si, es verdad, el PSUV nunca las convocó. Está muy ocupado con las elecciones sustituyendo los espacios políticos donde se desenvuelve la lucha social, por espacios electorales donde el conflicto entre las clases se disuelve sin resolverse y se convierte en voceo de consignas, distribución de afiches (a lo mejor muy radicales), que no superan la agitación, mientras Banesco continúa expropiando a la sociedad. El PSUV está haciendo su trabajo, para lo que existe. ¿Por qué los movimientos sociales no hacen el suyo y es muy probable que el PSUV o por lo menos la base popular los respalde?

No es casual que el presidente Maduro constantemente esté pidiendo ayuda al pueblo. De alguna manera, tiene manos atadas. El pueblo no puede estar en la calle solo para marchar y asistir a mitines. Es algo muy importante. Pero hay que encontrar, con la urgencia del caso, los caminos para que salga a enfrentar la quintacolumna, No podemos permitir que nos derroten con una fuerza que se mueve en nuestras filas.

Votar y luchar y un programa mínimo

Por primera vez la CRBV, la de 1999, la de Chávez, le dio poder al pueblo, poder que los partidarios de la dolarización pretenden quitarle. Vamos a votar y a luchar contra la oligarquía y contra la quintacolumna, ese enemigo que se ha metido entre nosotros, que, como el camaleón, se viste de rojo, rojito, incluso va a las marchas, pero sobre todo está en el gobierno y desde ahí conspira contra el pueblo, trabaja activamente por el "bachaqueo", alimenta la corrupción y se enriquece al lado de los bancos y trabaja permanentemente para desmoralizarnos, irritarnos, generar descontento…

Identifiquen, por ejemplo, a quienes son los responsables de los fracasos en la agricultura, y verán que siguen enchufados por ahí, continuando el sabotaje.

Vamos a unirnos y a lanzarnos a la lucha difundiendo la consigna: Votar y luchar, para combatir permanente contra los corruptos, los traidores, los que nos dan un abrazo de saludo, para clavarnos un puñal por la espalda, no simplemente un puñal físico, que lo veríamos más claramente, sino el puñal de la desesperanza, el desánimo, muy armado de "razones" (muchas ciertas, porque claro que hay errores y graves, claro que hay ladrones, burócratas y muchos tienen inmenso poder, más que cualquiera de nosotros, pero no más que el pueblo si toma plena conciencia de lo que está ocurriendo). Ni siquiera son ídolos para decir que tienen pies de barro, pero de que son de barro putrefacto lo son. El poder espiritual lo tenemos nosotros. Los de a pie, los que andamos en el metro, los que hacemos cola para conseguir unos cuantos alimentos y los compartimos con todos los que podemos. No nos podemos dejar derrotar por esa camarilla desalmada que cuando grita consignas, las envilece. A mí, por venir diciendo estas palabras ya me dieron una paliza, luego me allanaron la casa y lo que se llevaron, no hay poder que haya logrado, que me lo devuelvan. Lo más valioso son borradores de libros que he estado escribiendo. Pero siempre he contado con la protección de Dios y ese poder es más fuerte.

Hay que poner el poder del pueblo en la calle, en el barrio, en la urbanización, en todas partes. Con un programa mínimo: 1) contra la intervención imperial, la dolarización y la quinta columna cómplice; 2) juicio y encarcelamiento de los corruptos; 3) contra los bachaqueros y sus cómplices; 4) contra los especuladores: multas, cierre de negocios y empresas; 5) por el triunfo pleno e indiscutible de Maduro el 20 de mayo.

Estos cinco puntos y la consigna Votar y luchar, deben ser el centro de nuestra lucha, que debe ser radicalizada a partir del 21 de mayo, para respaldar las promesas que el presidente ha ido haciendo contra varios males y se conviertan en decretos, resoluciones, sobre todo, hechos, no palabras.

Este proceso tiene un sólido respaldo constitucional, como lo he explicado en diversos trabajos que he escrito y publicado. Aplicando el Art. 70 Constitucional, debemos impulsar un movimiento de asambleas de ciudadanas y ciudadanos cuyas conclusiones son vinculantes y dirigirnos a la ANC, usando el Art. Constitucional 51, que establece el derecho de petición. Un debate constructivo sobre estos temas, teniendo como denominador común, la participación protagónica del pueblo, le dará un giro a la situación. No sólo se piden votos, que es legítimo, sino que se plantean soluciones para resolver problemas que nos afectan a todos. En conversaciones personales puedo ampliar todo esto.

El presidente Maduro está pidiendo ayuda, respaldo. Vamos a dárselo sin límites, con la condición de que cumpla su palabra de meter en cintura a los corruptos, de acabar con los bachaqueros, con las que trafican con las medicinas y con los males del pueblo con la esperanza de derrocar al gobierno. El 21 de mayo debemos ocupar la calle con este programa mínimo.

Ante los desafueros de Banesco, el gobierno le "perdonó" la vida a Escotet, su dueño. Intervino el banco, pero no se lo quitó. La próxima vez puede que no ocurra así. A lo mejor el pueblo va aprendiendo las lecciones que los grandes empresarios le van dando y decida ocupar, sin duda pacíficamente, oficinas, instalaciones comerciales e industriales y entonces las cartas sobre la mesa puedan jugarse de otra manera.

Ni siquiera el FMI le da plena razón a los dolarizadores

Voy a citar al FMI por cuanto las afirmaciones que él hace, sus recomendaciones y conclusiones son, generalmente, la guía fundamental de los políticos, economistas, politólogos, etc. que se ubican en lo que convencionalmente se viene llamando la derecha, la centro derecha e incluso, eso que se denomina la centro izquierda.

Tomaré como referencia un folleto publicado en la colección Temas de Economía 24, denominado Ventajas e inconvenientes de la plena dolarización, escrito por Amdrew Berg y Eduardo Borensztein, publicado por el Fondo Monetario Internacional, Washington, diciembre 2000. Una afirmación de punto de partida es la siguiente:

"El atractivo principal de la plena dolarización es que elimina el riesgo de devaluación fuerte o repentina del tipo de cambio del país. Esto puede llevar a que el país pague una prima de riesgo menor en sus empréstitos internacionales. Las economías dolarizadas quizá gocen de un nivel de confianza más elevado entre los inversores internacionales, tasas de interés más bajas para el crédito internacional, menores costos fiscales y niveles más elevados de inversión y de crecimiento."

Como puede observarse las ventajas que el FMI señala son ventajas vinculadas a la integración y articulación de la economía nacional con la economía mundial, dominada por la oligarquía financiera, es decir, por la globalización neoliberal, por lo tanto, al atractivo que puede ofrecer a "los inversores internacionales". La otra "ventaja" se deriva de la pérdida de soberanía monetaria: "elimina el riesgo de devaluación fuerte o repentina del tipo de cambio del país". Obviamente quien puede devaluar, revaluar, estabilizar... es el gobierno de EEUU o los movimientos especulativos que se realicen tanto en el mercado de EEUU y/o en el mercado mundial ¡Tremenda ventaja!

"Ventaja" que se deriva, precisamente, de que no podemos emitir dólares pues esta es una potestad de las autoridades monetarias de EEUU, que lo hacen de acuerdo con sus políticas particulares y los objetivos de EEUU como potencia mundial a los que por supuesto quedaríamos sometidos.

Una de las conclusiones de los técnicos del FMI, cuya franqueza debemos agradecer, es la siguiente:
"El país que dolarice su economía cederá toda posibilidad de tener una política monetaria y cambiaria autónoma, comprendido el recurso al crédito del banco central para facilitar liquidez al sistema bancario en situaciones de dificultad."

"La característica principal de la dolarización es que es de tipo permanente, o casi."

No es como cambiarse de ropa. Es una subordinación casi perpetua. Como se dice, sin disparar un tiro, sin necesidad de "guarimbear", ganar elecciones, etc. se estaría reduciendo a Venezuela a la situación de un país recolonizado. Adiós a los procesos de integración continental pujando contra la globalización neoliberal, a una moneda regional como el Sucre, al comercio justo intercambiando con monedas nacionales prescindiendo del dólar, a los sistemas de trueque, en fin, adiós a los principios de la Cooperación Sur-Sur y en general, a la geopolítica de la liberación que desarrolló el Presidente Chávez.

Finalmente, obsérvese, que, según los técnicos del FMI, "el atractivo principal de la plena dolarización", es ninguno de los que los dolarizadores tratan de meternos en la cabeza.

La dolarización como continuación de la guerra por otros medios. Vivimos un estado de guerra permanente

Sin entender y partir de lo anterior, se puede hacer cualquier propuesta, que, incluso, puede coincidir con los intereses imperiales. Sobre todo, si se cree que las políticas imperiales tienen buenas intenciones, que lo malo son los métodos, las formas. Pero, en muchos casos, como el que nos ocupa, las formas son el contenido.

Como sabemos todas estas medidas antinacionales se impulsan creando un clima político y psicológico favorable que consiste en debilitar al extremo los mecanismos y dinamismos de la conciencia nacional y crear la idea de que esa es la salvación o por lo menos, el mal menor ante los desatinos económicos del "chavismo". Una aureola científica y académica es importante, como principio de autoridad para darle fortaleza al tema frente la población. Es una especie de halo académico que puede ser utilizado como auxiliar de los centros de poder imperial. No es ningún ataque a la academia ni a nadie en particular. Tengo profundo respeto por la Academia y los conocimientos académicos.

En torno a temas vinculados con la economía, a veces pasa que desde la academia no siempre se vea el conjunto de la situación, la diversidad de problemas que la conforman. Se vean los aspectos económicos sin ponderar los temas geopolíticos y las relaciones de poder.

Se llega a sostener que son un contexto, sin comprender que la economía forma con ellos un todo articulado, sin penetrar en ese vasto y rico mundo de la totalidad y la complejidad, de la que fue un maestro Marx y también en tiempos contemporáneos, Edgar Morin. No pretendo darle lecciones a nadie, que a veces es una manía de los académicos. Sólo estoy comentando mi experiencia. Pero les diré, que sobre este tema de la dolarización, no estamos hablando de un contexto, estamos hablando de un proceso, de una totalidad compleja y no de la tendencia gringa a la simplificación de la complejidad, para facilitar el cometimiento de crímenes. Lo demás, son daños colaterales.

Comento lo anterior, porque algunos académicos al hablarnos de dolarización, se colocan por debajo del nivel de análisis que hace el Comando Sur, quien, en lo concreto, dirige la agresión contra Venezuela y esto tomando en cuenta una multiplicidad de aspectos.

Esta es la situación: vivimos un estado de guerra permanente que reúne aspectos militares, económicos, políticos, psicológicos y mediáticos, entre otros. Hay gente en Venezuela que se niega a aceptar que estamos en guerra. Bueno, no lo digo yo, quien se interese puede ver el documento del Comando Sur del ejército de EEUU, que se denomina "Operación Venezuela Freedon 2", que plantea, que con el apoyo de la MUD (lo dice el documento), pero bajo la dirección del Comando Sur (también lo dice el documento), se desenvuelve una guerra no convencional con la finalidad de derrocar al presidente Maduro. Es decir, la MUD se ha sometido, diligentemente, al mando del Comando Sur del Ejército de EEUU (eso antes de salir al extranjero y quedar absolutamente subordinados y mantenidos).

Voy a realizar una larga cita del documento del Comando Sur (no son usuales citas tan largas, pero hay muchos incrédulos que creen que no estamos en guerra), publicado por la Misión Verdad:

Considerando los diversos aspectos reseñados en el resumen anterior, esta Junta Evaluativa y nuestro componente de operaciones especiales común (Componentes Operacionales del U.S. Southern Command: Comando de Operaciones Especiales Sur, Joint Task Force-Bravo, Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur – Jiatfs) involucrados en esta operación, debe elevar un conjunto de recomendaciones que permita una planeación efectiva de nuestra intervención (subrayado mío) en Venezuela, concebida como una operación de amplio espectro, conjunta y combinada dentro del área de responsabilidad, priorizando los conceptos estratégicos: fuerza decisiva, proyección de poder, presencia en ultramar y agilidad estratégica (Joint Vision 2020, como un proceso de actualización permanente de la doctrina militar) (que) continuarán rigiendo nuestros esfuerzos donde se incorpore todos los instrumentos de autoridad nacional, entre ellos, recursos diplomáticos, de información, militares, económicos, financieros, de inteligencia y jurídicos. Con esa dirección estratégica, los aspectos que debemos evaluar a partir de los soportes informativos previos y sus proyecciones, son el resultado de la labor conjunta entre la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA, que es nuestro organismo de adscripción) en estrecha colaboración con otros entes de la Comunidad de Inteligencia (IC, por sus siglas en inglés). Con estos fundamentos, traigo una agenda resumida (anexo tienen ustedes los soportes documentales) para el análisis de una serie de políticas que nos permitan abordar los diversos ámbitos (político y militar) siendo necesario su desagregación en acciones específicas:


Con los factores políticos de la MUD hemos venido acordando una agenda común, que incluye un escenario abrupto que puede combinar acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada. Por supuesto, hay que seguir impulsando como cobertura el referéndum o la enmienda que se apoya en el texto constitucional y que sirve para censar, movilizar y organizar una masa crítica para la confrontación (subrayado mío). Por eso, también hay que enarbolar los artículos 333 y al 350 que legitiman la rebelión. Es indispensable destacar que la responsabilidad en la elaboración, planeación y ejecución parcial (sobre todo en esta fase-2) de la Operación Venezuela Freedom-2 en los actuales momentos descansa en nuestro comando, pero el impulso de los conflictos y la generación de los diferentes escenarios es tarea de las fuerzas aliadas de la MUD involucradas en el Plan, por eso nosotros no asumiremos el costo de una intervención armada en Venezuela, sino que emplearemos los diversos recursos y medios para que la oposición pueda llevar adelante las políticas para salir de Maduro. (Subrayado, mío).


Bajo un enfoque de "cerco y asfixia", también hemos acordado con los socios más cercanos de la MUD, utilizar la Asamblea Nacional como tenaza para obstruir la gobernanza: convocar eventos y movilizaciones, interpelar a los gobernantes, negar créditos, derogar leyes.

Por ahora, digo yo, la primera puesta en marcha de este plan fracasó y la MUD está fragmentada ¿El Comando Sur radicalizará la intervención directa con la presencia de paramilitares, entrada de fuerzas especiales colombianas (con uniforme o sin uniforme), con mayor protagonismo del narcotráfico?...

Lo cierto es que el bloqueo se va a agudizar, las sanciones y la intervención con sus formas abiertas y encubiertas, también.

La dolarización liquida nuestra soberanía monetaria

Es más, los dolarizadores ni siquiera dejan claro si lo considera parte de la soberanía de nuestra patria. Ni siquiera lo toman en cuenta, pues saben que la dolarización es una clara subordinación a la dominación de EEUU.

Para mí, un aspecto esencial. El tema de la soberanía, que lo he tratado a través de casi todo lo que he escrito en los últimos tiempos, tiene profundas implicaciones geopolíticas, estratégicas, militares, diplomáticas… Por ahora sólo diré que la soberanía monetaria constituye un todo articulado con la soberanía fiscal y la soberanía financiera.

En consecuencia, las soluciones deben trabajar simultáneamente todos los aspectos. Esto no es extraño, pues ello implica una profunda revolución no sólo en la economía sino también en las relaciones de poder, en la cultura, los patrones de consumo y producción, entre otros aspectos.

Uno de los problemas de las revoluciones es que siempre ha sido y es más fácil, dejarse llevar por el camino de la tradición y la costumbre, uno de los núcleos duros de la dominación. La restauración del capitalismo en la Unión Soviética y en otros países, ha tenido en el triunfo de la tradición y la costumbre una fuerza contrarrevolucionaria decisiva. Hay tradiciones y costumbres que es conveniente conservar, como las tradiciones solidarias y de trabajo colectivo. Otras como las fundadas en el individualismo, deben ser revolucionadas.

El peso de las tradiciones y costumbres reaccionarias tiene que ver particularmente con el hecho de que no se mueven sólo desde nuestras prácticas y reflexiones conscientes, sino fundamentalmente desde el inconsciente. Hace ya un buen tiempo sostuve, precisamente, que eso que se llama la formación de cuadros y militantes, no tiene que ver sólo con el desarrollo de la conciencia revolucionara sino de manera vital, con la revolución del inconsciente.

El factor decisivo, a mi entender, ha sido la sobrevivencia de un modelo petrolero que durante la Cuarta República condujo a debilitar (incluso a destruir) la producción no petrolera, al endeudamiento, al déficit fiscal, a problemas en la balanza de pagos, a la corrupción y a la depreciación y devaluación de nuestra moneda (ver mi trabajo sobre La Petrolia del Táchira y el Modelo Petrolero Impuesto por el Capital cuando Juan Vicente Gómez derrocó a Cipriano Castro, publicado por Aporrea y la página de la Red PatriaUrgente).

En otros trabajos he hablado de la importancia que tuvo en la década de los años 30, el debate que hubo entre Alberto Adriani, doctor en economía y también productor agrícola y Vicente Lecuna, banquero e historiador, quien hablaba en nombre de los banqueros y el comercio importador, las clases sociales, que todavía hoy, dominan a la sociedad venezolana. Alberto Adriani, con razón, hablaba sobre la devaluación del bolívar, de cómo eso favorecía las importaciones, destruía la agricultura e impedía el desarrollo industrial, Por supuesto, para los banqueros e importadores, eso estaba bien. Bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez, obviamente, ese debate lo ganó Vicente Lecuna y lo perdieron los agricultores y la naciente industria. (Ver mi trabajo "Siembra petrolera y hegemonía política y cultural", publicado, entre otras páginas, en Aporrea).

En la actualidad los problemas de nuestra política petrolera son más complejos, que cuando el sabotaje y paro petrolero. El problema es que el sabotaje ha venido y viene desde dentro, desde la propia directiva de PDVSA, pero este tema no lo abordaré ahora.

La dolarización es inconstitucional y es parte del proceso de recolonización del continente

Como lo saben bien los que proponen la dolarización de la economía venezolana, un aspecto medular del Art. 318 constitucional es: "La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el Bolívar. En caso de que se instituya una moneda común en el marco de la integración latinoamericana y caribeña, podrá adoptarse la moneda que sea objeto de un tratado que suscriba la República." Es decir, un tratado que deberá ser discutido y aprobado por la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela como resultado de una moneda común que surja en el marco de la integración latinocaribeña. Hoy debería ser aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente, pues la Asamblea Nacional se ha colocado al margen de la ley y es un centro de conspiración financiado por EEUU.

Parece, que, para llegar a la propuesta de la dolarización, primero hay que modificar la relación de fuerzas existente en nuestro continente, tal como lo han venido haciendo y por supuesto, modificar la que existe en la sociedad venezolana. Aun cuando el imperio está trabajando muy activamente por lograr estos objetivos, el camino, como lo demostró la reciente Cumbre de las Américas en Lima, no es fácil.

Necesitaban conquistar la mayoría calificada de las 2/3 partes de los miembros de la Asamblea Nacional de nuestra patria y lo lograron en diciembre de 2015. Pero, como ya ha sido probado, no supieron que hacer con ese resultado. Pensaron que el camino era fácil, pero de aventura en aventura, se desacreditaron, siempre creyendo que el poder imperial les regalaría el cargo de presidente de la República Bolivariana de Venezuela a algunos de sus dirigentes. Pero ser presidente de una nación con ese nombre y con un pueblo que se ha tomado el bolivarianismo en serio y que el Presidente Chávez en más de un acto público, diversas conferencias, en Aló Presidente, le explicó el conflicto entre Bolivarianismo y Monroísmo, no es tan sencillo ni es un premio que se gana en un juego de cartas marcadas.

Lamentablemente para ellos, han huido al extranjero sin que nadie los este persiguiendo, pero saben que han cometido graves delitos que van más allá de diferencias radicales de opinión, las cuales como ocurrió en 2014, las han podido expresar de viva voz, hasta en el palacio de gobierno, Miraflores, invitados personalmente por el propio presidente de la República, compañero Nicolás Maduro, cuando ese año, tuvieron a su disposición, todo el sistema de radio y televisión del país para decir lo que quisieran decir. A pesar de ese gesto del presidente Maduro para facilitar una negociación, al poco tiempo le estaban dando una patada a la mesa de diálogo y profundizando la conspiración.

Ahora sí, definitivamente es claro y evidente, sólo para los que no quieran ver, que ellos han quedado dependiendo, de "papá" Trump y por eso se fueron hasta Lima, con motivo de una cumbre de las Américas, que no fue tal, pues también fue un fracaso (entre otras cosas, con el presidente de Perú destituido y preso por corrupto), a implorarle al vicepresidente de EEUU, para que radicalice las sanciones contra el pueblo venezolano (que es el que definitivamente las padece) y acelere la intervención. ¡Qué vergüenza!

Proponer la dolarización de la economía venezolana implica reformar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, lo que obviamente requiere un proceso más o menos prolongado. Por lo tanto, dada la urgencia con la que lo están planteando, ello debe implicar un proceso extraconstitucional. Obviamente la dolarización forma parte del programa de los desestabilizadores y clarifica más su fuerte alineamiento con la política imperial y en particular con el gobierno de EEUU.

Un primer objetivo es continuar minando y profundizar la desconfianza en el bolívar y, por tanto, favorecer la dolarización, de hecho, de la economía venezolana. A los especuladores, les conviene debilitar al bolívar e incrementar la fuga de divisas y la fuga de capitales. En lo inmediato, forma parte del proceso de desestabilización.

Esa dolarización es contraria al desarrollo "desde dentro" como lo propuso el Presidente Chávez

Ahora, si el país se plantea un modelo de desarrollo "desde dentro", fundado en la soberanía y la independencia, entonces debemos decir que la dolarización y en general, cualquier propuesta o circunstancia en la que perdamos la soberanía monetaria y/o nos obligue a contratar créditos con la banca internacional, lo que generalmente requiere el aval del FMI y la aceptación de las condicionalidades que este organismo suele colocar, nos pone en el camino del desarrollo "desde fuera", es decir, un desarrollo condicionado por el capital internacional. El camino de Grecia.

Como ya señalé, la dolarización no es como cambiarse de ropa. Es una subordinación casi perpetua. Como se dice, sin disparar un tiro, sin necesidad de "guarimbear", ganar elecciones, etc. estaría reduciendo a Venezuela a la situación de un país recolonizado. Adiós a los procesos de integración continental pujando contra la globalización neoliberal, a una moneda regional como el Sucre, al comercio justo intercambiando con monedas nacionales prescindiendo del dólar, a los sistemas de trueque, en fin, adiós a los principios de la Cooperación Sur-Sur y en general, a la geopolítica de la liberación que desarrolló el Presidente Chávez.

A esto puede conducirnos no sólo la dolarización, sino también la existencia de vulnerabilidades tales como problemas con las reservas internacionales, déficit fiscal, fuga de capitales, alta inflación, devaluación constante del bolívar, escasez de productos básicos, propios del modelo de desarrollo basado en el capital bancario y comercial, que se enriquece con las importaciones, las devaluaciones, la fuga de capitales y es contrario al desarrollo de una economía productiva.

En Venezuela esta ha sido la consecuencia inevitable del Modelo Petrolero Transnacional, que se impone entre nosotros desde el momento en que Juan Vicente Gómez derrocó a Cipriano Castro (ver mi trabajo La Petrolia del Táchira y el Modelo Petrolero impuesto por el Capital cuando Juan Vicente Gómez derrocó a Cipriano Castro, publicado tanto por Aporrea como por la página de la Red PatriaUrgente). Generalmente el resultado inevitable ha sido el endeudamiento y por esa vía, entre otras, la pérdida de soberanía.

Si ante los problemas económicos actuales tomamos el camino del endeudamiento con la banca internacional, a lo mejor tendríamos que decir, recordando un refrán de los marinos venezolanos: "tanto nadar para morir en la orilla". Significaría que el modelo petrolero que heredamos de Juan Vicente Gómez, sigue "vivito y coleando". Estoy seguro de que ese no es el camino por el que va a optar el presidente Maduro, pero es el que no se ha terminado de romper.

Venezuela tiene otras opciones. Como ya dije, tengo la convicción de que el presidente Maduro sabrá tomar los caminos que preserven nuestra soberanía. Un fundamento de esos caminos es no permitir que el capital gane en la mesa de negociaciones, lo que el pueblo venezolano ha derrotado en más de 20 elecciones, cuando el golpe de estado de abril de 2002, el paro petrolero de diciembre 2002 y enero 2003 y diversos combates defendiendo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el derecho a realizar cambios profundos de la sociedad venezolana, transitando por la senda de la paz y la no violencia.

La corrupción como un aspecto clave de la dominación imperial.

La corrupción como lo he señalado reiteradamente no sólo es un problema ético. Es uno de los componentes estructurales y sistémicos no sólo de la economía sino de la sociedad venezolana. Un proceso que se ha incorporado a la cultura y base de los "modos de vida imperiales". El control de cambios fue una necesidad impuesta por el paro petrolero de diciembre de 2002 y enero de 2003. Sin embargo, se ha convertido en un problema en la medida en que no ha cumplido con el objetivo de frenar la fuga de capitales. Por el contrario, la transferencia al extranjero de $ 60.000 millones, denunciada por el presidente, no es ajena a los procesos fraudulentos que se desarrollaron a través de Cadivi, lo que el presidente Maduro llamó "cadivismo".

En la medida en que la trasferencia de renta petrolera hacia el capital privado de hecho, se ha convertido en un deber del Estado, se ha ido montando la olla de la corrupción. Esta olla se legitimó y perpetuó con la Corporación Venezolana de Fomento (CVF), que se convirtió en una fuente de corrupción, despilfarro de la renta petrolera y la fuente fundamental de los capitales acumulados por los grupos económicos de Venezuela. Carlos Andrés Pérez remató esa obra cuando lanzó el plan de la "Gran Venezuela" fundado en el masivo endeudamiento y la transferencia de renta petrolera a la burguesía y luego Caldera cuando enfrentó la crisis bancaria de los años 90, haciendo masivas transferencias de renta petrolera a los banqueros que habían estafado al país. En general, los recursos entregados a la CVF, luego por Carlos Andrés Pérez, después por Caldera y en general por todos los presidentes de la Cuarta República, no fueron para construir una economía productiva sino para alimentar a la burguesía comercial y financiera que han hecho negocios en los mercados internacionales y marginalmente han invertido en el país.

El incremento del precio de la gasolina, es necesario, pero si no vamos revolucionando el modelo petrolero, no nos librará de los males actuales

Soy partidario del incremento del precio de la gasolina y ratifico que es parte de una política para ganar las elecciones. El incremento al precio de la gasolina es parte de una política para derrotar a las casas de cambio de la frontera con Colombia, al llamado Dólar Today, uno de los aspectos más graves de la guerra económica que se libra desde la frontera. Por supuesto, esa no puede ser una medida aislada. Mientras la corrupción esté vivita y coleando, la guerra económica y la guerra en general, difícilmente pueden ser derrotadas.

Se ha dicho que no es conveniente subir precios ahora. Por cuanto vivimos un momento de alza generalizada de precio. No, el Estado lo que debe detener es derrotar la especulación e incrementar los precios que resulte necesario subir.

La corrupción pues ha sido un mecanismo de trasferencia de capital público al capital privado. Lamentablemente, pese a los esfuerzos realizados, la Quina Republica no ha logrado transformar esta relación, pues ella requiere una profunda revolución no sólo en las relaciones económicas sino fundamentalmente en nuestra cultura transformando los "modos de vida imperiales" y las relaciones entre el Estado y la burguesía transnacional, que no podemos calificar de venezolana.

Muchos de los fracasos de las políticas económicas emprendidas tienen que ver con la naturaleza de la relación entre el Estado y la burguesía transnacional y con el papel que la corrupción como mecanismo de transferencia de capital público al capital privado. Mientras no se toquen estos problemas de fondo, otros temas como el precio de la gasolina y la discusión sobre la unificación del tipo de cambio, pese a la relevancia que tienen y las medidas que deban tomarse, no nos librarán por sí solos de los males que estamos viviendo. Probablemente estos se reproducirían.

No es deber del Estado transferir renta petrolera a la burguesía transnacional. Esa es una de las trampas que nos puede conducir a la dolarización. La rebatiña de dólares debe terminarse

Este mito tiene que ser destruido. Que la burguesía invierta. El capital internacional está invirtiendo en Cuba y no existe en este país hermano un mecanismo similar a la renta petrolera como un regalo que se les esté dando como incentivo para la inversión. Hay una negociación entre iguales, entre el capital y un Estado soberano.

Esa es la relación que hay que establecer en Venezuela. Nada de créditos preferenciales, nada de dólares preferenciales, no, que corran los riesgos que tengan que correr como cualquier empresario capitalista y el Estado establecerá reglas de juego claras y transparentes de obligatorio cumplimiento para todas las partes.

Mientras se avanza hacia otro tipo de relación y sobre la base de reglas de juego claras y transparentes, propongo las siguientes normas para negociar con el capital privado:

1) Ni un dólar más para la burguesía que no esté claramente establecido bajo compromiso de fiel cumplimiento sobre: garantías sólidas de que va a ser gastado con fines productivos y nunca para fines especulativos; demostración de por qué necesita dólares del Estado y por qué no los cubre con sus propios dólares; por qué y para qué los solicita, en qué los va a gastar y cómo; una clara programación de la inversión productiva que va a realizar; una estimación del volumen de producción que va a generar y en cuanto tiempo y en qué cantidad y calidad esa producción entrará al mercado nacional o para las exportaciones que se hayan programado.

Es decir, el Estado debe aplicar las mismas reglas, incluso, más extremas que las que aplican los bancos privados para otorgar un crédito, pues no es deber del Estado conceder transferencias de renta petrolera al capital privado. Es más, mi opinión sincera es que esa transferencia debe liquidarse y que es un grave error, que se siga transfiriendo dólares al gran capital transnacional, lo que incluye a Lorenzo Mendoza y al Sr. Escotet, quien debe estar muy agradecido de que el gobierno no lo haya colocado tras las rejas, cuando el Banco, del cual él es dueño, es el principal involucrado con los delitos cometidos en la frontera con Colombia, recientemente denunciados por el Fiscal General de la República.

Luego, según la revista Forbes, ellos tienen milmillonarias cuentas en dólares colocadas en la banca internacional, donde ellos han "sembrado" el petróleo.

2) Los dólares que se entreguen tendrán el carácter de crédito con las necesarias garantías de que serán devueltos al Estado bajo cualquier circunstancia.

3) La ANC deberá aprobar una ley especial para penalizar las violaciones de esos compromisos con obligación de la devolución al Estado de los dólares entregados con los intereses correspondientes.

4) Establecer como condición la necesidad de un estudio previo que demuestre la necesidad de que el préstamo deba ser entregado en dólares y no como una contrapartida en bolívares en relación a los dólares que el empresario esté solicitando para utilizarlos en una determinada transacción. Es decir, el Estado no está obligado a entregar dólares, sino una equivalente contrapartida en bolívares. Como generalmente estas son peticiones para importar determinados bienes, el Estado tiene que decidir si importa estos bienes y luego el empresario respectivo los cancela en bolívares o qué tipo de transacción puede generarse. Sobre todo, porque ahora existe el Petro y son otras las perspectivas que se abren.

5) Más que entrega de dólares a las que el Estado no está obligado, la negociación debe estar centrada en el establecimiento de las reglas de juego. La rebatiña de dólares debe terminarse.

Ya los empresarios han acumulado suficiente capital apropiándose de la renta petrolera. Ahora que arriesguen su capital. Con seguridad habrá y hay empresarios interesados en invertir en Venezuela.

6) Finalmente, el poder obrero debe ser parte de la supervisión de las acciones del gran capital, como guardián de los intereses de la patria.

domingo, 11 de febrero de 2018

ANALISIS ATILIO BORON: Sabotaje a la democracia en Venezuela


atilioboron.com.ar


 (Por Atilio A. Boron) Dando una vez más cumplimiento a su funesta misión Estados Unidos acaba de sabotear un acuerdo laboriosamente alcanzado entre el gobierno y la oposición venezolana en los diálogos de Santo Domingo.  La carta que el 7 de Febrero hizo pública el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero revela su sorpresa -y, de modo más sutil, su indignación- ante la "inesperada" renuncia por parte de los representantes de la oposición a suscribir el  acuerdo cuando estaba todo listo para la ceremonia protocolar en la cual se anunciaría públicamente la buena nueva . 

Como revela en dicha carta RZ dice que luego de dos años de diálogos y discusiones se había llegado a un acuerdo para poner en marcha "un proceso electoral con garantías y consenso en la fecha de los comicios, la posición sobre las sanciones contra Venezuela, las condiciones de la Comisión de la Verdad, la cooperación ante los desafíos sociales y económicos, el compromiso por una normalización institucional y las garantías para el cumplimiento del acuerdo, y el compromiso para un funcionamiento  y desarrollo plenamente normalizado de la política democrática." (https://www.aporrea.org/oposicion/n320777.html)
https://www.aporrea.org/oposicion/n320777.html
Ramos Allup, Julio Borges, Rodríguez Zapatero en Santo Domingo, 
Este acuerdo, de haber sido firmado por la oposición, ponía fin a la crisis política que, con sus repercusiones económicas y sociales, había desatado una de las más graves crisis de Venezuela en su historia. 

Era también un paso gigantesco hacia la normalización de una situación regional cada vez más crispada por las resonancias del conflicto venezolano. El pretexto sorpresivamente utilizado por la avergonzada oposición fue la renovada exigencia de que las elecciones presidenciales fuesen monitoreadas por el Grupo de Lima, una colección de países (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guayana,  Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía) cuyos gobiernos compiten para ver quien hace gala del mayor servilismo a la hora de obedecer las órdenes emitidas por la Casa Blanca para atacar a Venezuela. El Grupo de Lima no es una institución como la UNASUR, la OEA u otras por el estilo. 

El documento elaborado en la República Dominicana ponía en manos de la Secretaría General de la ONU organizar la fiscalización del comicio presidencial, una institución infinitamente más seria y prestigiada que el Grupo limeño en donde abundan los narcopresidentes,  los golpistas bendecidos por Estados Unidos como los mandatarios de Brasil y Honduras , gobiernos como el de México que hicieron del fraude electoral un arte de incomparable eficacia, o el de Chile, cuyo mayor logro democrático es haber decepcionado tanto a su pueblo que menos de la mitad del electorado concurrió a votar en las últimas elecciones presidenciales. Sin embargo, la exigencia de que este impresentable grupo de gobiernos fuese el encargado de garantizar la "transparencia y honestidad" de las elecciones presidenciales en Venezuela fue el pretexto utilizado para boicotear un acuerdo que tanto trabajo había costado sellar. ¿Cómo explicar este súbito e inesperado cambio en la opinión de la oposición venezolana?
Rex Tillerson y Mauricio Macri en Buenos Aires
Para responder a esta interrogante hay que viajar a Washington. Tal como era previsible para la Casa Blanca la única solución aceptable pasa por la destitución de Nicolás Maduro y un "cambio de régimen", aún si esta opción entraña el peligro de una guerra civil e ingentes costos humanos y económicos. En otras palabras, el modelo es Libia, o Irak, y de ninguna manera una transición pactada entre el gobierno y la oposición, o menos todavía, aceptar la supervivencia del gobierno bolivariano a cambio de algunos gestos de moderación por parte de Caracas. 

Desde la perspectiva geopolítica que informa todas las acciones de la Casa Blanca ningún escrúpulo moral puede interferir en el proyecto de someter Venezuela al yugo estadounidense, esa enfermiza obsesión del imperio para convertir en un protectorado norteamericano a un país que cuenta con las mayores reservas petroleras del planeta y un territorio dotado de inmensos recursos naturales. Para los halcones de Washington cualquier opción distinta a esa es pura sensiblería, y si los políticos de la oposición venezolana creyeron que estas negociaciones serían si no avaladas al menos toleradas por la Casa Blanca cayeron en una infantil ilusión: creer que a Estados Unidos le importa la democracia, o lo que ellos llaman "crisis humanitaria", o la vigencia del Estado de Derecho en Venezuela.  

Al imperio estas cuestiones le son completamente irrelevantes cuando se habla de la inmensa mayoría de los "países de mierda" que constituyen la periferia del sistema capitalista mundial. Por eso no fue casual que la orden de abstenerse de firmar los acuerdos coincidiera con la visita de Rex Tillerson a Colombia, y que fuese el presidente Juan M. Santos quien tuviera la deshonrosa tarea de transmitir el úkase imperial a los representantes de la oposición reunidos en Santo Domingo. 
Juan M. Santos y Rex Tillerson en Bogotá
¿Cómo seguirá esta historia? Washington está tensando la cuerda para tornar inevitable una "solución militar" en Venezuela. Fue por eso que  Tillerson recorrió 5 países latinoamericanos y caribeños, en un esfuerzo para coordinar a nivel continental las acciones de lo que bien podría ser el comienzo de un asalto final contra la patria de Bolívar y Chávez. 

El Comando Sur está alistando personal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Panamá sin otro verosímil propósito que el de atacar a Venezuela. Mientras, la ofensiva diplomática y mediática se extiende por todo el mundo. El Parlamento Europeo ha dado nuevas muestras de su  proceso de putrefacción y redobla las sanciones contra Venezuela, al paso que los sirvientes latinoamericanos y caribeños de Washington se pliegan oprobiosamente a la agresión. Este 8 de Febrero el gobierno de Chile anunció la suspensión de manera indefinida de su participación en el diálogo venezolano porque, según La Moneda, "no se han acordado condiciones mínimas para una elección presidencial democrática y una normalización institucional." Parece que, como una vez dijera José Martí, en Venezuela está llegando "la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz."     

domingo, 13 de agosto de 2017

11 tesis sobre Venezuela y una conclusión escarmentada


aporrea.org

 
Juan Carlos Monedero /

"Y se empeñaba en repetir lo mismo: "Esto no es como en una guerra… En una batalla tienes el enemigo delante… Aquí, el peligro no tiene rostro ni horario". Se negaba a tomar somníferos o calmantes: "No quiero que me agarren dormido o amodorrado. Si vienen por mí, me defenderé, gritaré, tiraré los muebles por la ventana… Armaré un escándalo…"
Alejo Carpentier, La consagración de la primavera
1. Es indudable que Nicolás Maduro no es Allende. Tampoco es Chávez. Pero los que dieron el golpe contra Allende y contra Chávez son, y eso también es indudable, los mismos que ahora están buscando un golpe en Venezuela.
2. Los enemigos de tus enemigos no son tus amigos. Puede no gustarte Maduro sin que eso implique olvidar que ningún demócrata puede ponerse al lado de los golpistas que inventaron los escuadrones de la muerte, los vuelos de la muerte, el paramilitarismo, el asesinato de la cultura, la operación Cóndor, las masacres de campesinos e indígenas, el robo de los recursos públicos. Es comprensible que haya gente que no quiera ponerse del lado de Maduro, pero conviene pensar que en el lado que apoya a los golpistas están, en Europa, los políticos corruptos, los periodistas mercenarios, los nostálgicos del franquismo, los empresarios sin escrúpulos, los vendedores de armas, los que defienden los ajustes económicos, los que celebran el neoliberalismo. No todos los que critican a Maduro defienden esas posiciones políticas. Conozco gente honesta que no soporta lo que está pasando ahora mismo en Venezuela. Pero es evidente que del lado de los que están buscando un golpe militar en ese país están los que siempre apoyaron los golpes militares en América Latina o los que priman sus negocios por encima del respeto a la democracia. Los medios de comunicación que están preparando la guerra civil en Venezuela son los mismos conglomerados mediáticos que vendieron que en Irak había armas de destrucción masiva, que nos venden que hay que rescatar a los bancos con dinero público o que defienden que la orgía de los millonarios y los corruptos hay que pagarla entre todos con recortes y privatizaciones. Saber que se comparte trinchera con semejante gente debiera llamar a la reflexión. La violencia siempre debe ser la línea roja que no debe traspasarse. No tiene sentido que el odio a Maduro ponga a nadie decente al lado de los enemigos de los pueblos.
3. Maduro heredó un papel muy difícil -gestionar Venezuela en un momento de caída de los precios del petróleo y de regreso de Estados Unidos a Latinoamérica después de la terrible aventura en Oriente Medio- y una misión imposible -sustituir a Chávez-. La muerte de Chávez privó a Venezuela y a América Latina de un líder capaz de poner en marcha políticas que han sacado de la pobreza a 70 millones de personas en el continente. Chávez entendió que la democracia en un solo país era imposible y puso sus recursos, en un momento de bonanza gracias a la recuperación de la OPEP, para que se iniciara la etapa más luminosa de las últimas décadas en el continente: Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Kirchner en Argentina, Lugo en Paraguay, Mujica en Uruguay, Funes en El Salvador, Petro en Bogotá e incluso Bachelet en Chile referenciaban esa nueva etapa. La educación y la salud llegaron a los sectores populares, se completó la alfabetización, se construyeron viviendas públicas, nuevas infraestructuras, transportes públicos (después de la privatización de los mismos o la venta y cierre de los trenes), se frenó la dependencia del FMI, se debilitó el lazo con los Estados Unidos creándose la UNASUR y la CELAC. También hay sombras, principalmente vinculadas a la debilidad estatal y a la corrupción. Pero haría falta un siglo para que los casos de corrupción en los gobiernos progresistas de América Latina sumen, por citar sólo un asunto, el coste de la corrupción que significa el rescate bancario. La propaganda de los dueños de la propaganda terminan logrando que el oprimido ame al opresor. Nunca desde la demonización de Fidel Castro fue ningún líder latinoamericano tan vilipendiado como Chávez. Para repartir entre los pobres, hubo que decirle a los ricos, de América y también de Europa, que tenían que ganar un poco menos. Nunca lo toleraron, lo que puede entenderse, especialmente en España, donde, en mitad de la crisis, responsables económicos y políticos del Partido Popular robaban a manos llenas al tiempo que decían a la gente que tenía que apretarse el cinturón ¿Iba Chávez ese "gorila" a frenarles sus negocios? Desde que ganó las primeras elecciones en 1998, Chávez tuvo que enfrentarse a numerosos intentos de derribarlo. Por supuesto, con la inestimable ayuda de la derecha española, primero con Aznar, luego con Rajoy, y la ya conocida participación de Felipe González como lobbista de grandes capitales. (Es curioso que el mismo Aznar que hizo negocios con Venezuela y con Libia luego se convirtió en ejecutor cuando se lo ordenaron. Gadafi incluso le regaló a Aznar un caballo. Pablo Casado fue el asistente de Aznar en esa operación. Luego, cosas de la derecha, celebraron su asesinato).
4. Chávez no legó a Maduro los equilibrios nacionales y regionales que construyó, que eran políticos, económicos y territoriales. Eran una construcción personal en un país que salía de tasas de pobreza del 60% de la población cuando llegó Chávez al gobierno. Hay cambios que necesitan una generación. Ahí es donde la oposición pretende estrangular a Maduro, con problemas mal resueltos como las importaciones, los dólares preferenciales o las dificultades para frenar la corrupción que desembocan en desabastecimiento. Sin embargo, Maduro supo reeditar el acuerdo "cívico-militar" que tanto molesta a los amigos del golpismo. Algo evidente, pues Estados Unidos siempre ha dado los golpes buscando apoyos en militares autóctonos mercenarios o desertores. El ejército en América Latina solo se entiende en relación con Estados Unidos. Les han formado, sea en tácticas de tortura o en "lucha contrainsurgente", sea en el uso de las armas que les venden o en el respeto debido a los intereses norteamericanos. En Venezuela, los mismos que formaron a los asesinos de la Escuela Mecánica de la Armada argentina o que sostuvieron al asesino Pinochet lo tienen complicado (el asalto por parte de mercenarios vestidos de militares a un cuartel en Carabobo buscaba construir la sensación de fisuras en el ejército, algo que a día de hoy no parece que exista). Igual que ha comprado militares, Estados Unidos siempre ha comprado jueces, periodistas, profesores, diputados, senadores, presidentes, sicarios y a quien hiciera falta para mantener a América como su "patio trasero". El cártel mediático internacional siempre le ha cubierto las espaldas. Es la existencia de Estados Unidos como imperio lo que ha construido el ejército venezolano. Los nuevos oficiales se han formado en el discurso democrático soberano y antiimperialista. Son mayoría. Hay también una oficialidad -la mayoría ya jubilándose- que se formó en la vieja escuela y sus razones para defender la Constitución venezolana serán más particulares. Las deficiencias del Estado venezolano afectan también al ejército, aún más en zonas problemáticas como las fronteras. Pero los cuarteles en Venezuela están con el Presidente constitucional. Y por eso es aún más patético escuchar al demócrata Felipe González pedir a los militares venezolanos que den un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro.
5. A esas dificultades de heredar los equilibrios estatales y los acuerdos en la región (la amistad de Chávez con los Kirchner, con Lula, con Evo, con Correa, con Lugo), hay que añadir que la pugna de Arabia Saudí con el fracking y con Rusia, hundió los precios del petróleo, principal riqueza de Venezuela. Esta inesperada caída del precio del petróleo colocó al gobierno de Maduro en una situación complicada (es el problema de los "monocultivos". Basta para entenderlo pensar qué ocurriría en España si se hundiera un 80% el turismo por causas ajenas a ningún gobierno. ¿Sacaría Rajoy siete u ocho millones de votos en una situación así?). Maduro ha tenido que reconstruir los equilibrios de poder en un momento de crisis económica brutal.
6. La oposición en Venezuela lleva intentando dar un golpe de Estado desde el mismo día que ganó Chávez. Venezuela fue el mascarón de proa del cambio continental. Acabar con Venezuela es abrir la espita para que ocurra lo mismo en los sitios donde aún no ha regresado el neoliberalismo. A las oligarquías les molestan los símbolos que debilitan sus puntos de vista. Pasó con la II República en 1936, pasó en Chile con Allende en 1973. Acabar con la Venezuela chavista es regresar a la hegemonía neoliberal e, incluso, a las tentaciones dictatoriales de los años setenta.
7. Venezuela tiene además las reservas de petróleo más grandes del mundo, agua, biodiversidad, el Amazonas, oro, coltán -quizá la reserva más grande del mundo de coltán-. Los mismos que han llevado la destrucción a Siria, a Irak o a Libia para robarles el petróleo, quieren hacer lo mismo en Venezuela. Necesitan ganarse previamente a la opinión pública para que el robo no sea tan evidente. Necesitan reproducir en Venezuela la misma estrategia que construyeron cuando hablaban de armas de destrucción masiva en Irak. ¿O no se creyó mucha gente honesta que había armas de destrucción masiva en Irak? Hoy, aquel país antaño próspero es una ruina. Quien se creyó aquellas mentiras del PP, que mire cómo está hoy Mosul. Enhorabuena a los ingenuos. Las mentiras siguen todos los días. La oposición puso una bomba al paso de policías en Caracas y todos los medios impresos publicaron la foto como si la responsabilidad fuera de Maduro. Un helicóptero robado lanzó granadas contra el Tribunal Supremo y los medios lo silencias. Son actos terroristas. De esos que abren portadas y los telediarios. Salvo cuando suceden en Venezuela. Un referéndum ilegal en Venezuela "presiona al régimen hasta el límite". Un referéndum ilegal en Catalunya es un acto cercano al delito de sedición.
8. El cártel mediático internacional ha encontrado un filón. Se trata de una reedición del miedo ante la Rusia comunista, la Cuba dictatorial o el terrorismo internacional (nunca dirán que el ISIS es una construcción occidental financiada con capital norteamericano principalmente). Venezuela se ha convertido en el nuevo demonio. Así se les permite acusar de "chavistas" a los adversarios y les evita hablar de la corrupción, del vaciamiento de las pensiones, de la privatización de los hospitales, las escuelas y las universidades o de los rescates bancarios. Mélenchon, Corbyn, Sanders, Podemos o cualquier fuerza de cambio en América Latina son descalificados con la acusación de chavistas, ahora que acusar de comunistas o de etarras tiene poco recorrido. El periodismo mercenario lleva años con esa estrategia. Nadie nunca ha explicado qué política genuinamente bolivariana va en los programas de los partidos de cambio. Pero da lo mismo. Lo importante es difamar.Y gente de buena voluntad termina creyendo que hay armas de destrucción masiva o que Venezuela es una dictadura donde, curiosamente, todos los días la oposición se manifiesta (incluso atacando instalaciones militares), donde los medios critican libremente a Maduro (no como en Arabia Saudí, Marruecos o Estados Unidos) o donde la oposición gobierna en alcaldías y regiones. Es la misma táctica que construyó durante la guerra fría el "peligro comunista". Por eso en España, con Venezuela, tenemos una nueva Comunidad Autónoma de la que solamente falta que nos digan al final de los telediario el tiempo que va a hacer en Caracas ese día. De cada cien veces que se dice "Venezuela", noventa y cinco sólo buscan distraer, ocultar o mentir.
9. Venezuela tiene un problema histórico que no ha resuelto. Al carecer de minas durante la colonia, no fue un Virreinato, sino una simple capitanía general. El siglo XIX fue una guerra civil permanente, y en el siglo XX, cuando se empezó a construir el Estado, ya tenían petróleo. El Estado venezolano siempre ha sido rentista, carente de eficacia, agujereado por la corrupción y rehén de las necesidades económicas de los Estados Unidos acordadas con las oligarquías locales. El choque entre la Asamblea y la jefatura del Estado actual debiera haberse zanjado jurídicamente. Señales de la ineficiencia vienen siendo evidentes desde hace tiempo. El rentismo venezolano no se ha superado. Venezuela redistribuyó la renta del petróleo entre los más humildes, pero no ha superado esa cultura política rentista ni ha mejorado el funcionamiento de su estado. Pero no nos engañemos. Brasil tiene una estructura jurídica más consolidada y el Parlamento y algunos jueces han dado un golpe de Estado contra Dilma Roussef. Donald Trump puede cambiar a la Fiscal General y no pasa nada, pero si lo hace Maduro, Jefe del Estado igualmente elegido en unas elecciones, se le acusa de dictador. Una parte de las críticas a Maduro son tramposas porque olvidan que Venezuela es un sistema presidencialista. Es por eso que la Constitución permite al Presidente convocar una Asamblea Constituyente. Gustará más o menos, pero el artículo 348 de la Constitución vigente de Venezuela faculta al Presidente en esa tarea, igual que en España el Presidente del Gobierno puede disolver el Parlamento.
10. Zapatero y otros ex Presidentes, el Papa, Naciones Unidas vienen pidiendo a ambas partes en Venezuela que dialoguen. La oposición reunió en torno a siete millones de votos (si bien es más complicado que puedan llegar a ese acuerdo en torno a un candidato o candidata a la Presidencia del país). Maduro, en un contexto regional muy complicado, con fuertes estrecheces económicas que afectan a la compra de insumos básicos, incluidas medicinas, ha juntado ocho millones de votos (aunque sean siete, según las declaraciones tan sospechosas del Presidente de Smarmatic, que acaba de firmar un contrato millonario en Colombia). Venezuela está claramente dividida. La oposición, como otras veces, ha optado por la violencia y luego no entiende que Maduro sume tantos millones de apoyos. Si en España un grupo quemase centros de salud, quemase escuelas, disparara contra el Tribunal Supremo, asaltara cuarteles, contratara a marginales para sembrar el terror, impidiese con formas de lucha callejera el tránsito e, incluso, quemase vivas a personas por pensar diferente ¿alguien se extrañaría que la ciudadanía votase en la dirección contraria a esos locos?
11. Fracasada la vía violenta, a la oposición venezolana le quedan dos posibilidades: seguir con la vía insurreccional, alentada por el Partido Popular, Donald Trump y la extrema derecha internacional, o intentar ganar en las urnas. Estados Unidos sigue presionando (en declaraciones a un semanario uruguayo, el Presidente Tabaré dijo que votó para expulsar ilegalmente a Venezuela del Mercosur por miedo a las represalias de los países grandes). 57 países de Naciones Unidas han exigido que se respete la soberanía de Venezuela. Como Estados Unidos no logra mayoría para forzar a Venezuela, insiste en inventar espacios (como la Declaración de Lima, sin ninguna fuerza jurídica porque no han conseguido mayoría en la OEA). La derecha mundial quiere acabar con Venezuela, aunque eso le cueste sangre y fuego a la población venezolana. Por eso algunos opositores, como Henry Ramos-Allup, han llamado al fin de la violencia. Venezuela tiene en el horizonte elecciones municipales y regionales. Es el escenario donde la oposición debiera demostrar esa mayoría que reclaman. Venezuela tiene que convocar esas elecciones y es una oportunidad excelente para medir electoralmente las fuerzas. Porque, de lo contrario, el choque que estamos viendo se enquistará y se convertirá en una gangrena terrible. ¿A quién le interesa una guerra civil en Venezuela? No nos engañemos. Ni al PP ni a Trump le interesan los derechos humanos. Si así fuera romperían con Arabia Saudí, que va a decapitar a quince jóvenes por manifestarse durante la Primavera Árabe, o dan latigazos a las mujeres que conducen; o con Colombia, donde van 150 asesinados por los paramilitares en los últimos meses; o en México, donde se asesina cada mes a algún periodista y aparecen fosas comunes con decenas de cadáveres. Penas de 75 años están pidiendo en Estados Unidos contra manifestantes contra las políticas de Trump. Venezuela se ha convertido en España en la 18 Comunidad Autónoma sólo porque el Presidente Rajoy ha tenido que comparecer como testigo por la corrupción en su partido. Es más airoso hablar de Venezuela que de la corrupción de los 800 cargos del PP imputados. Hay ingenuos que les creen. ¿Qué dirán ahora que el grueso de la oposición ha aceptado participar en las elecciones regionales? El pacto entre el PSOE y Podemos en Castilla-La Mancha ha sido presentado por la derecha manchega como el comienzo de la venezonalización de España. Cuánta caradura y cuánta estupidez. Hay gente que les cree. Mientras, el PP guarda silencio ante, por ejemplo, las persecuciones que la dictadura monárquica marroquí hace en España de los disidentes políticos, o encarcela por orden del dictador Erdogan a un periodista crítico con la dictadura turca. ¿Nos va a decir alguien que a estos gobiernos les interesan los derechos humanos?
Conclusión: no hace falta comulgar, ni mucho menos, con Maduro y su manera de hacer las cosas, para no aceptar el golpe de estado que se quiere construir en Venezuela. Estamos hablando de no volver a cometer los mismos errores creyéndonos las mentiras que construyen los medios. Venezuela tiene que solventar sus problemas dialogando. Y es evidente que tiene problemas. Pero dos mitades enfrentadas no van a ningún lado monologando. Aunque a una parte le apoyen los países más poderosos del ámbito neoliberal. Ni el PP ni la derecha quieren diálogo. Quieren que Maduro se entregue. ¿Y cree alguien que los ocho millones de votantes de la Asamblea Constituyente se iban a quedar de brazos cruzados? El nuevo gobierno les reprimiría e, incluso, les asesinaría. Los medios dirían que la democracia venezolana se estaría defendiendo de los enemigos de la democracia. Y volvería a haber gente ingénua que les creería. Desde el resto del mundo, en nombre de la democracia, bastan dos cosas: exigir y alentar el diálogo en Venezuela, y entender que sería bueno no permitir ni al PP ni a las derechas internacionales, empezando por Donald Trump, reeditar una de sus miserias más horribles que consiste en sembrar dolor en otros sitios para ocultar el dolor que construyen en nuestros propios países.