miércoles, 20 de junio de 2012

Uruguay Economia PECADOS DE LA CARNE

O cuando los crudos hechos desmienten a un ministro (neo) liberal


Autor: William Yohai
18 de junio de 2012
Transcribimos más abajo un fragmento de una larga entrevista que Pablo Mestre (1) le realizó días atrás al Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca Tabaré Aguerre.
“-Tema polémico el de la exportación en pie...
-Desde el primer día la exportación de ganado en pie ha estado habilitada. Nunca se ha exportado tanto ganado en pie en este país como desde el 1º de marzo de 2010 para acá.
-Y vaya si ha sido favorable al mercado…
-Yo no creo que haya mejores cosas para el mercado que la gente tenga opciones donde vender. Más allá que también si uno lo mira globalmente desde el punto de vista de la industria frigorífica, de las fuentes de empleo, no se piensa así. Hoy Uruguay tiene una capacidad instalada de faena para 3 millones de animales y está faenando 2,2 millones. La única manera que llegue a 3 millones de ganado faenado es que se produzcan 3,2 o 3,3 millones de terneros. Y para que los terneros se produzcan, quienes toman las decisiones de entorar, destetar y cuidar son los productores. Si los terneros no valen, vamos a seguir teniendo 2,2 o 2,3 millones. O sea que para que haya más terneros que se transformen en novillos el primer eslabón de la cadena debe sentir que tiene libertad. Y por eso hemos mantenido la exportación de ganado en pie (salvo en diciembre de 2010 por una controversia por exigencias de Turquía).
-¿Por qué se demoran los permisos?
-Se entregan con determinada cadencia. ¿Qué es un permiso? Es una habilitación. Cuando Uruguay exporta un barco de terneros para el destino que fuera, son animales vivos que salen del país y llegan a un lugar determinado y si llegan enfermos, es el país el que queda mal. Y todo el mundo valora la seriedad y trasparencia con que Uruguay maneja esos temas. Ahí aparece la priorización cuando los recursos son escasos. Yo priorizo la sanidad, mantener abiertos todos los mercados que tengo, que se haga un buen control de ruta de vacunación. Eso determina que haya períodos en el año donde los 64 veterinarios que tengo para cubrir el país (en el presupuesto son 36 más que no han entrado todavía) están a full. En esta rendición de cuentas estoy tratando de priorizar el rubro sanitario, porque si se cae, se le cae el rubro cárnico y el rubro lácteo. Porque la mayoría de los uruguayos desconoce la importancia que tiene el rubro agropecuario en la economía nacional. Buena parte de los buenos índices de desempeño económico que Uruguay tiene están asociados a la actividad económica agropecuaria”.
Sólo la primera frase resume, como tal vez no lo podrían hacer varios libros de análisis económicos la esencia de este gobierno. Cuando, suponemos que con conocimiento de causa dice:
“Nunca se ha exportado tanto ganado en pie en este país como desde el 1º de marzo de 2010 para acá”
Nos está sintetizando una política económica en una sola frase. Brillante, Sr. Ministro, Brillante.
Y el segundo párrafo ahonda en su pensamiento: está clarísimo; el país tiene un problema, demasiado poco ganado para la capacidad instalada en la industria frigorífica. Se precisa llegar a producir 3,2 millones de terneros al año. Y sólo se producen 2,2 millones. Entonces, afirma el Ministro, démosle al “mercado”, dios todopoderoso si los hay, señales: el que produzca terneros podrá exportarlos libremente. No importa demasiado si, también de acuerdo al Ministro “Más allá que también si uno lo mira globalmente desde el punto de vista de la industria frigorífica, de las fuentes de empleo, no se piensa así”. Total, lo que se pierde ahora se recuperará en el ¿largo plazo?, cuando las “expectativas racionales de los agentes” (frase típica de los textos de economía que predominan hoy en el ambiente académico) hagan aumentar en un 50% la producción de terneros. Los trabajadores en seguro de paro o despedidos, las compras en plaza de insumos que los frigoríficos realizan, los aportes a la seguridad social, o sea, los innumerables aportes que una industria realiza al tejido económico se pierden ahora pero se recuperarán algún día…
Ante las “señales de precios” los criadores, o sea, los empresarios en su mayoría terratenientes que integran el sector invertirán más para producir más terneros…¿o no?
Porque en otro artículo muy interesante el   periodista especializado en temas económicos que escribe para El País   Jorge Rebella (2) entrevista a un operador clave, quien afirma lo siguiente: “La industria cárnica tiene hoy capacidad suficiente para faenar 3,5 millones de cabezas anuales, o sea 1,5 millones por encima de los niveles actuales. Esto genera, entre otros efectos, una fuerte desocupación en el sector que queda encubierta por la gran demanda de mano de obra en la construcción, sostuvo Daniel Belerati, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Frigorífica. A continuación un resumen de la entrevista.
-¿Cómo evalúa la situación de la industria frigorífica a fines del primer semestre de 2012?
-La actividad del sector se viene resintiendo en forma sistemática desde 2006 cuando se faenaron 2.588.000 cabezas. En 2011 la faena sufrió una caída del 22% en un período de cinco años y va a caer aún más vistos los registros de los primeros cinco meses del año.
-¿Cuáles son sus proyecciones de faena de vacunos, volumen de exportaciones de carne vacuna y el precio promedio de la tonelada exportada para este año?
-El número de cabezas faenadas va a descender de 2.011.000 registrado el año pasado a unos 1,9 millones, o sea una baja del 5% aproximadamente. A su vez, las exportaciones podrían sumar unas 310.000 toneladas (peso carcasa) en comparación con las 322.000 toneladas que se colocaron en 2011. El precio promedio de exportación va a estar en el entorno de US$ 3.750 la tonelada, o sea un 3%-4% por debajo del año anterior.
-¿Cómo se explican esas perspectivas poco auspiciosas del sector cuando los precios internacionales de la carne subieron progresivamente desde 2004 hasta noviembre de 2011, salvo un breve descenso experimentado por la crisis global de 2008-2009?
-Por cierto, ese mayor valor de las exportaciones de carne lleva a pensar, tanto al público como a los gobernantes, que la actividad de la industria frigorífica es floreciente cuando, en realidad, está enfrentando serios problemas.
-¿Qué dificultades afectan a la industria cárnica?
-Quizás el problema más grave es la creciente capacidad ociosa del sector. Luego de la inauguración del frigorífico Breeders & Packers en Durazno y la importante ampliación de FrigoYí en el mismo departamento, la industria cárnica hoy tiene capacidad suficiente para faenar 3,5 millones de cabezas anuales, o sea 1,5 millones por encima de los niveles actuales. En consecuencia, hay una fuerte desocupación en los frigoríficos que mantienen alrededor de 2.000 trabajadores en el seguro de paro durante todo el año y que envían un gran número de trabajadores adicionales al seguro de paro parcial en post-zafra. De alguna manera, esta situación queda encubierta por la gran demanda actual de mano de obra en la construcción.
-¿Sigue siendo rentable la industria frigorífica en las actuales circunstancias?
-Su rentabilidad está muy comprometida porque los costos uruguayos se han desalineado con respecto al resto del Mercosur. La fuerte depreciación del real frente al dólar registrada desde fines de abril ha profundizado el desfasaje con relación a Brasil, que es nuestro principal competidor y que también se ha vuelto un cliente muy importante de cortes vacunos en años recientes debido a la mejora del poder adquisitivo de su población. Eso ha llevado a que, por primera vez en los últimos cuatro años, el precio de la carne brasileña esté sensiblemente por debajo de la uruguaya. Además, existe una gran oferta de ganado antes de la post-zafra de Brasil que complica aún más nuestras exportaciones cárnicas.
-¿Cuándo prevé que se revierta está situación coyunturalmente desfavorable para Uruguay?
-No es fácil vislumbrar una mejora porque uno de los principales inconvenientes, que es la escasez de oferta de materia prima, no parece tener solución a mediano plazo. Por algún tiempo se dijo que los precios que se pagaban por el ganado de cría eran la causa de que Uruguay tuviera un nivel tan bajo de procreo. Pero ya ha quedado demostrado que no es cierto. Después de la gran sequía de 2008-2009 -con la que se ha justificado en parte el descenso de la faena a dos millones de cabezas- no se han visto índices de procreo razonables en relación a la suba de los precios de los terneros. Por ejemplo, luego de más de tres años de incrementos permanentes, se llegó a pagar en el segundo semestre de 2011 y en los primeros meses de este año, más de US$ 3 el kilo en pie de terneros y novillitos de "sobre año". Sin embargo, no hay perspectivas de que esa señal del mercado haya incidido para que se alcancen niveles del 80% de nacimientos sobre las vacas de cría, ya que se siguen registrando tasas históricamente bajas del orden del 62%-63%.
O sea, nada más ni nada menos que un capitoste de la industria frigorífica, difícilmente un “economista de izquierda” o cosa parecida afirma que las “señales del mercado” han fracasado en su objetivo, en este caso, de aumentar la producción de terneros. A pesar de ganar plata como nunca, los medianos y grandes criadores (la realidad de los pequeños es siempre más matizada ya que las escalas de producción inciden mucho en la rentabilidad) no han mejorado los índices productivos. Tres años de precios crecientes no han bastado para ello ¿cuántos harían falta?
A todo esto dos cosas nos llaman la atención: 1) lo moderado de la protesta de los sindicalistas. Apenas algunas entrevistas de los dirigentes de FOICA (federación de obreros de la industria de la carne). Que sepamos ni paros ni huelgas. Ni demandas claras de cesar la exportación de ganado en pie de una vez y para siempre. ¿razones? Sería un tema para otro trabajo. 2) la moderada, casi diríamos nula reacción de la industria. Y en este caso las razones están claras. Por un lado la ideología neoliberal que manda en los sectores empresariales. Por otro, sabemos que algunos, por lo menos, dueños de frigoríficos son también exportadores de ganado en pie. Ganan de una forma y ganan de la otra. Esto refiere a los frigoríficos en manos de empresarios nacionales. En el caso de los trasnacionales, pasa lo mismo. Si el ganado no se faena acá lo faenarán en otro lado. Y la exportación libre de ganado en pie les sirve siempre.
Pero falta responder una gran pregunta, la esencial: ¿porqué los terratenientes ganaderos de cría, o los que hacen “ciclo completo”, o sea, invernada y cría, no mejoran sus índices productivos?
Una serie de datos de los últimos años puede resultar ilustrativa: El cuadro de más abajo (3) detalla el monto de los arrendamientos promedio los últimos 11 años.
                                               2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
 Superficie (miles ha/año)        415  407  476   561  574  536  540  826  1.116      727     1.105   910
Precio medio (U$S/ha/año)       28   26     24     29   37    38    47    60    124        101       128     152
O sea, la rentabilidad del sector agropecuario en conjunto, basándonos para estimarla en la parte que corresponde a renta pura de la tierra ha crecido, expresada en dólares corrientes desde 28 hasta 152 en los 11 años desde 2000 a 2011. O, lo que es lo mismo un 483% en el período. Anualizado dicho crecimiento significa un 40% anual. Si bien el dato promedio refiere al conjunto de campos que se arriendan para distintos usos (agricultura de secano, arroz, lechería, ganadería), no cabe duda que a los criadores les está yendo bien. ¿para qué, entonces “complicarla” invirtiendo para producir más terneros? Se aplica entonces la vieja consigna: “no arregle lo que no está roto”.
El único problema que lo que sí está roto es, precisamente, el sistema de cría ganadera en el país. No desde el punto de vista de los terratenientes empresarios. Estos ganan cada vez más plata. Porque, ojo, el tan mentado aumento de costos, que es real, no alcanza ni de lejos para compensar el aumento sostenido de los precios de venta del ternero. Pero todo parece indicar que este hecho no ha bastado ni para aumentar la superficie de tierra dedicada a este rubro ni la intensidad de dicha producción en capital y trabajo.
Pero no deberíamos achacar la escasez de terneros sólo a la pobre actuación de los ganaderos de cría. Seguramente un gran papel en esta historia lo juega la desviación de los mejores campos ganaderos y agrícolas para dos actividades también fuertemente promovidas por la política económica y los mercados internacionales: la agricultura fundamentalmente sojera y la forestación.
El tema de la “rentabilidad” lo concebimos aquí como cantidad de dólares corrientes que genera para el propietario una hectárea de tierra. Es común, cuando se manifiestan los interesados, a saber, los terratenientes, hablar de la rentabilidad en relación a la “inversión”. Y toman como base para cuantificar ésta el precio de la hectárea de tierra. Olvidando que es patente el hecho de que el precio de la tierra depende de su renta, y no a la inversa. Y, por supuesto, dejando de lado el “pequeño detalle” de que dicho “perjuicio”, o sea, la supuesta “baja rentabilidad” es, en este caso fruto directo del enorme beneficio que se deriva del aumento de precio de sus campos.
La “rentabilidad” así definida no es otra cosa que la que se obtiene por el capital en un país dado en un momento dado, ajustada por las particularidades de la inversión en tierra, mencionando, entre otras, seguridad, baja liquidez, etc.
Es perfectamente lógico que, en un entorno internacional en que los intereses de las colocaciones financieras consideradas más seguras, por ejemplo bonos del tesoro de países como Alemania o los EEUU estén en niveles históricamente bajos, de hecho negativos en términos reales, la “rentabilidad”, o sea, la renta de la tierra en relación al precio de ésta sea también baja. Esto se disocia, necesariamente, de la ganancia empresarial que genera la explotación directa de la tierra.
El arrendatario deberá, por un lado, pagar la renta del propietario, y por otro generar una utilidad que justifique sus dos grandes rubros de inversión: el compromiso de pagar una renta por un plazo dado y la inversión necesaria (maquinaria, ganado, fuerza de trabajo, etc.) necesarias para poner en marcha una explotación agropecuaria en un campo arrendado.
En síntesis, la manganeta argumental de los terratenientes es que su “rentabilidad” es baja en relación al “capital invertido” o sea el precio de sus campos en el mercado de tierras hoy. Pero, aún desde un punto de vista estrictamente capitalista esta argumentación es falsa. Comprar un campo no es “invertir”. Es, simplemente, cambiar de propietario un recurso, bien o activo ya existente. Y, por supuesto, saliendo un poco nomás de la lógica capitalista más estricta, los derechos del terrateniente no son más que el precio que dicha clase hace pagar al conjunto de la sociedad por el hecho de haberse apropiado en régimen de oligopolio de un recurso natural que debería ser un bien común, o sea, propiedad del conjunto de ésta.
Un párrafo aparte merece la hermosa adecuación a la realidad económica que parece mostrar hoy el crecimiento de la capacidad frigorífica instalada en relación a la producción ganadera. Pero aquí, además de las excelsas virtudes del mercado para asignar recursos está presente la política económica neoliberal de los últimos años. Estamos convencidos que la desgravación impositiva que generó la reforma de dicho sistema en 2007, que entre otras cosas cambiaba la tasa del IRIC (que pasó a llamarse IRAE) rebajándola de 30% a 25% cuando las ganancias se destinaran a inversión promovió dicho aumento de la capacidad, no justificado al no acompañarse de una política que generara al mismo tiempo más producción ganadera. O sea, se regalaron recursos fiscales (por la vía mencionada pero, además, seguramente por otras vinculadas a la ley de inversiones) que se usaron para generar una capacidad productiva que no podría ser utilizada.
Como siempre, carencia de cualquier sentido de la planificación, palabra maldita para nuestra conducción política y económica nacional.
De todas formas, ¿para que preocuparse? Lo que el mercado rompe el mismo mercado lo “arregla”. El proceso se denomina “destrucción creativa”. Habrá, pues, en el futuro muchos trabajadores de la industria desocupados y varias plantas industriales novísimas pudriéndose por ahí. Y los sagrados principios económicos fundamentales del capitalismo estarán completamente a salvo.
     3)     http://www.mgap.gub.uy/portal/agxppdwn.aspx?7,5,27,O,S,0,5141%3bS%3b1%3b116  
Información disponible también en este link: resonandoenfenix.blogspot.com

lunes, 18 de junio de 2012

España En Marinaleda (Andalucía), construyeron una alternativa al sistema capitalista





Written by Correo del Orinoco   
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Alcalde de Marinaleda, Sánchez Gordillo: "la utopía se hizo realidad" 

Alcalde Sánchez Gordillo asegura que la utopía se hizo realidad


17 mayo 2012 | 
 
Tras la caída del dictador Francisco Franco, en este municipio español comenzaron a luchar por la tierra, la industria y el empleo. Más adelante se dieron cuenta que había otros elementos fundamentales como la vivienda, la salud y la educación


Con aproximadamente 3 mil habitantes, el municipio sevillano de Marinaleda se erige en la actualidad como una comunidad modelo por sus avances sociales, políticos  y económicos,  dentro de una España visiblemente afectada, al igual que otras naciones europeas, por la crisis sistémica.
La mayor parte de la economía en Marinaleda gira en torno a las cooperativas populares. Las trabajadoras y los trabajadores de esta pequeña comunidad situada en la comarca de Estepa, devengan un salario de 1.128 euros al mes por una jornada de 6 días y 35 horas semanales. Pese a la crisis, la vida para ellos es más fácil que para el resto de las españolas y los españoles, pues al recuperar las tierras y ponerlas a producir para su propio consumo y para el intercambio, sus gastos  se redujeron notoriamente.
El Correo del Orinoco entrevistó en exclusiva a  Juan Manuel Sánchez Gordillo, profesor de historia, diputado del Parlamento de Andalucía por el partido Izquierda Unida y alcalde de Marinaleda desde las primeras elecciones democráticas celebradas en 1979, tras la caída del régimen dictatorial de Francisco Franco. Sánchez Gordillo visita Venezuela -invitado por YVKE Mundial, AVN, VIVE TV y Saime- para dar a conocer la exitosa experiencia  desarrollada en  su tierra natal.
 
¿Cómo fue la adaptación del franquismo de los 70 a la democracia social del siglo XXI?

-Nos organizamos sindical y políticamente. Sindicalmente, cuando se legalizaron los sindicatos en España, después de la dictadura de Franco; y políticamente en el Colectivo de Unidad de los Trabajadores, que es un partido anticapitalista. En el año 1979 nos presentamos en las elecciones municipales, a través de la CUT, obtuvimos mayoría absoluta, y esa mayoría absoluta la hemos mantenido hasta la fecha. En las últimas elecciones, hechas hace menos de un año, hemos obtenido 73% de los votos.
“Cuando llegamos al ayuntamiento dijimos que el poder que había servido para oprimir, no podía servir para liberar, y quisimos construir una especie de contrapoder, que es el poder de los que no tienen poder, el poder de los jornaleros, de los explotados, de los pobres, frente al poder de los terratenientes y del gobierno”, añadió.
Para que ese poder fuera fuerte “había que darle participación al pueblo, y creamos los presupuestos participativos. De esta manera los vecinos discuten el presupuesto del ayuntamiento y deciden en qué se gasta el dinero. Ese fue el primer paso: una democracia directa en la que la asamblea se convierte en el máximo órgano para la toma de decisiones. Luego pensamos que no valía la democracia política sin democracia económica”.
El principal problema era el paro, señaló. “¿Cómo fomentábamos el empleo? Consiguiendo tierras, entonces indagamos a ver quién tenía más tierras, y el que más tierras tenía era el Duque de un infantado, amigo del rey Juan Carlos. Presionamos, y obtuvimos algunas tierras, y fue cuando comenzamos a mejorar. La tierra es de quien la trabaja”.
Ahora en Marinaleda “todo el mundo gana el mismo dinero; eso es la democracia económica, nuestro segundo eje, porque de esta manera no se reparte el beneficio sino que los beneficios que generan las cooperativas se reinvierten en nuevos puestos de trabajo”.
La tercera fase del proyecto, acotó, “es la democracia social, a la que vemos como un mecanismo que brinda a la población entera el acceso a todos los bienestares, y que tiene que ver con las facilidades que damos para la obtención de viviendas. Partiendo de allí, comenzamos a desarrollar un sistema urbanístico de autoconstrucción, mediante el cual se ha podido garantizar, sin distingo alguno,  el derecho universal a la vivienda, con un pago mensual de al menos 15 euros”.
COMERCIALIZACIÓN SIN INTERMEDIARIOS
-Además de la tierra, las industrias y el empleo, ¿qué falta por alcanzar en Marinaleda?
-Un elemento fundamental es la comercialización de los productos que elaboramos. Estamos tratando de ser horizontales con otras cooperativas o pueblos hermanos con los que podamos tener algún tipo de relación. Nosotros podemos vender directamente del productor al consumidor, por eso nos interesa establecer intercambios con otros países. También estamos intentando vender con nuestra propia marca, y para eso estamos fomentando el comercio de cercanía.
Por otra parte, con esta crisis, “nos están cortando el crédito, tenemos dificultades económicas porque no tenemos liquidez y los precios de los productos agrarios están muy bajos.  Por eso, quisiéramos hacer una especie de banco público o un convenio de financiación pública, que pudiera prestarnos con intereses mucho más llevaderos que los que ofrecen los bancos comerciales”.
En Marinaleda prácticamente se produce de todo. “Mucho aceite, el mejor del mundo, y somos el primer productor de alcachofas de España. También producimos remolacha, acelga, aceitunas, habas; es decir, casi cualquier producto, porque nuestras tierras están de regadío. Pero tenemos que salirnos del círculo del mercado en donde las multinacionales, que son los intermediarios, se llevan casi todo el dinero”.
La diferencia entre el producto en origen y el producto en destino es de 704%, calculó, “y queremos acabar con eso. Podemos nosotros vender directamente al consumidor. Así el consumidor compraría más barato y nosotros ganaríamos más dinero, por eso buscamos hacer comercio horizontal”.
“Nosotros queremos que el bien llegue al productor y al consumidor. El que produce también arriesga, es un trabajador, y el que consume  es el pueblo, necesita alimentarse, lo que hay que quitar del medio es al intermediario”.
-En el mundo se sataniza a la izquierda y a todo lo que tenga que ver con el socialismo. ¿Está contento su pueblo con lo que se ha logrado bajo esta modalidad?
-En este momento, cuando hay 500 mil familias en España que están amenazadas por vía judicial de que van a perder sus casas porque no pueden pagar las hipotecas a los bancos, en Marinaleda no hay ni una sola familia hipotecada; más bien, todas las familias tienen acceso a la vivienda. Contrasta también el hecho de que en una Andalucía donde existen actualmente 250 mil parados (desempleados), 3 millones de pobres y 33% de la población activa parada, en Marinaleda prácticamente tenemos pleno empleo y acceso a todos los bienestares públicos de manera sencilla. Todo esto, entre otras cosas, hace que la gente esté consciente de que este es un proyecto de calado histórico, y que aunque sea pequeñito, constituye un referente importante a escala nacional e internacional.
El nivel de vida en Marinaleda ha cambiado en 180%, porque antes la gente no tenía trabajo y ahora tiene, indicó el alcalde; “porque no había otra opción que la emigración y ahora se quedan en su pueblo, porque no tenían vivienda y ahora la tienen, y porque en este momento todos allí tenemos nuestras necesidades cubiertas y antes no, porque todos tienen acceso a la sanidad y a la educación y porque hemos conseguido que el impuesto indirecto no se suba. Todos esos han sido bienestares muy concretos que han repercutido en la vida diaria de la gente, de manera que no es que la gente sueñe la utopía en Marinaleda sino que la utopía está llegando a sus vidas y a sus bolsillos”.

De alguna forma en Marinaleda “hemos intentado demostrar que es posible hacer una política más humana, pero que no hay que esperar llegar al socialismo, sino que mientras llegamos a él, vamos construyendo. Mientras llegamos a lo que queremos, hagamos parte de eso”.
Insistió en que no es prudente poner “todas nuestras esperanzas en el mañana. Hay que ir por el objetivo, pero en el camino hay que resolver los problemas concretos para que la gente visualice que ha llegado otra forma de hacer política y para que los procesos,  que seguramente van a tener muchas críticas y van a ser criminalizados a través de la prensa burguesa, puedan sostenerse sin que los pueblos, que muchas veces son flacos de memoria, no nos den la espalda”.
-¿Considera factible trasladar esta experiencia a otros países?
-Para lograr una verdadera democracia social hace falta tener la voluntad política y vencer muchas dificultades. ¿Por qué la vivienda no puede dejar de ser un negocio y convertirse en un derecho? Si en los países existiera una ley que dijera que todo el suelo para primera vivienda es público e inespeculable, abarataríamos los costos, se podrían construir viviendas a través de cooperativas y del propio Estado, sin ánimos de lucro, y  se convertiría en un derecho universal, igual que la sanidad y la educación.
Discutir los presupuestos con la gente tampoco es difícil, enfatizó, ya que “se pueden dividir las ciudades en distritos y se va explicando distrito por distrito qué es lo que la gente quiere que se haga con su dinero. Que no haya diferencia entre dirigente y dirigido, también se puede hacer y que los trabajadores vayan accediendo a los medios de producción, también es posible”.

DIFERENCIA CUESTIONADA POR EL SISTEMA

-¿Cuál ha sido la reacción de la derecha ante este modelo de democracia social?
-Yo he tenido dos atentados: uno en los años 80, y otro en 1997, por gente de la extrema derecha. También he estado en la cárcel un montón de veces, en plena democracia. Además en Marinaleda hemos tenido procesos y multas de todo tipo, así como graves amenazas cada vez que nos movilizamos.
El sistema español no permite las diferencias, precisó. “Marinaleda es diferente por muchas razones, entre ellas, porque nunca tiene el retrato del Rey de Borbón y Borbón, porque no creemos en la monarquía, que además de corrupta  fue establecida por Franco. Lo que hace falta en España es una tercera República”.
“También somos diferentes”, refirió, porque “no nos conformamos con el orden establecido y hemos tocado el santa sactorum del capitalismo, que es la propiedad privada de los medios de producción, y eso en España es pecado mortal. Somos diferentes, además, porque queremos que España salga de la OTAN y que no entre en ninguna guerra”.
En ese sentido “hemos hecho un llamado a los diputados del PP y del PSOE, pues señores que bendicen el terrorismo internacional como José María Aznar, cuando nos metió en la guerra de Irak, y José Luis Rodríguez Zapatero, que nos metió en la guerra contra Libia, tenían que ser juzgados en el tribunal penal internacional. Eso ha provocado que nos cierren una emisora de radio y otra de televisión que tenemos, que tengamos persecución y que nos criminalicen una y otra vez”.

ALIMENTOS CONVERTIDOS EN NEGOCIO

-¿En la actual crisis alimentaria mundial podría ser Marinaleda un ejemplo a seguir?
-La vía de la soberanía alimentaria es la gran apuesta. La agricultura y la política de precios no pueden ser controladas por el Fondo Monetaria Internacional. Hace falta que apostemos por una agricultura ecológica para que vendamos alimentos sanos y no venenos.
El modelo capitalista de agricultura se está apoderando de grandes extensiones de tierra en África, Asía, e incluso en América Latina, donde las grandes multinacionales se están convirtiendo en los nuevos terratenientes, advirtió. Además, “la aparición de los transgénicos, impulsados por este modelo agrario,  ha privatizado las semillas, de manera que ahora no solo hay terratenientes sino también semillatenientes, y eso ha provocado el desplazamiento de miles de campesinos”.
También, recordó, “es el responsable de 32% de los gases invernadero; por eso tenemos que ir a otro sistema sostenible, solidario, ético, donde la tierra, la semilla y los recursos naturales estén en manos de las comunidades de trabajadores, campesinos, y consumidores, que son los que tienen que ver con la alimentación humana y no gente extraña que viene a especular con una necesidad tan humana y vital como es la de comer todos los días”.
El gran problema en el mundo “es que han convertido a los alimentos en un negocio para especular, pero estos son un derecho. Nosotros apostamos por una revolución agraria, llamada soberanía alimentaria,  en la que cada pueblo pueda decidir su propia política agraria y agroindustrial, que cada pueblo pueda autoabastecerse al menos en la alimentación básica y no dependa del gran negocio especulativo de las grandes multinacionales, que son cuatro o cinco en el mundo”.
A su juicio, “hay que establecer mecanismos de defensa de los países, frente a la invasión de productos abaratados artificialmente por las multinacionales que lo que hacen es cargarse el comercio local, e impedir que pueda haber desarrollo en los pueblos; por tanto, se trata de una acción y una opción revolucionaria que hay que fomentar entre toda la gente. Creemos en otro mundo que no sea el del sistema capitalista de producción”.

LATINOAMÉRICA: UNA ESPERANZA PARA EL MUNDO

-¿Cómo valora la situación actual en Venezuela y en otros países latinoamericanos y caribeños como Bolivia, Ecuador, Argentina y Cuba, que se mantienen unidos en lucha contra el modelo capitalista?
-Estos países son una esperanza, no solo para América Latina sino para el mundo entero. Los intentos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, son una esperanza para la humanidad, con un capitalismo en crisis y una crisis sistémica que se quita la careta y muestra toda la crueldad infinita de este sistema violento e inhumano. En estas elecciones que ahora se originan en Venezuela, es muy importante, no solo la victoria de Hugo Chávez, sino lograrlo también con la amplia mayoría, para que no se cuestione el proceso, sobre todo en la prensa internacional burguesa.
Con el ALBA, estimó, “también se está construyendo una forma de comercio que es imprescindible para poder sobrevivir al gran comercio que impone e imperialismo económico”.
El hecho de que los pueblos  se ayuden entre sí para lograr el bienestar común “es un intento revolucionario muy significativo. Eso es lo que antes se llamaba internacionalismo proletario o la filosofía del entendimiento y la solidaridad. Experiencias como estas están mostrando que otros modelos de economía son posibles”.

LOS MEDIOS BURGUESES ESTÁN INCAPACITADOS PARA HABLAR DE DEMOCRACIA

Algunos medios de comunicación, nacionales e internacionales, promueven la hipótesis de que en Venezuela prevalece un modelo político represivo. En opinión del alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, esto revela el comportamiento antiético de las corporaciones mediáticas.
Esas noticias demuestran “que la mayoría de los medios de comunicación en el mundo están al servicio de la propaganda de la clase dominante. Estos no son instrumentos de libertad de expresión de los pueblos sino perritos falderos del sistema capitalista que les paga”.
En el mundo, más que libertad de expresión, “lo que hay es libertad de posesión de los grandes medios de comunicación que valen mucho dinero. No hay, o existen pocos medios de comunicación de izquierda, de la clase obrera, que en el mundo cuenten otro discurso y otros valores. Esa, la batalla de las ideas, es otra que debemos emprender”.
Consideró que “una verdadera dictadura es la que ejercen los mercados en Europa. ¿Por qué Mariano Rajoy tiene que preguntar antes de decidir el presupuesto para España, a la señora Ángela Merkel, que a su vez consulta a los bancos alemanes?”.
Recordó que en Italia “han quitado un presidente electo; en Grecia han quitado un presidente electo con mayoría absoluta. ¿Dónde está la democracia? Hay dos conceptos antagónicos que son democracia y capitalismo. El capitalismo necesita ganar dinero sea como sea y la única libertad que conoce es la de hacer lo que le venga en gana en su propio beneficio, todas las demás libertades, las de los ciudadanos y los pueblos, le estorban.  Por tanto, democracia, poder del pueblo y la tiranía del dinero son incompatibles”.
De acuerdo con el mandatario local, “habría que preguntarle muchas cosas a estos medios. ¿Acaso la invasión a Libia, o  lo que se ha hecho en Irak en nombre de una supuesta arma de destrucción masiva que nunca existió, no es neofascismo, terrorismo internacional de Estado y dictadura criminal? ¿Entonces con qué fuerza moral nos hablan de democracia? Estos burgueses y sus medios están incapacitados para hablar de democracia”.
Aseguró que, para ese tipo de prensa y para el capitalismo, “todo lo que no gusta es criminalizado para poder justificar y quitarlo del medio. Criminalizaron a Saddam Hussein porque había que invadir a Irak. Justificaron sus acciones con la existencia de supuestas armas de destrucción masiva, pero no dicen que por causa de esta invasión se han producido 600 mil muertos y se han quedado con el petróleo las grandes multinacionales. Lo mismo ha pasado con Gaddafi en Libia, y mientras sigamos bajo este sistema capitalista mundial, cualquiera que se levante contra ese orden establecido lo criminalizarán, lo perseguirán, y si molesta mucho, lo quitan del medio”.
Otra gran mentira, “además de la idea de democracia que nos han vendido los medios, es el bipartidismo. La democracia sin bienestar para el pueblo es un engaño, porque le hace creer a la gente que son parte de un proyecto, cuando realmente la mayoría de los gobiernos no los toman en cuenta”.
En Estados Unidos hay dos partidos: el Demócrata y el Republicano; en España están el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, explicó, “pero esto es una gran estafa política, porque en ambos países te hacen creer que tu puedes elegir entre uno u otro partido, pero votes por quien votes le estás dando tu voto al propio verdugo, es decir, al capitalismo. Por eso hace falta que los pueblos se organicen y se voten a sí mismos. Eso es lo que está sucediendo en Venezuela, porque al votar por Chávez se le está dando el poder al pueblo”.
  fuente  Correo del Orinoco - Venezuela 

martes, 12 de junio de 2012

Jorge Giles El origen de los días kirchneristas Por Jorge Giles

El origen de los días kirchneristas

El dedo índice de la historia trazó otro círculo virtuoso en el eterno espacio de sus días. Lo hizo este viernes 27 de abril en el estadio de Vélez, vivando a YPF, a Malvinas, a Néstor y Cristina. Lo hizo con un pueblo de jóvenes que demostró que la unidad, esta vez es pura realidad. “Unidos y organizados” fue la consigna dominante en las tribunas y en la voz de Cristina. Recuperamos la soberanía energética de los argentinos y se notó en el estadio y sus alrededores. La emoción dejó entrever que se estaba pariendo definitivamente una nueva identidad, alumbrando el sueño que tuvo Néstor Kirchner: las flores que antes florecieron, empiezan a ser partes de un jardín confederado. Repasemos el origen de estos días kirchneristas como una forma de entender y responder en consecuencia, por qué YPF ahora, por qué Cristina, su emoción y su enorme liderazgo, por qué esta nueva Argentina, por qué es posible juntar en un mismo espacio como se juntó en Vélez al peronismo kirchnerista, al progresismo, los trabajadores, la juventud, los movimientos sociales, los estudiantes, las amas de casa, los oficinistas, las Madres de Plaza Mayo, las Abuelas y los

Hijos, los intelectuales y los artistas populares. Una anécdota cuenta que alguna vez Kirchner respondió con estas palabras al dirigente que le reclamaba nacionalizar YPF: “Juntame un millón de personas en la Plaza y firmo la nacionalización”. El pueblo, la hora de la historia, la victoria del 23 de octubre, la decisión y coraje de Cristina juntaron en esta etapa histórica mucho más que un millón de voluntades. Son millones de argentinos los que la acompañan. Una modesta tesina de sur, paredón y después, diría que es la justa culminación de una historia coherente y consecuente. Es eso. Ya no es creíble sostener que el proyecto nacional y popular sólo crece a borbotones.

 Entender el incendio del 2001 y 2002 es entender la explosión del neoliberalismo dominante desde la dictadura. Pero entender este proceso histórico, su permanencia en el tiempo, sus tropiezos y su crecimiento, sus amigos y sus enemigos, es entender aquel 27 de abril de 2003. Al terminar la jornada electoral de aquel domingo, las pantallas de la televisión indicaban el siguiente resultado: Menem el 24,14 % de los votos. Kirchner el 22,04 %. López Murphy el 16,42 %. Carrió el 14,21 %. Rodríguez Saa el 14,13. Después del mandato pendenciero, “que se vayan todos”, el pueblo acudió a las urnas y redobló la apuesta por la democracia. Ese día votó el 80% del padrón. ¿Qué dijo Kirchner por la noche en su primera declaración pública? Desde Santa Cruz dijo que para la segunda vuelta “en la Argentina se enfrentarán dos modelos, el de la exclusión, el del ajuste, el que endeudó al país y el modelo de la producción, el trabajo y la estabilidad que no es propiedad de partido alguno, ni de quien les habla”. Y llamó “a todos los argentinos a construir un modelo de igualdad”; horas después diría “soy tal cual soy, un sureño corajudo, decidido y responsable”.

Mientras otros pensaban en roscas dirigenciales para juntar votos pretendidamente cautivos, Kirchner declaró que él no debatía con el pasado, encabezó actos militantes y viajó a Chile a reunirse con el presidente Ricardo Lagos y dos días después al Brasil a encontrarse con Lula, el otro gran arquitecto de la unidad latinoamericana que se venía al galope. Kirchner siempre miró más lejos que todos. ¿Y qué decía entonces su esposa y compañera, la senadora Cristina Fernández de Kirchner? “El principal aporte que tiene que hacer Kirchner en el Gobierno es volver a ser nosotros, que Argentina vuelva a ser Argentina. Ahora tenemos la oportunidad de cerrar el ciclo inaugurado en 1976, cuando se inició la última dictadura militar. Se terminaron los liderazgos mesiánicos, fundamentalistas, excluyentes, personalistas y hegemónicos.” Luego Menem desertó y Kirchner se hizo presidente. En sólo cinco días resolvió el conflicto docente más largo en la historia de Entre Ríos, adelantó el aguinaldo a los jubilados, envió su gabinete a la inundada Santa Fe, descabezó la vieja cúpula de las Fuerzas Armadas, envió varios proyectos de ley al Congreso, se reunió con 12 mandatarios latinoamericanos, adelantó su firme posición respecto a la Corte de Justicia, se zambulló en la Plaza cuantas veces pudo y abrazaba a quienes se acercaban como si fuera un viejo conocido.

 Es el mismo ritmo que hoy mantiene Cristina. Estaba construyendo un puente entre la Casa Rosada y la gente y al hacerlo reconstruía el valor de la política, la democracia, la figura presidencial tan desgastada, la autoestima de un pueblo. Volvíamos a creer. En el origen de esos días, Kirchner pudo optar por recostarse hacia el consenso de los conservadores. Era más fácil y explicable con candidatos de un centro derecha que representaba el 60% del electorado. Y sin embargo, Kirchner no lo hizo. Desde su flaco 22% optó por recostarse sobre la infinita memoria devaluada, humillada, secuestrada por la historia liberal, una memoria de nación y pueblo, de desaparecidos y excluidos. Allí abrevó sus fuerzas. Y arremetió cantando que no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno. Esa voluntad kirchnerista es la que marca el origen de esta etapa. No fue una multitud corriéndolo por el carril izquierdo. Esa voluntad es la que hizo entrar a Néstor y Cristina por la puerta grande de la historia. Diría Cristina, años después, que “más que una gestión ocasional, somos un proyecto de país que viene del fondo de la historia”. Por eso, encallan los navíos operativos que se lanzan contra ella y su gobierno. No entienden o no quieren aceptar que gobierna un proyecto que renueva sus cuadros y profundiza su modelo de crecimiento con inclusión social. Por eso la multitud de jóvenes en Vélez y ese ida y vuelta de amores con Cristina. Estamos viviendo un cambio de paradigma. Sucede una vez por siglo. Argentina está girando sobre su nuevo eje: la democracia inclusiva, la soberanía, la memoria.
Como quería Kirchner. Como lo hace Cristina, día a día.
Tomado de: http://sur.infonews.com


Noam Chomsky Plutonomía y precariado: el declive de la economía estadounidense





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Noam Chomsky

de: "sin permiso" 13 de mayo 2012
El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos.
La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.
Tengo edad suficiente para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años 30, la situación era objetivamente más dura que la actual. El ánimo, sin embargo, era otro. Había una sensación generalizada de que saldríamos adelante. Incluso la gente sin empleo, entre los que se contaban algunos parientes míos, pensaba que las cosas mejorarían. Existía un movimiento sindical militante, especialmente en el ámbito del Congreso de Organizaciones Industriales. Y se comenzaban a producir huelgas con ocupación de fábricas que aterrorizaban al mundo empresarial –basta consultar la prensa de la época-. Una ocupación, de hecho, es el paso previo a la autogestión de las empresas. Un tema, dicho sea de paso, que está bastante presente en la agenda actual. También la legislación del New Deal comenzaba a ver la luz a resultas de la presión popular. A pesar de que los tiempos eran duros, había una sensación, como señalaba antes, de que se acabaría por “salir de la crisis”.
Hoy las cosas son diferentes. Entre buena parte de la población de los Estados Unidos reina una marcada falta de esperanza que a veces se convierte en desesperación. Diría que esta realidad es bastante nueva en la historia norteamericana. Y tiene, desde luego, una base objetiva.
    
La clase trabajadora
En los años 30’ del siglo pasado los trabajadores desempleados podían pensar que recuperarían sus puestos de trabajo. Actualmente, con un nivel de paro similar al existente durante la Depresión, es improbable, si la tendencia persiste, que un trabajador manufacturero vaya a recuperar el suyo. El cambio tuvo lugar hacia 1970 y obedece a muchas razones. Un factor clave, bien analizado por el historiador económico Robert Brenner, fue la caída del beneficio en el sector manufacturero. Pero también hubo otros. La reversión, por ejemplo, de varios siglos de industrialización y desarrollo. Por supuesto, la producción de manufacturas continuó del otro lado del océano, pero en perjuicio, y no en beneficio, de las personas trabajadoras. Junto a estos cambios, se produjo un desplazamiento significativo de la economía del ámbito productivo –de cosas que la gente necesitara o pudiera usar- al de la manipulación financiera. Fue entonces, en efecto, cuando la financiarización de la economía comenzó a extenderse.
Los bancos
Antes de 1970, los bancos eran bancos. Hacían lo que se espera que un banco haga en una economía capitalista: tomar fondos no utilizados de una cuenta bancaria, por ejemplo, y darles una finalidad potencialmente útil como ayudar a una familia a que se compre una casa o a que envíe a su hijo a la escuela. Esto cambió de forma dramática en los setenta. Hasta entonces, y desde la Gran Depresión, no había habido crisis financieras. Los años cincuenta y sesenta fueron un periodo de gran crecimiento, el más alto en la historia de los Estados Unidos y posiblemente en la historia económica. Y fue igualitario. Al quintil más bajo de la sociedad le fue tan bien como al más alto. Mucha gente accedió a formas de vida más razonables –de “clase media”, como se llamó aquí, de “clase trabajadora”, en otros países–. Los sesenta, por su parte, aceleraron el proceso. Tras una década un tanto sombría, el activismo de aquellos años civilizó el país de forma muchas veces duradera. Con la llegada de los setenta, se produjeron una serie de cambios abruptos y profundos: desindustrialización, deslocalización de la producción y un mayor protagonismo de las instituciones financieras, que crecieron enormemente. Yo diría que entre los años cincuenta y sesenta se produjo un fuerte desarrollo de lo que décadas después se conocería como economía de alta tecnología: computadores, Internet y revolución de las tecnologías de la información, que se desarrollaron sustancialmente en el sector estatal. Estos cambios generaron un círculo vicioso. Condujeron a una creciente concentración de riqueza en manos del sector financiero, pero no beneficiaron a la economía (más bien la perjudicaron, al igual que a la sociedad).
   
Política y dinero
La concentración de riqueza trajo consigo una mayor concentración de poder político. Y la concentración de poder político dio lugar a una legislación que intensificaría y aceleraría el ciclo. Esta legislación, bipartidista en lo esencial, comportó la introducción de nuevas políticas fiscales, así como de medidas desreguladoras del gobierno de las empresas. Junto a este proceso, se produjo un aumento importante del coste de las elecciones, lo que hundió aún más a los partidos políticos en los bolsillos del sector empresarial.
   
Los partidos, en realidad, comenzaron a degradarse por diferentes vías. Si una persona aspiraba a un puesto en el Congreso, como la presidencia de una comisión, lo normal era que lo obtuviera a partir de su experiencia y capacidad personal. En solo un par de años, tuvieron que comenzar a contribuir a los fondos del partido para lograrlo, un tema bien estudiado por gente como Tom Ferguson. Esto, como decía, aumentó la dependencia de los partidos del sector empresarial (y sobre todo, del sector financiero).
Este ciclo acabó con una tremenda concentración de riqueza, básicamente en manos del primer uno por ciento de la población. Mientras tanto, se abrió un período de estancamiento e incluso de decadencia para la mayoría de la gente. Algunos salieron adelante, pero a través de medios artificiales como la extensión de la jornada de trabajo, el recurso al crédito y al sobreendeudamiento o la apuesta por inversiones especulativas como las que condujeron a la reciente burbuja inmobiliaria. Muy pronto, la jornada laboral acabó por ser más larga en Estados Unidos que en países industrializados como Japón o que otros en Europa. Lo que se produjo, en definitiva, fue un período de estancamiento y de declive para la mayoría unido a una aguda concentración de riqueza. El sistema político comenzó así a disolverse.
Siempre ha existido una brecha entre la política institucional y la voluntad popular. Ahora, sin embargo, ha crecido de manera astronómica. Constatarlo no es difícil. Basta ver lo que está ocurriendo con el gran tema que ocupa a Washington: el déficit. El gran público, con razón, piensa que el déficit no es la cuestión principal. Y en verdad no lo es. La cuestión importante es la falta de empleo. Hay una comisión sobre el déficit pero no una sobre el desempleo. Por lo que respecta al déficit, el gran público tiene su posición. Las encuestas lo atestiguan. De forma clara, la gente apoya una mayor presión fiscal sobre los ricos, la reversión de la tendencia regresiva de estos años y la preservación de ciertas prestaciones sociales. Las conclusiones de la comisión sobre el déficit seguramente dirán lo contrario. El movimiento de ocupación podría proporcionar una base material para tratar de neutralizar este puñal que apunta al corazón del país.
 
Plutonomía y precariado
Para el grueso de la población –el 99%, según el movimiento Ocupemos– estos tiempos han sido especialmente duros, y la situación podría ir a peor. Podríamos asistir, de hecho, a un período de declive irreversible. Para el 1% -e incluso menos, el 0,1%- todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide, ¿por qué no continuar así?
Tomemos el caso de Citigroup. Durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Primero con Reagan y ahora nuevamente. No incidiré aquí en el tema de la corrupción, pero es bastante alucinante. En 2005, Citigroup sacó unos folletos para inversores bajo el título: “Plutonomía: comprar lujo, explicar los desequilibrios globales”. Los folletos animaban a los inversores a colocar dinero en un “índice de plutonomía”. “El mundo –anunciaban- se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto”.
   
La noción de plutonomía apela a los ricos, a los que compran bienes de lujo y todo lo que esto conlleva. Los folletos sugerían que la inclusión en el “índice de plutonomía” contribuiría a mejorar los rendimientos de los mercados financieros. El resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas. Ahora, estos sectores suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–. Solo que cada vez es menos periférica. Se está volviendo una parte sustancial de la sociedad norteamericana y del mundo. Y los ricos no lo ven tan mal.
Por ejemplo, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente inseguridad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello.
La cosa, pues, está así: el mundo se está dividiendo en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento, en la imagen propagada por el movimiento Ocupemos. No se trata de números exactos, pero la imagen es correcta. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. El movimiento Ocupemos es la primera y más grande reacción popular a esta ofensiva. Podría neutralizarla. Pero para ello es menester asumir que la lucha será larga y difícil. No se obtendrán victorias de la noche a la mañana. Hace falta crear estructuras nuevas, sostenibles, que ayuden a atravesar estos tiempos difíciles y a obtener triunfos mayores. Hay un sinnúmero de cosas, de hecho, que podrían hacerse.
Hacia un movimiento de ocupación de los trabajadores
Ya lo mencioné antes. En los años treinta del siglo pasado, las huelgas con ocupación de los lugares de trabajo eran unas de las acciones más efectivas del movimiento obrero. La razón era sencilla: se trataba del paso previo a la toma de las fábricas. En los años setenta, cuando el nuevo clima de contrarreforma comenzaba a instalarse, todavía pasaban cosas importantes. En 1977, por ejemplo, la empresa US Steel decidió cerrar una de sus sucursales en Youngstown, Ohio. En lugar de marcharse, simplemente, los trabajadores y la comunidad se propusieron unirse y comprarla a los propietarios para luego convertirla en una empresa autogestionada. No ganaron. Pero de haber conseguido el suficiente apoyo popular, probablemente lo habrían hecho. Gar Alperovitz y Staufhton Lynd, los abogados de los trabajadores, han analizado con detalle esta cuestión. Se trató, en suma, de una victoria parcial. Perdieron, pero generaron otras iniciativas. Esto explica que hoy, a lo largo de Ohio y de muchos otros sitios, hayan surgido cientos, quizás miles de empresas de propiedad comunitaria, no siempre pequeñas, que podrían convertirse en autogestionadas. Y esta sí es una buena base para una revolución real.
     
Algo similar pasó en la periferia de Boston hace aproximadamente un año. Una multinacional decidió cerrar una instalación rentable que producía manufacturas con alta tecnología. Evidentemente, para ellos no era lo suficientemente rentable. Los trabajadores y los sindicatos ofrecieron comprarla y gestionarla por sí mismos. La multinacional se negó, probablemente por consciencia de clase. Creo que no les hace ninguna gracia que este tipo de cosas pueda ocurrir. Si hubiera habido suficiente apoyo popular, algo similar al actual movimiento de ocupación de las calles, posiblemente habrían tenido éxito.
Y no es el único proceso de este tipo que está teniendo lugar. De hecho, se han producido algunos con una entidad mayor. No hace mucho, el presidente Barack Obama tomó el control estatal de la industria automotriz, la propiedad de la cual estaba básicamente en manos de una miríada de accionistas. Tenía varias posibilidades. Pero escogió esta: reflotarla con el objetivo de devolverla a sus dueños, o a un tipo similar de propiedad que mantuviera su estatus tradicional. Otra posibilidad era entregarla a los trabajadores, estableciendo las bases de un sistema industrial autogestionado que produjera cosas necesarias para la gente. Son muchas, de hecho, las cosas que necesitamos. Todos saben o deberían saber que los Estados Unidos tienen un enorme atraso en materia de transporte de alta velocidad. Es una cuestión seria, que no sólo afecta la manera en que la gente vive, sino también la economía. Tengo una historia personal al respecto. Hace unos meses, tuve que dar un par de charlas en Francia. Había que tomar un tren desde Avignon, al sur, hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La distancia es la misma que hay entre Washington DC y Boston. Tardé dos horas. No sé si han tomado el tren que va de Washington a Boston. Opera a la misma velocidad que hace sesenta años, cuando mi mujer y yo nos subimos por primera vez. Es un escándalo.
Nada impide hacer en los Estados Unidos lo que se hace en Europa. Existe la capacidad y una fuerza de trabajo cualificada. Haría falta algo más de apoyo popular, pero el impacto en la economía sería notable. El asunto, sin embargo, es aún más surrealista. Al tiempo que desechaba esta opción, la administración Obama envió a su secretario de transportes a España para conseguir contratos en materia de trenes de alta velocidad. Esto se podría haber hecho en el cinturón industrial del norte de los Estados Unidos, pero ha sido desmantelado. No son, pues, razones económicas las que impiden desarrollar un sistema ferroviario robusto. Son razones de clase, que reflejan la debilidad de la movilización popular.
    
Cambio climático y armas nucleares
Hasta aquí me he limitado a las cuestiones domésticas, pero hay dos desarrollos peligrosos en el ámbito internacional, una suerte de sombra que planea sobre todo lo el análisis. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay amenazas reales a la supervivencia digna de las especies.
 
Una de ellas nos ha estado rondando desde 1945. Es una especie de milagro que la hayamos sorteado. Es la amenaza de la guerra nuclear, de las armas nucleares. Aunque no se habla mucho de ello, esta amenaza no ha dejado de crecer con el gobierno actual y sus aliados. Y hay que hacer algo antes de que estemos en problemas serios.
La otra amenaza, por supuesto, es la catástrofe ambiental. Prácticamente todos los países en el mundo están tratando de hacer algo al respecto, aunque sea de manera vacilante. Los Estados Unidos también, pero para acelerar la amenaza. Son el único país de los grandes que no ha hecho nada constructivo para proteger el medio ambiente, que ni siquiera se ha subido al tren. Es más, en cierta medida, lo están empujando hacia atrás. Todo esto está ligado a la existencia de un gigantesco sistema de propaganda que el mundo de los negocios despliega con orgullo y desfachatez con el objetivo de convencer a la gente de que el cambio climático es una patraña de los progres “¿Por qué hacer caso a estos científicos?”.
Estamos viviendo una auténtica regresión a tiempos muy oscuros. Y no lo digo en broma. De hecho, si se piensa que esto está pasando en el país más poderoso y rico de la historia, la catástrofe parece inevitable. En una generación o dos, cualquier otra cosa de la que hablemos carecerá de importancia. Hay que hacer algo, pues, y hacerlo pronto, con dedicación y de manera sostenible. No será sencillo. Habrá, por descontado, obstáculos, dificultades, fracasos. Es más: si el espíritu surgido el año pasado, aquí y en otros rincones del mundo, no crece y consigue convertirse en una fuerza de peso en el mundo social y político, las posibilidades de un futuro digno no serán muy grandes.
Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Universalmente reconocido como renovador de la lingüística contemporánea, es el autor vivo más citado, el intelectual público más destacado de nuestro tiempo y una figura política emblemática de la resistencia antiimperialista mundial.  
Traducción para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello
Tomados de Noticias Uruguayas http://noticiasuruguayas.blogspot.com/

lunes, 11 de junio de 2012

Ausencia de un relato nuevo en la Río+20

El vacío básico del documento de la ONU para la Río+20 reside en una completa ausencia de un relato o de una cosmología nuevos que pudieran garantizar la esperanza del «futuro que queremos», lema del gran encuentro. Tal como está, niega cualquier futuro prometedor.
Para sus formuladores, el futuro depende de la economía, poco importa el adjetivo que se le agregue: sostenible o verde. Especialmente la economía verde realiza el gran asalto al último reducto de la naturaleza: transformar en mercancía y poner precio a aquello que es común, natural, vital e insustituible para la vida como el agua, los suelos, la fertilidad, las selvas, los genes, etcétera. Lo que pertenece a la vida es sagrado y no puede ir al mercado de los negocios. Pero está yendo, bajo este imperativo categórico: aprópiate de todo, haz comercio con todo, especialmente con la naturaleza y con sus bienes y servicios.
He aquí el supremo egocentrismo y arrogancia de los seres humanos, llamado también antropocentrismo. Éstos ven a la Tierra como un almacén de recursos sólo para ellos, sin darse cuenta de que no somos los únicos que habitamos la Tierra ni somos sus propietarios; no nos sentimos parte de la naturaleza, sino fuera y por encima de ella como sus «dueños y señores». Olvidamos, sin embargo, que existe toda la comunidad de vida visible (5% de la biosfera) y cuatrillones de cuatrillones de microorganismos invisibles (95%) que garantizan la vitalidad y la fecundidad de la Tierra. Todos ellos pertenecen al condominio Tierra y tienen derecho a vivir y convivir con nosotros. Sin relaciones de interdependencia con ellos, ni siquiera podríamos existir. El documento no tiene en cuenta nada de esto. Podemos decir entonces que con él no hay salvación. Abre un camino hacia el abismo. Mientras tengamos tiempo, urge evitarlo.
Nuestro actual relato o cosmología es el de la conquista del mundo con vistas al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomizada y reduccionista. Según ese relato, el 20% de la población mundial controla y consume el 80% de todos los recursos naturales, la mitad de las grandes selvas han sido destruidas, el 65% de las tierras agrícolas cultivables, perdidas, de 27.000 a 100.000 especies de seres vivos desaparecen cada año (Wilson) y más de 1.000 agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, son lanzados a la naturaleza. Construimos armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda la vida humana. El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa por el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, hacia 2035 llegaremos fatalmente a un incremento de 3-4° C, lo que hará la vida, tal como la conocemos, prácticamente imposible.
La actual crisis económico-financiera, que está sumergiendo a naciones enteras en la miseria, nos hace perder la percepción del peligro y conspira contra cualquier cambio necesario de rumbo.
En contraposición, surge el relato o la cosmología del cuidado y de la responsabilidad universal, potencialmente salvadora. Consiguió su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició hace 13,7 miles de millones de años. El universo está expandiéndose, auto-organizándose y auto-creándose continuamente. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para garantizar el equilibrio de todos los factores. La misión humana reside en cuidar y mantener esa armonía sinfónica. Necesitamos producir no para la acumulación y el enriquecimiento privado sino lo suficiente y decente para todos, respetando los límites y los ciclos de la naturaleza.
Por detrás de todos los seres actúa la Energía de fondo que dio origen y sustenta el universo permitiendo nuevas emergencias. La más espectacular de ellas es la Tierra viva y los humanos, la porción consciente de ella, con la misión de cuidarla y de responsabilizarse por ella.
Este nuevo relato garantiza «el futuro que queremos». De lo contrario seremos empujados fatalmente a un caos colectivo con consecuencias funestas. Ella se revela inspiradora. En vez de hacer negocios con la naturaleza nos situamos en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia, respetando sus límites y buscando el «vivir bien», que es la armonía con todos y con la Madre Tierra. La característica de esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización por el hombre, el respeto por toda la vida y por los derechos de la naturaleza y no su explotación, y la articulación de la justicia ecológica con la justicia social.
Este relato está más de acuerdo con las necesidades reales humanas y con la lógica del propio universo. Si el documento Río +20 la adoptase como telón de fondo, se crearía la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad serían centrales. Tal opción apuntaría no hacia el abismo sino hacia el futuro que queremos: una biocivilización de la buena esperanza.
Por Leonardo Boff
Junio 8 de 2012
Tomado de Noticias Uruguaya: http://noticiasuruguayas.blogspot.com/
 

La visión del Pacífico de Panetta Un plan vago y desorientado para “contener” China

11-06-2012

Tomado de Rebelion: http://www.rebelion.org/

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Las declaraciones del secretario de Defensa de EE.UU. Leon Panetta en las últimas semanas de que EE.UU. sigue siendo una potencia del Pacífico, y se involucrará aún más en el futuro, es mucho menos que una reiteración de una antigua doctrina sino realmente una búsqueda de una nueva estrategia para encontrar una justificación para las enormes sumas que el Pentágono gastará en los próximos años después de las derrotas o, en el mejor de los casos, estancamientos en Iraq y Afganistán. El objetivo anti chino de sus visitas a las Filipinas, India y Vietnam, fue obvio. Sin construir bases permanentes, EE.UU. querrá derechos de utilizar las que ya existen. Las Filipinas permitirán que EE.UU. use de nuevo las inmensas instalaciones en Subic Bay o la Base Aérea Clark, que fueron construidas por los estadounidenses y de las cuales los filipinos los expulsaron en 1992. EE.UU. triplicará sus gastos en armas para las Filipinas en 2012 y le dará 20 helicópteros reacondicionados, dos o tres goletas, y un escuadrón (entre 12 y 24 aviones) de cazas F-16 reacondicionados, para que pueda resistir a las reivindicaciones chinas a islas y territorios en el Mar del Este Asiático. En Vietnam, Panetta fue a Cam Ray Bay, sede de un vasto complejo militar estadounidense durante la Guerra de Vietnam y donde EE.UU. quiere (y probablemente obtendrá) derechos para una base para contrarrestar la creciente armada china.
Pero todo lo que dice Panetta tiene en carácter muy vacilante, y un lapso indefinido de hasta 10 años para establecer una estrategia para el Pacífico, como si contara con que el resto se mantenga estable, y como si ninguna agobiante crisis económica mundial pudiera crear un obstáculo a espléndidos gastos militares estadounidenses, y suposiciones optimistas semejantes que, a mi juicio, se basan en puras vanas ilusiones sobre el futuro. Tal como la última década ha estado llena de sorpresas que el gobierno de EE.UU. –y todos los expertos, gobiernos, etc.– no predijeron o anticiparon, es probable que la próxima década sea más de lo mismo. Por el momento es imposible que alguien pueda planificar los próximos 10 años.
Pero China ya es de lejos demasiado fuerte militar y económicamente. Tiene más de un billón [millón de millones] de dólares –1,15 billones para ser exacto– en bonos del Tesoro de EE.UU. a largo plazo, y si se deshiciera de ellos se dañaría a sí misma a corto plazo. A largo plazo dejaría de depender de la deuda estadounidense. Pero EE.UU. ha contado con China para que financie sus déficits comerciales inmediatos y los impuestos inadecuados, y no encontrará un sustituto para China –a menos que pague más para atraer compradores– en vista de la condición extremadamente frágil de la economía europea. Desde el punto de vista militar, China es de lejos demasiado poderosa como para ser tratada por las potencias occidentales como lo fue durante el Siglo XIX.
Las Filipinas, China, Malasia, Brunei y Vietnam demandan porciones de, o de todo, el Mar del Sur de China. Por ello, el conflicto respecto al Mar también involucra a muchos aliados nominales o amigos de EE.UU. que no solo están en desacuerdo con China sino los unos con los otros. A menos que se cree un mecanismo para resolver este problema, lo que es muy poco probable en vista de la insistencia de China de que posee todo el Mar del Sur de China (junto con su poder militar superior para imponer su demanda), EE.UU. terminará por verse embarazado por la disputa.
Tantas cosas pueden salir mal con la ambiciosa, no tan nueva, estrategia del gobierno. No la menor son las divisiones que existen dentro de la dirigencia militar vietnamita, y tal vez también en la dirigencia política, sobre la realización de cualquier tipo de alianza –aunque sea informal– con el país que causó tanta muerte y destrucción a su país durante casi dos décadas; los recuerdos en Vietnam –en el pueblo así como entre los dirigentes políticos y militares– se oponen a algún tipo de acuerdo con los estadounidenses. Puede haber oposición de los dirigentes militares. Vo Nguyen Giap, el más importante líder militar de la primera y la segunda guerra de Indochina –y el último “padre fundador” en vida de Vietnam comunista– se opuso a la política aprobada por el gobierno de crear minas de bauxita a cielo abierto en las tierras altas centrales, arruinando al hacerlo la ecología de la región y desplazando a los campesinos locales – y también se rumorea por parte de fuentes fidedignas que se opone al esfuerzo existente por mantener el mito de que Vietnam sea un régimen marxista-leninista mientras en la práctica crea un capitalismo de Estado.
Vietnam también tiene el problema de que si se acerca demasiado a EE.UU. arriesga con alienar a China y, en última instancia, debe llevarse bien con una nación que lo ha ayudado militarmente en el pasado, que comparte nominalmente una ideología común, y que lo invadió y derrotó en 1979. La busca estadounidense de una estrategia relevante en una década es una ilusión, pero China siempre será el poderoso vecino de Vietnam – un hecho que crea un dilema obviamente delicado para los vietnamitas.
Las complicaciones de la realidad
Donald Rumsfeld, como secretario de Defensa, esperaba en 1962 que convertiría a China en su adversario número uno, y pensaba que la guerra en Iraq terminaría rápidamente porque EE.UU. utilizaría nueva tecnología militar moderna de “choque y pavor” – y tuvo razón en un sentido puramente militar.
Pero las complicaciones subsiguientes, que iban de rivalidades sectarias y el coste final de la guerra, a cosas banales como falta de agua, corrupción, y muchas cosas más, impidieron que los estadounidenses pudieran salirse con una pretensión de éxito que no fuera la eliminación del poder de Sadam Hussein. Las prioridades son definidas frecuentemente por dónde una nación se empantana – y la guerra en el siglo pasado tiene inmensas sorpresas, que lo definen todo, para uno o incluso todos los principales adversarios.
Si EE.UU. estuviera interesado solo en el Pacífico y en el Este de Asia podría haber una centella de esperanza para la estrategia aún vaga del Pentágono, pero está interesado en cada parte del mundo: de todas las disputas en Medio Oriente (hay demasiadas como para mencionarlas), los misiles de Rusia – la lista es inmensa. Será distraído del retorno al Pacífico como una gran potencia –lo que, como recuerdo, planeaba hacer en 1962– porque mientras dure ese conflicto, podría tardar de una semana a muchos años.
EE.UU. afirma que no trata de construir una especie de alianza para contener el poder chino, pero los chinos no lo creen porque a primera vista simplemente no es cierto. Más específicamente, Panetta solo visitó India, las Filipinas, y Vietnam, dos de los cuales han tenido conflictos armados con China y todos los cuales tienen disputas territoriales con ese país – y donde esperaba encontrar una reacción favorable a lo que son planes estadounidenses muy vagos para el futuro. Panetta admite que son vagos, y la pregunta es si esa indefinición es deliberada o no. Si no lo es, el gobierno estadounidense parecerá patéticamente estúpido. Pero ya que los discursos de Panetta dondequiera ha ido dan la impresión de que piensa en voz alta y hace cada cosa en su momento, esto no tranquilizará a indios y vietnamitas. Pueden pasar y probablemente pasarán muchas cosas para distraer a cualquier régimen estadounidense, sea republicano o demócrata, durante los próximos 10 años. Y EE.UU. probablemente se empantanará en otro sitio durante la próxima década.
Los indios no quieren aceptar una importante responsabilidad en Afganistán precisamente cuando EE.UU. y sus aliados comienzan a irse – para quedarse pagando las consecuencias. India está involucrada en Afganistán, pero marginalmente, y entrena a algunos policías en ese país – todo lo cual hace que el gobierno de Pakistán se preocupe. Pero India no quiere hacerse cargo del lastre estadounidense en Afganistán, en parte porque no es probable que tenga más éxito que los estadounidenses, que prefieren cantar victoria e irse. No quiere, resumiendo, meterse en peleas donde no sea necesario y donde es probable que las pierdan.
Los indios, quienes son ahora los mayores importadores de armas del mundo, quisieran comprar armas estadounidenses pero solo si son más modernas – y que estén sujetas a menos restricciones. Han comprado mejores aviones, con menos trabas, de Francia.
India, además, no quiere involucrarse en enfrentamientos innecesarios con China o Pakistán, que tienen ambos armas nucleares, y China es demasiado formidable incluso con armas convencionales. India cooperará con EE.UU. pero hará todo lo posible por evitar más problemas – y lo que dice Panetta podría significar que acepte mayores riesgos. No lo hará porque la tensión con China no sirve sus intenciones y porque le va bien sin arriesgar una guerra. Es posible que los vietnamitas piensen lo mismo.
India tiene un rol especial para EE.UU.: teme a China, perdió un conflicto armado con ese país en 1952 por disputas fronterizas, y es una nación inmensa, que se moderniza rápidamente. El hecho de que en Pakistán consideran que India es su mortal enemigo, y que está siendo aislado actualmente por EE.UU. – que piensa que puede ir impunemente a la guerra en Pakistán en el momento en que lo considere esencial. Las relaciones entre Pakistán y EE.UU. se encuentran actualmente en su punto más bajo. Rusia y China se apresuran a llenar el vacío que están creando las políticas de EE.UU. hacia Pakistán, y el interés mínimo que Rusia, China y Pakistán tienen en común es que Afganistán no sea sometido en el futuro a la influencia estadounidense-india, no vaya a ser que EE.UU. tenga un trampolín hacia Asia Central.
El problema que los dirigentes comunistas de Vietnam también deben considerar son los verdaderos motivos de EE.UU. Panetta ha sido muy agradable y muy esquivo, y la prohibición de vender armas letales a Vietnam sigue en vigor. Panetta culpa a los trámites burocráticos por no poder vender ciertas armas a India y Vietnam, aunque muchas de las armas que los indios quieren pueden ser compradas a menor precio de los franceses y otros lo que –como dije anteriormente– están haciendo los indios. Pretende que el Departamento de Defensa no tiene ningún papel en la formulación de restricciones sobre la venta de ciertas armas avanzadas a naciones como India – lo que es simplemente falso. Vietnam tiene que tomar en cuenta informes –que son probablemente válidos– de que EE.UU. piensa que puede utilizar la extensión de la cultura popular occidental en Vietnam para conducir finalmente al derrocamiento del régimen comunista. Existe un conflicto entre su ideología nominal y la práctica real, lo que hace que el régimen sea mucho más débil y su derrocamiento se convierta en una posibilidad mayor. Los presentes gobernantes de Vietnam, que son beneficiarios clave de la síntesis híbrida de capitalismo de Estado que emerge en ese país (como lo hace en China) tendrán que considerar ese factor, y si algún tipo de alianza con EE.UU. vale todos los riesgos que puedan estar involucrados. El Partido en Vietnam está muy confundido y también tiene que encontrar una identidad que se ajuste a sus principios fundadores. Si no lo hace, puede suceder que caiga debido a sus propias fallas.
En vista de la indefinición de Panetta, que da la impresión de estar formándose una opinión, otras potencias asiáticas –como India y Vietnam– tomarían inmensos riesgos si se basaran en sus palabras.
Todo esto indica que el orden diplomático del mundo se encuentra en una gran transición, salvo que EE.UU. retenga sus ambiciones tradicionales y siga sufriendo de las ilusiones de que puede satisfacerlas. Hay un aire patético en los esfuerzos de Panetta – apoyados por el presidente Obama. Si sus objetivos no fueran tan peligrosos uno casi podría sentir lástima ante sus débiles intentos de encontrar los medios para lograrlos.
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GABRIEL KOLKO es el principal historiador de la guerra moderna. Es autor del clásico Century of War: Politics, Conflicts and Society Since 1914 and Another Century of War? . También ha escrito la mejor historia de la Guerra de Vietnam: Anatomy of a War: Vietnam, the US and the Modern Historical Experience . Para contactos: kolko@counterpunch.org .
Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/06/08/panettas-pacific-vision/