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sábado, 17 de mayo de 2014

CUBA Lejos de la revolución



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El avance de la restauración capitalista
Diego Dalai
Número 8, abril 2014.

Tras 6 años de reformas graduales y parciales impulsadas por Raúl Castro, la sociedad cubana muestra cambios evidentes tanto en el andamiaje legal del Estado tendientes a una apertura económica al capital extranjero y el impulso del sector privado, como en su estructura social.

“Estoy muy interesado en el proceso de cambio que se está dando en Cuba y cómo las Naciones Unidas podemos apoyar este proceso”, dijo el presidente de la ONU cuando llegó a La Habana invitado a la Cumbre de la CELAC. Desde el gobierno norteamericano, la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos, también vienen dando muestras de aliento al plan de reformas que conduce Raúl Castro. A fines de 2013 vimos el gesto que significó el saludo durante los funerales de Nelson Mandela entre Obama y Castro, acompañado luego con declaraciones del propio John Kerry de que la política confrontativa con Cuba no ha dado buenos resultados históricamente y que los cambios que se están implementando en la isla van en “el buen camino”. Aunque mantienen su exigencia de una apertura política, el gobierno norteamericano accedió a reabrir las negociaciones migratorias, al tiempo que se viene incrementando enormemente el flujo de intercambio entre familiares cubanos a partir del levantamiento de las restricciones por parte de Cuba en enero de 2013.
La Unión Europea ya anunció que revisará durante 2014 la “posición común”, aprobada en 1996 en sintonía con el bloqueo económico norteamericano. En Latinoamérica, el gobierno mexicano manifestó por boca de su canciller “desarrollar con Cuba una relación muy cercana de pleno apoyo a su estrategia de actualización económica”1 y condonó el 70 % de la deuda que Cuba mantiene con el país azteca.
Es que más allá de las grandes diferencias políticas que los separan de la burocracia castrista, nadie quiere perderse el gran negocio de participar en la restauración del capitalismo en Cuba.

Brasil como nuevo socio regional
A este contexto internacional favorable a la política restauracionista de la burocracia, hay que sumar que su principal aliado, el gobierno venezolano, atraviesa una gran crisis económica y política desde la muerte de Chávez, y Cuba viene fortaleciendo lazos con Brasil con el que acaba de inaugurar, en el marco de la Cumbre de la CELAC, el puerto de aguas profundas del Mariel.
El emprendimiento ejecutado por el gigante brasilero de la construcción Odebrecht y financiado por el BANDES (y gestionado 100 % por la multinacional Autoridad Portuaria de Singapur) se proyecta como el mayor puerto comercial del Caribe. A solo 40 km de La Habana, el Mariel será la base de una nueva zona franca libre de impuestos abierta a la inversión extranjera, de características similares a las que impulsó China a fines de los ‘70. Mientras tanto, la actividad del actual puerto comercial de La Habana será reorientada hacia el negocio turístico.
Con la puesta en marcha de este proyecto (entre otros como en las áreas de biotecnología y agronegocios), Brasil ha entrado en el ranking de los mayores socios comerciales de la isla después de Venezuela, China, EE. UU. y Europa.

Las reformas en curso
Junto a los festejos por los 55 años del triunfo de la revolución, durante 2013 se ha visto un importante avance de las reformas promercado que impulsa el gobierno de Raúl Castro. Los trabajadores por cuenta propia ya son más de 450.000 (cuando hace tres años apenas superaban los 100.000). A este sector se le han reducido impuestos, entre ellos para la contratación de mano de obra (hasta 5 empleados). Ya desde fines de 2011 pueden tomar la opción de convertirse, al igual que las cooperativas, en contratistas o proveedores del Estado. En ese año también se liberó la compraventa de inmuebles, a la que suma ahora la libre compraventa de autos nuevos y usados al Estado (que sigue siendo el único importador y adjudicador). Se extendió, también en 2013, la habilitación para formar cooperativas en actividades no agropecuarias, es decir, en las ciudades, que podrían tener un importante desarrollo en rubros como en el comercio, la construcción o el transporte.
La extensión de las cooperativas se ha transformando en una importante herramienta en manos del gobierno para el “ordenamiento” de las empresas estatales deficitarias. El objetivo es cerrarlas y despedir a sus trabajadores. Ya en 2011, Castro anunció que sobraban 1,1 millones de trabajadores en el Estado. Pero la burocracia teme la respuesta y la resistencia de los trabajadores, por eso pretende disimular y disfrazar el desguace y cierre de los centros productivos nacionalizados. Para esto utiliza la extensión de las cooperativas y el discurso de la “autogestión” o la “propiedad social” (política levantada incluso por sectores ubicados a la izquierda dentro del PCC como Pedro Campos). Ahora deberán resolver sus pérdidas y sus deudas de forma autónoma, reduciendo costos, aumentando su productividad y consiguiendo nuevos clientes o mercados, o bien deberán achicarse (despedir gente) o incluso cerrar la empresa.

El campo
En el campo, la entrega de tierras ociosas y de baja productividad superó el millón y medio de hectáreas en beneficio de más de 170.000 campesinos y en desmedro de las grandes empresas agrícolas estatales que eran improductivas y están siendo desmanteladas. Hoy alrededor del 70 % del campo cubano es explotado por campesinos privados y cooperativas2. Sin embargo, la productividad sigue siendo baja y Cuba sigue importando casi el 80 % de los alimentos que consume. Por eso, desde mediados de 2013 se implementaron nuevas medidas para estimular el sector, permitiendo que los agricultores privados puedan vender su producción directamente en el sector turístico, y también se está desarrollando un mercado mayorista en pesos convertibles.
No obstante, las transformaciones en curso siguen teniendo grandes límites y aún no pueden generar, al menos legal y abiertamente, una concentración de tierras y capitales tal que dé origen a importantes empresas agrícolas y a una clase capitalista en el campo. Por otra parte muchas granjas privadas y cooperativas, siguen dentro del sistema presupuestado.

Se profundizan las diferencias sociales
Así, tanto en las ciudades como en el campo, avanza el desmantelamiento del aparato productivo estatal, favoreciendo el sector privado que a través de impuestos ya se calcula que representa un 18 % del presupuesto estatal3.
Todo esto, junto con el fuerte impulso al trabajo por cuenta propia y las empresas cooperativas a un nivel inédito en la historia del país desde el ‘59, está generando una mayor estratificación social (que viene a profundizar la ya existente desde el “periodo especial”). Hay que tener en cuenta el permanente recorte de subsidios que viene haciendo el gobierno desde 2007 a la par de las reformas, como la libreta de racionamiento, que ha sido recortada drásticamente.
Señalemos también que el gobierno persigue fuertemente a los sectores bajos de los trabajadores por cuenta propia sin habilitación, con impuestos impagos o mercaderías en negro. Esta situación ya genera protesta social de decenas y cientos de personas afectadas en distintos pueblos y ciudades que se manifiestan y son reprimidos por la policía4.

La burocracia restauracionista refuerza sus posiciones
El impulso al cuentapropismo y a la formación de cooperativas es una política de la burocracia para crear una base social que presione por más y más profundas reformas de mercado. Por otro lado, intenta que este sector absorba parte de los despidos que se vienen implementando (cerca de 600.000), ya que un golpe económico semejante podría generar una gran protesta social que el régimen quiere evitar a toda costa. Sin embargo, aunque las capas más altas están haciendo un importante negocio, este sector no tiene la capacidad de convertirse en motor de la economía ni perspectivas de crecer lo suficiente como para transformarse en una nueva clase burguesa local.
El gran agente que pretende transformarse en la nueva clase capitalista y quedarse con el grueso del botín estatal es la propia burocracia en el poder que dirige las empresas más importantes del país y controla el comercio exterior y las asociaciones con el capital extranjero.
Es por eso que el proceso de “actualización” económica va acompañado del mantenimiento del régimen de partido único y no incluye una apertura política como pretende el imperialismo, siguiendo el modelo de restauración aplicado en China o Vietnam. En sus ya casi 7 años de gobierno efectivo, Raúl Castro ha depurado los organismos centrales de dirección del partido y del Estado, y ha emprendido un camino de “recambio generacional” expresado en nuevos dirigentes más jóvenes como Miguel Díaz Cane y Esteban Lazo. De esta manera, la burocracia castrista quiere preservar su lugar al frente del Estado para dirigir ellos mismos el proceso de restauración en alianza con los monopolios extranjeros.

El plan por delante
A fines de 2013 se aprobó lo que sin dudas es una reforma clave para la política precapitalista de la burocracia: la modificación del Código de Trabajo, íntimamente relacionada con el objetivo de favorecer las inversiones de capitales extranjeros cercenando derechos laborales, incluyendo por ejemplo el mecanismo muy “socialista” de ligar el salario a la productividad y a las ganancias de las empresas, habilitación para realizar despidos según las necesidades empresarias, etc. En el cierre de las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional (21/12/13), Raúl Castro saludó el nuevo Código que tiene como objetivo “un ambiente de mayor disciplina y de reafirmación de la autoridad y responsabilidad de la administración”. Asimismo, Castro puso fecha de 2014 a la “discusión” y aprobación de otras leyes clave que hacen a la estructura económica del país.
1) Modificación de la Ley de inversiones extranjeras. Apunta a fomentar la entrada de capitales extranjeros para dinamizar la economía y resolver problemas estructurales como la falta de alimentos. Habrá mayores concesiones a las inversiones externas, reducción del 50 % del impuesto a las ganancias y una moratoria de varios años para empezar a pagar, protección legal sobre el capital invertido y las ganancias, menor control del Estado sobre importaciones y exportaciones, mayor flexibilidad y eliminación del impuesto del 20 % a la contratación de mano de obra (aunque el Estado se reserva la potestad sobre la contratación del personal y pago de salarios). Parte importante de esta orientación es el puerto del Mariel que ya mencionamos.
2) Ley de reunificación monetaria, que eliminará el peso convertible CUC. Teniendo en cuenta los grandes “desequilibrios” de la economía cubana (las empresas tienen sus balances –la mayoría en rojo– calculados con una paridad falsa de 1 CUP=1 CUC) y para evitar grandes cimbronazos en la estructura económica y financiera, y sobre todo inestabilidad social y política, se anunció en octubre pasado un largo cronograma de implementación de alrededor de 3 años y del cual se desconocen muchos detalles. Sin embargo, es evidente que implicará golpes a los trabajadores y las masas cubanas. El 06/03/14 anunciaron una reestructuración general de precios igualándolos al mercado mundial y un nuevo tipo de cambio para las empresas (no todavía para la población) que entrará en vigencia cuando se apruebe la unificación monetaria. Por las señales que viene dando el gobierno, y las medidas parciales que se vienen aplicando, se trataría de combinar una devaluación moderada de los activos (nominados en CUC) de alrededor del 50 % en dos o tres años, con un fuerte aumento de la productividad laboral, pérdida de conquistas de los trabajadores y un crecimiento de la desocupación.
3) También se anuncia para 2014 una importante reforma en las empresas estatales. Este sector conocido como “presupuestado” agrupa más de 3.000 empresas que se mantienen todavía bajo una cierta planificación burocrática. Se implementará una mayor autonomía a las empresas y se les permitirá retener el 50 % de las ganancias netas (después de impuestos) que perciban y que podrán reinvertir o distribuir entre los trabajadores. Aquellas que no puedan revertir sus déficits y no sean rentables, serían liquidadas.
De ponerse en práctica estas reformas estructurales, en el contexto internacional favorable para la burocracia, que ya comentamos, se terminarían de liquidar los elementos de planificación económica que todavía se conservan sobre gran parte de la economía cubana, se eliminarían la mayor parte de las restricciones que aún pesan sobre la actividad de los capitales extranjeros en la isla, y la economía nacional quedaría mucho más expuesta y subordinada al mercado mundial al eliminar la dualidad monetaria que hoy actúa como una “línea de defensa”. Asimismo se terminaría de desbaratar el control del comercio exterior.

Un debate estratégico que vuelve a abrirse
El avance del proceso de restauración capitalista vuelve a poner en el centro del debate el legado y futuro de la Revolución Cubana. En el último período fue ganando terreno la tendencia que impulsa una restauración “controlada” (“sin prisa, pero sin pausa” al decir de Raúl Castro), comandada por la burocracia castrista, que cuenta con un importante apoyo regional y de la UE, y viene ampliando el consenso, incluyendo nuevos socios comerciales como Brasil, que se transforman en respaldo político para Castro y su gobierno. Y detrás de esta perspectiva restauracionista se arrinconan las visiones populistas en América Latina que apoyan acríticamente a la burocracia castrista tras el verso de una “actualización del socialismo cubano”.
Como contrapartida, se fue debilitando la que impulsa una supuesta “apertura democrática” que no es otra cosa que forzar la salida de la burocracia; política respaldada por una extraña alianza que va desde el imperialismo norteamericano hasta sectores de izquierda. Pero ninguna de ellas representan alternativa alguna para los trabajadores, campesinos, la juventud, que serán el principal “daño colateral” de este proceso. Solamente una estrategia basada en la defensa y la profundización de las conquistas de la revolución, y en la lucha por derrotar el bloqueo imperialista y terminar con la burocracia y sus privilegios, puede plantearse torcer el rumbo actual de Cuba en un sentido progresivo.

1. El País, 18/01/14.
2. The Economist, 20/07/13.
3. Semanario Opciones, 03/10/13.
4. El Nuevo Herald, 20/01/14.



jueves, 20 de septiembre de 2012

Mientras la bloquea, Cuba envía cooperantes a 51 países africanos


Publicado el 9/17/12 • en Contrainjerencia
cooperantes
RNV/Raimundo Urrechaga  – Cuba desarrolla actualmente relaciones de colaboración con 51 de los54 países que conforman el continente africano, en particular en la esfera de la salud, como parte de su política solidaria con estos pueblos, aseguró este lunes el diario Granma.
Según Kenia Serrano, presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la Mayor de las Antillas refuerza su cooperación con varios proyectos en la salud que tienen un impacto muy positivo en el mejoramiento de los indicadores en ese sector y en la atención directa a la población más necesitada de los países receptores.
Asimismo, indicó se trabaja además en el establecimiento de acuerdos de cooperación con organismos regionales y subregionales africanos, como complemento a la colaboración bilateral y en el apoyo de terceros países e instituciones internacionales para proyectos en ese continente a través de la cooperación triangular.
Serrano además apuntó que desde hace 49 años la Revolución Cubana inició su colaboración internacionalista con otras naciones, a partir del envío a Argelia de la primera brigada médica en 1963.
Desde entonces, cerca de 40 mil jóvenes africanos se han formado en las más diversas especialidades en Cuba como parte de los acuerdos firmados a través de los años entre la Isla y varias naciones de ese continente.
Como parte de esta integración se celebrará en Etiopía, del 21 al 23 de septiembre próximo, el IV Encuentro Regional Africano de Solidaridad con Cuba donde se prevé un respaldo rotundo del continente en la lucha de la Isla por el levantamiento del bloqueo que Estados Unidos impone a esta nación caribeña hace más de medio siglo.
Voces africanas pertenecientes a miles de asociaciones de amistad con Cuba en ese continente también exigirán en la cita la liberación de los cinco antiterroristas cubanos detenidos en Estados Unidos desde 1998 de manera injusta.

Tomado de Noticias Uruguayas http://noticiasuruguayas.blogspot.com/

jueves, 29 de diciembre de 2011

Iraq: una cuenta muy dura de pagar


Juana Carrasco MartínJuana Carrasco Martínjuana@juventudrebelde.cu
De la guerra de Iraq hablarán los historiadores, quizá se conozca para entonces cuántos nativos murieron en la invasión y ocupación realizada por las hordas de Estados Unidos y sus aliados europeos —y alguno que otro más entre los lacayos—, verán errores, se reconocerán crímenes o seguirán ocultos, quién sabe en cuáles circunstancias vivirá el pueblo mesopotámico, y si Estados Unidos estará en crisis económica o en bonanza, pero algo estará todavía pendiente: durante 50 años a lo menos, una importante parte de los impuestos que paguen los estadounidenses será dedicada a la deuda dejada por tal derroche de vidas y de recursos; la cuenta de la guerra en ese medio siglo será de 80 000 millones de dólares anuales.

En un análisis del sitio web MarketWatch se decía que los cuatro millones de millones que representan el costo total incluían los pagos de intereses de los miles de millones que se pidieron prestados para financiar la guerra; el costo del mantenimiento de las bases estadounidenses en Kuwait, Qatar, y Bahrein, desde las cuales se «protegía» al Iraq ocupado, y el del ejército de mercenarios que bajo la denominación de contratistas de compañías privadas custodiaban las propiedades de EE.UU. en suelo iraquí.

Pero casi todo el monto se empleará en atender a los dos millones de veteranos, sobre todo a quienes sobrevivieron con terribles mutilaciones de las heridas en el campo de batalla y retornaron a una economía en depresión con una carga de discapacidades físicas, mentales, o ambas inclusive.

Bajo la premisa de que todo fue un «éxito», un evento del que sacaron «un extraordinario provecho», y que las tropas podían mirar «con las cabezas bien en alto», como aseguró el presidente Barack Obama cuando anunció que este diciembre era el mes de la retirada de sus tropas de combate, es bien difícil saldar esta cuenta y también echar a un lado los numerosos crímenes de guerra cometidos.

No son pocos a los que en EE.UU. se les hace muy difícil entender que esa guerra fue una victoria y un éxito.
Allá se quedan miles de efectivos armados de los ejércitos privados, incluso para custodiar la mayor embajada del mundo. Y en territorio norteamericano, la mitad de la población tiene un «nivel mucho más bajo de ingresos», según reconoce el Buró del Censo.

Así están las cosas mientras Estados Unidos avanza hacia su año electoral, donde las definiciones serán escasas, más bien el status quo será preservado, pero… los indignados van ocupan su lugar aunque aún no sepan a ciencia cierta cuál es; no pocos veteranos sienten la decepción de otra guerra inútil; el 1 por ciento de los ricachones sigue disfrutando y el mundo se estremece pasándose unos a otros una crisis que es más que económica porque está abarcando a todo un sistema.

Cuando se le pase la factura al imperio, verá que tiene una cuenta muy dura de pagar.

Tomado de: http://www.juventudrebelde.cu/columnas/inter-nos/2011-12-27/iraq-una-cuenta-muy-dura-de-pagar/