martes, 23 de marzo de 2021

La Comuna de París y las mujeres revolucionarias

 Tomado de:

 
lahaine.org

A un siglo y medio de la Comuna de Paris, es muy oportuno destacar la participación de las mujeres revolucionarias

Denominadas peyorativamente por las fuerzas reaccionarias y aristocrático-burguesas 'les pétroleuses', o sea, las incendiarias.

La presencia y la participación femenina en las luchas políticas y revolucionarias en Francia y en otros países es una constante, incluso, el símbolo de la República francesa está representado por una mujer.

Hasta hace algunas décadas la intervención femenina en las luchas políticas revolucionarias no era motivo de estudio, pese a su destacada participación en los principales acontecimientos de nuestra historia, principalmente a partir de la historia moderna. Ellas Estuvieron presentes, aunque relegadas y marginadas. Esta realidad está siendo cambiada en las últimas décadas por el esfuerzo destacado de las feministas, que osan investigar y comprobar que las mujeres, cerca de un 50% -posiblemente con pequeñas diferencias en uno u otro periodo- de la población en toda la historia de la humanidad, han estado participando de los hechos históricos. Esto atañe sobre todo a las mujeres trabajadoras, que desafiando las ideas preconcebidas y los límites culturales -incluso en contra de los hombres revolucionarios-, conquistaron sus derechos, no solamente como parte integrante de la parcela social mayoritaria, explotada y oprimida, sino también derechos específicos en cuanto mujeres, o como actualmente se definen, sus derechos de género.

En todas las revoluciones burguesas y proletarias de los siglos XVIII, XIX y XX, "las mujeres con estudios utilizaron las oportunidades que se les ofrecieron de plantear demandas sociales, económicas y políticas radicales, sobre todo aquellas destinadas a transformar el lugar que ocupan las mujeres en la familia y la economía, en concreto mediante la exigencia de derechos e igualdad legales. Sin embargo, las mujeres de la clase baja también participaron, sobre todo cuando los problemas económicos amenazaban su nivel de vida y el de sus familias. Con frecuencia estas mujeres conectaron estas cuestiones con las luchas por el poder y los cambios políticos radicales que tenían lugar e hicieron pleno uso de la oportunidad de presionar a favor de reformas legales y constitucionales. (...) Sin embargo, en líneas generales, los hombres revolucionarios no parece que hayan tenido muy en cuenta los derechos de la mujer. Además, las mujeres rara vez han ido más allá de apoyar o actuar a través de sus hombres. De hecho, muchos hombres temían al parecer que las mujeres participasen en actividades políticas. Como consecuencia, los políticos e historiadores varones han ignorado a las mujeres revolucionarias o las han pintado como amazonas y fieras, mientras que muchos hombres radicales se han mostrado a veces poco dispuestos a respaldar los derechos de la mujer, por si acaso parecían unos insensatos a los ojos de los demás hombres." (TODD, 2000: 128).

Las mujeres en la revolución de 1789

Ya en el año de 1789 y posteriores, las mujeres participan de forma destacada en las luchas revolucionarias. Como uno de los sectores más sensibles a las consecuencias de las crisis, asumen un papel señalado en las movilizaciones contra la escasez, el hambre y la irregularidad en el abastecimiento, mas no se quedan solamente en este frente: empiezan a asumir la lucha y a hacer reivindicaciones políticas de forma cada vez más destacada. Crean asociaciones destinadas a exigir la defensa de los derechos de las mujeres, como por ejemplo la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias (SMRR), fundada en febrero de 1793, por Claire Lacombe y Pauline Léon, responsable de diversas conquistas revolucionario-populares. Algunas feministas consiguen destacarse en la defensa de sus derechos y por colocar sus reivindicaciones como parte de las plataformas políticas.

De entre éstas se destacan Marie-Jeanne Roland, conocida como "Manon" Roland, discípula de Rousseau y célebre como la philosophe republicana; la holandesa Etta Palm d´Aelders; Olympe de Gouges, que redactó una Declaración de Derechos de la Mujer; Tréroigne de Méricourt, que se destacó en el grupo Amigos de la Constitución en 1790. Se debe apuntar que la participación de las mujeres en este momento es identificada, por su propio carácter y por el contenido de clases, con la perspectiva burguesa, no incluyendo en sus reivindicaciones el contenido social y igualitario, que sólo surgirá posteriormente.

Las mujeres en la Primavera de los Pueblos, en 1848

En general, la participación femenina en las revoluciones de 1848, durante la primavera de los pueblos, manifiesta un contenido algo distinto de la fase anterior, ya que es destacada la presencia de las trabajadoras y la aparición de las ideas socialistas y comunistas, que defienden la igualdad para las mujeres y la asocian con la emancipación de clase, con la superación del orden existente.

Al igual que en otros momentos revolucionarios, en la Revolución de 1848, en Francia, París destaca como la localidad donde sucedieron el mayor número de manifestaciones proletarias y donde las mujeres participaron más activamente, incluso de forma independiente, tanto en la organización de huelgas y asociaciones gremiales, como reivindicando que el Plan Nacional de Talleres no fuera excluyente para las mujeres y restringido a aminorar sólo las consecuencias del paro masculino. Incluso consiguen que representantes de los gremios de mujeres formen parte de la Comisión Luxemburgo, responsable de analizar y presentar al gobierno provisional, sugerencias relativas a las condiciones de los trabajadores y a sus salarios.

Entre las organizaciones especificas fundadas en este periodo destaca las Vésuviennes, que, en su lucha por las reivindicaciones femeninas, organizaba grupos de mujeres para entrenamientos de contenido militar. El Club para la Emancipación de las Mujeres, la Unión de las Mujeres y la Asociación Fraternal de Demócratas de Ambos os Sexos reivindicaban la igualdad de derechos para las mujeres, el derecho al divorcio y al voto. Se sabe también que muchas mujeres asistieron a las reuniones de la Sociedad Republicana Central dirigida por Blanqui y que, en algunas ciudades de las provincias, surgieron clubes femeninos (TODD, 2000: 135).

"Los defensores de los derechos de la mujer también imprimieron miles de carteles, boletines y proclamas, además de fundar revistas y periódicos, el más importante de los cuales, La Voix des Femmes (La Voz de las Mujeres), abogaba por el divorcio y las guarderías infantiles para las mujeres trabajadoras. Fuera de París, sus esfuerzos tendían a limitarse a exhortar a sus maridos para que pasaran a la acción(...) sin embargo, a medida que el proceso de politización característico de las revoluciones de 1848 se extendía, la participación política de las mujeres tendía a aumentar. Algunas lucharon en las barricadas durante la revolución de febrero, pero fueron muchas más las que participaron en la enconada lucha callejera de junio de 1848. Las mujeres de París lucharon con tanta fiereza como los hombres y constituyeron un pequeño porcentaje del total de muertos, heridos o arrestados. Aunque algunas se limitaron a cargar y limpiar las armas, otras dirigieron grupos de combate integrados sólo por hombres. La actividad política de las mujeres se restringió después de que se reprimiera el levantamiento de los "días de junio", pero muchas habían aumentado su conciencia social y política." (TODD, 2000: 135).

Muchas de las activistas femeninas, o mejor, feministas, lucharon no sólo en los acontecimientos de la Revolución de 1848 en Francia, sino que tuvieron un papel político importante en las luchas feministas posteriores, de entre las cuales se destacan: Eugénie Niboyet, responsable de la publicación del periódico parisino Voz de las Mujeres, dedicado a la defensa de los derechos específicos de las mujeres; Jeanne Déroin, fundadora del Club para la Emancipación de las Mujeres; Joséphine Courbois, conocida como la reina de las barricadas, por su actuación destacada en las barricadas en Lyón, y posteriormente en 1871, continuando a su militancia, por su lucha en las barricadas de la Comuna de Paris; Amadine Lucile Aurore Dudevant, conocida como George Sand, intelectual y escritora conocida por sus ideas republicanas y revolucionarias.

En otros países de Europa, la presencia y participación femenina en las luchas revolucionarias de 1848 no alcanzaron el nivel y la intensidad que tuvieron en Francia.

En el Imperio Austro-Húngaro, en Viena y Praga, las mujeres, aunque no haya quedado constancia de que presentaran reivindicaciones especificas, se reunían para tratar de asuntos políticos y publicar periódicos. Hay constancia de que en Praga, en junio de 1848, participaron en las luchas, y en Viena, en octubre, colaboraron en la construcción de barricadas. En Hungría se llegaron a formar dos regimientos femeninos y algunas mujeres, disfrazadas de hombres, se alistaron en las tropas, dándose incluso el caso de dos que alcanzaron el puesto de capitán antes de ser descubiertas. La existencia de organizaciones femeninas se restringe prácticamente a Praga y Viena, dedicándose a apoyar los refugiados políticos e insurgentes encarcelados. El Club de las Mujeres Eslavas, organizado en Praga, se dedicaba a la educación de las mujeres en su lengua patria.

En los Estados Alemanes, en la ciudad textil de Elberfeld, las mujeres participaron en el 31 de marzo de 1848 en una manifestación de apoyo a los trabajadores y a favor de la unificación de Alemania, proponiendo que se usasen solamente ropas confeccionadas en el país. En otras localidades y eventos la participación se limitó a actividades de apoyo. Los hombres en sus clubes políticos, incluidos los burgueses radicales, con excepción de los socialistas y comunistas, no permitían la participación femenina. En Berlín, el pequeño Congreso de Trabajadores, que congregaba treinta y una (31) organizaciones, apoyaba la reivindicación de igualdad para las mujeres, e igualmente tenemos constancia de la existencia del Club Democrático de Mujeres. Entre las mujeres se destacan las feministas Matilde Franziska Anneke y Luise Otto-Peters, responsables de la publicación de periódicos.

En los Estados Italianos antes de 1848, pese sus ideas nacionalistas y liberales, la participación de las mujeres se limitó, salvo algunas pocas excepciones, a apoyar las actividades revolucionarias de los hombres. En general, las mujeres italianas, en este período, no fueron más allá del apoyo a sus esposos y familiares. En los Estados Italianos destacó la brasileña Anita Garibaldi, considerada la verdadera heroína italiana, por su participación al lado de Garibaldi, su esposo, en las luchas por la unificación de Italia.

Las mujeres en la Comuna de París de 1871

Pero, de todas esas luchas revolucionarias en las que las mujeres tuvieron participación, sobresalen las de la Comuna de Paris, tanto por su contenido político como por su número e intensidad.

En 1871, pese a la participación de las mujeres en las jornadas revolucionarias durante casi un siglo de lucha de clases, los trabajadores sufrían unas precarias condiciones de vida y las trabajadoras sufrían una doble explotación y discriminación: como mujeres y como trabajadoras, careciendo además del derecho al voto, permitido a los hombres. Un ejemplo de las discriminaciones a las que estaban sometidas las mujeres aparece en el código civil francés. Éste, modelo de código civil burgués, y seguido en distintos países, "fue uno de los documentos más reaccionarios en lo que respecta a la cuestión de la mujer. La despojaba de todo y cualquier derecho, sometiéndola enteramente al padre o al marido, no reconocía la unión de hecho y sólo reconocía a los hijos del casamiento oficial." (MARTINS, 1991: 47-48). Para muchas mujeres, la Comuna se presenta no sólo como una posibilidad de conquistar una Republica social, sino de conquistar una Republica social con igualdad de derechos para las mujeres.

El 18 de marzo de 1871, considerado el día del deflagrar de la Comuna, fueron las mujeres las primeras en dar la alarma y revelar la intención de las tropas al mando del gobierno de Thiers de retirar los cañones de las colinas de Montmartre y desarmar París. Las mujeres se pusieron delante de las tropas gubernamentales e impidieron con sus cuerpos que los cañones fueran retirados, e incitaron la reacción del proletariado y de la Guardia Nacional a la defensa de París.

"En concreto, las mujeres trabajaron en fábricas de armas y municiones, hicieron uniformes y dotaron de personal a los hospitales improvisados, además de ayudar a construir barricadas. A muchas se las destinó a los batallones de la Guardia Nacional como cantinières, donde se encargaban de proporcionar alimentos y bebida a los soldados de las barricadas, además de los primeros auxilios básicos. En teoría, eran cuatro las cantinières destinadas a cada batallón, pero en la práctica solían ser muchas más. Por otra parte, abundantes datos muestran que muchas mujeres recogieron las armas de hombres muertos o heridos y lucharon con gran determinación y valentía. También hubo un batallón compuesto por 120 mujeres de la Guardia Nacional que luchó con valentía en las barricadas durante la última semana de la Comuna. Obligadas a retirarse de la barricada de la Place Blanche, se trasladaron a la Place Pigalle y lucharon hasta que las rodearon. Algunas escaparon al Boulevard Magenta, donde todas murieron en la lucha final." (TODD, 2000: 140).

Las actividades desarrolladas por las mujeres englobaban una serie de funciones, destacándose aquellas destinadas a la asistencia a los heridos y enfermos, a la educación en general y el abastecimiento. Aunque no existió la organización de movimientos feministas como los conocemos hoy, y no fue elaborado un programa sólo con reivindicaciones especificas, las revolucionarias crearon cooperativas de trabajadores y sindicatos específicos para las mujeres. Participaron activamente de clubes políticos, reivindicando la igualdad de derechos, como por ejemplo el Club de los Proletarios y el Club de los Librepensadores. Crearon organizaciones propias como el Comité de Mujeres para la Vigilancia, el Club de la Revolución Social, el Club de la Revolución y la que consiguió destacarse de la otras, la Unión de Mujeres para la Defensa de París y la Ayuda a los Heridos, fundada por miembros de la Internacional, influidos por las ideas de Marx. Se publicaron periódicos destinados a las mujeres: Le Journal des Citoyennes de la Comuna (Periódico de los Ciudadanos de la Comuna) y La Sociale (La Sociedad).

Las revolucionarias en la Comuna adquirieron importancia no sólo como luchadoras de las causas sociales, sino como feministas, pertenecientes a la clase obrera o a los sectores radicales de los sectores medios, identificadas con las luchas por la conquista de una Republica social con igualdad de derechos. Entre las mujeres en este período, la más conocida fue la activista socialista Louise Michel, fundadora de la y Unión de Mujeres para la Defensa de París de apoyo a los Heridos y miembro de la I Internacional. También destacan: Elizabeth Dmitrieff, militante socialista y feminista; André Léo responsable de la publicación del periódico La Sociale; Beatriz Excoffon, Sophie Poirier y Anna Jaclard, militantes del Comité de Mujeres para la Vigilancia; Marie-Catherine Rigissart, que comandó un batallón de mujeres; Adélaide Valentin, que llegó al puesto de coronel, y Louise Neckebecker, capitán de compañía; Nathalie Lemel, Aline Jacquier, Marcelle Tinayre, Otavine Tardif y Blanche Lefebvre, fundadoras de la Unión de Mujeres, siendo la última ejecutada multitudinariamente por las tropas reaccionarias, y Joséphine Courbois, que luchó en 1848 en las barricadas de Lyón, donde era conocida como la reina de las barricadas. Se debe citar aún a Jeanne Hachette, Victorine Louvert, Marguerite Lachaise, Josephine Marchais, Leontine Suétens y Natalie Lemel.

Después de la derrota militar de la Comuna de Paris de 1871, las fuerzas conservadoras y reaccionarias, ante la imposibilidad de eliminar este ejemplo heroico que demuestra la posibilidad de destrucción del orden burgués, difundieron una gran campaña de calumnias contra el proletariado, los socialistas, comunistas y en particular contra la I Internacional.

"Algunas fuentes hacen referencia a las incendiarias, les pétroleuses, que prendieron fuego a edificios públicos durante la Semaine Sanglante final de la Comuna. Estas historias parecen ser fruto del alarmismo antifeminista de inspiración gubernamental, y la mayoría de los corresponsales extranjeros presentes no las creían. No obstante, las tropas gubernamentales ejecutaron de manera sumaria a cientos de mujeres, e incluso se las apaleó hasta morir, porque eran sospechosas de ser pétroleuses. Con todo, a a pesar del hecho de que más tarde se acusó a muchas más mujeres de ser incendiarias, los consejos de guerra no hallaron a ninguna culpable de ese delito. Sin embargo, hay pruebas que indican que, durante los últimos días, las mujeres aguantaron más tiempo tras las barricadas que los hombres. En total, se sometió a 1.051 mujeres a consejos de guerra, realizados entre agosto de 1871 y enero de 1873: a ocho se las sentenció a muerte, a nueve a trabajo forzados y a 36 a su deportación a colonias penitenciarias." (TODD, 2000: 140-141).

La Comuna de Paris y la destacada participación femenina en actividades consideradas hasta entonces como masculinas, reafirma la fuerza revolucionaria de la mujer, ya perfilada a partir de la revolución de 1789, que se transformó en una oleada mundial indestructible. Las mujeres, a partir de la Comuna de Paris pasan a contribuir con gran parte de la fuerza que pone en movimiento la máquina de la revolución proletaria, indicando que ellas no dejaran la escena de la lucha de los explotados y oprimidos por una nueva sociedad de progreso social, de libertad.

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Notas

La Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias (SMRR), "fue el primer grupo político de defensa de intereses para mujeres corrientes que se creó en Europa. Fundado por una actriz y una fabricantlates, estaba vinculado al ala izquiere de chocoda de los enragés, luchaba por los intereses de los trabajadores pobre y la mayoría de sus miembros eran mujeres de los trabajadores pobres y mujeres trabajadoras. Estas républicaines-révolutionnaires apoyaban a los montagnards en su lucha política con los girondinos y fundían los intereses de los radicales de clase media con aquellos de los pobres de París." (TODD, 2000: 132)

Claire Lacombe fue actriz y después de la prohibición de la SMRR, por sus posiciones identificadas como burguesas, fue arrestada durante la ascensión de los jacobinos al poder, siendo liberada en agosto de 1795.

Pauline Léon fue fabricante de chocolate, fue encarcelada junto con Claire después de la prohibición de la SMRR, siendo libertada en agosto de 1794, un año antes que Claire.

"Manon" Roland contribuyó a la elaboración de la política girondina y fue ejecutada en noviembre de 1793, durante el ascenso al poder de los jacobinos. Etta Palm d´Aelders participó de forma destacada de la campaña en defensa de los derechos de las mujeres, dando prioridad a la igualdad en la educación y en el empleo.

Olympe de Gouges, como defensora radical de los derechos de las mujeres, fue destacada militante revolucionaria y murió guillotinada en 1793. Su Declaración de los Derechos de la Mujer es un complemento - o una contraposición - a la Declaración de los Derechos del Hombre, que no contempló o explicitó los derechos de las mujeres.

Théroigne de Méricourt tuvo una actuación destacada en la defensa de los principios revolucionarios y de los derechos de las mujeres, llegando incluso a defender de la formación de un batallón sólo de mujeres armadas.

Jeanne Déroin, fue costurera de profesión y militante de izquierda. "Cuando Jeanne Déroin propuso presentarse como candidata demócrata en las elecciones de mayo de 1849, P.-J. Proudhon la declaró no apta porque los órganos que las mujeres poseen para alimentar a los bebés no las hacen apropiadas para el voto; ella respondió pidiéndole que le mostrara el órgano masculino que le facultaba para el voto. Obligada a huir a Inglaterra en 1851, después del golpe de Luis Napoleón, continuó siendo una feminista activa hasta su muerte a la edad de 89 años." (TODD, 2000: 138-139)

George Sand fue "influida por el socialismo de Saint-Simon, era una republicana acérrima y partidaria de las barricadas y de la revolución. Fue la intelectual más conocida de su época, y muchos de sus 109 libros reflejaban sus ideas humanitarias. Al principio se asoció con Armand Barbés, el líder radical del Club de la Revolución, pero enseguida se convirtió en consejera de Alexandre Ledru-Rollin, ministro de Interior del nuevo gobierno revolucionario, que editaba los Boletines de la República que contribuyeron a propagar el republicanismo radical en las provincias" (TODD, 2000: 139).

Matilde Franzizka Anneke fue la feminista que más destacó en los Estados Alemanes. Inició su actuación política como radical y se adhirió al comunismo. Después del fracaso de la Revolución Alemana de 1848 se vio obligada a huir a los EUA, donde continuó la lucha feminista en defensa de los derechos de las mujeres.

Louise Michel militante socialista y fundadora de la Unión de Mujeres, "comanda un batallón femenino, que se enfrenta a los reaccionarios en as barricadas de Paris. Escapa a la muerte, es arrestada y comparece delante del Consejo de Guerra en 16-12-71. Su juicio es ejemplo de firmeza y convicción revolucionaria. Rechaza los abogados designados y presenta personalmente su defensa, que en verdad es la defensa de la causa de los communards, al decir: "No me quiero defender. Pertenezco toda a la Revolución Social. Declaro aceptar la responsabilidad de mis actos (...) lo que exijo de vosotros... es el campo de Satory, donde ya cayeron mis hermanos. Es preciso separarme de la sociedad, les dijeron que lo hicieran, ¡pues bien! El Comisario de la República tiene razón. Ya que, según parece, todo corazón que bate por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, ¡exijo mi parte! Se me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza de mis hermanos, a los asesinos de la Comisión de las Gracias". Reivindica morir en el Campo de Satory. El palco del más odioso tratamiento recibido por los combatientes de Paris. Allí, en la noche del 27 al 28 de mayo, millares fueron masacrados por las tropas de Versalles. Louise no fue condenada a muerte, sino que fue deportada a Nova Caledonia. La amnistía votada a 11-7-1880 la beneficia. Volvió a Francia, donde reasumió inmediatamente su puesto de combate en defensa de los oprimidos. Participó y dirigió varias manifestaciones de obreros y desempleados y también las dirigió. Arrestada varias veces, fue condenada en 1883 a seis años de prisión. Liberada, murió en 1905. Recibió innumerables manifestaciones de reconocimiento de los trabajadores de Paris y de toda Francia. Fue enterrada con el estandarte de la Comuna. Louise Michel, pese a cuestionarse la cuestión de la mujer, lo hace aún de forma unilateral, considerándola sólo como una recurrencia directa y mecánica del fin de la opresión de clase, sin comprender su dimensión específica. Louise Michel es un símbolo de la participación de la mujer en las luchas sociales en defensa del progreso y del Socialismo. No fue sólo una luchadora de acciones prácticas. Profesora formada, escribió varias obras donde reveló su pensamiento revolucionario, entre ellas se destacan las "Memorias de la Comuna", de 1898 (MARTINS, 1991: 48)

Elizabeth Dmitrieff "se afilió a la Internacional a los 17 años y se hizo amiga de Marx. Llegó a ser una de las siete componentes del comité ejecutivo de la Unión de Mujeres. Al final huyó a Suiza." (TODD, 2000: 142)

André Leo, influida por las ideas blanquistas, se dedicaba al periodismo y con la derrota de la Comuna, se exiló a Suiza.

Beatriz Excoffon empezó a desarrollar sus actividades políticas a partir del cerco de Paris. A principios de abril de 1871 fue una de las organizadoras de una marcha compuesta por aproximadamente 800 mujeres que intentaron sin éxito impedir que el gobierno de Thiers atacara Paris. Con la derrota de la Comuna, fue arrestada y deportada.

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comunizar.com.ar

lunes, 25 de enero de 2021

Aún estamos a tiempo de hacer posible lo imposible

TOMADO DE: 

cubadebate.cu

 12-15 minutos



Los pueblos buscan alcanzar la convivencia y la paz en su dinámica permanente de transformación social, cultural, política y espiritual, entendiendo la necesidad de encontrar caminos de unidad en la diversidad.

La humanidad sufrió dos guerras mundiales con millones de muertos, heridos y el aumento de la marginalidad y pobreza; la comunidad de las naciones buscó superar esa tragedia y darse un código de conducta dando nacimiento a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, valioso aporte. La Comunidad de las Naciones avanzó en generar espacios de convivencia y reconstruir las vidas de los pueblos, pero sin modificar las estructuras de dominación económica y política capitalista que afirmaron su poder internacional provocando conflictos y otras guerras que aumentaron la confrontación Este- Oeste, la intolerancia, la discriminación y la concentración económica en pocas manos.

Esta ponencia la expuse en la Universidad Católica de Córdoba, Argentina, hace ya algunos años, pero pienso que tiene vigencia frente a la realidad actual y he sumado a la reflexión algunos problemas como la pandemia del Covid 19, tragedia sin precedentes que afecta a toda la humanidad y la otra pandemia que es el hambre en el mundo.

Thomás Merton señala que ningún ejército es garante de la Paz, todos están estructurados para ejercer la violencia del poder de las armas.

El mundo vive conflictos y guerras de “baja intensidad,” se suman los genocidios cotidianos del hambre, la pobreza y la concentración del poder de quienes manejan el poderío mundial e imponen a los pueblos mecanismos de dominación como la “deuda externa”, apropiándose de los bienes y recursos de países más pobres y débiles.

Hoy, a los golpes militares en diversos países, se suma la Lawfare, es decir la guerra judicial impuesta en Brasil contra Lula, en Honduras contra Manuel Zelaya, en Bolivia para el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales, en Paraguay contra Fernando Lugo y la agresión permanente contra Cuba y Venezuela, que pone en evidencia la política de dominación que intenta imponer los EEUU al continente latinoamericano.

La humanidad debe enfrentar desafíos que supera en muchos aspectos los conocidos hasta nuestra época, la ciencia y técnica han generado nuevos caminos y debemos estar atentos. Simplemente quiero señalar algunos de estos emergentes que nos preocupa.

La tecnología ha llevado a la humanidad a la aceleración del tiempo que ha alterado el ritmo natural y provocado en el ser humano y nuestras sociedades cambios profundos e irreversibles, como los ritmos asimétricos que viven los pueblos llamados sub-desarrollados que no podrán alcanzar a quienes disponen del conocimiento tecnológico y científico.

El tiempo de la técnica es diferente del tiempo cósmico, así como del tiempo humano. Es más, la tecnocronía no sólo transforma el tiempo cósmico, sino también la temporalidad humana y por ello la técnica tiene el formidable poder de modificar, además, de la naturaleza humana, la naturaleza a secas. – como señala R. Panikkar.

En todo caso es un hecho que el hombre solo sin la ayuda de la técnica, no sigue a la máquina, sino que es engullido por ella. Por otra parte, debemos tener conciencia que la tecnología llegó para quedarse y por lo tanto es necesario desarrollar la capacidad del equilibrio y no de la dependencia.

La humanidad dispone de condiciones tecnológicas y científicas para superar el hambre, basta leer los informes de la FAO donde afirma que por día mueren en el mundo más de 35 mil niños de hambre. El hambre es un mal crónico y la pandemia del Covid 19 ha profundizado la desigualdad social, se calcula más de 821 millones de personas en el mundo víctimas del hambre. Un genocidio económico del cual no se habla y que pasa a ser parte de los llamados “olvidos intencionados”, en un mundo que está en condiciones de superar ese terrible flagelo que afecta a la humanidad

El médico brasileño Josué de Castro quien fuera director de la FAO, en la década del 60 publica una obra que continúa vigente, “La Geografía del Hambre” señala la grave situación de desigualdad entre los pueblos. Son las guerras silenciosas que afectan a gran parte de la humanidad; “Josué Señala que, “el hambre es la manifestación biológica de una enfermedad sociológica”.

Quiero recordar al Dr. Norman Burlog, quien recibiera el Premio Nóbel de la Paz en 1970 por la llamada “Revolución Verde”, una excelente persona con quien me reuní en varias oportunidades. Creía que su trabajo sería comprendido y aplicado para superar el hambre en el mundo, tenía claro la necesidad de encontrar nuevos métodos y técnicas de producción de alimentos; sin embargo sus aportes se utilizaron para los monocultivos y tecnología de alto costo e impacto ambiental, la imposición de los agro tóxicos para alcanzar los rindes de producción, en nombre del desarrollo y el aumento de las fronteras de los monocultivos van destruyendo la biodiversidad, expulsando a los pequeños y medianos productores rurales y dañando la vida y a la Madre Tierra.

Con Norman Burlog hemos conversado y discutido sobre la producción, el desarrollo y la soberanía y la cultura alimentaria de gran diversidad y riqueza de los pueblos, como el impacto de los monocultivos impuestos a la producción sobre los pequeños y medianos productores rurales. Políticas aplicadas por gobiernos y empresas que confunden desarrollo con explotación, dañando la biodiversidad y riqueza de las comunidades y pueblos y profundizando la desigualdad con aquellos que no disponen de los recursos económicos y técnicos para superar las asimetrías y desigualdades y sufren los impactos ambientales y económicos, siendo desplazados de sus territorios e imponiendo los agro-tóxicos y la dependencia a las semillas transgénicas. Sumándole a esas políticas económicas la megaminería, que provoca graves daños a los bienes y recursos naturales como el agua y al medio ambiente.

Estas políticas de explotación no pueden ser aplicadas sin la aprobación y complicidad de los gobiernos, que apuntan a la coyuntura, y no a los cambios estructurales que los pueblos necesitan para su vida y desarrollo.

En la Universidad de Tokio, Japón, hace ya algunos años tuve la oportunidad de conocer a Vandana Shiva investigadora india, quien viene trabajando y denunciando las causas y efectos de la producción agrícola, las políticas y consecuencias de los grandes intereses económicos.

Es importante conocer sus trabajos y algunas de sus obras fundamentales, la “Bio-piratería“, “La cosecha robada”, “La democracia de la Tierra,” entre otras , donde expone la grave situación de los campesinos en la India por la apropiación de sus saberes y experiencias sobre las semillas que se fueron transmitiendo de generación en generación y que hoy, empresas trasnacionales se apropian y patentan, las semillas y saberes de los pueblos, y cuando éstos reclaman sus derechos son reprimidas sus protestas sociales, les obligan a pagar las semillas transgénicas y encima les aplican la ley antiterrorista, violando los gobiernos el derecho de los pueblos.

Es necesario cambiar los ejes de nuestros análisis, como lo señala F. Kapra: “los nuevos conceptos de la física han ocasionado un profundo cambio en nuestra visión del mundo, determinando el paso de una concepción mecanicista newtoniana, a una holística y ecológica y buscar los valores y ética en nuestras sociedades, universidades, escuelas y promover la participación social y proteger a la Madre Tierra.

Es prioridad de los pueblos el preservar los recursos naturales, el agua y la biodiversidad, hoy en peligro por la devastación y voracidad de aquellos que privilegian el capital financiero sobre la vida de los pueblos; olvidando que precio y valor no son lo mismo. Hay quienes piensan que hay que “humanizar el capitalismo”, no creo que sea posible porque nació sin corazón. Es la deshumanización que pierde el rostro y conciencia de la humanidad.

Los avances tecnológicos tienen muchas luces y sombras; por un lado, la ciencia ha prolongado la vida de los seres humanos, eliminado las distancias entre los pueblos, eleva la vida hasta un grado insospechable hasta hace poco tiempo en el mundo y por otro debemos tener conciencia que la máquina ya no se adapta al hombre, sino que es éste quien debe adaptarse al ritmo de la máquina. Lo que debe tenerse presente es la aceleración, la vida del ser humano y la técnica nos ha llevado a preguntarnos hacia donde vamos y para qué.

Quiero plantear brevemente qué entendemos por derechos humanos, si bien en la carta de la Declaración Universal de los DDHH de las Naciones Unidas sus principios están en las bases y valores de las religiones y pensadores en diversos tiempos y épocas, es fundamental clarificar desde donde se debe hacer un abordaje correcto para no caer en el acotamiento y cansancio de las políticas de DDHH.

Los derechos humanos son integrales y hacen a la vida misma de las personas y los pueblos. Hoy son las comunidades que sufren la falta de garantías para desarrollarse plenamente en la democracia, por lo tanto DDHH y democracia son valores indivisibles, se construye en el hacer cotidiano, en la participación social, cultural y política, por lo tanto debemos comprender los derechos humanos desde su integridad y restablecer el equilibrio entre el ser humano y la Madre Tierra, preservando la creación y su evolución.

Es urgente proteger la vida planetaria antes que sea tarde, en volver la mirada y el pensamiento en restablecer el equilibrio entre las necesidades del ser humano y la Madre Tierra, nuestra Casa Común, hay caminos a seguir teniendo presente la vida planetaria, las Encíclicas del Papa Francisco, Laudato Si y Fratelli Tuti son un llamado a la mente y al corazón. Otros pensadores, teólogos, científicos llaman a encontrar nuevos caminos para la vida.

Es necesario encontrar nuevos paradigmas hacia la construcción de un “Nuevo Contrato Social”, caso contrario los grandes intereses económicos continuarán destruyendo la Casa Común. La rebelión de los pueblos frente a la situación actual es poder recuperar el equilibrio entre sus necesidades y el respeto a la Madre Tierra antes que sea tarde. Las actuales democracias delegativas no responden a sus necesidades y es necesario la construcción de democracias participativas, donde puedan ejercer sus derechos y tomar decisiones y no derivar todo el poder en sus gobiernos y poder determinar el camino a seguir-.

Algunas posibilidades y pistas para encontrar caminos alternativos: la Academia de Ciencias del Ambiente de Venecia, Italia, ha lanzado la campaña para constituir el Tribunal Penal Internacional sobre los crímenes ambientales que la humanidad viene soportando en el mundo, como la devastación y contaminación, las quemas y deforestación. La propuesta es la reforma del Art. 7 del “Estatuto de Roma” e incluir los crímenes de lesa humanidad contra la Madre Naturaleza, por la degradación que provocan empresas que actúan con total impunidad y complicidad de muchos gobiernos, como la destrucción de la capacidad productiva de los pequeños y medianos productores.

Si vemos el tiempo recorrido desde la Cumbre de Río, hasta Río + 20, tenemos que señalar que fue Río- 20, en donde las posibilidades de avanzar fueron inversas a lo anunciado y que continúa profundizándose la destrucción de los bosques, la biodiversidad y alcanzando en muchos países índices de contaminación y destrucción de los recursos naturales, como el agua, provocando daños ambientales irreversibles.

La campaña de la FAO es llegar al año 30 como meta para superar el hambre en el mundo, pero no creo que ese objetivo se alcance en la actual situación mundial de explotación y dependencia.

Frente a la pandemia del Covid 19 que sufre la humanidad es urgente que las vacunas lleguen a todos los sectores sociales y sean un bien libre y gratuito para toda la humanidad. Las vacunas van a ayudar, pero no van a resolver el mortal virus del Covid 19, el problema es restablecer el equilibrio con la Madre Tierra. Hay que aprender a vivir

Es urgente despertar conciencia crítica, valores, y comprender que somos parte y no dueños de la Madre Tierra; necesitamos cambiar la estructura del pensamiento cartesiano y comprender el pensamiento holístico que nos permitirá recuperar el sentido de pertenencia, identidad y valores, es decir el equilibrio de la creación.

Son muchos los desafíos que enfrentamos en nuestros países y el mundo y debemos buscar en nuestro interior la fuerza de la espiritualidad y poner en práctica el amor en acción. Hacer caminar la palabra del pensamiento crítico y valores, que nos permita generar y construir un “nuevo contrato social” para proteger la creación y no caer en el derrotismo, en que no hay salida al sistema imperante y a los mecanismos de dominación que hoy agobian y sufre las dos terceras partes de la humanidad. La peor de las derrotas es la resignación.

Necesitamos fortalecer la esperanza en que otro mundo es posible, no los paliativos que calman el dolor, pero nada cambia, es decir la necesidad de asumir los desafíos, la resistencia y despertar de los pueblos, dejar de ser espectadores y asumirse como sujetos y constructores de su propia historia antes que sea tarde para la vida planetaria.

(Tomado de Agencia Paco Urondo)

domingo, 27 de diciembre de 2020

Cristo, fundador del antimperialismo

TOMADO DE:

lahaine.org

lahaine.org

Hace tres años, para la Navidad del 2017, escribí el texto que agrego a continuación. Su difusión generó en ese momento una fuerte controversia. Desde los sectores conservadores de la Iglesia Católica llovieron todo tipo de críticas contra esta interpretación del legado de un personaje histórico como Jesucristo. El escándalo y la abominación fueron las marcas de estas fallidas defensas de la “verdad oficial” defendida por la institución. Los sempiternos y omnipresentes voceros del imperialismo se unieron a ella, sobre todo por las consecuencias políticas y económicas de esta reconstrucción del mensaje que nos hereda Cristo más allá de cuestiones teológicas que no son de mi interés examinar. Algunas pocas voces procedieron del marxismo vulgar, ecos lejanos de un correcto anticlericalismo pero incapaz de distinguir entre el discurso de Cristo y la corrupción del mismo en manos de la burocracia eclesiástica.

Transcurrido cuatro años de trumpismo y, (a) ante la acentuación de los rasgos más criminales del imperialismo contemporáneo y, (b) los enormes desafíos que nos plantea la refundación de un orden social e internacional post-capitalista a la salida de la pandemia me ha parecido conveniente reproducir aquel breve escrito en donde se subraya la actualidad del mensaje original de Cristo para las luchas antiimperialistas. Por eso lo reproduzco con varias aclaraciones, introducidas todas ellas entre paréntesis. ¡Aquí les va!

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Hoy se recuerda el nacimiento de Cristo, hijo de un artesano y carpintero, vástago de una familia judía de refugiados y migrantes. (Refugiados y migrantes suman, al día de hoy, unas 80 millones de personas) De niño se destacó por su inteligencia, su humanismo y su finísimo sentido de la justicia que dejó en ridículo a los doctores de la ley del Sanedrín. (En la actualidad esos doctores dictan cátedra en universidades y difunden sus mentiras por los medios de comunicación, y también suelen quedar en ridículo, pero los medios los protegen) Echó a latigazos a los mercaderes del templo y condenó la usura. (eso hoy se llama “irracional rechazo a las leyes de la economía”, o populismo económico) Siempre estuvo del lado del pueblo, de los oprimidos, de los excluidos, de los otros y las otras estigmatizadas, con María Magdalena como caso paradigmático. (¡Populismo recargado!)

Condenó la hipocresía y el sesgo antipopular de las leyes que regían en Judea. (Vocación autoritaria, desprecio por las instituciones republicanas y la división de poderes) Criticó al imperialismo de su tiempo, el romano; a los lacayos que lo representaban y a los sacerdotes y fariseos que elaboraban doctrinas para demostrar que la fidelidad a Roma era lo mejor que podía hacer el pueblo judío. (Con el antiimperialismo “nos salimos del mundo”, dicen en Argentina. El “mundo” repudia la vacuna rusa, llamada también “soviética”, por los lacayos, sacerdotes y fariseos de hoy) Por eso se lo recuerda como el primer gran luchador antimperialista de la historia. (Más de medio siglo antes Espartaco encabezó una gran rebelión de esclavos contra la por entonces República Romana. Pero al carecer de una doctrina filosófica la derrota en el campo militar y político hizo que el heroísmo de los esclavos no pudiera dar origen a una nueva fuerza política)

Por su prédica que movilizaba multitudes Cristo fue detenido, escarnecido, torturado y en un juicio infame sentenciado a muerte en las pascuas judías del año 33. (Esto hoy lo hacen el “lawfare” y el sicariato mediático que manipula las mentes y los corazones de la población) Nos legó una doctrina basada en el amor, el afán insaciable de justicia y el rechazo al poder del dinero, del imperio y sus sirvientes. (Che Guevara: “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”; “es capaz de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometido contra cualquiera en cualquier parte del mundo”) Por eso sólo se es verdaderamente cristiano si se es revolucionario. (He ahí el fundamento de la Teología de la Revolución: Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Frei Betto, etcétera).

Y nos legó también otra enseñanza: que no basta con poseer las ideas correctas si no se construye una organización capaz de convertirlas en el motor de la historia. Por eso le encomendó a sus apóstoles, a los cuadros de la nueva fe, crear un instrumento político de convocatoria universal que congregase a los pueblos sometidos por Roma –que en esa época histórica se traducía como “iglesia”- para oponerse al imperio romano y al poder establecido en Judea y para construir un nuevo mundo. (Gramsci estableció una correlación entre Marx, fundador del materialismo histórico, y Lenin, creador de su aparato político, y Jesucristo, creador de una nueva cosmovisión universal, y su iglesia de los primeros tiempos, antes de que traicionara el legado de su fundador)

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El calor del debate sobre la figura histórica de Cristo hizo que incorporara en apoyo a mi tesis un pasaje luminoso de Federico Engels. En su célebre “Introducción” de 1895 para la nueva edición de libro de Karl Marx Las Luchas de Clase en Francia de 1848 a 1850 de Karl Marx, Engels pone punto final a su escrito introductorio con las siguientes palabras:

ʺHace casi mil seiscientos años operaba en el Imperio Romano un peligroso ‘partido revolucionario`. Minaba la religión y todas las bases del Estado; negaba categóricamente que la voluntad del emperador fuese la suprema ley; carecía de patria, era internacional; se propagó por todo el reino, desde las Galias al Asia, y aun más allá de los límites del Imperio. Por mucho tiempo había trabajado bajo tierra y en secreto, pero de algún tiempo se sentía lo bastante fuerte para salir abiertamente a la luz del día.

Este ‘partido revolucionario’, conocido con el nombre de Cristianos, tenía también una fuerte representación en el ejército; legiones enteras estaban integradas por cristianos. Cuando se les ordenaba asistir a las ceremonias de sacrificio de la iglesia pagana establecida, para servir como guardia de honor, los soldados revolucionarios llevaban su insolencia hasta el grado de fijar en sus yelmos símbolos especiales —cruces—. Las usuales medidas disciplinarias de cuartel, impuestas por los oficiales, demostraban ser inútiles.

El emperador, Diocleciano, no podía ya contemplar tranquilamente aquello y ver cómo el orden, la obediencia y la disciplina estaban minados en el ejército. Promulgó una ley antisocialista; perdón, anticristiana. Las reuniones de los revolucionarios fueron prohibidas, sus lugares de reunión cerrados o demolidos, los símbolos cristianos, cruces, etc., fueron prohibidos, como en Sajonia se prohíben los pañuelos rojos de bolsillo. Los cristianos fueron declarados incapaces de ocupar cargos en el Estado; ni siquiera podían ser cabos. Puesto que en aquel tiempo no había jueces bien ʹentrenadosʹ en lo que respecta a la ʹreputación de una personaʹ, como presupone la ley antisocialista de Herr Koller, a los cristianos simplemente se les prohibía exigir sus derechos ante un tribunal de justicia.

Pero esta ley excepcional también resultó inefectiva. En desafío, los cristianos la arrancaron de los muros, más aún, se dice que en Nicomedia incendiaron el palacio del emperador pasando por encima de él. Este se vengó entonces por medio de una gran persecución de su clase. Fue tan efectiva que, diecisiete años después, el ejército se hallaba compuesto en gran parte de cristianos, y el próximo gobernante autócrata de todo el Imperio Romano, Constantino, llamado ʹel grandeʹ por los clericales, proclamó el cristianismo como la religión del Estado.ʺ

¿Se entiende ahora, gracias a la exposición histórica que hace Engels? ¿Se entiende también por qué la Iglesia terminó traicionando el legado revolucionario de su fundador? ¿Se entiende por qué la derecha y el imperialismo abonaron la tesis que convirtió al rebelde judío en un “adocenado adorador” del statu quo, con todas sus lacerantes injusticias y atrocidades?

Fue por esto que en las últimas décadas del siglo pasado el Papa Juan Pablo II lanzara, con el beneplácito de sus grandes aliados, Ronald Reagan y Margaret Thatcher, una “santa cruzada” contra la Teología de la Liberación y los curas villeros, los de la opción por los pobres, restaurando la visión conservadora y reaccionaria de Jesucristo, apartando a los curas populares de sus comunidades, acallándolos y persiguiéndolos sin pausa, abriendo las puertas al avance de las versiones más retrógradas del catolicismo representada en los episcopados y la burocracia romana y el neopentecostalismo sutilmente orquestado por el imperialismo, para convertirlo en la base social de apoyo de títeres de la Casa Blanca como Jair Bolsonaro en Brasil y otros en diversos países.

Es todo, (por ahora)

¡Feliz Navidad 2020, por un despertar de la conciencia revolucionaria para construir el nuevo mundo pospandemia!

ORIGINAL EN:

La Haine https://www.lahaine.org/mundo.php/cristo-fundador-del-antimperialismo

jueves, 3 de diciembre de 2020

"El chavismo busca cobrarse por la vía electoral todo el daño que ocasionó la operación Guaidó"

TOMADO DE lahaine.org

"El chavismo busca cobrarse por la vía electoral todo el daño que ocasionó la operación Guaidó"

lahaine.org

El pueblo venezolano resiste porque tiene una conciencia política que es su identidad chavista, que es la forma del pobre de hacer política

Venezuela entra en la recta final para sus elecciones legislativas del 6 de diciembre. Parte de la derecha llama a la abstención. Desde el chavismo piden que no se quede nadie sin votar. ¿Por qué el voto sigue siendo la apuesta del chavismo?, ¿por qué muchos siguen apoyando a Maduro pese a las dificultades económicas y sociales que vive el país?

Si no puedes acceder con facilidad a alimentos, medicinas, a servicios básicos, si el país sufre las consecuencias de un bloqueo económico y financiero para sacar a Maduro del poder ¿por qué seguir votando por él?, ¿por qué seguir apostando por la opción del chavismo? Son preguntas que se plantean muchos analistas dentro y fuera de Venezuela, y en cuyas respuestas no siempre aciertan.

"Aunque el bloqueo ha hecho mella en el cotidiano de la población, porque es imposible que no nos afecte en nuestro día a día, desde que nos levantamos para ver cómo hacemos para tomarnos un cafecito y acostarnos con las tres comidas diarias, aunque nos afecte severamente eso, en Venezuela el acto de votación es un acto de rebeldía popular.

Más allá del derecho que nos consagra la Constitución Bolivariana y del hecho de que votar no es obligatorio, que no se sanciona al que decida no votar, es la rebeldía popular lo que hace que la gente en cada proceso electoral salga a las calles en masa a cumplir con esto. Porque están claros de que solamente sosteniendo este Gobierno es que nosotros vamos a poder seguir siendo soberanos y libres, enfrentando al enemigo, EEUU, y también al enemigo interno", explica a Sputnik Gustavo Borges, un conocido líder social de los barrios caraqueños.

"El chavismo está buscando en esta elección cobrarse por la vía electoral todo el daño que ocasionó la operación Guaidó. Yo creo que hay un ímpetu y una voluntad de sacar del juego político a los sectores extremistas que han atacado violentamente al país y que han erosionado el bienestar de la gran mayoría de la población venezolana. Creo que el chavismo entiende que es una oportunidad dorada e histórica de cambiar este cuadro", indica William Serafino, politólogo venezolano.

"Entonces, la importancia histórica de las elecciones del 6 de diciembre radica en poder revertir no solo el asedio, sino también en cambiar la correlación de fuerzas de la Asamblea Nacional, renovar el mandato del parlamento y desactivar todo el dispositivo de cambio de régimen, de planificación de sanciones de EEUU que se han hecho desde esta asamblea y poder revertir todo el secuestro, el pillaje de activos y el uso de la Asamblea Nacional como un aparato de intervención extranjera", argumenta Serafino. 

Razones para votar

Más de 20 millones de venezolanos están convocados a elegir a 277 nuevos representantes de la Asamblea Nacional. Una vez más, chavismo y derecha se enfrentarán en una contienda electoral, la número 25 en 21 años de Revolución Bolivariana.

Sin embargo, la derecha no se presentará en bloque. Por un lado, está el grupo nucleado en torno a las figuras del terrorista Leopoldo López y Juan Guaidó, que ha decidido no participar, como ya sucedió en el año 2005. Al igual que en ese momento, argumentan que los comicios serán un "fraude" porque no hay condiciones para unas "elecciones libres, justas y verificables". Otra parte de la derecha sí ha apostado por el camino electoral porque, aseguran, ellos "han derrotado tiranías y castigado malos gobiernos con el voto".

"Del lado de la derecha hay mucho desvarío y confusión, desorientación porque hay un sector de derecha más moderado, de centro tirando a la socialdemocracia, o de otras corrientes políticas muy periféricas, que ven en estas elecciones la oportunidad de poderse expresar. Los sectores de la derecha que están participando en esta elección también quieren votar contra Guaidó porque sienten que ha implantado una especie de dictadura a través del G4 [agrupación de partidos de derecha] que los ha aislado de las principales decisiones de la conducción de la derecha. Guaidó ha instalado una red de corrupción de favores y capitalismo de amistad que los ha dejado por fuera de las prebendas y los privilegios, y creo que hay una confluencia de intereses a favor de la nación que se van a expresar el 6 de diciembre", asegura Serafino.

En la otra esquina se mantiene el chavismo, una fuerza que desde 1998 agrupa a sectores políticos, sociales y culturales que durante más de cuatro décadas estuvo marginada de toda participación política y atención social. Para ellos el voto ha sido una conquista social a la que no pretenden renunciar.

"En el pasado en este país solo votaban 2 o 3 millones de personas y esas personas eran las que aseguraban el poder de aquellos gobiernos que llevaron al país a la debacle. Chávez creó una revolución completa con relación al acto de votar y lo primero que hizo fue sencillo: lograr que millones y millones de personas a las cuales se les negaba el derecho al voto de una manera soterrada, que era no entregándole el documento de identidad, pudieran expresarse. Entonces con Chávez se logró que todo venezolano tuviera su documento de identidad y pudiera expresar su derecho al voto", recuerda Borges.

"Pero, aparte de eso, hay otra situación y es que había una parte del pueblo que era analfabeta, no sabía ni firmar, y fue gracias a métodos revolucionarios de alfabetización, como la Misión Robinson o la Misión Ribas, que todas esas personas lograron alfabetizarse. Entonces fíjate, nuestro acto de votar está enmarcado en todo un proceso de la revolución y es el pueblo consciente, la gente de a pie, la que tiene claro esto", apunta Borges.

Además de defender la conquista social que significó votar y de ahora querer castigar por esta vía a quienes pidieron el bloqueo económico y financiero contra el país, el pueblo chavista asegura estar convencido de que el camino electoral es la única vía que garantizaría la paz en el país.

"Forma parte de la conciencia que nos moviliza para ir a votar. De hecho, en un proceso democrático y abierto como este, pero enfrentados a enemigos violentos como lo hemos visto en los últimos años, en los que han tomado las calles, han quemado gente, han asesinado personas, han asediado comunidades enteras, solamente el acto de votación neutraliza esa situación.

"Una muestra fue el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente que se hizo en 2017, en medio de casi una guerra civil, eso neutralizó completamente las pretensiones del enemigo en ese momento. Después de esas elecciones, como un acto increíble, vino la tranquilidad de nuevo al país.

"Entonces sí, el acto de votación y de elegir, de lo simbólico de ver a millones de personas en la calle participando, saliendo de su casa, aún en medio de las situaciones más contrariadas que podamos tener, votar es un mensaje claro al enemigo y, aunque ellos no quieran la paz, muestra que la gran mayoría de la población venezolana sí la quiere", insiste Borges.

Desde dentro y fuera de Venezuela hay quienes aseguran que el voto chavista se mantiene porque el Gobierno les entrega "bolsas de comida" y subsidios.

"Ese argumento, que es muy racista y clasista, que viene de las capas acomodadas de la sociedad, lo que realmente deja ver es cuál es su medida de las cosas. Si ellos estuvieran en el poder actuarían de esa manera (dando subsidios a unos pocos y dejando en la pobreza a la mayoría). Por eso creo que lejos de ser un argumento que debilita al chavismo, termina mostrando cómo ellos miden las cosas, como ellos creen que es la política y como ellos actuarían en un contexto neoliberal donde les tocaría asumir una posición de mando en un contexto de precariedad económica. Creo que ellos piensan que el pueblo es así y en la medida que piensen eso seguirán recibiendo las lecciones que han recibido en estos 20 años", explica Serafino.

A su vez, Serafino agrega que detrás de esas ayudas sociales hay una organización popular que se invisibiliza.

"Es decir, no es gente pasiva que está esperando en su casa que le llegue un determinado subsidio, sino que es gente que en el terreno lo organiza y cuando tú organizas, cuando tienes una responsabilidad directa en el cuidado, en la supervivencia, en la prolongación de la vida, en ganar un poco de bienestar en grandes capas de la población, el efecto ideológico, organizativo que tiene una experiencia de ese tipo es lo que permite tener un alto nivel de movilización y concientización política", insiste. 

Más allá del 6D

Desde EEUU y Europa, colonialistas, se asegura que no se reconocerán los resultados de estas elecciones, y muchos analistas advierten que una baja participación ciudadana pondría en entredicho la legitimidad de los comicios parlamentarios.

"Plantear la abstención como un concepto abstraído de una realidad como la pandemia creo que es totalmente irresponsable. La pandemia es un factor de inhibición del voto, porque la gente siente temor de que la aglomeración en los centros electorales constituya la posibilidad de contagio. Entonces, vaticinar que habrá una alta abstención como una especie de argumento para deslegitimar el proceso sin incluir la pandemia es totalmente irresponsable. Ahora, independientemente de la pandemia, el planteamiento de la abstención es una profecía auto cumplida de la derecha porque son ellos los que están inhibiendo el voto al retirarse", sostiene Serafino, quien además advierte que se podría repetir el escenario de las elecciones presidenciales de mayo de 2018.

"Como en las elecciones presidenciales hubo una participación cercana al 50%, ellos dijeron que los que apoyaban al sector abstencionista era el resto de ese porcentaje. Eso fue una falacia argumentativa tremenda porque tú no te puedes adjudicar la no participación de determinados sectores como un apoyo político automático. Es lo que intentarán hacer en esta elección. Si hay una abstención del 40, 45% Guaidó saldrá diciendo que ese 45% es lo que él tiene como capital político y que apoyaría el golpe de Estado, y eso es una falacia porque hay sectores que históricamente no van a votar y porque aquí no hay una corriente política que plantee el voto en blanco o el voto nulo como forma de protesta".

Y pese a las amenazas internacionales, al bloqueo estadounidense y a las grandes dificultades que día a día deben sortear los venezolanos, desde el chavismo aseguran que ni la falta de agua, ni de electricidad, gas, alimentos o gasolina, quebrará su voluntad de construir un país que garantice un "mayor bienestar para todos".

"El asunto no es cómo lo vamos a lograr, el asunto es que lo estamos logrando. Te pongo un ejemplo de donde yo tengo participación: la Comuna Altos de Lídice. Esta Comuna hace parlamentos comunales una vez al mes y allí no solo se discute sobre el gas, sobre los alimentos u otros problemas, no, no, ahí se discute la conciencia nuestra. Ahí se discute también por qué razón hay que ir a votar, o por qué apoyar la Ley Antibloqueo cuando fue tan criticada por muchos, ¿por qué?, ¿cuáles eran los puntos?, ¿en qué nos iba a ayudar?, ¿por qué apoyar a Nicolás Maduro en esa decisión?", detalla Borges.

"Es increíble ver a la ama de casa, al herrero, al plomero, al vendedor ambulante, al estudiante, al profesor del barrio, a la enfermera, al doctor, o al desempleado del barrio discutiendo en ese parlamento comunal por qué apoyar la Ley Antibloqueo y por qué seguir resistiendo. En más de dos horas de conversación se tocan los puntos básicos de las necesidades del barrio, si claro, tal vez al final, pero también se discute todo lo otro. Eso es una realidad.

"El pueblo venezolano no resiste porque hay que resistir. No. Resiste porque tiene una conciencia política que es su identidad chavista, que es la forma del pobre de hacer política. No resistimos de forma automática, resistimos en la calle, buscando soluciones y discutiendo. Mira, en este mismo momento vengo de una reunión para ver cómo vamos a hacer para proveerle al barrio de gas directo, algo que ahora es bastante cuesta arriba, pero lo vamos a lograr. ¿Cómo? Gracias a la organización popular que cobró un cuerpo dinámico y poderosísimo desde que Chávez llamó al pueblo a gobernar", concluye Borges.

Sputnik / La Haine


domingo, 29 de noviembre de 2020

La inestimable actualidad de Engels

 TOMADO DE:
herramienta.com.ar
 


Por José Guadalupe Gandarilla Salgado

“El «torrente espumeante» de Federico Engels, una vez libre, se derramó, fecundador, sobre regiones muy lejanas de aquellas praderas a las que el angustiado padre quería que el hijo retornara”

Gustav Mayer (1979: 28)[3]

Nunca más oportuno que ahora que se cumplen doscientos años del nacimiento de Federico Engels para apuntar apenas unas líneas de una figura tan significativa en las reivindicaciones y en la organización del movimiento obrero internacional, y de la constitución del propio discurso teórico-crítico del proletariado: de esa figura emergente de la Europa del siglo xix, a la que los clásicos le dotaban de la prestancia necesaria como para orientar la historia del mundo hacia otros derroteros, que pudieran dejar en el “basurero de la historia” al modo de producción capitalista,y al amplio repertorio de daños infligidos a “los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador” (Marx, 1975: 613).

Este propósito nos sirve para recordar la tan importante labor que para la difusión del trabajo de los clásicos del marxismo desempeñó el exiliado español comunistaWenceslao Roces que, luego de la caída de la República, desarrolló dos períodos de su vida en México (hasta su fallecimiento), en los cuales no solo destacó en sus labores de traducción (y que no solo del marxismo, también de clásicos del derecho y de la filosofía), sino que fue altamente reconocido por el gobierno mexicano y por la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que, desde muy temprano, se vinculó al destacado Seminario de Problemas Científicos y Filosóficos, y a la Facultad de Filosofía y Letras. Y es que Roces, en cuanto a la difusión en nuestra lengua, de la obra de los clásicos del marxismo, continuó el proyecto que había iniciado en 1934 en la Editorial Cenit, y ya en México siguió esa tarea, a través de varias iniciativas editoriales: la Compañía General de Ediciones, Grijalbo y, sobre todo, el Fondo de Cultura Económica. Para darle dimensión a esa labor, baste con citar la expresión que de ese monumental proyecto hacía otro gran marxista hispano-mexicano, Adolfo Sánchez Vázquez:

“Marx y Engels, prácticamente desconocidos por los mismos que invocaban sus nombres en aquel tiempo. Si a esto unimos el dogmatismo, ya dominante en los años 30, que ponía a Stalin por encima de los clásicos, puede comprenderse fácilmente la importancia que tenía sacar a la luz los textos de Marx y Engels. Y ésta es precisamente la tarea a la que se consagra Roces con la fundación de la Biblioteca Carlos Marx de la Editorial Cenit, en Madrid. Es en ella donde aparece su traducción de El Capital, la primera al español por su rigor y fidelidad al espíritu de Marx.

[…]

“Este proyecto de volver a las fuentes, iniciado en España, en los años de la preguerra civil, es el que recupera y prolonga Roces en el exilio mexicano hasta culminar en su serie de Marx y Engels que, desgraciadamente el traductor incansable ya no pudo terminar”[4]

Resulta de especial importancia la actitud colaborativa, de hermandad universal, que el propio Roces le confería a su labor. En estos términos lo hacía explícito:

“mi obra de traductor yo no la enfoco exclusivamente como un trabajo hecho a una editorial. Me lo explico como un servicio hecho a la juventud y a los combatientes en lengua española, dotándolos de los instrumentos y las herramientas fundamentales del marxismo que hasta ahora no tenían. Y naturalmente que esta labor que he desarrollado me lleva un tiempo enorme y una entrega casi total”.[5]

Con relación a los trabajos elegidos para ser volcados a su trajín en la lengua castellana (en un orden de prioridad, pues su proyecto era de dotarnos, si no de la obra completa sí de la fundamental), siempre acompañó ese esfuerzo militante con un énfasis por colocarlos en referencia a su innegable sentido político, a los interrogantes que le formulaban a su tiempo, o de qué modo rebasaban esas coordenadas (de espacio y tiempo), y se acomodaban como aportaciones universales; lo cual advierte de un propósito por esclarecer la conexión de esas aportaciones filosóficas, científicas y humanísticas con sus premisas éticas y políticas; ello rige, por supuesto, más aún en el caso de los fundadores del comunismo. Por ello, sus traducciones, y más aún sus antologías contenían sendos trabajos introductorios que mostraban un profundo conocimiento del tema, una buena exploración de archivo, y una pertinente valoración de las cuestiones políticas que se ponían en juego: eran verdaderas incursiones histórico-críticas del problema. En ninguno de los autores traducidos, podría aplicar de mejor modo esa consigna de trabajo que en el caso de Engels: lo político, esto es, el campo tensional de dominación social y emancipación humana, está debajo de sus proposiciones teóricas, y desde su obra más temprana, ésas eran las razones de sus auto exigencias por construir tanto un planteamiento siempre muy bien documentado empíricamente, como exigido de una permanenteactualización, esto último en lo que concernía al saber científico, y de otrosemergentes campos del conocimiento sobre la aventura del ser humano (era el caso de sus estudios militares y de estrategia) en su condición de una especie en permanente co-evolución con las otras del planeta (antropología, primatología), y hasta hurgaba en esos tiempos inmemoriales de los mitos, por cuanto imaginaba las derivas del cuerpo celeste en su indetenible errancia cósmica.

De los materiales preparados por Wenceslao Roces no se puede decir que completen un conjunto como para ofrecer un acercamiento biográfico de Engels, no fue ése su propósito (sin embargo, sí dedicó tiempo suficiente nada menos que para traducir la que sigue siendo la mejor biografía de Engels, la que elaboró el historiador Gustav Mayer, y a la que consagró dos décadas de trabajo), pero de haberlo sido, y de poder echar nosotros el pensamiento a imaginar, habría elaborado una composición que quizás habría coincidido con uno de los más recientes trabajos en ese género, que hace de El General (tal es el sobrenombre con el que se dirigían a él sus más cercanos) una especie de Che Guevara del siglo xix (Green, 2013: 17-21).

Ahora bien, replicando esa intención comparativa de que hace uso John Green en su larga biografía, solo quisiéramos verter un elemento en que encontraríamos una notable coincidencia de WenceslaoRoces con el propio Engels; esa actitud de entrega del esfuerzo personal por una especie de valor superior o supremo: la constitución o difusión del marxismo. En el caso de nuestro personaje del siglo xix, como reconstrucción y acomodo del legado del camarada de toda la vida que no habiendo terminado la obra (por no alcanzar, el proyecto de El Capital. Crítica de la Economía Política, la condición de “todo literario” con la que Marx imaginaba debía arroparse estilísticamente su obra), demandaba ser completada al costo incluso de postergar o hasta sacrificar los proyectos individuales (de ellos, uno de los que consideraba más importantes en plena madurez intelectual, Dialéctica de la naturaleza), cuestión que compartiría nuestro personaje del siglo xx, quien, al preguntársele expresamente: “¿Su obra de traductor ha limitado su obra personal?”, respondía, hasta con cierto pesar: “Hombre, en cierto modo sí… Y naturalmente que esta labor que he desarrollado y sigo desarrollando me lleva un tiempo enorme y una entrega casi total”[6]

De los materiales en que, para ocuparnos de la obra de Engels, nos presta una magnífica colaboración la labor de traducción de Roces, destacan sus compilaciones para los dos sendos volúmenes publicados por el Fondo de Cultura Económica, los que ocupan el número ii, Escritos de Juventud(fce, 1981) y el xviii, Obras filosóficas(fce, 1986) de su proyecto de colección OFME (Obras Fundamentales de Marx y Engels).[7]Ejemplo de lo que hemos señalado en los párrafos anteriores lo dan los apartados introductorios de estos dos preciados volúmenes.[8] Interesantes, entonces, no solo por la lectura directa del clásico que posibilitan, sino por la visión tan completa que muestra el traductor: nos ofrece la visión de un militante, filólogo, filósofo, un personaje muy interesado en la recuperación histórico-crítica, política y genealógica del comunista originario de Wuppertal.

De ese volumen ii de los Escritos de juventud, en su composición panorámica, uno puede acceder, desde los remotos trabajos que fueron firmados con pseudónimo, además, desde luego, de a su clásico estudio sobre la clase obrera en Inglaterra, y a una exhaustiva compilación de trabajos sobre la historia de la organización del movimiento obrero, y de las respuestas de la burguesía. Se nos entrega un personaje muy interesante, porque de algún modo esa generación de filósofos post-hegelianos está expresando una cierta posición, que ya desde esos años 40, en la Alemania decimonónica –tanto Marx (nacido en 1818) como Engels (nacido en 1820), siendo ellos muy jóvenes– se encuentran inmersos o están relacionados con un cierto momento de transición, propio de las confrontaciones geopolíticas al seno mismo de Europa. En el caso de Alemania, de algún modo se están sintetizando varios movimientos en el dominio de lo social: al interior de las estructuras del Estado, de las presiones producto de esa posición de relativo retraso que ese país expresa con relación a otras sociedades europeas (en especial, Francia o Inglaterra); Marx y Engels no solo presencian, sino que sufren en carne propia esas circunstancias (mucho más, El Moro y su familia, desde luego), las encarnan como exilio permanente, miran cómoen el dominio prusianose estábajo la presión de convertirse en un Estado religioso. Las visiones respecto a la religión pesan en el comportamiento de las personas, toda transformación de la sociedad no solo depende de esos grandes acontecimientos espectaculares, que comprimen el tiempo, sino también del esclarecimiento que pueda obtenerse del llamado “sentido común”, que se da en la batalla de las ideas y en la disputa cotidiana de los días más rutinarios. Tanto Marx como Engels se interesaron toda su vida de ese aspecto, religioso y fetichista de la dominación que ocurre en el día tras día (en el aspecto más inherente de la nueva época capitalista, de cómo la gente en su actuar expresa que cree en ella sin saber conscientemente en qué creen, “no saben pero lo hacen”, llegó a decir Marx) no fueron materialistas vulgares, sabían que había que disputar en los modos simbólicos y míticos en que se afirma el presente, con su pretensión de ser insuperable.[9]

Engels conoció a Marx, en un trato paulatino, en dos momentos, uno no tan afortunado, en 1842, y luego en un segundo acercamiento,ya definitivo, en París en 1844, y después de manera más profunda (se volvieron inseparables) desde 1845, en ese viaje que hicieron por invitación de Engels a Marx a la ciudad de Manchester, industriosa ciudad de la que ya Engels había extraído sus hipótesis de economía política en el breve Esbozo… y su más detallado estudio de sociología empírica del capitalismo manufacturero naciente, luego se volvieron a encontrar en la ciudad de Bruselas. Ambos consolidaron sus hipótesis y encararon juntos el proyecto de la organización del movimiento obrero.

Un segundo elemento para subrayar es la variada disposición que siempre mostró Engels, durante toda su vida, en el ánimo de dar forma al proyecto político del proletariado, fue él quien impulsó a Marx para relacionarse con la Liga de los Justicieros, con fracciones del cartismo, y quien redactó la inicial “Profesión de fe comunista” y el primer borrador que conservaba un cierto tono catequista, que pudo haber respondido a una estrategia de acercamiento con agrupamientos que asumían, en aquel momento, un tono profético para una política que enaltece el valor de la fraternidad;ya luego la genialidad de Marx le dio la forma que conocemos del documento, y en el que ya se destaca que el proyecto de los comunistas (y de allí la necesidad de disponer de un “Manifiesto”) consiste en intervenir política y conscientemente sobre la dialéctica de transformación de la sociedad, después ya la dupla ni jamás se separó y dedicaron todos sus esfuerzos a la organización del proletariado. Fue Engels, en ese objetivo, quien sostuvo y quien organizó los contactos, quien estableció los puentes de relación entre diversificadas tradiciones de lucha. No fue, entonces, solo un sintetizador del pensamiento marxista (aunque ese tipo de documentos explicativos que produjo se revelan necesarios en cualquier proyecto aglutinador de fuerzas políticas), sino uno de los principales animadores del surgimiento de la Primera fase de la Organización Internacional de los Trabajadores, y le tocó ser el esclarecedor en el marco de los debates de la II Internacional, tan pronto empezaban a decantarse las posiciones liquidacionistas del revisionismo. Detectó, en la parte final de su vida, los problemas a los que se enfrentaría la Socialdemocracia alemana, en un contexto cambiante al interior de Europa, lo alcanzó a avizorar como una cierta declinación de la política, y de la agrupación partidaria recién creada, hacia terrenos en los cuales encontraba elementos para manifestar cierta sospecha, pero a los que había que ocupar.

Ese carácter polémico y esclarecedor es también un sello de la obra de Engels. De ahí que, en todo el trayecto de su vida, desde la época muy temprana hasta el final, elija esa forma literaria o narrativa para construir sus argumentos. Es muy interesante que él intentase nominar algunos de sus libros antecediéndolos con el uso de partícula “Anti”, no solo lo hizo en uno de sus documentos más conocidos, el Anti-Dühring, Aunque el título completo era “la subversión de la ciencia por el señor Dühring”, y que fue imaginado como un folleto o material de controversia, Marx mismo le daba importancia, al punto de contribuir con un capítulo al mismo. Ahí se trataba de polemizar con la obra de un personaje que, aunque le enternece por debatir cuando éste ya casi está ciego, y a ratos le da fastidio, no consiente, sin embargo, que la filosofía de este personaje sea tratada, por otros personajes aún más (materialistas) vulgares, con perdón de la expresión, como si ésta “¡tuviera en la ciencia el peso de un pedo!” (Engels, 1977: xi); de lo contrario cómo se explicaría el insidioso papel que comenzaba a tener entre ciertos sectores del movimiento obrero. Ya antes en los años cuarenta, antes de conocer a Marx como ya lo dijimos, entre 1840 y 1842, cuando algunos materiales todavía los firmaba con su pseudónimo (F. Oswald), presentó ese conjunto de materiales que sus editores agruparon bajo el encabezado de Anti-Schelling, lo cuál quizá no fuera en contra de su determinación pues él mismo, en otro momento, aventuró un proyecto en que se ocuparía de un pensador a quien desde muy joven leyó,y a propósito del cual afirmó querer escribir un libro cuyo título sería Anti-Büchner.

Resulta cuanto más interesante y revelador, precisamente en referencia a ese tomo xviii de las Obras Filosóficas, que al ocuparse del trabajo de un filósofo al que estudió siendo muy joven, y también en la parte final de su vida, no se le haya ocurridoincurrir en ese mismo tenor, hasta con ironía,y titular la obra que le consagraría, en una fórmula semejantey legarnos algo así como un Anti-Feuerbach, pero no fue así y en eso parece que hay una muestra del respeto que Engels le seguía manifestando a ese gran pensador que fue Feuerbach, y por eso preferirá para el encabezado de su trabajo, el más elogioso de Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Pero lo que sí resulta más paradójico, por no decir, perturbador es que se trate de hacerdela descollante figura de Engels, un Anti-Marx, gesto muy frecuente por parte de algunos pensadores pertenecientes al llamado marxismo académico, de subrayada adscripción post-hegeliana, y quizá también proclives a cierto liberalismo. Es sorprendente que exista toda una literatura que esté procesando las intervenciones de Engels (tocantes sobre todo a la configuración de los Tomos ii y iii de El Capital, cuanto a una predisposición contraria a sus planteamientos de la Dialéctica de la naturaleza) para hacer de sus posibles insuficiencias la sustancia de un Anti-Marx. En eso quizá haya elementos suficientes para el divertimento filológico de algunos autores,[10] pero con ese proceder no hacen sino despreciar dos elementos muy importantes, por un lado, su carácter de elemento agitador, difusory esclarecedor; el otro elemento que no se sopesa, es la muestra de generosidad infinita que ofrece Engels con respecto al proyecto de su correligionario. No solo por haber sido prácticamente el mecenas y albacea de Marx:en el sentido de ser el camarada de lucha, preocupado por la relación más cotidiana y afectiva, no solo con Marx sino con sus seres más cercanos. También por el hecho mismo de que Engels, en la tarea de concluir la obra que Marx, dejó en carácter de inconclusa su propia aportación.Ese, sin embargo, es uno de los elementos más importantes, pues nunca se lo reprochó o hizo saber siquiera a Marx.

Con relación a esta obra, que quedó en carácter de genial proyecto, aun por completar, Dialéctica de la naturaleza, habría muchas cosas por decir. Para concluir, hemos de dar un pequeño comentario de lo que habría significado el esfuerzo titánico, por completarla, pues vierte su objeto de conocimiento en dos dimensiones: la detección del cambio o fluir permanente del sistema ecológico o entorno bio-cultural en que transcurre la vida, y por el otro la forma en que el sistema de las ciencias, hoy cada vez más entrelazado, se ocupa de pensar reflexivamente esas modificaciones mayormente lentas, pero en ocasiones vertiginosas. Era uno de los proyectos más importantes de Engels, que se propuso desarrollar en un plano más profundo ciertos planteamientos de su filosofía, algunos quizá ya vertidos, en forma controversial, en la obra respecto a Dühring. En ese sentido la disposición que Engels muestra es de una extraordinaria generosidad, pero también de un inquebrantable compromiso político (recordemos que está configurando la idea de su libro en el momento simultáneo en que Marx está de lleno trabajando en la escritura definitiva de El Capital). Y ahí priorizó darle impulso a su compañero, lo insta a comprometerse a que acabe su “Crítica de la Economía Política”; Marx morirá en 1883, y si ya en vida de éste Engels se obligaba a tomar ciertas tareas que significaban no completar su propio proyecto, luego del fallecimiento y reponiéndose de la pérdida tomó la responsabilidad sobre los borradores, y de ahí extrajo la parte restante de la obra, el tomo ii (1885) y iii (1894). Ciclópea tarea por lo cual debiera sorprendernos incluso el grado en que quedó el proyecto de la Dialéctica de la naturaleza, pues de ese manuscrito todavía es mucho lo que se puede obtener. En los esbozos de sus partes reposa testimonialmente el grado de actualidad de Engels, por esa razón ha sido tan bien recuperada tanto por los ecologistas radicales como por biólogos, antropólogos, y otros científicos (los que hoy denominarían ese esfuerzo como no disciplinario y como cercano a los planteamientos de la complejidad).

Engels sobrevivió doce años a Marx, y en ese período asumió el compromiso integral desu proyecto de vidao para la transformación de las vidas (socialista-comunista), que asumía como algo colectivo y de proyección global; en esa dimensión debe ser considerado el legado que ha dejado a la posteridad. En ese sentido, ya no solo era la voz enunciativa, programática o estratégica de la nueva figura del proletariado, esa condensación espectral que podría propiciar el cambio, sino que asumirá también la tarea de concretar su proyecto de Dialéctica… (también Marx dijo, en algún momento, querer escribir un volumen o manual sobre esa cuestión) entregándose con más detalle al estudio del aspecto analítico y crítico, expositivo, pero con una composición tan ambiciosa, en la que remite a todo el espectro del saber;sorprende que, en simultáneo, hurgue con finura en el ámbito de la producción global del capital (en el estudio de sus leyes, y de sus categorías como formas transfiguradas de la práctica social, pues no es otra cosa en lo que consiste la Crítica de la economía política). Engels se puso a cuestas esa tarea y la sacó adelante, pues, como sabemos,ya Marx, con francas dolencias de su cuerpo, no alcanzó a ver finalizada la obra.

Los problemas filosóficos de la Dialéctica de la naturaleza (de un aparente compromiso con cierto mecanicismo cientificista, que despreciaría el lado histórico del proceso y abrazaría el determinismo y el positivismo dominantes, con que se estaba arropando la historia de las ciencias) desataron hacia múltiples lugares las preocupaciones iniciales de Lukács.[11] Toda esa generación de comunistas fueron personajes bien informados de la mal llamada “ciencia dura”,personajes involucrados con su tiempo, que están abrevando de los planteamientos del plano científico que es otro modo de colocación ante los problemas de su tiempo, ahí se estaba ya preparando, desde el tiempo de Engels otra trinchera de la revolución, que estallará con la nueva revolución científica, la de los inicios del siglo xx. Eso no solo generó algunas confusiones a propósito de esa supuesta relación o filiación entre Marx y Darwin, también propició la reacción stalinista para contener esos desarrollos, abriendo con ello una hendidura que separaba entre científicos especializados cuyos desarrollos eran fácilmente subsumibles al desarrollo industrial capitalista (justo de lo que deseaba prevenir Lukács en su obra de 1923, Historia y conciencia de clase) y militantes de aquella primera generación de marxistas (no precisamente la mejor, pues en su cientificismo fueron penetrados hasta por la economía marginalista, y por ello fueron atinadamente criticados por Rosa Luxemburgo) que eran ganados por nuevas metafísicas, la de un jacobinismo racionalista (que pensaba al socialismo el más prístino heredero del liberalismo) o la de aquel espécimen que fue el “marxismo soviético” (que en su reduccionismo creyó superar y sintetizar las derivas de la dialéctica histórica), quedaban de lado las consideraciones engelsianas, originales y legítimas, sobre los aspectos dinámicos, los saltos dialécticos y los “cambios de fase” en el medio o entorno natural, que no era considerado el espacio inmaculado donde transcurre la historia sino condición metabólica de los conflictos de ésta y que se modifica y deteriora por las condiciones que gobiernan la producción (“sistemas complejos”, como hoy se diría). Aquellas fisuras solo hasta medio siglo después pudieron resarcirse con las intervenciones de los biólogos marxistas (Levins, Lewontin),del materialismo ecológico crítico, las ecologías-mundo, los feminismos y el anti-eurocentrismo.

Quizá la fundación de esa corriente (que poco después integraría las cuestiones termodinámicas, y ahora ya se asumen, legítimamente, como la llegada a las fronteras planetarias, como la situación de toparse con los límites entrópicos del oikos) pudo haber encontrado en Engels a un partidario de esas posiciones epistemológicas,pues al fundador del marxismo,recordemos que vive hasta 1895,le va a tocar conocer algunos de esos iniciales desarrollos; ya está informándose de los vuelcos que están ocurriendo en ciertas partes del saber sobre lo natural y en su captación inscribe esos planteamientos en una estructura que remite a las exposiciones universales de fines del siglo xix, espacios a través de los cuales también están transitando discusiones científicas muy importantes, algunas de las cuales serán procesadas por aquellos clásicos fundadores delas posteriores generaciones intelectuales del marxismo.

En ese sentido es muy importante lo que Engels se propone en el manuscrito inacabado de la Dialéctica de la Naturaleza, sintetiza las dos cuestiones,mira en el despliegue mismo de la naturaleza, y en ese sentido en el despliegue histórico de la naturaleza. La propia noción de la naturaleza con la que trabaja y vive una determina sociedad es histórica, presupuesto que ya había sido señalado por ese documento que Marx y Engels destinaron a la crítica roedora de los ratones, La ideología alemana, de 1846.Y es que Engels se encarga de remitir a ese mismo enfoque, tanto en la Dialéctica de la Naturaleza,como también en algunas partes de su texto tardío de crítica a Feuerbach. Se trata, en rigor, de dos coincidentes propósitos. Por un lado, observar cómo la naturaleza, y la naturaleza humana, es el campo de despliegue de la dialéctica:“la ecología es la prueba de la dialéctica” –como dice John BellamyFoster. Obviamente, Engels no conocerá ni las teorías del bigbang o la física del cosmos, pero sí hablará del impulso primigenio. Y en ese enorme bloque de los tiempos milenarios, geológicos y míticos, irá colocando lo que va conociendo de esos  espacios parametralizados del saber: la geología, la embriología, la biología que, para él, en ese sentido, se sintetizan en el segundo objetivo, el esclarecimiento del papel histórico de los sistemas de ciencias como parte de los sistemas históricos. Engels expresa cómo al igual que en la filosofía, la crítica de la religión se convierte en la filosofía crítica de la religión, de modo analógico, la filosofía de la naturaleza, en Engels, se entiende como el esfuerzo por hacer transitar una reflexión política sobre lo que discuten los científicos naturales, una cierta Filosofía política de las ciencias.

Imaginemos a Engels asentado en un medio, el Londres finisecular, en el cual está llegando la flor y nata de la discusión del conocimiento científico. Los medios de discusión de esos avances se están plasmando en las formas de producción, la labor de acopio de ese conjunto de conocimientos científicos dentro de la estructura social es tan importante como el propósito de poder arribar a una nueva concatenación de esos avances y saberes del sistema de ciencias hacia objetivos más humanos, o más naturalmente humanos, los de un mundo que permita el aseguramiento de las condiciones de vida para todes (por no mencionar ahí sus aportes que serán luego recuperados para la fundación de una parte tan importante del feminismo, el de filiación marxista).

Y hay un último elemento por desarrollar, la vinculación que podemos hacer del propósito a que dedicó la última parte de su vida, pues habría oportunidad de conducir esos planteamientos hacia toda una historia, situación presente y emergencia de las categorías críticas, que parece ser el caso de un proyecto semejante como lo es el de una filosofía política crítica, algo que ya, en cierto modo, emprendió Enrique Dussel. Nuestro filósofo latinoamericano ha manifestado un vínculo estrecho, para su Política de la liberación, en el uso de sus referentes primigenios de la ética semita del cristianismo primitivo, “dar de comer al hambriento, de beber al sediento, de vestir al desnudo y una barca al peregrino”, con la forma en que Engels entendía el proyecto íntegro de la concepción materialista de la historia, en un documento tan tardío como su carta a Joseph Bloch: “el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real” (Engels, 1974: 340), pero eso daría para otro escrito, y el espacio con que disponemos no nos permite sino mencionarlo apenas, así, muy de pasada.

Pero de lo que sí creemos haber dado cuenta es de la inestimable actualidad de Engels.

Referencias bibliográficas

Engels, Friedrich, “Carta de Engels a Bloch” en Engels, Friedrich, Escritos. Historia, economía, crítica social, filosofía, cartas. Selección de textos e introducciones de W. O. Henderson. Barcelona: Península, pp. 340-342.

Engels, F. (1977),La subversión de la ciencia por el señor Eugen Dühring (Antí-Dühring). OME-35/Obras de Marx y Engels. Barcelona. Crítica.

Green, John, 2013 [2008], Engels, una vida revolucionaria, Caracas: Fundarte-Alcaldía de Caracas. Traducción de Eduardo Gasca.

Marx, K. (1975)[1867],El capital. Crítica de la economía política. Tomo I. Vol. 2. México. Siglo XXI.

Mayer, Gustav,Friedrich Engels: una biografía, México: fce, 1979. Traducción de Wenceslao Roces.


[1] Este texto corresponde a la versión revisada de la exposición “Engels, antologado por Wenceslao Roces”, segunda de las actividades del Seminario Engels revisitado: Horizonte integral de lucha, que se desarrolló en el CEIICH-UNAM, el 28 de octubre de 2020. Enviado por el autor para su publicación en Herramienta.

[2] José Guadalupe Gandarilla Salgado es Investigador titular del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, director de Memoria. Revista de crítica militante.

[3]En este pasaje, el biógrafo de Engels hace un guiño, para contrastarla, a la figura del Sigfrido (que también huyó del castillo de su padre) de la mitología germánica (inmortalizada en la ópera de Wagner) que, según el poema experimentaría un doble movimiento en su carácter, que sería una especie de metáfora de los tiempos de la vida, al comienzo, “El torrente que baja desde las montañas/ Se precipita, espumeante, por la garganta de la selva/ Los pinos, rumorosos, se inclinan ante él”, más adelante, sin embargo, “También el río de la montaña llega al valle … / Y, una vez allí sus aguas discurren serenas … / El furor de las aguas, por fin, se apacigua…”.

[4] Adolfo Sánchez Vázquez, “En homenaje a un español ejemplar: Wenceslao Roces”. Disponible en: http://www.wenceslaoroces.org/arc/roces/trab/vaz.htm#_ednref3

[5]Gabriel Vargas Lozano “Filosofía y exilio (Entrevista con Wenceslao Roces)” en Dialéctica, nº 14-15. Puebla (México): Universidad Autónoma de Puebla, 1984.  Disponible en: http://www.wenceslaoroces.org/arc/roces/trab/ent.htm

[6]Gabriel Vargas Lozano “Filosofía y exilio (Entrevista con Wenceslao Roces)”, Op. Cit.

[7]Sin embargo, no debe ignorarse la importancia de la compilación conocida como Biografía del Manifiesto Comunista, donde también Wenceslao Roces nos ofrece una exhaustiva reunión de materiales, con el añadido de una larga y brillante introducción, y un cuerpo muy informado de notas.

[8] En esos materiales se detecta la huella del paso de Roces, ofrecen testimonio de su pensamiento, quizá del proyecto que está siendo postergado, del modo en que está ordenando también en su mesa de trabajo (por ello incluye Cronologías e Índice de nombres). En la introducción de la Biografía del Manifiesto Comunista se ejecuta esa misma estrategia, a propósito de ese movimiento subterráneo de las naciones europeas, pero que emerge como el topo, y se documentan los pasos de la configuración del personaje fundamental de esa escena que sería el proletariado, y se reseñan las luchas que emprendió y emprende para intentar arribar a un mundo diferente, que invierta la lógica de la explotación por una lógica más democrática, que asegure una vida digna para todos.

[9]Una de las pocas omisiones en que pudo incurrir Wenceslao Roces al definir qué trabajos traducir del período de juventud de Engels, consistió en descartar uno de los tres textos en que se ocupa de la figura filosófica de Friedrich Wilhelm Joseph Schelling, en un tiempo (1841-1842) en que Engels aún no conocía todavía a Marx, pero ya estaba completamente al tanto de lo que se encontraba en juego con la crisis al seno de la filosofía hegeliana (pues hacía poco más de un lustro que el insigne filósofo alemán, autor de la Fenomenología del espíritu, había fallecido) y con la rehabilitación de quien (Schelling) habiendo sido condiscípulos fue llamado para sustituirle en su cátedra. Hemos tomado la iniciativa de poner en lengua castellana el trabajo de Engels titulado “Schelling, el filósofo en Cristo, o la transfiguración de la sabiduría del mundo en sabiduría de Dios”, y pronto lo veremos publicado en Memoria. Revista de crítica militante.

[10]Aquí encontraríamos otra interesante coincidencia con la labor realizada por Wenceslao Roces, pues un buen conjunto de marxólogos, han puesto objeciones a ciertos términos y conceptos vertidos en su traducción, y al propio estilo elegido (con lo cual, a veces, en sus críticos, se sacrificaría en parte esa intervención más literaria que literal sobre el texto traducido).

[11]Y que fueron replicadas en una estrategia similar o análoga en la crítica que, en su momento, Gramsci (ya en la cárcel) hiciera del trabajo sobre materialismo histórico de Nicolás Bujarin. Menciono a Bujarin, porque en los años veinte esa pléyade de comunistas son militantes del cambio, asumen que esasmudanzas no pueden desarrollarse sin una conciencia amplia frente al gran espectro del saber, y ése no puede ser otro sino un posicionamiento político.

La historia oculta de las clases sociales en EEUU

lahaine.org

La historia oculta de las clases sociales en EEUU

lahaine.org

Entrevista con Nancy Isenberg, autora de 'White Trash' [Basura blanca], quien sostiene que en EEUU "nadie quiere hablar de clases"

"Las elites del Sur han utilizado la estrategia de enfrentar a las clases pobres blancas con los afroamericanos" y analiza la histórica naturaleza clasista de la sociedad de un país que nunca fue realmente el de las oportunidades. Al mismo tiempo, hace una crítica de la representación que el ultramillonario Donald Trump pretende ejercer sobre la llamada "escoria blanca".

En su libro White Trash propone desmontar algunos de los mitos estadounidenses, empezando por el "sueño americano" de la "tierra de las oportunidades". ¿Cómo se forjó ese mito?

Parte del mito fue inventado en 1776; está conectado directamente con los orígenes del país. EEUU rompió con Europa, que era vista como una tierra atrapada en el pasado: se la asociaba con la aristocracia y la monarquía. Se creó un sistema radicalmente nuevo que no reconocía el linaje de las elites. El problema es que EEUU creó su propia aristocracia: en cierto sentido, nuestros presidentes se han convertido en una especie de figura real. Sobre todo ahora.

¿Cómo pudo mantenerse y tener tanto éxito este mito durante cuatro siglos?

Por un lado, los estadounidenses aman las nociones abstractas y, en ese sentido, este mito funciona perfectamente. Por otro, hay un gran desconocimiento de la historia: muchos estadounidenses conocen la historia popular que refuerza este mito. Lo que pasa es que el único momento en que tuvimos una clase media estable fue el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial: esto fue posible porque el gobierno intervino en la economía y fortaleció el Estado de Bienestar. Hoy en día solo 33% de los estadounidenses tiene un título universitario. ¿Cómo podemos decir que tenemos igualdad de oportunidades? ¿Cómo podemos sostener que existe la meritocracia?

Está probado que la gente que va a las universidades, especialmente las de la Ivy League, proviene de familias ricas. Cuando dependes tanto de la riqueza de tu familia significa que estamos creando una nueva aristocracia. El mito de la igualdad de oportunidades no funciona para la gran mayoría de los estadounidenses. Y este es un tema interesante porque el Partido Demócrata, que solía representar a los trabajadores y las trabajadoras, se ha convertido en el partido de las profesiones liberales. Trump se ha propuesto como el representante de una clase trabajadora inventada: en EEUU, la clase trabajadora es en realidad mucho más diversa en términos raciales y de género. El mensaje de Trump está claramente dirigido a hombres blancos de clase media que tienen miedo a perder su estatus.

En su libro reivindica la urgencia de un análisis de clase en la historia de EEUU.

Nadie aquí quiere hablar de clases sociales. El único momento en que se habló de clases fue durante la Gran Depresión en los años 30. Cuando tienes a un tercio de la población desempleada no puedes criticar a la gente por ser perezosa. El problema es que el mito de la "tierra de las oportunidades" se ha perpetuado, pero intento mostrar que la clase es una cuestión crucial en la historia de EEUU.

¿Cómo es posible que se haya conseguido expulsar del relato nacional a los blancos pobres y negar la centralidad de la separación de clases durante cuatro siglos?

El mejor ejemplo es Thomas Jefferson. Prometió la conquista del Oeste para que la gente pobre que vivía en la costa Este pudiese empezar una nueva vida allí y tener su propia tierra. ¡Pero se trató sencillamente de movilidad física, no de movilidad social! De hecho, esas personas se mudaron hacia el Oeste, pero a menudo no eran dueños de las tierras: en un segundo momento, venían los ricos especuladores y los echaban. Este es un retrato más preciso de cómo han funcionado las clases en la historia de EEUU y no la imagen de que todos tienen sus oportunidades para conseguir el sueño americano.

El otro gran problema se vincula con el sur del país, que siempre se ha basado en una economía agraria. Todos los estudios han puesto de relieve que las sociedades agrarias tienen mucha menos movilidad social que las sociedades comerciales. En 1776 había, de hecho, más movilidad social en Gran Bretaña que en EEUU. Y, de hecho, el momento en que hubo más desigualdad fue durante la Confederación: querían crear una sociedad aún más elitista de la que ya existía en aquel entonces.

Leyendo su libro, uno se pregunta cómo es posible que esta "escoria blanca" no haya intentado organizarse para hacerse valer.

En algún momento lo ha intentado, como a finales del siglo XIX con el Partido del Pueblo, la primera versión del populismo o, sobre todo, en el ámbito de los sindicatos, aunque ahí también hubo siempre fracturas entre trabajadores calificados y no calificados. La cuestión es que, en general, las elites del sur de EEUU han utilizado la estrategia de enfrentar a las clases pobres blancas con los afroamericanos. Han manipulado conscientemente los miedos de los blancos pobres. En el Ssur, además, se nota todavía la huella de la guerra civil. Muchos de los partidarios de Donald Trump muestran una mentalidad típica del Sur: no confían en el gobierno ni creen en la esfera pública. Es una consecuencia de ese "protégete a ti mismo pero no te preocupes de los demás", típico del sistema de las plantaciones. El trumpismo es ciertamente hijo del Tea Party, pero viene también de algo más profundo.

En el recorrido de los 400 años de historia estadounidense, pone de relieve la importancia de una serie de leitmotiv, como el que explicitó Thomas Jefferson cuando afirmó que "la naturaleza es la que asigna las clases" o los discursos eugenésicos de finales del siglo XIX. El fracaso social dependería pues de los defectos personales de los individuos. Da la impresión de que estos discursos existen todavía si tenemos en cuenta algunas declaraciones de los republicanos de los últimos años. ¿Entonces, nada ha cambiado?

Es bastante escalofriante, sí. Jefferson sostenía que la formación de una aristocracia natural -que debía sustituir a la aristocracia con linaje que venía de Europa- dependía de saber elegir a la mujer correcta. Sobre esto también se constituyó la eugenesia: nunca se admitirá, pero más que Alemania, los líderes mundiales en los estudios eugenésicos fueron EEUU y Gran Bretaña. En el fondo, la idea de Jefferson y la eugenesia defienden lo mismo: eres lo que heredas. Piensa en el debate sobre si la homosexualidad se debe a cuestiones genéticas o culturales. O en la cuestión del aborto: ¡hay quien dice que tenemos el derecho de esterilizar a las mujeres pobres para que no pasen sus defectos a las futuras generaciones!

La eugenesia sigue aún entre nosotros. Fíjate en los programas de citas online: cuando das tus datos a estas empresas les estás dando tu background social y educativo y te van emparejando según tu condición de clase. No es casualidad que la persona que creó en los años 50 el primer programa de citas computarizado viniera de un sector que apoyaba la eugenesia. Lo que es irónico es que esto de la eugenesia se contrapone al otro gran mito estadounidense de que todos los individuos somos iguales.

Bill Clinton era un joven de familia pobre de Arkansas que, en 1992, se convirtió en presidente. Sarah Palin es una mujer de Alaska, perteneciente a la "escoria blanca", que fue nombrada candidata a la Vicepresidencia en 2008. ¿Clinton y Palin representaron una revancha de la que define como "chatarra humana"?

El caso de Clinton es muy interesante: la gente se ha olvidado, pero los republicanos lo atacaron duramente llamándolo "escoria blanca", incluso con el escándalo de Monica Lewinsky. El padre de Clinton murió cuando era niño, su padre adoptivo era violento, pero él consiguió una beca y estudió en Yale: la suya fue una especie de historia de éxito para alguien que venía de una familia pobre. Cuando se presentó a las elecciones, lo que hizo fue conectar con la clase trabajadora blanca. Lo llamaban el "Elvis de Arkansas". De manera bastante consciente, Clinton cultivó esa imagen. El caso de Palin es muy diferente: no tiene ninguna historia de éxito a sus espaldas. Lo que pasó fue que los republicanos en ese momento pensaron que, como en un reality show, cualquiera podía ser un candidato a la Presidencia. Y crearon a la candidata Palin. Fue una especie de Operación Triunfo. El objetivo era presentar a alguien que fuera más cercano a la gente.

En 2016 Trump, un ultramillonario representante del 1% más rico del país, habló a la "basura blanca", cabalgó su malestar y reivindicó su estilo de vida. ¿Esto marca un cambio respecto al pasado?

Esta es la ironía de Trump: no entiende nada de la gente trabajadora, nunca ha hablado con ellos, nunca hizo nada en la vida. Además, es un empresario fracasado y endeudado. La razón por la cual a una parte de la clase trabajadora blanca le gusta Trump es la manera en que habla: como un estadounidense cansado de la política. Su grosería lo hace auténtico. Y eso nos lleva a una reflexión: lo que se quiere en muchos casos de los políticos es que se parezcan a nosotros. Trump ha adoptado la política del Sur, aunque es de Nueva York. Todo lo que pretende ser no lo es y creo que muchos de sus votantes saben que es un espectáculo, un fake, como en el wrestling (lucha libre). Sinceramente, no creo que la mayoría de la gente que acude a sus mítines ame a Trump, pero le gusta estar ahí. Es como ir a un partido de fútbol.

Nancy Isenberg

¿Qué influencia tuvo toda una serie de programas de televisión de los últimos 40 años para modelar la imagen de la "escoria blanca"? ¿La victoria de Trump en 2016 es también una consecuencia del movimiento de orgullo identitario redneck de la década de 1990?

Esos programas crean estereotipos insultantes, como en el reality Here Comes Honey Boo Boo [que muestra a la familia de una muchacha que participa en un concurso de belleza infantil], donde la madre de la familia encarna el tópico de la mujer blanca pobre: jamás se ha casado, tiene tres hijos de tres diferentes hombres, dos de los cuales son violentos, es gorda... ¿Cómo podemos sorprendemos de lo que pasa en política? Aquí se percibe una vez más la enorme influencia de los medios: la gente cree ver un verdadero candidato por ese falso sentimiento de intimidad que proporciona la televisión. No se fija en los contenidos, sino en cómo habla el candidato. Los políticos se limitan a recoger inputs de la cultura de masas. Los jefes de campaña son publicitarios: esto ya empezó con Dwight Eisenhower.

En la anterior campaña electoral, Hillary Clinton tachó de "deplorables" a los electores de Trump. ¿Joe Biden es el candidato correcto para hablar a ese sector de la sociedad estadounidense?

Hillary se equivocó y esa expresión se utilizó mucho contra ella, aunque no se refería a la gente pobre, sino a los supremacistas blancos. Dicho esto, Biden es diferente porque tiene un lenguaje mucho más dirigido a la clase trabajadora y puede convencer a los votantes de Pensilvania o Michigan que hace cuatro años votaron por Trump, o a las mujeres de los suburbios de Milwaukee, en Wisconsin, que apoyaron a Ted Cruz. Por eso, creo que los demócratas apostaron por Biden y no por Bernie Sanders.

Se habla mucho de las guerras culturales. La extrema derecha, claramente, las utiliza. ¿Es otra manera de ocultar las diferencias de clase, sustituirlas por temas identitarios?

Los republicanos saben que la única forma de que la clase trabajadora blanca siga votándolos es utilizar las políticas culturales e identitarias que distraen a la gente de las cuestiones materiales. Lo que Trump hace no es nuevo: Sarah Palin ya empezó hace una década. La gente debería votar a los políticos que pueden hacer mejoras concretas en sus condiciones de vida. Por ejemplo, ahora como nación deberíamos tener una respuesta nacional a la pandemia y no la tenemos. En cambio, mucha gente piensa que debe votar a quien más se le parece. Este es el problema.

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