martes, 17 de mayo de 2016

Plínio de Arruda Sampaio Jr. em ‘Mañanas de Radio’,“EL PRIMER GOLPE LO DIO DILMA CONTRA EL PUEBLO, AHORA SE PROFUNDIZAN LOS AJUSTES,...



LA LIBERALIZACIÓN Y LA PRIVATIZACIÓN DE LA ECONOMÍA BRASILEÑA”
Contacto con Plínio de Arruda Sampaio Jr. em ‘Mañanas de Radio’, 12 de mayo de 2016



“El pueblo mira lo que está pasando en Brasil como una cosa artificial, ajena a ellos. Y esto tiene una razón fuerte que es importante que todos sepan, que los uruguayos sepan: Lo que está pasando en Brasil es un golpe dentro del golpe. El golpe no es contra Dilma, el golpe es contra el pueblo. El pueblo eligió a Dilma porque Dilma prometió que no habría ajustes. Y ahora está el golpe dentro del golpe, porque lo que se hace ahora es profundizar los ajustes, la liberalización, la privatización de la economía brasileña. Y el pueblo sabe que no es esto lo que él quiere, entonces mira de lejos perplejo”, aseveró el Economista y analista político brasileño, profesor Plínio de Arruda Sampaio Jr. en diálogo con CX36, horas después de la suspensión de Dilma Rousseff. Transcribimos esta nota que Usted puede volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/12-05-2016-jueves-audios-mp3_rf_11504321_1.html



Efraín Chury Iribarne: Naturalmente que lo ocurrido en las últimas horas en Brasil es la noticia y lo que dinamiza esta mañana y seguramente las próximas horas por todas las consecuencias que eso puede tener en el área latinoamericana.
Estamos aquí con Diego Martínez y con María de los Ángeles Balparda porque tenemos un contacto con Brasil .

María de los Ángeles Balpardo: Y ya está allí Plínio de Arruda Sampaio Jr.
Plínio, buen día.

Plínio de Arruda Sampaio Jr.: Buen día. Un gusto hablar con la gente de Montevideo, con Radio Centenario.



MAB: Estos días hemos venido hablando mucho pero hoy es un día diferente, hoy ya está votado en el Senado el inicio del juicio político a Dilma Rousseff.
Hace un ratito publicaban que Dilma dio de baja a todos sus ministros y la sorpresa fue que al ministro de Deportes también le dio de baja que pensaban que lo iban a dejar porque vienen los Juegos Olímpicos en agosto, pero también lo bajó.
Queremos tu interpretación de lo que está ocurriendo en Brasil a estas horas.

PASJ: Bueno, aquí se pasó la votación más o menos como era previsible, la votación contra el gobierno fueron más o menos los votos que se esperaban y la gran novedad de ayer yo creo que es la apatía del pueblo.
El gobierno fue depuesto sin manifestaciones relevantes de apoyo, en defensa del gobierno, y tampoco hubo en Brasil manifestaciones de conmemoración de la deposición de la presidenta, lo que demuestra lo que está pasando aquí.
Se quiere resolver una crisis profunda de la superestructura brasileña por adentro de la propia superestructura podrida. Y el pueblo mientras está asistiendo atónito lo que está pasando.



MAB: Plínio, lo que estás diciendo de que no hubo manifestaciones es una noticia. Nosotros hemos visto agencias que están diciendo que hubo muchísima gente en la calle, grandes movilizaciones. ¿No fue así?

PASJ: No, no fue así, al contrario.
En comparación con las manifestaciones anteriores que sí fueron grandes, el encaminamiento que se está dando para resolver la crisis profunda del gobierno Dilma, no encuentra eco en el pueblo. Yo miré la televisión por la noche, en San Pablo las manifestaciones yo creo que no reunieron más de unas 500 personas de lado a lado. Y además por primera vez había más gente en los que defendían al gobierno que en la otra banda, pero de cualquier manera eran grupos muy chicos.
Pero la televisión brasileña también dijo hoy de mañana que la deposición se conmemoró en las calles, que se conmemoró con fuegos de artificio pero nadie escuchó nada.
Entonces, mientras, no hay manifestación alguna.



Diego Martínez: Ahora, Plínio, 500 personas en San Pablo es prácticamente nada.

PASJ: Es nada.
Ayer hubo una manifestación por la mañana un poco mayor en San Bernardo do Campo, en la región sudeste de Brasil, pero no reunieron tampoco más que 800 personas. Esto es en defensa del gobierno.
Pero, de cualquier manera no importa qué dice la prensa brasileña o la prensa internacional, en mucho contexto el pueblo mira lo que está pasando en Brasil como una cosa artificial, ajena a ellos. Y esto tiene una razón fuerte que es importante que todos sepan, que los uruguayos sepan.
Lo que está pasando en Brasil es un golpe dentro del golpe. El golpe no es contra Dilma, el golpe es contra el pueblo.
El pueblo eligió a Dilma porque Dilma prometió que no habría ajustes. Y ahora está el golpe dentro del golpe, porque lo que se hace ahora es profundizar los ajustes, la liberalización, la privatización de la economía brasileña.
Y el pueblo sabe que no es esto lo que él quiere, entonces mira de lejos perplejo.



DM: ¿Cómo fue la votación? ¿Quiénes respaldaron? ¿Esos 20 votos que respaldaron a Dilma de qué partido eran? ¿Del otro lado, había aliados también que votaron en contra de Dilma?

PASJ: No, ayer todo se pasó exactamente como estaba previsto, un juego de cartas marcado. Quedaron con el gobierno básicamente el PT, PCdoB y algunos senadores que eran de oposición al gobierno como por ejemplo la gente de Marina Silva, de gente como un Senador muy bueno, muy combativo (…) y algún senador del PMDB más nacionalista.
Pero no hubo ninguna sorpresa, los que votaron a favor reúnen a los más fisiológico, corrupto y conservador de la política brasileña.
Más o menos lo que pasó es eso.



DM: A nosotros, durante todo este tiempo de conversaciones contigo Plínio, nos llamaba la atención que en realidad era la oposición aliada al PT la que estaba generando esta situación de inestabilidad.

PASJ: Sin duda alguna Diego.
Si uno mira el Ministerio de Michel Temer vemos que eran ministros de Lula y de Dilma. Entonces el nuevo Ministerio, la novedad es que salen algunos ministros más íntegros del PT y entra gente más conservadora y más reaccionaria.
Entonces, es lo que está pasando. Creo que Efraín decía que la novedad en Brasil es el nuevo gobierno, pero el nuevo gobierno en realidad no es ninguna novedad, es un museo de cosas antiguas y conocidas en Brasil. Entonces, es un Ministerio muy parecido con los que existían en el gobierno de José Sarney en la dictadura militar. Se sale del pacto del poder la gente un poquito más seria y "progresista" y entran los tradicionales de la política brasileña.
Ningún negro en los Ministerios, ninguna mujer, entonces esto da un poquito la cara de lo que viene.



DM: ¿Hay algún integrante del PT entre los ministros mencionados que se dice van a asumir en las próximas horas?

PASJ: Mira Diego, la falta de vergüenza del PT es grande pero no para tanto. No, no hay gente del PT.



DM: Cuando el PT llegó al gobierno, llegó con muchos acuerdos, con varios partidos y dándole lugar de responsabilidades muy duras, muy fuertes a otros partidos, pero no lo está haciendo el PMDB. O sea, la derecha cuando gobierna, gobierna.

PASJ: La derecha cuando gobierna, gobierna, sobre todo porque el PT ya gobernaba con la derecha.
Para que vean que no estoy exagerando, la principal figura del gobierno Temer es el ministro de Economía, ahora con el Ministerio de la Presidencia Social fundido al Ministerio de Economía, es Henrique Meirelles, que era un diputado del PSDB de Goiás, un hombre del Banco de Boston, muy conservador y que fue ministro de Lula.
Entonces, el hombre fuerte de Temer es el hombre fuerte de Lula en la economía en el primer mandato.
Entonces la derecha estaba y ahora está pura sangre.



DM: ¿Qué se puede esperar para estas horas? Sabemos que Dilma ya ha sacado a sus ministros, que ha sacado sus pertenencias de la Casa de Gobierno, que Temer se prepara para anunciar medidas y su gabinete. ¿Pero qué puede pasar de acá a estos 6 meses? ¿Qué pasa con Lula ahora que queda nuevamente expuesto ante la Justicia?

PASJ: Mira, empecemos por Lula. Una de las cosas interesantes de los últimos 10 días, 2 semanas, es el elocuente silencio de Lula.
En el momento de defender al gobierno, de dar la cara y de salir con dignidad Lula se escondió, porque en verdad está preparando el pos Dilma. Entonces, de Lula un gran silencio.
Sobre el nuevo gobierno lo que va a pasar es que ellos van a hacer una aventura neoliberal. Entonces, van a anunciar reformas en la Presidencia, reformas laborales, privatizaciones y una liberalización.
Aquí sí yo también escuché, hablando del Mercosur y de los BRICS, José Serra que fue candidato a presidente por el PSDB es el ministro de Relaciones Exteriores y anunció sus intenciones de recomponer de manera más próxima la relación de Brasil con EE.UU.
No es que antes Brasil ya no estuviera con EE.UU., pero mantenía una distancia mayor y en algunos problemas de aquí de Sudamérica buscaba una posición más autónoma.
Ahora haremos un alineamiento más directo, y también se negociarán acuerdos de libre comercio con EE.UU. y con Europa. Esta es la orientación que viene.
Entonces, esto probablemente profundizará la crisis, porque el ajuste tiende a aumentar la recesión. La intensificación de la crisis y el aumento del desempleo debe agravar las protestas sociales, y yo creo, puedo estar equivocado, que en unos 3 o 4 meses tendremos la vuelta de la decepción generalizada. La crisis económica y política es profunda y estos remedios superficiales e institucionales no resuelven nada.
Entonces, tendremos un par de meses de perplejidad y después yo creo que la vida vuelve a la normalidad con los efectos de la crisis.



EChI: Plínio, estaba leyendo esta mañana algo que además me sugirió una pregunta. Al describir el caso brasileño dice que una amplia coalición de organizaciones políticas opositoras al PT, una mayoría expresiva de las dos Cámaras del Congreso, un sector del Poder Judicial, medios de comunicación predominantes, cámaras empresariales y organizaciones civiles han coincidido desde el inicio del segundo mandato de Dilma, el 1º de enero del año pasado, en una campaña con claros fines destituyentes.
Primero, a través de un intento de desconocimiento del escrutinio de la segunda vuelta en octubre del 2014. Luego con una judialización por supuesta financiación ilegal de la campaña. Más tarde intentando vías de juicio político contra la mandataria por las derivaciones del escándalo Petrobras.
Y finalmente, como vemos hoy, debido al presunto crimen de responsabilidad del maquillaje de las cuentas públicas, pero no es todo porque se agrega, mucho se ha hablado del papel cumplido por los mencionados actores en esta trama. Menos, mucho menos se ha dicho sobre la acción de otro poder inmerso, la acción del poder judicial y sus organismos auxiliares. Suele ocurrir, se agrega, que en lo velado, en lo oculto, anidan muchas veces los factores más decisivos del desemboque de un proceso político como el de Brasil. Y ahí se menciona a otro caballero, a otro señor que califican como el hombre del momento, Sergio Moro, juez federal de Curitiba.

PASJ: Esta descripción que haces del proceso de deposición de Dilma está muy bien hecha, es correcta.
La verdad es que el gobierno de Dilma en verdad terminó sin haber comenzado, porque el gobierno fue una crisis desde el comienzo. Y yo creo que la contradicción principal es que el pueblo votó para que no hubiera ajuste, y Dilma desde el comienzo hizo el ajuste.
Entonces, hay un primer golpe que es el golpe contra el gobierno. Al hacer este golpe Dilma se deslegitima y queda totalmente dependiente del aval del capital. Y el capital aprieta para que ella acelere el ajuste.
Y cuando vio que Dilma no haría el ajuste con la violencia y la brutalidad que ellos quieren, entonces dio luz verde para este golpe que sí es verdad que articula lo tradicional de la política, los monopolios de la prensa, el Poder Judicial. Y en este proceso terminamos con la deposición de Dilma.



MAB: Vos decías el otro día acá en la Radio, Plínio, que Brasil tiene una clase dominante que es muy competente para dominar. Y que si uno mira lo que pasó en Brasil desde el golpe militar, desde el punto de vista de la burguesía, hicieron todo con mucha seguridad, muy firmes, y con representantes políticos que en cada época representaron la voluntad del gran capital. ¿Esta etapa es una continuación de este proceso?

PASJ: Mira Ángeles, voy a hacer una excepción a lo que dije el otro día, la elección de Collor. Fernando Collor de Melo fue un Presidente que claramente no estaba a la altura de las necesidades históricas de la burguesía, pero se logró rápidamente sacarlo del poder y meter más gente profesional. Yo creo que ahora estamos en un momento parecido con el de Collor. O sea, se metió gente que no tiene la altura para hacer las medidas y para enfrentar los problemas que tiene Brasil. Y yo creo que detrás de esto hay un proceso profundo que es, la necesidad histórica de la burguesía ahora en Brasil es reciclar el modelo neoliberal, profundizar la liberalización. Y para esto necesitan otro pacto de poder, otro patrón de dominación, y todavía no saben cuál este patrón. Saben que tiene que ser más duro, saben que no pueden escuchar al pueblo porque el pueblo no sanciona el ajuste que ellos quieren pero no saben exactamente cómo operar esto.
Entonces Temer tiene para resolver de manera ad hoc un problema, pero yo sinceramente no creo que sea todavía la solución. O sea, en este patrón histórico de mando muy seguro y duro, estamos en una brecha, estamos en un momento de debilidad de la burguesía porque por más fuertes que sean no tienen respuestas para los problemas concretos.



MAB: Estábamos mirando un poco también qué ha dicho EE.UU. frente a esto. Hoy habló el vocero de la Casa Blanca y dijo que Brasil “está bajo escrutinio y presión mundial por la crisis política”. Que es “un momento difícil para Brasil, los funcionarios gubernamentales están en problemas, están bajo los focos internacionales” y demás, pero dijo: “y EE.UU estará allí para ayudar a nuestro amigo a responder a los retos”.

PASJ: Ángeles, yo creo que estamos viviendo en Brasil y en toda América Latina un momento de transición en que el viejo todavía no murió y el nuevo todavía no nació.
El problema de la burguesía yo creo que lo colocaste muy bien, de manera muy concreta. Es que hay que recomponer las relaciones de la burguesía brasilera con la burguesía internacional, de un lado, este es un problema que hay que resolver. Y el otro es que hay que contener al pueblo, en este proceso de reciclaje del modelo neoliberal.
Entonces, la votación que hubo en la Cámara asustó al mundo, toda la prensa brasileña informó aquella barbaridad que ustedes vieron como una cosa normal, pero la prensa internacional, los periodistas que asistieron, divulgaron esto y los grandes medios sancionaron el estupefacto de los periodistas. Esta gente es muy primitiva, el capital internacional quiere una cosa más previsible, más sofisticada, "más moderna".
O sea, esta gente tradicional, conservadora, truculenta, que gobernó en la dictadura, no sé si es lo que quiere ahora el imperialismo, el gran capital internacional.
Entonces, esto se está por ver.
Por otro lado, para hacer esta brutalidad con el pueblo latinoamericano y brasileño, la burguesía tiene que contener al pueblo.
Y puro circo no resulta.
Entonces, todavía no está definido cómo van a hacer esto. Entonces, yo estoy seguro que Temer es una transición, porque los problemas son muy profundos y ellos todavía están lejos de haber encontrado la fórmula.
De cualquier manera Ángeles, yo creo que es interesante acompañar lo que pasa aquí en Brasil, en Argentina, en toda América Latina, porque así como el ciclo de las dictaduras comenzó en Brasil en el ‘64, después tuvimos el ciclo de la redemocratización que empieza con Argentina. Bueno, ahora vamos a un nuevo ciclo, que no sabemos todavía la cara que va a tener.



DM: Plínio, desde el punto de vista económico, ¿qué margen para más ajuste hay hoy en Brasil? Porque decías que una de las medidas principales que va a encarar el gobierno de Temer, es otro ajuste. O sea, un ajuste sobre otro ajuste.

PASJ: Lo que tenemos que presentar al pueblo brasileño es la recuperación económica, este es el discurso. No hay legitimidad de voto, no hay ninguna figura así más impugnante. La única cosa es vamos a resolver la crisis económica, pero la realidad es que no hay margen alguno para resolver esto de manera rápida, el ajuste va a profundizar la recesión y el pueblo ya viene bien castigado por la recesión del año pasado. El año pasado la economía brasileña sufrió una contracción del 4%, la expectativa es que este año sea más 4 y que el año siguiente más o menos sea menos 1.
Esto, en la sociedad brasileña es inusitado. Y la experiencia que hay en Brasil es que ningún presidente aguanta 2 años de recesión. En la historia brasileña esto nunca ocurrió, entonces, no hay margen alguno, la política es de ataque a las políticas sociales, la orientación de Temer. Entonces, vamos para una crisis económica que se va a transformar en una crisis social de gran proporción.



DM: ¿Y eso tendrá respuesta? ¿O sea, es de esperar que aparezca una fuerza popular, no sé si nueva, o que se reforzarán algunas organizaciones que en su momento pudieron organizar a la población? ¿Está dado el escenario para que eso ocurra?

PASJ: Este es el núcleo de la disputa política en la izquierda ahora. El PT se posiciona a la izquierda ahora y quiere capitanear el descontento del pueblo con la esperanza que con el desgaste de Temer logre reasumir el gobierno en 180 días.
Y la izquierda que no está atada al capital tiene ahora que superar al PT, y para eso tiene que presentar un proyecto alternativo al neoliberal. Porque el proyecto de neoliberalismo light ya tiene su representación política en el PT.
Esta alternativa en realidad sería un proyecto que recoloque la necesidad histórica de las reformas estructurales, la reforma urbana, la reforma agraria, la inversión de prioridad en la utilización de los recursos públicos, la independencia nacional, la solidaridad con América Latina. Esto hay que colocarlo en forma de un proyecto político, este es el reto que está puesto, hay muchas conversas y movilizaciones en la izquierda, o se aprovecha esta brecha o el PT va a capitanear a la oposición y hará una oposición dentro de los parámetros del neoliberalismo.



MAB: Eso es tremenda lección, para este proceso que vos decías muy bien, que empieza en Brasil pero que después se corre para el resto de América Latina. Es muy importante eso que estás diciendo .

PASJ: Sí, y por eso Ángeles, esos problemas brasileños son en realidad latinoamericanos así como los argentinos son brasileños y los de Uruguay son de todos nosotros.
Yo creo que debemos conversar bastante sobre estos asuntos para ver si nos ayudamos mutuamente.



MAB: Si, claro.
Plínio, aunque parezca menor en este momento ya pero van a seguir mientras habiendo novedades sobre el tema corrupción. A mí personalmente se me había pasado que fue detenido esta semana Guido Mantega, el ex ministro de Hacienda. Y se habla de que pueden llegar otras denuncias más y se pueden complicar otros casos que ya están dando vueltas.

PASJ: Mira Ángeles, ese es uno de los grandes enigmas de la nueva situación. El ministro de Justicia nombrado por Temer es un hombre de extrema derecha y sin grandes escrúpulos. Entonces, no se sabe lo que va a hacer.
Yo creo que lo más probable es que utilicen la ofensiva judicial para mantener al PT en defensiva y para domesticar y ajustar al PT a su nueva posición de oposición.
Entonces, es posible que esto continúe un poquito como escaramuza, pero la impresión que tengo es que la justicia no puede profundizar nada porque si profundiza tendrá que aprender al 80 o 90% de los ministros de Temer.
Entonces, lo que parece es que hay un acuerdo para meter un punto final a estos procesos de investigación de la financiación de partidos. Porque la realidad es que no es sólo el PT el que está involucrado en la corrupción. El PT nada más hizo lo que todos hacen.



DM: ¿Y en el marco del Mercosur cuál es la orientación que puede llegar a tener el gobierno de Brasil en este escenario de crisis interna impresionante para una negociación con Europa nada más y nada menos por un posible acuerdo de libre comercio?

PASJ: Mira Diego, el Ministerio de Temer es un Ministerio muy poco expresivo, con políticos de muy baja calidad. Pero tienen en la economía, como ya discutimos, un hombre del mercado y del capital internacional, Henrique Meirelles.
Y para hacer las negociaciones comerciales metieron a un hombre fuerte, una personalidad política importante en Brasil que es José Serra. Entonces, él va con un mandato claro de ajustar la política externa brasileña a los intereses de los grandes capitales internacionales.
Entonces, yo creo que el Mercosur ya no será prioridad de la política externa brasileña. Estoy casi seguro de esto aunque Serra todavía no ha explicitado sus medidas.



EChI: ¿Y el hombre que estuvo inclusive casi por ganarle las elecciones a Dilma, Aécio Neves, en qué lugar está, cómo se ha movido en esto?

PASJ: Mira, Aécio Neves al final apoyó la deposición de Dilma de manera muy entusiasta. Pero la gente del PSDB está muy dividida, hay 3 grupos básicamente que se aglutinan en torno a los candidatos a presidente. La gente de José Serra, los que se agrupan en torno a Aécio y los que se agrupan en torno del gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin.
Y ellos disputan para ver, se posicionan pensando en su interés personal. Entonces, hay gente del PSDB que incita en meterse de cabeza en el gobierno Temer porque sabe que es un gobierno muy débil y la crisis en unos meses se va a representar de manera fuertísima.
Entonces, hay mucha excitación, pero al final todos se juntaron para deponer a Dilma.
De cualquier manera, Efraín, tienes toda la razón cuando ves la falta de liderazgo en Brasil. Parte de nuestra crisis política es la ausencia total de líderes con capacidades de representar, de encarnar proyectos políticos.
Entonces, ante la ausencia de proyectos políticos sobresalen los proyectos personales. Y el gobierno de Temer es una especie de federación de intereses personales que se va a desarticular con la profundización de la crisis.



MAB: Muy bien, te agradecemos mucho Plínio y estaremos en contacto.

PASJ: Perfecto Ángeles, es un gusto este ejercicio que estamos haciendo de discutir la situación brasileña y latinoamericana. Yo creo que es un ejercicio importante para que logremos abrir nuevos horizontes para nuestros pueblos.


Brasil Entrevista Plínio de Arruda Sampaio Jr. desde Brasil, "AHORA EL MUNDO VE LA MAGNITUD DE LA CRISIS INSTITUCIONAL...





“AHORA EL MUNDO VE LA MAGNITUD DE LA CRISIS INSTITUCIONAL POR LA QUE PASA BRASIL”
Contacto com Plínio de Arruda Sampaio Jr. desde Brasil, 10 de mayo de 2016.




“Es claro que Dilma no tiene condiciones y que va a caer, eso no hay duda alguna. Pero lo que sí es un problema ahora es que la gente no sabe a quién poner en el lugar, y peor, cómo conducir de manera más o menos institucional la transición. Y esto da la dimensión de la crisis política vivida en Brasil en el momento”, dijo el Economista y analista político brasileño, profesor Plinio de Arruda Sampaio Jr. en su habitual contacto con CX36. Transcribimos la nota que Usted puede volver a escuchar aquí:

http://www.ivoox.com/10-05-2016-martes-audios-mp3_rf_11479337_1.html







Diego Martínez: Brasil sigue en el tapete de las noticias y para conocer qué está pasando estamos en contacto con Plinio de Arruda Sampaio Jr.

¿Plínio, qué tal? Bienvenido, buen día.

Plínio de Arruda Sampaio Jr.: Buen día Diego, un gusto hablar con ustedes.




DM: Cuando concertábamos esta charla, hablábamos del estado de situación cada vez más deplorable de la política brasileña, lo llevábamos al terreno del circo pero ya no como una exageración.

PASJ: Claro, lo que el mundo está asistiendo ahora es la magnitud de la crisis política del sistema representativo brasileño. Lo que quedaba oculto, mismo en Brasil hasta hace poco, que quedó claro en Brasil hace unos meses, ahora el mundo ve la magnitud, la profundidad de la crisis institucional por la que pasa Brasil. Es una (...)




DM: Tenemos ahí unas dificultades de conexión hoy con Brasil.

Plínio, estabas explicando la profundidad, la magnitud que tiene esta situación de crisis en Brasil.

PASJ: Sí, lo que el mundo ve ahora es lo que los brasileños están viendo hace unos meses y lo que ya estaba latente hace algún tiempo que es la total disfuncionalidad, colapso de las instituciones representativas brasileñas. Ayer fue un circo total, el presidente de la Cámara primero renovó el proceso que había dado inicio al proceso de impeachment y a la noche por increíble que parezca, después del quilombo total que armó, renovó la revocación.

Entonces, esto demuestra la absoluta incapacidad de la burguesía brasileña de conducir una solución para la crisis política de manera más o menos ordenada. Están completamente perdidos.




DM: Decíamos hoy temprano, Plínio, cuando hablábamos justamente del tema, que ya uno no solo no entiende o entiende, lo que le cuesta creer a uno es el tamaño del manejo y la manipulación de instituciones tan importantes de Brasil, y que Brasil no es un país tampoco pequeño que no pueda tener un debate más o menos adecuado...

PASJ: Sin duda alguna.

Diego, mira, Brasil tiene una clase dominante muy competente para dominar. Y si uno mira lo que pasó en Brasil desde el golpe militar desde el punto de vista de la burguesía, todo fue hecho con mucha seguridad, con pasos muy firmes y con representantes políticos que a cada época representaba de hecho la voluntad del gran capital.

La dictadura hizo su trabajo, la transición fue hecha de manera (...)




DM: Plínio, se cortó justo, nos estabas hablando del poder, lo que ha pasado de unos años a esta parte con el poder y su manera de ejercerlo en Brasil.

PASJ: Sí, Diego, hoy en día los uruguayos pueden ver no sólo el colapso del sistema político sino también de la privatización de las telecomunicaciones aquí. Entonces, tienen un duro ejemplo de lo que pasa aquí.




DM: Claro, totalmente.

PASJ: Pero lo que decía, Diego, es que la clase, la burguesía brasileña es una burguesía que es muy rústica para organizar la economía pero que es muy competente para organizar el mando interno. La tradición de la burguesía brasileña es de tener a cada momento un representante que expresa bien lo que a ella le conviene. Así fue con la dictadura, así fue la transición democrática por arriba, sin participación del pueblo, sin democratizar de hecho la sociedad, así cumplió su papel a su debido tiempo Fernando Enrique que es una persona con gran capacidad política, y así también con Lula.

Ahora uno ve la incapacidad de sustituir a Dilma. Entonces, es claro que Dilma no tiene condiciones y que va a caer, eso no hay duda alguna. Pero lo que sí es un problema ahora es que la gente no sabe a quién poner en el lugar, y peor, cómo conducir de manera más o menos institucional la transición. Y esto da la dimensión de la crisis política vivida en Brasil en el momento.




DM: Ayer escuchábamos a un senador importante del PT diciendo que, bueno, Dilma prácticamente no había estado a la altura del cargo que ocupaba. O sea, ya las críticas no solamente ocurren desde afuera sino también desde adentro y ya no solo solapadamente o en la interna así en ambientes cerrados sino ahora también a la prensa. Esto lo leíamos del "Folha".

PASJ: Sin duda, el senador que dijo esto es Humberto Costa, senador de Pernambuco, una personalidad importante en el gobierno, es líder del gobierno en el Senado.

Entonces, esto demuestra bien que también es sintomático del movimiento del PT, Diego. Lo que el PT hace ahora, el PT defiende de manera muy tímida a Dilma, prácticamente ya la soltó a los leones y está más preocupado en posicionarse en la oposición para ver si vuelve al gobierno apostando que la crisis es profunda y que Temer no tiene, como de hecho no tendrá, ninguna solución para los problemas brasileños.

Entonces esto muestra que en la crisis el PT, cada uno cuida de sí mismo, como decimos en Brasil, cada uno por sí y Dios para todos. El PT soltó, se distancia de Dilma y hace una defensa nada más para salvar la cara.




DM: ¿Ahora, cómo se entiende esto entonces? Claramente el PT no está teniendo, desde el punto de vista orgánico, una centralidad que conduzca tampoco ni la salida ni la transición ni el planteo hacia futuro. ¿Porque cómo se entiende entonces que en Diputados, ni bien se fue Temer unos minutos ya apareció un diputado que quiso revocar el proceso?

PASJ: Eso demuestra la falta de unidad de la burguesía, la falta de unidad del campo organizado por el PMDB. Que es bueno que los uruguayos entiendan que hasta antes de ayer estaban en el PT. Ayer yo bromeaba aquí en la casa, cuando me llamen de Radio Centenario va a ser difícil explicar a los uruguayos el quilombo que es aquí, porque Uruguay es un país más o menos civilizado y creen que Brasil es más o menos civilizado. Pero hay momentos en que la cosa se suspende totalmente.




DM: De qué manera vos crees que puede ordenarse esta situación donde parece no tener sentido a esta altura, no tener un respaldo en el raciocinio, lo que está ocurriendo donde agarra uno dos minutos el Parlamento y cambia lo que pasó durante los últimos dos meses. O agarra un fiscal y manda preso al que acusa y el otro manda preso. O sea, parece ser realmente un loquero.

PASJ: Sí, estamos en una situación más o menos caótica y caminando para el caos. Yo creo dos cosas, primero la falta de alternativa de proyecto, o sea, aquí hay un proyecto nomás, el proyecto del capital que en el momento es el proyecto del ajuste. No hay líderes políticos que organicen la vida política. Estamos viviendo y viendo, es una total falencia de líderes políticos. Brasil tiene una tradición de tener figuras, que no son para mi gusto, pero que sí tenían expresión y que organizaban la vida política.

Ahora, lo que se dio ayer es esto, Temer se posiciona como jefe político pero es desacatado por uno de sus subordinados, de una persona que es próxima de Cunha y de la gente del PMDB.

Entonces, lo que yo creo es que caminamos para un período de convulsiones, de tumulto porque la burguesía no tiene sustituto, este es el problema grave.

¿Entonces, cómo se ordena esto? Mientras no alcancen un sustituto la situación quedará caótica. De cualquier manera lo más probable es que ahora se encamine esto con Temer pero Temer en dos o tres meses va a estar en una crisis abierta, política y económica.




DM: Bien, uno supone, más allá de la credibilidad o no que puedan tener las elecciones, la institución elecciones, que las elecciones podrían por lo menos darle a la gente la tranquilidad de que va a optar y que no va a ser una cuestión de quién esté dos minutos más o dos minutos menos en un cargo el que determine qué pasa con el futuro. ¿Este marco, que en algún momento tomó mucha fuerza y que ahora parece debilitado nuevamente, se puede llegar a dar en los próximos meses? ¿Hay fuerzas a nivel de los diferentes actores políticos para que la gente se exprese en las urnas o de la manera que sea?

PASJ: Mira Diego, tu colocación es perfecta, porque la solución para esto desde el punto de vista del sistema representativo tiene que pasar o tendría que pasar necesariamente por el voto, por el pueblo. O sea, quién tiene la solución para un lío de este porte, nada más puede ser del pueblo, a través del voto.

El problema es que el pueblo votó por Dilma, 54 millones votaron contra el ajuste, este fue el voto en Dilma, y esta fue la gran decepción entre Dilma y su electorado, porque la gente votó por no hacer el ajuste y ella vino e hizo el ajuste.

Ahora se da el golpe dentro del golpe, el golpe al pueblo, porque lo que se está tramando en Brasil es un ajuste duro, durísimo. Y lo que pasa es que esta propuesta no puede ser sometida al pueblo porque el pueblo ya se manifestó y se manifestará cuantas veces sea necesario contra el ajuste.

Entonces, en realidad claro que hay un golpe contra Dilma, porque la política burguesa aquí se hace de golpes a golpes, pero el golpe verdadero es el golpe contra el pueblo, y esa es la dificultad que ellos tienen de hacer las elecciones. Y esta es en realidad la raíz del problema de la crisis política brasileña.




DM: Claro, con qué planteo van a ir a las elecciones.

PASJ: Exacto, porque lo que pasa es que el pueblo dice claramente que no quiere ajuste y el sistema dice, ah, ya entendí, quieren ajuste. O sea, es lo contrario.

Entonces, esta es la raíz de la crisis del sistema, el sistema no logra representar lo que el pueblo quiere. ¿Por qué? Porque ahora tienen que hacer ajustes y el pueblo sabe que no le conviene el ajuste, y que el ajuste cae en la espalda del pueblo.

Entonces, esta es la raíz del problema. Mismo así, con el agravamiento de la crisis, yo creo que no es imposible que la clase política tenga que llamar a elecciones en un plazo de meses, porque aquí vamos a una situación parecida con lo que ocurrió en Argentina a comienzos del 2000 y en cierto sentido parecido con lo que ocurrió en Venezuela antes de Chávez, cuando todo el sistema partidario colapsó, entró el falencia total y Chávez entra en este (...)

Lo que digo que es parecido es la falencia de los partidos. Entonces, en última instancia a lo mejor van a tener que llamar a elecciones, pero yo creo que van a hacer lo imposible para no llamar porque el pueblo se va a manifestar otra vez contra el ajuste.




DM: Ahora, para cerrar Plínio, más allá del daño gigante que se le ha hecho al PT con los casos de corrupción tan descamisados, descarnados que han ocupado a los principales periódicos y a los principales informativos del mundo en los últimos años, el daño que se le ha hecho a Brasil por parte de Lula y su equipo es tremendo ¿no? No sé cuántos años pasaran para poder recuperar la confianza en el sistema político por parte de los brasileros.

PASJ: Sin duda alguna, el balance que se hace del PT, desde mi punto de vista de la clase trabajadora es sombrío, porque la verdad es que el PT le dio 13 años al proyecto neoliberal y cuando este proyecto entra en nueva crisis, la clase obrera se encuentra totalmente desarmada, desarticulada para enfrentar el ajuste que viene.

Entonces sí, yo creo que el principal daño hecho por el PT fue la total desorganización de la clase obrera, problema que va a seguir, porque qué es lo que hace el PT ahora. El PT tiene dos juegos de hecho, él simula que defiende a Dilma pero ya sabe que el caso se perdió pero se preocupa por dos cosas, la primera es para arriba, es de no entrar, de negociar el pos Dilma para que todo termine en pizza y que nadie sea sancionado más que de una cosa simbólica.

Pero por otro lado el PT disputa con la izquierda la oposición, entonces, se reposiciona como una izquierda más combativa, como la opción posible contra el ajuste más duro, y con eso saca el oxígeno de la izquierda real para dialogar con el pueblo.

Entonces, no sólo el PT hizo mucho daño como lo continúa haciendo.




DM: No sé cuál es el margen que tenga el PT en Brasil para seguir señalando que es de izquierda pero bueno, no se nota mucho desde acá al menos, desde Uruguay.

Plínio, te queremos agradecer como siempre el contacto. Suponemos que te vamos a convocar nuevamente sobre el cierre de la semana porque promete tener nuevos y jugosos capítulos lamentablemente en contra de los intereses del pueblo la telenovela brasileña.

PASJ: Seguro que sí Diego, yo estoy aquí a las órdenes para hablar con Radio Centenario, siempre un gusto. Un abrazo.


viernes, 13 de mayo de 2016

BRASIL FÁBIO FÉLIX: O alto preço da conciliação

psol50.org.br


PSOL Nacional
FÁBIO FÉLIX: O alto preço da conciliação
Crédito da foto: Agência Brasil
Temos concentrado todas nossas forças de mobilização na defesa da democracia e no combate a um impeachment ilegítimo comandado pelos setores mais retrógrados da elite nacional. Sem comprometer esses esforço de mobilização, acredito que não podemos deixar de refletir sobre algumas questões importantes que nos trouxeram até esse estado de crise política extrema. Se estamos assistindo ao resultado da rearticulação de segmentos do “andar de cima” com as representações institucionais mais conservadoras, também tem centralidade nesse processo os inúmeros erros do PT à frente do governo federal brasileiro.
Desde 2003, quando assumiram a Presidência da República, Lula e o PT fizeram uma opção consciente pela radical conciliação de classes na condução de sua gestão. A aliança com partidos fisiológicos, o casamento com Sarney, Renan Calheiros, Roberto Jefferson e outros tantos figurões da oligarquia política brasileira foram um sinalização clara do que seria realizado. As primeiras medidas desse governo, que resultaram na ruptura de um setor da esquerda, foram a reforma da previdência, o apoio à eleição de Sarney para a Presidência do Senado e a nomeação de Henrique Meireles para o Banco Central.
A conciliação foi o grande método de ação e teve sua expressão nas mais diversas frentes, desde o papel do Vice-Presidente José Alencar como representante do “empresariado” até um flerte público com a Igreja Universal. Essas movimentações atraíram centenas de “novos aliados” do campo conservador-pragmático, que logo se adaptaram a um parasitismo no autointitulado “governo dos trabalhadores”. Os resultados danosos dessa forma de governar colhemos com pesar nestes tempos sombrios: a) o enfraquecimento da esquerda como referência política; b) o esvaziamento de pautas estratégicas do programa histórico da esquerda brasileira e c) a reorganização conservadora no campo institucional aliado a retomada de base social conservadora antes esfacelada.
A pergunta do dia é o que fazer a partir de agora. Como os segmentos progressistas, socialistas e movimentos sociais devem agir no próximo período? Não há respostas prontas para esse cenário, mas algumas reflexões preliminares podem nos ajudar a pensar nossas tarefas. Primeiro, precisamos compreender que o pacto de governabilidade conservador construiu um falso clima de paz social e foi capaz de desarticular os setores mais avançados da esquerda brasileira. A conciliação do inconciliável, ao invés de entregar os prometidos avanços seguros e graduais, produziu silenciosamente um repertório de robustos retrocessos na política.
A elite conservadora brasileira nunca teve qualquer vocação para a democracia, mesmo a meramente formal, e a esquerda sempre soube disso. A decisão de se aliar e compor um “projeto de Brasil” com esses segmentos sociais como parceiros não alterou em nada seu desprezo pelas manifestações populares e sua compreensão patriarcal e patrimonialista do Brasil. Agora, querem o seu país “de volta”. Por isso hoje estamos inseridos em uma crise política de graves proporções, dominados por uma teia parlamentar ultraconservadora, financiada pelos diversos esquemas de corrupção que a conciliação petista optou por manter a todo o vapor até os últimos momentos.
Nosso primeiro desafio serPsol-bandeirasá fazer uma profunda autocrítica dos erros causados por este projeto e sua forma de governar. Teremos de recompor a duras penas um campo social que enfrente a radicalização do neoliberalismo, principal objetivo do ilegítimo governo de Michel Temer. O enfrentamento do novo governo puro-sangue das elites deve vir acompanhado da construção de novas ferramentas políticas da esquerda, da atualização de nosso programa político e da constatação taxativa da falência do ciclo de conciliação do conflito social liderado pelo PT.
A reinvenção da esquerda e da sua forma de fazer política não é um sonho. Em diversos países do mundo vêm surgindo novas expressões do programa progressista. Na Espanha, Grécia, Portugal, EUA, França, Inglaterra e em tantos outros lugares, a esquerda tem se reagrupado sob novas estratégias, cultura política e estética. Só seremos capazes de enfrentar esta nova face da direita aprendendo com os erros do passado e apontando para a construção do novo. As lágrimas de hoje devem se tornar a esperança da construção de um amanhã de sonhos, lutas e persistência por um novo Brasil que enfrente sem meias palavras a desigualdade social, a LGBTfobia, o racismo, a criminalização da juventude, o fundamentalismo religioso, o machismo. Nossa mobilização em defesa da democracia não começou com o impeachment do governo Dilma. Nem terminará com sua queda.
Fábio Felix é Professor da Faculdade de Direito e Humanidades da Universidade Católica de Brasília (UCB), Secretário-Geral do PSOL/DF e constrói o Movimento O Barulho dessa cidade é a nossa voz. 

Origen y auge de las lumpenburguesías latinoamericanas


Jorge Beinstein
A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la reflexión en torno del “modelo económico” que la derecha estaba intentando imponer. Se trató no solo de hurgar en los curriculum vitae de ministros, secretarios de estado y otros altos funcionarios sino sobre todo en la avalancha de decretos que desde el primer día de gobierno se precipitaron sobre el país. Buscarle coherencia estratégica a ese conjunto fue una tarea ardua que a cada paso chocaba con contradicciones que obligaban a desechar hipótesis sin que se pudiera llegar a un esquema mínimamente riguroso. La mayor de ellas fue probablemente la flagrante contradicción entre medidas que destruyen el mercado interno para favorecer a una supuesta ola exportadora evidentemente inviable ante el repliegue de la economía global, otra es la suba de las tasas de interés que comprime al consumo y a las inversiones a la espera de una ilusoria llegada de fondos provenientes de un sistema financiero internacional en crisis que lo único que puede brindar es el armado de bicicletas especulativas .

Algunos optaron por resolver el tema adoptando definiciones abstractas tan generales como poco operativas (“modelo favorable al gran capital”, “restauración neoliberal”, etc.), otros decidieron seguir el estudio pero cada vez que llegaban a una conclusión satisfactoria aparecía un nuevo hecho que les tiraba abajo el edificio intelectual construido y finalmente unos pocos, entre los que me encuentro, llegamos a la conclusión de que buscar una coherencia estratégica general en esas decisiones no era una tarea fácil pero tampoco difícil sino sencillamente imposible. La llegada de la derecha al gobierno no significa el reemplazo del modelo anterior (desarrollista, neokeynesiano o como se lo quiera calificar) por un nuevo modelo (elitista) de desarrollo, sino simplemente el inicio de un gigantesco saqueo donde cada banda de saqueadores obtiene el botín que puede obtener en el menor tiempo posible y luego de conseguido pugna por más a costa de las víctimas pero también si es necesario de sus competidores. La anunciada libertad del mercado no significó la instalación de un nuevo orden sino el despliegue de fuerzas entrópicas, el país burgués no realizó una reconversión elitista-exportadora sino que se sumergió en un gigantesco proceso destructivo.
 
Si estudiamos los objetivos económicos reales de otras derechas latinoamericanas como las de Venezuela, Ecuador o Brasil encontraremos similitudes sorprendentes con el caso argentino, incoherencias de todo tipo, autismos desenfrenados que ignoran el contexto global así como las consecuencias desestabilizadoras de sus acciones o “proyectos” generadores de destrucciones sociales desmesuradas y posibles efectos boomerang contra la propia derecha[1]. Es evidente que el cortoplacismo y la satisfacción de apetitos parciales domina el escenario.
En la década de 1980 pero sobre todo en los años 1990 el discurso neoliberal desbordaba optimismo, el “fantasma comunista” había implotado y el planeta quedaba a disposición de la única superpotencia: los Estados Unidos, el libre mercado aparecía con su imagen triunfalista prometiendo prosperidad para todos. Como sabemos esa avalancha no era portadora de prosperidad sino de especulación financiera, mientras la tasas de crecimiento económico real global seguían descendiendo tendencialmente desde los años 1970 (y hasta la actualidad) la masa financiera comenzó a expandirse en progresión geométrica.  Se estaban produciendo cambios de fondo en el sistema, mutaciones en sus principales protagonistas que obligaban a una reconceptualización. En el comando de la nave capitalista global comenzaban a ser desplazados los burgueses titulares de empresas productoras de objetos útiles, inútiles o abiertamente nocivos y su corte de ingenieros industriales, militares uniformados y políticos solemnes, y empezaban a asomar especuladores financieros, payasos y mercenarios despiadados, la criminalidad anterior medianamente estructurada comenzaba a ser remplazada por un sistema caótico mucho más letal. Se retiraba el productivismo keynesiano (heredero el viejo productivismo liberal) y comenzaba a instalarse el parasitismo neoliberal.

El concepto de lumpenburguesía

Existen antecedentes de ese concepto, por ejemplo en Marx cuando describía a la monarquía orleanista de Francia (1830-1848) como un sistema bajo la dominación de la aristocracia financiera señalando que “en las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía , desenfreno en el que, por la ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego, desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en que confluyen el dinero, el lodo y la sangre. La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa”[2]. La aristocracia financiera aparecía en ese enfoque claramente diferenciada de la burguesía industrial, clase explotadora insertada en el proceso productivo. Se trataba, según Marx, de un sector instalado en la cima de la sociedad que lograba enriquecerse “no mediante la producción sino mediante el escamoteo de la riqueza ajena ya creada[3]. Ubiquemos dicha descripción en el contexto del siglo XIX europeo occidental marcado por el ascenso del capitalismo industrial donde esa aristocracia navegando entre la usura y el saqueo aparecía como una irrupción históricamente anómala destinada a ser desplazada tarde o temprano por el avance de la modernidad. Marx señalaba que hacia el final del ciclo orleanista “La burguesía industrial veía sus intereses en peligro, la pequeña burguesía estaba moralmente indignada, la imaginación popular se sublevaba. París estaba inundado de libelos. “La dinastía de los Rothschild”, “Los usureros, reyes de la época”, etc. en lo que se denunciaba y anatematizaba, con más o menos ingenio, la dominación de la aristocracia financiera” [4].

Resulta notable ver aparecer a los Rothschild como “usureros”, imagen claramente precapitalista, cuando en las décadas que siguieron y hasta la Primera Guerra Mundial simbolizaron al capitalismo más sofisticado y moderno. Karl Polanyi los idealizaba como pieza clave de la Haute Finance europea instrumento decisivo, según él, en el desarrollo equilibrado del capitalismo liberal, cumpliendo una función armonizadora poniéndose por encima de los nacionalismos, anudando compromisos y negocios que atravesaban las fronteras estatales calmando así la disputas interimperialistas. Describiendo a la Europa de las últimas décadas del siglo XIX Polanyi explicaba que: “los Rothschild no estaban sujetos a un gobierno; como una familia, incorporaban el principio abstracto del internacionalismo; su lealtad se entregaba a una firma, cuyo crédito se había convertido en la única conexión supranacional entre el gobierno político y el esfuerzo industrial en una economía mundial que crecía con rapidez[5].

Lo que para Marx era una anomalía, un resto degenerado del pasado, para Polanyi era una pieza clave de la “Pax Europea”, del progreso liberal de Occidente quebrado en 1914.  La permanencia de los Rothschild y de sus colegas banqueros durante todo el largo ciclo del despegue y consolidación industrial de Europa demostró que no se trataba de una anomalía sino de una componente parasitaria indisociable (aunque no hegemónica en ese ciclo) de la reproducción capitalista. Por otra parte el estallido de 1914 y lo que siguió desmintió la imagen de cúpula armonizadora, estableciendo acuerdos, negocios que imponían equilibrios. Sus refinamientos y su aspecto “pacificador” formaban parte de un doble juego peligroso pero muy rentable, por un lado alentaban de manera discreta toda clase de aventuras coloniales y ambiciones nacionalistas como por ejemplo las carreras armamentistas (y de inmediato pasaban la cuenta) y por otro las calmaban cuando amenazaban producir desastres, pero esa sucesión de excitantes y calmantes aplicadas a monstruos que absorbían drogas cada vez mas fuertes terminó como tenía que terminar: con un gigantesco estallido bajo la forma de Primera Guerra Mundial.
El concepto de “lumpenburguesía” aparece por primera vez hacia fines de los años 1950 a través de algunos textos de “Ernest Germain” seudónimo empleado por Ernest Mandel haciendo referencia a la burguesía de Brasil que el autor consideraba una clase semicolonial, “atrasada”, no completamente “burguesa” (en el sentido moderno-occidental del término). Fue retomado más adelante, en los años 1960-1970 por André Gunder Frank generalizándolo a las burguesías latinoamericanas[6]. Tanto Mandel como Gunder Frank establecían la diferencia entre las burguesías centrales: estructuradas, imperialistas, tecnológicamente sofisticadas y las burguesías periféricas, subdesarrolladas, semicoloniales, caóticas, en fin: lumpenburguesas (burguesías degradadas).

Pero ese esquema empezó a ser desmentido por la realidad desde los años 1970 con la declinación del keynesianismo productivista y sus acompañantes reguladores e integradores.  Se desató el proceso de transnacionalización y financierización del capitalismo global que desde comienzos de los años 1990 (con la implosión de la URSS y la aceleración del ingreso de China en la economía de mercado) adquirió un ritmo desenfrenado y una extensión planetaria. Mientras se desaceleraba la economía productiva crecía exponencialmente la especulación financiera, una de sus componentes principales, los productos financieros derivados equivalían a unas dos veces el Producto Bruto Mundial en el 2000 y representaban en 2008 unas 12 veces el Producto Bruto Mundial, por su parte la masa financiera global (derivados y otros papeles) equivalía en ese momento a una 20 veces el Producto Bruto Mundial. Hegemonía financiera apabullante que transformó completamente la naturaleza de la elites económicas del planeta, la desregulación (es decir la violación creciente de todas las normas), el cortoplacismo, las dinámicas depredadoras, fueron los comportamientos dominantes produciendo veloces concentraciones de ingresos tanto en los países centrales como en los periféricos, marginaciones sociales, deterioros institucionales (incluidas las crisis de representatividad).

Todo ello se ha agravado desde la crisis financiera de 2008 confirmando la existencia de una lumpenburguesía global dominante (resultado de la decadencia sistémica general)cuyos hábitos de especulación y saqueo enlazan con ascensos militaristas que potencian su irracionalidad, los Estados Unidos se encuentran en el centro de esa peligrosa fuga hacia adelante. Escalada militar en el Este de Europa, Medio Oriente y Asia del Este acompañada por claros síntomas de descontrol financiero donde por ejemplo el Deustche Bank acumula actualmente unos 75 billones de dólares en productos financieros derivados[7], papeles altamente volátiles que representaban en 2015 unas 22 veces el Producto Bruto Interno de Alemania y unas 4,6 veces el Producto Bruto Interno de toda la Unión Europea, del otro lado del Atlántico solo cinco grandes bancos norteamericanos (Citigroup, JP Morgan, Goldman Sachs, Bank of America y Morgan Stanley) acumulaban derivados por cerca de 250 billones de dólares[8], equivalentes a 3,4 veces veces el Producto Bruto Mundial o bien unas 14 veces el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos. Imaginemos las consecuencias económicas globales del muy probable desplome de esa masa de papeles, mientras tanto los grandes lobos de Wall Street juegan alegremente al poker admirados por pequeñas aves carroñeras de la periferia deseosas de “abrirse al mundo” y participar del festín.

América Latina

América Latina no ha quedado fuera de esa mutación de carácter global. Existe un consenso bastante amplio en cuanto a la configuración de las elites económicas latinoamericanas durante las dos primeras etapas de la “modernización” regional (es decir su integración plena al capitalismo) entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX: la agro-minera-exportadora con sus correspondientes “oligarquías” seguida por el llamado período (industrializante) de sustitución de importaciones con la emergencia de burguesías industriales locales. Especificidades nacionales de distinto tipo muestran casos que van desde la inexistencia de  “segunda etapa” en pequeños países casi sin industrias hasta desarrollos industriales significativos como en Brasil, Argentina o México con burguesías y empresas estatales poderosas. Desde prolongaciones industriales de las viejas oligarquías hasta irrupciones de clases nuevas , advenedizos no completamente admitidos por las viejas elites hasta integraciones de negocios donde los viejos apellidos se mezclaban con los de los recién llegados.

En torno de los años 1960-1970 el proceso de industrialización fue siendo acorralado por la debilidad de los mercados internos y su dependencia tecnológica y de las divisas proporcionadas por las exportaciones primarias tradicionales, apabullado por un capitalismo global que impuso ajustes y destruyó o se apoderó de tejidos productivos locales. La transnacionalización y financierización globales se expresaron en la región como desarrollo del subdesarrollo, firmas occidentales que pasaron a dominar áreas industriales decisivas mientras bancos europeos y norteamericanos hacía lo propio con el sector financiero, al mismo tiempo se agudizaba la exclusión social urbana y rural. La llamada etapa de industrialización por sustitución de importaciones había significado el fortalecimiento del Estado y en varios casos importantes la “nacionalización” de una porción significativa de las elites dominantes con la emergencia de burguesías industriales nacionales inestables, pero eso comenzó a ser revertido desde los años 1960-1970 y el proceso de colonización se aceleró en los años 1990.
 
Lo que ahora constatamos son combinaciones entre asentamientos de empresas transnacionales dominantes en la banca, el comercio, los medios de comunicación, la industria, etc. rodeados por círculos multiformes de burgueses locales completamente transnacionalizados en sus niveles más altos rodeados a su vez por sectores intermedios de distinto peso. Los grupos locales se caracterizan por una dinámica de tipo “financiero” combinando a gran velocidad toda clase de negocios legales, semilegales o abiertamente ilegales, desde la industria o el agrobusiness hasta el narcotráfico pasando por operaciones especulativas o comerciales más o menos opacas. Es posible investigar a una gran empresa industrial mexicana, brasileña o argentina y descubrir lazos con negocios turbios, colocaciones en paraísos fiscales, etc. o a una importante cerealera realizando inversiones inmobiliarias en convergencia con blanqueos de fondos provenientes de una red-narco a su vez asociada a un gran grupo mediático. Las elites económicas latinoamericanas aparecen como una parte integrante de la lumpenburguesía global, son su sombra periférica, ni más ni menos degradada que sus paradigmas internacionales. Muy por debajo de todo ese universo sobreviven pequeños y medianos empresarios industriales, agrícolas o ganaderos que no forman parte de las elites pero que si consiguen ingresar al ascensor de la prosperidad inevitablemente son capturados por la cultura de los negocios confusos, si no lo hacen se estancan en el mejor de los casos o emprenden el camino del descenso.

Aunque cuando estudiamos a esas elites rápidamente descubrimos que su dinámica puramente “económica” solo existe en nuestra imaginación, un negocio inmobiliario de gran envergadura seguramente requiere conexiones judiciales, políticas, mediáticas, etc., por su parte para llegar a los niveles más altos de la mafia judicial es necesario disponer de buenas conexiones con círculos de negocios, políticos, mediáticos, etc. y ser exitoso en la carrera política requiere fondos y coberturas mediáticas y judiciales. En suma, se trata en la práctica de un complejo conjunto de articulaciones mafiosas, grupos de poder transectoriales vinculados a, más o menos subordinados a (o formando parte de) tramas extra-regionales a través de canales de diverso tipo: el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, un mega banco occidental, una red clandestina de negocios, alguna empresa industrial transnacional, etc.
A comienzos del siglo XX la elites latinoamericanas formaban parte de una división internacional del trabajo donde la periferia agropecuaria-minera exportadora se integraba de manera colonial a los capitalismos centrales industrializados, en aquellos tiempos Inglaterra era el polo dominante[9]. Luego llegó el siglo XX y su recorrido de crisis, guerras, revoluciones y contrarrevoluciones, keynesianismos, fascismos, socialismos… pero al final de ese siglo todo ese mundo quedaba enterrado, triunfaba el neoliberalismo y el capitalismo globalizado y cuando este entró en crisis en América Latina emergieron y se instalaron las experiencias progresistas que intentaron resolver las crisis de gobernabilidad con políticas de inclusión social a sistemas que eran más o menos reformados buscando hacerlos más productivos, menos sometidos a los Estados Unidos, más igualitarios y democráticos. Las elites dominantes se pusieron histéricas, aunque no habían sido seriamente desplazadas perdían posiciones de poder, se les escapaban de las manos negocios suculentos y su agresividad fue en aumento a medida que la crisis global dificultaba sus operaciones. Por su parte los Estados Unidos en retroceso geopolítico global acentuó sus presiones sobre la región intentando su recolonización. Al comenzar el año 2016 los progresismos han  sido acorralados como en Brasil o Venezuela o derrocados como en Paraguay o Argentina, Obama se frota las manos y sus buitres se lanzan al ataque, los capriles y macris cantan victoria convencidos de que estamos retornando a la “normalidad” (colonial), pero no es así; en realidad estamos ingresando en una nueva etapa histórica de duración incierta marcada por una crisis deflacionaria global que se va agravando acompañada por señales alarmantes de guerra.
Las éĺites dominantes locales no son el sujeto de una nueva gobernabilidad sino el objeto de un proceso de decadencia que las desborda, peor aún esas lumpenburguesías aportan crisis a la crisis más allá de sus manipulaciones mediáticas que tratan de demostrar lo contrario, creen tener mucho poder pero no son más que instrumentos ciegos de un futuro sombrío. Aunque la declinación real del sistema abre la posibilidad de un renacimiento popular, seguramente difícil, doloroso, no escrito en manuales, ni siguiendo rutas bien pavimentadas y previsibles.                       


[1]    Jorge Beinstein, "Serra contra o Mercosul: o auge das direitas loucas na América Latina" http://cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/Serra-contra-o-Mercosul-o-auge-das-direitas-loucas-na-America-Latina%0D%0A/6/15507
[2]    Carlos Marx, “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850”,  en Carlos Marx-Federico Engels, Obras Escogidas, Tomo I, páginas 128-129, Editorial Progreso, Moscú 1966.
[3]    Ibid.
[4]    Ibid.
[5]    Karl Polanyi, “The Great Transformation.The Political and Economic Origins of Our Time”, Bacon Press, Boston, Massachusetts, 2001.
[6]    Andre Gunder Frank, “Lumpenburguesía: lumpendesarrollo”, Colección Cuadernos de América, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1970.
[7]    Tyler Durden, "Is Deutsche Bank The Next Lehman?", Zero Hedge, http://www.zerohedge.com/news/2015-06-12/deutsche-bank-next-lehman
[8]    Michael Snyder, "Financial Armageddon Approaches", INFOWARS, http://www.infowars.com/financial-armageddon-approaches-u-s-banks-have-247-trillion-dollars-of-exposure-to-derivatives/
[9]    "La inversión de las naciones industriales, en especial de Inglaterra, fluyó hacia América Latina. Entre 1870 y 1913, el valor de las inversiones británicas aumentó de 85 millones de libras esterlinas a 757 millones, una multiplicación casi por nueve en cuatro décadas. Hacia 1913, los inversores británicos poseían aproximadamente dos tercios del total de la inversión extranjera". Skidmore, Thomas E. y Smith, Peter H., "Historia contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX", Ed. Grijalbo. 4a. edición, España, 1996.

miércoles, 13 de abril de 2016

Entrevista Frai Betto Los errores de la izquierda son no organizar ni politizar al pueblo"


Entrevista a Frei Betto, teólogo y filósofo referente en el pensamiento latinoamericano
"Los errores de la izquierda son no organizar ni politizar al pueblo"



Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Frei Betto, teólogo, filósofo y antropólogo, es uno de las grandes y escasas personalidades con mucha influencia en Latinoamérica. Sus más de cincuenta libros, el compromiso con los movimientos libertarios de Latinoamérica, su amistad con el líder de Cuba Fidel Castro y otras grandes personalidades como el recién canonizado Monseñor Óscar Arnulfo Romero de El Salvador, le convierten en un referente de la historia contemporánea latinoamericana. En esta oportunidad, tras ser galardonado por la Universidad Nacional de Costa Rica, en el marco del VII Encuentro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra, por su trayectoria intelectual y humanística, Frei Betto, nos ofrece sus puntos de vista sobre la reciente actividad política de Latinoamérica que está estremeciendo a gobiernos democrático-populares de izquierda.
– ¿Qué te parece cómo se está configurando Latinoamérica? Sube la izquierda y ahora parece que va para abajo.
Bueno, en los últimos cincuenta años tuvimos tres grandes ciclos en Latinoamérica: primero el ciclo de las dictaduras militares, allí fracasaron; después vinieron los gobiernos neoliberales, mesiánicos neoliberales, Collor en Brasil, Fujimori en Perú, Menem en Argentina, García Meza en Bolivia, Caldera en Venezuela [1], y por ahí va. También fracasaron y fueron rechazados por el pueblo en elecciones. Entonces llegaron los gobiernos democráticos-populares, y ahora hay una amenaza: que esos gobiernos van a ser rechazados por, de nuevo, gobiernos neoliberales como Macri en Argentina [2], entonces tenemos que analizar por qué pasa eso.
Desde mi punto de vista, todos esos gobiernos han representado grandes avances sociales, también en la política exterior, soberanía, independencia antiimperialista, pero han cometido dos grandes errores: no han tratado de organizar y politizar al pueblo, un gobierno progresista no se mantiene por consignas, por promesas. Los pueblos pueden soportar la dificultad, como pasa en Cuba, si tiene formación ideológica para comprender esa dificultad y estar dispuestos al sacrificio.
– ¿No se ha luchado por la conciencia social del pueblo?
No se ha hecho un trabajo de base, en el sentido de organizar políticamente al pueblo, y ese pueblo está sujeto y por tanto vulnerable, a toda la propaganda de la prensa burguesa que sigue dominando a estos países.
– El ascenso de la burguesía, incluso queriendo derribar gobiernos por la vía democrática que ellos mismos proponen, ¿esto va a significar un serio retroceso para Latinoamérica?
¡Sí! Tenemos que pensar ¿y nosotros qué culpa tenemos de ese proceso? O sea, no basta decir que viene el enemigo, que va a pasar eso. Estamos analizando dos factores: primero, no tratamos de organizar y politizar a la gente, por ejemplo, cuando Lula [3] llegó al gobierno mucha gente pensó que ahora el gobierno era una gran vaca que tiene que tener una teta para cada boca, y muchos movimientos sociales ya no actuaron con decisión, con coraje, ‘estamos esperando que el gobierno va a hacer esto, que el gobierno va a apoyarnos’, y el gobierno no apoyó. El gobierno ha sido muy bueno en muchos aspectos, pero ha sido bastante padre de los pobres y madre de los ricos.
– ¿Mucho asistencialismo?
Mucho asistencialismo, es el segundo factor. Han tratado de facilitar o que el pueblo se haga de bienes personales: computadora, nevera, teléfonos celulares, y no los bienes sociales: educación, salud, vivienda, saneamiento, transporte colectivo, etcétera. Entonces creó mucho más una nación de consumistas que una nación de ciudadanos, y la gente ahora tiene rabia porque ya no puede viajar en avión como pasaba en Brasil en los tiempos de Lula, los pobres podían montar en el vuelo ahora ya no pueden. Entonces tenemos que hacer autocrítica, por qué ahora la gente va a la calle, hace crítica dura a los gobiernos progresistas, por ejemplo en el caso de Venezuela, el desabastecimiento es un problema grave, es muy difícil decir a una persona que no tiene el acceso al mercado de bienes esenciales que apoye al gobierno, pero si esa persona fuera formada políticamente podría entender las dificultades. Un militante guerrillero que está en las selvas pasa por muchas dificultades, pero le mantiene seguro la ideología, eso no se trabajó, en esa formación política.
– La oligarquía, el neoliberalismo, están llevando de nuevo el caos a Latinoamérica, ¿tiene esto que ver también con la estrategia de Estados Unidos de “recuperar su patio trasero”?
Sí porque Estados Unidos, un poco entrecomillas, se ha olvidado de América Latina por todas las guerras en oriente, el narcoterrorismo y todo, y ahora se da cuenta que es hora, de nuevo, apropiarse de América Latina, entonces se trata de que Obama va a visitar a Macri, que Obama diga que el pueblo tiene ahora que decidir en la calle las cosas, y por allí va, o sea no hay que subestimar al enemigo, ellos están muy atentos de nuevo en América Latina, sabe la importancia de lo que hay en el continente, entonces nosotros tenemos, claro, que luchar para evitar esa catástrofe, pero estamos bajo la seria amenaza a nuestros gobiernos, de llegar al gobierno, al poder o poder seguir en las mismas manos, ahora ese poder trata de rechazar esos gobiernos.
– ¿Nos estamos enfrentando de nuevo a las dictaduras o al ascenso de posibles dictaduras?
No dictaduras en el sentido de lo que pasó en Brasil, no veo ninguna señal de que, por ejemplo, los militares en Brasil tengan ningún interés en gobernar porque salieron muy desmoralizados…
–… me refiero a una dictadura económica…
…Si, a una dictadura de mercado. Una dictadura de mercado está denunciada por el papa Francisco en un documento reciente. Eso sí, la dictadura de mercado es una dictadura muy inteligente, muy sutil, una dictadura que se hace por los medios de comunicación, eso va a seguir mientras vivamos en el capitalismo, no hay otra manera, o sea tenemos que tratar ahora, lo que muchos gobiernos progresistas han tratado, la cuestión de Evo Morales de cómo vamos a salir del capitalismo, cómo vamos a crear las condiciones dentro de las contradicciones actuales para una sociedad pos capitalista, ese es un trabajo que tenemos que hacer ahora.
– Dentro de este contexto, bajo tu óptica, cómo analizas la nueva relación de Estados Unidos y Cuba, pero Estados Unidos no deja las amenazas sobre Cuba.
Dos cosas, primero es necesario para Cuba tener relaciones con Estados Unidos y poner fin al bloqueo, es muy costoso para la vida interna del pueblo de Cuba el mantener el bloqueo, Estados Unidos siempre ha sido mercado importante para los productos cubanos y hay muchos cubanos que viven en los Estados Unidos que mantienen relaciones con sus familiares en Cuba, en fin, Cuba quiere, siempre quiso, tener buenas relaciones con Estados Unidos, esa es una cosa; la segunda cosa, lo que Fidel [4] me dijo el año pasado en un conversatorio, de que Obama cambia los métodos, pero él tiene que cambiar los objetivos, y los objetivos de Obama son claros: la anexación simbólica ideológica de Cuba al sistema capitalista llamado eufemísticamente democracia, entonces no hay ninguna duda, no hay que tener ninguna ingenuidad, que quiere que Cuba vuelva a ser un país predominantemente bajo la dictadura del mercado.
– ¿Está preparada Cuba?
Primero Cuba ve con buenos ojos el acercamiento con Estados Unidos en el sentido diplomático y comercial; segundo sabe que va a haber un choque entre el tsunami consumista con la austeridad revolucionaria, los cubanos están muy seguros que eso va a pasar, entonces ahora tratan de tomar una serie de medidas como por ejemplo se va a evitar inversiones individuales como, por ejemplo, tener un McDonald en cada esquina, esas cosas no van a pasar, todas las asociaciones corporativas tienen un cincuenta y un por ciento de capital y dirección cubana. Ahora se va a discutir en el congreso del partido en el mes de abril para tener profundidad en estos temas.
– Conociendo al capitalismo y sus agentes en todo el mundo, conociendo lo que está sucediendo en Latinoamérica, ¿es posible que Cuba empiece a corromperse, en cierta manera, por los espejitos que le ofrecen?
El peligro de Cuba de transformarse en una mini China, o sea en un país de políticas socialistas con economía capitalista es muy serio, muy serio, entonces hay que llamar la atención sobre ese punto, mas yo creo que los cubanos tienen una conciencia política-ideológica mucho más avanzada que los chinos. Los chinos siempre han tenido gobiernos que vienen de la tradición imperial, muy patriarcal, muy de arriba para abajo, no, en Cuba hay una población participativa en el proceso revolucionario que en su mayoría no quiere un gobierno capitalista, entonces yo tengo mucho más confianza en que ese proceso va a ayudar a priorizar el socialismo cubano no que va a amenazar al socialismo cubano.
– Estaba leyendo en la página de Cubadebate algunos artículos que me parecen bastante temerosos. Los escritores cubanos también se preguntan si la sociedad va a aguantar ese embate. Por cierto, una cerveza publicó un anuncio que causó mucho revuelo en Cuba por ir contra los valores morales establecidos. Hay indicios de que algunos eventos están fuera del control del gobierno.
Riesgos siempre hay, hubo cuando Cuba se acercó a la Unión Soviética, tuvo que pagar un precio que no era propio de la identidad cubana, por ejemplo, o sea, un precio que, para que tu tengás una idea, cuando vino el periodo especial después de la caída del muro de Berlín, era más barato importar papas desde Alemania Oriental que cultivarlas en Cuba, o sea, no pasó por ninguna cabeza, mucho menos las de los cubanos, que un día la Unión Soviética iba a desaparecer. O sea, riesgos en todas relaciones siempre hay, no hay otra manera, ahora, creo que Cuba está preparada y tiene que prepararse más todavía para enfrentar ese acercamiento, para que David al enfrentar a Goliat sea consciente que puede vencerlo, eso es muy importante.
– Desde hace cincuenta años que triunfó la revolución, Cuba es un referente muy importante para Latinoamérica, influyente en cómo se mueve Latinoamérica. Esta nueva relación que tiene con Estados Unidos ¿de qué manera va a influir en Latinoamérica?
Para América Latina va a ser positivo. Primero porque fue un voto del conjunto de países de América Latina la integración de Cuba en la Organización de Estados Americanos, todavía no se llevó por completo ese proceso, pero en Panamá ya se abrieron las puertas, no tiene sentido seguir a esta Organización si Cuba no está dentro de nuevo, son avances importantes, y después los organismos que se crearon como la CELAC [5], son iniciativas que demuestran que América Latina tiene derecho a su independencia y soberanía sin la participación de los Estados Unidos. Hay que tener relaciones de autoridad con los Estados Unidos no de sumisión, entonces eso tiene su reflejo porque los cubanos tienen mucho sentido de cubaneidad, un sano orgullo de su identidad nacional que se reflejó muy bien en la entrevista, en la rueda de prensa que Obama y Raúl dieron durante la visita de Obama a Cuba, cuando preguntaron sobre los derechos humanos la respuesta de Cuba fue mucho más consistente que la de Obama. Qué país, preguntó Raúl garantiza a todos los tres derechos fundamentales de alimentación, salud y educación. Qué hay de salud para la gente en los Estados Unidos, muchos estadounidenses van La Habana para tratarse.
– Dentro de este panorama hay un tema que está pasando muy desapercibido: el tema ambiental.
Sobre el tema ambiental, lo más importante que pasó en estos últimos tiempos fue la Encíclica de Francisco “Laudato Si”, tanto el creyente como el no creyente han dicho que no hay ningún documento en la historia de la Ecología más importante que este, porque todos hablan de los efectos de la degradación ambiental, pero no apuntan a los responsables, las causas, y ese documento del papa apunta a ellos. Tenemos que explotar mucho ese documento, no es un documento solo para católicos, es un documento para la Humanidad. Todavía la izquierda no ha tomado en serio el problema ambiental, la izquierda tiene sus prejuicios. Yo me recuerdo cuando Chico Méndez en Brasil, hablaba de los pueblos, de la selva, de los métodos que ellos utilizaban para defender la selva, había mucha gente de izquierda que decía ‘no, eso no tiene importancia política, y yo estoy convencido, incluso, que hoy el tema de la Ecología puede ser un tema para agregar mucho más gente a nuestra causa de liberación.
– ¿Podría la Ecología, igual que el pensamiento latinoamericano, rejuvenecer el pensamiento de la izquierda?
Sí, podría y debe, porque en Europa no hay más izquierda, en Estados Unidos tampoco, entonces queda un poco en América Latina, asimismo mucha gente de izquierda no tiene todavía un proyecto de sociedad nueva. La izquierda en muchos países, además de Brasil, se dejó cooptar un poco por el neoliberalismo de allí viene la corrupción y todo esto.
Notas:
[1] Se refiere a los expresidentes: De Brasil, Fernando Collor de Melo; de Perú, Alberto Fujimori; de Argentina, Carlos Menem; de Bolivia, Luis García Meza y de Venezuela Rafael Caldera.
[2] Actual presidente de Argentina Mauricio Macri.
[3] Luiz Inázio Lula da Silva, expresidente de Brasil.
[4] Fidel Castro, líder de la revolución cubana.
[5] Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, organismo que no incluye a los Estados Unidos ni a Canadá.
Néstor Martínez es periodista y escritor. Red Internacional de Escritores por la Tierra.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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domingo, 10 de abril de 2016

Entrevista al economista venezolano Manuel Sutherland


"Venezuela ha protagonizado la fuga de capitales más grande en la historia de América Latina"



M.H.: Hoy tenemos la visita especial de un compañero venezolano, Manuel Sutherland, coordinador del Centro de investigaciones y formación obrera, trabaja en la editorial de la Asociación latinoamericana de economía marxista, donde es responsable de la editorial Ciencia Obrera. Manuel Sutherland es economista egresado de la Universidad Central de Venezuela, con estudios de posgrado en planificación del desarrollo e ingeniería industrial. Es columnista de los periódicos Tribuna Popular y Noticiero Industrial, de Mercado de dinero, publicación de Colombia y España y El Aromo, de Razón y Revolución de Argentina, conocidos nuestros porque en varias oportunidades han participado de nuestros programas. Autor del libro “La alienación en el trabajo, la esclavitud asalariada” y “¿Qué es la revolución socialista?”, libro que tiene la intención de presentar en Argentina, esperemos que esto se concrete. Me llamó la atención el subtítulo del mismo “crítica al reformismo, progresismo, autonomismo, posmodernismo y populismo”, no dejó títere con cabeza Manuel Sutherland que hoy nos acompaña. Buenas tardes, Manuel.
M.S.: Primero gracias por la invitación al programa. El título es bastante crítico.
M.H.: Pretencioso aparte, ¿no?
M.S.: No, es que en Venezuela se habla mucho de la revolución socialista y nadie sabe nada de eso

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193530

Venezuela: El auge de las importaciones, la crisis industrial, el empresariado improductivo y el gobierno…

Venezuela: El auge de las importaciones, la crisis industrial, el empresariado improductivo y el gobierno…

Sábado 28 de abril de 2012 por CEPRID
Manuel Sutherland
CEPRID
“Es fácil ver que todo el movimiento revolucionario encuentra necesariamente tanto su base empírica como científica en el desarrollo de la propiedad privada; para ser preciso de la economía. (…) Su desarrollo [economía] –producción y consumo- es el reflejo sensorial del movimiento de toda la producción, desde ahí, es decir, la realización o la realidad del hombre.”

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miércoles, 6 de abril de 2016

La carta a Obama de un vecindario cubano harto de las Damas de Blanco: ¿la leyeron en algún medio? Se la compartimos

La carta a Obama de un vecindario cubano harto de las Damas de Blanco: ¿la leyeron en algún medio?


(15 votos)


Cubainformación TV – Basado en un texto de M. H. Lagarde - Blog "Cambios en Cuba".- El corresponsal de la agencia Reuters en La Habana, Daniel Trotta, informaba sobre el último show de las llamadas “Damas de Blanco” en el barrio de Miramar.
En su nota, reproducida por medios de todo el mundo, el periodista se limitaba a repetir fragmentos de la carta que estas Damas de Blanco habían enviado al presidente Obama días antes. Y resaltaba que varias de ellas fueron arrestadas –durante unas horas- por la policía.
Pero a Daniel Trotta se le olvidaron algunos detalles.
Por ejemplo, que las Damas de Blanco tienen permiso de las autoridades para manifestarse todos los domingos por la 5ta avenida del Municipio Playa. Pero no para hacer sentadas que obstruyan el tráfico… que es lo que hicieron.
El corresponsal tampoco incluyó en su nota la información –sumamente relevante- de que estas Damas cobran por cada marcha una cantidad estipulada, en pesos convertibles, que procede de organizaciones de la ultraderecha de Miami.
Terroristas con muchos muertos a sus espaldas, excolaboradores de la dictadura de Batista, son quienes envían 17 mil dólares mensuales a las Damas de Blanco. Un dinero que procede, a su vez, en muchos casos, de subvenciones del gobierno de EEUU a dichos colectivos de Miami.
Reuters, en su crónica, tampoco dijo una palabra sobre la concentración masiva del vecindario de Miramar, que organizó una conga popular de repulsa contra las Damas de Blanco.
Estas vecinas y vecinos, por cierto, entregaron al periodista Daniel Trotta una carta, dirigida al presidente Obama, en la que denuncian a las Damas y rechazan su presencia en el barrio.
¿Vds. creen que, al menos este detalle, aparece en la nota de Reuters? ¿Qué creen Vds.?
Texto original
El Show de las Damas de Blanco: Reportero Trotta trató, pero no dijo toda la verdad
M. H. Lagarde - Blog "Cambios en Cuba".- El corresponsal de Reuters en La Habana, Daniel Trotta, cubrió el pasado domingo la última provocación realizada en el capitalino barrio de Miramar por las llamadas Damas de Blanco. No es nada nuevo que la prensa internacional, aunque lo hace cada vez menos por lo aburrido e inútiles de estos tipos de actos, se interese por estos temas. Como tampoco lo es que los que tienen la misión de informar no abarquen con la mayor objetividad todas las aristas del tema.
Pero está claro que el domingo Trotta trotaba del lado de las Damas de Blanco por lo que en su información se limitó a repetir algunos fragmentos de la carta que les enviara Obama a las Damas de Blanco que leyera la líder de las mercenarias, así como a resaltar el arresto de las mismas y se le olvidó acotar que las Damas de Blanco tienen el permiso de las autoridades para marchar todos los domingos por varias cuadras del separador de 5ta avenida, pero no para hacer sentadas que obstruyan el tráfico en lugares no autorizados como es el caso de la esquina de 3ra y 24, en el propio barrio de Miramar.
Trotta, que es un periodista de una agencia respetable como Reuters, debía saber que en muchos países del mundo para manifestarse se solicita permiso y se acuerda el trayecto de las marchas con las autoridades. Debía enterarse además que, como se ha publicado en este blog, las "sentadas" no autorizadas de las llamadas Damas son sufragadas -según publicó recientemente la agencia AP las Damas reciben como sueldo 30 pesos mensuales-, por connotados terroristas a quienes las autoridades estadounidenses han detenido por esconder en su casa alijos de armas, como es el caso de Santiago Álvarez Madriñá, con quien se reunió Berta Soler en un reciente viaje a Miami.
Trotta debía de alguna forma incluir en su reporte que los banqueros de las Damas de Blanco en Miami son, algunos de ellos, descendientes de esbirros de la tiranía de Batista, cuya dictadura para nada puede considerarse ejemplo de respeto a los derechos humanos, sobre todo si se tiene en cuenta que sus cómplices asesinaron a 20 mil jóvenes cubanos en la década de los 50 del siglo pasado.
Pero Trotta o sus editores, a no ser que estén ahorrando bits o pixeles, además de la novedad de la línea de la conga que puso a bailar a los revolucionarios que rechazan las provocaciones de las llamadas Damas de Blanco, debió agregar la también novedosa línea de que los vecinos del lugar le entregaron una carta dirigida al presidente Obama en la que rechazan la presencia de las Damas de Blanco en su zona de residencia.
Pero por lo visto a Trotta no le importa mucho lo que tengan que decir estos últimos, aún cuando, como se puede ver en el video, los vecinos de Santa Rita le advirtieron al periodista que lo importante era que él dijera toda la verdad.

lusiones progresistas devoradas por la crisis (América Latina a la hora del lumpencapitalismo)



Jorge Beinstein

La coyuntura global está marcada por una crisis deflacionaria motorizada por las grandes potencias. La caída de los precios de las commodities, cuyo aspecto más llamativo fue desde mediados del 2014 la de las cotizaciones del petróleo, descubre el desinfle de la demanda internacional mientras tanto se estanca la ola financiera, muleta estratégica del sistema durante las últimas cuatro décadas. La crisis de la financierización de la economía mundial va ingresando de manera zigzagueante en un zona de  depresión, las principales economías capitalistas tradicionales crecen poco o nada[1] y China se desacelera rápidamente.  Frente a ello Occidente despliega su último recurso: el aparato de intervención militar integrando componentes armadas profesionales y mercenarias, mediáticas y mafiosas articuladas como “Guerra de Cuarta Generación” destinada a destruir sociedades periféricas para convertirlas en zonas de saqueos. Es la radicalización de un fenómeno de larga duración de decadencia sistémica donde el parasitismo financiero y militar se fue convirtiendo en el centro hegemónico de Occidente.

No presenciamos la “recomposición” política-económica-militar del sistema como lo fue la reconversión keynesiana (militarizada) de los años 1940 y 1950 sino su degradación general. La mutación parasitaria del capitalismo lo convierte en un sistema de destrucción de fuerzas productivas, del medio ambiente, y de estructuras institucionales donde las viejas burguesías se van transformando en círculos de bandidos, novedoso encumbramiento planetario de lumpenburguesías centrales y periféricas.     

La declinación del progresismo

Inmersa en este mundo se despliega la coyuntura latinoamericana donde convergen dos hechos notables: la declinación de las experiencias progresistas y la prolongada degradación del neoliberalismo que las precedió y las acompaño desde países que no entraron en esa corriente de la que ahora ese neoliberalismo degradado aparece como el sucesor.

Los progresismos latinoamericanos se instalaron sobre la base de los desgastes y en ciertos casos de las crisis de los regímenes neoliberales y cuando llegaron al gobierno los buenos precios internacionales de las materias primas sumados a políticas de expansión de los mercado internos les permitieron recomponer la gobernabilidad.

El ascenso progresista se apoyó en dos impotencias; la de la derechas que no podían asegurar la gobernabilidad, colapsadas en algunos casos (Bolivia en 2005, Argentina en 2001-2002, Ecuador en 2006, Venezuela en 1998) o sumamente deterioradas en otros (Brasil, Uruguay, Paraguay) y la impotencia de las bases populares que derrocaron gobiernos, desgastaron regímenes pero que incluso en los procesos más radicalizados no pudieron imponer revoluciones, transformaciones que fueran más allá de la reproducción de las estructuras de dominación existentes.

En los casos de Bolivia y Venezuela los discursos revolucionarios acompañaron prácticas reformistas plagadas de contradicciones, se anunciaban grandes transformaciones pero las iniciativas se embrollaban en infinitas idas y venidas, amagos, desaceleraciones “realistas” y otras astucias que expresaban el temor profundo a saltar las vallas del capitalismo. Ello no solo posibilitó la recomposición de las derechas sino también la proliferación a nivel estatal de podredumbres de todo tipo, grandes corrupciones y pequeñas corruptelas.

Venezuela aparece como el caso más evidente de mezcla de discursos revolucionarios, desorden operativo, transformaciones a medio camino y autobloqueos ideológicos conservadores. No se consiguió encaminar la transición revolucionaria proclamada (más bien todo lo contrario) aunque si se logró caotizar el funcionamiento de un capitalismo estigmatizado pero de pié, obviamente los Estados Unidos promueven y aprovechan esa situación para avanzar en su estrategia de reconquista del país. El resultado es una recesión cada vez más grave, una inflación descontrolada, importaciones fraudulentas masivas que agravan la escasez de productos y la evasión de divisas que marcan a una economía en crisis aguda[2].

En Brasil el zigzagueo entre un neolioberalismo “social” y un keynesianismo light casi irreconocible fue reduciendo el espacio de poder de un progresismo que desbordaba fanfarronería “realista” (incluida su astuta aceptación de la hegemonía de los grupos económicos dominantes). La dependencia de las exportaciones de commodities y el sometimiento a un sistema financiero local transnacionalizado terminaron por bloquear la expansión económica, finalmente la combinación de la caída de los precios internacionales de las materias primas y la exacerbación del pillaje financiero precipitaron una recesión que fue generando una crisis política sobre la que empezaron a cabalgar los promotores de un “golpe blando” ejecutado por la derecha local y monitoreado por los Estados Unidos.

En Argentina el “golpe blando” se produjo protegido por una máscara electoral forjada por una manipulación mediática desmesurada, el progresismo kirchnerista en su última etapa había conseguido evitar la recesión aunque con un crecimiento económico anémico sostenido por un fomento del mercado interno respetuoso del poder económico. También fue respetada la mafia judicial que junto a la mafia mediática lo acosaron hasta desplazarlo políticamente en medio de una ola de histeria reaccionaria de las clases altas y del grueso de las clases medias.

En Bolivia Evo Morales sufrió su primera derrota política significativa en el referendum sobre reelección presidencial, su llegada al gobierno marcó el ascenso de las bases sociales sumergidas por el viejo sistema racista colonial. Pero la mezcla híbrida de proclamas antiimperialistas, postcapitalistas e indigenistas con la persistencia del modelo minero-extractivista de deterioro ambiental y de comunidades rurales y del burocratismo estatal generador de corrupción y autoritarismo terminaron por diluir el discurso del “socialismo comunitario”. Quedó así abierto el espacio para la recomposición de las elites económicas y la movilización revanchista de las clases altas y su séquito de clases medias penetrando en un vasto abanico social desconcertado.          

Ahora las derechas latinoamericanas van ocupando las posiciones perdidas y consolidan las preservadas , pero ya no son aquellas viejas camarillas neoliberales optimistas de los años 1990, han ido mutando a través de un complejo proceso económico, social y cultural que las ha convertido en componentes de lumpenburguesías nihilistas embarcadas en la ola global del capitalismo parasitario.

Grupos industriales o de agrobusiness fueron combinando sus inversiones tradicionales con otras más rentables pero también más volátiles: aventuras especulativas, negocios ilegales de todo tipo (desde el narco hasta operaciones inmobiliarias opacas pasando  por fraudes comerciales y fiscales y otros emprendimientos turbios) convergiendo con “inversiones” saqueadoras provenientes del exterior como la megaminería o las rapiñas financieras.

Dicha mutación tiene lejanos antecedentes locales y globales, variantes nacionales y dinámicas específicas, pero todas tienden hacia una configuración basada en el predominio de elites económicas sesgadas por la “cultura financiera-depredadora” (cortoplacismo, desarraigo territorial, eliminación de fronteras entre legalidad e ilegalidad,   manipulación de redes de negocios con una visión más próxima al videojuego que a la gestión productiva y otras características propias del globalismo mafioso) que disponen del  control mediático como instrumento esencial de dominación rodeándose de satélites políticos, judiciales, síndicales, policiales-militares, etc.     

¿Restauraciones conservadoras o instauraciones de neofascismos coloniales?

Por lo general el progresismo califica a sus derrotas o amenazas de derrotas como victorias o peligros de regreso del pasado neoliberal, también suele utilizarse el término “restauración conservadora”, pero ocurre que esos fenómenos son sumamente innovadores, tienen muy poco de “conservadores”. Cuando evaluamos a personajes como Aecio Neves, Maurico Macri o Henrique Capriles no encontramos a jefes autoritarios de elites oligárquicas estables sino a personajes completamente inescrupulosos, sumamente ignorantes de las tradiciones burguesas de sus países (incluso en ciertos casos con miradas despreciativas hacia las mismas), aparecen  como una suerte de mafiosos entre primitivos y posmodernos encabezando políticamente a grupos de negocios cuya norma principal es la de no respetar ninguna norma (en la medida de lo posible).

Otro aspecto importante de la coyuntura es el de la irrupción de movilizaciones ultra-reaccionarias de gran dimensión donde las clases medias ocupan un lugar central. Los gobiernos progresistas suponían que la bonanza económica facilitaría la captura política de esos sectores sociales pero ocurrió lo contrario: las capas medias se derechizaban mientras ascendían económicamente, miraban con desprecio a los de abajo y asumían como propios los delirios neofascistas de los de arriba. El fenómeno sincroniza con tendencias neofascistas ascendentes en Occidente, desde Ucrania hasta los Estados Unidos pasando por Alemania, Francia, Hungría, etc., expresión cultural del neoliberalismo decadente, pesimista, de un capitalismo nihilista ingresando en su etapa de reproducción ampliada negativa donde el apartheid aparece como la tabla de salvación.

Pero este neofascismo latinoamericano incluye también la reaparición de viejas raíces racistas y segregacionistas que habían quedado tapadas por las crisis de gobernabilidad de los gobiernos neoliberales, la irrupción de protestas populares y las primaveras progresistas. Sobrevivieron a la tempestad y en varios casos resurgieron incluso antes  del comienzo de la declinación del progresismo como en Argentina el egoísmo social de la época de Menem o el gorilismo racista anterior, en Bolivia el desprecio al indio y en casi todos los casos recuperando restos del anticomunismo de la época de la Guerra Fría.  Supervivencias del pasado, latencias siniestras ahora mezcladas con las nuevas modas.

Una observación importante es que el fenómeno asume características de tipo “contrarrevolucionario”, apuntando hacia una política de tierra arrasada, de extirpación  del enemigo progresista, es lo que se ve actualmente en Argentina o lo que promete la derecha en Venezuela o Brasil, la blandura del contrincante, sus miedos y vacilaciones excitan la ferocidad reaccionaria. Refiriéndose a la victoria del fascismo en Italia Ignazio Silone la definía como una contrarrevolución que había operado de manera preventiva contra una amenaza revolucionaria inexistente[3]. Esa no existencia real de amenaza o de proceso revolucionario en marcha, de avalancha popular contra estructuras decisivas del sistema desmoronándose o quebradas, envalentona (otorga sensación de impunidad) a las elites y su base social.

La marea contrarrevolucionaria es uno de los resultados posibles de la descomposición del sistema imponiendo de manera exitosa en algunos casos del pasado proyectos de recomposición elitista, en el caso latinoamericano expresa descomposición capitalista sin recomposición a la vista.

Si el progresismo fue la superación fracasada del fracaso neoliberal, este neofascismo subdesarrollado exacerba ambos fracasos inaugurando una era de duración incierta de contracción económica y desintegración social. Basta ver lo ocurrido en Argentina con la llegada de Macri a la presidencia: en unas pocas semanas el país pasó de un crecimiento débil a una recesión que se va agravando rápidamente producto de un gigantesco pillaje, no es difícil imaginar lo que puede ocurrir en Brasil o en Venezuela que ya están en recesión si la derecha conquista el poder político.  

La caída de los precios de las commodities y su creciente volatilidad, que la prolongación de la crisis global seguramente agravará, han sido causas importantes del fracaso progresista y aparecen como bloqueos irreversibles de los proyectos de reconversión elitista-exportadora medianamente estables. Las victorias derechistas tienden a instaurar economías funcionando a baja intensidad, con mercados internos contraídos e inestables, eso significa que la supervivencia de esos sistemas de poder dependerá de factores que las mafias gobernantes pretenderán controlar. En primer término el descontento de la mayor parte de la población aplicando dosis variables de represión, legal e ilegal, embrutecimiento mediático, corrupción de dirigentes y degradación moral de las clases bajas. Se trata de instrumentos que la propia crisis y la combatividad popular pueden inutilizar, en ese caso el fantasma de la revuelta social puede convertirse en amenaza real.

La estrategia imperial

Los Estados Unidos desarrollan una estrategia de reconquista de América Latina aplicándola de manera sistemática y flexible. El golpe blando en Honduras fue el puntapié inicial al que le siguió el golpe en Paraguay y un conjunto de acciones desestabilizadoras, algunas muy agresivas, de variado éxito que fueron avanzando al ritmo de las urgencias imperiales y del desgaste de los gobiernos progresistas. En varios casos las agresiones más o menos abiertas o intensas se combinaron con buenos modales que intentaban vencer sin violencias militar o económica o sumando dosis menores de las mismas con operaciones domesticadoras. Donde no funcionaba eficazmente la agresión empezó a ser practicado el ablande moral, se implementaron paquetes persuasivos de configuración variable combinando penetración, cooptación, presión, premios y otras formas retorcidas de ataque psicológico-político.

El resultado de ese despliegue complejo es una situación paradojal: mientras los Estados Unidos retroceden a nivel global en términos económicos y geopolíticos, van reconquistando paso a paso su patrio trasero latinoamericano. La caída de Argentina ha sido para el Imperio una victoria de gran importancia trabajada durante mucho tiempo a lo que es necesario agregar tres maniobras decisivas de su juego regional:  el sometimiento de Brasil, el fin del gobierno chavista en Venezuela y la rendición negociada de la insurgencia colombiana. Cada uno de estos objetivos tiene un significado especial:

La victoria imperialista en Brasil cambiaría dramáticamente el escenario regional y produciría un impacto negativo de gran envergadura al bloque BRICS afectando a sus dos enemigos estratégicos globales: China y Rusia. La victoria en Venezuela no solo le otorgaría el control del 20 % de las reservas petrolíferas del planeta (la mayor reserva mundial) sino que tendría un efecto dominó sobre otros gobiernos de la región como los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua y perjudicaría a Cuba sobre la que los Estados Unidos están desplegando una suerte de abrazo de oso.

Finalmente la extinción de la insurgencia colombiana además de despejar el principal obstáculo al saqueo de ese país le dejaría las manos libres a sus fuerzas armadas para eventuales intervenciones en Venezuela. Desde el punto de vista estratégico regional el fin de la guerrilla colombiana sacaría del escenario a una poderosa fuerza combatiente que podría llegar a operar como un mega-multiplicador de insurgencias en una región en crisis donde la generalización de gobiernos mafioso-derechistas agravará la descomposición de sus sociedades. Se trata tal vez de la mayor amenaza estratégica a la dominación imperial, de un enorme peligro revolucionario continental, es precisamente esa dimensión latinoamericana del tema lo que ocultan los medios de comunicación dominantes.

Decadencia sistémica y perspectivas populares

Más allá de la curiosa paradoja de un imperio decadente reconquistando su retaguardia territorial, desde el punto de vista de la coyuntura global, de la decadencia sistémica del capitalismo, la generalización de gobiernos pro-norteamericanos en América Latina puede ser interpretada superficialmente como una gran victoria geopolitica de los Estados Unidos aunque si profundizamos el análisis e introducimos por ejemplo el tema  del  agravamiento de la crisis impulsada por esos gobiernos tenderíamos a interpretar al fenómeno como expresión específica regional de la decadencia del sistema global.

El alejamiento del estorbo progresista puede llegar a generar problemas mayores a la dominación imperial, si bien las inclusiones sociales y los cambios económicos realizados por el progresismo fueron insuficientes, embrollados, estuvieron impregnados de limitaciones burguesas y si su autonomía en materia de política internacional tuvo una audacia restringida; lo cierto es que su recorrido ha dejado huellas, experiencias sociales , dignificaciones (suprimidas por la derecha) que serán muy difícil extirpar y que en consecuencia pueden llegar a convertirse en aportes significativos a futuros (y no tan lejanos) desbordes populares radicalizados.

La ilusión progresista de humanización del sistema, de realización de reformas “sensatas” dentro de los marcos institucionales existentes, puede pasar de la decepción inicial a una reflexión social profunda, crítica de la institucionalidad mafiosa, de la opresión mediática y de los grupos de negocios parasitarios. Ello incluye a la farsa democrática que los legitima. En ese caso la molestia progresista podría convertirse tarde o temprano en huracán revolucionario no porque el progresismo como tal evolucione hacia la radicalidad anti-sistema sino porque emergería una cultura popular superadora, desarrollada en la pelea contra regímenes condenados a degradarse cada vez más.

En ese sentido podríamos entender uno de los significados de la revolución cubana, que luego se extendió como ola anticapitalista en América Latina, como superación crítica de los reformismos nacionalistas democratizantes fracasados (como el varguismo en Brasil, el nacionalismo revolucionario en Bolivia, el primer peronismo en  Argentina o el gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala). La memoria popular no puede ser extirpada, puede llegar a hundirse en una suerte de clandestinidad cultural, en una latencia subterránea digerida  misteriosamente, pensada por los de abajo, subestimada por los de arriba, para reaparecer como presente, cuando las circunstancias lo requieran, renovada, implacable.


[1]          Si consideramos el último lustro (2010-2014) el crecimiento promedio real de la economía de Japón ha sido del orden del 1,5 %, la de Estados Unidos 2,2 % y la de Alemania 2 % (Fuente: Banco Mundial).
[2]    Un buen ejemplo es el de la “importación” de fármacos donde empresas multinacionales como Pfizer, Merck y P&G hacen fabulosos negocios ilegales ante un gobierno “socialista” que les suministra dólares a precios preferenciales. Con un juego de sobrefacturaciones, sobreprecios e importaciones inexistentes las empresas farmaceuticas habían importado en 2003 unas 222 mil toneladas de productos por los que pagaron 434 millones de dólares (unos 2 mil dólares por tonelada), en 2010 las importaciones bajaron a 56 mil toneladas y se pagaron 3410 millones de dólares (60 mil dólares la tonelada) y en 2014 las importaciones descendieron aún más a 28 mil toneladas y se pagaron 2400 millones de dólares (un poco menos de 87 mil dólares la tonelada). Como bien lo señala Manuel Sutherland de cuyo estudio extraigo esa información: “lejos de plantearse la creación de una gran empresa estatal de producción de fármacos, el gobierno prefiere darles divisas preferenciales a importadores fraudulentos, o confiar en burócratas que realizan importaciones bajo la mayor opacidad”. Manuel Sutherland, “2016: La peor de las crisis económicas, causas, medidas y crónica de una ruina anunciada”, CIFO, Caracas 2016.
[3]    Ignazio Silone, “L'École des dictateurs”, Collection Du monde entier, Gallimard, París 1964.

Menea y vencerás..