
La
revista “Zeitgeschehen im Fokus” entrevista a Jacques Baud*, coronel
del ejercito suizo, experto en inteligencia militar y adjunto en la OTAN
durante 5 años
Sr. Baud, usted conoce la región donde ahora hay guerra. ¿Qué conclusiones ha sacado de lo que esta ocurriendo en Ucrania?
Jacques Baud: Conozco bastante bien la región. Estuve con el FDFA
[Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza] y en su nombre fui adscrito a
la OTAN durante cinco años. Mi trabajo era combatir la proliferación de
armamento letal, en esa condición contribuí al programa en Ucrania
después de 2014. Además, conozco muy bien Rusia, la OTAN y Ucrania
debido a mi trabajo anterior en inteligencia estratégica. Hablo ruso y
tengo acceso a documentos que pocas personas en Occidente leen.
Usted es experto en la situación en Ucrania. Su actividad
profesional le ha llevado a la actual región de crisis. ¿Cómo percibes
lo que está pasando?
JB: Es una locura, incluso podemos decir que hay una verdadera
histeria. Lo que me sorprende, y me molesta mucho, es que nadie se
pregunte por qué los rusos lanzaron esta operación. Nadie quiere abogar
por la guerra, y ciertamente yo tampoco. Pero como ex jefe de “Política y
Doctrina” en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz
de la ONU en Nueva York durante dos años, siempre me hago la pregunta:
¿Cómo llegamos al punto de iniciar una guerra?
¿Cuál fue tu tarea en la ONU?
JB: La ONU necesitaba entender cómo ocurren las guerras, qué factores
conducen a la paz y qué se puede hacer para evitar bajas o cómo
prevenir la guerra. Si no entiendes cómo sucede la guerra, entonces no
puedes encontrar una solución. Estamos exactamente en esta situación.
Cada país está imponiendo sus propias sanciones contra Rusia, y sabemos
muy bien que esto no va a ninguna parte. Lo que me impactó
particularmente fue la declaración del Ministro de Economía de Francia
de que quieren destruir la economía de Rusia con el objetivo de hacer
sufrir al pueblo ruso. Tal afirmación es indignante.
¿Cómo evalúa la ofensiva rusa?
JB: Atacar a otro Estado va en contra de los principios del derecho
internacional. Pero también se debe considerar el trasfondo de tal
decisión. En primer lugar, hay que dejar claro que Putin ni está loco ni
ha perdido el contacto con la realidad. Es una persona metódica y
sistemática, es decir, muy rusa. Creo que era consciente de las
consecuencias de su operación en Ucrania. Evaluó, obviamente con razón,
que, si realizaba una operación “pequeña” para proteger a la población
de Donbass o una operación “masiva” a favor de la población de Donbas y
de los intereses nacionales de Rusia, las consecuencias serían las
mismas. Entonces, fue a por la solución máxima.
¿Cuál es el objetivo de Rusia?
JB: Ciertamente no está dirigido contra la población ucraniana. Putin
lo ha dicho una y otra vez. También se puede ver en los hechos. Rusia
sigue suministrando gas a Ucrania. Los rusos no han impedido eso. No han
cerrado Internet. No han destruido las plantas eléctricas y el
suministro de agua. Aunque, tales servicios pueden haberse detenido en
las áreas de combate. Pero el enfoque bélico rusos es muy diferente al
de los estadounidenses, están los ejemplos en la ex Yugoslavia, Irak y
Libia. Cuando los países occidentales atacaron a estas naciones, primero
destruyeron el suministro de agua y electricidad y toda la
infraestructura.
¿Por qué Occidente actúa de esta manera?
JB: El enfoque occidental, es necesario analizarlo desde el punto de
vista de su doctrina operativa, se basa en la idea de que si destruyes
la infraestructura, la población se rebelará contra “el dictador” y
podrás deshacerte de él. Esta fue también la estrategia durante la
Segunda Guerra Mundial, cuando ciudades alemanas como Colonia, Berlín,
Hamburgo, Dresde, etc. fueron bombardeadas hasta su destrucción.
Apuntaron directamente a la población civil para que hubiera un
levantamiento. El gobierno pierde su poder a causa de un levantamiento y
ganas la guerra sin poner en peligro a tus propias tropas. Esa es la
teoría.
¿Cuál es el enfoque ruso?
JB: Es completamente diferente. Han anunciado claramente su objetivo.
Quieren la “desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania Si sigues
honestamente la situación, eso es exactamente lo que están haciendo.
Por supuesto, una guerra es una guerra y, lamentablemente, siempre hay
muertes en el proceso, pero es interesante ver qué dicen los números. El
viernes 4 de marzo, la ONU informó de 265 civiles ucranianos muertos.
Por la noche, el Ministerio de Defensa ruso calculó el número de
soldados muertos en 498. Esto significa que hay más víctimas entre los
militares rusos que entre los civiles del lado ucraniano. Si ahora
compara esto con Irak o Libia, entonces es exactamente lo contrario con
las guerras que desata occidente.
¿Los medios occidentales no están mostrando la verdad?
JB: Sí, nuestros medios afirman que los rusos quieren destruirlo
todo, pero eso obviamente no es cierto. También me preocupa la forma en
que nuestros medios retratan a Putin, hablan como si de repente el
“tirano” decidió atacar y conquistar Ucrania. Estados Unidos advirtió
durante varios meses que habría un ataque sorpresa, pero no pasó nada.
Por cierto, los servicios de inteligencia y los líderes ucranianos
han negado repetidamente esas advertencias estadounidenses. Si se
observa detenidamente los informes militares y los preparativos sobre el
terreno, uno puede comprobar con bastante claridad: Putin no tenía
intención de atacar Ucrania hasta mediados de febrero.
¿Por qué cambió eso? ¿Que ha sucedido?
JB: Hay que saber algunas cosas primero, de lo contrario no se
entiende. El 24 de marzo de 2021, el presidente ucraniano Zelensky
emitió un decreto presidencial para recuperar Crimea. Luego comenzó a
mover al ejército ucraniano al sur y sureste, hacia Donbass. Desde hace
un año, hay una gran concentración tropas ucranianas en la frontera sur
de Ucrania. Zelensky siempre sostuvo que los rusos no atacarían Ucrania.
El ministro de Defensa de Ucrania también lo confirmó en repetidas
ocasiones. Del mismo modo, el jefe del Consejo de Seguridad de Ucrania
declaró en diciembre y enero que no había señales de un ataque ruso
contra Ucrania.
¿Era un truco?
JB: No y, estoy seguro que Putin no quería atacar Ucrania, dijo esto
repetidamente. Obviamente, hubo presión de los EEUU para empezar la
guerra.
Estados Unidos tiene poco interés en la propia Ucrania. Lo que
querían era aumentar la presión sobre Alemania para cerrar Nord Stream
II. Querían que Ucrania provocara a Rusia y, si Rusia reaccionaba, el
Nord Stream II se congelaría.
Se aludió a tal escenario cuando Olaf Scholz visitó Washington, y
Scholz claramente no quería aceptarlo. Esa no es sólo mi opinión, hay
muchos diplomáticos estadounidenses que lo entendieron así: el objetivo
era Nord Stream II, y no hay que olvidar que este gasoducto se construyó
a pedido de los alemanes. Es fundamentalmente un proyecto alemán.
Porque Alemania necesita más gas para lograr sus objetivos energéticos y
climáticos.
¿Por qué Estados Unidos esta interesada en el conflicto?
JB: Desde la Segunda Guerra Mundial, la política estadounidense
siempre ha sido evitar que Alemania y Rusia (o la URSS) trabajen más
estrechamente. Esto es a pesar del hecho de que los alemanes tienen un
miedo histórico a los rusos. Pero estos dos países son las dos mayores
potencias de Europa. Históricamente, siempre ha habido relaciones
económicas entre Alemania y Rusia. Estados Unidos siempre ha tratado de
evitar eso.
No hay que olvidar que, en una guerra nuclear, Europa sería el campo
de batalla. Eso significa que, en tal caso, los intereses de Europa y
Estados Unidos no serían necesariamente los mismos. Esto explica por qué
en la década de 1980 la Unión Soviética apoyó los movimientos
pacifistas en Alemania. Una relación más estrecha entre Alemania y Rusia
haría inútil la estrategia nuclear estadounidense.
¿Por qué EEUU critica la dependencia energética de Alemania?
JB: Es irónico que EEUU critique la dependencia energética de
Alemania o Europa de Rusia. Rusia es el segundo mayor proveedor de
petróleo del mundo. Estados Unidos compra su petróleo principalmente a
Canadá, luego a Rusia, México y Arabia Saudita. Esto significa que
Estados Unidos depende de Rusia. Esto también es cierto para los motores
de sus cohetes, por ejemplo. Eso no molesta a los Estados Unidos. Pero a
Estados Unidos le molesta que los europeos dependan de Rusia.
Durante la Guerra Fría, Rusia, más bien, la Unión Soviética, siempre
respetó todos los contratos de gas. La forma de pensar rusa a este
respecto es muy similar a la suiza. Rusia tiene una mentalidad
respetuosa de la ley; se siente obligado por las reglas al igual que
Suiza. No significa que no tengan emociones, pero cuando se establecen
reglas, las cumplen. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética nunca
hizo una conexión entre el comercio y la política. En este sentido la
disputa relacionada con Ucrania es principalmente política.
Según Brzezinski. Ucrania sería clave para dominar Eurasia ¿Que papel juega esta teoría en esta guerra?
JB: Brzezinski fue sin duda un gran pensador y todavía influye en el
pensamiento estratégico de Estados Unidos. Pero no creo que este aspecto
sea clave en esta crisis en particular. Ucrania es ciertamente
importante. Pero la cuestión de quién domina o controla Ucrania no es el
punto principal aquí. Los rusos no pretenden controlar Ucrania. El
problema de Ucrania para Rusia, como para otros países, es estratégico.
¿Que significa eso?
JB: En toda la discusión que se está llevando a cabo en todas partes
se están ignorando cuestiones cruciales. La gente está hablando de armas
nucleares, pero es como si estuvieran viendo una película. La realidad
es algo diferente. Los rusos quieren establecer una distancia entre las
fuerzas militares de la OTAN y Rusia. El poder de la OTAN no es otro que
el poder nuclear estadounidense. Esa es la esencia de la OTAN. Cuando
trabajaba en la OTAN, Jens Stoltenberg –entonces mi jefe– solía decir:
“La OTAN es una potencia nuclear”. Hoy, EEUU ha desplegado sus sistemas
de misiles en Polonia y Rumania, que incluyen los sistemas de
lanzamiento MK-41.
¿Son estas armas defensivas?
JB: Estados Unidos, por supuesto, dice que son puramente defensivos.
De hecho, puedes disparar misiles antibalísticos desde estos lanzadores.
Pero también puedes lanzar misiles nucleares con el mismo sistema.
Estas rampas están a pocos minutos de Moscú. Si en una situación de
mayor tensión en Europa, los rusos detectan, con imágenes satelitales o
inteligencia, actividades en estas plataformas que indiquen preparativos
para un lanzamiento, ¿esperarán hasta que se lancen misiles nucleares
hacia Moscú?
Lo más probable es que no … Por supuesto que no. Inmediatamente
lanzarían un ataque preventivo. Toda esta situación se agravó después
que Estados Unidos se retirara del Tratado ABM [Tratado de Misiles
Antibalísticos]. Según este Tratado, no se podían implementar sistemas
de este tipo en Europa. La idea era precisamente mantener un cierto
tiempo de reacción en caso de enfrentamiento. Eso fue porque pueden
ocurrir errores no intencionados.
Tuvimos algo así durante la Guerra Fría. Cuanto mayor sea la
distancia entre los misiles nucleares, más tiempo tienes para
reaccionar. Si los misiles se despliegan demasiado cerca del territorio
ruso, Rusia no tendrá tiempo para reaccionar en caso de un ataque y se
corre el riesgo de entrar en una guerra nuclear mucho más rápido. Esto
afecta a todos los países vecinos. Los soviéticos, en su época, se
dieron cuenta de esto, por eso crearon el Pacto de Varsovia.
Primero fue la OTAN… La OTAN se fundó en 1949 y el Pacto de Varsovia
solo seis años después. La razón fue el rearme de la RFA y su ingreso en
la OTAN en 1955. Si miras el mapa de 1949, puedes ver una brecha muy
grande entre el poder nuclear de la OTAN y el de la URSS. Mientras la
OTAN avanzaba hacia la frontera rusa, al incluir a Alemania, Rusia
reaccionó creando el Pacto de Varsovia. En ese momento, los países de
Europa del Este ya eran todos comunistas y estaban bajo control de sus
propios partidos comunistas. La URSS quería tener un cinturón de
seguridad a su alrededor, por lo que creó el Pacto de Varsovia. Quería
mantener un “glacis” (defensa fortificada) para poder librar una guerra
convencional durante el mayor tiempo posible. Esa era la idea: hacer una
guerra convencional el mayor tiempo posible y evitar meterse en la
nuclear.
¿Sigue siendo así hoy en día?
JB: Después de la Guerra Fría, la estrategia nuclear quedó algo
olvidada. La seguridad ya no era una cuestión de armas nucleares. La
guerra de Irak, la guerra de Afganistán fueron guerras con armas
convencionales, y la dimensión nuclear estaba fuera de la vista. Pero
los rusos no lo han olvidado. Piensan estratégicamente. En ese momento,
visité el Estado Mayor de la Academia Voroshilov en Moscú. Allí se podía
ver cómo piensa la gente. Piensan estratégicamente, tal como se debe
pensar en tiempos de guerra.
¿Ocurre eso hoy?
JB: Hoy se puede ver muy claramente. La gente de Putin piensa
estratégicamente. Los rusos tienen un pensamiento estratégico, un
pensamiento operativo y un pensamiento táctico. Los países occidentales,
como hemos visto en Afganistán o Irak, no tienen estrategia.
Este es exactamente el problema que tienen los franceses en Malí.
Malí ahora ha exigido que abandonen el país, porque los franceses están
matando gente sin una estrategia y sin un objetivo estratégico. Con los
rusos es completamente diferente, piensan estratégicamente. Tienen un
objetivo. Es lo mismo con Putin.
En nuestros medios se nos dice que Putin ha puesto en juego armas nucleares. ¿También ha oído eso?
JB: Sí, Vladimir Putin puso sus fuerzas nucleares en alerta de nivel 1
el 27 de febrero. Pero, esto es sólo la mitad de la historia. Los días
11 y 12 de febrero se celebró en Múnich la conferencia sobre seguridad.
Zelensky estaba allí. Indicó que quería adquirir armas nucleares. Esto
se interpretó como una amenaza potencial y se encendió la luz roja en el
Kremlin. Para entenderlo, tenemos que recordar el Acuerdo de Budapest
de 1994. Se trataba de destruir los misiles nucleares en el territorio
de las ex repúblicas soviéticas, dejando solo a Rusia como potencia
nuclear. Ucrania también entregó las armas nucleares a Rusia a cambio la
inviolabilidad de sus fronteras. Cuando Crimea volvió a Rusia, en 2014,
Ucrania dijo que no cumpliría con el acuerdo de 1994.
Volvamos a las armas nucleares. ¿Qué dijo realmente Putin?
JB: Si Zelensky quisiera recuperar las armas nucleares, eso sin duda
sería inaceptable para Putin. Si tiene armas nucleares justo en la
frontera, hay muy poco tiempo de advertencia. Durante la conferencia de
prensa posterior a la visita de Macron, Putin dejó en claro que; si la
distancia entre la OTAN y Rusia era pequeña, esto podría generar
complicaciones sin que nos diéramos cuenta.
Pero, el elemento decisivo estuvo en el inicio de la operación contra
Ucrania, cuando el ministro de Exteriores francés amenazó a Putin
declarando que la OTAN era una potencia nuclear. Putin reaccionó
elevando el nivel de alerta de sus fuerzas nucleares. Nuestros medios,
por supuesto, no mencionaron esto. Putin es realista; tiene los pies en
la tierra y tiene un propósito.
¿Qué llevó a Putin a intervenir militarmente ahora?
JB: El 24 de marzo de 2021, Zelensky emitió un decreto presidencial
para reconquistar Crimea por la fuerza. Comenzó los preparativos para
hacerlo. Si esa fue su verdadera intención o simplemente una maniobra
política, no lo sabemos. Lo que hemos visto, sin embargo, es que reforzó
masivamente el ejército ucraniano en la región de Donbass y en el sur
hacia Crimea.
Por supuesto, los rusos se han dieron cuenta de esta concentración de
tropas. Al mismo tiempo, la OTAN realizó grandes ejercicios entre el
Báltico y el Mar Negro. Comprensiblemente, esto llevó a los rusos a
reaccionar. Realizaron ejercicios en el distrito militar sur. Las cosas
se calmaron después de eso, y en septiembre Rusia llevó a cabo los
ejercicios «Zapad 21» planeados desde hace mucho tiempo. Estos
ejercicios se realizan cada cuatro años. Al final de los ejercicios,
algunas tropas permanecieron cerca de Bielorrusia. Estas eran unidades
del Distrito Militar del Este. La mayor parte del equipo que quedó allí
se guardó para una gran maniobra planeada con Bielorrusia para
principios de este año.
¿Cómo reaccionó Occidente ante esto?
JB: Europa y especialmente los EEUU interpretaron esto como un
refuerzo de las capacidades ofensivas contra Ucrania. Expertos militares
independientes, pero también el jefe del Consejo de Seguridad de
Ucrania, dijeron que en ese momento no se estaban realizando
preparativos para la guerra. El equipo dejado por Rusia en octubre no estaba destinado a una operación ofensiva.
Sin embargo, los llamados expertos militares occidentales,
especialmente en Francia, interpretaron esto como preparativos para la
guerra y comenzaron a designar a Putin como un loco. Así evolucionó la
situación desde finales de octubre de 2021 hasta principios de este año.
La forma en que Estados Unidos y Ucrania se comunicaron sobre este tema
fue muy contradictoria. EEUU advertía sobre una ofensiva planificada,
mientras que Ucrania la negaba. Fue un ida y vuelta permanente.
La OSCE informó que se bombardeo el Donbass en febrero de este año ¿Qué pasó en febrero?
JB: A fines de enero, la situación parece evolucionar. Estados Unidos
habló con Zelensky y se observaron ligeros cambios. Desde principios de
febrero, los Estados Unidos hablan de un ataque ruso inminente y
comienzan a difundir escenarios de ataque. Antonio Blinken, en el
Consejo de Seguridad de la ONU, explica como se desarrollaría un ataque
ruso según la inteligencia estadounidense.
Esto nos recuerda la situación de 2002/2003 antes del ataque a Irak.
Allí, también, las explicaciones que dio Estados Unidos, supuestamente
se basaron en análisis de inteligencia. Como sabemos eso no era cierto,
Irak no tenía armas de destrucción masivas. De hecho, la CIA no confirmo
esa hipótesis. Como resultado, Donald Rumsfeld no se basó en la CIA,
sino en un pequeño grupo confidencial dentro del Departamento de
Defensa, que había sido especialmente creado para eludir los análisis de
la CIA.
¿De dónde viene esa información?
JB: En el contexto de Ucrania, Blinken hizo exactamente lo mismo. En
toda la discusión que precedió a la ofensiva rusa se aprecia la ausencia
total de los análisis de CIA y de las agencias de inteligencia
occidentales. Todo lo que Blinken nos contó procedía de un equipo que él
mismo montó, el “Tiger Team”. Los escenarios que se nos presentaron no
provenían de un análisis de inteligencia, sino de unos autodenominados
expertos que inventaron un escenario con agenda política.
Así nació el rumor de que los rusos estaban a punto de atacar.
Entonces, el 16 de febrero, Joe Biden dijo que sabía que los rusos
estaban a punto de atacar. Pero cuando se le preguntó cómo sabía eso,
respondió que Estados Unidos tenía muy buenas capacidades de
inteligencia, sin mencionar a la CIA o la Oficina de Inteligencia
Nacional.
Entonces, ¿pasó algo el 16 de febrero?
JB: Ese día, hubo un aumento exagerado en las violaciones del alto el
fuego por parte del ejército ucraniano a lo largo de la línea de alto
el fuego, la llamada “línea de contacto”. Siempre ha habido violaciones
en los últimos ocho años, pero desde el 12 de febrero, el aumento fue
descomunal, incluidas las explosiones, especialmente en las regiones de
Donetsk y Lugansk. Lo sabemos porque lo informó la misión de la OSCE en
el Donbass. Estos informes se pueden leer en los “Informes diarios” de
la OSCE.
¿Cuál era el objetivo del ejército ucraniano?
JB: Esta era sin duda la fase inicial de una ofensiva contra el
Donbass. Cuando el fuego de artillería se intensificó, las autoridades
de ambas repúblicas comenzaron a evacuar a la población civil hacia
Rusia. En una entrevista, Sergei Lavrov mencionó más de 100.000
refugiados. En Rusia, esto fue visto como el inicio de una operación a
gran escala.
¿Cuáles fueron las consecuencias?
JB: Esta acción del ejército ucraniano desencadenó todo. A partir de
ese momento, para Putin quedaba claro que Ucrania iba a llevar a cabo
una ofensiva contra las dos repúblicas. El 15 de febrero, el parlamento
ruso, la Duma, había adoptado una resolución proponiendo el
reconocimiento de la independencia de estas repúblicas. Al principio
Putin no reaccionó, pero a medida que se intensificaban los ataques,
decidió el 21 de febrero responder positivamente a la petición
parlamentaria.
¿Por qué Putin dio este paso?
JB: En esa situación, no tuvo más remedio que hacerlo, porque el
pueblo ruso no habría entendido que no hiciera nada para proteger a la
población de habla rusa de Donbass. Para Putin, estaba claro que
interviniera solo para ayudar a las repúblicas o para invadir Ucrania,
Occidente reaccionaría igualmente con sanciones masivas. En un primer
paso, reconoció la independencia de las dos repúblicas, luego, el mismo
día, concluyó tratados de amistad y cooperación con cada una de ellas. A
partir de entonces, podría invocar el artículo 51 de la Carta de las
Naciones Unidas, que le permitía intervenir para asistir a las dos
repúblicas en el marco de la defensa colectiva y la legítima defensa.
Así creó la base legal para su intervención militar.
¿Pero no solo ayudó a las repúblicas, también atacó a toda Ucrania?
JB: Putin tenía dos opciones: primero, simplemente ayudar al Donbass
de habla rusa contra la ofensiva militar ucraniana; segundo, llevar a
cabo un ataque más profundo en toda Ucrania para neutralizar sus
capacidades militares. También tuvo en cuenta que, hiciera lo que
hiciera, le lloverían las sanciones. Por eso ha apostado claramente por
la variante máxima; sin embargo, debe señalarse que Putin nunca ha dicho
que quiera apoderarse de Ucrania. Sus objetivos son claros:
desmilitarización y desnazificación.
¿Cuál es el trasfondo de esos objetivos?
JB: La desmilitarización es comprensible, ya que Ucrania había
reunido a todo su ejército en el sur, entre Donbass y Crimea. Una
operación rápida le permitiría rodear a estas tropas. Esto es lo que
sucedió, y gran parte del ejército ucraniano se encuentra actualmente
rodeado en un gran bolsón en la región de Donbass, entre Slavyansk,
Kramatorsk y Severodonetsk. Los rusos lo han rodeado y están en proceso
de neutralizarlo.
Ahora, en cuanto a la llamada desnazificación. Cuando los rusos dicen
esto, no es una frase vacía. Para compensar la falta de fiabilidad del
ejército ucraniano, este país ha desarrollado poderosas fuerzas
paramilitares desde 2014, incluido, por ejemplo, el famoso regimiento
Azov. Pero hay muchos más. Hay una gran cantidad de estos grupos que
están bajo el mando de Ucrania, pero no están compuestos exclusivamente
por ucranianos. El regimiento Azov, por ejemplo, comprende 19
nacionalidades, entre ellas francesa, suiza, etc. Es una verdadera
legión extranjera. En total, estos grupos de extrema derecha cuentan con
unos 100.000 combatientes, según Reuters.
¿Por qué hay tantas organizaciones paramilitares en Ucrania?
JB: En 2015/2016 estuve en Ucrania con la OTAN. Ucrania tenía un gran
problema, se estaban quedando sin soldados, porque el ejército
ucraniano tenía muchas bajas debido a acciones que no eran de combate.
Tuvieron bajas por suicidios y problemas con el alcohol. Tenían
dificultades para encontrar reclutas. Me pidieron que ayudara debido a
mi experiencia con la ONU. Entonces, fui a Ucrania varias veces. El
punto principal era que el ejército no tenía credibilidad entre la
población y tampoco dentro de las fuerzas armadas. Es por eso que
Ucrania ha fomentado y desarrollado cada vez más las fuerzas
paramilitares. Son fanáticos impulsados por el extremismo de derecha.
¿De dónde viene ese extremismo de derecha?
JB: Sus orígenes se remontan a la década de 1930. Después de los años
de hambruna extrema, que pasaron a la historia como el Holodomor,
surgió una resistencia al poder soviético. Para financiar la
modernización de la URSS, Stalin había confiscado las cosechas,
provocando hambrunas. El NKVD, el precursor de la KGB (que era al mismo
tiempo el Ministerio del Interior y Seguridad), implementó esta
política. La NKVD estaba organizada sobre una base territorial y en
Ucrania había muchos judíos en los puestos de mando superiores.
Como resultado, todo se confundió en una sola ideología: odio a los
comunistas, odio a los rusos y odio a los judíos. Los primeros grupos de
extrema derecha datan de esta época y aún existen. Durante la Segunda
Guerra Mundial, los alemanes necesitaban estos grupos, como la OUN
(Organización Ucraniana Nacionalista) de Stephan Bandera y, el Ejército
Insurgente Ucraniano. Los nazis usaron a estas organizaciones para
luchar en la retaguardia soviética.
En ese momento, las fuerzas del Tercer Reich eran vistas como
libertadoras, como la 2.ª división blindada de las SS, “Das Reich”, que
había liberado Járkov de los soviéticos en 1943, y que todavía hoy se
celebra en Ucrania. El epicentro geográfico de esta resistencia de
extrema derecha estaba en Lvov, hoy Lviv, en la antigua Galitzia. Esta
región incluso tenía su «propia» 14ª División Panzer Grenadier SS »
Galitzia «, una división de las SS compuesta en su totalidad por
ucranianos.
¿La OUN se formó durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió al período soviético?
JB: Después de la Segunda Guerra Mundial, el enemigo era la Unión
Soviética. La URSS no había logrado eliminar por completo estos
movimientos antisoviéticos durante la guerra. Estados Unidos, Francia y
Gran Bretaña se dieron cuenta de que la OUN podía ser útil y la apoyaron
para luchar contra la URSS con sabotajes y armas. Hasta principios de
la década de 1960, los insurgentes ucranianos fueron apoyados por
Occidente a través de operaciones clandestinas como Aerodynamic,
Valuable, Minos, Capacho y otras.
Desde entonces, Ucrania ha mantenido una estrecha relación con
Occidente y la OTAN. Hoy, es la debilidad del ejército ucraniano lo que
ha llevado al uso de tropas fanáticas de ultraderecha. Creo que el
término neonazis no es del todo exacto, aunque tienen ideas muy
parecidas, llevan sus símbolos, son violentos y antisemitas,
Después de 2014, se suscribieron dos acuerdos para
pacificar la situación en Ucrania. ¿Cuál es el significado de los
acuerdos en el contexto de la disputa actual?
JB: Sí, es importante entender esto, porque el incumplimiento de
estos dos acuerdos básicamente condujo a la guerra de hoy. Desde 2014,
supuestamente había una solución para el conflicto, esta solución estaba
en los acuerdos de Minsk. En septiembre de 2014, el ejército ucraniano
ya no podía manejar el conflicto, a pesar de que fue asesorado por la
OTAN. Estaba fallando regularmente. Por eso tuvo que comprometerse con
los acuerdos de Minsk I en septiembre de 2014. Se trataba de un acuerdo
entre el gobierno ucraniano y representantes de las dos autoproclamadas
repúblicas de Donetsk y Lugansk, con garantes europeos y rusos.
¿Cómo se produjo el nacimiento de estas dos repúblicas?
JB: Para entender, necesitamos retroceder un poco en esta historia.
En otoño de 2013, la UE quería concluir un acuerdo comercial y económico
con Ucrania. La UE estaba ofreciendo a Ucrania una garantía de
desarrollo con subsidios, con exportaciones e importaciones, etc. Las
autoridades ucranianas querían cerrar el trato. Pero esto tenían un
grave problema, la industria y la agricultura ucranianas estaban
orientadas hacia Rusia. Por ejemplo, los ucranianos desarrollaban
motores para aviones rusos, no para aviones europeos o estadounidenses.
Entonces, la orientación general de la industria era hacia el Este, no
hacia el Oeste. En términos de calidad, Ucrania difícilmente podría
competir con el mercado europeo. Por lo tanto, las autoridades querían
cooperar con la UE manteniendo relaciones económicas con Rusia.
¿Habría sido eso posible?
JB: Por su parte, Rusia no tuvo ningún problema con los planes de
Ucrania. Pero también quería mantener sus relaciones económicas con
Ucrania. Por lo tanto, propuso establecer un grupo de trabajo tripartito
para elaborar dos acuerdos: uno entre Ucrania y la UE y otro entre
Ucrania y Rusia. El objetivo era cubrir los intereses de todas las
partes. Pero fue la Unión Europea, a través de Barroso, la que pidió a
Ucrania que eligiera entre Rusia y la UE. Ucrania pidió tiempo para
pensar en una solución. Después de eso, la UE y los EEUU no jugaron
limpio.
¿Por qué?
JB: La prensa occidental tituló: “Rusia presiona a Ucrania para que
impida el tratado con la UE”. Eso no era cierto. Este no era el caso. El
gobierno ucraniano siguió mostrando interés en el tratado con la UE,
pero simplemente quería más tiempo para considerar soluciones a esta
compleja situación. Pero los medios europeos no lo dijeron. Los días
siguientes, extremistas de derecha del oeste del país aparecieron en el
Maidan de Kiev. Todo lo que sucedió allí con la aprobación y el apoyo de
Occidente es realmente terrible. Pero detallar todo aquí es demasiado
para explicarlo en una entrevista.
¿Qué sucedió después que Yanukovich, el presidente elegido democráticamente, fuera derrocado?
JB: El nuevo gobierno provisional –surgido del golpe nacionalista de
extrema derecha– como primer acto oficial, cambió la ley de idiomas en
Ucrania. Esto demuestra que el golpe no tuvo nada que ver con la
democracia, sino que fue producto de los ultranacionalistas que
organizaron el levantamiento.
Este cambio legal desató una tormenta en las regiones de habla rusa.
Se organizaron grandes manifestaciones en todas las ciudades del sur de
habla rusa, en Odessa, Mariupol, Donetsk, Lugansk, Crimea, etc. Las
autoridades ucranianas reaccionaron de forma brutal, reprimiendo con el
ejercito. Se proclamaron brevemente repúblicas autónomas en Odessa,
Kharkov, Dnepropetrovsk, Lugansk y Donetsk. Se combatió con extrema
brutalidad y finalmente quedaron dos: Donetsk y Lugansk, que se
autoproclamaron repúblicas autónomas.
¿Cómo legitimaron su estatus?
JB: Hicieron referéndums en mayo de 2014, para tener autonomía, y
esto es muy, muy importante. Si miras nuestros medios en los últimos
meses, solo hablan de “separatistas”. Pero es una mentira: los medios
occidentales siempre hablaron de separatistas, pero esto es falso, en
los referéndums se mencionaba claramente la autonomía dentro de Ucrania.
Estas repúblicas querían algún tipo de solución suiza, por así decirlo.
Después que el pueblo voto favorablemente la autonomía, las autoridades
pidieron el reconocimiento de las repúblicas por parte de Rusia, pero
el gobierno de Putin se negó.
¿Crimea no está también relacionado con esto?
JB: Habitualmente, olvidamos que Crimea era independiente, incluso
antes de que Ucrania se independizara. En enero de 1991, mientras aún
existía la Unión Soviética, Crimea celebró un referéndum que se gestionó
desde Moscú y no desde Kiev. Así se convirtió en una República
Socialista Soviética Autónoma. Ucrania no hizo su propio referéndum de
independencia hasta seis meses después, en agosto de 1991. En ese
momento, Crimea no se consideraba parte de Ucrania. Pero Ucrania no
aceptó esto.
Entre 1991 y 2014 fue una lucha constante entre las dos entidades.
Crimea tenía su propia constitución con sus propias autoridades. En
1995, animada por el Memorándum de Budapest, Ucrania derrocó al gobierno
de Crimea con fuerzas militares y derogó su constitución. Pero esto
nunca se menciona, ya que arrojaría una luz completamente diferente
sobre el desarrollo actual.
¿Qué quería la gente de Crimea?
JB: De hecho, los habitantes de Crimea se consideraban
independientes. Los decretos impuestos desde Kiev estaban en total
contradicción con el referéndum de 1991 y explica por qué Crimea celebró
un nuevo referéndum en 2014, después de que el nuevo gobierno
ultranacionalista llegara al poder en Ucrania. Su resultado fue muy
similar al de 30 años antes.
Después del referéndum, Crimea pidió unirse a la Federación Rusa. No
fue Rusia quien conquistó Crimea, fue el pueblo el que autorizó a sus
autoridades a pedirle a Rusia que los acogiera. En el tratado de amistad
entre Rusia y Ucrania firmado en 1997, Ucrania garantizaba la
diversidad cultural de las minorías en el país. Cuando el idioma ruso
fue prohibido como idioma oficial en febrero de 2014, se estaba violando
ese tratado.
¿Las personas que no conocen todo esto corren el riesgo de juzgar mal la situación?
JB: Eso me parece, además en los Acuerdos de Minsk se garantizaba la
autonomía de las repúblicas del Donbass. Fueron garantes, por el lado
ucraniano Alemania y Francia y Rusia del lado de las autoproclamadas
repúblicas de Donetsk y Lugansk. Este papel lo desempeñaron en el marco
de la OSCE. La UE no estaba involucrada, era un asunto de la OSCE.
Inmediatamente después de los Acuerdos de Minsk I, Ucrania lanzó una
operación contra las dos repúblicas autónomas. El gobierno ucraniano
ignoró por completo el acuerdo que acababa de firmar. El ejército
ucraniano sufrió otra derrota total en Debaltsevo. Fue una debacle.
¿Esto también tuvo lugar con el apoyo de la OTAN?
JB: Sí, y uno se pregunta qué hicieron los asesores militares de la
OTAN porque las fuerzas armadas de los rebeldes derrotaron totalmente al
ejército ucraniano.
Esto condujo a un segundo acuerdo, Minsk II, firmado en febrero de
2015, que fue la base para una resolución del Consejo de Seguridad de la
ONU. Por lo tanto, este acuerdo era vinculante según el derecho
internacional y debía implementarse.
¿Esto también ha sido monitoreado por la ONU?
JB: No, a nadie le importaba, y aparte de Rusia, nadie exigió el
cumplimiento del acuerdo de Minsk II. De repente, solo se hablaba del
formato de Normandía. Pero eso no tenía sentido. Ese “formato” nació
durante la celebración del Día D en junio de 2014. Fueron invitados
antiguos protagonistas de la II guerra, jefes de estado aliados, así
como Alemania y Ucrania. En el formato de Normandía, solo estaban
representados los jefes de estado, las repúblicas autónomas obviamente
no estaban presentes. Ucrania nunca quiso hablar con los representantes
de Lugansk y Donetsk. Pero, si lees los acuerdos de Minsk, compruebas
inmediatamente que debió haberse realizado un referéndum para que se
pudiera modificar (en un sentido federal) la constitución ucraniana.
Esto proceso interno lo impidió el gobierno ucraniano.
Pero, los ucranianos también firmaron el acuerdo…
JB: … sí, pero el de Ucrania decidió culpar a Rusia de su problema
interno. Los ucranianos afirmaron que Rusia había atacado a Ucrania y
que ese era el origen de los problemas. Pero, para todos los que
visitamos el país, estaba claro que era un problema doméstico. Desde
2014, los monitores de la OSCE nunca han visto unidades militares rusas.
Ambos Acuerdos son muy claros y precisos: la solución debe encontrarse
dentro de Ucrania. Se trataba de otorgor una cierta autonomía dentro del
país, y solo Ucrania podía resolver ese problema. No tenía nada que ver
con Rusia.
¿Para eso, se necesitaba un ajuste a la constitución?
JB: Sí, exactamente, pero no se hizo. Ucrania no dio ningún paso al
respecto. Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU tampoco se
comprometieron.
¿Cómo se comportó Rusia?
JB: La posición de Rusia siempre ha sido la misma. Quería que se
implementaran los Acuerdos de Minsk. Nunca cambió su posición durante
ocho años. Durante esos ocho años ha habido varias violaciones de
fronteras, bombardeos de artillería, etc., pero Rusia nunca ha puesto en
duda el cumplimiento de los acuerdos.
¿Cómo procedió Ucrania?
JB: Ucrania promulgó una ley a principios de julio del año pasado.
Era una ley que otorga diferentes derechos a los ciudadanos en función
de su origen étnico. Esta legislación recuerda mucho a las leyes
raciales de Núremberg de 1935. Solo los verdaderos ucranianos tienen
plenos derechos, mientras que los demás solo tienen derechos limitados.
Justo después de esto, Putin escribió un artículo en el que explicaba
la génesis histórica de Ucrania. Criticó el hecho de que se pudiera
hacer una distinción entre ucranianos étnicos y rusos. Escribió el
artículo en respuesta a esa ley. Pero, en Europa esto se interpretó como
que no reconocía a Ucrania como estado, y que su artículo buscaba
justificar una posible anexión de Ucrania. En Occidente, la gente cree
esto y, son contados con los dedos de una mano, los que han leído el
artículo de Putin. Es obvio que en Occidente el objetivo era dar una
imagen de Putin lo más negativa posible. He leído el artículo; tiene
perfecto sentido.
¿Qué esperaban los rusos de Putin?
JB: Hay muchos rusos en Ucrania. Putin tenía que decir algo. No
hubiera sido correcto para su pueblo (también desde el punto de vista
del derecho internacional) no decir nada ante una ley discriminatoria
con los rusos ucranianos. Todos estos pequeños detalles son parte
importante del conflicto, de lo contrario no entendemos lo que está
pasando. Esta es la única manera de poner en perspectiva el
comportamiento de Putin y ver los mecanismos que provocaron la guerra.
No puedo decir si Putin es bueno o malo. Pero el juicio que hacemos de
él en Occidente está claramente basado en elementos falsos.
¿Qué opinas de la reacción de Suiza, con el fin de la neutralidad?
JB: Es un desastre. Rusia ha elaborado una lista de 48 “estados
hostiles”, y Suiza también está en ella. Este es verdaderamente un
cambio de época, pero del que la propia Suiza es responsable. Suiza
siempre ha sido “el personaje en el medio”. Hemos facilitado el diálogo
con todos los estados y hemos tenido el coraje de estar “en el medio”.
Hay histeria con respecto a las sanciones. Rusia está muy bien preparada
para esta situación, sufrirá, pero está preparada para soportar su
impacto. Sin embargo, el principio de las sanciones es totalmente
erróneo. Hoy, las sanciones han reemplazado a la diplomacia.
Lo hemos visto con Venezuela, con Cuba, Irak, Irán, etc. Estos
estados no han hecho más que tener una política que no agrada a los
EE.UU. Ese ha sido su “fatal” error. Cuando veo que los atletas
discapacitados han sido suspendidos de los Juegos Paralímpicos, me
faltan las palabras. Es totalmente inapropiado. Afecta a personas
individuales, es simplemente perverso. Es tan cruel como cuando el
Ministro de Relaciones Exteriores de Francia dice que el pueblo ruso
debe sufrir sanciones. Quien diga esto no tiene honor a mis ojos. No hay
nada positivo en comenzar una guerra, pero reaccionar así es
simplemente vergonzoso.
¿Qué piensa cuando hay gente que sale a la calle contra la guerra en Ucrania?
JB: Me pregunto: ¿qué hace que la guerra en Ucrania sea peor que la
guerra contra Irak, Yemen, Siria o Libia? En estos casos, sabemos que no
hubo sanciones contra el agresor, los Estados Unidos. ¿Quién se
manifiesta por Yemen? ¿Quién se manifestó por Libia, quién se manifestó
por Afganistán? No sabemos por qué Estados Unidos estaba en Afganistán.
Sé por fuentes de inteligencia que nunca hubo una indicación clara de
que Afganistán u Osama bin Laden estuvieran involucrados en los ataques
del 11 de septiembre, pero de todos modos fuimos a la guerra en
Afganistán.
¿Por qué?
JB: El 12 de septiembre de 2001, justo después de los ataques
terroristas, Estados Unidos decidió tomar represalias y bombardeó
Afganistán. El Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de EEUU dijo que
no había suficientes objetivos en Afganistán. A lo que el Secretario de
Defensa respondió: “Si no tenemos suficientes objetivos en Afganistán,
bombardearemos Irak”. Esto no lo inventé yo, hay fuentes, documentos y
gente que estuvo ahí. Esta es la realidad, pero la propaganda y la
manipulación nos inclina permanentemente hacia el lado «correcto».
Por sus respuestas piensa que Occidente lleva mucho
tiempo echando leña al fuego y provocando a Rusia. ¿Sin embargo, estas
provocaciones rara vez se informan en nuestros medios y Putin es
presentado como un belicista, un monstruo?
Mi abuelo era francés, fue soldado en la Primera Guerra Mundial. A
menudo me contaba como empezó esta guerra, fue producto de una
estimulación de una histeria colectiva. La histeria, la manipulación y
el comportamiento irreflexivo de los políticos occidentales se parecen
mucho a lo que ocurría en 1914 y eso me preocupa mucho. Cuando veo cómo
nuestro país neutral ya no es capaz de tomar una posición independiente
de la UE y los EEUU, me avergüenzo. Necesitamos tener la cabeza
despejada, racional y conocer los hechos que hay detrás del tinglado de
los medios. Esa es la única forma para que Suiza tenga una política de
paz razonable.
NOTA
*Jacques Baud tiene una Maestría en Econometría y un posgrado en
Seguridad Internacional del Instituto de Relaciones Internacionales de
Ginebra y fue Coronel en el Ejército Suizo. Trabajó para el Servicio de
Inteligencia Estratégica de Suiza y fue consultor para la seguridad de
los campos de refugiados en el este de Zaire durante la guerra de Ruanda
(ACNUR-Zaire/Congo, 1995-1996). Trabajó para el DPKO (Departamento de
Operaciones de Mantenimiento de la Paz) de las Naciones Unidas en Nueva
York (1997-99), fundó el Centro Internacional para el Desminado
Humanitario en Ginebra (CIGHD) y el Sistema de Gestión de Información
para el Desminado (IMSMA). Ayudó a introducir el concepto de
inteligencia en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y
dirigió el primer Centro de Análisis de Misión Conjunta (JMAC) integrado
de la ONU en Sudán (2005-06).
TOMADO DE
OBSERVATORIO DE LA CRISIS
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