viernes, 20 de abril de 2012

SALARIOS REALES No es oro todo lo que reluce.


21 de noviembre de 2011
Autor: William Yohai
Dos autores que leemos con frecuencia; Horacio Bafico yGustavo Michelin se ocupan en El País de hoy del tema del título.
Entresacamos algunas afirmaciones:
“En clima de incertidumbre internacional, los salarios en la economía uruguaya siguieron mostrando valores crecientes en el tercer trimestre del año. A pesar de que las expectativas a futuro indican un enlentecimiento fuerte en la tasa de crecimiento del nivel de actividad económica, la inercia de los convenios salariales asegura nuevas mejoras reales para 2012. En términos históricos, el poder adquisitivo de los salarios medios ya se encuentra por encima de los niveles anteriores a la crisis de comienzos de siglo y medidos en dólares ejercen una presión muy alta en contra de la competitividad del sector productivo.
El índice medio de salarios mide la ganancia media líquida que le queda al empleado luego de pagar las contribuciones a la seguridad social, salud e impuestos sobre las retribuciones. Para evaluar el poder adquisitivo de los asalariados, el índice se corrige por la evolución que ha tenido en cada período el índice de precios al consumidor (IPC). En los doce meses terminados en septiembre del 2011 se observa un nivel real que es un 3,5% superior al registrado en el mismo mes del año anterior.
Desde que se iniciara la recuperación de los salarios líquidos reales en el año 2004, se observaron altas tasas de crecimiento. En una primer instancia por la recuperación de los bajos niveles observados durante la crisis de 2002. Luego, sustentados en el dinamismo de la economía y los muy buenos precios internacionales de los productos de exportación. Las tasas anuales fueron altas, incluso con marcas del orden del 6,8% para años como el terminado en septiembre de 2009. “
Sin entrar a verificar los datos relativos al crecimiento de los salarios reales, que probablemente sean correctos, observamos que, desde la antes de la crisis, mientras que estos se elevan algún punto por encima de su nivel en aquel momento, de acuerdo a la gráfica que proporcionan B y M, el Producto Bruto Interno ha crecido más de un 30%.
O, dicho de otra forma, los salarios, punta a punta, tomando 1998 (punto en el que el PBI alcanza su máximo ANTES de la crisis) (1) han crecido levemente, pero el PBI lo ha hecho algo más de 30%.
¿Quién se morfó la diferencia?: las clases no asalariadas, y como seguramente no lo han hecho en forma significativa ni jubilados ni cuentapropistas, queda un único sospechoso: LA CLASE CAPITALISTA.
Y, estimada lectora, toma buena cuenta: estamos comparando con el neoliberalismo en su versión Sanguinetti.
Para comparar la participación de la masa salarial en el PBI entre ambos períodos (2), utlilizando estos datos habría que compensarlos con el aumento de la población empleada entre 1998 y la actualidad. Lo dejaremos para otra oportunidad. De todas formas, dicha compensación que implica que también aumentó la masa de asalariados,  no cambia la esencia del tema: si tomamos exclusivamente los salarios reales y el PBI estamos en condiciones de evaluar cuánto más del valor (plusvalía) producido por los asalariados fue apropiado por la clase capitalista.
Y es una cifra enorme.
Del período en que el salario real empieza a crecer en forma constante, como bien señalan B y M, después de 2004, digamos que la totalidad del mismo se desarrolla bajo la égida fraudeamplista.
No por casualidad en 2005 el BCU dejó de publicar datos sobre el “excedente de explotación”, medida directa, precisamente, de la apropiación de plusvalía directamente por el conjunto de la clase capitalista.
PERO HAY MÁS: “ En los doce meses terminados en septiembre del 2011 se observa un nivel real que es un 3,5% superior al registrado en el mismo mes del año anterior”
O sea, nos convencen B y M, los salarios reales siguen creciendo a buen ritmo……pero, ¿es realmente así?
No, no lo es: entre octubre de 2010 y setiembre de 2011, los precios crecieron un 7,84% (3). Y lo que mide el dato del crecimiento del salario real en un 3,5% es la comparación entre las  puntas del período. O sea, los precios entre setiembre/11 y octubre/10 crecieron el mencionado 7,84%, mientras los salarios crecieron 7,84+3,5% o sea, 11,35%. Pero esta comparación no nos explica que pasó en el medio. La inflación evolucionó en forma continuada y pareja durante esos 365 días, pero los salarios crecieron a “saltos”, o sea, en algunos casos semestralmente y en otros, como los públicos, anualmente.
Los precios suben todos los días, pero los salarios lo hacen en períodos a lo sumo semestrales. Y la inflación se va comiendo ese poder adquisitivo continuamente. Se puede realizar un cálculo aproximativo de esa pérdida. Grosso modo podemos demostrar que la pérdida salarial, partiendo de la base de un crecimiento más o menos parejo de la inflación alcanza aproximadamente a la mitad del monto de la inflación anual. En este caso, la pérdida (un 7,84% de inflación anual) alcanza a más del 3,5% que es el crecimiento del salario real “punta a punta”.
En conclusión: desde el punto de vista de los bienes y servicios que los trabajadores adquieren día a día, este nivel de aumento del salario real ajustado de acuerdo a estos niveles de inflación implica un estancamiento de los bienes y servicios que, efectivamente, pueden adquirir aquellos. MINGA, ENTONCES, DE AUMENTO DEL SALARIO REAL.
Pero, hay más: “En la actualidad, las condiciones de mercado llevan a que las remuneraciones del sector privado aumenten más que las de los empleados del Estado. En parte, porque los consejos de salarios siguen pautas más generosas que las que utiliza el Estado como empleador. Por otro lado, el bajo nivel de desempleo lleva a que la disputa entre las empresas genere esa fuerza al alza en el nivel de remuneración ofrecido”.
Nos dicen B y M. O sea, los salarios que dependen directamente de la voluntad política del Estado, en este caso, salvo algunas intendencias del interior del país, del fraude amplio, aumentan todavía menos. Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que en los hechos está teniendo lugar una rebaja salarial para los trabajadores públicos. No es casualidad, entonces, la alta conflictividad que se observa en ese sector. Mientras el PBI, y la recaudación del Estado crecen en forma acelerada, aquel a tasas superiores al 6% anual, el poder adquisitivo de los trabajadores públicos baja. TODA UNA DEMOSTRACIÓN DEL CARÁCTER DE LA POLÍTICA ECONÓMICA, EN ESTE CASO EN SU VERSIÓN EMEPEPISTA. Y no debe llamar la atención, entonces, que la Salud Pública y la Educación a cargo del Estado estén en el estado desastroso en que se encuentran. Eso sí, no es ni una casualidad ni un “acto de dios”: es el resultado de una política de ajuste en pleno período de auge económico.
¿QUÉ DEJAMOS, ENTONCES, PARA CUANDO LA CRISIS, INEVITABLEMENTE LLEGUE A ESTAS ORILLAS?
(1)    Nota: Tomamos 1998 como referencia que es el nivel máximo que alcanzó el PBI antes de la crisis. Podríamos hacer estos números aún más dramáticos eligiendo, por ejemplo, 2001 cuando el PBI ya había caído significativamente. Fuente de los datos: BCU.
(2)    Es imprescindible para estudiar el tema leer el trabajo de Joaquín Etchevers en www.rediu.org sobre el tema.
(3) www.ine.gub.uy

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