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martes, 26 de diciembre de 2017

Dos pasos adelante, uno atrás y el nuevo orden geopolítico mundial


lahaine.org

Dos pasos adelante, uno atrás y el nuevo orden geopolítico mundial

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Una clase acelerada de geopolítica. A eso estamos asistiendo desde hace algo más de dos meses, justo cuando comenzó la crisis de Ucrania, junto a la constatación –inapelable- de la decadencia y declive de EEUU como superpotencia. Sin embargo, la situación a la que estamos asistiendo tiene un calado mucho mayor en el tiempo que esos dos meses largos y hay que remontarse algo más atrás, casi un año. Con la crisis de Ucrania (un país fallido, donde el único poder es el que representan los neonazis amparados por Occidente) ha habido quien ha centrado el foco de la atención en si EEUU era capaz de derrocar tres gobiernos a la vez –Siria, Ucrania y Venezuela- pero no en lo realmente importante: la chulería y prepotencia estadounidense le ha llevado a cometer un error de grueso calibre, del que ya no se va a reponer: enfrentar a dos grandes potencias, China y Rusia, de forma simultánea y eso ha reforzado la alianza entre ellas.
La actualidad que nos marcan los medios corporativos capitalistas no debe hacernos olvidar que todo lo que está aconteciendo tiene unos orígenes, que no son otros que la aprobación, en enero de 2012, de la nueva Doctrina de Seguridad Nacional de EEUU en la que se certifica el “giro” hacia Asia por parte de una superpotencia en decadencia acelerada (1). Era el último intento de mantener el dominio mundial y conviene realizar una lectura del artículo mencionado para tener unos antecedentes de lo que está ocurriendo ahora.
En esa DSN Rusia sólo jugaba un papel secundario. EEUU consideraba que estaba neutralizada en el Occidente europeo –rodeaba de bases de la OTAN por todos los lados, menos por uno: Ucrania- y sólo tenía que preocuparse por los países orientales (Turkmenistán, Azerbaiján, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán) para que no tuviesen la tentación de caer en la órbita de Moscú, ya aislada del resto de Europa. Por lo tanto, siguió adelante con su política asiática azuzando las tensiones con China, negando las reivindicaciones de Beijing sobre el Mar de China o exacerbando las disputas entre este país y Filipinas y Vietnam. La prepotencia estadounidense ha sido tal que o no se ha percatado de que tanto Moscú como Beijing habían tomado buena nota de lo que significaba esa DSN o ha hecho caso omiso considerándolo, poco menos, que un juego de críos. Y eso pese a que el acercamiento entre los dos países, escenificado para los profanos en los vetos conjuntos a las pretensiones occidentales sobre Siria, se fortalecía con cada iniciativa estadounidense.
La colaboración entre Rusia y China ha ido cada vez a más. Lejos parece que están los enfrentamientos ideológicos y políticos de la década de 1960 y nunca han estado más cerca que ahora. Mientras Occidente azuzaba a los neonazis de Kiev a la revuelta en lo que considerada último movimiento para cerrar el cerco contra Rusia, Moscú y Beijing realizaban maniobras militares conjuntas (dos en lo que va de año) y estrechaban lazos económicos, políticos y militares (la última reunión entre los jefes de los respectivos ejércitos se produjo durante los Juegos de Invierno de Sochi) que se sancionarán de forma definitiva en la visita que Putin va a realizar a China este mes de mayo. Rusia está preparando el terreno para un progresivo cierre de la UE al gas ruso y nada menos que el 30% de la producción de gas y petróleo va a ir destinada a China, país que ve los cielos abiertos con la crisis de Ucrania porque, de un plumazo, mata una de las bazas de EEUU: el cerco marítimo a China. EEUU tiene en la actualidad el 60% de toda su flota de combate en los mares asiáticos y podrían dificultar el suministro energético y de alimentos que llega a China de otros continentes como América Latina o África. Pero el acuerdo con Rusia hace ineficaz ese bloqueo porque los dos países tienen frontera terrestre.
Con la retaguardia segura, Rusia ya sólo tenía que preocuparse por el flanco occidental, donde EEUU movía sus piezas para completar el control del tablero de ajedrez del que hablaba Brzezinski: Ucrania. Primero, quitando a Rusia su acceso al mar Mediterráneo (no lo pudo hacer en Siria, donde Rusia mantiene la base de Tartus); segundo, poniendo la OTAN a las mismas puertas de Moscú. Así que no había tiempo que perder y Rusia actuó en consecuencia, con determinación y con dureza. Como dice un refrán, “los rusos tardan mucho en ensillar, pero luego montan deprisa”.
Masivo rechazo a Occidente
Hay un dato que conviene resaltar: la anexión de Crimea a Rusia, previa votación en un referéndum de autodeterminación, contó con el apoyo unánime de todo el parlamento ruso, desde la derecha nacionalista hasta los comunistas. Este dato es crucial para entender lo que está pasando en Rusia y el por qué de la actitud de Putin. Ese apoyo unánime no es más que la constatación de un sentimiento, cada vez más extendido entre los rusos, de romper cualquier vínculo con las instituciones europeas a quienes consideran –con toda la razón- como “los perros falderos de EEUU” (2). Desde hace dos meses no hay encuesta en la que no aparezca un número cada vez mayor de rusos que no quieren saber nada de Occidente (72%, cinco puntos más que en 2013) mientras que aumenta de forma significativa el de quienes apuestan por “un camino de desarrollo propio” (46%, en 2006 este porcentaje era sólo del 15%) sin descartar “el retorno de Rusia al socialismo” al que aspira el 28%, cuatro puntos más que en 2013 (3). Por si todo ello fuese poco, una nueva encuesta certifica que el 56% de los rusos consideran que la famosa “perestroika” de Gorbachov “causó más daño que provecho” para el país (4). Estas son algunas de las razones por las que hoy la tercera ciudad de Rusia en número de habitantes, Novosibirsk –un millón y medio de habitantes-, cuenta con alcalde comunista desde el 9 de abril de este año ganando ampliamente a la candidatura de Rusia Unida, la formación de Putin.
Está claro que Putin está aprovechando el momento y, de esta forma, romper de forma definitiva con cualquier veleidad “euro-yeltsinista” en Rusia. Los “liberales” pro-occidentales están en las catacumbas en estos momentos y sin posibilidad alguna de recuperar la influencia que tuvieron durante la presidencia de Yeltsin o, en menor medida, pero la tuvieron, durante la etapa en la que Medvedev fue presidente (ahora es primer ministro). Este sector abogaba, entre otras cosas y sin entrar en consideraciones de política interna, por una mayor colaboración con la OTAN o una alineación sin fisuras con Occidente en lo referente a la cuestión nuclear de Irán –Medvedev incluyó los misiles S-300 en el material bloqueado como consecuencia de las sanciones aprobadas por la ONU pese a que no es material ofensivo, sino defensivo y, por lo tanto, no incluido en las sanciones (5)- y no se opuso a la agresión militar occidental contra Libia (recuérdese el enfrentamiento, público, que tuvieron Medvedev y Putin sobre este tema).
Como bien entendieron Rusia y China tras la aprobación de la DSN de Obama, la UE no pinta nada a nivel geopolítico y sólo hay que tener en cuenta a EEUU. De ahí que ambos países hayan incrementado sustancialmente su presupuesto de defensa que, en el caso de Rusia, ha llegado hasta extremos muy similares a los que tuvo el Ejército de la URSS. Esta es la razón por la que EEUU no sabe muy bien qué hacer tras el puñetazo encima de la mesa dado por Putin y se limita a movimientos prácticamente simbólicos con la OTAN, pero sin una estrategia clara, puesto que no todos los integrantes europeos de la OTAN están por la labor de molestar a Rusia. Es el caso de Alemania.
Pongamos, por ejemplo, el caso de las famosas sanciones. Las que ya han impuesto tanto EEUU como la UE son de risa, y “las serias consecuencias” –el mantra recurrente occidental- a las que se enfrentaría Rusia si la crisis sigue adelante no son más que humo. No es la primera vez que los occidentales se tienen que tragar sus bravatas. Ya ocurrió en 2008, cuando Rusia intervino militarmente tras la agresión de Georgia contra Osetia del Sur, y lo mismo cuando los más aguerridos congresistas de EEUU pidieron al gobierno de Obama la imposición de sanciones por el apoyo de Rusia a Siria o por otorgar asilo a Snowden.
Rusia no es otro país más, de esos que Occidente –que dice representar los “valores democráticos”, como acaba de demostrar en Ucrania respaldando un gobierno filofascista- suele incluir en su lista de imposición de sanciones si no hacen lo que Occidente dice que hay que hacer. Aunque haya sido un país cándido, incluido Putin, como cuando aceptó plagar Asia Central de bases estadounidenses con la pretendida misión de “combatir el terrorismo” a raíz de la invasión a Afganistán en 2001. Esa candidez ha desaparecido y ya nada será igual.
La crisis de Ucrania ha dejado bien patente que Rusia ha vuelto a lo más alto de la geopolítica. Ya lo había hecho con Siria, pero ahora ha dado un paso más. Está escenificando que está madura para romper con la dependencia occidental y recuperar el componente nacional de toda la industria. Esta fue una de las consecuencias que, para Rusia, tuvo el ingresar en la Organización Mundial del Comercio. Hoy no es pequeño el número de historiadores que consideran que los logros de la política de industrialización de Stalin en la década de 1930-1940 se explican por los bloqueos comerciales y crediticios occidentales contra la URSS. El resultado es que la URSS supo aprovechar la situación para crear un poder económico e industrial que le permitió ganar la II Guerra Mundial pese a la brutal invasión nazi. No es infrecuente leer este símil en los periódicos rusos y no es porque nos acerquemos a una nueva conmemoración, el 9 de mayo, de la derrota nazi.
Téngase en cuenta la encuesta antes mencionada y los últimos movimientos rusos. Ha habido analistas que han considerado la conferencia de Ginebra sobre Ucrania como una “cesión” de Rusia frente a las presiones de Occidente. Sin embargo, no es más que un movimiento geopolítico inspirado en Lenin, un paso atrás cuando antes lo que se ha hecho ha sido dar dos pasos hacia adelante: un retroceso táctico cuando se ha ganado una posición estratégica. La retirada táctica de Rusia ha sido aceptar en la mesa al gobierno filofascista de Kiev, al que había negado –y sigue negando- cualquier representatividad, y la ganancia estratégica es que en dicha conferencia no se ha dicho ni una sola palabra sobre Crimea. Si es que ha habido retroceso, puesto que ese gobierno filofascista está sumido en un absoluto caos y asistiendo impotente al fortalecimiento gradual y constante de la resistencia popular antifascista –y sí, prorrusa- en el Este. Aquí también hay una cierta confusión entre quienes dicen que esta resistencia popular está alentada por oligarcas y la realidad, donde quien está haciéndose con el control son milicias y movimientos claramente populares y de corte socialista. Las banderas con la estrella roja de cinco puntas sobre la bandera rusa son cada vez más patentes. Además, el gobierno filofascista de Kiev no es nada de fiar (¿o no hay que recordar que un día antes del golpe contra Yanukovich la llamada “oposición” que hoy forma ese gobierno filofascista había firmado otro acuerdo certificando la celebración de elecciones y el levantamiento de las protestas del famoso Maidan?) como acaba de quedar claro con el ataque a un puesto civil en Slavianks en violación flagrante de lo acordado en esa conferencia.
Rusia, ahora, devuelve la jugada porque en ese acuerdo lo que se recoge es el desarme de los neonazis, algo que ni siquiera se plantean los títeres de Kiev y sus patronos occidentales que, por el contrario, insisten en que quienes se tienen que desarmar son las milicias populares de Donetsk y otros lugares. Pero, algo que ha pasado desapercibido, este acuerdo de Ginebra se produjo casi en el mismo momento en el que Putin recomendaba a las empresas rusas anular su registro en el extranjero y llevar sus acciones a la Bolsa de Moscú para protegerse así de posibles sanciones futuras y “proporcionar seguridad económica al país” (6).
La hipótesis de la autosuficiencia industrial, en absoluto descartable, serviría para que Rusia completase el “giro asiático” que está poniendo en marcha con la Unión Euroasiática… y el reforzamiento de su alianza estratégica con China y los BRICS.
El fin de Occidente: el acuerdo ruso-chino y los BRICS
Porque este es el otro componente del tablero ucraniano: pese a las alucinaciones occidentales sobre la existencia de un malestar en Pekín por el movimiento de Moscú, y ponen como “ejemplo” la abstención en la ONU –por esa regla de tres, también habría que hablar de malestar de Israel con EEUU puesto que también se abstuvo en la votación de la Asamblea General que rechazó el referéndum de autodeterminación de Crimea-, China está con Rusia.
Sólo hay que leer lo que publican periódicos como el “Diario del Pueblo”, el órgano de expresión del Comité Central del Partido Comunista: “Las teorías políticas, económicas y de seguridad de la Guerra Fría aún influyen a mucha gente en su concepto del mundo, y algunos occidentales siguen imbuidos de resentimiento hacia Rusia” (7). O la agencia estatal “Xinhua”: “Rusia podría no estar más tiempo interesada por competir por la preeminencia global con Occidente, pero cuando esto se refiere a la limpieza del caos que Occidente creó en su patio trasero, los líderes rusos una vez más dan prueba de su credibilidad en la planeación y ejecución de acciones eficaces para contrarrestarlo” (8). ¿Aún hay dudas? Pues la coincidencia de criterios a nivel de ministros de Asuntos Exteriores entre los dos países, Sergei Lavrov y Wang Yi, es total respecto a Ucrania (9). Entre otras cosas, porque también China tiene que enfrentarse a una mentalidad de “guerra fría” como sucedió cuando en julio del año pasado amplió su Zona de Identificación de la Defensa Aérea en el Mar de China Meridional, movimiento que fue rechazado por EEUU y sus aliados, como Japón. Y, por si todo ello fuese poco, aquí está el esclarecedor artículo de un general, Yang Yucai, integrante del Grupo de Estudios de Crisis del Ejército Popular de Liberación: “la alta eficiencia de la Administración Putin en la gestión de la crisis regional es impresionante; esta alta eficiencia se deriva de una institución de seguridad unida, de un alto nivel de planificación estratégica y de una sólida base jurídica [en referencia a la defensa del derecho internacional]. China debe sacar sus conclusiones al respecto” (10).
Muy atrás están ya las críticas que China realizó a Rusia por la guerra de Georgia (2008) puesto que China siempre ha insistido en la no injerencia en los asuntos internos. Porque nada en la situación actual de Ucrania garantiza a China que el gobierno filofascista que se ha instalado en Kiev cumpla los acuerdos firmados en diciembre de 2013 con Yanukovich por los que ambos países se convertían en “socios estratégicos” garantizando la inversión china en áreas como infraestructuras, aviación, industria aeroespacial, energía, agricultura y finanzas por un importe de 30.000 millones de dólares. Los chinos tienen muy presente lo que pasó en Libia (2011), donde los acuerdos que había firmado con Gadafi fueron “suspendidos” –y no reanudados hasta ahora- por el gobierno títere impuesto por Occidente. Además, China está deseosa de aumentar su cooperación energética con Rusia. El comercio entre los dos países no ha hecho más que crecer desde 2011, estipulándose que en 2020 se alcanzarán los 200.000 millones de euros (11) con un dato significativo: rusos y chinos ya vienen poniendo en marcha que ese intercambio comercial no tiene por qué estar basado en el dólar y hay datos concretos de utilización de sus propias monedas (rublo y yuan) en este intercambio.
Un aspecto importante de esta cooperación hace referencia al suministro de petróleo y gas y Rusia encuentra un consumidor ávido de ambos productos en China, a un nivel muy superior al que ambos países tienen ahora, como ya se ha dicho más arriba y que se sancionará en la visita de Putin a Beijing en mayo. Y a la inversa. Anticipándose a la supuesta retirada de capital europeo y estadounidense de Rusia si la cosa en Ucrania va a más, los chinos ven el cielo abierto para sus inversiones: “se creará un vacío que debe ser rellenado porque Rusia necesita inversiones foráneas; todo eso abre oportunidades para inversores chinos” (12). Vamos a ver cómo en la visita de Putin estos factores aparecen en primer plano.
Pero, con ser importante esta alianza, que pone fin a la supremacía occidental, no lo es menos que se está reforzando como nunca el eje BRICS, del que Rusia y China son los principales motores. El enojo de los BRICS ante la falta de interés de Occidente en ir más allá de la palabrería –en 2010 se acordó reformar el sistema de cuotas del FMI, acorde con el mayor papel económico de los países BRICS, sin que hasta el momento haya habido iniciativa alguna en ese sentido- está generando movimientos inéditos a nivel geopolítico: ya hay un Banco Mundial alternativo, el Banco de Desarrollo de los BRICS, con capital de 50.000 millones de dólares y será en junio, tras el mundial de fútbol de Brasil, donde en la cumbre que ha de celebrarse en este país se dé un paso más reforzando dicho banco y ampliando a otros países su ámbito de intervención. Al mismo tiempo, en la última reunión del FMI (11 de abril), los BRICS no sólo criticaron el estancamiento a la reforma de cuotas que impone Occidente sino que dieron un ultimátum para su reforma con la amenaza, también, de poner en marcha una “alternativa al viejo sistema” en la que ya se ha dado un primer paso: un fondo de reservas propio en el que desaparece el dólar y se relega al euro en favor de las monedas nacionales de los BRICS, al tiempo que se apuesta por la internacionalización de la moneda china, el renminbi (yuan).
El fin de una era
Gramsci dijo hace 100 años que la crisis se produce cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo lo termina de nacer. En eso estamos. La postura de Rusia en Siria y ahora en Ucrania es un claro desafío a la prepotencia hegemónica estadounidense, aunque en este último país se está defendiendo del “castigo” que pretendía imponerle EEUU por haberse atrevido a desafiar la hegemonía estadounidense para reemplazarla por un sistema multipolar –que no es lo mismo que “multilateral”- donde se respete el derecho internacional. Está claro que ya no va a haber una vuelta atrás en el viejo orden mundial y que esta es una de las razones por las que los filofascistas de Kiev y sus patronos occidentales aceptaron ir a la mesa de negociaciones con Rusia.
Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva era donde se cuestiona, cuando no se rechaza, el paradigma occidental envuelto en valores que sólo sirven a una minoría pequeña, arrogante y capitalista tal y como hoy se entiende la globalización neoliberal. EEUU sabe que ya no tiene el poder que tenía y se defiende como una fiera herida, lo que le hace mucho más peligroso. Por eso no sería extraño que dentro de poco asistiésemos a un contraataque contra Rusia que no será ni en Siria –donde los “contras” puede que estén recibiendo material sofisticado, y es muy aleccionador ver las páginas web de los neonazis ucranianos “hermanando” sus “luchas” en Siria y Ucrania- ni en Ucrania –un país que no es país, en bancarrota y desestructurado- sino en la retaguardia rusa de Asia Central. EEUU tiene que dejar este verano la base de Manas en Kirguizistán y Rusia ya ha tomado posiciones en dicho aeropuerto junto a un sustancioso acuerdo comercial firmado con el país ex soviético. Otras antiguas repúblicas de la URSS están mirando con mucha atención lo que ocurre en Ucrania, y EEUU lo sabe como ya indicaba en la DSN de 2012.
Por lo tanto, será aquí donde EEUU intente responder a Rusia. Más en concreto, en Turkmenistán. En este país ya se vienen produciendo curiosos ataques provenientes de Afganistán y no será sorprendente que se incrementen en los próximos meses oscuros episodios de violencia que serán utilizados para que el gobierno turkmeno, formalmente neutral, se vea desestabilizado y tenga que optar entre EEUU –que ya ha ofrecido su colaboración militar para “combatir a los terroristas afganos”- o Rusia.
El nuevo mapa geopolítico está tomando forma; el nuevo orden, también. No va a ser un proceso ni fácil ni tranquilo pero, por el momento, Rusia y China tienen en sus manos las principales cartas de la baraja y las están jugando bien. Tanto que periódicos como el International New York Times (nombre actual del Internacional Herald Tribune) se ven obligados a editorializar sobre la crisis de Ucrania haciendo un llamamiento a la clase política estadounidense sobre “los fallos” cometidos por EEUU y la UE en el espacio post-soviético, y no sólo en Ucrania, en lo referente al aislamiento y cerco a Rusia –“EEUU y la UE actuaron alegremente sin tener en cuenta las consecuencia de sus actos”, dice textualmente-, para terminar diciendo que “en Ucrania estamos viviendo una crisis del viejo orden que exige nuevas formas de pensar, nuevas precauciones, una nueva comprensión de los profundos desafíos de este interregno histórico”. Porque, en caso contrario, y tras reconocer que “la influencia [de EEUU] en el extranjero sigue disminuyendo”, llegamos a una situación en la que “asistimos al desmoronamiento del status quo” –en referencia al predominio de EEUU- que el periódico estadounidense identifica con un “desorden internacional sin precedentes desde 1930” (13).
EEUU y la UE cada vez pintan menos en la escena geopolítica. Siguen siendo actores importantes, pero ya no cruciales. Ahora hay otros que están, cuando menos, a su mismo nivel si no por encima. Tal vez sea una simple anécdota, pero una muestra de cómo asistimos a un nuevo tiempo lo acaba de proporcionar el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad, la organización tuareg del norte de Mali, al solicitar el apoyo de Rusia a su estado, proclamado el 6 de abril de 2012, y que está siendo combatido por el gobierno de Mali –formalmente hay una tregua desde junio de 2013- con el apoyo de Francia.

Notas:
(1) Alberto Cruz, “La nueva estrategia de defensa de EEUU: el último intento por mantener el dominio mundial”, http://www.lahaine.org/index.php?p=59471
(2) RBC Daily, 7 de abril de 2014.
(3) Ibid.
(4) Novosti, 28 de abril de 2014.
(5) Irán ha puesto una demanda millonaria contra Rusia por incumplimiento de contrato. Rusia sabe que va a perder la demanda y está negociando la entrega a Irán de otros misiles de capacidad similar, como los Tor, aunque Irán rechaza un cambio insistiendo en los S-300. Con la crisis de Ucrania se ha vuelto a hablar de un acuerdo Rusia-Irán sobre el tema, sin especificar en qué consistiría aunque se dice que incluiría la compra de petróleo iraní a pesar de las sanciones, así como la construcción de mini-refinerías o la explotación de yacimientos de gas en territorio iraní.
(6) Bloomberg, 9 de abril de 2014.
(7) Diario del Pueblo, 26 de febrero de 2014.
(8) Xinhua, 8 de marzo de 2014.
(9) Efe, 3 de marzo de 2014.
(10) Global Times, 22 de abril de 2014.
(11) Alberto Cruz, “La cooperación entre Rusia y China: el nuevo enfoque geoestratégico que pone fin al poder de Occidente” http://www.lahaine.org/index.php?p=57539
(12) Diario del Pueblo, 13 de marzo de 2014.
(13) Internacional New York Times, 16 de abril de 2014.
albercruz@eresmas.com. CEPRID

miércoles, 19 de junio de 2013

La geopolítica de los oleoductos y gasoductos



Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Los historiadores del futuro se pondrán fácilmente de acuerdo en que la Ruta de la Seda del siglo XXI se inauguró al comercio el 14 de diciembre de 2009. Ese fue el día en que un tramo crucial de canalizaciones entró en funcionamiento, uniendo el estado fabulosamente rico en energía de Turkmenistán (a través de Kazajstán y Uzbekistán) con la provincia de Xinjiang, en el lejano oeste de China. La hipérbole no impidió que el presidente de Turkmenistán, que tiene el espectacular nombre de Gurbangulí Berdimujamédov , se jactara: “Este proyecto no sólo tiene valor económico o comercial, sino también político. China, a través de una acertada política con visión de futuro, se ha convertido en uno de los garantes clave de la seguridad global”.El resultado final es que, para 2013, Shanghai, Guangzhou y Hong Kong alcanzarán a velocidad de crucero cada vez mayores alturas económicas de vértigo por cortesía del gas natural suministrado por el llamado gasoducto Central, que se extiende a lo largo de 1.833 kilómetros.
El conducto asiático se proyectó, pues, para que operara a plena capacidad. Y pensar que en pocos años las grandes ciudades de China estarán sin duda saboreando también las fabulosas reservas apenas explotadas de Iraq: estimadas de forma conservadora en 115.000 millones de barriles, aunque es muy posible que se acerquen a los 143.000 millones de barriles, lo que colocaría a ese país por delante de Irán. Cuando los generales de opereta de la administración de George W Bush lanzaron su “guerra contra el terror”, no era precisamente eso lo que tenían en mente.
La economía de China está sedienta y por eso está bebiendo todo lo que puede y haciendo planes para beber aún más. Ansía el petróleo de Iraq y el gas natural de Turkmenistán, así como el petróleo de Kazajstán. Pero en lugar de gastar más de mil billones de dólares en una guerra ilegal en Iraq o establecer bases militares por todo el Oriente Medio y el Asia Central, China utilizó sus compañías petroleras estatales para conseguir algo de la energía que necesitaba apostando simplemente por ella en una subasta perfectamente legal del petróleo iraquí.
Mientras tanto, en el nuevo Gran Juego en Eurasia, China tuvo el buen sentido de no enviar ni un soldado a parte alguna ni de empantanarse en un infinito atolladero en Afganistán. En su lugar, los chinos hicieron sencillamente un acuerdo comercial directo con Turkmenistán y, aprovechándose de los desacuerdos de ese país con Moscú, construyeron un gasoducto que les proporcionará gran parte del gas natural que necesitan.
No es de extrañar, pues, que el zar de la energía euroasiática de la administración de Barack Obama, Richard Morningstar, se viera obligado a admitir en una audiencia en el Congreso que EEUU no puede sencillamente competir con China en todo lo que se refiere a la riqueza energética de Asia Central. Si tan sólo hubiera presentado ese mismo mensaje en el Pentágono…
La ecuación iraní
En Pekín se toman el asunto de diversificar los suministros de petróleo muy, muy en serio. Cuando el petróleo llegó a 150$ USA el barril en 2008 –antes de que EEUU desatara la debacle financiera global-, los medios del estado chino solían llamar a las Grandes del Petróleo extranjeras “los cocodrilos internacionales del petróleo”, lo que implicaba que la agenda escondida de Occidente era, en última instancia, parar en seco el desarrollo incesante de China.
Más de una cuarta parte de lo que queda de las probadas reservas mundiales está en el mundo árabe. China podría fácilmente tragárselas todas. Puede que pocos conozcan que la misma China es actualmente el quinto mayor productor de petróleo del mundo, con 3,7 millones de barriles al día, justo por debajo de Irán y ligeramente por encima de México. En 1980, China consumía sólo el 3% del petróleo mundial. Ahora se lleva alrededor del 10%, convirtiéndose en el segundo mayor consumidor del planeta.
Ha superado ya a Japón en esa categoría, aunque va aún por detrás de EEUU, que cada año engulle el 27% del petróleo global. Según la Agencia Internacional de la Energía, China será responsable de alrededor del 40% del incremento de la demanda global de petróleo hasta 2030. Y eso asumiendo que China crezca a una tasa anual de “sólo” el 6%, lo cual, teniendo en cuenta su actual crecimiento, parece improbable.
Arabia Saudí controla el 13% de la producción mundial de petróleo. Por el momento, es el único productor oscilante –es decir, que puede mover arriba y abajo, a voluntad, la cantidad de petróleo bombeado- capaz de incrementar sustancialmente la producción. No es casualidad, pues, que bombeando 10,9 millones de barriles al día se haya convertido en uno de los proveedores de petróleo más importantes de Pekín.
Los tres principales, según el Ministerio de Comercio chino, son Arabia Saudí, Irán y Angola. Para 2013-2014, si todo va bien, China espera añadir a Iraq a esa lista y ¡de qué forma!, pero primero tiene que esperar a que arranque la producción petrolífera del conturbado país. Mientras tanto, es la parte iraní de la ecuación de la energía euroasiática la que está realmente destrozándoles los nervios a los dirigentes chinos.
Las compañías chinas han invertido la asombrosa cifra de 120.000 millones de dólares en el sector energético iraní durante los últimos cinco años. En estos momentos, Irán es el proveedor de petróleo número dos de China, alcanzando hasta el 14% de sus importaciones, y el gigante chino de la energía Sinopec ha comprometido 6.500 millones de dólares más para construir allí refinerías de petróleo.
Sin embargo, debido a las duras sanciones de EEUU impuestas por Naciones Unidas y a años de mala gestión, el país carece conocimientos prácticos y de alta tecnología y su estructura industrial es un desastre. El director de la Compañía Nacional del Petróleo Iraní, Ahmad Ghalebani, ha admitido públicamente que tienen que seguir importando de China la maquinaria y las piezas utilizadas para la producción de petróleo iraní.
Las sanciones pueden actuar de forma asesina, frenando la inversión, incrementando el coste del comercio en más del 20% y constriñendo gravemente la capacidad de Teherán para recibir préstamos de los mercados globales. Sin embargo, el comercio entre China e Irán creció un 35% en 2009, alcanzando la cifra de 27.000 millones de dólares. Por eso, mientras Occidente ha estado hostigando y atacando con sanciones, bloqueos y embargos a Irán, este país ha ido evolucionando lentamente como corredor comercial fundamental para China, así como de Rusia y de la India escasa en recursos energéticos.
A diferencia de Occidente, están todos invirtiendo como locos allí porque es fácil conseguir concesiones del gobierno; es fácil y relativamente barato construir infraestructuras; y es totalmente necesario estar allí dentro, cuando se trata de las reservas energéticas de Irán, para cualquier país que quiera ser un actor importante en Oleductistán, ese peleado tablero de ajedrez de importantes conductos energéticos a partir de los cuales se desarrolla gran parte del nuevo Gran Juego en Eurasia. Sin duda, los dirigentes de esos tres países están dándole las gracias a cualquiera de los dioses a los que les gusta rezar de que Washington continúe poniéndoselo tan fácil (y lucrativo).
En Estados Unidos pocos parecen saber que el pasado año Arabia Saudí –ahora rearmada hasta los dientes por cortesía de Washington y casi con paranoia respecto al programa nuclear iraní- ofreció suministrar a los chinos la misma cantidad de petróleo que el país actualmente importa de Irán a un precio mucho más barato. Pero Pekín, para quien Irán es un aliado estratégico clave y a largo plazo, no se avino al trato.
Como si los problemas estructurales de Irán no fueran suficientes, el país ha hecho poco por diversificar su economía más allá de las exportaciones de gas y petróleo en los últimos treinta años; la inflación supera ya el 20%; el desempleo también es superior al 20%; y los jóvenes con buena formación están huyendo al extranjero, una fuga importante de cerebros para esa tierra asediada. Y no crean que ahí se acabaría su letanía de problemas.
A Irán le gustaría ser miembro de pleno derecho de la Organización para la Cooperación de Shanghai (SCO, por sus siglas en inglés) –la unión para la cooperación económico/militar a múltiples niveles, que es una especie de respuesta asiática a la Organización del Tratado del Atlántico Norte-, pero es sólo observador oficial de la SCO porque el grupo no admite a ningún país bajo sanciones de Naciones Unidas.
Es decir, que a Teherán le gustaría tener cierta protección de alguna gran potencia contra la posibilidad de un ataque de EEUU o Israel. Por mucho que Irán pueda estar a punto de convertirse en un actor mucho más influyente en el juego energético de Asia Central gracias a las inversiones rusas y chinas, es extremadamente improbable que cualquiera de estos países se arriesgue actualmente a una guerra contra EEUU para “salvar” al régimen iraní.
La gran fuga

Desde el punto de vista de Pekín, el título de la versión cinematográfica del inextricable conflicto entre EEUU e Irán y de la cada vez mayor competición estratégica entre EEUU y China en Oleductistán seria: “Escapa de Ormuz y Malaca”.
El estrecho de Ormuz es la definición de un potencial cuello de botella estratégico. Es, después de todo, la única vía de entrada al Golfo Pérsico y por ella fluye ahora aproximadamente el 20% de las importaciones chinas de petróleo. En su parte más estrecha tiene sólo 36 kilómetros de ancho, con Irán al norte y Omán al sur. Los dirigentes chinos están preocupados por la constante presencia de grupos de portaviones de combate estadounidenses estacionados y patrullando por las inmediaciones.
Con Singapur al norte e Indonesia al sur, el estrecho de Malaca es otro cuello de botella potencial como nunca hubo otro, y a través de él fluye nada menos que el 80% de las importaciones chinas de petróleo. En su parte más estrecha tiene sólo 54 kilómetros de ancho y, como el estrecho de Ormuz, su seguridad depende también de la variedad made-in-USA. En un futuro enfrentamiento con Washington, la marina estadounidense cerraría rápidamente o controlaría ambos estrechos.
De ahí que China esté cada vez más interesada en desarrollar una estrategia energética terrestre en Asia Central que podría resumirse como: ¡Adiós, Ormuz!, ¡adiós, Malaca! Y una calurosa bienvenida a una nueva Ruta de la Seda en forma de conducto desde el mar Caspio al lejano oeste chino en Xinjiang.
Kazajstán tiene el 3% de las reservas mundiales probadas de petróleo, pero sus mayores campos petrolíferos no están lejos de la frontera china. China ve ese país como una alternativa clave al suministro de petróleo a través de futuros conductos que unirían los campos de petróleo kazacos con las refinerías de petróleo chinas en su lejano oeste. En realidad, la primera aventura transnacional china en Oleductistán está ya en marcha: el proyecto petrolero China-Kazajstán de 2005, financiado por el gigante chino de la energía CNPC.
Mucho más por venir y los dirigentes chinos en espera de grandes riquezas energéticas
Rusia desempeña también un papel importante en los planes chinos de escapatoria. Estratégicamente, esto representa un papel crucial en la integración energética regional, fortaleciendo la asociación Rusia-China dentro de la SCO, así como en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En lo que se refiere al petróleo, el nombre del juego es el inmenso conducto que va del este de Siberia al Océano Pacífico (ESPO, por sus siglas en inglés). El pasado agosto se empezó una sección rusa de 4.000 kilómetros de largo desde Taishet, en el este de Siberia, hasta Najodka, todavía dentro de territorio ruso. El primer ministro ruso Vladímir Putin saludó el ESPO como “un proyecto realmente amplio que ha reforzado nuestra cooperación energética”. Y a finales de septiembre, los rusos y los chinos inauguraron un oleoducto de 999 kilómetros que va de Skovorodinó, en la región rusa de Amur, hasta el enclave petroquímico de Daqing, en el noreste de China.
Rusia está suministrando anualmente hasta 130 millones de toneladas de su petróleo a Europa. Pronto, no menos de 50 millones de toneladas pueden estar dirigiéndose también a China y la región del Pacífico.
Sin embargo, hay tensiones ocultas entre los rusos y los chinos en cuestiones de energía. Es comprensible que los dirigentes rusos se sientan preocupados por los sorprendentes avances de China en Asia Central, que fuera el “extranjero cercano” de la antigua Unión Soviética. Después de todo –como los chinos han estado haciendo en África en su búsqueda de energía-, en Asia Central los chinos están construyendo autopistas e introduciendo trenes de alta tecnología, entre otras maravillas modernas, a cambio de concesiones de gas y petróleo.
A pesar de las crecientes tensiones entre China, Rusia y EEUU, es demasiado pronto para estar seguros sobre quién puede alzarse con el triunfo en el nuevo Gran Juego en Asia Central, pero hay una cosa bastante clara. Los “estanes” de Asia Central se están convirtiendo en jugadores de póquer cada vez más potentes en su propio derecho mientras Rusia intenta no perder su hegemonía allí, Washington pone todas sus fichas en los conductos que circunvalan Rusia (incluido el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan –BTC- que bombea petróleo desde Azerbaiyán a Turquía a través de Georgia) y China eleva sus apuestas por su futuro en Asia Central. Sea quien sea el que pierda, este es un juego en del que los “estanes” no pueden sino beneficiarse.
Recientemente, nuestro hombre Gurbangulí, el líder turcomano, eligió a China como salida de su país por un crédito extra de 4.180 millones de dólares para el desarrollo del Sur de Yolotan, el mayor campo de gas del país. (Los chinos habían soltado ya 3.000 millones de dólares para ayudar a su desarrollo). Los burócratas de la energía en Bruselas se quedaron desolados. Con unas reservas estimadas de más de 14.000 billones de metros cúbicos de gas natural, el campo tiene potencial para inundar de gas a la hambrienta de energía Unión Europea durante más de veinte años. ¿Adiós a todo eso?
En 2009, las reservas probadas de gas de Turkmenistán se estimaron en la asombrosa cifra de 8.100 billones de metros cúbicos, las cuartas mayores del mundo tras Rusia, Irán y Qatar. No es sorprendente que, desde el punto de vista de Ashgabat, la capital del país, parezca siempre estar lloviendo gas. Sin embargo, los expertos dudan de que la idiosincrásica república del Asia Central sin salida al mar tenga actualmente oro azul suficiente como para abastecer a Rusia (que absorbía el 70% de los suministros de Turkmenistán antes de que se abriera el gasoducto hacia China), a China, a Europa Occidental y a Irán, todo al mismo tiempo.
En la actualidad, Turkmenistán vende su gas a: China, a través del gasoducto más largo del mundo, con 7.000 kilómetros, y diseñado para una capacidad de 40.000 millones de metros cúbicos por año; Rusia (10.000 millones de metros cúbicos por año, que descendió de 30.000 millones por año hasta 2008); e Irán (14.000 millones de metros cúbicos por año). El Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad dispone siempre de una alfombra roja de bienvenida por parte de Gurbandulí, y el gigante ruso de la energía Gazprom, gracias a una póliza mejorada de precios, es tratado como cliente preferente.
Sin embargo, en el momento presente, los chinos están por encima de todos y, en general, pase lo que pase, hay pocas dudas de que Asia Central será para China el proveedor exterior más importante de gas natural. Por otra parte, el hecho de que Turkmenistán haya comprometido en la práctica todas sus futuras exportaciones de gas a China, Rusia e Irán, significa la muerte virtual de varios planes de gasoductos a través del Mar Caspio a favor de Washington y la Unión Europea.
IPI frente aTAPI una y otra vez
En el frente del petróleo, aunque todos los “estanes” vendieran a China todos los barriles de petróleo que están bombeando en la actualidad, alcanzarían a satisfacer sólo la mitad de las necesidades diarias de importación de China. A la larga, sólo Oriente Medio puede saciar la sed de petróleo de China. Según la Agencia Internacional de la Energía, las necesidades globales de petróleo chinas aumentarán a 11,3 millones de barriles por día (bpd) en 2015, incluso si la producción interior alcanzara un máximo de 4 millones de barriles. Compárese esto con lo que algunos de los proveedores alternativos de China están produciendo ahora: Angola: 1,4 millones de bpd; Kazajstán: también 1,4 millones de bpd; y Sudán: 400.000 bpd.
Por otra parte, Arabia Saudí produce 10,9 millones de bpd; Irán alrededor de 4 millones, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), 3 millones, Kuwait, 2,7 millones; y después tenemos a Iraq, que en la actualidad produce 2,5 millones y es probable que alcance los 4 millones en 2015. Sin embargo, Pekín aún no está completamente convencido de que ese sea un suministro seguro, teniendo en cuenta sobre todo todos esos “sitios de operaciones de avanzada” en EAU, Bahrein, Kuwait, Qatar y Omán, más los grupos de combate navales que pululan por el Golfo Pérsico.
En el frente del gas, China cuenta definitivamente con algo que puede cambiar el juego en el Sur de Asia. Pekín ha gastado ya 200 millones de dólares en la primera fase de la construcción de un puerto de aguas profundas en Gwadar, en la provincia paquistaní de Balochistán. Querían, y lo consiguieron, que Islamabad les diera “garantías de soberanía para las instalaciones del puerto”. Gwadar está a sólo 400 kilómetros de Ormuz. Con Gwadar, la marina china dispondría de una base que le permitiría controlar fácilmente el tráfico en el estrecho y quizá algún día incluso frustrar los designios expansionistas de la marina estadounidense por el océano Indico.
Pero Gwadar tiene otro papel futuro infinitamente más jugoso. Podría convertirse en el pivote en una competición entre dos conductos desde hace tiempo muy discutidos: el TAPI y el IPI. El TAPI representa el conducto que atraviesa Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India, que no podrá construirse nunca mientras las fuerzas de ocupación estadounidenses y de la OTAN estén combatiendo contra el paraguas de la resistencia, convenientemente etiquetado de “talibán”, en Afganistán. Sin embargo, el IPI es el conducto Irán-Pakistán-India, también conocido como el “conducto de la paz” (lo que haría que el TAPI fuera el “conducto de la guerra”). Para inconmensurable disgusto de Washington, el pasado junio, Irán y Pakistán llegaron finalmente a un acuerdo para construir la parte “IP” del IPI, con la garantía de Pakistán a Irán de que tanto la India como China podrían incorporarse al proyecto más tarde.
Ya sea IP, IPI o IPC, Gwadar va a ser el nudo gordiano. Si, bajo presiones de Washington, que trata a Teherán como la peste, la India se ve obligada a salir del proyecto, China ha dejado ya claro que quiere entrar en él. Los chinos construirían entonces un enlace a Oleoductistán desde Gwadar a lo largo de la ruta de la carretera del Karakorum en Pakistán hasta China a través del paso de Junyerab, otro corredor terrestre que demostraría ser inmune a las interferencias estadounidenses. Tendría además el beneficio añadido de cortar radicalmente la ruta de camiones cisterna de 20.000 kilómetros de longitud alrededor del borde sur de Asia.
Podría decirse que para los indios sería un movimiento estratégico alinearse con el IPI, matando con un triunfo una profunda sospecha de que los chinos moverán pieza para rebasarles en la búsqueda de energía extranjera con una estrategia de “collar de perlas”: estableciendo una serie de “puertos-base” a lo largo de sus rutas clave de suministro de petróleo desde Pakistán a Myanmar. En ese caso, Gwadar no sería ya simplemente un puerto “chino”.

En cuanto a Washington, todavía cree que si se construye el TAPI ayudará a contener a la India para que no rompa completamente el embargo impuesto por EEUU contra Irán. Pakistán, hambriento de energía, prefiere obviamente a China, su aliado “en todo momento”, que podría comprometerse a construir todo tipo de infraestructuras energéticas dentro del país devastado por las inundaciones. En pocas palabras, si la cooperación energética sin precedentes entre Irán, Pakistán y China progresa, será una señal de importante derrota para Washington en el nuevo Gran Juego en Eurasia, con enormes repercusiones geopolíticas y geoeconómicas.
Por el momento, la prioridad estratégica de Pekín ha sido desarrollar cuidadosamente todo un conjunto, notablemente diverso, de proveedores de energía: un flujo de energía que cubre Rusia, el mar de China Meridional, Asia Central, el mar de China Oriental, el Oriente Medio, África y Sudamérica. (Las incursiones de China en África y Sudamérica se abordarán en una futura entrega de nuestra gira por los lugares calientes de la energía del planeta.) Si China ha resultado hasta ahora tan magistral en la forma en que ha jugado sus cartas en su “guerra” de Oleoductistán, la mano estadounidense –circunvalar Rusia, quitar de en medio a codazos a China, aislar a Irán- podría pronto recibir el nombre de lo que realmente es: un farol.
Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalizad World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en:pepeasia@yahoo.com
Fuente:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=21431

miércoles, 15 de agosto de 2012

Tomado de Tom Dispatch Washington dedica su dinero a la guerra por poderes


14 Agosto 2012 Cubadebate
Mercenario
Nick Turse
Tom Dispatch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Fue en la década de los últimos ochenta cuando el gobierno de EEUU empezó a canalizar ayuda hacia los rebeldes muyahaidines en Afganistán como parte de una guerra por poderes de EEUU contra la URSS. Se les presentaba, en las mentes de los dirigentes de la Guerra Fría estadounidenses, una rara oportunidad de sangrar a los soviéticos, de darles una oportunidad para que saborearan la clase de derrota que los vietnamitas, con ayuda soviética, habían infligido a Washington una década antes. En 1989, tras años de sangrientos combates, el Ejército Rojo salió renqueando y derrotado de Afganistán. EEUU viene combatiendo a sus antiguos apoderados afganos y progenie desde finales de 2001. Ahora, tras años de sangrientos combates, parece que EEUU está contemplando retirar el grueso de sus fuerzas y utilizar una vez más una serie de subrogados para asegurar sus intereses allí. (La subrogación es término empleado en Derecho relacionado con la delegación o reemplazo de obligaciones hacia otros, es un tipo de sucesión. Se trata de un negocio jurídico mediante el cual una persona sustituye a otra en una obligación. NR)
Desde Asia y África hasta Oriente Medio y las Américas, la administración Obama se decanta cada vez más por un tipo de guerra multifacética y de mínima presencia. Se acabaron ya, al menos por el momento, los días de las invasiones a escala total en el continente euroasiático. En su lugar, Washington está ahora planeando confiar más ampliamente en los ataques con los aviones no tripulados y en las fuerzas de operaciones especiales para combatir de forma barata a los dispersos enemigos globales. El aspecto fundamental de esta nueva forma de guerra estadounidense es la externalización de las labores de combate, de las que se encargarán sus apoderados locales por todo el mundo.
Aunque EEUU está ya actualmente implicado en una guerra abierta por poderes, apoyando a una fuerza africana integrada por varias naciones para que combata a los militantes islamistas en Somalia, está sentando las bases para utilizar de forma amplia fuerzas que les sustituyan en el futuro, entrenando a soldados “nativos” para que lleven a cabo las misiones, incluyendo aquellas que implican una guerra abierta. Con todo esto en mente y bajo los auspicios del Pentágono y del Departamento de Estado, el personal del ejército estadounidense está ahora participando de forma casi constante por todo el mundo en ejercicios conjuntos y misiones de entrenamiento con el objetivo de fomentar alianzas, crear coaliciones y disponer de fuerzas sustitutas que apoyen los objetivos de la seguridad nacional estadounidense.
Aunque utilizan métodos ligeramente diferentes dependiendo de la región de que se trate, la estrategia básica es global: EEUU entrenará, equipará y asesorará a fuerzas indígenas -por lo general de naciones pobres y subdesarrolladas- para que combatan (y mueran) cuando EEUU no quiera hacerlo. En tal proceso se contará con una fuerza estadounidense, tan pequeña como sea posible, incluyendo operativos de las fuerzas especiales y apoyo aéreo, para que ayuden a esos subrogados. Al igual que en el caso de los aviones no tripulados, la guerra por poderes parece ofrecer una solución fácil a problemas complejos. Pero como muestran los treinta años de debacle de Washington en Afganistán, los costes finales pueden ser inimaginables o inimaginablemente altos.
Empecemos por el propio Afganistán. Durante más de una década, EEUU y sus socios de coalición han estado entrenando fuerzas afganas de seguridad en la esperanza de que asumieran la guerra allí para defender los intereses estadounidenses y de sus aliados mientras retiraban a la fuerza internacional comandada por EEUU. Sin embargo, a pesar de un gasto de casi 50.000 millones de dólares para ponerlas velozmente en marcha, el Ejército Nacional Afgano y otras fuerzas de seguridad han ido frustrando , año tras año, todas y cada una de las expectativas.
Una de las variantes del plan estadounidense, de la que se ha hablado muy poco, ha sido un ejército por poderes controlado por la CIA. Durante años, la Agencia ha entrenado y utilizado seis milicias clandestinas que actúan cerca de las ciudades de Kandahar, Kabul y Jalalabad, así como en las provincias de Khost, Kunar y Paktika. Al trabajar con las Fuerzas Especiales de EEUU y estar controlados por los estadounidenses, estos “Equipos Contraterroristas de Persecución” actúan evidentemente al margen de cualquier supervisión del gobierno afgano y se sabe bien que han realizado incursiones transfronterizas en Pakistán, ofreciendo a sus patronos estadounidenses uno de los beneficios clásicos de la guerra por poderes: la negación plausible.
Este esfuerzo clandestino ha ido también complementado por la creación de una fuerza de seguridad indígena masiva y convencional. Aunque oficialmente bajo control del gobierno afgano, estas fuerzas policiales y militares dependen casi completamente del apoyo financiero de EEUU y los gobiernos aliados hasta casi para poder existir.
En la actualidad, oficialmente, las fuerzas nacionales afganas de seguridad se componen de más de 343.000 efectivos, pero solo el 7% de las unidades de su ejército y el 9% de las unidades policiales alcanzan un nivel alto de eficacia. En cambio, después de más de una década de ayuda occidental a gran escala, el 95% de sus reclutas siguen siendo analfabetos funcionales .
No resulta sorprendente que toda esa fuerza masiva, entrenada por contratistas privados exageradamente retribuidos, por los ejércitos europeos occidentales y estadounidense, y apoyada por los avanzados sistemas de armamento de EEUU y las fuerzas de la coalición, haya sido incapaz de acabar con una variopinta insurgencia apenas armada, de tamaño modesto y menos que popular. Una de las pocas tareas en que esta fuerza por poderes parece tener gran habilidad es en disparar contra las fuerzas aliadas y estadounidenses, muy a menudo contra sus propios entrenadores, en ataques cada vez más comunes de “ verde sobre azul “.
Para colmo de males, esta fuerza de matar de la coalición de tan pobre desempeño resulta muy costosa . Comprados y pagados por EEUU y su coalición de socios, cuesta mantenerla cada año entre 10.000 y 12.000 millones de dólares en un país cuyo PIB es de tan solo 18.000 millones . A largo plazo, una situación así es insostenible.
De regreso al futuro
Utilizar suplentes extranjeros no es nada nuevo. Desde los tiempos antiguos, los imperios y las naciones-estado han utilizado tropas extranjeras y fuerzas indígenas para emprender la guerra o les han apoyado cuando se ajustaban a sus objetivos políticos. En los siglos XIX y XX, la táctica devino de rigueur para potencias coloniales como la francesa, que utilizó fuerzas senegalesas, marroquíes y de otros países africanos en Indochina y en más lugares, y la británica, que utilizó gurkas nepaleses para emprender contrainsurgencias en lugares que fueron desde Iraq y Malasia a Borneo.
Para cuando EEUU empezó a apoyar a los muyahaidines en Afganistán, había ya experiencias importantes de la guerra por poderes y sus peligros. Tras la II Guerra Mundial, EEUU adoptó ansiosamente sustitutos extranjeros, por lo general en países pobres y subdesarrollados, en nombre de la Guerra Fría. Esos esfuerzos incluyeron el intento de derrocar a Fidel Castro a través de una fuerza de apoderados cubanos que se estrelló e incendió en Bahía de Cochinos; la creación de un ejército Hmong en Laos que finalmente perdió allí ante las fuerzas comunistas y la financiación de una guerra francesa en Vietnam que fracasó en 1954, creando después un ejército masivo en Vietnam del Sur, que fue aplastado en 1975, por nombrar tan solo unos cuantos intentos fallidos.
Un fracaso más reciente de subrogados se produjo en Iraq. Durante años tras la invasión de 2003, los responsables políticos estadounidenses estuvieron recitando un mantra estándar: “Cuando los iraquíes sean capaces de valerse por sí mismos, nos retiraremos”. El pasado año, esos iraquíes básicamente les echaron.
Entre 2003 y 2011, EEUU bombeó decenas de miles de millones de dólares en la “reconstrucción” del país, de los cuales 20.000 millones fueron a construir las fuerzas de seguridad iraquíes . Esa mega-fuerza de cientos de miles de soldados y policías se creó desde cero para apuntalar a los sucesores del gobierno que EEUU derrocó. Fueron los estadounidenses y sus socios de la coalición quienes entrenaron a esa fuerza, pero todo se acabó en diciembre de 2011.
A pesar de los esfuerzos de la administración Obama para dejar miles o decenas de miles de soldados en Iraq para los años venideros, el gobierno iraquí rechazó los manejos de Washington y mandó empacar al ejército estadounidense. Hoy, el gobierno iraquí apoya al régimen de Asad en Siria y tiene una cálida y cada vez más estrecha relación con el enemigo desde hace bastante tiempo de EEUU: IránSegún la agencia de noticias semioficial iraní Fars , los dos países han estado discutiendo incluso cómo ampliar sus vínculos militares .
Guerras africanas en la sombra
A pesar de toda la experiencia de los miles de millones de dólares absorbidos por ejércitos por poderes que no fueron sino un fracaso, que se largaron o se convirtieron en enemigos, Washington está actualmente trabajando en sus planes para llevar a cabo guerras por poderes en todo el planeta, aunque quizá en estos momentos lo hagan de forma más agresiva en África.
Con el Presidente Obama, las operaciones en África se han acelerado más allá de las más limitadas intervenciones de los años de Bush . Entre ellas encontramos la guerra del pasado año en Libia; la expansión de una red cada vez mayor de depósitos de abastecimiento, bases de pequeño tamaño con campo aéreo; una campaña regional con aviones no tripulados que ejecuta misiones fuera de Djibuti, Etiopía y las Seychelles en el archipiélago del Océano Índico; una flotilla de 30 buques en ese océano para apoyar operaciones regionales; una afluencia masiva de dinero en efectivo para operaciones de contraterrorismo por todo África Oriental; una posible guerra aérea al viejo estilo llevada a cabo a escondidas por la región utilizando aviación tripulada; y una fuerza expedicionaria de operaciones especiales (reforzada por expertos del Departamento de Estado ) enviada para ayudar a capturar o matar al líder del Ejército de la Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), Joseph Kony y sus altos comandantes. (Algunos expertos consideran esta misión contra Kony como una tapadera para desarrollar una guerra por poderes entre EEUU y el gobierno islamista de Sudán -al que se acusa de ayudar al LRA- y a los islamistas en general). Y todo esto arañando tan solo en la superficie de los planes y actividades de expansión rápida de Washington por la región.
En Somalia, Washington se ha involucrado ya en una campaña militar y de la CIA con múltiples frentes contra los militantes islamistas Al-Shabaab , que incluye operaciones de inteligencia, entrenamiento de agentes somalíes, una prisión secretaataques de helicópteroasaltos de comandos . Ahora está también apoyando una guerra clásica por poderes utilizando subrogados africanos. EEUU se ha convertido, como señalaba recientemente Los Angeles Times en “la fuerza impulsora de los combates en Somalia”, mientras entrena y equipa a soldados de a pie africano para que luchen contra los militantes Shabaab para que las fuerzas estadounidenses no tengan que hacerlo. En un país donde hubo más de 90 estadounidenses muertos y heridos en la debacle de 1993 ahora conocida por la abreviatura “Black Hawk Down” [la caída del halcón negro], en la actualidad se ha subcontratado a soldados africanos para que combatan y mueran.
A primeros de año, por ejemplo, la Fuerza de elite de los marines Recon, del Grupo de Trabajo 12 de Tierra, Mar y Aire para Objetivos Especiales (o, como si fuera el trabalenguas de un acrónimo, el SPMAFGTF-12, por sus siglas en inglés) entrenó a soldados de la Fuerza de Defensa Popular de Uganda. Esa fuerza, proporciona a su vez la mayoría de los soldados para la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISON, por sus siglas en inglés) que actualmente se dedica a proteger al gobierno que EEUU apoya en la capital del país, Mogadiscio.
Esta primavera, marines del SPMAGTF-12 entrenaron también a soldados de la Fuerza de Defensa Nacional de Burundi (BNDF, por sus siglas en inglés), el segundo mayor contingente en Somalia. En abril y mayo, miembros del Grupo de Trabajo Raptor, 3º escuadrón, del Regimiento de Caballería 124 de la Guardia Nacional de Texas, tomaron parte en una misión de entrenamiento por separado con la BNDF en Mudubugu, Burundi. El SPMAGTF-12 también ha enviado a sus entrenadores a Djibuti, otra nación implicada en la misión somalí, para que trabaje allí con una unidad de elite.
Al mismo tiempo, tropas del ejército estadounidense han tomado parte en el entrenamiento de miembros del ejército de Sierra Leona a los que preparan para su despliegue en Somalia a finales de año . En junio, el comandante del ejército para África de EEUU, el general de división David Hogg habló alentadoramente del futuro de las fuerzas de Sierra Leona junto a otro de los aliados de EEUU, Kenia, que invadió Somalia el pasado otoño (y acaba de incorporarse a una misión allí de la Unión Africana). “Os uniréis a las fuerzas keniatas en el sur de Somalia para sacar a los Shabaab y a otros malhechores de Somalia y pueda verse libre de la tiranía y el terrorismo y de todos los males que vienen con ellos”, dijo. “Sabemos que estáis listos y entrenados. Os equiparemos y realizaréis esta misión con honor y dignidad”.
Sin embargo, tener preparados ejércitos para desplegarlos en Somalia es solo una parte de la historia cuando se trata de entrenar a fuerzas indígenas en África. Este año, por ejemplo, los marines viajaron a Liberia para dedicarse a enseñar técnicas de control de disturbios al ejército de ese país como parte del esfuerzo del Departamento de Estado en la reconstrucción de sus fuerzas de seguridad.
De hecho, el coronel Tom Davis del Mando para África de EEUU (AFRICOM, por sus siglas en inglés) dijo recientemente a TomDispatch que su mando ha realizado o ha planificado 14 ejercicios importantes de entrenamiento conjunto para 2012 y que se prevé una cifra similar para 2013. Los esfuerzos de este año incluyen operaciones en Marruecos, Camerún, Gabón, Botswana, Sudáfrica, Lesoto, Senegal y Nigeria, incluyendo, por ejemplo, el Western Accord 2012 , un ejercicio multilateral en el que participan fuerzas armadas de Senegal, Burkina Faso, Guinea, Gambia y Francia.
Todo esto, sin embargo, no llega a abarcar totalmente la amplitud de las misiones de formación y asesoramiento estadounidenses en África. “Dirigimos algún tipo de entrenamiento militar o de compromiso o actividades entre ejércitos con casi todos los países del continente africano”, escribió Davis.
Los apoderados de Estados Unidos
En los momentos actuales, África puede ser el principal lugar para desarrollar la guerra por poderes, al estilo estadounidense, pero no es en absoluto el único lugar donde EEUU está entrenando fuerzas indígenas para que ayuden a EEUU a lograr sus objetivos de política exterior. Este año el Pentágono redobló también sus operaciones en América del Centro y del Sur, así como en el Caribe.
En Honduras, por ejemplo, pequeños equipos de soldados estadounidenses están trabajando con las fuerzas locales para reforzar allí la guerra contra la droga. Trabajando desde la Base de Operaciones de Avanzada Mocoron y otros campamentos remotos, el ejército estadounidense está apoyando las operaciones hondureñas a través de los métodos que perfeccionó en Iraq y Afganistán. Las fuerzas estadounidenses han tomado parte también en operaciones conjuntas con las tropas hondureñas en el marco de una misión de entrenamiento denominada Beyond the Horizon 2012 , mientras los Boinas Verdes han estado ayudando a las fuerzas de Operaciones Especiales hondureñas en operaciones contra el contrabando. Además, una cada vez más militarizada Agencia Antidroga envió un equipo asesor de apoyo para despliegues en el extranjero, creado originalmente para desbaratar el comercio del opio en Afganistán, para ayudar a los Equipos de Respuesta Táctica de Honduras, la unidad de elite de ese país contra el narcotráfico.
La militarización y despliegue extranjero de los operativos para el refuerzo de la ley de EEUU ha sido también evidente en Tradewinds 2012 , un ejercicio de entrenamiento efectuado en junio en las Barbados. Allí, miembros del ejército y de las agencias de refuerzo del derecho civil de EEUU se unieron con sus homólogos de Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Canadá, Dominica, la República Dominicana, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, St. Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Surinam, así como Trinidad y Tobago, para mejorar la cooperación en “complejas operaciones de seguridad multinacional”.
Mucho menos visibles han sido los trabajos de entrenamiento de las Fuerzas de Operaciones Especiales en Guyana, Uruguay y Paraguay. En junio, tropas de operaciones especiales tomaron también parte en las Fuerzas Comando, una “competición” de ocho días de duración en la que las fuerzas de elite de 21 países, incluyendo las Bahamas, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay se enfrentaron en pruebas de aptitud física, puntería y capacidades tácticas.
Este año, el ejército de EEUU ha dirigido también ejercicios de entrenamiento en Guatemala, patrocinado misiones de “creación de colaboración” en la República Dominicana, El Salvador, Perú y Panamá, alcanzando un acuerdo para llevar a cabo otras 19 “actividades” con el ejército colombiano en el próximo año, incluyendo ejercicios militares conjuntos.
“ Eje principal” por poderes
La cobertura del muy publicitado “eje principal” estratégico de la administración Obama en Asia se ha centrado en la creación de más bases y nuevos despliegues navales por la región. El ejército (que ha cambiado la palabra “eje principal” por “ reequilibrio “) está, sin embargo, también planeando y llevando a cabo numerosos ejercicios y misiones de entrenamiento con aliados regionales. De hecho, según se ha informado, solo la Marina y los marines se implican cada año en más de 170 ejercicios bilaterales y multilaterales con las naciones de Asia-Pacífico.
Uno de los mayores ejercicios tuvo lugar en y alrededor de las Islas Hawai desde finales de junio hasta primeros de agosto. Apodado RIMPAC 2012 , el ejercicio concentró más de 40 buques y submarinos, más de 200 aviones y 25.000 soldados de 22 naciones, incluyendo Australia, India, Indonesa, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Corea del Sur, Tailandia y Tonga.
Casi 7.000 efectivos estadounidenses se unieron también a 3.400 soldados tailandeses, así como a personal militar de Indonesia, Japón, Malasia, Singapur y Corea del Sur como parte de los ejercicios Cobra Gold 2012 . Además los marines estadounidenses tomaron parte en Hamel 2012 , un ejercicio de entrenamiento multinacional que contó con miembros de los ejércitos de Australia y Nueva Zelanda, mientras otras tropas estadounidenses se unían a las fuerzas armadas de Filipinas en el Ejercicio Balikatan .
Los efectos del “eje principal” son también evidentes en el hecho de que la India , en otro tiempo neutral, mantiene ahora más de 50 ejercicios militares con EEUU cada año, más que cualquier otro país del mundo. “Nuestra colaboración con la India es un aspecto clave de nuestro nuevo equilibrio en Asia-Pacífico y creemos que también de una mayor seguridad y prosperidad en el siglo XXI”, dijo el Secretario Adjunto de Defensa Ashton Carter en un reciente viaje al subcontinente. La amplitud de tal colaboración es evidente en el hecho de que la India está tomando parte en el esfuerzo “por poderes” de EEUU en Somalia. En los últimos años, la Marina india aparece como “importante contribuyente” en el esfuerzo internacionalcontra la piratería frente a la costa de ese país africano, según Andrew Shapiro, del Buró para Asuntos Político-Militares del Departamento de Estado.
Paz por poderes
Bangladesh, el vecino de la India, ofrece una ventana más a los esfuerzos estadounidenses de preparar fuerzas por poderes para que sirvan a sus intereses.
A primeros de año, fuerzas estadounidenses y bangladeshíes tomaron parte en un ejercicio centrado en la formación logística, de planificación y táctica, que recibió el nombre en clave de Shanti Doot-3 . La misión fue excepcional porque formó parte de un programa del Departamento de Estado, apoyado y ejecutado por el Pentágono conocido como Iniciativa Global de Operaciones por la Paz ( GPOI , por sus siglas en inglés).
Puesta en marcha por vez primera con George Bush, la GPOI proporciona financiación, equipamiento y asistencia logística y entrenamiento a las naciones con problemas de liquidez para lograr que sus ejércitos se conviertan en “mantenedores de la paz” por todo el planeta. Con Bush, el programa se estableció de 2004 a 2008 y se gastaron más de 374 millones en entrenar y equipar tropas extranjeros. Con el Presidente Obama, el Congreso ha financiado el programa con alrededor de 393 millones de dólares, según cifras proporcionadas por el Departamento de Estado a TomDispatch.
En un discurso de primeros de año, Andrew Shapiro, del Departamento de Estado, dijo en Washington DC a una audiencia que la “GPOI está centrando sobre todo gran parte de sus esfuerzos en apoyar la formación y equipamiento de mantenedores de la paz que se desplieguen a… Somalia”, y ha proporcionado “equipamiento a los países allí desplegados por valor de decenas de millones de dólares”. En un escrito aparecido en un blog entró en más detalle alabando los esfuerzos de EEUU para entrenar a tropas de Djibuti que sirvan como mantenedores de la paz en Somalia e indicando que EEUU había proporcionado también a la empobrecida Djibuti equipamiento de radar y lanchas para patrullar fuera de la costa. “Djibuti es también importante para nuestros esfuerzos de combatir la piratería”, escribió, “porque está en la línea del frente de las amenazas marítimas, incluyendo la piratería en el Golfo de Aden y las aguas circundantes”. Djibuti y Bangladesh son apenas nada. Bajo los auspicios de la GPOI, EEUU se ha asociado con 62 naciones de todo el planeta, según las estadísticas proporcionadas por el Departamento de Estado. Esos apoderados en fase de entrenamiento son, lo que no resulta sorprendente, algunas de las naciones más pobres en sus respectivas regiones, cuando no de todo el planeta. Incluyen a Benin, Etiopía, Malawi y Togo en África, Nepal y Pakistán en Asia, y Guatemala y Nicaragua en América.
El rostro cambiante del imperio
Con las operaciones militares en curso en AsiaÁfricaOriente MedioLatinoamérica , la administración Obama ha adoptado un programa de seis puntos para una guerra de huella ligera confiando en gran medida en las operaciones de las fuerzas especialesaviones no tripuladosespíassocios civilesguerra cibernética y combatientes subrogados. De todas las facetas de esta nueva forma de guerra, el entrenamiento y utilización de subrogados ha sido de lo que menos se ha hablado, aunque se considera que la dependencia de fuerzas extranjeras es uno de sus ganchos comerciales fundamentales. Como Andrew Shapiro, del Departamento de Estado, dijo en un discurso este año: “A menudo se aprecia poco la importancia de esas misiones para la seguridad de los EEUU… Por decirlo claramente: cuando esos mantenedores de la paz se desplieguen significa que es mucho menos probable que las fuerzas estadounidenses tengan que intervenir”. Es decir, para dejarlo aún mucho más claro: más muertos locales, menos muertos estadounidenses.
Sin embargo, no hay pruebas de tal sabiduría tradicional. Y los fracasos a la hora de aprender de la historia a este respecto han sido desastrosos. El entrenamiento, asesoramiento y equipamiento de una fuerza por poderes en Vietnam hundió cada vez más profundamente a EEUU en ese maldito conflicto, provocando decenas de miles de muertos estadounidenses y millones de muertos vietnamitas. El apoyo a los subrogados afganos durante su batalla de toda una década contra la Unión Soviética llevó directamente a la actual década, más de una década, de la guerra de EEUU en Afganistán.
Justo ahora, EEUU está de nuevo entrenando, asesorando y dirigiendo ejercicios conjuntos por todo el mundo con la guerra por poderes en su mente y el concepto de “consecuencias no buscadas” desaparecido en Washington. Queda por ver si los apoderados de hoy terminan trabajando por, o en contra, de los intereses de Washington o incluso se convierten en los enemigos del mañana. Pero con tanto entrenamiento por tantas regiones desestabilizadas, y con tantas fuerzas por poderes a las que se está armando en tantos lugares, las posibilidades de que el tiro les salga por la culata son mayores cada día.
Nick Turse es editor asociado de TomDispatch.com. Laureado periodista, sus trabajos se han publicado en Los Angeles Times, The Nation y, con regularidad, en TomDispatch. Es autor de varios libros, el más reciente de los cuales es: Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050 (con Tom Engelhardt). Pueden seguirle en Tumbrl.
Fuente: http://www.tomdispatch.com/

lunes, 23 de julio de 2012

La oposición siria: ¿quiénes son los que hablan?

Una mirada de cerca a los antecedentes y conexiones de los voceros de la oposición

guardian.co.uk

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Una pesadilla tiene lugar en Siria, en las casas de al-Heffa y las calles de Houla. Y todos saben cómo termina la historia: con miles de soldados y civiles muertos, ciudades y familias destruidas, y el presidente Asad asesinado a golpes en una zanja.
Esta es la historia de la guerra siria, pero hay otra historia que contar. Un relato menos sangriento, pero que no deja de ser importante. Es una historia sobre los cuentistas: los portavoces, los “expertos en Siria”, los activistas de la democracia. Los que hacen las declaraciones. Los que “urgen” y “advierten” y llaman a la acción.
Es un relato sobre los miembros más citados de la oposición siria y su conexión con el negocio anglo-estadounidense de creación de oposiciones. Los medios noticiosos dominantes se han mostrado en general notablemente pasivos cuando se trata de fuentes sirias: presentándolas simplemente como “portavoces oficiales” o “activistas por la democracia” sin, en general, analizar sus declaraciones, sus antecedentes o sus conexiones políticas.
Es importante subrayar que investigar los antecedentes de un portavoz sirio no significa dudar de la sinceridad de su oposición a Asad. Pero un odio apasionado contra el régimen de Asad no es una garantía de independencia. Por cierto, una cantidad de personajes clave en el movimiento de oposición sirio son exiliados desde hace tiempo que han recibido financiamiento del gobierno de EE.UU. para debilitar el gobierno de Asad desde mucho antes que estallara la Primavera Árabe.
Aunque el derrocamiento por la fuerza de Asad no es todavía una política declarada del gobierno de EE.UU., esos portavoces son elocuentes propugnadores de una intervención militar extranjera en Siria y, por lo tanto, aliados naturales de conocidos neoconservadores estadounidenses que apoyaron la invasión de Iraq por Bush y que ahora presionan al gobierno de Obama para que intervenga. Como veremos, varios de esos voceros han encontrado el apoyo de, y en algunos casos desarrollado largas y lucrativas relaciones con, partidarios de la intervención militar a ambos lados del Atlántico.
“El reloj de arena se vacía”, dijo Hillary Clinton el domingo. Por lo tanto, mientras los combates en Siria se intensifican y barcos de guerra rusos zarpan hacia Tartus, es hora de lanzar una mirada de cerca a los que hablan en nombre del pueblo sirio.
El Consejo Nacional Sirio
Los portavoces más citados de la oposición son los representantes oficiales del Consejo Nacional Sirio (CNS). El CNS no es el único grupo opositor sirio – pero se le reconoce generalmente como “la mayor coalición de la oposición” (BBC). El Washington Times lo describe como “un grupo que aglutina a facciones rivales basadas al exterior de Siria”. El CNS es ciertamente el grupo de oposición que tiene los contactos más estrechos con las potencias occidentales – y ha pedido la intervención extranjera desde las primeras etapas del levantamiento. En febrero de este año, en la apertura de la cumbre de los ‘Amigos de Siria’ en Túnez, William Hague declaró: “Me reuniré con dirigentes del Consejo Nacional Sirio dentro de algunos minutos… Nosotros, en común con otras naciones, los trataremos y los reconoceremos ahora como representante legítimo del pueblo sirio.”
El más importante portavoz oficial del CNS es la académica siria residente en París Bassma Kodmani.
Kodmani es miembro del buró ejecutivo y jefa de asuntos exteriores del Consejo Nacional Sirio. Kodmani es cercana al centro de la estructura de poder del CNS y uno de los portavoces más elocuentes del consejo. “Ningún diálogo con el régimen gobernante es posible. Solo podemos discutir cómo proceder hacia un sistema político diferente”, declaró esta semana. Y la agencia AFP la cita como sigue: “El próximo paso tiene que ser una resolución según el Capítulo VII, que permite el uso de todos los medios legítimos, medios coercitivos, embargo de armas, así como el uso de la fuerza para obligar al régimen a obtemperar”.
Esta declaración se convierte en el titular “Sirios piden mantenedores de la paz armados” (Herald Sun en Australia). Si se solicita una acción militar internacional a gran escala, parece ser razonable preguntar: ¿Quién exactamente la solicita? Podemos decir, simplemente “un portavoz oficial del CNS” o podemos examinarlo un poco más de cerca.
Este año fue el segundo Bilderberg de Kodmani. En la conferencia de 2008 Kodmani fue mencionada como francesa; en 2012 su calidad de francesa había desaparecido y fue calificada simplemente como “internacional” – su patria se había convertido en el mundo de las relaciones internacionales.
Hace unos pocos años, en 2005, Kodmani trabajaba para la Fundación Ford en El Cairo, donde era directora de su programa de gobernanza y cooperación internacional. La Fundación Ford es una vasta organización, con sede en Nueva York, y Kodmani ya era bastante importante. Pero estaba a punto de saltar a otra liga.
En esos días, en febrero de 2005, las relaciones entre EE.UU. y Siria se vinieron abajo y el presidente Bush retiró su embajador de Damasco. Muchos proyectos de la oposición se remontan a ese período. “El dinero estadounidense para personalidades de la oposición siria comenzó a fluir bajo el presidente George W. Bush después que congeló efectivamente los vínculos políticos con Damasco en 2005”, dice el Washington Post.
En septiembre de 2005 Kodmani fue nombrada directora ejecutiva de la Iniciativa de Reforma Árabe (IRA) – un programa de investigación iniciado por el poderoso grupo de lobby estadounidense, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés).
El CFR es un think tank de política exterior estadounidense de elite y la Iniciativa de Reforma Árabe es descrita en su sitio en la red como un “Proyecto del CFR”. De un modo más específico, la IRA fue iniciada por un grupo dentro del CFR llamado “Proyecto EE.UU./Medio Oriente” – un organismo de altos diplomáticos, oficiales de inteligencia, y financistas cuyo objetivo declarado es emprender “análisis de política” regional a fin “de prevenir conflictos y promover la estabilidad”. El Proyecto EE.UU./Medio Oriente persigue esos objetivos bajo la dirección de un consejo internacional presidido por el general (en retiro) Brent Scowcroft.
Peter Sutherland
Brent Scowcroft (presidente emérito) es un ex consejero nacional de seguridad del presidente de EE.UU. – asumió el cargo después de Henry Kissinger. Sentado junto a Scowcroft en el consejo internacional está otro geoestratega, Zbigniew Brzezinski, quien lo sucedió como consejero nacional de seguridad, y Peter Sutherland, presidente de Goldman Sachs International.
Por lo tanto, ya en 2005, un importante brazo del establishment occidental de la banca y la inteligencia había seleccionado a Kodmani para dirigir un proyecto de investigación sobre Medio Oriente. En septiembre de ese año Kodmani fue nombrada directora a tiempo completo del programa. Antes en 2005 el CFR asignó la “supervisión financiera” del proyecto al Centro por la Reforma Europea (CER). Y entonces llegan los británicos.
El CER es supervisado por Lord Kerr, presidente adjunto de Royal Dutch Shell. Kerr es ex jefe del servicio diplomático y consejero sénior en Chatham House (un think tank que incluye los mejores cerebros del establishment diplomático británico).
A cargo del CER de forma cotidiana está Charles Grant, ex editor de defensa del Economist, y actualmente miembro del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un “think tank pan-europeo” repleto de diplomáticos, industriales, profesores y primeros ministros. En su lista de miembros se encuentra el nombre de: “Bassma Kodmani (Francia/Siria) – Directora Ejecutiva. Iniciativa de Reforma Árabe”.
Otro nombre en la lista: George Soros – el financista cuya Fundación para una Sociedad Abierta es una fuente primordial de financiamiento del ECFR. A este nivel, los mundos de la banca, la diplomacia, la industria, la inteligencia y varios institutos políticos y fundaciones se entremezclan, y allí, en medio de todo, está Kodmani.
Lo principal es que Kodmani no es cualquier “activista por la democracia” que se encuentra por casualidad ante un micrófono. Posee impecables credenciales en la democracia internacional: tiene la posición de directora de investigación en la Académie Diplomatique Internationale – “una institución independiente y neutral dedicada a promover la diplomacia moderna”. La Académie es dirigida por Jean-Claude Cousseran, ex jefe del DGSE – el servicio de inteligencia exterior de Francia.
Comienza a emerger una visión de Kodmani como una lugarteniente de confianza de la industria anglo-estadounidense de promoción de la democracia. Su “provincia de origen” (según el sitio en la red del CNS) es Damasco, pero tiene estrechas y antiguas relaciones profesionales precisamente con las potencias a las que llama a intervenir en Siria. Y muchos de sus colegas están igualmente bien conectados.
Radwan Ziadeh
Otro representante frecuentemente citado del CNS es Radwan Ziadeh – director de relaciones exteriores del Consejo Nacional Sirio. Ziadeh tiene un currículum impresionante: es asociado sénior del think tank en Washington, financiado por el gobierno, el US Institute of Peace (el Consejo de Directores del USIP está repleto de ex académicos del departamento de defensa y del Consejo Nacional de Seguridad; su presidente es Richard Solomon, ex consejero de Kissinger en el Consejo Nacional de Seguridad.)
En febrero de este año, Ziadeh se unió a un grupo de elite de halcones belicistas de Washington para firmar una carta que llama a Obama a intervenir en Siria; los otros firmantes incluyen a James Woolsey (ex jefe de la CIA), Karl Rove (operador de Bush hijo), Clifford May (Comité sobre el Peligro Actual) y Elizabeth Cheney, ex jefa del Grupo de Operaciones Irán-Siria del Pentágono.
Ziadeh es un organizador incansable, un valioso conocedor de Washington con vínculos con algunos de los think tanks más poderosos del establishment. Las conexiones de Ziadeh llegan a Londres. En 2009 fue un asociado visitante en Chatham House y en junio del año pasado apareció en el panel de uno de sus eventos –“Visualizando el futuro político de Siria”– compartiendo una plataforma con otro portavoz del CNS Ausama Monajed (véase más adelante a su respecto) y el miembro del CNS Najib Ghadbian.
Ghadbian fue identificado por el Wall Street Journal como un temprano intermediario entre el gobierno de EE.UU. y la oposición siria en el exilio: “Un contacto inicial entre la Casa Blanca y el FSN [Frente de Salvación Nacional] fue forjado por Najib Ghadbian, un politólogo de la Universidad de Arkansas”. Fue en 2005, el año decisivo.
En esos días, Ghadbian era miembro del secretariado general del CNS y formaba parte del consejo consultivo de un organismo político basado en Washington llamado el Centro Siria de Estudios Políticos y Estratégicos – una organización fundada junto con Ziadeh.
Durante años Ziadeh ha estado haciendo conexiones semejantes. En 2008 Ziadeh participó en una reunión de personalidades de la oposición en un edificio gubernamental de Washington: una mini-conferencia llamada “Siria en transición”. La reunión fue co-auspiciada por un organismo basado en EE.UU. llamado Consejo Democracia y una organización basada en el Reino Unido llamada Movimiento por la Justicia y el Desarrollo (MJD). Fue un gran día para el MJD: su presidente, Anas Al-Abdah, había viajado a Washington desde Gran Bretaña para el evento, junto con su director de relaciones públicas. Lo que sigue, tomado del sitio en la web del MJD, es una descripción del día: “La conferencia presenció una participación excepcional ya que la sala asignada estaba repleta de invitados de la Cámara de Representantes y del Senado, representantes de centros de estudios, periodistas y expatriados sirios [sic] en EE.UU.”
El día comenzó con un discurso principal de James Prince, jefe del Consejo Democracia. Ziadeh estuvo en un panel presidido por Joshua Muravchik (el ultra-intervencionista autor del artículo de opinión “Bombardead Irán”). El tópico de la discusión fue “La emergencia de la oposición organizada”. Sentado junto a Ziadeh en el panel estaba el director de relaciones públicas del MJD – un hombre que más adelante se convirtió en otro portavoz del CNS –– Ausama Monajed.
Ausama Monajed
Junto a Kodmani y Ziadeh, Ausama (o a veces Osama) Monajed es uno de los portavoces más importantes del CNS. Hay otros, por supuesto – el CNS es un animal enorme e incluye a la Hermandad Musulmana. La oposición a Asad es amplia, pero estas son algunas de las principales voces. Hay otros voceros oficiales con prolongadas carreras políticas, como George Sabra del Partido Democrático Sirio (Sabra fue detenido y sufrió un prolongado encarcelamiento durante su lucha contra el “represivo y totalitario régimen en Siria”). Y existen otras voces opositoras fuera del CNS, como el escritor Michel Kilo, que habla elocuentemente de la violencia que desgarra su país: “Siria está siendo destruida – calle tras calle, ciudad tras ciudad, aldea tras aldea. ¿Qué clase de solución es esta? Todo el país está siendo destruido para que un pequeño grupo se mantenga en el poder”.
Pero no cabe duda de que el principal cuerpo opositor es el CNS, y Kodmani, Ziadeh y Monajed lo representan frecuentemente. Monajed aparece a menudo  como comentador en canales de noticias de la televisión. Lo vemos en la BBC, hablando desde su buró en Washington. Monajed no dora la píldora en su mensaje: “Vemos cada día en los televisores cómo asesinan civiles y que se mata y asesina a niños, y se viola a mujeres”.
Mientras tanto, a través de Al Jazeera, habla de “lo que está ocurriendo, en realidad, en el terreno” – sobre “los milicianos de Asad” que “llegan y violan a sus mujeres, masacran a sus niños y matan a sus ancianos”.
Monajed apareció, hace solo algunos días, como bloguero en Huffington Post UK, y explicó largamente: “Por qué el mundo debe intervenir en Siria” – pidiendo “ayuda militar directa” y “ayuda militar extranjera”. De modo que, una vez más, una pregunta justificada podría ser: ¿quién es este portavoz que pide una intervención militar?
Monajed es miembro del CNS, consejero de su presidente y, según su biografía en el CNS, “fundador y director de Barada Television”, un canal satelital pro oposición basado en Vauxhall, en el sur de Londres. En 2008 unos meses después de asistir a la Conferencia Siria en Transición, Monajed volvió a Washington, invitado a almorzar con George W. Bush, junto con un puñado de otros disidentes favorecidos.
En esos días, en 2008, el departamento de Estado de EE.UU. conocía a Monajed como “director de relaciones públicas del Movimiento por Justicia y Desarrollo (MJD) que dirige la lucha por un cambio pacífico y democrático en Siria”.
Miremos más de cerca al MJD. El año pasado, el Washington Post publicó una historia de WikiLeaks, que había publicado una cantidad de cables diplomáticos filtrados. Esos cables parecen mostrar un notable flujo de dinero del Departamento de Estado de EE.UU. al Movimiento por Justicia y Desarrollo basado en Gran Bretaña. Según el Washington Post: “Barada TV está estrechamente vinculada al Movimiento por Justicia y Desarrollo, una red de exiliados sirios basada en Londres. Cables estadounidenses clasificados muestran que el Departamento de Estado ha enviado hasta 6 millones de dólares al grupo desde 2006 para operar el canal satelital y financiar otras actividades dentro de Siria”.
Un portavoz del Departamento de Estado respondió a este artículo diciendo: “El intento de promover una transformación a un proceso más democrático en esa sociedad no significa necesariamente que se esté menoscabando el actual gobierno”. Y tienen razón, no es “necesariamente” eso.
Cuando se le preguntó por el dinero del Departamento de Estado, el propio Monajed dijo que “no podía confirmar” el financiamiento del Departamento de Estado para Barada TV, pero dijo: “yo no recibí un centavo personalmente”. Malik al-Abdeh, hasta hace muy poco jefe de redacción de Barada TV, insistió: “no tuvimos ningún trato directo con el Departamento de Estado de EE.UU”. El significado de la frase gira alrededor de la palabra “directo”. No tiene ninguna importancia que resulte que Malik al Abdeh sea casualmente uno de los fundadores del Movimiento por Justicia y Desarrollo (el receptor de los 6 millones de dólares del Departamento de Estado, según el cable filtrado). Y es hermano del presidente, Anas Al-Abdah. También es uno de los dueños de la marca registrada MHD: Lo que admite Malik al Abdeh es que Barada TV recibe una buena parte de su financiamiento de una organización estadounidense sin fines de lucro: el Consejo Democracia, uno de los co-patrocinadores (con el MJD) de la mini conferencia Siria en Transición. Por lo tanto, lo que vemos en 2008 en la misma reunión es a los dirigentes de precisamente las organizaciones identificadas en los cables de WikiLeaks como el conducto (el Consejo Democracia) y el receptor (el MJD) de grandes cantidades de dinero del Departamento de Estado.
El Consejo Democracia (un distribuidor de subvenciones basado en EE.UU.) menciona al Departamento de Estado como una de sus fuentes de financiamiento. Funciona como sigue: el Consejo Democracia sirve de intermediario administrador de subvenciones entre la “Iniciativa de Cooperación Oriente Medio” del Departamento de Estado y “socios locales” (como Barada TV). Como informa el Washington Post: “Varios cables diplomáticos estadounidenses desde la embajada en Damasco revelan que exiliados sirios recibieron dinero de un programa del Departamento de Estado llamado Iniciativa de Cooperación Medio Oriente. Según los cables, el Departamento de Estado canalizó dinero al grupo exiliado a través del Consejo Democracia, un organismo sin fines de lucro basado en Los Angeles”.
El mismo informe destaca un cable de 2009 de la embajada de EE.UU. en Siria que dice que el Consejo Democracia recibió 6,3 millones de dólares del Departamento de Estado para operar un programa relacionado con Siria, la “Iniciativa de Fortalecimiento de la Sociedad Civil”. El cable lo describe como "un discreto esfuerzo colaborativo entre el Consejo Democracia y socios locales” orientado a producir, entre otras cosas, “diversos conceptos de emisión”. Según el Washington Post: “Otros cables dejan claro que uno de esos conceptos era Barada TV”.
Hasta hace algunos meses la Iniciativa de Cooperación Medio Oriente (ICMO) del Departamento de Estado era supervisada por Tamara Cofman Wittes (ahora está en la Brookings Institution, un influyente think tank de Washington). Sobre ICMO dijo que “creó un ‘tipo’ positivo para los esfuerzos de promoción de la democracia de EE.UU.”. Mientras trabajaba allí declaró: “Hay muchas organizaciones en Siria y otros países que buscan cambios de su gobierno… Es una agenda en la que creemos y que vamos a apoyar”. Y por apoyar quiere decir financiar.
El dinero
No es nada nuevo. Volvamos un poco más atrás a principios de 2006 y veamos el anuncio hecho por el Departamento de Estado de una nueva “oportunidad de financiamiento” llamada “Programa Democracia Siria”. Se ofrecen subvenciones por “5 millones de dólares en el año fiscal federal 2006” ¿Objetivo de las subvenciones? “Acelerar el trabajo de los reformadores en Siria”.
En la actualidad el dinero fluye más rápido que nunca. A comienzos de junio de 2012 el Foro Empresarial Sirio fue lanzado en Doha por dirigentes de la oposición, incluido Wael Merza (secretario general del CNS). “Se ha establecido este fondo para apoyar a todos los componentes de la revolución en Siria”, afirmó Merza. ¿Dimensiones del fondo? Unos 300 millones de dólares. En modo alguno está claro de dónde proviene el dinero, aunque Merza “apuntó a un fuerte apoyo financiero de Estados árabes del Golfo para el nuevo fondo” (Al Jazeera). En su lanzamiento Merza afirmó que ya se han gastado unos 150 millones de dólares, en parte en el Ejército Libre Sirio.
El grupo de empresarios sirios de Merza apareció en una conferencia del Foro Económico Mundial titulada “Plataforma de Cooperación Internacional” celebrada en Estambul en noviembre de 2011. Todo forma parte del proceso mediante el cual el CNS ha aumentado su reputación hasta convertirse, según  William Hague, “en representante legítimo del pueblo sirio” – capaz, evidentemente, de manejar tantos fondos.
La creación de legitimidad –de oposición, de representación, de intervención– forma parte esencial de la batalla propagandística.
En un artículo de opinión publicado en USA Today en febrero de este año el embajador Dennis Ross declaró: “Es hora de elevar el estatus del Consejo Nacional Sirio. Lo que quería, urgentemente, es “crear un aura de inevitabilidad en el CNS como alternativa para Asad”. El aura de inevitabilidad. Ganando la batalla por anticipado.
Un combatiente clave en esta batalla por los corazones y las mentes es el periodista estadounidense y bloguero del Daily Telegraph, Michael Weiss.
Michael Weiss
Uno de los expertos occidentales más ampliamente citados respecto a Siria –y entusiasta de la intervención occidental– es Michael Weiss, que se hace eco del embajador Ross cuando dice: “La intervención militar en Siria no es tanto un asunto de preferencia como de inevitabilidad”.
Algunos de los escritos intervencionistas de Weiss se encuentran en un sitio en la red basado en Beirut, amigo de Washington, llamado "NOW Lebanon" – cuya sección "NOW Syria" es una fuente importante de actualizaciones sobre Siria. NOW Lebanon fue establecido en 2007 por el ejecutivo de Saatchi & Saatchi, Eli Khoury. Khoury ha sido descrito por la industria de la publicidad como “especialista en comunicaciones estratégicas, especializado en el desarrollo de la imagen corporativa, gubernamental y de marca”.
En mayo Weiss afirmó a NOW Lebanon que gracias al suministro de armas a los rebeldes sirios “ya hemos comenzado a ver algunos resultados”. Mostró una aprobación similar de los resultados militares unos pocos meses antes, en un artículo para New Republic: “En las últimas semanas el Ejército Libre Sirio y otras brigadas rebeldes independientes han logrado grandes avances” – después de lo cual, como haría cualquier bloguero, describió su “Plan para una intervención militar en Siria”.
Pero Weiss no es solo un bloguero. También es director de comunicaciones y relaciones públicas en la Sociedad Henry Jackson, un think tank ultra-ultra-belicista de política exterior.
Los patrocinadores internacionales de la Sociedad Henry Jackson incluyen al “ex jefe de la CIA” James Woolsey, Michael Chertoff de “seguridad nacional”, William Kristol de “PNAC”, Robert Kagan de “PNAC”, Joshua “Bombardead Irán”, y Richard “Príncipe de las Tinieblas” Perle. La Sociedad la dirige Alan Mendoza, consejero jefe del grupo parlamentario interpartidista sobre seguridad transatlántica e internacional.
La Sociedad Henry Jackson es inflexible en su “estrategia a largo plazo” hacia la democracia. Y Weiss se ocupa del mensaje. La Sociedad Henry Jackson está orgullosa del gran alcance de la influencia de su jefe de Relaciones Públicas: “Es autor del influyente informe ‘¿Intervención en Siria? Una evaluación de la legalidad, la logística y los peligros’, que reformuló y apoyó el Consejo Nacional Sirio”.
El informe original de Weiss se rebautizó “Área segura para Siria”  y acabó en el sitio en la web oficial syriancouncil.org, como parte de la literatura estratégica de su buró militar. El fundador y director ejecutivo del Centro de Investigación Estratégica y Comunicación (SRCC), un tal Ausama Monajed, emprendió la reformulación del informe.
Por lo tanto, el fundador de Barada TV, Ausame Monajed, editó el informe de Weiss, lo publicó a través de su propia organización (el SRCC) y lo transmitió al Consejo Nacional Sirio, con el apoyo de la Sociedad Henry Jackson.
La relación no podía ser más estrecha. Monajed incluso termina atendiendo consultas para “entrevistas de prensa con Michael Weiss”. Weiss no es el único estratega que delineó la hoja de ruta hacia esta guerra (numerosos think tanks lo han considerado, muchos halcones lo han discutido, pero algunos de los detalles mejor definidos son suyos).
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos
La justificación para la “inevitable” intervención militar es el salvajismo del régimen del presidente Asad: las atrocidades, los bombardeos, los abusos de los derechos humanos. La información es crucial en este caso y sobre todo una fuente nos ha estado suministrando datos sobre Siria. Se cita a cada momento: “el jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos dijo a VOA [Voz de América] que combates y bombardeos han matado por lo menos 12 personas en la provincia Homs”.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos se suele utilizar como fuente independiente de noticias y estadísticas. Precisamente esta semana la agencia de noticias AFP publicó esta noticia: “Fuerzas sirias golpearon duramente las provincias Alepo y Deir Ezzor mientras por lo menos 35 personas murieron el domingo en todo el país, entre ellas 17 civiles, informó una fuente informada”. Se mencionan diversas atrocidades y cifras de víctimas, todas de una sola fuente: “El director del Observatorio Rami Abdel Rahman dijo a AFP por teléfono”.
Una estadística tras otra horrible estadística fluye del “Observatorio Sirio de Derechos Humanos basado en Gran Bretaña” (AP). Cuesta encontrar una información noticiosa sobre Siria que no lo mencione. ¿Pero quiénes son? “Ellos” son Rami Abdulrahman (o Rami Abdel Rahman), quien vive en Coventry.
Según un informe de Reuters en diciembre del año pasado: “Cuando no está recibiendo llamados de medios internacionales, Abdulrahman se encuentra a unos pocos minutos en su tienda de ropa, que lleva con su esposa”.
Cuando el blog Medio Oriente vivo del Guardian citó a “Rami Abdul-Rahman del Observatorio Sirio de Derechos Humanos” también puso un enlace a un artículo escéptico ante el Observatorio Sirio de Derechos Humanos – un artículo que sugería que los medios noticiosos debieran ser un poco “más objetivos en cuanto a sus fuentes” al citar a “esa así llamada entidad”, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR).
Ese nombre, “Observatorio Sirio de Derechos Humanos” suena tan grandioso, tan irreprochable, tan objetivo. Y, sin embargo, cuando Abdulrahman y su “ONG basada en Gran Bretaña” (AFP/NOW Lebanon) son la única fuente para tantos informes noticiosos sobre un tema tan importante, parecería razonable que se sometiera a ese organismo a un poco más de escrutinio que el hecho hasta ahora.
El Observatorio no es en modo alguno la única fuente siria de noticias que se cita libremente con poco o ningún escrutinio…
Hamza Fakher
Se puede ver la relación entre Ausama Monajed, el CNS, los halcones de Henry Jackson y medios incondicionales en el caso de Hamza Fakher. El 1 de enero Nick Cohen escribió en el Observer: “Para comprender la escala de la barbarie, escuchad a Hamza Fakher, un activista a favor de la democracia que es una de las fuentes más fiables sobre los crímenes que oculta el apagón noticioso del régimen”.
Y procede a volver a contar los horrendos relatos de tortura y asesinato masivo de Fakher. Fakher informa a Cohen sobre una nueva técnica de tortura con planchas calientes de la que ha oído hablar: “Imagine toda la carne fundiéndose que llega al hueso antes de que el detenido caiga sobre la plancha”. El día siguiente, Shamik Das, escribiendo en el blog progresista “basado en evidencias” Left Foot Forward, cita la misma fuente: “Hamza Fakher, un activista a favor de la democracia, describe la repugnante realidad…” – y repite el relato de las atrocidades suministrado a Cohen.
¿Quién es, por lo tanto, este “activista a favor de la democracia, Hamza Fakher?
Resulta que Fakher es coautor de Revolution in Danger [Revolución en peligro], una “Información Estratégica de la Sociedad Henry Jackson”, publicada en febrero de este año. Escribió este documento informativo con el director de comunicaciones de la Sociedad Henry Jackson, Michael Weiss. Y cuando no coescribe informaciones estratégicas de la Sociedad Henry Jackson, Fakher es gerente de comunicaciones en el Centro de Investigacion Estratégica y Comunicación (SRCC), basado en Londres. Según su sitio en la web, “Se sumó al centro en 2011 y ha estado a cargo de la estrategia de comunicación y de productos del centro”.
Como recordarán, el SRCC lo dirige un tal Ausama Monajed: “El señor Monajed fundó el centro en 2010. La prensa y los medios internacionales lo citan y entrevistan ampliamente. Previamente había trabajado como consultor en comunicaciones en Europa y EE.UU. y antes había servido como director de Barada Television…”
Monajed es el jefe de Fakher.
Como si no fuera suficiente, como matiz final en Washington, en el consejo del Centro de Investigacion Estratégica y Comunicación se encuentra Murhaf Jouejati, profesor en la Universidad Nacional de la Defensa en Washington DC – “el centro primordial para “Educación militar profesional conjunta (JPME)” que está “bajo la dirección del Jefe del Estado Mayor Conjunto”.
Si planificaran un viaje al Centro de Investigación Estratégica y Comunicación de Monajed, lo podrían encontrar en la siguiente dirección: Strategic Research & Communication Centre, Office 36, 88-90 Hatton Garden, Holborn, London EC1N 8PN.
En la oficina 36 en 88-90 Hatton Garden también encontrarán la sede de The Fake Tan Company [Compañía de Bronceado Falso], Supercar 4 U Limited, préstamos Moola (una “compañía de préstamos de confianza”, Ultimate Screeding (para todas sus necesidades de enrase), y The London School of Attraction – "una compañía de capacitación basada en Londres que ayuda a los hombres a desarrollar sus habilidades y confianza para encontrar y atraer mujeres”. Hay además otros cientos de negocios. Es una oficina virtual. El asunto tiene algo extrañamente apropiado. “Un “centro de comunicación” que ni siquiera tiene un centro – un gran nombre sin una base sustancial.
Es la realidad de Hamza Fakher. El 27 de mayo Shamik Das, de Left Foot Forward vuelve a citar el relato de atrocidades de Fakher, que ahora describe como “relato de un testigo presencial” (lo que Cohen nunca dijo que era) y que ahora se ha concretizado en el “expediente del régimen Asad”.
Por lo tanto, un informe de atrocidades suministrado por un estratega de la Sociedad Henry Jackson, que es el gerente de comunicaciones del departamento de relaciones públicas de Mosafed, ha adquirido la gravedad de un “expediente” histórico.
Esto no quiere sugerir que la descripción de atrocidades sea falsa, pero, ¿cuántos de los que la creen analizan sus orígenes?
Y no olvidemos que cualquier desestabilización que haya tenido lugar en el campo de las noticias y la opinión pública se está realizando doblemente sobre el terreno. Ya sabemos que (por lo menos) “la Agencia Central de Inteligencia y el Departamento de Estado… están ayudando al opositor Ejército Libre Sirio a desarrollar rutas logísticas para transportar suministros a Siria y provee entrenamiento en comunicaciones”.
Se han abierto las puertas de las bombas. Se han elaborado los planes.
Esto se ha estado preparando desde hace cierto tiempo. La pura energía y la meticulosa planificación invertidas en este cambio de régimen son impresionantes. El poder blando y el alcance político de las grandes fundaciones y organismos políticos son vastos, pero el escrutinio no respeta títulos y becas de fantasía e “informaciones estratégicas”. Pregunta: ¿director ejecutivo de qué? No basta con colocar “democracia” o “derechos humanos” en la descripción de su puesto.
Y si alguien es “director de comunicaciones” significa que sus palabras serán sopesadas todavía con más cuidado. Weiss y Fakher son ambos directores de comunicaciones – profesionales de las relaciones públicas. En el evento en Chatham House en junio de 2011 se menciona a Monajed como "Ausama Monajed, director de comunicaciones, Iniciativa Nacional por el Cambio, cuando era jefe de relaciones públicas de MJD. El creador del sitio noticioso en la web NOW Lebanon, Eli Khoury, es un ejecutivo de publicidad de Saatchi. Esos directores de comunicaciones se esfuerzan por crear lo que Tamara Wittes llamó “una marca positiva”.
Están vendiendo la idea de que la intervención militar y de cambio de régimen, y los medios dominantes están ansiosos por comprarla. Muchos de los “activistas” y voceros que representan a la oposición siria están estrechamente (y en muchos casos financieramente) vinculados con EE.UU. y Londres – los mismos que realizarían la intervención. Lo que significa que la información y las estadísticas de esas fuentes no son necesariamente noticias puras – es un argumento de venta, una campaña de relaciones públicas. Pero nunca es demasiado tarde para hacer preguntas, analizar las fuentes. El que se hagan preguntas no significa que uno sea un fanático de Asad; eso es un argumento falso. Solo hace que uno sea menos susceptible al sesgo. La buena noticia es que cada minuto nace un escéptico.
Charlie Skelton es escritor de comedias, periodista y agricultor. Es editor de guiones de “10 O’Clock Live” de Channel 4 y escribe sobre diversos temas para la televisión y la radio.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/jul/12/syrian-opposition-doing-the-talking
rBMB