viernes, 4 de abril de 2014

Uruguay Estado viola DD.HH de menores infractores, afirma informe oficial

Inspección: Hacinados y encerrados todo el día; la lectura está prohibida

La Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh) detectó que en la mayoría de los centros de reclusión del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa) los menores viven hacinados y se violan sus derechos más elementales.
Sirpa: la institución de denunció "condiciones deplorables" en detención de menores. Foto: Patricia Mango
GONZALO TERRA04 abr 2014
La Institución relevó las condiciones de reclusión en todos los centros del Sirpa y en la enorme mayoría comprobó problemas de hacinamiento, higiene y trato. Los jóvenes pasan hasta 23 horas al día encerrados y hacinados, en celdas sin ventilación, duermen en el piso y, en algunos centros, les prohíben el acceso a material de lectura.
Se coincide en señalar que las condiciones verificadas impiden la rehabilitación y reinserción social de los infractores.
En los centros no hay un régimen de convivencia y normas de funcionamiento presentadas por escrito, ni una adecuada notificación de sanciones. Es común la práctica de aplicar sanciones colectivas por conductas individuales. Padres de menores pidieron a la Institución que no hagan denuncias porque, aseguran, luego llegan las represalias por parte de los funcionarios (ver nota aparte).
Los informes repiten que las condiciones constatadas "vulneran el derecho a la dignidad, integridad, salud, educación, recreación, cultura y participación" de los menores internados, principios consagrados por la ley nacional y los pactos internacionales a los que adhiere Uruguay.
El informe, al que accedió El País, fue presentado ayer en la comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados.
En el Centro de Medidas de Contención hay celdas para cuatro personas en las que viven ocho. "Esto dificulta cualquier tipo de clasificación, tratamiento individualizado o seguimiento de la sanción que tiene una naturaleza socio-educativa", afirma el informe. "Gran cantidad de jóvenes no tienen camas y duermen en el piso", acota. "Las celdas 9 y 10 -que recomienda clausurar- no cuentan con las condiciones mínimas indispensables para alojar a una persona. El estado de las mismas es deplorable, su aspecto denigrante, la higiene es pésima, el calor sofocante, agobiante, irresistible. El baño no reúne las condiciones mínimas de higiene, decoro y dignidad", afirma el Inddhh.
Los jóvenes pasan entre el 80% y 90% de su tiempo adentro de las celdas. "Impera el ocio, el tedio, el tiempo vacío y displacentero. La vida en el Centro transcurre y se organiza en torno al encierro", sostiene el documento de 54 páginas.
En el Centro Sarandí hay jóvenes que duermen en el piso. Sin embargo, el informe del Inddhh dice que "esta carencia" es utilizada por el equipo de trabajo como una "oportunidad de trasmitir valores apelando a que los adolescentes sean solidarios y roten en el hecho concreto de dormir en el piso".
En el Centro SER, la Institución afirma que las condiciones son "totalmente inadecuadas para albergar la cantidad de jóvenes en situación de encierro" y el estado de los baños es "deplorable", además de constatar falta de higiene "en general".
En el Centro Las Piedras, en noviembre de 2013, había 46 internos cuando la capacidad locativa es adecuada para 25, lo que obliga a varios jóvenes a dormir en el piso. Además, hay un solo baño para todos y los adolescentes pasan en sus celdas 16 horas al día.
En el Centro Desafío, que aloja a adolescentes de 13 a 15 años, la densidad poblacional es del 153%, lo que se considera "crítico" según los estándares internacionales. Las celdas carecen de luz natural y ventilación adecuada. Los jóvenes están encerrados la mayor parte del día en sus celdas, faltan actividades educativas, recreativas y laborales.
El Centro de Internación Provisoria recibe a jóvenes de 13 a 17 años, pero su condición no es tan "transitoria" porque allí pasan más de dos meses. La Institución constató que en la celda 1, donde cohabitan 11 jóvenes, no hay una sola ventana que permita la entrada de aire y luz, por lo que reclama su clausura hasta que se realice la abertura. Además, los gabinetes higiénicos no tienen puertas y el día de visita la densidad poblacional del centro es de 188%.
"El encierro de los jóvenes durante la mayor parte del día es la regla general, por lo que se prioriza su seguridad por sobre las medidas socioeducativas que posibiliten y beneficien desde su ingreso al sistema una efectiva inserción social", afirma el documento.
"La prohibición de tener material de lectura no se corresponde con los objetivos de las medidas socio-educativas asignados a las sanciones en el sistema de responsabilidad penal", agregó.
La asistencia médica depende de la disponibilidad del Centro Desafío. "Dadas las condiciones de hacinamiento y encierro a las que están sometidos los adolescentes, deberían instrumentarse medidas sanitarias preventivas y recorridas diarias del servicio médico", sostiene el Inddhh.
En el Centro de Internación de Adolescentes Femeninas el hacinamiento es "general", a lo que se suma "falta de higiene e inexistencia de privacidad del espacio para realizar sus necesidades fisiológicas".
"La Convención sobre los derechos del niño prohíbe someter a los niños a tratos crueles, degradantes o inhumanos, así como también ordena al Estado brindar a los adolescentes privados de libertad un trato acorde a su dignidad humana, en este sentido algunas de las situaciones narradas por las adolescentes parece transgredir estas disposiciones, sin perjuicio de que algunas condiciones edilicias observadas en las que están alojadas las adolescentes constituyen per sé un trato indigno", acota la inspección.
En el Centro Burgues el hacinamiento es del 175%. "Las condiciones de hacinamiento e instalaciones son intolerables y coliden con la finalidad perseguida en un sistema de responsabilidad penal juvenil propio de un Estado Social de Derecho", afirma el Inddhh.

Temor: piden no denunciar

En la comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados los integrantes de la Institución Nacional de Derechos Humanos presentaron su informe y revelaron que los propios padres de los menores internados envían cartas pidiendo que no se denuncien las situaciones porque, aseguran, luego sus hijos son víctimas de represalias. Concretamente se aludió a un hecho constatado en el Hogar SER.
Los titulares del Inddhh revelaron que presentaron una denuncia penal por hechos irregulares detectados en uno de los centros de detención.
También señalaron que hay castigos colectivos, como por ejemplo impedir el acceso de los menores a los baños

Tomado de: http://www.elpais.com.uy/informacion/viola-derechos-humanos-menores-infractores.html


miércoles, 2 de abril de 2014

LA EXPERIENCIA DE LA COMUNA DE PARIS DE 1871. EL ANALISIS DE MARX

"Eppur, si muove!", o, "los muertos que vos matáis gozan de buena salud" (1)

V.I. Lenin: EL ESTADO Y LA REVOLUCION.

La teoria marxista del estado y las tareas de proletariado en la revolucion


CAPITULO III
LA EXPERIENCIA DE LA COMUNA DE PARIS DE 1871.
EL ANALISIS DE MARX


1. ¿EN QUE CONSISTE EL HEROISMO DE LA TENTATIVA DE LOS COMUNEROS?

    Es sabido que algunos meses antes de la Comuna, en el otoño de 1870, Marx previno a los obreros de París; demostrándoles que la tentativa de derribar el gobierno sería un disparate dictado por la desesperación. Pero cuando en marzo de 1871 se impuso a los obreros el combate decisivo y ellos lo aceptaron, cuando la insurrección fue un hecho, Marx saludó la revolución proletaria con el más grande entusiasmo, a pesar de todos los malos augurios. Marx no se aferró a la condena pedantesca de un movimiento "extemporáneo", como el tristemente célebre renegado ruso del marxismo Plejánov, que en noviembre de 1905 había escrito alentando a la lucha a los obreros y campesinos y que después de diciembre de 1905 se puso a gritar como un liberal cualquiera : "¡No se debía haber empuñado las armas!"

    Marx, por el contrario, no se contentó con entusiasmarse ante el heroísmo de los comuneros, que, según sus palabras, "tomaban el cielo por asalto". Marx veía en aquel movimiento revolucionario de masas, aunque éste no llegó a alcanzar sus objetivos, una experiencia histórica de grandiosa importancia, un cierto paso hacia adelante de la revolución proletaria mundial, un paso práctico más importante que cientos de programas y de raciocinios. Analizar esta experiencia, sacar de ella las enseñanzas tácticas, revisar a la luz de ella su teoría : he aquí cómo concebía su misión Marx.

    La única "corrección" que Marx consideró necesario introducir en el "Manifiesto Comunista" fue hecha por él a base de la experiencia revolucionaria de los comuneros de París.

    El último prólogo a la nueva edición alemana del "Manifiesto Comunista", suscrito por sus dos autores, lleva la fecha de 24 de junio de 1872. En este prólogo, los autores, Carlos Marx y Federico Engels, dicen que el programa del "Manifiesto Comunista" está "ahora anticuado en ciertos puntos".

    ". . . La Comuna ha demostrado, sobre todo -- continúan --, que *la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines. . .* "

    Las palabras puestas entre asteriscos, en esta cita, fueron tomadas por sus autores de la obra de Marx "La guerra civil en Francia".

    Asi, pues, Marx y Engels atribuían una importancia tan gigantesca a esta enseñanza fundamental y principal de la Comuna de Paris, que la introdujeron como corrección esencial en el "Manifiesto Comunista".

    Es sobremanera característico que precisamente esta corrección esencial haya sido tergiversada por los oportunistas y que su sentido sea, probablemente, desconocido de las nueve décimas partes, si no del noventa y nueve por ciento de los lectores del "Manifiesto Comunista". De esta tergiversación trataremos en detalle más abajo, en el capítulo consagrado especialmente a las tergiversaciones. Aqui, bastará señalar que la manera corriente, vulgar, de "entender" las notables palabras de Marx citadas por nosotros consiste en suponer que Marx subraya aqui la idea del desarrollo lento, por oposición a la toma del Poder por la violencia, y otras cosas por el estilo.

    En realidad, es precisamente lo contrario. El pensamiento de Marx consiste en que la clase obrera debe destruir, romper la "máquina estatal existente" y no limitarse simplemente a apoderarse de ella.

    El 12 de abril de 1871, es decir, justamente en plena Comuna, Marx escribió a Kugelmann :

    "Si te fijas en el último capítulo de mi '18 Brumario', verás que expongo como próxima tentativa de la revolución francesa, no hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrático-militar, como se venia haciendo hasta ahora, sino romperla  [subrayado por Marx; en el original zerbrechen], y ésta es justamente la condición previa de toda verdadera revolución popular en el continente. En esto, precisamente, consiste la tentativa de nuestros heroicos camaradas de París" (pág. 709 de la revista "Neue Zeit", t. XX, I, año 1901-1902).

    (Las cartas de Marx a Kugelmann han sido publicadas en ruso no menos que en dos ediciones, una de ellas redactada por mi y con un prólogo mío.)

    En estas palabras: "romper la máquina burocrático-militar del Estado", se encierra, concisamente expresada, la enseñanza fundamental del marxismo en punto a la cuestión de las tareas del proletariado en la revolución respecto al Estado. ¡Y esta enseñanza es precisamente la que no sólo olvida en absoluto, sino que tergiversa directamente la "interpretación" imperante, kautskiana, del marxismo!

    En cuanto a la referencia de Marx al "18 Brumario", más arriba hemos citado en su integridad el pasaje correspondiente.

    Interesa señalar especialmente dos lugares en el mencionado pasaje de Marx. En primer término, Marx limita su conclusión al continente. Esto era lógico en 1871, cuando Inglaterra era todavía un modelo de país netamente capitalista, pero sin militarismo y, en una medida considerable, sin burocracia. Por eso, Marx excluía a Inglaterra, donde la revolución, e incluso una revolución popular, se consideraba y era entonces posible sin la condición previa de destruir "la máquina estatal existente".

    Hoy, en 1917, en la época de la primera gran guerra imperialista, esta limitación hecha por Marx no tiene razón de ser. Inglaterra y Norteamérica, los más grandes y los últimos representantes -- en el mundo entero -- de la "libertad" anglosajona, en el sentido de ausencia de militarismo y de burocratismo, han ido rodando completamente al inmundo y sangriento pantano, común a toda Europa, de las instituciones burocrático-militares, que todo lo someten y lo aplastan. Hoy, también en Inglaterra y en Norteamérica es "condición previa de toda revolución verdaderamente popular" el romper, el destruir  la "máquina estatal existente" (y que allí ha alcanzado, en los años de 1914 a 1917, la perfección "europea", la perfección común al imperialismo).

    En segundo lugar, merece especial atención la observación extraordinariamente profunda de Marx de que la destrucción de la máquina burocrático-militar del Estado es "condición previa de toda revolución verdaderamente popular". Este concepto de revolución "popular " parece extraño en boca de Marx, y los plejanovistas y mencheviques rusos, estos secuaces de Struve que quieren hacerse pasar por marxistas, podrían tal vez explicar esta expresión de Marx como un "lapsus". Han reducido el marxismo a una deformación liberal tan mezquina, que, para ellos, no existe más que la antítesis entre revolución burguesa y proletaria, y hasta esta antítesis la comprenden de un modo increíblemente escolástico.

    Si tomamos como ejemplos las revoluciones del siglo XX, tendremos que reconocer como burguesas, naturalmente, también las revoluciones portuguesa y turca. Pero ni la una ni la otra son revoluciones "populares", pues ni en la una ni en la otra actúa perceptiblemente, de un modo activo, por propia iniciativa, con sus propias reivindicaciones económicas y políticas, la masa del pueblo, la inmensa mayoría de éste. En cambio, la revolución burguesa rusa de 1905 a 1907, aunque no registrase éxitos tan "brillantes" como los que alcanzaron en ciertos momentos las revoluciones portuguesa y turca, fue, sin duda, una revolución "verdaderamente popular", pues la masa del pueblo, la mayoría de éste, las "más bajas capas" sociales, aplastadas por el yugo y la explotación, levantáronse por propia iniciativa, estamparon en todo el curso de la revolución el sello de sus reivindicaciones, de sus intentos de construir a su modo una nueva sociedad en lugar de la sociedad vieja que era destruida.

    En la Europa de 1871, el proletariado no formaba la mayoría ni en un solo país del continente. Una revolución "popular", que arrastrase al movimiento verdaderamente a la mayoría, sólo podía serlo aquella que abarcase tanto al proletariado como a los campesinos. Ambas clases formaban en aquel entonces el "pueblo". Ambas clases están unidas por el hecho de que la "máquina burocrático-militar del Estado" las oprime, las esclaviza, las explota. Destruir, romper esta máquina : tal es el verdadero interés del "pueblo", de su mayoría, de los obreros y de la mayoría de los campesinos, tal es la "condición previa" para una alianza libre de los campesinos pobres con los proletarios, sin cuya alianza la democracia será precaria, y la transformación socialista, imposible.

    Hacia esta alianza precisamente se abría camino, como es sabido, la Comuna de París, si bien no alcanzó su objetivo por una serie de causas de carácter interno y externo.

    Consiguientemente, al hablar de una "revolución verdaderamente popular", Marx, sin olvidar para nada las características de la pequeña burguesía (de las cuales habló mucho y con frecuencia), tenía en cuenta con la mayor precisión la correlación efectiva de clases en la mayoría de los Estados continentales de Europa, en 1871. Y, de otra parte, constataba que la "destrucción" de la máquina estatal responde a los intereses de los obreros y campesinos, los une, plantea ante ellos la tarea común de suprimir al "parásito" y sustituirlo por algo nuevo.

    ¿Pero con qué sustituirlo concretamente?

2. ¿CON QUE SUSTITUIR LA MAQUINA DEL ESTADO UNA VEZ DESTRUIDA?    En 1847, en el "Manifiesto Comunista", Marx daba a esta pregunta una respuesta todavía completamente abstracta, o, más exactamente, una respuesta que señalaba las tareas, pero no los medios para resolverlas. Sustituir la máquina del Estado, una vez destruida, por la "organización del proletariado como clase dominante", "por la conquista de la democracia" : tal era la respuesta del "Manifiesto Comunista".

    Sin perderse en utopías, Marx esperaba de la experiencia del movimiento de masas la respuesta a la cuestión de qué formas concretas habría de revestir esta organización del proletariado como clase dominante y de qué modo esta organización habría de coordinarse con la "conquista de la democracia" más completa y más consecuente.

    En su "Guerra civil en Francia", Marx somete al análisis más atento la experiencia de la Comuna, por breve que esta experiencia haya sido. Citemos los pasajes más importantes de esta obra :

    En el siglo XIX, se desarrolló, procedente de la Edad Media, "el poder centralizado del Estado, con sus órganos omnipresentes : el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura". Con el desarrollo del antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, "el Poder del Estado fue adquiriendo cada vez más el carácter de un poder público para la opresión del trabajo, el carácter de una máquina de dominación de clase. Después de cada revolución, que marcaba un paso adelante en la lucha de clases, se acusaba con rasgos cada vez más salientes el carácter puramente opresor del Poder del Estado". Después de la revolución de 1848-1849, el Poder del Estado se convierte en un "arma nacional de guerra del capital contra el trabajo". El Segundo Imperio lo consolida.
    "La antítesis directa del Imperio era la Comuna". "Era la forma definida" "de aquella república que no había de abolir tan sólo la forma monárquica de la dominación de clase, sino la dominación misma de clase. . ."

    ¿En qué había consistido, concretamente, esta forma "definida" de la república proletaria, socialista? ¿Cuál era el Estado que había comenzado a crear?

    ". . . El primer decreto de la Comuna fue . . . la supresión del ejército permanente para sustituirlo por el pueblo armado. . ."

    Esta reivindicación figura hoy en los programas de todos los partidos que deseen llamarse socialistas. ¡Pero lo que valen sus programas nos lo dice mejor que nada la conducta de nuestros socia!revolucionarios y mencheviques, que precisamente después de la revolución del 27 de febrero han renunciado de hecho a poner en práctica esta reivindicación!

    ". . . La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de París. Eran responsables y podían ser revocados en todo momento. La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera. . . La policía, que hasta entonces había sido instrumento del gobierno central, fue despojada inmediatamente de todos sus atributos políticos y convertida en instrumento de la Comuna, responsable ante ésta y revocable en todo momento. . . Y lo mismo se hizo con los funcionarios de todas las demás ramas de la administración. . . Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos lo hacían por el salario de un obrero. Todos los privilegios y los gastos de representación de los altos dignatarios del Estado desaparecieron junto con éstos. . . Una vez suprimidos el ejército permanente y la policía, instrumentos de la fuerza material del antiguo gobierno, la Comuna se apresuró a destruir también la fuerza de opresión espiritual, el poder de los curas. .. Los funcionarios judiciales perdieron su aparente independencia. . . En el futuro debían ser elegidos públicamente, ser responsables y revocables. . ."

    Por tanto, la Comuna sustituye la máquina estatal destruida, aparentemente "sólo" por una democracia más completa : supresión del ejército permanente y completa elegibilidad y amovilidad de todos los funcionarios. Pero, en realidad, este "sólo" representa un cambio gigantesco de unas instituciones por otras de un tipo distinto por principio. Aquí estamos precisamente ante uno de esos casos de "transformación de la cantidad en calidad" : la democracia, llevada a la práctica del modo más completo y consecuente que puede concebirse, se convierte de democracia burguesa en democracia proletaria, de un Estado (fuerza especial para la represión de una determinada clase) en algo que ya no es un Estado propiamente dicho.

    Todavía es necesario reprimir a la burguesía y vencer su resistencia. Esto era especialmente necesario para la Comuna, y una de las causas de su derrota está en no haber hecho esto con suficiente decisión. Pero aquí el órgano represor es ya la mayoría de la población y no una minoría, como había sido siempre, lo mismo bajo la esclavitud y la servidumbre que bajo la esclavitud asalariada. ¡Y, desde el momento en que es la mayoría del pueblo la que reprime por sí misma a sus opresores, no es ya necesaria  una "fuerza especial" de represión! En este sentido, el Estado comienza a extinguirse. En vez de instituciones especiales de una minoría privilegiada (la burocracia privilegiada, los jefes del ejército permanente), puede llevar a efecto esto directamente la mayoría, y cuanto más intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del Poder del Estado tanto menor es la necesidad de dicho Poder.

    En este sentido, es singularmente notable una de las medidas decretadas por la Comuna, que Marx subraya : la abolición de todos los gastos de representación, de todos los privilegios pecuniarios de los funcionarios, la reducción de los sueldos de todos los funcionarios del Estado al nivel del "salario de un obrero ". Aquí es precisamente donde se expresa de un modo más evidente el viraje de la democracia burguesa a la democracia proletaria, de la democracia de la clase opresora a la democracia de las clases oprimidas, del Estado como "fuerza especial " para la represión de una determinada clase a la represión de los opresores por la fuerza conjunta de la mayoría del pueblo, de los obreros y los campesinos. ¡Y es precisamente en este punto tan evidente -- tal vez el más importante, en lo que se refiere a la cuestión del Estado -- en el que las enseñanzas de Marx han sido más relegadas al olvido! En los comentarios de popularización -- cuya cantidad es innumerable -- no se habla de esto. "Es uso" guardar silencio acerca de esto, como si se tratase de una "ingenuidad" pasada de moda, algo así como cuando los cristianos, después de convertirse el cristianismo en religión del Estado, se "olvidaron" de las "ingenuidades" del cristianismo primitivo y de su espíritu democrático-revolucionario.

    La reducción de los sueldos de los altos funcionarios del Estado parece "simplemente" la reivindicación de un democratismo ingenuo, primitivo. Uno de los "fundadores" del oportunismo moderno, el ex-socialdemócrata E. Bernstein, se ha dedicado más de una vez a repetir esas burlas burguesas triviales sobre el democratismo "primitivo". Como todos los oportunistas, como los actuales kautskianos, no comprendía en absoluto, en primer lugar, que el paso del capitalismo al socialismo es imposible sin un cierto "retorno" al democratismo "primitivo" (pues ¿cómo, si no, pasar a la ejecución de las funciones del Estado por la mayoría de la población, por toda la población en bloque?); y, en segundo lugar, que este "democratismo primitivo", basado en el capitalismo y en la cultura capitalista, no es el democratismo primitivo de los tiempos prehistóricos o de la época precapitalista. La cultura capitalista ha creado la gran producción, fábricas, ferrocarriles, el correo y el teléfono, etc., y sobre esta base, una enorme mayoría de las funciones del antiguo "Poder del Estado" se han simplificado tanto y pueden reducirse a operaciones tan sencillísimas de registro, contabilidad y control, que estas funciones son totalmente asequibles a todos los que saben leer y escribir, que pueden ejecutarse en absoluto por el "salario corriente de un obrero", que se las puede (y se las debe) despojar de toda sombra de algo privilegiado y "jerárquico".

    La completa elegibilidad y la amovilidad en cualquier momento de todos los funcionarios sin excepción; la reducción de su sueldo a los límites del "salario corriente de un obrero" : estas medidas democráticas, sencillas y "evidentes por sí mismas", al mismo tiempo que unifican en absoluto los intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo. Estas medidas atañen a la reorganización del Estado, a la reorganización puramente política de la sociedad, pero es evidente que sólo adquieren su pleno sentido e importancia en conexión con la "expropiación de los expropiadores" ya en realización o en preparación, es decir, con la transformación de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción en propiedad social.

    "Al suprimir las dos mayores partidas de gastos, el ejército y la burocracia, la Comuna -- escribe Marx -- convirtió en realidad la consigna de todas las revoluciones burguesas : un gobierno barato".

    Entre los campesinos, al igual que en las demás capas de la pequeña burguesía, sólo "prospera", sólo "se abre paso" en sentido burgués, es decir, se convierten en gentes acomodadas, en burgueses o en funcionarios con una situación garantizada y privilegiada, una minoría insignificante. La inmensa mayoría de los campesinos de todos los países capitalistas en que existe una masa campesina (y estos países capitalistas forman la mayoría), se halla oprimida por el gobierno y ansía derrocarlo, ansía un gobierno "barato". Esto puede realizarlo sólo el proletariado, y, al realizarlo, da al mismo tiempo un paso hacia la transformación socialista del Estado.



"Eppur, si muove!", o, "los muertos que vos matáis gozan de buena salud" (2)

M. Bakunin

Socialismo sin Estado: Anarquismo
Ejercer el poder corrompe, someterse al poder degrada. (Mijaíl Bakunin)

Escrito: s.f., construido de extractos de diversos artículos.
Publicación:: G.P. Maximoff (ed.), "The Political Philosophy of Bakunin". The Free Press, NY © 1953 (derechos no renovados)
Edición eletrónica: Anarchist Archives; Marxists Internet Archive, 1999.
Traducción y edición digital castellana: Proyecto Espartaco, 2001.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 2001.

El efecto de los Grandes Principios Proclamados por la Revolución francesa. Desde aquel tiempo, cuando la Revolución bajó a las masas su Evangelio -no el místico sino el racional, no el celestial sino el terrenal, no el divino sino el Evangelio humano, el Evangelio de los Derechos del Hombre- desde entonces proclamó que todos los hombres son iguales, que todos los hombres tienen derecho a la libertad y la igualdad; las masas de todos países europeos, de todo el mundo civilizado, despertaron entonces, gradualmente, del sueño que los había mantenido en la esclavitud desde que la Cristiandad los drogó con su opio, y comenzaron a preguntarse si ellos también tenían el derecho a la igualdad, a la libertad, y a la humanidad.
En cuanto esta pregunta ha sido planteada, la gente, guiada por su admirable sentido común, así como por sus instintos, se dio cuenta de que la primera condición para su emancipación verdadera, o humanization, era, por sobre todo, un cambio radical en su situación económica. La primera pregunta, justamente, estaba relacionada con el pan de cada día, pues como ha sido ya notado por Aristóteles, el hombre, para pensar, para sentirse libre, para hacerse hombre, debe ser liberado de los cuidados materiales de la vida diaria. En realidad, el burgués, quien está tan vociferante en sus greguerías contra el materialismo de la gente y quien predica a ellos las abstinencias del idealismo, lo sabe muy bien, ya que ellos ellos mismos lo predican sólo con la palabra mas no con el ejemplo.
La segunda pregunta que surge entre las personas, la del ocio luego del trabajo, es también condición indispensable de humanidad. Pero pan y ocio nunca pueden obtenerse independientes de una transformación radical de la sociedad existente, y eso explica por qué la Revolución, obligada por las implicaciones de sus propios principios, dio a luz al Socialismo.
El socialismo es la Justicia... El socialismo es la justicia. Cuando hablamos de justicia, entendemos por esta no la justicia contenida en los Códigos y en la jurisprudencia Romana -los cuales se han basado, en gran medida, sobre las verdades de la violencia alcanzada por la fuerza, violencia consagrada por tiempo y las bendiciones de alguna iglesia u otro (cristiano o pagano), y por lo cual se ha aceptado como principio absoluto, que toda ley debe ser deducida por un proceso de razonamiento lógico- no, hablamos de aquella justicia que está basada únicamente sobre la conciencia humana, la justicia que ha de ser encontrada en el conocimiento de cada hombre -hasta en los de niños- y que puede ser expresada en una sola palabra: equidad.
Esta justicia universal que, debido a las conquistas por la fuerza y a las influencias religiosas, aún nunca ha prevalecido en los ámbitos políticos, jurídicos o económicos, debería hacerse la base del nuevo mundo. Sin ella no puede haber ni libertad, ni república, ni prosperidad, ni paz. Es ella entonces quien debe gobernar nuestras resoluciones para que trabajemos con eficiencia en el establecimiento de la paz. Y es esta justicia, la que nos impulsa a asumir la defensa de los intereses de la gente terriblemente maltratada y a exigir su emancipación económica y social con libertad política.
El Principio Básico del Socialismo. No proponemos aquí, caballeros, este u otro sistema socialista. Aquello que ahora exigimos es la proclamación nuevamente del gran principio de la Revolución francesa: que cada ser humano pueda poseer los medios materiales y morales para poder desarrollar así su humanidad, un principio que, en nuestra opinión, debe ser traducido en el siguiente problema:
Organizar la sociedad de tal manera que cada individuo, hombre o mujer, pueda hallar, al entrar en la vida, medios aproximadamente equivalentes para el desarrollo de sus diversas facultades y de su ocupación laboral. Y organizar dicha sociedad de tal forma que haga imposible la explotación de algun trabajador, lo cual permitirá a cada individuo disfrutar de la riqueza social, la cual, en realidad sólo se produce por el trabajo colectivo; pero sólo para disfrutarla en cuanto él contribuya directamente hacia la creación de dicha riqueza.
Rechazo al Socialismo Estatatista. La consecución de esta tarea desde luego tomará cientos de años de desarrollo. Pero la historia ya la ha traído ante nosotros y de aquí en adelante no podemos hacer caso omiso a ella sin condenarnos a declarar nuestra total impotencia. Nos apresuramos en agregar aquí que enérgicamente rechazamos cualquier tentativa de organización social que no admitia la libertad más amplia tanto de los individuos como de las organizaciones, o que requiera la instauración de cualquier regimen de poder. En nombre de la libertad, la cual reconocemos como fundamento único y único principio creativo de la organización, económica o política, protestaremos contra todo aquello que remotamente pueda parecerse al Comunismo Estatatista, o al Socialismo Estatatista.
Abolición del Derecho de Herencia. La única cosa que, en nuestra opinión, el Estado puede y debería hacer es modificar poco a poco la ley de herencia para llegar cuanto antes a su completa abolición. Aquella ley es puramente una creación del Estado, y una de las condiciones de existencia misma del Estado autoritario y divino, y ella puede y debería ser suprimida por la libertad en el Estado. En otras palabras, el Estado debería disolverse en una sociedad libremente organizada de acuerdo con los principios de justicia. El derecho de herencia, en nuestra opinión, debiera suprimirse, ya que mientras exista perdurará la desigualdad económica hereditaria, no la desigualdad natural de los individuos, sino la desigualdad artificial de clases -y ello siempre engendrará la desigualdad hereditaria en el desarrollo y la formación de las mentes, y cuya continuación sería la fuente y la consagración de todas las desigualdades políticas y sociales. La tarea de la justicia es establecer la igualdad para cada uno, pues aquella igualdad dependerá de la organización económica y política de la sociedad- una igualdad con la que cada uno va a comenzar su vida, y por la que cada uno, dirigido en su propia naturaleza, será el producto de sus propios esfuerzos. En nuestra opinión, la propiedad de los difuntos debería acumularse a los fondos sociales para la instrucción y la educación de los niños de ambos sexos, que incluye la manutención de ellos desde su nacimiento hasta que alcancen la mayoría de edad. Como eslavos y como rusos, queremos agregar lo que consideramos una idea social fundamental, la cual se basa sobre el instinto general y tradicional de nuestros pueblos, y que consiste en que la propiedad de toda la gente, debería ser poseída sólo por aquellos que le cultivan con sus propias manos.
Somos unos convencidos, caballeros, de que este principio es justo, que es la condición esencial e inevitable de toda reforma social seria, y, por consiguiente, Europa Occidental a su turno no dudará en reconocer y aceptar este principio, no obstante las dificultades de su realización en países como Francia, por ejemplo, en donde la mayoría de campesinos posee la tierra que ellos cultivan, pero en donde la mayor parte de esos mismos campesinos pronto terminarán por no poseer nada, debido al parcelamiento de la tierra que viene como resultado inevitable del sistema político y económico que ahora prevalece en Francia. Sin embargo, nos abstendremos de ofrecer cualquier oferta contra la pregunta de tierra... Nos limitaremos ahora a proponer la siguiente declaración:
La Declaración del Socialismo. "Convencidos de que la realización seria de la libertad, la justicia, y la paz será imposible mientras que la mayoría de la población se halle desposeída de las elementales necesidades, mientras esten privados de la educación y condenados a la insignificancia y a la esclavitud política y social -de hecho, si no por la ley, por la pobreza así como por la necesidad de trabajar sin descanso u ocio, produciendo toda la riqueza de la que el mundo ahora está orgulloso, y recibiendo a cambio sólo una pequeña parte de la torta, la que apenas basta para asegurar su sustento para al día siguiente;
"Convencidos de que para las masas del pueblo, terriblemente maltratadas durante siglos, el problema del pan es el problema de la emancipación mental, de la libertad y la humanidad;
"Convencidos de que libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia y que Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad;
"La Liga [para la Paz y la Libertad] con fuerza proclama la necesidad de una radical reconstrucción económica y social, que tenga como objetivo la emancipación de los trabajadores del yugo del capital y los terratenientes, una reconstrucción basada en la más estricta justicia - ni justicia jurídica ni teológica ni metafísica, sino justicia simplemente humana - basada en la ciencia positiva y en la libertad más amplia."
Organización de las Fuerzas productivas en reemplazo del Poder Político. Es necesario suprimir completamente, en principio y de hecho, todo aquello que llaman el poder político; pues, mientras que el poder político exista, habrá habra gobernantes y gobernados, amos y esclavos, explotadores y explotados. Una vez suprimido, el poder político debería ser substituído por la organización de las fuerzas productivas y el servicio económico.
No obstante el enorme desarrollo de los estados modernos -un desarrollo que en su fase última, de forma bastante lógica, reduce el Estado a una absurdidad-, se hace evidente que los días del Estado y el principio Estatal están contados. Ya podemos ver el advenimiento de la total emancipación de las masas trabajadoras y su libre organización social, libre de la intervención gubernamental, formada por la asociacion económica de las personas y dejando de lado todas las viejas fronteras Estatales y las distinciones nacionales, fundamentado ello sólo en el trabajo productivo, el trabajo humanizado; poseyendo un interés común a pesar de su diversidad.
El Ideal del Pueblo. Desde luego, este ideal aparece ante el pueblo significando el fin de sus necesidades, el fin de la pobreza, y la satisfacción plena de todos sus requerimientos materiales mediante el trabajo colectivo, igual y obligatorio para todos, y luego, como el final de la dominación, y como la organización libre de las vidas de las personas conforme a sus necesidades -no desde la cima hacia abajo, como lo tenemos en el Estado, sino de abajo a arriba, una organización formada por el pueblo mismo, independiente de gobiernos y parlamentos, una unión libre en asociaciones de trabajadores agrícolas y de fábrica, en comunas, regiones, y naciones, y finalmente, en el futuro más remoto; la hermandad humana universal, que triunfa por sobre las ruinas de todos los Estados.
El Programa de una Sociedad Libre. Fuera del sistema Mazziniano que es el sistema de la república en forma de un Estado, no hay ningún otro sistema sino el de la república como una comuna, la república como una federación, una república genuinamente socialista y popular -el sistema del Anarquismo. Esta es la política de la Revolución Social, que apunta a la abolición del Estado, y la económica, que libera totalmente las organizaciones de la gente, una organización de abajo hacia arriba, mediante una federación.
... No habrá ninguna posibilidad de la existencia de un gobierno político, ya que este gobierno será transformado en una administración simple de asuntos comunes.
Nuestro programa puede ser resumido en unas pocas palabras:
Paz, emancipación, y la felicidad de los oprimidos.
Guerra contra todos los déspotas y opresores.
Restitución total a los trabajadores: todo el capital, las fábricas, y todos los instrumentos de trabajo y materias primas deben ir a las asociaciones, y la tierra a los que la cultivan con sus propias manos.
Libertad, justicia y fraternidad con respecto a todos los seres humanos sobre la tierra.
Igualdad para todos.
A todos, sin distinción alguna, todos los medios de desarrollo y educación, e iguales posibilidades de vida mientras trabajan.
La organización de una sociedad mediante una federación libre, desde abajo hacia arriba, de asociaciones de trabajadores, tanto industriales como asociaciones agrícolas, científicas y literarias - primero en una comuna, luego una federación de comunas en regiones, de regiones en naciones, y de naciones en la asociación fraternal internacional
Táctica Correcta Durante una Revolución. En una revolución social, en todo opuesta diametralmente a una revolución política, los individuos apenas y cuentan, mientras que la acción espontánea de las masas lo es todo. Todo lo que los individuos pueden hacer es clarificar, propagar, y desarrollar las ideas que corresponden al instinto popular, y, cosa aun más importante, contribuir con sus esfuerzos incesantes a la organización revolucionaria del poder natural de las masas. Pero nada más que eso; el resto sólo podrá hacerlo el propio pueblo. Cualquier otro método llevaría a la dictadura política, al resurgimiento del Estado, de los privilegios, de las desigualdades, y de todas las opresiones estatales; es decir, llevaría de una forma indirecta, aunque lógica al restablecimiento de la esclavitud política, económica y social de las masas populares.
Como todos los socialistas sinceros, y en general como todos los trabajadores nacidos y crecidos entre el pueblo, Varlin y sus amigos compartieron en grado sumo este prejuicio perfectamente legítimo contra la iniciativa procedente de individuos aislados, contra el dominio ejercido por individuos superiores; siendo sobre todo coherentes, extendieron el mismo prejuicio y la misma desconfianza a sus propias personas.
La Revolución por Decretos está Condenada al Fracaso. Frente a las ideas de los comunistas autoritarios -ideas falaces, en mi opinión- de que la Revolución Social puede ser decretada y organizada por medio de una dictadura o de una Asamblea Constituyente, nuestros amigos, los socialistas parisinos, sostienen que la revolución sólo puede ser emprendida y llevada a su pleno desarrollo a través de la acción masiva continua y espontánea de grupos y asociaciones populares.
Nuestros amigos parisinos tienen mil veces razón. Porque, en realidad, no hay cerebro, por muy genial que sea, o -si hablamos de la dictadura colectiva de algunos centenares de individualidades supremamente dotadas no hay combinación de intelectos capaz de abarcar toda la infinita multiplicidad y diversidad de intereses, aspiraciones, deseos y necesidades reales que Constituyen en su totalidad la voluntad colectiva del pueblo; no existe intelecto capaz de proyectar una organización social que pueda satisfacer a todos y cada uno.

Tal organización será siempre un lecho de Procusto en el que la violencia, más o menos sancionada por el Estado forzaría a la desdichada sociedad. Pero este es un viejo sistema de organización, basado sobre la fuerza, que la Revolución Social suprimirá para dar plena libertad a las masas, los grupos, Comunas, asociaciones e individualidades, destruyendo de una vez por todas la causa histórica de toda violencia: la misma existencia del Estado cuya caída supondrá la destrucción de todas las iniquidades del derecho jurídico y de todas las falsedades de los diversos cultos -derechos y cultos que han sido siempre, los canonizadores complacientes, tanto en el terreno ideal como en el real, de toda la violencia representada, garantizada y autorizada por el Estado.

Es evidente que sólo cuando el Estado haya dejado de existir, la humanidad obtendrá su libertad, y que sólo entonces encontrarán su auténtica satisfacción los verdaderos intereses de la sociedad, de todos los grupos, de todas las organizaciones locales y, en consecuencia, de todos los individuos que forman tales organizaciones.
La Libre Organización Seguirá a la Abolición del Estado. La abolición del Estado y de la Iglesia debe ser la condición primera e indispensable para la emancipación efectiva de la sociedad. Sólo después la sociedad podrá y deberá empezar su propia reorganización que, sin embargo, no debe efectuarse de arriba abajo, ni de acuerdo con algún plan ideal proyectado por unos pocos sabios o filósofos, ni mediante decretos promulgados por algún poder dictatorial, o incluso por una Asamblea Nacional u elegida por sufragio universal. Tal sistema, como ya se ha dicho, llevaría inevitablemente a la formación de una aristocracia gubernamental, es decir, a una clase de personas que nada tiene en común con las masas del pueblo; y esta clase volvería con toda certeza a explotar y someter a las masas bajo el pretexto del bienestar común o de la salvación del Estado.
La Libertad debe ir de la Mano con la Igualdad. Soy un partidario convencido de la igualdad económica y social porque sé que, sin esta igualdad, la libertad, la justicia, la dignidad humana, la moral y el bienestar de los individuos, como también la prosperidad de las naciones, no son sino otras tantas falsedades. Pero como soy al mismo tiempo un partidario de la libertad, primera condición de la humanidad, creo que la igualdad debería establecerse en el mundo por la organización espontánea del trabajo y la propiedad colectiva, por la libre organización de las asociaciones de productores en comunas y la libre federación de las comunas -pero de ningún modo mediante la acción suprema y tutelar dcl Estado.
La Diferencia entre los Revolucionarios Autoritarios y Libertarios. Este punto separa fundamentalmente a los colectivistas o socialistas revolucionarios de los comunistas autoritarios, partidarios de la absoluta iniciativa del Estado. La meta de ambos partidos es idéntica: ambos partidos desean la creación de un nuevo orden social basado exclusivamente sobre el trabajo colectivo en condiciones económicas iguales para todos -es decir, en condiciones de propiedad colectiva de los medios de producción.
Pero los comunistas imaginan que esto puede lograrse mediante el desarrollo y la organización del poder político de las clases trabajadoras, encabezadas por el proletariado de la ciudad con ayuda del radicalismo burgués; mientras los socialistas revolucionarios, enemigos de toda alianza ambigua, creen que este objetivo común no puede lograrse a través de la organización política sino mediante la organización social (y, por tanto, antipolítica) y el poder de las masas trabajadoras de las ciudades y los pueblos, incluyendo además a todos los que, a pesar de pertenecer por nacimiento a las clases altas, han roto voluntariamente con su pasado y se han unido abiertamente al proletariado aceptandó su programa.
Los Métodos de los Comunistas y los Anarquistas. De ahí la existencia de dos métodos diferentes. Los comunistas creen que es necesario organizar las fuerzas de los trabajadores para tomar posesión del poder político estatal. Los socialistas revolucionarios las organizan con vistas a destruir, o si preferís una expresión más refinada, a liquidar el Estado. Los comunistas son partidarios del principio y la práctica de la autoridad, mientras los socialistas revolucionarios sólo ponen su fe en la libertad. Ambos son partidarios por igual de la ciencia, que debe destruir la superstición y ocupar el lugar de la fe; pero los primeros quieren imponer la ciencia al pueblo, en tanto que los colectivistas revolucionarios intentan difundir la ciencia y el conocimiento entre el pueblo, para que los diversos grupos de la sociedad humana, una vez convencidos por la propaganda, puedan organizarse y combinarse, espontáneamente, en federaciones, de acuerdo con sus tendencias naturales y sus intereses reales, pero nunca de acuerdo con un plan trazado previamente e impuesto a las masas ignorantes por algunas inteligencias "superiores".
Los Socialistas revolucionarios creen que existe mucha más razón práctica e inteligencia en las aspiraciones instintivas y las necesidades reales de las masas populares que en las profundas inteligencias de todos esos instruidos doctores y tutores autodesignados de la humanidad, quienes teniendo ante sus ojos los ejemplos lamentables de tantos intentos abortados de hacer feliz a la humanidad, intentan todavía seguir trabajando en la misma dirección. Pero los socialistas revolucionarios creen, al contrario, que la humanidad se ha dejado gobernar durante largo tiempo, demasiado largo, y que la raíz de sus desgracias no reside en esta o en aquella forma de gobierno, sino en el principio y en la misma existencia del gobierno, sea cual fuere su naturaleza.

Es esta diferencia de opinión, que ya se ha hecho histórica, la vigente en la actualidad entre el comunismo científico, desarrollado por la escuela alemana y aceptado parcialmente por los socialistas americanos e ingleses, y el proudhonismo, desarrollado extensamente y llevado a sus últimas conclusiones y aceptado hoy por el proletariado de los países latinos. El socialismo revolucionario ha hecho su primera aparición brillante y práctica en la Comuna de París.

En la bandera pangermánica está escrito: Conservación y fortalecimiento del Estado a cualquier precio. Por el contrario, en nuestra bandera, la bandera socialista-revolucionaria, está grabada con letras orgullosas y Sangrientas: la destrucción de todos los Estados, la aniquilación de la civilización burguesa, la organización libre y espontánea de abajo arriba por medio de las asociaciones libres, la organización de la chusma incontrolada de trabajadores, de toda la humanidad emancipada, y la creación de un nuevo mundo universalmente humano.

Antes de crear o más bien antes de ayudar al pueblo a crear esta nueva organización es necesario conseguir una victoria. Es necesario derrocar lo que es para poder establecer lo que debe ser...


El legado de la Comuna de París

El historiador Roberto Ceamanos narra en 'La Comuna de París (1871)' (Catarata) los sucesos que desembocaron en una insurrección popular que marcó época

PÚBLICO Madrid 27/03/2014 12:19 Actualizado: 27/03/2014 13:34
 La Comuna de París de 1871 es un episodio fundamental de la historia en el que la ciudadanía protagonizó un proyecto revolucionario para concretar sus ideales políticos. Se cuestionó el poder establecido implantando una democracia directa y se tomaron importantes medidas para garantizar derechos fundamentales como la educación, la sanidad, la vivienda, la justicia y el trabajo digno para todas las personas.
Además, defendieron lo común, evitaron la discriminación de la mujer y dieron los mismos derechos a los inmigrantes. El historiador Roberto Ceamanos narra en La Comuna de París (1871) (Catarata) los sucesos que desembocaron en la Comuna y los detalles de su desarrollo: los principales hechos, los grupos políticos implicados, los polémicos decretos, las formas de participación... Mientras que para algunos los communards fueron unos delincuentes, para otros han sido héroes recordados; por eso es interesante analizar cómo se ha interpretado la Comuna a lo largo de la historia, desde los intentos por desprestigiarla hasta su reivindicación por parte de socialistas, anarquistas y marxistas. Aunque el contexto bélico al que se enfrentó y su trágica represión impidieron su desarrollo, se ha convertido en un hito histórico que hoy en día continúa siendo un referente de auto-organización ciudadana.

martes, 25 de marzo de 2014

Entrevista: Víctor Bacchetta (Movimiento contra la megaminería)

(Movimiento contra la megaminería): “Las firmas están. El problema nuestro es desarrollar la estructura para recogerlas”

¿DE QUIÉN ES ESTA BOCA? / ENTREVISTA

Víctor Bacchetta (Movimiento contra la megaminería): “Las firmas están. El problema nuestro es desarrollar la estructura para recogerlas”

21.03.2014

MONTEVIDEO (Uypress / Daniel Feldman) — Víctor Bacchetta es una de las caras visibles del Movimiento por un Uruguay Sustentable (MOVUS), más conocido como movimiento contra la megaminería.


Bacchetta señaló la dificultad que existe para debatir con nivel sobre el tema, agregando que en general las discusiones "se resuelven con consignas y frases fáciles".
Tiene 70 años, reside en el balneario La Tuna, es periodista, vive de hacer traducciones y afirma no tener ninguna expectativa de ocupar alguna posición político - partidaria.
Obviamente, el tema excluyente de la charla fue al proyecto Aratirí.


Si bien estaría tomada la decisión de seguir adelante con el proyecto Aratirí, el presidente Mujica ha realizado declaraciones con marchas atrás y adelante, dando la sensación de tener cierta permeabilidad a las quejas de los opositores al emprendimiento. ¿Qué opinión tienen de esto?
La visión que tenemos es que sobre este tema hay una decisión política previa que es la que ha marcado todo este proceso, por lo menos remontándonos hasta el año 2011. En febrero de ese año, el intendente de Rocha, Artigas Barrios, sostenía que el proyecto Aratirí iba a estar comenzando las obras en julio de 2011. En ese momento ni se había presentado en la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) el estudio de impacto ambiental. Aratirí presentó el primer estudio de impacto ambiental en abril de 2011, y la DINAMA se lo devolvió en mayo, porque ese informe no solo tenía carencias de información sino también carencias formales que no lo hacían aceptable.
¿Presentaron otro?
Presentaron un segundo estudio, en el mes de octubre. Y ese es el estudio de impacto ambiental que hasta el día de hoy está siendo analizado por la DINAMA, en una etapa todavía preliminar de la evaluación de impacto ambiental.
¿Por qué preliminar?
Porque es donde los técnicos de la DINAMA tienen que considerar y resolver que ese informe es aceptable, lo que no quiere decir aprobar el proyecto. Implica que, simplemente a partir de ahí se abren las etapas siguientes: la puesta de manifiesto, donde se hace una síntesis del estudio y se fija un plazo para que la sociedad exprese opiniones; después vienen las audiencias públicas y recién después de ello se toma la decisión. Hasta hoy, ese estudio de impacto ambiental está pendiente de ser completado.

¿Por qué?
Por dos razones fundamentales. Siempre, este proceso implica una especie de diálogo entre la DINAMA y las empresas. Se piden opiniones e informaciones adicionales sobre el informe y la empresa debe responder.
¿No ha pasado eso?
Hoy en día, la situación de este informe es que hay solicitudes de información complementarias hechas por la DINAMA que no han sido respondidas por la empresa, en lo que se refiere al distrito minero. El proyecto tiene tres partes, que son el distrito minero, el mineroducto y el puerto. Como por la habilitación del puerto de aguas profundas se modificó la localización de la terminal portuaria, Aratirí debería presentar un nuevo diseño del mineroducto y de la terminal portuaria, con los estudios de impacto ambiental correspondientes a esa nueva localización.
¿No se ha hecho?
Esas dos partes, hasta hace poco más de un mes, que he venido viendo regularmente el expediente, no estaban presentadas. Si comparo lo que debería ser el proceso que tiene que seguir el expediente con las declaraciones políticas desde el Gobierno, la Presidencia de la República, el Ministerio de Industria, Energía y Minería, da la sensación de que hay un monstruo, por lo menos, de dos cabezas. Por eso digo que lo que hay es una determinación política que no sé a qué responde. No tiene explicación visible. ¿Por qué existe este empecinamiento con un proyecto y una empresa que fue elegida de una manera muy singular, cuando este proyecto tiene tantas implicaciones de todo orden: económicas, sociales, ambientales y de larga duración sobre la economía y el desarrollo del país? Simplemente tendrían que respetarse los procedimientos que tenemos establecidos por ley. Para mí, la gran incógnita sigue siendo el origen de esa determinación política que tiene el Gobierno nacional.
Desde el punto de vista del Movimiento por un Uruguay Sustentable (MOVUS), ¿lo cuestionable es el proyecto en sí de Aratirí o el concepto de megaminería? ¿Habría un proyecto ambientalmente viable para la explotación minera o se oponen radicalmente a que exista ese tipo de explotación?
Yo creo que habría un proyecto ambientalmente viable para extraer el hierro, con las características que este tiene en Uruguay. Ese proyecto no tiene absolutamente nada que ver con lo que está planteado en este momento.
¿Cómo sería?
En el siglo pasado, allá por 1965, hubo un proyecto de explotación del yacimiento de Valentines, que consistía en producir pellets para vendérselos a Argentina, que no tiene hierro. Acá lo que hay es un problema de escala, y esa es la diferencia entre minería y megaminería. Ese proyecto, que no se llegó a realizar, se proponía producir 500.000 toneladas de hierro al año. Aratirí lo que propone es producir 18 millones de toneladas al año.
¿Es mala esa gran escala?
En la escala hay un ritmo de extracción, que en el caso de Aratirí es frenético. Tenemos la opinión de que para producir eso se necesita estar operando sobre siete frentes de minas simultáneos. En determinado momento se puede precisar estar trabajando simultáneamente en los cinco cráteres que propone hacer la minera. Con ese ritmo es imposible cualquier proceso de remediación o mitigación de los impactos. Entonces, esa megaminería, la megaminería a cielo abierto de metales, en gran escala, tiene características depredadoras que destruyen el área del ecosistema donde se instalan. No solo el área afectada directamente, sino en quilómetros a la redonda, por la contaminación de los suelos y las aguas superficiales y subterráneas. Eso ocurre en cualquier parte del mundo. No tenemos necesidad de probar qué es lo que podría ocurrir. Lo que lo hace más inviable en el caso de nuestro país, en primer lugar, es la razón del artillero.

A ver, ¿cómo se aplica?
Si tenemos municiones para tirar. La razón del artillero aquí es si realmente tenemos riquezas minerales suficientes para abrir una perspectiva de desarrollo minero, que por lo menos le de empleo y beneficios al país por tres o cuatro generaciones.
Tú decías que no sabías a qué se debía la determinación política del Gobierno para avanzar con el proyecto. Uno de los principales argumentos de quienes están a favor del proyecto es justamente eso: la generación, sostenida en el tiempo, de fuentes de trabajo y riquezas para el país.
Lo que pasa es que nos tienen que demostrar que eso realmente es un aporte. Veamos algunas cosas utilizando las cifras de la propia empresa, emanadas de sus documentos. En términos de empleo, lo que propone Aratirí, en el distrito minero, es la generación de 1.300 empleos directos. De esos, 700 pertenecen a contratistas, es decir empleos tercerizados. Ya no son 1.300 empleos directos de la minera. Sabemos que las tercerizaciones implican otras condiciones laborales y salariales. De esos mismos 1.300 empleos directos, 400 son de extranjeros o personas que viven a más de 150 quilómetros de donde está localizada la mina. Resulta que en la zona del distrito minero y del proyecto, hay más de 3.000 trabajadores y productores agropecuarios dedicados a la actividad, que es la tradicional de la zona. Por ahí, las cuentas no me cierran en cuanto a que haya un aumento del empleo.
¿Y los empleos indirectos?
La empresa empezó diciendo que se generarían de 10.000 a 15.000 empleos indirectos. A partir de algunas críticas que se le hicieron, fue bajando esa cifra, y hoy la sitúa en 8.700 empleos indirectos. Para llegar a esa cifra, los técnicos de la empresa están aplicando un coeficiente sobre la cifra de los empleos directos de siete puntos. Ese coeficiente no se corresponde con la experiencia internacional de la minería.
¿Cuánto sería?
En el Consejo Internacional de Minería y Metales, que es la asociación de las mineras más grandes del mundo, ese coeficiente lo ubican entre tres y cuatro, como máximo. Entonces, para 1.300 trabajadores directos, se generaría empleo indirecto para 5.200 personas. Se están inflando las cifras, y por los datos que tenemos de empleo en la zona, no se estarían generando más oportunidades. Incluso puede generar menos. Además, ese empleo es de corta duración, porque este proyecto es de doce años. Agregale los tres años de construcción de las instalaciones, y tenés quince años. Ponele que por diversas contingencias sean veinte años. Al cabo de ese tiempo se terminó, y esos empleos pasan a la desocupación. Y la gente que estaba trabajando ahí no va a poder volver. Se dicen fantasías sobre lo que sería la remediación; la restauración de los suelos y los recursos para volver a las formas anteriores de actividad. Eso no existe.
Sin embargo, hace poco el Presidente dijo que estuvo en Brasil, donde había antes una explotación minera y ahora estaba todo tapado.
Todos los días se tira un ejemplo, un caso o un número distinto. Sencillamente, esos números cuando después los vas a confrontar, no existen. En Estados Unidos hay un sitio Web sobre las minas abandonadas. Hay algunas situaciones excepcionales, donde han hecho una restauración extraordinaria. En Inglaterra está el proyecto Edén, donde sobre una mina han construido un ecosistema artificial. En Brasil hay un caso de una mina que fue convertida en un centro cultural. Pero son casos absolutamente excepcionales. La regla de este tipo de minería es que esos cráteres no se rellenan; no se puede restaurar una pradera natural como la que tenemos, que lleva miles de años en formarse,  sembrando algunas semillas arriba de una pequeña capa de tierra. Creo que el problema central es que se están generando expectativas equivocadas, fantasiosas, sobre algo que no lo puede dar. Uruguay tiene pequeños yacimientos y de bajo tenor. Lo único que le hace rentable esta explotación a la minera Aratirí es que, hoy, por una coyuntura especulativa internacional, los precios del hierro llegaron a multiplicarse por cinco. Entre 2008 y 2011, por la crisis de la burbuja inmobiliaria en España y de los papeles de los paquetes hipotecarios en Estados Unidos, la especulación financiera internacional se trasladó a las materias primas y los metales. El precio del hierro se multiplicó. Yacimientos pobres como los que tiene Uruguay, necesariamente, por la pobreza del tenor en metal, requieren un proceso de concentración. En el mercado internacional, el hierro hay que venderlo, por lo menos, al 62%. En nuestro país el hierro está en una concentración del 28%.

Entonces, hay que concentrarlo.
Exactamente. Si no se hace eso, no se puede vender. Eso es lo que, históricamente, con los precios promedio, nunca hizo que este hierro fuera rentable. Solamente esta coyuntura internacional especulativa es lo que lo hace rentable. Pero estas coyunturas son breves. Ya está decayendo, al punto de que hoy el precio se está desplomando. Días atrás llegó a 104 dólares la tonelada, cuando estuvo a 187 dólares la tonelada. La razón por la cual Aratirí propone una extracción desenfrenada es porque este proyecto fue diseñado para aprovechar la coyuntura especulativa. La empresa está buscando la mayor rentabilidad; nosotros tenemos que ver qué beneficios le trae eso al país.
¿Qué beneficios le trae?
Las cifras de los beneficios económicos tampoco nos cierran.
¿Por qué?
Porque al contrario de lo que se dice sobre la ley de minería de gran porte, se aceptaron beneficios extraordinarios para esta actividad, que no los tiene ninguna otra actividad económica, y mientras por un lado se decía que la ley traería mayores exigencias en los aportes que se le iba a cobrar a la empresa, por otro lado se incluyeron artículos expresos donde se otorgan beneficios extraordinarios.
¿Por ejemplo?
Lo dijo el Ministro de Industria cuando se discutía la ley: el impuesto al patrimonio, el IVA, el IMESI, los aranceles de importación y exportación, no se le van a cobrar. Se generó un impuesto adicional  al Impuesto a la Renta, el adicional del IRAE, pero resulta que un artículo de la misma ley permite que el canon se descuente del adicional. Las mineras pagan dos cosas: el canon y los impuestos. Si permito que el canon, que es el 5%, lo descuente de los impuestos que tiene que pagar, quiere decir que le estoy dando a la minera el 100% del mineral. Los cálculos del MIEM, dados a conocer hace pocos días por el subsecretario Ortuño, muestran que estaban calculando que el adicional del IRAE iba a ser de 29 millones de dólares anuales. Eso es lo que adicionalmente pagaría Aratirí por sobre lo que antes se le exigía por concepto de impuestos a cualquier minera. ¿Dónde está entonces la exigencia extraordinaria de la ley de minería de gran porte?
Volviendo al tema del empleo. Desde el PIT CNT se anunció que no se acompañará la recolección de firmas para el plebiscito, y se ha insistido por parte de numerosos dirigentes que Aratirí estaría generando empleo de mejor calidad y remuneración que el que hoy existe.
Lo de la mejor calidad, basado en las cifras que te daba más arriba, ya queda puesto en tela de juicio, porque un porcentaje importante del personal a ser contratado será extranjero. Para las tareas más calificadas, como por ejemplo manejar uno de esos camiones gigantescos, van a emplear obreros extranjeros. A los obreros uruguayos les tocarán los empleos menos calificados, que además son los más riesgosos. Otra cosa: fuera de Valentines, el otro yacimiento más o menos importante es el de Zapucay, en Rivera, que es mucho menor. Y se acabó; no hay más hierro en Uruguay. Aratirí está diciendo que las reservas conocidas las multiplicó 40 veces, pero eso no está certificado.
Eso ¿lo tienen que presentar en sus pedidos de autorización?
Y sí. En los últimos meses, en una de esas vueltas en que se decía que se iba a firmar el contrato y al final se postergó, se dijo que el Gobierno estaba esperando que la empresa certificara las reservas que decía tener. Nosotros no conocemos esos datos. Entonces, como te decía, es dudoso que el empleo sea de mejor calidad. No es un empleo calificado, para una industria siderúrgica que después pueda permanecer en el país. Este proyecto no está asociado a la generación de una industria siderúrgica; el proyecto de Aratirí no tiene ninguna asociación con eso. Lo único que se agregó en la modificación del Código de Minería es que el 15% de la producción fuera ofrecido en el mercado para alguien que le pudiera interesar.  Si no hay industria siderúrgica nadie se lo va a comprar, y la empresa también va a vender al exterior ese 15%.
¿Y respecto a los salarios más elevados?
Sin duda los salarios mineros son altos. Pero en países de tradición minera, como Chile, Perú o Bolivia, el empleo en la minería no supera el 1,5% de la fuerza laboral. ¿Por qué tienen salarios más altos? Porque en la minería el obrero está constantemente poniendo en juego su salud y su vida. ¿Recordás el caso de los mineros chilenos que quedaron atrapados bajo tierra? Cuando comenzaron a salir, explicaban que ganaban más que el promedio de los mineros chilenos, porque ellos sabían que la empresa trabajaba sin cumplir a cabalidad las condiciones de seguridad. Eso forma parte de la naturaleza humana: a veces se está dispuesto, por una necesidad económica inmediata, a arriesgar la vida.
¿Qué es Zamin Ferrous?
Es, en la minería mundial, lo que se llama una empresa junior, joven. Son empresas propias de coyunturas especulativas. Son pequeñas empresas y de corta duración, que a lo que se dedican es a armar proyectos en un contexto de alza de precios, y por tanto de flujo de las inversiones al sector. Zamin Ferrous no tiene experiencia anterior de explotación minera. Se creó en el año 2005. Tiene la sede en la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, que es un paraíso fiscal. En 2007 aterrizó en Uruguay y en 2010 estaba proponiendo la mayor inversión en la historia del país. En Brasil hizo algo similar. Compró una mina al señor Cavalcanti, que es un minero conocido y, cuando obtuvo las autorizaciones, redondeó el proyecto y firmó el contrato, simplemente vendió. Por los datos de sectores especializados, gastó 300 millones de dólares y vendió en 1.000 millones.
Fue un buen negocio.
Claro, para estas empresas esto es un buen negocio. Zamin Ferrous es típicamente una empresa especulativa.
Han comenzado la recolección de firmas para plebiscitar la minería de gran porte. Está difícil juntarlas para las próximas elecciones.
El objetivo nuestro no está circunscripto a que se plebiscite en las próximas elecciones. Lo que sí nos planteamos conscientemente, fue iniciar la campaña en medio de un año electoral. El objetivo nuestro es darle una expresión común a lo que ha sido el desarrollo de un movimiento social inédito en Uruguay. Es un movimiento que ha crecido desde el Interior hacia la capital y desde abajo hacia arriba. Se gestó con personas y grupos sociales; no hay ningún partido político ni grandes organizaciones sociales históricas. Aún no tenemos la estructura suficiente como para recoger la disponibilidad real a firmar.
Ese "largo aliento" en la recolección de firmas, ¿no propiciaría que se fuera diluyendo el movimiento? ¿Qué pasa si mañana se firma el contrato y comienza la explotación?
Primero, en cuanto al cronograma de posibles instancias electorales, no siendo las nacionales de octubre, tenemos las municipales de mayo de 2015. Para poder plebiscitar ahí, tenemos que tener las firmas en noviembre, y creo que para ahí las vamos a alcanzar.
Las encuestas que han aparecido señalan una opinión favorable de la población al emprendimiento de Aratirí.
Por muy poco margen. Están las encuestas de CIFRA... que me perdonen los profesionales de CIFRA, pero están contratados por la empresa minera. La forma en que está confeccionado el cuestionario tiende a ir en la dirección de ciertos resultados. Las encuestas que no fueron encargadas por la empresa, son dos: una, de RADAR, que explicó que no fue contratada ni por la empresa ni por ningún grupo político, dio un 46% de oposición a la minera, mientras algo más del 30% aprueba. Dio una mayoría de oposición al proyecto minero. La que realizó EQUIPOS, da un 26%  a favor, un 23% en contra y un margen muy importante, que llega casi al 50%, de gente que no opina o dice no estar informada. Con estos datos, lo que podemos afirmar es que están los números necesarios para llegar a juntar las firmas del 10% del padrón electoral. Las firmas están. El problema nuestro es desarrollar la estructura para recogerlas. Después va a haber que ganar el plebiscito, pero te reitero: las firmas están.
Vivimos en un país muy marcado por las pertenencias político partidarias. Si bien ustedes no tienen una definición de corte partidario, varias de las cabezas visibles, como es tu caso, provienen de la izquierda. Sin embargo, la izquierda institucional es la que impulsa el proyecto. La central de trabajadores, con una fuerte influencia de la izquierda, también se está posicionando en la vereda de enfrente a ustedes. ¿Cómo explican esas contradicciones?
Creo que hay una izquierda "histórica", para llamarla de alguna manera, que ha quedado en el pensamiento de los años 60 ó 70 del siglo pasado, en donde se pensaba -lo pensábamos los que estuvimos en la Facultad de Ingeniería en esos años- que con la tecnología se resolvían todos los problemas, que el desafío central era el desarrollo. La dimensión ambiental no estaba contemplada. En las bases teóricas marxistas de esa izquierda, la dimensión ambiental no era considerada. Esa dimensión se incorpora posteriormente, a partir de hechos científicos, porque se reconocen los límites del ecosistema y que no cualquier desarrollo es posible y practicable. Creo que esa izquierda, más allá de una retórica ambientalista que hoy tiene, no ha hecho una revisión real de sus bases teóricas. Sigue considerando al medio ambiente como una variable posterior a resolver los temas del desarrollo, el empleo, etc. Sencillamente, no ha modificado su pensamiento. Algunos de los que estuvimos en esa izquierda y hoy estamos del otro lado en la valoración de estos problemas, hemos incorporado lo que la ciencia ha avanzado en el conocimiento de las características del planeta y del ecosistema y pensamos que el desarrollo debe pensarse como una unidad integral. Incluso hay quienes afirman que la izquierda, hoy, es el ambientalismo. El capitalismo no solo mercantiliza el trabajo humano, sino también a la naturaleza. Hoy estamos en una fase de desarrollo del capitalismo sumamente depredadora. La forma de maximizar la ganancia por parte del capital financiero lleva, inevitablemente,  a la depredación ambiental. Lo que me sorprende es que en esa izquierda oficial, no se tome en cuenta la naturaleza del capitalismo de hoy e incluso se acepte la posibilidad de aceptar proyectos como este, que son simplemente de saqueo. Cuando se elaboraron los programas de la CNT y del Frente Amplio, en los años 60 y 70, esto era seguir atados a la dependencia de los centros de la economía mundial. No entiendo cómo gente que se dice de izquierda puede aceptar un proyecto de este tipo, e incluso sostener que las circunstancias cambiaron, como si estos proyectos pudieran conducir a otros destinos, cuando la evidencia, desde mi punto de vista, es que conducen a lo mismo o peor aún.
La derecha que hoy se opone al proyecto, ¿lo hace porque se aggiornó, tiene otra sensibilidad, o meramente por cálculo electoral?
Hay de todas las cosas. La temática ambiental y una nueva conciencia sobre la relación entre sociedad y medio ambiente son transversales a los partidos políticos. En todos los partidos políticos uruguayos hay un sector que auténticamente ha comenzado a preocuparse por estos temas, y hay otro sector que sigue funcionando con los viejos esquemas. Eso pasa tanto en el FA como también en los partidos tradicionales. La temática ambiental no es una frontera entre los partidos, los atraviesa a todos.
¿Existe el terrorismo ambientalista?
En ese plano, las formas que se han usado para descalificar este movimiento social en particular, diría que son tristes, lamentables y ridículas. Nos hemos caracterizado por recoger firmas y pedir plebiscitos. Incluso creo que no se puede afirmar que nosotros seamos un movimiento ambientalista. Es una dimensión más amplia. Para nosotros, el proyecto Aratirí, que es el proyecto real que está en juego, no cierra no solo desde al ángulo ambiental. Tampoco cierra desde el ángulo social ni económico.


UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias: http://www.uypress.net/index_1.html

sábado, 15 de marzo de 2014

ES EL PUEBLO SALVADOREÑO… EL PULGARCITO DE AMÉRICA, CAMINANDO…

Algo que escribí con mucho amor al pueblo de El Salvador

Recién terminé algo que quería escribir sobre El Salvador, en memoria a Andrés Campos,  juntos, en el ICI (Instituto Cooperativo Interamericano) en Panamá, trabajamos con varios cursos de formación de dirigentes populares, con metodología de educación popular... integrados, a veces, por compañeros de 11 países y 13 culturas indígenas... (105 días, todos hospedados en Panamá, en el ICI), nosotros dedicados enteramente a ellos... fue un trabajo muy importante y nos quisimos mucho, quienes éramos responsables de estos talleres...  El tenía una habilidad muy especial para hablarles, enseñarles, acompañarlos...
  Lo mataron en Guatemala, me dijeron que unos tipos en una moto, con metralletas, no pudo salvarse...(yo ya estaba en Uruguay...) Margarita


ES EL PUEBLO SALVADOREÑO…
EL PULGARCITO DE AMÉRICA, CAMINANDO…
en memoria de Andrés Campos…
                                                               
 por Margarita Merklen

  Cuando se dieron los resultados de las elecciones presentando al FMLN como seguro ganador de estas nuevas elecciones de El Salvador, sentí que ya sería  posible la creación de ese pueblo tan soñado, que pudiera tener posibilidades de vida para todos, cubriendo las necesidades básicas de sus hijos porque se iban a proponer hacerlo y darían todo su tiempo, trabajo, fuerza, entrega, para lograrlo…
  Sentí que la piedra estaba tirada a favor del pueblo y de cada uno de sus hijos… de cada uno de sus niños, de sus mujeres, de sus hombres trabajadores, de sus viejos…que se podría poner fin  a la explotación y al mal manejo de las riquezas,  recordaba que me contaban que El Salvador era un pequeño país donde estaba siempre todo el mundo caminando, de un lado a otro, siempre se veía gente caminando… y yo recordaba que su superficie era menor que la de nuestro departamento de Tacuarembó, pero con una población tan grande  en relación a  su superficie…
  …Había triunfado nuevamente el FMLN en las elecciones.  Una organización revolucionaria que luchó por muchos años como tal, dentro de su pequeño país, para lograr la liberación de su pueblo… Una organización que vio morir a muchos de sus mejores integrantes, quienes fueron asesinados o cayeron en la lucha armada, compañeros muy jóvenes, muy valiosos, cuya entrega significó pérdidas imposibles de suplantar para el movimiento popular…
  Pero que, a pesar de ellas, volvió  el pueblo a surgir y volvieron a nacer los nuevos revolucionarios, los jóvenes de siempre, los que se entregarán siempre a sus patrias, para liberarlas… y volvieron a matarlos…
  Y fueron muchos años y muchísimas pérdidas de los mejores hijos de esa pequeña patria… que fueron regando con su sangre, por defenderla…

 Asesinaron, por mandato siempre del imperio ,a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien, siendo en Obispo de El Salvador, denunció siempre estos atropellos y dijo, en su  homilía del 23 de marzo de 1980, dirigiéndose a los gobernantes:
“Os  pido, os ruego, os ordeno en nombre de Dios y de este sufrido pueblo:
 -CESE LA REPRESIÓN”
Al otro día, estaba por dar su mensaje…
 Era el 24 de marzo de 1980…se puso de espaldas para bendecir la ostia… se oyó un disparo… monseñor Romero cayó  muerto…
  Mucho, mucho ha luchado el FMLN por su pequeña patria de El Salvador… mucho respeto le hemos tenido siempre, y hemos aprendido de ellos, lo que significa la entrega de todo,  de todo lo que mas amamos, por la patria.
  Aprendimos que hay quienes trabajan todo el día para ayudar a sus compatriotas a tener una vida mejor, sabiendo que puede ser ese día el último, ese momento que estamos compartiendo el último, que a cada paso que dan fuera de sus lugares de trabajo estarán esperándolos para matarlos…
  Aprendimos de ellos que sienten una felicidad muy diferente a la de la mayoría de la gente… una felicidad que está integrada por sentimientos de deber hacia su pueblo, de entrega enseñando a realizar tareas que puedan ayudarlos para la liberación de sus patrias…
  Aprendimos de ellos que lo primero es la liberación y que para lograrla tendremos que entregarnos de verdad, renunciando a todo lo que somos y tenemos, para realizar las tareas que la revolución necesite…
  Que podrán ser, a veces, tareas muy pequeñitas, casi insignificantes y otras muy difíciles, importantes, peligrosas, en las cuales se nos podrá ir la vida, pero que las realizaremos siempre con la mayor entrega, con alegra, con responsabilidad, con  amor…
  Aprendimos que el amor es una fuerza mucho mas grande de lo que pensábamos era… que abarca mucho… no sólo a la familia, al compañero o compañera, a nuestra profesión… el amor es mas grande… mas exigente… quizás tendremos que dejar todo para  poder formarlo, crearlo, hacerlo nacer en el pueblo…
  Aprendimos a  querernos en medio de todas esas dificultades, que nos separaban a veces por mucho tiempo, que debíamos seguir solos, sabiendo que estaríamos siempre acompañados…
  Y ahora el FMLN estará por segunda vez en el gobierno del pequeño país de El Salvador, entregando, con la misma fuerza y la misma valentía y respeto, a su pueblo, todo…todo lo que pueda ser cada uno y todos  juntos y organizados… 
   Para tratar de que pueda iniciar una vida de paz, de seguridad, de entrega, de creación de posibilidades y oportunidades para todos sus hijos, hasta para los mas pequeñitos y los que vendrán…
  Y tenemos en ellos, nuestra confianza y nuestra admiración y respeto… sentimos esa misma  fuerza que nos acompañó, cuando estuvimos tan cerca,  siendo parte de un trabajo de formación de dirigentes populares, a través de talleres de educación popular,
que compartíamos con algunos salvadoreños inolvidables, verdaderos educadores populares que supieron, como ninguno, entregar todo su conocimiento y formación al movimiento popular latinoamericano,  con la mirada puesta siempre en la liberación de su pueblo y en la formación de sus campesinos, trabajadores, mujeres, sus hermanos…
  Será una oportunidad de poder llegar a  concretar algunas cosas importantes y trascendentes para que se puedan lograr, despacito quizás, lo mas trascendente e importante para conseguir una patria  donde   puedan sus niños estudiar, sus jóvenes formarse, sus mujeres integrar también los movimientos que mueven la sociedad, sus hombres trabajar en paz, donde se pueda compartir la vida y sentir verdaderamente la alegría, sin que nos maten, sin que nos destruyan todo, sin que nos pisen nuestros derechos de pueblos trabajadores… donde podamos levantar nuestros rostros y mirar los horizontes, donde podamos vivir en paz, compartiendo lo poco que podamos llegar a tener, con alegría y amor…
  Una patria de amor… una patria compartida con nuestros hermanos latinoamericanos como si fuéramos todos salvadoreños… una patria llena de alegría, de cantos, de música, de posibilidades, de futuro de paz…
  Siento que el FMLN tiene en sus manos una responsabilidad muy grande, pero que será  acompañada por nosotros, sus hermanos latinoamericanos, siempre…
    Siento que no estarán nunca solos, porque ellos, los que lucharon tanto por todos,( los que mataron porque luchaban por ese pueblo salvadoreño en el cual estaban todos nuestros pueblos…)  los que murieron así, estarán siempre en las sonrisas de sus niños, en las palabras de sus maestros, en la sabiduría de sus escritores, poetas,  formadores populares, madres… estarán siempre… porque no han muerto, no morirá quien haya sido asesinado por dar todo lo que era y tenía, hasta su vida, para lograr la vida de su país, el mas pequeño, el “PULGARCITO  DE AMÉRICA, por El Salvador…
  Siento que estarán siempre presentes, como lo están en este momento mientras les escribo
  Desde mi corazón, en memoria de Andrés Campos, en memoria de todos los que mataron como a él, por luchar por sus pueblos…por su amado pueblo de El Salvador… en la certidumbre de que está y estarán siempre en cada cosa que hagamos por nuestros pueblos latinoamericanos… desde este gran dolor por perderlo, pero sintiendo que lo encontraré en cada uno de ustedes, que están luchando y siguen luchando por ese pequeño y amado país, El Salvador… y por su pueblo.
  En la confianza y el deseo de que puedan lograrlo, con todo mi respeto a ustedes, y al FMLN tan querido  y respetado por mi… por todos los que entregaron sus vidas para lograr este país que tratan de  volver a construir… por  esa entrega que vivirá por siempre en todo lo que continúen realizando en El Salvador, por la vida, el amor y la hermandad latinoamericana, por una Patria para Todos, como la soñamos y seguiremos  soñando…
Margarita Merklen
(desde Durazno, Uruguay)
11 de marzo de 2014
 
Tomados de: Moticias Uruguayas: http://noticiasuruguayas.blogspot.com/

lunes, 10 de marzo de 2014

Desactivar el fascismo, un desafió para todo liberal o demócrata consecuente,


Por: Roland Denis

Si cabe una síntesis, el fascismo como movimiento reaccionario y contrarrevolucionario extremo, en el caso de Venezuela, en esencia no es más que una burbuja social que se expande, desinfla y vuelve a renacer, de acuerdo a la misma desesperación de los sectores tradicionales dominantes nacionales y transnacionales por controlar la totalidad de la renta energética y garantizar el ordenamiento tremendamente desigual de la sociedad que pueden sentir en peligro. Hoy se vuelve a activar, aprovechando el deterioro profundo que sufre este lento proceso revolucionario, tanto a nivel de gobierno como en sus bases populares. Su reaparición y entrelazamiento con la “sociedad civil democrática” es una advertencia clarísima al movimiento popular de que o convertimos este momento en una crisis creadora y reactivadora de la voluntad revolucionaria colectiva, o mejor empecemos a despedirnos de esta linda y traumática historia que hemos construido en los últimos 25 años.

Antes de abordar la situación veamos algunos elementos para entender el sujeto social proclive al violentismo-fascismo en la actualidad

El sujeto fascista

- Su agitación se centra en las capas medias y las clases trabajadoras estables, jugando a un discurso democrático y una acción que expande su propia necesidad de violencia, sustentada en odios simples nacidos del miedo a la igualdad y la pérdida de privilegios.

- El hecho violento es absolutamente necesario para estas franjas de la sociedad que viven de hecho en un ambiente interno por lo general pleno de prejuicios sociales y culturales: violencias familiares, encierro domiciliario y laboral, relaciones personales que tienden a centrarse en el interés material y la salvación personal; sublimada por la religión y valores tradicionales como identidad de grupo.

- Su “ideal de vida” lo absorbe el consumo alienado, buscando el espacio ordenado de la casa, el centro comercial, el hotel turístico, el placer mediático; siempre preestablecido y acatando el ordenamiento que se ofrece como salida, en función de hacer equivalentes las necesidades de placer social prometidas por la sociedad de consumo y la ganancia capitalista.

- Un mundo tremendamente violento por lo reprimido que vive y la ausencia de todo goce colectivo realmente libre y abierto, donde el individuo se haga social en su descubrimiento del mundo y no lo “hagan social” a la manera de modus vivendi jerarquizado y encerrado de la sociedad de consumo y división social del trabajo.



- El “fascio” desde su nacimiento en la sociedad europea convulsionada por las rebeliones obreras del principio del siglo veinte supo entender, primero, que tenía que ser masivo y “popular”, ajeno aparentemente a las élites tradicionales. Y luego, que la respuesta no-aristocrática, es decir, la respuesta a una pulsión revolucionaria que haga puente con importantes franjas sociales, necesitaba situarse en sus propios miedos y odios y no sólo en el narcisismo de las élites y la orden de obediencia, que por lo general impulsaban los movimientos reaccionarios comandados por las noblezas o la alta burguesía.

- El “fascio”, en ese sentido, es un autentico movimiento social, un “movimiento de ciudadanos” dirían ahora, siempre inorgánico y hasta espontáneo en apariencia, pero terriblemente jerarquizado en su juego interno, promovido por cabecillas y jefes inapelables.

-Por ello, el fascismo no es sólo una expresión política de la violencia de las clases dominantes frente a un movimiento de transformación promovido por las clases subalternas. Eso siempre ha existido con la desigualdad social. Es un movimiento que se sitúa en la necesidad de orden y esperanza individualizada de una franja de la sociedad que ya ha sido totalmente amansada por el orden y los valores dominantes.

- Un movimiento donde el esclavo “sienta liberarse” del miedo que le produce la insurgencia “del otro” inferior que puede voltearle el mundo y poner en peligro sus estúpidos privilegios.

- Por ello, aunque parezca totalmente paradójico, el fascismo hoy reproduce exactamente la misma realidad del consumo. Es una maravilla placentera, pacífico, humano y democrático, un movimiento “de todos”. Es su cara comercial. Pero necesita a su vez ser terriblemente violento en su realidad interna, al igual que un centro comercial importante: lindo en sus fachadas, terriblemente represivo por dentro. La violencia reaccionaria dirigida contra la persona o el símbolo odiado (el médico cubano por ejemplo), y no contra el enemigo esclavizante como es el caso de la violencia revolucionaria, es el momento fundamental de éxtasis que necesita para desplegarse y sentirse fuerte.

- Así, el antecedente de toda movilización de orden fascista, apelando al odio y la imposición de un orden, es la violencia socio-política como acontecimiento inicial. Exactamente como viene ocurriendo estos días en su primera fase de calle, magnificada de una manera magistral por la manipulación mediática.

- Pero el movimiento social fascista (racista y excluyente) por sí solo es incapaz de lograr sus propósitos.  Necesita de dos cosas primordiales:

Primero, de la acción de una fuerza superior (interna y externa), donde se desvele el verdadero contenido de clase y aristocrático de su revuelta. Es allí donde ha de actuar la fuerza bruta del golpe, de la invasión, de la promoción de verdaderos ejércitos paramilitares, de la guerra civil como estrategia. Combinando todos estos elementos, esto también está en camino. En caso de concretarse será la fuerza brutal e incuestionable que termine de arrastrar, bajo una pasividad de aceptación, el resto de los sectores conservadores de la sociedad no fascistas (no violentistas y sembrados en el odio social) ganando una aparente mayoría atemorizada por la violencia.

Y segundo, se apoya en una realidad material de gran inconformidad generalizada que le permita no sólo arrastrar sectores conservadores, sino de las propias clases trabajadoras o marginadas que en su desesperación acepten el orden de la brutalidad bajo la promesa de resolverles sus problemas inmediatos, estando ellos mismos atados a los elementos básicos de identidad y aspiración social promovidos por las clases dominantes. Esta es una clave muy importante para entender lo que hoy pasa.

Los movimientos fascistas del 2002 y de hoy

Situándonos en el año 2002, vemos como el movimiento golpista se monta sobre una subjetividad fascista (odio a la igualdad y al otro socialmente inferior) que se va acrecentando rápidamente y que nace de la enorme violencia social y mediática que se despliega desde finales del 2001 hasta arropar una inmensa mayoría de las clases medias y los restos del movimiento obrero sindical que aún manejaban los adecos. Es un movimiento en bloque desde su primer momento, que congrega a toda la burguesía y los sectores dominantes políticos, religiosos, militares, propios del orden de la cuarta república, con el apoyo evidente de los EEUU.

El movimiento es muy fuerte, arrastra todo un orden y una subjetividad social aún viva extensamente a pesar de la victoria de la rebelión popular simbolizada en la figura de Chávez y su victoria electoral del 98. La violencia burguesa de los paros empresariales, se une a una violencia de calle soportada en los sectores medios. Esto hace que el movimiento “ciudadano” necesario, dispuesto a aceptar cualquier brutalidad que proteja sus miedos y odios logre, en sólo algunos meses, acumular la suficiente fuerza para permitir que se quiten las caretas los factores militares que hacían falta, acompañada por una doctoral manipulación mediática el día del golpe sustentada en la sangre derramada por ellos mismos. Así tumbaron a Chávez el 11 de Abril.

Pero Chávez regresa el 13 porque hay un punto de la agenda que no tienen en su poder. El movimiento popular no sólo está lleno de fuerza y capacidad de autoorganización, para entonces producto de la fuerza acumulada de más de diez años de revuelta y victoria. Igualmente hay una situación de esperanza que convoca a las clases subalternas que no aceptan de ninguna manera cualquier orden de terror. La situación económica por el contrario tiende a mejorar, aunque nada todavía ha cambiado en lo sustancial. Más rápida es esta esperanza libertaria, material y justiciera que la imposición del terror golpista que se queda festejando. Es en este cuadro que vuelve Chávez.

De todas formas, como sabemos, el golpe continúa, esta vez tratando de unir la actividad golpista con la desesperación material que aún, con toda su agitación continuada, no la logran generar por el ciclo económico natural; por el contrario, sigue el buen ambiente económico. Por ello lanzan el paro petrolero como medida extrema para generar tal desesperación, y efectivamente lo logran. Pero se impone, por un lado la capacidad de respuesta que sigue acrecentándose dentro del movimiento popular, ya más exigente y con capacidad de organizar a una buena parte del pueblo esperanzado; y por otro, no aparece la fuerza militar complementaria como factor determinante en última instancia. Esto aunado a la enorme capacidad de liderazgo de Chávez, hacen fracasar todo el golpismo de entonces y sus restos en los años posteriores.

Hoy en día el violentismo fascista y el potencial golpismo que le sucede aparece en una situación muy distinta. Esa subjetividad fascista sembrada desde el 2002 siempre se mantuvo disminuida pero consolidada. De hecho López y Capriles, como personajes más representativos de este movimiento “ciudadano”, nunca se desligaron de ella, desde psicologías y patologías histéricas distintas, y divididos en su partido original Primero Justicia. Pero hoy aparecen como los líderes de la oposición compitiendo entre ambos por el liderazgo único.

Lo cierto es que la reaparición del elemento del “fascio” violentista y odioso, desde el año pasado se da fundamentalmente como continuidad de una subjetividad social construida desde temprano en las clases medias, y que sólo en Venezuela, en el caso de Nuestramérica, la han podido expandir en forma clara arropando al conjunto de la oposición, aunque una parte trate de desligarse del violentismo. No es el caso de ningún otro país, ni siquiera Colombia, donde la oligarquía actúa de manera descarada y dando la cara directamente como factor de chantaje asesino (estatal o paraestatal) frente a quien intente cuestionar el orden socio-económico que manejan a plenitud. No hace falta ningún “movimiento ciudadano”. Mientras en otros casos la derecha se maneja aún dentro de cánones pacíficos y representativos de las democracias burguesa, o meramente golpistas y tradicionales, como lo hemos visto últimamente en Honduras y Paraguay. Todo esto tiene que ver con la importancia particular de las capas medias y su cultura en una sociedad rentista como la nuestra.

Sin embargo, el desate del violentismo fascista hoy en día se da sobre un panorama que lo debilita por un lado y al mismo tiempo lo favorece enormemente hacia el futuro inmediato. El sujeto social de su acción se ha centrado particularmente en la juventud, cosa que no aparecía en el 2002, eso lo favorece por su capacidad de activismo permanente, sobretodo de estudiantes que no trabajan y sin ninguna responsabilidad social. Pero a su vez su componente de clase se ha debilitado. Aparentemente, por lo menos hasta los momentos, pareciera existir un desacuerdo importante entre las burguesías monopólicas y bancarias con la línea imperialista venida de los EEUU.  Esta gran burguesía nacional ha vivido en los últimos años un paraíso de ganancias bajo el modelo corporativo-burocrático y de capitalismo de estado promovido por el esquema económico de gobierno.  El rentismo corrupto y de redistribución clientelar de la renta que han aplicado, las ha llenado como nunca de divisas y capitales, a ellos y sus pares de gobierno. Por esta razón no se desbocan a juntar de inmediato toda su fuerza (paros empresariales, saboteo abierto a la economía, golpe interno, etc) para asaltar el poder. Le interesa la estabilidad y una transición que no ponga en juego su actual paraíso de ganancias. Mientras que los EEUU, más interesados en la base estratégica de apoyo que Venezuela pueda darle a nivel político, militar, y de base energética para su economía; promueven y financian la transición rápida bajo un esquema que se trasluce claramente: violentismo fascista “ciudadano”, actos golpistas y sangrientos que caoticen por completo la situación, negociación final y caída del chavismo por acuerdo de fuerzas.

Esta doble estrategia divide actualmente la oposición, y es donde López aparece como la pieza más clara de los intereses EEUU-Uribe y capital global, aunado a la desesperación de las capas medias; mientras que Capriles le juega al “nacionalismo” de la burguesía local, con una mano en la conspiración, pero cautelosa. El fascismo en este caso está obligado a forzar por dentro de ellos los acontecimientos y obligar al resto del bloque burgués a juntarse, por ello su activismo, al contrario del 2002, tiene el componente de la violencia de calle, permitir que se desborde la situación, jugar al enloquecimiento odioso de la subjetividad social fabricada, ahora centrada en la juventud y sus aliados inmediatos, respaldados en su retaguardia por una presencia paramilitar importante no presente en el 2002 y que ya ha penetrado los organismos de seguridad de Estado y militares. Sincretismo que se probó en acción con los hechos del 12 de febrero y su saldo de sangre.

Existe una situación que pareciera favorecer esta posibilidad, antes que se desgaste el juego caótico y violentista actual. Primero, al contrario del 2002, la esperanza ha mermado de manera tremenda y el participacionismo socio-político de antes ahora tiende a disolverse, agarrando a un movimiento popular en gran parte fatigado, burocratizado, administrado desde las oficinas de Estado y clientelizado.  En fin, un movimiento popular castigado a más no poder (con sangre o retaliaciones) en todos sus impulsos rebeldes y resistentes más importantes por este esquema corporativo-burocrático, que ha forzado la desactivación de la lucha de clases y la tarea emancipatoria permanente. Por ello, el “pacifismo” del gobierno se recoge abajo sin mayores contradicciones, aunque con muchas dudas e incomprensiones de la realidad que vivimos. Es una “paz” que no produce, que no activa un movimiento de renovación interna y radicalización del proceso, que no crea nuevos retos y nuevos niveles de movilización, simplemente apoya a la figura victimizada de Nicolás y su gobierno dando claros signos de debilidad y ausencia del sentido épico que ha de tener toda revolución. Es finalmente un lenguaje tan pequeño-burgués como los carajitos que se la pasan quemando basura y destrozando el metro de Altamira.

Esta debilidad interna dentro de las vanguardias colectivas del pueblo y el gobierno que han elegido, juega evidentemente muy a favor de esta maldición fascista. Pero hay algo que lo favorece aún más, se trata del modelo de un capitalismo de Estado rentista y parásito, que bajo sus políticas de control, concentración de poder y sustitución del control social por el funcionariato tecnócrata o burocrático; no sólo ha hecho a los ricos más ricos, a pesar de sus dádivas y políticas de justicia social, sino que ha aplastado a las fuerzas productivas y creadoras de una sociedad obrera y de pequeños productores privados y cooperativos. Ese es un modelo que a estas alturas está en quiebra, como ha quebrado la moneda y monetarizado todos los reflejos económicos de una vasta población que sólo en el “tracaleo” de divisas o contrabando ve futuro. Un modelo que en el corto plazo si no se cuestiona totalmente y se toman las medidas radicales de fondo, nos lleva a un desabastecimiento e inflación continuada, donde ningún control va a servir para nada, así estaticen toda la economía si les da la gana, y hagan todas las leyes y decretos que quieran.

Ese modelo sí que es el granero perfecto del fascismo. Desespera a las clases medias productoras, vuelve loca toda la demanda de consumo cada vez más insatisfecha, evidencia su incapacidad de responder por vía de la economía de Estado (sea de importación o de producción, las empresas de Estado están siendo quebradas por esta mentalidad inútil dedicada a destrozar la productividad social). Reactiva la curva de empobrecimiento por la inflación, y pronto de desempleo, por la improductividad económica, mermando día a día el valor del trabajo, cualquiera que sea el salario nominal.

El fascismo, a pesar de su irracionalidad absoluta, mantiene una perversidad lúcida. En este caso se trata no sólo de forzar el acompañamiento explícito de imperios, burguesías y todo el bloque dominante, esta vez también mira hacia abajo, tratando de lograr su gran objetivo: que la desesperación por el quiebre total del ciclo productivo les permita venderse como salida ante una mayoría popular, convirtiéndose él mismo en un gran “movimiento popular”, de unión de “amos y esclavos”.  Fenómeno que le permitiría ganar adeptos dentro de un oficialismo de gobierno corrompido y cada vez más tensionado por esta situación de deterioro político y económico, adelantando la salida del “golpe o autogolpe” (no teniendo una fuerza militar significativa en estos momentos, al menos a esos niveles) con suficiente impacto como para crear el caos total que se busca en la estrategia yanqui, hasta lograr la negociación de derrota.

Eso aún está todavía lejos de darse. La sociedad, el pueblo mayoritario, se mueve como puede, alejado por completo de la fachada de éxtasis violentista del fascismo que sigue reducido a sectores medios y el anticomunismo militante de los jóvenes. Pero esto puede no ser así en poco tiempo. Están abiertas las puertas de la desesperación material, con un movimiento popular pasivo y una vanguardia de izquierda rentista, que no se lo ocurre otra cosa que pedir más controles estatales, sin acordarse que el abc de toda revolución social está en el sujeto productivo, hoy aplastado o empleado en un trabajo explotado pero ligado a cadenas económicas cada vez más improductivas y de mero servicio.

La revolución se sitúa en la subjetividad proletaria, jamás en la subjetividad que sólo se remite a la supuesta justicia que ofrece el derecho al consumo y la tarjeta de crédito, administrado además por una burocracia corrompida e inútil. El consumidor, y mucho menos clientelizado, no sirve jamás para transformar absolutamente nada. Su revuelta es la  más individualista de todas, totalmente contraria a la revuelta del “nosotros”, los obreros, verdaderos productores de este mundo. En un cuadro así la tendencia se mueve hacia la posibilidad de un puente en el corto plazo entre el fascismo y el pueblo desesperanzado, individualizado y desesperado, absorbiendo en sus planes una gran franja delincuente que aprovechará la oportunidad caótica, acentuando el terror colectivo. El peligro fascista de hoy tiene allí su principal futuro.

La desactivación del fascismo

Desde que este proceso comenzó hemos visto la salida al fascismo desde el punto de vista del “plan de contingencia” y la movilización de apoyo. Si esto es aún una necesidad permanente, se trata de un reflejo aprendido cada vez menos efectivo y real como mecanismo de desactivación de todo el potencial contrarrevolucionario que vuelve a insurgir.  La denuncia de planes imperialistas, que los hay, la información interna y la movilización, los puntos de unidad cívico-militar, ya no resuelven en absoluto la tamaña crisis a la cual nos enfrentamos como pueblo en lucha y como país.

La respuesta tiene que ser de fondo, porque todo esto se debe a un proceso que pierde día a día su vitalidad original y capacidad de transformación. La voluntad transformadora y de verdadera rebelión en favor de la reactivación de la capacidad productiva y socializada que potencialmente tenemos y abunda, es la única salida.  Es la lucha de clases pura y dura contra todos los elementos de opresión capitalista y burocrática que viven del festín de la renta que ahora se pelean a muerte. Lo demás es dejar correr la arruga, jugar al desgaste y la división del enemigo, a la movilización controlada, pero guardando un cáncer final que está a punto de acabar, no con un gobierno que sería lo de menos, sino con la esperanza revolucionaria en sí, e instalarnos un gobierno de cualquier cosa y cualquier gentes, donde hasta la presencia yanki puede aparecer de un momento a otro.

Hay medidas de gobierno a proponer. La ingenuidad y la ilusión todavía nos llevan a adelantar algunas:

- Renovar por completo los cuadros dirigentes y llevar a juicio la cantidad de bandidos hoy en altos cargos desde ministros para abajo, incluidos los poderes judiciales, legislativos y militares.

- Renovar todo el gabinete, empezando por el económico, pero bajo el consenso de una gran asamblea bolivariana que proponga nombres.

- Reactivar la comisión de transformación del Estado abandonada desde el 2003, ampliada a nivel nacional y regional.

- Acordar en el plazo de un mes la formación de un sistema de planificación de abajo a arriba por localidades y regiones, que ponga todo el énfasis en la reactivación productiva y en la medida de lo posible socializada del país.

- Descentralizar todo el sistema de abastecimiento de Estado poniéndolo en manos de organismos de base y sobretodo de productores directos que venderían directamente sus productos allí.

- Sustituir el actual sistema de control de precios por precios consensuados entre productores distribuidores y consumidores, establecidos a través de los consejos populares de precios.

-Acabar de inmediato con ese desastroso, corrupto y monopólico, control de cambio actual y sustituirlo por un sistema de bandas flexibles, generando una ganancia cambiaria que tiene que devolverse a un sistema bancario comunal, que debe crearse lo más pronto, y se ajuste a las decisiones de planificación de abajo a arriba.

- Promover de inmediato una nueva ley de impuesto sobre la renta que ponga a pagar a los ricos.

- Formar un centro de crédito para la obtención inmediata de divisas necesarias para la activación de la producción comunal y socializada.

- Poner bajo control social y de agentes de producción todos los organismos que en estos momentos condensan el crédito, semilla, fertilizantes, etc.

- Comenzar la subida progresiva del precio de la gasolina hasta racionalizar su precio a niveles de costo.

- Devolver a la clase trabajadora el control sobre las empresas tomadas y nacionalizadas, pero asumiendo el compromiso de su productividad y rentabilidad en un plan de acuerdo a los casos.

- Hacer un inventario de todas las empresas, maquinarias, galpones, en manos públicas o privadas que han sido abandonadas y devolverle su control a unidades sociales productivas convocadas desde ya a su constitución.

- Declarar el país en emergencia productiva, convocando a todas las redes de pequeños y medianos productores industriales y agrarios a reactivar la producción bajo compromiso social y de mercado justo, obligando a la banca privada a ajustarse a las medidas de este decreto.

- Articular todo el sistema educativo medio y universitario a colaborar directamente con este plan general bajo la participación concreta de estudiantes, investigadores, docentes y empleados.

Medidas como estas, aunque sean medias u otras mejores, lo más probable es que no se tomen y ojalá estemos totalmente equivocados, eso se sabrá muy pronto. Por ello pensemos desde la perspectiva de “otra política” de lo que hoy se puede hacer bajo esta situación: fuera del Estado y la representatividad del Estado burgués. Es imposible estar dando líneas en ese sentido. Lo cierto es que el fascismo o la movilización contrarrevolucionaria se monta sobre la disminución progresiva del poder revolucionario del pueblo organizado, subsumido por la burocracia institucional y corporativa a ser un mero sujeto administrado en favor de sus intereses. En ese sentido, ante una situación así, no queda otra salida que el diálogo y la asamblea por la iniciativa revolucionaria que acuerde acciones de defensa, comunicación, tomas institucionales y medios de producción, que sin duda nos llevaría a una confrontación superior, donde es la exigencia sin condiciones y no la negociación, mucho menos la sumisión, lo que se imponga frente al gobierno, sea cual sea y quien sea ese gobierno. Eso muy probablemente haga que la enorme masa potencial que pueda unirse hoy a las clases medias liderizadas por la subjetividad fascista, se unan más bien a la insurgencia revolucionaria, incluidos sectores conscientes y progresistas de la clase media.

¿Podrá ser posible? Me guardo mi escepticismo personal y pongo toda mi credibilidad en el espíritu original del 27F y del 13 de Abril. Lo cierto es que “llegamos al llegadero” como tantas veces repetimos. Todo proceso necesita de un desenlace donde se confronten en una batalla inevitable. Toda esta situación nos toma en una gran debilidad aparente, pero es precisamente sobre ella que se prueban históricamente los pueblos victoriosos.
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