miércoles, 15 de octubre de 2014

Dardo Arigón “LA DEUDA NO SE CONTRAJO EN BENEFICIO DE LA POBLACIÓN, POR TANTO LA POBLACIÓN






 NO DEBE PAGAR NI SIQUIERA LOS INTERESES DE ESTA DEUDA”
La columna del contador Dardo Arigón en ‘Mañanas de Radio’, sábado 27 de septiembre de 2014



“Esto no es una deuda pública contraída en beneficio de la población, no es una deuda pública legítima porque la población no se beneficia con esta deuda. Es una deuda pública ilegítima. Con esto queremos decir que como no se contrajo en beneficio de la población, la población no debe pagar esta deuda. La población no debe pagar ni siquiera los intereses de esta deuda y este es uno de los aspectos fundamentales que tiene que tener la población en este momento que va a decidir que hacer en estas elecciones y es considerar si la deuda pública se contrajo en estos 10 años no fue para beneficio de ella por qué tiene que pagarla. Ese es un tema del que no se habla y todos dan por sentado que esta deuda la tiene que pagar la población y no es así”, afirmó el contador Dardo Arigón en su columna quincenal en CX36 que transcribimos a continuación y que Usted puede volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/cr-dardo-arigon-27-setiembre-audios-mp3_rf_3552145_1.html



María de los Ángeles Balparda: Estamos recibiendo al contador Dardo Arigón con muchos temas, en este encuentro muy esperado por la audiencia. Empezamos por uno que está continuamente en los medios, todos los gobernantes hablan del “viento de cola” hasta Enrique Iglesias el otro día con Tabaré Vázquez hablando de esto.
Buenos días, bienvenido Arigón.

Dardo Arigón: Muy buenos días, un gusto de estar con ustedes nuevamente.
Y sí, este es uno de los temas que está sobre el tapete, la economía mundial ha mejorado notoriamente en estos últimos 10 años y en el mundo hay mayor cantidad de capitales, hay mayor liquidez, los precios de las materias primas, de los alimentos han mejorado notoriamente y Uruguay se ha beneficiado de esta mejoría. A eso le llaman “viento de cola”, a que la situación económica mundial mejoró y Uruguay recibe parte de ese beneficio mejorando la economía nacional.
Ahora, complementariamente con esto se manifiesta que el “viento de cola” no entra a Uruguay espontáneamente sino que hay políticas que facilitan que este “viento de cola” mejore la economía nacional y es así que los economistas dicen que si bien en Uruguay hay crecimiento en este momento, en Argentina hay recesión y Brasil está en un término muy cercano a la recesión. O sea que los economistas manifiestan que la economía de Uruguay es una excepción, que es una economía sólida, porque en estas circunstancias mantiene el crecimiento.
Pero lo que hay que aclarar es que es cierto, estos beneficios mundiales se manifiestan en Uruguay por las políticas que ha desplegado el gobierno en estos últimos 10 años y hay que especificar cuáles son esas políticas. Esas políticas son las de exoneraciones tributarias y las de distintos tipos de subsidios a las empresas transnacionales que se instalan en el país, esto hace que las empresas se instalen en Uruguay y no en Brasil o en Argentina en lo que es un desarrollo de la economía. Vemos que las políticas que facilitan el ingreso de estos capitales con las exoneraciones impositivas hacen que si bien hay inversiones, el gobierno no recauda porque esas empresas están exoneradas de impuestos. Por el contrario el gobierno las subsidia con el uso de las infraestructuras instaladas en Uruguay y ellos no pagan, o sea que este es el trasfondo del “viento de cola”.



MAB: Podemos ir pasando a otro tema que también en estos días se menciona mucho, y es que la economía uruguaya es sólida, que sigue creciendo, mientras en el mundo todos son problemas y en todos los países de la región. ¿Cuán sólida es?

DA: Justamente, el hecho de que Uruguay se esté beneficiando con este “viento de cola” ha hecho que la economía uruguaya crezca, inclusive que crezca hoy frente a la recesión que hay hoy en Argentina y en Brasil, ellos consideran una economía sólida porque crece, sin considerar la contrapartida que es que no cobran impuestos a las empresas que están produciendo ese crecimiento económico.
Otro aspecto que consideran para determinar que la economía está sólida es que Uruguay mantiene reservas internacionales netas importantes que llegan a unos 8 mil millones de dólares, pero la contrapartida de esa reserva es pública, o sea que esas reservas no son propias y hay que aclarar que son reservas que se deben y por las cuales se están pagando intereses.
Estos son los dos capítulos principales que se consideran para establecer que la economía uruguaya está sólida.



MAB: ¿Cuándo se debe decir que una economía está sólida? ¿Qué elementos tiene que haber para poder afirmar que una economía está sólida?

DA: Los dos elementos hay que considerarlos pero también hay que considerar otros elementos como es el déficit fiscal.
Uruguay mantiene un déficit fiscal creciente importante que se está financiando con deuda pública y que hemos visto en estos últimos meses que no se estudian las causas de este déficit fiscal y no hay soluciones de fondo para ese déficit fiscal. Entonces eso es un problema de riesgo, se dice que haciendo un ajuste fiscal pequeño se puede mejorar el déficit, se puede aumentar la recaudación, pero el tema es resolver el déficit fiscal, ir a la causa. La causa ya sabemos -como vimos en la audición anterior- que no es el excesivo gasto superfluo o innecesario que esté realizando el gobierno, como por ejemplo los gastos en publicidad o los gastos en representaciones al exterior, sino que fundamentalmente la causa son las exoneraciones impositivas que le realiza a las empresas transnacionales y de eso no se habla. Hemos visto en esta campaña política como los partidos que tienen representación parlamentaria eluden el tema de las transnacionales en Uruguay y la exoneración de impuesto a las transnacionales.
Y por otro lado, otra situación que está debilitando al Uruguay, es el atraso cambiario que tiene. Este atraso cambiario está destruyendo la pequeña y mediana industria nacional que no puede competir con los productos importados y que no puede competir en el exterior con lo que está exportando.



MAB: Ahora sigue subiendo el precio del dólar y dicen que es porque el dólar se está fortaleciendo ¿Es así?

DA: Bueno sí, justamente uno de los problemas que tiene Uruguay que generó el gobierno uruguayo en estos 10 años es el problema del atraso cambiario. En este momento el gobierno está resolviendo el problema del atraso cambiario que consiste en que el dólar se devalúa menos que la inflación dentro del país, acá hubo años donde la inflación fue del 9% y el dólar en vez de aumentar bajó de precio, eso genera atraso cambiario.
En este momento el gobierno está tratando de recuperar y dice que es necesario que el dólar aumente. La justificación que da el gobierno de por qué aumenta el dólar es que el dólar se está fortaleciendo en todo el mundo y dice que es porque Estados Unidos está emitiendo menos dólares. En realidad es una argumentación que no es correcta porque Estados Unidos estuvo emitiendo mucho en los últimos meses y estuvo emitiendo mensualmente 85 mil millones de dólares, 75 mil millones de dólares y esa emisión que era mucha no generó internamente dentro de Estados Unidos una devaluación de la moneda. No generó inflación dentro de Estados Unidos porque la Reserva Federal emitió dólares que le entregó a los bancos privados y los bancos privados no lo pudieron prestar dentro del país, o sea que la población no tomó créditos dentro del país porque no se quiere endeudar con la crisis que tuvo de alrededor de un 3%. Y esos dólares fueron al exterior, si la emisión de dólares no afecta al dólar dentro de Estados Unidos, menos pudo afectar en la etapa anterior que el dólar tuviera un atraso cambiario en Uruguay.



MAB: Claro. ¿Y cuánto está emitiendo ahora Estados Unidos, estaba en 75, 80 y ahora?

DA: Ahora ha reducido la emisión. Por eso dicen que el dólar se fortaleció, a 25 mil millones al mes.
Entonces dicen que como emite menos el dólar se fortalece, eso puede ocurrir en el exterior, en el mundo, pero no dentro de Uruguay. Porque dentro de la economía uruguaya el dólar lo maneja el gobierno específicamente -ya sea dejando entrar dólares o sea emitiendo moneda nacional- cuando el dólar se fortaleció fue porque el gobierno dejó entrar dólares al país, si no hubiera dejado entrar dólares lo hubiera mantenido a un precio mayor, hoy lo que está ocurriendo es que el gobierno está devaluando la moneda porque sino la moneda uruguaya no puede competir con Argentina y con Brasil. No puede exportar a Brasil y a Argentina, pero esta es la resolución que ha tomado el gobierno en esto le echa las culpas a la situación internacional y no se hace cargo del atraso cambiario ni de la devaluación en este momento.



MAB: Claro. Hay otros temas que tenías previstos allí, del déficit fiscal ya hablamos.

DA: Sí, porque conjuntamente con esto vemos que la deuda pública ha aumentado de manera importante en estos últimos 10 años, ha pasado del año 2004 en que la deuda pública bruta era de 14 millones de dólares a diciembre del 2013 que pasó a 33 mil millones de dólares. Aumenta casi 20 mil millones de dólares en pleno crecimiento económico.
Esto es un hecho insólito en la economía de Uruguay, que la deuda pública crezca de esta manera con crecimiento económico, entonces eso nos lleva a preguntarnos en qué se utilizó la deuda pública. Y vimos que la deuda pública se utilizó para cubrir el déficit fiscal de todos estos años.
O sea que el gobierno tiene déficit porque está gastando mas de lo que recibe y como precisa más dinero, puede obtener ese dinero emitiendo dinero pero no lo hace porque eso es inflacionario; o puede resolver el gasto y la mayor cantidad de dinero que precisa pidiendo préstamos. Esto fue lo que hizo. Pidió préstamos, también se utilizó la deuda pública para generar reservas y las reservas que tiene el Banco Central ahora se deben.
Así que parte del endeudamiento es para generar reservas por si el país tiene alguna crisis y le puede hacer frente con esas reservas.
Esa es una de las razones por las cuales considera que la economía está fuerte, porque el Banco Central tiene reservas con las cuales hacer frente a las crisis, pero esas reservas tienen un costo, como son deuda hay que pagar intereses por esas reservas, no se justifica esa cantidad de reserva que tiene Uruguay, 8 mil millones de dólares, cuando el gobierno dice que no va haber crisis, cuando la mayoría de los economistas oficiales y de la oposición dicen que Uruguay tiene una economía sólida, si tiene una economía sólida no necesita reservas, o por lo menos en ese monto de 8 mil millones de dólares y no tiene por qué estar pagando intereses por esas reservas.
Por otro lado Uruguay se ha endeudado en unidades indexadas y las unidades indexadas varían de precio con el IPC, cuanto mayor es el IPC la unidad indexada aumenta.
De acuerdo a esa variación del IPC que es aproximadamente un 9% por año, una parte de ese endeudamiento fue a cubrir también esa variación de precio de las unidades indexadas, que como vemos el endeudamiento en Uruguay ha sido no para producir, no para mejorar la economía sino para resolver un problema administrativo que tuvo el gobierno que tuvo más gastos que ingresos, un problema con el que se intenta fortalecer la economía que es generando reservas del cual la población no se beneficia y la actualización de las unidades indexadas. O sea que como la deuda se utilizó para esto no es una deuda pública contraída en beneficio de la población, no es una deuda pública legítima porque la población no se beneficia con esta deuda, es una deuda pública ilegítima.
Con esto queremos decir que como no se contrajo en beneficio de la población, la población no debe pagar esta deuda. La población no debe pagar ni siquiera los intereses de esta deuda y este es uno de los aspectos fundamentales que tiene que tener la población en este momento que va a decidir que hacer en estas elecciones y es considerar si la deuda pública se contrajo en estos 10 años no fue para beneficio de ella por qué tiene que pagarla. Ese es un tema del que no se habla y todos dan por sentado que esta deuda la tiene que pagar la población y no es así.



MAB: Porque se usaron para cosas que no beneficiaron a la población, al país.

DA: Porque la población no ha sido beneficiada.
Y esto resulta muy evidente en el caso del déficit fiscal que se contrajo no solo por los gastos innecesarios, se contrajo principalmente por las exoneraciones tributarias y los subsidios a las empresas transnacionales, la deuda pública en realidad se utilizó para subsidiar a estas empresas que no están pagando impuestos, con más razón todavía la población no tiene que pagar este endeudamiento.
Esto no se está planteando en ninguna de las exposiciones que hemos escuchado sobre economía y por lo tanto no se está llegando al fondo del problema económico del Uruguay, que a pesar de que se dice que está lejano a una crisis no es así, porque si no se plantea claramente como resolver el déficit fiscal en el corto plazo con un déficit fiscal creciente, porque en el 2014 el déficit fiscal va hacer mayor que en el 2013 y eso ya se está previendo por todos los economistas, si no se puede resolver este déficit fiscal hay que resolverlo con endeudamiento o hay que resolverlo con un ajuste fiscal. Lo que implica devaluación de la moneda e implica reducción de trabajo de los trabajadores, con esto el gobierno resuelve el problema de déficit fiscal, con la reducción de salarios y pasividades, entonces este va hacer el camino que va a tomar el próximo gobierno porque no están proponiendo soluciones al déficit fiscal.
Hemos escuchado en estos últimos días que el presidente de Francia va a hacer un recorte en el presupuesto de 50 mil millones de dólares.
Es un ajuste fiscal que está haciendo el gobierno de Francia, que lo hace como recorte de presupuesto directo porque no puede devaluar la moneda porque ellos tienen como moneda el euro y el euro es una moneda común no la puede devaluar un país por propia decisión.
En cambio en Uruguay el recorte fiscal, el recorte de presupuesto lo van a hacer a través de una devaluación de la moneda que es una rebaja de todo tipo de remuneraciones que va afectar a la población.



MAB: Está claro.
Una cosa más sobre el tema deuda. ¿Qué se considera deuda bruta?

DA: Uno de los elementos que se han manejado en estos días para decir que la economía está sólida, es que Uruguay no tiene un volumen de deuda grande sino que la deuda que tiene Uruguay le permite, le da margen, para mayor endeudamiento y poder resolver así el problema del déficit fiscal.
Con mayor endeudamiento, pero el gobierno está manejando porcentajes que no se ajustan a la realidad porque si bien técnicamente para evaluar el monto de deuda se compara la deuda con el PBI, eso se hace en Uruguay y se hace en el mundo, porque se considera que si un país tiene una economía con determinado PBI obtiene determinada recaudación de impuesto y si ese PBI crece va a recaudar mas impuestos. O sea que por eso se compara la deuda pública con el PBI, mayor PBI mayor recaudación del gobierno y mayor posibilidad de pago de intereses de deuda, eso lógicamente es así. Pero en Uruguay se ha innovado, se ha cambiado la situación y vemos que hay sectores que están aumentando con su producción el PBI pero que no pagan impuestos, como por ejemplo el sector de la madera que se encuentra prácticamente todo en Zona Franca, o sea que ese sector está aumentando el PBI pero no paga impuestos, entonces esta situación en realidad es atípica, no era lo normal hasta el año 2005. A partir del 2005 empezaron a aparecer estos sectores subsidiados y exonerados de impuestos, entonces para hacer un cálculo de porcentaje de endeudamiento no podemos considerar todo el PBI de Uruguay que asciende a unos 55 mil millones de dólares, sino que le tenemos que reducir.
Le tenemos que restar el PBI que no paga impuesto y así si le restamos el PBI que no paga impuesto nos queda en algo así como 43 mil millones de dólares, baja en 12 mil millones de dólares, esto a los efectos de determinar que el endeudamiento es mucho o es poco y es así entonces que si hacemos esa deducción la deuda bruta que es actualmente un 60% del PBI, si le hacemos esa deducción al PBI quedaría en 78%, casi un 80% y ese endeudamiento sí es elevado.
Y si vamos a la deuda neta, es decir a la deuda bruta sin intereses con el PBI actual considerado como lo considera el gobierno sería de un 45%, en este caso la deuda neta ascendería a un 58%, o sea que también la deuda neta es elevada, lo que estamos diciendo es que las cifras que maneja el gobierno no están reflejando la realidad, que la cifra del PBI hay que depurarla, ajustarla a la realidad y eso mostraría que el endeudamiento de Uruguay es muy elevado.


MAB: Está claro.
Te leo los mensajes que mandaron los oyentes porque tal vez se puedan incluir en las próximas audiciones:
Alicia pide que vuelvas hablar de la ley de inclusión financiera que le pareció muy bueno el programa.
Héctor pregunta por qué nadie habla de bajar los precios, alguien que termina en un teléfono 824 dice que el gobierno gobierna a pura especulación financiera.
Y otro oyente dice al trabajador que le importa si la economía crece o decrece si no se reparte.
Son temas que están siempre en tu columna pero que obviamente hay mucho interés.

DA: Sí, voy a hacer referencia a eso último.
Sí la economía crece y no se reparte. Pero es que no hay nada para repartir porque el gobierno no cobra impuestos, o sea que el gobierno no tiene nada para redistribuir.



MAB: Exactamente, se la llevan los privados. Contador Dardo Arigón muchas gracias por este contacto.

DA: Mucho gusto de haber estado con ustedes y será hasta la próxima.
















tomado de CX36 radio centeneario: http://www.radio36.com.uy/

jueves, 9 de octubre de 2014

Entrevista Gillermo Macció “LOS VOTOS ECOLOGISTAS SON LOS VOTOS DE ORO PARA EL FRENTE

“LOS VOTOS ECOLOGISTAS SON LOS VOTOS DE ORO PARA EL FRENTE AMPLIO, PORQUE SON LOS VOTOS QUE NO PODÍAN CAPTAR CON EL PROGRAMA DEL FA”
LA columna de Guillermo Macció en ‘Contrapunto’, lunes 6 de octubre de 2014



“Apareció en la escena política un pensamiento ecologista que pretende ganar votos. Nosotros hemos combatido de manera contundente, convertir a la militancia ecologista en una vía para adquirir poder político porque yo creo que la cuestión ecologista no es una cuestión política sino una cuestión de ética de vida”, dijo el demógrafo Guillermo Macció en su columna semanal en ‘Contrapunto’. Agregó que “los votos ecologistas –como le están llamando en la jerga electoral actual- son los votos de oro para el Frente Amplio, porque son los votos que no podían captar con el programa del FA”. Y advirtió que “hay que desenmascarar esa triquiñuela que a mucha gente de beuna fe le produce simpatía. Es falso. Le están haciendo una trampa, ya fracasó el ecologismo como partido político”. También relató sus vivencias de la gira que compartió la semana pasada con militantes del Partido Humanista. Transcribimos íntegramente la columna, que Usted puede volver a escuchar aquí:

http://www.ivoox.com/los-votos-ecologistas-son-votos-oro-audios-mp3_rf_3577494_1.html



Efraín Chury Iribarne: Estamos recibiendo a Guillermo Macció, quien ha llegado hace pocas horas del interior del país. Bienvenido, un gusto recibirte como cada lunes.

Guillermo Macció: Buenas tardes.
A diferencia de los lunes, donde vengo a tratar un tema general o de interés específico, acá vengo a rendir cuentas de la labor cumplida. Un informe en proceso de una misión que está en curso y que nos llena de enorme satisfacción de verdad, no tenía muchas expectativas concretas sino genéricas; pero como experiencia es riquísima para informar a la audiencia.
Estuvimos en Paysandú, en Bella Unión, en Artigas, en Rivera y en Tacuarembó, y en todos esos lugares hicimos actos proselitistas en pro de la Unidad Popular con los compañeros del Partido Humanista que fueron los que organizaron esta innovadora práctica de ir a las plazas a hablar con megáfonos, banderas y estandartes. Metiéndose en los lugares mas recónditos de las ciudades, gracias a la contraparte que tenemos en cada una de esas localidades sumamente generosos, un agradecimiento, una calidez. Casi todos pernoctando en casas de familia, almorzando juntos.
Una experiencia política de propaganda, de confraternidad y de contacto con una realidad que la inmensa mayoría del país desconoce, con casos y singularidades que comentaré acá, y de los cuales tenemos testimonios documentales, que me parece que eso podrá ser difundido.
¿Cuál era la estrategia?
Tener contactos previos y hacer plaza, o sea instalarse con un megáfono, banderas, estandartes y básicamente Daniel Rocca del Partido Humanista, hacer arengas, explicando los propósitos, arrimar gente que se paraba, repartir listas. Mi tarea era la más primitiva: flamear la bandera.
Y luego, armar o visitar lugares estratégicos previamente acordados para hablar con los vecinos y desde luego, prensa. Básicamente prensa televisiva. En todos los lugares se hizo prensa, incluso en Artigas una experiencia excepcional porque un compañero del 26 de Marzo convocó a la prensa a la plaza y los dos canales concurrieron a la Plaza a la hora señalada, y las entrevistas se hicieron en la plaza y fueron irradiadas a la audiencia al mediodía y en el informativo de la noche.
La gente, uno se cruzaba con ellos, y nos decía ‘los vimos en la televisión’. O sea, una estrategia de difusión muy fuerte.
Y la presencia directa en la plaza, con ganas de hablar y conversar fue muy contundente. No hubo ningún exabrupto. Alguno miraba a la distancia, se acercaron frenteamplistas frustrados, decepcionados, que primero ‘pastoreaban’ el escenario y luego se acercaban a preguntar cuando ya más o menos se había disuelto la actividad.
Tenemos experiencias concretas de los dos extremos.
En Paysandú fuimos al diario principal, ‘El Telégrafo’, y uno de los redactores jefe, de noche, recién llegados nos atendió y nos anticipó que lo que íbamos a hablar no se iba a publicar pero que él tenía interés en hablar con nosotros. Cuando digo nosotros, digo Daniel Rocca y yo, él como Partido Humanista y yo como un independiente de la Asamblea Popular.
Entonces, dijimos, ‘vamos a decirnos todo lo que pensamos con el mayor de los respetos’. Estuvimos una hora pasada. Él haciendo la apología de la inversión del capital, que mientras haya capital bienvenido que venga, total sobra campo en el Uruguay, mejor venderlo que no explotarlo; mejor poner eucaliptos total las vacas se llevan a otro lugar; y si hay minerales que se exploten porque eso es renta para el país. Así. Un neoliberalismo más allá de los libros.
Siempre sin levantar el tono. Además nosotros éramos la visita y según el protocolo, teníamos que respetar. Yo creo que el hombre quería saber de verdad qué pensábamos y quedó un poco sorprendido de la frontalidad con que planteamos los asuntos.
Porque el coincidía en el desastre que es el Frente Amplio como gobierno, coincidía plenamente, pero él quería ir más lejos aún. Fue muy estimulante en el sentido de nos salirse de la raya, ni él ni nosotros, y decir las cosas con el más alto nivel y la más alta firmeza. Cortésmente ofreció la casa para volverlo a visitar y fue un ejercicio de discusión ideológica muy estimulante para ambas partes. Ese es un lado.
El otro lado de la experiencia que cuento, es que fuimos a Bella Unión donde había llegado ese mismo el presidente (José) Mujica con una caravana de séquito de ocho vehículos y camionetas de esas Hyundai, las mismas de las ambulancias, equipadas para viaje. Ocho, nos pasaron. Y fue a inaugurar una Policlínica periférica. La gente enojadísima, porque empezó a criticar a la gente, les dio consejos de que trabajaran más, que trabajaban poco. La gete se quedó enojada, fastidiada.
Y hay un asentamiento espontáneo que se está construyendo en Bella Unión, que la encontré una ciudad muy bella, muy limpia, muy acogedora; pero hay cantegriles. En las zonas insólitas, impensables. En las afueras de Bella Unión está la vía de lo que supo ser el ferrocarril del Uruguay y una franjita de tierra que tendrá 20 metros de fondo, con un alambrado a una calle periférica llena de barro. En esa franjita se está construyendo una barriada con tablas de madera. Y pende sobre esos pobladores, que vienen generalmente del azúcar, la amenaza de desalojo.
El espectáculo es impresionante porque era el ocaso, estaban todos los núcleos familiares, una cantidad de niños, hombres y mujeres, trabajando; unos con los esqueletos montados, otros terminándolos, a todo meter. Y ahí estuvo todo el grupo, Isabel Izquierdo, toda la gente del Partido Humanista, estuve yo.
Y por una razón divina, se me ocurrió ir al bolichero del barrio, que tiene un cuartito de madera de 2,50 por 2,50 atiborrado de mercaderías, pero nada en paquete individual. Bolsas de 5 kg de fideos, de azúcar, de yerba, todo así, porque vende con la cuchara. La gente va a comprar ¼ kg de azúcar, ½ kg de tallarines. Entonces no hay el paquete individual que estamos acostumbrados a ver en los supermercados, sino que vende al menudeo, con la cuchara, ni balanza creo que tenía. Un hombre de mediana edad, lúcido, hablando de las miserias y de la indiferencia de los gobernantes.
La gente está enojada, la gente no ha canalizado el enojo en fuerza, pero hay un fastidio, una decepción, una bronca –si se me permite la expresión- colectiva de que los han estafado por años.
Y nosotros acuñamos un slogan que publicitamos mucho, “el diputado que llega pobre, se tiene que ir pobre” y “el diputado que llega rico se tiene que ir menos rico”. Que es cierto lo que dijo el entonces candidato a Presidente doctor Tabaré Vázquez que al que meta la mano en la lata se la cortamos, pero lo que faltó es lo que realmente sucedió: se llevaron la lata entera, entonces no hay necesidad de cortar la mano. Se llevaron la lata decididamente. Y la gente lo tomaba con cierta sonrisa, pero nos decían: ‘tienen razón, se robaron todo’. Nadie rinde cuentas.
Y hay mucho enojo con (el presidente José) Mujica, con (el ministro del Interior, Eduardo) Bonomi, con (el vicepresidente Danilo) Astori. Pero mucho enojo. Porque hablan sin tener un afinamiento, pero ven las presentaciones impresentables en la televisión, el saqueo del que han sido objeto y se comparan con su forma de vivir y dicen: ‘nosotros no hemos progresado nada’.
Ahora, hay una gran desorientación también. Una gran desinformación.
A esas barriadas los políticos no van, porque hay muchos perros sueltos, andan los chiquilines jugando, no se bajan de los autos y ahí hay que ir caminando.
Esa es una experiencia muy enriquecedora, hablar no solamente con el pueblo sino también con los agentes intermediarios del pueblo, que en este caso son los almaceneros de barrios pobres, pero muy pobres.
Después, un hecho curioso, lo recuerdo perfectamente en Artigas, en Rivera y en Tacuarembó, mucha gente que nada en bicicleta se para y empieza a mirar de lejos, como orejeando el naipe, se ponen ahí, y nuestra primera reacción era pensar que eran infiltrados del Frente. Cierto, todos eran frentistas, pero estaban en el margen del Frente, decepcionados, a ver qué podían encontrar en nosotros. Y algunos, una vez que terminábamos, se acercaban a hablarnos individualmente y contarnos sus cuitas, sus problemas, porque en realidad eran personas que no habían sido beneficiados con ningún favor, con ninguna prebenda, y estaban peor que antes.
Esa es una idea.
También quiero decir que tuvimos oportunidad, porque el Partido Humanista llevaba muy buenos equipos. Hemos encontrado un caso realmente de antología de libro, que por suerte lo pudimos documentar con video. Ojalá se pueda editar para difundir. Ayer domingo, hay una gran feria en Tacuarembó, de muchas cuadras, llena de gente, con los productos que uno se pueda imaginar y de aquello que uno no se pueda imaginar. Por ejemplo que haya un puesto de pescado, de peces de arroyo: tararira, bagres, vieja del agua. Insólito. Peces de agua dulce fresco y congelado; y estaba la lista de los peces. Con toda la publicidad y la gente concurrían.
Enfrente estaba el de pescado comercial de mar.
Caminando por la feria, iba un señor muy mayor –cercano a los 80 años- con su nieto; y siento que le dice al nieto: ‘pero m’hijo ya ni mulitas se consiguen’. Me acerco y le pregunto si estaba buscando mulitas de campo para cocinar. Y me dice: ‘justamente, en esta feria yo venía y compraba mulita. Pero ahora, la maldita forestación acabó con todo’.
Le comenté que estaba diciendo algo muy importante y le pregunté si podíamos grabar una conversación donde nos hablara de eso. Y dijo, ‘sabe que tengo un problema. Soy jubilado, y si digo estas cosas ¿no me sacarán la jubilación? ¿No me comprometerá esto?’. Le respondí que no lo iba a comprometer porque no le iba a preguntar su nombre, que era solo la grabación de su imagen, conversando.
Nos acercamos a los compañeros que tenían la cámara y el hombre ha hecho una crítica a la forestación que no le he escuchado a un solo oponente, como es mi caso, porque tiene elementos lapidarios.
Me dijo que: ‘la forestación esta acabando con la vida del campo, de los bichos -las perdices, las mulitas, las lechuzas- pero también con la vida de los cristianos porque fíjese que como no necesitan alambrado, tiraron los alambrados y las porteras al piso, está todo pudriéndose ahí. No hay mas trabajo para carpinteros ni alambradotes. Ya no se usa caballo, entonces los talabarteros hacen sólo algún remiendo por aquí o por allá’. Y va contando todo lo que se va perdiendo, aparte de lo directo, lo indirecto. Y hace su propia teoría, sobre que tendría que haber un límite de forestación por departamento para que no se destruyera el país, en lenguaje campesino.
Yo vi el borrador de la grabación y les aseguro que está con una elocuencia contundente. Esos argumentos no los he escuchado nunca.
Y contó de un estanciero de la zona –el hombre es de Carpintería, del sur del departamento de Tacuarembó- y contó de un estanciero que se había suicidado porque él entró en la forestación, y cuando vio la forestación, el destrozo que se había producido, el capital que él le iba a dejar a sus hijos no era el que él soñaba y en un acto depresivo, fue y se pegó un tiro. Me dio el nombre, que no lo voy a decir, pero era de la zona.
Entonces, hay dramas en la convivencia rural de las zonas forestadas que nosotros no lo sabemos, porque no lo hemos estudiado a fondo ni hemos hablado con los perjudicados directamente, que es la gente que vivió en el ambiente rural, y que ahora el ambiente les ha sido robado, secuestrado y destruido.
Es decir, hay un estado de conciencia latente en la gente genuina de los lugares que estuvimos y hay un gran enojo contra el Frente Amplio, la gente está muy enojada, porque se da cuenta. Todo el mundo le habla de lo que hicieron con el petróleo, todo el mundo sabe lo que pasó con PLUNA y todo el mundo habla de que se presentan con cara de cemento en la televisión y no se van. Lo dicen abiertamente.
Ahora, cómo se canaliza esa frustración en una dirección positiva es el desafío que tenemos. Explicar eso.
Creo honestamente que hay claves, señales claves para dar, que todo el mundo entienda, porque todo el mundo sabe que roban pero no tiene como expresarlo y no tiene como contenerlo y como destruirlo. ‘Todos salen ricos, yo lo conocí era un pobre desgraciado y mire como anda, en qué auto’, nos dicen.
Hay un malestar contra (el candidato del FA a la vicepresidencia Raúl) Sendic impresionante en Artigas.
De modo que estamos haciendo campaña electoral y creo que el desafío que tenemos es encontrar las vertientes de despertar la conciencia de los ciudadanos que saben que todo está mal, pero se preguntan cómo cambiar. Porque también nos pasó que fuimos a un taller mecánico, donde había un solo hombre que era el tallerista, arreglando, nos escuchó y me dijo: ‘¿Vienen a hablar de política?’. Les respondí que si y me dijo: ‘No los quiero escuchar, no quiero escuchar a nadie’. Así como entramos, salimos. Hay gente que está encerrada sobre sí misma y es comprensible.
Pero la mayoría de la gente está con una carga muy fuerte, y no sabe como canalizar esa frustración. Porque dicen ‘son todos lo mismo’, ‘vienen y se van, nos prometen y no cumplen’.
La idea de que para hacer política no hay que enriquecerse, al revés de lo que se ha hecho hasta ahora es la idea que hay que implantar. Un pobre sale pobre y un rico sale menos rico. Implantar la idea de que hacer política no es sinónimo –como se lo interpreta hoy- del curro y del olvido al votante.
En la entrada a la Junta Departamental de Artigas hay un cartel al costado, en la vereda, que dice ‘Estacionamiento exclusivo de motos para los Ediles’. Había un señor parado allí y le pregunte cómo era eso, si había Ediles que andaban en moto. Y me respondió que si, ‘sólo cinco los demás andan en auto y más ahora que les asignaron un sueldo’.
Le respondí que no era posible porque por definición los Ediles son honorarios y me dijo que la Junta ya aprobó un sueldo de 15 mil pesos, más la exoneración de patente, más la exoneración de Contribución Inmobiliaria, más los viajes libres en los ómnibus departamentales, en total –me dijo- se levantan unos 50 mil pesos.
Estos cinco son lo pobres que no han tenido todavía para comprar el auto y entonces se les marcó un lugar oficial para que estacionen su moto.
Así está la cosa, y por supuesto cada cual tiene su propio anecdotario, sobre todo en Artigas. Allí tenemos una cosa que esta perdida en el mundo, es una sociedad en estado de ebullición, bellísima además. Artigas y Bella Unión son ciudades bellísimas, pulcras, la propaganda electoral respetuosa, no es agresiva. Hay una atmósfera diferente. Y ven tan lejos a Montevideo…
Otra crítica repetida es el drama de quienes tienen que hacerse tratamientos médicos y no tienen donde, tienen que venir hasta Montevideo, que son doce horas de viaje. O hay personal en los hospitales…
De modo tal que existe aunque no parezca, un estado de conciencia que nosotros desconocemos.
Un estado de soledad, se sienten desamparados. Y cosas maravillosas, por ejemplo quería comer algo rico y fui a un lugar porque estaba cansado, y me dijeron: ‘No e preocupe, pida lo que quiera, se lo preparamos y se lo mandamos al Hotel’.
Hay un estado generoso, de convivencia, de familiaridad, que acá hemos perdido; uno puede dejar el vehículo en la calle, nadie toca nada, los chiquilines juegan en cualquier ligar.
Pero hay un divorcio entre las aspiraciones y las necesidades de esos ciudadanos y lo que el gobierno le da. Ellos tienen ya asumido que no importa quien venga todos van a llenarse la bolsa.



EChI: ¡Cuánta desesperanza ha sembrado esta gente en diez años!

GM: Terrible.
El daño espiritual que ha hecho el Frente Amplio a la condición del ser uruguayo es enorme. Porque la gente tiene conciencia de lo que pasa, porque nos preguntaban: ¿La plata de PLUNA dónde está, quién la tiene?
Y yo le respondía: La tiene el Scotiabank, que acaba de quedarse con el Banco Comercial, no es casual que este banco de mala fama acá y en todo el mundo, haya sido el que prestó la plata para comprar los aviones de PLUNA.
Entonces, la gente sabe y por supuesto no cree nada en los informativos de la televisión.
Se ve menos televisión uruguaya, por supuesto que la influencia brasileña es muy potente, la diferencia de precios es abismal. Constatamos in situ la diferencia abismal de precios que existe entre comer de un lado y de otro.
Peor, entre Bella Unión y Artigas está la Ruta 30, que es la ruta transversal del departamento de Artigas. Ningún uruguayo que se precie viaja por la Ruta 30 porque la consideran intransitable, todos se van por Quaraí, van por territorio brasileño hasta Rivera. Es inconcebible. Nos advirtieron que no lo hagamos, pero la camioneta carecía de un certificado y tuvimos que ir por la fuerza por la Ruta 30, que pasa por Masoller, la Bajada de Pena, el Lunarejo. No está tan malísimamente mala, pero es una ruta peligrosa.
Ahora, piensen oyentes, geopolíticamente lo que implica que las dos ciudades extremas de un departamento fronterizo, tenga que usar la carretera del otro país porque la troncal nacional se considera intransitable. Y fue un Ministro –creo que fue (el ministro de Transporte y Obras Públicas Enrique) Pintado- y les dijo que la Ruta 30 estaría dentro de 15 años. Eso les contestó el gobernante a los vecinos que le pidieron por la Ruta 30.
Qué grado de degradación institucional involucra, que la autoridad reconozca que para unir las dos ciudades principales dentro de un departamento, haya que ir por otro país porque la ruta no está en condiciones. Es un nivel de degradación moral y de desparpajo burocrático extremo.
Cuento esto porque son vivencias, pero me parece que esto –que seguramente mucho oyentes conocen mejor que yo- son elementos demostrativos aplastantes de cómo es la administración que ha tenido el Uruguay en estos últimos años.
Esto es información de primera mano, no lo leímos en ningún periódico ni libro, lo hablamos con la gente, gente que tiene estado de conciencia.
Para empezar nunca nadie nos agredió ni de hecho ni de gesto ni de palabra, más bien nos escucharon con recelo al comienzo, y ante nuestra presentación, nuestro diálogo, siempre recogieron la propuesta, el programa, la lista, y a veces pidieron más, cortésmente, gente que está en condiciones de escuchar y que merece otro trato. Y hemos hablado en cinco ciudades en cuatro días. No es poca cosa. Los compañeros siguen su camino y seguirán hasta el día 11, recorriendo.
Me vine muy entusiasmado, le agradezco el privilegio que me dieron los compañeros de compartir esta experiencia, un compañerismo de todo el día, todos los días, compartiendo todo que me ha enriquecido mucho, porque es mi primer experiencia en este capítulo de andar así, viajando.
Nos paró la Caminera a las 11 de la noche, con un cargamento, porque la caja de la camioneta tenía micrófonos, parlantes, pantalla, paquetes de listas, fardos de ropa, fundas, maletas, etc. Era aparentemente un bagayo completo. Nos paró la Caminera en un puesto de control aduanero, cinco personas nos paran y preguntaron que traíamos. Explicamos que estábamos en campaña electoral y lo que traíamos, y uno de ellos dice: Los conozco, sigan, sigan.



EChI: Llegan mensajes:
“Isabel, Daniel, Sebastián, Néstor, Fernández y Silvana, envían desde Melo un abrazo a Guillermo y a Chury, ya salían con el megáfono para la plaza. Un abrazo Daniel Rocca”

GM: Daniel y compañeros mil gracias, para mi es un privilegio esta experiencia de vida que estoy adquiriendo con ellos y por ahí nos reencontraremos en algún punto de la ruta más adelante, como más o menos quedó pre establecido. Ojalá portense bien.



EChI: “Verdaderamente emocionante, alegre y encomiable los comentario de Macció. Muchas gracias por ser mensajero de buenas nuevas. Jorge Mota desde Las Brujas”.

GM: Gracias Jorge, un abrazo.



EChI: “La gente indignada pero ¿alguien se atrevió a responderle al Presidente?. Un abrazo Teresita”.

GM: Al Presidente, desde esta tribuna y quien habla le ha respondido desde que se postuló a candidato, cuando dije que era biológicamente inviable y emocionalmente inestable. Y vaya que fueron adjetivos modestos con lo que ocurrió después, porque si alguien ha dado pruebas de inestabilidad emocional es este señor Presidente.



EChI: “De Artigas capital a rivera capital, se estila viajar por la Ruta BR de Brasil. Carlos barros Pons”.

GM: Si, confirma lo señalado. Pero yo quiero subrayar no el hecho, sino lo que significa que el Uruguay sea incapaz de mantener una ruta transversal estratégica en estas condiciones y que dependamos de la buena voluntad del país vecino. Si eso no es lesión de soberanía ¿qué es?
Pero en estos minutos que quedan quiero tocar otro tema, ligado a la campaña electoral, y es que apareció en la escena política un pensamiento ecologista que pretende ganar votos.
Desde hace mucho tiempo, pero desde hace muchos años, nosotros hemos combatido de manera contundente, convertir a la militancia ecologista en una vía para adquirir poder político porque yo creo que la cuestión ecologista no es una cuestión política sino una cuestión de ética de vida. Y hace 20 años como militante ecologista, nosotros decíamos cuando era candidato el ex presidente (Luis Alberto) Lacalle, ojalá que Lacalle fuera ecologista, ojalá que los colorados fueran ecologistas. Porque el daño que se le hace a la tierra es de todos y la tierra no discrimina si es de derecha o de izquierda, el agua que se contamina no importa que sea de derecha de izquierda. Entonces, pretender captar votos mediante un rótulo de un partido pseudo ecologista es hacerle trampa a la ética política porque los ciudadanos que están en lucha, en brega contra la contaminación de la tierra, del agua, etc.; contra la eliminación de la fauna, el envenenamiento colectivo; se equivoca si porque alguien proclama un programa ecologista, puede cambiar el rumbo. El rumbo no se cambia, y no se cambió. Acuérdense del Partido Verde en Alemania, del Partido Ecologista en Francia, que parecía que se llevaban el mundo por delante. ¿Y qué pasó? Quedaron neutralizados, no hicieron nada, porque la confusión elemental es que contaminarme, hacer daño a la naturaleza, es independiente del partido y de la ideología política. Todos tenemos que ser ecologistas y quien se distingue del resto y se proclama ecologista está diciendo: ‘yo soy mejor que Ustedes, porque voy a hacer menos basura’.
No le sirve a la naturaleza un partido elitista, lo que tenemos que sembrar de manera intensiva y permanente es que la conducta ecológica amistosa con el medio ambiente sea un valor universal, tal como lo hemos establecido en nuestro programa de gobierno. Cuando alguien dice que es un partido ecologista y se proclama ecologista, le hace trampa al electorado, le hace el juego al otro. Por eso los votos ecologistas –como le están llamando en la jerga electoral actual- son los votos de oro para el Frente Amplio, porque son los votos que no podían captar con el programa del FA pero con una postura ideológica muy simpática pero que es elitista.
Nosotros queremos y bregamos para que tengan un componente ecologista y preservador del medio ambiente todos los partidos políticos, porque la naturaleza no va a preguntar si el daño se lo hace Bordaberry, Lacalle, nosotros o el Partido Independiente. Tiene que jerarquizarse de una ideología de partido de una minoría elitista a un valor universal de la conducta humana en relación con la naturaleza.
Los ecologistas por ser ecologistas no se van a subir al arca de Noé, en el próximo diluvio. Mentira. Es un hombre consumidor.
Hay que desenmascarar esa triquiñuela que a mucha gente de beuna fe le produce simpatía. Es falso. Le están haciendo una trampa, ya fracasó el ecologismo como partido político. Porque es una conducta, un esquema de principios, un código ético, que debe involucrar a todos independientemente de la ideología del programa de gobierno. Hay que exigirle a todos los partidos que tengan un pronunciamiento ecologista. Eso es lo ético. No convertirse en una elite privilegiada diciendo soy mejor porque soy ecologista.
Yo soy seguramente, mucho más ecologista que los que están en la cabeza del movimiento ecologista, por mis obras. Pero no lo esgrimo como carta de presentación política, porque hay ideas y principios que me involucran más íntimamente con la Unidad Popular y la Asamblea Popular. No lo digo, me comporto. Y si yo vendo la ideología como mercancía electoral hago trampa. Y no estamos en momentos para aceptar tramposos.
Eso lo quiero decir de manera contundente. Porque hay mucha gente que buscando una salida por la decepción que tiene, busca esta.- No es una salida tranquilizadora ni revolucionaria ni renovadora. Es una opción engañosa, porque la brega es hacer relaciones amistosas con la naturaleza de todos. Y hacer un capitalismo amistoso. Lo hay, Noruega es un país netamente capitalista, pero tiene una conciencia ecológica que mitiga la brutalidad capitalista. Y está primero en el mundo y es capitalista y es una monarquía. Costa Rica es un país capitalista sometido al imperio por la zona de influencia, pero es un ejemplo en América Latina en materia de manejo de recursos naturales; siendo capitalista le da moratoria indefinida a la minería, declara la no producción de maíz transgénico y es el país que tiene más parques naturales. Y es capitalista. El gobierno actual y los que quieren entrar como ecologistas no tienen ninguna propuesta que se le ponga al lado de lo que ya tiene hecho Costa Rica. Ahí tienen una evidencia histórica de obra hecha.
Yo quisiera que Lacalle, Bordaberry, etc. tuvieran un programa, eso la ciudadanía tenemos que presionar, qué parques vamos a tener, qué área de protección absoluta vamos a tener, que ya no pienso en cinco pienso en siete. Y eso no es privilegio de unos que se proclaman autoelegidos, porque se etiquetan de ecologistas. No pasa por aí, no se equivoquen.



EChI: Guillermo Maccio te agradecemos mucho y te esperamos el lunes.

GM: Gracias. Hasta el lunes.

lunes, 6 de octubre de 2014

Prf. Andres Freire: Crónicas de la Victoria. Izquierda es Reforma Agraria y lo demás es cuento.

Crónicas de la Victoria.
Izquierda es Reforma Agraria y lodemás es cuento.

“Tajante como navaja es la consigna artiguista barrer al latifundista la tierra es del que la trabaja”. Letra del compañero Anibal Sampayo, PRESENTE, ahora y hasta siempre.

Quien como elque estas líneas escribe haya tenido la oportunidad de recorrer por ejemplo los campos de Tacuarembó donde capitales extranjeros han invertido en estancias de 11000 hectáreas generando empleos a solamente 3 personas y agotando la tierra con el cultivo de la soja,o se ha encontrado con estancieros de renombrados apellidos que acumulan varias estancias en diferentes departamentos obteniendo siempre los mejores precios por su ganado,mientras en la soledad los pequeños productores la van llevando con unas pocas vaquitas y ovejas, resistiendo por amor a la tierra la tentación forestal, y el campo es pura tapera.
Y sin no observen alguna de las escuelas rurales que hemos conocido, en parajes donde a fines de la dictadura habían 50 niños, y ahora no llegan a 14, porque la lógica concentradora y excluyente del latifundio sigue avanzando, y empeorando todavía más con un proceso creciente de extranjerización de la tierra entenderá enseguida la vigencia y la necesidad impostergable de una reforma agraria que termine de una vez y para siempre con el latifundio.

Raíces históricas de la maldición latifundista.

¿Cómo ha surgido la propiedad privada y la riqueza en el mundo capitalista? Desde el fondo de los tiempos, Marx nos explica con claridad su origen, desnudando sin piedad uno de los mitos típicos de oligarquía: el del “noble y pobre” muchacho que en base al trabajo y al sacrificio logra enriquecerse y consolidar una posición social, que luego transmitirá a sus hijos; los que trabajarán esforzadamente horas y horas para consolidarla y mantenerla.
“Un bello cuento de hadas que encubre la cruel verdad, en palabras del propio Marx: “(…) la acumulación primitiva desempeña aproximadamente el mismo papel que el pecado original en la teología. Adán mordió la manzana y de ahí vino el pecado del género humano. Se nos explica su origen contándonoslo como una anécdota del pasado. En tiempos muy remotos había una elite inteligente y sobre todo,económica,y por la otra, bribones ociosos que despilfarraban cuánto tenían y aún más”ii.
Esa historia idílica encubre la terrible verdad del origen de la propiedad, el violento despojo y la expropiación de las comunidades campesinas, el terrible cerca miento de los campos, pautando que en definitiva “la servidumbre del trabajador ha sido el punto de partida de la génesis del trabajador asalariado y del capitalista. El proceso consistió en un cambio de forma de esa servidumbre, en la explotación feudal en explotación capitalista”iii.
En definitiva lo que queremos resaltar aquí es que en última instancia, unos tienen mucha tierra, mientras otros tienen cada vez menos y con tendencia a no tener nada, e incluso una gran parte de la población rural directamente ya no tiene nada, y debe vivir de la venta de su mano de obra a los latifundistas, como consecuencia de la propia lógica del capitalismo, debido a que “la titulada acumulación primitiva no es, pues, sino el proceso histórico de la separación del productor y el medio de producción. Aparece como “primitiva”,porque constituye la prehistoria del capitalismo y del modo de producción que a éste corresponde”iv.
Proceso histórico que desde los lejanos días de la colonia se fueron dando también en nuestro país,como una continuidad desde aquellos días hasta nuestro presente,salvando el período 1815-1820, donde las alianzas de clase establecidas por Artigas, las necesidades objetivas y subjetivas del proceso revolucionario, y una radicalización progresiva del mismo insinuaron un camino diferente que no pudo ser concretado por que ala hora de definiciones se impusieron el imperio de Brasil y sus aliados, luego de una cruda guerra que costó la vida a más de 5000orientales, ua cantidad de bajas enormes para ese tiempo.

Los crímenes de una clase.

Desde nuestras raíces coloniales en nuestro territorio “el ganado precedió al hombre”,tempranamente sin embargo se instalaron los primeros pobladores entorno a los asentamientos precarios, algún rancho, algún corral que iba surgiendo en torno a los lugares donde faeneros y accione-ros con su peonada se instalaban, con o sin permiso para la vaquería, algunas veces legal, muchas veces clandestinas; así vieron la luz pueblos como Víboras y Espinillo, que verían cortado inmediatamente su crecimiento y algunos de ellos terminarían siendo desalojados por los latifundistas.
Otros como la actual Rosario (en esos lejanos días, Nuestra Señora del Rosario), si bien no fueron desalojados como era la intención de los terratenientes, se vieron impedidos de crecer hasta que la Revolución les diera la propiedad de la tierra a los vecinos del lugar.
Es claro entonces que desde esta época nos encontramos con una sórdida y silenciada lucha de clases-en el medio rural, entre los latifundistas y los primeros pobladores,y también que la clase social dominante a través de adhesiones fingidas, maniobras y “traiciones” sobrevivió al vendaval revolucionario artiguista y consolidó sus propiedades en sucesivas instancias, pasando por el desconocimiento de los títulos otorgados por Artigas a los donatarios durante los primeros años del 3 Uruguay independiente, y la modernización militarista que alambró los campos y disciplinó los espíritus.
Llegado el Batllismo a comienzos del siglo XX, será la clase alta rural quién preparará el camino hacia el golpe de Estado de Terra en 1933, aplaudiendo el alto de Viera primero, y organizando luego el “Comité del Vintén” o“Comité de Vigilancia Económica”, que actuara junto a grupos fascistas organizados como las “Vanguardias de la Patria”, imitando a Mussolini, siempre con el apoyo de la reacción en estado puro, el herrerismo, organizara una “Marcha sobre Montevideo”, no en vano al producirse la restauración de la democracia en el verano del 42, el Partido Comunista lanzará su consigna central “Herrera a la cárcel”.
Nunca el Batllismo, por diversos motivos que escapan a este análisis, intentó modificar las relaciones sociales de producción en el campo y el régimen de propiedad de la tierra, tampoco lo haŕa el Neobatllismo, estando permanentemente bloqueado el Instituto Nacional de Colonización,quien debía realizar una muy moderada reforma agraria, pero que languidece desde décadas al estar privado de recursos y de falta de voluntad política para que pueda actuar.
Nos encontramos entonces con una clase oligarquica-feudal que ha logrado detener todos y cada uno delos proyectos reformistas o revolucionarios de modificar la estructura agraria del páis, esto incluye a las propuestas del jovén Wilson Ferriera Aldunate quien también siendo ministro de Ganadería y Agricultura planteo un proyecto en esta dirección, y de la desaparición de reivindicaciones similares en el programa del partido de gobierno, cambio estructural que hoy en día,prácticamente sólo nosotros impulsamos, y que no es un “capricho ideólogico” o sueño trasnochado de dinosaurio, sino una necesidad impostergable para el desarrollo nacional.

Por la tierra y con Sendic.

Siempre tuvieron el poder y la riqueza, y como hemos visto, utilizaron todo tipo de mecanismos,legales y extra legales para mantenerlos, así los asalariados rurales han sido de los más explotados entre los explotados, clamando Justicia desde el fondo de la historia los sindicatos destrozados y crudamente reprimidos, de peones del tambo, la remolacha, los arrozales, y la caña de azúcar.
Son voces ignoradas y ninguneadas por el sistema político, a la vez el discurso ha construido una imagen de “familia rural”, que agrupa por igual a patrones y empresarios, pero que en la práctica, encubre la dominación de clase, como se ha señalado en uno de los pocos libros disponibles donde se ha estudiado este tema, la Asociación Rural del Uruguay y la Federación Rural fueron “creadas -entre otros fines- para ejercer “influjo” (...) en las altas esferas en pro de los intereses que representan, o para hacerse oír por el gobierno con la autoridad de los que mandan, negando a los trabajadores lo que se reconocen para sí, al considerar innecesaria,intolerable y hasta subversiva la organización sindical de los asalariados rurales”v.
Aunque muchas veces no hay quien se anime o pueda expresarla claramente, existe en el medio rural una cruda lucha de clases entre explotados y explotadores, aunque no la veamos esta, es real, no hay una gran familia compartida, sino patrones, capataces y obreros, con episodios hasta bien entrado el siglo XX, de despidos abusivos, represión a balazos, clausura de espacios radiales por la policía, violación de todas las leyes laborales habidas y por haber, expulsión de los inspectores del Ministerio de Trabajo, y denuncias gravísimas incluso ya en el 2003,donde actuando el Estado a través de estos inspectores encontró condiciones de trabajo espantosas en la forestación, esto se pudo ver en su momento incluso en Canal 10 que se hizo eco de estas denuncias.
Phi pudimos ver por ejemplo a empresas tercer-izadas que obligaban a sus empleados a dormir en carpas a la intemperie, y en colchones sobre tabla, utilizando baños precarios sin puerta, mientras los funcionarios del MTSS declaraban que no tenían recursos por carencia de locomoción o nafta para recorrer todo el país.
Muchas de estas condiciones han variado para bien, pero he aquí el origen de muchas respetables fortunas hasta el día de hoy.
A esto sumémosle las continuas denuncias por el uso de agro tóxicos, y su efecto sobre el medio ambiente.
Pero para cobrar estas facturas históricas, y resolver un problema estructural que limita y condiciona el desarrollo nacional hay solución, se llama reforma agraria, eso era lo que proponia en su canto, nuestro compañero Anibal Sampayo: “Tajante como navaja es la consigna artiguista barrer al latifundista la tierra es del que la trabaja. Asi será”.Y así va a ser, nosotros vamos por todo, vamos por los cambios enserio, por la nacionalización de la banca, el comercio exterior y la industria frigorifica, la reforma agraria, ¿te sumas? ,,,

iPuedo afirmar en base a testimonios recogidos in situ que mientras a un pequeño productor se le paga entre 3.10 y 3.25 dólares el kilo de ternera gorda en pie, a un latifundista dueño de una o varias estancias se le paga entre  4.10 o 4.20 dólares el kilo, más determinadas partidas de dinero que se les otorga también por concepto de viático, aquí vemos con claridad el gran capital se entrelaza y genera beneficios mutuos entra la industria frigorífica y el latifundio, en detrimento del pequeño productor, el consumidor, y la nación toda.
iiMarx, Karl “El capital” Capítulo XXIV, Primera edición americana, Editorial Novarro, México D.F., p. 202.
iiiIbid. p. 204.
ivIbid. p. 235.
vGonzalez Soerra, Yamandú., “Los olvidados de la tierra”, Nordán, 1994, Montevideo, p.13

tomado de: https://www.facebook.com/notes/386766074808626/

miércoles, 10 de septiembre de 2014

DESPUÉS DE ARTIGAS EL REGLAMENTO DE TIERRAS ARTIGUISTA DOBLEMENTE TRAICIONADO Los propietarios: ¡Viva la restauración!

A continuación vuelva a leer el Mensaje de la 36 publicado el 11 de setiembre de 2013

En recuerdo a un nuevo Aniversario del “Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados”. Dictado por José Artigas en el Cuartel General, de Purificación, el 10 de Septiembre de 1815.

Que dice el Reglamento:

1o. El señor alcalde provincial, además de sus facultades ordinarias, queda autorizado para distribuir terrenos y velar sobre la tranquilidad del vecindario, siendo el juez inmediato en todo el orden de la presente instrucción.

2o. En atención a la vasta extensión de la campaña podrá instituir tres sub tenientes de provincia, señalándoles su jurisdicción respectiva y facultándolos según este reglamento.

3o. Uno deberá instituirse entre Uruguay y Río Negro, otro entre Río Negro y Yí; otro desde Santa Lucía a la costa de la mar, quedando el señor alcalde provincial con la jurisdicción inmediata desde el Yí hasta Santa Lucía.

4o. Si para el desempeño de tan importante comisión, hallare el señor alcalde provincial y sub tenientes de provincia, necesitarse de más sujetos, podrá cada cual instituir en sus respectivas jurisdicciones jueces pedáneos, que ayuden a ejecutar las medidas adoptadas para el establecimiento del mejor orden.

5o. Estos comisionados darán cuenta a sus respectivos subtenientes de provincia; estos al señor alcalde provincial, de quien recibirán las ordenes precisas; este las recibirá del gobierno de Montevideo, y por este conducto serán transmisibles otras cualesquiera, que además de las indicadas en esta instrucción, se crean adaptables a las circunstancias.

6o. Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalterno se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia.

7o. Serán también agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y estos a cualquier extranjero.

8o. Los solicitantes se apersonarán ante el señor alcalde provincial, o a los subalternos de los partidos, donde eligieron el terreno para su población. Estos darán su informe al señor alcalde provincial y este al gobierno de Montevideo de quien obtendrán legitimación de la donación, y la marca que deba distinguir las haciendas del interesado en lo sucesivo. Para ello, al tiempo de pedir la gracia se informará si el solicitante tiene o no marca, si la tiene será archivada en el libro de marcas, y de no, se le dará en la forma acostumbrada.

9o. El M. I. Cabildo Gobernador de Montevideo despachará estos rescriptos en la forma que estime más conveniente. Ellos y las marcas serán dados graciosamente, y se obligará al regidor encargado de propios de ciudad, lleve una razón exacta de estas donaciones de la provincia.

10o. Los agraciados serán puestos en posesión desde el momento en que se haga la denuncia por el señor alcalde provincial o por cualquiera de los subalternos de este.

11o.Después de la posesión serán obligados los agraciados por el señor alcalde provincial o demás subalternos a formar un rancho y dos corrales en el termino preciso de dos meses, los que cumplidos, si se advierte la misma negligencia, será aquel terreno donado a otro vecino más laborioso y benéfico a la provincia.

12o. Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades.

13o. Serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por ella.

14o. En esta clase de terrenos habrá la excepción siguiente: si fueran donados o vendidos a orientales o extraños; si a los primeros, se les donará una suerte de estancia conforme al presente reglamento; si a los segundos, todo es disponible en la forma dicha.

15o. Para repartir los terrenos de europeos o malos americanos se tendrá presente si estos son casados o solteros. De estos todo es disponible. De aquellos se atenderá al número de sus hijos, y con concepto a que no sean perjudicados, se les dará bastante para que puedan mantenerse en lo sucesivo, siendo el resto disponible, si tuvieran demasiado terreno.

16o. La demarcación de los terrenos agraciables será legua y media de frente, y dos de fondo, en la inteligencia que puede hacerse más o menos extensiva la demarcación, según la localidad del terreno en el cual siempre se proporcionarán aguadas, y si lo permite el lugar, linderos fijos; quedando al celo de los comisionados, economizar el terreno en lo posible, y evitar en lo sucesivo desavenencias entre vecinos.

17o. Se velará por el gobierno, el señor alcalde provincial, y demás subalternos para que los agraciados no posean más de una suerte de estancia. Podrán ser privilegiados sin embargo, los que no tengan más que una suerte de chacra; podrán también ser agraciados los americanos que quisieran mudar posesión, dejando la que tienen a beneficio de la provincia.

18o. Podrán reservarse únicamente para beneficio de la provincia el rincón de Pan de Azucar y el del Cerro para mantener las reyunadas de su servicio. El Rincón del Rosario, por su extensión puede repartirse hacia el lado de afuera entre algunos agraciados, reservando en los fondos una extensión bastante a mantener cinco o seis mil reyunos de los dichos.

19o. Los agraciados, ni podrán enajenar, ni vender estas suertes de estancia, ni contraer sobre ellas débito alguno, bajo la pena de nulidad hasta el arreglo formal de la provincia, en que ella deliberará lo conveniente.

20o. El M. I. Cabildo Gobernador, o quien el comisione, me pasará un estado del número de agraciados y sus posiciones para mi conocimiento.

21o. Cualquier terreno anteriormente agraciado entrará en el orden del presente reglamento, debiendo los interesados recabar por medio del señor alcalde provincial su legitimación en la manera arriba expuesta, del M.I.Cabildo de Montevideo.

22o. Para facilitar el adelantamiento de estos agraciados, quedan facultados el señor alcalde provincial y los tres subtenientes de provincia, quienes únicamente podrán dar licencia para que dichos agraciados se reúnan y saquen animales, así vacunos como caballares, de las mismas estancias de los europeos y malos americanos que se hallen en sus respectivas jurisdicciones. En manera alguna se permitirá que ellos por si solos lo hagan: siempre se les señalara un juez pedáneo, u otro comisionado para que no se destrocen las haciendas en las correrías, y las que se tomen se distribuyan con igualdad entre los concurrentes, debiendo igualmente celar así el alcalde provincial, como los demás subalternos, que dichos ganados agraciados no sean aplicados a otro uso que el de amansarlos, caparlos y sujetarlos a rodeo.

23o. También prohibirán todas las matanzas a los hacendados, si no acreditan ser ganados de su marca; de lo contrario serán decomisados todos los productos, y mandados a disposición del gobierno.

24o. En atención a la escasez de ganados que experimenta la provincia se prohibirá toda tropa de ganado para Portugal. Al mismo tiempo que se prohibirá a los mismos hacendados la matanza del hembraje, hasta el restablecimiento de la campaña.

25o. Para estos fines, como para desterrar los vagabundos, aprehender malhechores y desertores, se le dará al señor alcalde provincial, ocho hombres y un sargento, y a cada tenencia de provincia, cuatro soldados y un cabo. El cabildo deliberará si estos deberán ser vecinos, que deberán mudarse mensualmente, o de soldados pagos que hagan de esta suerte su fatiga.

26o. Los tenientes de provincias no entenderán en demandas. Esto es privativo del señor alcalde provincial, y de los jueces de los pueblos y partidos.

27o. Los destinados a esta comisión, no tendrán otro ejercicio que distribuir terrenos y propender a su fomento, velar sobre la aprehensión de los vagos, remitiéndolos o a este Cuartel General, o al gobierno de Montevideo, para el servicio de las armas. En consecuencia, los hacendados darán papeletas a sus peones, y los que hallaren sin este requisito, y sin otro ejercicio que vagar, serán remitidos en la forma dicha.

28o. Serán igualmente remitidos a este Cuartel General los desertores con armas o sin ellas que sin licencia de sus jefes se encuentren en alguna de estas jurisdicciones.

29o. Serán igualmente remitidos por el subalterno al alcalde provincial cualquiera que cometiere algún homicidio, hurto o violencia con cualquier vecino de su jurisdicción. Al efecto lo remitirá asegurado ante el señor alcalde provincial y un oficio insinuándole del hecho. Con este oficio, que servirá de cabeza de proceso a la causa del delincuente, lo remitirá el señor alcalde provincial al gobierno de Montevideo, para que este tome los informes convenientes, y proceda al castigo según delito.

Todo lo cual se resolvió de común acuerdo con el señor alcalde provincial don Juan León y don León López, delegados con este fin; y para su cumplimiento lo firme en este Cuartel General a 10 de septiembre de 1815. José Artigas

Después de Artigas, (1820, 1836) es un libro cuyos autores integraron un equipo de investigación del que formaban parte además de Rosa Alonso, Selva López, María del Carmen de Sierra, Silvia Rodríguez Villamil, Raúl Jacob y Roberto Aguerre.

El objetivo de esta investigación planteada a lo largo de varios trabajos editados en la época fue desentrañar la política agraria artiguista y sus consecuencias. La síntesis presentada hoy extraída del libro escrito por Nelson de la Torre, Lucía Sala de Tourón y Julio Carlos Rodríguez, “Después de Artigas” muestra una parte precisamente del marco histórico de disolución de la revolución agraria artiguista y el comienzo
Las tierras distribuidas por Artigas a los llamados, donatarios  artiguistas fueron devueltas de una manera u otra a sus propietarios anteriores por el Gobierno de la Cisplatina triunfante o por los caudillos de ambos partidos tradicionales.
En este periodo que va desde la derrota artiguista hasta la primera gran confrontación histórica de los partidos tradicionales nacientes, abraza exclusivamente aquella parte que se relaciona con la herencia revolucionaria artiguista hasta su definitiva liquidación.

Cuanto más se aleja en el tiempo la Revolución Agraria Artiguista tanto más la historia de la propiedad de la tierra supone el desarrollo de nuevos conflictos, el surgimiento de nuevas clases y nuevos intereses.

A lo largo de todo su dominio, cada vez que los portugueses o brasileños tuvieron que decidir en torno a los problemas de las pro­piedades reivindicadas atendieron en general a tres grupos de cir­cunstancias. En primer lugar (elemento siempre presente) al mo­mento político en que transcurría la acción de reivindicación. En segundo lugar, a la mayor o menor perfección de la propiedad so­licitada y a la influencia del propietario y su posición en la jerar­quía colonial sobre la cual se asentaba su dominio. En tercer lugar a la importancia y número de los poseedores artiguistas afectados o a la calidad de portugueses de los que allí se hallasen en conflicto.

En su conjunto estas circunstancias configuraban una variada gama de casos posibles, los cuales hicieron que los decretos y re­glamentos generales conocieran una aplicación matizada, resuelta a veces en aparente casuística, pero que en su conjunto reflejaban una consecuente política de fortalecimiento de la dominación colo­nial y de privilegios a los eslabones que en cada clase sostenían al régimen.

Las propiedades confiscadas de acuerdo a la llana letra del Reglamento y las abandonadas por sus propietarios cubrían más de la mitad del país, y como se recordará, el resto del territorio
es­taba constituido por los repartimientos minifundistas de los pueblos, por las estancias de los hacendados patriotas y en particular por enormes extensiones de tierras fiscales poseídas laxamente por toda clase de hacendados precarios. Pero ya hemos visto que no todas las propiedades fueron repartidas: unas porque el corto plazo de aplica­ción pacífica del Reglamento no lo permitió, otras porque fueron destinadas a mantener los ganados del Estado y sostener los abaste­cimientos y finanzas revolucionarios, otras en fin, porque aun ha­biendo emigrado sus propietarios, no hubo materialmente tiempo de tenerlas en cuenta.

Los propietarios de esté grupo, no tuvieron prácticamente dificultades para reocupar sus campos, en lo que tiene que ver con una deleznable oposición de los poseedores artiguistas documentados o no. Las dificultades que pudieran haber hallado se cifraron en aque­llos casos en que sus campos se cubrieron con los recién llegados portugueses, caso sobre el cual no detenemos nuestra atención por no corresponder al análisis que hoy realizamos, pese a su incremen­tada importancia a lo largo de la dominación rispia tina; o en aque­llos otros casos, en que esos grandes propietarios reivindicadores se escollaron los unos contra los otros en complejos pleitos por límites, ganados, títulos, etc.; en esta gamada clase se hallaron hombres co­mo Joaquín Núñez Prates, José Ramírez, Mateo Magariños, Mateo Solsona, Félix Sáenz, Felipe Contucci, los hermanos Villademoros, José Fontecely, Manuel Llames, etc.

Para la reocupación lisa y llana de las viejas propiedades, de todos modos, los propietarios encontraron una extensa serie de
obs­táculos devenidos los unos de las consecuencias de la misma anarquía y caos revolucionarios y otros de las chicanas de los magistra­dos cisplatinos tendientes siempre a proteger los intereses fiscales y políticos de la administración colonial.
Una buena parte de los propietarios no se presentó personal­mente a reivindicar sus campos, razón que obstaba aque se tuvie­se en cuenta sus intereses, de acuerdo a la conocida Real Orden de 1817. Algunos de los grandes propietarios españoles participaron en la intentona restauradora de 1819, por lo cual hombres como Benito Chain, Juan de Vargas, Roque de Haedo, Pedro Manuel García, Villademoros, etc., fueron detenidos y algunos de entre ellos expulsa­dos de la provincia. Para muchos de éstos, el incidente significó pos­tergar sus reivindicaciones por muchos años, para otros, supuso pasar por las rigurosas horcas caudinas de la sumisión a Lecor, cuyo oneroso precio quedará sepultado en las compras de influen­cias obviamente indocumentadas.

La revolución no sólo había confiscado el espacio de explotación ganadera, no sólo los ganados, sino que había arruinado a multitud de grandes y antaño florecientes hacendados. Obligados a emigrar al Brasil o a las Provincias Unidas, la mayoría de ellos conoció la miseria más completa y jamás pudo levantar cabeza. La reivindica­ción de sus propiedades, por más que significara el volver a la vieja y perdida potencia económica, no era de todos modos una empresa ni fácil ni exenta de gastos. Trasladarse a la Banda Oriental, man­tener un decoroso nivel de vida mientras se sustanciaban los largos y gravosos pleitos de reivindicación, morosamente llevados las más dé las veces por una cohorte de hábiles especuladores de tierras y letrados adheridos a las facilidades del “régimen” no era para todos. Los más tuvieron que comprar una parte de su antiguo esplendor aceptando los convenios que los “embrollones de letra menuda” y los grandes comerciantes y hacendados incrustados en el aparato colonial les proponían. Pero no sólo los ruinosos “apoderados” mar­ginaban y recortaban las riquezas reivindicadas. Como a lo largo de todo el siglo se habría de repetir, cada una de las instancias judiciales y ejecutivas que cruzaban de vallas los pleitos, debían ser salvadas mediante el tráfico siempre oneroso de influencias: una vista fiscal favorable, un amparo de posesión, un lanzamiento, un apoyo militar para el mismo, debían ser apoyados con ríos de dinero, que no por haber transcurrido lejos de la prueba escrita, son menos notoriamente existentes.

El resultado de este infinito calvario de los empobrecidos gran­des propietarios fue bastante cuantioso. Al final de los largos pleitos (liquidados en la Cisplatina o en la época independiente) los validos del régimen colonial cisplatino emergieron como grandes propieta­rios y los viejos nombres coloniales pasaron a un melancólico mal pasar, apenas satisfechos con el recuerdo ostentoso de pasadas glo­rias. Así perecieron viejas fortunas y propiedades coloniales como las de Juan Francisco Blanco, Pedro González, Juan Antonio Bustillos, Bernabé Alcorta, José Fbntecely; así pasaron a una oscura mediatez los otrora poderosos nombres de Juan Bautista Dargain, Francisco González, Bernardo Posadas.

Pero no se detenían aquí las dificultades que la ávida administración cisplatina oponía a los viejos propietarios. Una buena parte de éstos no había alcanzado a perfeccionar totalmente la indiscutida y privilegiada posesión que detentaban en la época de la dominación española. Y lo que en aquella época hubiera significado unas breves y moderadas actuaciones judiciales, se transformaba en la época cisplatina en cuantiosas partidas sujetas unas al tributo privado de los encargados de mover la máquina judicial y otras a las cargas fiscales mucho más voraces de la corona dominante.

Quizás peor era la situación de aquellos que por diversas circunstancias habían perdido los documentos que convalidaban sus derechos. Muchos títulos habían sido secuestrados por Artigas y remitidos a Purificación, en ocasión de la aplicación del Reglamento Provisorio, otros habían sido perdidos o destruidos por los saqueos y correrías de ambos contendientes, otros habían sido extraviados en archivos convulsionados o extraídos de sus anaqueles en Monte­video y Buenos Aires por las facciones que se alternaban en las guerras civiles. Para estos propietarios la devolución de las propie­dades estaba agravada por los lentos indagamientos, las compulsas siempre costosas en archivos extranjeros y nacionales, los testimo­nios de vecinos a veces renuentes, a veces malintencionados o ene­migos. Y sobrevolando sobre todas las instancias, las gravosidades de los “influyentes” y de las jerarquías siempre codiciosas. En este despeñadero parece haber rodado muchas esperanzas y no pocos propietarios encontraron en estas circunstancias la causa principal de sus difíciles reivindicaciones.

Si lograban sortear los obstáculos anteriores, los propietarios debían aún salvar nuevas dificultades, atingentes éstas a la condi­ción de los poseedores situados en sus campos.
Algunos de los grandes propietarios, sobre todo al sur del Río Negro, tenían sus campos cubiertos de decenas de poseedores: Pedro Manuel García, la casa Viana Achucarro, Melchor y Francisco Albín, Estancia de las Huérfanas, Villanueva Pico, Alagón, Azcuénaga, etc. En tales casos aun cuando contaran con la pronta amistad de las autoridades, estos propietarios, cuando se presentaron a reivindicar sus propiedades tuvieron que supeditar en alguna medida sus inte­reses singulares a las necesidades políticas de la dominación por­tuguesa. Aquí el gobierno cisplatino, antes de alterar masivamente la situación de miles de habitantes de la campaña se vio obligado a contemporizar so
riesgo de provocar conmociones revolucionarias, conmociones que nacieron justamente cuando abandonó sus precau­ciones. Fue especialmente en estos casos en los cuales las autorida­des propusieron los acuerdos entre propietarios y poseedores, ora mediante el arrendamiento, ora mediante la compra de sus fraccio­nes por los poseedores, ora mediante el pago de las mejoras a los poseedores desalojados, ora mediante plazos suficientes para que los poseedores se colocaran en nuevos campos.

Pero en casi todos los casos, se llegó a rigurosas, aun cuando tardías medidas de expulsión de los donatarios artiguistas,
expul­sión que se precipitó sobre todo en plenas vísperas revolucionarias.
En algunos casos, los propietarios tuvieron que lidiar con posee­dores más o menos solidarios con la administración portuguesa. Algunos lo eran por su inclusión sillar en el aparato militar criollo y dependiente de los grandes caudillos adheridos a la dominación portuguesa; otros eran o donatarios artiguistas de nacionalidad por­tuguesa que adquirieron influencia en la administración cisplatina poseedores de reciente poblamiento que ganaban su tranquila ocu­pación por pertenecer a las fuerzas conquistadoras. Aquí sólo la exis­tencia contrapuesta de una muy poderosa influencia de los pro­pietarios, garantizó la devolución de los campos. Para aquellos propietarios del norte del Río Negro, la inclusión de gran número de poseedores portugueses o el hecho de que en esos destinos se hubieran ubicado los principales oficiales cisplatinos, fue casi fatal para sus intereses.

Un cierto número de propietarios españoles y porteños dejaron transcurrir toda la dominación cisplatina sin intentar siquiera la reivindicación de sus campos (herederos de Villanueva Pico, Milá de la Roca, Ansuátegui, Correa Morales), o se limitaron quizás a promover la ratificación de sus títulos sin intentar la más penosa aventura de reocupar materialmente los campos (Azcuénaga, Larravide, herederos de Camacho).
Por último, muchos grandes propietarios encontraron graves obstáculos en sus propias rencillas por límites y ganados. En aquellos lindes discutidos, ora los donatarios artiguistas y demás intrusos mantenían cierta tranquilidad de posesión, ora esa misma circuns­tancia los aventaba lejos del pago, al sufrir la furia conjunta de ambos propietarios en conflicto. Un carácter particularmente agudo tuvieron estas luchas en los actuales límites de Río Negro y Paysandú, donde Almagro, Núñez Frates, Villademoros, Maldonado, Arce y Sayago, Ventura Barrera, herederos de Isidro Barrera y de Manuel del Cerro, Pedro González, Luis Saboredo, Herederos de José Tejera, Francisco Ayala y otros grandes propietarios, se trenzaron en poli­facéticos litigios, cuyo anecdotario, prolijamente inventariado en los expedientes, son otros tantos libretos de “western”.

La “vía-crucis” cisplatina de los donatarios artiguistas

La situación de los donatarios artiguistas, a su vez, dependió de muchas circunstancias. Dentro del cuadro general, jamás desmen­tido, de total desconocimiento de la validez de los títulos de
pro­piedad nacidos de la donación artiguista, la posesión por precaria que fuese de sus campos, conoció sin embargo una serie que fue desde la total tranquilidad a lo largo de toda la dominación cisplatina hasta la muy temprana expulsión de sus modestas suertes.
Antes de estudiar la suerte corrida por los donatarios artiguistas se debe tener en cuenta una circunstancia muy importante. Los donatarios artiguistas, en su inmensa mayoría lo habían sido en el marco de la feroz y cruenta revolución social y nacional. Ellos sabían y comprendían que la suerte de la propiedad de sus tierras estaba vinculada a la defensa de la revolución. De ahí que cuando advinieron la agresión portuguesa y los conflictos con el Directorio porteño, la inmensa mayoría de los donatarios artiguistas abandonó el pacífico trabajo creador para sumarse a las divisiones patriotas. La espantosa mortandad de orientales, segados en diarias guerrillas y en batallas numerosas y sangrientas, hace fácil suponer cuan grande proporción de donatarios artiguistas jamás volvieron a sus campos.

Pero aun muchos de sus sobrevivientes se vieron en amargos trances, emigraciones, prisiones, etc., antes de intentar siquiera volver a sus pagos. Cuando así lo hicieron, salvo en contados casos, les fue impedida la reocupación de sus modestos terrenos por diver­sas razones. En algunos casos operó contra sus intereses la presencia de los viejos propietarios que habían madrugado en la reivindicación y posesión material de sus antiguas estancias. En otros, su tardía reaparición, hizo que no se les tuviera en cuenta en los tempranos censos de ocupantes y donatarios artiguistas realizado por las auto­ridades portuguesas apenas pacificada la campaña, por lo cual no se les comprendió en los llamados “pobladores de buena fe” cuya posesión material estaba garantizada hasta el arreglo general de los campos. En otros, por último, su deseo se recuperar la posesión chocó con iguales intereses de otros desamparados, dejados caer en sus campos por el vendaval revolucionario, o por hacendados de nacionalidad portuguesa, contra cuya situación nada podían hacer los donatarios que volvían tardíamente a sus terrenos.
Puede estimarse como importante la expulsión irreversible de donatarios en aquellos campos que las autoridades portuguesas con­sideraron como imprescindibles para el entretenimiento de sus ejércitos, ganados y caballadas. Si no se respetaron incluso las pro­piedades de grandes hacendados y viejos pobladores, cuyo asenta­miento nada tenía que ver con la política agraria artiguista, es posible calcular qué escasos miramientos se habrá tenido con aque­llos donatarios que subsistían en rinconadas codiciadas por las auto­ridades, sea para usufructo público, o para el privado, que al fin de cuentas, fue el tránsito final que tuvieron la mayoría de ellas.

Para el grueso de los donatarios artiguistas las dificultades relacionadas con la documentación de sus terrenos se transformaba en un obstáculo mil veces más insalvable que lo que lo había sido para los propietarios. Unos habían perdido los documentos exten­didos por los comisionados artiguistas, otros apenas podían contar con trámites apenas esbozados e interrumpidos por la propia invasión portuguesa, otros, en fin, a cuyos campos aún no habían llegado los comisionados nombrados por el Reglamento, sólo podían mostrar los permisos de población extendidos por sus jefes militares inme­diatos, en condiciones precarias y como simples recaudos destinados a no ser molestados en tanto no les llegase el turno de ser atendidos por las autoridades de tierras correspondientes.

Sobre todo para éstos funcionó el certificado extendido en los años cisplatinos por los comisionados de tierras y jefes militares de quienes habían recibido esos primeros y precarios documentos aún existentes o perdidos. Fue en el cuadro de esta necesidad testimonial o protectora de la posesión donde se agigantaron los lazos de depen­dencia personal entre los donatarios artiguistas y los jefes capaces de extender o negar aquellos certificados o la mera protección: allí creció el prestigio de hombres como Rivera, Laguna, Lavalleja, Manuel Duran, Hilario Pintos, Juan de León, Baltasar Ojeda, etc. Sus testimonios o su voluntad de negar o extender la protección devenida de su prestigio y poder, hizo que en la primera oposición entre los jefes rurales (en 1822-23) los donatarios artiguistas se dividieran de acuerdo a la resolución adoptada por los respectivos jefes o de acuerdo a la suerte corrida con sus respectivos terrenos.

Los poseedores situados en peor condición eran aquellos que por distintas razones estaban poblados en campos de favoritos del régi­men o en campos adquiridos por extranjeros comerciantes o hacen­dados de gran fortuna. En estos casos, la riqueza o la pertenencia al restringido Club del Barón aceitó la máquina judicial obteniendo rápidas sentencies y rápidos y crueles desalojos. Por último, no fue menos desgraciada la situación de aquellos poseedores aislados en grandes latifundios, ora por haber fallecido o emigrado los hombres de su igual condición, ora por haber sido muy escasa y rápidamente interrumpida la distribución de los campos sobre los que se hallaban. En estos casos, los raleados poseedores que debían enfrentar la prepotencia y poder de los antiguos propietarios, nada pudieron hacer, más si se tiene en cuenta, que con ellos no obraba la natural parsimonia cisplatina que sabía morigerar su crueldad cuando se conmovía peligrosamente a amplias masas de poseedores.

De todos modos, otras circunstancias permitieron cierta o total tranquilidad en la posesión de los donatarios artiguistas. Muchos de los antiguos propietarios, ya lo hemos dicho, o no aparecieron jamás durante la dominación cisplatina o lo hicieron muy tardíamente. En ambos casos, los conflictos prácticamente se postergaron y resolvie­ron en el Uruguay independiente. Pero esta circunstancia que se dio en los campos de las Huérfanas, de Villanueva Pico, Correa Morales, Viana Achucarro, Azcuénaga, Larravide, Camacho, Ansuátegui, etc., no dio a los poseedores otra cosa que la simple posesión material de los terrenos. Cada vez que intentaron ampararse en su condición de poseedores para consolidar y sanear la propiedad mediante su titulación definitiva así fuese por compra, encontró la más decidida oposición de las autoridades portuguesas.

Los poseedores de ciertos campos, cuyos propietarios por las razones expuestas anteriormente, no atinaron a resolver definitiva­mente su propiedad, aun cuando vivieron con el Jesús en la boca, de todos modos vieron llegar la revolución sin haber sido desaloja­dos de sus campos, por lo cual, los viejos propietarios o sus causahabientes debieron recomenzar las instancias judiciales bajo los gobiernos independientes. Incluso en aquellos campos, en los cuales se habían librado sentencias definitivas, algunos de los poseedores resignados y en vísperas de expulsiones irreversibles, también se encontraron con que la hora revolucionaria volvía sus situaciones al punto de partida.

En fin, una buena parte de los poseedores artiguistas debió someterse, como ya dijimos, a das diversas transacciones
especifi­cadas y ejecutadas por las autoridades. Si bien para ellos la Revo­lución llegó en cierto modo tarde, sin embargo, el hecho de encon­trarse sobre sus campos a título de arrendatarios, por onerosa que fuese la renta que debían pagar, siempre fue una ventaja enorme sobre los que, por las mismas razones, habían sido expulsados lejos de sus campos. Estos casi nada pudieron hacer en la época independiente, y cuando les fue permitido volver a sus campos lo hicieron bajo otros amparos y otras influencias. Aquéllos por el contrario, estallada la Revolución, quemaron simbólicamente los lazos de arrendamiento y dejaron lisa y llanamente de pagar y de conside­rarse obligados ante los viejos propietarios; incluso se les verá inten­tar nuevamente la consolidación de sus propiedades y enconarse, al mismo tiempo o más tarde, en pleitos reiniciados por los viejos propietarios que vieron hundirse con el dominio cisplatino la sagrada “autoridad de cosa juzgada” con que se habían mirado felices y definitivos reocupantes.

LA PACIFICACIÓN: RESPETO PRECARIO A LOS “POSEEDORES DE BUENA FE”

Las limitaciones de la restauración

Cuando la campaña quedó totalmente “pacificada” las
autorida­des portuguesas se enfrentaron por primera vez con el problema urgente de la propiedad de la tierra. Bien o mal, protocolizado o simplemente convencionado, un tratado se había establecido entre Lecor y Rivera, entre Lecor y cada uno de los destacamentos patrio­tas que fueron desgranando su rendición desde fines de 1819.

Sin embargo no era del todo novedoso el problema de principio en sí. El turbión revolucionario no había alterado solamente la propiedad rural. Hemos mencionado ya que la política confiscatoria de la revolución, aún cuando en forma mucho menos radical, y sobre todo mucho menos ordenada, había sembrado la confusión en el ámbito de la propiedad territorial urbana y de la propiedad en mer­caderías y dinero. Apenas el invasor se encontró dueño de la ciudadela de Montevideo se halló entre dos fuegos cruzados: la vieja contrarrevolución española clamaba no sólo por la devolución de sus bienes sino también por el castigo a aquella burguesía girondina que había aprovechado la ruina de sus intereses; pero el sector criollo de la burguesía montevideana había sido el mejor aliado del invasor; sin su obsecuencia, muy difícil hubiera sido al portugués el dominio pacífico de la orgullosa ciudad. De ahí que el dilema planteado a las autoridades portuguesas no era sencillo de cortar. Los españoles, si bien no eran tan ingenuos para creerlo, reclamaban que los portu­gueses se comportasen como representantes de la corona española; los criollos exigían que Lecor respetase los términos de su traición y cumpliesen meramente el papel de gendarme contra el tono radical de la revolución artiguista.
Lecor eludió un enfrentamiento personal con los bandos en pugna y trasladó la resolución de los conflictos a la corte. El 28 de febrero de 1817, a poco más de un mes de la ocupación de
Monte­video, Lecor elevó una consulta al Rey, solicitando instrucciones con respecto a los conflictos por propiedades confiscadas.

Dos meses después, instruido además con los informes con que Lecor seguramente habría acompañado e iluminado la consulta, el Rey emitió una Real Cédula el 26 de abril de 1817:

“Ilmo. y Exmo. Sr.- Haviendo hecho pres.te al Rey Ntro. Señor el oficio de V.E. con data de 28 de febrero ultimo en que V.E. trata del asunto de las propiedades, que estavan sequestradas pr. el Govno. rebolucionario quando V.E. entró en esta plaza de Montevideo. El mismo Señor me ha servido determinar, q.e V.E. permita a los Propietarios Españoles q.e' ahí se hallen, y que de aquí en adelante se recogieran el usufructo de sus bienes, con el permiso de S.M. pero nunca a sus pro­curadores, deviendo con todo quedar subsistiendo el sequestro hasta ulteriores órdenes de S.M: lo que V. deverá participar al Governador de la Plaza para su Govierno— Dios guarde a V.E. Palacio de Rio Janeiro a 26 de avril de 1817”.

En primer término es necesario señalar que la Real Cédula no distingue entre propiedades urbanas y rurales, por lo cual es posible que ya entonces, las autoridades portuguesas creyesen que su validez era fácilmente generalizable a los futuros problemas planteadles apenas se dominase la campaña. Conviene además descoyuntar la formulación, unida de la norma porque ella será durante largo tiem­po, la “lex maxima” que habrá de guiar a las autoridades:

1) Los propietarios españoles que al 26 deabril se hallaban en Montevideo y los que se fuesen agregando en el futuro tendrán derecho al usufructo de sus bienes.
2) El usufructo de los bienes no determina la devolución de la propiedad, ésta continúa secuestrada hasta ulteriores ór­denes del Rey.
3) Los propietarios para reivindicar el usufructo de sus bienes debían venir a la Banda Oriental a reclamar personalmente el derecho, derecho que no era extensible a sus apoderados de ninguna clase que fueren.

Cuando Lecor realizó hasta culminar su política de
contempori­zación con las fuerzas criollas, a través de las transacciones con los destacamentos departamentales y con Rivera, garantizó a todos el respeto a sus propiedades y aceptó como incuestionable que no se innovaría con las propiedades en el estado en que se hallasen. Para esta tarea, Lecor fue sin duda ayudado por una Real Cédula como la del 26 de abril de 1817, que sin duda permitía una extensa flexi­bilidad en el uso y aplicación de sus instrucciones.

Muchos de los modos de aplicación, instrucciones a las
autori­dades departamentales, resoluciones, etc., han llegado hasta nosotros; otros en cambio, apenas si pueden inferirse o sugerirse. No conoce­mos, por ejemplo, las instrucciones distribuidas a las noveles autori­dades departamentales, comandantes, alcaldes ordinarios, jueces territoriales, etc., apenas se hicieron cargo de sus funciones, pero suponemos que atendían al cumplimiento de la Real Cédula de 1817, y al consabido acuerdo realizado con las fuerzas criollas en los días de la rendición. De acuerdo a una documentación fragmentaria estos primeros acontecimientos habrían transcurrido del siguiente modo.

El gobierno de la provincia habría encargado a las autoridades de la campaña que fueran convocados todos los intrusos en campos de emigrados, convocados que fuesen debía serles informado que estaba prohibida la matanza en dichos campos hasta que se presen­tasen los legítimos dueños, momento en el cual y en cada caso, el gobierno resolvería lo que tuviere a bien de acuerdo a las normas que ya poseía y a las que solicitaría a la corte.
De ello habla el coronel Joaquín Núñez Frates en una fecha tan temprana como el 16 de abril de 1820. Nombrado comandante de Paysandú, Núñez Frates comunicaba que su llegada al pueblo había sido recibida “con la mayor alegría de todos los habitantes dando muestras que Creían que yo era un Ángel de La guardia”, y luego de describir el “Estado tan deplorable de Pobreza” en que había hallado el territorio de su mando, informaba respecto a sus instrucciones:

“empezaré esta semana haser que todos los abitantes intrusos con licencia de Artigas, que son los mas que existen seme presenten, y daré principio a dar mis disposiciones areglado a la instrucción”.

En otro oficio de Núñez Frates al Gobernador Intendente, queda claro, parte por lo menos de esas instrucciones de las que dice ha­cerse eco:

“respecto a los que están poseyendo la Campaña –agregaba- deste dePartam.to son intrusos por horden de Artigas, tube abien mandar que se sospendiese toda matanza, asta que se prezenten sus legítimos Dueños”.

El aparato normativo con que contaba Lecor era suficientemente escaso y laxo como para permitirle, eso esperaría, moverse con holgura entre las presiones de las clases en conflicto. Al exigir que sólo se corriesen las solicitudes de devolución de propiedades cur­sadas personalmente por los propietarios, al exigir la perfección documental a las propiedades reivindicadas, y al permitir el solo usufructo de las mismas con permanencia del carácter precario del secuestro de los bienes, las autoridades cisplatinas se hallaban en una relativamente cómoda situación. En esa especial coyuntura pudieron insertarse sin alarmante contradicción los términos de la transacción con las fuerzas criollas. La ausencia de los propietarios en buena parte de los campos en conflicto, postergaba “sine die” la violencia de expulsar a grandes masas de donatarios y ocupantes; la exigencia de la perfección de los títulos ayudaba a arrastrar moro­samente los expedientes hallando entre tanto acuerdos pacíficos entre propietarios y ocupantes; por último, la simple devolución del usufructo de los bienes no era necesariamente excluyente del mantenimiento de los intrusos en los campos devueltos, sobre todo si se atendía al hecho de que los campos habían sido vaciados por la guerra y por la emigración y que otros habían sido apenas rozados por los repartos. Fácil era pues conciliar la Real, Cédula de 1817 con el convenio tácito de no innovar en la posesión de los donatarios artiguistas, fácil retribuir la adhesión de los propietarios contrarre­volucionarios sin menoscabo de la promesa arrancada por las masas revolucionarias resignadas al dominio cisplatino. Por lo menos, pa­recía, fácil.

Pero la unanimidad de los propietarios entendía las cosas de otro modo. Españoles, porteños, e incluso los hacendados criollos que fueron confiscados apenas se pasaron al bando portugués, creían que la pacificación de la campaña era el inmediato preludio de la restau­ración. En sus escritos estos propietarios no ocultan su confianza en la sencillez con que habrían de funcionar las cosas. ¿Acaso el gobier­no portugués no había intervenido para liquidar la anarquía? José de Arvide por lo menos lo creía con total ingenuidad:

“hallándose esta campaña pacificada por las armas de Su Magestad Fidelísima, respetada la seguridad individual, como las propiedades, he regresado á este destino, á los ocho años de emigración, con el fin de posesionarme déla referida Estancia”.

Sobre todo se apresuraron ahacerlo aquellos propietarios que más habían colaborado en el afianzamiento de la autoridad portu­guesa, combatiendo incluso con las armas en la mano, o de aquellos otros que dando fe a la Real Cédula de 1817, se encerraron en la Plaza, creyendo garantizada la inmediata devolución de las propie­dades apenas se tranquilizase la campaña.

Actualmente en Uruguay existe una preocupación sobre la extranjerización de la tierra y los impactos ambientales por los monocultivos realizados en estas tierras.
En el último censo agropecuario del año 2000, 17% del territorio nacional había sido extranjerizado, dejando al lado las sociedades anónimas.

En el año 1998 se aprobó una ley que permite a las sociedades anónimas comprar tierra pero no se puede acceder a información sobre quienes son los dueños y sus nacionalidades. “Entonces este 17% es el mínimo, las sociedades anónimas no están incluidas en este porcentaje”.  Según fuente, la facultad de ciencias, La Universidad de la Republica.

Este proceso de adquisición se ha acelerado significativamente desde entonces, fundamentalmente sobre la base de cuatro procesos:

1) La expansión del cultivo de soja en Uruguay, un cultivo que en el año 2000 era casi inexistente, su producción masiva empezó en el año 2001. En estos tiempos se plantaba alrededor de 10 mil hectáreas. La última cosecha que se están levantando ahora es de 350 mil hectáreas. Básicamente esto se considera la expansión de la frontera agrícola de Argentina. Una proporción de agricultores argentinos cruce en Uruguay, compra tierra, planta y continúa sus actividades en Argentina.

2) Brasileños vinculados a la cultivación de arroz, se mantienen como productores en Brasil mientras que cruzan, compran y plantan en Uruguay. Ahora con el aumento de interés al nivel internacional de la producción del biocombustible este proceso tiene aún más importancia. “En un futuro muy cercano ni se sabe cuantas hectáreas van a pasar a manos de empresas relacionadas con los biocombustibles extranjeros”.

3) La forestación, la cual en los últimos años ha sido tal vez el más explosivo, hay grandes empresas multinacionales que han aumentado significativamente sus territorios, desde entonces más de 100 mil hectáreas cada una, estas empresas son de origen Chilena, Norteamericana, Finlandesa y Española.

4) Un proceso donde la actividad es marginal o no se realiza, donde se compra la tierra, mantiene la ganadería extensiva o no, pero su objetivo es de tener una inversión nada más. No tiene preocupación por la rentabilidad o productividad, según la Facultada de Ciencias.
Estos son datos de la, Facultad de ciencias, La Universidad de la Republica. Según la facultad de ciencias la proyectada cifra actual es de, por lo menos un 25% del territorio nacional, según los datos que tienen y lo que conocen sobre el proceso. Dentro de este proyectado 25% no están incluidas las sociedades anónimas.

El tema de las sociedades anónimas es bastante reciente y no hay ningún registro que se puede acceder que sea confiable. Por lo tanto la facultad de ciencia prefiere dejarlas afuera de todas sus proyecciones porque no se conoce realmente la magnitud de la tierra que adquieren.

“Si hacemos una proyección lineal, según el proceso que se ha desarrollado en los últimos 22 años desde el fin de la dictadura y lo transferimos al año 2050, estamos hablando de un 70% del territorio nacional, sin tomar en cuenta las sociedades anónimas. Esta es la proyección lineal si no hacemos condiciones de protección legal para detener o lentecer este proceso”, asegura el docente Marcel Ashkar.

LA TRAICIÓN A LA REVOLUCIÓN AGRARIA ARTIGUISTA, CONTINÚA HASTA HOY, DURANTE LOS GOBIERNOS FRENTEAMPLISTAS.