martes, 12 de junio de 2012

Noam Chomsky Plutonomía y precariado: el declive de la economía estadounidense





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Noam Chomsky

de: "sin permiso" 13 de mayo 2012
El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos.
La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.
Tengo edad suficiente para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años 30, la situación era objetivamente más dura que la actual. El ánimo, sin embargo, era otro. Había una sensación generalizada de que saldríamos adelante. Incluso la gente sin empleo, entre los que se contaban algunos parientes míos, pensaba que las cosas mejorarían. Existía un movimiento sindical militante, especialmente en el ámbito del Congreso de Organizaciones Industriales. Y se comenzaban a producir huelgas con ocupación de fábricas que aterrorizaban al mundo empresarial –basta consultar la prensa de la época-. Una ocupación, de hecho, es el paso previo a la autogestión de las empresas. Un tema, dicho sea de paso, que está bastante presente en la agenda actual. También la legislación del New Deal comenzaba a ver la luz a resultas de la presión popular. A pesar de que los tiempos eran duros, había una sensación, como señalaba antes, de que se acabaría por “salir de la crisis”.
Hoy las cosas son diferentes. Entre buena parte de la población de los Estados Unidos reina una marcada falta de esperanza que a veces se convierte en desesperación. Diría que esta realidad es bastante nueva en la historia norteamericana. Y tiene, desde luego, una base objetiva.
    
La clase trabajadora
En los años 30’ del siglo pasado los trabajadores desempleados podían pensar que recuperarían sus puestos de trabajo. Actualmente, con un nivel de paro similar al existente durante la Depresión, es improbable, si la tendencia persiste, que un trabajador manufacturero vaya a recuperar el suyo. El cambio tuvo lugar hacia 1970 y obedece a muchas razones. Un factor clave, bien analizado por el historiador económico Robert Brenner, fue la caída del beneficio en el sector manufacturero. Pero también hubo otros. La reversión, por ejemplo, de varios siglos de industrialización y desarrollo. Por supuesto, la producción de manufacturas continuó del otro lado del océano, pero en perjuicio, y no en beneficio, de las personas trabajadoras. Junto a estos cambios, se produjo un desplazamiento significativo de la economía del ámbito productivo –de cosas que la gente necesitara o pudiera usar- al de la manipulación financiera. Fue entonces, en efecto, cuando la financiarización de la economía comenzó a extenderse.
Los bancos
Antes de 1970, los bancos eran bancos. Hacían lo que se espera que un banco haga en una economía capitalista: tomar fondos no utilizados de una cuenta bancaria, por ejemplo, y darles una finalidad potencialmente útil como ayudar a una familia a que se compre una casa o a que envíe a su hijo a la escuela. Esto cambió de forma dramática en los setenta. Hasta entonces, y desde la Gran Depresión, no había habido crisis financieras. Los años cincuenta y sesenta fueron un periodo de gran crecimiento, el más alto en la historia de los Estados Unidos y posiblemente en la historia económica. Y fue igualitario. Al quintil más bajo de la sociedad le fue tan bien como al más alto. Mucha gente accedió a formas de vida más razonables –de “clase media”, como se llamó aquí, de “clase trabajadora”, en otros países–. Los sesenta, por su parte, aceleraron el proceso. Tras una década un tanto sombría, el activismo de aquellos años civilizó el país de forma muchas veces duradera. Con la llegada de los setenta, se produjeron una serie de cambios abruptos y profundos: desindustrialización, deslocalización de la producción y un mayor protagonismo de las instituciones financieras, que crecieron enormemente. Yo diría que entre los años cincuenta y sesenta se produjo un fuerte desarrollo de lo que décadas después se conocería como economía de alta tecnología: computadores, Internet y revolución de las tecnologías de la información, que se desarrollaron sustancialmente en el sector estatal. Estos cambios generaron un círculo vicioso. Condujeron a una creciente concentración de riqueza en manos del sector financiero, pero no beneficiaron a la economía (más bien la perjudicaron, al igual que a la sociedad).
   
Política y dinero
La concentración de riqueza trajo consigo una mayor concentración de poder político. Y la concentración de poder político dio lugar a una legislación que intensificaría y aceleraría el ciclo. Esta legislación, bipartidista en lo esencial, comportó la introducción de nuevas políticas fiscales, así como de medidas desreguladoras del gobierno de las empresas. Junto a este proceso, se produjo un aumento importante del coste de las elecciones, lo que hundió aún más a los partidos políticos en los bolsillos del sector empresarial.
   
Los partidos, en realidad, comenzaron a degradarse por diferentes vías. Si una persona aspiraba a un puesto en el Congreso, como la presidencia de una comisión, lo normal era que lo obtuviera a partir de su experiencia y capacidad personal. En solo un par de años, tuvieron que comenzar a contribuir a los fondos del partido para lograrlo, un tema bien estudiado por gente como Tom Ferguson. Esto, como decía, aumentó la dependencia de los partidos del sector empresarial (y sobre todo, del sector financiero).
Este ciclo acabó con una tremenda concentración de riqueza, básicamente en manos del primer uno por ciento de la población. Mientras tanto, se abrió un período de estancamiento e incluso de decadencia para la mayoría de la gente. Algunos salieron adelante, pero a través de medios artificiales como la extensión de la jornada de trabajo, el recurso al crédito y al sobreendeudamiento o la apuesta por inversiones especulativas como las que condujeron a la reciente burbuja inmobiliaria. Muy pronto, la jornada laboral acabó por ser más larga en Estados Unidos que en países industrializados como Japón o que otros en Europa. Lo que se produjo, en definitiva, fue un período de estancamiento y de declive para la mayoría unido a una aguda concentración de riqueza. El sistema político comenzó así a disolverse.
Siempre ha existido una brecha entre la política institucional y la voluntad popular. Ahora, sin embargo, ha crecido de manera astronómica. Constatarlo no es difícil. Basta ver lo que está ocurriendo con el gran tema que ocupa a Washington: el déficit. El gran público, con razón, piensa que el déficit no es la cuestión principal. Y en verdad no lo es. La cuestión importante es la falta de empleo. Hay una comisión sobre el déficit pero no una sobre el desempleo. Por lo que respecta al déficit, el gran público tiene su posición. Las encuestas lo atestiguan. De forma clara, la gente apoya una mayor presión fiscal sobre los ricos, la reversión de la tendencia regresiva de estos años y la preservación de ciertas prestaciones sociales. Las conclusiones de la comisión sobre el déficit seguramente dirán lo contrario. El movimiento de ocupación podría proporcionar una base material para tratar de neutralizar este puñal que apunta al corazón del país.
 
Plutonomía y precariado
Para el grueso de la población –el 99%, según el movimiento Ocupemos– estos tiempos han sido especialmente duros, y la situación podría ir a peor. Podríamos asistir, de hecho, a un período de declive irreversible. Para el 1% -e incluso menos, el 0,1%- todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide, ¿por qué no continuar así?
Tomemos el caso de Citigroup. Durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Primero con Reagan y ahora nuevamente. No incidiré aquí en el tema de la corrupción, pero es bastante alucinante. En 2005, Citigroup sacó unos folletos para inversores bajo el título: “Plutonomía: comprar lujo, explicar los desequilibrios globales”. Los folletos animaban a los inversores a colocar dinero en un “índice de plutonomía”. “El mundo –anunciaban- se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto”.
   
La noción de plutonomía apela a los ricos, a los que compran bienes de lujo y todo lo que esto conlleva. Los folletos sugerían que la inclusión en el “índice de plutonomía” contribuiría a mejorar los rendimientos de los mercados financieros. El resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas. Ahora, estos sectores suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–. Solo que cada vez es menos periférica. Se está volviendo una parte sustancial de la sociedad norteamericana y del mundo. Y los ricos no lo ven tan mal.
Por ejemplo, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente inseguridad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello.
La cosa, pues, está así: el mundo se está dividiendo en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento, en la imagen propagada por el movimiento Ocupemos. No se trata de números exactos, pero la imagen es correcta. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. El movimiento Ocupemos es la primera y más grande reacción popular a esta ofensiva. Podría neutralizarla. Pero para ello es menester asumir que la lucha será larga y difícil. No se obtendrán victorias de la noche a la mañana. Hace falta crear estructuras nuevas, sostenibles, que ayuden a atravesar estos tiempos difíciles y a obtener triunfos mayores. Hay un sinnúmero de cosas, de hecho, que podrían hacerse.
Hacia un movimiento de ocupación de los trabajadores
Ya lo mencioné antes. En los años treinta del siglo pasado, las huelgas con ocupación de los lugares de trabajo eran unas de las acciones más efectivas del movimiento obrero. La razón era sencilla: se trataba del paso previo a la toma de las fábricas. En los años setenta, cuando el nuevo clima de contrarreforma comenzaba a instalarse, todavía pasaban cosas importantes. En 1977, por ejemplo, la empresa US Steel decidió cerrar una de sus sucursales en Youngstown, Ohio. En lugar de marcharse, simplemente, los trabajadores y la comunidad se propusieron unirse y comprarla a los propietarios para luego convertirla en una empresa autogestionada. No ganaron. Pero de haber conseguido el suficiente apoyo popular, probablemente lo habrían hecho. Gar Alperovitz y Staufhton Lynd, los abogados de los trabajadores, han analizado con detalle esta cuestión. Se trató, en suma, de una victoria parcial. Perdieron, pero generaron otras iniciativas. Esto explica que hoy, a lo largo de Ohio y de muchos otros sitios, hayan surgido cientos, quizás miles de empresas de propiedad comunitaria, no siempre pequeñas, que podrían convertirse en autogestionadas. Y esta sí es una buena base para una revolución real.
     
Algo similar pasó en la periferia de Boston hace aproximadamente un año. Una multinacional decidió cerrar una instalación rentable que producía manufacturas con alta tecnología. Evidentemente, para ellos no era lo suficientemente rentable. Los trabajadores y los sindicatos ofrecieron comprarla y gestionarla por sí mismos. La multinacional se negó, probablemente por consciencia de clase. Creo que no les hace ninguna gracia que este tipo de cosas pueda ocurrir. Si hubiera habido suficiente apoyo popular, algo similar al actual movimiento de ocupación de las calles, posiblemente habrían tenido éxito.
Y no es el único proceso de este tipo que está teniendo lugar. De hecho, se han producido algunos con una entidad mayor. No hace mucho, el presidente Barack Obama tomó el control estatal de la industria automotriz, la propiedad de la cual estaba básicamente en manos de una miríada de accionistas. Tenía varias posibilidades. Pero escogió esta: reflotarla con el objetivo de devolverla a sus dueños, o a un tipo similar de propiedad que mantuviera su estatus tradicional. Otra posibilidad era entregarla a los trabajadores, estableciendo las bases de un sistema industrial autogestionado que produjera cosas necesarias para la gente. Son muchas, de hecho, las cosas que necesitamos. Todos saben o deberían saber que los Estados Unidos tienen un enorme atraso en materia de transporte de alta velocidad. Es una cuestión seria, que no sólo afecta la manera en que la gente vive, sino también la economía. Tengo una historia personal al respecto. Hace unos meses, tuve que dar un par de charlas en Francia. Había que tomar un tren desde Avignon, al sur, hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La distancia es la misma que hay entre Washington DC y Boston. Tardé dos horas. No sé si han tomado el tren que va de Washington a Boston. Opera a la misma velocidad que hace sesenta años, cuando mi mujer y yo nos subimos por primera vez. Es un escándalo.
Nada impide hacer en los Estados Unidos lo que se hace en Europa. Existe la capacidad y una fuerza de trabajo cualificada. Haría falta algo más de apoyo popular, pero el impacto en la economía sería notable. El asunto, sin embargo, es aún más surrealista. Al tiempo que desechaba esta opción, la administración Obama envió a su secretario de transportes a España para conseguir contratos en materia de trenes de alta velocidad. Esto se podría haber hecho en el cinturón industrial del norte de los Estados Unidos, pero ha sido desmantelado. No son, pues, razones económicas las que impiden desarrollar un sistema ferroviario robusto. Son razones de clase, que reflejan la debilidad de la movilización popular.
    
Cambio climático y armas nucleares
Hasta aquí me he limitado a las cuestiones domésticas, pero hay dos desarrollos peligrosos en el ámbito internacional, una suerte de sombra que planea sobre todo lo el análisis. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay amenazas reales a la supervivencia digna de las especies.
 
Una de ellas nos ha estado rondando desde 1945. Es una especie de milagro que la hayamos sorteado. Es la amenaza de la guerra nuclear, de las armas nucleares. Aunque no se habla mucho de ello, esta amenaza no ha dejado de crecer con el gobierno actual y sus aliados. Y hay que hacer algo antes de que estemos en problemas serios.
La otra amenaza, por supuesto, es la catástrofe ambiental. Prácticamente todos los países en el mundo están tratando de hacer algo al respecto, aunque sea de manera vacilante. Los Estados Unidos también, pero para acelerar la amenaza. Son el único país de los grandes que no ha hecho nada constructivo para proteger el medio ambiente, que ni siquiera se ha subido al tren. Es más, en cierta medida, lo están empujando hacia atrás. Todo esto está ligado a la existencia de un gigantesco sistema de propaganda que el mundo de los negocios despliega con orgullo y desfachatez con el objetivo de convencer a la gente de que el cambio climático es una patraña de los progres “¿Por qué hacer caso a estos científicos?”.
Estamos viviendo una auténtica regresión a tiempos muy oscuros. Y no lo digo en broma. De hecho, si se piensa que esto está pasando en el país más poderoso y rico de la historia, la catástrofe parece inevitable. En una generación o dos, cualquier otra cosa de la que hablemos carecerá de importancia. Hay que hacer algo, pues, y hacerlo pronto, con dedicación y de manera sostenible. No será sencillo. Habrá, por descontado, obstáculos, dificultades, fracasos. Es más: si el espíritu surgido el año pasado, aquí y en otros rincones del mundo, no crece y consigue convertirse en una fuerza de peso en el mundo social y político, las posibilidades de un futuro digno no serán muy grandes.
Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Universalmente reconocido como renovador de la lingüística contemporánea, es el autor vivo más citado, el intelectual público más destacado de nuestro tiempo y una figura política emblemática de la resistencia antiimperialista mundial.  
Traducción para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello
Tomados de Noticias Uruguayas http://noticiasuruguayas.blogspot.com/

lunes, 11 de junio de 2012

Ausencia de un relato nuevo en la Río+20

El vacío básico del documento de la ONU para la Río+20 reside en una completa ausencia de un relato o de una cosmología nuevos que pudieran garantizar la esperanza del «futuro que queremos», lema del gran encuentro. Tal como está, niega cualquier futuro prometedor.
Para sus formuladores, el futuro depende de la economía, poco importa el adjetivo que se le agregue: sostenible o verde. Especialmente la economía verde realiza el gran asalto al último reducto de la naturaleza: transformar en mercancía y poner precio a aquello que es común, natural, vital e insustituible para la vida como el agua, los suelos, la fertilidad, las selvas, los genes, etcétera. Lo que pertenece a la vida es sagrado y no puede ir al mercado de los negocios. Pero está yendo, bajo este imperativo categórico: aprópiate de todo, haz comercio con todo, especialmente con la naturaleza y con sus bienes y servicios.
He aquí el supremo egocentrismo y arrogancia de los seres humanos, llamado también antropocentrismo. Éstos ven a la Tierra como un almacén de recursos sólo para ellos, sin darse cuenta de que no somos los únicos que habitamos la Tierra ni somos sus propietarios; no nos sentimos parte de la naturaleza, sino fuera y por encima de ella como sus «dueños y señores». Olvidamos, sin embargo, que existe toda la comunidad de vida visible (5% de la biosfera) y cuatrillones de cuatrillones de microorganismos invisibles (95%) que garantizan la vitalidad y la fecundidad de la Tierra. Todos ellos pertenecen al condominio Tierra y tienen derecho a vivir y convivir con nosotros. Sin relaciones de interdependencia con ellos, ni siquiera podríamos existir. El documento no tiene en cuenta nada de esto. Podemos decir entonces que con él no hay salvación. Abre un camino hacia el abismo. Mientras tengamos tiempo, urge evitarlo.
Nuestro actual relato o cosmología es el de la conquista del mundo con vistas al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomizada y reduccionista. Según ese relato, el 20% de la población mundial controla y consume el 80% de todos los recursos naturales, la mitad de las grandes selvas han sido destruidas, el 65% de las tierras agrícolas cultivables, perdidas, de 27.000 a 100.000 especies de seres vivos desaparecen cada año (Wilson) y más de 1.000 agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, son lanzados a la naturaleza. Construimos armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda la vida humana. El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa por el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, hacia 2035 llegaremos fatalmente a un incremento de 3-4° C, lo que hará la vida, tal como la conocemos, prácticamente imposible.
La actual crisis económico-financiera, que está sumergiendo a naciones enteras en la miseria, nos hace perder la percepción del peligro y conspira contra cualquier cambio necesario de rumbo.
En contraposición, surge el relato o la cosmología del cuidado y de la responsabilidad universal, potencialmente salvadora. Consiguió su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició hace 13,7 miles de millones de años. El universo está expandiéndose, auto-organizándose y auto-creándose continuamente. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para garantizar el equilibrio de todos los factores. La misión humana reside en cuidar y mantener esa armonía sinfónica. Necesitamos producir no para la acumulación y el enriquecimiento privado sino lo suficiente y decente para todos, respetando los límites y los ciclos de la naturaleza.
Por detrás de todos los seres actúa la Energía de fondo que dio origen y sustenta el universo permitiendo nuevas emergencias. La más espectacular de ellas es la Tierra viva y los humanos, la porción consciente de ella, con la misión de cuidarla y de responsabilizarse por ella.
Este nuevo relato garantiza «el futuro que queremos». De lo contrario seremos empujados fatalmente a un caos colectivo con consecuencias funestas. Ella se revela inspiradora. En vez de hacer negocios con la naturaleza nos situamos en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia, respetando sus límites y buscando el «vivir bien», que es la armonía con todos y con la Madre Tierra. La característica de esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización por el hombre, el respeto por toda la vida y por los derechos de la naturaleza y no su explotación, y la articulación de la justicia ecológica con la justicia social.
Este relato está más de acuerdo con las necesidades reales humanas y con la lógica del propio universo. Si el documento Río +20 la adoptase como telón de fondo, se crearía la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad serían centrales. Tal opción apuntaría no hacia el abismo sino hacia el futuro que queremos: una biocivilización de la buena esperanza.
Por Leonardo Boff
Junio 8 de 2012
Tomado de Noticias Uruguaya: http://noticiasuruguayas.blogspot.com/
 

La visión del Pacífico de Panetta Un plan vago y desorientado para “contener” China

11-06-2012

Tomado de Rebelion: http://www.rebelion.org/

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Las declaraciones del secretario de Defensa de EE.UU. Leon Panetta en las últimas semanas de que EE.UU. sigue siendo una potencia del Pacífico, y se involucrará aún más en el futuro, es mucho menos que una reiteración de una antigua doctrina sino realmente una búsqueda de una nueva estrategia para encontrar una justificación para las enormes sumas que el Pentágono gastará en los próximos años después de las derrotas o, en el mejor de los casos, estancamientos en Iraq y Afganistán. El objetivo anti chino de sus visitas a las Filipinas, India y Vietnam, fue obvio. Sin construir bases permanentes, EE.UU. querrá derechos de utilizar las que ya existen. Las Filipinas permitirán que EE.UU. use de nuevo las inmensas instalaciones en Subic Bay o la Base Aérea Clark, que fueron construidas por los estadounidenses y de las cuales los filipinos los expulsaron en 1992. EE.UU. triplicará sus gastos en armas para las Filipinas en 2012 y le dará 20 helicópteros reacondicionados, dos o tres goletas, y un escuadrón (entre 12 y 24 aviones) de cazas F-16 reacondicionados, para que pueda resistir a las reivindicaciones chinas a islas y territorios en el Mar del Este Asiático. En Vietnam, Panetta fue a Cam Ray Bay, sede de un vasto complejo militar estadounidense durante la Guerra de Vietnam y donde EE.UU. quiere (y probablemente obtendrá) derechos para una base para contrarrestar la creciente armada china.
Pero todo lo que dice Panetta tiene en carácter muy vacilante, y un lapso indefinido de hasta 10 años para establecer una estrategia para el Pacífico, como si contara con que el resto se mantenga estable, y como si ninguna agobiante crisis económica mundial pudiera crear un obstáculo a espléndidos gastos militares estadounidenses, y suposiciones optimistas semejantes que, a mi juicio, se basan en puras vanas ilusiones sobre el futuro. Tal como la última década ha estado llena de sorpresas que el gobierno de EE.UU. –y todos los expertos, gobiernos, etc.– no predijeron o anticiparon, es probable que la próxima década sea más de lo mismo. Por el momento es imposible que alguien pueda planificar los próximos 10 años.
Pero China ya es de lejos demasiado fuerte militar y económicamente. Tiene más de un billón [millón de millones] de dólares –1,15 billones para ser exacto– en bonos del Tesoro de EE.UU. a largo plazo, y si se deshiciera de ellos se dañaría a sí misma a corto plazo. A largo plazo dejaría de depender de la deuda estadounidense. Pero EE.UU. ha contado con China para que financie sus déficits comerciales inmediatos y los impuestos inadecuados, y no encontrará un sustituto para China –a menos que pague más para atraer compradores– en vista de la condición extremadamente frágil de la economía europea. Desde el punto de vista militar, China es de lejos demasiado poderosa como para ser tratada por las potencias occidentales como lo fue durante el Siglo XIX.
Las Filipinas, China, Malasia, Brunei y Vietnam demandan porciones de, o de todo, el Mar del Sur de China. Por ello, el conflicto respecto al Mar también involucra a muchos aliados nominales o amigos de EE.UU. que no solo están en desacuerdo con China sino los unos con los otros. A menos que se cree un mecanismo para resolver este problema, lo que es muy poco probable en vista de la insistencia de China de que posee todo el Mar del Sur de China (junto con su poder militar superior para imponer su demanda), EE.UU. terminará por verse embarazado por la disputa.
Tantas cosas pueden salir mal con la ambiciosa, no tan nueva, estrategia del gobierno. No la menor son las divisiones que existen dentro de la dirigencia militar vietnamita, y tal vez también en la dirigencia política, sobre la realización de cualquier tipo de alianza –aunque sea informal– con el país que causó tanta muerte y destrucción a su país durante casi dos décadas; los recuerdos en Vietnam –en el pueblo así como entre los dirigentes políticos y militares– se oponen a algún tipo de acuerdo con los estadounidenses. Puede haber oposición de los dirigentes militares. Vo Nguyen Giap, el más importante líder militar de la primera y la segunda guerra de Indochina –y el último “padre fundador” en vida de Vietnam comunista– se opuso a la política aprobada por el gobierno de crear minas de bauxita a cielo abierto en las tierras altas centrales, arruinando al hacerlo la ecología de la región y desplazando a los campesinos locales – y también se rumorea por parte de fuentes fidedignas que se opone al esfuerzo existente por mantener el mito de que Vietnam sea un régimen marxista-leninista mientras en la práctica crea un capitalismo de Estado.
Vietnam también tiene el problema de que si se acerca demasiado a EE.UU. arriesga con alienar a China y, en última instancia, debe llevarse bien con una nación que lo ha ayudado militarmente en el pasado, que comparte nominalmente una ideología común, y que lo invadió y derrotó en 1979. La busca estadounidense de una estrategia relevante en una década es una ilusión, pero China siempre será el poderoso vecino de Vietnam – un hecho que crea un dilema obviamente delicado para los vietnamitas.
Las complicaciones de la realidad
Donald Rumsfeld, como secretario de Defensa, esperaba en 1962 que convertiría a China en su adversario número uno, y pensaba que la guerra en Iraq terminaría rápidamente porque EE.UU. utilizaría nueva tecnología militar moderna de “choque y pavor” – y tuvo razón en un sentido puramente militar.
Pero las complicaciones subsiguientes, que iban de rivalidades sectarias y el coste final de la guerra, a cosas banales como falta de agua, corrupción, y muchas cosas más, impidieron que los estadounidenses pudieran salirse con una pretensión de éxito que no fuera la eliminación del poder de Sadam Hussein. Las prioridades son definidas frecuentemente por dónde una nación se empantana – y la guerra en el siglo pasado tiene inmensas sorpresas, que lo definen todo, para uno o incluso todos los principales adversarios.
Si EE.UU. estuviera interesado solo en el Pacífico y en el Este de Asia podría haber una centella de esperanza para la estrategia aún vaga del Pentágono, pero está interesado en cada parte del mundo: de todas las disputas en Medio Oriente (hay demasiadas como para mencionarlas), los misiles de Rusia – la lista es inmensa. Será distraído del retorno al Pacífico como una gran potencia –lo que, como recuerdo, planeaba hacer en 1962– porque mientras dure ese conflicto, podría tardar de una semana a muchos años.
EE.UU. afirma que no trata de construir una especie de alianza para contener el poder chino, pero los chinos no lo creen porque a primera vista simplemente no es cierto. Más específicamente, Panetta solo visitó India, las Filipinas, y Vietnam, dos de los cuales han tenido conflictos armados con China y todos los cuales tienen disputas territoriales con ese país – y donde esperaba encontrar una reacción favorable a lo que son planes estadounidenses muy vagos para el futuro. Panetta admite que son vagos, y la pregunta es si esa indefinición es deliberada o no. Si no lo es, el gobierno estadounidense parecerá patéticamente estúpido. Pero ya que los discursos de Panetta dondequiera ha ido dan la impresión de que piensa en voz alta y hace cada cosa en su momento, esto no tranquilizará a indios y vietnamitas. Pueden pasar y probablemente pasarán muchas cosas para distraer a cualquier régimen estadounidense, sea republicano o demócrata, durante los próximos 10 años. Y EE.UU. probablemente se empantanará en otro sitio durante la próxima década.
Los indios no quieren aceptar una importante responsabilidad en Afganistán precisamente cuando EE.UU. y sus aliados comienzan a irse – para quedarse pagando las consecuencias. India está involucrada en Afganistán, pero marginalmente, y entrena a algunos policías en ese país – todo lo cual hace que el gobierno de Pakistán se preocupe. Pero India no quiere hacerse cargo del lastre estadounidense en Afganistán, en parte porque no es probable que tenga más éxito que los estadounidenses, que prefieren cantar victoria e irse. No quiere, resumiendo, meterse en peleas donde no sea necesario y donde es probable que las pierdan.
Los indios, quienes son ahora los mayores importadores de armas del mundo, quisieran comprar armas estadounidenses pero solo si son más modernas – y que estén sujetas a menos restricciones. Han comprado mejores aviones, con menos trabas, de Francia.
India, además, no quiere involucrarse en enfrentamientos innecesarios con China o Pakistán, que tienen ambos armas nucleares, y China es demasiado formidable incluso con armas convencionales. India cooperará con EE.UU. pero hará todo lo posible por evitar más problemas – y lo que dice Panetta podría significar que acepte mayores riesgos. No lo hará porque la tensión con China no sirve sus intenciones y porque le va bien sin arriesgar una guerra. Es posible que los vietnamitas piensen lo mismo.
India tiene un rol especial para EE.UU.: teme a China, perdió un conflicto armado con ese país en 1952 por disputas fronterizas, y es una nación inmensa, que se moderniza rápidamente. El hecho de que en Pakistán consideran que India es su mortal enemigo, y que está siendo aislado actualmente por EE.UU. – que piensa que puede ir impunemente a la guerra en Pakistán en el momento en que lo considere esencial. Las relaciones entre Pakistán y EE.UU. se encuentran actualmente en su punto más bajo. Rusia y China se apresuran a llenar el vacío que están creando las políticas de EE.UU. hacia Pakistán, y el interés mínimo que Rusia, China y Pakistán tienen en común es que Afganistán no sea sometido en el futuro a la influencia estadounidense-india, no vaya a ser que EE.UU. tenga un trampolín hacia Asia Central.
El problema que los dirigentes comunistas de Vietnam también deben considerar son los verdaderos motivos de EE.UU. Panetta ha sido muy agradable y muy esquivo, y la prohibición de vender armas letales a Vietnam sigue en vigor. Panetta culpa a los trámites burocráticos por no poder vender ciertas armas a India y Vietnam, aunque muchas de las armas que los indios quieren pueden ser compradas a menor precio de los franceses y otros lo que –como dije anteriormente– están haciendo los indios. Pretende que el Departamento de Defensa no tiene ningún papel en la formulación de restricciones sobre la venta de ciertas armas avanzadas a naciones como India – lo que es simplemente falso. Vietnam tiene que tomar en cuenta informes –que son probablemente válidos– de que EE.UU. piensa que puede utilizar la extensión de la cultura popular occidental en Vietnam para conducir finalmente al derrocamiento del régimen comunista. Existe un conflicto entre su ideología nominal y la práctica real, lo que hace que el régimen sea mucho más débil y su derrocamiento se convierta en una posibilidad mayor. Los presentes gobernantes de Vietnam, que son beneficiarios clave de la síntesis híbrida de capitalismo de Estado que emerge en ese país (como lo hace en China) tendrán que considerar ese factor, y si algún tipo de alianza con EE.UU. vale todos los riesgos que puedan estar involucrados. El Partido en Vietnam está muy confundido y también tiene que encontrar una identidad que se ajuste a sus principios fundadores. Si no lo hace, puede suceder que caiga debido a sus propias fallas.
En vista de la indefinición de Panetta, que da la impresión de estar formándose una opinión, otras potencias asiáticas –como India y Vietnam– tomarían inmensos riesgos si se basaran en sus palabras.
Todo esto indica que el orden diplomático del mundo se encuentra en una gran transición, salvo que EE.UU. retenga sus ambiciones tradicionales y siga sufriendo de las ilusiones de que puede satisfacerlas. Hay un aire patético en los esfuerzos de Panetta – apoyados por el presidente Obama. Si sus objetivos no fueran tan peligrosos uno casi podría sentir lástima ante sus débiles intentos de encontrar los medios para lograrlos.
……………
GABRIEL KOLKO es el principal historiador de la guerra moderna. Es autor del clásico Century of War: Politics, Conflicts and Society Since 1914 and Another Century of War? . También ha escrito la mejor historia de la Guerra de Vietnam: Anatomy of a War: Vietnam, the US and the Modern Historical Experience . Para contactos: kolko@counterpunch.org .
Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/06/08/panettas-pacific-vision/

domingo, 10 de junio de 2012

Crisis y guerras van de la mano destruyendo el mundo, el dilema de nuestros días, como lo ha sido antes, es: SOCIALISMO O BARBARIE !

domingo, 10 de junio de 2012


Crisis y guerras van de la mano


Guerras en desarrollo, guerras en preparación activa, guerras en gestación, guerras planificadas, guerras en la fatídica "hoja de ruta" del imperio, y crisis, crisis en Europa, crisis de la eurozona, desbocada crisis en Grecia, Portugal, Irlanda y España, crisis en gestación en Italia, Bélgica, Francia y el Reino Unido, crisis en la ciudadela imperial, en los EEUU, crisis del dólar. CRISIS Y GUERRA VAN DE LA MANO DESTRUYENDO EL MUNDO. En beneficio del 1% que es propietario de todo, hasta de las vidas de los humanos, de su bienestar y felicidad. Ese 1% cuya única filosofía de vida es el acopio, de ganancias, de bienes, de propiedades, de riquezas, sin otro fin que verlas crecer continúamente, y cuya razón de ser es hacerse con esos bienes materiales para después dedicar su existencia a defenderlos. Las más de las veces defenderlos de sus iguales que se los quieren apropiar, y otras veces defenderlos de pueblos que se levantan y dicen basta ya ! y recuperan lo suyo injustamente expropiado mediante el saqueo, la violencia y la opresión. 

He aquí el dilema de la humanidad, extremadamente agudizado en el último período a causa de la crisis del sistema de este 1%, y de las fracasadas guerras de saqueo. No decimos nada nuevo, muchos pensadores, dirigentes populares, técnicos, organizaciones sociales y políticas, han venido alertando sobre esta marcha al abismo. En estas páginas encontrarán brillantes y muy explícitos análisis sobre la actual situación. Desde las Reflexiones de Fidel hasta Krugman, premio Nobel de Economía al que nadie podrá acusar de socialista o subversivo. La situación es dramática y se agudiza cada día. Hoy tenemos la "crónica de una bancarrota anunciada", la del sistema capitalista en España, que se cae a pedazos ante el pánico mundial en las filas del capitalismo.
FMI, BCA y Unión Europea mediante han decidido un "rescate". De la banca ! y que implicará aún mayores penurias para el pueblo español que todavía no puede creer lo que está viendo en materia de desocupación, rebajas de salarios, eliminación parcial o casi total de las prestaciones sociales, derrumbe del sistema educativo, de la salud, de las pensiones, factores todos que se verán extremadamente agravados a consecuencia de la exigencias que van juntas con el "rescate". De pronto aparecen billones y más billones cuando se trata de "rescatar" a los bancos (es decir salvar instituciones dedicadas al saqueo de guante blanco, de la quiebra en la que -de hecho- están), toneladas de dinero que nunca estuvieron y menos se ofrecieron para aliviar la penosa situación de millones de personas. Barbarie. Eso és: barbarie.

Se está derrumbando ante los ojos de billones de personas en todo el mundo un sistema que se había proclamado como el "fin de la historia" y que implantaría el "reino de los mil años", después que las deformaciones burocráticas, hicieron desaparecer a la URSS y al mal llamado "campo socialista". La única respuesta del 1% es "rescatarse" ellos mismos con los bienes públicos, lo que jurídicamente es robo a mano armada. Y para garantizar ese "rescate" masifican la mano armada y vienen sometiendo al mundo a incontables guerras de rapiña, más las que tienen en preparación aprovechándose del pánico generalizado que ellos mismos han creado y en el cual han envuelto a los 1% de los privilegiados en cada país que se alistan con lo que pueden en defensa de sus malhabidas fortunas, y han confundido -también- a millones de personas que en realidad son víctimas pero que terminan votando o apoyando a sus verdugos en un teatro medíatico universal sin parangón. Barbarie !. 

Es el único camino que se les ocurre a los ladrones masivos, a los saqueadores del mundo y sus riquezas, a los criminales de lesa humanidad ya desde hace mucho y que hoy en día usan y preparan las armas que han conseguido gracias al robo de los bienes públicos pertenecientes a los ciudadanos que trabajan. Barbarie !.
En lo nacional vemos el ocultamiento premeditado y alevoso de la realidad. Tanto que habla el Presidente Mujica en la prensa y la TV, tantas audiciones de radio para difundir inútiles consejos sobre buenas costumbres, más parecidos a las prédicas de los curas de pueblo, que a los análisis serios que se necesitan en esta hora. El gobierno y por ende el Frente Amplio han elegido el camino neoliberal y a él se han sumado. Ahora, con este gobierno y antes también con el primer gobierno del "progresismo" que fué el que empezó a recorrer el empedrado camino al infierno que ha marcado el FMI, el BID, la Unión Europea y naturalmente el titiritero mayor: el imperialismo yanqui. Se ha optado por ser una diminuta pieza en el tablero mundial regenteado por los emperadores del reino de los mil años, sometiéndose a sus dictados, dejando de lado la histórica reivindicación de la izquierda de la defensa o la reconquista de la soberanía nacional, alegando el "mundo globalizado", es decir el global y definitivo control imperial de todo el mundo, y abandonando todos los sueños de liberación nacional y continental por la cuál ofrendaron sus vidas centenares de luchadores populares en Uruguay y en el resto del Continente. 

La apuesta era a qué sí, que iba a darse ese reinado milenario del capitalismo neoliberal y depradador, y qué por lo tanto el rol de la izquierda amplificada y diluída en el llamado progresismo, no sería otra que recoger las migajas qué caían del festín de los piratas y conformarse y agradecer, a nombre del "plato de sopa para los pobres". La triste realidad es que además de que no se cumplieron con ni una sola de las promesas y objetivos históricos de la izquierda, nombremos solamente tierra para el que la trabaja de entre una larga lista de incumplidos postulados, tampoco se han solucionado los acuciantes problemas de los pobres,  de los trabajadores, de la juventud. Los sectores desfavorecidos lo siguen siendo con o sin "progresismo" a los que se intenta confudir volcando cifras sobre el desarrollo y lo bien que está la economía, pero la gente que está mal, sin vivienda, sin tierra para trabajar, sin empleos o con trabajos basura, con una educación y un sistema de salud que hace agua por todos los costados, esa gente no logró nada con el "progresismo" qué ha demostrado ser un camino para los conformistas o para los sectores que ya tenían algo, pero se ha verificado como inconducente para solucionar los problemas de los que viven en la miseria. Se podría decir en éste caso también: Barbarie ! 

Solo que este falso camino ha sido gerenciado por la ex-izquierda adscripta a la estrategia neoliberal. Ex-izquierda que ha demostrado su total incapacidad política por haberse creído que presentandose como alumnos eficientes ante los "organismos internacionales" (es decir la Gestapo financiera del imperio) tendrían su aval, y se lograrían acomodar en algún sillón sobrante en los foros internacionales. El imperio y los del 1% USAN a quienes se ofrecen. Ahí si que no tienen problemas con razas y religiones. Ni siquiera con pasados políticos. Si sirven y pueden ser utilizados, bienvenidos sean al club de admiradores de los saqueadores universales. Pero no habrán podido pensar, gente que era de izquierda, que tenían ese sillón adquirido a perpetuidad. Nada más lejos de los planes de la piratería internacional que en su metodología mafiosa no repara en fidelidades, buena conducta y servicios prestados. Usa y tira. Y sino que le pregunten a Zapatero, a Sarkozy, a Berlusconi, a los políticos griegos socialistas o de derecha, al igual que a los "socialistas" portugueses y la lista es increíblemente larga. Increíblemente porque asombra el constatar que gente que ha dedicado toda su vida a "la política" haya caído en las mismas trampas que ellos mismos han montado contra sus rivales.
De tal manera que el "progresismo" va a ser colocado en una opción de hierro, una vez que la crisis vaya tocando costas uruguayas. La ya famosa aseveración de Lacalle "los nubarrones" de la crisis. Se ha proclamado que estabamos blindados. Muchos blindados han sido perforados sin misericordia en las masacres de la crisis europea. Le pueden preguntar a Zapatero, el "socialista" jugado al neoliberalismo que una y otra vez proclamaba el blindaje español, qué ha sucedido con aquellos pronósticos. Estos supuestos blindajes de países tan dependientes como Uruguay (aún más dependiente después de los gobiernos del progresismo) han demostrado ser al decir de Mao: "tigres de papel". Esa es la cruda realidad: desnudez total ante los efectos de la crisis y un pueblo desmovilizado al que no se podrá recurrir ni para una ni para otra cosa. 
Caldo de cultivo - como se ve en Europa - para la implantación de gobiernos de derecha, de ultraderecha y del avance de partidos abiertamente nazi-fascistas. A menos que se piense que ante situaciones mas complejas el FMI o el BID van a "dar una mano". Lo que van a hacer es que se van a llevar todos los dedos y la mano entera si les parece, tal cual lo han hecho en Grecia, Portugal, Irlanda y ahora en España. Y encima el país se quedará con una deuda impagable, una economía destruída y inhumanas condiciones de vida para los más.Es hora de que hablen claro !
Sabido es que la piratería imperial no reconoce banderas, patrias ni otras fidelidades que no sean el lucro, las ganancias y la defensa de sus fortunas. Contra todos, entre ellos mismos, sin contemplación ni remordimientos de conciencia. Son los métodos mafiosos imperiantes en el reino milenario del bandidaje capitalista. Ahí vemos a un idiota como el fascistizante Rajoy ser comido crudo en un desayuno de los capitostes del sistema. Hasta Obama, su ídolo, lo criticó y el FMI martilló el último clavo en el ataúd del delirante y rapaz proyecto de "saneamiento económico" de Rajoy y sus socios falangistas, que tampoco han vacilado en cambiar de bando y dejar de lado fidelidades político-partidarias. Si no fuera porque las consecuencias de todo este brutal entramado mafioso lo pagará el pueblo trabajador, sería para sentarse y disfrutar del ridículo sainete de los partidarios del sistema arrancándose los ojos en esas disputas desesperadas. Barbarie ! porque toda la discusión, las diferencias entre ellos y las alternativas en juego pasan por cuál es la mejor variante para esquilmar al pueblo trabajador y expropiarlo violentamente de lo poco que habían logrado acumular con toda una vida de trabajo. 

El dilema histórico sigue planteado: SOCIALISMO O BARBARIE !. El capitalismo muestra que su única alternativa, no para "salvar al mundo", sino para conservar y acrecentar sus riquezas, frente a la crisis de SU sistema, es que las consecuencias las paguen los otros. En este caso el pueblo trabajador. O también países enteros que "pierden su solidez financiera" de acuerdo a los inapelables juicios de la patrullas de ejecución conocidas como Institutos de valoración crediticia. Y de la mano de esta barbarie que ha llevado ya a millones al hambre,la desocupación, la pérdida de sus viviendas, a la miseria en suma, de la mano de este "economicidio mundial", tenemos los clarines resonando por todos lados convocando a guerras en principio en los cinco continentes, de acuerdo a la estrategia imperial de "guerra total". 

Para los trabajadores y las masas populares en todo el mundo , incluyendo a los de los países imperialistas, NO HAY SOLUCIÓN EN LOS MARCOS DEL SISTEMA CAPITALISTA, solo barbarie les queda como destino. Por todas estas razones es que viene adquiriendo cada vez más actualidad la alternativa para el 99% restante. El 1% ha fracasado en su intento de liderar el mundo para todos. Ha hundido al 99% y solo se han favorecido ellos mismos. Como no tienen ninguna alternativa credíble ante el derrumbe de su fantasioso reinado milenario solo les queda la guerra como alternativa. Que para muchos pueblos es ya una realidad y para otros pende de un hilo. Para el resto ya se está montando el collar de bases militares para la agresión y el saqueo. 

Comenzando por la tarea inmediata cual es la resistencia de masas a los planes depredadores, tal cual lo viene mostrando el pueblo griego, los estudiantes y trabajadores en España, los mineros españoles en estos días, las protestas de masas y huelgas en Portugal, el Reino Unido e Italia, así como la resistencia en los EEUU y la de los estudiantes en Quebéc, y más cerca nuestro, como lo viene ejemplificando la combativa lucha de los estudiantes, profesores y padres chilenos, la resistencia mapuche, la sublevación en Aysén y el norte chileno, la huelga general en Argentina, las marchas por el agua en el Perú y las huelgas y enfrentamientos a la represión que se han dado. Hay resistencia. Quizás parcial y dispersa, pero estos antecedentes ya indican que enormes sectores de masas en muchos países no se han conformado ni conformarán con aceptar pasivamente la barbarie del sistema. Hay y habrán luchas resistentes. De ese proceso irán surgiendo los instrumentos que el pueblo en lucha se dé, en función de forjar sus propia alternativa a la barbarie de las clases dominantes.
Por lo tanto, el 99% debe de forjar su propia alternativa, construir su propio camino. Es la alternativa socialista del dilema. No la de un partido u organización que se autoproclame socialista, sino el SOCIALISMO como concepto para la vida en comunidad de toda la humanidad. Es la concepción del mundo que habla del interés social, del bien social, de la felicidad de todos. El que hayan habido proyectos que se desarrollaron a nombre del socialismo y que fracasaron demuestra solamente que la concepción socialista no es un asunto partidario o de aparatos en el poder, es una filosofía que deberá ser propiedad del 99%, no de un fragmento o sector de ese 99%. En consecuencia el transitar hacia una sociedad socialista implica LA PARTICIPACIÓN SOCIAL de todos, del 99%, en el proyecto. No es posible ni aproximarse siquiera al inicio del camino al socialismo si algunos se han apropiado de la rúbrica, digamos así. Socialismo es participación social, de todos, colectiva, gobierno de todos, en el interés de todos. Para eso es necesario, hoy más que nunca, el ir construyendo el poder popular, participativo, desde abajo, transversal y territorialmente basado. Urge. Porque la otra alternativa del dilema se acerca con amenazadora prontitud. Para enfrentar a la barbarie hay que emprender el camino al socialismo, comenzando con la construcción, ya hoy, de los embriones alternativos del nuevo mundo: el poder popular.
Para todo esto se necesitan mujeres y hombres del pueblo que entre sus iguales vayan predicando con el ejemplo. Como siempre ha sido. Y para eso se necesita la UTOPÍA como el ingrediente motivador sustancial, en todo el pueblo. Es la razón por la cual hemos puesto como encabezamiento a todos estos materiales sobre las consecuencias de la barbarie capitalista, el artículo "Pérdida y recuperación de la utopía" de Fernando Lizárraga presentado por Atilio Boron bajo el convocante título: "Engels: la utopía como fuerza de cambio", y para invitar a la reflxión y el debate serio y profundo terminamos estos comentarios con los conceptos finales vertidos por Lizárraga:

"Engels y Marx acometieron oportunamente la tarea de situar al socialismo “en el terreno de la realidad”; formularon una teoría indispensable para la crítica y la transformación social; recorrieron el trabajoso camino desde la utopía hasta la ciencia. Su legado vale tanto por las respuestas que hallaron cuanto por los interrogantes que dejaron para las generaciones futuras. Hoy, ante un panorama en el cual no se distinguen con claridad los actores que efectuarán la esperada ruptura revolucionaria, la imaginación utópica vuelve a reclamar su lugar, “nos obliga precisamente a concentrarnos en la ruptura misma” y nos exige “una meditación sobre lo imposible, sobre lo irrealizable por derecho propio” (Jameson, 2005). Un programa radical que busque construir una sociedad alternativa, desde sus principios y valores hasta sus modos institucionales, deberá explorar sin temor ni descanso el horizonte de la utopía."
Colectivo del Blog Noticias Uruguayas

jueves, 7 de junio de 2012

Uruguay: Proclama de la marcha contra Aratirí



Uruguay: NO A ARATIRÍ, NO A LA MINA
"!la tierra no se vende, la tierra se defiende"
 
 Al grito de "!la tierra no se vende, la tierra se defiende!" marchamos hoy por la tarde contra la megaminera Aratiri nuevamente, rompiendo con el silencio en torno al tema y volviendo a ponerlo en la calle una vez más

Proclama leída al final de la marcha, en las puertas de la Dinama:

 
porque si hacemos silencio somos cómplices,
hemos decidido defenderla rompiendo el silencio.
Somos parte de una misma lucha, una misma resistencia que se yergue en todo el mundo.
Hermanos nuestros son los que en cualquier lugar están siendo presos, perseguidos y asesinados. También desplazados como se da hoy en Bella Unión con Ney Tedhy, expulsado ya hace más de un año de la tierra que trabajaba y habitaba. Como dicen los compañeros de UTAA: la tierra es para quien la trabaja y vive en ella.
Nos cercan las forestales, nos explotan los patrones, nos contaminan con los transgénicos y sus fumigaciones, nos envenenan el agua, nos contaminan el aire y nos quieren convencer de consumir cosas que no necesitamos.
Pero van a caer.
Repetimos, la tierra no se está muriendo, la están matando. Los responsables tienen nombre y sabemos a qué intereses responden.
Queremos un mundo sano, libre y sin relaciones mediatizadas, lo estamos construyendo y no pedimos permiso. Dando a la tierra parte de lo que nos entrega, atacando a lo que nos ataca.
El capital nos invade con sus megaproyectos, nosotros le oponemos a eso un mundo heterogéneo que defiende la vida en libertad.
Somos firmes, Aratiri y cualquier otro megaproyecto megaminero es contaminación, destrucción y muerte.
¡La tierra no se vende, la tierra se defiende!

Publicado por en Otro Uruguay es Posible



Marcha contra la megaminería 5-6-2012

VEA EL VIDEO:
http://youtu.be/-5ao_B1dzm8


“La sangre joven hierve..."

“La sangre joven hierve en la defensa de la vieja y eterna amiga del pueblo trabajador: la tierra, una tierra que seguirá siendo también joven y fértil, si la defiende y la protege el pueblo trabajador del mundo entero”.
La versión de la cultura del poder burgués pro imperialista sobre cómo funcionan las cosas en un mundo caracterizado por la arbitrariedad de lo puramente irracional y lo mezquinamente lucrativo, ha escondido prolongadamente el rasgo vital y fundamental que explica y posibilita todos los demás aspectos funcionales en cualquier sociedad humana pasada, presente o futura.
Ha ocultado o disfrazado lo esencial:
La relación entre la tierra y todo lo producido en ella. La cadena de relaciones sociales de dominación fundadas en la apropiación de un bien social no mercantilizable como sin duda lo es la tierra. La relación indisoluble entre el ser humano y la tierra como su hábitat natural “irrenunciable” y su fuente insustituible de vida.
Nada de lo humano, es ajeno a la tierra.
Nada, sin ella, podría existir.
No hay ni alimentos ni manufacturas necesarias o suntuarias, que no procedan en definitiva de las entrañas del planeta sacrificadamente trabajadas por mujeres y hombres que apenas sobreviven, mientras los chupasangre solamente producen haraganería y miseria generalizada.
Nada ni nadie, ya, puede seguir creyendo en la fantasía de la prosperidad de unos pocos adueñados de ella y la miseria de la inmensa mayoría de la humanidad, despojada de ella violentamente.
Luego de centurias de oscurantismo cultural y ninguneo de lo realmente importante, son hoy las mismas “necesidades” expansivas impuestas por la irracionalidad extrema del sistema de los monopolios imperialistas, las que “ponen las cosas en su sitio”, muy a pesar de la insistencia de los “ideólogos” de cultura de la mentira en querer mantenernos en la plena ignorancia popular.
Es el mismo anacronismo del “súperindustrialismo” y el “súperconsumismo” con sus catastróficas consecuencias, el que nos abre los ojos y permite percibir a simple vista dónde está el carozo de la fruta y cómo debemos pararnos para detener lo que no es exagerado llamar proceso de destrucción del planeta a manos de una pandilla de energúmenas y energúmenos que se han creído sus “dueños” y “dueños” y “administradores” de la misma vida humana.
Son las incursiones devastadoras por el estilo de Botnia, Upm, Montes del Plata, Aratirí y muchas otras que vienen fraguándose en silencio y a espaldas del pueblo, las que vienen a abrirnos los ojos en un Uruguay que se quiere presentar a los monopolios saqueadores como el “paraíso terrenal”, “la tierra prometida”, “el súmun de la seguridad empresarial”, luego de que estas mismas multinacionales han dejado a los territorios de Europa y el norte americano completamente desprovistos de suelo fértil, de materias primas, sin agua y sin posibilidades cercanas de restablecimiento de atributos naturales devastados irresponsablemente durante décadas y décadas de un falso “desarrollismo” industrializante, que es, en realidad, un auténtico “desarrollismo” de miserables grupúsculos de holgazanes que ni idea tienen de qué significa trabajar sobre la tierra de sol a sol y desde la niñez hasta la muerte, para el bienestar repugnante de otros.
Anoche, martes 5 de junio de 2012, por un par de horas, una nueva y buyanguera marcha callejera repleta de juventud y de ideas claras claramente expresadas en las consignas “La tierra no se vende; la tierra se defiende” y “Tierra para quien la trabaja. Tierra para vivir”, irrumpió en el Centro de Montevideo exigiendo el cese de toda acción política oficial de respaldo a la invasión de capitales multinacionales que signifique más apropiación indebida de nuestro suelo y el uso depredatorio y criminal de él.
Desde la Universidad de la República, por la Avda. 18 de Julio, hasta la “Dirección Nacional del Medio Ambiente” (DINAMA), en la Avda. Del Libertador, un número muy importante de esa juventud a la que la industria mediática pretende pintarnos como “demonio” de la inseguridad ciudadana y otras yerbas fascistoides, copó literalmente el asfalto céntrico de Montevideo y puso al corriente de todo el mundo cuál es el principal peligro hoy para la “Banda Oriental” proyectada como nuevo reservorio imperial-colonizador del sistema.
Por supuesto que, a pesar del intenso frío y la prolongada caminata, hubo también veteranas y veteranos firmemente consustanciados con la sentida reivindicación juvenil, y por supuesto que se equivocarán feamente los gobernantes que crean que podrán hacer oídos sordos a esta nueva expresión popular de enérgico y sostenido rechazo a la “aratirización” vendepatria del país.
Anoche, en definitiva, el mensaje no pudo ser más claro:
“La sangre joven hierve en la defensa de la vieja y eterna amiga del pueblo trabajador: la tierra, una tierra que seguirá siendo también joven y fértil, si la defiende y la protege el pueblo trabajador del mundo entero”.
Gabriel –Saracho- Carbajales, 6 de junio de 2012.

A varios frentes

En el Día Mundial del Medio Ambiente, rechazo a la economía verde y a la megaminería.
Varias organizaciones se congregaron ayer de tarde en la plaza Cagancha de Montevideo. Reivindicaron el cuidado del ambiente y reclamaron el derecho de las comunidades a participar en las decisiones que involucran las actuales y futuras generaciones.
La invitación anunciaba una “Muestra de voces locales”, de experiencias en pro de “un desarrollo que respete y conserve nuestro patrimonio natural”. Los convocantes fueron el Movimiento por un Uruguay Sustentable y Voces de la Sociedad Civil rumbo a Río+20, grupo que nuclea a organizaciones que desde hace varios meses trabajan para llevar una posición a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, que tendrá lugar en Río de Janeiro, Brasil, del 20 al 22 de junio, 20 años después de la Cumbre para la Tierra, celebrada también en la ciudad carioca.
Los convocantes difundieron el posicionamiento de la sociedad civil de cara a la conferencia. Sostienen que es necesario “pensar un modelo de desarrollo alternativo sustentable, equitativo y solidario con las generaciones futuras”, basado en la justicia social y en la protección de los derechos humanos. Plantean que es “imprescindible” el fortalecimiento de la economía solidaria y de consumo responsable, y rechazan la propuesta de economía verde de Naciones Unidas: “Lejos de ser una alternativa, constituye una reconquista a través de la economía ortodoxa, dando continuidad y validez al sistema económico actual, que somete a la humanidad a la pobreza y agota los bienes comunes naturales”.

Varieté

Las organizaciones expusieron afiches, folletos y fotos sobre las mesas que instalaron, y un puñado de integrantes en torno a cada una de ellas ampliaba la información a los transeúntes que se acercaban. De lejos, los más llamativos eran los miembros del grupo Chonik, que en lengua charrúa significa “somos la gente”, conformado en 1998 para la “investigación, recreación y divulgación” de la cultura indígena. Llevaban plumas prendidas de vinchas, ropas típicas, lanzas e instrumentos musicales. Paula Surí Hernández, una de las integrantes, dijo a la diaria que estaban allí convocados por el medio ambiente y para ir hacia Río+20, aunque aclaró que “en realidad los pueblos originarios no tenemos que manifestar lo del medio ambiente porque ya lo tenemos incorporado”. “En la cultura indígena vivimos con la tierra, sabemos cuidarla porque es un legado ancestral”, sostuvo, y agregó que a diario ponen cuidado en su conservación.
También había representantes de la Unión de Vecinos de La Paloma, que se oponen al proyecto autorizado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas para que la empresa Botnia extraiga, por el puerto de la localidad, 250.000 toneladas anuales de madera. Asimismo, participó el grupo Guayubira, que defiende el monte indígena y se opone a plantaciones forestales en gran escala.

Mina de controversias

Buena parte de los participantes pertenecían al Movimiento por un Uruguay Sustentable. “Existen grandes diferencias entre el folleto difundido a la sociedad y el Estudio de Impacto Ambiental que la empresa presentó a la Dirección Nacional de Medio Ambiente [Dinama]”, decía en uno de los folletos que repartían. Por ejemplo, indica que Zamin Ferrous difunde que los yacimientos de hierro alcanzan los 2.500 millones de toneladas y que la explotación durará entre 20 y 30 años; en cambio, el movimiento afirma que en la propuesta que entregó a la Dinama “la empresa dice que el yacimiento es de 764 millones de toneladas y que el tiempo de extracción del mismo será de unos 12 años”.
El documento polemiza acerca del tamaño del área que será afectada y del consumo de energía, y afirma que la empresa no difunde, como detalla en el estudio de impacto ambiental entregado a la Dinama, que en la extracción utilizará 200.000 litros de combustible por día, 43.000 toneladas anuales de nitrato de amonio y poliacrilamida, que es una sustancia usada para la floculación que “puede originar cáncer, lesiones genéticas y del aparato reproductor”, aclaran. El listado incluye también versiones contrarias sobre el mineroducto, el uso de los recursos hídricos y generación de fuentes laborales, entre otros.
la diaria dialogó con Cristina Ramírez, una productora que vive entre Cerro Chato y Valentines, al noreste del departamento de Florida, y que integra el grupo de productores que se resiste al proyecto. Sobre el plan minero de Aratirí del grupo Zamin Ferrous dijo: “Siguen pidiendo campos, siguen cayendo cedulones, seguimos recurriendo ante Dinamige [Dirección Nacional de Minería y Geología] para que no entren cuando nos traen los pedidos”, sintetizó. Según la entrevistada, son más de 300 los productores que han presentado recursos para no autorizar los trabajos de prospección de Aratirí en sus campos.
Ramírez y su familia se dedican a la cría de ganado en un campo de 600 hectáreas. Señaló que además del pedido de prospección de Aratirí, otra empresa solicitó buscar oro en la zona, a lo que también se opusieron. “Tenemos que ser muy exigentes, yo no digo que no se explote y que no se saque la riqueza si es que está ahí. Lo importante es la forma como se haga, que sean cuidadosos”.
La Diaria

lunes, 4 de junio de 2012

Cuba, único país de América Latina sin problemas de drogas

Información para nabos (6), y eso que "Cuba está en la ruina" (Mujica) Vea las otras 5 en: http://noticiasuruguayas.blogspot.com/


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La Habana, Cuba. Pese a su posición geográfica y a las complejidades del fenómeno del narcotráfico, la voluntad política de sus autoridades y la participación popular convierten a Cuba en un país que no es productor, tránsito, almacén ni gran consumidor de drogas.
Se trata de una isla larga y estrecha, de 123 mil kilómetros cuadrados de mar territorial y 5 mil 746 kilómetros de línea costera, ubicada en una región donde por la vía marítima mes tras mes transitan decenas de toneladas de cocaína y mariguana.
Además, está enclavada en el Golfo de México, al Norte de los productores de narcóticos y al Sur de Estados Unidos, por mucho el principal destino de sustancias ilícitas a nivel mundial.
No son ésas las únicas amenazas en un mundo en el cual, según el más reciente informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (entidad de la Organización de las Naciones Unidas), aproximadamente 210 millones de personas entre los 15 y 64 años de edad consumieron drogas en 2011, lo que representa alrededor del 5 por ciento de la población adulta en el mundo.
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También constituyen un reto los cada vez más difíciles de detectar métodos de ocultar drogas, que van desde el empleo de submarinos hasta la cocaína líquida o coloreada de negro, introducida en cavidades del cuerpo o la integrada a objetos para burlar los controles de las fuerzas de seguridad.
Para el secretario de la Comisión Nacional Antidrogas del Ministerio de Justicia, Israel Ybarra, varios son los pilares que han permitido en tan complejo escenario mantener alejado el flagelo del territorio cubano.
Desde Sierra Maestra –donde soldados rebeldes perfilaron el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959–, fue claro el compromiso de enfrentar el narcotráfico, a lo que se ha sumado, en las últimas décadas, el apoyo de la ciudadanía y la consolidación de un sistema integral, enfocado en la prevención y la lucha frontal, explica Ybarra.
También destacó, en declaraciones a la televisión local, el rol de la Comisión Nacional Antidrogas, órgano creado en 1989 con el objetivo de coordinar políticas, y que tiene entre sus integrantes a los ministerios de Justicia, del Interior, Relaciones Exteriores, Salud y Educación, así como a la Aduana General de la República y la Fiscalía, además del apoyo de organizaciones civiles.
De acuerdo con el funcionario, otra fortaleza de la isla es su inserción en mecanismos multilaterales para combatir el flagelo.
Cuba es parte de las tres principales convenciones establecidas en el mundo en materia antinarcóticos (datan de 1961, 1971 y 1988), y ha suscrito en el nivel gubernamental 36 convenios con países de cuatro continentes.
Ybarra menciona acuerdos y memorandos de entendimiento con Argentina, Bahamas, Brasil, Cabo Verde, Canadá, Chile, Chipre, Ecuador, España, Italia, Jamaica, Laos, México, Mongolia, Reino Unido, República Dominicana, Tanzania, Turquía y Venezuela. Añade que “estamos en trámites para materializar otros ocho instrumentos”.
Todos esos pasos –expone– han merecido el reconocimiento internacional y la propuesta de considerar a Cuba como una referencia regional en sus prácticas de combate al narcotráfico.
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Los números y las tendencias

De acuerdo con el jefe de Enfrentamiento Antidrogas del Ministerio del Interior, el coronel Domingo Ibáñez Álvarez, el principal peligro para Cuba viene de su posición geográfica y de las corrientes marinas, las cuales atraen hacia sus costas los recalos (paquetes con cocaína y mariguana).
Los narcotraficantes bombardean desde aeronaves o lanzan desde buques madre estupefacientes hacia las aguas del Caribe, con el objetivo de que lanchas rápidas, yates o pesqueros los recojan y lleven a su destino. A partir de esa situación, una gran cantidad de droga corresponde a recalos recuperados por la acción combinada de tropas guardafronteras y de la población organizada en los llamados destacamentos mirando al mar.
En 2011, Cuba interceptó 9.1 toneladas de sustancias ilícitas, la más grande cantidad en la última década, mientras que en los primeros meses de 2012, los decomisos rondan los 500 kilogramos, explicó Ibáñez a la televisión local. Informó que el año pasado se produjeron 399 recalos y este año casi 40.
Personas de varias edades participan junto a los guardafronteras en la detección de paquetes traídos por las corrientes, acciones encaminadas a impedir la entrada de narcóticos a territorio nacional.
La efectividad de ese mecanismo provoca desabastecimiento en el de por sí poco significativo mercado interno de sustancias ilegales, en el que también constituyen fuentes de suministro la mariguana sembrada por algunos particulares y la droga que ingresa por el canal aéreo.
A propósito de la situación interna, Ibáñez destaca la efectividad de la Operación Coraza Popular, en la cual –como su nombre lo indica– coordinan esfuerzos desde hace varios años en barrios y ciudades, cuerpos de seguridad y los ciudadanos, quienes –enfatiza– poseen una cultura generalizada de rechazo al tráfico y al consumo. Claros indicadores del panorama actual en la isla, en cuanto al consumo interno, son la ocupación de apenas 70 kilogramos de drogas, entre 2011 y 2012, y la existencia de altos precios, señal inequívoca de desabastecimiento.
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Respecto a la vía aérea, el coronel del Ministerio del Interior divulgó la neutralización de 22 operaciones, en 2011, con 27 detenidos y 31.5 kilogramos de narcóticos decomisados, mientras que en 2012 han sido frustradas 13 acciones, con 26 detenidos y 9 kilogramos interceptados.
En la protección de las fronteras aéreas de Cuba juega un importante papel la Aduana General de la República, órgano dotado de modernas tecnologías de detección.
A diferencia de otros países, donde el objetivo fundamental es la recaudación fiscal, la Aduana prioriza el enfrentamiento a actividades ilícitas como el narcotráfico, subraya el teniente coronel William Pérez, vicejefe de la institución.
De acuerdo con el funcionario, entre las actuales tendencias del fenómeno en aeropuertos de la isla sobresalen el incremento de los casos destinados al mercado interno y los intentos de introducir estupefacientes desde Estados Unidos.
Ese panorama responde a la poca disponibilidad de drogas en el país, porque en el pasado la mayoría de las operaciones fracasadas tenían que ver con el objetivo de utilizar a Cuba como tránsito hacia los grandes consumidores (Estados Unidos y Europa).
Pérez explica que en los últimos años ha sido creciente la complejidad del modus operandi y las rutas utilizadas por los delincuentes para tratar de burlar los controles.
Explica que “hemos interceptado varios casos de cocaína líquida, droga ingestada u oculta en artículos que vienen en el equipaje de los viajeros”.
A partir de esa situación, la Aduana –indicó en un programa televisivo– emplea en los cruces de frontera modernas técnicas, como la radiológica y el ionscan (equipo capaz de detectar rastros de sustancias en el orden de los nanogramos y picogramos).
De acuerdo con el vicejefe de la Aduana, también destacan por su efectividad las unidades cinófilas, integradas por guías y perros entrenados para detectar cocaína, mariguana y heroína en buques, aeronaves, cargas, personas y equipajes.
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Estados Unidos, Cuba y la politización de la lucha antidrogas

Desde mediados de la década de 1980, y por decisión del entonces presidente Ronald Reagan, el narcotráfico representa para Estados Unidos un tema de seguridad nacional.
Posiciones unilaterales como la certificación antidrogas, informes que evalúan al resto de las naciones con la óptica de Washington y sanciones a países con políticas diferentes a las de la Casa Blanca, marcan la actuación de sucesivas administraciones estadunidenses.
En el caso de Cuba, Estados Unidos no ha aceptado la firma de un instrumento bilateral para coordinar acciones en la lucha contra el narcotráfico, denuncia el secretario de la Comisión Nacional de Drogas, Israel Ybarra.
Según el funcionario del Ministerio de Justicia en 2001, Cuba presentó un proyecto de acuerdo, reiterado después en varias oportunidades, que el gobierno estadunidense desconoce hasta el momento, aunque recientemente el Departamento de Estado aseguró que lo estaba estudiando.
La cooperación actual es caso a caso, a través de un oficial de enlace del Servicio de Guardacostas radicado en la Oficina de Intereses, pero debería ser más amplia, sobre todo en beneficio de Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo.
Por décadas la orientación política de los gobiernos ha influido en las relaciones de Washington con la comunidad internacional en materia antinarcóticos.
Naciones enroladas en procesos revolucionarios caracterizados por la defensa de su soberanía y autodeterminación han sido acusadas desde la Casa Blanca de una supuesta tolerancia y hasta complicidad con el trasiego de estupefacientes.
Para muchos, Estados Unidos carece de moral para juzgar a otros en una cuestión tan delicada.
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Los más altos índices a nivel mundial en consumo de drogas, muertes por sobredosis, producción de mariguana genéticamente modificada y participación de su sistema financiero en el blanqueo de capitales, sugieren que la nación estadunidense debería ante todo mirar hacia adentro.
Contra Cuba no han faltado las mentiras y acusaciones, aunque en su más reciente informe sobre el narcotráfico, el Departamento de Estado reconoce los esfuerzos y resultados de la isla caribeña.
Washington admite que el gobierno de La Habana no estimula ni facilita la producción ilícita o la distribución de drogas, y aplica severas sanciones a los narcotraficantes.
Además, señala la inexistencia en Cuba de grandes cultivos ilegales y de un mercado de consumo, todo lo cual “evita que el narcotráfico tenga un impacto significativo en la isla”.
En el informe, Estados Unidos también reconoce la propuesta cubana de firmar un acuerdo bilateral antidrogas y lo provechoso de una mayor cooperación regional.