Mostrando entradas con la etiqueta Brasil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Brasil. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de septiembre de 2016

De la liquidación de Dilma a su herencia negativa





El pueblo brasileño tiene motivos para sentirse humillado.
La decisión adoptada por el Senado de destituir a Dilma Roussef de la Presidencia de la República constituyó un golpe de estado parlamentario. El impeachment fue aprobado por 61 votos contra 20.
El Senado, durante el debate, parecía más el palco de una comedia dramática de Molière que un Plenario de la Alta Cámara del Congreso. Unos días antes, Renan Calheiros, su presidente, en una respuesta airada a una senadora del PT, calificó al plenario de “manicomio”,
El discurso de defensa de Dilma fue valiente; habló mucho de su pasado, pero simuló ignorar su desastrosa gobernanza. No hubo sorpresas. El veredicto ya había sido definido con mucha antelación por los mecanismos montados por las fuerzas más reaccionarias de Brasil
Las acusaciones contra Dilma eran de una fragilidad transparente. No la responsabilizaron por su implicación en crímenes de corrupción. Se le acusó de utilizar ilegalmente fondos públicos (aunque no en beneficio personal), de manipular el presupuesto y de violar la normativa fiscal.
Es de dominio público que sobre el actual presidente Michel Temer, así como sobre el presidente del Senado y sobre decenas de senadores y diputados pesan gravísimas acusaciones de corrupción; muchos de ellos están envueltos en el Lava Jato, y pradójicamente, en el juicio contra Dilma actuaron de acusadores en vez de encausados.
En toda América latina, el golpe parlamentario provocó una ola de indignación y una lluvia de protestas. Pero Washington reaccionó con satisfacción. Las fuerzas que derrocaron a Dilma cuentan con la confianza de Obama y de Wall Street. El gobierno de Temer ejecutará dócilmente una política de total sumisión al imperialismo.
La deprimente farsa del juicio a Dilma no va a contribuir sin embargo a mejorar la opinión del pueblo brasileño sobre su gobierno. La imagen que de él queda para la Historia es pésima.
Dilma Roussel, en sus dos mandatos, violó ostensiblemente los compromisos asumidos con su electorado.
Al contrario de lo que afirma, su política tuvo un cariz neoliberal. Favoreció al gran capital, cedió desde el principio a las exigencias del imperialismo americano, privatizó, promovió alianzas espurias con partidos de la derecha, se mantuvo pasiva ante la corrupción galopante del PT.
Su ministra de Agricultura, Katia Abreu, aliada con los latifundistas, bloqueó el avance de la Reforma Agraria, y Dilma asistía pasiva al criminal desmantelamiento de la Amazonía.
La solidaridad de Lula no hizo más que perjudicarla. El ex-presidente, implicado en sucias negociaciones, está hoy enfangado en un mar de corrupción. Desprestigiado, de momento tiene cuentas con la Justicia.
No hay atenuantes para el golpe institucional que destituyó a Dilma. Pero la gravedad de la conspiración que la derrocó de la Presidencia de la República no tiene la capacidad de apagar lo obvio: la herencia devastadora de su política.
Traducción: Red Roja


miércoles, 20 de julio de 2016

Plínio de Arruda Sampaio Jr., 14 de julio de 2016. En Brasil los trabajadores están sin conducción



tomado de Diario La Juventud: http://diariolajuventud.com/index.php/component/k2/item/3416-en-brasil-los-trabajadores-est%C3%A1n-sin-conducci%C3%B3n





“La crisis, la recesión, tiene reflejo sobre la capacidad de recaudación de los Estados, entonces, estamos viviendo en algunos estados una crisis fiscal fuertísima, donde los funcionarios públicos no reciben. Entonces, en los pequeños Estados, Municipalidades, hay varios quebrados, porque la situación es muy débil, tenemos economías muy débiles y Brasil es un país con mucha gente, con muchos problemas. Esto va contaminando el conjunto de país. Entonces, desde el punto de vista territorial yo creo que se va difundiendo la idea de que la crisis es fuertísima. ¿Y cómo reacciona el pueblo? En realidad el pueblo está callado, muy preocupado, porque la crisis empieza a tocar a toda la gente, porque no hay nadie que ya no tenga a alguien desempleado en la familia, en los amigos, entonces todos están muy asustados y esto en algún momento va a tener una voz”, reflexionó el Economista brasileño, profesor Plinio de Arruda Sampaio Jr.

Usted puede escuchar la nota aquí:

http://www.ivoox.com/plinio-arruda-sampaio-jr-14-7-2016-audios-mp3_rf_12222209_1.html

Diego Martínez: Estamos recibiendo con muchísimo gusto, esta vez no de forma telefónica, al economista Plínio de Arruda Sampaio Jr., a quien le agradecemos muchísimo la presencia aquí en nuestros estudios.

Para nosotros es un gusto, un placer, poder tenerte por segunda vez, nos indicabas que ya habías estado en algún momento acá con nosotros hace 10 años.

Plínio de Arruda Sampaio Jr.: Sí, hace unos 10 años vine aquí, también tuve el placer de conversar en vivo con ustedes.

El gusto en realidad es mío, ver aquí todo el equipo aquí de Radio Centenario, esta brava gente que mantiene la llama del debate, de la contraposición. Entonces, para mí es una gran felicidad estar aquí con ustedes directamente.

DM: Bueno, seguramente la audiencia esté realmente muy contenta de escucharte aquí en el estudio, mucha gente muy seguidora de tu columna, muchos compañeros que luego generan cuestiones a partir de las charlas que tenemos contigo sobre lo que ocurre en Brasil, el paralelismo con lo que ocurre en Uruguay. Las cuestiones lógicas que tiene Latinoamérica, que van unidas las decisiones que se toman en un lugar por lo general están planificadas y las repuestas populares también.

Pero bueno, Plínio, aprovechando que estás acá queremos conocer un poco qué está pasando en Brasil hoy, conocer un poco cómo son las respuestas esas populares que recién mencionábamos, qué espacio queda para las posiciones de izquierda hoy en el debate político.


PASJ: Mira, bueno, Brasil, como venimos discutiendo, vive una crisis fuerte económica y política.

La crisis, en realidad no hay perspectiva de solución, la gente que imaginaba que Temer sería una solución se engañó porque Temer en realidad profundiza la crisis política y profundiza la crisis económica porque también hizo una política de ajuste todavía más fuerte.

Entonces, la situación brasileña está difícil, es una novela sin plazo para terminar porque esto va a continuar, la impresión que tengo es que el PT no pelea para volver, que le conviene más negociar algún acuerdo nacional para poner un punto final o poner algún límite a la investigación de corrupción y apostar al desgaste de temer para volver eventualmente o para por lo menos recomponerse de alguna manera para el 2018.

Entonces, así está.


El pueblo asiste la pelea política más o menos de camarote, o sea, asiste de lejos el pueblo trabajador, todavía no entró en la pelea, mira de manera perpleja lo que está pasando.

La clase media que se movilizó para deponer a Dilma, entró en una especie de depresión porque lo que vino no correspondió, desde el punto moral, y son muy moralistas, a lo que ellos esperaban.

La gente del PT está muy, muy perdida, porque la situación del PT es realmente muy, muy triste. Porque, para dar un ejemplo, Temer, que es el nuevo presidente, es golpista en Brasilia. Pero en San Pablo su hija es secretaria de Estado del alcalde rojo del PT Fernando Haddad, por indicación del PMDB, o sea del papá, de Temer.

Entonces, esto muestra, esto desmoraliza a la militancia petista que está realmente muy mala. Uno nota en los debates en los sindicatos o con estudiantes, que el PT ya no se defiende. Y cuando se presentan para defender, porque son muy criticados, yo los critico duramente, se presentan avergonzados y siempre casi que pidiendo disculpas.

Entonces, esta es una cosa que deja al PT en una situación muy mala.


María de los Ángeles Balparda: ¿El PT queda muy débil?


PASJ: Está muy débil.

Entonces, la militancia del PT está parada. Esta es la reacción del pueblo a la crisis política.

A la crisis económica, que es muy, muy virulenta, hay mucha resistencia, porque el pueblo naturalmente cuando es agredido, la gente se va a defender. Pero todavía falta articulación general, o sea, falta una organización que potencialice estas luchas.

En la izquierda estamos en un proceso de reorganización. La novedad, Diego, es que la semana pasada un 40% de los militantes del PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado) que es un agrupamiento trotskista, muy, muy aguerrido, se separó, salieron del PSTU por la razón de intentar una unidad de la izquierda. O sea, criticando el sectarismo de la dirección del PSTU, lo que es una paradoja. Porque fraccionan pero en realidad en nombre de la unidad.

Pero lo importante para nosotros aquí es que sí hay un esfuerzo grande y una preocupación grande de buscar la unidad, y eso es importante.

DM: Esa estrategia que parece muy clara del PT, de dejar que la crisis se lleve a Temer y volver en el 2018 casi limpio de toda culpa. ¿No la ve también el PMDB, el PSDB como un qué vamos a acordar si le estamos regalando las elecciones próximas al PT? ¿Ellos no visualizan eso como un problema? Pensando que la derecha no suele ser miope.

PASJ: Bueno, por eso no sale el acuerdo, la situación brasileña para la superestructura política es realmente muy compleja Diego. Y yo cuando hablo con ustedes a veces me digo, cómo lo van a entender porque es esto aquí nadie lo entiende.

Por ejemplo, hoy leí en un periódico brasileño que Dilma hace un elogio a Meirelles y que si vuelve lo mantendrá en la dirección de la economía. Entonces, esto es contradictorio con la idea de permitir el desgaste del gobierno. Porque si ella dice eso, la gente dice, pero están juntos.

Entonces, la realidad es que tienen el mismo proyecto económico que es el ajuste, en esto no tienen diferencia sustancial. Tienen diferencias políticas pero tienen un problema común que es la investigación de corrupción donde todos están y no saben cómo resolver esto. Porque además, no hay más líderes políticos para conducir la negociación.

Entonces, por ejemplo, el PSDB no es un partido unido, son facciones.

Entonces, ahí el gobernador de San Pablo que tiene una jugada, quiere ser presidente. José Serra que ahora es el canciller que hace el trabajo sucio de jugarse en los brazos de los americanos sin ningún pudor, también quiere. Aécio Neves quiere. Todos tienen problemas de corrupción, a ninguno le gusta el PT pero saben que no pueden llevar la pelea más allá sino el PT también tiene fuego. Entonces, es una situación dificilísima.

MAB: ¿Se puede hablar de que es una etapa del progresismo, de los gobiernos progresistas de estos años? ¿Se puede decir que hay algo similar?


PASJ: Ángeles, la interpretación que yo tengo de esto es que en Brasil estamos viviendo el fin de un ciclo que es mayor que solo el progresismo.

En realidad tuvimos un golpe con las dictaduras, yo voy a hacer el caso brasileño pero creo que con cambios se puede pensar también en generalizar para el conjunto de América Latina.

Tuvimos un golpe fuerte que fue la dictadura, que en realidad es una dictadura del gran capital, es militar-civil pero al servicio del gran capital. Y ahí se dijo de manera clara, reformas en América Latina no, el capitalismo en América Latina no será un capitalismo rosado, un poquito más humanizado. No. Aquí tendremos capitalismo salvaje y se acabó y no se habla más de esto.

Bueno, cuando hubo la crisis de la dictadura, en Brasil la transición a la democracia se dio por arriba, con una negociación por arriba. Entonces, el pueblo salió a la calle y pedía directas ya, queremos elecciones ahora, pero los militares, la burguesía, la llamada clase política, hicieron un acuerdo por arriba que es la tradición brasileña, los acuerdos se hacen por arriba. Y fundaron esta democracia de baja intensidad, digamos así, para meterle un nombre.

DM: Acá fue el pacto del Club Naval eso.


PASJ: Sí, allá fue exactamente la Nueva República que dicen.

Entonces, hicieron esta democracia restricta que duró 30 años, que no es poco tiempo. Pero esto se agotó porque la voluntad del pueblo, que fue expresa en una Constitución que sería social-demócrata, esto no se cumplió. Entonces, lo que se nota en Brasil y queda claro, yo diría que las manifestaciones del 2013 marcan esto un poco, es que la juventud obrera dijo "¡Basta!" queremos los derechos ahora, no los queremos para el fin del mundo, lo queremos ahora.

Pero en realidad la agenda del capital es sacar derechos. Entonces, la lucha de clases en Brasil es, el capital dice: yo les voy a sacar derechos, y ahora empezó a golpear las puertas aquí en Uruguay.

Pero el pueblo dice: no, nosotros queremos derechos.


Entonces, esto desplomó el acuerdo político que tenía y la burguesía no sabe qué poner en el lugar y el pueblo tampoco, porque no tiene un proyecto alternativo. Y así estamos

DM: Porque el PT no ha podido satisfacer a la gente y era la utilidad que tenía, acá pasó con el Frente Amplio. El Frente Amplio llega al poder con los avales que tiene por parte del capital, porque garantizaba la llamada paz social. Pero cuando dejan de cumplir ese rol porque no les dan las políticas, pasa esto también.

PASJ: Exactamente, o sea, las manifestaciones, porque ya venía un ascenso de luchas muy fuerte, el número de huelgas en Brasil en 2013 ya era equivalente al pico que tenemos de esto que era de 1989. Entonces, las manifestaciones muestran el descontento y muestran que el PT ya no logra hacer la paz social. Porque el PT entró en la política brasileña porque puso al pueblo en las calles, después canalizó todo esto para el institucional, pero lo puso.

Después llegó al poder porque sacó al pueblo a la calle, pero quedó el chantaje, si no voy meto al pueblo otra vez.

Bueno, ahora no logra ni sacar la derecha de la calle ni meter su militancia en la calle. Entonces, venció el plazo.

DM: Faltan liderazgos en las fuerzas de izquierda y de derecha, por lo menos en Uruguay, no se nota que haya grandes liderazgos que puedan encabezar las posiciones más cercanas con el capital. Más allá de que el Frente Amplio o el PT son la visión del capital también sobre la economía.


PASJ: Una pregunta bien interesante Diego, a mí me encantan estas charlas aquí con ustedes porque no sólo uno dice lo que piensa sino que ustedes nos provocan mucho a pensar, a dar respuestas un poco mejores que las que dábamos.

Yo creo que hay un problema común a lo mejor en la falta de líderes por la izquierda y por la derecha. Y digo izquierda de verdad, no la izquierda de la derecha, que es la falta de proyecto político, o sea la falta de bandera.

Porque los personajes al final sintetizan y condensan la fuerza de una bandera. Entonces, la derecha, y digo por Brasil, el censo común es que Brasil tiene una burguesía muy fuerte, y es posible que en el contexto latinoamericano nuestra burguesía sea fuerte.

Pero en el contexto mundial es muy débil y no tiene proyecto nacional ninguno. Entonces, la burguesía brasilera no tiene proyecto.

MAB: ¿Lo tuvo en una época?


PASJ: Yo creo que lo tuvo pero ya hace mucho tiempo que esto se está perdiendo con el avance de la globalización.

Para hacer una broma, es como si llamaran, como si yo tuviera una reunión con el cuartel general de la burguesía y le preguntara cuál es el proyecto, y ellos me dijeran: mirá, voy a llamar al gringo y te lo digo en un ratito.

O sea, no tienen. Y como no tienen se quedan indiferenciados. Y si son indiferenciados, tienen que diferenciarse por cosas minúsculas, corrupción, con una imagen pública más o menos simpática, pero esto todo es muy poco.

Entonces, yo creo que esto es lo que explica. Porque yo recuerdo cuando vino el golpe del 64 en Brasil, fue un golpe, pero todo el panel de control político estaba montado, de la extrema izquierda al centro y a la derecha uno podría decir los nombres que representaban cada posición. Bueno, hoy en Brasil no hay panel de control.

Entonces, yo creo que a lo mejor esta crisis profunda de lo político sea el reflejo de una indiferenciación, una falta de proyecto, porque no tenemos. El proyecto es lo que el capital manda. Ahora mandan ajuste, entonces, se ajustan al ajuste y ahí van a hacer demandas nacionales que son puntuales y movidas por los intereses concretos del capital.

DM: Da la sensación que en esta medida de ajuste, la propia burguesía pierde terreno cuando hay un problema social grande en el país.

PASJ: Sin duda alguna. Y además se ven amenazados, porque el ajuste siempre es la política del gran capital.

DM: Pero es como la política fácil también, que en resultados no sé si es tan conveniente, incluso para ellos.

PASJ: Porque lo que pasa es que la pequeña burguesía también queda amenazada por esta política. ¿Entonces, cómo reaccionan? Reaccionan atacando más al pueblo, porque pueden ajustarse para abajo y con un control fuerte del Estado con transferencias de fondos. Lo que quiere decir que se vuelven todavía más mezquinas, más egoístas y más duras con el pueblo.

¿Qué es lo que está pasando ahora? Porque el desarrollo aquí es desigual y combinado, hay que combinar fracciones de capital que son muy desiguales. La nuestra, la nacional, la local es la más débil.

¿Pero cómo compensan eso? Con la súper-explotación del trabajo. Entonces, a veces son todavía más duros que el capital internacional.

DM: ¿Qué está pasando a nivel del territorio brasileño? Porque quizás estemos hablando de lo que ocurre en San Pablo, en Brasilia, en Río o en las grandes ciudades. ¿Qué pasa en el resto, en los lugares con menos información, con menos aplicación de las políticas globales, o más capaz? ¿Hay organización, hay cosas que están ocurriendo en el norte?

PASJ: Mira, Brasil es un país muy grande, muy desigual y la crisis golpea de manera desigual.

Entonces, la crisis golpea de manera más fuerte en el sudeste, en San Pablo, en la región más económicamente más vinculada al extranjero. Pero los efectos de la crisis empiezan, llegan tardíamente por el ajuste fiscal, porque el nordeste depende mucho de las inversiones públicas y de las transferencias de fondos para las familias y para los gobiernos hechas, digamos, que el ajuste fiscal compromete.

MAB: ¿Depende más de las políticas sociales?

PASJ: De la política social y de las inversiones públicas en infraestructura.

Entonces, esto también siente.

La crisis, la recesión tiene reflejo sobre la capacidad de recaudación de los Estados, entonces, estamos viviendo en algunos estados una crisis fiscal fuertísima, donde los funcionarios públicos no reciben.

Por ejemplo, Río Grande del Sur está prácticamente moratoria. Río de Janeiro, vamos a recibir las Olimpíadas y el Estado se decretó técnicamente en falencia.

Entonces, en los pequeños Estados, Municipalidades, hay varios quebrados, porque la situación es muy débil, tenemos economías muy débiles y Brasil es un país con mucha gente, con muchos problemas.

Entonces, esto va contaminando el conjunto de país. Entonces, desde el punto de vista territorial yo creo que se va difundiendo la idea de que la crisis es fuertísima.

DM: Como un volcán que tira lava así y va esparciéndose.

PASJ: Exactamente, es una buena imagen.

Y va quedando claro que no es una crisis coyuntural.

¿Y cómo reacciona el pueblo? En realidad el pueblo está callado, mira estas crisis grandes, está callado, muy preocupado, porque la crisis empieza a tocar a toda la gente, porque no hay nadie que ya no tenga a alguien desempleado en la familia, en los amigos, entonces todos están muy asustados y esto en algún momento va a tener una voz.

MAB: Hay mensajes de los oyentes:

La Dra. Milano dice: "Si ellos hacen pactos por arriba, el pueblo brasileño pactará por abajo por su grandiosa tierra". Capaz que después podemos hablar un poco más de cómo está el pueblo, con qué fuerzas está contando.

Y otro, con un teléfono que termina en 301, dice: "La burguesía, al no tener programa, cuestiona a personas".

No sé si lo dice por lo de la corrupción, que eso otro tema también interesante para hablar.

PASJ: Mira, la primera pregunta, yo estoy en total acuerdo, como no hay programa, diferenciaciones sustanciales, se hacen las diferenciaciones adjetivas. Entonces son problemas personales, de carisma de la gente y la política se transforma en un espectáculo de diferenciación. Estoy totalmente de acuerdo.

La segunda pregunta es la pregunta clave yo creo, es el gran dilema ahora de los trabajadores en el mundo entero. El capital tiene un proyecto, y hoy este proyecto se llama ajuste. Tiene método, el método es el terror económico y político. Y tiene organización que es el estado y todos sus aparatos.

Bueno, el trabajo y su política es de ofensiva contra los trabajadores, sacar derechos en todos los sentidos. Bueno, el trabajo tiene que tener un programa, un método y organización. Y el programa, desde mi punto de vista, tiene que ser enfrentar al capital, porque no hay mucha solución en la crisis. O sea, el capital quiere sacar los derechos del trabajo, yo creo que ahora el trabajo tiene que sacar los derechos del capital que es el derecho a la propiedad privada. Esto es lo que está puesto.

Para esto tiene que tener método y organización.

DM: ¿Qué papel cumplen los jóvenes? ¿Existen organizaciones juveniles potentes?

PASJ: La verdad es que la burguesía siempre quiere dividir al pueblo, lo divide de varias maneras y ahora hay también una división generacional muy fuerte. Y esto todo es un problema.

Yo diría que los trabajadores están sin conducción alguna, porque no hay, no se logró definir, condensar una bandera para saber para dónde ir y cómo.

Lo que se nota en Brasil es, primero Brasil es un país joven, en eso hay una diferencia con Uruguay, es un país muy joven. La iniciativa política real, la que viene del pueblo, que brota de las profundidades de la sociedad, vinieron de los jóvenes y se manifiestan en las huelgas que son impulsadas por la base y se manifestó en la protestas muy fuertes del 2013 que fueron lideradas por jóvenes.

Pero estos jóvenes vienen hoy en día con una tradición muy anarquista, muy antipartido. Y con esto no logran organizar esta furia que viene en fuerza política. Entonces, vienen las protestas pero después no hay secuencia y no pasa nada.

Entonces, yo creo que hay que tener una dialéctica entre los viejos y los jóvenes. Los viejos, entre los cuales yo, tengo que aprender con los jóvenes y no tenemos que tener la prepotencia de querer imponer modelos de tiempos anteriores a una nueva época, cada época su modelo.

Pero los jóvenes también tienen que saber que para pelear bien tienen que condensar todos los conocimientos de la lucha de clases del pasado y de todos los pueblos para que luchen mejor.

Entonces, esta ecuación es una ecuación difícil, yo creo que en la práctica se camina un poco para esto pero siempre en un ritmo que, para nosotros que vivimos, que pasamos por el mundo por un plazo muy corto, nos gustaría que fuera más corto. Pero es un ritmo que en realidad no controlamos.

Nosotros podemos preparar el barco, intentar hacer el buen debate, pero el viento no depende de la gente, depende de la circunstancia histórica concreta.

DM: ¿Y los pensamientos históricos de la izquierda están presentes hoy en el debate?

PASJ: Mira, hay una estigmatización muy grande contra el marxismo, la derecha estigmatiza la política, los partidos, la crítica de manera general y el marxismo.

Entonces, claro que el pueblo que está alienado, fuera del debate político tiene un poquito, una cierta prevención contra esto. Pero hay muchos grupos políticos muy fraccionados, la influencia de estos gigantes de la lucha están, yo creo que cuando haya oportunidad de que esto se presente y se presente de una manera sana, buena, constructiva, la gente reacciona bien. Pero el punto de partida es un joven formado dentro del individualismo, sin cultura política, sin un buen debate, sin radios como Radio Centenario, sin periódicos.

Entonces, esta es la realidad concreta. Y yo creo que la tarea es hablar la verdad al pueblo y crear condiciones del buen debate, confiar que el pueblo, teniendo una buena semilla, va a germinar.

Y la impresión que yo tengo es que esto sí ocurre así. Doy un ejemplo, las tomas de escuelas secundarias en San Pablo, los niños van, nosotros visitamos las escuelas y quedamos el primer día o el segundo, espantados, porque no saben nada.

Volvemos a la escuela un mes después y están organizados, la escuela está limpia y tienen comisión de cultura, de política, de recepción, de limpieza, de seguridad, de todo. O sea, el pueblo, los tiempos políticos no son normales, ellos aceleran.

Entonces, poniendo la buena semilla y sembrando bien, yo creo que viene. Esta es nuestra tarea creo.

MAB: ¿Y la elaboración teórica, que en otros tiempos tuvo la intelectualidad latinoamericana, en qué estado está?

PASJ: Mira, Ángeles, nosotros tenemos un escritor portugués de la época de la colonia que es el Padre Antonio Viera, es un gran intelectual portugués y de la lengua brasileña.

Él dice: "El pescado se pudre por la cabeza". Entonces, estamos en un déficit de la población grande, porque la verdad es que la dictadura encerró una etapa, o sea, aquí no se discuten cambios estructurales, no se discute revolución, entonces estamos en la contrarrevolución.

La izquierda se organizó, esta izquierda que ahora agota, se organizó por adentro de la contrarrevolución.

Entonces yo bromeo, yo digo, es como, ¿cómo resolver los problemas del pueblo sin atacar ninguna de las causas de los mismos?

Bueno, la solución está ahí, no se resuelve nada y los problemas vuelven y están volviendo.

Entonces, yo creo que el reto que tenemos es de elaboración, yo creo que esta es la primera tarea. Porque la gente va a luchar y va a resistir, pero esto no es suficiente, tenemos que abrir horizontes, para esto tenemos que tener elaboración, y la elaboración desde mi punto de vista coloca en el orden del día la necesidad de discutir la revolución.

Claro que, cuanto mayor sea la discusión mejor, porque menor será el error. Pero si no discutimos la cosa correcta no vamos a llegar a lugar ninguno. Entonces, desde mi punto de vista Ángeles, el principal dilema que tenemos hoy en día es la elaboración. Con una buena elaboración tenemos la posibilidad de hacer la unidad, porque es la teoría que responda a esta práctica que puede abrir nuevas prácticas.

MAB: A uno le dan ganas de seguir por esta vía pero también tenemos que aprovecharte con las cosas últimas que han pasado en Brasil.

Hace un rato nomás se daba acá la información de que hay un nuevo presidente de la Cámara que llegó, un hombre con un apellido conocido en la política brasileña. ¿Quién es? ¿Qué se puede esperar del nuevo presidente?

PASJ: Mira, Rodrigo Maia es hijo del ex alcalde de Río de Janeiro, César Maia, que fue un hombre que comenzó con Brizola, que ustedes lo conocen bien porque quedó exiliado aquí en Uruguay. Es un gaúcho, bien gaúcho, un hombre muy digno de la época del populismo.

Como el papá, César Maia, se recicló, hoy en día es un hombre del DEM que es un partido de la derecha brasileña muy tradicional.

Es un nombre nuevo desde el punto de vista biológico y muy viejo desde el punto de vista político, del Clan Maia. Yo no sé ahora cuántos diputados el Clan Maia tiene en el Congreso brasileño, pero hubo épocas en que tenían 15, 20 personas porque están ahí distribuídas.

MAB: ¿Clan le llamaban?

PASJ: No, yo le llamo clan porque es un clan del nordeste brasileño.

Estos Maias, César y Rodrigo, César Maia fue exiliado y entonces de ahí volvió para Río de Janeiro. Pero esto es un tremendo de una oligarquía política.

Él, yo no acompañé mucho cómo fue el proceso de su elección porque estaba aquí encerrado en reunión, pero en realidad fue una solución digamos a colmillas de la clase política brasileña. Se logró no tener un candidato de Cunha que es un bandido total, o sea, no es un adjetivo, es un sustantivo, él es un bandido.

Es tan bandido que quedó un poquito, todos le temen, incluso Temer, de quien es parcero político, pero ahora se quiere alejar un poquito de Cunha porque para él Cunha es muy peligroso.

Entonces Temer tenía que alejarse de Cunha disimuladamente para que Cunha no se vengara. Y yo creo que Rodrigo Maia es una solución tan increíble en Brasil que tuvo el voto del PT, es elegido con votos del PT. Para que vean el grado de pragmatismo que hay en el PT.

DM: Nos preguntan acá si hay algún blog o web o algún lugar donde poder seguir el pensamiento de Plínio, es Aquiles de Tres Cruces.

"Un saludo al invitado y pregunto: ¿El problema del capitalismo es generacional o de clases?", dice Juan del Cerro.

PASJ: En relación al buen debate brasileño, que felizmente no es sólo el mío, hay mucha gente. Hay un blog que es un blog para artículos más pesados que se llama marxismo21.org. Ahí nosotros intentamos reunir el debate de la izquierda que va desde la izquierda del PT, de los grupos bien de izquierda del PT, entonces bien ecuménico, hasta contemplando todo lo que hay de la izquierda de verdad.

Ese es un periódico que yo creo que es interesante para entender.

Y tenemos una página web que se llama correiocidadania.com.br y ahí también hacemos un poco el acompañamiento y un debate más periodístico digamos.

Con respecto a la otra pregunta, a la de Juan, yo estoy seguro que nosotros para hacer algo nuevo tenemos que renovar. Es imposible crear una política nueva con ropa vieja, y en esto yo creo que tiene que haber sí una dialéctica.

Yo no creo que los jóvenes tengan que partir de cero sin el acumulo de lo que ya pasó la generación más vieja. Pero también estoy seguro de que toda revolución es hecha por los jóvenes y que los viejos son un accesorio importante, pero el liderazgo tiene que estar con los jóvenes.

DM: ¿La religión en Brasil, qué papel ocupa en lo político? Porque acá ha empezado a surgir una conexión ente la religión y lo político.

PASJ: Brasil es un país muy religioso, entonces la religión en varios momentos tiene un papel importante.

Ya tuvo, por ejemplo, por la izquierda con la teología de la liberación que en Brasil fue muy fuerte y que en el final de la dictadura jugó un papel importante en la organización del pueblo, de núcleos, de políticos en las poblaciones.

Bueno, hoy en día lo que está en ofensiva es una religión muy conservadora, de derecha, que son los evangélicos. Yo digo que es una especie de teología de la prosperidad. Y esto tiene un papel importante en la dominación brasileña, porque en las callampas, en los pueblos pobres, la derecha tiene presencia en el terreno. O sea, no mandan, tienen.

Y su presencia se manifiesta de tres maneras, el crimen organizado, los políticos fisiológicos y las iglesias evangélicas. De estas iglesias degradadas de la mercantilización.

Entonces, ellos hacen una especie de triángulo que tiene una función muy importante de mantener el pueblo en la alienación, son extremadamente conservadores. A mi papá le gustaba mucho escucharlos. Y yo decía: ¿Pero por qué pierdes tiempo?

Y él decía: Escuchalos, para que sepamos lo que piensa la derecha profunda.

Entonces, una vez yo fui a escuchar a uno y hablan muy bien, tiene técnicas para hablar. Él decía, mira, del tipo crítico en la fábrica tú te alejas de él, este tipo te va a meter en líos. Si el tipo empieza con que quiere hacer huelga, por favor, por favor, este es el Diablo, nosotros, los hombres de Dios vamos para el otro lado.

O sea, esto todos los días. Controlan muchas radios, muchos canales de televisión y es sin duda, desde mi punto de vista, una de las palancas de la dominación de derecha ultra conservadora en Brasil.

DM: Bueno, Plínio, lamentablemente se nos acaba este encuentro. Vamos a tener otros, yo supongo que en breve vas a tener que viajar nuevamente a Uruguay, sino lo vamos a generar, para poder seguir conversando, pero también disfrutando mucho de las charlas telefónicas que nos permiten tener también los temas cotidianos arriba de la mesa.

Te agradecemos mucho que hayas estado por acá.

PASJ: Soy yo que agradezco mucho este debate que es siempre muy instigador y que me provoca la necesidad de entender mejor lo que está pasando. Es mucho mejor hacer la charla en vivo, por teléfono uno nunca sabe bien si tiene que hablar, si tiene que parar.

Pero de cualquier manera, mejor por teléfono que sin nada o sea que continuamos hablando. Es un gran honor hablar a los oyentes de Radio Centenario. En verdad los envidio, me gustaría tener oyentes como ustedes allá en Brasil.

MAB: Gracias Plínio, gracias.

sábado, 11 de junio de 2016

Analisis desde Grecia:Lula y Roussef generaron falsas espectativas


Artículo de análisis sobre la evolución de la situación en Brasil del Partido Comunista Griego
“Lo que es necesario es la emancipación del movimiento de los trabajadores en relación a la influencia burguesa, su orientación en el sentido del combate al Estado burgués, a los monopolios, y a las fuerzas políticas que expresan esos intereses. Una significativa experiencia fue acumulada acerca de las políticas de los gobiernos burgueses, después de la dictadura, de la segunda mitad de los años 80 y de los años 90, que fueron causa de altos niveles de pobreza y de explotación para la clase obrera de Brasil, tanto como de los gobiernos de Lula y Roussef (2002-2016), que prosiguieron la gestión del capitalismo con eslóganes “de izquierda” y “antineoliberales” y generaron falsas expectativas”, dice un artículo publicado en Rizospastis, el diario del Partido Comunista de Grecia (KKE), sobre la situación en Brasil y titulado “El pueblo tiene que librarse de los dilemas de la gestión burguesa”. Por considerarlo de interés y compartir su contenido, a continuación transcribimos dicho artículo.
Los acontecimientos en Brasil y el escalamiento de la crisis política en aquel país han estado en el centro de la atención internacional.
Ello no sorprende, ya que estamos hablando de la séptima mayor economía del mundo, del quinto mayor país del mundo en términos de dimensión territorial y poblacional, y del mayor país del Hemisferio Sur del planeta. Un país en que se verifican en los últimos años elevados niveles de crecimiento capitalista, superando inclusive a Gran Bretaña en 2011, convirtiéndose así en la sexta mayor economía a nivel mundial.
Asume un papel significativo en el cuadro de la alianza de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) así como en importantes alianzas intercapitalistas que se vienen promoviendo en el Continente Americano (destacadamente la CELAC, el MERCOSUR, la UNASUR). Se debe recordar también que desde 2004, es decir en el periodo de los gobiernos “progresistas”, ha encabezado la intervención militar en Haití, llevada a cabo bajo la cobertura de la ONU.
Escándalos y deserciones: el trivial sistema político burgués
El proceso de remoción del cargo de la Presidenta Dilma Rousseff, 18 meses después de su victoria en las elecciones presidenciales del 2014, que es acompañado de manifestaciones en la calle, tanto a favor, como en contra, y de una intensa confrontación política, constituye una significativa alteración después de un periodo de 13 años de gobierno encabezado por un Presidente oriundo del socialdemócrata PT (Partido de los Trabajadores), que coopera a nivel de gobierno con el PCdoB (Partido Comunista de Brasil). Es necesario señalar que el PCB (Partido Comunista Brasileño) no participa en las perspectivas de “gestión de izquierda” del capitalismo.
No es fácil analizar éste proceso si solo se tiene en cuenta lo superficial de los acontecimientos y las diversas acusaciones formuladas. Por un lado, aquellos que acusan a la Presidenta de corrupción están sumergidos hasta el cuello en escándalos de corrupción. Es significativo que el Presidente del Parlamento, Eduardo Cunha, que fue quien desencadenó el proceso de remoción de la Presidenta Dilma, fue dimitido de su cargo por el Tribunal Federal, acusado de corrupción que involucra millones de dólares en sobornos provenientes de todos lados. Cunha fue, evidentemente, electo con los votos del PT y, conjuntamente con el Vicepresidente Temer, pertenece al partido “centrista” antes aliado PMDB. El Vicepresidente Temer, que asumió las funciones de Presidente interino, fue condenado por irregularidades en la recolección de fondos para su campaña electoral, perdiendo inclusive el derecho a ser electo por un periodo de 8 años, en tanto que su nombre se encuentra asociado con el de media docena de ministros de su “incorrupto” gobierno que están siendo investigados en el cuadro del proceso que involucra a la petrolera nacional Petrobras. De modo que no es de forma alguna de extrañar que en un reciente sondeo de opinión 28% de los encuestados manifieste el deseo de que él siga el camino de su antecesora.
Por otro lado, los simpatizantes de la Presidenta hablan de “golpe parlamentario” porque la acusación que constituye la base del proceso de impeachment contra Dilma –la acusación es de que ella manipuló las cuentas en términos de datos fiscales- no constituye un crimen. Las acusaciones de “traición”, de “golpe” y de “ataque a la democracia” son evidentemente dirigidos contra sus aliados anteriores y contra el PMDB en particular, que fue el mayor socio en la coalición de gobierno en los últimos 8 años (apoyó la reelección de Lula en 2006 y la elección de Dilma en 2010 y en 2014). Este partido asumió el segundo y tercer cargos de importancia en la jerarquía del Estado (el Vicepresidente y el Presidente del Parlamento), que ejercieron en apoyo del “gobierno progresista”.
Naturalmente que los escándalos y los negocios obscuros de los políticos burgueses con los capitalistas existen y florecen tanto en Brasil como en nuestro país y en todos los países capitalistas. En 2012, por ejemplo, cerca de 25 hombres de negocios y políticos, incluyendo destacados dirigentes del PT fueron condenados a fuertes condenas.
Pero también las “deserciones” son moneda corriente. Las negociaciones y virajes de las fuerzas burguesas, pasando de una coalición a otra, con políticos cambiando del partido por el que fueron electos para otro, son fenómenos comunes, ejemplos de la fragilidad del sistema político burgués, que constituyen motivo de preocupación para la clase dominante. Por esa razón fue ya iniciado el debate relativo a las reformas políticas en la dirección de reforzar el sistema.
La experiencia internacional muestra muchos ejemplos de la utilización de escándalos y de la “depuración” del sistema como vehículos para una violenta recomposición del sistema político, en periodos en que se agudizan la crisis económica y las contradicciones de la economía capitalista.
En el camino de una alteración en la fórmula de la gestión capitalista
Cualquier persona que estudie seriamente la situación comprenderá que el verdadero problema es el relativo a la economía. En verdad, después de muchos años de rápido crecimiento capitalista que benefició a los monopolios brasileños y qué, bajo los gobiernos del PT, reforzó la posición internacional de Brasil, el enfriamiento de la economía brasileña se convirtió en una estagnación en 2014, y en 2015 en una recesión de 3,8%, con una inflación de la deuda pública, un rápido crecimiento de la inflación y la pérdida de más de un millón y medio de empleos.
El agotamiento de la formula política económica que se asentaba en el aumento del gasto público y la reorientación en la dirección de medidas restrictivas es evidente desde hace algunos años en Brasil y en América Latina en su conjunto. Ya en 2013, cuando las primeras señales de la crisis se manifestaron, el gobierno de Dilma puso en marcha nuevas medidas a favor del capital, tales como las exenciones fiscales y las exenciones de las contribuciones para la seguridad social, aún mayor flexibilidad en las relaciones laborales, un programa de privatizaciones comparable al de los gobiernos más “neoliberales”: puertos, autopistas, aeropuertos, campos petroleros, etc. [1]
No es casual que Henrique Meirelles, el Ministro de Finanzas de Temer, fuera el presidente del Banco Central en el curso de los mandato de Lula. Consta que en los últimos años Lula intento persuadir a Dilma de nombrarlo Ministro de Finanzas de su gobierno.
La situación impide el consenso social que los gobiernos del PT procuraban por medio de una serie de políticas relativas a beneficios sociales que redujeron la pobreza absoluta y extrema, al mismo tiempo que proseguía una línea política de apoyo a los intereses monopolistas, con una muy alta tasa de explotación de la clase obrera. Nadie puede, en ningún caso, ocultar la realidad de que más de 53 millones de personas viven debajo del umbral de la pobreza.
Confrontaciones interburguesas en materia de alianzas internacionales
Sectores significativos del capital parecen preferir formaciones de gobierno más estables para gestionar la crisis. La situación se vuelve aún más complicada debido al hecho de que el debilitamiento económico de China tiene un impacto directo en la eclosión de la crisis económica en Brasil, en tanto otros países de los BRICS, como Rusia, enfrentan igualmente dificultades y las contradicciones interimperialistas entre EEUU, los países de la UE contra Rusia y China se vienen agudizando en América Latina en su conjunto. Crecen entre diferentes sectores del capital las preocupaciones relativas a la orientación internacional del país.
Las controversias en el interior de la clase dominante sobre sus alianzas internacionales en condiciones de crisis pueden conducir a una situación política extremadamente tensa. Nos basta recordar el reciente ejemplo de Ucrania y la trayectoria de las confrontaciones interburguesas en el contexto de la competencia interimperialista más general.
La necesidad de la lucha anticapitalista
La historia nos enseña que, en tales condiciones, la gestión socialdemócrata prepara frecuentemente el terreno para un viraje intensamente reaccionario en el sistema político, y que las fuerzas burguesas definen la “legalidad” en términos de aquello que les conviene en un momento dado. Tales señales se manifestaron ya en el transcurso del proceso de separación de Dilma y se irán intensificando.
La organización de la lucha contra la línea política reaccionaria que vendrá a ser puesta en práctica por el gobierno Temer, la solidaridad internacionalista con las luchas de los trabajadores por sus derechos sociales y democráticos deben ser acompañadas por una discusión profunda que permita extraer conclusiones acerca de lo que condujo a esta situación.
Las posiciones que fueron desarrolladas acerca de un crecimiento capitalista “sustentable” sin crisis en Brasil no tomaron en cuenta las implacables leyes económicas y las contradicciones del sistema, y condujeron a ilusiones. La evolución de la situación en Brasil fue objeto de controversia también en el interior del movimiento comunista.
Lo que es necesario es la emancipación del movimiento de los trabajadores en relación a la influencia burguesa, su orientación en el sentido del combate al Estado burgués, a los monopolios, y a las fuerzas políticas que expresan esos intereses.
Una significativa experiencia fue acumulada acerca de las políticas de los gobiernos burgueses, después de la dictadura, de la segunda mitad de los años 80 y de los años 90, que fueron causa de altos niveles de pobreza y de explotación para la clase obrera de Brasil, tanto como de los gobiernos de Lula y Roussef (2002-2016), que prosiguieron la gestión del capitalismo con eslóganes “de izquierda” y “antineoliberales” y generaron falsas expectativas.
Todo esto proporcionó la base para que puedan extraerse conclusiones serias y para que sean dados pasos en la dirección de que las fuerzas populares se liberen del círculo vicioso del llamado “mal menor”. Para que la necesaria lucha anticapitalista avance de forma decisiva es necesario que el movimiento obrero y comunista construya una estrategia que apunte al socialismo, que es la condición previa para la abolición de la explotación del hombre por el hombre, utilizando el vasto potencial de un país con enormes recursos naturales de los que se apropia un puñado de capitalistas.
Nota:
 [1]En un fragmento de los informes de la UE antes de las elecciones del 2014 es señalado que las diferencias en términos de política económica entre Dilma Roussef y el otro candidato, Aécio Neves del PSDB, eran “en la práctica menos nítidas de aquello que sus mensajes electorales sugerían”.
(http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/IDAN/2014/536412/EXPO_IDA(2014)536412_EN.pdf )

viernes, 20 de mayo de 2016

Brasil entrevista_EvelynBchtold Balance de ocho años de gobierno Lula : “Un social liberalismo a la brasileña”


original: http://www.cetri.be/Balance-de-ocho-anos-de-gobierno?lang=fr
cetri.be 

Evelyne Bechtold-Rognon
¿Cómo se sitúa Brasil desde una perspectiva geopolítica, especialmente respecto al resto de los países latinoamericanos ?
Algunas cifras resultan esclarecedoras : Brasil representa en extensión la mitad del territorio de Sudamérica y su población supera los 190 millones de habitantes. Es un gigante, desde todos los puntos de vista. Su economía se sitúa aproximadamente en el octavo o noveno puesto mundial, justo detrás de España.
Forma parte del grupo “BRIC” : Brasil, Rusia, India y China, acrónimo que designa los grandes países llamados emergentes. Pero los dirigentes brasileños rechazan ese término y consideran que representan una economía “emergida”. Es un país que, en el plano diplomático y geopolítico, siempre ha buscado la autonomía, el multilateralismo y cierta independencia. Desde que gobierna Lula, ese aspecto se ha acentuado todavía más. Brasil quiere jugar en Primera División. Reclama, por ejemplo, un sitio en el Consejo de Seguridad de la ONU. Es también uno de los promotores del G-20, que se concibió como un foro económico más amplio que el G-8 y abierto a algunos países del sur.
La voluntad de desarrollarse de forma independiente frente al poder estadounidense llevó a Brasil a decir “no” al proyecto imperial del ALCA [1] en 2005, junto a Venezuela y Argentina. Es un hecho que el voto de Brasil era absolutamente determinante ya que de él dependía la continuidad del proyecto. Por otra parte, no hay duda de que Brasil desempeña un papel predominante en el Mercosur [2] y, en general, es un país clave para plantearse la integración económica de los países de América Latina. Así, ha tenido un papel esencial en la reciente entrada de Venezuela en ese mercado común. Sin embargo, aunque Brasil propugne la autonomía, no defiende un modelo de desarrollo alternativo, sino todo lo contrario. En el terreno económico actúa siguiendo una orientación capitalista desarrollista, e incluso en algunos aspectos neoliberal. En sus relaciones con los países de la región, se detecta una clara voluntad de hegemonía de proximidad. Algunos autores hablan de “semi-imperialismo” o de “imperialismo periférico”. Varias empresas brasileñas son multinacionales que practican una política económica agresiva hacia sus vecinos : Petrobras con el petróleo u Odebrecht en el ámbito de la construcción, que han provocado conflictos importantes con países cercanos como Bolivia o Ecuador... La misma relación desigual se da con Paraguay en cuanto a la gestión de recursos hidroeléctricos comunes en Itaipu, donde Paraguay ha sido literalmente privado de su soberanía en ese sector. Y es que la burguesía financiera e industrial brasileña (en especial la de Sao Paulo) defiende así sus prerrogativas en el mercado mundial, lo que, por otra parte, no impide los acuerdos estratégicos entre Brasil y Estados Unidos, por lo que respecta, por ejemplo, a los agrocombustibles.
Desde el punto de vista diplomático, la presidencia actual ha intentado desmarcarse apoyándose en los gobiernos de izquierda o centro-izquierda de la región. Lula siempre ha apoyado a Chávez (como por ejemplo durante el golpe de Estado de abril de 2002), mantiene también buenas relaciones con el gobierno cubano y fue muy claro sobre la situación en Honduras tras el golpe contra el presidente Zelaya. Además, Lula amenazó con no asistir a la cumbre UE-América Latina de Madrid en mayo si Lobo -el presidente hondureño golpista- estaba presente (este último tuvo que desistir). Su diplomacia favorece las relaciones Sur-Sur en el plano diplomático pero también económico. Así China se ha convertido en uno de sus principales socios económicos : en 8 años, el comercio de ese país con Brasil aumento de 750%... Siguiendo un principio de multipolaridad y buscando tener más espacio en el escenario mundial, el gobierno brasileño rechaza las ingerencias de las grandes potencias del Norte en los asuntos de los países del Sur, lo que explica su apoyo a Irán frente a Estados Unidos o la denuncia de nuevas bases militares estadounidenses en Colombia.
Brasil apuesta por el desarrollo de la Unsasur (Unión de naciones sudamericanas), que responde a su preocupación de independencia política y consolidación económica, con un proyecto que preve instaurar una moneda y un parlamento comunes. Si se materializa, dicha unión concentraría una población de 360 millones de habitantes y será, en extensión (17 millones de km2), la unión económica, monetaria y política más grande del mundo. Pero quedan por superar numerosos obstáculos a causa de las múltiples competencias económicas intrarregionales y de las tensiones existentes entre los diferentes sectores del capital, obstáculos que paradójicamente han sido creados por las elites brasileñas al intentar defender sistemáticamente sus intereses en detrimento de una perspectiva de cooperación real.
Las relaciones de Brasil con la Unión Europea se inscriben en esa preocupación por una mayor inserción competitiva en el mercado mundial. Así, Brasil ha firmado con Francia un importante contrato de armamento. Además, el Mercosur está en negociaciones con la UE aunque choca con el proteccionismo europeo, sobre todo en el terreno de la agricultura.
¿Qué balance se puede hacer al cabo de los ocho años de gobierno de Lula ?
Según varios analistas, las enormes decepciones que siguieron a la llegada del PT y de Lula al gobierno en 2002 se podían prever. Es verdad que una parte de la izquierda y de los movimientos sociales no había analizado bien hasta qué punto el PT había cambiado de naturaleza y de orientación política entre principios de los años ochenta y la victoria electoral de 2002. El PT se fundó en febrero de 1980 a partir de una oposición colectiva y popular radical a la dictadura militar. Desde finales de 1978, sindicalistas, intelectuales, dirigentes de movimientos populares hablaban de la necesidad de crear en Brasil un nuevo partido independiente, de clase y abiertamente socialista. El PT ha sido uno de los partidos obreros más grande del mundo y sigue siendo el partido de izquierdas más importante de América Latina. En sus inicios, reunió una gran variedad de sectores sociales movilizados : sindicalistas, claro está, procedentes principalmente de la CUT [3] , que representan su columna vertebral, militantes de movimientos asociativos, feministas, vecinales, pero también muchas comunidades de cristianos de base, inspiradas en la teología de la liberación. En veinte años y tras tres derrotas electorales sucesivas en las elecciones presidenciales, el partido ha cambiado mucho. De un programa inicial anticapitalista, que prometía una alternativa radical, el discurso se ha vuelto cada vez más moderado, de centro izquierda. En 2002, el eslogan de la campaña de Lula era “Paz y amor”... Tenemos aquí un nuevo ejemplo de lo que el británico Perry Anderson analizó en Europa : « la izquierda ganó sus galones de partido de gobierno después de haber perdido la batalla de las ideas ». El PT ha sufrido una transformación de su composición social, dejando un sitio cada vez mayor a las clases medias e intelectuales con un proceso de institucionalización-burocratización de su aparato y de su dirección, progresivamente ocupada por los parlamentarios y los diferentes electos en detrimento de los sindicalistas de ayer. A pesar de todo, la victoria de Lula en 2002 despertó muchas esperanzas en el país e incluso en toda América Latina. Pero ha llegado el momento de hacer un balance. El sociólogo Emir Sader habla del “enigma Lula”, que escaparía a los juicios ya hechos. Otros sociólogos como Michael Löwy o Atilio Boron son más críticos y este último señala que estos dos mandatos han estado marcados por el “posibilismo conservador”. En efecto, se puede constatar que Lula ha renegado de los ideales del PT de 1980 para poner la estabilidad macroeconómica y los intereses del capital muy por encima de las reformas sociales prometidas.
Hay señales evidentes de continuismo con la política de F. H. Cardoso (el gobernante anterior), con el argumento de que la salvación de Brasil sigue siendo el mercado mundial, la explotación masiva de materias primas y la apertura del país (y de su mano de obra) a las transnacionales. En este sentido, el “éxito” económico es real : la economía de Brasil es una de las más dinámicas del mundo, con más de 5 % de crecimiento anual, y vista desde Brasilia la crisis sólo habría sido una “marejadilla”, en palabras del propio Lula. Sin tocar a la estructura social, y con el aplauso de los grandes empresarios y del FMI, el gobierno de Brasil practica tasas de interés muy elevadas, para gran beneficio de los capitales especulativos internacionales. Este “éxito” tiene como contrapunto el mantenimiento, incluso el incremento, de las desigualdades sociales y de renta, lo que constituye uno de los principales problemas democráticos reales del país. Brasil es una especia de “Suiza-India”, que reúne en el mismo territorio rentas extremas. Sin embargo, Lula no ha actuado sobre esas desigualdades estructurales : en efecto, durante su mandato, las rentas de los más pobres han aumentado de manera notable pero las de los ricos todavía más. Según el economista Pierre Salama, el número de brasileros con más de mil millones de dólares en activos financieros creció de más de 19% solamente entre 2006 y 2007. Otro problema aún más grande es que Brasil se ha embarcado en una política de agrobusiness, que incluye el cultivo intensivo de OGM y de agrocombustibles, para gran regocijo de empresas como Monsanto, acogidas con los brazos abiertos, pero con consecuencias medioambientales y sociales desastrosas. Por lo demás, esto llevó a la Ministra de ecología, Marina Silva, a dimitir al cabo de unos meses.
En estas condiciones, la gran reforma agraria tan esperada, tan anunciada durante la campaña, no se ha llevado a cabo. Si embargo, en Brasil, no podrá haber desarrollo alternativo, democrático y sostenible, sin una reforma agraria radical. Se trata de una problemática ineludible. Toda esta política ha representado una ducha de agua fría para el movimiento social y en particular para el MST.- [4] , el mayor movimiento social del continente (que reúne a varios millones de militantes) y uno de los más interesantes por sus formas de auto-organización y de promover una educación popular impresionante.
Sin duda, esas políticas públicas conservadoras se han visto favorecidas por los obstáculos institucionales del Estado federal que es Brasil. El PT es minoritario en el Parlamento y en el Senado y sólo es mayoritario en tres estados. Desde el principio, buscó aliarse con la derecha liberal y latifundista para gobernar, lo que acentuó su inmovilismo, en particular desde el punto de vista de la política agraria. Además, la exigencia de estabilidad económica era un argumento al que Lula era muy sensible en el momento de su elección, como muestra la carta a los brasileños que publicó durante la campaña. Sus principales asesores económicos habían salido de las escuelas del pensamiento neoliberal estadounidense y la contrarreforma del sistema de pensiones de los funcionarios fue una de las primeras medidas que tomó su gobierno. Esta revisión de las conquistas sociales de los funcionarios condujo a la aparición de las primeras diferencias en el seno del PT y llevó a la creación del PSOL [5] en torno a figuras de la izquierda como Heloisa Helena o Plinio Sampaio. Sin embargo, sería erróneo olvidar que Lula sigue siendo extraordinariamente popular, sobre todo entre las clases más pobres (en particular del Nordeste). Ha llevado a cabo varios programas sociales asistencialistas (especialmente durante el segundo mandato), muy rentables electoralmente, como Bolsa Familia . [6]. , programa de ayuda financiera condicionado a la escolarización infantil, que han logrado sacar de la miseria extrema a más de 20 millones de brasileños. La cobertura social y los sueldos mínimos han sido también ampliados y los niveles de criminalización de los movimientos sociales por parte del Estado han bajado considerablemente, abriendo espacios de diálogo e incluso de cooptación de muchos dirigentes sociales y sindicales. Tampoco hay que olvidar que los grandes grupos mediáticos están en manos de una oligarquía arcaica, todavía ferozmente hostil a Lula, que le sigue considerando un sindicalista procedente de la izquierda, y por lo tanto potencialmente peligroso por la composición de su base social.
En resumen, se podría decir que la política de Lula conjuga una política macroeconómica neoliberal y una política social asistencialista centrada en la lucha contra la extrema pobreza, dando in fine estabilidad al sistema, razón por la cual el ex-sindicalista es considerado por Wall Street y gran parte de las elites como uno de los mejores presidentes de la historia democrática del país. Se podría calificar su gestión de “social liberalismo a la brasileña” o quizá como hacen algunos autores de “liberal-desarrollismo”, puesto que el Estado brasileño sigue queriendo regular una parte de la actividad económica del país.
¿Cómo ve el futuro del país ?
Lula no puede volver a presentarse a las próximas elecciones de octubre. Para el PT, el desafío es hacer “lulismo sin Lula”, captar su popularidad, por supuesto con pocos cambios en la orientación política y económica. La candidata actual es Dilma Roussef. Economista de formación, jefa del gabinete ministerial de Lula, una especie de Primera Ministra, militó en su juventud en los movimientos de lucha armada contra la dictadura. Poco carismática, ha subido mucho en los sondeos gracias al apoyo decidido de Lula y es probable que gane las elecciones en primera vuelta frente al principal candidato de la oposición, José Serra (social-democracia liberal). A la izquierda del PT, el PSOL presenta a Plinio de Sampaio, luchador social incansable y gran defensor de la reforma agraria. Pero desgraciadamente, no habrá candidato común de la izquierda radical en particular con el PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado – trotskista) y el PCB (comunista). Marina Silva será la candidata de los verdes, encarnando la ecología liberal.
A pesar de la crítica de una parte de la izquierda, es probable que el PT consiga el apoyo de importantes sectores populares y de los que no quieren la vuelta de una derecha represiva y del centro neoliberal encarnado por la candidatura de Serra. A medio plazo, creo que es interesante ver lo que sucede en el seno del Movimiento de los Sin Tierra, de los sin techo y de las organizaciones sindicales. Así, este verano se intentó crear una nueva central sindical clasista, en la perspectiva de un sindicalismo más independiente que la CUT frente al poder y que congregue a obreros combativos junto a estudiantes, feministas y colectivos afrobrasileños o indígenas. Este primer paso no resultó. Pero creo que es este tipo de recomposición “desde abajo” que puede hacer surgir la esperanza de una renovación de las alternativas anticapitalistas en Brasil, tierra del Foro Social Mundial y de la consigna “otro mundo es posible”.

martes, 17 de mayo de 2016

Plínio de Arruda Sampaio Jr. em ‘Mañanas de Radio’,“EL PRIMER GOLPE LO DIO DILMA CONTRA EL PUEBLO, AHORA SE PROFUNDIZAN LOS AJUSTES,...



LA LIBERALIZACIÓN Y LA PRIVATIZACIÓN DE LA ECONOMÍA BRASILEÑA”
Contacto con Plínio de Arruda Sampaio Jr. em ‘Mañanas de Radio’, 12 de mayo de 2016



“El pueblo mira lo que está pasando en Brasil como una cosa artificial, ajena a ellos. Y esto tiene una razón fuerte que es importante que todos sepan, que los uruguayos sepan: Lo que está pasando en Brasil es un golpe dentro del golpe. El golpe no es contra Dilma, el golpe es contra el pueblo. El pueblo eligió a Dilma porque Dilma prometió que no habría ajustes. Y ahora está el golpe dentro del golpe, porque lo que se hace ahora es profundizar los ajustes, la liberalización, la privatización de la economía brasileña. Y el pueblo sabe que no es esto lo que él quiere, entonces mira de lejos perplejo”, aseveró el Economista y analista político brasileño, profesor Plínio de Arruda Sampaio Jr. en diálogo con CX36, horas después de la suspensión de Dilma Rousseff. Transcribimos esta nota que Usted puede volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/12-05-2016-jueves-audios-mp3_rf_11504321_1.html



Efraín Chury Iribarne: Naturalmente que lo ocurrido en las últimas horas en Brasil es la noticia y lo que dinamiza esta mañana y seguramente las próximas horas por todas las consecuencias que eso puede tener en el área latinoamericana.
Estamos aquí con Diego Martínez y con María de los Ángeles Balparda porque tenemos un contacto con Brasil .

María de los Ángeles Balpardo: Y ya está allí Plínio de Arruda Sampaio Jr.
Plínio, buen día.

Plínio de Arruda Sampaio Jr.: Buen día. Un gusto hablar con la gente de Montevideo, con Radio Centenario.



MAB: Estos días hemos venido hablando mucho pero hoy es un día diferente, hoy ya está votado en el Senado el inicio del juicio político a Dilma Rousseff.
Hace un ratito publicaban que Dilma dio de baja a todos sus ministros y la sorpresa fue que al ministro de Deportes también le dio de baja que pensaban que lo iban a dejar porque vienen los Juegos Olímpicos en agosto, pero también lo bajó.
Queremos tu interpretación de lo que está ocurriendo en Brasil a estas horas.

PASJ: Bueno, aquí se pasó la votación más o menos como era previsible, la votación contra el gobierno fueron más o menos los votos que se esperaban y la gran novedad de ayer yo creo que es la apatía del pueblo.
El gobierno fue depuesto sin manifestaciones relevantes de apoyo, en defensa del gobierno, y tampoco hubo en Brasil manifestaciones de conmemoración de la deposición de la presidenta, lo que demuestra lo que está pasando aquí.
Se quiere resolver una crisis profunda de la superestructura brasileña por adentro de la propia superestructura podrida. Y el pueblo mientras está asistiendo atónito lo que está pasando.



MAB: Plínio, lo que estás diciendo de que no hubo manifestaciones es una noticia. Nosotros hemos visto agencias que están diciendo que hubo muchísima gente en la calle, grandes movilizaciones. ¿No fue así?

PASJ: No, no fue así, al contrario.
En comparación con las manifestaciones anteriores que sí fueron grandes, el encaminamiento que se está dando para resolver la crisis profunda del gobierno Dilma, no encuentra eco en el pueblo. Yo miré la televisión por la noche, en San Pablo las manifestaciones yo creo que no reunieron más de unas 500 personas de lado a lado. Y además por primera vez había más gente en los que defendían al gobierno que en la otra banda, pero de cualquier manera eran grupos muy chicos.
Pero la televisión brasileña también dijo hoy de mañana que la deposición se conmemoró en las calles, que se conmemoró con fuegos de artificio pero nadie escuchó nada.
Entonces, mientras, no hay manifestación alguna.



Diego Martínez: Ahora, Plínio, 500 personas en San Pablo es prácticamente nada.

PASJ: Es nada.
Ayer hubo una manifestación por la mañana un poco mayor en San Bernardo do Campo, en la región sudeste de Brasil, pero no reunieron tampoco más que 800 personas. Esto es en defensa del gobierno.
Pero, de cualquier manera no importa qué dice la prensa brasileña o la prensa internacional, en mucho contexto el pueblo mira lo que está pasando en Brasil como una cosa artificial, ajena a ellos. Y esto tiene una razón fuerte que es importante que todos sepan, que los uruguayos sepan.
Lo que está pasando en Brasil es un golpe dentro del golpe. El golpe no es contra Dilma, el golpe es contra el pueblo.
El pueblo eligió a Dilma porque Dilma prometió que no habría ajustes. Y ahora está el golpe dentro del golpe, porque lo que se hace ahora es profundizar los ajustes, la liberalización, la privatización de la economía brasileña.
Y el pueblo sabe que no es esto lo que él quiere, entonces mira de lejos perplejo.



DM: ¿Cómo fue la votación? ¿Quiénes respaldaron? ¿Esos 20 votos que respaldaron a Dilma de qué partido eran? ¿Del otro lado, había aliados también que votaron en contra de Dilma?

PASJ: No, ayer todo se pasó exactamente como estaba previsto, un juego de cartas marcado. Quedaron con el gobierno básicamente el PT, PCdoB y algunos senadores que eran de oposición al gobierno como por ejemplo la gente de Marina Silva, de gente como un Senador muy bueno, muy combativo (…) y algún senador del PMDB más nacionalista.
Pero no hubo ninguna sorpresa, los que votaron a favor reúnen a los más fisiológico, corrupto y conservador de la política brasileña.
Más o menos lo que pasó es eso.



DM: A nosotros, durante todo este tiempo de conversaciones contigo Plínio, nos llamaba la atención que en realidad era la oposición aliada al PT la que estaba generando esta situación de inestabilidad.

PASJ: Sin duda alguna Diego.
Si uno mira el Ministerio de Michel Temer vemos que eran ministros de Lula y de Dilma. Entonces el nuevo Ministerio, la novedad es que salen algunos ministros más íntegros del PT y entra gente más conservadora y más reaccionaria.
Entonces, es lo que está pasando. Creo que Efraín decía que la novedad en Brasil es el nuevo gobierno, pero el nuevo gobierno en realidad no es ninguna novedad, es un museo de cosas antiguas y conocidas en Brasil. Entonces, es un Ministerio muy parecido con los que existían en el gobierno de José Sarney en la dictadura militar. Se sale del pacto del poder la gente un poquito más seria y "progresista" y entran los tradicionales de la política brasileña.
Ningún negro en los Ministerios, ninguna mujer, entonces esto da un poquito la cara de lo que viene.



DM: ¿Hay algún integrante del PT entre los ministros mencionados que se dice van a asumir en las próximas horas?

PASJ: Mira Diego, la falta de vergüenza del PT es grande pero no para tanto. No, no hay gente del PT.



DM: Cuando el PT llegó al gobierno, llegó con muchos acuerdos, con varios partidos y dándole lugar de responsabilidades muy duras, muy fuertes a otros partidos, pero no lo está haciendo el PMDB. O sea, la derecha cuando gobierna, gobierna.

PASJ: La derecha cuando gobierna, gobierna, sobre todo porque el PT ya gobernaba con la derecha.
Para que vean que no estoy exagerando, la principal figura del gobierno Temer es el ministro de Economía, ahora con el Ministerio de la Presidencia Social fundido al Ministerio de Economía, es Henrique Meirelles, que era un diputado del PSDB de Goiás, un hombre del Banco de Boston, muy conservador y que fue ministro de Lula.
Entonces, el hombre fuerte de Temer es el hombre fuerte de Lula en la economía en el primer mandato.
Entonces la derecha estaba y ahora está pura sangre.



DM: ¿Qué se puede esperar para estas horas? Sabemos que Dilma ya ha sacado a sus ministros, que ha sacado sus pertenencias de la Casa de Gobierno, que Temer se prepara para anunciar medidas y su gabinete. ¿Pero qué puede pasar de acá a estos 6 meses? ¿Qué pasa con Lula ahora que queda nuevamente expuesto ante la Justicia?

PASJ: Mira, empecemos por Lula. Una de las cosas interesantes de los últimos 10 días, 2 semanas, es el elocuente silencio de Lula.
En el momento de defender al gobierno, de dar la cara y de salir con dignidad Lula se escondió, porque en verdad está preparando el pos Dilma. Entonces, de Lula un gran silencio.
Sobre el nuevo gobierno lo que va a pasar es que ellos van a hacer una aventura neoliberal. Entonces, van a anunciar reformas en la Presidencia, reformas laborales, privatizaciones y una liberalización.
Aquí sí yo también escuché, hablando del Mercosur y de los BRICS, José Serra que fue candidato a presidente por el PSDB es el ministro de Relaciones Exteriores y anunció sus intenciones de recomponer de manera más próxima la relación de Brasil con EE.UU.
No es que antes Brasil ya no estuviera con EE.UU., pero mantenía una distancia mayor y en algunos problemas de aquí de Sudamérica buscaba una posición más autónoma.
Ahora haremos un alineamiento más directo, y también se negociarán acuerdos de libre comercio con EE.UU. y con Europa. Esta es la orientación que viene.
Entonces, esto probablemente profundizará la crisis, porque el ajuste tiende a aumentar la recesión. La intensificación de la crisis y el aumento del desempleo debe agravar las protestas sociales, y yo creo, puedo estar equivocado, que en unos 3 o 4 meses tendremos la vuelta de la decepción generalizada. La crisis económica y política es profunda y estos remedios superficiales e institucionales no resuelven nada.
Entonces, tendremos un par de meses de perplejidad y después yo creo que la vida vuelve a la normalidad con los efectos de la crisis.



EChI: Plínio, estaba leyendo esta mañana algo que además me sugirió una pregunta. Al describir el caso brasileño dice que una amplia coalición de organizaciones políticas opositoras al PT, una mayoría expresiva de las dos Cámaras del Congreso, un sector del Poder Judicial, medios de comunicación predominantes, cámaras empresariales y organizaciones civiles han coincidido desde el inicio del segundo mandato de Dilma, el 1º de enero del año pasado, en una campaña con claros fines destituyentes.
Primero, a través de un intento de desconocimiento del escrutinio de la segunda vuelta en octubre del 2014. Luego con una judialización por supuesta financiación ilegal de la campaña. Más tarde intentando vías de juicio político contra la mandataria por las derivaciones del escándalo Petrobras.
Y finalmente, como vemos hoy, debido al presunto crimen de responsabilidad del maquillaje de las cuentas públicas, pero no es todo porque se agrega, mucho se ha hablado del papel cumplido por los mencionados actores en esta trama. Menos, mucho menos se ha dicho sobre la acción de otro poder inmerso, la acción del poder judicial y sus organismos auxiliares. Suele ocurrir, se agrega, que en lo velado, en lo oculto, anidan muchas veces los factores más decisivos del desemboque de un proceso político como el de Brasil. Y ahí se menciona a otro caballero, a otro señor que califican como el hombre del momento, Sergio Moro, juez federal de Curitiba.

PASJ: Esta descripción que haces del proceso de deposición de Dilma está muy bien hecha, es correcta.
La verdad es que el gobierno de Dilma en verdad terminó sin haber comenzado, porque el gobierno fue una crisis desde el comienzo. Y yo creo que la contradicción principal es que el pueblo votó para que no hubiera ajuste, y Dilma desde el comienzo hizo el ajuste.
Entonces, hay un primer golpe que es el golpe contra el gobierno. Al hacer este golpe Dilma se deslegitima y queda totalmente dependiente del aval del capital. Y el capital aprieta para que ella acelere el ajuste.
Y cuando vio que Dilma no haría el ajuste con la violencia y la brutalidad que ellos quieren, entonces dio luz verde para este golpe que sí es verdad que articula lo tradicional de la política, los monopolios de la prensa, el Poder Judicial. Y en este proceso terminamos con la deposición de Dilma.



MAB: Vos decías el otro día acá en la Radio, Plínio, que Brasil tiene una clase dominante que es muy competente para dominar. Y que si uno mira lo que pasó en Brasil desde el golpe militar, desde el punto de vista de la burguesía, hicieron todo con mucha seguridad, muy firmes, y con representantes políticos que en cada época representaron la voluntad del gran capital. ¿Esta etapa es una continuación de este proceso?

PASJ: Mira Ángeles, voy a hacer una excepción a lo que dije el otro día, la elección de Collor. Fernando Collor de Melo fue un Presidente que claramente no estaba a la altura de las necesidades históricas de la burguesía, pero se logró rápidamente sacarlo del poder y meter más gente profesional. Yo creo que ahora estamos en un momento parecido con el de Collor. O sea, se metió gente que no tiene la altura para hacer las medidas y para enfrentar los problemas que tiene Brasil. Y yo creo que detrás de esto hay un proceso profundo que es, la necesidad histórica de la burguesía ahora en Brasil es reciclar el modelo neoliberal, profundizar la liberalización. Y para esto necesitan otro pacto de poder, otro patrón de dominación, y todavía no saben cuál este patrón. Saben que tiene que ser más duro, saben que no pueden escuchar al pueblo porque el pueblo no sanciona el ajuste que ellos quieren pero no saben exactamente cómo operar esto.
Entonces Temer tiene para resolver de manera ad hoc un problema, pero yo sinceramente no creo que sea todavía la solución. O sea, en este patrón histórico de mando muy seguro y duro, estamos en una brecha, estamos en un momento de debilidad de la burguesía porque por más fuertes que sean no tienen respuestas para los problemas concretos.



MAB: Estábamos mirando un poco también qué ha dicho EE.UU. frente a esto. Hoy habló el vocero de la Casa Blanca y dijo que Brasil “está bajo escrutinio y presión mundial por la crisis política”. Que es “un momento difícil para Brasil, los funcionarios gubernamentales están en problemas, están bajo los focos internacionales” y demás, pero dijo: “y EE.UU estará allí para ayudar a nuestro amigo a responder a los retos”.

PASJ: Ángeles, yo creo que estamos viviendo en Brasil y en toda América Latina un momento de transición en que el viejo todavía no murió y el nuevo todavía no nació.
El problema de la burguesía yo creo que lo colocaste muy bien, de manera muy concreta. Es que hay que recomponer las relaciones de la burguesía brasilera con la burguesía internacional, de un lado, este es un problema que hay que resolver. Y el otro es que hay que contener al pueblo, en este proceso de reciclaje del modelo neoliberal.
Entonces, la votación que hubo en la Cámara asustó al mundo, toda la prensa brasileña informó aquella barbaridad que ustedes vieron como una cosa normal, pero la prensa internacional, los periodistas que asistieron, divulgaron esto y los grandes medios sancionaron el estupefacto de los periodistas. Esta gente es muy primitiva, el capital internacional quiere una cosa más previsible, más sofisticada, "más moderna".
O sea, esta gente tradicional, conservadora, truculenta, que gobernó en la dictadura, no sé si es lo que quiere ahora el imperialismo, el gran capital internacional.
Entonces, esto se está por ver.
Por otro lado, para hacer esta brutalidad con el pueblo latinoamericano y brasileño, la burguesía tiene que contener al pueblo.
Y puro circo no resulta.
Entonces, todavía no está definido cómo van a hacer esto. Entonces, yo estoy seguro que Temer es una transición, porque los problemas son muy profundos y ellos todavía están lejos de haber encontrado la fórmula.
De cualquier manera Ángeles, yo creo que es interesante acompañar lo que pasa aquí en Brasil, en Argentina, en toda América Latina, porque así como el ciclo de las dictaduras comenzó en Brasil en el ‘64, después tuvimos el ciclo de la redemocratización que empieza con Argentina. Bueno, ahora vamos a un nuevo ciclo, que no sabemos todavía la cara que va a tener.



DM: Plínio, desde el punto de vista económico, ¿qué margen para más ajuste hay hoy en Brasil? Porque decías que una de las medidas principales que va a encarar el gobierno de Temer, es otro ajuste. O sea, un ajuste sobre otro ajuste.

PASJ: Lo que tenemos que presentar al pueblo brasileño es la recuperación económica, este es el discurso. No hay legitimidad de voto, no hay ninguna figura así más impugnante. La única cosa es vamos a resolver la crisis económica, pero la realidad es que no hay margen alguno para resolver esto de manera rápida, el ajuste va a profundizar la recesión y el pueblo ya viene bien castigado por la recesión del año pasado. El año pasado la economía brasileña sufrió una contracción del 4%, la expectativa es que este año sea más 4 y que el año siguiente más o menos sea menos 1.
Esto, en la sociedad brasileña es inusitado. Y la experiencia que hay en Brasil es que ningún presidente aguanta 2 años de recesión. En la historia brasileña esto nunca ocurrió, entonces, no hay margen alguno, la política es de ataque a las políticas sociales, la orientación de Temer. Entonces, vamos para una crisis económica que se va a transformar en una crisis social de gran proporción.



DM: ¿Y eso tendrá respuesta? ¿O sea, es de esperar que aparezca una fuerza popular, no sé si nueva, o que se reforzarán algunas organizaciones que en su momento pudieron organizar a la población? ¿Está dado el escenario para que eso ocurra?

PASJ: Este es el núcleo de la disputa política en la izquierda ahora. El PT se posiciona a la izquierda ahora y quiere capitanear el descontento del pueblo con la esperanza que con el desgaste de Temer logre reasumir el gobierno en 180 días.
Y la izquierda que no está atada al capital tiene ahora que superar al PT, y para eso tiene que presentar un proyecto alternativo al neoliberal. Porque el proyecto de neoliberalismo light ya tiene su representación política en el PT.
Esta alternativa en realidad sería un proyecto que recoloque la necesidad histórica de las reformas estructurales, la reforma urbana, la reforma agraria, la inversión de prioridad en la utilización de los recursos públicos, la independencia nacional, la solidaridad con América Latina. Esto hay que colocarlo en forma de un proyecto político, este es el reto que está puesto, hay muchas conversas y movilizaciones en la izquierda, o se aprovecha esta brecha o el PT va a capitanear a la oposición y hará una oposición dentro de los parámetros del neoliberalismo.



MAB: Eso es tremenda lección, para este proceso que vos decías muy bien, que empieza en Brasil pero que después se corre para el resto de América Latina. Es muy importante eso que estás diciendo .

PASJ: Sí, y por eso Ángeles, esos problemas brasileños son en realidad latinoamericanos así como los argentinos son brasileños y los de Uruguay son de todos nosotros.
Yo creo que debemos conversar bastante sobre estos asuntos para ver si nos ayudamos mutuamente.



MAB: Si, claro.
Plínio, aunque parezca menor en este momento ya pero van a seguir mientras habiendo novedades sobre el tema corrupción. A mí personalmente se me había pasado que fue detenido esta semana Guido Mantega, el ex ministro de Hacienda. Y se habla de que pueden llegar otras denuncias más y se pueden complicar otros casos que ya están dando vueltas.

PASJ: Mira Ángeles, ese es uno de los grandes enigmas de la nueva situación. El ministro de Justicia nombrado por Temer es un hombre de extrema derecha y sin grandes escrúpulos. Entonces, no se sabe lo que va a hacer.
Yo creo que lo más probable es que utilicen la ofensiva judicial para mantener al PT en defensiva y para domesticar y ajustar al PT a su nueva posición de oposición.
Entonces, es posible que esto continúe un poquito como escaramuza, pero la impresión que tengo es que la justicia no puede profundizar nada porque si profundiza tendrá que aprender al 80 o 90% de los ministros de Temer.
Entonces, lo que parece es que hay un acuerdo para meter un punto final a estos procesos de investigación de la financiación de partidos. Porque la realidad es que no es sólo el PT el que está involucrado en la corrupción. El PT nada más hizo lo que todos hacen.



DM: ¿Y en el marco del Mercosur cuál es la orientación que puede llegar a tener el gobierno de Brasil en este escenario de crisis interna impresionante para una negociación con Europa nada más y nada menos por un posible acuerdo de libre comercio?

PASJ: Mira Diego, el Ministerio de Temer es un Ministerio muy poco expresivo, con políticos de muy baja calidad. Pero tienen en la economía, como ya discutimos, un hombre del mercado y del capital internacional, Henrique Meirelles.
Y para hacer las negociaciones comerciales metieron a un hombre fuerte, una personalidad política importante en Brasil que es José Serra. Entonces, él va con un mandato claro de ajustar la política externa brasileña a los intereses de los grandes capitales internacionales.
Entonces, yo creo que el Mercosur ya no será prioridad de la política externa brasileña. Estoy casi seguro de esto aunque Serra todavía no ha explicitado sus medidas.



EChI: ¿Y el hombre que estuvo inclusive casi por ganarle las elecciones a Dilma, Aécio Neves, en qué lugar está, cómo se ha movido en esto?

PASJ: Mira, Aécio Neves al final apoyó la deposición de Dilma de manera muy entusiasta. Pero la gente del PSDB está muy dividida, hay 3 grupos básicamente que se aglutinan en torno a los candidatos a presidente. La gente de José Serra, los que se agrupan en torno a Aécio y los que se agrupan en torno del gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin.
Y ellos disputan para ver, se posicionan pensando en su interés personal. Entonces, hay gente del PSDB que incita en meterse de cabeza en el gobierno Temer porque sabe que es un gobierno muy débil y la crisis en unos meses se va a representar de manera fuertísima.
Entonces, hay mucha excitación, pero al final todos se juntaron para deponer a Dilma.
De cualquier manera, Efraín, tienes toda la razón cuando ves la falta de liderazgo en Brasil. Parte de nuestra crisis política es la ausencia total de líderes con capacidades de representar, de encarnar proyectos políticos.
Entonces, ante la ausencia de proyectos políticos sobresalen los proyectos personales. Y el gobierno de Temer es una especie de federación de intereses personales que se va a desarticular con la profundización de la crisis.



MAB: Muy bien, te agradecemos mucho Plínio y estaremos en contacto.

PASJ: Perfecto Ángeles, es un gusto este ejercicio que estamos haciendo de discutir la situación brasileña y latinoamericana. Yo creo que es un ejercicio importante para que logremos abrir nuevos horizontes para nuestros pueblos.


Brasil Entrevista Plínio de Arruda Sampaio Jr. desde Brasil, "AHORA EL MUNDO VE LA MAGNITUD DE LA CRISIS INSTITUCIONAL...





“AHORA EL MUNDO VE LA MAGNITUD DE LA CRISIS INSTITUCIONAL POR LA QUE PASA BRASIL”
Contacto com Plínio de Arruda Sampaio Jr. desde Brasil, 10 de mayo de 2016.




“Es claro que Dilma no tiene condiciones y que va a caer, eso no hay duda alguna. Pero lo que sí es un problema ahora es que la gente no sabe a quién poner en el lugar, y peor, cómo conducir de manera más o menos institucional la transición. Y esto da la dimensión de la crisis política vivida en Brasil en el momento”, dijo el Economista y analista político brasileño, profesor Plinio de Arruda Sampaio Jr. en su habitual contacto con CX36. Transcribimos la nota que Usted puede volver a escuchar aquí:

http://www.ivoox.com/10-05-2016-martes-audios-mp3_rf_11479337_1.html







Diego Martínez: Brasil sigue en el tapete de las noticias y para conocer qué está pasando estamos en contacto con Plinio de Arruda Sampaio Jr.

¿Plínio, qué tal? Bienvenido, buen día.

Plínio de Arruda Sampaio Jr.: Buen día Diego, un gusto hablar con ustedes.




DM: Cuando concertábamos esta charla, hablábamos del estado de situación cada vez más deplorable de la política brasileña, lo llevábamos al terreno del circo pero ya no como una exageración.

PASJ: Claro, lo que el mundo está asistiendo ahora es la magnitud de la crisis política del sistema representativo brasileño. Lo que quedaba oculto, mismo en Brasil hasta hace poco, que quedó claro en Brasil hace unos meses, ahora el mundo ve la magnitud, la profundidad de la crisis institucional por la que pasa Brasil. Es una (...)




DM: Tenemos ahí unas dificultades de conexión hoy con Brasil.

Plínio, estabas explicando la profundidad, la magnitud que tiene esta situación de crisis en Brasil.

PASJ: Sí, lo que el mundo ve ahora es lo que los brasileños están viendo hace unos meses y lo que ya estaba latente hace algún tiempo que es la total disfuncionalidad, colapso de las instituciones representativas brasileñas. Ayer fue un circo total, el presidente de la Cámara primero renovó el proceso que había dado inicio al proceso de impeachment y a la noche por increíble que parezca, después del quilombo total que armó, renovó la revocación.

Entonces, esto demuestra la absoluta incapacidad de la burguesía brasileña de conducir una solución para la crisis política de manera más o menos ordenada. Están completamente perdidos.




DM: Decíamos hoy temprano, Plínio, cuando hablábamos justamente del tema, que ya uno no solo no entiende o entiende, lo que le cuesta creer a uno es el tamaño del manejo y la manipulación de instituciones tan importantes de Brasil, y que Brasil no es un país tampoco pequeño que no pueda tener un debate más o menos adecuado...

PASJ: Sin duda alguna.

Diego, mira, Brasil tiene una clase dominante muy competente para dominar. Y si uno mira lo que pasó en Brasil desde el golpe militar desde el punto de vista de la burguesía, todo fue hecho con mucha seguridad, con pasos muy firmes y con representantes políticos que a cada época representaba de hecho la voluntad del gran capital.

La dictadura hizo su trabajo, la transición fue hecha de manera (...)




DM: Plínio, se cortó justo, nos estabas hablando del poder, lo que ha pasado de unos años a esta parte con el poder y su manera de ejercerlo en Brasil.

PASJ: Sí, Diego, hoy en día los uruguayos pueden ver no sólo el colapso del sistema político sino también de la privatización de las telecomunicaciones aquí. Entonces, tienen un duro ejemplo de lo que pasa aquí.




DM: Claro, totalmente.

PASJ: Pero lo que decía, Diego, es que la clase, la burguesía brasileña es una burguesía que es muy rústica para organizar la economía pero que es muy competente para organizar el mando interno. La tradición de la burguesía brasileña es de tener a cada momento un representante que expresa bien lo que a ella le conviene. Así fue con la dictadura, así fue la transición democrática por arriba, sin participación del pueblo, sin democratizar de hecho la sociedad, así cumplió su papel a su debido tiempo Fernando Enrique que es una persona con gran capacidad política, y así también con Lula.

Ahora uno ve la incapacidad de sustituir a Dilma. Entonces, es claro que Dilma no tiene condiciones y que va a caer, eso no hay duda alguna. Pero lo que sí es un problema ahora es que la gente no sabe a quién poner en el lugar, y peor, cómo conducir de manera más o menos institucional la transición. Y esto da la dimensión de la crisis política vivida en Brasil en el momento.




DM: Ayer escuchábamos a un senador importante del PT diciendo que, bueno, Dilma prácticamente no había estado a la altura del cargo que ocupaba. O sea, ya las críticas no solamente ocurren desde afuera sino también desde adentro y ya no solo solapadamente o en la interna así en ambientes cerrados sino ahora también a la prensa. Esto lo leíamos del "Folha".

PASJ: Sin duda, el senador que dijo esto es Humberto Costa, senador de Pernambuco, una personalidad importante en el gobierno, es líder del gobierno en el Senado.

Entonces, esto demuestra bien que también es sintomático del movimiento del PT, Diego. Lo que el PT hace ahora, el PT defiende de manera muy tímida a Dilma, prácticamente ya la soltó a los leones y está más preocupado en posicionarse en la oposición para ver si vuelve al gobierno apostando que la crisis es profunda y que Temer no tiene, como de hecho no tendrá, ninguna solución para los problemas brasileños.

Entonces esto muestra que en la crisis el PT, cada uno cuida de sí mismo, como decimos en Brasil, cada uno por sí y Dios para todos. El PT soltó, se distancia de Dilma y hace una defensa nada más para salvar la cara.




DM: ¿Ahora, cómo se entiende esto entonces? Claramente el PT no está teniendo, desde el punto de vista orgánico, una centralidad que conduzca tampoco ni la salida ni la transición ni el planteo hacia futuro. ¿Porque cómo se entiende entonces que en Diputados, ni bien se fue Temer unos minutos ya apareció un diputado que quiso revocar el proceso?

PASJ: Eso demuestra la falta de unidad de la burguesía, la falta de unidad del campo organizado por el PMDB. Que es bueno que los uruguayos entiendan que hasta antes de ayer estaban en el PT. Ayer yo bromeaba aquí en la casa, cuando me llamen de Radio Centenario va a ser difícil explicar a los uruguayos el quilombo que es aquí, porque Uruguay es un país más o menos civilizado y creen que Brasil es más o menos civilizado. Pero hay momentos en que la cosa se suspende totalmente.




DM: De qué manera vos crees que puede ordenarse esta situación donde parece no tener sentido a esta altura, no tener un respaldo en el raciocinio, lo que está ocurriendo donde agarra uno dos minutos el Parlamento y cambia lo que pasó durante los últimos dos meses. O agarra un fiscal y manda preso al que acusa y el otro manda preso. O sea, parece ser realmente un loquero.

PASJ: Sí, estamos en una situación más o menos caótica y caminando para el caos. Yo creo dos cosas, primero la falta de alternativa de proyecto, o sea, aquí hay un proyecto nomás, el proyecto del capital que en el momento es el proyecto del ajuste. No hay líderes políticos que organicen la vida política. Estamos viviendo y viendo, es una total falencia de líderes políticos. Brasil tiene una tradición de tener figuras, que no son para mi gusto, pero que sí tenían expresión y que organizaban la vida política.

Ahora, lo que se dio ayer es esto, Temer se posiciona como jefe político pero es desacatado por uno de sus subordinados, de una persona que es próxima de Cunha y de la gente del PMDB.

Entonces, lo que yo creo es que caminamos para un período de convulsiones, de tumulto porque la burguesía no tiene sustituto, este es el problema grave.

¿Entonces, cómo se ordena esto? Mientras no alcancen un sustituto la situación quedará caótica. De cualquier manera lo más probable es que ahora se encamine esto con Temer pero Temer en dos o tres meses va a estar en una crisis abierta, política y económica.




DM: Bien, uno supone, más allá de la credibilidad o no que puedan tener las elecciones, la institución elecciones, que las elecciones podrían por lo menos darle a la gente la tranquilidad de que va a optar y que no va a ser una cuestión de quién esté dos minutos más o dos minutos menos en un cargo el que determine qué pasa con el futuro. ¿Este marco, que en algún momento tomó mucha fuerza y que ahora parece debilitado nuevamente, se puede llegar a dar en los próximos meses? ¿Hay fuerzas a nivel de los diferentes actores políticos para que la gente se exprese en las urnas o de la manera que sea?

PASJ: Mira Diego, tu colocación es perfecta, porque la solución para esto desde el punto de vista del sistema representativo tiene que pasar o tendría que pasar necesariamente por el voto, por el pueblo. O sea, quién tiene la solución para un lío de este porte, nada más puede ser del pueblo, a través del voto.

El problema es que el pueblo votó por Dilma, 54 millones votaron contra el ajuste, este fue el voto en Dilma, y esta fue la gran decepción entre Dilma y su electorado, porque la gente votó por no hacer el ajuste y ella vino e hizo el ajuste.

Ahora se da el golpe dentro del golpe, el golpe al pueblo, porque lo que se está tramando en Brasil es un ajuste duro, durísimo. Y lo que pasa es que esta propuesta no puede ser sometida al pueblo porque el pueblo ya se manifestó y se manifestará cuantas veces sea necesario contra el ajuste.

Entonces, en realidad claro que hay un golpe contra Dilma, porque la política burguesa aquí se hace de golpes a golpes, pero el golpe verdadero es el golpe contra el pueblo, y esa es la dificultad que ellos tienen de hacer las elecciones. Y esta es en realidad la raíz del problema de la crisis política brasileña.




DM: Claro, con qué planteo van a ir a las elecciones.

PASJ: Exacto, porque lo que pasa es que el pueblo dice claramente que no quiere ajuste y el sistema dice, ah, ya entendí, quieren ajuste. O sea, es lo contrario.

Entonces, esta es la raíz de la crisis del sistema, el sistema no logra representar lo que el pueblo quiere. ¿Por qué? Porque ahora tienen que hacer ajustes y el pueblo sabe que no le conviene el ajuste, y que el ajuste cae en la espalda del pueblo.

Entonces, esta es la raíz del problema. Mismo así, con el agravamiento de la crisis, yo creo que no es imposible que la clase política tenga que llamar a elecciones en un plazo de meses, porque aquí vamos a una situación parecida con lo que ocurrió en Argentina a comienzos del 2000 y en cierto sentido parecido con lo que ocurrió en Venezuela antes de Chávez, cuando todo el sistema partidario colapsó, entró el falencia total y Chávez entra en este (...)

Lo que digo que es parecido es la falencia de los partidos. Entonces, en última instancia a lo mejor van a tener que llamar a elecciones, pero yo creo que van a hacer lo imposible para no llamar porque el pueblo se va a manifestar otra vez contra el ajuste.




DM: Ahora, para cerrar Plínio, más allá del daño gigante que se le ha hecho al PT con los casos de corrupción tan descamisados, descarnados que han ocupado a los principales periódicos y a los principales informativos del mundo en los últimos años, el daño que se le ha hecho a Brasil por parte de Lula y su equipo es tremendo ¿no? No sé cuántos años pasaran para poder recuperar la confianza en el sistema político por parte de los brasileros.

PASJ: Sin duda alguna, el balance que se hace del PT, desde mi punto de vista de la clase trabajadora es sombrío, porque la verdad es que el PT le dio 13 años al proyecto neoliberal y cuando este proyecto entra en nueva crisis, la clase obrera se encuentra totalmente desarmada, desarticulada para enfrentar el ajuste que viene.

Entonces sí, yo creo que el principal daño hecho por el PT fue la total desorganización de la clase obrera, problema que va a seguir, porque qué es lo que hace el PT ahora. El PT tiene dos juegos de hecho, él simula que defiende a Dilma pero ya sabe que el caso se perdió pero se preocupa por dos cosas, la primera es para arriba, es de no entrar, de negociar el pos Dilma para que todo termine en pizza y que nadie sea sancionado más que de una cosa simbólica.

Pero por otro lado el PT disputa con la izquierda la oposición, entonces, se reposiciona como una izquierda más combativa, como la opción posible contra el ajuste más duro, y con eso saca el oxígeno de la izquierda real para dialogar con el pueblo.

Entonces, no sólo el PT hizo mucho daño como lo continúa haciendo.




DM: No sé cuál es el margen que tenga el PT en Brasil para seguir señalando que es de izquierda pero bueno, no se nota mucho desde acá al menos, desde Uruguay.

Plínio, te queremos agradecer como siempre el contacto. Suponemos que te vamos a convocar nuevamente sobre el cierre de la semana porque promete tener nuevos y jugosos capítulos lamentablemente en contra de los intereses del pueblo la telenovela brasileña.

PASJ: Seguro que sí Diego, yo estoy aquí a las órdenes para hablar con Radio Centenario, siempre un gusto. Un abrazo.