sábado, 22 de diciembre de 2018

Brasil YO LE HICE EL JUEGO A BOLSONARO

Tomado de: http://contratapapopular.blogspot.com/2018/10/yo-le-hice-el-juego-bolsonaro.html

domingo, 21 de octubre de 2018


Hay quienes sostienen que criticar a un gobierno de izquierda es lisa y llanamente hacerle el juego a la derecha. No admiten ningún tipo de crítica, y defienden a quienes consideran “los suyos” tal como defiende la mafia a “la familia”.
Pues lo confieso: me cuento entre quienes han venido criticando desde hace ya mucho tiempo al gobierno del PT y a Lula. Y como es sabido que la gran mayoría de los brasileños me leen, el resultado está a la vista: Bolsonaro será el próximo presidente del Brasil.
Algunos pastos que di a las fieras
En abril de 2010 escribía lo siguiente: 
 
El nuevo presidente del PT, Eduardo José Dutra (ex senador y ex presidente de Petrobrás) fue elegido por el voto directo de unos 500 mil afiliados. No es poca cosa, pero hay que recordar que en 1989, cuando Lula disputó por primera vez la presidencia del Brasil, el PT tenía unos 800 mil afiliados, sobre una población de 150 millones (hoy son más de 190 millones)”.
Es decir, hace ya ocho años se me ocurrió observar que el PT, luego de 8 años de gobierno estaba perdiendo apoyo dentro mismo de su propia base. En 8 años había bajado sus afiliados a la mitad en proporción a la población. Y por otra parte estaba perdiendo a muchos de sus principales líderes, fundadores del PT.
En comparación, el Partido Socialista Unido de Venezuela, contaba en ese entonces con más de siete millones de afiliados (Venezuela tiene unos 28 millones de habitantes), y un casco permanente de alrededor de un millón y medio de militantes. 
 
Mencionaba hace 8 años lo que decía Luis Bilbao (otro que le hacía el juego a la derecha): “Dos períodos de gobierno petista en Brasil significaron un salto adelante en la historia de los de abajo. Sus logros sólo pueden ser desconocidos por ideólogos de la reacción. No obstante, al cabo de ocho años, aparte de no haber resuelto innumerables problemas básicos, el PT no fortaleció la estructura partidaria, no desarrolló un proceso de organización de masas con ejercicio concreto del poder, no ganó más espacio social en capas explotadas y oprimidas y, en consecuencia, no cuenta seguro siquiera el voto de la masa beneficiada por su gobierno”.
Escribía yo por esos días, luego de destacar los indudables logros de los gobiernos del PT: “como contracara, entre otras cosas, luego de 30 años de vida del PT, ya no se percibe en su seno la abrumadora presencia obrera, sindical y juvenil de sus comienzos. Hoy en día, casi todas las empresas consultoras señalan algo que resulta impactante para todo el mundo: más del 80% de la población brasileña respalda a Lula. Algunos señalan que hasta ahora, en el mundo Brasil era sinónimo de Pelé; ahora el símbolo nacional es Lula. Pero la misma opinión pública (sin distinción de clases) que pone por el cielo la figura de Lula, denuesta al PT, lo cual constituye una carga demasiado peligrosa y pesada en la próxima campaña electoral. De hecho, la candidata del PT, Dilma Rouseff (una ex militante del socialdemócrata PDT de Leonel Brizola) cuenta con el 25% de aceptación, según las encuestas, 10 puntos por debajo de José Serra, el candidato del PSDB. No estamos diciendo que las elecciones estén perdidas”.
Por cierto, Dilma ganó las elecciones gracias a su alianza con la derecha de Temer y cía. Y así le fue.
Esa ha sido otra característica de los gobiernos progresistas, el lavantamiento de liderazgos personales, más allá de programas o proyectos. 
 
Señalaba por ese entonces:
Michelle Bachelet entregó el mando a Sebastián Piñera con una popularidad de 84%. Pero luego de 20 años de gobierno progresista, la inmensa mayoría de los chilenos (46%) no simpatiza con ningún partido: un 26% simpatizaba con la Concertación, un 18% con la Alianza, y un 7% con la izquierda extraparlamentaria. Uno de cada cuatro chilenos no se identifica ideológicamente (38%): es decir, no sabe si es de derecha, centro o izquierda. Pero eso no es lo más grave. Las cifras de participación dicen mucho más. Chile es una democracia peculiar: si no te registras en el censo, no votas. De algo más de doce millones de potenciales votantes, sólo se inscribieron 7.145.485; menos que los inscritos para el plebiscito de 1988 (7.251.930). El censo lleva estancado veinte años. Si miramos a la juventud: ¡sólo un 19% de jóvenes hasta los 34 años se registró para votar!”
Lo mismo decía de Tabaré Vázquez: “Al finalizar el mandato de Tabaré Vázquez, su popularidad ascendió al 80%, la mayor con la que culmina su gestión un gobernante uruguayo desde que existen estudios estadísticos. Y sin embargo, a pesar de esos avances y de la popularidad del presidente, el Frente Amplio no pudo obtener el triunfo en primera vuelta, y descendió su votación con respecto al 2005”.
Y traía a colación lo que decía otra que le hace el juego a la derecha, María Luisa Battegazzore: “Lo que aquí interesa es que el peso del elemento personal aumenta en razón directa a la devaluación de lo colectivo y de lo programático. Quién lo hará importa más en la medida que se percibe menos claro, definido y firme el qué se hará.”
Y hace dos años escribía lo siguiente: 
 
Lo que ha venido ocurriendo desde mediados de 2015 hasta ahora ha mostrado la caída lenta pero sin pausa de los progresismos de la región, presagiando tal vez el fin de una “era progresista”.
Algunos analistas apostaban a la continuidad del gobierno Kirchnerista con una victoria de Scioli en Argentina, un triunfo de los candidatos del PSUV y del Gran Polo Patriótico en las elecciones legislativas venezolanas, y a una consolidación del gobierno de Dilma en Brasil.
Nada de esto sucedió, como es público y notorio, sino todo lo contrario. En Argentina triunfó la derecha macrista, en Venezuela la oposición obtuvo la mayoría, y en Brasil el PT perdió el gobierno al ser destituida Dilma en medio de un gran escándalo de corrupción del que no se salva nadie”.
RESPONSABILIDADES
Y en mi desenfrenado juego a la derecha señalé responsabilidades:
Ahora bien, la derecha hace su juego, y está en todo su derecho. Las responsabilidades por las derrotas electorales o institucionales ya ocurridas y por venir, son de las élites progresistas.
En Brasil, es en donde se ha producido el debate más a fondo sobre los años de gobiernos del PT, encabezados por Lula y por Dilma, y es sin duda el más importante a analizar por su proyección global y porque representa -en términos de población y de producción- más de la mitad de la región.
El PT surgió como producto de ex guerrrilleros, sindicalistas, comunidades eclesiales de base, etc, llegó a ser el mayor partido de izquierda de América Latina e impulsó los foros sociales como el de Sao Paulo.
El filósofo Paulo Arantes, referente de esos debates, sostuvo que el país y la izquierda están exhaustos: “Agotamos por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social almacenada a lo largo de todo el proceso de salida de la dictadura”.
Y esa reflexión de Arantes tal vez sea más que válida para muchos de los procesos de los que hablamos, en donde el mayor pecado es haber desperdiciado esa enorme energía social y política que llevó décadas de construcción paciente y permanente.
Como afirma este filósofo brasileño, la energía agotada es de carácter ético, un deterioro social jamás visto, y la resume en «el derecho de los pobres al dinero», lo cual es en su opinión la clave del fin de este ciclo. La izquierda que siempre había priorizado la dignidad de los trabajadores como clase, aparece ahora con una gama de preocupaciones que se centran en administrar en vez de transformar, apostando todo al crecimiento de la economía, a los grandes números, al grado inversor, a los equilibrios macroeconómicos, sin más objetivos.
Un intelectual muy respetado, el sociólogo Francisco de Oliveira (fundador del PT, y cuando el gobierno de Lula puso en práctica reformas neoliberales fundó el PSOL), sostiene algo que también sin dudas es aplicable a los demás procesos de AL; dice que los gobiernos de Lula y Dilma provocaron una gran despolitización de la sociedad, en gran medida porque la política fue sustituida por la administración y porque “se cooptaron centrales sindicales y movimientos sociales”.
De Oliveira habla de una “hegemonía al revés”, para explicar como los ricos aceptan ser políticamente conducidos por los dominados, con la condición de que no cuestionen la explotación capitalista.
El sociólogo brasileño sostiene que “el lulismo es una regresión política”. De hecho, en las elecciones de 2006, cuando Heloísa Helena fue expulsada del PT por negarse a votar la reforma previsional), obtuvo 6,5 millones de votos como candidata del PSOL, casi el 7%.
Finalmente, todos sabemos como terminó la experiencia del PT, envuelto en un escándalo mayúsculo de corrupción, con Dilma destituida y con cientos de procesos judiciales que abarcan a todo el espectro político del Brasil, Lula incluido”.
NO SOLO LA CORRUPCIÓN
Decía también por esos días:
De todas formas, además del fenómeno de la corrupción, otros elementos deben tenerse en cuenta al evaluar si el progresismo fue una regresión o un paso adelante.
Hay quienes sostienen que los progresismos fueron un avance puesto que redujeron la pobreza llevándola a niveles muy bajos en comparación con la historia reciente de todos nuestros países. Esto fue posible por el crecimiento económico (basado fundamentalmente en el valor de las materias primas) que incorporó mas personas al mercado de trabajo, más la aplicación de políticas sociales.
Pero otros, somos de los que evaluamos los avances o retrocesos en términos políticos, además de los económicos. Así como evaluamos las victorias sindicales no por el monto económico de la conquista, sino por el avance en conciencia de los trabajadores a través de la lucha.
En ese sentido, es claro que no hubo cambios significativos en la igualdad (los ricos siguen siendo tanto o más ricos que antes), no hubo reformas estructurales, y en cambio sí se produjo desindustrialización y reprimarización de las economías. Además de una gran extranjerización y concentración de los medios de producción, especialmente de la tierra.
Y desde el punto de vista político, es en donde más se puede sostener -desde mi punto de vista- que los progresismos han significado un retroceso. La política, desde una mirada de izquierda, debe significar el avance en la capacidad de los sectores populares de organizarse y movilizarse para debilitar el poder económico y político de los poderosos, generando las posibilidades de cambio.
En este punto, la energía popular ha sido desgastada por el progresismo. Las críticas a las grandes movilizaciones de 2013 en Brasil por parte del PT porque supuestamente favorecen a la derecha, son un claro ejemplo, pero ya es parte del paisaje progresista la crítica a las movilizaciones de los trabajadores con ese desgastado argumento.
Claro, el problema ahora es como enfrentar a las derechas que vienen por la revancha, con sociedades desmovilizadas y despolitizadas, con una energía social dilapidada por el progresismo”.
Y las derechas vinieron, y encontraron un pueblo desmovilizado. El PT no fue capaz de organizar ni una sola movilización ante el ascenso de Bolsonaro, salvo para alcahuetear a Lula, su líder preso. Las mujeres le dieron en ese sentido un cachetazo al PT con la movilización ELE NAO. 
 
EL AÑO PASADO
El año pasado continué alimentando a las fieras brasileñas (que cada vez me leían más) y dije cosas como estas:
Los hechos están ahí: el PT está mezclado con el PMDB, el PSDB, el PP y otros de la misma calaña, en un enorme proceso de corrupción.
Esa alianza y otras, más o menos coyunturales, que Lula se vio obligado a tejer para garantizarse una gobernabilidad que le permitiese sacar adelante su Presidencia, fue el peaje que los poderes fácticos le impusieron; y no es retórica. Los votos que Lula consiguió durante años para sus propuestas legislativas se obtuvieron a cambio de dinero. En algo así de ‘simple’ consistió el mensalao, el gran escándalo de corrupción que azotó las presidencias de Lula (2003-2010).
No es útil defender a las personas por lo que dicen sino por lo que hacen. Y lo hecho por Lula y el PT deja mucho que desear. Dicen que “el que se acuesta con niños amanece mojado”. Muchos de los corruptos comprobados que están ahora en el gobierno Temer, fueron también parte de los gobiernos del PT, son sus aliados. La dirección del PT traicionó el sueño de la clase obrera brasileña al resolver gobernar el sistema junto con la burguesía y para la burguesía.
La derecha internacional siempre estará coordinando acciones para echar abajo gobiernos progresistas o de izquierda, así como las izquierdas siempre estarán coordinando acciones para luchar contra los gobiernos de derecha (las izquierdas internacionales también coordinan sus acciones, no otra cosa es el Foro de San Pablo, por ejemplo). Pero las caídas de estos gobiernos no necesariamente son el producto de estas coordinaciones. Muchos caen por su propio peso, porque no cumplen con sus promesas, porque se muestran incapaces de transformar lo que se suponía que iban a transformar, porque se corrompen, etc".
Señores que se creen de izquierda: el arma más poderosa que tienen es la autocrítica, para corregir desvíos y errores; los pecados más siniestros que están cometiendo son la autocomplacencia y la arrogancia. Después no se quejen. 
 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Cuba debates constitucionales: El socialismo es una transición hacia otra sociedad


El socialismo es una transición hacia otra sociedad, la comunista. Por Germán Sánchez Otero

13-17 minutes

El intelectual y diplomático cubano Germán Sánchez Otero me ha honrado con enviarme sus propuestas de modificaciones al Proyecto de Constitución que por estos días discutimos en Cuba. Por su extensión y mi escaso tiempo aun no he terminado de leerlas, pero con su anuencia reproduzco de entre ellas, por su sólida argumentación, la relacionada con un tema varias veces abordado en este blog y que ha suscitado no pocas intervenciones en el debate: La pertinencia de explicitar en dicho documento “la  transición socialista hacia una sociedad comunista”;
PÁRRAFO ORIGINAL
  1. DECIDIDOS
  1. a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario, realizó  las  transformaciones  democráticas  e  inició  la construcción del socialismo;
PROPUESTA DE ENMIENDA
  1. a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra, del llano y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario,  realizó  las  transformaciones  democráticas, antimperialistas y anticapitalistas  e  inició  la  transición socialista hacia una sociedad comunista;
ALGUNAS RAZONES QUE SUSTENTAN ESTA PROPUESTA 
Primera: Añado a “las transformaciones democráticas” los conceptos “antimperialistas y anticapitalistas”, porque son tales cambios    sustantivos realizados de modo ininterrumpido junto a los primeros entre 1959 y 1960, los que permiten crear las condiciones  para el tránsito socialista.
Segunda: Se sustituye “construcción del socialismo” por “transición socialista” y más adelante propongo también el verbo “crear” en vez de “edificar” o “construir”, para  enfatizar que la transición socialista es un proceso  creativo, no predeterminado.
A pesar de que se menciona a menudo  el conocido   alerta de Mariátegui – el socialismo no es calco ni copia sino creación heroica–   predomina en el lenguaje político de Cuba  la metáfora “construcción” o “edificación” del socialismo –importada de los textos soviéticos–, como si este fuese un edificio o un puente, del que ya tenemos el proyecto diseñado en todos sus detalles y solo es necesario erigirlo según un cronograma.
Tampoco es fortuito que Fidel,  a principios de este siglo expresara que nuestro mayor error fue haber creído que alguien sabía cómo se hacía el socialismo.   Su juicio está avalado por las experiencias cubanas de mimetismo  y otros errores propios,  y   por  lo ocurrido en procesos socialistas fenecidos o  existentes.  En el fondo es la misma idea: el socialismo no está escrito en las tablas de Moisés, es una transición hacia otra sociedad, la comunista, y hay que crearlo. Y tal  certeza, basada en la teoría original de Carlos Marx,  implica realizar ensayos, cometer errores, tener éxitos y hacer evaluaciones críticas siempre colectivas y democráticas, nunca complacientes ni burocráticas.
En consecuencia sugiero cambiar   el término “construir”    por el  de “crear” u otro equivalente, y el de “construcción del socialismo”  sería más preciso sustituirlo por “transición socialista”.
Tercera: Además,  recomiendo valorar la conveniencia de definir el concepto de socialismo que se alude en la Constitución. Se conoce la diversidad de variantes   que han existido o existen –socialdemócratas, las del llamado socialismo real, las asiáticas, las del  “socialismo del siglo xxi”… – y entre ellas la de Cuba.
En los  años sesenta del siglo pasado intentamos un curso original, quizás lo que hoy en día se denomina en otros países “socialismo con características propias”; luego nos inscribimos durante  14 años en la tradición del socialismo soviético, aunque sin perder ciertas esencias, entre ellas la política exterior independiente,  y más tarde, cuando fracasa allende el Atlántico y también en Cuba el modelo que copiamos  hemos estado más de 20 años buscando redefinir o afinar nuestros conceptos y políticas socialistas.
En mi opinión, el debate en torno al proyecto de nueva Constitución está generando un bagaje de ideas que puede permitir sustentar con mayor rigor que todos los documentos previos, los conceptos hegemónicos en Cuba, o que debieran serlo, sobre un modelo específico de socialismo. El reto es enorme, la oportunidad histórica también y corresponde al Partido interpretarla y  lograr esa definición, consensuada entre  la abrumadora mayoría de los ciudadanos que apuestan por la alternativa  socialista cubana. Existe una extensa bibliografía al respecto, y en Cuba hay varios autores en el campo de las ciencias sociales y en otras disciplinas, que han realizado excelentes aportes en los últimos años.
Cuarta: En la acepción original de Marx y Engels, como es conocido, el socialismo es un período de transición entre el capitalismo y el comunismo.  Desde entonces llovió mucho y en   varias partes.   Diversas teorías y experiencias históricas –fracasadas la mayoría y otras en curso– se han acumulado en más de un siglo de procesos autodefinidos de tal modo desde 1917. Y aunque ese  “tránsito” ha sido más complejo y difícil de desarrollar que lo imaginado por los dos  fundadores de la teoría,   sigue vigente la idea  original de ese período intermedio de mutaciones y contradicciones para crear la nueva sociedad,  proceso  que hoy sabemos puede ser reversible y girar otra vez hacia el capitalismo, aunque la Constitución de uno u otro país declare irrevocable el socialismo. El peligro de tal fórmula pétrea es que pueda  suponerse  inexorable el decurso socialista, tema sobre el que  alertó Fidel en su memorable discurso de la Universidad de La Habana en noviembre de 2005.
Quinta: Por  todo lo expuesto y mucho más que se podría  añadir, recomiendo mantener la referencia al comunismo donde sea necesario, por ejemplo como  está inscrita en el artículo 5 de la Constitución de 1976, que termina diciendo: “(…) hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Esa es nuestra genética teórica y política, y no hay razón para dejar de expresar  tal componente definitorio, que funciona además como la estrella polar en las noches y madrugadas de un mar proceloso,  cuando existen peligros de equivocar el rumbo.
Desde que decidimos declarar en 1961 el carácter socialista de la revolución, asumimos que el objetivo sería el comunismo. Nuestro  pueblo mayoritariamente así lo entendió y por esa aspiración  hemos luchado y han muerto miles de  compatriotas. Debemos expresar el objetivo estratégico más importante y la relación de este con lo que hagamos durante la transición. ¿Transición hacia dónde? El socialismo no termina en una meta o en el piso 9, 23 o 52, como si se construyera un edificio.
No existe tampoco una frontera que se cruza entre el socialismo y el comunismo. La revolución socialista tiene que avanzar de modo ininterrumpido,  y restarle poder de todas las maneras posibles al capitalismo en sus diferentes dimensiones, siempre  basándose en el consenso del pueblo y en la hegemonía del proyecto emancipador. Y la Carta Magna debiera expresar con claridad que el sostén y propulsor primordial  de este es la clase trabajadora en su más amplia acepción, incluidos sus intelectuales orgánicos.
No hay solución de continuidad entre el socialismo y el comunismo: es un proceso histórico cuya naturaleza,  energía y posibilidades de éxito radica en su interconexión y continuidad.
La brújula  durante la transición debiera estar siempre orientada hacia   las máximas aspiraciones, que deben comenzar a conseguirse desde el presente con resultados pequeños y grandes, aunque no sepamos cuánto tiempo demorarán en realizarse plenamente, pues además son impredecibles eventuales retrocesos parciales.  Tales aspiraciones no esperan ya consumadas   en un sitio ideal,  cual  si fuera el Paraíso al que llegaremos algún día si nos portamos bien.
A medio siglo de haber expresado Fidel aquella explosiva idea sobre construir el socialismo y el comunismo en forma paralela, podría ser conveniente analizar su sentido más profundo. Marx concibe el socialismo   como una transición entre el capitalismo y el comunismo no solo en el ámbito económico.    Durante la transición los diferentes procesos forman una totalidad dinámica, interactúan e influyen entre sí, en la perspectiva medular de largo plazo de superar (en un sentido hegeliano) el capitalismo, hasta que en esa larga disputa el universo del trabajo, entendido en todas sus dimensiones –económicas, ideológicas,  políticas y culturales– lo reemplace.  El documento “Conceptualización  del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” lo expresa de este modo:   “constituye un prolongado, heterogéneo, complejo y contradictorio proceso de profundas transformaciones en las estructuras políticas, económicas y sociales”. Útil, aunque genérico.
Sexta: ¿Por qué los adversarios están  de plácemes con que se  haya excluido la mención al comunismo en el proyecto de la nueva  Carta Magna? En las constituciones de los países que hoy se declaran socialistas ha sido  borrada la palabra comunismo. Incluso en Corea del Norte  sucedió   en la reforma de 2009. Pregunto: ¿Por qué Cuba debe hacerlo también?  No creo que debamos seguir  la pauta de las demás constituciones de países que se declaran socialistas,   sino reafirmar y elaborar con el máximo rigor nuestros conceptos sobre el socialismo y el comunismo.  Son suficientes las experiencias negativas de haber copiado varios conceptos  de la Constitución soviética, cuando se elaboró y aprobó la nuestra en 1976.
El argumento de que al mencionarse el socialismo ya incluimos el comunismo, es discutible. Entre otras razones porque existen diferentes modalidades de socialismo, por ejemplo los socialdemócratas siguen llamándose muchas veces de tal modo y la corriente llamada socialismo del siglo xxi tiene algunos  defensores que solo se proponen reformar el capitalismo, o intentar un híbrido capitalista–socialista cuyo destino ha sido o será el fracaso.
Debiéramos transitar nuestro derrotero socialista     consciente y explícitamente hacia el  horizonte comunista.   Lograr que  tal idea sea hegemónica en la  inmensa mayoría de los ciudadanos, o sea la hagan suya porque están convencidos, es una responsabilidad primordial del Partido y su éxito está asociado en primer lugar a que la gente perciba los avances en todos los ámbitos, materiales y espirituales, y a que los ciudadanos y ciudadanas  sean y se sientan actores del proceso.
Sabemos que  Cuba  en solitario o con un grupo de países no podrá alcanzar la sociedad comunista,  pues esta solo podrá existir a escala ecuménica. En eso  los dos alemanes no se equivocaron. Pero debemos recordar que ellos desde su primera proclama arrancan diciendo: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Y  en el párrafo final enfatizan:  “Los  comunistas  no  se  cuidan  de  disimular  sus opiniones  y  sus  proyectos”.
Sin el ánimo de utilizar a Fidel en  nuestra argumentación, me siento obligado a  referir que él defendió con especial vehemencia esta idea, en especial durante la coyuntura de la bancarrota del llamado campo socialista, y en los años posteriores. Por ejemplo,   el 28 de octubre de 1989, cuando se hacía añicos el muro de Berlín expresó: “(…) tenemos que atrincherarnos en las ideas del socialismo y el comunismo más que nunca”.     Y añadió: “¡Pase lo que pase!, seguiremos adelante, ¡pase lo que pase!, seguiremos luchando por el socialismo y por el comunismo; ¡pase lo que pase en el mundo!”.   Y el 3 de junio de 1998  afirmó: “Nosotros sí creemos en las ideas con una firmeza inconmovible, y las defendemos y las defenderemos; y creemos en el socialismo, creemos en el comunismo. Hoy, cuando muchos se asustan de haber hablado alguna vez de comunismo — y los hay por ahí —, nosotros con qué gusto les decimos a periodistas y a estadistas: ‘Nosotros somos socialistas, somos comunistas, y seguimos pensando en el socialismo y en el comunismo’”.
La principal guerra que nos hace el imperio es de índole cultural y por ende no  es casual que nuestros enemigos insistan una y otra vez en el fracaso del “comunismo” y del “socialismo”.  Los adversarios hace mucho tiempo que centran sus ataques en la destrucción de los imaginarios y las prácticas solidarias de los países que se declaran socialistas y de los procesos progresistas y revolucionarios en cualquier lugar del mundo. Es lo que, por ejemplo,   hacen hoy contra la Revolución Bolivariana.
Aunque no se escriba la palabra  comunismo en nuestros documentos, o se mencione en público cada vez menos, nuestros antagonistas  seguirán aludiéndola en relación con el socialismo, porque  pareciera que conocen muy bien el marxismo de Carlos Marx, Engels, Lenin y Fidel.  En sus códigos, no cesan ni dejarán de decir que el socialismo y el comunismo es lo mismo, un infierno que ha fracaso en  todas partes. En el caso de China y Vietnam, reconocen  sus éxitos económicos,  que atribuyen al predominio capitalista, pero señalan que es  autoritario en lo político por no practicar la democracia liberal.
Ejercitar y conocer las ideas sobre el comunismo no es un ejercicio de futurismo o de ciencia ficción, es una necesidad para contribuir a que el metabolismo de la transición socialista nos haga funcionar y desarrollarnos de una manera determinada y no de otra. Por ejemplo en la formación de valores de solidaridad, equidad, justicia social y democracia, donde cada vez más se ejercite el autogobierno del pueblo. Además, con ello estamos contribuyendo desde Cuba a mantener la  vigencia de una utopía de emancipación humana plena,  sometida desde que fue proclamada por el Manifiesto Comunista en 1848 a la  guerra ideológica más completa y  perversa  de todas cuantas  han realizado y seguirán ejecutando las burguesías del mundo. Ahí están ahora Trump y sus compinches reiterándolo cada día y muchos otros en el mundo, como el troglodita Bolsonaro en Brasil y el infame Macri en Argentina, aunque también  son  muy dañinos quienes lo hacen con estilos más refinados. Son  muchísimos, con rostros y modales diversos, y muy poderosos.
Tener plena conciencia de ello nos obliga aún más a crear nuestro socialismo rápido y bien, que es entre todas las formas existentes del internacionalismo la que  apenas se exalta. Y esto es paradójico,  pues  desde nuestras “trincheras”  podemos  suscitar con el éxito del socialismo en la isla efectos de demostración que incentiven a otros pueblos  en sus luchas y búsquedas.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Recordando Allende Chile a 45 años del golpe militar

ORIGINAL:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246128&titular=la-cuadratura-del-c%25EDrculo%3A-chile-a-45-a%25F1os-del-golpe-militar-


rebelion.org

Tomándole el pulso a “la vitrina del neoliberalismo”

Chile a 45 años del golpe militar



20-25 minutes



En medio de contiendas y escaramuzas electorales y de la conformación del nuevo gobierno, la gubernamental encuesta Cassen ha informado a los chilenos que en 2017 la desigualdad aumentó y que los sectores mas pobres empeoran. La realidad es mucho mas grave que los resultados que arroja esta encuesta ya que solo ha medido a las disparidades entre el 10% del ingreso de los mas ricos y el del 10% de los mas pobres (39.1 veces). Estudios anteriores de fuentes académicas han demostrado que las peores disparidades se encuentran entre el 1% o el 0,1% de los mas ricos y el resto de la población. También han demostrado que las disparidades aumentan aun mas si se incluyen las cargas impositivas en este cálculo (López et all, 2013).

El Estado Chileno continua incumpliendo las Convenciones y Convenios sobre Derechos Humanos (civiles, sociales, económicos, ambientales, de género, de pueblos originarios, etc.) que ha ratificado, por lo que le son de obligado cumplimiento, e ignorando las amonestaciones que sistemáticamente recibe desde los organismos inter-gubernamentales. Sigue aplicando la Ley Antiterrorista, creando un clima de inusitada inseguridad y violencia, especialmente en contra de el Pueblo Mapuche que lucha por recuperar sus tierras (UDP, 2017). Como si todo eso fuera poco, la Corte Suprema de Justicia dejaba en libertad condicional a graves violadores a los derechos humanos, obligando a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a pronunciarse argumentando que “el Estado Chileno tiene la obligación internacional de no dejar impune estos tipos de crímenes”, refiriéndose a delitos de lesa humanidad cometidos por los militares durante la Dictadura Chilena.

Contradictoriamente, la misma Corte Suprema ordenó el decomiso de 1,6 millones de dolares a la familia del Dictador, originados en la millonaria malversación de fondos públicos que acometió Augusto Pinochet junto con cómplices y testaferros, y que depositó en diversas cuentas en el Banco Riggs en Estados Unidos de Norteamérica. Rocambolesco caso ya que la Corte de Apelación había ordenado previamente levantar el embargo sobre todos los fondos mal habidos, y restituirlos en su totalidad a la familia Pinochet. Claro está que siendo lo decomisado una pequeña fracción del total de fondos malversados al Estado Chileno por el Dictador, la suave condena no deja de ser una prebenda mas a esa familia. Según se argumentó, la fracción mayor ya habría prescrito durante los 14 años que duró la investigación y ya había fallecido el autor del delito. Cabe agregar que fue el Subcomité Permanente de Investigación del Senado de los EE.UU. y no la Justicia Chilena quien hizo público este delito (Walder, 2018a). Lo que queda claro es que al Estado Chileno y a la sociedad en su conjunto, les preocupa mas los crímenes financieros de la Dictadura, que los de lesa humanidad.

La idea de la participación social, aunque sea en su grado mínimo, como es la participación electoral, es cada vez mas ajena a la sociedad chilena. Por eso, buenos son aquellos que se agrupan para denunciar la violación de algún derecho reconocido, aunque la simple denuncia no sea suficiente para cambiar la situación. Por eso, mejores son aquellos que se avocan a la tarea de unir en un mismo esfuerzo a varios de los grupos en lucha. Tarea que en Chile está resultando ser muy difícil, especialmente considerando la ausencia de las clases trabajadoras como actor organizado. Conservar cualquier unión pasajera, aun mas difícil, con lo que se priva a la escena nacional de una alternativa emancipadora al dominio del gran capital.

Tropezando dos veces con la misma piedra: elecciones presidenciales 2017

Los múltiples gobiernos de la Concertación por la Democracia y del refrito que la continuó, la Nueva Mayoría (NM), que esta vez incluía al Partido Comunista (PCCh), pudiendo haber revertido parte del daño de la Dictadura, no lo hicieron y ni siquiera lo intentaron. Prefirieron seguir una política de acuerdos con la ultra-derecha y con los militares, contraria a a las demandas de los movimientos sociales. Lamentablemente, de esta política de acuerdos anti-populares, no se exime de su cuota de responsabilidad la Central Única de Trabajadores (CUT). El segundo mandato gatopardista de Michele Bachelet, política neoliberal apoyada por el gran capital, que gusta en llamarse socialista y progresista, que no realizó las reformas a las que se comprometió, que no logró gobernar ni siquiera a su propia coalición, y que se caracterizó por la corrupción, terminó con un indice de popularidad de tan solo el 15%.

En las ultimas horas en el poder, la Presidenta Bachelet, repitiendo una jugada de su período anterior, mandó una serie de proyectos de ley al Congreso ignorando los intereses populares y devolviendo los favores concedidos a sus beneficiarios de siempre. Entre estos, el yerno del Dictador Pinochet, el ahora magnate Julio Ponce Leroux, con quien, entre gallos y media noche, firmaron un contrato para concederle la explotación del litio – del cual los mas grandes yacimientos se encuentran en Chile y Bolivia. El Estado Chileno se inhibe así de participar no solo en la explotación del litio sino también en su industrialización, consolidando su posición vulnerable en la economía mundial como país extractor y exportador de materias primas. De paso, se le entrega un certificado de decencia a un gran corrupto (Walder, 2018b). La Concertación/NM se mantuvo así por el camino que la llevó décadas atrás a des-nacionalizar el Cobre, “el sueldo de Chile”, que había nacionalizado el gobierno del Presidente Allende, con unanimidad parlamentaria.

En Diciembre de 2017, los pocos chilenos que decidieron votar, como si algo fuera a cambiar, re-eligieron al aun mas derechizado empresario ultraneoliberal, Sebastián Piñera con un programa de gobierno similar al de la NM. Los Chilenos han vuelto a tropezar con la misma piedra. Ya lo hicieron antes re-eligiendo a una nada merecedora Michele Bachelet. La única diferencia es que Piñera no intenta ocultar su postura política bajo ínfulas “progresistas”. Se refuerza así el proyecto de la derecha de rebaja de impuestos para el empresariado y de recortes presupuestarios para la población, en ausencia de una alternativa de izquierda que desenmascare al modelo neoliberal y logre eliminar la trampa mortal que significa la actual Constitución heredada de la Dictadura, que lo hace inamovible.

Para explicar lo que pareciera inexp l icable, el equipo de la Revista Punto Final, obligado al cierre, en carta de despedida a su público afirma: “ Lo que tenemos en Chile es una dictadura del pensamiento único impuesto por el poder del dinero. Esa tiranía ha modelado una cultura conservadora, racista y mezquina que garantiza la sumisión del pueblo al orden capitalista neoliberal. Los gobiernos pos-dictadura , sin excepción, se han negado a apoyar a los medios independientes y por tanto se han prestado para ahogar el pluralismo de opinión e información” (Punto Final 2018) . Esto, unido a los bajos niveles de educación mercantilizada, han dado origen a una masa a-critica , incapaz de entender la raíz de sus problemas ni de vislumbrar soluciones, muy proclive a tender hacia la política identitaria o de grupo de semejantes en el mejor de los casos, o al individualismo, la competitividad descarnada, el consumismo, el emprendimiento individual y la a-política en la mayoría de los casos.

La crisis de legitimidad de la política durante la mal llamada democracia pos-dictadura, en un contexto de inusitada corrupción y de complicidad de la política con los negocios, que afecta a ambas colaciones, incluso a la familia de la ex Presidenta, tiene en el nuevo gobernante, a uno de sus mayores exponentes. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas y Carabineros tampoco se excluyen de este práctica criminal que unido a la impunidad, ha puesto en crisis a la institucionalidad pública y ha terminado de destruir las bases de la cultura política del pueblo chileno. Grandes empresas nacionales y extranjeras, en especial la mal-habida empresa del yerno de Pinochet, han financiado y condicionado la política. La corrupción se ha perfeccionado, está bien vista y se ha instalado como una cultura.

La gran diferencia con el pasado “democrático” reciente, es que en esta ocasión, eliminado ya el sistema binominal, irrumpe en la contienda electoral una tercera opción que canaliza buena parte del descontento, especialmente el de la clase media. Creado a partir de los movimientos sociales, el Frente Amplio (FA) se constituyó en la tercera fuerza política con un 20% de los votos, 20 diputados, un senador y 21 consejeros regionales. Aunque se suponía ser de izquierda, su afán de atraer votantes lo fue alejando de esa posición, demostrando no tener una ideología clara. Algunos de sus lideres mas conocidos declararon públicamente no ser ni de izquierda ni de derecha. Mas claro aun, durante la campaña, por congraciarse con el electorado y con los dueños del patio trasero latinoamericano, algunos representantes del FA, incluso su candidata presidencial denigraron logros pasados y presentes de las clases populares en Chile y en América Latina.

El FA “representa a sectores de clase media ilustrada que no se ha ampliado al mundo popular” dice el historiador Mario Garcés (2018). Por el contrario, el riesgo es que sea cooptado al aliarse aun mas lejos de los sectores populares. El electorado no los premió y no los permitieron pasar a segunda vuelta. El candidato de la NM solicitó su apoyo en esa segunda vuelta pero no estuvo dispuesto a incorporar en su programa las principales propuestas con que el FA condicionaba este apoyo, por lo que terminó perdiendo la elección.

El momento político fomenta la búsqueda de nuevas alianzas. El Partido Socialista (PS), intentando rebotar de la debacle de su alianza con la Democracia Cristiana (DC) (Concertación/NM), intenta ahora una alianza instrumental con el FA con fines electorales futuros. Siendo el FA un conglomerado de diversas opciones políticas o anti-políticas identitarias, de lograrse esta convergencia, se alejaría cualquier posibilidad de una alianza anti-neoliberal y de un renacer de la política en Chile. Durante el Acto Aniversario del PCCh, su Presidente reconoció la derrota política electoral en su alianza con la NM y llamó a “una nueva convergencia social y política, de mayor cercanía con el pueblo, mas amplia y diversa”, incluyendo un amplio abanico de posibles “coordinaciones” que incluye sólo a “algunos integrantes del FA” (Teillier, 2018).

Al describir a la dispersión de la “verdadera izquierda”, Garcés dice: “Hace mucho rato que somos un archipiélago, no alcanzamos a generar lazos de comunicación, intercambio, reflexión colectiva, sobretodo los grupos políticos” (Garcés, 2018). En consecuencia, la descomposición de la Concertación/NM, y muy especialmente de la DC; la crisis de identidad del PCCh al haber jugado a perdedor junto con la centro-derecha , ha hecho que la oposición al gobierno de ultra derecha, haya recaído sobre los escuálidos hombros del FA.

La necesidad de un instrumento político que haga posible la construcción de una nueva hegemonía.

El desarrollo capitalista no unifica, sino que diferencia y desarma a los diferentes sujetos de cambio . L a clase trabajadora, ahora mucho menos homogéne a e incapaz de ser el sujeto inmediato transformador , debilitada por los procesos de flexibilización laboral, subcontratación, emprendimientos autónomos y por el ataque sistemático a la sindicalización, ha ido perdiendo su identidad de clase.

Dentro del amplio campo de la clase media empobrecida y carente de servicios públicos, no hay intención de cambio porque la cultura impuesta por el neoliberalismo los ha convencido de que el modelo es exitoso y de que lo único que falta es que ellos logren sumarse a esa sociedad de consumo. Por otra parte, temen perder el trabajo y con ello su capacidad de seguir endeudándose.

En el contexto de los inusitados niveles de corrupción en que se ha sumergido la política Chilena en los últimos 44 años, cobra un justificado vigor la vieja idea impulsada desde la Dictadura de que involucrarse en política es malo. Esta arraigada cultura y la negativa a asumir riesgos, debilita a los movimientos de excluidos que, desanimados por su impotencia, se ven disminu ir y se fracturan cada vez más en busca de reivindicaciones cada vez mas puntuales en las que pueden identificarse.

En una sociedad fragmentada, tanto dentro del campo popular como del sector ilustrado que busca un cambio real en la sociedad, hay la necesidad de trabajar para crear una nueva hegemonía. Para ello no es suficiente que un sector que se ha fogueado en las luchas estudiantiles, anuncie que el modelo está agotado y que hay que votar en contra de las dos coaliciones que lo sustentan.

Lograr un instrumento político transformador será complejo, no solo para aprovechar las bondades de su heterogeneidad sino para conducir un proyecto común, con una dirección política conjunta que opte por el poder sin limitarse solo al plano electoral. Para crear ese instrumento político exitoso que revierta las correlaciones de poder existentes , es imprescindible comenzar por cambiar la cultura política existente. Habrá que construir una cultura de educación popular capa z de denunciar permanentemente al neoliberal ismo y de desmontar en todas sus formas a las ofensivas políticas de la derecha destinadas a reforzar el poder del capital.

El FA, no ha logrado constituirse en ese instrumento

Al momento electoral presidencial de fines de 2017, el FA estaba compuesto por 14 orgánicas (movimientos o partidos políticos) y múltiples frentes (sectoriales). Su objetivo explicito e ra cambiar Chile. “ Trabajamos para recuperar nuestras vidas, nuestra educación, salud, vejez, vivienda y los recursos naturales de quienes hoy lucran con nuestros derechos”. “ ¡Que la política sea de todos y todas! ” (FA, 2017).

En los años recientes, si bien la lucha de los estudiantes, últimamente la de las mujeres, y la lucha de siempre del pueblo mapuche han sido destacables, no han dejado de ser grupos de interés que se movilizan en función de su propia parcela de injusticia. El riesgo consiste en que cualquier vínculo entre l os movimientos sociales no logra ser duradero pues al prima r el interés particular de cada movimiento , inmediatamente surge aun mas dispersió n en ausencia de mecanismos de acumulación política . A pesar de s u probada capacidad de identificación y denuncia de los problemas de la sociedad, los movimientos sociales s e debilitan a l combatir los problemas de un o en un o; al ignora r la interdependencia entre todos ellos; al carecer de la capacidad para identificar a sus causas y a las estructuras subyacentes de l poder; y al carecer de la capacidad para definir una ideología y un proyecto común que plante e formas efectivas de resolverlos.

Si bien l a política identitaria efectivamente trajo cambios progresistas en algunos asuntos concretos y visibilizó sectores de la sociedad antes invisibilizados, no amenaza al neoliberalismo, al imperialismo ni a ninguna de las grandes estructuras de poder que mantiene n la opresión . L a única propuesta realmente estratégica surgi ó e n 2013 cuando los estudiantes dieron un salto cualitativo al llamar al fin del lucro en la educación vinculándolo al cambio de la política fiscal y al cambio constitucional por la vía de una Asamblea Constituyente. La Concertación/NM fue rápida en detectar el peligro que aquello significaba par a sus inconfesados intereses espurios y a cooptar la con un proyecto de cambio constitucional falsamente participativo, entregado al comprobadamente corrupto y antidemocrático Parlamento . H asta el día de hoy, Chile se mantiene maniatado por la Constitución de Pinochet.

El hecho de estar representado en algunos municipios, en el parlamento y en los movimientos sociales, como lo está el FA, no es suficiente. S u participación en comisiones parlamentarias y mesas de trabajo donde lo que se pretende es encausarlo hacia la rancia política de los acuerdos, estrategia política de cooptación, utilizada y refinada por los gobiernos de la Concentración/NM, lo debilita. Se traicion a n los principios fundamentales necesarios para lograr el cambio estructural, y a la vez se legitima al gobierno de ultraderecha . No están siendo capaces de identificar las trampas que se les tiende desde el poder y de desmarcarse de quienes durante años practicaron el diálogo y el consenso que sólo sirvió para que la derecha neoliberal y conservadora saliera fortalecida.

Por otra parte, e l FA ha tenido serias dificultades en lograr la convergencia entre sus propias fuerzas. E n su función parlamentaria ha dado un triste espectáculo al no asum ir una posición conjunta en cuestiones de primordial importancia, y al votar en contra de uno de los suyos, apoyando postulados de la derecha . La inorganicidad que funcionaba en cada uno de los movimientos sociales no funciona en la política parlamentaria. N o ha n visto la necesidad de encausa r las movilizaciones hacia un proyecto de país aunque hayan presentado un programa electoral . El no tener un proyecto claro por el cual luchar y el no identificar mecanismos para ponerlo en marcha, demuestra que el FA con su sub-sistema de partidos atomizados está muy lejos de alcanza su madurez política.

El propio Jorge Sharp, Alcalde de Valparaíso y una de las voces mas prestigiosas y coherentes del Frente Amplio ha dicho que “hay que dejar l a calculadora electoral para buscar una participación que vaya mas allá del voto”...“porque implica tener luces cortas”, al advertir que las bases frenteamplistas no han vuelto a ser convocadas por la coalición (Sharp, 2018). Por el contrario, el convoca a una lógica de participación mas substantiva y a discutir sobre el modelo de desarrollo de Chile y sobre una estrategia para impulsar un programa de transformaciones democráticas mas allá del neoliberalismo.

La cuadratura del círculo:

L os múltiples retos a enfrentar por los chilenos, de momento casi equivalen a l desafío delograr l a cuadratura del circulo. E l primer reto a plantearse consiste en c omo puede la izquierda armar un instrumento político viable electoralmente que represente a un amplio grupo de personas movilizadas en aras de un proyecto común, y que al mismo tiempo sea aceptable para un electorado que se ha despolitizado durante décadas.

El siguiente reto consiste en como puede la izquierda construir un proyecto político estratégico que surgiendo de las luchas sociales existentes, incluya además a las agendas pendientes, vaya mucho mas allá de la mera suma de demandas sociales y golpee certeramente a las actuales estructuras de poder. Para esto resulta imprescindible conocer la propia historia, la raíz de los problemas, e identificar a los poderes nacionales e internacionales enemigos de un proyecto emancipador. Ignorarlo, lleva irremediablemente a mantenerse dentro de la p rotesta pero sin propuesta.

Por ultimo, el reto además consiste en como puede este nuevo instrumento político aumentar el poder de los votos, sin tender hacia el centro político, como ya se hizo por parte del FA en las elecciones de 2017. Sin el poder de los votos se aleja también la vocación de poder para el cambio.

Por consiguiente, corresponde renovar esa lucha estratégica que mirando hacia el bien común, con visión sistémica, sea capaz de desmontar las ofensivas políticas destinadas a reforzar el poder del capital. H ay que aunar esfuerzos, cambiar la cultura política existente, ganar elecciones, crear instituciones, recuperar a la política pública y generar su financiamiento. Por eso, e l proyecto de una Asamblea Constituyente sigue siendo válido, necesario y urgente. El pueblo chileno necesita despertar, resolver sus retos y emprender la vía emancipatoria .

Referencias:

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) , 2018. Resolución 186/18. http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/185.asp

Garcés, Mario. 2018. ¿Chile Gira a la Derecha? Entrevista do por Arnaldo Pérez Guerra. Punto Final, edición Nº893, 26 de Enero 2018.

Lilla, Mark. 2017. El Regreso Liberal. Editorial Debate

López, R., Figueroa, E. y Gutiérrez, P. (2013) La Parte del León: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso en Chile (Santiago: Facultad de Economía y Negocios, Departamento de Economía, Universidad de Chile), http://www.econ.uchile.cl/uploads/publicacion/306018fadb3ac79952bf1395a555a90a86633790.pdf

Mayol, Alberto y Andrés Cabrera. 2017. Frente Amplio en el Momento Cero. Editorial Catalonia, Santiago de Chile.

Punto Final. 2018. Carta de despedida del equipo de Punto Final.

Ruiz, Carlos y Victor Orellana. 2018. Dilemas de la Consolidación del Frente Amplio, http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2018/07/04/dilemas-de-la-consolidacion-del-frente-amplio/

S harp, Jorge, 2018, El Frente Amplio está en el Peligroso Camino de Parecerse a una Fuerza mas en el Escenario Político. Entrevistado por Carolina Aninat, La Tercera, 4 de Agosto.

Teillier, Guillermo. 2018. Discurso Acto Aniversario del P artido Comunista, http://www.pcchile.cl/npcchile/2018/06/11/conozca-discurso-central-de-guillermo-teillier-en-acto-aniversario-apoyo-a-lucha-feminista-oposicion-firme-y-unitaria-compromiso-irrenunciable-a-demandas-de-dd-hh/

UDP (Universidad Diego Portales), 2017. Informe de Derechos Humanos 2017. Centro de Derechos Humanos, Facultad de Derecho UDP, S antiago de Chile.

Walder, Paul. 2018 a . El Fin del Caso Riggs: la Corte “premia”a la familia Pinochet con una suave condena. El Clarín de Chile, 30 de A gosto.

Walder, Paul, 2018b. Certificado de decencia para Ponce Leroux. El Clarín de Chile, 26 de Enero.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 4 de septiembre de 2018

STEPHEN SEFTON. Nicaragua: Mentiras, malditas mentiras y el New Yorker


Tomado de: insurgente.org





El artículo de Jon Lee Anderson en Rd New Yorker “Noticias y disturbios en Nicaragua falso”, confirma que la empresa matriz Condé Nast, su élite orientada al consumidor,  ha optado por retornar la publicación a sus orígenes en 1925, como un “cómico de 15 centavos”.
La mezcla de chismes, invenciones, fantasías y ficciones de Anderson se adapta perfectamente a la comercialización de marca de élite de lujo de sus jefes. Él y los editores de The New Yorker, han engañado groseramente a sus lectores al publicar falsas propaganda de la oposición nicaragüense, como si se tratara de un artículo de opinión legítimo. Pero dentro de esto han contrabandeado el modus operandi de guerra psicológica, estándar del periodismo chapucero, las mentiras directas y las insinuaciones astutas, repetidas una y otra vez.
La función política doméstica del farrago de Anderson es seducir a los liberales en su audiencia al tergiversar el cambio de régimen de derecha que se intentó en Nicaragua como progresivo. El golpe fallido fue apoyado por Mike Pence, Marco Rubio, Ileana Ros Lehtinen, Bob Menéndez y Ted Cruz. Ningún liberal estadounidense que se respete a sí mismo se alineará voluntariamente con esas figuras políticas derechistas de Estados Unidos. Entonces, para darle a su audiencia liberal una coartada política satisfactoria para apoyar el cambio de régimen derechista en Nicaragua, Anderson recicla la ficción de que su buen amigo Sergio Ramírez y su camarilla, quienes fueron los principales promotores del golpe fallido, representan una opción política progresista en Nicaragua y que el Movimiento Sandinista de Renovación, fundado y dirigido por RAM´IREZ durante muchos años, no es un partido político de centro-derecha en el espectro político de Nicaragua, como lo ha sido desde sus inicios en 1994.
Una función política menos obvia del artículo del New Yorker es cómo cubre la colonización corporativa de la industria global de derechos humanos para avanzar en el asalto empresarial global a la soberanía nacional, cuyo intento más reciente de cambio de régimen en Nicaragua es el más reciente. Superficialmente, los patrones e instigadores del intento de golpe fueron el gobierno de los EE. UU. Y los políticos de derecha, pero simplemente se burlan de la oligarquía gobernante de los Estados Unidos, que también se ha infiltrado profundamente en la Organización de las Naciones Unidas y sus diversas filiales.
Así que, realmente, el artículo de Anderson representa un esfuerzo de guerra psicológica de múltiples capas que explota reclamos falsos de derechos humanos y la idealización de los medios sociales de la juventud y el despliegue de esos motivos al servicio de sus jefes en Condé Nast. Poner el ataque a la soberanía nacional de Nicaragua en esos términos hace que el tratamiento de élite cómico de Anderson sobre la crisis en Nicaragua valga la pena desmantelar la historia pieza por pieza para comprender más a fondo cuán profunda y deliberadamente los editores del New Yorker han intentado engañar a la gente.
Los puntos son citas del artículo de Anderson, cada uno seguido por el comentario correctivo pertinente:
  • Daniel Ortega anunció recortes a los beneficios de la seguridad social, junto con aumentos en las contribuciones de los trabajadores

Ninguno de los reclamos es correcto. La medida de reforma mantuvo y protegió los beneficios existentes y extendió la cobertura de salud para los pensionistas a cambio de un impuesto del 5%. Las medidas contradijeron las propuestas del sector empresarial de la oposición para recortar los beneficios y la cobertura. La principal organización de pensionistas del país estaba de acuerdo con el cambio propuesto destinado a defender la sostenibilidad del sistema de seguridad social. El principal cambio fue un aumento del 3,5% en las contribuciones de los empleadores, y se solicitó a los trabajadores que contribuyeran con un 0,75% más. Es por eso que los empleadores rechazaron el acuerdo. Querían recortar los beneficios, cortar la cobertura y privatizar las clínicas de salud de la seguridad social.
  • (sobre Daniel Ortega) una sensación generalizada de que su familia y algunos compinches se habían enriquecido a expensas del país

Solo semanas antes de la crisis, Daniel Ortega y Rosario Murillo obtuvieron calificaciones de aprobación de más del 70%. Incluso la encuestadora Latinobarómetro de centroderecha regional calificó a Daniel Ortega como el líder más popular en la región. No existe evidencia confiable alguna para el reclamo de Anderson que sea idéntica a la falsa propaganda de los líderes de la oposición. Entre ellos, incluso Sergio Ramirez ha reconocido que Daniel Ortega no se ha enriquecido.
  • Los estudiantes se unieron a los jubilados ancianos en las calles para protestar, y la policía de Ortega abrió fuego

Casi ningún jubilados participaron en las protestas originales el miércoles 18 de de abril de XX y el jueves 19 de de abril de XX , la gran mayoría eran estudiantes y activistas de la oposición, posteriormente reforzados con delincuentes pagados y jóvenes en paro. Nadie murió el miércoles 18 de de abril de XX . El jueves 19 th tres personas murieron, un policía, un partidario sandinista y un transeúnte todo por matones de la oposición. Desde el viernes 20 de abril de XX a domingo 22 de abril nd la policía se vieron obligados a defenderse contra ataques armados y en defensa de las oficinas municipales y otras propiedades en Managua, Masaya, Granada, Diriamba, Jinotepe, Chinandega, León, Estelí y Bluefields.
Solo en Estelí, violentos manifestantes de la oposición hirieron a 16 trabajadores municipales y 18 policías durante una batalla campal que duró cinco horas con testigos que afirmaban que las armas de fuego eran utilizadas por hombres armados de la oposición. El lunes 23 , el noticiero opositor Confidencial, financiado por el gobierno de Estados Unidos, afirmó que 23 personas habían muerto. Posteriormente, varios de los presuntos muertos de la oposición aparecieron quejándose en las redes sociales de que estaban vivos y bien, y pidieron que sus nombres no fuesen manipulados de manera falsa. De las víctimas restantes, más de la mitad eran policías, simpatizantes sandinistas o transeúntes. Nunca hubo “masacre estudiantil”.
  • … Masaya, que está flanqueada por un volcán activo y un lago de cráter, tiene pocos caminos de entrada y salida

De hecho, Masaya tiene diez carreteras principales para entrar y salir, y una gran cantidad de caminos laterales y pistas.
  • jóvenes partidarios en todo el país bloquearon las calles con barricadas de adoquines para contener las fuerzas del gobierno

Los representantes de la oposición en la Alianza Cívica que se agrupan a sí mismos admitieron en el Diálogo Nacional televisado que el objetivo principal de las barricadas y las carreteras era ejercer presión económica sobre el gobierno. El testimonio abunda, aquí , aquí y aquíde ex activistas de la oposición, de que los barricadas y barricadas fueron operados por criminales. El testimonio también abunda sobre cómo estos delincuentes extorsionaron dinero a las personas que necesitan pasar los controles para seguir con sus vidas y sus negocios. Desde el principio, el gobierno mostró una gran moderación para evitar la pérdida de vidas. Para mayo 16 de jula Conferencia Episcopal mediadora, abiertamente del lado de la oposición, exigió que el gobierno retirara a la policía a sus estaciones como una condición previa para el inicio del Diálogo Nacional. Por el bien de una oportunidad de paz, el gobierno estuvo de acuerdo. Pero esa imposición de los obispos y la Alianza Cívica dejó a la población en general a merced de los criminales y los extremistas violentos de la oposición de los que dependía la Alianza Cívica para operar los bloqueos de carreteras y las barricadas.
  • En junio, los manifestantes en Masaya declararon a la ciudad ” territorio libre del dictador “, territorio liberado del dictador. Ortega, insistiendo en que eran terroristas, comenzó a tratar de desalojarlos. El asalto no fue liderado por soldados sino por combatientes paramilitares

Los manifestantes en Masaya sitiaron la estación de policía local y la atacaron todas las noches con pistolas de mano, rifles de asalto y morteros caseros. La policía sitiada tenía el poder de fuego para hacer retroceder a sus atacantes, pero no para evitar graves pérdidas de vidas. Aquí está el video policial de ese asedio.
  • Casi todos los días hubo batallas, entre rebeldes armados con morteros caseros y tirachinas y partidarios de Ortega con armas militares.

Este es quizás el más grave de todos los errores atroces en el artículo. Testigos en Masaya confirman que mientras los manifestantes decían tener solo armas caseras, en la práctica cuando la policía ingresó para recuperar el control de la ciudad tenían múltiples armas (fusiles AK47, rifles, minas terrestres, bombas de contacto, cócteles Molotov, etc.) que eran en exhibición abierta en las calles ocupadas. Cada noche, un grupo completamente armado se reunía y atacaba la estación de policía usando armas de fuego tanto caseras como regulares: la policía no podía abandonar su estación durante 45 días. Ver el video policial .
Anderson tampoco menciona ninguno de los actos horrendos llevados a cabo por la oposición en Masaya, que incluyen:
Tiendas de saqueos: más de una docena de negocios fueron allanados y televisiones, motocicletas, etc. robadas
– Edificios públicos en llamas – el ayuntamiento, el centro de madres, la fiscalía, el depósito municipal (y sus vehículos), el mercado turístico y la escuela secundaria principal fueron destruidos
– Saqueo o incineración de casas sandinistas – estos incluyen la casa del hermano del alcalde, la casa del ex alcalde, la casa de un médico y muchos más
– Matar a la policía en Masaya – José Abrahan Martínez (fusilado el 3 de junio), Gabriel de Jesús Ruiz Vado (torturado y luego asesinado, 15 de julio), Kelvin Javier Rivera Laínez (fusilado en el relevo de Monimbó, 17 de julio)
– Intimidación, amenazas y tortura de funcionarios y simpatizantes sandinistas durante un período de tres meses, incluida la expulsión de personas en público y la violación.
– Cierre forzado de la mayoría de las empresas y todas las escuelas; no hay circulación vehicular (taxis, autobuses, etc.) excepto lo permitido por la oposición.
  • Durante once años, Ortega había mantenido su poder a través de acuerdos astutos y alojamiento

Daniel Ortega ha mantenido su poder durante once años al ganar elecciones libres y justas. Ganó las elecciones presidenciales en 2006. Su partido del Frente Sandinista ganó las elecciones municipales en 2008, lo que aumentó el número de autoridades locales que administraba. Los sandinistas aumentaron su voto en las elecciones regionales de 2010 en la costa del Caribe. En 2011, Daniel Ortega volvió a ganar la Presidencia con más del 60% de los votos. En las elecciones locales de 2012, el Frente Sandinista volvió a aumentar el número de municipios que administraba. En 2014, el Frente Sandinista también aumentó su representación en las elecciones regionales de ese año en la costa del Caribe. En 2016, Daniel Ortega fue nuevamente reelegido presidente con alrededor del 70% de los votos y en 2017 el Frente Sandinista volvió a aumentar levemente su representación en las elecciones de la autoridad local del país. Incluso la Organización de los Estados Americanos ratificó la validez de los votos en 2011, en 2016 y en 2017.
  • pero él ha cortejado el Fondo Monetario Internacional

Al asumir el cargo en 2007, el gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega heredó un programa del FMI negociado por la administración anterior del presidente Enrique Bolaños. El FMI intentó imponer una serie de medidas, como la privatización de los recursos del sector público, la reforma de la seguridad social y la reforma tributaria, por ejemplo, que el gobierno de Ortega resistió al hacer contrapropuestas defendiendo los recursos del sector público y las familias de bajos ingresos. Pudieron hacer esto porque contaban con el apoyo de alrededor de US $ 400 a US $ 500 millones al año en fondos de ALBA y Petrocaribe. Posteriormente, Nicaragua completó con éxito los términos del programa heredado del FMI y abandonó ese programa en 2011. El gobierno mantiene relaciones cordiales con el FMI y el Banco Mundial, de los cuales Nicaragua, como la mayoría de los países del mundo, es miembro,
  • Ortega ha tratado de recuperar el control, ha adoptado una estrategia empleada por los autócratas en Turquía, Egipto, Venezuela y en otros lugares: condenar a sus oponentes políticos como traidores, incitar a las masas a la violencia y luego negar la responsabilidad. En todo el país, cientos de manifestantes han sido asesinados, y muchos más han sido encarcelados.

Desde el inicio de las protestas, la opositora Alianza Cívica, que a pesar de sus falsas afirmaciones de lo contrario representa solo una pequeña minoría de la población de Nicaragua, exigió la renuncia del gobierno. Su agenda era inmediata, el cambio de régimen incondicional en la violación mayorista de la constitución de Nicaragua. Contra las acusaciones generalmente no verificados de organizaciones de derechos humanos financiados oposición extranjeros, el número de muertos es más fiable de las investigaciones llevadas a cabo por la Comisión de Verdad, Justicia y Paz creó el 27 de abril ªy juramentado por la Asamblea Nacional del país. Su número oficial de muertos por las protestas es ahora de 269, pero esto incluye posiblemente hasta 198 personas identificadas como funcionarios del gobierno o policías, sandinistas o víctimas de ataques en las barricadas. Solo una minoría de las muertes han sido identificadas como “manifestantes” creíbles. Internacionalmente, la cifra de muertos más publicitada ha sido la 448 reportada por la organización más sensacionalista de derechos humanos de la oposición, ANPDH, que ha sido analizada por la Comisión de Justicia y Paz de la Verdad y se ha encontrado que incluye:
– 105 muertes no relacionadas con el conflicto (accidentes de tráfico, etc.)
– 57 muertes no registradas en las autoridades públicas (es decir, no hay pruebas de la muerte)
– 49 víctimas no identificadas por nombre / lugar, etc., por lo que la muerte no puede ser confirmada
– 4 nombres duplicados.
Existen serias preocupaciones sobre el reporte de los derechos humanos de muertes y bajas durante la crisis de Nicaragua, pero ninguno figura en el informe del New Yorker de Jon Anderson. Él recicla perezosamente la propaganda de la oposición y ni siquiera menciona las numerosas discrepancias encontradas tanto por la Comisión de la Verdad, la Justicia y la Paz como por otros analistas
  • en diferentes puntos, Anderson complementa su cuenta defectuosa y en su mayoría libre de hechos con anécdotas que refuerzan su sesgo de informar a favor de los asesinos y sádicos activistas de la oposición de Nicaragua.

Por ejemplo, al principio de su artículo relata un encuentro con la policía voluntaria que actúa bajo la autoridad policial para despejar las barricadas operadas por violentos activistas de la oposición en Masaya, pero se burla de sus afirmaciones de haber confiscado armas de asalto y cuestiona claramente su necesidad de ocultar su identidad, a pesar de todos los asesinatos de agentes de policía cometidos por terroristas de la oposición. Un total de 22 policías fueron asesinados por activistas de la oposición nicaragüense entre mediados de abril y mediados de julio, pero Anderson omite ese hecho. Al referirse insistentemente a que la policía y la policía voluntaria están enmascarados, cualquiera que esté familiarizado con el trabajo policial en el resto de América Central o México y Colombia, por ejemplo, será consciente de que las fuerzas policiales allí con frecuencia usan máscaras en operaciones contra el crimen organizado, narcóticos o terrorismo para proteger a sus oficiales de represalias. Lo mismo es muy cierto en Nicaragua.
  • (sobre Rosario Murillo los días 18/19 de abril) – No eran activistas, sugirió, sino “vampiros que pedían sangre”, que inventaban historias sobre la muerte de manifestantes.

Las observaciones del Vicepresidente Murillo resultaron ser ciertas. No hubo muertes de manifestantes el día 18 Abril º o 19 º a pesar de la avalancha de falsas acusaciones de muertos y heridos en las redes sociales en esos dos días. Luego, el lunes 23 rd víctimas supuesta empezó a insistir en las redes sociales que estaban vivos y bien. Anderson, no Murillo, está fuera de contacto con la realidad.
  • Ortega es un negociador astuto, con arrogancia de luchador callejero, pero es un hablador torpe y evita las apariciones públicas.

El presidente Ortega es bien conocido por su estilo de negociación prudente y sutil. Anderson distorsiona eso como “astuto”. Cualquiera que sea el modo de andar de Daniel Ortega, solo un partidario de la oposición amargo lo llamaría el de un “luchador callejero”. La oratoria de Ortega se mide, a menudo de manera hogareña y está dirigida a los nicaragüenses ordinarios en lugar de a los visitantes extranjeros pseudo sofisticados, como Anderson, que también está totalmente equivocado sobre las apariciones públicas del presidente Ortega. Solo dos días después de que las protestas se volvieron letales como resultado de los ataques de la oposición, Daniel Ortega apareció el 21 de abril ,en una reunión televisada que llama al diálogo y a que las protestas sean pacíficas. Posteriormente apareció repetidamente en llamamientos públicos por la paz, condenando la violencia de todos lados, insistiendo en que los partidarios sandinistas evitaran la provocación y el enfrentamiento, lo cual hicieron, para disgusto de la oposición, porque la oposición necesitaba muertes y muertes para alimentar su estrategia de miedo. odio y terror
  • (sobre Rosario) “Ella hace todo el día a día del gobierno”, me dijo un diplomático occidental. “Ella es un pastel de frutas, pero un pastel de frutas brillante”.

Las citas selectivas de Anderson apenas ocultan que él comparte el odio misógino de la oposición contra Rosario Murillo. Ni él ni sus amigos de la oposición aceptan que los numerosos y sustanciales logros de Murillo hayan ganado su apoyo popular sin precedentes en los últimos años. Sin embargo, dado que ni Anderson ni la gente que él cita pueden culpar de manera realista a las habilidades y logros de Murillo, desperdician su personalidad.
  • Los Ortega-Murillos controlan una cartera que incluye varias estaciones de televisión y radio, una agencia de publicidad y gran parte de la industria petrolera del país

La afirmación de Anderson de que la familia del presidente Ortega controla la industria petrolera del país es pura invención. Petronic es una empresa estatal y la otra empresa importante en el sector petrolero de Nicaragua es la empresa de riesgo compartido Albanisa, cuya mayoría pertenece a la petrolera estatal venezolana Pdvsa. La familia del presidente Ortega no tiene ningún rol ni inversión en Petronic o Albanisa. Incluso la oposición política de Nicaragua reconoce que sus participaciones comerciales son incuestionablemente legítimas. En contraste, Anderson no tiene nada que decir sobre la riqueza personal y los intereses de inversión de la familia Chamorro financiada por el gobierno estadounidense, varias de cuyas fundaciones son financiadas directamente por el gobierno de los EE. UU. O sus ONG satélites, incluido el conglomerado CINCO ONG de Carlos Fernando Chamorro.
  • (Laureano Ortega) – Hace unos años, estaba en el centro de un ambicioso acuerdo en el que una empresa china tenía derechos para construir un canal en todo el país.

Decenas de funcionarios del gobierno trabajaron en las negociaciones para el proyecto del canal interoceánico y estaban “en el centro” del mismo como Laureano Ortega. La única razón por la que Anderson podría tener la astuta insinuación de señalar a Laureano Ortega es promover la falsa idea de que, como pariente del Presidente, buscó algún beneficio personal no especificado del proyecto, que es un reclamo de propaganda falso, sin fundamento, político y mediático de Nicaragua la oposición no ha podido justificar.
  • Pocos días después de que comenzara el levantamiento, Ortega reapareció en público. Parecía no saber qué hacer, al principio insistió en las reformas de la seguridad social y luego acordó cancelarlas.

El presidente Ortega apareció en público el 21 de abril st dos días después de las primeras muertes el día 19 Abril XX y después de un día de vicioso, la agresión violenta oposición en Masaya y en otros lugares. En esa apariencia, insistió en que la reforma de la seguridad social era absolutamente necesaria para proteger la sostenibilidad del sistema. También pidió a la organización empresarial del sector privado que regrese para negociar la reforma. El día 22 Abril ndvolvió a aparecer en público para anunciar que la reforma se retiraría y pidió a la Conferencia Episcopal que medie en un diálogo nacional. En ningún momento parecía estar inseguro de qué hacer. Por el contrario, se acercó con decisión a la oposición en un esfuerzo por detener la violencia. Fue la oposición quien rechazó el diálogo desde el comienzo, porque querían un cambio inmediato en el régimen antidemocrático.
  • [Lesther] Alemán se hizo un hombre eficaz: un hijo de camionero y un estudiante heterosexual, envuelto en la bandera nacional azul y blanca

Alemán fue de hecho un frente contraproducente para la oposición centrada en el cambio de régimen. La mayoría de la gente en Nicaragua vio a un niño descarado insultar a su presidente, un veterano heroico de una larga campaña contra una dictadura sanguinaria real. Alemán puede haber jugado bien para la minoría nicaragüense de estudiantes de clase media y extranjeros neocoloniales como Anderson, pero se ganó el desprecio de la mayoría de los nicaragüenses por su arrogancia inmaculada, su inclinación por hacer que sus cómplices lo llamaran “Comandante” y también, más adelante en el crisis, por su papel siniestro que organiza los controles en Masaya y en otros lugares, donde los sandinistas y las personas sin ninguna afiliación política fueron interceptados, torturados y asesinados a menudo.
  • Las conversaciones, transmitidas en vivo por la televisión nacional, proporcionaron un impulso inesperado para la oposición … Alemán … Murillo lo miró a él y a sus camaradas, como si memorizaran sus rostros. Ortega parecía desconcertado. Cuando se puso de pie para hablar, ignoró las peticiones de los manifestantes y, en cambio, divagó sobre la muerte, la guerra y el conflicto palestino-israelí.

La televisión del diálogo en la televisión nacional fue una debacle para la oposición. Fueron vistos como obstruccionistas e insultantes de maneras que van profundamente en contra de lo que todavía es una sociedad con hábitos mentales predominantemente rurales. Esa cultura inculca la realidad de que no insultas a nadie porque nunca sabes cuándo necesitarás ayuda con la siembra, con la cosecha o cuidando el ganado y los niños. La burlona y abusiva conducta de clase media urbana individualista de los activistas de la oposición que insultó a Rosario Murillo y Daniel Ortega sembró las primeras semillas de duda entre las decenas de miles de personas en los centros urbanos de Managua que habían sido engañados por el tsunami de informes de redes sociales los primeros días de las protestas. La digna insistencia de Daniel Ortega en la necesidad de paz impresionó a todos, excepto a los partidarios de la oposición como Jon Anderson. Para cuando el diálogo se estancó debido a que la oposición se negó a desmantelar los controles que estrangulaban la economía del país, el apoyo entre la población en general para la oposición política se había evaporado en gran medida. La gran mayoría de la gente quería eliminar las barricadas y apoyar los esfuerzos del gobierno para hacerlo.
  • En el Día de la Madre, cientos de miles de personas marcharon en honor a las madres que habían perdido a sus hijos en los disturbios. Al menos dieciséis personas murieron en enfrentamientos con la policía y más de doscientas más resultaron heridas.

Aquí Anderson y sus editores combinan indiscriminadamente diferentes eventos en todo el país y exageran el nivel de participación en las marchas que en Managua fueron de decenas de miles. En Managua, siete personas fueron asesinadas a tiros por francotiradores no identificados. Sobre la base de la falta de pruebas, los observadores de Amnistía Internacional en Nicaragua en ese momento culparon al gobierno a pesar de que 20 agentes de policía sufrieron heridas de bala en la misma serie de incidentes. Anderson sigue a Amnistía Internacional al hacer esa suposición injustificada y adopta las figuras no verificadas de las organizaciones de derechos humanos de la oposición sin señalar que, por ejemplo, en La Trinidad, cerca de Estelí, un partidario sandinista fue asesinado por pistoleros de la oposición y otros 27 resultaron heridos en el mismo incidente, uno de los heridos murió más tarde de sus heridas. Incidentes menos graves similares ocurrieron en otros lugares. Todo esto, Anderson deliberadamente omite.
  • Pero horas después, en Managua, partidarios de Ortega arrojaron cócteles Molotov a la casa de una familia que se había negado a permitir francotiradores policiales en su techo. (El gobierno negó la participación). Seis miembros de la familia, incluidos dos niños pequeños, fueron quemados hasta la muerte.

Este es otro caso en el que Anderson sigue a Amnistía Internacional y la CIDH adopta informes totalmente no verificados en este caso sobre un incidente que conmocionó a la opinión en toda Nicaragua. La causa del incendio es fuertemente disputada. Algunos testigos acusan a los delincuentes de la oposición que controlaban las barricadas a lo largo de ese camino. La policía niega vehementemente cualquier participación. Los bomberos del gobierno afirman que fueron atacados e impedidos de combatir el fuego por delincuentes de la oposición. Las fuentes de la oposición afirman lo contrario. Nadie ha sido capaz de investigar adecuadamente este terrible evento. Anderson no tiene ninguna base, excepto sus claras simpatías por la oposición de Nicaragua por su acusaciones simplistas contra los partidarios sandinistas.
  • A mediados del verano, los vigilantes enmascarados habían comenzado a atacar sistemáticamente las barricadas, y la cifra de muertos aumentó a trescientas. Ortega negó su responsabilidad y dijo que los paramilitares eran una invención de los medios de comunicación, o estaban alineados con sus enemigos o simplemente eran personas locales que se defendían.

Pudo haber sido pleno verano para Anderson en los Estados Unidos. En Nicaragua, era la mitad de la temporada de lluvias durante los días de perro seco conocido como la canícula. El número de víctimas mortales no había llegado a 300 y la mayoría de las muertes parecen haber sido causadas por la violencia de la oposición, como se mencionó anteriormente el análisis detallado de las estadísticas parece confirmarse. Lo que Anderson llama vigilantes enmascarados fueron en realidad voluntarios locales que actuaban en apoyo de la policía, un fenómeno con una larga historia en Nicaragua desde los tiempos de la Revolución Sandinista en la década de 1980. Esos voluntarios tenían buenas razones para ocultar su identidad porque los matones de la oposición eran despiadados al atacar, torturar y asesinar a las personas que identificaban como policías o voluntarios de la policía.
  • Luego comenzaron a aparecer los cuerpos de los activistas, con heridas de bala en la parte posterior de la cabeza, una señal de ejecuciones sumarias. Un alto funcionario estadounidense con quien hablé temía que Ortega estuviera utilizando escuadrones de la muerte para silenciar su oposición. “Hemos pasado de un clima de miedo a uno de terror”

Hasta la fecha, solo ha habido una acusación de ejecución sumaria (en Masaya), pero no hay pruebas de quién lo hizo. En otros casos, los asesinos de las víctimas han sido identificados como delincuentes que colaboran con la oposición política de la Alianza Cívica, por ejemplo, el criminal conocido como Viper que operaba desde la universidad privada UPOLI. El funcionario anónimo de la embajada de Estados Unidos, Anderson, cita que su miedo a la fantasía no tiene base en la vida real. En el mundo real, para el momento en que Anderson informa, la gran mayoría de los nicaragüenses estaban encantados y aliviados de poder comenzar a volver a la vida normal en lugar de estar temerosos noche tras noche de ataques de pandillas de oposición merodeadores.
  • … miles de jóvenes que continúan luchando sin armas

Anderson incluye esta cita para justificar su tergiversación persistente de los extremistas de la oposición y los delincuentes aliados que operaban los controles de carretera como desarmados. Además del testimonio de los videos anteriores, la realidad de los armamentos y la planificación cuidadosa de los ataques armados contra los objetivos sandinistas se pueden juzgar aquí y aquí .