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jueves, 11 de octubre de 2012

La deuda se ha convertido en un mecanismo sutil de dominación

Entrevista a Jerome Duval, activista en la semana global contra la Deuda y las instituciones financieras internacionales



Como activista contra la deuda externa, Jerome Duval participa en la semana global contra la deuda que se celebra entre el 7 y el 14 de octubre en todo el mundo. Jerome Duval forma parte de la Plataforma Auditoria Ciudadana de la deuda en el estado español. Ha colaborado, además, en el libro “La deuda o la vida”, coordinado por Eric Touissant y Damien Millet (Ed. Icaria) y ha escrito numerosos artículos sobre la deuda externa, entre otras publicaciones, en rebelión.org. Afirma que hoy en Europa, al igual que anteriormente en América Latina, África o el sureste asiático, “la deuda se ha convertido en un sutil instrumento de dominación, vinculado a planes de ajuste draconianos”.
Una de las principales propuestas de los colectivos que se oponen al pago de la deuda es la realización de auditorías ciudadanas. ¿En qué consisten? ¿Cuáles son los referentes?
Las auditorías ciudadanas suponen impulsar un movimiento para abrir los libros de las cuentas públicas del estado, comunidades autónomas y municipios, con el fin de averiguar qué partidas proceden de la corrupción, el despilfarro y que, en definitiva, no han beneficiado a la población; una vez determinadas estas partidas, se trata de considerarlas ilegítimas y anular el pago. Uno de los principales referentes lo constituye el gobierno de Rafael Correa, en Ecuador, quien en el año 2007 promovió una auditoría pública, con la participación de movimientos sociales y expertos, que duró varios meses y derivó en un informe. Entonces el ejecutivo decidió no abonar una parte de la deuda, cantidad que se destinó a servicios sociales, sobre todo salud y educación. Pero éste es un caso singular.
¿En qué sentido?
Debe recordarse que Correa accedió al poder con el apoyo de los movimientos sociales. Además, es economista y ocupó la cartera de Economía en un gobierno anterior; ya en ese momento se enfrentó a los acreedores porque pretendía derivar las rentas petroleras de Ecuador a servicios sociales, no al abono de la deuda. Correa acabó dimitiendo y, una vez como presidente, promovió las auditorías contra el pago de la deuda. Se trata, sin duda, de un buen referente para el movimiento y el ejemplo más actual.
¿Existen otros casos, tal vez menos conocidos?
Hay otro ejemplo que precisamente en estas fechas deberíamos recordar. La cancelación de una parte de la deuda alemana tras la Segunda Guerra Mundial, en virtud de los Acuerdos de Londres de 1953. Fíjate en el agravio comparativo respecto a Grecia, tal como explica Eric Toussaint. Porque Alemania también se benefició del Plan Marshall y tenía el control sobre su propia moneda, el marco. Otro ejemplo de manual . Cuando Estados Unidos invadió Irak en 2003, había un interés muy claro de las compañías privadas en explotar el negocio del petróleo. De acuerdo con estos intereses, Estados Unidos negoció con el club de París (que reúne a los países acreedores más ricos del planeta) la cancelación de la deuda pública de Irak. Acabó anulándose el 80% de la deuda pública iraquí. Es más, llegó a utilizarse el concepto de deuda odiosa , que pronto se retiró para que otros países no hicieran uso del mismo.
¿Hay que mirar a Islandia?
Islandia es un pequeño país, de unos 300.000 habitantes, que se ha erigido en paradigma por diferentes motivos. En primer lugar, como modelo de crecimiento económico neoliberal. En este punto el fracaso ha sido rotundo. Pero también nos sirve como ejemplo de lucha social frente al rescate de los bancos y frente al pago de la deuda privada por parte del estado. Se ha trabajado, y esto resulta muy positivo, para la elaboración de una nueva constitución con participación ciudadana; además, se ha promovido el juicio de altos responsables políticos implicados en quiebras y corrupción. Ahora bien, no hemos de idealizar el caso islandés. El país sigue sometido todavía a las directrices del FMI y sus acreedores.
¿Qué otra medidas proponéis como complemento de las auditorías ciudadanas?
Por ejemplo, la expropiación de bancos para transferirlos al sector público bajo control ciudadano; Instaurar una verdadera justicia global europea y una justa redistribución de la riqueza, además de prohibir los paraísos fiscales y gravar con dureza las transacciones financieras. También planteamos luchar contra el fraude fiscal masivo de las grandes empresas y los más ricos; disciplinar los mercados financieros, principalmente mediante la creación de un registro de propietarios de títulos y la prohibición de ventas al descubierto; reducir de modo notable el tiempo de trabajo para crear empleos, pero con aumento de salarios y pensiones; socializar las numerosas empresas y servicios privatizados en los últimos 30 años; y plantear una asamblea constituyente de los pueblos para otra Unión Europea.
El caso español. ¿Qué responsabilidad tiene el sector financiero y, por extensión, el endeudamiento privado en la actual crisis?
En este punto la gente ha de tener las ideas muy claras. El origen de la crisis, como se ha repetido hasta el infinito, está en el endeudamiento privado, no en la deuda pública. De hecho, el estado español cumplía los objetivos de Maastricht en cuanto a déficit y endeudamiento públicos cuando la crisis estalló. Alemania, por ejemplo, no cumplía con estos indicadores. Si en el estado español se ha dado un incremento de la deuda pública, ha sido, en buena medida, por el rescate del sector financiero. Hay una idea central en este sentido: se está transfiriendo al sector público, es decir, a todos los ciudadanos, los riesgos que emprendieron banco privados y cajas de ahorro durante la burbuja inmobiliaria .
A grandes rasgos, ¿mediante qué mecanismos se produce esta transferencia?
Cuando recortan salarios y servicios sociales es porque ha de pagarse a los acreedores privados. Cuando se rescata el sector financiero, pongamos el caso de Bankia, las deudas de las entidades privadas las asume el pueblo en forma de recortes en educación, salud y servicios sociales. Éste es el principal mecanismo de transferencia del sector privado al público, muy simple y directo, pero que mucha gente todavía no ha llegado a entender. Los casos de Irlanda y España son dos buenos ejemplos.
¿Por qué la crisis de la deuda no guarda relación muchas veces con los índices de endeudamiento?
Me detendré en el ejemplo de Estados Unidos. El más claro. Se trata, sin duda, del país más endeudado del planeta. Pero paga casi la totalidad de su deuda en dólares y, además, la Reserva Federal puede emitir moneda propia, por lo que mantiene la capacidad de control sobre su economía. Hay otra cuestión decisiva. Estados Unidos está al frente de las instituciones que controlan el reembolso de la deuda, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI), del que es principal accionista. Esto le permite aplicar condiciones de reembolso mortíferas a países muy pobres (caso de los africanos), que nunca se impondría a sí mismo. En cuanto a los países de la periferia europea, no cuentan con un banco central propio con capacidad de emitir moneda y, además, son víctimas de la propia construcción de la Unión Europea y de sus políticas neoliberales, que otorgan la supremacía claramente a los países centrales.
Pero suele afirmarse que los ciudadanos del sur han vivido “por encima de sus posiblidades”
Ésta es una de las muchas mentiras mediáticas que debemos desmontar. Lo cierto es que hace décadas que se reducen los impuestos a las empresas privadas y las rentas altas, mientras se recortan los servicios sociales. Es un proceso de largo aliento, característico del neoliberalismo de la década de los 80, que consiste en la transferencia de rentas del trabajo a rentas del capital. Lo de “vivir por encima de nuestras posibilidades” no es más que uno de los grandes ejes del discurso mediático, que pretende culpabilizar a la gente por la crisis, con un único fin: que acepte sin rechistar la realidad de los recortes.
En los presupuestos del estado español de 2012, está previsto el pago de unos 40.000 millones de euros sólo por los intereses de la deuda pública. ¿Genera esto una espiral enloquecida, por la cual la deuda nunca deja de crecer?
Así es, se produce un efecto “bola de nieve”, pero no es algo exclusivo, ni mucho menos, del estado español ni de la periferia europea. Hay países africanos y del sureste asiático que han reembolsado varias veces su deuda. Puede que incluso lo hicieran hace décadas y que, a pesar de ello, deban todavía una cantidad superior al monto inicial. Según cifras de 2009 y en términos globales, los países en desarrollo desembolsaron el equivalente a 110 veces lo que debían en el año 1970, pero mientras tanto su deuda se multiplicó por 50. Además, 2009 fue el primer año (desde 1993) en que la transferencia neta sobre la deuda externa pública (la diferencia entre los préstamos recibidos y los reembolsos totales) fue positiva, es decir, los estado desembolsaron menos de lo que recibieron en nuevos préstamos. Otro dato contundente sobre las citadas transferencias. Ente 1985 y 2009 arrojaron un saldo negativo de 666.000 millones de dólares.
Por último, ¿sirve como ejemplo para Europa lo ocurrido con la crisis de la deuda en América Latina?, tal como suele afirmarse.
La crisis de la deuda en América Latina comenzó en el año 1982, en México. Al no poder afrontar sus pagos este país, intervino el Fondo Monetario Internacional (FMI), única institución que se hallaba dispuesta a prestar dinero. En el más de un centenar de países (de América Latina, África o el sureste asiático) donde ha intervenido el FMI como prestamista, se impulsaron planes de ajuste estructural draconianos, muy similares a los que se dan hoy en Europa. Bajo estas condiciones, la deuda se convirtió, también como a día de hoy en Europa, en un mecanismo sutil de dominación.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Gobierno debe de aclarar sobre los "acuerdos y diálogos estratégicos" con el Pentágono

Publicado en el Blog El Muerto




Ha desembarcado en Uruguay Frank Mora, nada menos que Subsecretario de Defensa de los EE.UU. Tendrá reuniones con el Ministro de Defensa uruguayo Fernández Huidobro y con otros representantes del Gobierno. Sus anunciados objetivos tienen relación con continuar avanzando en el "diálogo estratégico" entre EE.UU. y Uruguay. Hasta aquí la versión oficial qué, como es sabido, y más tratándose de reuniones con los asesinos masivos del imperio yanqui; dista mucho de ser la verdadera y siquiera un mínimo de lo que se tratará en las reuniones de carácter secreto. Aún así la información oficial yanqui debería de dejar fríos a la mayoría de los ciudadanos que pretenden un Uruguay independiente y en paz. Para no hablar de los militantes del Frente Amplio, de TODOS SUS SECTORES, que deberían haber reaccionado airadamente ante los proclamados propósitos de estos encuentros. De cáracter estratégico como bien se dice.

Pero NO PASA NADA, nadie reacciona. No hablemos de manifestaciones antimperialistas como se daban antes y como sigue sucediendo en otros países cuando llegan estos criminales de lesa humanidad. Como ha sido hace solo unos días atrás en Turquía ante la visita de Hillary Clinton quién fuera recibida por masivas manifestaciones de repudio. Pero no, en Uruguay no pasa nada, ni la más mínima reacción, protesta, declaración, comunicado, repudio. Nada. Es como si este Mora estuviera visitando su ciudad natal.De por sí esto debe de llenar de asombro, o repudio, a todos aquellos pueblos hermanos que vienen sufriendo la permanente agresión yanqui. Cuba con un bloqueo que lleva más de medio siglo y con provocaciones abiertamente proclamadas por el imperio sea de planes en marcha, como ataques de futuro. Lo mismo le sucede a la Venezuela bolivariana amenazada, aterrorizada, socavada por el delirio imperial que no puede aceptar "disidentes" a pesar de decir EN TODO EL MUNDO que los disidentes son buena gente. Siempre se trata de "sus disidentes", los a sueldo, pero cuando se trata de disidentes reales que se atreven a desafiar a los delirantes emperadores romanos de nuestros días, ahí se descarga todo el poder del dinero, medíatico, militar, diplomático, y el de sus agentes, para agredir a quienes osan pensar que deben de ser ellos mismos los que decidan sobre su propio destino. Lo vemos con el tratamiento imperial a Bolivia, a Ecuador y a cuanto país que tenga la pretensión de - por ejemplo - recibir los beneficios de sus recursos naturales. Ahí está el imperio atacando y cuando no alcanzan las amenazas o presiones, pasan a la acción, como fué el golpe contra Zelaya en Honduras y contra Lugo en el Paraguay.

Uruguay está en un llamado "diálogo estratégico" con el imperio asesino mientras todo lo antes dicho y mucho más viene sucediendo día a día en toda América Latina. En la época en que Mujica participaba en la "Marcha a Punta del Este" a principios de los 60s para brindarle su apoyo al Ché, QUIÉN ERA LA ÚNICA VOZ DISIDENTE EN TODO EL CONTINENTE en esa vergonzante Conferencia, o cuando Fernández Huidobro participaba en manifestaciones contra el imperialismo yanqui, había una voz cuyo mensaje recorrió toda América Latina que enfrentó a los yanquis y a todas las restantes marionetas. En esa época el Ché y TODA LA IZQUIERDA URUGUAYA calificaban como lacayos, cipayos y vendidos a los representantes y a los gobiernos que mediante un acuerdo "estratégico" con el imperio respaldaron la agresión contra un pueblo hermano. En el caso el cubano. Entre esos gobiernos teníamos, entre muchos otros, al del dictador Somoza entronizado en el poder en Nicaragua.
¿Cómo calificarían ustedes, Presidente Mujica y Ministro Huidobro, como calificarían ustedes a quienes se complotaron con el imperio al mismo tiempo que llevaban adelante guerras de agresión contra pueblos hermanos?. Sin duda hubieran dicho: lacayos, cipayos, vendidos y en el lenguaje popular que ya usaban en aquellas épocas, también hubieran dicho alcahuetes, lambebotas, arrastrados, traficantes, etc. Eso hubiera sido así, sin duda. Tan poca duda cabe que muy poco después formaron reducidos grupos rebeldes para darle una batalla continental al imperialismo yanqui partiendo de la base de qué sin lo cual NUNCA SERÍA POSIBLE LA LIBERACIÓN NACIONAL Y TAMPOCO LA UNIDAD CONTINENTAL DE LOS PUEBLOS SOMETIDOS AL YUGO IMPERIAL. Destacamentos que se formaron para una guerra sin cuartel y basados en una ESTRATEGIA DE CARÁCTER CONTINENTAL.

La actuación de hoy en día es muy otra. El imperio ha cambiado, eso es cierto. Hoy en día, después de su periódo "unipolar" y de ser el rey del mundo verifica fracasos en todos los frentes, y en todas las guerras también, guerras qué el mismo multiplica, que gana ante las TV pero que lo desangra cada día como lo son Iraq y Afganistán. El imperio ha cambiado, AHORA ES MUCHO MÁS ASESINO, MUCHO MÁS PELIGROSO, MUCHO MÁS DEMENCIALMENTE SUICIDA, MUCHO MÁS ARROGANTE, MUCHO MÁS PROVOCADOR, MUCHO MÁS DESESPERADO EN SUMA. Sí, el imperio asesino ha cambiado, para mal de los pueblos y esto ya viene costando ríos de sangre. Ríos de sangre que también están preparando en toda América Latina, ríos de sangre popular que harán correr apenas los países no les entreguen sus bienes naturales. Ahí está el reguero de bases qué vienen montando. Ahí están los golpes qué como el de Honduras es una sangría diaria de vidas militantes. Ahí está la llamada "guerra contra el narco" en México que no es más qué una agresión encubierta preparatoria del objetivo -este también "estratégico"- que es la ocupación y saqueo de México tal cual los globos de sonda que la ultraderecha republicana larga a cada rato para ir creando las condiciones para lo que algunos han llamado el "correr la frontera". Sin duda, el imperio ha cambiado y aunque en el fondo, intrínsecamente este ha sido siempre su carácter desde que han construido un país en base al robo y las guerras y masacres. En este período que se aproxima será América Latina el blanco principal del saqueo y la guerra. No se precisa ser un "gran estratega", como Huidobro cree serlo, para entender esta situación ya que el imperio lo proclama abiertamente. Como mafiosos que son lo hacen para meter miedo pero también para convencer adictos en su frente interno. Más no son palabras vacías. El pueblo colombiano, el de México y Honduras, así lo pueden acreditar. No son meras amenazas sino que son PLANES EN DESARROLLO.


Los que sí han cambiado han sido los antimperialistas del pasado. Desde luego y en primera fila el Presidente Mujica y el Ministro de Defensa Huidobro, pero no hagamos de esta situación un problema solo producto de que algunas personas que han cambiado de posición. Se trata de un fenómeno MUCHÍSIMO MÁS GRAVE: se trata de toda la izquierda, casi sin excepciones. Las excepciones, qué por tener influencia limitada más bien son testimoniales pero sin capacidad de torcer el rumbo del Frente Amplio y del Gobierno tal cual lo demuestra el ejemplo de las tropas en Haíti. No se ha visto ni una sola declaración o protesta de las organizaciones estudiantiles y juveniles que siempre han estado en primera línea contra el imperialismo, ya desde las épocas del repudio a la masacre en Guatemala en 1954, pasando por el repudio a la visita de Eisenhower en 1959, el escupitajo a Dean Rusk al pie del monumento a Artigas en la Plaza Independencia, hasta la masiva, sostenida y unitaria defensa de la Revolución Cubana ya desde 1959, la combativa solidaridad con el pueblo dominicano en 1965 y lo que hasta fueron accciones concretas contra el imperialismo llevadas adelante por la guerrilla. De esas épocas, de esas gloriosas tradiciones, al silencio actual cuando el país se involucra directamente con planes "estratégicos" del imperio asesino, se ha visto un derrumbe total de las posturas antimperialistas y solidarias con los pueblos hermanos. Peor aún, se involucra al país entero en "estrategias" yanquis, que como lo dice el mismo concepto SON COMPROMISOS DE LARGO PLAZO, es decir un sometimiento y colonización, por desgracia orquestado, aprobado y promovido por gobiernos de la izquierda.

Lo que estamos presenciando tiene carácterísticas históricas en cuanto a la siempre presente conciencia antimperialista del pueblo oriental. Si hubiera sido regenteado por gobiernos de la derecha, como en el pasado la traición de ser parte del aislamiento a Cuba revolucionaria y la ruptura de relaciones,y si no hubieran habido protestas, quizás el golpe moral, el socavamiento de la conciencia antimperialista no hubiera sido tan fuerte, más al ser protagonizado por la izquierda deviene un golpe al corazón de esas tan caras y heroicas tradiciones. Lo que ha cambiado ha sido TODA LA IZQUIERDA y TODA ES TODA, no hay atenuantes. No hay Chifflets que renuncien a su banca marcando que la participación en la invasión a Haití pisotea los principios del Frente Amplio y la historia de la izquierda y el antimperialismo en Uruguay. No vuela una mosca. No hay una protesta, ni una declaración, ni siquiera una entrevista a los tan locuaces dirigentes y legisladores del frenteamplismo cuando de otros temas menores se trata. Por lo general cuando hay sillones, cargos y puestos en disputa, ahí sÍ cada uno por la suya y todos contra todos,declaraciones, condenas, amenazas, etc,etc, pueblan los medios de difusión. Pero no se lo ve CUANDO SE TRATA DE PROBLEMAS FUNDAMENTALES QUE LE HACEN A LOS PRINCIPIOS, QUE LE HACEN A LA HISTORIA Y TRADICIONES DE ESA IZQUIERDA Y QUE LE HACEN A LA SOBERANÍA NACIONAL A LARGO PLAZO, hoy el silencio es total. Obsérvese, NO ES DESILUCIÓN, ES CONSTATACIÓN. Así es hoy en día.

En el pasado fueron pocos los que hicieron frente al malón reaccionario contra Cuba, en un principio, pero la protesta y la solidarida fué creciendo hasta generar un vasto y sostenido movimiento de apoyo a la Revolución Cubana , tanto es así que a las voces de un Enrique Rodríguez del Partido Comunista, o de un Vivián Trías del Partido Socialista, se fueron sumando las de Erro que venía del Partido Nacional, igual que Ariel Collazo, y otros, la de Zelmar Michelini y Alba Roballo que venían del Partido Colorado, hasta disidentes del Partido Demócrata Cristiano, y desde luego la estaca antimperialista de Marcha y Quijano, de Mario Benedetti y Eduardo Galeano, de Alfredo Zitarroza y Daniel Viglietti, del Teatro el Galpón, de Héctor Rodríguez de los Textiles, Vladimir Turianky de UTE, Gerardo Gatti de la FAU y el Sindicato Gráfico, y con el riesgo de ser injustos solo hemos mencionado algunos ejemplos de lo que fué un vendaval ,masivo, el Sindicato Médico, la CTU y los autónomos en lo sindical, todos los principales dirigentes obreros y sindicales del Partido Comunista, el Partido Socialista e independientes, la FEUU como tal y cada Centro de por si, todos los dirigentes estudiantiles, los profesionales con sus comités de médicos, abogados, arquitectos mencionemos a Saxlund, Partido Comunista, qué fué el principal dirigente de la Coordinadora Nacional de los Comités de Apoyo a la Revolución Cubana, mencionemos a Bonavita, a Helios Sarthou, a Julio Castro, a intelectuales, periodistas, historiadores, actores, profesores, maestros, de origen blanco,colorado, cristiano, socialista,comunista, anarquista, fidelistas como eran muchos jovenes. Ese torrente humano, militante, activo que sacudió el país hasta en los últimos rincones, denunciando al imperialismo agresor y defendiendo a la heroica Cuba revolucionaria, ese torrente EN LO IDEOLÓGICO MARCÓ AL MOVIMIENTO POPULAR, A LOS SINDICATOS Y A LAS ORGANIZACIONES ESTUDIANTILES, MARCÓ A LA PRENSA DE LA IZQUIERDA Y FINALMENTE DETERMINÓ QUE EL ANTIMPERIALISMO Y LA SOBERANÍA NACIONAL FUERAN UNA BASE SUSTANCIAL PARA LA FORMACIÓN DEL FRENTE AMPLIO. Toda esa gente confluyo en el Frente Amplio,y confluyó también en la CNT y en el Congreso del Pueblo. No fué casual, sino que fué el resultado de esa separación de aguas y toma de posición que impulsó la izquierda y los antimperialistas a partir de defender a Cuba de la agresión imperial.

La izquierda de hoy en día, lo quiera o no, es la heredera de esa tradición que ahora ha sido encerrada bajo siete candados y hasta mala palabra viene siendo, pero fué la base de la unificación de la izquierda y del movimiento sindical y popular. Fué también la separación de aguas en el Centro Militar que dirigida por Seregni y muchos otros oficiales impidió la definición de ese Centro en una línea claramente sometida a la estrategia del imperio tal cual pretendían los fascistas más tarde los golpistas pro yanquis. Y también como parte de ese torrente popular en defensa de Cuba nace el MLN y la guerrilla tupamara.

Para cambiar de posición no alcanza con las baratijas dizque populares que tira Mujica, la IZQUIERDA TIENE LA OBLIGACIÓN DE EXPLICARLE A TODOS SUS MILITANTES Y SIMPATIZANTES EN RAZÓN DE QUE ANÁLISIS Y ARGUMENTOS HAN CONCLUÍDO DE QUE EL IMPERIALISMO YANQUI NO ES UNA AMENAZA PARA AMÉRICA LATINA Y PARA NUESTRO PAÍS, deben explicitar el porqué están convencidos de que ese imperialismo ha cambiado de carácter, deben de dar argumentos, deben de explicar sus razones, deben de HABLAR CLARO Y ABIERTAMENTE SOBRE CUALES SON LOS MOTIVOS POR LOS QUE EL FRENTE AMPLIO, LA IZQUIERDA Y EL MOVIMIENTO POPULAR DEBEN DE DEJAR DE SER ANTIMPERIALISTAS, Y AL CONTRARIO, SELLAR ALIANZAS CON EL IMPERIO, TAN LUEGO EN TEMAS DE DEFENSA, MILITARES Y CON CARÁCTER ESTRATÉGICO. Son factores de tanta gravedad que hace necesario que se hable claro ya que están comprometiendo a todo un país y a todos sus habitantes, no solo que estan barriendo con su propia historia y tradiciones sino que apuestan todo a un futuro en comandita con el imperio mas asesino de la historia.

Desde luego que el que primero debe de explicarlo es el Gobierno. Pero que el Frente Amplio se deje de maniobrar a su propia gente: SI EL FRENTE AMPLIO NO ESTÁ DE ACUERDO DEBE DE DECIRLO Y SI NO LO HACE ES CÓMPLICE. De pronto cuando vienen estos temas todos se ponen "leales"al Gobierno, práctica que no desarrollan en la cotidiana cuando viven serruchándose el piso en la lucha por puestos, cargos y sillones. No pueden salir con cuestiones formales cuando se esta tratando NADA MÁS NI NADA MENOS que del destino estratégico nacional. Esto vale para cada uno de los partidos, grupos y grupitos, frentes y frentecitos, espacios e individuos, Cuando se llega a este nivel de cosas LO IMPORTANTE SON LOS PRINCIPIOS NO LA FORMAL INTERNA, que por lo demás - lo repetimos- no se la respeta cuando se trata de otros temas de menor significación. Incluso más, cada individuo militante o legislador, dirigente o de base, está en su derecho a opinar que esto que se está haciendo es una barbaridad, que compromete la soberanía nacional y pisotea todos los que han sido los principios antimperialistas del movimiento popular, Frente Amplio incluído.
La militancia se pregunta qué pasa con el movimiento popular, con las organizaciones estudiantiles, con los sindicatos, con la misma central sindical, con la FEUU. No puede ser que nadie la vea, no puede ser que no se les atragante el ver que se está hipotecando la soberanía nacional. No puede ser que nadie entienda que una vez que el imperio ha metido su bota respaldada por "acuerdos estratégicos" será mucho mas difícil sacarla, costará más, y seguro costará sangre tal cual lo acredita la práctica del imperio en todo el mundo.

No hay argumentos formales que valgan para que el PIT-CNT o la FEUU se callen la boca porque UN PARTIDO POLÍTICO EN EL GOBIERNO ha adoptado como "estrategia" la sumisión al imperio. Las organizaciones populares no están regidas por la voluntad de un partido o de varios. Tienen largas tradiciones de autonomía e independencia. Tiene que haber militantes que las hagan valer. Que partan advertencias y condenas, que no se acepten acuerdos estratégicos militares con el imperio. Que se haga saber y que haya resistencia. Sino, en el futuro, será mucho mas duro.

Es un absurdo que debería ser motivo de sorna sino fuera tan grave y trágico. Huidobro dice que va a discutir acuerdos estratégicos y de largo alcance EN LO MILITAR (aunque se usa el seudónimo yanqui "Defensa" cuando de agresiones se trata ) con el imperio. Nadie se puede creer ese verso, No irá a decir que será de igual a igual, ni en recursos ni en peso mundial, entonces cuando un pigmeo va a sentarse a la mesa de "diálogo", como dice el yanqui, con el gigante no hay dudas quién hará la orden del día, pondrá las condiciones y amenazará o pretenderá comprar tal cual es la gastada politica yanqui. Es un absurdo. El llamado "diálogo" no será otra cosa qué escuchar al yanqui acerca de la estrategia de ellos, la del imperio, para hoy y para el futuro. La pregunta será si el gobierno uruguayo se amolda a los fines que YA HA DECIDIDO EL PENTÁGONO QUE URUGUAY COMO PAÍS VA A CUMPLIR EN EL MARCO DE ESA ESTRATEGIA GLOBAL A NIVEL CONTINENTAL, o no. Y cuanto cuesta. Capaz que Huidobro consigue algunas viejas porquerías militares a cambio de entrar a la estrategia imperial. Porque si fuera a hacer oposición, "a cantarle las cuarenta" al imperio, a decirle que termine con el bloqueo y sabotaje contra Cuba, a decirle que no lleve adelante sus macabros planes ya en marcha para Octubre en Venezuela, que deje de andar persiguiendo a Bolivia, que no siga apoyando los golpes, que no continue con su Viet Nam latinoamericano por el momento en Colombia, si le va "a cantar las cuarenta" y decirle que ni se piensen que nos van a robar todos los recursos naturales, que el derecho a la resistencia - incluso armada- a invasiones extranjeras, opresión y saqueo está reconocida como un derecho por toda la legislación internacional, porque si fuera a decirle al yanqui que ustedes nos han pisoteado en America Latina desde que existen, si Huidobro fuera a hacer todo eso, o al menos parte, ya debería estar tratando de llenar al menos el Franzini como Sendic y empezar a alertar a la militancia y a la población en general, deberia andar de mateadas explicando barrio por barrio y plaza por plaza que los gringos se nos vienen.

Como no se ve ninguna convocatoria hay que deducir que sera un "diálogo" en el que el tan "filoso" Huidobro, cuando se trata de la izquierda, anotará las exigencias para transmitirlas al Presidente. Es decir una especie de ultimátum "dialogante" como estila el imperio en estos tiempos. Lo que queda por saber es que hará el Gobierno y el Frente Amplio. Todavía no se ha informado de lo que ya firmó Rosadilla cuando estuvo de visita en el Pentágono, todavía no se han publicado los acuerdos que ya entonces se definieron (el mismo Rosadilla lo hizo) como estratégicos. Todo esto debe de saberse porque el próximo paso será la visita de Huidobro a los EE.UU., y tal cual estila el imperio, entonces será para firmar el compromiso. Si se hace todo en secreto es gravísimo, y si nadie del Frente Amplio reacciona es clavar el ataúd de la soberanía nacional. Los acuerdos de Rosadilla deben de darse a conocer públicamente al igual que los que salga del "diálogo" de Huidobro con el subsecretario de Defensa yanqui. La estrategia yanqui está clara: meter bases en donde puedan, las más que sean posibles, buscar puntos estratégicos para sus futuros ataques con drones o aéreos, rodear los países mas difíciles que son los que tienen la mayor parte de los recursos naturales a saquear, tratar de voltearse a Venezuela y Bolivia para empezar y despues estará Argentina y Brasil. El qué Uruguay esté enclavado en una zona que será muy caliente el día que los yanquis se decidan a saquear todos los recursos naturales coloca a Uruguay frente a ese exagerado interés yanqui. Hoy en día se está procesando una colonización "de baja intensidad", una ocupacion parcial y "dialogada", pero como estrategia implica largo alcance y largo alcance es el futuro y el futuro es qué -como siempre- el imperio pretenderá solucionar sus crisis robando, coloca a los pueblos latinoamericanos ante la disyuntiva de nuevamente volver a su antigua condición de vasallos. Por todo esto hay que reaccionar a tiempo. Mujica anda informando por su audición sobre muchas pavadas y minucias, sería de desear de qué le quedaran algunos minutos para hablar claro sobre este problema que es del interés DE TODOS,  y no solo una de las habituales "maniobras tácticas" del gobierno. La soberanía nacional es de todos.

Hoy recordamos el vil asesinato de Líber Arce llevado adelante por un gobierno respaldado por el imperio yanqui según ha sido probado con documentos de la época. En unos pocos días recordaremos a Susana Pintos y a Hugo de los Santos, asesinados por las escopetas "riot" que presurosamente aportó el imperio para aplastar las luchas estudiantiles de 1968. El imperialismo yanqui es responsable de esos asesinatos así como de la dictadura militar y de todos los muertos y desaparecidos. Hoy en día ese imperio le quiere dar un lugar a Uruguay en los "temas operacionales", es decir que se acepte ser un pieza más en el tablero de sus planes de agresión, guerra y saqueo. NO DEBE DE PERMITIRSE QUE TAL COSA SUCEDA !

Alberto Cabrera por el Blog El Muerto - Jorge Zabalza por el Blog Zurdatupa - Alberto Vidal por el Blog Noticias Uruguayas

lunes, 16 de julio de 2012

Condiciones para debatir una refundación de la política en Chile



El presente texto corresponde al uso de la palabra, llevado a cabo por Víctor Orellana, en representación de la Fundación Nodo XXI, en el marco del encuentro “Ciudadanúa y Política”, realizado en el Ex Congreso Nacional.
Hablamos como Fundación Nodo XXI, somos un nuevo esfuerzo para contribuir a la construcción de una sociedad mejor. Hemos sido parte de esfuerzos de reimaginar una izquierda para el siglo XXI, y hemos estado presentes en las luchas populares de los últimos años, en particular en las estudiantiles.
Hoy se nos ha invitado, como actores de la sociedad civil, a un diálogo con la política, con los partidos de la oposición. El hecho de que esta instancia exista, y sobre todo en el contexto en que se da (de movilizaciones sociales y un profundo malestar con las desigualdades y la política), muestra con claridad que entre política y sociedad existe un abismo. Una distancia que cada semana que pasa parece más insalvable. La política no oye los reclamos de la sociedad. El devenir de esta política, así como se da, no interesa mayormente a las personas. Nuestros vecinos, nuestros compañeros, dicen a menudo, “quien sea que gane, yo tengo que trabajar igual”. Y sin defender la “despolitización”, este argumento tiene un punto.
¿Cuál puede ser el sentido del diálogo entre los partidos políticos y la sociedad civil? Nosotros podríamos venir aquí a repetir las demandas que distintos actores sociales han planteado. Como fundación, entre otras actividades, hemos promovido diálogos y encuentros para debatir estas cuestiones, sus contenidos, sus alcances. De hecho, somos parte de esos movimientos. Llevamos años comprometidos con su construcción y proyección política. No obstante, las demandas sociales son claras. Todos acá las conocen. Están en la calle. Son de conocimiento público.
Creemos que es mejor hacernos otra pregunta: ¿Por qué hay un abismo tan grande entre sociedad y política? ¿Por qué hoy los partidos nos dicen “cuéntenos sus demandas, sus planteamientos”?. Nuestra pregunta es qué pasó durante todo este tiempo. Por qué, los mismos que optaron por contener y desarticular al movimiento social, hoy lo convocan. Así, más que comentarles nuestras demandas, que se han planteado en la calle y en múltiples espacios, venimos a hacerles una pregunta a ustedes. ¿Qué pasó en todo este tiempo? Y esperamos que la respondan con seriedad.
Esto porque la mayoría de las veces se le hace el quite al problema. Después de 2011, el mundo político auto-catalogado de progresista se ha lanzado a repetir muchas de las consignas lanzadas por el movimiento social. Se le convoca a engrosar la “oposición política”. Se critica la desigualdad social, la mercantilización de la educación y de la salud, la depredación de los recursos naturales, etc., pero no se dice nada sobre cómo llegamos acá. Pareciera que salimos de la dictadura directamente al gobierno de Piñera. Una profunda amnesia –esta vez, de otro signo- parece invadir a muchos.
Hay muchas frases críticas dando vueltas. Pero no vemos una crítica sustantiva a la Concertación desde sí misma. Nos cuesta ver los contenidos políticos de su autoevaluación, su sentido profundo. Nos cuesta ver más que acomodos mediáticos, que discursos para la ocasión. Varios han dicho “la Concertación ha muerto”. Se lo escuchamos a JP Letelier y Girardi. Pero claro, los certificados de defunción siempre se extienden para otros, jamás para sí mismos. Ximena Rincón discrepa con el Pdte de su partido en un diálogo organizado por nuestra fundación, nos reclama que evaluemos su posición política exclusivamente en términos personales, y no la del partido político en el que milita. Nos cuesta entender esta dinámica, dónde está su racionalidad.
Lo cierto es que no ha habido un examen serio de cómo llegamos a las condiciones que generan este seminario. Y el problema es que eso es justamente lo que invalida el presupuesto que opera en este espacio: que pueden ser los representantes políticos de la sociedad civil que quiere cambiar Chile. Los partidos de la Concertación no han asumido la responsabilidad que le cabe en la actual injusticia y desigualdad, tras ser la fuerza gobernante en las últimas décadas. Elude su responsabilidad en la creación de las condiciones que hoy generan el conflicto social y la crítica a la política. Hay varias maneras en que esta evasión se expresa, explicaciones que nos parecen débiles.
Algunas de ellas son mediáticas simplemente. Caen por su propio peso. Pero hay otras que han tenido cierta difusión, y que parecen plausibles. 
1. “La DC no nos dejó”
Las posiciones más pro-mercado de los últimos gobiernos no se concentran necesariamente en la DC. Esto se sabe. Son parte sustancial del llamado “partido transversal”, del círculo de conducción de la Concertación que se construyó desde los ochenta hasta hoy, de muchos de quienes se llaman a sí mismos progresistas. Los inventores del Crédito con Aval del Estado fueron Lagos y Bitar, socialista y PPD. Es difícil encontrar el eje izquierda-derecha al interior de la Concertación. Además, ya sabemos, es de público conocimiento tras el evento de los “correos electrónicos”, que el mundo progresista de la Concertación sigue creyendo en la estratégica alianza con la DC.
Si hay una cuestión de fondo en este argumento es la idea que la única forma de construir una mayoría social en Chile es la alianza entre el centro y la izquierda. Aquello se nos muestra como el gran aprendizaje de la evolución política del siglo XX, cuando la izquierda era fuerte en el mundo popular, en los trabajadores, y el centro (DC) articulaba a las capas medias y tenía influencia social-cristiana. Hoy Chile es distinto. El reclamo que levanta el movimiento social no puede reducirse ni al viejo mundo popular ni a los deseos de los antiguos sectores medios de distinguirse. En gran medida, el propio neoliberalismo concertacionista anuló las diferencias entre clases medias y mundo de los trabajadores. Al extenderse la mercantilización de la vida, la precariedad y el dolor ante la injusticia del mercado es no sólo condición de la pobreza y los excluidos, es propio, de hecho, de la mal llamada clase media. La extrema concentración de la riqueza ha abierto un abismo entre la enorme mayoría de los chilenos y una pequeña élite. Hoy una gran mayoría social, que tiene un profundo malestar con la política, comienza a emerger lentamente. Recurrir a la vieja idea del acuerdo entre el centro y la izquierda no es más que un relato ad-hoc para ocultar lo que en realidad son negociaciones corporativas entre grupos de interés de una política decrépita, que no tienen nada que ver con el eje izquierda-centro-derecha.
2. “Es culpa del binominal, de los enclaves autoritarios, de las leyes de amarre, etc.”
Esta explicación es incompleta. Sin duda todos esos escollos para la democracia nos han puesto las cosas más difíciles. De hecho hubieran resistido una iniciativa concertacionista para producir transformaciones. No obstante, esa iniciativa nunca la vimos. Al contrario. Lo que vimos en los hechos fueron medidas de profundización del modelo neoliberal. Hoy más cuestiones que ayer son mercancía. Hoy Chile es más desigual que en la época de Pinochet.
Sobre todo, la Concertación hizo suya la idea de Estado subsidiario, cuestión estratégica para la dictadura. No sólo no la combatió. La tradujo a “lenguaje” progresista. JJ Brunner dijo, para justificar la política de un Estado subsidiario, que el Estado debía ser el “intelectual orgánico” del Mercado. Eso sí hizo la Concertación. Llenó de fraseología socialdemócrata o de izquierda conceptos de derecha. Tomó, en este caso, un concepto del socialista y revolucionario Antonio Gramsci para justificar el capitalismo. Lagos llamó a la focalización del gasto social “discriminación positiva”. Bachelet le puso “bonos” a los vouchers más neoliberales. Estas no son ideas progresistas. Son las ideas de la dictadura.
El problema, en definitiva, no es lo que no se pudo hacer, lo que no se alcanzó a hacer. El problema radica en lo que sí hicieron. La derecha no puso pistolas en cabeza alguna para ahondar la privatización de los derechos sociales. Se optó conscientemente por ello.
3.  Que la profundización del modelo de mercado en contra de los derechos sociales universales (salud, educación, previsión) es “una tendencia internacional, un proceso estructural del que no podemos restarnos”.
Este es un argumento falaz. Lo cierto es que más allá de las críticas que levantaron los neoliberales hacia las políticas de bienestar, los modelos de derechos universales siguen existiendo en la mayoría de los países desarrollados, y Chile constituye, en efecto, un caso de privatización de derechos muy singular en el mundo, criticado por instituciones que a nivel global aparecen como adalides de las políticas des-regulacionistas (BM, FMI, etc.). Lo que a menudo se discute en los países centrales es la forma específica del modelo universalista, y desde ésta, el espacio y condiciones que se deja a la iniciativa privada. Se debate la aplicación de políticas focalizadas sobre la base de un modelo universalista, o bien, respecto de la posibilidad del sector privado de participar en el contexto de modelos centralmente públicos. Y esto, a pesar que se quiera mostrar como antecedente de la situación chilena, es exactamente lo opuesto que sucede en nuestro país, donde existe un modelo de política focalizada y no algunas de éstas aisladas. Se sabe, en esta misma línea, que Chile es uno de los países donde la mercantilización de la vida ha llegado más lejos. Defender esto con el argumento de que mercado hay en todas partes es demagógico. En Chile tenemos una forma específica de mercado que es singular, y que transforma en bien “de consumo” áreas que la modernidad había situado como derechos universales de la comunidad. Nuestra situación no es una tendencia inexorable, nuestros dolores no son consustanciales a toda modernización. Acá hay una aplicación extrema del mercado, impulsada por 20 años de Concertación. Es imposible eludir esto.
4. Se dice también, por último, que la Concertación hizo las cosas bien, nos permitió ser el país que somos, pero que ahora es pertinente un giro porque “la época” lo demanda”.
Este argumento es lamentable. El supuesto “cambio de época” lo marca justamente la aparición en la escena de intereses sociales históricamente excluidos, lo marca la irrupción de todo lo que se intentó desarticular por 20 años. ¿Qué hay de distinto entre 2011 y 2006?  ¿Qué evento trascendental en la historia del mundo ha pasado de 2006 a 2011? ¿Es porque acaso transitamos de la era de Piscis a la de Acuario? Este es un discurso oportunista.
El argumento del “cambio epocal” es quizás el más denigrante de todos. Primero, porque esa otra “época” está a la vuelta de la esquina. Yo me movilicé el 2005, con decenas de miles de universitarios y secundarios, para intentar evitar la aprobación del Crédito con Aval del Estado promovido por el presidente Lagos y su ministro Bitar. No hacerse cargo de esto, es simplemente una falta de respeto.
Pero más grave aún, es la amnesia respecto de su propia participación en la configuración del Chile que nos toca enfrentar hoy en día. Generalmente se señala: “en los noventa había mucho miedo”, “ustedes no saben lo que era tener a Pinochet de comandante en jefe”, “en cualquier momento sacaban a los milicos a la calle”. Y claro que había miedo. Todos tuvimos miedo. El problema es otro.
El miedo, las condiciones, pueden hacer alterar el grado y la fuerza de una política. Pero el punto no es el grado o la fuerza, el punto es su contenido. ¿Cuál era su horizonte? Basta leer a Boeninger, mentor de muchos de los organizadores de este foro, para saber que por un lado estaba el miedo, pero por el otro, que los fundadores de la Concertación estaban convencidos de que su proyecto era legitimar socialmente las transformaciones económicas y el modelo implantado en dictadura.
Fue ese, y no otro, el proyecto que finalmente se impuso durante los noventa en el proyecto concertacionista.
Las críticas que hacen hoy, eran tanto o más necesarias durante los noventa y los dos mil. No era “otra época”, era este mismo Chile, privatizado, mercantilizado y desciudadanizado. Nosotros vivimos de cerca su trato a los movimientos sociales. En lugar de proyectarlos como fuerza de transformación, los contuvieron, desarticularon y marginaron. Prefirieron apostar a la tesis del “jaguar”. O se perdieron en pequeña política.
Si todas estas explicaciones sobre por qué llegamos acá son débiles, es porque en realidad no son explicaciones, sino excusas, léase, evasiones. Y el problema es que sobre la base de evasiones y excusas, no es posible construir un futuro distinto.
Y nuestro afán no es denunciativo. Pasa que este encuentro parece funcionar sobre un presupuesto un tanto tramposo: que el rol de la sociedad civil es plantear sus demandas sectoriales y que son los partidos políticos que comandaron la transición los encargados de representarlas a nivel institucional. Eso no lo compartimos.
No lo compartimos porque de inmediato nos fuerza a nosotros, y a todos los presentes, a inscribirnos en una falsa dicotomía: o somos actores sociales irracionales que reclaman demandas pero niegan la política, o bien le suministramos ideas y preocupaciones a ustedes y sus programas para que las representen, en la llamada “unidad de la oposición”. ¿Y cuál es el mensaje que entre líneas plantea esta dicotomía? Que un nuevo ordenamiento de los mismos partidos políticos de la transición es la fórmula política necesaria porque es la única forma posible. Se nos llama a discutir muchas cosas, pero no la política. Así no se puede construir.
Nosotros no creemos que la sociedad civil organizada, ni la ciudadanía en general, deba caer en esta falsa dicotomía. Ni querer ponerse arriba, o menos debajo. Debe simplemente construir una alternativa política distinta y propia. Amplia, por supuesto, pero comprometida con cambios sustantivos. No constituida sobre excusas, evasiones, discursos mediáticos y discusiones pequeñas. Los movimientos sociales ya han hablado. En las calles, durante años, y ahora último, con mucha más fuerza. Son ustedes los políticos que deben dar explicaciones. Lo decimos con el mejor ánimo, porque el país se lo merece. Sin una explicación genuina, poco de nuevo puede salir de un diálogo como el que nos convoca.
Es en ese sentido que queremos fundar un verdadero diálogo político, amplio, donde no se cerrará la puerta a nadie que enfrente con honestidad y seriedad política el desafío que tenemos. Que quede claro: los actores sociales no deben temerle a la política. No hay que tenerle miedo a construir amplias alianzas sociales y políticas. Sabemos que el dilema hoy es sumar fuerzas para la transformación de nuestro país. La pregunta es cómo sumar y no ser sumados.

martes, 10 de julio de 2012

Emir Sader: "Ingreso de Venezuela al Mercosur romperá con la marginación de los pequeños países"

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Fecha de publicación:

El intelectual dijo que la izquierda debe resolver de manera armónica los conflictos ecológicos
Credito: Joel Aranguren
El ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur) permitirá romper el círculo vicioso de competencia entre grandes empresas privadas de Brasil y Argentina que deja marginados a los pequeños países, sostuvo el sociólogo brasileño Emir Sader, secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

“Venezuela tiene una visión de complementariedad, pero además, su incursión en el bloque regional rompe ese círculo vicioso de dos grandes países (Brasil y Argentina) y dos pequeños (Uruguay y Paraguay)”, explicó el sociólogo que visitó Caracas la semana pasada para participar en las actividades del XVIII Foro de São Paulo.

Se abren posibilidades en el Mercosur para pensar otras dimensiones de la integración, no solo de complementariedad, sino también en educación, cultura y comunicación que prácticamente no avanzan.

Sader cree que los planteamiento del Gobierno del presidente Chávez son viables, no cree que las grandes corporaciones de Brasil y Argentina se opongan. “Es viable hasta para el gran capital que América del Sur tenga un dinamismo económico. A todos nos interesa que no caigamos en la recesión. No es incompatible”, ratificó.

LO PENDIENTE

Ahora la primera tarea de los gobiernos progresistas es reaccionar frente a las presiones recesivas del centro del capitalismo, para mantener tasas de crecimiento que permitan obtener recursos para la ejecución de políticas sociales.

“No se puede renunciar a exportar soya. Aunque no resulte simpático es necesario fortalecer el desarrollo económico. La tragedia del mundo contemporáneo es que mientras el capitalismo muestra sus vísceras, hace un ‘striptease’ de sus límites, los procesos de cambio sufrieron un retroceso brutal. El fin de la Unión Soviética fue también el de la desmoralización del socialismo, del debilitamiento del movimiento obrero”, lamentó el sociólogo brasileño.

Hay que ganar espacios para disputarle la hegemonía al capitalismo. La reconstrucción del socialismo es un proceso largo que no se resuelve de la noche a la mañana, aseguró.

Sader manifestó que hay muchas tareas por hacer, como la recomposición del movimiento de los trabajadores, de las alternativas como el socialismo del siglo XXI que es un objetivo, un horizonte que está planteado. “El capitalismo no se va a acabar por sí solo. El modelo estadounidense está enraizando en la vida de la gente”, acotó.

El sociólogo aseguró que China está siguiendo el modelo consumista estadounidense y aunque reconoció que es necesario el desarrollo de las fuerzas productivas, planteó la necesidad de armonizarlas con la conservación del ambiente. “Son dos objetivos que están en pugna y pudieran verse como antagónicos pero lo importante es buscar el equilibrio entre ambos”, explicó.

Hoy por hoy, reactivar las economías es fundamental para que los gobiernos mantengan los derechos sociales. No se puede renunciar a los recursos de exportación, como la energía en el caso de Venezuela, ni desestimar la demanda de China.

América Latina ha sabido resistir a la crisis financiera que sacude a Europa, precisamente, “porque está combatiendo el modelo neoliberal y ha fortalecido sus procesos de integración. Hemos resistido a la crisis porque nos estamos uniendo. Si tuviéramos tratados de libre comercio con Estados Unidos estuviéramos todos jodidos. El intercambio con China y entre nosotros ha sido muy importante”.

CAMINO EQUIVOCADO

El intelectual brasileño recordó que Latinoamérica vivió un crisis similar a la europea y la superó “porque el Estado pasó a ser garante de las políticas sociales”. Cree que el Viejo Continente cayó en un camino equivocado, que hasta el mismo Barack Obama tuvo que disuadirlos para que cambiaran de rumbo.

Alemania aceptó aplicar las medidas de rescate de España a regañadientes, porque la derecha europea percibió que iban perdiendo elecciones, como sucedió en Francia. “Se dieron cuenta de que no es solo el tema económico, sino el electoral. Todo lo que se personifica en el paquete económico del Fondo Monetario Internacional pierde apoyo”, aseguró.

El capital financiero especulativo, los monopolios de la tierra y la dictadura de los medios privados de comunicación que hablan a nombre de los pueblos, son amenazas reales que es necesario enfrentar.

Sader detalló que otra de las tareas de los gobiernos progresistas es profundizar la unión para “reaccionar colectivamente e impedir que fuerzas extranjeras dividan al país”. Primero hay que lograr el apoyo de gran parte de la población y organizarla para que tengan formas políticas propias de actuación. Puso como ejemplo los recientes conflictos en Bolivia.

La izquierda debe impedir que estallen conflictos ecológicos como los registrados en el Gobierno de Evo Morales, aseguró. “Es necesario buscar soluciones negociadas que fortalezcan las reivindicaciones legítimas, pero que, a la vez, consoliden los gobiernos progresistas”, concluyó.

PROMOVER LA INVESTIGACIÓN

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) es una institución internacional no gubernamental, creada en 1967 y que mantiene relaciones formales de consulta con la Unesco.

En la actualidad reúne un total de 324 centros de investigación y programas de docencia de grado y posgrado en Ciencias Sociales en 25 países de América Latina y el Caribe, Estados Unidos y en Europa.

En América, Clacso dispone de 140 centros de estudio. También cuenta con 27 grupos de trabajo sobre temas estratégicos de políticas públicas y pensamiento crítico.

En la página www.clacso.org se encuentra una biblioteca virtual de libre acceso, en la cual se registran diariamente 40 mil textos: 1,2 millones al mes. “El conocimiento es patrimonio público, no puede ser privatizado por algunos”, reflexionó el sociólogo.

T/ Manuel López


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martes, 3 de julio de 2012

Actualizar el modelo económico en Cuba ¿Patrón chino o vietnamita?


Introducción
La caída del “Muro de Berlín”, la desaparición en cadena del socialismo en el centro-este-europeo, el enrarecimiento del clima político y ulterior derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), borraron en un abrir y cerrar de ojos, el contexto económico-social-político, al que estaba enlazada la economía de Cuba. Así, desde 1990, después de treinta años de casi una práctica separación del mercado mundial capitalista, inicia la Isla un derrotero inédito para el manejo económico. En realidad, había surgido una coyuntura para la que no contaba con ventajas aparentes para reinsertarse en la economía internacional.
Entre 1990-2006 la Isla entró en lo que se calificó de “Período Especial en Tiempos de Paz”1, decretado en agosto de 1990. En este lapso es posible distinguir, por convención, al menos cuatro grandes momentos, dentro de los más de veinte años que Cuba ha venido intentando remontar la más grave de las crisis económicas habidas en el ciclo revolucionario2. La primera etapa se extendería hasta 1993, calificada como de “administración de la crisis”. La segunda, iniciada en 1994 que, por conveniencia, la extendemos hasta el 2002, que unos llamaron de reanimación, y otros, con criterios más optimistas – que la vida no ratificó - de recuperación económica irreversible.
Los años del 2003-2007, en la periodización adoptada, abren un tercer tiempo en el “Período Especial”, al ponerse en práctica un programa caracterizado como “Batalla de Ideas”. Consideramos que, un cuarto curso se inició (2007-2012), cuando el Presidente Raúl Castro Ruz (26/7/2007) expuso en un profundo examen la situación económica del país y reconoció la necesidad de “introducir los cambios estructurales y conceptos que resulten necesarios (…) con sentido crítico y creador sin anquilosamientos”. Desde esa fecha se abrió un curso de análisis en la situación económico-social del país que culminaría el (15-19/2011), con los acuerdos aprobados en el VI Congreso de PCC para “Actualizar” el Modelo Socialista vigente en el país.
Sin embargo, el proceso de superación de la crisis económica que se abatió sobre la Isla, no ha dejado de estar sometido a las más variadas interpretaciones. Los apelativos más usados por la academia, investigadores, periodistas, analistas extranjeros, etc., compendian una amplia gama de calificativos: “liberalización”, “ajuste”, “transición”, “reforma”, “apertura y ajuste”, “desregulación”, “marcha hacia una economía de mercado”, etc. Una valoración más integral consideró que, a la altura de 1993, la economía cubana presentó un carácter “dual polarizado”, con dos formas distintas de operar: en divisa (dólar) y moneda nacional. Para, después formarse y operar un “modelo semintegrado”.3
No obstante, con respecto al conjunto de interpretaciones a las políticas y medidas introducidas, hasta el 2007, en el funcionamiento de la economía, bajo los imperativos del “Periodo Especial”; es útil hacer, al menos, hacer tres observaciones. En ningún documento gubernamental o partidista, exposición de dirigente del Partido-Estado las adecuaciones introducidas fueron calificadas de “apertura” o “reforma”. Cierto, fueron introducidos elementos de mercado y relaciones mercantiles; pero, sin darles carácter de integralidad o contenido institucional. El conjunto de cambios y medidas empleadas, en su concepción y aplicación, se cuidó de no dotarlas de carácter irreversible.
Por otra parte, en el “ciberchancleteo” que circula en el país; en comentarios generados en el exterior, unos bienes intencionados, y otros no tanto, comentan, especulan, o emiten juicios sobre la “actualización del modelo económico” acerca de la pertinencia que pudieran tener, para Cuba, seguir las experiencias de las políticas económicas de la “Reforma y Apertura”, en China; o la llamada “Renovación”, que acontece en Vietnam.
Precisamente, a exponer algunas razones y criterios que cuestionan esas reflexiones; presentar algunas de las peculiaridades que es posibles destacar en la práctica evolutiva operada en el manejo de la economía de la Isla, así como sugerir la conveniencia de aprender o ilustrarse acerca de los cambios operados en las economías china y vietnamita en los últimos treinta años —siempre abierto al debate— está consagrado el presente trabajo.
Fin del Modelo único. Otros Socialismo
Ante todo, el “desmerengamiento” del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS, envió al museo de la historia la concepción de un modelo típico socialista inspirado en generalidades teóricas-prácticas extraídas de la experiencia soviética. China, entre 1953 y 1957 tomó prestadas algunas de las características del “modelo soviético”. Entre 1958-1961 y 1966-1976 —excepto el interregno 1962-1965, llamado dereajustes, consolidación, completamiento y elevación— intentó crear otro modelo de socialismo. Primero, impulsó las “Comunas Populares”; después desplegó la “Revolución Cultural”. Desde 1978-2012 aplica, con reconocido éxito, una política económica innovadora que catapulta al país a los primeros planos mundiales.
Proclamada en 1954, la República Democrática de Vietnam (Norte) adoptó el modelo soviético. Con la salvedad de que el presupuesto era financiado en cerca de un 80% por la ayuda socialista, en particular de la URSS. En 1975, al finalizar la cruenta lucha de liberación nacional contra la intervención norteamericana en Vietnam del Sur, se logró la reunificación del país. Se llevó a todo el territorio nacional el modelo de economía centralizada que rigió en el Norte. El intento naufragó; dio paso a una situación crítica: las hambrunas costaron al país miles de vidas. En 1986 fue introducida la política económica de “Renovación”. Entre otros enfáticos logros productivos, el país pasó a exportador de café y segundo mundial de arroz; y la pobreza se redujo a menos del 10%.
Cuba, dentro de las experiencias socialistas, presenta singularidades por variadas razones. Una de ellas, inició el rumbo socialista intentado una vía que tuvo como referente (1960-1975), la construcción “paralela del socialismo y el comunismo”.
Como finalidad inmediata de la sociedad cubana, resultó utópica. Así, en el I Congreso del PCC (12/1975) son adoptados acuerdos que establecieron preceptos institucionales inspirados en las prácticas socialistas conocidas y, en particular, en la soviética: un orden estatal basado en los Poderes Populares; e introdujo un nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE). Éste recogió “de manera realista esa experiencia y tratar de adaptarla a las condiciones, nuestras haciéndolo además con mucho cuidado y con criterios más bien conservador4
Entonces, es comprensible que la “actualización del modelo económico”, y puede agregarse, el social, de Cuba; tal como se recoge en los acuerdos sancionados en el VI Congreso del PCC, pongan énfasis, sin mencionarlo, en dejar atrás las huellas de la herencia soviética, tanto en el dominio de la economía – verticalización de las estructuras administrativas, centralización económica etc., unido con la planificación, abrir espacios al mercado--, diversificar las formas de propiedad, incluyendo el relanzamiento de la apertura a las inversiones externas, etc.
Por otro lado, puede afirmarse que la sociedad isleña está libre de los vestigios del legado soviético en espacios tan disímiles como en el arte, literatura, las ciencias aplicadas, lengua, costumbres culinarias, etc. Sin embargo, en materias del quehacer nacional, como las ciencias sociales, la cultura política, en la conducción de la economía, en las cuestiones jurídicas, en el manejo de la información, el papel de la prensa, el Estado, los sindicatos, la sociedad civil, así como en todo aquello que está ligado a la organización del sistema económico y político, no puede aseverarse lo mismo. Elementos que entran en los desafíos que la “actualización del modelo económico” debe encontrarle respuestas.
Finalmente, el fracaso del socialismo en Europa, las transformaciones en China y Vietnam, y las menos apreciables de la República Popular Democrática de Corea, apuntan a la formación de otros modelos socialistas alejados de la teoría y la práctica que legó el “Modelo Soviético. El avance en la creación de patrones propios refuerza la tendencia a la pluralidad, de acuerdo con las condiciones y experiencias de cada país y con las cambiantes realidades marcadas por el curso geopolítico-estratégico del siglo xxi . En Cuba, al “actualizar el modelo económico”, se reafirma que revolución, socialismo, soberanía e independencia nacional están estrechamente unidos.
Cuba: ¿Qué la aleja o acerca al patrón chino-vietnamita?
Es indudable que, hoy más que nunca antes, Cuba, al plantearse la reorganización económico-social contenida en los 313 lineamientos trazados por el VI Congreso del PCC, a ejecutarse en el quinquenio 2011-2015, resulte positivo seguir lo que acontece en la “Reforma y Apertura” de la economía en China, así como en la “Renovación” en Vietnam6. No obstante, las diferencias geográficas, socioculturales y otras circunstancias histórico-naturales marcan distancias que deben tomarse en consideración.
En primer lugar, con sus modalidades muy específicas, las tres experiencias enfrentan la lucha que conlleva el desencadenar procesos de crecimiento y desarrollo económico sostenidos. Ambas tareas constituyen imperativos para no ser apartados del camino, o convertirse en cola del furgón capitalista. China y Vietnam optaron por aceptar el reto de la globalización económica y entraron a competir con esas reglas en la economía mundial.
En el caso de Cuba, situada en América Latina, tiene ante sí dos tareas paralelas. Una, vencer los avatares que debe enfrentar generados por el propio desafío globalizador para reinsertarse en la dinámica económica internacional. La otra, derivada del agravamiento y la hostilidad del bloqueo económico que, por más de cincuenta años, ha aplicado a la Isla el gobierno de los Estados Unidos.
Sin embargo, hay otros elementos que marcan distancia en las prácticas chinas o vietnamitas que deben tomarse en cuenta. China y Vietnam se distinguen por haber sido sociedades campesinas, lo que se refleja en que un 49% y algo menos del 80% de sus habitantes viven en zonas rurales. Lo que, en buena medida, explica los enormes esfuerzos que el despliegue económico modernizador ha exigido para incorporar el mercado a la dirección económica y la gestión empresarial en los dos países asiáticos.
Cuba, por el contrario, se caracterizó históricamente por una economía agraria, pero no campesina como la china o la vietnamita. En la Isla, la mayoría de la población, un 75% radica en zonas urbanas. Sin olvidar, que el tamaño de la población y la extensión territorial, en relación con Cuba, son factores que no pueden pasarse por alto.
Además, la extensión territorial y la población marcan diferencias regionales, zonas de pobreza, comunicaciones, etc., que tienen influencias evidentes para acelerar o retardar las políticas innovadoras. China presenta las mayores disparidades. Vietnam, además del atraso secular y subdesarrollo de su economía, trata de borrar la brecha entre el Norte-Sur del país. Las regiones de Cuba no presentan diferencias tan acentuadas.
En lo cultural, China reabrió el debate de finales del siglo xix e inicios del xx con la difusión de influencias intelectuales que abogaban porque el país se abriera a Occidente en la captación de tecnologías e instituciones democráticas. Vietnam, colonia francesa por muchos años, estuvo más abierto a estas influencias y tendencias.
Cuba, por el contrario, tiene sus raíces nacionales y culturales dentro de la tradición occidental. Tampoco no debemos pasar por alto que las dos naciones asiáticas acumulan una vida cultural y aldeana de miles de años. En consecuencia, la estructura y la tradición familiar han tenido papeles muy diferentes en el asentamiento humano asiático y cubano.
Por otra parte, la introducción del mercado en la renovación en Vietnam no contó con etapas intermedias como en el caso de China. En esta ultima, comenzó por tomar a la planificación como lo central y al mercado de medio auxiliar; posteriormente, se planteó que el mercado regulaba el funcionamiento de las empresas y el Estado normaba el mercado. Para finalmente, a partir de 1992, pasar a la instrumentación práctica de una “economía de mercado socialista”.
En Cuba, ciertamente, los Lineamientos Económicos Sociales que, el VI Congreso trazó hasta el 2015, contemplan incorporar al mercado, en el desempeño económico, en el contexto de los perfiles de una economía mixta en formación en el país. Cuestión alejada de los conceptos implícitos dentro del funcionamiento de una “economía de mercado”.
Sin embargo, lo dicho no resta valor a las enseñanzas que son factibles de extraer de los procesos modernizadores emprendidos por China (1978) y Vietnam (1986). Ante todo, ambas prácticas han evidenciado que el “Modelo Soviético”, no era transformable. Resultaron fallidos los intentos reformadores de introducir el mercado, sin alterar la centralización de la gestión, dirección de la economía, cuestiones sociales y aspectos del modelo político. En esencia, careció de mecanismo de “retroalimentación”. Quizás, el mercado y las crisis económicas recurrentes son medios que han permitido al capitalismo instrumental reacomodos que insuflan nuevos aires al sistema.
Por otra parte, es insoslayable que las modernizaciones económico-sociales-políticas en China y Vietnam, fueron desencadenadas por dirigentes históricos, e impulsadas por los respectivos Partidos Comunistas de ambos países. En las dos naciones se gesta la formación de “Modelos” socialistas muy diferentes a los generados en las prácticas de la URSS y en Europa del Este.
En otro ámbito, es reconocido que la existencia de la dirección centralizada de la economía, sello distintivo que sirvió para marcar distancia con respecto al capitalismo en la gestión económica socialista se erigió, con diferentes manifestaciones, en freno para el desarrollo de la creatividad de todos los ciudadanos. Parece que este rasgo ha encontrado terreno promisorio para ser superado, tanto en la “Reforma y Apertura” en China como en la “Renovación” en Vietnam. En otras palabras, puede afirmarse que la dirección y gestión de la economía socialista en la práctica del “Modelo Soviético” no favoreció la formación de “hombres dinámicos”.
Mientras, parece de interés, por parte de Cuba, estudiar el efectivo desempeño de las industrias rurales en China. En efecto, cuando el país se plantea dentro de las tareas de la “actualización”, descentralizar la administración y la gestión de las empresas; el papel que pueden desempeñar los emprendimientos regionales o municipales, mediante el desarrollo de pequeñas actividades industriales, puede resultar importante para la satisfacción de necesidades de la población en bienes y servicios, así como en aportar fuentes de empleo adicionales.
Coincidente o no, el incremento de la producción agrícola constituye hoy para Cuba una cuestión de seguridad nacional. Las prácticas chino-vietnamitas comenzaron por reformar las relaciones agrarias. En el primer caso, el apremio no era tan presionante, pero era necesario excluir las amenazas de las hambrunas recurrentes, asegurar el crecimiento continuo de la producción, elevar el nivel de vida del campesinado, eliminar las importaciones, y afirmar un consenso nacional mayoritario que apoyara el proceso de reformas. En el segundo, se trataba de resolver con urgencia la falta de alimentos que originaron hambrunas con el consiguiente costo de vidas humanas.
En el caso de Cuba, hay coincidencia entre los entendido que el “nudo gordiano” en la superación del “Período Especial” radica en la transformación estructural del sector agropecuario. El Decreto Ley 258 (2008), autorizó la entrega de tierras inactivas a trabajadores privados y cooperativistas; el objetivo está dirigido a incrementar la producción agrícola y pecuaria, sustituir importaciones de alimentos – entre el 60%-70% del consumo--, y elevar las exportaciones. Destaca que hoy los agricultores privados, con algo más del 24% de las tierras cultivables, aportan el 57% de los alimentos; y poseen el 60% de la masa vacuna.
El fondo de tierras ociosas en el país se elevó a 1 millón 800 mil hectáreas, de ellas se han cedido 1 millón 450 mil hectáreas a 163 mil usufructuarios; reportándose en producción mas del 50%; dato interesante, el 30% del nuevo campesinado son menores de 35 años. Esta cifra incluye la entrega de 80 mil nuevas fincas forestales. Pero, es reconocido que los resultados productivos de los suelos que, estaban sin cultivar, aún no son significativos. Mientras, no faltan opiniones que insisten en lo imprescindible de revisar los "mecanismos diabólicos" de acopio, transporte y distribución, creados por empresas y ministerios que ya han demostrado su ineficiencia, así como acortar la distancia entre el productor y el consumidor.
No debe perderse de vista que, en China, la entrega de la tierra, bajo el “contrato familiar”, se distribuyó según el número de miembros de la familia; el tiempo de la contrata ha variado desde el arranque inicial; en la actualidad es por treinta años, con derecho a renovación por igual periodo; con la potestad de trasmitirlo en herencia y en arriendo. Inicialmente, el campesino entregó a la cooperativa el 70% de la cosecha y el restante 30% lo comercializó en el mercado. Progresivamente la cantidad a entregar disminuyó, elevándose la parte vendida libremente. La “Reforma” puso fin a lo que fue una práctica generalizada en el socialismo conocido: vender caro y comprar barato en las relaciones campo-ciudad.
Por otra parte, no es ocioso señalar que, en Cuba, después de la “Ofensiva Revolucionaria” (OR) de 1968, en la práctica, desapareció el sector no estatal en la economía. Quedó identificada la “propiedad estatal” (igualada con la social) como sinónimo de socialismo. Sin embargo, en las experiencias reformadoras de China y Vietnam, precisamente, un importante papel lo ha desempeñado, en sus diferentes variantes, la pequeña producción mercantil. Así, los acuerdos del VI Congreso del PCC, para la “actualización del modelo económico cubano” incluyen la formación de un sector no estatal que, además de los pequeños productores y cooperativas – de producción y de servicios – agrícolas, abarca las modalidades del trabajo por cuenta propia (TCP), así como iniciar experimentos en el fomento de cooperativas en el área industrial.
En la actualidad, el TCP se ha extendido hasta 181 actividades. El número de trabajadores autónomos aumentó (9/2010) de 157 000, hasta más de (5/2012) los 383700; con la salvedad de que el 67% no trabajaba. Mientras, la cantidad de licencias canceladas, oscila alrededor del 25%. Las autorizaciones más demandadas: elaboración y venta de alimentos, transportistas, y el arrendamiento de viviendas (en CUC y CUP). Últimamente, se han suavizado las disposiciones que norman el TCP, atemperando la política impositiva, autorizando la contratación de fuerza de trabajo o elevando de 12 hasta 50 la cantidad de sillas en los paladares. Pesa como limitación para la consolidación de este sector emergente, la ausencia de un mercado mayorista y la apertura de canales para microcrédito5.
En otro sentido, las experiencias reformadoras chino-vietnamitas aportan enseñanzas útiles en cuanto que, la adecuación del funcionamiento de la economía a patrones que incorporen el mercado, partiendo de regímenes de dirección centralizados, exige la gradualidad como una de sus condiciones básicas. China, inició la reforma y apertura sin grandes tensiones internas y de modo pragmático. En Vietnam, la renovación comenzó desde un punto crítico. Ambas experiencias han debido enfrentar, con mayor o menor éxito, la organización de las infraestructuras normativo-jurídico-económico-financieras indispensables para lograr ajustes no traumáticos a los mecanismos de mercado, así como al normal desenvolvimiento de las relaciones monetario-mercantiles.
Muy acertado parece que la reforma y apertura en China como la renovación en Vietnam comenzaron priorizando las políticas en el área económica. En ambos casos se trataba de resolver, en mayor o menor medida, problemáticas apremiantes; ampliar la base social que concitara el apoyo al proceso renovador que, dado el éxito logrado en el despegue agrario, creó impulsos para extenderlo a otras esferas de la economía; y al mismo tiempo, aislaran a los sectores conservadores y retardatarios. Las dos prácticas tienen a su favor el haber sido los respectivos Partidos quienes desencadenaran las transformaciones económico-sociales-políticas. Especial énfasis han dedicado al mantenimiento de la estabilidad social.
Las experiencias de las reformas en China y en Vietnam han debido resolver con denuedo las tareas subjetivas, pero capital, de liberar las mentes. “Actualizar” el modelo económico en Cuba, entre otros muchos desafíos, afronta “la resistencia pasiva de los cuadros intermedios a cambiar la mentalidad”, sumado a decenios de gestión y dirección centralizadas de la economía; y además, superar las prácticas y vestigios creados por políticas “socio-económicas paternalistas”. El ordenamiento jurídico y el respeto a la ley – Sociedad de Derecho -- son otros patrones indispensables para que arraiguen las nuevas pautas. Será necesario superar el trauma creado por la desaparición de una realidad y adecuarse a otra muy distinta.
Finalmente, de conjunto para Cuba, las políticas económicas instrumentadas en China y en Vietnam en el curso de la “modernización” o “renovación”; en particular, aquellos principios en los que funcionan las dos economías deben concitar a su estudio y valoración, tanto lo valioso como los efectos negativos que ha implicado incorporar las palancas mercantiles al desempeño de la dirección de la economía y los elementos propios de una “economía de mercado” a la gestión empresarial.
Reflexiones finales abiertas
Ante todo, parece interesante otra vez aludir a algunas de las peculiaridades que han estado presentes en la práctica socialista en Cuba. Después de más de medio siglo de la “alborada revolucionaria de enero de 1959, y hasta nuestros días, es constatable la ausencia del establecimiento y funcionamiento de “mecanismos sistémicos de gestión y dirección en la economía cubana. En este contexto, es previsible que los Acuerdo del VI Congreso del PCC, desembocaran en la formación de otro Modelo Económico-social Socialista en Cuba en el Siglo XXI.
Una mirada retrospectiva mostraría que, en la década de 1960-1970, la economía de la Isla presentó un carácter mixto (unidades agro-industriales, comercio mayorista y parte del minorista, bancos, transporte, etc.) estatales; cooperativas y un sector (comercio bodegas, kioscos, etc., pequeños talleres, industrias artesanales y productores individuales en el campo) privado, hasta finales de los años de 1960, se articularon a través de un “mercado semicautivo que, integró las necesarias relaciones entre los diferentes sectores económicos. La introducción (12/3/1962), del “consumo normado de alimentos y otros bienes”;  y la posterior (13/3/1968) “OR, eliminó todo tipo de actividad privada e individual (excepto en el agro y el transporte), en la práctica, despojó al mercado de casi todas sus funciones económicas.
Por otro lado, después del I Congreso del PCC, el SDPE se caracterizó por la planificación centralizada, con exclusión de las señales del mercado para orientar a las empresas y consumidores; y papel pasivo de la moneda. En la organización política, un partido único de vanguardia; un sistema estructurado en las instancias de los poderes populares (nación, provincia, municipio) como forma más desarrollada de democracia. La política social quedó incorporada como un todo al modelo de desarrollo económico: educación, salud, trabajo, vivienda, descanso y seguridad en la vejez para todos los ciudadanos, etc.
En lo institucional la Constitución otorgó al Partido el carácter de rector de la sociedad cubana en lo político-económico-social. En tanto, el proyecto social contenido en el ideal socialista encontró en una ideología oficial promovida por el Partido-Estado, el agente aglutinador constructor del consenso social. En otro plano, sirvió de elemento para cohesionar el orden social en torno a los objetivos supremos trazados por la vanguardia política que encarna el Partido.
Además, si bien en el socialismo conocido el Estado es quien posee los medios fundamentales de producción, en el caso de Cuba, por el grado y papel en la gestión económica no ha tenido parangón en el planeta, aún cuando la referencia se sitúe dentro o fuera de las experiencias socialistas. En 1989, el peso relativo de los fondos básicos estatales en la economía nacional, representaban, en la agricultura, el 92%, en la industria, la construcción, el transporte –excepto un pequeño grupo de operadores privados -, en los comercio mayorista, minorista y exterior, así como en la banca el 100%. Socialismo y propiedad estatal simbolizaron lo que pareció ser un mismo ideal.
Es bueno recordar que no pocos beneficios aportó, para darle vida al “Modelo” acuñado en la URSS y, con el mismo, a la dirección centralizada de la economía, la ausencia de relaciones mercantiles y la competencia”. Cuando en la economía socialista se debatió lo pertinente del empleo activo de estas categorías, lo que se evadía era el reconocer el papel y lugar del “mercado”. Además, aislarse del “mercado internacional” e ignorar su activo desempeño, mucho aportó a la existencia de irracionalidades que evidenció el funcionamiento del “Modelo”. No asombra hoy que la rama más dinámica en las exportaciones y progreso científico-técnico en Rusia, sea la militar; precisamente, la única sometida a la competencia internacional.
Igualmente, los efectos administrativos presentes en el “Modelo” resultaron paralizantes, refractarios a toda innovación, sumado a las tendencias burocráticas contenidas en la sujeción de las empresas a rígidos esquemas verticales – que explícitamente reproducían a todos los niveles del país las estructuras de dirección y control-, se erigieron en sólidas barreras que entorpecieron la asimilación de nuevas tecnologías, a iniciativas innovadoras, e inclusive, frenaron el surgimiento de verdaderos “empresarios dinámicos”.
Sin embargo, hoy prevalece el consenso acerca de los cambios en la planificación, la administración territorial, la dirección de la economía, en los sistemas de incentivos económicos, etc.; o lo que es lo mismo, las desviaciones en la economía que las reformas aplicadas en los años 1960 en los países socialistas europeos paliaban, prevalece el consenso aceptado por la mayoría de los estudiosos del socialismo, que el origen de los conflictos y desproporciones, en esencia, tenían su raíz en el funcionamiento del propio “Modelo”.
En última instancia, y se ha repetido muchas veces, aun cuando una sociedad encuentre el camino de la ley natural en correspondencia a la cual se mueve, jamás podrá evadir ni saltar por bienintencionados propósitos, ni decretos, las fases naturales sobre las cuales se desarrolla. Podrá, en todo caso, reducir o atenuar únicamente los “dolores del parto”.
Así, hoy es posible encontrar conformidad, después de haber asistido al naufragio del “Modelo Soviético” y las variantes aplicadas en el centro-este europeo, incluida la experiencia auto gestora yugoslava, y en Asia, hasta fines 1970 y mediados de 1980, de que las economías de dirección centralizada socialista conocidas, carecieron en el herramental de gestión y dirección económica de “propiedades genéticas auto correctoras”. Las prácticas chino-vietnamitas parecen sugerir que ese papel le corresponde al “mercado”. La conclusión resulta obvia, al nivel de las fuerzas productivas actual, la sociedad está lejos de poder enviar el “mercado”, junto a la rueca y el telar manual, al museo de la historia.
Asimismo, algo nuevo que parece dejar las lecciones del socialismo agotado y del existente; apunta al esclarecimiento de que el concepto de “mercado” no es identificable con el capitalismo. Más bien, constituye un conjunto de medios y métodos debidamente “institucionalizados” para la distribución y empleo de ciertos recursos. Su aparición, mutaciones y complejidades actuales son el fruto compartido de la civilización y desarrollo económico del mundo moderno. El “mercado”, por naturaleza, no es una conquista privativa de la burguesía ni el legado especial de su sociedad. A la vez, la “planificación” no es inherente al socialismo en exclusiva; sus raíces arrancan en el capitalismo industrial.
Vale agregar que, el “mercado” no es solo el lugar donde concurren vendedores y compradores, o emisor de señales a seguir por productores y consumidores. El “mercado” y los atributos ineludibles que le dan contenido a su funciones, en realidad, devino en una “institución”. Es más, el “mercado” constituye una relación social de carácter objetivo que, la experiencia acumulada, en particular, en el “socialismo conocido”, sugiere que no se puede suprimir o atrofiar por "decreto". Todo indica que acompañará a la humanidad en un periodo largo de su viajar histórico, y que, trasciende la etapa capitalista.
Además, la arquitectura mercantil exige integralidad y un adecuado marco jurídico-institucional como condición sine qua non para su incorporación en su acepción moderna6. El mercadeo, sin el adecuado control conduce a una desmedida diferenciación social, obtención de ingresos no provenientes del trabajo y a prácticas corruptoras. Integrar orgánicamente los mecanismos mercantiles en la economía, en un contexto “socialista”, hace necesario definir qué producciones y servicios deben ser regulado por el “mercado” y que prestaciones quedan a cargo del Estado. En otras palabras, “economía de mercado” e “incorporación del mercado” a la gestión y dirección de la economía son fenómenos económicos que no pueden calificarse como idénticos.
Asimismo, al tomar el socialismo, en la versión del “Modelo Soviético”, un derrotero que lo alejó del desarrollo del control financiero de la economía, no estuvo en posibilidad de incorporar a su experiencia el empleo de estas categorías macroeconómicas en el desempeño y control económico. Esto, debería de concitar la atención de los especialistas e investigadores, para seguir de cerca los avances que en este terreno parecen arrojar las experiencias de las “economías socialistas” existentes. Cuestión, también de validez, para otras “categorías” y “leyes” heredadas del socialismo desechado por la historia; es decir, separar lo “científico” de la “apologética”, como bien lo definió el Ché.
Tampoco puede ignorarse que la abstracción “construcción del socialismo” encontró base teórica de la práctica de la URSS. De aquí, puede desprenderse la interpretación que, la vía “socialista”, resulta una ruta – en áreas de capitalismo dependiente o neocolonial – para acceder al “desarrollo económico”11. En otras palabras, así, pareció identificarse al socialismo con una “teoría del desarrollo económico”. En la “deducción” de Marx-Engels el comunismo, aceptando la existencia de una etapa intermedia, caracterizada por Lenin, de “socialista”, está asociada a la superación económico-social de una determinada formación económica: la “burguesa o capitalista”.
Una acotación constataría que, la “sabia historia” no dice hoy, cuando Cuba adoptó la decisión de institucionalizar el sistema político siguiendo los patrones contenidos e impuestos por el “Modelo Soviético”, e introducir la versión “restringida” del “cálculo económico empresarial”, ya ambos habían perdido toda vigencia innovadora. Agregando que, el SDPE en la versión “caribeña”, nunca llegó a aplicar de “modo sistémico” todas sus categorías, así como el modelo político acogió especificidades muy autóctonas.
Finalmente, es preciso recordar que en la práctica e intelectualización del socialismo, en Cuba, ha estado presente, en uno u otros momentos de su trayectoria histórica, un cierto rechazo al mercado y las relaciones monetarias mercantiles, al identificarse con el capitalismo. El “mercado” se asoció con un “arma mellada” heredada del viejo régimen. Los elementos de “mercado” devenidos en palancas empleadas para remontar la erupción (1990-2006) de la crisis económica en proceso de reversión, han lastrado su empleo al aceptarlo como “mal necesario”.
Por último, organizar un mecanismo moderno y eficiente para dirigir y gestionar la economía, es, sin discusión, uno de los principales temas, entre los colosales retos que tiene ante sí, el actual quehacer económico de Cuba. Agregando que, la aplicación consecuente de lo aprobado en el VI Congreso, traerá cambios en la estructura social del país que, igualmente, se reflejaran en el entramado político. Todo ello, encaminado a buscar fórmulas que contribuyan a fortalecer el consenso social, en torno a la necesidad encarrilar el desarrollo económico-social-político cubano en las corrientes más avanzadas socialmente en el siglo XXI.
Bibliografía
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5. Cuba, P.C.d., Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. 2011: La Habana.
6. Díaz Vázquez, J.A., Consumo y distribución normada de alimentos y otros bienes en Cuba, in La última reforma agraria del siglo. 2000, Editorial Nueva Sociedad: Caracas.
7. Dietmar Dirmoser, J.E., Economía y Sociedad: los retos del modelo económico, in Economía y Reforma económica en Cuba. 1997, Editorial Nueva Sociedad: Caracas.
8. González Gutiérrez, A., Economía y Sociedad: los retos del modelo económico. Temas, 1997(11): p. 11-24.
9. Rodríguez, J.L., Notas sobre economía cubana. 2011, Panamá: Ruth Casa Editorial.
10. Shaoguang, W., El Estado, la economía de mercado y transición en China. Temas, 2007(50-51): p. 87-98.
11. Valdés Paz, J., El Espacio y el Límite. Estudio sobre el sistema político cubano. 2009, Panamá: Ruth Casa Editorial.  
Notas:
1 En Cuba se habían elaborado dos variantes de programas, en caso que se produjera una agresión militar al país: 1) Período Especial para Tiempo de Guerra; 2) y Período Especial para Tiempo de Paz, previsto para condiciones de bloqueo naval sin ataque militar.
2 Otras periodizaciones del período revolucionario lo dividen: 1959-1961: Nacionalismo Radical; 1961-1965: Bases de la Transición Socialista; 1965-1970: Socialismo Nacional; 1970-1975: Integración Socialista; 1975-1985: Socialismo de Estado; 1985-1990: Rectificación; 1990-2002: Período Especial; dividido en, 1990 – 1994: Sobrevivencia; 1994-2001: Recuperación; 2002-2007: Batalla de Ideas. El Período Especial en, 1990-1991: Ruptura y percepción de la crisis; 1992-1994: Desplome de la economía; 1995-1999: El inicio de la recuperación; 2003-2005: Reducción del costo social del Período Especial y ajuste de la política económica; 2003-2005: Nuevo ajuste de la política económica y recentralización de la divisa libremente convertible; 2006-2009: Crisis global y enfrentamiento al déficit de la balanza de pagos.
3 Ver: González Gutiérrez, Alfredo, Economía y Sociedad: los retos del modelo económico , Revista Temas Nro. 11, 1997, La Habana, pág. 11-24. Un interesante compendio de artículos que, ilustra y comenta los contenidos de las opiniones de los Autores, más un conjunto de declaraciones y resoluciones, están incluidos en el volumen: Economía y Reforma económica en Cuba , Dietmar Dirmoser, Jaime Estay (coordinadores), Editorial Nueva Sociedad, Caracas, Venezuela, 1997.
4 Ver, Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, La Habana, 18/4/2011.
5 Una experiencia de interés en el proceso de descentralización que acomete el país, a los impulsos de los acuerdos de VI Congreso, tiene antecedentes útiles en la reconstrucción del Casco Histórico de La Habana Vieja. Las facultades otorgadas, en medio de la crisis destapada a inicios de los años 90 del pasado siglo, para autofinanciar las obras constructivas arrojan saldos positivos que, bien pueden resultar remunerativos, en la previsión de delitos por desvíos de recursos, actividades ilegales y fomento del mercado negro.
6 Un excelente tratamiento a las complejidades de incorporar el mercado en una economía socialista, desde la práctica de una dirección centralizada de la economía puede consultarse en: Wang Shaoguang, El Estado, la economía de mercado y transición en China, Revista Temas Nro. 50-51, Abril-septiembre de 2007, La Habana, págs. 87-98.
Dr. Julio A. Díaz Vázquez, Profesor Consultante. Centro de Investigaciones de Economía Internacional, Universidad de La Habana
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