martes, 25 de octubre de 2011

Por qué le sacaron "tarjeta roja" a Gadafi

02-09-2011

Por qué le sacaron "tarjeta roja" a Gadafi
Tomado de www.rebelion.org


Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens/ Revisión técnica de Atilio A. Boron

Inspeccionando el páramo libio desde una confortable habitación repleta de delgadas pantallas LCD en un palacio de Pyongyang, el Querido Líder de la República Democrática Popular de Corea, Kim Jong-il, debe haberse impresionado al contemplar los aprietos en que se hallaba el coronel Muamar Gadafi. “¡Qué imbécil!”, murmura previsiblemente el Querido Líder. No es ninguna maravilla. Sabe cómo el Gran G firmó virtualmente su sentencia de muerte ese día de 2003 en el que aceptó la sugerencia de sus inconteniblemente malvados descendientes –todos infatuados con Europa– de liquidar su programa de armas de destrucción masiva y colocar el futuro del régimen en manos de la OTAN.
Hay que admitir que Saif al-Islam, Mutassim, Khamis y el resto del clan Gadafi todavía no podían ver la diferencia entre parrandear salvajemente en St. Tropez y ser bombardeados por Mirages y Rafales. Pero el Gran G, dondequiera esté, en Sirte, en el desierto central o en una silenciosa caravana hacia Argelia, debe de estarlos maldiciendo de aquí a la eternidad.
Pensó que era socio de la OTAN. Ahora la OTAN quiere volarle la cabeza. ¿De qué clase de cooperación estamos hablando?
El dictador monárquico sunita en Bahréin permanece en su puesto; no hay bombas “humanitarias” cayendo sobre Manama, no han puesto precio a su cabeza. El club de dictadores de la Casa de Saud permanece en el poder; no hay bombas “humanitarias” sobre Riad, Dubai o Doha y tampoco han puesto precio a sus doradas cabezas, amantes de Occidente. Incluso al dictador sirio le han dado una oportunidad –hasta ahora-
De ahí que la pregunta, formulada por muchos de nuestros lectores, sea inevitable: ¿cuál fue la crucial línea roja que atravesó Gadafi y que le costó una tarjeta roja?
Una ‘revolución’ made in France  
El Gran G ha cruzado suficientes líneas rojas –y le han mostrado suficientes tarjetas rojas– como para que el monitor de este ordenador se tiña de rojo sangre.
Comencemos por lo básico. Los franceses lo hicieron. Siempre vale la pena repetirlo: esta es una guerra francesa. Los estadounidenses ni siquiera la llaman guerra; es una “acción cinética” o algo así. El Consejo Nacional de Transición (CNT) es una invención francesa.
Y sí, sobre todo es una guerra del neo-napoleónico presidente Nicolas Sarkozy. Es el personaje de George Clooney en la cinta (pobre Clooney). Todos los demás, desde David Cameron de Arabia al Premio Nobel de la Paz y múltiple forjador de guerras Barack Obama, son actores de reparto.
Como ya informó Asia Times Online, esta guerra comenzó en octubre de 2010 cuando el jefe de protocolo de Gadafi, Nuri Mesmari, desertó a París, fue contactado por la inteligencia francesa y, para todos los propósitos prácticos, se tramó un golpe de Estado militar, involucrando a desertores en la Cirenaica.
Sarko tiene un saco lleno de motivos para vengarse del Gran G.
Los bancos franceses le habían dicho que Gadafi estaba a punto de transferir sus miles de millones de euros a bancos chinos. Por lo tanto no se podía aceptar que Gadafi se convirtiera en un ejemplo para otras naciones árabes o fondos soberanos.
Las corporaciones francesas dijeron a Sarko que Gadafi había decidido no seguir comprando cazas Rafale y que no iba a contratar a los franceses para construir una planta nuclear; estaba más preocupado por invertir en servicios sociales.
El gigante de la energía Total quería una porción mucho mayor de la torta energética libia –que estaba siendo ingerida en gran parte, del lado europeo, por ENI de Italia, especialmente porque el primer ministro Silvio “bunga bunga” Berlusconi, un fanático reconocido del Gran G, había cerrado un complejo acuerdo con Gadafi.
Por lo tanto el golpe militar se perfeccionó en París hasta diciembre; las primeras manifestaciones populares de Cirenaica en febrero –instigadas en gran parte por los conspiradores– fueron secuestradas. El auto-promocionado filósofo Bernard Henri-Levy voló con su camisa blanca abierta sobre su torso desnudo a Bengasi para entrevistar a los “rebeldes” y telefonear a Sarkozy, ordenándole virtualmente que los reconociera como legítimos a principios de marzo (no es que Sarko necesitara que lo alentaran).
El CNT se inventó en París, pero las Naciones Unidas se lo tragaron debidamente como el gobierno “legítimo” de Libia, igual que se han tragado la actuación de la OTAN, que no tenía un mandato de la ONU para pasar de una zona de exclusión aérea a bombardeos “humanitarios” indiscriminados, culminando en el actual sitio de Sirte.
Franceses y británicos redactaron lo que se convertiría en la Resolución 1973 de la ONU. Washington se sumó alegremente a la fiesta. El Departamento de Estado de EE.UU. negoció un acuerdo con la Casa de Saud mediante el cual los saudíes garantizarían una votación en la Liga Árabe como preludio para la resolución de la ONU, y a cambio de ello se les dejaría tranquilos para reprimir cualesquiera protestas pro democracia en el Golfo Pérsico, como lo hicieron, salvajemente, en Bahréin.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG – luego transformado en Club de Contrarrevolución del Golfo), también tenía toneladas de razones para librarse de Gadafi. A los saudíes les encantaría que hubiera un emirato amistoso en el Norte de África, especialmente los libran de la ultra mala sangre entre Gadafi y el rey Abdullah. Los emiratos querían un nuevo sitio para invertir y “desarrollar”. Qatar, muy a gusto con Sarko, quería ganar dinero, por ejemplo haciéndose cargo de las nuevas ventas de petróleo de los “legítimos” rebeldes.
La secretaria de EE.UU., Hillary Clinton, podrá sentirse muy bien con la Casa de Saud o los asesinos al-Khalifa en Bahréin. Pero el Departamento de Estado fustigó enérgicamente a Gadafi por sus “crecientes políticas nacionalistas en el sector energético”; y también por “libianizar” la economía.
El Gran G, un jugador astuto, debería haber visto lo que venía. Desde que el primer ministro Mohammad Mossadegh fue depuesto esencialmente por la CIA en Irán en 1953, la regla es que no se antagoniza al Gran Petróleo globalizado, para no hablar del sistema financiero/bancario internacional, promoviendo ideas subversivas tales como orientar la economía en beneficio de la población local.
Si alguien está a favor de su país se coloca automáticamente contra los que mandan –los bancos occidentales, mega corporaciones, “inversionistas” en las sombras que quieren beneficiarse con cualquier cosa que produzca su país.
Gadafi no solo cruzó todas estas líneas rojas, también intentó escabullirse del petrodólar; trató de convencer a África de la idea de una moneda unida, el dinar oro (la mayoría de los países africanos lo apoyaron); invirtió en un proyecto multimillonario en dólares –el Gran Río Hecho por el Hombre, una gran red de acueductos que bombean agua fresca desde el desierto a la costa mediterránea– sin hacer una genuflexión ante el Banco Mundial; invirtió en programas sociales en países sub-saharianos pobres; financió el Banco Africano, permitiendo así que numerosas naciones eludieran, una vez más, al Banco Mundial y especialmente al Fondo Monetario Internacional; financió un sistema de telecomunicaciones en toda África que evadió las redes occidentales; elevó los estándares de vida en Libia. La lista es interminable.
Por qué no llamé a Pyongyang
Y luego está el crucial ángulo militar Pentágono/Africom/OTAN. Nadie en África quería recibir una base del Africom; el Africom se inventó durante el gobierno de George W. Bush como un medio para coaccionar y controlar África sobre el terreno y combatir solapadamente los progresos comerciales de China.
Por lo tanto Africom se vio obligado a establecerse en el más africano de los lugares: Stuttgart, Alemania.
Apenas se había secado la tinta de la Resolución 1973 de la ONU cuando Africom, para todos los propósitos prácticos, comenzó el bombardeo de Libia con más de 150 Tomahawks –antes de que el comando se transfiriera a la OTAN. Fue la primera guerra africana de Africom, y un preludio de lo que vendría. El establecimiento de una base permanente en Libia se da prácticamente por hecho, y es parte de una militarización neocolonial no solo del norte de África sino de todo el continente.
El plan de la OTAN de dominar todo el Mediterráneo como un lago de la OTAN es tan atrevido como el de Africom de convertirse en el Robocop de África. Los únicos problemas eran Libia, Siria y el Líbano, tres países que no son miembros de la OTAN o vinculados a la OTAN a través de una miríada de “cooperaciones”.
Para comprender el papel global de Robocop de la OTAN –legitimado por la ONU– hay que prestar atención a su portavoz, el secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen. Mientras todavía bombardeaban Trípoli dijo: “Si no puedes desplegar tropas más allá de tus fronteras, no puedes ejercer influencia internacional, y entonces la brecha será colmada por potencias emergentes que no comparten necesariamente tus valores y forma de pensar”.
Por lo tanto, está claro: la OTAN es una milicia occidental de alta tecnología para defender los intereses estadounidenses y europeos, para aislar los intereses de los países emergentes -del BRICS y los otros- y mantener controlados a los “nativos”, sean africanos o asiáticos. Todo esto es mucho más fácil de conseguir si el engaño se disfraza de R2P –“responsabilidad de proteger”, no a los civiles, sino el saqueo subsiguiente.
Contra todas estas adversidades, no es sorprendente que al Gran G le sacaran una tarjeta roja y fuera expulsado para siempre del juego.
Apenas unas pocas horas antes de que el Gran G tuviera que comenzar a luchar por su vida, el Querido Líder estaba tomando champaña rusa con el presidente Dmitry Medvedev, hablando de una futura jugada de ductistán (gigantesca red de oleoductos que conectará a productores y consumidores de petróleo de Rusia, Asia Central y Extremo Oriente. N. del T.)   y evocando de pasada su disposición a hablar sobre su todavía activo arsenal nuclear.
Eso resume el motivo por el cual el Querido Líder sigue en ascenso mientras el Gran G se va para abajo y sale del juego.

Pepe Escobar es autor de “ Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”. Su último libro es “ Obama does Globalistan ” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com .
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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MI01Ak02.html

lunes, 24 de octubre de 2011

En Libia hay un millón de Gaddafis???

Tomo prestada la frase de Mamadou Diouf, ex embajador de Senegal en Libia, para titular el presente trabajo. Dijo en sus declaraciones: Gaddafi “era un guerrero, un beduino que no retrocede nunca”. El antiguo embajador no piensa que el conflicto termina porque “hay un millón de Gadafis en ese país”.
Esas palabras resumen lo que en el mundo pensamos millones y millones de hombres y mujeres amantes de la paz, la libertad, la justicia, la independencia, la dignidad y el decoro, los enemigos del colonialismo y del imperialismo yanqui/europeo, del gran dirigente árabe. El vulgar y cruel asesinato del líder Moammar Gaddafi, con la sevicia, sadismo y crueldad de sus “captores”, haya sido un comando norteamericano o francés que lo capturó y se lo entregó a la horda asesina para que lo ejecutaran –porque el comandante del pueblo libio estaba muerto desde hacía ocho meses atrás, cuando comenzó la brutal y perversa agresión norteamericana/otanista a Libia y su pueblo y así lo anunciaron los agresores yanquis– es un nuevo baldón de infamia de los imperios criminales que asolan las naciones del Tercer Mundo.
El 20 de octubre murió en Sirte, Gaddafi y nació un héroe, un símbolo y una bandera de lucha no sólo para el pueblo libio, para todos los pueblos árabes, africanos y de todo el orbe. La leyenda del León del Desierto recorrerá a Libia de norte a sur y de este a oeste, pero irá más allá, porque este hombre, con todo y sus errores políticos, se creció en la adversidad, no huyó cuando comenzaron los bombardeos de los colonialistas de Usa/Otan al país más próspero del Magreb y de todo el norte de África. Un líder que elevó al pueblo libio a los niveles y estándares de vida más altos de la región. Decimos con el presidente Hugo Chávez: “Gaddafi fue asesinado y se le recordará como un mártir… Esta historia en Libia apenas está comenzando, porque allí hay un pueblo, hay dignidad, el imperio yanqui no podrá dominar”.
El comandante Gaddafi se eleva al rango heroico, mítico y simbólico del Che Guevara, de Patricio Lumumba, de Martin Luther Kin y optros hombres y mujeres que dieron sus vidas por ideales redentores y emancipadores, por utopías que muchos fueron consolidando desde el poder. El imaginario popular libio y árabe en general lo elevará a la mitología de los héroes más valiosos de las luchas árabes de todos los tiempos contra los opresores y tiranos. Los burgueses, los oligarcas, los imperialistas le temerán porque muerto tendrá mucha, pero muchísima más fuerza y poder que cuando estaba vivo. Detrás de su bandera irán millones en el mundo y su muerte absurda, injusta, innecesaria no saben los imperialistas cuántas les costará tamaño y descomunal error.
Gaddafi no sólo no huyó, no se asiló en una embajada ni se escondió en un sótano secreto sino que se puso al frente de la lucha de su pueblo contra los mercenarios del CNT, libios traidores y vende patria, contra los mercenarios de Qtar, Alkaeda, de Colombia y Argentina, de Estados Unidos e Inglaterra, de Israel y Arabia Saudita y quien sabe de cuántos países más contratados por empresas de la CIA yanqui que fabrican ejércitos para que, precisamente, los ejércitos regulares no den la cara, no mueran como moscas a manos de los infieles árabes o de los países que agreden, invaden o destruyen, y se creen crisis políticas en las potencias coloniales e imperiales de Europa y Norte América.
La inesperada presencia de la nefasta señora Clinton en Trípoli sin dudas que tuvo una relación directa con lo acontecido en la castigada y heroica Sirte el 20 de octubre donde se dice, en confusas y variadas versiones de prensa, fue apresado vivo Gaddafi y asesinado casi de inmediato por los mercenarios libios, jóvenes estúpidos que no saben cuánto daño le hicieron a su país y a ellos mismos. ¿Cómo lo detectaron? Tal vez a través de medios electrónicos que le detectaron llamadas telefónicas o por delación. Si fue cierta su muerte, esa ejecución sumarial obviamente que tuvo que venir de los altos mandos políticos y militares norteamericanos y de los países de la Otan involucrados en la agresión colonial. El prefabricado CNT no tiene capacidad de mando para tomar una decisión de esa envergadura, que viola toda la normativa internacional sobre las leyes que rigen los conflictos y les va a generar muchos más problemas políticos en vez de solventárselos. Muchos analistas políticos son del criterio que Gaddafi les era más útil vivo que muerto.
En Sirte se sigue combatiendo fieramente, de hecho continúan los bombardeos de la Otan, pese a que se manipula mediáticamente a la opinión pública mundial en el sentido que esa ciudad ya está en manos del CNT. ¿Esperaban los imperialistas que con la muerte de Gaddafi iba a producirse una rendición en masa de los bravos soldados libios, de los milicianos y guerrilleros que por meses han enfrentado a los invasores y le han producido cuantiosas pérdidas y significativas derrotas?
Sin duda que la caída y asesinato de Gaddafi –de la cual muchos sectores todavía dudan y ponen en tela de juicio, incluso hay estudios y análisis de los diferentes videos donde se encuentran notorias contradicciones– tendría un efecto sicológico que los occidentales del norte pensaban desmoralizaría al pueblo combatiente, dividiría a las Tribus y al parecer no fue así, lo enconado de los combates en los diferentes frentes de guerra, desde Trípoli a Sirte y otras ciudades y la continuidad de los bombardeos así lo están evidenciado.
Al analizar la muerte de Gaddafi muchos analistas y líderes políticos han señalado que ahora es que comienza la lucha y la guerra larga de liberación, creo que, en rigor, más bien esa lucha pudiera decirse comenzó en agosto con la salida del líder y sus altos mandos de Trípoli, cuando se replegaron y se fueron a consolidar Sirte y otras ciudades donde tenían más elementos estratégicos, geográficos y militares para la guerra asimétrica y preparar contraofensivas que en buena medida es lo que se está desarrollando en la actualidad, más allá de la intensa guerra mediática de mentiras y medias verdades que implementan, como arma fundamental junto a los bombardeos, los agresores yanqui/otanistas, para, en la guerra sicológica, tratar de hacer ver que están ganando la guerra cuando no es totalmente cierto.
Evidentemente que la muerte de Gaddafi abre un nuevo cuadro político en Libia. El nombramiento de su hijo Seif El Islam en la primera jefatura del ejército insurgente y del naciente movimiento o partido gadafista, pareciera que se va a consolidar aceleradamente porque es necesaria y fundamental una organización política que capitalice la rebeldía y los núcleos de luchadores y combatientes. Ese sería un elemento nuevo en un país que rechazó de alguna manera la formación de agrupaciones para hacer descansar el poder en el pueblo, pero la situación cambió y las necesidades políticas son otras. Por otra parte se plantea una política de alianzas con sectores diversos, grupos de izquierda, socialistas que en el pasado o fueron perseguidos o fueron execrados, incluso algunos que se dejaron arrastrar por la sedicente “rebelión” inventada por el imperialismo yanqui y el sionismo y se percataron del carácter mercenario y criminal de los integrantes del sedicente CNT.
Otro elemento es levantar el Libro Verde como bandera programática, probablemente introduciéndole algunos cambios ajustados a las nuevas realidades. El nuevo liderazgo que se forjará en la guerra, en las nuevas luchas que vienen, de carácter político, porque las hordas del CNT no tienen ni capacidad ni preparación para formar un nuevo Estado. Decir que se implementarán unas elecciones para dentro de 6 meses en una burda mentira que no resiste en análisis elemental. Sin existir un Estado, en un país desbastado por los bombardeos, que no va a ser reconstruido por los imperialistas por el altísimo y descomunal costo que ello implica, además a ellos les tiene sin cuidado si el pueblo libio sufre o no, a lo sumo, se reconstruirá lo básico para un mínimo funcionamiento de las nuevas clases dominantes. Y una pregunta es básica: ¿quién va a hacer el registro electoral, qué institución que tenga el reconocimiento del pueblo libio se encargará de ello?
El CNT es una olla de grillos, un saco de gatos dividido, enfrentados entre sí grupos antagónicos, allí hay escaso nivel político, un malandraje y delincuentes que lo que buscan es riqueza y poder fácil, a través del crímenes y genocidios, horrendo racismo y desprecio de negros y personas de otras nacionalidades. Esos mercenarios sólo han sido la carne de cañón de la Otan, sin conocimientos de técnicas militares, que han dejado tras de sí una estela de dolor, muertes, torturas y violación masiva de los derechos humanos del pueblo libio. ¿Esos son los que van a gobernar a Libia? ¿El pueblo libio se los calará, los aceptará pasivamente como auténticos y reales dictadores impuestos por los imperios?
A los imperios yanqui y europeos lo que les interesa es la explotación del petróleo y de otras riquezas del suelo y el subsuelo libio, para ello nada les costará importar trabajadores de los países vecinos, incluso de China que tiene, al igual que Rusia, concesiones petroleras en Libia. Por supuesto, los pozos y la industria petrolera será un objetivo militar de los verdaderos y reales insurgentes antimperialistas y anti colonialistas, el pueblo libio rebelde. Decir que reconstruirán el país que destruyeron no es más que un acto de demagogia y de burdas mentiras de Obama y los gobernantes de España, Italia, Francia, Inglaterra y otros miembros de la Otan.
No podemos menos que rendir un homenaje póstumo y profundamente revolucionario al comandante Moammar Al Gaddafi, héroe y mártir de este tiempo, no sólo de Libia y de los países árabes y africanos que tanto ayudó, sino de todos los luchadores del mundo, igualmente al pueblo libio, convertido en Gaddafi, al que debemos todos los luchadores y revolucionarios del mundo continuar apoyando en su lucha nacional liberadora, anticolonialista y antimperialista, Libia es una sola, ni dividida ni fracturada, la de Gaddafi y la Jamahirilla.
Humberto Gómez García
Colaborador de Libia Habla.
www.revistacaracola.com
Con Chávez y la revolución, todo.
Movimiento Social de Medios Alternativos y Comunitarios –MoMAC–
Libertad ya para los 5 héroes cubanos presos en las mazmorras del imperio yanqui o en las ciudades cárceles

domingo, 23 de octubre de 2011

Caso Libia: Putrefacción moral

Noticias

Putrefacción moral

Buenos Aires. Por Atilio Borón, diario Página/12. | 23 octubre de 2011
El brutal asesinato de Muammar Khadafi a manos de una jauría de mercenarios organizados y financiados por los gobiernos "democráticos" de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña actualiza dolorosamente la vigencia de un viejo aforismo: "Socialismo o barbarie". No sólo eso: también confirma otra tesis, ratificada una y otra vez que dice que los imperios en decadencia procuran revertir el veredicto inexorable de la historia exacerbando su agresividad y sus atropellos en medio de un clima de insoportable descomposición moral. Ocurrió con el Imperio Romano, luego con el español, más tarde con el otomano, después con el británico, el portugués y hoy está ocurriendo con el norteamericano. No otra es la conclusión que puede extraerse al mirar los numerosos videos que ilustran la forma en que se "hizo justicia" con Khadafi, algo que descalifica irreparablemente a quienes se arrogan la condición de representantes de los más elevados valores de la civilización occidental. Sobre ésta cabría recordar la respuesta que diera Mahatma Gandhi a la pregunta de un periodista, interesado en conocer la opinión del líder asiático sobre el tema: "es una buena idea", respondió con sorna.

El imperialismo necesitaba a Khadafi muerto, lo mismo que Bin Laden. Vivos eran un peligro inmediato, porque sus declaraciones en sede judicial ya no serían tan fáciles de ocultar ante la opinión pública mundial como lo fue en el caso de Saddam Hussein. Si Khadafi hablaba podría haber hecho espectaculares revelaciones, confirmando numerosas sospechas y abonando muchas intuiciones que podrían haber sido documentadas contundentemente por el líder libio, aportando nombres de testaferros imperiales, datos de contratos, comisiones y coimas pagadas a gestores, cuentas en las cuales se depositaron los fondos y muchas cosas más. Podríamos haber sabido que fue lo que Estados Unidos le ofreció a cambio de su suicida colaboración en la "lucha contra el terrorismo", que permitió que en Libia se torturara a los sospechosos que Washington no podía atormentar en Estados Unidos. Habríamos también sabido cuánto dinero aportó para la campaña presidencial de Sarkozy y qué obtuvo a cambio; cuáles fueron los términos del arreglo con Tony Blair y la razón por la cual hizo donativos tan generosos a la London School of Economics; cómo se organizó la trata de personas para enviar jovencitas al decrépito fauno italiano, Silvio Berlusconi, y tantas cosas más. Por eso era necesario callarlo, a como diera lugar.

El último Khadafi, el que se arroja a los brazos de los imperialistas, cometió una sucesión de errores impropios de alguien que ya venía ejerciendo el poder durante treinta años, sobre todo si se tiene en cuenta que el poder enseña. Primer error: creer en la palabra de los líderes occidentales, mafiosos de cuello blanco a los cuales jamás hay que creerles porque más allá de sus rasgos individuales –deleznables salvo alguna que otra excepción– son la personificación de un sistema intrínsecamente inmoral, corrupto e irreformable. Le hubiera venido bien a Khadafi recordar aquella sentencia del Che Guevara cuando decía que "¡no se puede confiar en el imperialismo ni un tantito así!". Y él confió. Y al hacerlo cometió un segundo error: desarmarse. Si los canallas de la OTAN pudieron bombardear a piacere a Libia fue porque Khadafi había desarticulado su sistema de defensa antiaérea y ya no tenía misiles tierra-aire. "Ahora somos amigos", le dijeron Bush, Obama, Blair, Aznar, Zapatero, Sarkozy y Berlusconi y él les creyó. Tercer error, olvidar que como lo recuerda Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a rivales débiles e inermes, o que los considera como tales. Por eso pudo atacar a Irak, cuando ya estaba desangrado por la guerra con Irán y largos años de bloqueo. Por eso no ataca a Cuba, porque según los propios reportes de la CIA ocupar militarmente la isla le costaría un mínimo de veinte mil muertos, precio demasiado caro para cualquier presidente.

Los imperialistas le negaron a Khadafi lo que les concedieron a los jerarcas nazis que aniquilaron a seis millones de judíos. ¿Fueron sus crímenes más monstruosos que las atrocidades de los nazis? Y el fiscal general de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, mira para otro lado cuando debería iniciar una demanda en contra del jefe de la OTAN, causante de unas 70.000 muertes de civiles libios. En una muestra de repugnante putrefacción moral la secretaria de Estado Hillary Clinton celebró con risas y una humorada la noticia del asesinato de Khadafi. (Ver http://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y) Un poco más cautelosa fue la reacción del Tío Tom (el esclavo negro apatronado que piensa y actúa en función de sus amos blancos) que habita en la Casa Blanca, pero que ya hace unas semanas se había mostrado complacido por la eficacia de la metodología ensayada en Libia, la misma que advirtió podría ser aplicada a otros líderes no dispuestos a lamerle las botas al Tío Sam. Esta ocasional victoria, preludio de una infernal guerra civil que conmoverá a Libia y todo el mundo árabe en poco tiempo más, no detendrá la caída del imperio. Mientras tanto, como lo observa un agudo filósofo italiano, Domenico Losurdo, el crimen de Sirte puso en evidencia algo impensable hasta hace pocos meses: la superioridad moral de Khadafi respecto de los carniceros de Washington y Bruselas. Dijo que lucharía hasta el final, que no abandonaría a su pueblo y respetó su palabra. Con eso le basta y sobra para erguirse por encima de sus victimarios.

Los magnicidios de Lumumba y Gadafi muestran que el colonialismo aún persiste

23 Octubre 2011 Haga un comentario
Por Alberto Salazar
(Tomado de Rebelión)
Patricio Lumumba fue un excepcional líder africano, anticolonialista, que tuvo el privilegio de luchar por la independencia de su nación y llegar a ser el primer africano en desempeñar el cargo de primer ministro de la misma, la República Democrática del Congo, que hoy es llamada Zaire. Independencia de Bélgica que se alcanzó oficialmente en junio de 1960, tras asumir la nueva república la deuda externa de Bélgica. Una deuda que jamás adquirió y que la imposibilitaba de alcanzar su pleno desarrollo.
Cuando Lumunba intentó limpiar al ejército de la administración y residuos belgas que aún obedecían a esa nación europea y no a la nueva, empezó el conflicto. Bélgica jugó a dividir el Congo y una provincia, rica en yacimientos minerales, demandó su independencia de la joven república. En respuesta Lumumba buscó el apoyo de la extinta URSSS y la CIA estadounidense le adjudicó la imagen de comunista, pretexto suficiente para sacarlo del poder.
Un memorando interno de la CIA, de 1960, escrito por el director de entonces Allen Dulles, contiene un parágrafo que despeja cualquier duda sobre el intervencionismo de las grandes potencias: “En los altos niveles del gobierno concluimos que si [Lumumba] sigue en el poder, las consecuencias serán catastróficas… para el mundo libre. Por eso, nuestra conclusión es que urge quitarlo de en medio lo antes posible”.
El resto de la historia es parte del guión tradicional, un alzamiento militar y rebeldía en la policía, inestabilidad política, destitución ilegal de Lumunba, participación errónea de la ONU, detención, escape y nuevamente aprensión de Lumumba por parte de los alzados y, finalmente, su salvaje ajusticiamiento en presencia de agentes belgas y estadounidenses. Lumumba fue torturado, se le dejó sangrar por horas sin atención médica hasta que finalmente lo ajusticiaron. La historia registra pocas fotografías de ese magnicidio y contados relatos de cuán cruel fue ese bárbaro episodio.
Posteriormente al mundo se le dijo que los asesinos habían sido “campesinos airados”, más tarde se indicó que lo habían ejecutado “sus enemigos congoleños” y así se fue enturbiando el ambiente, confundiendo a la gente y diluyendo la verdadera responsabilidad. Hoy los historiadores describen como mismo el presidente de EEUU Dwigth D. Einsenhower dió luz verde al asesinato de Lumumba y, que en el 2002, Bélgica reconoció su participación en el horrendo crimen y pidió disculpas a la familia de Lumumba.
Sin embargo, los años han pasado y muchas generaciones ni siquiera conocen el nombre de Lumumba, mucho menos la tragedia. La derecha ha vuelto a jugar a enredar la investigación del crimen, a dejar pasar el tiempo y reconocerlo mucho después. Ello, unido con el fomentar el olvido de los aborrecibles hechos y el proclamar que hay que mirar al futuro y no al pasado, le permite a la derecha que nunca se haga justicia y que vuelva a repetir esas tácticas una y otra vez .
Tal vez, los dos únicos cambios que hoy vemos con los magnicidios, como el del líder libio, Muammar Al Gadafi, son: primero que son documentados segundo a segundo con cámaras digitales y divulgados en la redes de información y de televisión a nivel mundial. Y segundo, que ahora los verdugos celebran descaradamente el crimen y no esconden sus reales intereses. La inhumana risa de la secretario de estado de los EEUU, Hillary Clinton y las desvergonzadas declaraciones del senador Lindsey Graham, acerca del magnicidio en Libia, despejan cualquier duda posible. Hace horas Hillary dijo en CBS News sonriendo y orgullosa: ” Llegamos, vimos y él murió ” y más tarde Graham declaró en el canal Fox:
” Vayamos a tierra. Hay mucho dinero para ser hecho en el futuro de Libia. Mucho petróleo será producido. Vayamos a tierra y ayudemos a la gente a establecer la democracia y el funcionamiento de una economía basada en principios del libre mercado. ”
Un punto aparte en esta mención merece el curioso hecho de que la muerte de Osama Bin Landen -que habría sido homicidio pero no magnicidio- no cuenta con registro gráfico alguno. El supuesto peor enemigo del mundo civilizado aconteció en completo silencio y debemos creer que ocurrió porque así nos lo dicen quienes proclamaron ser sus enemigos.
De modo que no nos venga el engañador de oficio, Barack Obama, a mentir con el cuento de que hay un nuevo liderazgo de EEUU, es la misma opresión colonial de hace siglos la que perdura. Solo que ahora no hay que aguardar décadas para que se revele la trágica verdad; ahora esta surge en horas. Razón tenía el “Ché” Ernesto Guevara cuando dijo: ” Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio. “


Tomado de CubaDebate: http://www.cubadebate.cu/ gadafi-muestran-que-el-colonialismo-aun-persiste/

jueves, 20 de octubre de 2011

Ningún chiste Por Horacio Verbitsky

El mundo  |  Domingo, 16 de octubre de 2011



Que el presidente del Uruguay haya imaginado una guerra con la Argentina y gestionado el apoyo de los Estados Unidos es un hecho de extrema gravedad que no puede ser tomado en solfa, por ridículos que puedan resultar sus protagonistas. Lo sucedido no es una anécdota que se agote en Tabaré Vázquez y George W. Bush. El recurso a las grandes potencias está en el ADN del Uruguay, por decirlo en forma amable. Fue el Lord inglés John Ponsonby, quien hace dieciocho décadas propuso zanjar la guerra entre la Argentina y Brasil con la creación del Uruguay, concebido como base de operaciones imperial para mantener la rivalidad entre las dos potencias de la región y la superioridad sobre ambas. Hubo que esperar casi dos siglos para que el presidente José Mujica le contestara desde Buenos Aires. “No somos más la creación del señor Ponsonby, el Estado tapón, queremos ser el Uruguay puente”, dijo Pepe, dirigiéndose a Cristina, como se llaman entre ellos. En la edición de ayer del diario El Observador de Montevideo, el columnista Andrés Alsina escribió que hay un tratado vigente por el cual si el Uruguay es atacado “podemos apelar a la ayuda del Pentágono”. El autor sugiere que ese tratado es secreto pero conocido por todas las fuerzas políticas orientales. Su existencia no fue confirmada por ninguna fuente política oriental, consultadas a mi pedido por el ex embajador argentino Hernán Patiño Mayer. Con o sin tratado, hay antecedentes históricos inquietantes, que fueron evocados por el ex vicepresidente Luis Hierro López, quien además forma parte de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), en la que se protocolizaron los acuerdos por la pastera del conflicto. Hierro López recordó que en 1904 el presidente liberal José Batlle y Ordóñez pidió el apoyo del presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, porque detectó que la sublevación nacionalista de Aparicio Saravia recibía armas desde Buenos Aires, ante la condescendencia del presidente argentino Julio A. Roca. El pedido, transmitido por el embajador Eduardo Acevedo Díaz, lo difundió el propio Battle, para intimidar a Roca. El embajador William Ruffus Finch lo desmintió en los exactos términos necesarios para que todos entendieran que era cierto. Al mismo tiempo recomendó a su gobierno que “un buque no muy grande podría hacer gira amistosa de reconocimiento”. No uno sino cuatro, que habían participado en la guerra con España por Cuba, atracaron en Montevideo cuando Saravia ya había muerto, luego de ser herido en combate. Sus 1200 marines bajaron desfilando hasta la plaza Independencia y así comenzó el desplazamiento de la hegemonía británica por la estadounidense. Nueve años después el ya ex presidente Roosevelt visitó el Uruguay, que Batlle y Ordóñez presidía por segunda vez. Durante el brindis en la Casa de Gobierno el hombre que arrancó una parte de su territorio a Colombia para construir el canal bioceánico y la República de Panamá fue llamado por Battle “esforzado paladín de las causas justas”. Roosevelt respondió con su habitual desparpajo: “Nosotros somos del mismo partido. Usted hace lo que yo digo”. Entre mediados de las décadas de 1940 y 1950, Uruguay llegó a tener la fuerza aérea mejor equipada de Sudamérica, con material suministrado por Estados Unidos como forma de control al gobierno argentino de Juan Perón. Esa es la sórdida historia a la que Tabaré Vázquez se afilió ahora, coherente con la batalla que libró desde el gobierno en defensa del Area de Libre Comercio con Estados Unidos, que la presión de Lula y Kirchner frustraron. Sólo queda congratularse de que la Unión Sudamericana sea sostenida por las manos firmes de Dilma, Mujica y Cristina.
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sábado, 15 de octubre de 2011

ANTE LAS DECLARACIONES DEL DR. TABARÉ VÁZQUEZ COMUNICADO DE ASAMBLEA POPULAR

 
Montevideo 13 de octubre del 2011.
Las recientes declaraciones del Dr. Tabaré Vázquez, pusieron al descubierto su pedido de apoyo al imperialismo yanqui y al gobierno de EEUU presidido entonces por George Bush.
Ese pedido de apoyo, fue motivado ante el conflicto que estaba planteado con la hermana República Argentina por la instalación de la fábrica de celulosa Botnia.
Y dichas declaraciones confirman lo que la Asamblea Popular viene denunciando desde hace ya mucho tiempo: que el gobierno del Frente Amplio, seudoprogresista, llevó adelante el TPI (Tratado de Protección de Inversiones), el TIFA, intentó el TLC y envió tropas a Haití, es un gobierno proimperialista, que profundizó la dependencia  con el imperialismo norteamericano.

Frente a estas declaraciones del Dr. Vázquez la Asamblea Popular declara:

1)Que las confesiones del Dr. Tabaré Vázquez confirman la estrecha alianza que su gobierno estableció con el imperialismo norteamericano. Que estas confesiones son la mas cruda confirmación de que el Frente Amplio en el gobierno, dejó por el camino y enterró todas las definiciones que históricamente han identificado a la izquierda.

2)Que la instalación inconsulta de Botnia, que contamina y en gran escala, y su defensa a ultranza, fue en sí mismo un hecho sumamente agresivo contra la Argentina y era lógico que pudieran generase situaciones de consecuencias impredecibles. Por lo que recurrir al imperialismo y al gobierno más genocida de nuestro tiempo para defender, no al Uruguay sino a Botnia, muestra a las claras a qué grado de entrega y a qué costo, pueden llegar los oportunistas.

3) Que rechazamos todo intento de minimizar la gravedad de estos hechos, como por ejemplo plantear que lo grave es lo que dijo. Lo grave, lo vergonzoso, lo repudiable es lo que hizo: el ir a mendigar el apoyo del genocida más grande de la historia G. Bush, para agredir a un pueblo hermano de nuestra América latina.
 Esta política de sumisión al imperialismo es la más brutal negación del artiguismo y de las mas ricas tradiciones de la izquierda de nuestro país.
Todos sabemos además que este tipo de apoyo, nunca fue, ni es gratuito.

4) Que rechazamos con toda firmeza el tono burlón e irrespetuoso con el que el ex presidente Vázquez se refirió al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el comandante Hugo Chávez, y al hermano pueblo venezolano. Parece mentira: tan servil con el imperio asesino y tan irónico con los luchadores solidarios y antiimperialistas.

5) Que la responsabilidad ante este gravísimo hecho no es solo del Dr. Vázquez. Es de todos aquellos que acompañaron y acompañan estas políticas.
A partir de ahora nadie puede deslindarse de estas declaraciones y al mismo tiempo seguir en un puesto jerárquico en el Frente Amplio o en un cargo de confianza de su administración. No se puede, al mismo tiempo, estar en las filas de los servidores de las trasnacionales y del imperio y jugar a ser "oposición critica".

6) Que convocamos a todos los orientales dignos y antiimperialistas, a rechazar con total firmeza estas políticas de sumisión y entrega.  A sumar voluntades y conciencias en la reconstrucción de las fuerzas antiimperialistas y de izquierda de verdad en nuestro país. A levantar con orgullo y dignidad las banderas que nos legaron nuestros mártires y que hoy defiende con todas sus fuerzas nuestra Asamblea Popular y otros colectivos de izquierda coherente .

Asamblea Popular

tomado de http://www.radio36.com.uy/ 

jueves, 13 de octubre de 2011

Razones para ser anticapitalistas. Urge una transición económica y social a partir del capitalismo: David Harvey

Razones para ser anticapitalistas. Urge una transición económica y social a partir del capitalismo: David Harvey




Fernando Arellano Ortiz (CRONICON, especial para ARGENPRESS.info)

El sistema capitalista se agotó porque no está funcionando para el bienestar de la gente, por ello es urgente pensar en una transición de largo plazo a partir del cambio de patrones culturales, relaciones con la naturaleza y redefiniendo las formas tecnológicas y organizativas de producción, intercambio y consumo. El planteamiento es del reputado sociólogo urbano, geógrafourbano, geógrafo e historiador social inglés David Harvey, uno de los más connotados intelectuales de la izquierda de prestigio mundial en desarrollo de su participación como conferencista en el V Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires.


Harvey dictó en este Encuentro un seminario especial sobre los desequilibrios estructurales y alternativas al capitalismo, así como participó de un panel con otros expositores para analizar la nueva estructura de la crisis mundial y América Latina.
Su visión crítica de la crisis capitalista da luces respecto del límite al que ha llegado el mundo por culpa de un sistema codicioso, criminal y depredador que no tiene límites.
Este científico social marxista nacido en Kent, Inglaterra, en 1935, actualmente profesor de la Universidad de Nueva York y catedrático visitante de London School of Economics, es conocido además por sus formulaciones en torno al Derecho a la Ciudad y a la Acumulación por desposesión.
Autor de varios trabajos ya clásicos sobre urbanismo y la dinámica espacial del capitalismo, cuenta también con investigaciones que constituyen contribuciones importantes a la teoría económica. Ha escrito una obra de referencia en el campo de la crítica cultural: La condición de la postmodernidad. Se doctoró en la Universidad de Cambridge en geografía histórica y obtuvo un post doctorado en laUniversidad de Uppsala, Suecia, en 1961.
Especulación a expensas del Estado
El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano recogió sus planteamientos durante las intervenciones que realizó en el certamen académico internacional convocado por la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo, en la siguiente síntesis:
¿Cómo detener la acumulación de la riqueza mundial?, esa es la pregunta que hay que hacer, sostiene David Harvey, puesto que es irónico que en medio de la crisis civilizatoria que ha causado el capitalismo, haya hoy más millonarios en el mundo que hace tres años, y a los bancos, los grandes especuladores, ahora les vaya muy bien a expensas del Estado. Es decir, “se avala a los bancos y se le pega a la gente”.
La crisis económica que enfrentan actualmente Estados Unidos y Europa se debe en buena medida a la riqueza de los multimillonarios, mientras tanto, los pobres se han multiplicado por diez.
Eso quiere decir que el neoliberalismo se está profundizando en algunos aspectos, en el sentido de que es un proyecto de clase que consolida poder político y económico, explica.
Para el capitalismo las crisis son necesarias porque sus grandes beneficiarios renuevan su posición. Si bien las crisis se mueven geográficamente de un lado a otro y de manera rápida, no resuelven nada. En efecto, de la crisis inmobiliaria se va a la crisis del sector financiero y así sucesivamente.
Lo peor, sostiene el reputado geógrafo inglés, es que “vamos a ver al Fondo Monetario Internacional (FMI) hacer más de lo mismo en el futuro: implementando feroces medidas de austeridad que están llevando a una enorme disminución de los niveles de vida de los ciudadanos”.
Harvey no sólo acusa a la desregulación del sector financiero como uno de los factores que llevaron al descalabro actual, sino que advierte que la supremacía del capital concentrado sobre las decisiones políticas seguirá siendo un impedimento para salir de la crisis.
La irracionalidad capitalista
El sistema capitalista está basado en el crecimiento. En general, la tasa mínima de crecimiento aceptable para una economía capitalista saludable es del tres por ciento. El problema es que se está poniendo cada vez más difícil sostener esa tasa sin recurrir a la creación de variados tipos de capital ficticio, como viene ocurriendo con los mercados de acciones y con los negocios financieros en las últimas dos décadas. Para mantener esa tasa media de crecimiento, sostiene Harvey, será preciso producir más capital ficticio, lo que provocará nuevas burbujas y nuevos estallidos de las burbujas. Un crecimiento compuesto del tres por ciento exige inversiones del orden de los 3 billones de dólares.

En Estados Unidos se quiere hacer pagar el costo de la crisis económica a los sectores más vulnerables de la población mediante la reducción de programas sociales y la disminución de los impuestos a los sectores más adinerados como ocurrió en los gobiernos conservadores de Reagan y W. Bush. El propósito de estas medidas de claro tinte neoliberal es lograr el rescate de las instituciones financieras, las causantes de la crisis, lo que también se busca hacer en Europa.
Harvey da un ejemplo más de la irracionalidad capitalista: en enero de 2008, dos millones de personas perdieron sus casas en los Estados Unidos. Esas familias, en su mayoría pertenecen a las comunidades afroamericanas y de origen hispano, perdieron, en total, aproximadamente 40 mil millones de dólares. En aquel mismo mes, Wall Street distribuyó un bono de 32 mil millones de dólares entre aquellos “inversores” que provocaron la crisis. Una forma peculiar de redistribución de la riqueza, que muestra que, con esta crisis, muchos ricos se están haciendo más ricos.
El mundo capitalista vive bajo la dictadura de los bancos centrales y las instituciones financieras de carácter privado tienen simplemente la finalidad de utilizar el dinero de la gente para especular. Simultáneamente, el capitalismo no puede funcionar sin su infraestructura típica: carreteras, puertos, edificios y fábricas. La gran pregunta es cómo se construyen estas infraestructuras y en qué medida contribuyen a la productividad en el futuro. En Estados Unidos se habla mucho de puentes que van a ninguna parte. Hay intereses muy grandes de los lobbistas de la construcción que quieren construir sin importar qué. Pueden corromper gobiernos para hacer obras que no van a ser de uso para nada.
Una parte de la explicación de la crisis en Grecia y España puede vincularse con estas malas inversiones en infraestructura, afirma Harvey. Grecia es también un caso típico con los Juegos Olímpicos, grandes obras de infraestructura que ahora no se usan. En la mitad del siglo XX la red de caminos y autopistas, en Estados Unidos, fue muy importante para el mejoramiento de la productividad. Algo similar se observa actualmente en China, con caminos, ferrocarriles y nuevas ciudades, que en los próximos años van a tener un alto impacto en la productividad.
Frenar la acumulación del capital
El imperativo de las fuerzas sociales y los sectores de izquierda, advierte este científico social, debe ser frenar la acumulación del poder capitalista, porque esta crisis es de la abundancia que se está ahogando en su propia dinámica.
Hay que superar “la ética neoliberal” que proclama el sálvese quien pueda. Para el neoliberalismo, explica, la educación, la salud y la garantía efectiva de los derechos sociales es problema de cada una de las personas, por lo cual busca externalizar los costos.
Pero al mismo tiempo, también busca desregularizar todo lo que le ponga freno a la explotación tanto de la naturaleza como de los recursos humanos y públicos. El capitalismo ha logrado en su afán desmedido de acumulación transformar la vida de la naturaleza en algo muerto. La explotación capitalista es a todas luces inmoral, basta con ver las condiciones de vida de los pobres del mundo.
China
En China, por efecto de la crisis norteamericana, la respuesta fue hacer grandes proyectos de infraestructura de inmediato. Además, el gobierno centralizado de China tiene enorme poder sobre los bancos. Dio la orden: “den préstamos para estas obras a gobiernos municipales y a los privados que estaban haciéndolas”. El gobierno central de los Estados Unidos no puede hacer eso. Se mantiene diciéndoles a los bancos: “presten” y los bancos dicen: “no”. China está creciendo a ritmos del 10 por ciento y Estados Unidos está por el piso.
La austeridad es contraproducente
En concepto de Harvey, “La austeridad es algo totalmente erróneo. En primer lugar, por las diferencias de impacto entre clases sociales. En general, las clases más bajas son las más damnificadas. Además, las clases más bajas, cuando tienen dinero, lo gastan, mientras que las clases altas lo usan para generar más dinero y no necesariamente para hacer cosas productivas. Hay que pensar qué es lo que realmente necesitamos para tener una buena vida, y muchas de las cosas que pensamos del consumo son una locura; es dilapidar recursos, naturales y humanos. Hay que pensar cómo hacemos en el largo plazo para que la humanidad pueda vivir dignamente, tener vivienda, salud, alimento, logrando una vida estable y razonable”.
La reacción de América Latina
En concepto de Harvey, en América Latina la reacción de los gobiernos ha sido mucho más sensible a la crisis que lo que se observa en los Estados Unidos y Europa. En Europa, dice, hay un gran conflicto entre los países más grandes y los más chicos. Alemania, que por razones históricas tiene una obsesión con el tema de la inflación, impone el tema de la austeridad. El triunfo de un gobierno conservador en Inglaterra también fortalece la idea de austeridad. Por eso, no sorprende que Europa esté estancada, mientras China está creciendo fuerte.
En Suramérica destaca a Colombia como caso patético de las consecuencias nefastas del modelo neoliberal. “La historia de Colombia es terrible porque es un claro ejemplo de acumulación por desposesión”, señala Harvey, pues los gobiernos de este país andino han entregado el territorio a las transnacionales minero-energéticas para su explotación, las cuales a su vez son protegidas por el ejército y cuentan con todas las garantías y gabelas del Estado colombiano.
Posibilidad a corto plazo para el capitalismo
Si el capitalismo quisiera salvarse debiera volcar hacia políticas keynesianas en vez de adoptar medidas de austeridad, advierte Harvey. Lo que ocurre, sostiene, “es que las clases que ostentan el poder económico están más interesadas y preocupadas por salvarse a sí mismas”.
Hay una posibilidad de corto plazo para el capitalismo, agrega, y es adoptar el libreto keynesiano para lo cual es necesario ponderar a los trabajadores de forma que logren recuperar sus ingresos. “Esto está comenzando a ocurrir en China. Los movimientos sociales están creciendo en las fábricas y los salarios han aumentado en un 20 o 30%. Esta para mí es una solución a corto plazo, pero no creo que sea sustentable en el futuro, porque la solución keynesiana no puede ser permanente, siempre ha sido contracíclica. Pero en este momento no tenemos esa posibilidad por lo que la solución a largo plazo debe ser encontrar un camino alternativo para organizar la producción y el consumo en torno a un juego de mecanismos distintos a los del capitalismo de libre mercado”.

Es urgente pensar en una transición
Harvey se pregunta, ¿por qué debemos ser anticapitalistas?, y a renglón seguido responde con una frase que pronunció el sacerdote de la Teología de la Liberación y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal cuando le indagaron por qué es marxista. “Porque leí los evangelios”, fue su categórica respuesta.
El capitalismo con crecimiento es insostenible, por eso es urgente pensar en una transición a largo plazo. Si bien tras la caída del Muro de Berlín, hablar de anticapitalismo se tornó prohibido, los muros del capitalismo siguieron incólumes pero excluyendo, provocando crisis, pobreza, hambre, destrucción ambiental, guerras, explotación, señala Harvey.
“Por eso necesitamos alternativas al capitalismo”, insiste. Históricamente esas alternativas son el socialismo o el comunismo. El primero terminó transformándose en una forma menos salvaje de administración del capitalismo; el segundo fracasó. Sin embargo, esos fracasos no son una razón para desistir porque las crisis del capitalismo se están volviendo cada vez más frecuentes y más graves.
“La visión a largo plazo es pensar en una transición a partir del capitalismo”, sostiene, por lo que “la izquierda en el mundo debe cambiar sus patrones mentales, así como las universidades necesitan también de un cambio radical” que posibiliten una nueva y más humana solución.
Como primera medida, Harvey señala que no se pueden realizar transformaciones revolucionarias sin modificar, como mínimo, las concepciones mentales y culturales.
Esa transición, explica, debe comenzar poniendo impuestos a los ricos y a las corporaciones, y tornar a los bancos que hoy son simplemente especuladores en comunitarios.
Se requiere, además, de otros factores como redefinir las formas tecnológicas y organizativas de producción, intercambio y consumo; modificar las relaciones con la naturaleza; las relaciones sociales entre las personas; las concepciones mentales del mundo, reagrupando saberes y niveles de interpretaciones culturales y de creencias; darle un nuevo enfoque a los procesos de trabajo y de producción de bienes específicos, geografías, servicios o afectos; fortalecer las agencias institucionales, legales y gubernamentales; y darle un nuevo encuadramiento a la vida cotidiana que sostiene la reproducción social.
El movimiento anticapitalista tiene que luchar en todas esas dimensiones y no solamente en una de ellas como muchos grupos hacen actualmente, colige Harvey, para evitar que el mundo se siga autodestruyendo y de esta manera, la humanidad tenga otra oportunidad sobre el planeta tierra.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Más de 1.000 personas participaron de la marcha contra Aratirí

Nacional - PROTESTA CON CABALLADA

“Una vez más Artigas traicionado”, decía una proclama ubicada sobre el escenario en el que se leyó la proclama


Más de 1.000 personas a pie y 300 jinetes participaron de la Segunda Marcha Nacional En Defensa De La Tierra y Los Derechos Naturales este miércoles desde el Obelisco hasta la plaza 1 de Mayo, frente al Palacio Legislativo, donde uno de los representantes leyó una proclama.

 “Una vez más Artigas traicionado”, decía una pancarta ubicada sobre el escenario.

Víctor Baccheta, uno de los organizadores de la protesta, aclaró que la marcha fue “contra la megaminería a cielo abierto y principalmente contra Aratirí”. “Ese tipo de minería es incompatible con el sistema productivo del Uruguay”, dijo el vocero del Movimiento Por Un Uruguay Sustentable, una de las 15 agrupaciones convocantes.

En una pared de la esquina de las calles Mercedes y Eduardo Acevedo se destaca un grafiti que dice “10/10 circo” y “12/10 dignidad”, en referencia a los festejos por el Bicentenario del nombramiento de José Artigas como primer jefe de los orientales y de la marcha contra Aratirí o del día de la raza. Baccheta aclaró a El Observador que “no se ha definido un cuestionamiento a los festejos del Bicentenario” y agregó que se eligió marchar el 12 de octubre por el sentido simbólico de la fecha. “Esta marcha es una protesta anticolonialista”, aseguró. “El gobierno protege inversiones de tipo neocolonial”, afirmó.

Para Baccheta, la comisión interpartidaria que se formó para estudiar el tema “no tiene la legitimación ciudadana” que pretende. “Durante la campaña electoral ningún partido político propuso un cambio de la matriz productiva”, protestó el activista, quien reclama plebiscitar la instalación de Aratirí y otros megaproyectos mineros en Uruguay.

El activista considera que la primera marcha logró divulgar el tema e instalarlo en la agenda pública. “Nuestra tarea es difundir sobre estos megaproyectos y lo estamos logrando”, afirmó.

15 grupos por tres puntos
La plataforma reivindicativa de la marcha contiene tres puntos: “que todos los proyectos de inversión que interfieren en las actividades productivas y las formas de vida de los uruguayos sean consultados previamente con las comunidades directamente afectadas”; “que las decisiones que involucren cambios sustanciales del modelo y la matriz productiva del país sean informados y consultados ampliamente con toda la ciudadanía”; y “el cese de la entrega de la tierra y los bienes naturales del país a la inversión extranjera que explota y se lleva nuestras riquezas, mientras destruye las fuentes de producción de alimentos”.

Sobre el primer punto, la consulta a las comunidades vecinas a los proyectos donde se instala la megaminería, Baccheta explicó que “en términos empresariales” se trata de “la licencia social para operar en la zona”. Esta licencia se puede lograr en asambleas o plebiscitos con la comunidad, precisó el activista.

Consultado sobre el rechazo al diálogo que la agrupación Vecinos y Amigos de Punta del Diablo, una de las organizaciones convocantes, presentó frente a los representantes de Aratirí, cuando los integrantes de Vecinos recibieron a su gerente Fernando Puntigliano con máscaras de calaveras, Baccheta aseguró que “las presentaciones públicas de Aratirí no le dan la información a la comunidad” sino que “solo buscan convencer”. “Son una caricatura de consulta”, sentenció.

Baccheta considera que Uruguay debería ratificar el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que regula el desarrollo en comunidades indígenas y tribales. El artículo 7 de este convenio, al que alude Baccheta, expresa que las comunidades deben “decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de controlar su propio desarrollo económico, social y cultural”.

El activista considera que “para este tipo de proyectos, la democracia representativa es insuficiente” y, por ello, “hay que agregarle formas de consulta adicionales”, como asambleas y plebiscitos en las comunidades.

Entre los organizadores sobresale la heterogeneidad. “Hay grupos que tienen puntos de vista muy distintos y no hay una instancia común permanente”, destacó Baccheta, quien agregó que esta segunda marcha surge de un acuerdo puntual.

Las organizaciones que participaron a la marcha son Acción sin Fronteras; ADEOM Tacuarembó; Asamblea del Callejón de la Universidad; Asociación de Estudiantes de Agronomía; Colectivo de Lucha Por la Tierra; CONACHA (Concejo de la Nación Charrúa); Mesa Representativa de la Ruta 7 (productores de Cerro Chato, Valentines, Santa Clara de Olimar, Tupambaé, Arévalo y  El Rosario); Productores de Vichadero y Caraguatá; Organización de Vecinos de los Pueblos Costeros  de Rocha; Movimiento en defensa de lo que es nuestro (Chuy); Movimiento Por un Uruguay Sustentable; Movimiento por la tierra y contra la pobreza (Buenos Aires); Trabajadores cañeros (UTAA); Trabajadores rurales y colonos de Bella Unión, Tacuarembó, Sauce y todo el país; y UCRUS (Sindicato de  trabajadores clasificadores de residuos urbanos).

Tomado de:http://elobservador.com.uy/noticia/211160/mas-de-1000-personas-participaron-de-la-marcha-contra-aratiri/

martes, 11 de octubre de 2011

2ª MARCHA NACIONAL EN DEFENSA DE LA TIERRA Y LOS BIENES NATURALES







SUMATE a la 2ª Marcha Nacional con caballada “En Defensa de la Tierra y los Bienes Naturales”¡SE SIGUEN HACIENDO LA AMERICA! A 500 años del desembarco español, sigue el colonialismo apropiándose de nuestras tierras y bienes naturales. A 200 años de la supuesta independencia, continúa el SAQUEO.

La concentración y extranjerización de la tierra alcanza niveles sin precedentes. Aratirí y decenas de mineras andan como buitres detrás de nuestras riquezas minerales. El gobierno pretende expulsar a más de 400 familias rurales de Cerro Chato, Valentines, y otros lugares, para que las mineras hagan su negocio.

La producción de alimentos va siendo sustituida por eucaliptos, soja y ahora minas de oro y hierro que dejarán cráteres de 400 metros de profundidad y miles de hectáreas destruidas definitivamente por cráteres y desechos contaminados. Sólo Aratirí se propone explotar 115 toneladas diarias de explosivos, que contaminarán aire, suelo y cursos de agua en kilómetros alrededor.

Mientras siguen muriendo niños desnutridos y el hambre aumenta en el mundo, nuestra bendición de tierras fértiles productoras de alimentos NO QUEREMOS NI DEBEMOS CAMBIAR.

En las hermosas costas de Rocha pretenden sacrificar, para sus megapuertos de hierro y madera, el ambiente natural y el turismo que nos vincula con la naturaleza.

Desde hace más de 25 años, todos los gobiernos han firmado TRATADOS de PROTECCION DE INVERSIONES para privilegiar y exonerar de impuestos a las inversiones extranjeras, premiándolas con puertos privados, zonas francas y violación de leyes sociales y ambientales del Uruguay.

El gobierno ha convocado a una Comisión Multipartidaria para impulsar la megaminería a cielo abierto como “política de Estado” cuando nunca fue puesta a votación en el país. Ningún acuerdo interpartidario limitado sustituye a la SOBERANIA POPULAR

El agua, la tierra, los bienes naturales, no son mercancía. La tierra es de todos y queremos vivir en armonía con ella. Por eso reafirmamos con fuerza:

¡No a la mega minería
a cielo abierto
contaminante!
¡No más entrega del
territorio a los grandes
capitales apátridas!
¡Tierra sí, para el que
la cuida y la trabaja!
¡No más
expulsiones de la tierra
en Bella Unión,
en Cerro Chato,
Valentines ni en
ningún lugar!
¡Producir alimentos
es producir vida!
¡Nuestra soberania
es tambien decidir
cómo vivir y producir!

¿QUIÉNES MARCHAN?


Grupos organizados de productores y trabajadores rurales de Artigas, Cerro Largo, Durazno, Florida, Rivera, Rocha, Tacuarembó y Treinta y Tres

_ asociaciones de vecinos y amigos de La Paloma, Valizas y Aguas Dulces, La Esmeralda, Punta del Diablo y Chuy

_ trabajadores, profesionales, jubilados y estudiantes, ciudadanos de todo el país.


¿QUÉ EXIGEN?


_ que todos los proyectos de inversión que interfieren en las actividades productivas y las formas de vida de los uruguayos sean consultados previamente con las comunidades directamente afectadas.

_ que las decisiones que involucren cambios sustanciales del modelo y la matriz productiva del país sean informados y consultados ampliamente con toda la ciudadanía.

_ el cese de la entrega de la tierra y los bienes naturales del país a la inversión extranjera que explota y se lleva nuestras riquezas, mientras  destruye las fuentes de producción de alimentos.

CONVOCAN:


Movimiento por un Uruguay Sustentable (*)
Mesa Representativa de Productores y Vecinos de la Ruta 7
Vecinos y Amigos de la Costa Atlántica
Asamblea del Callejón
Acción sin Fronteras
Colectivo de Organizaciones Sociales por la Tierra
UCRUS Sindicato de trabajadores clasificadores de residuos urbanos
UTAA Bella Unión
Colectivo Memoria y Justicia
CONACHA Consejo de la Nación Charrúa
Asociación de Estudiantes de Agronomía
Trabajadores rurales y colonos de Bella Unión, Tacuarembó, Sauce y todo el país

Tomado de: La Juventud:http://www.diariolajuventud.com.uy/