Tomado de
Rebelion
Guillermo Oglietti y Alfredo Serrano Mancilla
CELAG
La gestión de Evo Morales ha conseguido desdolarizar la economía de Bolivia gracias a un contundente pragmatismo y voluntad soberanista, no a un “milagro económico”
Bolivia era un país bimonetario. Justo antes de la llegada de Evo Morales, en el año 2005, sólo el 15 % de los depósitos estaban en moneda nacional; en materia de crédito, únicamente el 7 % se otorgaba en pesos bolivianos. En esos años, siempre bajo gobiernos neoliberales, todo el mundo usaba el dólar para refugiarse de la desvalorización del peso. Aquellos que podían compraban dólares mensualmente y los vendían a medida que necesitaban gastar. La economía estaba más dolarizada que la de la Argentina actual. Sin embargo, después de algo más de una década, en apenas unos 13 años, la situación se revirtió completamente. En 2019 el 99 % de los depósitos y el 87 % de los préstamos son en pesos bolivianos. En la actualidad, todos prefieren prestar en pesos y tomar depósitos en pesos porque es una moneda fuerte y rentable.
Esta transformación económica no tuvo lugar por arte de magia. En economía los milagros no existen. Todo tiene que ver con todo. Cada resultado económico es la consecuencia de un gran conjunto de decisiones que poco o nada tienen que ver con la creencia “paranormal” de que los mercados, por sí solos, nos llevarán a un equilibrio virtuoso. No. La economía no funciona así. Ni mucho menos.
Evo logró la bolivianización del sistema financiero al mismo tiempo que hacía crecer la economía más que nadie en toda Latinoamérica. Supo, además, combinar el bienestar macroeconómico con el bienestar microeconómico de las familias, algo diferente a lo que sucede en Perú, Colombia o Paraguay, que sólo pueden presumir de buenos indicadores macroeconómicos, y muy diferente de Argentina, que no disfruta bienestar macro ni microeconómico.
¿Cómo lo hizo? He aquí una breve enumeración de las principales acciones:
1. Evo recibió el Gobierno con un tipo de cambio de 8 pesos por dólar, a poco de asumir “apreció” la moneda a 7 pesos y, actualmente, se mantiene estable (cotiza en 6,95). Le generó una pérdida a los tenedores de dólares con la que rompió la inercia y mandó la señal de que no siempre el que apuesta al dólar gana.
2. Desalentó la compra-venta de divisas ampliando el diferencial cambiario entre compra y venta de divisas hasta una diferencia de 10 centavos.
3. Aumentó a un 66,5 % el encaje líquido que los bancos deben tener por cada depósito en dólares, mientras que el encaje para los depósitos en pesos es de 11 %. La medida encarece el costo de los créditos en dólares.
4. Se ofrecieron tasas ligeramente más altas a los ahorristas en pesos.
5. Se estableció un impuesto a las transacciones financieras en dólares, que afecta sólo a las cajas de ahorros con más de 2.000 dólares y a los depósitos a plazos menores al año
6. Se aumentaron los requisitos para otorgar créditos en moneda extranjera y se facilitó el crédito en moneda nacional, por lo que aumentó mucho la preferencia a otorgar préstamos en pesos.
7. Se utilizó la Unidad de Fomento a la Vivienda, unidad de cuenta actualizada con la inflación local, como instrumento para realizar todo tipo de contratos en moneda local y desalentar el uso del dólar como unidad de cuenta.
8. Se emitieron títulos públicos en moneda nacional y desaparecieron los títulos en dólares.
9. Se emitieron títulos especiales en pesos para pequeños tenedores.
10. Usando varios instrumentos, en especial los coeficientes de reservas y cupos máximos, se orientó el crédito bancario a las actividades productivas, especialmente vivienda, vivienda social, empresas, microcréditos y Pymes, expandiendo la cartera de créditos en casi 7 veces. Los tipos de interés que resultaron de esta política son envidiables: por debajo del 10 % para los créditos hipotecarios, por debajo del 7 % a los créditos de vivienda social, cercanos al 20 % para el consumo, por debajo del 5 % si es crédito empresarial y de 7 % cuando se trata de Pymes.
11. Se prohibió indexar las tarifas en función de la evolución del dólar.
12. Se creó un fondo contracíclico de reservas internacionales que ronda el 25 % del PIB.
13. Implementó una política deliberada de control del monopolio y abuso de posición dominante, con seguimiento casi diario y control directo por parte de Presidencia sobre precios relevantes de la economía.
14. Se llevó a cabo una obsesiva política de apoyo a la producción, con crédito dirigido a la inversión productiva y una vasta inversión en infraestructura que tuvo el efecto de extender el área geográfica desde donde se provee a las grandes ciudades, por lo que la oferta productiva se amplió y, con ello, muchos precios cayeron.
Y por si todo esto fuera poco, se hizo en un contexto de nacionalizaciones que, según un informe de Celag, tuvo un impacto en la economía boliviana de generación de riqueza por 74.000 millones de dólares (dos PIB del año 2017), 670.000 puestos de trabajo, ahorro de divisas del 45 %, aumento de consumo del 125 % y subida de la inversión hasta 11.200 millones de dólares (29,9 % del PIB). Además, ello tuvo lugar en un clima de inflación a la baja; 1,5 % en el último año, igual o más baja que la de EE.UU. a pesar del fuerte ritmo de crecimiento sostenido y de la mejora en absolutamente todos los indicadores de bienestar social y económico.
Después de todo lo expuesto, y mirando lo sucedido con Macri en Argentina, ¿quién se atreve a decir que no hay alternativa ni pragmatismo en esta propuesta económica boliviana?
Fuente: https://www.celag.org/por-que-funciona-la-economia-boliviana/
Mostrando entradas con la etiqueta economía política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía política. Mostrar todas las entradas
lunes, 23 de septiembre de 2019
¿Hacia una crisis económica mundial? - Internacionales - Opciones
tomado de
opciones.cu
5-6 minutes
Varios factores se han unido en las últimas semanas para que los analistas y medios de comunicación especializados insistan en que se avecina una crisis económica mundial a semejanza de la ocurrida en 2008.
Entre las cuestiones más álgidas aparecen la disminución de la producción industrial mundial, la caída de la confianza de las empresas, algunos importantes países al borde de la recesión, el desmedido aumento de la deuda global, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como la incapacidad de los bancos centrales del orbe en adoptar las medidas adecuadas para estabilizar la situación.
En un artículo publicado en el portal SHTFplan, el analista Max Slavo señala que según un informe del Instituto de Finanzas Internacionales, la deuda global aumentó en 3,3 billones de dólares en 2018 y asciende actualmente a 243 billones de dólares. Asegura el articulista que se trata de una cifra tres veces mayor que el Producto Interno Bruto (PIB) total del mundo, es decir, superior al valor de todos los productos y servicios del planeta. Estados Unidos es el más endeudado con alrededor de 72 billones de dólares.
Para Slavo, el sistema está basado en la deuda, e “irremediablemente quebrado pero aún está siendo respaldado por las mentiras de los banqueros centrales que otorgan créditos, y los gobiernos que desean mantener su poder sobre otros”.
Es un mecanismo que utiliza constantes emisiones de dólares, mientras los bancos otorgan créditos lo cual impulsa una abundante deuda mundial con la consecuente quiebra de empresas, caídas de gobiernos y empobrecimiento de los habitantes.
Si hace un año la mayoría de las economías se hallaban en una cierta prosperidad, en la actualidad parecen acercarse al borde de otra crisis.
Organismos financieros internacionales rebajaron los pronósticos de crecimiento mundial a 2,7 % en 2019 y 2020 en comparación con 3,2 % en los dos años anteriores.
El proteccionismo impulsado por Estados Unidos también hace mella en el comercio global, afirma Moody’s Investors Service al asegurar que solo crecerá 2,5 % la tasa más baja de los últimos tres años.
Los aranceles y extorsiones impuestos por la administración de Donald Trump a China y a otras dos decenas de países, crean gran incertidumbre sobre la economía internacional y el poder adquisitivo de los estadounidenses que tendrán que pagar más por las mercancías que adquieran sin que, a la par, sus sueldos se incrementen.
Algunas naciones enfrentan embarazosos problemas y están al borde de la recesión como le ocurre a Brasil, la mayor economía de América Latina que tiene su Producto Interno Bruto (PIB) en cifras negativas durante dos trimestres consecutivos, afectada por la baja producción industrial, el alto
desempleo y las políticas contra los sectores públicos encaminadas por el actual presidente Jair Bolsonaro.
Alemania, la cuarta economía más grande del orbe, con dos trimestres seguidos de contracción; un descenso en las exportaciones sobre todo de automóviles, equipos y maquinarias, se enfrenta a nuevos retos por la casi segura salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) y la posibilidad de que Washington aplique nuevos aranceles a las exportaciones de las industrias automotrices de la UE. Los analistas estiman que la economía alemana ya está al borde de la recesión.
Otro país europeo que desde hace años da visos de inestabilidad política y económica, con baja productividad, el alto desempleo juvenil, elevados niveles de endeudamiento, es Italia, que se mantiene con un debilitado PIB.
Los revuelos producidos por el Brexit ya motivaron que el PIB del Reino Unido disminuyera en el segundo trimestre, lo que significó la primera reducción desde 2012.
A esto se une el temor a un posible caos después de la salida del país sin un acuerdo equilibrado con el bloqueo europeo (denominado Brexit duro) lo que podría tener un fuerte impacto en su economía y que según los analistas lo llevaría a una inevitable recesión.
En caos económico total se encuentra Argentina, con vaticinios de caer en default al no poder pagar su abultada deuda adquirida con el Fondo Monetario Internacional, sin divisas en las arcas del Banco Central y poca liquidez. Durante los años de presidencia del neoliberal Mauricio Macri, la quiebra de pequeñas y medianas empresas ha sido cotidiana, la pobreza alcanza a 38 % de la población con una galopante inflación en alimentos, electricidad, transporte, gas y combustible.
China, aunque el PIB se prevé este año en 6,2 %, su economía se mantiene entre las más fuertes del mundo pero la guerra de aranceles lanzada desde Washington podría dañar algunas de sus producciones e importaciones con el consecuente daño a países como Chile y Australia que exportan cobre y hierro, respectivamente hacia el Gigante asiático. Se percibe un panorama no muy halagüeño para la economía mundial.
jueves, 18 de abril de 2019
Uruguay EL CAMPO ES ANCHO Y AJENO...
Segunda quincena abril 2019.
EL CAMPO ES ANCHO Y AJENO.
La historia
económica del Uruguay de las primeras décadas del siglo 21 incluye como
rasgo sobresaliente, la creciente presencia de grandes grupos económicos
en la propiedad de la tierra.
Durante sucesivos
gobiernos militares, colorados, blancos y del Frente Amplio creció la
presencia de capitales extranjeros pasando de poseer el 2% de las
tierras orientales a superar el 40% en la actualidad. No se trató en
este caso como en los finales del siglo 19 y comienzos del 20 de
pequeños colonos con intención de instalarse. La fase reciente de
extranjerización de la tierra incluyó la conformación de latifundios de
enormes dimensiones.
Grandes empresas
escandinavas, estadounidenses, francesas, españolas, expandieron
monocultivos de eucaliptus y soja controlando además los eslabones
posteriores de la cadena. En las plantaciones de eucaliptus mediante
fábricas de celulosa localizada en zonas francas. En el caso de la soja
controlando semillas, almacenamiento y comercialización también desde
zonas francas.
El proceso se
aceleró durante las presidencias de Tabaré Vazquez y José Mujica con el
rol protagónico de sectores políticos que se proclaman continuadores de
Raul Sendic (padre). La contradicción es evidente.
Acción, pluma y discurso de Raul Sendic no dejan margen
de dudas respecto a su concepción social del uso de la tierra. Una de
las consignas básicas de su práctica fue la lucha con el objetivo de
tierra para el que la trabaja y su férrea oposición a la “venta del país” a grandes capitales extranjeros. Su crítica a la creación de zonas francas también fue lapidaria.”Zona
franca significa ceder un pedazo del territorio para que las grandes
empresas extranjeras puedan instalarse allí, libres de acatar buena
parte de las leyes nacionales”. i
La apropiación del
paisaje oriental por parte de grandes grupos económicos del exterior fue
fundamentada, por los sucesivos gobiernos mediante el mito difundido
por el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional de promover el
avance tecnológico, incremento de la producción, empleo.
La realidad,
contradice su visión idílica al servicio de intereses imperiales. La
extranjerización de la tierra y los enclaves exportadores derivados,
funcionan como tentáculos de extracción de bienes naturales locales, y
ganancias privadas hacia el exterior.
La experiencia
uruguaya repite sin mayor originalidad la historia de neocolonialismo
típica de la dependencia de América latina y el Caribe. El análisis de
los efectos sobre la tecnología, producción y ocupación local así lo
demuestran.
El control del
cerno tecnológico continuó en manos de grandes compañías del exterior
que se limitaron a trasladar insumos y la mecánica operativa. Semillas
transgénicas, aplicación desenfrenada de glifosato y diversos
agrotóxicos, significaron contaminación, daños en salud, destrucción de
vida y paisajes en niveles superlativos
El dogma respecto a
que el sacrificio del medio ambiente constituye el costo del
crecimiento económico es desmentido hasta por las cifras oficiales. El
tan publicitado aumento del producto bruto interno posterior a la crisis
de comienzos de siglo, se centró en servicios como las
telecomunicacionesii,
el comercio, las finanzas, mientras la producción material tendió al
estancamiento.
El Banco Central del Uruguay registra que la producción
agropecuaria creció en rangos inferiores al 1% anual en el período
2005-2019.iii
El balance sobre la
ocupación es lapidario. El uso de de tierras, energía, aire y agua para
grandes monocultivos de eucaliptus o soja sustituyendo producción
ganadera, agrícola, apícola, granjera, frutícola, actividades
turísticas, además de disminuir eslabones industrialesiv y comerciales significó destrucción de pequeña producción y de fuentes de trabajo.
El saldo es negativo para el Uruguay. La entrega del territorio solo sirve al gran capital. El pueblo paga las consecuencias.
GOTITAS DE ECONOMIA
-
El INE registra que el índice de volumen físico de la industria manufacturera en Uruguay en enero y febrero de 2019 cayó 1.6% en relación a los mismos meses de 2018v. Las horas trabajadas descendieron 6.1% y el personal ocupado cayó 5.6%. Síntomas de crisis.
-
Los ingresos por exportaciones durante el primer trimestre de 2019 descendieron 5.2% respecto al mismo lapso del año previo según datos de Uruguay XXI. Más síntomas de crisis y de retraso del tipo de cambio.
-
Cerró el emblemático Hotel Belmont House envíando 20 trabajadores al seguro de paro. La fábrica química ISUSA reduce personal y amenaza enviar 120 trabajadores al seguro de paro. Buquebús envía trabajadores a seguro de paro. Petrobrás se retiraría de Montevideo Gas. La crisis suma víctimas.
-
Declaraciones del Ministro de transporte dicen que no entiende como muchos de los defensores del ferrocarril hoy le realizan críticas a su construcción. Parece que el señor Rossi no sabe diferenciar un ferrocarril para transportar troncos y productos químicos de UPM las 24 horas del día durante todos los dias del año, con un ferrocarril para la gente.
-
El gobierno plantea la realización de un viaducto desde la terminal ferrocarrilera al puerto de Montevideo. Casualmente lo que necesitaría UPM para el transporte de los troncos a su terminal portuaria y de productos químicos del puerto al ferrocarril. El Ministro ¿también dirá que es lo que solicitaban los uruguayos?
-
El PBI de Argentina según datos oficiales registró un descenso de 2.6% durante 2018 respecto a 2017. La directora del FMI dice que sería un disparate cambiar de políticas. Mayor desigualdad, pobreza, desempleo, recesión parecen no preocuparle mientras gane la Banca.
i Zabalza Jorge. Raul Sendic. El tupamaro. Montevideo. Letra Eñe. Diciembre 2010.
ii
Los criterios de cálculo determinan que cada vez que se realiza una
llamada por celular el PBI crece.Además con precios del 2005,
sobrevalorados respecto a la actualidad.
iiiEl
índice 100 del año 2005, en el rubro agricultura, ganadería, caza y
silvicultura, fue de 116 en 2018. El valor en precios constantes de 2005
fue de 36236634 para dicho año y de 42.204825 para 2018 el sector pasó
de representar el 10% del PBI a menos del 8% en ese lapso.
ivLos
datos revelan que la economía uruguaya acentúa su dependencia del
sector primario. Las exportaciones industriales reducen su importancia.
v Calculado sin refineria. Con refinería la caída es de 0.6%.
lunes, 30 de abril de 2018
José Antonio Rocca ESPECULACIÓN FINANCIERA EN DOS ORILLAS.
Tomado de: https://joserocca.org
Segunda quincena abril 2018.
ESPECULACIÓN FINANCIERA EN DOS ORILLAS.
Las estrategias económicas en el Río de la Plata tienen puntos en común. Argentina y Uruguay utilizan el dólar como “ancla” de otros precios, promoviendo esencialmente la especulación financiera y las importaciones.
En ambos casos la idea central consiste en aumentar la oferta de dólares, por encima de la demanda, evitando o acotando de ese modo el incremento de su precio. Una de las consecuencias es el retraso de la cotización del tipo de cambio respecto a otras mercancías y por ende el aumento de los precios internos medidos en dólares.
El cóctel de estas políticas con la apertura comercial prácticamente irrestricta es nocivo para la producción local. Las importaciones subsidiadas en la práctica por el “dólar barato” compiten con ventaja en el mercado interno. El menor precio que reciben los exportadores por las divisas que obtienen con sus ventas al exterior afecta afecta negativamente su competitividad y rentabilidad.
No es de extrañar entonces que mientras los discursos dan prioridad al desarrollo productivo, la política económica orienta los recursos a la actividad financiera y al consumo de todo tipo de productos importados.
En los últimos meses las herramientas utilizadas en ambas orillas del río de la Plata para contener el precio del dólar presentan algunas diferencias. Argentina vende dólares de sus reservas, mientras que Uruguay emite deuda pública para atraer dólares desde el exterior. En ambos casos aumenta artificialmente la oferta de moneda extranjera limitando su precio.
Entre marzo y la mitad de abril del presente año Argentina vendió reservas por más de 3500 millones de dólares.i Luego de un proceso de “afloje” respecto al tipo de cambio, que elevó su cotización desde un entorno de 16.5 a en entorno de 20.2 pesos por dólar, la autoridad monetaria pretende fijar allí el ancla.
En el caso de Uruguay el fundamentalismo monetarista del BCU no parece admitir respiro en 2017 y 2018. El dólar incluso retrocede en su precio desde un entorno de $ 29 a $ 28.3 merced a la continua emisión de deuda pública que creció en 5000 millones de dólares durante 2017, registrando en diciembre un monto superior a los 38000 millones, sin contabilizar intereses que significan una pérdida superior a 2000 millones por año. Dinero que se quita a servicios de salud, vivienda popular, educación.
En la primera quincena de abril se agrega una nueva perla. El gobierno emitió un bono global por 1500 millones de dólares, más recompras por 250 millones con vencimientos que llegan a 2055ii. Un viejo refrán dice que cada niño nace con un pan debajo del brazo, hoy los bebés uruguayos nacen con deudas ajenas a pagar durante más de 35 años.
La evolución internacional del precio del billete verde venía ayudando a la viabilidad de estas estrategias en el mediano plazo. En particular Brasil también contenía el precio del dólar. Sin embargo la tendencia amenaza revertir. El dólar en el país norteño se encuentra en una escalada lenta pero constante. El precio en abril fue ascendiendo de un entorno de 3.2 reales por dólar a 3.4.
Es difícil discernir si la evolución responde a incertidumbre política o a razones económicas, pero su continuidad provocaría descenso de los precios en dólares dentro del país norteño y por lo tanto dificultades para los exportadores hacia ese destino a la par que generaría una posible catarata de productos de origen brasilero hacia Argentina y Uruguay. En consecuencia mayores daños a la producción y actividades económicas productivas en el río de la Plata.
La continuidad del ancla monetario acentuará las dificultades productivas. Su ruptura puede trasladar los aumentos de la cotización del dólar hacía otros precios desatando procesos inflacionarios agudos. El neoliberalismo en ninguna de sus variantes tiene respuestas positivas para los pueblos.
GOTITAS DE ECONOMÍA
El IPC calculado por el INE registra un incremento de 3.9% para los tres primeros meses de 2018. En la cuarta parte del año las cifras se acercan al rango meta del gobierno para todo 2018. Todo hace suponer que los ajustes de salarios serán inferiores al IPC durante 2018. El descenso del poder de compra de los asalariados forma parte de la estrategia del gobierno para paliar la crisis.
El INE difundió indicadores relativos a empleo, desempleo correspondientes a febrero de 2018. La tasa de empleo se ubicó en 57.3%, inferior al 58.2% del mismo mes de 2017 y uno de los menores niveles de los últimos 5 años. Consecuencia de políticas de destrucción productiva.
El INE registra que en febrero de 2018 el ingreso promedio de los hogares uruguayos medidos en precios de 2005 disminuyó desde $ 22750 a $ 22220.
Se acentúan las contradicciones comerciales y financieras entre grandes potencias. Estado Unidos procura revertir sus déficit en el comercio de bienes con China, Japón, Alemania incrementando su proteccionismo. Paralelamente procura fortalecer su dominio en el comercio mundial de servicios promoviendo mayor liberalización. China procura avances tecnológicos incentivando áreas como aeronavegación, informática, robótica
El flujo de transmisión transfronteriza de información se multiplicó los últimos años y es liderado por empresas de Estados Unidos. Google, Apple, Amazon, Facebock, Microsoft, aparecen como nombres ligados al rubro.
i Sin resignar el aumento de la deuda pública
ii Los Bancos BBVA, Citigroup, HSBC, gestionan los acuerdos.
Más Artículos de Autor
Segunda quincena abril 2018.
ESPECULACIÓN FINANCIERA EN DOS ORILLAS.
Las estrategias económicas en el Río de la Plata tienen puntos en común. Argentina y Uruguay utilizan el dólar como “ancla” de otros precios, promoviendo esencialmente la especulación financiera y las importaciones.
En ambos casos la idea central consiste en aumentar la oferta de dólares, por encima de la demanda, evitando o acotando de ese modo el incremento de su precio. Una de las consecuencias es el retraso de la cotización del tipo de cambio respecto a otras mercancías y por ende el aumento de los precios internos medidos en dólares.
El cóctel de estas políticas con la apertura comercial prácticamente irrestricta es nocivo para la producción local. Las importaciones subsidiadas en la práctica por el “dólar barato” compiten con ventaja en el mercado interno. El menor precio que reciben los exportadores por las divisas que obtienen con sus ventas al exterior afecta afecta negativamente su competitividad y rentabilidad.
No es de extrañar entonces que mientras los discursos dan prioridad al desarrollo productivo, la política económica orienta los recursos a la actividad financiera y al consumo de todo tipo de productos importados.
En los últimos meses las herramientas utilizadas en ambas orillas del río de la Plata para contener el precio del dólar presentan algunas diferencias. Argentina vende dólares de sus reservas, mientras que Uruguay emite deuda pública para atraer dólares desde el exterior. En ambos casos aumenta artificialmente la oferta de moneda extranjera limitando su precio.
Entre marzo y la mitad de abril del presente año Argentina vendió reservas por más de 3500 millones de dólares.i Luego de un proceso de “afloje” respecto al tipo de cambio, que elevó su cotización desde un entorno de 16.5 a en entorno de 20.2 pesos por dólar, la autoridad monetaria pretende fijar allí el ancla.
En el caso de Uruguay el fundamentalismo monetarista del BCU no parece admitir respiro en 2017 y 2018. El dólar incluso retrocede en su precio desde un entorno de $ 29 a $ 28.3 merced a la continua emisión de deuda pública que creció en 5000 millones de dólares durante 2017, registrando en diciembre un monto superior a los 38000 millones, sin contabilizar intereses que significan una pérdida superior a 2000 millones por año. Dinero que se quita a servicios de salud, vivienda popular, educación.
En la primera quincena de abril se agrega una nueva perla. El gobierno emitió un bono global por 1500 millones de dólares, más recompras por 250 millones con vencimientos que llegan a 2055ii. Un viejo refrán dice que cada niño nace con un pan debajo del brazo, hoy los bebés uruguayos nacen con deudas ajenas a pagar durante más de 35 años.
La evolución internacional del precio del billete verde venía ayudando a la viabilidad de estas estrategias en el mediano plazo. En particular Brasil también contenía el precio del dólar. Sin embargo la tendencia amenaza revertir. El dólar en el país norteño se encuentra en una escalada lenta pero constante. El precio en abril fue ascendiendo de un entorno de 3.2 reales por dólar a 3.4.
Es difícil discernir si la evolución responde a incertidumbre política o a razones económicas, pero su continuidad provocaría descenso de los precios en dólares dentro del país norteño y por lo tanto dificultades para los exportadores hacia ese destino a la par que generaría una posible catarata de productos de origen brasilero hacia Argentina y Uruguay. En consecuencia mayores daños a la producción y actividades económicas productivas en el río de la Plata.
La continuidad del ancla monetario acentuará las dificultades productivas. Su ruptura puede trasladar los aumentos de la cotización del dólar hacía otros precios desatando procesos inflacionarios agudos. El neoliberalismo en ninguna de sus variantes tiene respuestas positivas para los pueblos.
GOTITAS DE ECONOMÍA
El IPC calculado por el INE registra un incremento de 3.9% para los tres primeros meses de 2018. En la cuarta parte del año las cifras se acercan al rango meta del gobierno para todo 2018. Todo hace suponer que los ajustes de salarios serán inferiores al IPC durante 2018. El descenso del poder de compra de los asalariados forma parte de la estrategia del gobierno para paliar la crisis.
El INE difundió indicadores relativos a empleo, desempleo correspondientes a febrero de 2018. La tasa de empleo se ubicó en 57.3%, inferior al 58.2% del mismo mes de 2017 y uno de los menores niveles de los últimos 5 años. Consecuencia de políticas de destrucción productiva.
El INE registra que en febrero de 2018 el ingreso promedio de los hogares uruguayos medidos en precios de 2005 disminuyó desde $ 22750 a $ 22220.
Se acentúan las contradicciones comerciales y financieras entre grandes potencias. Estado Unidos procura revertir sus déficit en el comercio de bienes con China, Japón, Alemania incrementando su proteccionismo. Paralelamente procura fortalecer su dominio en el comercio mundial de servicios promoviendo mayor liberalización. China procura avances tecnológicos incentivando áreas como aeronavegación, informática, robótica
El flujo de transmisión transfronteriza de información se multiplicó los últimos años y es liderado por empresas de Estados Unidos. Google, Apple, Amazon, Facebock, Microsoft, aparecen como nombres ligados al rubro.
i Sin resignar el aumento de la deuda pública
ii Los Bancos BBVA, Citigroup, HSBC, gestionan los acuerdos.
Más Artículos de Autor
domingo, 10 de diciembre de 2017
Análisis de la Inversión Extranjera Directa en América Latina 1990-2016
Francisco Navarro y Guillermo Oglietti
15-19 minutes
@navarroulos y @GOglietti
1.- Introducción
En los países en desarrollo latinoamericanos nada genera tantas expectativas como la inversión extranjera. Grandes esperanzas se depositan en esta fuente de inversión de la que se espera un maná de secuelas positivas. Se dice que contribuye al crecimiento y al empleo gracias a las inversiones en capital, que genera transferencia de tecnología y hasta que traerá un “saber hacer” gerencial derivado de la sola existencia de firmas extranjeras. Se espera que la inversión extranjera contribuya a desarrollar eslabones de las cadenas productivas que impulsen las exportaciones, o que ocupen sectores que nunca podrían ser desarrollados por productores locales, y que, en el caso que existan productores locales, se dice que estimulará una sana competencia que mejorará las empresas locales. Y también se espera, por supuesto, un aporte fresco de capital financiero que contribuya a aliviar el insuficiente ahorro interno.
En los países en desarrollo latinoamericanos, si algo comparten a rajatabla los líderes de la izquierda, del centro y de la derecha, es que todos, sin excepción, comparten esta fe desmedida en la inversión extranjera. De hecho, el glamour para atraer la inversión extranjera se ha convertido en uno de los atributos ineludibles que debe tener cualquier líder latinoamericano y una de las varas que medirá el éxito de su gestión sin duda es la sumatoria de dólares de inversión extranjera conseguidos.
En los países en desarrollo latinoamericanos, lo único que ha generado tanta expectativa con tan pocos resultados como la inversión extranjera, ha sido el consumo de vidrios de colores allá por 1492. Resulta imposible hallar evidencia académica robusta que pruebe que la inversión extranjera ha contribuido al desarrollo en América Latina. Los trabajos académicos encuentran más bien que esta inversión ha contribuido más a su subdesarrollo, lo cual termina revalorizando los enfoques teóricos que predicen que la inversión extranjera es un caballo de Troya en la economía latinoamericana que más bien contribuye a deprimirla y contener su potencial.
Los trabajos académicos encuentran que la inversión extranjera en Latinoamérica ha tenido un rol muy diferente al que tuvo en el sudeste asiático. En Latinoamérica se ha dirigido, sobre todo, a los servicios públicos, al sector financiero y a la explotación de recursos naturales. En efecto, las privatizaciones de los 90 en adelante les abrieron las puertas al muy redituable negocio de servicios públicos como la telefonía y la distribución de gas, agua, electricidad etc., la desregulación permitió su ingreso al sector financiero sin restricciones mientras que las garantías otorgadas a los inversores a través de tratados de inversión internacionales o bilaterales, fueron una licencia para entrar masivamente a explotar recursos naturales sin riesgos ni ataduras. Pocas inversiones se dirigieron al sector manufacturero, que es el que tiene más posibilidades de generar los impactos positivos de la inversión extranjera. Una gran mayoría de las inversiones dirigidas a este sector no ampliaron la capacidad productiva local porque se trató de fusiones o adquisiciones de empresas locales. La inversión extranjera terminó desplazando empresas locales. En cuanto a la mejora de la capacidad gerencial que se esperaba derivaría del ingreso de inversiones extranjeras, es difícil afirmar cual fue su impacto real, pero a juzgar por los sectores rentistas a los que se ha dirigido, es más posible que esta transferencia de “saber hacer” gerencial haya profundizado las conductas gerenciales rentistas preexistentes. En definitiva, los sectores a los que se dirigió la inversión extranjera fueron sectores que no generan exportaciones, como los servicios públicos y las finanzas, donde desplazaron a empresas locales y se generaron economías de enclave, es decir, empresas integradas al mundo pero aisladas de su entorno geográfico más inmediato, y así fue como desaparecieron, por ejemplo, gran parte del tejido empresarial de proveedores de las grandes empresas privatizadas que fueron sustituidas por importaciones.
En muchos casos se ha observado que cuando las empresas nacionales demuestran capacidad para competir globalmente, por ejemplo gracias al desarrollo de una tecnología propia, la inversión extranjera ingresa para comprar estas empresas y adquirir sus patentes, lo que difícilmente se traducirá en un aumento de las posibilidades de desarrollo nacional.
Una de las razones que explica las adquisiciones de empresas nacionales es un fallo de mercado derivado del diferencial de intereses entre países en desarrollo y desarrollados. Las firmas extranjeras consiguen financiamiento en el mercado internacional a tipos de interés mucho más bajos que el costo al que acceden las empresas nacionales, por lo que una misma empresa nacional, pasa a valer mucho más en manos de un propietario extranjero que en manos de un empresario nacional.[1] Se trata de un fallo de mercado, porque genera un sesgo artificial a favor de la concentración propietaria de empresas en manos de los países desarrollados y no al revés.
El objetivo de esta nota es el de evaluar la contribución en términos de financiamiento de la inversión extranjera, es decir, del aporte en términos de capital fresco a las economías en desarrollo. Como veremos en los puntos siguientes, otra faceta del caballo de Troya de la inversión extranjera, es que esta hipótesis no se comprueba sino más bien lo contrario. La inversión en cartera termina extrayendo más recursos financieros de los que aporta a las economías en desarrollo agravando sus problemas de insuficiencia de divisas.
Recepción de inversión extranjera en Latinoamérica
Para facilitar el análisis hemos dividido la inversión extranjera en sus dos componentes, inversión en cartera e inversión extranjera directa. La principal diferencia entre ambos tipos de inversión es que la inversión en cartera es aquella que no alcanza a superar el 10% del capital social de la compañía en la cual invierte. Este umbral del 10% es una convención arbitraria, pero útil para diferenciar las características de la inversión. La inversión en cartera se espera que tenga un mayor grado de volatilidad porque tiene sobre todo una motivación especulativa-financiera, mientras que la inversión directa, representa una mayor compromiso y poder de decisión del inversor con la empresa receptora de la inversión, por lo tanto, se espera más estabilidad de parte de la inversión directa. La evidencia que soporta esta afirmación es que suele verificarse que cuando un país atraviesa una crisis hay influjos de inversión extranjera directa. Sin embargo, como lo afirma Krugman en su artículo “Fire-sale FDI”, esta supuesta estabilidad de la IED podría tratarse más bien de adquisiciones a precio de ganga de empresas en países que atraviesan crisis circunstanciales. En efecto, durante la crisis asiática, los valores de las empresas coreanas se redujeron un 70% aproximadamente para los inversores extranjeros, lo que atrajo muchas adquisiciones por parte de empresas del resto del mundo. ¿Constituyeron este tipo de adquisiciones un aporte a la economía coreana?
Aunque la IED supone el primer componente de entrada de capital extranjero, la inversión en cartera presenta números acumulados muy importantes. En el período de 16 años estudiado (1990-2016) la inversión se divide casi por partes iguales entre inversión directa (53%) y en cartera (47%), aunque esta última ha perdido participación desde el 2000 como lo muestra el hecho de que su participación se redujo al 38% en el período más reciente (2001-2016). Cabe destacar el caso de México donde la inversión en cartera, una inversión que se realiza mayoritariamente en forma de pasivos de deuda (bonos o renta fija) es incluso superior a las entradas de IED. Por lo tanto, tiene un carácter financiero especulativo menos comprometido con la actividad productiva doméstica.
Este rol de la inversión en cartera, con un mayor porcentaje de inversión en deuda, se repite en la mayoría de los países estudiados, excepto en Brasil, Chile, República Dominicana y Honduras, donde la participación en acciones tiene un mayor peso. En cualquier caso, la inversión en cartera que se materializa en pasivos de deuda suele tener una relación indirecta con la actividad económica doméstica a través de los diferentes instrumentos de financiación que en última instancia pueden llegar a la economía real. No obstante, esto se acabará concretando en aquellas actividades que mayor rendimiento ofrezcan a corto plazo y conlleva importantes riesgos financieros y económicos como puede ser la generación de burbujas, por ejemplo, inmobiliarias.
En la tabla 1 se observa las entradas de capital de acuerdo a los conceptos de inversión extranjera directa (IED) e inversión en cartera en distintos países de Latinoamérica.
Tabla 1. Inversión extranjera recibida acumulada. 1990-2016
En
millones de dólares
* Fuente: Balanzas de Pagos. Cepal.org
** No se disponen de datos de algunos componentes de algunos de los países estudiados.
Repatriación (salida) de utilidades de la inversión extranjera
Históricamente, la IED se ha caracterizado por brindar altos niveles de rentabilidad y si bien en los últimos años esta rentabilidad se ha reducido considerablemente, la media de la última década sigue estando por encima del 6% según el último informe de la CEPAL “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe”.
Según la CEPAL, entre 2006 y 2012 las utilidades obtenidas por la IED representaron el 92% de la IED recibida, lo que muestra el potencial de generación de ganancia de esta inversión debido, especialmente, al crecimiento de los precios de las materias primas en ese período y también muestra que la IED no genera fondos frescos de divisas sino que los extrae de las mismas economías receptoras.
Una parte importante de esas utilidades son repatriadas por los capitales extranjeros, aproximadamente el 55% dependiendo del país y el período. Esto significa que grandes cantidades monetarias de divisas “vuelan” de Latinoamérica cada año agravando el problema de la restricción externa característico de nuestros países dificultando nuestro desarrollo económico.
En la tabla 2 se muestran los datos acumulados por país sobre las utilidades repatriadas que tienen como fuente la IED y la inversión en cartera. Tan solo en concepto de repatriación de utilidades de la IED, en el período que va del 1990 al 2016, se fueron de la región más de 935 mil millones de dólares, una cantidad similar al PIB anual de México o de Corea del Sur. El grueso de esta salida de divisas se concentró en el segundo período (2001-2016), por lo que el crecimiento de los precios de las materias primas tuvo un papel protagonista explicando esta evolución.
Este mismo patrón se observa en la inversión en cartera, cuyo monto total ascendió a 509 mil millones de dólares en todo el período, aproximadamente el PIB de Argentina o Suiza. Esto pone de manifiesto lo que se ha comentado en el apartado anterior sobre la importancia de esta vía para la llegada de capital extranjero y la gran cantidad de utilidades que conlleva, con su consiguiente repatriación.
Debe tenerse en cuenta que el rol más financiero de la inversión extranjera nos hace prever un comportamiento cortoplacista, más propenso a repatriar utilidades y por lo tanto, menos relevante que la IED para cumplir los objetivos de desarrollo nacional. Sin embargo, a lo largo del período 1990-2016, la inversión en cartera ha repatriado utilidades que representan un 39% del influjo de divisas a los países latinoamericanos, mientras que la inversión extranjera ha repatriado un 49%. No quiere esto decir que la inversión en cartera está más comprometida con el desarrollo latinoamericano que la inversión en cartera, sino que por el contrario, sugiere que son muy pocas las diferencias entre ambos tipos de inversión y que ambos tienen una conducta especulativa similar.
Teniendo en cuenta ambos componentes, las repatriaciones totales de utilidades en el período 1990-2016 sumó más de 1,44 billones de dólares; 1,23 de los cuales se produjo en el último período de 2001 a 2016.
Debe destacarse el caso de Brasil, cuyas repatriaciones de IED son menores que las procedentes de la inversión en cartera, aun siendo la primera sustancialmente superior. Es un caso interesante que merece un estudio teniendo en cuenta distintas variables como las tasas de rentabilidad de ambos tipos de inversión y el porcentaje de repatriaciones de las utilidades totales. Resultados sugerentes son los casos de Bolivia, Ecuador o Nicaragua, que en el período muestran una salida neta de inversión en cartera, es decir, los aportes de esta inversión extranjera de capital fresco en estas economías fueron inferiores a las extracciones de capitales, lo que a nuestro criterio muestra una acertada política de regulación y soberanía financiera de parte de estos países.
Tabla 2. Salida de utilidades por tipo de inversión acumulada. 1990-2016
En millones de dólares
* Fuente: Balanzas de Pagos. Cepal.org
* *No se disponen de datos de algunos componentes de algunos de los países estudiados.
La tabla 3 muestra el porcentaje de repatriación de utilidades respecto a los ingresos generados por cada fuente de inversión extranjera. En el período 1990-2016 por cada dólar recibido de inversión extranjera directa se han repatriado casi 50 centavos (48,9%), y 55 centavos en el período 2001-2016. Asimismo, como en promedio el 55% de las utilidades fueron repatriadas, se deduce que el 45% fueron reinvertidas, por lo que un porcentaje importante de la IED está conformado por las utilidades reinvertidas. Es decir, una parte importante de la inversión extranjera directa está conformada por utilidades reinvertidas, es decir, recursos financieros que se extraen de la propia economía receptora y no constituyen un aporte fresco de recursos provenientes del resto del mundo.
Tabla 3 Relación entre salidas por repatriación de utilidades y llegada de inversión extranjera (en periodos acumulados)
En millones de dólares
* Fuente: Balanzas de Pagos. Cepal.org
** No se disponen de datos de algunos componentes de algunos de los países estudiados o los resultados presentan valores negativos a causa de la utilización de datos acumulados.
Reflexiones finales
Parece ser que cuando se trata de inversión extranjera lo que espera la teoría y lo que dice la realidad son asuntos muy diferentes. Llama la atención la capacidad de resistencia de la economía neoclásica para seguir promoviendo irreflexiva y exitosamente las bondades de la inversión extranjera aún a costa de la abrumadora evidencia empírica en su contra en Latinoamérica. Llama la atención que todas las corrientes políticas de todos los países latinoamericanos no sean capaces de percibir esta realidad y sigan compitiendo ingenuamente entre ellas para atraer inversiones extranjeras. Llama la atención que estas fuerzas políticas no hayan aprendido del ejemplo de los países asiáticos, que gracias a sus regulaciones consiguieron utilizar las inversiones extranjeras para transformar sus estructuras productivas. La inversión extranjera liberada a la fuerza del libre mercado, como en Latinoamérica, solo orientará las inversiones a los sectores más rentistas, contribuyendo a consolidar la estructura productiva dependiente de América Latina. La inversión extranjera no es ni necesariamente buena, ni necesariamente mala para el desarrollo de nuestros países, todo depende de a qué se dedique, cuánto exporte, cuánta transferencia tecnológica produzca, cuántos proveedores locales desarrolle y cuánto financiamiento aporte. La evidencia latinoamericana al respecto es desilusionante y si no hay cambios en las políticas hacia la inversión extranjera seguiremos comprando vidrios de colores.
.
[1] Como el método más utilizado para valuar una empresa es el Valor Actual Neto, que es una sumatoria de los beneficios futuros descontados por los tipos de interés futuros (), al ser los tipos de interés más altos en los países en desarrollo, el denominador es mayor en los países en desarrollo por lo que el valor actual de esta corriente de beneficios futuros de una empresa propiedad de un empresario de un país en desarrollo es menor al que la misma empresa tendría de tener un propietario externo. Este fallo de origen explica la mayor proporción de empresas de países en desarrollo que son adquiridas por empresas de países desarrollados y no al revés.
1.- Introducción
En los países en desarrollo latinoamericanos nada genera tantas expectativas como la inversión extranjera. Grandes esperanzas se depositan en esta fuente de inversión de la que se espera un maná de secuelas positivas. Se dice que contribuye al crecimiento y al empleo gracias a las inversiones en capital, que genera transferencia de tecnología y hasta que traerá un “saber hacer” gerencial derivado de la sola existencia de firmas extranjeras. Se espera que la inversión extranjera contribuya a desarrollar eslabones de las cadenas productivas que impulsen las exportaciones, o que ocupen sectores que nunca podrían ser desarrollados por productores locales, y que, en el caso que existan productores locales, se dice que estimulará una sana competencia que mejorará las empresas locales. Y también se espera, por supuesto, un aporte fresco de capital financiero que contribuya a aliviar el insuficiente ahorro interno.
En los países en desarrollo latinoamericanos, si algo comparten a rajatabla los líderes de la izquierda, del centro y de la derecha, es que todos, sin excepción, comparten esta fe desmedida en la inversión extranjera. De hecho, el glamour para atraer la inversión extranjera se ha convertido en uno de los atributos ineludibles que debe tener cualquier líder latinoamericano y una de las varas que medirá el éxito de su gestión sin duda es la sumatoria de dólares de inversión extranjera conseguidos.
En los países en desarrollo latinoamericanos, lo único que ha generado tanta expectativa con tan pocos resultados como la inversión extranjera, ha sido el consumo de vidrios de colores allá por 1492. Resulta imposible hallar evidencia académica robusta que pruebe que la inversión extranjera ha contribuido al desarrollo en América Latina. Los trabajos académicos encuentran más bien que esta inversión ha contribuido más a su subdesarrollo, lo cual termina revalorizando los enfoques teóricos que predicen que la inversión extranjera es un caballo de Troya en la economía latinoamericana que más bien contribuye a deprimirla y contener su potencial.
Los trabajos académicos encuentran que la inversión extranjera en Latinoamérica ha tenido un rol muy diferente al que tuvo en el sudeste asiático. En Latinoamérica se ha dirigido, sobre todo, a los servicios públicos, al sector financiero y a la explotación de recursos naturales. En efecto, las privatizaciones de los 90 en adelante les abrieron las puertas al muy redituable negocio de servicios públicos como la telefonía y la distribución de gas, agua, electricidad etc., la desregulación permitió su ingreso al sector financiero sin restricciones mientras que las garantías otorgadas a los inversores a través de tratados de inversión internacionales o bilaterales, fueron una licencia para entrar masivamente a explotar recursos naturales sin riesgos ni ataduras. Pocas inversiones se dirigieron al sector manufacturero, que es el que tiene más posibilidades de generar los impactos positivos de la inversión extranjera. Una gran mayoría de las inversiones dirigidas a este sector no ampliaron la capacidad productiva local porque se trató de fusiones o adquisiciones de empresas locales. La inversión extranjera terminó desplazando empresas locales. En cuanto a la mejora de la capacidad gerencial que se esperaba derivaría del ingreso de inversiones extranjeras, es difícil afirmar cual fue su impacto real, pero a juzgar por los sectores rentistas a los que se ha dirigido, es más posible que esta transferencia de “saber hacer” gerencial haya profundizado las conductas gerenciales rentistas preexistentes. En definitiva, los sectores a los que se dirigió la inversión extranjera fueron sectores que no generan exportaciones, como los servicios públicos y las finanzas, donde desplazaron a empresas locales y se generaron economías de enclave, es decir, empresas integradas al mundo pero aisladas de su entorno geográfico más inmediato, y así fue como desaparecieron, por ejemplo, gran parte del tejido empresarial de proveedores de las grandes empresas privatizadas que fueron sustituidas por importaciones.
En muchos casos se ha observado que cuando las empresas nacionales demuestran capacidad para competir globalmente, por ejemplo gracias al desarrollo de una tecnología propia, la inversión extranjera ingresa para comprar estas empresas y adquirir sus patentes, lo que difícilmente se traducirá en un aumento de las posibilidades de desarrollo nacional.
Una de las razones que explica las adquisiciones de empresas nacionales es un fallo de mercado derivado del diferencial de intereses entre países en desarrollo y desarrollados. Las firmas extranjeras consiguen financiamiento en el mercado internacional a tipos de interés mucho más bajos que el costo al que acceden las empresas nacionales, por lo que una misma empresa nacional, pasa a valer mucho más en manos de un propietario extranjero que en manos de un empresario nacional.[1] Se trata de un fallo de mercado, porque genera un sesgo artificial a favor de la concentración propietaria de empresas en manos de los países desarrollados y no al revés.
El objetivo de esta nota es el de evaluar la contribución en términos de financiamiento de la inversión extranjera, es decir, del aporte en términos de capital fresco a las economías en desarrollo. Como veremos en los puntos siguientes, otra faceta del caballo de Troya de la inversión extranjera, es que esta hipótesis no se comprueba sino más bien lo contrario. La inversión en cartera termina extrayendo más recursos financieros de los que aporta a las economías en desarrollo agravando sus problemas de insuficiencia de divisas.
Recepción de inversión extranjera en Latinoamérica
Para facilitar el análisis hemos dividido la inversión extranjera en sus dos componentes, inversión en cartera e inversión extranjera directa. La principal diferencia entre ambos tipos de inversión es que la inversión en cartera es aquella que no alcanza a superar el 10% del capital social de la compañía en la cual invierte. Este umbral del 10% es una convención arbitraria, pero útil para diferenciar las características de la inversión. La inversión en cartera se espera que tenga un mayor grado de volatilidad porque tiene sobre todo una motivación especulativa-financiera, mientras que la inversión directa, representa una mayor compromiso y poder de decisión del inversor con la empresa receptora de la inversión, por lo tanto, se espera más estabilidad de parte de la inversión directa. La evidencia que soporta esta afirmación es que suele verificarse que cuando un país atraviesa una crisis hay influjos de inversión extranjera directa. Sin embargo, como lo afirma Krugman en su artículo “Fire-sale FDI”, esta supuesta estabilidad de la IED podría tratarse más bien de adquisiciones a precio de ganga de empresas en países que atraviesan crisis circunstanciales. En efecto, durante la crisis asiática, los valores de las empresas coreanas se redujeron un 70% aproximadamente para los inversores extranjeros, lo que atrajo muchas adquisiciones por parte de empresas del resto del mundo. ¿Constituyeron este tipo de adquisiciones un aporte a la economía coreana?
Aunque la IED supone el primer componente de entrada de capital extranjero, la inversión en cartera presenta números acumulados muy importantes. En el período de 16 años estudiado (1990-2016) la inversión se divide casi por partes iguales entre inversión directa (53%) y en cartera (47%), aunque esta última ha perdido participación desde el 2000 como lo muestra el hecho de que su participación se redujo al 38% en el período más reciente (2001-2016). Cabe destacar el caso de México donde la inversión en cartera, una inversión que se realiza mayoritariamente en forma de pasivos de deuda (bonos o renta fija) es incluso superior a las entradas de IED. Por lo tanto, tiene un carácter financiero especulativo menos comprometido con la actividad productiva doméstica.
Este rol de la inversión en cartera, con un mayor porcentaje de inversión en deuda, se repite en la mayoría de los países estudiados, excepto en Brasil, Chile, República Dominicana y Honduras, donde la participación en acciones tiene un mayor peso. En cualquier caso, la inversión en cartera que se materializa en pasivos de deuda suele tener una relación indirecta con la actividad económica doméstica a través de los diferentes instrumentos de financiación que en última instancia pueden llegar a la economía real. No obstante, esto se acabará concretando en aquellas actividades que mayor rendimiento ofrezcan a corto plazo y conlleva importantes riesgos financieros y económicos como puede ser la generación de burbujas, por ejemplo, inmobiliarias.
En la tabla 1 se observa las entradas de capital de acuerdo a los conceptos de inversión extranjera directa (IED) e inversión en cartera en distintos países de Latinoamérica.
Tabla 1. Inversión extranjera recibida acumulada. 1990-2016
* Fuente: Balanzas de Pagos. Cepal.org
** No se disponen de datos de algunos componentes de algunos de los países estudiados.
Repatriación (salida) de utilidades de la inversión extranjera
Históricamente, la IED se ha caracterizado por brindar altos niveles de rentabilidad y si bien en los últimos años esta rentabilidad se ha reducido considerablemente, la media de la última década sigue estando por encima del 6% según el último informe de la CEPAL “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe”.
Según la CEPAL, entre 2006 y 2012 las utilidades obtenidas por la IED representaron el 92% de la IED recibida, lo que muestra el potencial de generación de ganancia de esta inversión debido, especialmente, al crecimiento de los precios de las materias primas en ese período y también muestra que la IED no genera fondos frescos de divisas sino que los extrae de las mismas economías receptoras.
Una parte importante de esas utilidades son repatriadas por los capitales extranjeros, aproximadamente el 55% dependiendo del país y el período. Esto significa que grandes cantidades monetarias de divisas “vuelan” de Latinoamérica cada año agravando el problema de la restricción externa característico de nuestros países dificultando nuestro desarrollo económico.
En la tabla 2 se muestran los datos acumulados por país sobre las utilidades repatriadas que tienen como fuente la IED y la inversión en cartera. Tan solo en concepto de repatriación de utilidades de la IED, en el período que va del 1990 al 2016, se fueron de la región más de 935 mil millones de dólares, una cantidad similar al PIB anual de México o de Corea del Sur. El grueso de esta salida de divisas se concentró en el segundo período (2001-2016), por lo que el crecimiento de los precios de las materias primas tuvo un papel protagonista explicando esta evolución.
Este mismo patrón se observa en la inversión en cartera, cuyo monto total ascendió a 509 mil millones de dólares en todo el período, aproximadamente el PIB de Argentina o Suiza. Esto pone de manifiesto lo que se ha comentado en el apartado anterior sobre la importancia de esta vía para la llegada de capital extranjero y la gran cantidad de utilidades que conlleva, con su consiguiente repatriación.
Debe tenerse en cuenta que el rol más financiero de la inversión extranjera nos hace prever un comportamiento cortoplacista, más propenso a repatriar utilidades y por lo tanto, menos relevante que la IED para cumplir los objetivos de desarrollo nacional. Sin embargo, a lo largo del período 1990-2016, la inversión en cartera ha repatriado utilidades que representan un 39% del influjo de divisas a los países latinoamericanos, mientras que la inversión extranjera ha repatriado un 49%. No quiere esto decir que la inversión en cartera está más comprometida con el desarrollo latinoamericano que la inversión en cartera, sino que por el contrario, sugiere que son muy pocas las diferencias entre ambos tipos de inversión y que ambos tienen una conducta especulativa similar.
Teniendo en cuenta ambos componentes, las repatriaciones totales de utilidades en el período 1990-2016 sumó más de 1,44 billones de dólares; 1,23 de los cuales se produjo en el último período de 2001 a 2016.
Debe destacarse el caso de Brasil, cuyas repatriaciones de IED son menores que las procedentes de la inversión en cartera, aun siendo la primera sustancialmente superior. Es un caso interesante que merece un estudio teniendo en cuenta distintas variables como las tasas de rentabilidad de ambos tipos de inversión y el porcentaje de repatriaciones de las utilidades totales. Resultados sugerentes son los casos de Bolivia, Ecuador o Nicaragua, que en el período muestran una salida neta de inversión en cartera, es decir, los aportes de esta inversión extranjera de capital fresco en estas economías fueron inferiores a las extracciones de capitales, lo que a nuestro criterio muestra una acertada política de regulación y soberanía financiera de parte de estos países.
Tabla 2. Salida de utilidades por tipo de inversión acumulada. 1990-2016
En millones de dólares
* Fuente: Balanzas de Pagos. Cepal.org
* *No se disponen de datos de algunos componentes de algunos de los países estudiados.
La tabla 3 muestra el porcentaje de repatriación de utilidades respecto a los ingresos generados por cada fuente de inversión extranjera. En el período 1990-2016 por cada dólar recibido de inversión extranjera directa se han repatriado casi 50 centavos (48,9%), y 55 centavos en el período 2001-2016. Asimismo, como en promedio el 55% de las utilidades fueron repatriadas, se deduce que el 45% fueron reinvertidas, por lo que un porcentaje importante de la IED está conformado por las utilidades reinvertidas. Es decir, una parte importante de la inversión extranjera directa está conformada por utilidades reinvertidas, es decir, recursos financieros que se extraen de la propia economía receptora y no constituyen un aporte fresco de recursos provenientes del resto del mundo.
Tabla 3 Relación entre salidas por repatriación de utilidades y llegada de inversión extranjera (en periodos acumulados)
En millones de dólares
* Fuente: Balanzas de Pagos. Cepal.org
** No se disponen de datos de algunos componentes de algunos de los países estudiados o los resultados presentan valores negativos a causa de la utilización de datos acumulados.
Reflexiones finales
Parece ser que cuando se trata de inversión extranjera lo que espera la teoría y lo que dice la realidad son asuntos muy diferentes. Llama la atención la capacidad de resistencia de la economía neoclásica para seguir promoviendo irreflexiva y exitosamente las bondades de la inversión extranjera aún a costa de la abrumadora evidencia empírica en su contra en Latinoamérica. Llama la atención que todas las corrientes políticas de todos los países latinoamericanos no sean capaces de percibir esta realidad y sigan compitiendo ingenuamente entre ellas para atraer inversiones extranjeras. Llama la atención que estas fuerzas políticas no hayan aprendido del ejemplo de los países asiáticos, que gracias a sus regulaciones consiguieron utilizar las inversiones extranjeras para transformar sus estructuras productivas. La inversión extranjera liberada a la fuerza del libre mercado, como en Latinoamérica, solo orientará las inversiones a los sectores más rentistas, contribuyendo a consolidar la estructura productiva dependiente de América Latina. La inversión extranjera no es ni necesariamente buena, ni necesariamente mala para el desarrollo de nuestros países, todo depende de a qué se dedique, cuánto exporte, cuánta transferencia tecnológica produzca, cuántos proveedores locales desarrolle y cuánto financiamiento aporte. La evidencia latinoamericana al respecto es desilusionante y si no hay cambios en las políticas hacia la inversión extranjera seguiremos comprando vidrios de colores.
.
[1] Como el método más utilizado para valuar una empresa es el Valor Actual Neto, que es una sumatoria de los beneficios futuros descontados por los tipos de interés futuros (), al ser los tipos de interés más altos en los países en desarrollo, el denominador es mayor en los países en desarrollo por lo que el valor actual de esta corriente de beneficios futuros de una empresa propiedad de un empresario de un país en desarrollo es menor al que la misma empresa tendría de tener un propietario externo. Este fallo de origen explica la mayor proporción de empresas de países en desarrollo que son adquiridas por empresas de países desarrollados y no al revés.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)