martes, 27 de octubre de 2020

Medio año después, el fracaso de capitalismo para gestionar la pandemia del COVID-19 es evidente.

TOMADO DE: 

lahaine.org

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Tras más de 50.000 fallecidos/as, la única solución que se nos impone para un problema sanitario sigue siendo el estado de alarma y el toque de queda. Mantener activo el ciclo de reproducción del capital es la única prioridad del poder burgués. Durante el anterior estado de alarma, las 23 mayores fortunas de España incrementaron su riqueza en 14.000 millones €.

El gobierno de coalición socialdemócrata PSOE/UP sacrifica el sector de la hostelería, dominado mayoritariamente aún por la pequeña burguesía, para tratar de convivir con el virus sin que se disparen las cifras de fallecidos y la vida de los trabajadores y trabajadoras al gran capital, manteniendo intacta el resto de la actividad económica.

Aunque las evidencias de los datos demuestran que nos infectamos cuando nos socializamos en espacios cerrados y concurridos, se mantiene el hacinamiento en el transporte público y en una mayoría de centros de trabajo. Quienes realmente detentan el poder, han dado la orden de no
parar bajo ninguna circunstancia.

Solo nuestro trabajo produce su riqueza y para ellos ninguna vida está por encima de la necesidad de mantener activo el ciclo de reproducción del capital. Necesitamos personal sanitario en los centros de salud y hospitales y no policías y militares en las calles. Medio año después la sanidad pública sigue sin recursos suficientes, con falta de personal y privatizados muchos de sus servicios. La Ley 15/97 fue la responsable de “legalizar” el modelo capitalista de intervención en el sector público sanitario, a instancias de una “comisión técnica” presidida por Abril Martorell ; también este gobierno que la mantiene y aplica es culpable.

La España monárquica y burguesa es un muestra de la imposibilidad de construir una sociedad justa con instrumentos capitalistas. Quebrada por una profunda crisis económica e institucional, su modelo social se fundamenta en el individualismo y la competitividad y no es capaz de organizar una respuesta social que, fundamentada en el poder de un pueblo organizado, aborde los problemas y necesidades sanitarias y sociales con criterios preventivos e integrales, desde valores colectivos de solidaridad. Esa es la verdadera causa de las muchísimas actitudes socialmente irresponsables que se producen a diario; es un grave error criminalizar de ello a la juventud o la población inmigrante.

Los estados que sí han movilizado a su pueblo, gestionando socialmente la pandemia, han tenido resultados infinitamente mejores. Solo el pueblo organizado, salva al pueblo. El PCPE transmite la necesidad para que se active con carácter urgente un Plan de Emergencia Social, que cuente con la vigilancia y compromiso de plataformas o de espacios donde el pueblo trabajador y las capas populares tengan el protagonismo que les corresponde en un momento crucial para su vida.

La prioridad debe ser salvar a las personas y no al gran capital. La realidad demuestra que la lluvia de millones que se han repartido desde el mes de marzo, en su gran mayoría, han ido a garantizar las rentas del capital.

EXIGIMOS

1) Paralización de toda la actividad económica no imprescindible hasta llegar a ratios de contagiados menores a 25 personas por cada 100.000.

2) Una próxima desescalada fundamentada únicamente en criterios sanitarios y sociales, y no económicos y políticos. Las prisas del mes de junio y julio son cifras de muertos ahora.

3) Medidas efectivas en el transporte público que garanticen la limpieza, la limitación de aforos y el incremento de las frecuencias. 

4) Sustitución de los ERTE por sistemas que garanticen una suspensión temporal de empleo con el 100% del salario y garantía de continuidad en el puesto de trabajo.Prestación indefinida de desempleo a todas las personas sin trabajo.

5) Nacionalización y/o entrega a los trabajadores de las empresas que pretendan cerrar su actividad aprovechándose de esta coyuntura.

6) Pago de prestaciones a las autónomas y autónomos que se ven objetivamente afectados por la dinámica social que la pandemia causa.

7) Vigilancia estricta por la inspección de trabajo de los fraudes en la gestión de los ERTE por parte de la patronal.

8) Paralización de los cortes de suministros básicos (luz, agua, telefonía…) a las personas en paro o en situación de precariedad laboral.

9) Periodo de carencia en el pago de las hipotecas y alquileres de viviendas y locales, vinculado a la duración del cese de la actividad económica.

El PCPE es consciente que, en lo esencial, ninguna de estas medidas las desarrollará el gobierno socialdemócrata PSOE/UP en este nuevo periodo. Las escasas y poco efectivas medidas que se activaron en marzo fueron a cambio de regar a la patronal y a la banca con decenas de  miles de millones de € que acabará pagando el pueblo trabajador. Ahora, con menos millones disponibles, evidenciará más rápido su carácter de clase y la obediencia debida a la gran patronal.

No esperemos nada de la socialdemocracia y del sindicalismo del pacto social; confiemos nuestra salvación sólo al pueblo trabajador organizado y movilizado. Paralelamente a esta situación sanitaria, este gobierno de la socialdemocracia “trabaja” con un amplio consenso parlamentario para otra contrarreforma de las pensiones que supondrá, de hecho, una reducción de la mismas y aumento de los años de cotización. ¡Así les cuadran sus presupuestos: los ancianos se mueren y, los que sobreviven, pasarán más penurias! Con toda la responsabilidad social y sanitaria, es imprescindible mantener la presión social y la lucha obrera y popular.

Solo el pueblo organizado salva al pueblo
¡Tu lucha decide!

viernes, 11 de septiembre de 2020

Sobre pactos no hay nada escrito

 

 

Así lo sostuvo el líder de los Tenientes de Artigas, considerada el "ala dura" de las FFAA, en una entrevista con el Semanario Cien, realizada por el periodista Diego Barbosa.

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https://elmuertoquehabla.blogspot.com/2020/09/sobre-pactos-no-hay-nada-escrito.html

martes, 1 de septiembre de 2020

JACQUES PAUWELS, HISTORIADOR: " EL CAPITALISMO TIENE UNA CAPACIDAD CAMALEÓNICA. LO MISMO SE ADAPTA AL FASCISMO QUE A UNA 'DEMOCRACIA' DE LIBRE MERCADO"

tomado de: 


REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL  

    Jacques  Pauwels es  un investigador e historiador  de origen belga que en la década de los 60 emigró a Canadá, donde actualmente reside. Licenciado en Historia por la  Universidad de Gante, realizó su doctorado en la "York University" de Toronto.

[Img #63689]     Se especializó en la  Historia Social de la Alemania de la década de los 30. Ha sido profesor de Historia  en las universidades canadienses de Toronto Guelph. Es autor, asimismo, de conocidísimas libros de investigación histórica, muchos de ellos traducidos al castellano como "El mito de la guerra buena""El gran capital con Hitler", "Los mitos de la historia moderna", "El París de los sans-culottes", y otros muchos títulos.

     Hace unas fechas la revista  Algérie Résistance  le hizo una extensa entrevista de la que, dado su interés, extractamos para nuestros lectores los párrafos que  siguen.

     En el libro "El gran capital con Hitler", el profesor Pauwels abordó la estrecha colaboración establecida entre el nacionalsocialismo hitleriano y el gran capital financiero e industrial alemán. Al respecto, Pauwels dice lo que  sigue:

      En realidad, el llamado “nacional-socialismo” de Hitler no tenía nada de socialismo. Era tan sólo una variante germana del fascismo. Y no hay que perder de vista que el fascismo fue siempre una manifestación del capitalismo. La más brutal y cruel, ciertamente, a través de la cual se  el capitalismo se expresó durante el periodo de entreguerras, en respuesta a la amenaza del cambio revolucionario encarnado por el comunismo y a la crisis económica de la Gran Depresión.

    Sin duda alguna se puede calificar a Hitler de haber sido una "herramienta"  del  sistema capitalista, en la medida que este personificó la variante alemana del fascismo. No obstante, como menciono en mi libro, el término “herramienta” es demasiado simplista . Sería más preciso definir a Hitler como una suerte de “agente”. Era un ser humano complejo, con un espíritu propio, que  actuó en nombre del capitalismo alemán, aunque no siempre  en total consonancia con los deseos e intereses de los capitalistas, en vez de calificarlo como una simple  “herramienta” del capitalismo alemán. Eso nos permitiría entender por qué razón los capitalistas alemanes no siempre estuvieron íntegramente  satisfechos  con los servicios prestados por Hitler. Sin [Img #63691]embargo, los capitalistas alemanes contaron con una ventaja en este "acuerdo".  Tras  la derrota de la Alemania nazi, ellos pudieron culpar su “agente”  de haber sido el exclusivo responsable de los crímenes que se encargó de cometer en su nombre.

     Jacques  Pauwels precisa en sus respuestas que el capitalismo es un sistema socioeconómico que posee mucha flexibilidad, permitiéndose actuar en diferentes escenarios políticos.

    "Sin duda es un mito que el capitalismo, llamado eufemisticamente de “libre mercado”, es una especie de hermano gemelo de la democracia. O sea, que el entorno político preferido del capitalismo sea la democracia. La historia no solo no constata esa afirmación, sino que indica todo lo contrario.  La historia nos  ha demostrado en reiteradas ocasiones, que el capitalismo ha prosperado en el marco de sistemas extraordinariamente autoritarios, apoyándolos con auténtico entusiasmo. En Alemania, sin ir más lejos, el capitalismo se comportó extremadamente bien cuando Otto Bismarck dirigió el Reich con mano de hierro. Alemania bajo Hitler siguió siendo capitalista al 100 % y el capitalismo prosperó con Hitler, antes y durante la guerra, como he demostrado en mi libro.

    "El capitalismo también es capaz de asociarse a la democracia, y está deseoso de hacerlo. En especial,  si parecen necesarias unas reformas democráticas para disipar la amenaza de un cambio revolucionario. Después de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, cuando se introdujeron en Europa reformas políticas y sociales democráticas - el "Estado de Bienestar"-  para hacer fracasar las reivindicaciones mucho más radicales, incluso revolucionarias, abanderadas por los movimientos de resistencia en Italia o Francia. Con toda tranquilidad puede decirse que el capitalismo, para conseguir su objetivo de lograr el máximo beneficio está dispuesto a utilizar tanto la "zanahoria de la democracia" como el "palo del fascismo", así como otras variadas fórmulas autoritarias, como las dictaduras militares.

     Al ser preguntado sobre si el ascenso actual de grupos neonazis y fascistas en el mundo sirve al gran capital internacional, Pauwels contestó: 

    "El fascismo es una manifestación del capitalismo. En otras [Img #63690]palabras, es la manera en la que el capitalismo, como un camaleón, adapta su color a un entorno social y político cambiante. El fascismo histórico de la década de 1930, personificado por personajes como Mussolini y Hitler, reflejaba la respuesta del capitalismo, en Italia y Alemania, frente a la doble amenaza del cambio revolucionario que representaba la Revolución rusa  y la Gran Depresión de los años 20.

     Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el fascismo estaba probablemente muerto y enterrado, el capitalismo - especialmente el capitalismo estadounidense - se apoyó en los sistemas  criptofascistas para neutralizar amenazas similares. Es el caso de  Chile, donde Pinochet fue llevado al poder para impedir unas reformas radicales y permitir al capital de inversión estadounidense instalarse con garantía de seguridad en el país.

      En la actualidad, los problemas económicos y sociales cada vez más importantes asociados a unas amenazas revolucionarias reales o percibidas han hecho que el capitalismo haya generado en varios países partidos y movimientos políticos fascistas o, si lo prefiere, cuasi fascistas. Por el momento el capitalismo no necesita llevar a estos fascistas la poder, pero resultan ser muy útiles porque, como Hitler con su antisemitismo, desvían la atención del público de los fallos del sistema capitalista, culpando  a los chivos expiatorios como el color de la piel, los musulmanes, los chinos, rusos o los refugiados.

     El entrevistador de Algérie Résistance preguntó a Jacques  Pauwels sobre la reciente acusación del Parlamento de la Unión Europea, según la cual fue la URSS la que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.

     "Acusar de la Segunda Guerra Mundial a la URSS  y, consiguientemente al Estado ruso que le sucedió, es una declaración puramente política. Constituye una distorsión monstruosa y vergonzosa  de la verdad histórica.

      A lo largo de la década de 1930 la Unión Soviética estuvo años tratando de establecer con Francia y Gran Bretaña una alianza contra Hitler. Sin embargo, ambos países rechazaron en varias ocasiones esa posibilidad . La razón era muy simple. Los hombres que estaban en el poder en Londres y París no querían entrar en guerra al lado de la Unión Soviética contra Hitler, sino que  lo que realmente deseaban  era que Hitler utilizara la potencia militar de Alemania  contra el Este y destruyera la Unión Soviética, mientras ellos observaban plácidamente el espectáculo  desde la barrera.

     Sin duda, Hitler deseaba la guerra y por ello se le reprocha, y con razón, haber desencadenado la Segunda Guerra Mundial. Pero los dirigentes políticos franceses y británicos son responsables, en parte, del desencadenamiento de la guerra,  porque ellos animaron a Hitler y le apoyaron con su política de “apaciguamiento”,  ofreciéndole Checoslovaquia en bandeja de plata, por ejemplo, en el marco del tristemente célebre pacto que firmaron con él en Munich en 1938.
 

     Culpando a la Unión Soviética, los países “occidentales”, o al menos sus dirigentes, intentan ahora desviar la atención  acerca del papel que ellos mismos desempeñaron en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Por medio de su infame política de apaciguamiento los dirigentes británicos y franceses fomentaron y facilitaron los planes de Hitler de una “cruzada” contra la Unión Soviética. Y la élite de las empresas y las finanzas de los países occidentales, incluido particularmente los Estados Unidos, colaboró muy estrechamente  con Hitler, como he demostrado en mis libros "El gran capital con Hitler" y "El mito de la guerra buena"  

     "Por otra parte, la Unión Soviética hizo la mayor aportación a la victoria de los Aliados. Si el Ejército Rojo no hubiera logrado detener la apisonadora nazi ante Moscú en 1941 y obtener victorias importantes en Staligrado y otros lugares, es indudable que Hitler habría ganado la guerra. Pero los nazis tenían la maquinaria de guerra más poderosa que se haya visto nunca, y para vencerla se necesitaba la contribución de todos los ejércitos aliados y también de los movimientos de resistencia. No se puede negar que el ejército estadounidense también hizo una contribución importante. No obstante, los dirigentes estadounidenses  aprovecharon la presencia de su ejército en Europa occidental para establecer su hegemonía en esta parte del mundo.

     "En muchos sentidos, Estados Unidos no “liberó” verdaderamente a los países de Europa occidental. Todavía hoy Alemania no es “libre” de pedir a las tropas estadounidenses que abandonen su territorio. Y Bélgica y los Países Bajos deben tolerar la presencia de bombas atómicas estadounidenses dentro de sus fronteras. El presidente francés Charles de Gaulle no estaba lejos de la verdad cuando describió la liberación estadounidense de Francia como una segunda “ocupación” tras la ocupación alemana. Al contrario de los alemanes y belgas, de Gaulle tuvo el valor de exigir que las tropas estadounidenses abandonaran Francia y esa fue una de las razones por las que parece que la CIA estuvo implicada en diferentes atentados contra su vida".

sábado, 29 de agosto de 2020

Nicaragua – Cantando bajo la lluvia. El proyecto de la USAID para destruir el movimiento sandinista


Sólo la inercia ideológica más perversa  explica la estupidez, incompetencia y criminalidad de la actual política exterior de EE.UU. hacia Cuba, Nicaragua y Venezuela. Estúpida por estar basada en la demente visión mesiánica del Siglo XIX del Destino Manifiesto y de la Doctrina Monroe, los EE.UU., en el caso de Nicaragua, ha aplicado durante 40 años esencialmente las mismas políticas infructuosas que han fracasado durante 170 años, desde la derrota de William Walker.

Ahora, las autoridades de los Estados Unidos han retomado donde lo dejaron tras el histórico fallo de 1986 de la Corte Internacional de Justicia que condenó la agresión terrorista de los Estados Unidos contra Nicaragua.

Habiendo ya reanudado las medidas coercitivas unilaterales ilegales contra la economía de Nicaragua, el gobierno de los Estados Unidos está ahora complementando su agresión económica de manera abierta con un programa destinado no sólo a suplantar al gobierno sandinista de Nicaragua sino, en última instancia, a destruir el sandinismo como un movimiento político viable. Quieren convertir Nicaragua en Bolivia.

La semana pasada, la Radio La Primerísima de Managua reveló el contenido de un documento de la USAID con los detalles de este próximo esfuerzo del gobierno de los EE.UU. para lograr el cambio de régimen en Nicaragua. El documento esboza los principales elementos de un programa llamado “Responsive Assistance in Nicaragua (RAIN)” (el acrónimo inglés es igual a la palabra para “lluvia”). Como si estuviera diseñado para fracasar a proposito, el pensamiento detrás de RAIN es una proyección tecnocrático yanqui en prácticamente todos los sentidos, engreído, superficial, egoista, inane. Sus premisas son irracionales desde el principio, parecen como la receta de un alquimista, perdida en detalles espurios, ajenos a su absurdo demencial.

Otros escritores como Brian WillsonWiston LópezBen NortonJohn Perry and Nan McCurdy han hecho excelentes análisis del documento de la USAID y de lo que significa. Señalan que, a corto y mediano plazo, el plan preve un probable fracaso, porque los planificadores de la USAID reconocen que el Frente Sandinista (FSLN) probablemente ganará las elecciones nacionales en 2021. Esa probabilidad quedó muy clara esta semana con la publicación de una encuesta de opinión de la ampliamente respetada empresa consultora MyR que muestra un apoyo político al FSLN del 50% y a la oposición del 10%. En este contexto, RAIN es claramente un plan para la próxima década, estableciendo una unidad permanente de desestabilización en el país para gestionar, coordinar e integrar mejor las actividades de cambio de régimen abiertas y encubiertas, tanto internas como externas.

Este aspecto del documento sugiere que incluso los monstruos-en-forma-humana que dirigen los programas de terror de la política exterior de los Estados Unidos reconocen que Nicaragua no puede ser destruida, saqueada y mal administrada como hasta ahora lo han hecho en Haití u Honduras. Aún así, el plan subestima el nivel de cambio político y social traumático necesario para que funcione, lo cual es poco probable que se logre con las técnicas convencionales de EE.UU. de ablandar a los países para luego derrocar a sus gobiernos. Un signo de ello es la forma en que el plan ignora la profunda fuerza patriótica y la robusta visión democrática de la Constitución de Nicaragua de 1987, que ni siquiera los 17 años de gobiernos neoliberales dirigidos por los Estados Unidos entre 1990 y 2007 lograron debilitar.

Esta falta de sentido de la historia y la consiguiente incapacidad de entender el sandinismo, junto con la pésima sentido táctico del momento justo y la mal eleborada estrategia, son características perdurables del fracaso de la política exterior de los Estados Unidos en Nicaragua. Los estrategas de la política exterior estadounidense pensaron que el FSLN estaba acabado después de perder las elecciones de 1990. Creyeron que los títeres de la derecha local de los EE.UU. tenían una mayoría electoral estructural a largo plazo e inexpugnable. Estaban equivocados. Luego, pensaron que el gobierno sandinista de Nicaragua sucumbiría a la crisis de 2008-2009. Se equivocaron de nuevo. Gracias en gran parte al Comandante Hugo Chávez y al ALBA, el gobierno del Presidente Daniel Ortega salió fortalecido y ganó fácilmente las elecciones nacionales de 2011 con una gran mayoría en la legislatura también.

Luego, en 2018, los mismos desgastados svengalis de la política exterior de los Estados Unidos pensaron que podrían acabar con el sandinismo en Nicaragua si pudieran cooptar a la juventud, amenazar y extorsionar a la gran empresa privada, usar a las ONG y la Iglesia Católica como armas ofensivas y montar en escala industrial una campaña de mentiras al estilo de un blitzkrieg en las redes sociales. Otra vez se equivocaron. Ahora el Frente Sandinista es tan fuerte como siempre, a pesar de los complejos problemas provocados por la pandemia COVID-19. El plan RAIN continúa con el patrón disfuncional de la siniestra desvarío de la política exterior estadounidense basándose en la falsa premisa implícita de que los EE.UU. pueden asegurar un resultado más exitoso que en 2018, si tan sólo pueden consolidar, realzar y perfeccionar mejor su quinta columna no gubernamental, mediática, empresarial, religiosa y política en Nicaragua. Persiguieron ese fuego fatuo desde 2006 hasta 2018 y terminaron vencidos, como lo han estado desde 1998 en Venezuela y desde 1959 en Cuba.

Aun así, el marco de referencia fantasioso del documento de la USAID sigue reflejando el narcisismo de la falsa propaganda de la Embajada de los Estados Unidos de América de que Nicaragua es una dictadura infeliz con una economía en decadencia y servicios públicos inadecuados. Sin embargo, incluso una mirada por la ventana de la embajada de EE.UU. en Managua muestra lo contrario: una nueva infraestructura, una vibrante vida comercial y un medio ambiente limpio. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU acaba de informar que mientras el resto de América Latina y el Caribe están sufriendo drásticas caídas en sus exportaciones, Nicaragua ha visto un notable aumento del 14% para el período hasta mayo de este año en comparación con el 2019. El informe señala que “Nicaragua capitalizó el aumento del precio del oro y de los volúmenes de los productos agrícolas y ganaderos exportados (entre ellos el café, la caña de azúcar, el frijol y el tabaco)”.

Si uno elija un sector, cualquier sector, de la vida nacional, allí el equipo de gobierno del Presidente Daniel Ortega tendrá un claro y decisivo política que responde eficazmente a las necesidades de ese sector dentro de las limitaciones presupuestarias de un pequeño y empobrecido país de 6,5 millones de habitantes sujeto al ataques económico de los Estados Unidos.  ¿Cobertura de electricidad? Mira aquí. ¿Competitividad? Mire aquí. ¿Telecomunicaciones? Aquí. ¿Acceso al agua potable? Lea esto. ¿Agua y saneamiento rural? Mira aquí. Capacidad de defensa civil? Aquí. Capacidad de los gobiernos municipales? Aquí. ¿Desarrollo de la infraestructura? Mira aquíaquí y aquí y lee esto y esto.  ¿Tecnologías geocientíficas? Aquí. ¿Innovación? Lea esto. ¿Educación? Lea estoestoesto y esto, así como esto y esto. ¿Salud pública y COVID-19? Mira aquí y aquí y lee esto y esto.

¿Defendiendo la economía popular? Aquí. ¿Defendiendo la familia, la juventud y la niñez? Aquí. ¿Seguridad ciudadana? Mire aquí. ¿Política policial comunitaria? Aquí. ¿Qué hay del gasto social general? ¿Seguramente eso debe haber sufrido por motivo de la debacle económica descrita por el Departamento de Estado de EE.UU? No, en absoluto, mira aquí. ¿Producción de alimentos y seguridad alimentaria? Lea esto y esto y mire aquíaquí y aquí. ¿Y no es Nicaragua un país sin esperanza para el medio ambiente? No seas ridículo. Mira aquíaquí y aquí y lee esto. ¿Y no es la propiedad y la seguridad de los títulos de propiedad un caos, especialmente para los pueblos indígenas? También absurdo, mira aquí.

Todas estas políticas reflejan el enfoque del programa histórico del Frente Sandinista sobre la realización de los derechos de la persona humana, para todos las personas que viven en Nicaragua, actualizado y llevado a cabo con éxito a pesar de grandes dificultades. Hacen que las falsas afirmaciones de las autoridades estadounidenses y los mercenarios perdedores de la oposición nicaragüense, a quienes los Estados Unidos han financiado durante más de una década con decenas de millones de dólares, parezcan completamente fuera de lugar. La última encuesta de MyR muestra que más del 80% de las y los nicaragüenses desearían que el país volviera a su situación antes de 2018 y el 67% de la gente piensa que Nicaragua está volviendo a la senda de reanudar el progreso que disfrutaba antes del violento y fallido intento de golpe de Estado de ese año.

Pero, ¿no es la libertad de expresión bajo un ataque implacable en Nicaragua como se proclama libremente todos los días por el Canal 10, el Canal 12, el Canal 23, 100% Noticias, Radio Corporación, la Prensa, Confidencial y una plétora de emisoras locales de radio y televisión por cable? Um… seguramente algún error lógico aquí… ¿Y no le temen todos a la policía represiva de “PutinAssadCastroMaduroGaddhafi… seguramente la caricatura está aquí en alguna parte… Ortega!”? Bueno, según la investigación de MyR, el 62% de los nicaragüenses piensan que su policía es altamente profesional. El 62% de la gente piensa que hay un alto nivel de respeto por la libertad de expresión y los derechos humanos y la proporción de personas que piensan en emigrar ha bajado del 45% en abril de 2019, el punto más bajo del impacto económico del fallido intento de golpe de estado de 2018, al 28% actual.  De hecho, miles de nicaragüenses han estado desesperados por regresar a Nicaragua después de haber encontrado su situación insostenible en el extranjero durante la pandemia.

El gobierno de los Estados Unidos ha fracasado notoriamente en satisfacer las necesidades de su propio pueblo durante la actual pandemia, pero todavía puede encontrar dinero para intentar destruir un pequeño país cuyo éxito hace que la política social, económica y medioambiental de los Estados Unidos parezca arbitraria, negligente y criminal. Después de 170 años, la clase dirigente de los Estados Unidos no tiene nada que olvidar de Nicaragua porque en todo ese tiempo no ha aprendido nada.De todos modos, lo único que realmente necesitan saber es esto: el Frente Sandinista planifica su trabajo, ejecuta su plan y luego… vencen, porque defienden con pasión los intereses del pueblo nicaragüense y de la Patria Grande.

En este momento, Nicaragua se encuentra en medio de una temporada de lluvias que ha bendecido al país con lo que parece ser una abundante primera cosecha con fuertes indicios para el momento de una buena cosecha postrera y una buena cosecha de apante también, más adelante en el año. Junto con todos sus otros extraordinarios logros, es por eso que, ahora por lo menos, Nicaragua está cantando, bailando y cantando bajo la lluvia…

Stephen Sefton

 

martes, 28 de julio de 2020

Aumentan los milmillonarios de América Latina a medida que la región más desigual del mundo se hunde bajo el impacto del coronavirus

Publicado: 27th Julio 2020


La fortuna de los 73 milmillonarios de América Latina aumentó en 48 200 millones de dólares desde el comienzo de la pandemia, incluso ahora cuando la región es una de las más afectadas del mundo, afirma Oxfam hoy. 

La región ha visto surgir en promedio un nuevo milmillonario cada dos semanas desde marzo, mientras que millones de personas siguen luchando contra la enfermedad, dificultades económicas extremas y por poner comida en la mesa durante los confinamientos, con los hospitales al borde del colapso. 

En conjunto, los 42 milmillonarios del Brasil aumentaron su patrimonio neto de 123 100 millones de dólares en marzo a 157 100 millones de dólares en julio, mientras que los siete más ricos de Chile vieron como su patrimonio conjunto aumentaba en un 27 % hasta alcanzar los 26 700 millones de dólares.

Los Gobiernos de América Latina están infra gravando en la práctica tanto la riqueza individual como los beneficios empresariales, lo que está socavando su lucha contra el coronavirus, la pobreza y la desigualdad. Oxfam estima que América Latina perderá 113 400 millones de dólares en ingresos fiscales este año, lo que equivale al 59 % del gasto en salud pública de la región

"Mientras que todos los demás están viviendo con órdenes de confinamiento, tratando de sobrevivir y con el temor de enfermarse, los milmillonarios latinoamericanos ven como su patrimonio y privilegios van generando más de 413 millones de dólares diarios desde el principio de la pandemia, todos y cada uno de los días", afirmó el director ejecutivo interino de Oxfam, Chema Vera.

“Los súper ricos nunca han tenido que preocuparse por ser desalojados por no pagar el alquiler o tener que decirles a sus hijos e hijas que hoy no hay nada que comer. Al contrario, han recolocado sus activos o invertido en más acciones, bonos, oro y bienes raíces, como ya lo hicieron después de la crisis económica mundial de 2008 y 2011.

“Mientras la gente muere y se enfrenta a la indigencia, la enfermedad y el hambre, es vergonzoso que un puñado de personas extremadamente ricas puedan estar amasando todavía más poder y riqueza. Si los Gobiernos no toman medidas para cambiar nuestros sistemas económicos, están echando gasolina al fuego del descontento contra las injusticias sociales que ahora están arrasando el mundo".

América Latina ya era la región más desigual del mundo. Los esfuerzos de los Gobiernos para combatir el coronavirus y salvar vidas se han visto frustrados por la desigualdad y la corrupción profundamente arraigadas, y el virus ahondará todavía más la enorme brecha entre los más ricos y el resto. 

A pesar de haber activado uno de los confinamientos nacionales más rápidos y agresivos de América Latina, incluso antes que Francia y el Reino Unido, Perú tiene más de 366 550 casos registrados y una cifra de 13 767 fallecidos, el segundo país más afectado de América Latina después de Brasil y ahora uno de los peores focos del coronavirus del mundo. 

Más del 70 % de la población peruana trabaja en la informalidad, sin contratos o protección, y sin seguridad laboral o licencias por enfermedad. Desde el comienzo del confinamiento el 16 de marzo, 2,3 millones de personas que viven en Lima, la capital de Perú, han perdido sus trabajos y la capacidad de alimentar a sus familias. Ya son 200 000 quienes han huido a pie de las ciudades a sus pueblos de origen en el campo, algunos llevándose el virus con ellos. Al mismo tiempo, los dos peruanos más ricos vieron aumentar su fortuna combinada en un 6 % hasta alcanzar los 5500 millones de dólares y Perú ha visto surgir otros dos nuevos milmillonarios

El Gobierno peruano ayudó a las familias más pobres a sobrevivir mediante transferencias en efectivo de 100 dólares al mes, pero la desigualdad acabó con las buenas intenciones.

"Solo el 42 % de la ciudadanía peruana de 15 años o más tiene una cuenta bancaria y la mayoría de los beneficiarios de la ayuda del Gobierno, las personas más pobres del país, están fuera del sistema bancario. No les ha quedado más remedio que ir en persona al banco, donde las largas colas se han convertido en un terrible caldo de cultivo para el coronavirus. Vencer la pandemia significa vencer la desigualdad. También significa poner fin a los privilegios de unos pocos afortunados", declaró Vera.

El confinamiento de Perú implicó el cierre de todos los negocios excepto los proveedores de alimentos, medicinas y otros servicios esenciales. Sin embargo, solo una semana después, las grandes empresas mineras, petroleras y de agronegocios eludieron la orden, argumentando su importancia vital y estratégica para el país y prometiendo cumplir con estrictas medidas sanitarias. La realidad es que muchas de ellas no llegaron a aplicar medidas mínimas de mitigación de riesgos. La mina de cobre Antamina ha informado de 210 casos positivos por coronavirus, mientras que el 90 % de los empleados y empleadas de la compañía de aceite de palma Ocho Sur que se sometió a la prueba a principios de junio dio positivo, lo que supone una gran amenaza para las comunidades indígenas cercanas, que se encuentran entre las más desatendidas por el sistema de salud pública de Perú y que temen un elevado número de muertes. En la región amazónica donde opera la empresa, hay menos de ocho profesionales médicos por cada 10.000 habitantes.

En toda América Latina, 140 millones de personas, alrededor del 55 % de la población activa, se encuentran en la economía informal, y casi una de cada cinco vive en un tugurio. Hasta 52 millones de personas podrían caer en la pobreza en América Latina y el Caribe como consecuencia de la pandemia, con lo que la lucha contra la pobreza retrocedería 15 años

En una región en la que ya una de cada tres mujeres se ve afectada por la violencia de género, las órdenes de permanencia en el hogar han dado lugar a un aumento de las denuncias de violencia doméstica y de asesinatos de mujeres y niñas. En Argentina, al menos 81 mujeres han sido asesinadas durante el confinamiento desde marzo de 2020.

En promedio, la inversión pública en salud de los países de América Latina es del 4 % del PIB, la mitad que los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Décadas de privatización e inversiones insuficientes han dejado a los sistemas de salud pública de la región terriblemente mal preparados e incluso los han convertido en un factor que contribuye al aumento de las infecciones por coronavirus. 

Para los más de 5 millones de personas migrantes venezolanas que viven en la región, la pandemia es una crisis doble. Tras huir del caos económico y político, millones de personas se han quedado sin trabajo debido a las cuarentenas. Muchas de ellas son indocumentadas y han caído en el olvido de las respuestas del Gobierno, incapaces de acceder a las transferencias de efectivo o a los servicios de salud. Desesperadas y a menudo sin hogar por no poder pagar el alquiler, 80 000 personas han vuelto sobre sus pasos por los Andes para retornar a Venezuela, donde incluso antes de la pandemia uno de cada tres venezolanos se enfrentaba al hambre

Si se aplicara en 2020 un impuesto al patrimonio neto de entre el 2 % y el 3,5 % a quienes tengan más de un millón de dólares, los Gobiernos latinoamericanos podrían recaudar hasta 14 200 millones de dólares, que podrían ser invertidos en salud pública y protección social. Esta cifra es 50 veces la cantidad de lo que se podría recaudar este año de los milmillonarios de la región. 

"El virus se ha expandido por América Latina no por indisciplina, sino por la desigualdad, ejemplificada por la enorme economía informal de la región y su falta de redes de seguridad, y por los Gobiernos que no gravan suficiente las grandes fortunas. La población se enfrenta a un dilema: quedarse en casa y pasar hambre o arriesgarse y salir a intentar ganarse la vida. Las grandes fortunas tienen una enorme deuda con nuestras sociedades y ya es hora de que paguen la justa parte que les corresponde", concluye Vera.
 

Notas para editores

Los cálculos de Oxfam se basan en las fuentes de datos más actualizadas y completas disponibles. Las cifras sobre las personas más ricas de la sociedad provienen de la Billionaires List de Forbes y del Real-Time Billionaires ranking de Forbes. Comparamos la riqueza neta de los milmillonarios latinoamericanos el 18 de marzo de 2020 con su riqueza neta el 12 de julio de 2020.

Durante ese período, el valor neto combinado de los milmillonarios en la Argentina pasó de 8800 millones de dólares a 11 200 millones de dólares; en el Brasil, de 123 100 millones de dólares a 157 100 millones de dólares; en Colombia, de 13 700 millones de dólares a 14 100 millones de dólares; en Chile, de 21 000 millones de dólares a 26 700 millones de dólares; en el Perú, de 5200 millones de dólares a 5500 millones de dólares; y en Venezuela, de 3400 millones de dólares a 3500 millones de dólares. 

Únicamente tres países de América Latina aplican un impuesto sobre el patrimonio: Argentina (impuesto máximo del 1,25 %), Colombia (1 %) y Uruguay (1 %).

Descargue el informe más reciente de Oxfam sobre América Latina: ¿Quién paga la cuenta? 

Desde el inicio de la pandemia, Oxfam ha proporcionado asistencia alimentaria, artículos de higiene y alojamientos temporales seguros a 250 000 de las personas más vulnerables de América Latina y el Caribe, gracias a su colaboración con más de 60 organizaciones socias en 11 países. 
 

Información de contacto

Annie Thériault en Montreal (Canadá) | annie.theriault@oxfam.org | +51 936 307 990

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martes, 21 de julio de 2020

RAMÓN PEDREGAL CASANOVA. Revolución Sandinista, 41 años de luchas y sueños cumplidos


TOMADO DE:
insurgente.org

RAMÓN PEDREGAL CASANOVA. Revolución Sandinista, 41 años de luchas y sueños cumplidos


Han transcurrido 41 años desde aquellos acontecimientos y el Frente Sandinista de Liberación Nacional con el pueblo nicaragüense resiste los ataques del imperio estadounidense a través de sus medios de difusión, resiste el chantaje de la guerra económica, y sabe que de aquí a las elecciones la escalada agresiva llegará a negar la legitimidad del apoyo popular a sus dirigentes, para intentar con ello, activar la violencia mercenaria, recuerde lo declarado por Allen Weinstein, que estaba al frente de la NED: Mucho de lo que hacemos hoy, dijo,  fue hecho encubiertamente hace 25 años por la CIA.

Han transcurrido 41 años  y en Miami vemos a Trump como la suma de las crisis del gran capitalismo: en el interior de EEUU una sociedad dividida, insegura, racista, sin reservas públicas-sociales, con la mitad de la población sin trabajo, y en el exterior persigue a los débiles teniendo enfrente a rivales a los que no puede torcer el brazo -que según Obama era lo que hacían a los desobedientes-.

Pónganse ahora las lentes de conciencia con las que ven de cerca: sus periódicos, sus emisoras de radio, sus televisiones, sus redes de internet, sus mentideros, como hemos visto, escupen contra Nicaragua, contra Venezuela, contra Cuba, … Con los repugnantes esputos su ejército publicitario llena páginas dedicadas a estos países independientes, (lean intereses, no se queden en los insultos) y valoren en la historia a dónde va un presidente de multimillonarios y racistas, un matón como culminación representativa del latrocinio de su clase, que quiere poseer a Nicaragua, a Venezuela, a Cuba…

La realidad actual de Nicaragua, en medio de las dificultades y la lluvia de noticias falsas, es toda una lección para el pueblo de EEUU ahora que vive en sus carnes la crisis política, económica y de la Covid 19, con asesinatos racistas, 48 millones de parados, 2,5 millones de infectados y 150.000 muertos, y ya tenían antes 50 millones de habitantes bajo la pobreza, muchos de ellos de cualquier edad viviendo en la calle, un país en el que solo una minoría tiene sanidad pública e incompleta, lo mismo podemos decir de la enseñanza, y el 85% de todo en manos del 0,5 %. Mientras que en  Nicaragua el 98% de la población tiene luz eléctrica, el Pueblo de Nicaragua con el Gobierno Sandinista ha recuperado los sistemas de distribución de agua, ha puesto a punto el alcantarillado, la enseñanza es pública y gratuita, la asistencia sanitaria es gratis para toda la población, se han recuperado las carreteras y los medios de distribución de todo tipo. Otro dato que el pueblo de EEUU seguramente aprecia si lo conoce, es que Nicaragua destaca por ser el país más seguro de la región, lo que se debe a la formación y compenetración social de los cuerpos del orden.

En los días que vienen los mercenarios escribirán las mentiras que emplean siempre contra quien no se somete. Oiremos el resquebrajar del cielo aún más cerca de nosotros, hasta llegará el momento en que sentiremos que vibra el aire porque su maquinaria bélica hace peligrosos equilibrios sobre nuestras cabezas. Para entonces ya habrá arreciado el asedio económico que el monstruo del norte viene tendiendo sobre Nicaragua, y quizás intente nuevamente tirar en medio del entendimiento común la extremosa carga explosiva de odio burgués, antipatriótica que emplearon en el anterior intento de golpe de estado. Reconocemos en sus diarios la carga actualizada de los viejos insultos, los mismos adjetivos con los que quieren cegar la razón nicaragüense.

El imperio perdió en su intento de doblegar a Nicaragua, pero no quiere dejar pasar las elecciones en ese país que se le escapa y trata de crear conflictos que dificulten su camino, ¿Recuerdan que acusaron al Gobierno de hacer reformas sociales que perjudicaban a la mayoría?: nunca se implementaron y los ataques a las instituciones públicas no pararon. … ¿Querían otra Siria? Hoy nada de eso les sirve de engaño propagandístico, un solo dato y pasamos a otros capítulos: la representación gubernamental a todos los niveles dispone del 50% de mujeres, hasta la policía tiene un cuerpo compuesto solo por mujeres, habiendo hecho desaparecer el analfabetismo desde el comienzo de la Revolución hoy cuenta con uno de los más altos índices de igualdad social de Latinoamérica y reducción de la pobreza.

Los golpistas de 2018 han fracasado. El arma que les queda es la propaganda para tratar de borrar el rastro que dejaron de sangre, terror y destrucción en su intento de golpe de Estado… y también les gustaría borrar los testimonios gráficos en los que aparecían con el terrorista Marco Rubio, encargado de las operaciones por parte del régimen estadounidense con Trump a la cabeza. Es importante que no se olvide, porque en la campaña electoral del 2021, en la propaganda que les están preparando intentarán hacerlos aparecer como una sencilla, mansa y preocupada oposición democrática al Gobierno del Frente Sandinista.

El país, agrícola sobre todo, tras el desastre privatizador neoliberal de los  gobiernos del 90 al 2006,  contó con la resistencia sandinista organizando al pueblo para buscar las formas cooperativas para el sostenimiento alimentario, y ahora esas son la fuente de abastecimiento de los mercados. Intercambio social equilibrado, independencia con productos propios, desarrollo común, y nuevas alianzas internacionales que invierten y empiezan a rendir, China, Rusia, Irán, las nuevas potencias que frenan y hacen decaer al imperio hasta en lo que llama su patio trasero, y en el caso de Nicaragua lo es menos, pues como dice Doña María Lydia, Vda. de López, campesina chinandegana: … ¡Las campanas a repicar de alegría, cuando los muchachos triunfaron! Me parecía un sueño, ahora no, pero entonces me parecía un sueño.

*Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: “Gaza 51 días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”, “Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.

viernes, 26 de junio de 2020

Proceso de paz en Colombia: Desconocer protocolos equivale a cerrar la puerta y botar la llave de los apoyos internacionales

tomado de:
cubadebate.cu



Jairo Estrada Álvarez, delegado del partido FARC ante la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación (CSIVI).

Jairo Estrada Álvarez es economista, politólogo, director de la Revista Izquierda y reconocido profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia. Dicen que no hay mejor entrevistado que él para explicar el estado actual de la implementación del Acuerdo de Paz firmado por el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Recientemente, el Centro de Pensamiento y Diálogo Político (CEPDIPO), del cual Jairo Estrada es director académico, publicó el informe Claves analíticas sobre el estado actual de la implementación. Las 72 páginas del valioso documento contribuyen “a una mejor comprensión de las tendencias más recientes de la implementación del Acuerdo”, y dejan al descubierto los factores y las fuerzas que asedian lo suscrito –con balas transformadas en “balígrafos”– el 26 de septiembre de 2016, en Cartagena de Indias.

Ante tal análisis, “con un sustento científico y académico tan serio” de este proceso histórico, necesario y muy complejo, Cubadebate conversó con el “profe” colombiano, delegado del partido FARC ante la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación (CSIVI), y uno de los seis integrantes de Voces de Paz, el movimiento que representó (con voz pero sin voto) los intereses de las FARC en el trámite legislativo para la implementación del Acuerdo de Paz. Sus respuestas fueron de “grueso calibre”.

–Profesor, ¿cómo marcha la implementación del Acuerdo y cuál ha sido la actitud del actual Gobierno de Iván Duque ante el proceso de paz?

En la medida en que se considere que la firma del Acuerdo de Paz no representó ni mucho menos el “fin del conflicto”, sino su continuidad por la vía esencialmente política, se comprende que el proceso de implementación es un campo en disputa, cuya trayectoria está marcada por la correlación social y política de fuerzas. Desde luego, bajo el entendido que un acuerdo es un tratado que obliga a las partes y que –para el caso del suscrito con las FARC-EP– se fundamenta en el aserto contenido en el punto 6.1., que dice expresamente que “el Gobierno nacional será el responsable de la implementación de los acuerdos alcanzados en el proceso de conversaciones de Paz”.

La guerrilla cumplió con dejar las armas e iniciar un proceso de reincorporación, y ha cumplido en un todo con lo que se comprometió. Luego de un impulso inicial durante el gobierno de Juan Manuel Santos, en el que hubo importantes desarrollos normativos, y se pusieron en marcha medidas y acciones propias de la implementación, aunque también incumplimientos y alteraciones de lo convenido por las partes, inició en agosto de 2018 el mandato presidencial de Iván Duque Márquez.

Acercándose los dos primeros años de ese gobierno, los desarrollos posteriores han sido magros; no es evidente el compromiso e incluso la intención de cumplir, así el discurso y la retórica gubernamental afirmen de manera reiterada lo contrario. No es una postura caprichosa. El simple ejercicio de contraste entre lo que se pactó y lo que está ocurriendo lleva en cualquier análisis riguroso y sensato a esa conclusión. No es un secreto que la fuerza política de derecha que le da sustento al gobierno, anunció en su momento que uno de sus propósitos principales consistía en “hacer trizas” los acuerdos; tampoco lo son, los reiterados intentos por promover una revisión sustancial de lo pactado. Más recientemente se ha “modulado” el lenguaje por parte funcionarios del alto gobierno que hablan de “modificaciones”; aunque se mantiene el lenguaje incendiario y guerrerista de los congresistas del partido del Presidente de la República. El propósito sigue siendo el mismo. Para la derecha más extrema que hoy gobierna en Colombia, el Acuerdo de Paz es un conjunto de concesiones innecesarias, que de implementarse en los términos en los que fueron pactadas, afectaría las condiciones generales de la dominación de clase y los fundamentos del orden social vigente. Ella expresa un rasgo histórico de las élites colombianas: la resistencia a la reforma, el “miedo al pueblo”, como lo han sentenciado los historiadores.

Pero debe decirse que ese propósito, que a mi juicio es representativo de lo que pudiera llamarse un “voluntarismo de derecha”, no ha podido prosperar porque el gobierno actual no tiene la fuerza política para lograrlo. Entre tanto, hay una mayor aprehensión social del Acuerdo, como se evidenció en el paro nacional del 21N de 2019 y en la magníficas movilizaciones de las semanas subsiguientes; se aprecia un sector importante del Congreso de la República que no tiene la disposición de retrotraer lo avanzado, así no logre tampoco generar nuevos impulsos a la implementación; son crecientes las voces desde la Colombia profunda, las que viven cotidianamente la violencia, que claman por la implementación territorial. A lo cual se agrega la muy significativa atención de la comunidad internacional. Así es que el momento es de intensa disputa, de la relativa indefinición respecto de la trayectoria. Al final, en lo concreto, se trata de un momento particular de la escenificación de las luchas sociales y de clase. Para caracterizar la situación que estamos viviendo acostumbro a citar esa sentencia de Gramsci: “lo viejo no acaba de morir, lo nuevo no acaba de nacer; y en ese claroscuro aparecen los monstruos”. Estamos enfrentando los monstruos, movidos por el aserto también gramsciano: “El pesimismo es un asunto de la inteligencia; el optimismo, de la voluntad”.

–¿Qué argumentos tienen para afirmar que existe una “continuidad de la política de simulación” en la implementación del Acuerdo? ¿Podría realizar un resumen de las esencias de los incumplimientos y las modificaciones?

Nuestra tesis consiste en afirmar que en la medida en que se advirtió la imposibilidad política de “hacer trizas” los acuerdos, el Gobierno nacional optó por lo que hemos llamado una política de la simulación. Nuestra lengua enseña que simular es “representar una cosa fingiendo o imitando lo que no es”. El verbo es contundente. Amparándose en una particular y muy parcial interpretación de la jurisprudencia de la Corte Constitucional, el Gobierno viene afirmando que su “margen de interpretación” del Acuerdo de Paz estaría condensado en la “política de estabilización Paz con Legalidad”. Olvidó –desde luego no por descuido– que la Corte Constitucional ha señalado también que los desarrollos del Acuerdo deben ajustarse a su espíritu y letra. La comparación entre esa política y lo contenido en el Acuerdo, además de mostrar enorme distancia frente a la pactado, evidencia el propósito de subordinar en forma amañada lo establecido en el Acuerdo a la política general del gobierno, que no se caracteriza precisamente por tener en la agenda el propósito mayor de abrir los caminos para la construcción de la paz. Dejando de lado que el Acuerdo representa una realidad histórica y política con la que tienen que lidiar por lo menos este y los siguientes dos gobiernos.

Ahí hay una “diferencia de origen” que sirve de sustento a la valoración sobre el estado actual de la implementación, que hemos calificado como precario y crítico. Los temas gruesos no han tenido nuevos desarrollos: La reforma rural integral se encuentra estancada y pospuesta; la apertura democrática y la participación política está en el “congelador”; hay una reversión en los avances obtenidos frente al tratamiento integral para enfrentar el “problema de la drogas ilícitas” al propiciarse el retorno a la fracasada “guerra contra la drogas”; el proceso de reincorporación guerrillera no tiene un sustento que permita evidenciar una “normalización” en el mediano y largo plazo de la vida de quienes estuvieron alzados en armas. Los mayores avances se han apreciado en el “sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición”, sometido a distorsiones en su concepción de origen, que en lo esencial expresan el miedo de las clases dominantes a las verdades sobre sus responsabilidades en la guerra y la pretensión de producir un juzgamiento de la condición noble de la rebelión armada, desde luego sin desconocer la afectaciones y excesos sufridos por la población. Nuestra ética incorpora el reconocimiento de nuestras responsabilidades y el consecuente pedido de perdón en los casos que son debidos.

Las expresiones más específicas de la simulación se encuentran actualmente en que estamos frente a la insólita situación de que políticas, medidas y acciones que consuetudinariamente son obligaciones constitucionales y legales del Estado en general, y del gobierno en particular (desde antes de la firma del Acuerdo de Paz), están siendo presentadas como ejecutorias de la implementación. A lo que se agrega que no ha sido posible identificar la trazabilidad de los compromisos asumidos por el Estado en materia de financiación de la implementación. Desde nuestra perspectiva advertimos que se asiste más bien a un proceso de desfinanciación.

–Hasta el 31 de mayo de 2020, el número de firmantes asesinados del Acuerdo de Paz ascendía a 199, ¿existe alguna garantía de seguridad hoy en Colombia capaz de preservar la vida de los firmantes del Acuerdo de Paz y los líderes sociales?

No es sólo el número de asesinados, que según los últimos registros asciende a 212. También están matando familiares, en cifra que supera los 40. Se han tenido desapariciones y continuas amenazas. Más recientemente se han observado procesos de desplazamiento forzado en diferentes lugares en los que se adelantan los procesos de reincorporación. Todo ello en un contexto de violencia exacerbada en los territorios, que afecta a las comunidades campesinas y los pueblos étnicos, una de cuyas expresiones es la matanza de hombres y mujeres, líderes sociales. Un Acuerdo de Paz no se firma para que quienes de buena fe dejaron las armas y confiaron en que se les garantizarían sus vidas, sean sometidos al exterminio sistemático. Más allá de las investigaciones criminales que dicen adelantarse para la identificación de los perpetradores directos –en todo caso en medio de la más grosera impunidad–, la pregunta fuerte es acerca de la responsabilidad del Estado y particularmente del gobierno frente a esta situación. No hay disculpa ni pretexto que valga.

Uno de los propósitos centrales del Acuerdo consiste en enfrentar las causas generadoras de la violencia, en general, y de la violencia política, en particular. En ese aspecto, se previeron específicamente, por una parte, las ya comentadas políticas de la reforma rural integral, de la apertura democrática y la participación política, las orientadas a la solución del problema de las drogas ilícitas, y las contentivas del reconocimiento y materialización de las víctimas del conflicto, que incluyeron en lo esencial el compromiso del esclarecimiento de la verdad y una justicia especial. Y por la otra, un verdadero sistema de garantías de seguridad. Todo ello, con un particular énfasis en los territorios. El estado crítico de la implementación es una de las causas de la situación de violencia que se vive actualmente en Colombia. No ha sido posible avanzar en transformaciones sustanciales de la vida y la economía en los territorios, y en eso le cabe una responsabilidad inmensa al gobierno actual.

Junto con ello, debe señalarse que en el Punto 3.4. del Acuerdo se previó un sistema de garantías de seguridad, que debía acompañarse de la “lucha contra las organizaciones y conductas criminales responsables de homicidios y masacres, que atentan contra defensore/as de derechos humanos, movimientos sociales o políticos o que amenacen o atenten contra las personas que participen en la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo”. En el diseño se ese sistema se registraron importantes desarrollos normativos. Pero la realidad que hemos vivido durante este gobierno, es que la materialización de lo pactado se encuentra distante de ser un hecho. Las cifras de la violencia política hablan por sí solas.

Las FARC-EP tenían claro que la construcción de la paz comprendía una conjunción de políticas para la superación de las “causas estructurales” de la violencia con medidas y acciones contundentes para el desmonte de estructuras criminales complejas con brazos mercenarios paramilitares, que históricamente han servido para la reproducción del orden social vigente mediante el ejercicio de la violencia. El “negacionismo” frente a esa realidad, constituye un factor explicativo de la persistencia del fenómeno. También el “reduccionismo”, es decir, la pretensión de explicar la violencia en los territorios como una simple deriva de las llamadas economías ilegales. En este punto es preciso advertir que para nosotros, tales economías son representativas de un tipo especial de relaciones capitalistas de producción, inmersas en dinámicas transnacionales. Y que los hombres y mujeres del común y las comunidades rurales que pueden estar involucradas en ellas, como cultivadores y cultivadoras de hoja de coca, lo hacen por razones de supervivencia socioeconómica, en calidad del eslabón más débil que en absoluto se lucra del negocio. Es bien sabido, que lo grueso de ese negocio corporativo transnacional se encuentra en las esferas de la circulación, la distribución y el consumo.

La política del gobierno en ese sentido está llamada a acentuar la violencia y la guerra contra las comunidades rurales. Los pasos que estábamos dando superar la página de la doctrina de la “seguridad nacional” y del “enemigo interno”, se han visto por ahora truncados por un entendimiento de la violencia que nos devuelve en la comprensión común que se había construido en La Habana para superarla. Los que estamos viviendo es la tendencia a la militarización de los territorios, a la estigmatización, criminalización y represión violenta de las comunidades rurales. Presentándose una (aparente) paradoja. Allí donde hay más presencia y ocupación militar del Estado es donde se están presentando los mayores hechos de violencia política.

A este cuadro, se le agrega un hecho que nos genera máxima alerta y preocupación. Han llegado a Colombia fuerzas especiales de la Brigada de Asistencia Fuerza de Seguridad– SFAB, con el fin de “asesorar” en operaciones de la “guerra contra las drogas” en territorios conocidos como “Zonas Futuro”, que coinciden con territorios de la implementación del Acuerdo, y que en dos casos (El Catutumbo y Arauca) son fronterizos con Venezuela. La afrenta contra el Acuerdo de Paz es más que notoria. La amenaza frente a la paz regional es indiscutible.

–¿Es posible rescatar el Acuerdo antes de que naufrague? ¿Qué perspectivas tiene el proceso de paz en Colombia en las actuales condiciones?

El cuadro que he presentado sobre la situación del Acuerdo de Paz es muy crudo. Para enfrentar la realidad, parto del principio de la necesidad de aprehenderla tal y como ella se nos presenta. Flaco servicio se le presta a la acción política cuando no asumimos lo histórico-concreto. El destino de los Acuerdo de La Habana no está en manos del gobierno de Duque. Si así fuera, ya no tendríamos acuerdo. Es claro, como lo he tratado de explicar, que este no es un gobierno que tenga interés en la implementación de algo que considera una anomalía, con la que ha tenido que lidiar. Valorar las posibilidades del Acuerdo hoy, pasa por comprender que él es mucho más que un texto. Sus efectos políticos y culturales son indiscutibles; han introducido un cambio en la tendencia y en la configuración del campo de fuerzas en Colombia. Eso no se puede desconocer. En medio de las dificultades, tenemos que afirmar que el acuerdo ha contribuido a agregar mejores condiciones para las luchas; así no se advierta necesariamente en el claroscuro. El gobierno de Duque es un gobierno mediocre, que ha logrado sacar provecho transitorio de la excepcionalidad derivada de la pandemia de la COVID-19. El proyecto de la derecha extrema no parece tener consistencia para prolongarse en el tiempo. Pero eso no es asunto exclusivo suyo. La posibilidad del Acuerdo de paz se encuentra íntimamente ligada a la escenificación de la pospandemia, a la reactivación de las luchas y la movilización social y popular tras el estado obligado de “hibernación” al que ha sido sometidas. En unos meses, se empezará a desatar la contienda por la presidencia de la República. La naturaleza de un próximo gobierno será esencial para dictaminar acerca del destino del Acuerdo de Paz. Está por verse si es posible una unificación del campo democrático, progresista y de izquierda. Y en lo que concierne de manera específica a la implementación se trata de evitar que el Acuerdo se convierta en otra víctima de la pandemia y de luchar por evitar mayores incumplimientos, contrarrestar la tendencia a la consumación de la perfidia, e impulsar en medio de las dificultades la apertura de nuevos escenarios, especialmente desde el nivel territorial.

Jairo Estrada Álvarez. Foto: Agencia de Noticias UN.

–El 14 de mayo, las FARC decidió suspender su participación en la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación de los Acuerdos de Paz (CSIVI). ¿Por qué, si esta mesa de negociación es la garante de que puedan transitar hacia la lucha política pacífica?

Como lo manifestamos en una declaración pública del 14 de mayo pasado, suspendimos nuestra participación en la reunión de la CSIVI porque nos parecieron desobligantes y desagradecidas las declaraciones del Alto Comisionado de Paz, Miguel Ceballos, en las que se advertía cierto regocijo por la inclusión de Cuba en la lista que elaboran los Estados Unidos sobre los países que presuntamente no colaboran en la lucha contra el terrorismo y se afirmaba que tal decisión era un “espaldarazo” a la política del gobierno de Duque; sugiriéndose además que el gobierno colombiano había realizado alguna gestión para contribuir a la señalada decisión. Conocedores a fondo del papel de Cuba para hacer realidad los diálogos y negociaciones que se llevaron a cabo en La Habana y la firma del Acuerdo de paz, a lo cual se agrega su indiscutible rol como País Garante de la implementación, nos pareció un contrasentido –que debía ser explicado por el gobierno colombiano– que a un país que se le sindica de no colaborar en la lucha contra el terrorismo, se le tenga al mismo como Garante de la implementación del Acuerdo de paz. Solicitamos en consecuencia que se hiciera esa aclaración. La verdad, la declaración de Miguel Ceballos no nos sorprendió. No habíamos olvidado un texto suyo –publicado en la Revista Semana antes de que asumiera su cargo actual– que había formulado la tesis de “deHabanizar” el proceso de paz en Colombia. Tenemos claro que en estos temas las actuaciones de altos funcionarios no son accidentales.

–¿Por qué el papel de Cuba es importante para garantizar la implementación de los compromisos adquiridos? ¿Qué elementos evidencian que Cuba no ha sido un acompañante del proceso, sino un garante de la implementación?

Sabedores de los incumplimientos del Estado frente a anteriores acuerdos de paz realizados en Colombia, pero también frente acuerdos realizados con los movimientos sociales para intentar contener la protesta social, en su momento las FARC-EP fueron muy cuidadosas en el diseño de lo que podría llamarse un sistema de garantías y verificación a la implementación, tal y como quedó consagrado en los Puntos 6.1. y 6.3. del Acuerdo de Paz. Sabíamos del importantísimo y paciente papel desempeñado por Cuba junto con Noruega en la fase discreta que condujo a la definición de la agenda, a los diálogos y negociaciones, y a la firma del propio Acuerdo. Ese rol también fue reconocido y agradecido por el gobierno de Juan Manuel Santos. Así es que no fue difícil acordar, por el bien del proceso de implementación que se iba a iniciar, que esos dos países continuaran desempeñando su función de Países Garantes. Debo decirlo con sinceridad, por las identidades políticas con la revolución cubana, la presencia de Cuba nos brindaba mayor confianza. En nuestra memoria siempre estuvieron presentes las preocupaciones de Fidel y el pueblo cubano por contribuir a hacer realidad los propósitos de la solución política y de la construcción de la paz en Colombia. Lo mismo debe decirse de Noruega, país reconocido mundialmente por una política exterior comprometida sin tacha alguna con la solución de conflictos armados y los anhelos de paz. Así es que iniciamos el proceso de implementación con la presencia permanente en la CSIVI de Cuba y Noruega en su calidad de Países Garantes. No ha habido una sola reunión de esta instancia bipartita del Acuerdo, en la que no haya estado presente el embajador cubano, José Luis Ponce Caraballo; desempeñando el rol que le corresponde a un Garante: brindar confianza a las partes, velar porque lo que se haga se ajuste a lo convenido, y –si fuere necesario– contribuir a que en presencia de diferencias se allanen caminos que posibiliten salidas. De nuestra parte, frente a esa labor paciente y normalmente poco conocida lo único que hay es agradecimiento. Por eso, la inasistencia del embajador Ponce a la reunión del 14 de mayo, nos generó inquietud, aunque la comprendimos a cabalidad. Esperamos desde luego que su presencia se pueda normalizar por el bien de proceso de paz.

Por otra parte, es necesario precisar, que el Acuerdo estableció claras distinciones entre la condición de “Garante”, “Verificador” y “Acompañante”. Garantes son Cuba y Noruega; las funciones de verificación la cumplen los Notables (por cierto, un mecanismo desconocido por el gobierno de Duque), la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, a quienes se le dio un mandato preciso; y las funciones de acompañamiento internacional las adelantan países, instituciones del sistema de las Naciones Unidas y organizaciones internacionales, convenidas por las partes, en once temas específicos de la implementación. Dadas esas calidades, nos ha sorprendido que en la reciente comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia dirigida a la Cancillería cubana, en respuesta a un oficio que ella le envió, se hable de Cuba como acompañante del Acuerdo de Paz. Aunque no somos expertos en temas diplomáticos, sí entendemos muy bien el sentido y el contenido de los conceptos. Desde nuestro punto de vista es preciso que se señale, con las claridades que ofrece nuestro idioma, que Cuba es un País Garante de la implementación, que merece todo reconocimiento por sus aportes a la construcción de la paz en nuestro país.

–¿Cuál es su opinión sobre el desconocimiento del Gobierno de Duque del “Protocolo Establecido en Caso de Ruptura de la Negociación de Diálogos de Paz Gobierno colombiano-ELN”, como parte del “Acuerdo de Diálogos para la Paz de Colombia entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional”, firmado el 30 de marzo del 2016, en Caracas, por las partes y por los seis Estados? ¿Qué consecuencias podría traer ese paso para futuras negociaciones y el papel de los garantes en las mismas?

La comunidad internacional ha construido con mucha dificultad, en medio de guerras y conflictos de diversa naturaleza, un lenguaje común que se ha traducido en marco normativos que rigen las relaciones internacionales. De ello hace parte el protocolo firmado por el gobierno colombiano, el ELN y por seis estados. En lo específico, ese protocolo se ajusta a las normas del derecho internacional. Más allá de sucesos que puedan afectar las conversaciones que adelantan partes en conflicto, es obligación de quienes son firmantes de un acuerdo, en este caso, de un protocolo, atenerse al principio universal del pacta sunt servanda. No hacerlo, es contravenir las normas del derecho internacional. No puede ser que por motivaciones políticas, como es el caso de la postura exhibida por el gobierno del presidente Duque, que a mi juicio están inscritas dentro de estrategias de la derecha transnacional y del gobierno de los Estados Unidos, se incumplan normas del derecho internacional; aunque puedo comprender perfectamente de qué lado se encuentran hoy las flagrantes violaciones al orden internacional. Cosa distinta es desde luego la valoración que se pueda hacer de hechos acaecidos. Pero no se puede confundir una cosa con la otra.

En ese aspecto, hago parte de quienes comprenden la posición de Cuba como ajustada de manera estricta al derecho internacional. Noruega, otro país firmante del protocolo mencionado también ha acompañado esa postura. Y debo decirlo, también un sinnúmero de países de la comunidad internacional, además de teóricos, expertos y doctrinantes del derecho internacional.

Para mi país, que tiene la aspiración de lograr la paz completa, de avanzar en la solución política con las organizaciones que aún se encuentran en alzamiento armado, particularmente el ELN, no es una buena noticia. La experiencia enseña que los procesos de diálogos y negociaciones tienen mayores y mejores posibilidades con el concurso de la comunidad internacional. Desconocer protocolos equivale a echar por la borda las funciones de los Garantes; cerrar la puerta y botar la llave de los apoyos internacionales. Si el trato que se les da, es el que se está observando con Cuba, la pregunta a futuro es: ¿Qué país aceptaría ofrecer de buena fe su concurso para aportar en el propósito de resolver un conflicto?

LOS ORIENTALES JURAMOS NUNCA MAS DICTADURA

Un 27 de junio de hace 47 años, en nuestro país comenzaba una larga noche de oscurantismo: comenzaba la dictadura cívico militar, situación que resumía claramente un proceso que comenzó muchos años atrás: el agotamiento ya definitivo del proyecto de país impulsado por el Batllismo.
Hoy los uruguayos/as vivimos una época de transición luchando por encontrar un nuevo proyecto de país, que nos esta costando mucho trabajo y lucha, pero que poco a poco vamos encontrando. Las soluciones para esta necesidad historia no serán fáciles, pero las dificultades son precisamente las que más deben de desafiar nuestra creatividad.
Lo fundamental es que como vamos ¡ NO PODEMOS SEGUIR!
En el presente tenemos propuestas, por suerte varias, yo personalmente como ustedes mis amigos/as saben adhiero a la propuesta -en desarrollo- de UNIDAD POPULAR PARTIDO ASAMBLEA POPULAR, pero por suerte existen otras propuestas que también están embarcadas en esta lucha por encontrar un nuevo camino para seguir adelante.
Pero lo primero y fundamental es nuestro compromiso con la democracia. Por lo tanto:
HOY DEBEMOS TODOS LOS ORIENTALES SUCESORES DE LA DOCTRINA LIBERTARIA DE ARTIGAS COMPROMETERNOS EN LUCHAR PARA QUE NUNCA MAS HAYA DICTADURA.

lunes, 18 de mayo de 2020

Sandino, el apóstol nicaragüense de la previsión martiana

– NicaLeaks
2-3 minutes
Dilbert Reyes Rodríguez
En un contexto en que la soberbia imperialista renueva sobre América Latina la altanería amenazante y un preludio percutor de guerras neocolonizadoras, la fecha de este 18 de mayo agita en sus altares los legados trascendentales y coincidentes de un hecho y de una figura.

http://nicaleaks.com/2020/05/18/sandino-el-apostol-nicaraguense-de-la-prevision-martiana/?fbclid=IwAR1MnM9cQySWaDKnursud-iL8BVvPMex_LhtRDxqHN0nu0qMFZd8wqLYWGo


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En un contexto en que la soberbia imperialista renueva sobre América Latina la altanería amenazante y un preludio percutor de guerras neocolonizadoras, la fecha de este 18 de mayo agita en sus altares los legados trascendentales y coincidentes de un hecho y de una figura.

Hace 125 años, en líneas que parecían de testamento político, los montes cercanos a Dos Ríos veían la luz de la carta en que el Héroe Nacional José Martí ponía en tinta su previsión y el objetivo otro de la guerra que empujaba: «de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América».

En la propia jornada, mar Caribe por medio, otras tierras rurales nombradas Niquinohomo, en el Masaya nicaragüense, veían también la luz del niño Augusto Nicolás Calderón Sandino; nombre que, como apóstol de la lucha contra la previsión martiana, en la edad vigorosa de los 30 años se convirtió en un látigo invencible para la ocupación estadounidense a la nación centroamericana.

Curtido en el sudor obrero de la minería, las plantaciones fruteras y las petroleras, vivió en la raíz de la explotación humana que sostenía a los grandes monopolios capitalistas. Anotó en sus lecciones los sucesivos desembarcos de marines en su tierra y, admirado en el ejemplo de Benjamín Zeledón, un octubre de 1926 levantó las armas con que libró la guerra de su vida contra los yanquis.

Varios gobiernos títeres padecieron la furia de su guerrilla, incapturable, irreductible, intransigente a otra negociación que no implicara la retirada militar de la bandera de las barras y las estrellas. Lo logró en 1933, pero una artera emboscada del tirano en ciernes, Anastasio Somoza, arrancó la vida de Sandino, tal cual hacen los cobardes, por la espalda.

El movimiento que inspiró entonces su nombre, y la revolución que muchos años después vencería a la larga dictadura, fundó la Nicaragua que animó la lucha de Sandino. Viéndola, se inspiró el trovador cubano: Me recuerdo de un hombre / Que por esto moría / Y que viendo este día / Como espectro del monte /Jubiloso reía.

martes, 21 de abril de 2020

James Petras analiza para Canarias-semanal la realidad latinoamericana (vídeo)

canarias-semanal.org


Jueves, 16 de Mayo de 2019

Una entrevista en exclusiva con el prestigioso sociólogo norteamericano

Después de una etapa marcada en América Latina por el auge de gobiernos progresistas, liderados por el difunto líder venezolano Hugo Chávez, asistimos ahora a una contraofensiva de la derecha regional y los Estados Unidos,

   Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA / REDACCIÓN-CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
    Después de una etapa marcada en América Latina por el auge de gobiernos progresistas, liderados por el difunto líder venezolano Hugo Chávez, asistimos ahora a una contraofensiva de la derecha regional y los Estados Unidos, que han hecho caer a algunos de estos gobiernos y recrudecen la presión sobre los que aún resisten.  
    En la presente entrevista, concedida a Canarias Semanal, el reconocido sociólogo estadounidense James Petras analizó esta coyuntura política, respondiendo a  interrogantes sobre lo que está sucediendo realmente en Nicaragua con el Gobierno de Daniel Ortega o en Brasil con el procesamiento y encarcelamiento de Lula Da Silva, sobre la situación en Venezuela, el trasfondo de la política de Donald Trump más allá de sus manifestaciones grandilocuentes o el papel que desempeñan en el contexto internacional potencias como Rusia y China.
Algunos titulares de la entrevista:
"El Gobierno de Daniel Ortega combina
políticas neoliberales con políticas
antiimperialistas por las  que Washington
quiere tumbarlo"
"En Brasil se impuso un golpe de Estado
contra Dilma Rousseff, pero el golpista
Temer era socio  de Lula y la propia Dilma"
"No se puede construir el socialismo en un
país con una economía rentista como la de
Venezuela"
"El gran problema en América Latina es la
falta de un movimiento revolucionario"
"Todos los gobernantes progresistas
llegaron al poder con organizaciones
políticas multiclasistas  en el marco de un
capitalismo extractivo"
"Rusia sirve de contrapeso a Estados
Unidos, pero se trata de una lucha entre
capitalistas"
VÍDEO:

http://canarias-semanal.org/art/22754/james-petras-analiza-para-canarias-semanal-la-realidad-latinoamericana-video