lunes, 14 de noviembre de 2011

Mario Monti, nuevo Primer Ministro de Italia, es ejecutivo del Club Bilderberg y de la Comisión Trilateral

Mario Monti, es asesor de Goldman Sachs, de The Coca-Cola Company, y miembro del think-tank neoliberal Bruegel. Miembro directivo del Club Bilderberg y presidente de la Comisión Trilateral en Europa.
Alex Corrons | Para Kaos en la Red
Mario Monti, nuevo Primer Ministro de Italia, puesto "a dedo" por el Club Bilderberg.
Resulta curioso que hasta ahora no se haya podido acabar con el incombustible Berlusconi, ni tan siquiera el pueblo ha podido castigarle en las urnas por sus vergonzosas actuaciones. Ha tenido que ser el Club Bilderberg quien le saque del escenario, y coloque a un "técnico" de su gusto.
Pero vamos a analizar bien el currículum del nuevo primer ministro italiano, ya que no tiene desperdicio: será  el economista y ex comisario europeo Mario Monti, de 68 años de edad.
Monti  es director europeo de la Comisión Trilateral, un lobby de orientación neoliberal fundado en 1973 por el banquero multimillonario estadounidense David Rockefeller. También es miembro de la directiva del  Club Bilderberg, un  grupo de personas  con enorme influencia en los círculos empresariales, académicos, militares y políticos que  ha sido considerado  como una espécie de "gobierno mundial en la sombra".
Además, Monti  también es asesor de The Coca-Cola Company y ex de Goldman Sachs, un banco de inversión estadounidense  acusado de fraude por la venta de créditos hipotecarios de riesgo, conocidos como "subprime" y que fueron uno de los originarios de la crisis financiera mundial actual.
En resumen, da igual a quién votemos, vendrá el Club Bilderberg y acabará con quien se ponga en su camino. Ésta es la "democracia europea". Ante el muy probable aterrizaje en la Moncloa de Mariano Rajoy, cabría pensar que va a cumplir a rajatabla los dictados de "los mercados" que tienen nombres y apellidos como podemos ver a través de lo sucedido en Italia. Si Rajoy se salta el guión, será sustituído, no nos quepa la menor duda.
Éste es el mundo en el que vivimos en el que la democracia no existe, ni existirá mientras sigamos permitiendo estos atropellos contra la democracia y contra la población, cada vez más empobrecida, por culpa de estos "lobbys" que tienen el verdadero control de los mass media, de los principales partidos políticos, los monarcas, el dinero y la banca.
 
Más información:

jueves, 10 de noviembre de 2011

Estudio de la economia: Crisis y tasa de ganancia. Interpretación y transformación

Crisis y tasa de ganancia. Interpretación y transformación


Francisco Umpiérrez Sánchez
www.rebelion.org
26/10/11
Algunos creen que con una nueva interpretación de la crisis daríamos pasos seguros para solucionarla. Vistas las cosas así, todo parece depender de la teoría. Pero desde hace tiempo sabemos por Marx que no se trata de producir una nueva interpretación del mundo sino de transformarlo. Si cuando se hablara de la crisis se hiciera desde la perspectiva de la transformación del mundo capitalista, entonces si estaríamos cerca de la solución. Los reformistas siguen creyendo que es posible otro mundo sin que se tomen medidas firmes en contra de las grandes fortunas y de la propiedad privada. De este modo sólo se genera en parte ilusión y en parte impotencia. Yo diría más: en muchas ocasiones, sobre todo en el ámbito de las transformaciones políticas, las ilusiones no son más que manifestaciones de la impotencia política.
Crisis del sistema capitalista
Algunos distinguen entre crisis a secas y crisis del sistema. Llaman a la actual crisis, la que se desató en 2008, crisis del sistema. Yo creo que todas las crisis que se producen en el sistema capitalista son crisis del sistema capitalista. No creo que sea acertada esa distinción entre crisis a secas y crisis del sistema. Lo que distinguen a unas crisis de otra es su envergadura: a cuanto países afecta, a cuántos sectores económicos y qué duración tiene. Lo que sí se puede decir de esta crisis es que es de enorme envergadura y que ha afectado gravemente al corazón del sistema capitalista: el sector financiero. El sistema de crédito ha sufrido un serio revés y pasarán muchos años antes de que esta situación se enderece.

La centralidad de la tasa de ganancia como causa de la crisis
Gérard Duménil y Dominique Lévy, en su obra Crisis y salida de la crisis, mantienen que la caída de la tasa de ganancia ocupa un papel central en la explicación de la crisis. Se apoyan en los siguientes datos: La tasa de ganancia que en EEUU durante el periodo 1965-1974 era del 20,7 %, cayó en el periodo 1975-1984 hasta el 15,9 %; mientras que en Europa que durante el periodo de 1965-1974 era del 19,1 %, cayó en el periodo 1975-1984 hasta el 14,1 %. Proporcionan dos series de datos más: la tasa de acumulación que durante el periodo 1965-1974 era en EEUU de 4,4 %, cayó en el periodo 1975-1984 hasta el 3,3 %; mientras que en Europa, considerando los mismos periodos, desde el 4,8 hasta el 2,3. Por último la tasa de desempleo que EEUU durante el periodo 1965-1974 era del 4,6 %, subió hasta el 7,7 %; mientras que en Europa, considerando los mismos periodos, subió del 2,1 % hasta el 6,2 %. Dado estos datos Duménil y Lévy llegan al siguiente diagnóstico: “Esta primera investigación termina, pues, afirmando un diagnóstico: la centralidad de la tasa de ganancia en la explicación de la crisis, de la pérdida de ritmo de acumulación y del ascenso del desempleo”. Dicho en forma argumental: la caída de la tasa de ganancia provoca una disminución en la tasa de acumulación y esta, a su vez, provoca, un aumento del desempleo. Esta concepción de Duménil y Lévy es compartida por una mayoría de marxistas.
La tasa de ganancia
En el libro citado Duménil y Lévy dan una explicación muy unilateral de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. La tasa de ganancia vincula todo el capital invertido –en maquinarias, instalaciones y salarios- con la ganancia total arrojada por ese capital. Conviene recordar que cuando Marx habla de ganancia incluye como partes suyas las siguientes partidas: el beneficio industrial o comercial, el interés abonado a los bancos por el capital tomado a préstamo, una parte del alquiler de la nave en concepto de renta de suelo, y todos los impuestos. Esto es muy importante tenerlo en cuenta puesto que cuando se habla que en el capital “financiarizado” ha aumentado el número de rentistas, esto no implica de ningún modo que haya disminuido la ganancia, sino que la proporción en que se reparten la ganancia el industrial, el propietario de la nave y el banquero cambia a favor de estos dos últimos.
La caída de la tasa de ganancia y el aumento de la masa de ganancia
En el capitalismo, conforme avanza en su desarrollo, la parte del capital invertido en maquinarias, instalaciones y naves aumenta proporcionalmente más que la parte invertida en salarios. Esto provoca una caída de la tasa de ganancia. Si al principio el capitalista invertía 100 millones de euros y obtenía de ganancia 20 millones de euros, la tasa de ganancia era del 20 %. Si después, con el cambio de maquinarias e instalaciones, el capitalista invierte 1000 millones de euros y obtiene una ganancia de 100 millones de euros, la tasa de ganancia ha disminuido hasta el 10 %. El lector avispado se habrá dado cuenta de una cosa: si bien la tasa de ganancia ha disminuido del 20% al 10%, la masa de ganancia ha aumentado de 20 millones a 100 millones. Esto todo el mundo lo sabe: un capital grande con una tasa de ganancia pequeña arroja más ganancia que un capital pequeño con una tasa de ganancia grande. Este aspecto, el aumento de la masa de ganancia cuando disminuye la tasa de ganancia, no es mencionado ni referido para nada por Duménil y todos los marxistas que lo secundan. Y es decisiva esta noción: Marx la repite muchísimas veces cuando explica la tendencia decreciente de la cuota de ganancia. Esta es una de ellas, pág. 296 del tomo I del libro III de El Capital de la editorial Akal: “La ley de que el descenso de la cuota de ganancia ocasionado por el desarrollo de la fuerza productiva va acompañado de un aumento en la masa de ganancia, se expresa también en el hecho de que la baja en el precio de las mercancías producidas por el capital va acompañada de un aumento relativo de las masas de ganancia contenidas en ella y realizadas a través de su venta”. Si no fuera así, no tendría sentido desarrollar las fuerzas productivas. Si un capitalista viera que la renovación de su maquinaria no aumenta la masa de ganancia, entonces no realizaría tal inversión. Y repito: Duménil y Lévy señalan que la cuota de ganancia tiende a la baja, pero no señalan el otro aspecto que le acompaña: el aumento de la masa de ganancia.
Crecimiento relativo y crecimiento absoluto de las partes que componen la tasa de ganancia
Marx llama capital constante a la parte de valor invertida en maquinarias, instalaciones y edificio; y la llama constante porque durante el proceso de trabajo no ve aumentado su valor. Mientras que llama capital variable al dinero invertido en salarios, puesto que los trabajadores crean más valor del que cuestan. Habíamos dicho que en el capitalismo, conforme se desarrolla, la parte invertida en capital constante era proporcionalmente superior a la parte invertida en salarios. Pero esto no quiere decir que ocurra lo mismo en términos absolutos. Supongamos que un capitalista invierta inicialmente 80 millones de euros en capital constante –maquinarias e instalaciones- y 20 millones en salarios. Pero después, tras una renovación técnica, invierte 900 millones de euros en capital constante y 100 millones de euros en salarios. Es cierto que el capital variable respecto al capital total ha disminuido del primer periodo al segundo periodo en un 10 %, antes la proporción era 80 % de capital constante y 20 % de salarios, y ahora 90% de capital constante y 10 % de salarios. Pero en términos absolutos el capital variable, esto es, los salarios, ha aumentado de 20 millones a 100 millones. Aquí reside unos de los errores fundamentales en la explicación de la cuota de ganancia a cargo de Duménil: no tener en cuenta los datos en términos absolutos. De hecho cuando proporciona los datos nos dice que la tasa de ganancia, para el caso de EEUU, ha bajado del 20,7 % al 15,7 %, pero no nos da datos sobre si la masa de ganancia aumentó o disminuyó. Igualo sucede cuando da los datos sobre la tasa de acumulación y sobre la tasa de paro.
Las categorías económicas como medios de ocultación
Pensemos en lo que ganan los grandes directivos. Son cantidades astronómicas. Figuran como salarios. Pero por su contenido no lo son: el 80 por ciento de los sueldos de los grandes directivos deben ser considerados como ganancias, esto es, como plusvalía. Lo mismo sucede con los ingresos de los deportistas, de los actores y de los grandes periodistas. La masa de ganancia siempre es mucho más alta de la que figura en las estadísticas; y por la misma razón la masa de salarios también es menor. Pongamos otro caso de ocultación de ganancia capitalista. En la actualidad se están ejecutando muchas hipotecas. Es la oportunidad de los que tienen mucho dinero en efectivo: se hacen con bienes inmuebles pagando un 30 o 40 por ciento menos de su precio real. ¿Cómo es esto posible? Porque sus antiguos propietarios han pagado ese 30 o 40 por ciento. Dicho de otro modo: los capitalistas monetarios se apropian del trabajo ajeno, esto es, de plusvalía, de los antiguos propietarios de los inmuebles. Por lo tanto, hay distintos mecanismos económicos –las ejecuciones hipotecarias, los sueldos astronómicos, las dietas, etcétera –que hacen pasar las ganancias bajo la cubierta de otras categorías de ingreso. De ahí que masa de ganancia siempre sea superior a la que figura en los datos oficiales.
Las causas contrarrestantes de la caída de la tasa de ganancia
Si la caída de la tasa de ganancia desde que la explicó Marx, hacia mediado el siglo XIX, hubiese sido constante, a estas alturas e incluso desde hace ya cincuenta años la tasa de ganancia se hubiese situado en el cero por ciento e incluso por debajo del cero por ciento. Circunstancia que hubiera hecho imposible el crecimiento económico y el más mínimo desarrollo de las fuerzas productivas. Pero la práctica atestigua que no ha sido así. Luego deben haber unas causas contrarrestantes que no sólo amortigua la disminución de la tasa de ganancia sino que en algunos casos y durante algunos periodos hace que aumente. Uno de los métodos más elementales para frenar la caída de la tasa de ganancia consiste en procurar que los costos laborales bajen. ¿Cómo se logra esto? Desde hace tiempo se práctica: la deslocalización. Si bien el precio de la mano de obra en la Unión Europea es relativamente caro, no lo es en Asia. Las empresas huyen desde los lugares donde la mano de obra es cara hacia los lugares donde es barata. Hay otro método para frenar la caída de la tasa de ganancia: aumentar la jornada laboral. Si bien en las grandes empresas y en las empresas del Estado la jornada laboral se cumple a rajatabla, en la mediana y en la pequeña empresa una buena parte de los trabajadores realizan una jornada laboral de más de ocho horas de trabajo. Y cuando las cosas se ponen feas, y ahora están feas, la gente admite cobrar menos y trabajar más. Luego los periodos de crisis de presentan como épocas donde se logra frenar la caída de la tasa de ganancia mediante la disminución de los salarios y el aumento de la jornada laboral.
El desarrollo incesante de las fuerzas productivas es un rasgo esencial del capitalismo. Esto provoca que en el mismo tiempo con nuevas máquinas y los mismos obreros se elaboren más cantidad de mercancías. Circunstancia que provoca que los precios de dichas mercancías bajen. Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, en el campo de los ordenadores: sólo basta con pensar lo que costaba una computadora hace 20 años y lo que cuesta ahora. No en todos los sectores económicos el desarrollo de las fuerzas productivas provoca una bajada en los precios, pero en una buena parte de ellas sí. Pero al principio las empresas que llevan la iniciativa en la innovación tecnológica no bajan los precios de acuerdo con sus costos de producción, sino de acuerdo a los precios vigentes en el mercado. Circunstancia que les permite obtener superganancias. Ésta es otra de las fuerzas contrarrestantes de la caída de la tasa de ganancia. Como puede observar el lector hay muchas fuerzas contrarrestantes de la caída de la tasa de ganancia –yo aquí no las he mencionado todas –, que hace que esta se manifiesta, como muy bien dice Marx, como una tendencia y no como una ley absoluta.
La caída de la tasa de ganancia y la desvalorización del capital existente
Una de las grandes fuerzas contrarrestantes de la caída de la tasa de ganancia es la desvalorización del capital existente. Supongamos que haya en le mercado una máquina de hacer galletas que cuesta 500.000 euros y que produce 1000 unidades a la hora. Supongamos ahora que se produce un cambio tecnológico en esta clase de máquinas: su valor aumenta de los 500.000 a un millón de euros y su productividad aumenta de 1000 unidades a la hora a 10.000 unidades a la hora. El valor de maquinaria ha aumentado dos veces, pero la productividad ha aumentado 10 veces. ¿Qué situación provoca esta diferencia tecnológica en el mercado? La máquina que hasta ahora costaba 500.000 euros sufrirá una grave pérdida de valor y quedará reducido a lo mejor a 100.000 euros. Ya ningún inversor estaría dispuesto a hacerse con un negocio cuya maquinaria estuviera obsoleta, que su productividad estuviera diez veces por debajo de la actual tecnología. Aquí nos encontramos con una de las causas contrarrestantes más importantes de la caída de la tasa de ganancia. Habíamos dicho que el desarrollo capitalista suponía que proporcionalmente cada vez se invertía más en maquinarias e instalaciones y menos en salarios. Pero si estos cambios tecnológicos, que al principio sólo afectan a un grupo reducido de empresas, provocan la desvalorización del capital constante de la competencia, esto es, la desvalorización del valor de las maquinarias e instalaciones de la competencia, la tasa de ganancia deja de caer e incluso puede aumentar.
La caída de la tasa de ganancia como manifestación del desarrollo de las fuerzas productivas
Duménil y todos los marxistas que lo secundan le prestan mucha atención a la caída de la tasa de ganancia, pero no a la causa que lo provoca: el desarrollo incontrolado de las fuerzas productivas. Uno de los grandes males que provoca el desarrollo incontrolado de las fuerzas productivas es la desvalorización del capital existente y la destrucción del capital existente. Y cuando se desvaloriza y destruye capital, se desvaloriza la fuerza de trabajo y destruyen puestos de trabajo. Cualquier persona de sentido común puede entender la irracionalidad que supone desarrollar de forma incontrolada las fuerzas productivas. Supongamos que la sociedad tiene en su poder maquinarias con una vida útil todavía muy larga, supongamos que les queda todavía una vida útil de 10 años. Supongamos ahora, alimentado por la ciega competencia capitalista, que se hace un descubrimiento y pueden fabricarse maquinarias con una productividad veinte veces superior a la maquinaria existente. ¿Qué hacemos? En la sociedad capitalista, por imperar la propiedad privada, se fabrican esas máquinas y se ponen a la venta y las empresas en mejor situación financiera se hacen con ellas. En menos de tres años toda la maquinaria que todavía podía usarse durante 10 años deja de usarse, ya no produciría mercancías a precios competitivos, y todos los empleados necesarios para poner en movimiento esa vieja maquinaria perderían sus empleos. Por eso es tan nocivo el desarrollo incontrolado de las fuerzas productivas, porque acorta la vida útil de las maquinarias, porque desvaloriza y destruye el capital existente. El desarrollo incontrolado de las fuerzas productivas es la principal causa de la destrucción de vida y riqueza en el planeta y, por lo tanto, una de las principales causas de las crisis. Y la caída de la tasa de ganancia es sólo una manifestación de ella.
La contradicción general del capitalismo
La contradicción general del sistema capitalista estriba en que contiene la tendencia al desarrollo absoluto de las fuerzas productivas prescindiendo, por una parte, del valor del capital y de la ganancia que genera, y por otra parte, de las relaciones sociales dentro de las cuales se desenvuelve la producción capitalista. Cuando decimos de algo que es absoluto, estamos diciendo que no depende sino de sí mismo. Y por eso ese desarrollo de las fuerzas productivas es tan nocivo. Da lo mismo que las empresas tengan mucho valor o poco, que generen mucha ganancia o poca, el desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo sigue su curso inexorable, aunque suponga la destrucción de muchísimas empresas y de muchísimos puestos de trabajo. Por otra parte, hay que saber que las relaciones sociales de producción capitalistas suponen unas diferencias de clases y de poder adquisitivo muy grande. Sucede que hay grupos sociales a los que les sobra el dinero y una buena parte de él sólo lo emplean como dinero que produce interés, de manera que no es un medio para tirar del consumo y con ello incentivar la producción, mientras que hay otros grupos sociales que tienen poco dinero o ninguno y son los que tirarían del consumo y estimularían a la producción. Continuamente el incesante desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas choca con las relaciones sociales de producción establecidas entre las personas. Y por eso las crisis siempre se sucederán periódicamente en el capitalismo, con más o menos alcance, pero siempre habrá crisis y siempre se manifestarán del mismo modo: como superproducción, pero superproducción de acuerdo con las relaciones actuales de distribución de la riqueza.
Los límites del capitalismo
El carácter específico del capital hace que los capitalistas consideren el valor del capital existente como medio para la mayor valorización posible de este valor. Y en tiempos de crisis más: las dudas sobre la insolvencia de lo Estados o de los particulares hace que el tipo de interés suba y, con ello, se enriquezcan aún más los capitalistas monetarios. Más de uno dirá que esto es lo normal y que no puede ser de otro modo. Y así será para quien no es capaz de pensar fuera de las relaciones de producción capitalista y los intereses de la propiedad privada. Pensemos en términos socialistas: supongamos que todo el capital monetario disponible sea de propiedad pública. Supongamos que se puedan montar empresas que no arrojen ganancias o que incluso arrojen algunas pérdidas, pero que tiene el provecho de dar trabajo a millones de personas. ¿Qué haremos? Si somos socialistas o si el mundo en su mayoría fuera socialista, montaríamos las empresas. Pero el mundo no es socialista sino capitalista: yo sólo presto dinero si me aseguran que me lo van a devolver e incrementado en una buena suma de interés. De ahí que Marx diga que el verdadero límite de la producción capitalista es el propio capital: el capital y su autovalorización se presenta como el punto de partida y la meta de la producción. La producción está al servicio de la conservación y la autovalorización del capital y no al servicio de la satisfacción y estabilidad de la sociedad. Concluye Marx: “el medio –desarrollo incondicional de las fuerzas productivas –está en constante conflicto con el fin limitado, la valorización del capital existente”. De ahí la necesidad del socialismo. Aunque su construcción es de alta complejidad y sólo sería posible si se realizara de forma simultanea en las regiones más avanzadas del mundo: en la Unión Europea y en Estados Unidos

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tabaré Vazquez La historia oculta

jueves 29 de julio de 2010


Tabaré Vazquez ||| La historia oculta y su connivencia con el régimen de facto








CAMBIA TODO CAMBIA

La historia oculta.
La connivencia con el régimen de facto.

Acá están las respuestas Ahora nos explicamos varias cosas, como por ejemplo, por que no quiere derogar la ley de caducidad.

TABARÉ VAZQUEZ COLABORÓ Y SE ENRIQUECIÓ CON LA DICTADURA

¿Que hizo el Dr. Tabaré Vazquez entre los años 1972 a 1987?

El ex presidente uruguayo y líder de la izquierda, el doctor Tabaré Ramón Vázquez Rosas, antes de conducir al Frente Amplio tuvo fuertes vinculaciones con el régimen militar, por lo que el pasado reciente del doctor Tabaré Vázquez, debiera ser objeto de estudio por parte de aquella izquierda puritana, que tantas veces ha denunciado a los civiles que colaboraron con la dictadura.

Fue un alto jerarca de la Dirección de Energía Nuclear del Ministerio de Industria y Energía y también de la Salud Pública del régimen militar, así como de la Universidad intervenida.

¿Cómo se explica que el liderazgo de la izquierda hoy, esté en manos de un hombre que durante la dictadura ocupó cargos que por razones políticas, estuvo vedado a tantos ciudadanos frentistas, blancos y colorados?


El compañero Categoría A
En la dictadura de 1973 los ciudadanos fueron calificados por el régimen militar en tres categorías A, B y C- de acuerdo a la confiabilidad ideológica de los catalogados.

La C era la categoría a la que pertenecían aquellos que habían sido terroristas o subversivos , que habían integrado partidos de izquierda o tenido alguna participación en la militancia política revolucionaria.

La temida Categoría C quitaba al ciudadano los derechos más elementales, desde ejercer la docencia a ocupar cualquier cargo público.

Algo más amable era la situación que vivieron los ciudadanos Categoría B , quienes gozaban de una situación más benigna en materia de incomodidades.

En ocasiones, los parientes de personas Categoría C pero sin involucramientos en episodios políticos, eran calificados por el régimen militar como ciudadanos Categoría B.

Esa era una especie de purgatorio que siempre dejaba una interrogante abierta sobre el comportamiento y la confiabilidad ideológica del involucrado, pero que al fin y al cabo resultaba en una situación infinitamente mejor a la anterior.

Por fin estaba la Categoría A , otorgada a un abanico de personalidades que iban desde los amigos del régimen a los que no habían tenido participación política alguna.

Especial precaución tuvo el régimen en clasificar a los empleados públicos, todos los cuáles debían ser Categoría A, en particular quienes ocuparan cargos de jerarquía.

El Dr. Tabaré Vázquez fue calificado Categoría A y usufructuó de todos los beneficios de esa condición.

Para poder acceder a su cargo de profesor adjunto de Oncología en la Facultad de Medicina intervenida por los militares, Tabaré Vázquez obtuvo durante la dictadura una calificación que lo ubicaba como hombre de confianza ideológica del régimen militar: la Categoría A.

Es así que el Dr. Tabaré Vázquez se mantuvo dentro de la casa mayor de estudios, pese a que esta había sido intervenida por los militares.

Fueron esas mismas vinculaciones la que le permitieron su despegue económico como empresario médico.

Primero fue la Categoría A y después Tabaré Vázquez comenzó su carrera como Jefe del Departamento de Radioterapia de Salud Pública en 1980 por designación directa en pleno gobierno militar.

Con ese galón sobre su conciencia, el doctor Tabaré Vázquez inició sus primeros negocios en el difícil -y caro- terreno del tratamiento radioterápico de la oncología.

En 1976 en pleno golpe de estado, obtuvo también una beca del gobierno de Francia que le permitió especializarse.


¿Funcionario del régimen?
El doctor Tabaré Vázquez , tiene como antecedente muy relevante en el régimen militar, que logró obtener sin inconveniente alguno la ansiada Categoría A, que lo habilitaría a ejercer cargos públicos de relevancia.

Antes de la dictadura, el doctor Tabaré Vázquez Rosas había sido médico policial de la entonces denominada Sanidad Policial (desde 1969 hasta 1971 como médico de la Jefatura de Policía de Montevideo), antecedente muy relevante para un régimen militar, para admitirlo en un alto cargo jerárquico de Salud Pública.

Al fin y al cabo, había sido un barra y por ello era un individuo ideológicamente confiable.

Es así, que Tabaré Vázquez accedió en 1980, por designación directa, a un cargo jerárquico en Salud Pública (el de Jefe del Departamento de Radioterapia).

Pero también aquella Categoría A lo habilitaba para desarrollar negocios en la órbita privada.

Así fue que en 1980 Tabaré Vázquez realizó gestiones ante el gobierno del presidente de facto Aparicio Méndez para importar de Alemania un costoso equipamiento generador de microondas, exonerado de recargos, gravámenes e Impuesto al Valor Agregado (IVA).

El costo del equipamiento era importante, pero esperaba amortizarlo trabajando como proveedor de servicios de tecnología médica a diferentes mutualistas, las cuáles estaban entonces bajo estricto control del régimen militar a través de interventores o personas adictas.

La gestión resultó exitosa y en julio de 1981 el entonces presidente Méndez y el ministro de Salud Pública, Antonio Cañellas, rubricaron la resolución que otorgó el beneficio a Tabaré Vázquez para importar un radar médico Radiotherm 706, de marca Siemens.

Desde finales de la década de los setenta, Tabaré Vázquez también ejerció su profesión en el Sanatorio de Casa de Galicia y el Hospital Británico, y en 1981 se hizo cargo de la dirección del Departamento de Radioterapia del Instituto Nacional de Oncología del Uruguay (INDO), centro dependiente del Ministerio de Salud Pública.


Beneficiario del Goyo
Álvarez al llegar el Teniente General Gregorio Álvarez al poder, en setiembre de 1981, Tabaré Vázquez era profesor adjunto de la Cátedra de Oncología y Jefe de Laboratorio de Radiobiología de la Facultad de Medicina intervenida por los militares.

Entonces procuró que su suerte no cambiara con el nuevo gobernante y el Dr. Tabaré Vázquez le envió un mensaje de salutación al dictador, según puede verse en una nota publicado en el vespertino "El Diario" en su página editorial, el 3 de setiembre de 1981 bajo el título "Más felicitaciones al Presidente" como también en el diario "La Mañana" bajo el título "Múltiples felicitaciones recibió Álvarez" y reproducida a su vez por el diario "El País" de de 1981.

Tabaré Vázquez era, por entonces, apenas una luminaria ascendente en el firmamento del empresariado médico nacional.

Tal y como la izquierda frenteamplista siempre ha denunciado, en los días de la dictadura la prensa estaba controlada y amordazada por el gobierno militar, y en las páginas de los diarios sólo se publicaba lo que el régimen admitía.

¿Y cuál fue el secreto mecenazgo que le permitió a aquel médico desconocido que era Tabaré Vázquez al comienzo de los ochenta, ser reiteradamente mencionado en amplias notas de prensa?

En un extenso informe sobre los avances médicos publicado el 28 de febrero de 1982 en el suplemento dominical del diario "El País", el periodista incluye una entrevista a quien hoy es el presidente uruguayo.

El doctor Tabaré Vázquez (es) oncólogo, desempeña varios cargos en instituciones del Estado y es director del Consultorio Oncológico Hipertermia y Rehabilitación , indicó el periodista al comienzo de su investigación.

Las entrevistas y los reportajes se sucedieron, y la celebridad que ello le reportó, le facilitó las cosas.

Un ejemplo de ello fue la beca que le facilitó el gobierno del entonces dictador Gregorio Goyo Álvarez.

El 5 de octubre de 1982 el dictador Gregorio Álvarez designó a Tabaré Vázquez como representante uruguayo para realizar un curso de investigación cancerológica en Israel.

Según la crónica aparecida en el diario "La Mañana" el 6 de octubre de 1982, al darse a conocer ayer la citada resolución, se especificó el interés del gobierno por la investigación cancerológica, ya que las neoplasias ocupan el primer nivel de mortalidad en el Uruguay.

Tabaré Vázquez entonces permaneció varias semanas fuera del país y a su regreso comenzó a planificar una mejora de su negocio oncológico particular, procurando cambiar el equipamiento de hipertermia que había incorporado en 1980 por uno más moderno.

Para entonces, su clínica trabajaba en el rubro de diagnóstico y tratamiento oncológico radioterápico para viarias mutualistas, atendida por su socio, el doctor Álvaro Luongo.

Entonces Tabaré Vázquez inició el 22 de abril de 1983 gestiones ante el entonces ministro de Salud Pública del régimen, contador Luis Givogre, para solicitarle la autorización correspondiente para importar un nuevo equipo de hipertermia.

De ese modo fue que comenzó a expandir su negocio de tratamiento oncológico.

En aquellos años Vázquez figuraba en la prensa, tal como muestra una foto publicada el 6 de octubre de 1982 el diario "La Mañana".

Tabaré Vázquez era además una figura relevante del esquema docente de la Universidad estatal, entonces intervenida por los militares desde el año 1973.

En efecto, fue designado profesor adjunto de Oncología en la Facultad de Medicina en plena dictadura por las autoridades interventoras y de hecho de la Universidad.

El Dr. Tabaré Vázquez no sólo firmaba telegramas de adhesión, sino que además aceptó también otros cargos de confianza de la dictadura.

En 1977 o 78 fue destituido de la Dirección de Energía Nuclear del entonces Ministerio de Industria y Energía el Dr. José Luis Servián, un muy prestigioso científico uruguayo, acusado de "izquierdista" o "subversivo".

Lo sustituyó en el cargo el Dr. Tabaré Vázquez, interesado ya entonces en esos temas por sus vinculaciones empresariales.

En aquel entonces, NO le importó al Dr. Tabaré Vázquez, el hecho de que el cargo hubiera quedado vacante tras una persecución política infame y sin ningún problema aceptó el cargo de confianza.


¿Vázquez ministro del Goyo?

El periodista Álvaro Alfonso señaló en su columna de "El Juglar", publicada en el diario "Ultimas Noticias" el 28 de junio de 2003, que Tabaré Vázquez "incluso pudo ser ministro" de Salud Pública durante el gobierno del teniente general Gregorio Álvarez.

Escribió: (Vázquez) "... tenía intenciones de ser ministro (de Salud Pública del Goyo) pero no cuajó..."


Curiosidades.

1-
Durante todo el período del régimen militar, el Dr. Tabaré Vázquez, continuó con su vida y actividades normalmente, fue becado por el gobierno de facto; ocupó cargos públicos de relevancia; tenía "Categoría A"; daba clases en la universidad intervenida (no renunció por ello), y obtuvo muy beneficiosas exoneraciones tributarias.
Es decir que, trabajó durante la dictadura, obtuvo réditos económicos y alcanzó una posición importante en la sociedad.

No tuvo que exiliarse en Suecia, Francia, Cuba, o la URSS como tantos de sus compañeros Frentistas, ni tuvo que refugiarse en una embajada, ni que pedir asilo político, ni pasar a la clandestinidad.

Nunca fue perseguido político, ni detenido, ni interrogado, ni encarcelado, ni expulsado, ni destituido, ni tampoco estuvo proscrito, ni desempleado, ni sufrió represión alguna.

Curiosamente, tampoco se lo vio, de periplo por la ONU, la OEA, u otros organismos internacionales o de Derechos Humanos como Amnistía Internacional, denunciando a la dictadura y al proceso militar, del cual él, era funcionario.

2- Otra significativa curiosidad, es que el Dr. Tabaré Vázquez, nunca haya negado el incriminatorio telegrama de salutación - publicado el 3 de setiembre de 1981 en el diario "El Diario" y también en los diarios "La Mañana" y "El País"- que le enviara al dictador Tte. Gral. Gregorio C. Álvarez, con motivo de su asunción como presidente de facto.

3- Que en los libros "Los Fuerzas Armadas al Pueblo Oriental" (Tomo I "La Subversión" y Tomo II 2 "El Proceso Político"), obras de la dictadura y donde figuran los nombres de cuanto político y/o militante de izquierda que era considerado sospechoso, subversivo, terrorista, o proscrito, NO aparece nunca ninguna mención, ni referencia y no figura, el Dr. Tabaré Vázquez, -el de la "Categoría A"-.

4- Que también es muy, pero muy curioso, que en el Curriculum Vital del Dr. Tabaré Vázquez, que luce publicado oficialmente en la página web de la Presidencia de la República, hay un vacío de información, que va desde que se gradúa en año 1972 hasta el año 1987, lapso en el cual NO estuvo desempleado y extrañamente no figuran sus actividades y cargos públicos en aquellos años del llamado proceso militar. ¿Qué raro? ¿No?

5- Que tampoco se vio, al Dr. Tabaré Vázquez haciendo campaña por el "NO" en el plebiscito constitucional propuesto por los militares, en el año 1980.

6- Que resulta intrigante no saber porqué el Dr. Tabaré Vázquez, reniega, rehuye y oculta sus actividades como médico policial, como jerarca en la Dirección de Energía Nuclear del entonces Ministerio de Industria y Energía, como Jefe del Departamento de Radioterapia de Salud Pública en plena dictadura militar,, de como accedió a su cargo de profesor de Oncología en la Facultad de Medicina intervenida por los militares, de cómo usufructuó becas otorgadas por el Goyo Álvarez y de como tramitó beneficiosas exoneraciones tributarias ante el gobierno del proceso de facto, que le fueron concedidas.


FUENTES:

http://www.redota.com/foros/carpeta.asp?ForoID=2&MsgID=190408

Currículum vitae del Presidente Tabaré Vázquez en: www.presidencia.gub.uy

http://www.elpais.com.uy/03/07/28/pnacio_51266.asp

http://www.elpais.com.uy/03/09/12/ecos.asp?mnunot=ecos

http://es.wikipedia.org/wiki/Tabar%C3%A9_Vazquez#Biograf.C3.ADa

Libros Las Fuerzas Armadas al pueblo oriental Tomos I y II.

La República 5 de julio de 2003 política p. 2 y 24 de julio de 2003 política p. 5.

http://www.cidob.org/es/documentacion/biografias_lideres_politicos/america_del_sur/uruguay/tabare_vazquez_rosas

viernes, 4 de noviembre de 2011

Es cierto: la educación es lo primero

  tomado de: http://elmuertoquehabla.blogspot.com/


Subasta de esclavas
Por Gabriel Carbajales
2 de noviembre 2011
NUESTRO PEOR ENEMIGO ES EL ANALFABETISMO DEL CORAZÓN
Y LA ANIMALIZACIÓN CAPITALISTA A TRAVÉS DEL TERRORISMO DE ESTADO

UNO
Dos mil cien años y pico atrás, miles y miles de rústicos postes emplazados a lo largo de las carreteras de la antigua Roma, exhibían en su extremo superior --como escenografía de auténtico infierno terrenal-- las testas mutiladas de la desgraciada población esclava decapitada por haberse rebelado contra el poder imperial romano, desafiándolo organizadamente, resistiéndolo con lo que los humillados saben inventar cuando la humillación no se soporta más y cuando el odio de clase supera al miedo paralizante sembrado por los opresores: los cuchillos de cocina, los palos de amasar, las antorchas, el aceite hirviendo, las hachas para hacer leña, los picos para romper la piedra, las azadas, las lanzas improvisadas en los tugurios infames que servían de “hogar” a las familias esclavizadas.
Habían sido asesinados masivamente –mujeres, hombres; niños, ancianos-- por haber transformado las herramientas de la esclavitud en armas de combate para librarse de ella, siendo la mayoría de los decapitados gente hecha prisionera en las invasiones expansivas de un imperialismo esclavista ávido de nuevos territorios colonizables y de más mano de obra compulsivamente gratuita sometida a una vida en la que humillados y burlados sólo contaban como caballos de tiro o dóciles bestias de carga al servicio de los emperadores y su parásita casta “superior” henchida de privilegios y triunfalismos cobardes.

DOS
Un siglo y pico después, en los mismos caminos polvorientos de la Roma imperial, otros postes más trabajados y pulidos, ahora convertidos en deprimentes y terroríficas cruces de madera, mostraban impúdicamente los cadáveres de la militancia pobre del cristianismo primitivo, crucificada en masa no por alzarse en armas, sino tan solo por recurrir pacíficamente a la prédica religiosa que contradecía a la prédica oficial, y a las angustiadas plegarias demandando la llegada de un dios que no amparara a los ricos y que pensara en los más jodidos, ayudándoles a defenderse para revertir su dramática, inhumana situación.
Habían sido asesinados en masa por atreverse a buscar en sí mismos la fuerza espiritual con la que contrastar con los embates de una filosofía hipócrita y mezquinamente utilitarista, que prometía el reino de los cielos para los que en la tierra habían sido condenados a una vida de mierda, en calidad de esclavos o sometidos a diversas variantes de la más salvaje agresión individual y social.
Por supuesto que el pobrerío ya sabía que el universo celestial nos pertenece, que la muerte es lo que todos tenemos garantizado sí o sí; era lo esperable, por otra parte, tan siquiera como compensación por lo sufrido en tierra firme.
Pero el aporte sustancial de la impresionante movilización de cuerpos y almas promovida por Jesús y muchos luchadores más, consistía en sugerir que para asegurar la conquista del cielo como paraíso de la buena gente, el deber en la tierra era el de comprender al menos que ni la frontera entre el arriba espiritual y el abajo material, era tan rígida y definida, ni que bastara la muerte para alcanzar la definitiva paz de las almas en las inciertas esferas etéreas del “otro mundo”.
La movida cristiana primitiva pretendía demostrar que de algún modo la conquista del paraíso prometido dependía de la conducta moral que se mantuviera “aquí abajo”, y que la tierra sería la antesala celestial solamente para aquellos que practicaran un auténtico, desinteresado y verificable “amor al prójimo” en este mundo, el de los vivos.
A las castas dominantes y su imperio, no les cabía ni el odio de clase de los seguidores de Espartaco, ni el amor al prójimo predicado por Jesús y sus seguidores. No les cabía nada. Ni el odio que subleva y contrasta la violencia del opresor con la del oprimido; ni la prédica del amor cristiano a los demás, que borra sin violencia la idea de una especie humana clasificada en seres superiores y seres inferiores, y que nos hace saber iguales hasta inducirnos a pensar que si es posible un reino de paz y armonía en el cielo, también puede ser posible una sociedad sin clases –sin oprimidos y sin opresores; sin explotados ni explotadores— aquí, en la tierra.
Emperador romano

TRES
Otros diecisiete siglos después, en tierras muy alejadas de las rutas romanas, otra masacre masiva de insurreccionados semejante a las señaladas, otro brutal genocidio más cercano a nosotros geográficamente y en el tiempo -año 1780-, otra exhibición del terror opresor aplicado a los que lo habían superado colectivamente: la del heroico movimiento multirracial anticolonialista y de emancipación esclava conducido en el Perú por José Gabriel Condorcanqui Noguera, “Tupac Amarú”, un criollo de “buena posición” pero asediado económicamente, como muchos otros criollos, por las imposiciones compulsivas de la corona española y los corregidores afines a ella.
Su accionar fue relativamente breve, pero de una contundencia impresionante en su aguerrida ofensiva miliciana de profundas proyecciones reivindicativas, pioneras en América del Sur, siendo el primer alzamiento en el continente que se atrevió a declarar libres a los esclavos y condenar como delito a la esclavitud.
Llegada la derrota a manos de colonizadores y corregidores, a Condorcanqui se le hizo presenciar la tortura y la ejecución brutal de toda su familia; luego le cortaron la lengua e intentaron descuartizarlo con cinco caballos tironeando de sus extremidades. Como no pudieron despedazarlo así, lo decapitaron, clavaron su cabeza en una lanza públicamente y le mutilaron piernas y brazos para también mostrarles como botín de guerra en diversos puntos del Perú, corriendo la misma suerte miles y miles de otros rebeldes aun después de la muerte de “Tupac Amarú”, su inseparable y valerosa compañera, Micaela Bastidas, y sus hijos.
Habían desafiado la fuerza avasallante de una mezcla de sectores sociales acomodados que ya prefiguraban el destino americano de pertenecer a un capitalismo dependiente y obediente de los imperialismos de turno, y, paradójicamente, de ser la región del mundo cuya colonización y saqueo facilitarían la consolidación y desarrollo del modo de producción capitalista hasta su anciano esplendor imperialista, al punto de que puede afirmarse que sin América dominada y sojuzgada, el proyecto burgués hubiese naufragado en sus tempranas contradicciones internas focalizadas en el continente europeo.

CUATRO
Decapitados y crucificados por los amos del imperio romano y sus castas subalternas privilegiadas, habían significado la acción de lo que ya entonces se llamó frívolamente “justicia”, aplicación de la “ley” o defensa de las “buenas costumbres”.
Con la exposición pública e inhumana de las víctimas de la opresión y la represión organizadas, los poderosos alardeaban de omnipotencia y crueldad sin límites, y advertían al “populacho” qué podía esperar todo aquel que se atreviera a juntarse con otros para intentar socavar o cuestionar los cimientos corruptos del poder, poco importaba si se lo hacía con armas o solamente con el “inofensivo” clamor de la oración religiosa.
La exposición callejera y amedrentadora de decapitados y clavados en la cruz, tanto en la antigua Roma como, luego, en el “descubierto y conquistado” Perú, colocaba al resto de los mortales de cara a un par de señales mafiosas imposible de no ser advertidas y de producir severos impactos psicológicos en la conciencia popular:
1.- Ese es el destino seguro de los que cuestionan y son vencidos sin que los demás oprimidos se comprometan;
2.- Ese puede ser también el destino de los que se vayan sumando al compromiso de resistir de algún modo a los poderosos y sus alcahuetes armados.
Los poderosos tampoco andaban con vueltas ya entonces, muchísimo antes de que surgieran y se consolidaran los actuales Estados burgueses altamente represivos y belicistas. El mensaje rotundo y claro, representaba sencillamente la siembra necia pero pertinaz de lo “fatal” de la derrota popular perpetua y sin remedio. La concepción de que las cosas son como son y no hay dios, cacique ni pueblo que las puedan transformar.
Con esos auténticos genocidios (crímenes masivos de lesa humanidad, cabría decir) y la exposición pública amedrentadora de la muerte día y noche hasta la descomposición de los cuerpos mutilados, se ensayaban los rudimentos “artesanales” de lo que hoy bien conocemos y sufrimos como TERRORISMO DE ESTADO, producido industrialmente, a escala internacional y destinado a eternizar la explotación y la opresión sin lugar para cuestionamientos ni insurgencias.
Tupac Amaru

CINCO
Un simple palo de tosca madera atravesado horizontalmente sobre otro palo vertical, había sido hace 23 siglos la medida de los “avances” técnico-culturales de una sociedad regida por la falaz y repudiable idea de que unos, la inmensa mayoría, hemos nacido para obedecer sumisamente los designios “superiores” de otros, los miembros de castas parásitas e impresionantemente minoritarias, nacidas para vivir del sudor y el sacrificio de los demás, como si esto lo hubiese dispuesto alguna fuerza sobrenatural o algún personaje divino e infalible de patológica y sádica inclinación por el sufrimiento de los más débiles y desamparados.
El poste vertical y su accesorio perpendicular formando la tenebrosa cruz que cunde en los palacios del Vaticano y en millones y millones de hogares donde se venera a ese dios “salvador”, pasaron a ser, por un lado, el emblema del crimen organizado de las clases dominantes, y, por otro, el símbolo del sufrimiento extremo y la esperanza de los desposeídos de todos los tiempos en buena parte del mundo.
La única diferencia entre los episodios del tracio Espartaco y su movimiento rebelde, del judío Jesús y su campaña popular de sensibilización humanitaria, y del inca “Tupac” y su anticolonialismo indigenista, fue la manera en que los poderosos ejecutaron a los perseguidos.
Una cuestión “técnica”, nomás, esencialmente motivada por un mismo cuerpo de ideas y pautas de vida básicamente idénticas, desarrolladas en el ejercicio pleno de un poder nacido de la violencia extrema y un autoritarismo pedante que se autoconsideró incuestionable e inexpugnable, como ocurre hoy mismo, sin que podamos esperar que los privilegiados “entren en razón” pacíficamente.

SEIS
En poco más de 100 años, aquella clase dominante romana aliada a los judíos ricos –una clase esclavista y ruin-- nada distinta a la que en la actualidad –capitalista y más ruin aún-- dispone universalmente de vidas y haciendas, había ido aprendiendo con el “perfeccionamiento” y la sistematización de la metodología asesina del TERRORISMO de los poderosos, que tanto da que a ellos y su soberbia, se los cuestione con la violencia de los de abajo o de la manera más pacífica y razonable imaginables, incluso por parte de algunos privilegiados que renuncian a serlo, plegándose a las demandas y la lucha de los más jodidos.
Los amos imperiales habían robustecido su convicción innata, casi, de que al poder popular, por más virtual, incipiente e inofensivo que él sea, hay que mutilarlo de raíz, destrozarlo desde los primeros llantos demandantes de humanidad piadosa; decapitarlo, crucificarlo, abortarlo para que únicamente exista como feto inerte sin posibilidades de existencia real y como sueño de locura utópica, demoníaca y suicida de los que no hemos nacido “en cuna de oro”.
Acosar a los rebeldes y contestatarios hasta el exterminio, castigarlos y propagandear su castigo para que nadie se atreva a soñar con que “otro mundo es posible”, era ya algo que estaba en la tapa de la biblia de los chupasangre e inservibles con ínfulas de amos y grandes señores, intocables e invencibles.



Espartaco y Jesús, como luego “Tupac Amarú”, son apenas los nombres que más resuenan de entre los millones y millones de víctimas de algo cuya denominación nada caprichosa, debemos concientizar, denunciar y combatir por todos los medios posibles como principal arsenal ofensivo-defensivo del gran genocidio despótico organizado más allá de las respectivas caracterizaciones históricas.
Espartaco, Jesús y José Gabriel Condorcanqui son los nombres de cualquiera de nosotros, los nombres elegidos por un TERRORISMO DE ESTADO que lejos de haberse extinguido, es cada día más el reculadero táctico-estratégico del imperialismo capitalista multinacional, a cada segundo más artero y criminal e imposible ya de no ser identificado como fundamento principal sobre el que descansa el poder de la burguesía en todas partes.

SIETE
Obviamente que ni el movimiento espartaquista ni el movimiento cristiano primitivo, fueron las únicas expresiones de descontento popular de la historia pre feudal o “antigua”. Son innumerables las explosiones populares pre feudalismo ocurridas no solamente en el “viejo mundo”; las hubo en él y en la geografía pre colonizada del resto del planeta, menos conocida aunque no menos bestializada por las castas dominantes originarias.
Con matices e idiosincrasias particulares bien diferenciadas. el asesinato en masa y las prácticas rudimentarias del TERRORISMO DE ESTADO, no son monopolio histórico del imperio romano ni del esclavismo “occidental y cristiano” altamente desarrollado. Hay huellas de conductas semejantes –tan brutales y autoconcientes de su brutalidad-- en varias formaciones sociales autóctonas de América, del Asia, del África y de otros múltiples rincones del planeta, cuyos respectivos percances cronológicos no son tan conocidos como los percances de la historia “occidental y cristiana”.
Tampoco fue la insurrección tupamara del siglo XVIII, la única expresión “contemporánea” de resistencia anticolonial-antiesclavista y de desafío al TERRORISMO DE ESTADO de entonces, pero si es la que tuvo una severa influencia en la serie impresionante de alzamientos que se fueron sucediendo en prácticamente toda América Latina hasta el primer cuarto del siglo siguiente contra las coronas españolas y portuguesa, principalmente, con la intervención de costado, sagaz y taimada, de un imperio británico que alentaba “independentismos” funcionales a su estrategia de dividir para reinar y colonizar, al fin de cuentas, en beneficio de la burguesía más poderosa, “moderna” e inteligente de la flamante Europa capitalista, que era precisamente la de Gran Bretania.
Imperio inglés: dividir para reinar y colonizar

OCHO
Pero estos dos episodios ocurridos en los confines de un imperio romano que se creyó al santo pedo eterno e invencible, son los que mejor ilustran acerca de la vileza y la insanía homicida de los poderosos. Uno y otro, son el paradigma de una bestialidad que ya nunca dejaría de ser la marca de fábrica de cualquier clase dominante, donde sea y cuando sea.
De la persecución feroz al espartaquismo levantado en armas; de la cacería de Jesús y sus discípulos impugnadores de la prepotencia imperial, a nuestros días, 23 siglos parecen ser solo minutos de una historia sin fin en la que los oprimidos efectivamente parecemos los nacidos para perder siempre.
La constante es, invariablemente, el TERRORISMO DE ESTADO sistematizado, la práctica patotera de una mentalidad maula y pizarrera, que entremezcla la coerción de leyes, códigos y normas, con la represión y la violencia lisa y llana de los aparatos armados (oficiales y paraoficiales), alternando su ocurrencia entre manifestaciones veladas más o menos sutiles (“normales”,  podría decirse), y manifestaciones brutales y sanguinarias, que, en todo caso, en lugar de hablarnos de “mejoras” respecto al pasado, nos hablan de endurecimientos y resultados cada día más dañinos y criminales, evidencia indiscutible de que la clase dominante del presente –la burguesía imperialista— es la más corrupta y asesina de todos los tiempos.  
La naturaleza de la barbarie clasista opresora, solamente ha variado en sus formas, cada vez más exterminadoras, más elaboradas, tanto como Henry Ford y el taylorismo elaboraban sus fórmulas de perfeccionamiento de la producción social en cadena para una mejor apropiación capitalista de sus frutos materiales; es decir, la “modernización” y la mayor eficacia de los resortes compulsivo-criminales del sistema, vienen a ser la expresión “cultural”, acorde con él, del modo de producción capitalista llevado a sus superiores aunque últimos e inmorales grados de desarrollo.
El TERRORISMODE ESTADO –además de ser eminentemente un “arma preventivo-disuasiva”— es también un negocio capitalista en sí mismo, que representa lucrar con la compra-venta de armas, de productos químicos, de emprendimientos edilicios de reconstrucción de lo destruido, de vehículos y maquinaria industrial, de toda una gama de aventuras empresariales cuya materia prima por excelencia es la muerte y la devastación despiadada, y cuyo fin supremo es seguir atesorando fortunas que valen menos que la mierda en polvo, aunque en las cabezas y los corazones ganados por la metástasis del poder, lo atesorado es tenido un sello de superioridad, de absurda superioridad, de estúpida distinción, solamente comparable a la supuesta superioridad de la rata sobre el ratón.
La superioridad

NUEVE
Dejemos la tentación de enumerar las no pocas manifestaciones contemporáneas, a escala regional, nacional o internacional, de la parafernalia terrorista del sistema y su aparato estatal “oficial y extraoficial” reproducido en todas partes. Alcanza con presenciar lo que hoy presenciamos.
Los más de 50 millones de muertos de la segunda guerra mundial interimperialista, son tal vez, sin embargo, el dato más contundente y trágico, y se equivocaría quien no viera el ejercicio del TERRORISMO DE ESTADO internacionalizado detrás de las contradicciones burguesas que condujeron deliberadamente a esa espantosa guerra en la que básicamente sus víctimas fueron solamente gentes de pueblo sometidas al terror de los que dirimían sus pujas expansionistas con el único “gasto” de vidas que no fueron las suyas, obviamente, y por las que aún hoy no han pagado más que unos cientos de cabezas de turco “profesionales de la muerte” del lado de los burgueses imperialistas que “perdieron”.
Entre la macabra persecución antiespartaquista y la no menos sanguinaria anti judeo-cristiana vanguardizada por al aparato represivo del poderoso aunque ya entonces decadente imperio romano…
Entre ambos extremos de salvajismo opresor-parasitario de aquella sociedad fundada en la superexplotación del ser humano como si éste fuese una simple herramienta de trabajo o un animal domesticado…
Entre aquella barbarie de hace 23 siglos y la barbarie imperialista actual bajo el signo del capitalismo “moderno”, vanguardizado por los sucesivos gobiernos yanquis y sus principales aliados, NO HAY SUSTANCIALMENTE MÁS DIFERENCIAS QUE LAS MERAMENTE FORMALES.
Todo lo que siguió a ese período de postes cruzados y madera embebida en sangre, es más y “mejor” de lo mismo: más resultados tangibles del creciente trabajo social, más y mejor apropiación privada de esos resultados, pero también más y “mejor” ejercicio del terror dirigido a frenarnos hasta en nuestros más elementales instintos y reflejos epidérmicos, como clase y como individuos.

DIEZ
A la alienación producida y “mejorada” cotidianamente en brutales jornadas en condiciones de trabajo hace rato inadmisibles, le complementa prolijamente todo un andamiaje técnico-tecnológico-profesional “última generación”, destinado a hacer cada vez más efectivo el castigo a los descontentos, indignados y sublevados activos o potenciales, y a sembrar un terror altamente amenazante y masivo del que pueda cosecharse la permanente parálisis popular surgida del miedo a la cárcel, la tortura, la desaparición, la muerte o “tan solo” al riesgo de quedar registrado en las listas negras de la exclusión laboral y la persecución antisindical de las patronales auxiliadas gubernamentalmente, parlamentariamente y jurídicamente.

Tal vez sea un antojo literario sustituto de muchas rabias que quisiéramos encauzar por donde hace muchísimo rato se lo tienen bien merecido los productores del TERRORISMO DE ESTADO BURGUÉS HEREDERO DEL TERRORISMO ESCLAVISTA del imperio romano; tal vez estas consideraciones sean un sucedáneo pueril y amargo de lo que aún está por ocurrir…
Pero hay que señalarlo, ahora, cuando para nosotros el arma principal del presente, es la palabra, la denuncia, la agitación, la diseminación lo más amplia y abarcativa posible de conceptos y datos que empiecen a actuar como terreno minado para los impunes sobre todo del presente y del futuro:
Es imposible no ver en los actuales y “modernos” desplantes de arrogancia y prepotencia asesina burgo-imperialista, algo así como la sublimación hedonista del terrorismo despótico llevado a la condición de gran dedo gordo metido y revuelto en el culo del mundo…
Es imposible no presentir el goce del criminal irrecuperable, que actúa en función de un interés material y utilitarista muy claro, es indudable, pero que lo hace también por el simple placer que le causa el dolor ajeno, aún a sabiendas de que está en las últimas, disparando de quienes le darán muerte, por justicia y por venganza, ni qué hablar, y que lo harán de la manera más cruda imaginable.
Pero también tenemos el deber de admitir y advertir, por lo que podemos constatar día a día entre nosotros, que a estas alturas el súper tecnificado y sofisticado TERRORISMO DE ESTADO bélico-cibernético-digitalizado que nos muestra la patoteada y el linchamiento mafioso presentado como “justicia de rebeldes”, cual si solo existiera en el video-rectángulo del celular o la LCD… debemos reconocer el logro imperialista de estar cosechando no ya miedo paralizante, únicamente, sino más que nada INSENSIBILIDAD MASIFICADA, indiferencia de multitudes, debilitamiento creciente de sentimientos humanos primarios e insustituibles que la especie ha debido atesorar sacrificadamente en milenios y milenios de resistencia a la animalización del poder egoísta y desalmado de los imperialismos de turno.
Milenios de matanzas de los imperialistas de turno

ONCE
Cada imagen virtual furtiva de alguien masacrado donde sea, cada gurí haitiano y raquítico expuesto a la violación de un milico de mierda, cada huesito de nuestros desaparecidos que aparece cuando lo disponen los verdugos, cada editorial o discurso parlamentario de los que alentaron dictaduras y cacerías del escuadrón de la muerte, son LA PRESENCIA ACTIVA DEL TERRORISMO DE ESTADO CONTANTE Y SONANTE DE HOY MISMO, ese que nadie debe contarnos Y QUE VIVIMOS HOY Y AQUÍ.
Nuestra tema hoy no es la preocupación porque no hayan madurado las condiciones para la confrontación directa. Nuestro tema tiene que ver con la recuperación de los valores ideológicos básicos sin los cuales pueden haber mil insurrecciones espontáneas y mil explosiones populares, que se frustrarán con toda seguridad no ya por la ausencia de organización y conducción política adecuadas, sino por la escasez y hasta la pérdida de esos sentimientos de amor y de odio que nos dejaron todos los Espartaco, los Jesús y los José Gabriel Condorcanqui de la dura pero hermosa odisea de los pueblos.
Nuestro tema es cómo llevar adelante una tarea de ímpetu esencialmente juvenil, casi niño, que reclama la comprensión de que, más jodido que el desconocimiento de la historia, que la desmemoria, que la desorganización, que el no saber leer y escribir, es el acostumbramiento a la indolencia frente a una desgracia que es de todos y cada uno, de nosotros y de los que dejaremos sobre este mundo amasado con sangre y lágrimas de madres que se quedaron sin hijos, sin sus huesos, pero que ni olvidaron, ni perdonaron y que aún después de muertas nos siguen enseñando a sentir y a rebelarnos frente a la injusticia, la prepotencia y un TERRORISMO DE ESTADO cagón, garronero y tan derrotable como la burguesía multinacional que lo practica como miserable caricatura de los amos esclavistas que también cayeron abatidos como Espartaco, Jesús y Tupac Amaru, aunque a nadie se le ocurrió colocarnos en una vidriera, descuartizados, descomponiéndose.
Esta es la cuestión de la EDUCACIÓN también en el Uruuay: EDUCAR EN EL AMOR Y EL ODIO DE CLASE, EN LA RECUPERACIÓN DE LOS SENTIMIENOS HUMANOS QUE SON PATRIMONIO IMPERDIBLE DE LA HUMANIDAD EXPLOTADA Y OPRIMIDA.
Hacerlo con verdadera fruición de militantes de la vida, sintiéndonos cada cual cargando una cruz que es la carga del sufrimiento, pero también del HONOR DE LOS POBRES DEL MUNDO (de un mundo en el que hasta en los EE.UU. los milicos asesinan a ex combatientes de Irak que tratan de redimirse uniéndose a la lucha anticapitalista que no empieza recién ni terminará dentro de un rato, pero que saldrá victoriosa contra todos los TERRORISMOS DE ESTADO habidos y por haber, aunque los asesinos vuelvan a emplear las decapitaciones y las crucifixiones públicas además de los bombardeos o las balaceras contra multitudes sin más armas, POR AHORA, que la SENSIBILIDAD y algo parecido a una ideología proletaria capaz de sustraerse al aparataje de los MEDIOS DE COMUNICACIÓN TERRORISTA AL SERVICIO LAMECULO Y CÓMPLICE DEL SISTEMA).
HACERLO COMO TAREA REVOLUCIONARIA INDISPENSABLE, Y HACERLO PONIENDO MUCHA ATENCIÓN EN RETOMAR VIEJAS-JÓVENES ENSEÑANZAS DE LOS NUESTROS YA CAÍDOS: POR EJEMPLO, LA ENSEÑANZA DE QUE ESTÁ SOLAMENTE EN NUESTRAS MANOS Y NUESTRAS CONSCIENCIAS, DOTAR A LA LUCHA DEL PUEBLO TRABAJADOR DE UN SENTIDO ÉPICO, HEROICO Y EJEMPLAR, QUE SEA ESCUELA Y UNIVERSIDAD DEL HOMBRE-MUJER NUEVOS, OPUESTOS Y ENEMIGOS DE ESE SER HUMANO ANIMALIZADO Y BRUTAL HECHO A IMAGEN Y SEMEJANZA DE LOS EXPLOTADORES Y SUS MERCENARIOS, QUE SE NOS QUIERE IMPONE A TRAVÉS DEL TERRORISMO DE ESTADO EN TODAS PARTES Y POR TODOS LOS MEDIOS A QUE ESTÁN DISPUESTOS A RECURRIR LOS FASCISTAS DE SIEMPRE.G
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Gabriel Carbajales, 2 de noviembre de 2011.-

jueves, 3 de noviembre de 2011

La nueva colonización será televisada


octubre 29, 2011
cnnalyazira (Por Carlos Saglul / Equipo de Comunicación de la Central de Trabajadores Argentinos -CTA Nacional) La mujer mastica su hamburguesa en el sitio de comidas rápidas mientras en la televisión un par de sicarios (los subtítulos hablaban del “pueblo libio”) arrastrando el cuerpo torturado y ensangrentado de Muhamad Gadafi.
Un chico de 16 años esgrime orgulloso el arma con la que disparó al jefe árabe en el estómago, antes que otro mercenario lo rematara con un disparo en la cabeza. El niño que almuerza con la mujer, muerde otro pedazo de su hamburguesa sin dejar de mirar en la televisión el primer plano de la mueca de horror con la que Gadafi enfrenta la muerte.
Los medios de comunicación transforman el asesinato y el terrorismo de Estado en un espectáculo más. Recuerdan a aquellas reuniones medioevales donde las ejecuciones eran festejos colectivos, abundaban los vendedores ambulantes de comida y la gente colocaba sus sillas para ver como caía la cabeza del reo en la canasta de la guillotina o daba sus últimos estertores en la horca.
El capitalismo, una historia de masacres y guerras, necesita asesinos como la fábrica a sus obreros. Cada tanto deje caer algunos de esos sicarios cuando ya no le sirven, generalmente son juzgados viejos y decrépitos para mantener alguna pátina de justicia. Los verdaderos cuadros de esa máquina de matar difícilmente son detenidos. Mueren antes de hacer público lo que saben.
¿Quién puede ser tan iluso para creer en un Osama bin Laden, uno de los mejores alumnos de la CIA, capturado como un viejito jubilado, sin custodia, enfrentando a tropas de elites y sus sofisticas armas con un Corán?
El espectáculo no se detiene ni ahorra costos. Los demócratas europeos que tantos negocios hicieron con Gadafi, para facilitar el reconocimiento del “gobierno rebelde”, permitieron que “se adelantara” la captura de Trípoli filmándola en un país vecino. Hasta el supuesto hijo de Gadafi que decían haber capturado era un actor, que firmó autógrafos, después de descubierto el papelón.
Mientras por un lado se juzga a los responsables materiales del terrorismo de Estado (no a los autores intelectuales: civiles empresarios-ex altos funcionarios de potencias extranjeras), la gente se va acostumbrando al terror de la tortura y el asesinato como una rutina. Ahí está el fiscal de la Corte Suprema Internacional, el argentino, Luís Moreno Ocampo, acusando a Gadafi de crímenes de guerra, con argumentos tan absurdos como los que señalaban que el líder libio distribuía Viagra entre sus soldados para que violaran a sus propias vecinas. Jamás se dedicó a investigar si es verdad la versión, de destacados periodistas como Stella Callóni, quien aseguró que en Libia, más que una insurrección se verificó un golpe de Estado.
Los genocidios en Irak y Afganistán no existieron para el ilustre abogado nativo. Ni que decir de las miles de víctimas inocentes asesinadas por los aviones de la OTAN no tripulados. Campos de concentración, torturas, asesinatos, los cuerpos de los muertos son desaparecidos. Los restos de Gadafi, lejos de ser entregados a su familia, fueron llevados por sus sicarios con destino desconocido.
Días antes de la muerte del jefe de Estado Libio, se conoció a través del New York Times que el Premio Nobel de la Paz, Barak Obama, autorizó el asesinato de un ciudadano norteamericano de origen árabe sospechoso de estar vinculado al terrorismo, el imán Anwar Awlaki. Un avión no tripulado bombardeó su casa en Yemen y la convirtió en un inmenso agujero negro. Moreno Ocampo, nuevamente, no se dio por enterado.
El proceso de colonización militar de las zonas petroleras que comenzó en Irak sigue. El caso libio no tiene que ver con la denominada Primavera Árabe. En Libia las masas no estaban hambrientas, la seguridad social funcionaba y el petróleo permitió que los únicos explotados fueran los inmigrantes de los países limítrofes que hacen las tareas más duras.
Crónica de un final anunciado. La OTAN se asegura el control de las zonas petroleras mientras los ex gadafistas, musulmanes y prooccidentales se dedican a matarse entre sí.
¿Cuantos miles de muertos produjeron entre la población civil de Libia los bombarderos que supuestamente venían a protegerlos? El Che citaba a Martí y decía que el hombre nuevo solo sería posible cuando cada uno de nosotros sintiera como propia la cachetada propinada al prójimo. La muerte presentada como espectáculo, la guerra dispuesta como un montaje cinematográfico dificulta cualquier posibilidad de identificación y solidaridad con el otro.
Henry Kissinger recibió el Premio Nobel de la Paz luego del genocidio de los 70 en Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Argentina y Chile. Ahora se lo otorgaron a Barak Obama por la continuidad de las masacres en Irak, Afganistán y Libia.
La sangre nunca llega a manchar la botamanga de los prolijos pantalones del presidente yanqui, Moreno Ocampo, o Kissinger o los ejecutivos de las grandes multinacionales. Hoy es el turno del petróleo. Tal vez mañana sea el agua o los alimentos.
La colonización armada devorará uno a uno los regímenes que, como el Gadaffi, creen que es posible pactar con la voracidad imperialista. No en vano, todavía no han podido con países como Irán o Cuba por la sencilla razón de que los costos serían demasiados aún para la impunidad sangrienta de las potencias occidentales.
El hombre ha sido capaz de las más bellas creaciones, pero es indudable que el capitalismo es la más espeluznante y sangrienta de sus invenciones. En el final de sus Cuadernos de Notas, Vasili Grossman, el autor de “Vida y Destino” apuntaba: “En el Parque Zoológico, también hubo combates. Jaulas rotas, cadáveres de osos, de aves, de babuinos (…) Tuve una conversación con el anciano que ha cuidado los monos durante treinta y siete años. Está contemplando el cadáver de un gorila. Le pregunto si era un animal feroz. No, la gente es mucho peor, responde”.