viernes, 15 de julio de 2022

Congreso chileno no aplicará nueva Constitución

TAMADO DE:
lahaine.org

lahaine.org

En caso de ganar el “Apruebo” en el plebiscito del 4 de septiembre, nos enfrentaremos a una situación inédita en un proceso constituyente a nivel mundial

Que el órgano encargado de concretizar en leyes gran parte del nuevo texto constitucional será ¡el Congreso actual, que para entonces representará a una Constitución fenecida!

Y -lo que es peor- será un Congreso donde la derecha más tradicional –acérrimaenemiga del nuevo texto- posee mayoría, a través de su 50% (25) del Senado. Es decir, un Poder Legislativoelecto por el “antiguo régimen” -¡y claramente “enemigo” del nuevo!- será el encargado de poner en marchala nueva Constitución. Algo absurdo y contradictorio por donde se le mire.

Por cierto, ello redundará en que los dispositivos más relevantes de la nueva Constitución en materia de reformas sustanciales del modelo neoliberal no tendrán vigencia, al menos en los próximos cuatro años. Obviamente que la derecha no dará sus votos en el Senado para concretar en leyes los enunciados profundamente reformistas del nuevo texto constitucional (si es aprobado) en materias laborales, sindicales, previsionales, de salud y de vivienda.

Y notablemente, ¡este es un tema que ha sido totalmente omitido del debate público por moros y cristianos! Al parecer, se han confabulado nuevamente en esto “derechas e izquierdas”, como ya lo hicieron tantas veces durante los 30 años con temas cruciales que han quedado completamente desconocidos para la generalidad de la sociedad chilena: Regalo de la mayoría parlamentaria del liderazgo de la Concertación a la derecha en 1989; exterminio del conjunto de la prensa de centroizquierda por los sucesivos gobiernos de la Concertación desde 1990; condonación de las corruptas privatizaciones efectuadas a fines de la dictadura; continuación de los escandalosos subsidios a las grandes empresas forestales y de las posibilidades de “elusiones” tributarias para los mayores contribuyentes; etc.

Y tampoco nadie ha reparado en que la obvia generación subsiguiente de un nuevo Congreso después de la eventual aprobación de una nueva Constitución, tuvo también pleno sustento en la propia Reforma Constitucional de diciembre de 2019 (Ley 21.200) que dio origen a la Convención Constitucional que acaba de finalizar su labor. En efecto, en su Artículo 138 estipuló que “la Nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de las autoridades electas en votación popular, salvo que aquellas instituciones que integran sean suprimidas u objeto de una modificación sustancial”. Y ¡vaya que han sido sustanciales las modificaciones acordadas para el nuevo Poder Legislativo por el proyecto de nueva Constitución!

Por si todo lo anterior fuese poco, la absurda mantención del Congreso “viejo” para implementar la nueva Constitución conlleva otra consecuencia desastrosa para la nueva combinación de gobierno, si es que desea efectivamente llevar a cabo su programa presidencial prometido. Esta es que si se mantiene por cuatro años más la integración del actual Congreso, será completamente seguro que Boric no tendrá mayoría parlamentaria durante todo su gobierno… En cambio, con elecciones subsiguientes a un triunfo del Apruebo –con el que naturalmente se ha comprometido- el gobierno podría aspirar con bastante probabilidad a obtener una clara mayoría en ambas cámaras.

Resulta, por lo tanto, increíble que los propios partidos de la coalición de gobierno que en la Convención –sumados a los convencionales más de izquierda y de pueblos originarios- tenían además los dos tercios para haber aprobado aquello, ¡hayan renunciado a ello! La única explicación lógica es que conservan la misma disposición engañosa que tuvo la “centroizquierda” chilena en los pasados 30 años: Un discurso claramente centroizquierdista y una práctica también inequívocamente derechista de contribuir a legitimar, consolidar y “perfeccionar” el modelo económico y cultural neoliberal impuesto por la dictadura.

Disposición que “esquizofrénicamente” les permitió ufanarse en general de los 30 años; y, a la vez-cuando se veían muy desnudados en cuanto a que las cosas fundamentales en lo económico-social no habían cambiado en absoluto- argüir que ¡la derecha con su mayoría parlamentaria (argumento que, además, para muchos años no fue siquiera verdadero) no les había permitido hacer los cambios que querían! ¡Hoy mismo (hay que tener en cuenta que casi toda la ex Concertación está en alianza de gobierno con el FA y el PC) repiten ese argumento para desprestigiar el argumento de la derecha de que quiere “rechazar para reformar”! O sea, ciertamente que quieren que gane el Apruebo, pero no para modificar sustancialmente el modelo económico, sino que para consensuar nuevamente con la “derecha” cambios menores, los que presentarán como obligados por la mayoría senatorial de la derecha que no aceptará mayores cambios…

Por otro lado, es claro que la derecha quiere que gane el Rechazo, para poder también consensuar -pero en mejores términos que ganando el Apruebo- algunos cambios del modelo que le den una mejor cara frente al país. Pero no porque esté realmente atemorizada por un eventual triunfo del Apruebo, que –como vimos- podrá neutralizar en gran medida con su mayoría senatorial. Debemos recordar que, desde 1920 con la campaña de Arturo Alessandri (que presentó grotescamente como el “Lenin chileno”), la derecha siempre ha presentado cuadros terroríficos cuando percibe que puede perder privilegios como resultado de derrotas electorales.

Las únicas veces en que se sintió realmente aterrorizada fue con Allende en 1964 y 1970. La primera vez la condujo a apoyar incondicionalmente a Frei -pese a que éste planteaba claramente una “Revolución en Libertad”- como mal menor y esperando poder neutralizarlo. Y dado que no consiguió hacerlo –y con un Tomic incluso más revolucionario que Frei- se arriesgó a poner todas sus “fichas institucionales” en 1970 en Jorge Alessandri; y, si perdía, a jugarse por vías extra-institucionales…

Desgraciadamente, todo esto nos coloca en un escenario en que cualquiera sea el resultado del plebiscito de septiembre, no podemos esperar ninguna transformación fundamental del “modelo chileno” en el futuro previsible.

CALPU

 
 
-- declaimer
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martes, 31 de mayo de 2022

Disputa en segunda vuelta: ¿Qué tipo de cambio quiere Colombia? - Colombia Informa Política

TOMADO DE:

colombiainforma.info

Editor Medellín

30 mayo CI. – En las recientes elecciones del 29 de mayo ganó la idea de cambio. La población votó por transformar un sistema de gobierno desgastado, absurdo y ajeno al sentir del pueblo. Quedan dos cosas claras: primero que Rodolfo Hernández es una ficha del uribismo y, segundo, la idea de cambio real representado por Gustavo Petro, el candidato con mayor cantidad de votos absolutos en primera vuelta de la historia de Colombia.

*Por Grupo Kavilando para Colombia Informa

Sin duda la izquierda colombiana logra un resultado histórico en primera vuelta. El candidato progresista de la Colombia Humana -Pacto Histórico- viene creciendo en votos y aceptación entre sectores populares. Sin embargo, al no haber superado el 50% de los votos tendrá un balotaje complejo a realizarse el próximo 19 de junio.

Si bien la victoria no se concretó en la primera fecha como esperaba la coalición del Pacto Histórico, ahora la fórmula tendrá quizá un giro discursivo –con un enunciado emocional- para lograr ser la verdadera fuerza del cambio esperado, frente a la propuesta del empresario inmobiliario, Rodolfo Hernández.

Lo evidente es que Gustavo Petro y Francia Márquez recogen, sin duda, la desazón de un pueblo que ha sido humillado, despojado y marginado de las decisiones esenciales del País, al conseguir 3.660.156 votos más que la primera vuelta de 2018 y 474.776 más que en la segunda vuelta de 2018.

En este contexto, vale resaltar los datos oficiales que mueven la necesidad de cambio en Colombia, y que son cada vez más preocupantes:

  • Es la segunda economía más desigual de América Latina según Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE-, y entre los países más desiguales del mundo de acuerdo al Banco Mundial –BM-.
  • Tiene el mayor número de desplazados internos en el mundo, según el Consejo Noruego para los Refugiados en 2021.
  • El informe de Global Witness 2021, indica que es el país donde más se asesinan líderes sociales defensores del medio ambiente.
  • Tres años siendo el país donde más asesinan defensores de Derechos Humanos, de acuerdo a los registros de la organización Front Line Defenders en el 2021.
  • El Banco de Alimento y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia señalan que el 54% de la población se encuentra en estado de inseguridad alimentaria, el 40% tan solo puede comer dos veces al día y 15% tan solo una vez.
  • Entre otros datos revelados por instancias del propio gobierno: se importan 12 millones de toneladas de alimentos que se pueden producir en el país.
  • Para el mes de febrero la tasa de desempleo a nivel nacional alcanzó a 12,9%, mientras el índice de informalidad se encuentra en el 60%.
  • La tasa de inflación mensual está creciendo a tasas de 1,5% a 2,1%.
  • La tasa de interés del Banco de la República ha aumentado hasta el 5%, la tasa de consumo pasó de 13,5 a 16,5 entre 2021 y 2022, la tasa de interés de las tarjetas de crédito se encuentra en 27%, y el microcrédito en máximos de 43%. Es decir, ganan los Bancos.

En el aspecto de materia de seguridad, conflicto armado y construcción de Paz en los territorios, no es mejor el panorama. Los problemas de Colombia son muy serios, profundos y estructurales por lo que se requiere cambios serios, sustentados y sostenibles.

La actual clase dirigente en el poder ha optado –desde siempre- por negar, evadir o minimizar este sin fin de problemas. Ha establecido la estrategia del continuismo para que todo siga igual, en tanto ellos son los más beneficiados.

Manipulación mediática

Así mismo, los medios masivos de comunicación posicionan sus estrategias discursivas para lograr mantener el foco de atención en los “enemigos comunes”, prefabricando y señalando culpables ficticios, exacerbando el miedo mediante engaños y mentiras. Una combinación de técnicas de manipulación que ha resultado útil, al considerar que un importante porcentaje de la población está (des) conectada culturalmente con los medios hegemónicos, movidos bajo una orientación editorial pro establecimiento y contra el candidato Gustavo Petro.

La élite no tiene problema en hacer girar sus apuestas, sacrificando a sus alfiles, con tal de capturar la aceptación de la opinión pública. Aun intentando moverse con una estrategia comunicativa centrada en redes sociales, Federico Gutiérrez –FICO- con su poca creatividad y alta chabacanería paisa llegó a su techo, se estancó en las encuestas y descendió. A pesar del despliegue de Marketing; los debates ante Gustavo Petro dejaban en evidencia sus brechas argumentales, al tiempo que el Ingeniero Rodolfo no asistía a dichos debates.

La nueva estrategia fue la de inflar al Ingeniero Rodolfo Hernández, un personaje que, teniendo procesos en su contra por corrupción, venía ascendiendo en las encuestas en la medida que dirigía en sus plataformas digitales mensajes simples, sin profundidad argumental y propositiva.

Una vez más la estrategia de redes sirve para posicionar un candidato sin propuestas realistas, con un lenguaje y posturas machistas, impositivas, autoritarias, cargado de imprecisiones, pero llegando a una buena parte de la población.

La votación para definir finalmente al próximo presidente será en poco más de tres semanas. Mientras, el ambiente aun tomará más temperatura y se hará mucho más complejo. A saber, el candidato Rodolfo ya recibe de manera pública el apoyo de la derecha y su ala más extrema representada por el uribismo, apostando a mantener el país patriarcal y autoritario, ahora, a través del empresario astuto.

«… yo soy seguidor de un gran pensador alemán. Se llama Adolfo Hitler…»

Rodolfo recoge en sí mismo e integra esa enquistada mentalidad autoritaria-patriarcal, ofensiva y excluyente. Sabe aliñar con discursos propios de la agenda progresista y con un fuerte discurso anti-élites y contra el centralismo (siendo él, parte de esas élites), un fuerte discurso anticorrupción y pro-austeridad. Se presenta como un viejo zorro, empresario exitoso que ahora quieres retornar beneficios a la gente. En este juego discursivo lo ideológico no importa, la clave es recoger el sentir del común.

Rodolfo explota un entorno cultural mediado por el deseo de un Patriarca salvador, de un autoritarismo aún empotrado en una cultura machista con altos visos de racismo.

Petro por su parte, es racional, centrado, sin duda ganará terreno en el escenario de los debates abiertos, igual será en el debate Vicepresidencial, arrasarán sin duda. Así lo deja ver en su discurso emitido luego de conocerse los resultados electorales.

El contexto del balotaje es complejo, ya que la Colombia Humana tendrá el reto pedagógico de masificar la propuesta de gobierno y la esperanza de un cambio real frente al espejismo que presenta Rodolfo. Deberá evidenciar “amorosamente” las incoherencias claras de su opositor Hernández y el vacío profundo de sus propuestas populistas.

La fórmula de Petro y Francia tienen de sobra la capacidad, la inteligencia y la convocatoria para avanzar hacia nuevas alianzas y ampliar su mensaje a sectores juveniles, con más de 8 millones de habilitados para votar, y con una abstención que bordea el 50% de la población colombiana.

Son solo tres semanas y nada está dicho aún. Lo que “Ahora se define: ¿qué clase de cambio queremos?, si suicidarnos o avanzar. Creo que debemos avanzar”. Gustavo Petro.

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*Alfonso Insuasty. Docente, investigador de la Universidad de San Buenaventura Medellín. Integrante Grupo de Investigación Kavilando.

CI AI/AR/30/05/2022 18:30

miércoles, 6 de abril de 2022

Militar suizo, experto de la ONU, analiza con bisturí la guerra en Ucrania

 TOMADO DE:

observatoriocrisis.com


La revista “Zeitgeschehen im Fokus” entrevista a Jacques Baud*, coronel del ejercito suizo, experto en inteligencia militar y adjunto en la OTAN durante 5 años

Sr. Baud, usted conoce la región donde ahora hay guerra. ¿Qué conclusiones ha sacado de lo que esta ocurriendo en Ucrania?

Jacques Baud: Conozco bastante bien la región. Estuve con el FDFA [Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza] y en su nombre fui adscrito a la OTAN durante cinco años. Mi trabajo era combatir la proliferación de armamento letal, en esa condición contribuí al programa en Ucrania después de 2014. Además, conozco muy bien Rusia, la OTAN y Ucrania debido a mi trabajo anterior en inteligencia estratégica. Hablo ruso y tengo acceso a documentos que pocas personas en Occidente leen.

Usted es experto en la situación en Ucrania. Su actividad profesional le ha llevado a la actual región de crisis. ¿Cómo percibes lo que está pasando?

JB: Es una locura, incluso podemos decir que hay una verdadera histeria. Lo que me sorprende, y me molesta mucho, es que nadie se pregunte por qué los rusos lanzaron esta operación. Nadie quiere abogar por la guerra, y ciertamente yo tampoco. Pero como ex jefe de “Política y Doctrina” en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU en Nueva York durante dos años, siempre me hago la pregunta: ¿Cómo llegamos al punto de iniciar una guerra?

¿Cuál fue tu tarea en la ONU?

JB: La ONU necesitaba entender cómo ocurren las guerras, qué factores conducen a la paz y qué se puede hacer para evitar bajas o cómo prevenir la guerra. Si no entiendes cómo sucede la guerra, entonces no puedes encontrar una solución. Estamos exactamente en esta situación. Cada país está imponiendo sus propias sanciones contra Rusia, y sabemos muy bien que esto no va a ninguna parte. Lo que me impactó particularmente fue la declaración del Ministro de Economía de Francia de que quieren destruir la economía de Rusia con el objetivo de hacer sufrir al pueblo ruso. Tal afirmación es indignante.

¿Cómo evalúa la ofensiva rusa?

JB: Atacar a otro Estado va en contra de los principios del derecho internacional. Pero también se debe considerar el trasfondo de tal decisión. En primer lugar, hay que dejar claro que Putin ni está loco ni ha perdido el contacto con la realidad. Es una persona metódica y sistemática, es decir, muy rusa. Creo que era consciente de las consecuencias de su operación en Ucrania. Evaluó, obviamente con razón, que, si realizaba una operación “pequeña” para proteger a la población de Donbass o una operación “masiva” a favor de la población de Donbas y de los intereses nacionales de Rusia, las consecuencias serían las mismas. Entonces, fue a por la solución máxima.

¿Cuál es el objetivo de Rusia?

JB: Ciertamente no está dirigido contra la población ucraniana. Putin lo ha dicho una y otra vez. También se puede ver en los hechos. Rusia sigue suministrando gas a Ucrania. Los rusos no han impedido eso. No han cerrado Internet. No han destruido las plantas eléctricas y el suministro de agua. Aunque, tales servicios pueden haberse detenido en las áreas de combate. Pero el enfoque bélico rusos es muy diferente al de los estadounidenses, están los ejemplos en la ex Yugoslavia, Irak y Libia. Cuando los países occidentales atacaron a estas naciones, primero destruyeron el suministro de agua y electricidad y toda la infraestructura.

¿Por qué Occidente actúa de esta manera?

JB: El enfoque occidental, es necesario analizarlo desde el punto de vista de su doctrina operativa, se basa en la idea de que si destruyes la infraestructura, la población se rebelará contra “el dictador” y podrás deshacerte de él. Esta fue también la estrategia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando ciudades alemanas como Colonia, Berlín, Hamburgo, Dresde, etc. fueron bombardeadas hasta su destrucción. Apuntaron directamente a la población civil para que hubiera un levantamiento. El gobierno pierde su poder a causa de un levantamiento y ganas la guerra sin poner en peligro a tus propias tropas. Esa es la teoría.

¿Cuál es el enfoque ruso?

JB: Es completamente diferente. Han anunciado claramente su objetivo. Quieren la “desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania Si sigues honestamente la situación, eso es exactamente lo que están haciendo. Por supuesto, una guerra es una guerra y, lamentablemente, siempre hay muertes en el proceso, pero es interesante ver qué dicen los números. El viernes 4 de marzo, la ONU informó de 265 civiles ucranianos muertos. Por la noche, el Ministerio de Defensa ruso calculó el número de soldados muertos en 498. Esto significa que hay más víctimas entre los militares rusos que entre los civiles del lado ucraniano. Si ahora compara esto con Irak o Libia, entonces es exactamente lo contrario con las guerras que desata occidente.

¿Los medios occidentales no están mostrando la verdad?

JB: Sí, nuestros medios afirman que los rusos quieren destruirlo todo, pero eso obviamente no es cierto. También me preocupa la forma en que nuestros medios retratan a Putin, hablan como si de repente el “tirano” decidió atacar y conquistar Ucrania. Estados Unidos advirtió durante varios meses que habría un ataque sorpresa, pero no pasó nada.

Por cierto, los servicios de inteligencia y los líderes ucranianos han negado repetidamente esas advertencias estadounidenses. Si se observa detenidamente los informes militares y los preparativos sobre el terreno, uno puede comprobar con bastante claridad: Putin no tenía intención de atacar Ucrania hasta mediados de febrero.

¿Por qué cambió eso? ¿Que ha sucedido?

JB: Hay que saber algunas cosas primero, de lo contrario no se entiende. El 24 de marzo de 2021, el presidente ucraniano Zelensky emitió un decreto presidencial para recuperar Crimea. Luego comenzó a mover al ejército ucraniano al sur y sureste, hacia Donbass. Desde hace un año, hay una gran concentración tropas ucranianas en la frontera sur de Ucrania. Zelensky siempre sostuvo que los rusos no atacarían Ucrania. El ministro de Defensa de Ucrania también lo confirmó en repetidas ocasiones. Del mismo modo, el jefe del Consejo de Seguridad de Ucrania declaró en diciembre y enero que no había señales de un ataque ruso contra Ucrania.

¿Era un truco?

JB: No y, estoy seguro que Putin no quería atacar Ucrania, dijo esto repetidamente. Obviamente, hubo presión de los EEUU para empezar la guerra.

Estados Unidos tiene poco interés en la propia Ucrania. Lo que querían era aumentar la presión sobre Alemania para cerrar Nord Stream II. Querían que Ucrania provocara a Rusia y, si Rusia reaccionaba, el Nord Stream II se congelaría.

Se aludió a tal escenario cuando Olaf Scholz visitó Washington, y Scholz claramente no quería aceptarlo. Esa no es sólo mi opinión, hay muchos diplomáticos estadounidenses que lo entendieron así: el objetivo era Nord Stream II, y no hay que olvidar que este gasoducto se construyó a pedido de los alemanes. Es fundamentalmente un proyecto alemán. Porque Alemania necesita más gas para lograr sus objetivos energéticos y climáticos.

¿Por qué Estados Unidos esta interesada en el conflicto?

JB: Desde la Segunda Guerra Mundial, la política estadounidense siempre ha sido evitar que Alemania y Rusia (o la URSS) trabajen más estrechamente. Esto es a pesar del hecho de que los alemanes tienen un miedo histórico a los rusos. Pero estos dos países son las dos mayores potencias de Europa. Históricamente, siempre ha habido relaciones económicas entre Alemania y Rusia. Estados Unidos siempre ha tratado de evitar eso.

No hay que olvidar que, en una guerra nuclear, Europa sería el campo de batalla. Eso significa que, en tal caso, los intereses de Europa y Estados Unidos no serían necesariamente los mismos. Esto explica por qué en la década de 1980 la Unión Soviética apoyó los movimientos pacifistas en Alemania. Una relación más estrecha entre Alemania y Rusia haría inútil la estrategia nuclear estadounidense.

¿Por qué EEUU critica la dependencia energética de Alemania?

JB: Es irónico que EEUU critique la dependencia energética de Alemania o Europa de Rusia. Rusia es el segundo mayor proveedor de petróleo del mundo. Estados Unidos compra su petróleo principalmente a Canadá, luego a Rusia, México y Arabia Saudita. Esto significa que Estados Unidos depende de Rusia. Esto también es cierto para los motores de sus cohetes, por ejemplo. Eso no molesta a los Estados Unidos. Pero a Estados Unidos le molesta que los europeos dependan de Rusia.

Durante la Guerra Fría, Rusia, más bien, la Unión Soviética, siempre respetó todos los contratos de gas. La forma de pensar rusa a este respecto es muy similar a la suiza. Rusia tiene una mentalidad respetuosa de la ley; se siente obligado por las reglas al igual que Suiza. No significa que no tengan emociones, pero cuando se establecen reglas, las cumplen. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética nunca hizo una conexión entre el comercio y la política. En este sentido la disputa relacionada con Ucrania es principalmente política.

Según Brzezinski. Ucrania sería clave para dominar Eurasia ¿Que papel juega esta teoría en esta guerra?

JB: Brzezinski fue sin duda un gran pensador y todavía influye en el pensamiento estratégico de Estados Unidos. Pero no creo que este aspecto sea clave en esta crisis en particular. Ucrania es ciertamente importante. Pero la cuestión de quién domina o controla Ucrania no es el punto principal aquí. Los rusos no pretenden controlar Ucrania. El problema de Ucrania para Rusia, como para otros países, es estratégico.

¿Que significa eso?

JB: En toda la discusión que se está llevando a cabo en todas partes se están ignorando cuestiones cruciales. La gente está hablando de armas nucleares, pero es como si estuvieran viendo una película. La realidad es algo diferente. Los rusos quieren establecer una distancia entre las fuerzas militares de la OTAN y Rusia. El poder de la OTAN no es otro que el poder nuclear estadounidense. Esa es la esencia de la OTAN. Cuando trabajaba en la OTAN, Jens Stoltenberg –entonces mi jefe– solía decir: “La OTAN es una potencia nuclear”. Hoy, EEUU ha desplegado sus sistemas de misiles en Polonia y Rumania, que incluyen los sistemas de lanzamiento MK-41.

¿Son estas armas defensivas?

JB: Estados Unidos, por supuesto, dice que son puramente defensivos. De hecho, puedes disparar misiles antibalísticos desde estos lanzadores. Pero también puedes lanzar misiles nucleares con el mismo sistema.

Estas rampas están a pocos minutos de Moscú. Si en una situación de mayor tensión en Europa, los rusos detectan, con imágenes satelitales o inteligencia, actividades en estas plataformas que indiquen preparativos para un lanzamiento, ¿esperarán hasta que se lancen misiles nucleares hacia Moscú?

Lo más probable es que no … Por supuesto que no. Inmediatamente lanzarían un ataque preventivo. Toda esta situación se agravó después que Estados Unidos se retirara del Tratado ABM [Tratado de Misiles Antibalísticos]. Según este Tratado, no se podían implementar sistemas de este tipo en Europa. La idea era precisamente mantener un cierto tiempo de reacción en caso de enfrentamiento. Eso fue porque pueden ocurrir errores no intencionados.

Tuvimos algo así durante la Guerra Fría. Cuanto mayor sea la distancia entre los misiles nucleares, más tiempo tienes para reaccionar. Si los misiles se despliegan demasiado cerca del territorio ruso, Rusia no tendrá tiempo para reaccionar en caso de un ataque y se corre el riesgo de entrar en una guerra nuclear mucho más rápido. Esto afecta a todos los países vecinos. Los soviéticos, en su época, se dieron cuenta de esto, por eso crearon el Pacto de Varsovia.

Primero fue la OTAN… La OTAN se fundó en 1949 y el Pacto de Varsovia solo seis años después. La razón fue el rearme de la RFA y su ingreso en la OTAN en 1955. Si miras el mapa de 1949, puedes ver una brecha muy grande entre el poder nuclear de la OTAN y el de la URSS. Mientras la OTAN avanzaba hacia la frontera rusa, al incluir a Alemania, Rusia reaccionó creando el Pacto de Varsovia. En ese momento, los países de Europa del Este ya eran todos comunistas y estaban bajo control de sus propios partidos comunistas. La URSS quería tener un cinturón de seguridad a su alrededor, por lo que creó el Pacto de Varsovia. Quería mantener un “glacis” (defensa fortificada) para poder librar una guerra convencional durante el mayor tiempo posible. Esa era la idea: hacer una guerra convencional el mayor tiempo posible y evitar meterse en la nuclear.

¿Sigue siendo así hoy en día?

JB: Después de la Guerra Fría, la estrategia nuclear quedó algo olvidada. La seguridad ya no era una cuestión de armas nucleares. La guerra de Irak, la guerra de Afganistán fueron guerras con armas convencionales, y la dimensión nuclear estaba fuera de la vista. Pero los rusos no lo han olvidado. Piensan estratégicamente. En ese momento, visité el Estado Mayor de la Academia Voroshilov en Moscú. Allí se podía ver cómo piensa la gente. Piensan estratégicamente, tal como se debe pensar en tiempos de guerra.

¿Ocurre eso hoy?

JB: Hoy se puede ver muy claramente. La gente de Putin piensa estratégicamente. Los rusos tienen un pensamiento estratégico, un pensamiento operativo y un pensamiento táctico. Los países occidentales, como hemos visto en Afganistán o Irak, no tienen estrategia.

Este es exactamente el problema que tienen los franceses en Malí. Malí ahora ha exigido que abandonen el país, porque los franceses están matando gente sin una estrategia y sin un objetivo estratégico. Con los rusos es completamente diferente, piensan estratégicamente. Tienen un objetivo. Es lo mismo con Putin.

En nuestros medios se nos dice que Putin ha puesto en juego armas nucleares. ¿También ha oído eso?

JB: Sí, Vladimir Putin puso sus fuerzas nucleares en alerta de nivel 1 el 27 de febrero. Pero, esto es sólo la mitad de la historia. Los días 11 y 12 de febrero se celebró en Múnich la conferencia sobre seguridad. Zelensky estaba allí. Indicó que quería adquirir armas nucleares. Esto se interpretó como una amenaza potencial y se encendió la luz roja en el Kremlin. Para entenderlo, tenemos que recordar el Acuerdo de Budapest de 1994. Se trataba de destruir los misiles nucleares en el territorio de las ex repúblicas soviéticas, dejando solo a Rusia como potencia nuclear. Ucrania también entregó las armas nucleares a Rusia a cambio la inviolabilidad de sus fronteras. Cuando Crimea volvió a Rusia, en 2014, Ucrania dijo que no cumpliría con el acuerdo de 1994.

Volvamos a las armas nucleares. ¿Qué dijo realmente Putin?

JB: Si Zelensky quisiera recuperar las armas nucleares, eso sin duda sería inaceptable para Putin. Si tiene armas nucleares justo en la frontera, hay muy poco tiempo de advertencia. Durante la conferencia de prensa posterior a la visita de Macron, Putin dejó en claro que; si la distancia entre la OTAN y Rusia era pequeña, esto podría generar complicaciones sin que nos diéramos cuenta.

Pero, el elemento decisivo estuvo en el inicio de la operación contra Ucrania, cuando el ministro de Exteriores francés amenazó a Putin declarando que la OTAN era una potencia nuclear. Putin reaccionó elevando el nivel de alerta de sus fuerzas nucleares. Nuestros medios, por supuesto, no mencionaron esto. Putin es realista; tiene los pies en la tierra y tiene un propósito.

¿Qué llevó a Putin a intervenir militarmente ahora?

JB: El 24 de marzo de 2021, Zelensky emitió un decreto presidencial para reconquistar Crimea por la fuerza. Comenzó los preparativos para hacerlo. Si esa fue su verdadera intención o simplemente una maniobra política, no lo sabemos. Lo que hemos visto, sin embargo, es que reforzó masivamente el ejército ucraniano en la región de Donbass y en el sur hacia Crimea.

Por supuesto, los rusos se han dieron cuenta de esta concentración de tropas. Al mismo tiempo, la OTAN realizó grandes ejercicios entre el Báltico y el Mar Negro. Comprensiblemente, esto llevó a los rusos a reaccionar. Realizaron ejercicios en el distrito militar sur. Las cosas se calmaron después de eso, y en septiembre Rusia llevó a cabo los ejercicios «Zapad 21» planeados desde hace mucho tiempo. Estos ejercicios se realizan cada cuatro años. Al final de los ejercicios, algunas tropas permanecieron cerca de Bielorrusia. Estas eran unidades del Distrito Militar del Este. La mayor parte del equipo que quedó allí se guardó para una gran maniobra planeada con Bielorrusia para principios de este año.

¿Cómo reaccionó Occidente ante esto?

JB: Europa y especialmente los EEUU interpretaron esto como un refuerzo de las capacidades ofensivas contra Ucrania. Expertos militares independientes, pero también el jefe del Consejo de Seguridad de Ucrania, dijeron que en ese momento no se estaban realizando preparativos para la guerra. El equipo dejado por Rusia en octubre no estaba destinado a una operación ofensiva.

Sin embargo, los llamados expertos militares occidentales, especialmente en Francia, interpretaron esto como preparativos para la guerra y comenzaron a designar a Putin como un loco. Así evolucionó la situación desde finales de octubre de 2021 hasta principios de este año. La forma en que Estados Unidos y Ucrania se comunicaron sobre este tema fue muy contradictoria. EEUU advertía sobre una ofensiva planificada, mientras que Ucrania la negaba. Fue un ida y vuelta permanente.

La OSCE informó que se bombardeo el Donbass en febrero de este año ¿Qué pasó en febrero?

JB: A fines de enero, la situación parece evolucionar. Estados Unidos habló con Zelensky y se observaron ligeros cambios. Desde principios de febrero, los Estados Unidos hablan de un ataque ruso inminente y comienzan a difundir escenarios de ataque. Antonio Blinken, en el Consejo de Seguridad de la ONU, explica como se desarrollaría un ataque ruso según la inteligencia estadounidense.

Esto nos recuerda la situación de 2002/2003 antes del ataque a Irak. Allí, también, las explicaciones que dio Estados Unidos, supuestamente se basaron en análisis de inteligencia. Como sabemos eso no era cierto, Irak no tenía armas de destrucción masivas. De hecho, la CIA no confirmo esa hipótesis. Como resultado, Donald Rumsfeld no se basó en la CIA, sino en un pequeño grupo confidencial dentro del Departamento de Defensa, que había sido especialmente creado para eludir los análisis de la CIA.

¿De dónde viene esa información?

JB: En el contexto de Ucrania, Blinken hizo exactamente lo mismo. En toda la discusión que precedió a la ofensiva rusa se aprecia la ausencia total de los análisis de CIA y de las agencias de inteligencia occidentales. Todo lo que Blinken nos contó procedía de un equipo que él mismo montó, el “Tiger Team”. Los escenarios que se nos presentaron no provenían de un análisis de inteligencia, sino de unos autodenominados expertos que inventaron un escenario con agenda política.

Así nació el rumor de que los rusos estaban a punto de atacar. Entonces, el 16 de febrero, Joe Biden dijo que sabía que los rusos estaban a punto de atacar. Pero cuando se le preguntó cómo sabía eso, respondió que Estados Unidos tenía muy buenas capacidades de inteligencia, sin mencionar a la CIA o la Oficina de Inteligencia Nacional.

Entonces, ¿pasó algo el 16 de febrero?

JB: Ese día, hubo un aumento exagerado en las violaciones del alto el fuego por parte del ejército ucraniano a lo largo de la línea de alto el fuego, la llamada “línea de contacto”. Siempre ha habido violaciones en los últimos ocho años, pero desde el 12 de febrero, el aumento fue descomunal, incluidas las explosiones, especialmente en las regiones de Donetsk y Lugansk. Lo sabemos porque lo informó la misión de la OSCE en el Donbass. Estos informes se pueden leer en los “Informes diarios” de la OSCE.

¿Cuál era el objetivo del ejército ucraniano?

JB: Esta era sin duda la fase inicial de una ofensiva contra el Donbass. Cuando el fuego de artillería se intensificó, las autoridades de ambas repúblicas comenzaron a evacuar a la población civil hacia Rusia. En una entrevista, Sergei Lavrov mencionó más de 100.000 refugiados. En Rusia, esto fue visto como el inicio de una operación a gran escala.

¿Cuáles fueron las consecuencias?

JB: Esta acción del ejército ucraniano desencadenó todo. A partir de ese momento, para Putin quedaba claro que Ucrania iba a llevar a cabo una ofensiva contra las dos repúblicas. El 15 de febrero, el parlamento ruso, la Duma, había adoptado una resolución proponiendo el reconocimiento de la independencia de estas repúblicas. Al principio Putin no reaccionó, pero a medida que se intensificaban los ataques, decidió el 21 de febrero responder positivamente a la petición parlamentaria.

¿Por qué Putin dio este paso?

JB: En esa situación, no tuvo más remedio que hacerlo, porque el pueblo ruso no habría entendido que no hiciera nada para proteger a la población de habla rusa de Donbass. Para Putin, estaba claro que interviniera solo para ayudar a las repúblicas o para invadir Ucrania, Occidente reaccionaría igualmente con sanciones masivas. En un primer paso, reconoció la independencia de las dos repúblicas, luego, el mismo día, concluyó tratados de amistad y cooperación con cada una de ellas. A partir de entonces, podría invocar el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que le permitía intervenir para asistir a las dos repúblicas en el marco de la defensa colectiva y la legítima defensa. Así creó la base legal para su intervención militar.

¿Pero no solo ayudó a las repúblicas, también atacó a toda Ucrania?

JB: Putin tenía dos opciones: primero, simplemente ayudar al Donbass de habla rusa contra la ofensiva militar ucraniana; segundo, llevar a cabo un ataque más profundo en toda Ucrania para neutralizar sus capacidades militares. También tuvo en cuenta que, hiciera lo que hiciera, le lloverían las sanciones. Por eso ha apostado claramente por la variante máxima; sin embargo, debe señalarse que Putin nunca ha dicho que quiera apoderarse de Ucrania. Sus objetivos son claros: desmilitarización y desnazificación.

¿Cuál es el trasfondo de esos objetivos?

JB: La desmilitarización es comprensible, ya que Ucrania había reunido a todo su ejército en el sur, entre Donbass y Crimea. Una operación rápida le permitiría rodear a estas tropas. Esto es lo que sucedió, y gran parte del ejército ucraniano se encuentra actualmente rodeado en un gran bolsón en la región de Donbass, entre Slavyansk, Kramatorsk y Severodonetsk. Los rusos lo han rodeado y están en proceso de neutralizarlo.

Ahora, en cuanto a la llamada desnazificación. Cuando los rusos dicen esto, no es una frase vacía. Para compensar la falta de fiabilidad del ejército ucraniano, este país ha desarrollado poderosas fuerzas paramilitares desde 2014, incluido, por ejemplo, el famoso regimiento Azov. Pero hay muchos más. Hay una gran cantidad de estos grupos que están bajo el mando de Ucrania, pero no están compuestos exclusivamente por ucranianos. El regimiento Azov, por ejemplo, comprende 19 nacionalidades, entre ellas francesa, suiza, etc. Es una verdadera legión extranjera. En total, estos grupos de extrema derecha cuentan con unos 100.000 combatientes, según Reuters.

¿Por qué hay tantas organizaciones paramilitares en Ucrania?

JB: En 2015/2016 estuve en Ucrania con la OTAN. Ucrania tenía un gran problema, se estaban quedando sin soldados, porque el ejército ucraniano tenía muchas bajas debido a acciones que no eran de combate. Tuvieron bajas por suicidios y problemas con el alcohol. Tenían dificultades para encontrar reclutas. Me pidieron que ayudara debido a mi experiencia con la ONU. Entonces, fui a Ucrania varias veces. El punto principal era que el ejército no tenía credibilidad entre la población y tampoco dentro de las fuerzas armadas. Es por eso que Ucrania ha fomentado y desarrollado cada vez más las fuerzas paramilitares. Son fanáticos impulsados ​​por el extremismo de derecha.

¿De dónde viene ese extremismo de derecha?

JB: Sus orígenes se remontan a la década de 1930. Después de los años de hambruna extrema, que pasaron a la historia como el Holodomor, surgió una resistencia al poder soviético. Para financiar la modernización de la URSS, Stalin había confiscado las cosechas, provocando hambrunas. El NKVD, el precursor de la KGB (que era al mismo tiempo el Ministerio del Interior y Seguridad), implementó esta política. La NKVD estaba organizada sobre una base territorial y en Ucrania había muchos judíos en los puestos de mando superiores.

Como resultado, todo se confundió en una sola ideología: odio a los comunistas, odio a los rusos y odio a los judíos. Los primeros grupos de extrema derecha datan de esta época y aún existen. Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes necesitaban estos grupos, como la OUN (Organización Ucraniana Nacionalista) de Stephan Bandera y, el Ejército Insurgente Ucraniano. Los nazis usaron a estas organizaciones para luchar en la retaguardia soviética.

En ese momento, las fuerzas del Tercer Reich eran vistas como libertadoras, como la 2.ª división blindada de las SS, “Das Reich”, que había liberado Járkov de los soviéticos en 1943, y que todavía hoy se celebra en Ucrania. El epicentro geográfico de esta resistencia de extrema derecha estaba en Lvov, hoy Lviv, en la antigua Galitzia. Esta región incluso tenía su «propia» 14ª División Panzer Grenadier SS » Galitzia «, una división de las SS compuesta en su totalidad por ucranianos.

¿La OUN se formó durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió al período soviético?

JB: Después de la Segunda Guerra Mundial, el enemigo era la Unión Soviética. La URSS no había logrado eliminar por completo estos movimientos antisoviéticos durante la guerra. Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña se dieron cuenta de que la OUN podía ser útil y la apoyaron para luchar contra la URSS con sabotajes y armas. Hasta principios de la década de 1960, los insurgentes ucranianos fueron apoyados por Occidente a través de operaciones clandestinas como Aerodynamic, Valuable, Minos, Capacho y otras.

Desde entonces, Ucrania ha mantenido una estrecha relación con Occidente y la OTAN. Hoy, es la debilidad del ejército ucraniano lo que ha llevado al uso de tropas fanáticas de ultraderecha. Creo que el término neonazis no es del todo exacto, aunque tienen ideas muy parecidas, llevan sus símbolos, son violentos y antisemitas,

Después de 2014, se suscribieron dos acuerdos para pacificar la situación en Ucrania. ¿Cuál es el significado de los acuerdos en el contexto de la disputa actual?

JB: Sí, es importante entender esto, porque el incumplimiento de estos dos acuerdos básicamente condujo a la guerra de hoy. Desde 2014, supuestamente había una solución para el conflicto, esta solución estaba en los acuerdos de Minsk. En septiembre de 2014, el ejército ucraniano ya no podía manejar el conflicto, a pesar de que fue asesorado por la OTAN. Estaba fallando regularmente. Por eso tuvo que comprometerse con los acuerdos de Minsk I en septiembre de 2014. Se trataba de un acuerdo entre el gobierno ucraniano y representantes de las dos autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, con garantes europeos y rusos.

¿Cómo se produjo el nacimiento de estas dos repúblicas?

JB: Para entender, necesitamos retroceder un poco en esta historia. En otoño de 2013, la UE quería concluir un acuerdo comercial y económico con Ucrania. La UE estaba ofreciendo a Ucrania una garantía de desarrollo con subsidios, con exportaciones e importaciones, etc. Las autoridades ucranianas querían cerrar el trato. Pero esto tenían un grave problema, la industria y la agricultura ucranianas estaban orientadas hacia Rusia. Por ejemplo, los ucranianos desarrollaban motores para aviones rusos, no para aviones europeos o estadounidenses. Entonces, la orientación general de la industria era hacia el Este, no hacia el Oeste. En términos de calidad, Ucrania difícilmente podría competir con el mercado europeo. Por lo tanto, las autoridades querían cooperar con la UE manteniendo relaciones económicas con Rusia.

¿Habría sido eso posible?

JB: Por su parte, Rusia no tuvo ningún problema con los planes de Ucrania. Pero también quería mantener sus relaciones económicas con Ucrania. Por lo tanto, propuso establecer un grupo de trabajo tripartito para elaborar dos acuerdos: uno entre Ucrania y la UE y otro entre Ucrania y Rusia. El objetivo era cubrir los intereses de todas las partes. Pero fue la Unión Europea, a través de Barroso, la que pidió a Ucrania que eligiera entre Rusia y la UE. Ucrania pidió tiempo para pensar en una solución. Después de eso, la UE y los EEUU no jugaron limpio.

¿Por qué?

JB: La prensa occidental tituló: “Rusia presiona a Ucrania para que impida el tratado con la UE”. Eso no era cierto. Este no era el caso. El gobierno ucraniano siguió mostrando interés en el tratado con la UE, pero simplemente quería más tiempo para considerar soluciones a esta compleja situación. Pero los medios europeos no lo dijeron. Los días siguientes, extremistas de derecha del oeste del país aparecieron en el Maidan de Kiev. Todo lo que sucedió allí con la aprobación y el apoyo de Occidente es realmente terrible. Pero detallar todo aquí es demasiado para explicarlo en una entrevista.

¿Qué sucedió después que Yanukovich, el presidente elegido democráticamente, fuera derrocado?

JB: El nuevo gobierno provisional –surgido del golpe nacionalista de extrema derecha– como primer acto oficial, cambió la ley de idiomas en Ucrania. Esto demuestra que el golpe no tuvo nada que ver con la democracia, sino que fue producto de los ultranacionalistas que organizaron el levantamiento.

Este cambio legal desató una tormenta en las regiones de habla rusa. Se organizaron grandes manifestaciones en todas las ciudades del sur de habla rusa, en Odessa, Mariupol, Donetsk, Lugansk, Crimea, etc. Las autoridades ucranianas reaccionaron de forma brutal, reprimiendo con el ejercito. Se proclamaron brevemente repúblicas autónomas en Odessa, Kharkov, Dnepropetrovsk, Lugansk y Donetsk. Se combatió con extrema brutalidad y finalmente quedaron dos: Donetsk y Lugansk, que se autoproclamaron repúblicas autónomas.

¿Cómo legitimaron su estatus?

JB: Hicieron referéndums en mayo de 2014, para tener autonomía, y esto es muy, muy importante. Si miras nuestros medios en los últimos meses, solo hablan de “separatistas”. Pero es una mentira: los medios occidentales siempre hablaron de separatistas, pero esto es falso, en los referéndums se mencionaba claramente la autonomía dentro de Ucrania. Estas repúblicas querían algún tipo de solución suiza, por así decirlo. Después que el pueblo voto favorablemente la autonomía, las autoridades pidieron el reconocimiento de las repúblicas por parte de Rusia, pero el gobierno de Putin se negó.

¿Crimea no está también relacionado con esto?

JB: Habitualmente, olvidamos que Crimea era independiente, incluso antes de que Ucrania se independizara. En enero de 1991, mientras aún existía la Unión Soviética, Crimea celebró un referéndum que se gestionó desde Moscú y no desde Kiev. Así se convirtió en una República Socialista Soviética Autónoma. Ucrania no hizo su propio referéndum de independencia hasta seis meses después, en agosto de 1991. En ese momento, Crimea no se consideraba parte de Ucrania. Pero Ucrania no aceptó esto.

Entre 1991 y 2014 fue una lucha constante entre las dos entidades. Crimea tenía su propia constitución con sus propias autoridades. En 1995, animada por el Memorándum de Budapest, Ucrania derrocó al gobierno de Crimea con fuerzas militares y derogó su constitución. Pero esto nunca se menciona, ya que arrojaría una luz completamente diferente sobre el desarrollo actual.

¿Qué quería la gente de Crimea?

JB: De hecho, los habitantes de Crimea se consideraban independientes. Los decretos impuestos desde Kiev estaban en total contradicción con el referéndum de 1991 y explica por qué Crimea celebró un nuevo referéndum en 2014, después de que el nuevo gobierno ultranacionalista llegara al poder en Ucrania. Su resultado fue muy similar al de 30 años antes.

Después del referéndum, Crimea pidió unirse a la Federación Rusa. No fue Rusia quien conquistó Crimea, fue el pueblo el que autorizó a sus autoridades a pedirle a Rusia que los acogiera. En el tratado de amistad entre Rusia y Ucrania firmado en 1997, Ucrania garantizaba la diversidad cultural de las minorías en el país. Cuando el idioma ruso fue prohibido como idioma oficial en febrero de 2014, se estaba violando ese tratado.

¿Las personas que no conocen todo esto corren el riesgo de juzgar mal la situación?

JB: Eso me parece, además en los Acuerdos de Minsk se garantizaba la autonomía de las repúblicas del Donbass. Fueron garantes, por el lado ucraniano Alemania y Francia y Rusia del lado de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Este papel lo desempeñaron en el marco de la OSCE. La UE no estaba involucrada, era un asunto de la OSCE. Inmediatamente después de los Acuerdos de Minsk I, Ucrania lanzó una operación contra las dos repúblicas autónomas. El gobierno ucraniano ignoró por completo el acuerdo que acababa de firmar. El ejército ucraniano sufrió otra derrota total en Debaltsevo. Fue una debacle.

¿Esto también tuvo lugar con el apoyo de la OTAN?

JB: Sí, y uno se pregunta qué hicieron los asesores militares de la OTAN porque las fuerzas armadas de los rebeldes derrotaron totalmente al ejército ucraniano.

Esto condujo a un segundo acuerdo, Minsk II, firmado en febrero de 2015, que fue la base para una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Por lo tanto, este acuerdo era vinculante según el derecho internacional y debía implementarse.

¿Esto también ha sido monitoreado por la ONU?

JB: No, a nadie le importaba, y aparte de Rusia, nadie exigió el cumplimiento del acuerdo de Minsk II. De repente, solo se hablaba del formato de Normandía. Pero eso no tenía sentido. Ese “formato” nació durante la celebración del Día D en junio de 2014. Fueron invitados antiguos protagonistas de la II guerra, jefes de estado aliados, así como Alemania y Ucrania. En el formato de Normandía, solo estaban representados los jefes de estado, las repúblicas autónomas obviamente no estaban presentes. Ucrania nunca quiso hablar con los representantes de Lugansk y Donetsk. Pero, si lees los acuerdos de Minsk, compruebas inmediatamente que debió haberse realizado un referéndum para que se pudiera modificar (en un sentido federal) la constitución ucraniana. Esto proceso interno lo impidió el gobierno ucraniano.

Pero, los ucranianos también firmaron el acuerdo…

JB: … sí, pero el de Ucrania decidió culpar a Rusia de su problema interno. Los ucranianos afirmaron que Rusia había atacado a Ucrania y que ese era el origen de los problemas. Pero, para todos los que visitamos el país, estaba claro que era un problema doméstico. Desde 2014, los monitores de la OSCE nunca han visto unidades militares rusas. Ambos Acuerdos son muy claros y precisos: la solución debe encontrarse dentro de Ucrania. Se trataba de otorgor una cierta autonomía dentro del país, y solo Ucrania podía resolver ese problema. No tenía nada que ver con Rusia.

¿Para eso, se necesitaba un ajuste a la constitución?

JB: Sí, exactamente, pero no se hizo. Ucrania no dio ningún paso al respecto. Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU tampoco se comprometieron.

¿Cómo se comportó Rusia?

JB: La posición de Rusia siempre ha sido la misma. Quería que se implementaran los Acuerdos de Minsk. Nunca cambió su posición durante ocho años. Durante esos ocho años ha habido varias violaciones de fronteras, bombardeos de artillería, etc., pero Rusia nunca ha puesto en duda el cumplimiento de los acuerdos.

¿Cómo procedió Ucrania?

JB: Ucrania promulgó una ley a principios de julio del año pasado. Era una ley que otorga diferentes derechos a los ciudadanos en función de su origen étnico. Esta legislación recuerda mucho a las leyes raciales de Núremberg de 1935. Solo los verdaderos ucranianos tienen plenos derechos, mientras que los demás solo tienen derechos limitados.

Justo después de esto, Putin escribió un artículo en el que explicaba la génesis histórica de Ucrania. Criticó el hecho de que se pudiera hacer una distinción entre ucranianos étnicos y rusos. Escribió el artículo en respuesta a esa ley. Pero, en Europa esto se interpretó como que no reconocía a Ucrania como estado, y que su artículo buscaba justificar una posible anexión de Ucrania. En Occidente, la gente cree esto y, son contados con los dedos de una mano, los que han leído el artículo de Putin. Es obvio que en Occidente el objetivo era dar una imagen de Putin lo más negativa posible. He leído el artículo; tiene perfecto sentido.

¿Qué esperaban los rusos de Putin?

JB: Hay muchos rusos en Ucrania. Putin tenía que decir algo. No hubiera sido correcto para su pueblo (también desde el punto de vista del derecho internacional) no decir nada ante una ley discriminatoria con los rusos ucranianos. Todos estos pequeños detalles son parte importante del conflicto, de lo contrario no entendemos lo que está pasando. Esta es la única manera de poner en perspectiva el comportamiento de Putin y ver los mecanismos que provocaron la guerra. No puedo decir si Putin es bueno o malo. Pero el juicio que hacemos de él en Occidente está claramente basado en elementos falsos.

¿Qué opinas de la reacción de Suiza, con el fin de la neutralidad?

JB: Es un desastre. Rusia ha elaborado una lista de 48 “estados hostiles”, y Suiza también está en ella. Este es verdaderamente un cambio de época, pero del que la propia Suiza es responsable. Suiza siempre ha sido “el personaje en el medio”. Hemos facilitado el diálogo con todos los estados y hemos tenido el coraje de estar “en el medio”. Hay histeria con respecto a las sanciones. Rusia está muy bien preparada para esta situación, sufrirá, pero está preparada para soportar su impacto. Sin embargo, el principio de las sanciones es totalmente erróneo. Hoy, las sanciones han reemplazado a la diplomacia.

Lo hemos visto con Venezuela, con Cuba, Irak, Irán, etc. Estos estados no han hecho más que tener una política que no agrada a los EE.UU. Ese ha sido su “fatal” error. Cuando veo que los atletas discapacitados han sido suspendidos de los Juegos Paralímpicos, me faltan las palabras. Es totalmente inapropiado. Afecta a personas individuales, es simplemente perverso. Es tan cruel como cuando el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia dice que el pueblo ruso debe sufrir sanciones. Quien diga esto no tiene honor a mis ojos. No hay nada positivo en comenzar una guerra, pero reaccionar así es simplemente vergonzoso.

¿Qué piensa cuando hay gente que sale a la calle contra la guerra en Ucrania?

JB: Me pregunto: ¿qué hace que la guerra en Ucrania sea peor que la guerra contra Irak, Yemen, Siria o Libia? En estos casos, sabemos que no hubo sanciones contra el agresor, los Estados Unidos. ¿Quién se manifiesta por Yemen? ¿Quién se manifestó por Libia, quién se manifestó por Afganistán? No sabemos por qué Estados Unidos estaba en Afganistán. Sé por fuentes de inteligencia que nunca hubo una indicación clara de que Afganistán u Osama bin Laden estuvieran involucrados en los ataques del 11 de septiembre, pero de todos modos fuimos a la guerra en Afganistán.

¿Por qué?

JB: El 12 de septiembre de 2001, justo después de los ataques terroristas, Estados Unidos decidió tomar represalias y bombardeó Afganistán. El Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de EEUU dijo que no había suficientes objetivos en Afganistán. A lo que el Secretario de Defensa respondió: “Si no tenemos suficientes objetivos en Afganistán, bombardearemos Irak”. Esto no lo inventé yo, hay fuentes, documentos y gente que estuvo ahí. Esta es la realidad, pero la propaganda y la manipulación nos inclina permanentemente hacia el lado «correcto».

Por sus respuestas piensa que Occidente lleva mucho tiempo echando leña al fuego y provocando a Rusia. ¿Sin embargo, estas provocaciones rara vez se informan en nuestros medios y Putin es presentado como un belicista, un monstruo?

Mi abuelo era francés, fue soldado en la Primera Guerra Mundial. A menudo me contaba como empezó esta guerra, fue producto de una estimulación de una histeria colectiva. La histeria, la manipulación y el comportamiento irreflexivo de los políticos occidentales se parecen mucho a lo que ocurría en 1914 y eso me preocupa mucho. Cuando veo cómo nuestro país neutral ya no es capaz de tomar una posición independiente de la UE y los EEUU, me avergüenzo. Necesitamos tener la cabeza despejada, racional y conocer los hechos que hay detrás del tinglado de los medios. Esa es la única forma para que Suiza tenga una política de paz razonable.

NOTA

*Jacques Baud tiene una Maestría en Econometría y un posgrado en Seguridad Internacional del Instituto de Relaciones Internacionales de Ginebra y fue Coronel en el Ejército Suizo. Trabajó para el Servicio de Inteligencia Estratégica de Suiza y fue consultor para la seguridad de los campos de refugiados en el este de Zaire durante la guerra de Ruanda (ACNUR-Zaire/Congo, 1995-1996). Trabajó para el DPKO (Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz) de las Naciones Unidas en Nueva York (1997-99), fundó el Centro Internacional para el Desminado Humanitario en Ginebra (CIGHD) y el Sistema de Gestión de Información para el Desminado (IMSMA). Ayudó a introducir el concepto de inteligencia en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y dirigió el primer Centro de Análisis de Misión Conjunta (JMAC) integrado de la ONU en Sudán (2005-06).

TOMADO DE
OBSERVATORIO DE LA CRISIS

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miércoles, 30 de marzo de 2022

¿El suicidio del dólar?

TOMADO DE: 

rafaelpoch.com


   Un mes de guerra en Ucrania (II)              

Se están creando las condiciones para el crecimiento de un bloque no-occidental en la economía global.

El 26 de febrero Estados Unidos y sus aliados confiscaron las reservas de oro y divisas del Banco Central de Rusia que este tenía en Occidente, alrededor de la mitad del total de sus reservas, es decir unos 300.000 millones de dólares. Ni la reserva federal de Estados Unidos (FED) ni el Banco Central Europeo (BCE) fueron consultados al respecto. Son muchos los observadores que estiman que la medida será autodestructiva para la hegemonía global del dólar, sobre la que reposa la estabilidad de la deficitaria y monumentalmente endeudada economía de Estados Unidos.

Desde 1971, cuando Estados Unidos abandonó el patrón oro en la convertibilidad del dólar, el sistema de Bretton Woods, los bancos centrales organizaron sus reservas en dólares en lugar de oro. Al hacerlo, compraban bonos del tesoro de Estados Unidos y financiaban los déficits presupuestarios y de la balanza de pagos de ese país. El comercio del petróleo en dólares añadía poderío al dólar como indiscutida moneda global de referencia.

Estados Unidos ha venido utilizando esa posición de poder para ordenar el mundo a su gusto e interés. Puede bloquear pagos, congelar activos y practicar confiscaciones en cualquier momento. Ahora, al confiscar las reservas de Rusia se ha lanzado un mensaje inequívoco a todo el mundo. En palabras del ex diplomático británico Alastair Crooke, “si hasta un país importante del G-20 puede ver sus reservas confiscadas con solo pulsar un botón, para aquellos que aún tienen reservas en Nueva York el mensaje es meridiano: sacarlas de allí mientras sea posible”.

Rusia no es un caso aislado. Las reservas de Irán ya fueron confiscadas en el pasado. Los 9000 millones de fondos de Afganistán, que impedirían la catástrofe humana y el hambre que está teniendo lugar allá, también fueron confiscados por Biden como cruel represalia por la espantada militar occidental forzada por los talibanes el pasado agosto. El año pasado Inglaterra le robó a Venezuela el oro que ésta tenía en el Banco de Inglaterra y del que Caracas intentó disponer para comprar recursos médicos contra la pandemia.

Con todas estas medidas lo que Estados Unidos dice al mundo es que cualquier país que tenga sus reservas allí está expuesto a que, si su política no gusta a Washington, bien porque comercia con países adversarios, bien porque reparte demasiado su renta entre las clases populares en perjuicio de los beneficios de multinacionales, o porque simplemente busque una mayor independencia política o económica del entramado controlado por Estados Unidos, sus reservas pueden ser confiscadas.

“Hemos convertido los depósitos en euros y dólares en un factor de riesgo”, dice Wolfgang Münchau un conocido analista alemán de derechas y estrella del Financial Times. “Confiscando los fondos de Afganistán, Venezuela, Irán y ahora Rusia, politizando el mecanismo de pagos y transferencias del Swift, la influencia global de Estados Unidos disminuye”, dice el ex embajador americano Chas Freeman.

 La confiscación de las reservas rusas, “animará a rusos, chinos, BRIC´s, etc. a buscar otras monedas y mecanismos más seguros”, augura Münchau, pero en realidad esto no es un horizonte sino un proceso ya en marcha. Desde que hace ocho años se impusieron sanciones a Rusia por la anexión de Crimea, la participación del dólar en el conjunto de los pagos internacionales ha disminuido 13,5 puntos: pasó del 60,2% en 2014 al 46,7% en 2020. “El dólar se ha convertido en una moneda tóxica”, dice el economista ruso y consejero de Putin, Sergei Glaziev. ¿Qué pasará a partir de ahora con esta tendencia?

La principal consecuencia es que se están creando las condiciones para el crecimiento de un bloque no-occidental en la economía global que tendrá un impacto negativo para los intereses del hegemonismo. Hace más de una década que el Presidente Lula ya comprendió que había que salirse mancomunadamente del dólar y su entramado. Parece que fue Lula el primero que compartió con Vladimir Putin y Hu Jintao, el entonces presidente chino, la idea de avanzar conjuntamente en una política en esa dirección, algo que los chinos tenían claro desde hacía mucho tiempo. El protagonismo de Lula en aquella iniciativa pudo haber sido incluso determinante para el irregular derrocamiento del brasileño y su posterior encarcelamiento. Hoy las cosas han cambiado y no solo porque Lula puede regresar a la presidencia de Brasil.

Ningún BRIC ha participado en las sanciones contra Rusia: ni India, ni el Brasil de Bolsonaro, ni África del Sur, ni la atlantista Turquía, ni los países del Golfo, ni por supuesto China…

El miércoles la conferencia de ministros de exteriores de la Organización de la Conferencia Islámica (57 países miembros) rechazó sumarse a las sanciones contra Rusia. Ningún país de África, ni de Asia Occidental y Central, con solo Singapur y Japón en Asia Oriental, han impuesto sanciones a Rusia, con China e India marcando la línea general.

Aún más significativo, Arabia Saudí está manteniendo conversaciones con China para comerciar en yuanes el pago de su petróleo. El 25% del petróleo saudí va a China. Que el petróleo deje de venderse en dólares, ¿no equivale a una quiebra de la economía de Estados Unidos?

(Publicado en Ctxt)


DISCLAIMER
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viernes, 25 de marzo de 2022

La 'destrucción constructiva' de Ucrania avanza con fuerza imparable

 tomado de:

lahaine.org

lahaine.org
 

Representa la única alternativa para Moscú de frustrar los planes antirrusos de Occidente utilizando a Kiev

Durante más de 500 años, Occidente ha tratado infructuosamente de conquistar y subyugar Rusia para apoderarse de sus inmensas riquezas naturales. Lo intentaron Napoleón y Hitler militarmente y ahora EEUU con sus satélites incondicionales de la OTAN.

Ya lo dijo Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional de EEUU: Ucrania es un pivote geopolítico porque su propia existencia como país independiente ayuda a transformar a Rusia. Sin Ucrania, Rusia deja de ser una potencia de Eurasia.

Washington y sus aliados tenían preparado el plan para utilizar a Ucrania nazificada y bien armada por Occidente para desatar una guerra contra Rusia y hacer fracasar su proyecto de un nuevo sistema mundial multipolar que ponía fin a la hegemonía de Norteamérica.

Cuando Moscú logró descubrir a tiempo los intentos de Occidente se vio obligado a lanzar el pasado 24 de febrero una operación militar preventiva en Ucrania con el propósito de desmilitarizar y desnazificar a este país que se había convertido en un peligro para su seguridad nacional.

Ya desde el inicio del golpe de estado del Maidán en Ucrania, que se había concebido en Washington en 2008 y que costó a Norteamérica unos 5.000 millones de dólares, Rusia empezó a tomar medidas para prepararse al futuro enfrentamiento con Kiev, que en los últimos ocho años abrazó el neofascismo en forma particular de ucronazismo bajo la tutela de Washington.

En 2019, el uno de los más influyentes de los más de 1.500 think tanks estadounidenses, la Rand Corporation, que está al servicio del Pentágono, confirmó los intentos de EEUU para doblegar a Rusia en su informe del 5 de septiembre de 2019 Plan of Overexpanding and Unbalancing Russia (Plan para distender y desequilibrar a Rusia).

En este documento los estrategas de la corporación señalaban a Ucrania como el punto externo más vulnerable de Rusia y aconsejaban al Gobierno de EEUU armar y preparar a Ucrania para una confrontación militar con Moscú. El plan definía el sector energético ruso como el otro flanco vulnerable porque la economía del país dependía en un 45% de la exportación de gas y petróleo. Entonces lo que tenía que hacer Washington era obligar a los europeos a disminuir su importación del gas (hasta 60%) y del petróleo (35%) de este país y al mismo tiempo "recurrir a drásticas sanciones comerciales y financieras contra Moscú para socavar al país".

El proyecto incluía también la creación de estímulos financieros para organizar protestas internas en Rusia, promover la emigración de jóvenes talentos y "socavar el país en el exterior". Se aconsejaba también hacer un despliegue de armas nucleares en todos los países miembros de la OTAN que tienen frontera con Rusia. En conclusión, los autores de este documento advertían que "las opiniones previstas en este plan en realidad son solo variantes de la misma estrategia de guerra, cuyo precio en términos de sacrificios y de riesgos pagamos todos".

No cabe ninguna duda de que el proyectado conflicto militar que iba a iniciar Ucrania en Donbás y Crimea estaba concebido no tanto en interés de Kiev sino de Washington, que necesita aplastar a Rusia para abrirse camino a China y así volver a dominar el mundo como en el siglo XX.

Moscú ya estaba al tanto de estos planes de Washington con muchos años de anticipación y tomó sus propias medidas. Además de rearmar y profesionalizar sus fuerzas armadas, hizo reorientar su sector energético de occidente al oriente. En 2014, se firmó un contrato por 400.000 millones de euros con China para suministrar 38.000 millones de metros cúbicos de gas al año a partir de 2018 (China consume anualmente unos 180.000 millones de metros cúbicos). Para 2023-2025 entrará en funcionamiento el gasoducto Poder de Siberia, diseñado para aportar al gigante asiático otros 50.000 millones de metros cúbicos.

El 4 de febrero de 2022, en una declaración histórica de 5.300 palabras, Xi Jinping y Vladímir Putin acordaron formar un nuevo sistema de "gobernanza global" que uniría a Europa y Asia a través de una "conectividad de estructuras, alta velocidad ferroviaria y distribución colaborativa de recursos energéticos". En este documento los dos líderes anunciaron que el mundo está pasando por cambios trascendentales creando una redistribución del poder. También planearon fusionar la Unión Económica Euroasiática con la Nueva ruta de la Seda por más de un billón de dólares. A la vez, funciona desde 2014 en Rusia el Servicio de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS), el análogo ruso de SWIFT, que facilita operaciones bancarias en el país y entre Rusia y China.

En 2016, Rusia salvó al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y le advirtió de un intento de golpe militar. Este hecho facilitó la puesta en marcha en 2020 del Turkish Stream, el gasoducto que une a Rusia con Turquía y que tiene una capacidad de 63.000 millones de metros cúbicos de gas al año, que es más de lo que Rusia bombea a Occidente a través del gasoducto de Ucrania.

Los cargamentos de petróleo ya comprometidos de Rusia que no encuentran compradores en Europa están siendo adquiridos por la India. Las transacciones de petróleo en rupias, renminbis chinos, rublos rusos y riyales saudíes representan un golpe al petrodólar norteamericano.

Entonces, desde el punto de vista financiero, una posible pérdida del mercado europeo debido a las sanciones que los europeos han aceptado sumisamente no produciría un colapso económico en Rusia, como lo estaba esperando Washington. Más bien, EEUU hasta ahora no puede encontrar reemplazo a los 178.550 barriles diarios de petróleo que importaba de Rusia. A la vez, Alemania podría sustituir el gas ruso por el gas norteamericano licuado (GLP, a un precio mucho mayor) no antes de 2025, cuando terminaría la construcción proyectada de dos terminales para GLP.

Todo esto indica que la operación especial que inició Rusia en Ucrania bajo la consigna de destrucción constructiva fue bien concebida y representaba la única alternativa para Moscú de frustrar los planes antirrusos de Occidente utilizando a Kiev.

Para muchos observadores occidentales el avance militar ruso es bastante lento, pero hay que tomar en cuenta los esfuerzos de los militares rusos que, a diferencia de EEUU quienes destruyen todo a su paso cuando bombardean, los rusos quieren evitar las víctimas civiles, respetar a los militares que se rinden durante la operación además de no causar daños innecesarios en las ciudades. Y sus blancos son exclusivamente militares, lo vemos pese a que los medios occidentales lo ocultan. Ocultan cómo las Fuerzas Armadas rusas evitan involucrarse en batallas callejeras y la ayuda que brindan a los habitantes de poblaciones liberadas del nazismo.

Ya prácticamente no existe nada que detenga a Rusia en este proceso de desnazificación y desmilitarización de Ucrania, ni las amenazas de Joe Biden y de su OTAN, ni las más de 500 sanciones impuestas por Washington y Bruselas, ni la bomba atómica sucia anunciada por el presidente rusófobo ucraniano Volodímir Zelenski, ni las armas biológicas desarrolladas en 30 laboratorios norteamericanos en Ucrania.

En realidad, esta operación iniciada por el Kremlin no está dirigida exclusivamente contra Ucrania -un país que fue elegido simplemente por los estrategas norteamericanos como un punto inicial para la descomposición de Rusia-, sino contra el orden mundial globalizado impuesto por EEUU.

Ucrania, que siempre ha sido considerada por los estrategas occidentales como la puerta de entrada a Rusia, se convirtió en una pieza de ajedrez geopolítico de Washington. País que durante unos 20 años estaba transformando su nacionalismo, que tiene un largo historial en ucronazismo basado en postulados de un colaborador nazi durante la Segunda Guerra Mundial llamado Stepán Bandera, represor sin piedad de judíos, rusos, polacos y de los mismos ucranianos que se oponían al nazismo, y en el neonazismo europeo que en los últimos años ha empezado a levantar cabeza.

Después del Maidán en 2014, tomó fuerza la glorificación del nazismo inducida por Washington y apoyada por las élites nacionales. Se crearon batallones neo nazis como Azov, Donbás, Batkivshcina, la Unidad Tornado y se adoptó en estas formaciones el saludo nazi. Sus miembros en su mayoría son antisemitas (siendo judío el presidente de Ucrania), homofóbicos, misóginos, supremacistas blancos y sobre todo, antirrusos.

Según la periodista Lora Logan, todos estos batallones fueron creados, armados y entrenados por la CIA y financiados por EEUU y los países de la OTAN. Son estos matones los que ofrecen mayor resistencia a las tropas rusas, especialmente en las grandes ciudades donde están concentrados mayormente, utilizando la táctica de los yihadistas del Estado Islámico que usan a la población civil como escudos humanos, montando sus cuarteles en escuelas y jardines infantiles y ubicando su armamento entre los edificios de viviendas, lo que obstaculiza el avance de las tropas rusas y las de Lugansk y Donetsk. No obstante, todo es cuestión de tiempo y no hay duda de que se cumplirán las metas rusas respecto a la desmlitarización de Ucrania.

La siguiente tarea de desnazificación va a ser más complicada porque el fascismo ucraniano se ha arraigado profundamente durante los últimos ocho años en la sociedad debido a su influencia en el proceso de educación y al día tras día desinformación y zombificación de un gran sector de la población, privándoles de la verdad por la campaña bien orquestada de los medios de comunicación, igual como ahora está sucediendo en EEUU y en la Unión Europea.

El uso del neonazismo y la rusofobia por Norteamérica y sus seguidores de la OTAN para lograr sus fines estratégicos constituye un peligro latente para la humanidad. Ya es hora que el mundo recobre el sentido común y abra sus ojos para darse cuenta de los planes de este 1% de los más ricos y poderosos que están dispuestos inclusive a usar el neonazismo para seguir dominando el planeta. Y referente a Rusia, Biden y sus marionetas de la OTAN deberían seguir el consejo de Otto von Bismarck, que aseguró que "el secreto de la política consiste en la amistad con Rusia".

Sputnik / La Haine

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lunes, 7 de marzo de 2022

De Napoleón a Leningrado, los occidentales desconocen Rusia

 

blogs.publico.es

Augusto Zamora R.

Imagen de archivo. Putin visita el Museo de la Victoria.- Kremlin / dpa

El Gran Emperador, harto de la ‘desobediencia’ de Alejandro I, Zar de Todas las Rusias, en su guerra con el Imperio Británico, decidió cortar por lo sano. Dentro de su prepotencia como amo de la Europa Occidental, organizó un ejército de 690.000 soldados, reclutados en media Europa (España incluida) para invadir Rusia. Los números le cuadraban. Rusia era, entonces, una gran potencia, pero pobre en recursos, atrasada y sin aliados en Europa, es decir, sería incapaz de resistir el brío y empuje de la Grande Armée, un ejército descomunal, invencible hasta entonces y el más fogueado y armado de la península euroasiática. Seguro de su victoria, pues los números no mentían, Napoleón invadió el Imperio Ruso. Su contraparte oficial era lo opuesto a él.

El general y príncipe Mijáil Kutúzov era un hombre mayor, sobre todo para su época (67 años), y tuerto, por enfermedad. Consciente de la superioridad francesa, Kutúzov evitó el enfrentamiento directo. Diseñó una estrategia de tierra quemada y repliegue que resultó mortal para el invasor francés. En la célebre batalla de Borodinó (inmortalizada por Tchaikosvky en su Obertura de 1812, y por Tolstoi en Guerra y paz). Se enfrentaron 300.000 soldados casi en partes iguales. La Grande Armée sufrió 28.000 bajas por 44.000 los rusos. Kutúzov no ganó, pero ganó. No ganó en lo táctico; ganó en lo estratégico. Golpeada militarmente, privada de suministros, mermada por el hambre y las enfermedades, falta de municiones, la Grande Armée se vio obligada a iniciar una de las más trágicas retiradas de la historia, hostigada duramente por el ejército ruso. En la batalla de Maloyaroslávets, Kutúzov asestó el golpe definitivo. Regresaron apenas 30.000 soldados. Clausewitz dijo de él, refiriéndose a su estrategia contra Napoleón: "Estos esfuerzos le otorgan la mayor gloria al príncipe Kutúzov". Napoleón nunca se repondrá de la descomunal derrota. Al final, los números fueron eso, números.

Siglo y pico después, otro occidental llamado Adolph Hitler hizo cálculos similares a los de Napoleón. Calculó que su ejército de cuatro millones de soldados, fogueados y armados hasta los dientes, podría conquistar en cuatro meses la Unión Soviética, el país heredero del Imperio Ruso que Lenin había transformado en república socialista. La "Operación Barbarroja", iniciada en junio de 1941, siguió, casi exactamente, el mismo camino que la Grande Armée, aunque se prolongara más en el tiempo. Casi dos tercios de los ejércitos nazis fueron destruidos por el Ejército Rojo. Aquello significó el fin del delirio de los Mil años del Reich y el asalto de Berlín por las tropas del mariscal de la Unión Soviética y general Gueorgui Zúkov, el gran artífice de la derrota nazi. Detrás de aquellas terminales derrotas estuvieron dos elementos. Uno, la prepotencia sobre la propia capacidad frente a la de Rusia. Dos, el menosprecio a la capacidad de lucha, resistencia e inteligencia de Rusia y de los militares rusos. De Kutúzov a Zúkov.

Hay otro episodio. El asalto a Leningrado. Ante su fracaso, Hitler decidió imponer el sitio atroz de la ciudad fundada por Pedro el Grande, llamada originalmente Petrogrado. Hitler reunió a un grupo selecto de personajes para diseñar una estrategia brutal para rendir Leningrado por hambre. Bloqueada por los nazis por todas partes, salgo el pequeño lago Ladoga, era imposible enviar provisiones suficientes para los habitantes de la ciudad sitiada. El sitio produjo una de las mayores tragedias humanas de un conflicto lleno de ellas. Casi un millón de personas falleció de hambre en Leningrado. Un millón. Pero Leningrado no se rindió y resistió el sitio nazi que duró 872 días.

Ver a los gobiernos del gallinero europeo siguiendo las órdenes de sus jefes gringos, diseñando con placer perverso e infinito -que envidiarían los asesores de Hitler- las sanciones comerciales, económicas y financieras contra Rusia, buscando con goce perverso de qué manera se puede provocar el mayor y más doloroso daño posible, no es muy diferente de la estrategia nazi de rendir Leningrado por hambre. A fin de cuentas, antaño y hogaño, los dos equipos de tecnócratas hacían lo mismo: hurgar en todos los resquicios para ver dónde, cómo y de qué forma se podía destruir a Rusia y su espíritu de resistencia, para que los sitiados, en su desesperación extrema, rindieran Leningrado.

En el patológico y demencial delirio de aniquilar todo lo ruso en este Occidente dizque ‘civilizado’, se ha llegado a niveles tan grotescos y absurdos como excluir a los gatos de origen ruso de concursos felinos; a prohibir que un árbol ruso compita como árbol europeo del año; a despedir al director de una orquesta sinfónica por ser ruso; a prohibir un seminario sobre Dostoievski por ruso; a cancelar óperas en Moscú y a excluir a los deportistas rusos, incluidos los paralímpicos, de todos los torneos habidos y por haber. Si no salen a matar rusos en masa es porque no pueden. Hitler se les ha quedado corto.

Otras medidas dan para descojonarse de risa. Rolls Royce ya no venderá sus autos (¡aaarg!, con la cantidad que compraban los rusos). Ikea cierra (¡debacle! En Rusia la gente no tendrá en qué sentarse). Airbind los bloquea (uuuy, ya no saldrán a turistear a países del gallinero). Uber cierra (los taxistas rusos están de fiesta)… ¿Se da cuenta alguien del ridículo que están haciendo? Más bajo se puede caer, pero más idiota no. Superar a los occidentales en estos trances resultará absolutamente imposible. Pero, ojito, el gobierno francés ha dicho a sus empresas que no se den prisa en salir de Rusia. Danone y Leroy Merlin se quedan. Y Nestlé. Se quedan también Coca Cola y Burger King (los rusos están salvados). Apple dejó de vender sus teléfonos sólo un día...

Corea del Sur demandó a EEUU una carta de exención y sigue comerciando con Rusia al margen de todo. La ocasión es de oro para colocar automóviles, teléfonos, chips y etc., en Rusia, ocupando los espacios abandonados por las empresas del gallinero. India está en lo mismo, como China, Paquistán, Irán y los países del Golfo. Ningún país del Sudeste Asiático se ha sumado a las sanciones, salvo Japón y Singapur. Tampoco México, Brasil y Argentina. No se ha oído de ningún africano. Turquía tampoco. Ni Serbia. Pero el periodismo fecal que nos inunda dice que Rusia está aislada.

Las preguntas que nos hacemos desde este palco en la Luna son: ¿A dónde lleva esta espiral paranoica, abusiva, delirante, ridícula, contra Rusia y lo ruso? ¿Dónde, en qué sitio, quedaron las cuatro neuronas que poseen, de general, los políticos, cuando son medianamente inteligentes? (algo que no hay, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid). No sabemos qué nube tóxica inhalan los que impulsan esas políticas, porque, si creen que por esas vías rendirán a Rusia, les decimos que esperen sentados.

No inició Rusia operaciones militares en Ucrania porque a Putin, ese día, le sirvieron el desayuno equivocado y, para no despedir al cocinero, mandó los tanques a Ucrania. Sí, como chiste no es bueno, pero bastante peor es lo que chorrean, como tubería de aguas negras, todos los días, los medios de comunicación propiedad de oligarcas occidentales que, por ser occidentales, no son oligarcas, sino empresarios. Que sean dueños de casi todo –medios informativos incluidos- no importa si son occidentales. Y, en estos días, en el proceso de blanqueo de la miasma ucraniana, si, además, son ucranianos, menos aún. Porque en la Ucrania de fantasía que pintan los retretes informativos, Ucrania es una democracia perfecta, sin corruptos ni oligarcas. En esa fantasía, ya no son oligarcas y corruptos. Son adalides de la libertad, dignos de estatuas como la de Nueva York.

Rusia invadió Ucrania porque los gobiernos ucranios, desde 2014, declararon a Rusia el Estado enemigo. A partir de ese año, el ejército ucraniano fue ‘limpiado’ de oficiales formados en la Unión Soviética, por poco fiables y fue reformado de pies a cabeza. Para garantizar su objetivo de construir unas fuerzas armadas ultranacionalistas y neonazis, sus oficiales y soldados fueron reclutados entre las organizaciones nacionalistas y neofascistas ucranianas. La doctrina militar impartida en las academias ucranianas era un lavado de cerebro, dirigido por asesores estadounidenses y del gallinero, para crear una maquinaria de matar rusos, porque los rusos, decían y repetían, eran los enemigos mortales de Ucrania y Ucrania, con sus aliados de la OTAN, debía prepararse para su exterminio. Esa es la explicación de por qué, hoy, Rusia exige la desmilitarización y desnazificación de Ucrania. Porque nadie quiere dormir con una organización de asesinos al lado. Rusia no dejará Ucrania hasta desmantelar al ejército neonazi. También debe admitirse la soberanía de Rusia sobre Crimea. Esa península ha sido y seguirá siendo rusa y debe darse el reconocimiento mundial de un hecho irreversible.

La clase dominante ucrania, formada por oligarcas putrefactos y políticos corruptos, se creyó a pie justillas y a cerebro vaciado los cantos de cisne de los atlantistas. Que no tuvieran miedo ni respeto con Rusia, que buscaran joder a Rusia, que se declararan enemigos de Rusia, porque si Rusia intentaba algo contra ellos –contra ellos, no contra el pueblo de Ucrania, que ignoraba lo que estaban haciendo en su país-, allí estaría la OTAN para defenderlos y hacerle pagar a Rusia su osadía. Los muy pendejos se creyeron el cuento y así están ahora. Llorando porque la OTAN acuda en su auxilio y la OTAN les dice que tururú. Que meterse con Rusia es la tercera guerra mundial y que se las arreglen solos. Que, para cubrir las vergüenzas –más bien las desvergüenzas- les mandarán armas de desecho y mucha, mucha, alharaca desinformativa, pero que, en el campo de batalla, la carne de cañón la pone Ucrania. Así que, ¡ucranianos, los oligarcas putrefactos y los políticos corruptos los llamamos a las armas! ¡Deben acudir ustedes! (Porque nosotros tenemos nuestro capital fuera y ahora somos los héroes de la OTAN).

Puestos aquí, el gallinero atlantista tiene únicamente tres caminos. Escalar el conflicto y llevarnos a una guerra mundial. Enviar armas a Ucrania, con lo cual prolongarán semanas y meses, inútilmente, el sufrimiento de la población, pues ese armamento no infligirá daños mayores ni cambiará el rumbo de la guerra. O poner en un psiquiátrico a los chiflados que quieren sangre (la ajena, la propia no) y sentarse a negociar un acuerdo de seguridad integral con Rusia.

Putin ha calificado la postura del gallinero de "teatro del absurdo". Lo es. También ha avisado que "Si ellos [las autoridades ucranianas] continúan haciendo lo que hacen ponen en duda el futuro de la organización política de Ucrania", es decir, Ucrania puede esfumarse como país. Ahí están los botones. Uno verde, de paz. Otro rojo, de guerra (los del PP no pueden votar). Sobre rendir a Rusia por hambre, verán. Es la segunda mayor potencia energética del planeta, la primera exportadora mundial de trigo y la segunda de cereales. La producción cerealera de 2021 fue de 123 millones de toneladas, de las cuales 77 millones son de trigo. Además, exportaron 35.000 millones en productos agropecuarios (leche, aceites y grasas, carnes, pescados). En suma, que padecerán de algunas limitaciones, pero en temas agroalimentarios están más que bien servidos.

En este panorama, de enfrentar la OTAN a una superpotencia nuclear, superpotencia agroalimentaria, superpotencia energética y superpotencia espacial, ¿qué van a hacer? Fuera de ese teatro del absurdo en que se han instalado sólo queda declarar la guerra total (nuclear) o, sencillamente, sentarse a negociar y aceptar las condiciones de Rusia. Cualquier cosa que se diga en contrario es perverso uso de la población ucraniana para, únicamente, posponer lo inevitable, que es aceptar el marco de negociación de Rusia. Lo cierto es que la humanidad quiere la paz. La OTAN es el problema. Un grave problema. Y no lo olviden. No se rindió Leningrado. No se rendirá Rusia. No se rendirá.


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miércoles, 2 de marzo de 2022

Conflicto Rusia - Ucrania: una segunda mirada | Opinión

TOMADO DE: 

pagina12.com.ar

Atilio A. Boron

(Fuente: AFP)
. Imagen: AFP

A medida que se extiende la ocupación rusa en Ucrania –y digo “ocupación” para usar el término aplicado a las invasiones que cuentan con la bendición de los poderes establecidos: ocupación de Irak, de Libia, de Siria, de los territorios palestinos, etcétera- se multiplican los interrogantes sobre la naturaleza y significado de esta operación. De partida se impone desechar por completo las supuestas “verdades” y “evidencias” aportadas por la prensa occidental desde sus naves insignias en Estados Unidos y Europa porque lo que difunden esos medios es una descarada propaganda. Claro, desde un punto de vista estrictamente militar es cierto que Rusia “invadió” a Ucrania. Pero como “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, recordaba von Clausewitz, ese despliegue militar debe ser calificado e interpretado en función de las premisas políticas que le otorgan su sentido. Esto es lo que trataremos de hacer a continuación.

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Y esas premisas son muy claras: Rusia adoptó esta medida excepcional, y que en abstracto merece una condena, como respuesta a treinta años de ataques iniciados tras el derrumbe de la Unión Soviética. Hace ya un tiempo que Vladimir Putin con su habitual contundencia le dijo a los líderes occidentales: “ustedes no se contentaron con derrotar a Rusia en la Guerra Fría. Ustedes la humillaron”. La lucha política (y militar) no es un ejercicio abstracto o un concurso de gestos o frases retóricas. Por eso lo que en un cómodo plano de la intelección las cosas se presentan con una claridad absoluta y sin fisuras en la fragorosa lucha en el barro y sangre de la historia la “invasión” de marras aparece con un significado completamente distinto: como la reacción defensiva ante un hostigamiento interminable e injustificado. 

Una vez desintegrada la URSS Rusia disolvió el Pacto de Varsovia, estableció un régimen político al estilo de las democracias europeas, restauró con métodos mafiosos un capitalismo profundamente oligárquico, abrió su economía a los capitales extranjeros e incluso jugó con la idea de incorporarse a la OTAN. Sin embargo, pese a todo ese esfuerzo de adaptación al consenso ideológico-político occidental Rusia igual siguió siendo considerada como un actor aberrante en el sistema internacional, al igual que en los tiempos soviéticos, como una enemiga de la cual hay que protegerse y, al mismo tiempo, evitar que se proteja porque si la seguridad internacional es algo no negociable para Estados Unidos y sus aliados europeos tal privilegio no se le reconoce a Rusia.

La operación militar lanzada contra Ucrania es la consecuencia lógica de una injusta situación política, o el punto final ante lo que Boaventura de Sousa Santos diagnosticara como “la absoluta ineptitud de los líderes occidentales” para darse cuenta que no hay ni habrá seguridad europea si ésta no se garantiza también para Rusia. Ineptitud de un liderazgo europeo merecedor también de otros calificativos: miopes, corruptos, ignorantes y sumisos hasta la ignominia frente al hegemonismo estadounidense que no dudará en librar nuevas guerras en Europa o en su antejardín del Oriente Medio cuantas veces convenga a sus intereses.  

Esta falencia a nivel de liderazgo los ha llevado primero a despreciar o subestimar a Rusia (expresando una difusa rusofobia que no pasa desapercibida para muchos rusos) y después a demonizar a Putin, proceso en el cual Joe Biden llegó a excesos inimaginables en el campo de la diplomacia. En efecto, en plena campaña electoral y para demostrar su actitud dialoguista lo caracterizó como el jefe de una “cleptocracia autoritaria”. En una nota publicada poco después del golpe de estado del 2014 Henry Kissinger, criminal de guerra pero a diferencia de Biden profundo conocedor de las realidades internacionales, escribió en cambio que “Putin es un estratega serio, en línea con las premisas de la historia rusa” pese a lo cual en Occidente ha sido objeto de una sistemática subestimación. Y remata su razonamiento diciendo que “para Occidente, la demonización de Vladimir Putin no es una política; es una coartada para cubrir la ausencia de una política.” En ese mismo artículo, altamente recomendable para la izquierda posmoderna cada día más confundida, tanto en Latinoamérica como en Europa, el ex Secretario de Estado de Nixon aporta una reflexión necesaria para comprender la excepcionalidad de la crisis ucraniana. 

Es que para los rusos “Ucrania nunca podrá ser un país extranjero. La historia de Rusia comienza en lo que se conoce como Kievan-Rus”. Y es por esto que aún tan agrios disidentes del sistema soviético como Alexander Solzhenitsyn y Josep Brodsky “insistían en señalar que Ucrania era una parte integral de la historia rusa, y por lo tanto de Rusia.” Ninguno de los líderes de Occidente parecen tener la menor idea de este legado histórico, decisivo para comprender que Putin haya trazado la “línea roja” de la OTAN precisamente en Ucrania.

Estas referencias, que parecen alentar una actitud escapista o negacionista ante el horror del momento actual son imprescindibles para comprender el conflicto y, eventualmente, resolverlo. Por eso conviene leer lo que en 2014 escribiera un internacionalista estadounidense, John Mearsheimer, cuando Washington montó en conjunción con las bandas nazis el golpe de estado que derrocó al legítimo gobierno de Víktor Yanukóvich. En ese artículo el profesor de la universidad de Chicago dijo que la crisis ucraniana y la recuperación de Crimea realizada por Putin es “culpa de Occidente”, de su torpe manejo de las relaciones con Moscú.

 Añadía también que cualquier presidente de Estados Unidos habría reaccionado con violencia si una potencia como Rusia hubiera precipitado un golpe de estado en un país fronterizo, digamos México, depuesto a un gobierno amigo de Washington e instalado en su lugar a un régimen profundamente anti-americano. (Why the Ukraine crisis is the West fault”, en Foreign Affairs, Vol. 93, Nº 5, Septiembre-Octubre 2014). 

 En suma: las apariencias no siempre revelan la esencia de las cosas, y lo que a primera vista parece ser una cosa –una invasión- mirada desde otra perspectiva y teniendo en cuenta los datos del contexto puede ser algo completamente distinto.


LEER ORIGINAL
https://www.pagina12.com.ar/404466-conflicto-rusia-ucrania-una-segunda-mirada