miércoles, 15 de marzo de 2023

Un experimento neoliberal llamado Ucrania

 tomado de:


Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

La economía es el método. La finalidad es cambiar el corazón y el alma (Margaret Thatcher)

Los medios de comunicación ucranianos e internacionales nunca dejan de recordar a sus habitantes que esta guerra se libra en nombre del “futuro europeo de Ucrania”. Imagino que este nunca llegará; de todos modos, y mientras tanto, ¿qué son estos pequeños sacrificios económicos en comparación con toda la sangre que se derrama por este “gran ideal”? Lo triste es que bajo la promesa de lograr esta ilusión se están poniendo desde hace tiempo los cimientos de un país, que al igual que otros, se convierte en el laboratorio neoliberal del doctor Frankenstein.

La UE tiene mucho interés en mantener la ilusión de la “integración europea” de Ucrania y a los Estados Unidos le conviene un territorio cercano a Rusia a su medida. En el contexto global, la UE es cada vez más vulnerable económicamente. En las últimas décadas, muchos países europeos se han vuelto cada vez más dependientes de los trabajadores inmigrantes, dentro de los que están los ucranianos, muchos de ellos expulsados ​​de su país precisamente por el desempleo y los bajos salarios creados por las sabias reformas propuestas por la UE y EE.UU. Según el Banco Central de Polonia, el 11% del crecimiento del PIB de Polonia entre 2015 y 2020 se debe a los inmigrantes ucranianos. Como era de esperar, Polonia siempre ha estado entre los más activos en alentar la «elección de civilización occidental» de Ucrania.

El país va en contramano de cualquier teoría económica de guerra. Se supone que el intervencionismo y dirigismo de la producción por parte del Estado fue lo que primó en las dos guerras del siglo XX que conmovieron al mundo. Los estados en guerra tienden a nacionalizar sectores clave de la economía para maximizar la producción de armamentos y estabilizar la economía civil. Intentan afianzar el compre nacional, incentivan el crédito, pagan mejores sueldos, condonan deuda interna y dejan de pagar deuda externa, cobrar impuestos extraordinarios, y obviamente se olvidan de la corrupción. Curiosamente, esto no ha ocurrido en Ucrania, de hecho, se piensa todo lo contrario.

Todo parece estar al revés en Ucrania, cuando menos algunos datos resultan paradójicos. Rusia ocupó territorio terrestre ucraniano (partes de Luhansk, Donetsk, Zaporiyia y Crimea), casi el 27% del territorio con unos 4.400.000 habitantes, es decir, el 10% de la población ucraniana. A pesar que hay disparidades en cuanto a los refugiados, al 21 de febrero de 2023 se han contabilizado más de 7.0 millones de refugiados ucranianos registrados en diferentes países de Europa, lo extraño es que 2.852.395, es decir, más del 40% de los refugiados se fue a Rusia. Teniendo en cuenta estos datos, muy conservadores, con suerte Ucrania tengas 31 millones de habitantes, un 30% menos, dato para tener en cuenta con las medidas económicas.

En noviembre del año pasado, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky firmó un memorando de entendimiento con BlackRock que hará que el fondo de inversión asesore al gobierno. La historia de BlackRock hace que todo esto sea especialmente premonitorio. Según un comunicado desde la oficina del presidente, el fondo de inversión ya había estado asesorando al gobierno ucraniano «durante varios meses» a fines de 2022, básicamente sobre privatización.

En diciembre del año pasado, antes de la invasión, cuando Kiev y BlackRock llevaban meses discutiendo, el parlamento ucraniano impulsó una legislación respaldada por promotores inmobiliarios que se había estancado antes de la guerra, desregulando las leyes de planificación urbana en beneficio de un sector privado que ha estado observando con avidez la demolición de sitios históricos. Esto es solo una muestra de cómo la guerra, la falta de oposición política y de medios atrapó al congreso ucraniano.

Según el Ministerio de Finanzas de Ucrania, de enero a junio el presupuesto estatal registró 35.000 millones de dólares en gastos y 21.800 millones de dólares en ingresos. Esta situación ha ido empeorando. De los ingresos U$S 19 mil millones provinieron de diversas formas de crédito y ayuda exterior. El ministro de Finanzas,  ha declarado en repetidas ocasiones que, sin un aumento de la ayuda, Ucrania se verá obligada a recortar aún más el gasto no militar en unos meses: Esta es todo una declaración: importa lo bélico, no la gente.

La tensión ya se ha hecho sentir en los empleados estatales. Los trabajadores de la empresa ferroviaria estatal, que han venido jugando un papel importante y peligroso para salvar la vida de millones de civiles, reciben sus salarios con retraso y cuando los hacen, se les reduce en un tercio. Muchos maestros y profesores universitarios no han recibido salarios durante meses. Pero lo más llamativo es que, según informa el Ministerio de Finanzas, el 21% (U$S 7,3 mil millones) de todos los gastos del presupuesto de enero a junio se dedicó a los pagos de la deuda estatal. Esta situación, completamente absurda, solo empeorará, según Bloomberg, que calcula que Ucrania enfrentará una fecha límite de pago de deuda de U$S 1.4 mil millones en septiembre.

Las negociaciones subrayan el objetivo del gobierno ucraniano de permanecer en buenos términos con los inversionistas globales, particularmente para estar en condiciones de financiar la reconstrucción del país después de la guerra, negocio que todos están mirando. De aquí en más comienza un concierto de desaciertos y facilidades de negocios en un país que, en breve, termine o no la guerra, será fantasma.

Una de las demandas más importantes y constantes que el FMI y otros acreedores occidentales desde el 2014 ha sido la “independencia del banco central”, lo cual ha servido de broma de todos los economistas, es cierto, al igual que en la Argentina o en Brasil, el Banco Central es independiente ¡del país! Esto significa que deberá seguir de la forma más estricta las lógicas liberales ortodoxas. Es decir, considerando la «meta de inflación» a través de medios monetarios, subir las tasas de interés a la nubes como la única forma aceptable de intervención estatal. Las empresas no pueden obtener crédito y el país se desindustrializa, pero al menos la moneda es estable, lo cual tampoco es cierto. O sea, con anuencia del banco central los bancos nacionales facilitan la fuga de capital, mientras que los “socios occidentales” hacen todo lo posible para facilitar la fuga de capital humano.

La decisión del Banco Central de una solución monetarista ortodoxa es totalmente inadecuada para el contexto de tiempos de guerra, pero consistente con los organismos internacionales de crédito porque todo confluye al mismo sitio. Veamos. No existe ninguna tasa de interés lo suficientemente alta como para convencer al capital extranjero de invertir en Ucrania, dados los riesgos militares y la devastación. La inflación en Ucrania es provocada por factores del lado de la oferta, como la crisis energética mundial, la escasez de gasolina debido a los ataques militares rusos, la falta de energía para producir, la congestión de importaciones en la frontera, falta de inversión, inexistencia de producción, no por una demanda desbordada ni por una redistribución del ingreso asombrosa, todo lo contrario.

Para tener una idea, el ministro de Finanzas creó bonos de guerra especiales tras la invasión, con la esperanza de recibir alrededor 13.500 millones de dólares, apelando a los «ciudadanos patrióticos». Pero después de dos meses, sólo se habían recaudado U$S 2 mil millones. El banco nacional se vio obligado a intervenir, comprando el valor de 1.9 mil millones de dólares. Pero el mismo banco inmediatamente comenzó a preocuparse por las tendencias a la inflación y la devaluación de la moneda, empeoradas por la impresión de dinero para comprar bonos de guerra. 

Los déficits gemelos son enormes, pero llama la atención el externo. Desde el punto de vista interno, sorprendentemente se aprobó una ley, a fines de junio, que tiene como objetivo «reiniciar la privatización de los activos estatales en un nuevo nivel». Al pedir la nacionalización de empresas en contrario de las privatizaciones para comprar menos externamente, el Ministerio de Economía señaló que “ya no es el momento para la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU)”. Dijo esto porque en los últimos ocho años, una oleada de “órganos anticorrupción” (ONG, órganos estatales y otros) se han centrado en eliminar la intervención estatal en la economía. Tanto la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Open Society Foundation, han creado sitios web como Prozorro (“transparencia”), que maneja las compras estatales ucranianas, y según esta propia página es el resultado de una asociación entre empresas, gobierno y la sociedad civil.

La exigencia de que las licitaciones estatales se realicen con una cantidad mínima de proveedores nacionales debería de ser calificada al menos de “extremadamente extraña”, pero el organismo de la embajada americana Prozorro cree que ante menos competidores locales se neutralizan los “riesgos de corrupción”, los imperativos de “detener la corrupción” tienen prioridad sobre el desarrollo económico de Ucrania. Con esta idea, alrededor del 40% de las compras estatales ucranianas son de productores extranjeros. Uno de los países más corruptos del mundo por décadas, ahora compra en el extranjero para no serlo.

Al comienzo de la guerra, el gobierno de Ucrania canceló los impuestos y aranceles de importación. Esta fue una gran noticia para los concesionarios de automóviles, con miles de autos cruzando la frontera a precios mucho más bajos de lo que normalmente se venderían. Pero fue malo para el presupuesto de Ucrania, que perdió alrededor de 100 millones de dólares al mes.

El gobierno no considera necesario aumentar los impuestos a las grandes empresas. En una entrevista de Bloomberg, el ministro de finanzas no sólo aseguro que 75% del presupuesto es para la guerra, “reiteró que no está a favor de modificar el sistema tributario de ninguna forma, ya sea flexibilizándolo o endureciéndolo”. Por lo tanto, la política fiscal de Ucrania en tiempos de guerra no se ha apartado del consenso posterior a Euromaidán, que considera que la reducción de los impuestos es la clave del crecimiento y la prosperidad. En efecto, al cancelar tantos impuestos y hablar principalmente de la reconstrucción de la posguerra en términos de zonas libres de impuestos para la exportación, la guerra paradójicamente ha visto una intensificación de este modelo fiscal. Mientras tanto, los ingresos fiscales que se reciben, por supuesto, no se utilizan para fortalecer el sector estatal.

El 17 de agosto de 2022 el congreso aprobó una nueva ley laboral de su país conocido como la ley 5371, que implica una completa flexibilización del mercado laboral en perjuicio de los trabajadores. La presión de los sindicatos ucranianos y del extranjero, incluso la Confederación Sindical Internacional, que agrupa a más de 200 millones de trabajadores en todo el mundo, protestó contra la ley. “Es grotesco que los trabajadores ucranianos, que defienden el país y atienden a los heridos, enfermos y desplazados, ahora estén siendo atacados por su propio parlamento”.

La nueva ley laboral y la Conferencia de Recuperación de Ucrania en Lugano, Suiza, más BlackRock, es donde se decide la dirección que podría tomar Ucrania durante y después de la guerra de Rusia. Los trabajadores se ven particularmente afectados por la ofensiva del ejército ruso. Cientos de miles, si es que no millones, de trabajadores se han quedado sin empleo. Sin embargo, aquellos que todavía están en el trabajo han visto sus derechos severamente restringidos desde que comenzó la guerra: actualmente, las huelgas están prohibidas y la Inspección de Trabajo ha detenido casi por completo sus revisiones, lo que significa que las violaciones de la legislación laboral ya no se documentan.

Mientras los trabajadores ucranianos defendían el país y hacían todo lo que estaba a su alcance para que las cosas siguieran funcionando en tiempos muy difíciles, se impulsaron múltiples reformas que limitaban los derechos en el lugar de trabajo. Primero, se aprobó una ley que relajó la protección contra el despido y aumentó la semana laboral máxima a sesenta horas. A esto le siguió una ley que permitía los llamados contratos de cero horas, una forma radical de trabajo a pedido en el que no se tiene derecho a un mínimo de horas de trabajo y solo se remuneran los servicios efectivamente realizados. 

Los primeros esbozos de las leyes laborales surgieron a principios de julio, en la Conferencia de Recuperación de Ucrania celebrada en las idílicas orillas del lago Lugano en Suiza. Numerosos representantes de las principales corporaciones internacionales también estuvieron presentes: empresas tecnológicas como Google, gigantes agrícolas como Syngenta, comerciantes de productos básicos como Trafigura, proveedores de servicios de pago como Mastercard y firmas consultoras como PricewaterhouseCoopers habían venido a Lugano para discutir la reconstrucción. Un plan para Ucrania, presentado allí por primera vez.

El plan se divide en tres fases: primero, se proporcionará ayuda de emergencia directa durante la guerra, luego se renovará la infraestructura destruida y, finalmente, se implementarán objetivos a largo plazo para reformar el Estado. La conferencia de Lugano se inauguró con un enlace de video a Zelensky en Kiev, en el que dejó claro que la reconstrucción no es sólo un proyecto local sino una tarea de todo el mundo democrático. Y, ciertamente en su beneficio, «la UE y la OTAN están firmemente unidas gracias a nosotros». Europa está de acuerdo e incentiva que el capital humano expulsado por la guerra, las nuevas flexibilidades laborales y los sueldos de hambre llenen el vacío de manos que tienen sus vecinos.

Los representantes ucranianos repitieron este lema como un mantra en Lugano. El país no solo debe ser reconstruido sino reinventado a partir de la guerra. En el futuro, Ucrania debería ser más verde, más digital y socialmente abierta, y un mejor socio para inversores y corporaciones. El Día de la Independencia, el 24 de agosto, lanzó una campaña titulada “Ventaja Ucrania”. Con anuncios en Gran Bretaña, Estados Unidos y Alemania, las corporaciones globales se sentirán motivadas a invertir en Ucrania. El eslogan parlante contra un fondo azul y amarillo: “Somos libres. Somos fuertes. Estamos abiertos para el negocio”.

La nueva Ucrania, delineada por el neoliberalismo, es un país a la medida de la explotación, la falta de derechos, y los negocios espurios. Sin industria, tratando de regalar las tierras, sin Estado y con deudas de todo tipo, muestra el nuevo ideal que el capitalismo necesita para invertir. El poder blando en toda su expresión muestra la capacidad de un actor político, como por ejemplo un Estado, una multinacional, un organismo internacional, condiciona e incide en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios culturales, ideológicos y económicos. El terreno se está preparando y Ucrania será una marioneta de los negocios de Occidente.

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lunes, 27 de febrero de 2023

Che Guevara, lector de El Capital Néstor Kohan - La Haine :: 01/07/2003  

TOMADO DE
LA HAINE
https://www.lahaine.org/

Diálogo con Orlando Borrego, compañero y colaborador del Che en el Ministerio de Industrias

Sobre el Che Guevara se han escrito muchas biografías. Muchísimas. La mayoría de ellas tocan de
oído y se sustentan en testimonios de terceros. En versiones o en reconstrucciones posteriores
(algunas honestas y fidedignas, otras claramente tergiversadoras de los hechos históricos y
abiertamente opuestas a la revolución) cuya fuente son... otras reconstrucciones previas. Relatos
sobre relatos, en una multiplicación infinita de espejos donde el Che Guevara se desdibuja en tanto
material de disputa, de tironeo, de abierta manipulación mediática. No importa tanto qué hizo, qué
escribió, qué pensó ni qué proyecto tenía realmente el Che sino más bien cómo se lo puede utilizar
hoy para otros fines. Ese tipo de ejercicio está más cerca de la propaganda ideológica del sistema y
de la construcción hegemónica de una cultura de la resignación que de la rigurosa investigación
histórica.


De este modo se ha construido la leyenda negra de un Che Guevara salvaje, frío ejecutor, déspota,
hombre de acero, fusilador sanguinario y cruzado del medioevo. En suma... un ángel exterminador.
Todas estas caracterizaciones pertenecen al ex funcionario de la administración Menem, Mario
Pacho O'Donnell, quien recientemente le ha dedicado a su figura una biografía mercantil,
tramposamente titulada Che, la vida por un mundo mejor [Buenos Aires, Sudamericana, 2003]. En
ese best seller comercial, O'Donnell se queja de la influencia de Guevara sobre la izquierda marxista
continental, a la que habría conducido "hacia la violencia terrorista".
En ese mismo registro de sentido, a Guevara se le llegó a atribuir un "fundamentalismo terrorista",
comparándolo sin ningún escrúpulo ni reparo, con Bin Laden, como hizo el ensayista -supuestamente
"progresista"...- José Pablo Feinmann en el artículo "El Che y las Torres Gemelas" [Página 12,
Buenos Aires, 8 de octubre de 2002]. Antes de ese articulo, el mismo Feinmann lo había
caracterizado como un "implacable jacobino", "un extremista", "un Superman con kryptonita en los
pulmones", "un Jesucristo superstar" y hasta "un Principito de la izquierda", en su triste ensayo La
sangre derramada [Buenos Aires, Ariel-Planeta, 1998]. En aquel texto, Feinmann remataba su visión
"progresista" del Che -que también se expresó en una promocionada obra de teatro- preguntándose,
sin rubor en el rostro: "¿Quién puede no pensar que Ernesto Guevara es uno de los grandes
responsables [sic] de las masacres de nuestro continente?".
La lista de exabruptos, manipulaciones, tergiversaciones, frivolidades, superficialidades y
desconocimientos históricos podría complementarse con miles de ejemplos similares. De biógrafos
argentinos o también de otras latitudes, entre los que se destaca el inefable funcionario estatal
mexicano Jorge Castañeda.
 

Muchos de ellos, no sólo intentan manipular la figura del Che para oponerlo artificialmente a Fidel,
para atribuir su asesinato en Bolivia a una supuesta "inclinación al suicidio" o para explicar su
internacionalismo militante a partir de oscuras e insondables enfermedades psicológicas. Al mismo
tiempo, el coro de todos estos apologistas menosprecia al unísono, con voz monocorde, la propia
formación teórica del revolucionario argentino. A regañadientes, llegan a conceder que "leyó mucho"
pero, invariablemente, dejan flotando la idea de que el Che Guevara era un simple diletante y un
marxista improvisado, lo cual explicaría -siempre según la opinión de estos biógrafos bienpensantes-
sus "fracasos políticos y económicos".
No casualmente, en todas las biografías -incluyendo en este rubro hasta aquellas que simpatizan con
lahaine.org :: 1el biografiado, más honestas que las de O'Donnell, Feinmann o Castañeda- apenas se dedican unos
poquitos renglones a mencionar los estudios teóricos del Che. Llama poderosamente la atención que
biografías de casi 1.000 páginas (tan gordas como la guía de teléfonos) despachen la polémica
teórica sobre la ley del valor y las categorías mercantiles en la transición al socialismo en menos de
media página, mientras invierten no más de dos renglones en mencionar -si es que llegan a
mencionarlos...- los seminarios de estudio a los que el Che les dedicó años de su vida militante.
En el fondo, ese tipo de tratamiento reposa en un axioma implícito: el Che fue el Che...a
pesar de sus ideas, a pesar de su concepción del mundo y a pesar de su ideología política.
Orlando Borrego Díaz no supo del Che Guevara a partir de lo que sobre él dijeron las agencias de
noticias norteamericanas, los expedientes de la CIA recientemente desclasificados o los ensayos de
algún escritor europeo que se dignó a escribir sobre América Latina para lavar culpas de conciencia.
Tampoco se puso a escribir sobre el revolucionario argentino porque una editorial comercial le
ofreciera una abultada suma de billetes para confeccionar, en un par de meses y a todo galope, un
best seller biográfico, de venta rápida en supermercados y shoppings. Un texto simple, de
degustación efímera, para leer en la playa o en la cola de la peluquería.
Orlando Borrego (quien nació en Holguín, Cuba, en 1936) lo conoció al Che de primera mano. Fue su
compañero de lucha y militancia, su principal colaborador y su amigo personal durante muchos
años. En épocas insurreccionales, perteneció al Ejército Rebelde y combatió en la Columna 8 "Ciro
Redondo" que dirigía el mismo Che. Más tarde, en tiempos de las célebres polémicas económicas y
políticas sobre el desarrollo estratégico de la revolución cubana, fue su principal asistente en el
Ministerio de Industrias y su compañero de estudios teóricos. Finalmente, fue el impulsor y
animador de la compilación más completa hasta hoy existente sobre la obra, los escritos, las cartas y
los discursos del Che, que Borrego -con la colaboración de Enrique Oltusky- realizó desde el
Ministerio del Azúcar, cuando el Che todavía estaba vivo (preparando su participación
internacionalista en otras tierras del mundo).
Borrego acaba de publicar en Argentina dos libros fundamentales: Che Guevara, el camino del fuego
[2001] y Che, recuerdos en ráfaga [2003]. Ambos han sido editados por la editorial Hombre Nuevo.
En el primero de los libros, Borrego nos introduce al laboratorio mental del Che, en los tiempos
tempranos de la transición socialista. De la mano del autor vamos conociendo, palmo a palmo, cada
una de las tareas que la joven revolución cubana y su principal dirigente, Fidel, le encomendaron al
Che Guevara: el papel de la nacionalización de las grandes empresas capitalistas, los desafíos de
industrializar en forma acelerada un país subdesarrollado y tradicionalmente atado a los monopolios
norteamericanos, la batalla por el trabajo voluntario y los incentivos morales y la difícil tarea de
continuar en forma permanente e ininterrumpida una revolución que se inicia. Ya no sólo con el fusil
al hombro, sino también desde el naciente Ministerio de Industrias. En El camino del fuego Borrego
nos va explicando las posiciones del Che en el debate teórico en el que fraternalmente polemizaron
los partidarios del Cálculo Económico (CE) con los del Sistema Presupuestario de Financiamiento
(SPF).
Los primeros, encabezados por Carlos Rafael Rodríguez, Alberto Mora, Marcelo Fernández Font y
Charles Bettelheim, propiciaban y defendían un proyecto político de socialismo mercantil, con
empresas gestionadas en forma descentralizada y con autarquía financiera, compitiendo e
intercambiando con dinero sus respectivas mercancías en el mercado. En cada una de las empresas
predominaba el estímulo material. La planificación, sostenían los seguidores del Cálculo Económico,
operaba a través del valor y el mercado. Ese era el camino principal elegido y promovido en aquellos
años por los soviéticos.
lahaine.org :: 2Los segundos, encabezados por el Che Guevara, y acompañados por Luis Álvarez Rom y Ernest
Mandel, entre otros, cuestionaban el matrimonio de socialismo y mercado. Defendían un proyecto
político donde planificación y mercado son términos antagónicos. El Che pensaba que la
planificación era mucho más que un mero recurso técnico para gestionar la economía. Era la vía
para ampliar el radio de racionalidad humana, disminuyendo progresivamente las cuotas de
fetichismo en las que se sustentaba la creencia en una "autonomía de las leyes económicas". Los
partidarios del Sistema Presupuestario propiciaban la unificación bancaria de todas las unidades
productivas, con un presupuesto único y centralizado, entendidas todas ellas como partes de una
gran empresa socialista (integrada por cada una de las unidades productivas particulares). Entre
fábrica y fábrica de una misma empresa consolidada no había compraventa mediada por el dinero y
el mercado, sino intercambio a través de un registro de cuenta bancaria. Los productos pasaban de
una unidad productiva a otra sin ser mercancía. El Che y sus partidarios, promovían e impulsaban el
trabajo voluntario y los incentivos morales como herramientas privilegiadas -aunque no únicas- para
elevar la conciencia socialista de los trabajadores.
En El camino del fuego Borrego, con gran pedagogía y múltiples ejemplos cotidianos, va mostrando
al lector la complejidad de todo el planteo del Che. No sólo teórico sino también práctico. La frutilla
de este primer libro está dada por su último capítulo, aquel donde Borrego intercala y comenta un
texto fundamental hasta ahora inédito del Che: los cuadernos elaborados en Praga. En ellos
Guevara, al año siguiente de la polémica económica de 1963 y 1964 (entre fines de 1965 y
comienzos de 1966), somete a dura crítica el Manual de Economía Política oficial en la Unión
Soviética. Allí llega a la explosiva y "herética" conclusión -más de dos décadas antes de Mijail
Gorvachov- que la URSS está regresando al capitalismo... En Recuerdos en ráfaga, el segundo texto
de Borrego, el autor nos pinta un fresco donde emerge en el primer plano el Che cotidiano, su
relación con los amigos, con los compañeros de militancia y de estudio, con los colaboradores del
Ministerio de Industrias, con los trabajadores y con todas las personas que lo rodearon, lo quisieron
y lo siguen queriendo. Borrego incursiona en muchísimos aspectos de la vida íntima de Guevara. No
en lo que atañe a la vida sexual -destacada por O'Donnell en forma completamente pacata, y al
mismo tiempo tratada con frivolidad y ligereza, para vender más y obtener más dinero con su
apurada biografía- sino la intimidad de la vida cotidiana. Aquella faceta de su vida donde el lector
encuentra a un Che humano, demasiado humano. Un Guevara que se muestra tal cual es, como uno
más de nosotros. Una persona que ama a su pueblo y a todos los pueblos del mundo, que se esfuerza
por luchar y por mejorar, que quiere a los animales y los malcría, que hace bromas y jodas con sus
compañeros de trabajo, que extraña el asado e incursiona en la ironía argentina, que se ríe y mucho
con sus amigos, que se gana el respeto de sus pares y el amor de su pueblo poniendo el cuerpo
propio en aquello que predica: una moral comunista.
En este segundo libro, Borrego nos acerca un Guevara que baja del cuadrito y del póster en la pared
para sentarse al lado nuestro y hablarnos cara a cara, interpelándonos de frente, pero no desde una
pose fría de almidón, impostada y artificial, allá, lejos de todos nosotros, sino desde la vida cotidiana.
Esa vida que él supo exprimirla hasta borrar las tonalidades grises con que suele teñirla la rutina
burguesa del capitalismo.
Después de transitar ambos libros, no se llega a una única conclusión. Cada lector y cada lectora
extraerán las suyas. Pero, más allá de los matices y los múltiples ángulos de lectura, es casi seguro
que quien los lea, querrá al Che todavía más que ahora. Ernesto Guevara se vuelve más entrañable
de lo que ya era.
El siguiente diálogo con Orlando Borrego -testigo directo de todo este asunto- trata de
profundizar en aquel aspecto del Che Guevara tantas veces silenciado, soslayado,
desconocido u "olvidado" por las numerosas biografías: los estudios del Che. El Che como un
lahaine.org :: 3intelectual revolucionario. Sus lecturas sistemáticas, sus seminarios semanales, sus reuniones
bimestrales, su preparación cultural como dirigente político y su proceso de formación teórica. El
Che intentando diariamente superarse a sí mismo a través del esfuerzo, no sólo físico sino también
de aprendizaje. En suma: el Che que llegó a ser quien fue precisamente por las concepciones, las
ideas y los valores que amó y por la voluntad que puso en llevarlos a la práctica, poniendo en juego,
incluso, hasta su propia vida.
Néstor Kohan: ¿Cuándo comenzó en Cuba el círculo de estudios sobre El Capital de Carlos Marx, a
cargo del profesor Anastasio Mansilla?
Orlando Borrego Díaz: En 1961, cuando recién se creó el Ministerio de Industrias. Ya se había
terminado el primer seminario sobre El Capital en el Consejo de Ministros, reunido probablemente
ya a fines de 1960. Anastasio Mansilla no fue a Cuba para el seminario del Ministerio de Industrias.
Éste fue un segundo seminario. Mansilla fue a Cuba para un seminario previo con un grupo de
compañeros del Consejo de Ministros, donde estaba Fidel, el Che, Regino Botti -el de la Junta
Central de Planificación- y tres o cuatro ministros más. Los más interesados en ese tema.
 

N.K.: ¿Carlos Rafael Rodríguez también estaba en ese primer seminario?
O.B.D.: Sí, Carlos Rafael también estaba.
 

N.K.: ¿Blas Roca?
O.B.D.: No, Blas Roca no estaba. Blas Roca estaba metido en problemas de su partido, el Partido
Socialista Popular, pero no estaba en este seminario sobre El Capital.
 

N.K.: ¿Cuánto duró el primer seminario, el del Consejo de Ministros?
O.B.D.: Duró corto tiempo. Había muchas interrupciones...imagínate...el Consejo de
Ministros...Fidel permanentemente movilizado y todo eso.
 

N.K.: ¿Mansilla fue a dar clases a Cuba sobre El Capital por su propia cuenta o alguien le pidió?
O.B.D.: Lo que sucedió fue que Cuba le pidió al partido soviético que enviara a alguien, a un
profesor, para hacer un seminario sobre economía política.
 

N.K.: ¿Por qué ellos, los soviéticos, seleccionaron a Anastasio Mansilla?
O.B.D.: Porque Mansilla estaba como profesor de El Capital en la Universidad de Lomonosov, en la
Unión Soviética. Y además, Mansilla tenía la particularidad que hablaba perfectamente el español,
porque había nacido en España y sus padres lo enviaron como a muchos niños españoles de la
República a la Unión Soviética por miedo a que los franquistas los mataran. Entonces Mansilla
dirigió el primer seminario del Consejo de Ministros, donde además estaba Fidel como alumno. Y
también el Che. Los dos, Fidel Castro y el Che Guevara, fueron sus alumnos más "difíciles". Él
mismo, Mansilla, me lo contó. Fidel y el Che estudiaban duro, estudiaban mucho... Fidel, el Che y
Carlos Rafael Rodríguez ya tenían formación marxista. Botti, el de Economía, otro de los miembros
de ese primer seminario, había estudiado en Harvard, en Estados Unidos. Pero bueno...supongo que
también tenía sus nociones sobre El Capital. Tú sabes que El Capital se daba en las universidades
norteamericanas y en Cuba también, pero era sólo "un bailecito", es decir, algunos pequeños
pasajes, pero nada más. No se leía a fondo.
 

N.K.: ¿Qué edición de El Capital utilizaban para estudiar?
lahaine.org :: 4O.B.D.: La edición de Fondo de Cultura Económica.
 

N.K.: ¿La traducción de Wenceslao Roces?
O.B.D.: Esa misma.
 

N.K.: En el año 1965 Mansilla publica en Cuba un trabajo sobre la teoría marxista de la acumulación
en El Capital de Marx [Anastasio Mansilla: Comentarios a la sección séptima del Tomo I de El
Capital . La Habana, Publicaciones Económicas, octubre de 1965]. ¿Cómo fue la anécdota donde
Fidel discute con Mansilla sobre este tema de la acumulación?
O.B.D.: Yo no estuve presente en esa discusión. Pero me lo contó personalmente el mismo Mansilla
cuando estuve en Moscú a fines de los años '70 haciendo un doctorado en economía. Allí volví a ver a
Mansilla y volví a estudiar con él El Capital. Yo quería que Mansilla me explique el sistema de
contradicciones en El Capital. Era una pregunta que seguro me iban a hacer en el examen para
ingresar al doctorado. Eran cuatro exámenes: filosofía, El Capital, la especialidad que tú fueras a
estudiar en economía y el idioma. En el examen sobre El Capital Mansilla me ayudó a estudiar,
tremendamente. Entonces, en esas noches frías de Moscú, él me contó algunas anécdotas del primer
seminario sobre El Capital, cuando el Che y Fidel fueron sus alumnos.
Resulta que cuando están estudiando en el primer seminario sobre El Capital , el del Consejo de
Ministros, al terminar una de las clases, Fidel, con mucho respeto, le dice a Mansilla: "profesor
Mansilla, hay un error en El Capital". No era un error de Marx, sino de la traducción al español. Era
un error en la traducción de una de las fórmulas de la reproducción ampliada, del segundo tomo de
El Capital . Y entonces Mansilla le responde: "No, comandante. Usted está equivocado. Yo llevo
muchos años estudiando El Capital, soy profesor en la materia y le puedo asegurar que no hay
ningún error en este pasaje". Entonces Fidel se va. Luego vuelve e insiste. Y Mansilla le vuelve a
decir que no, que no hay un error. Entonces, a la tercera vez Fidel vuelve y le dice: "Mire profesor,
éste es un pedido personal. Como usted no quiere convencerse que hay un error, cuando usted vaya
para su casa, lo revisa, o si quiere aquí mismo" -esto estaba sucediendo en el palacio presidencial-
"usted se puede quedar en un despacho, se concentra y lo puede revisar". Entonces Mansilla se va a
su casa y encuentra después de varias horas que sí, que había un error. Cuando vuelven al próximo
encuentro le dice a Fidel: "Comandante, vea, sí, tiene usted razón: aquí hay un problema en la
traducción al español de esta edición". Entonces Mansilla me cuenta que Fidel, como alumno suyo,
estaba de lo más satisfecho. Por eso Mansilla me decía que Fidel era un "alumno difícil",
cuestionador.
 

N.K.: ¿Cómo se decidió hacer el seminario sobre El Capital en el Ministerio de Industrias?
O.B.D.: Bueno, cuando termina el seminario en el Consejo de Ministros, el Che le pide a Mansilla si
él puede volver a dar el seminario en el Ministerio de Industrias con el equipo que el Che quería que
estudiara. Y Mansilla le responde que por él, encantado de la vida. Pero que había venido a Cuba
sólo por una temporada de seis meses. Entonces el Che arregló con los soviéticos que Mansilla
pasara más tiempo en Cuba. Fueron dos años más.
 

N.K.: ¿En el intermedio Mansilla volvió a Moscú?
O.B.D.: Sí, volvió a Moscú y luego regresó a Cuba a vivir con su familia. Entonces se le ubicó una
casa y ya Mansilla organizó el seminario nuestro, para el Ministerio de Industrias.
N.K.: ¿Quiénes participaron de este segundo seminario sobre El Capital ?
O.B.D.: Estaban el Che, Enrique Oltusky (que trabajaba con nosotros en el Ministerio), Francisco
lahaine.org :: 5García Valls (que era del partido comunista, después fue ministro de Finanzas en Cuba, embajador
en el CAME), Mario Zorrilla (otro viceministro), Juan Manuel Castiñeira (otro viceministro), Luis
Álvarez Rom y yo.
 

N.K.: ¿Luis Álvarez Rom luego participa del debate de 1963 y 1964 sobre la ley del valor?
O.B.D.: Sí, exacto. Luis Álvarez Rom había sido el director de Contabilidad y Finanzas de nuestro
ministerio, había tenido una consultoría sobre contabilidad en Cuba y era un hombre que dominaba
muy bien la parte económica práctica pero no tenía conocimientos de El Capital, aunque había leído
algunas cosas. Álvarez Rom fue uno de los más dedicados a apoyar al Che en el Sistema
Presupuestario de Financiamiento. De tal manera que ya cuando el Sistema Presupuestario de
Financiamiento toma auge se decide nombrarlo ministro de Hacienda. Entonces se llamaba
Hacienda y no Finanzas, como se le denomina ahora. Álvarez Rom ayuda a armar la parte práctica
del Sistema Presupuestario. Fue un hombre que ayudó al Che identificado mucho con él. Y entonces
se puso a estudiar intensamente El Capital, lo cual ayudó mucho.
 

N.K.: ¿Cuánto tiempo duró este segundo seminario sobre El Capital, el del Ministerio de Industrias?
O.B.D.: Aproximadamente un año.
 

N.K.: ¿Qué leyeron de El Capital?
O.B.D.: Todo El Capital, lo leímos completo.
N.K.: ¿Cada cuánto tiempo se reunían?
O.B.D.: Era un día por semana. Nos reuníamos los jueves a eso de las ocho y media o nueve de la
noche y duraba toda la noche. Muchas veces amanecimos estudiando en la madrugada.
 

N.K.: ¿Cuál era el método de estudio con el que discutían El Capital ?
O.B.D.: ¿Tú no conociste a Mansilla? ¿No estudiaste con él?
N.K.: No, no lo conocí.
O.B.D.: Mira, Mansilla tenía un buen método de estudio. El método que utilizábamos era de
Mansilla. Él nos daba un capítulo por vez...
N.K.: ¿Cada jueves estudiaban un capítulo de El Capital?
O.B.D.: No siempre. Porque el capítulo sobre la teoría del valor, el capítulo primero del tomo uno de
El Capital lo abordamos durante varias semanas. La idea de Mansilla era que si dominábamos el
primer capítulo y luego llegábamos a lo de la plusvalía, de allí para adelante...acumulación y
reproducción ampliada, entendíamos todo. Mansilla hizo mucho pero muchísimo énfasis en la teoría
del valor. Con muchísimo rigor. Por ejemplo, Mansilla nos daba "De un capítulo hasta aquí...". Y eso
se distribuía entre nosotros. El método de Mansilla consistía en que nos asignaba un capítulo a cada
uno. Entonces ese capítulo había que estudiarlo durante toda la semana y en la próxima se
empezaba a discutir. Tenías que hacer una exposición del capítulo y discutirlo entre todos.
 

N.K.: ¿Ustedes se distribuían los capítulos a estudiar?
O.B.D.: Sí, al Che le tocaba una semana, a mí me tocaba otra, y así de corrido. Por supuesto que el
más destacado de todo ese ejercicio era el Che. Porque él tenía más preparación que todos nosotros.
lahaine.org :: 6Nosotros, prácticamente, recién empezábamos a estudiar economía política. No teníamos idea. Yo
era contador. Yo había leído cosas muy simples, muy de manual, como un texto de Blas Roca o un
manualcito de economía política de un tal P.Nikitin, que nos llegaba de la Unión Soviética. Eran muy
pobres... ¡Así empezamos!.
Entonces ese era el método de Mansilla. Tenía mucho rigor. Exigía mucho. Tanto en la exposición
que traíamos preparada y estructurada como en la discusión. En eso el Che también nos enseñó
mucho. Él tenía una lapicera con varios colores. El Che siempre traía el libro marcado con cada
color, según la importancia del tema que se tratara y después también traía notas. Todo muy
riguroso. Y empezamos a intentar imitar al Che en la profundidad del estudio, tal como él hacía.
 

N.K.: ¿Cómo eran las discusiones de ese seminario?
O.B.D.: Bueno, fíjate, no era un tipo de discusiones como las clásicas de la enseñanza convencional
y eso también sucedía por la falta de formación que había. La dinámica consistía en discutir, por
ejemplo, cuota de ganancia. O también discutir qué es una mercancía. Entonces primero había que
entender la cuestión teórica. Pero la discusión siempre iba hacia lo práctico. ¿Cómo aplicar ese
conocimiento a Cuba? El nuestro era un sistema distinto, no iba a tener el sistema de mercado,
entonces había que pensar muy bien si se aplicaba y cómo este tipo de categorías. Eso nos
desgastaba mucho. Los participantes querían sacar recetas prácticas de toda la discusión. Y sacar
recetas prácticas de El Capital no es nada fácil. Porque Marx no nos dijo cómo se iba a hacer el
socialismo. Cuando le preguntaron a Marx, él respondió: "No, yo no soy cocinero para elaborar
recetas para el futuro". Él dijo y demostró científicamente cómo destruir el capitalismo o cómo se
desarrolló el capitalismo hasta pasar al socialismo a través de todo un sistema de contradicciones
del capital. Entonces eso provocaba entre nosotros largas discusiones para que la gente entendiera
la teoría y ver cómo se aplicaba en la práctica.
 

N.K.: ¿Además de economía, Mansilla sabía de filosofía? ¿Tenía otra formación que complementara
lo de economía?
O.B.D.: Sí, sabía de filosofía. No digo que fuera un filósofo, pero sabía. Era un hombre que
estudiaba mucho. Y tenía otra cosa muy importante. Tenía una actualidad muy grande de datos
sobre el fenómeno del capitalismo mundial. Muchos datos. Estadísticas. Entonces cuando
analizábamos, por ejemplo, el crecimiento, él tenía los datos precisos de Estados Unidos, Inglaterra,
Francia, etc. Tenía mucha información. Eso ayudaba mucho. Y además tenía todo el bagaje de la
Unión Soviética, cómo había sido, cuando empezó Lenin, el "desaguizado" aquel que no se entendía
bien...hasta llegar a la NEP [Nueva Política Económica, impulsada por Lenin a partir de 1921] y todo
eso lo tenía muy sabido y estudiado. Mansilla era realmente un gran profesor. Fíjate qué profesor
era que cuando terminó en Cuba y triunfaron los angolanos en su lucha de liberación en África,
Mansilla se fue de profesor del presidente de Angola y de los cuatro o cinco principales generales
angolanos. Él fue profesor de ellos, también. En ese grupo de estudios de Angola, el presidente de
Angola hacía de auxiliar de Mansilla en las clases que éste dictaba. Lo ayudaba a borrar la pizarra.
Siempre lo recuerdo como un tipo muy humilde.
 

N.K.: ¿Qué relación tenían ustedes con Mansilla? ¿Cómo era el trato cotidiano?
O.B.D.: En el círculo nuestro lo respetábamos mucho. Todo el mundo, todos nosotros nos dirigíamos
a él como "Mansilla". Enrique Oltusky discutía con él, se peleaba mucho, le decía cosas, la discusión
se ponía muy brava [con mucho enojo]. Entonces el Che lo atajaba a Oltusky, lo pateaba por debajo
de la mesa para frenar las peleas.
 

N.K.: ¿Cómo fue aquella anécdota donde el Che y Oltusky se pelean con Mansilla sobre Nikita
lahaine.org :: 7Kruschev y los soviéticos?
O.B.D.: La discusión surge porque ya el Che consideraba que se estaban produciendo errores en la
Unión Soviética. Sobre todo en la introducción de las teorías capitalistas dentro del sistema
socialista. El Che pensaba que eso iba a minar el sistema por dentro. El Che insistía en eso, en sus
críticas a los soviéticos y Mansilla los defendía. Mansilla trataba de defender siempre a ultranza a
"su querida Unión Soviética". ¡En eso era ciego!. ¡Que no le toquen a la Unión Soviética!. Nosotros
siempre atribuíamos esa actitud a que Mansilla era apenas un niño de nueve años cuando se fue de
España. Sus papás, como muchos otros padres españoles, lo mandaron para la Unión Soviética
pensando que los fascistas los iban a matar durante la guerra civil. Entonces, a todos esos
muchachos, Stalin los alojó en lugares seguros. Estaban en dificultades económicas muy fuertes. Les
otorgó cierta cuota alimentaria superior, escuelas.... Realmente los trató extraordinariamente. Se
fueron desarrollando. Algunos de estos muchachos se hicieron economistas, otros ingenieros,...
 

N.K.: Entonces Mansilla mantuvo esa fidelidad a la Unión Soviética...
O.B.D.: ¡Una fidelidad a ultranza!. Y si le criticaban a Nikita Kruschev, mantenía un respeto total...
 

N.K.: ¿Y si le criticaban a Stalin?
O.B.D.: Reconocía "algunos errores" de Stalin, pero no era tampoco, para nada, inconsecuente con
su línea de respeto... A León Trotsky sí lo criticaba mucho.
 

N.K.: ¿Cómo fue entonces la discusión del Che y Oltusky con Mansilla?
O.B.D.: El Che estaba discutiendo muy fuerte con Mansilla. Haciéndole muchas críticas a los
soviéticos y al papel que estaba jugando Nikita Kruschev. Por eso Mansilla decía que el Che, como
Fidel, también era un "alumno difícil". El Che le discutía mucho. En eso la discusión iba subiendo de
tono. Enrique Oltusky quería intervenir. El Che lo pateaba por debajo de la mesa para que aquello
no pasara a mayores. Oltusky no aguantó más y le dijo a Mansilla: "¡ No joda más, Mansilla!" y a
continuación le dijo que lo de Kruschev era algo pusilánime, muy miedoso, con un insulto que
solemos utilizar los cubanos...Entonces Mansilla, muy bravo [enojado] le contesto: "Altusky", porque
nunca llegó a llamarlo Oltusky, "yo no jodo machos" y entonces hizo toda una defensa de la URSS y
de Kruschev. Cuando terminó la clase, el Che lo reprendió a Oltusky por haber largado ese
exabrupto. Oltusky no le hizo caso y volvió a reafirmar el insulto hacia Kruschev. Finalmente, todo
terminó a las risas entre el Che y Oltusky cuando el Che cerró la discusión fraternal con una broma.
 

N.K.: Si Mansilla tenía una fuerte formación sobre la historia soviética, cuando discutían sobre la
NEP [Nueva Política Económica] y las polémicas bolcheviques de los años '20 sobre la acumulación
socialista, ¿alguna vez se refería a Eugenio Preobrazhensky y a su obra La nueva economía [1926]?
O.B.D.: Sí, después nos estudiamos la obra de Preobrazhensky completa.
 

N.K.: ¿La estudiaron junto con Mansilla o solamente entre ustedes?
O.B.D.: La estudiamos entre nosotros. Mansilla hablaba de Preobrazhensky con bastante rechazo. Él
sugería que Preobrazhensky era un "revisionista". A Preobrazhensky lo empezamos a conocer por
vía Mansilla, pero muy ligeramente. Mansilla no llevó textos de Preobrazhensky. Se refería a él sin
textos. Después nos conseguimos los libros de Preobrazhensky y lo estudiamos directamente.
 

N.K.: ¿El Che leyó a Preobrazhensky? Porque sus planteos se parecen bastante...¿no?
O.B.D.: Bueno, Preobrazhensky planteaba cosas parecidas, en algunos aspectos. Que se construyera
lahaine.org :: 8un sistema donde no se incluyeran los elementos de mercado. También la idea de que en una
primera etapa había que centralizar mucho, porque en aquel inmenso país con pocas
comunicaciones había que centralizar. Preobrazhensky insistía mucho con esa tesis. Claro, no era ni
mucho menos el planteo del Che. Pero tienen muchas cosas similares.
 

N.K.: Incluso Preobrazhensky también fue un crítico de la NEP, al igual que el Che...
O.B.D.: ¡Preobrazhensky fue un crítico fuerte de la NEP!. Hasta que "lo volaron"...lo
mataron...porque ya allí, el que se enfrentaba a Stalin, Stalin lo mataba...Esas fueron de las cosas
negras de Stalin.
 

N.K.: ¿Entonces el Che llegó a leer La nueva economía de Preobrazhensky?
O.B.D.: Sí, sí, sí. La leyó, y todo eso, como un auxilio...Como también estudió a Trotsky, se lo leyó
completo. El Che y todo un grupo de nosotros.
 

N.K.: ¿Qué libros de Trotsky leyó?
O.B.D.: Bueno, las cosas originales de Trotsky y después empezaron a salir los tres tomos de Isaac
Deutscher: El profeta armado, El profeta desarmado y El profeta desterrado. Se los leyó al detalle.
El Che leyó incluso hasta de los últimos libros de Trotsky, aquel libro que no terminó él sino su
mujer en México.
 

N.K.: Esos tomos están en la biblioteca personal del Che en La Habana.
O.B.D.: Sí, sí, al Che algunos lo acusaban de trotskista. Pero en Cuba a Trotsky se lo consideraba
como uno de los dirigentes principales...después de Lenin, Trotsky. Así lo consideraba la gente culta.
Por ejemplo Raúl Roa, que era una persona culta.
 

N.K.: ¿A Ernest Mandel lo leían?
O.B.D.: ¡Mucho! Además Mandel fue a nuestro país y estuvo con nosotros un tiempo en Cuba.
 

N.K.: ¿Mandel formó parte de estos seminarios sobre El Capital?
O.B.D.: No, no formó parte. Pero Mandel fue con sus libros, se hizo amigo del Che, se hizo amigo
mío, entonces hacíamos conversaciones largas...
 

N.K.: ¿Ustedes hablaban con él en español?
O.B.D.: Sí, él hablaba español. Mandel era un hombre muy bien formado, académicamente. No era
ningún tonto. ¿Tú llegaste a conocer personalmente a Mandel?
 

N.K.: Solamente llegué a escucharlo cuando vino a Buenos Aires a principios de los años '90 a dar
una serie de conferencias. Ya estaba muy viejito. No podía siquiera caminar sin que lo ayudaran.
O.B.D.: Nosotros lo conocimos muy bien. Mandel era polémico, pero con mucho tacto. El Che hizo
buena relación con Mandel. Lo que pasa es que el Che evoluciona y va entendiendo todo lo de
Trotsky. Él pensaba que Trotsky había ido "apagándose" hacia el final de su vida, porque llega un
momento en que su odio hacia Stalin...que tiene sus razones, ¿no?...en parte lo van transformando
en un enemigo de la Unión Soviética. No de Stalin, sino de la Unión Soviética. Hacia el final de su
vida lo había de algún modo cegado su odio personal contra Stalin, que era justificado, por cierto.
Pero estaba como "loco". Es que le habían tomado a su hijo preso...y otras tragedias por el estilo, lo
lahaine.org :: 9que lo condujeron a un odio visceral y personal que de alguna manera lo cegaba. En la historia de la
revolución rusa, de la revolución bolchevique, él había sido casi un protegido de Lenin, tenía una
historia muy valiente, estuvo preso, se escapó de la prisión, ¡subvirtió a los soldados que lo tenían
preso! ¡Fíjate tú qué personalidad! Y luego de escaparse, logra llegar y empieza la batalla por armar
los soviets...El verdadero tipo de acción que armó los soviets en San Petersburgo fue él. Lenin entra
ya con eso organizado.
 

N.K.: Vos dijiste que Mandel llevó sus libros a Cuba. ¿Cuáles? ¿El Tratado de economía marxista?
O.B.D.: Ese mismo. Lo leímos todo, completo. Lo leímos con sus matices. Mandel le tiraba mucho a
Lenin.
N.K.: ¿En qué sentido decís que "le tiraba"?
O.B.D.: Lo digo en el sentido en que Mandel no estaba tan de acuerdo con Lenin, se apoyaba más en
Trotsky. Por otra parte, Mandel criticaba mucho la NEP, por eso en ese punto había un acercamiento
entre lo que decía Mandel y lo que decía el Che.
 

N.K.: ¿En qué año estuvo Mandel en Cuba?
O.B.D.: En 1963-1964.
 

N.K.: ¿También estaba Charles Bettelheim?
O.B.D.: En esa etapa de la polémica también estaba Bettelheim.
 

N.K.: ¿El Che tuvo relación personal con Bettelheim?
O.B.D.: Sí, tuvieron relación personal. Se escribían...Pero la polémica con Bettelheim fue muy
"elegante", digamos. Fue una polémica "fina". El Che le mandaba cartas. Le decía: "Profesor: en esto
no estamos de acuerdo con usted". En el nivel académico Bettelheim era refinado, menos polémico,
y defendía siempre la idea del cálculo económico. Insistía con la idea de que lo del Che era puro
idealismo...que la vía que planteaba el Che acerca del desarrollo de las fuerzas productivas con la
conciencia..., que eso no caminaba. ¡ Había que llegar, a través del desarrollo de las fuerzas
productivas, a alcanzar un alto nivel de vida y cuando el hombre estuviera satisfecho con todas sus
necesidades, entonces adquiriría... ¡la conciencia! [risas].
N.K.: ¿Bettelheim era militante del Partido Comunista Francés?
O.B.D.: Sí, del PC francés.
 

N.K.: ¿Bettelheim además estuvo en Rusia?
O.B.D.: Sí, también estuvo en Rusia.
N.K.: Bettelheim había estado allá, en la Unión Soviética, en 1936 para estudiar los problemas de la
economía. ¿Participó en la planificación soviética?
O.B.D.: Eso no lo sé o por lo menos no lo recuerdo.
 

N.K.: En algunos escritos pedagógicos de Mansilla [Apuntes para el estudio de «El Capital» de
Carlos Marx. Mimeo], cuando él desarrolla la teoría del valor y explica los primeros capítulos de El
Capital, habla críticamente de "algunos filósofos franceses". Mansilla les cuestiona su negación a
aceptar que el capítulo primero de El Capital hable de la historia y no sólo de la lógica. Es decir que
lahaine.org :: 10estos "filósofos franceses", que a él no le gustaban, plantean el valor como una abstracción lógica.
En esa argumentación Mansilla sostiene que lo mercantil "existía antes que el capitalismo y perdura
incluso durante un período después que el capitalismo es derrotado por la revolución, en la sociedad
socialista". ¿ A quién se refería Mansilla cuando criticaba a estos "filósofos franceses"? ¿A Louis
Althusser?
O.B.D.: Sí, sí, seguro que esa referencia es sobre Althusser, aunque no se lo nombre. El tema de
Althusser salía mucho en las discusiones con el Che.
 

N.K.: ¿Qué opinaba el Che Guevara sobre Althusser?
O.B.D.: Él opinaba que Althusser estaba completamente "fuera de foco". En aquella época nos
leímos los textos de Althusser, como también nos leímos los textos de Herbert Marcuse.
N.K.: ¿El Che había leído a Marcuse?
O.B.D.: Sí, lo leyó y después yo, dentro de mi círculo de lecturas, organicé el estudio de Marcuse y
ahí se armó una bronca del carajo [risas]. Ya existía en esa época la revista Pensamiento Crítico.
Entonces leímos El hombre unidimensional completo. Entre los dos, entre Marcuse y Althusser, yo
prefería a Althusser.
 

N.K.: El Che tenía un ejemplar de Pour Marx [traducido al español por Marta Harnecker con el
título La revolución teórica de Marx] y en el capítulo sobre "Marxismo y humanismo" el Che le había
escrito en los márgenes anotaciones críticas a Althusser. ¿Ustedes leyeron y discutieron a Althusser
en el seminario con Mansilla?
O.B.D.: No, sólo de costado, porque el seminario con Mansilla estaba centrado exclusivamente en El
Capital de Marx. Se traían algunos otros autores, pero el debate y el estudio estaban centrados en El
Capital. Mansilla por ahí traía a colación el Anti-Dühring de Federico Engels, también. El Che leyó a
Althusser pero no creó que haya habido alguna reunión centrada en discutir los textos de Althusser.
Uno de los temas, sí, giraba en torno a un acuerdo sobre la polémica acerca de la validez del Marx
joven y el Marx maduro, ya formado. El Che nos decía que había que ir al Marx joven, por ahí había
que empezar. En el Marx joven, con ideas frescas, con más carga de filosofía que de economía...
 

N.K.: Cuando el Che defiende la necesidad de dar cuenta, junto con la construcción de la base
material, de "los hechos de conciencia", él retoma los Manuscritos de 1844 de Carlos Marx...
O.B.D.: Exactamente. Por ahí iba la cosa, un texto que Althusser criticaba.
 

N.K.: ¿En qué momento se puso a estudiar los Manuscritos de 1844 de Marx?
O.B.D.: No tengo la fecha precisa. Debe haber sido entre 1962 y 1964. Porque después de haber
manejado y dominado todo El Capital, el Che se puso a profundizar con otras cosas. Ahí el Che tomó
también El Estado y la revolución de Lenin y lo estudió -lo estudiamos- en detalle. Ya no en el
seminario, sino solos. El nos dio El Estado y la revolución y nos dijo: "Estudiénse esto".
 

N.K.: Cuando Regis Debray recién llegó a La Habana y se vinculó con el Che, él venía también con
el prestigio de ser alumno de Althusser en la Escuela Normal Superior de París. Más allá de las
discusiones políticas, ¿Debray discutió sobre Althusser con el Che?
O.B.D.: No, para nada. ¿Vínculos con el Che? Ninguno. Sí tuvo vínculos, personales, con Fidel. Lo
que sucede es que cuando se prepara la guerrilla para Bolivia, Fidel quería que Debray fuera, a
título de periodista, y pudiera introducirse hasta donde estaba el Che. Y Debray tenía un interés en
lahaine.org :: 11quedarse con el Che, combatiendo, eso es cierto. De esto yo conozco bastante porque cuando Debray
ya era conocido en Cuba y él se marchaba para Bolivia, él me llama una noche. Vivía muy cerca de
mi suegro. Debray quería conocerme y hablar conmigo sobre todas estas discusiones: sobre el
Sistema Presupuestario de Financiamiento, sobre el pensamiento económico y todo esto. Entonces
llegué a la casa de Debray. Me acuerdo que me recibió descalzo. Debray era de una autosuficiencia
increíble, realmente increíble. Estuvimos hablando desde las ocho de la noche hasta la una de la
mañana. Todo en un tono muy amistoso. Él iba caminando, siempre descalzo, de aquí para allá. Pero
hablaba desde una pose...se sentía como un dios...realmente una actitud muy "pesada". Por eso yo
pensé que el encontronazo entre Debray y el Che en Bolivia, para mí, al menos es lo que yo pienso,
tiene mucho que ver con la prepotencia de Debray. Debray se consideraba largamente superior al
Che Guevara. En conocimiento, en esto y en lo otro...Era muy joven, no tenía ninguna humildad. No
llegó a Bolivia para ayudar sino para polemizar como... "Danton", su sobrenombre en Bolivia. Era
demasiado autosuficiente. Desde aquella noche que lo conocí en su casa, yo siempre pensé que iba a
chocar con el Che. Era fatal su falta de humildad. En eso tengo que admitir, más allá de las críticas
políticas o ideológicas que se pudieran hacer, que los científicos soviéticos que conocí eran tipos
mucho más humildes, no tan engreídos. Andaban por la calle con su maletín, te invitaban vodka y
una especie de salchichón. Había que convencerlos que primero estudiáramos y después tomáramos
vodka [risas]. Yo no podía estudiar si tomaba vodka. En serio, siempre tenían un tono más humilde,
no tan autosuficiente. Pero bueno, no creo entonces que Debray y el Che hubieran hablado o
discutido sobre Louis Althusser.
 

N.K.: Además del seminario semanal con Mansilla sobre El Capital, ¿ en qué ámbito discutían estas
cuestiones con el Che?
O.B.D.: Básicamente en las reuniones bimestrales del Ministerio de Industrias. Se planteaba un
tema de estudio y discusión. Cualquiera podía ser. Por ejemplo el tema de los estímulos morales
asociado a la experiencia soviética. ¿Quién desarrolla el tema para la próxima reunión? Fulano. El
Che empleaba el mismo método que Mansilla. ¡Claro! ¡El papel protagónico era siempre de él!
[risas]. Él repartía los capítulos. Algunos se los llevaban bien estudiados, otros no. Bueno, eso se
explicaba porque teníamos muchísimo trabajo, intenso trabajo y no teníamos tiempo. Los que no
estudiaban hacían el ridículo por no haber estudiado a fondo. El Che les platicaba y entonces volvían
después a plantearlo. Pero sí, en esa etapa de la revolución discutíamos mucho. En las reuniones
bimestrales del Ministerio de Industrias discutimos también el problema de los estímulos, eso fue
fundamental.
 

N.K.: ¿Cómo se decidió publicar la revista Nuestra Industria?
O.B.D.: Por iniciativa propia del Che. Como la polémica ya estaba fuerte, el Che crea Nuestra
Industria Económica para tener, dentro del Ministerio, un órgano para poder escribir. Y allí invita a
escribir a todos.
 

N.K.: ¿La revista nace a partir de la polémica?
O.B.D.: La polémica es la que genera la necesidad. Nacen dos revistas. La primera fue Nuestra
Industria Económica, donde escribía el Che, Álvarez Rom,...mío no salió nada porque yo no tenía
capacidad para escribir. Y empezó a escribir mucha gente. Por ejemplo, el argentino Néstor
Lavergne, quien estaba totalmente en contra del Sistema Presupuestario. Pero el Che abre Nuestra
Industria Económica para que sea un órgano donde publicaran los favorables a sus posiciones y
también los contrarios, aquellos que defendían el cálculo económico. Así empieza a crecer Nuestra
Industria Económica y después el Che promueve Nuestra Industria Tecnológica. En ésta última la
polémica no era tanto económica sino más bien entre los técnicos. Los del azúcar, los del petróleo,
unos y otros, etc. En esta segunda revista también se divulgaba mucho el trabajo voluntario en la
lahaine.org :: 12fábrica.
 

N.K.: Hace un tiempo, el sociólogo cubano Aurelio Alonso nos contó que a mediados de los '60,
cuando Fidel estaba en la Plaza en la Universidad de La Habana hablando con los estudiantes,
Ricardo Jorge Machado le hace algunas preguntas. Y entonces Fidel le contesta, tienen delante de
todo el mundo un intercambio de preguntas y respuestas, y en algún momento Fidel le dice: "¿Así
que tú eres uno de los profesores de marxismo que anda diciendo que yo no conozco El Capital y que
los dirigentes cubanos no conocen El Capital y que no dominan el marxismo...?". Y entonces Ricardo
Machado le responde que no era así, que seguramente le habían informado mal. Que ellos, los
jóvenes vinculados al Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, de ninguna
manera estaban pensando de ese modo ni andaban diciendo eso...y a partir de ese intercambio
verbal Fidel los fue a visitar varias veces al Departamento de Filosofía de la Universidad de La
Habana y trabó una relación muy buena con todos estos jóvenes...
O.B.D.: Sí, sí, sí, puede ser. En ese momento Fidel iba mucho para la plaza Cadena de la
Universidad. Se ponía a discutir mucho con los estudiantes y los jóvenes, en forma muy "fresca",
muy divertida. Cuando la revista Pensamiento Crítico se organiza con gente de la Universidad y del
Departamento de Filosofía, yo organicé simultáneamente en el Ministerio del Azúcar un círculo
intenso de estudios sobre economía política donde también estaban Fernando Martínez y Aurelio
Alonso, que eran parte de aquella revista. Participaba además Alberto Mora, quien también había
intervenido en las polémicas del año 1963 y 1964 y había discutido con el Che. Estuvimos unos seis
meses estudiando. Entonces una noche del año 1965 -ya el Che se había ido de Cuba-, hablando con
Fidel, yo le comenté que estábamos haciendo un círculo de estudios sobre economía política. Y Fidel
me dijo: "¡ Oye! ¡Qué interesante! Quiero irme una noche para allá". Entonces se nos apareció una
noche y se pasó discutiendo hasta la madrugada, sentado arriba de una mesa. Realmente fue muy
sabroso.
 

N.K.: ¿Qué discutían con Fidel? ¿Sobre El Capital?
O.B.D.: No, sobre cosas filosóficas y sobre América Latina, pero esa vez, en rigor, no discutimos
sobre El Capital.
 

N.K.: Además de los clásicos marxistas o El Capital, ¿qué otros libros leían y estudiaban junto al Che
Guevara?
O.B.D.: Bueno, un poco "obligados" por el Che nosotros también nos leímos el libro de Edward
Bellamy: El año 2000, escrito en la segunda mitad del siglo XIX. Bellamy [1850-1898] era un
pensador socialista utópico norteamericano. Su libro, una utopía novelada, es una cosa increíble. El
tema del libro es el socialismo en los Estados Unidos, empezando por la ciudad de Boston. Su
personaje central cae en un sueño y empieza a imaginarse la sociedad socialista en EEUU. ¡Es
increíble! Seguramente Bellamy ya conocía a Marx. Se habría leído lo que publicaba Marx en los
diarios norteamericanos, quizás los artículos del New York Daily Tribune. Al imaginarse la sociedad
socialista, se la imagina sin dinero...¡Igual que en el Sistema Presupuestario de Financiamiento,
donde en el seno de las empresas estatales queda suprimido el dinero!...también plantea que se
usaría una tarjeta para pagar...¡Exactamente una tarjeta de crédito! La tarjeta de crédito surge en
1948. Con la tarjeta de crédito se hacían transferencias sin utilizar el dinero. Entonces Bellamy se
imagina una gran diligencia donde iban los ricos, los millonarios, y los que arrastraban esa gran
diligencia eran los pobres, los miserables. Bellamy se imagina cómo se podría socializar la economía.
Y allí va al tema de la tecnología, y al sistema de distribución justo en sus aspectos prácticos...¡Era
asombroso, un tipo realmente visionario! Entonces Bellamy se imagina un sistema de tiendas donde
no existe el sistema del pago, tampoco hay pago en salario, en dinero... algo análogo al sistema de
los kibutz israelíes -un sistema realmente interesante..., quedan muy pocos kibutz hoy en día, pero
lahaine.org :: 13es muy interesante analizar los kibutz-. ¡Una idea visionaria, realmente!.
 

N.K.: Entonces el Che, además de estudiar el pensamiento científico y la teoría crítica de Carlos
Marx también recupera núcleos del pensamiento utópico, de los grandes utopistas socialistas, del
socialismo utópico...
O.B.D.: ¿Qué sucede? Que cuando el Che lee a Bellamy encuentra núcleos, encuentra cosas, que -
¡para gran sorpresa suya!- coinciden con elementos del Sistema Presupuestario de Financiamiento.
Él se sorprende al leer estas ideas en aquella novela. Fíjate que Bellamy también se imagina que en
un sistema de distribución en el cual no circula dinero, desde las casas, desde las viviendas
particulares, uno se podía comunicar con las tiendas. Había un sistema de comunicación, ¡qué no
era el teléfono! Era un sistema de comunicación donde tú llamabas, te comunicabas con la tienda
mediante una pantallita donde apretabas unas teclas, y entonces hacías el pedido...Bellamy decía
que te enviaban los productos mediante un sistema neumático. No tenía que venir ningún mensajero
a traerte el producto a tu casa, como existen hoy los sistemas de envíos a domicilio.
 

 N.K.: ¿Qué reacción tiene el Che al conocer el libro utópico de Bellamy?
O.B.D.: ¡Se apasiona! Tanto se apasiona que hay una fotografía en la plaza de la Revolución de La
Habana, en aquellos días en que estaba leyendo a Bellamy, donde la plaza está llenándose de gente y
el Che está leyendo el libro de Bellamy.
 

N.K.: ¿En qué año lo leyó el Che?
O.B.D.: Creo que fue en el año 1962. ¡Me obligó a que lo leyera! Me dijo: "¡ Léete esto! ¡Fíjate qué
interesante! ¡Cómo coincide con lo que planteamos nosotros!". Me lo dijo con una pasión tremenda.
El Che encontraba coincidencias con el tema del dinero aritmético. En el planteo del Che, en el
Sistema Presupuestario de Financiamiento, se elimina el pago entre empresas del sector estatal. Se
hacían transferencias bancarias de una cuenta a otra, pero no se realizaba un intercambio de
mercancías, una compraventa mediada por el mercado y el dinero. Esto sucedía dentro del sector
estatal. Cuando el producto pasaba a otro sector, al mercado, ahí sí había intercambio mercantil,
dinero, etc.
 

N.K.: ¿El Che había leído a Charles Fourier?
O.B.D.: Sí, seguro. Lo había leído.
 

N.K.: ¿El Che y su equipo del Ministerio de Industrias leían a Oskar Lange?
O.B.D.: ¡Sí!¡Mucho! A Oskar Lange, tiempo después, yo lo conocí personalmente. Pude conocer a
las tres grandes "vacas sagradas" de la ciencia y la economía política de Polonia: Lange, Kalecki y
Bobrowski.
 

N.K.: ¿El Che los estudiaba?
O.B.D.: Sí, por supuesto. El Che estudiaba los instrumentos de la econometría de Lange para aplicar
a nuestra economía socialista. Se podían utilizar esos instrumentos...¡pero sin el cálculo económico!
Esa era la lectura que el Che hacía de la obra de Oskar Lange.
 

N.K.: ¿Cuándo los conociste vos?
O.B.D.: Fíjate qué cosa más curiosa. En el primer viaje que hice a la Unión Soviética, fui con la
primera delegación cubana. El Che me envía para yo vaya viendo el tema de las empresas y todo
lahaine.org :: 14eso. Allí tuvimos encuentros con académicos y también encuentros comerciales. Cuando llegamos a
Polonia, que era el segundo país de la gira, nos recibió Wladyslaw Gomulka, el secretario del partido
comunista. Estaba en medio de un congreso del partido. En la entrevista con Gomulka se produce
una polémica. Nuñez Jiménez iba de jefe de la delegación, yo iba de segundo y había tres o cuatro
compañeros más. Gomulka era un obrero, un luchador, con toda una trayectoria de lucha...por
supuesto que era antisoviético hasta el límite. Gomulka era muy ignorante. Entonces en la entrevista
con nosotros nos critica que hayamos mantenido la base norteamericana de Guantánamo.
¡Imagínate! El canciller polaco, que era un hombre muy reconocido en Naciones Unidas, que
hablaba muchísimos idiomas y que era cultísimo, le explicó delante nuestro a Gomulka toda la
historia de la base naval de Guantánamo. Sabía la historia como un cubano. Entonces Gomulka,
después de escuchar la historia, se cayó la boca. Luego, al segundo día, el canciller propone que yo
me entreviste con las tres "vacas sagradas" de la economía política en Polonia. Él creía que yo sabía
de economía...¡En esa época! ¡Imagínate! Me invitaron a la casa de Bobrowski, también estaban
Lange y Kalecki. Lange era el más joven. Bobrowski era un tipo alto, parecía obrero, pero era un
intelectual. Kalecki era un tipo flaco, fumaba como un burro, iba cortando los cigarrillos en dos para
fumar menos. Hice amistad con los tres viejos. Por entonces yo no tenía idea de la grandeza de esos
tipos. Después los leí y tomé conciencia de quienes eran realmente y lo que significaban para el
conocimiento social. En econometría Lange era el más adelantado en el socialismo. En planificación
ese lugar lo tenía Kalecki.
 

N.K.: ¿No los invitaron a Cuba, como a Bettelheim o a Mandel?
O.B.D.: Al profesor Kalecki lo invitamos a visitar Cuba para que diera un seminario a nuestro
ministerio de economía, que en aquella época se llamaba Junta Central de Planificación. Kalecki
estuvo unos meses en Cuba y nos ayudó mucho. ¡Hay que leer a Kalecki! Sus libros empiezan a
utilizarse como libros de texto en economía, sobre todo el tema de la reproducción.
 

N.K.: ¿Con el Che llegaron a estudiar a Isaak Illich Rubin y sus Ensayos sobre la teoría marxista del
valor [1928]? Porque sus análisis respectivos de la teoría del valor se asemejan mucho.
O.B.D.: No, por lo menos yo no me acuerdo.
N.K.: ¿Y Baran y Sweezy?
O.B.D.: Sí, en esa época el Che se los leía. A Paul Baran y a Paul Sweezy también los estudiamos
bastante, junto con él.
 

N.K.: Cuando el Che Guevara está en Praga, a fines de 1965 y comienzos de 1966, te envía a vos sus
apuntes críticos del Manual de economía política de la Unión Soviética. Allí realiza una crítica muy
profunda y demoledora de las concepciones oficiales en la URSS, llegando incluso a vaticinar su
derrumbe y su regreso al capitalismo. ¿Había leído el Che las notas que Mao redactó en los '60 [Mao
Tse-Tung: Notas de lectura sobre el Manual de Economía Política de la Unión Soviética. En Mao Tse-
Tung: Escritos inéditos. Buenos Aires, Ediciones Mundo Nuevo, 1975] criticando ese mismo manual?
O.B.D.: No creo que el Che haya alcanzado a leer esas notas de Mao. ¡Y, discutiendo El Capital, no
le pusieras a Mansilla cerca a Mao...! porque...
 

N.K.: Aunque el Che discrepa completamente con el etapismo de Mao, sin embargo en otros
aspectos sus críticas al manual de economía soviético se acercan...
O.B.D.: Bueno, el Che se había leído todo lo de los chinos que se hubiera reproducido en español. La
barrera idiomática era una barrera tremenda. Lo que nosotros teníamos acceso de China era muy
lahaine.org :: 15escaso. Lo que nos llegaba era un boletín que se llamaba Xinhua, de la oficina de información y
prensa internacional de ellos. Allí salían síntesis interesantes. Todas las mañanas la embajada china
nos enviaba eso. Lo leíamos siempre. Cuando los chinos entran en crisis con los soviéticos,
empezaron a "atacar" con mayor bibliografía. Entonces enviaban Xinhua bien "llenito", un boletín
bien gordo. Se distribuía en el Ministerio para el Che, para mí y, creo, que para dos viceministros
más. Los otros tomaron miedo por la bronca de los chinos con los soviéticos. No lo recibieron más.
Yo seguí recibiéndolo. Cuando en Cuba se forma nuestro primer partido, que se llamaba las ORI
[Organizaciones Revolucionarias Integradas, donde se agrupaban diversas corrientes políticas
revolucionarias unificadas bajo el liderazgo de Fidel: el 26 de julio, el PSP y el Directorio], se
produce la discusión de mi militancia. Entonces a tres comunistas ortodoxos -del grupo de Blas
Roca- [del PSP] les tocó formar el trío para analizar mi militancia. Uno de ellos parecía Torquemada.
En el Ministerio de Industrias había compañeros de varias corrientes políticas. Del Movimiento 26
de julio, del Partido Socialista Popular, trotskistas, de varios grupos. Una de ellas era una militante
del grupo de Aníbal Escalante, la microfracción de Escalante [ultraortodoxa y prosoviética, célebre
por su sectarismo], que veía que yo todas las mañanas recibía y leía el boletín de prensa de los
chinos. Yo supongo que ella fue la que le informó a esta gente lo que yo leía. Entonces cuando
empezó la discusión de mi militancia -que duró como tres horas- me atacaron duramente porque yo
era un indisciplinado, ya que seguía estudiando a los chinos y leyendo a Xinhua. Me estaban
"traqueteando" duro. Yo seguía insistiendo con que iba a seguir leyendo eso y todo lo que quisiera. Y
justo cuando ya estaba a punto de no poder ser admitido como militante, entra a la habitación el
Che. De pura casualidad.
 

N.K.: ¿Qué posición asumió el Che?
O.B.D.: El Che les pregunta: "¿Qué discuten?". Ellos le contestan: "La militancia del compañero
Borrego". Entonces el Che pregunta: "Bueno, y ¿qué pasa?". Entonces ellos empiezan a hablar de
todos mis méritos... Y el Che vuelve a preguntar. Y ellos le dicen que a pesar de los méritos hay un
problema grave de indisciplina porque el compañero Borrego todos los días lee el boletín de Xinhua.
Entonces el Che se dio vuelta hacia estos tipos y les dice: "¡Supongo que ustedes lo están felicitando
al compañero Borrego! ¿no? ¡Supongo que no lo estarán criticando por eso!". Imagínate las caras de
estos tipos. Se quedaron paralizados. Finalmente gané mi militancia.
N.K.: Esa actitud del Che es una de sus grandes enseñanzas...
 

O.B.D.: Por supuesto. El Che nos enseñó y les enseña a las nuevas generaciones que hay que leer y
estudiar a todos. Él, con mucho esfuerzo y perseverancia, estudió mucho y leyó durante toda su vida.
Hay que apropiarse de todo el conocimiento social que existe. Hay que estudiar El Capital. Hay que
leer a Fidel Castro y al Che Guevara, a Lenin, a Trotsky, a Stalin, a Mao. Hay que leer y estudiar a
todos. ¡A todos! Hay que leer, inclusive, a nuestros enemigos: lo que publican los norteamericanos.
Al enemigo imperialista no puedes criticarlo si no lo conoces. ¿Cómo se puede ser un verdadero
revolucionario, un verdadero marxista, si no lees todo lo que se produce? Para ser un buen militante
hay que hacer un esfuerzo diario. Hay que prepararse y hay que estudiar rigurosamente todos los
días. ¡Hay que formarse! Esa es una más de las tantas enseñanzas que nos dejó con su ejemplo de
vida nuestro querido Che.
La Haine
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  TOMDO DE LA HAINE

sábado, 14 de enero de 2023

Karl Marx desde el Sur global

 

17/08/2022 :: Pensamiento, Mundo, Néstor Kohan
TOMADO DE:
 x Néstor Kohan - La Haine
 
 
En este texto se intenta explorar el vínculo complejo que existe entre la obra de Karl Marx y lo que en otra época se conoció como el Tercer Mundo

Centrándonos en la relación de Marx con el mundo no europeo y las sociedades coloniales, periféricas, dependientes, sometidas a las imposiciones occidentalistas, discutimos y cuestionamos la leyenda oficial predominante en no pocas academias.

Para ello, no solo abordamos escritos escasamente explorados de un Marx desconocido. Al mismo tiempo hacemos un beneficio de inventario frente a diversas caricaturas, ya sea las de Isaiah Berlin y Karl Popper, ampliamente difundidas en el circuito anglosajón; ya sea las de Kaustky, Bernstein, Bebel o Ebert, predominantes en el ámbito de la socialdemocracia europea (desde inicios del siglo XX hasta nuestros días). En ambos casos, se inventa y se construye —a favor o en contra— un Marx «totalitario, colonialista y eurocéntrico». Un personaje de ficción absolutamente occidentalista, reciclado hoy por fundaciones y ONG contrainsurgentes con fines propagandísticos, pero con escasa o nula base documental.

Leer texto completo [PDF]

sábado, 10 de diciembre de 2022

Los beneficios empresariales son la principal contribución a la inflación


tomado de

rebelion.org

 – Rebelion

Por Daniel Yebra Carmona | 10/12/2022

El economista británico defiende que “los trabajadores no tienen que disculparse si piden una subida de sueldo” porque “la espiral de precios y salarios es un mito”

Michael Roberts, cabeza de cartel del cuarto congreso “Trabajo, Economía y Sociedad” de la Fundación 1º de Mayo, es un reconocido economista marxista que ha batallado durante décadas en la City de Londres. El británico advierte de una pérdida “sin precedentes” del poder adquisitivo de las familias europeas en esta crisis de inflación. Y recuerda que solo unos sindicatos más fuertes pueden hacerla frente.

“Ha habido una reducción drástica del empleo en la industria manufacturera, en el Reino Unido, en los EEUU y en España. Y las nuevas industrias no están sindicalizadas. Ni las industrias tecnológicas, ni el sector de los medios de comunicación, ni los nuevos sectores minoristas tampoco”, lamenta. Aunque saca optimismo: “Esto está empezando a cambiar. Estamos empezando a ver organización en Amazon, en Starbucks, incluso en Google”.

“También estamos viendo luchas serias en Asia, América Latina y África. Vamos a ver muchas más. Y posiblemente también organizaciones independientes no solo en el Sur Global, sino también en el Norte Global en las nuevas industrias”, reflexiona Michael Roberts.

En la crisis de inflación de los 70, se daban por hecho las subidas salariales para recuperar el poder adquisitivo. Hoy, instituciones y empresas ni se plantean aumentos de sueldo con el IPC con el argumento de evitar un espiral de precios y salarios, ¿tienen realmente que conformarse los trabajadores y sufrir una grave pérdida de poder adquisitivo?

En los años 70, muy a menudo había lo que llamaban indexación de salarios para que hubiera un aumento automático de sueldos a la par con el aumento de precios. Por supuesto, esto era extremadamente costoso para los empleadores si no estaban realmente en la posición de aumentar aún más los precios. Pero es un mito que entonces hubiera una espiral de los salarios. No es verdad. Si se observan los datos, se puede ver que los salarios reales también cayeron durante ese período, a pesar de que en algunas industrias y algunos sectores hubo esa indexación, particularmente en el sector público pero también en algunos de los sectores industriales.

¿Cuándo se perdió esa indexación?

Todo eso se eliminó durante las décadas de 1980 y 1990. Durante todo ese tiempo llamado período neoliberal, se redujo el poder sindical de los trabajadores y se introdujo una legislación para impedir que pudieran mantener sus salarios altos, hemos visto una caída muy pronunciada en la participación de los salarios como porcentaje del PIB en todos los países de Europa. En la OCDE en general, mientras que en promedio los salarios representaban alrededor del 75% del PIB en la década de 1970, ahora está sobre el 65%. Esa es una caída bastante grande. ¿Dónde está eso? ¿Ha desaparecido? Obviamente se ha ido al incremento de la participación de los beneficios (empresariales) en el PIB. Así que tenemos una transferencia de salarios a beneficios. Y lo que estamos viendo en la espiral inflacionaria actual se debe a que no hay indexación y a que la legislación es muy dura contra los trabajadores. Y también porque las organizaciones sindicales son mucho más débiles y es mucho más difícil para los trabajadores aumentar sus salarios para igualar los aumentos de precios. Y la evidencia es clara de que los salarios reales han caído a un ritmo en la mayoría de los países europeos que no tienen precedentes. Estamos hablando de una caída del 6%, 7% u 8% en los ingresos reales en un año. Si solo estamos midiendo los salarios contra los precios, eso es una gran caída, que no se debería de dar. No va a ser compensado.

Los trabajadores de algunos sectores están consiguiendo más subidas que otros…

Recientemente IG Metall, la Unión Industrial Alemana llegó a un acuerdo, que suena bien, pero si lo miras, puedes ver que está muy por debajo de la tasa de inflación que está experimentando Alemania este año y el próximo, por lo que los trabajadores están sufriendo una pérdida salarial real. Entonces, la idea de que los aumentos de salarios provocan aumentos de precios no tiene sentido. Empíricamente, podemos ver que no es así, de hecho, y también podemos ver particularmente en este período que la principal contribución al aumento de precios ha sido, en primer lugar, el aumento de los precios de las materias primas energía, alimentos y otras materias primas subiendo. Y, en segundo lugar, los enormes aumentos de precios por parte de los empleadores. Los beneficios (empresariales) han sido la principal contribución a los aumentos de precios, no los aumentos de salarios, en esta espiral inflacionaria. Entonces, los trabajadores no tienen que disculparse si piden un aumento salarial, ni preocuparse de que de alguna manera provocarán una espiral de precios. Esto es un mito y una propaganda que nos cuentan los empresarios y sus representantes.

Las economías europeas se han transformado: oligopolios, multinacionales, más servicios y menos industria… ¿los sindicatos se han sabido adaptar?

Bueno, lo que hemos visto es una transformación de los sectores en los últimos 30 o 40 años, particularmente con la gran caída en la rentabilidad de la fabricación en la década de 1970 en la mayoría de las grandes economías, y una gran depresión a principios de la década de 1980. La actitud de los empleadores en las grandes multinacionales de tratar de trasladar sus industrias, el empleo y la tecnología fuera de Europa y América del Norte hacia lo que entonces se llamaba el Tercer Mundo y que ahora llamamos el Sur Global. Hacia todos los países donde había mano de obra barata y la oportunidad de construir fábricas con salarios bajos. Esa fue la transformación.

¿También en España?

Si observamos lugares como España fue ligeramente diferente porque recibió inversiones de Alemania y Francia cuando se unió a la Unión Europea, y vimos la expansión de la industria. Pero en general, ha habido un éxodo de empleo manufacturero en todos los ámbitos al mismo tiempo que crecía el sector servicios, lo que significa que, particularmente en países como el Reino Unido donde estoy, estas economías ahora están dirigidas a economías en las que viven de los beneficios obtenidos por las multinacionales, donde el Reino Unido opera como un centro financiero para redistribuir y generar ganancias para estas empresas en varias partes del mundo. Así que no ha habido adaptación de los sindicatos. Ha habido una reducción drástica del empleo en la industria manufacturera, en el Reino Unido, en los EEUU e incluso en España. Y las nuevas industrias no están sindicalizadas. Ni las industrias tecnológicas. El sector de los medios de comunicación tampoco. Y, por supuesto, los nuevos sectores minoristas tampoco. Esto está empezando a cambiar desde el final de la gran recesión. Estamos empezando a ver organización en Amazon, en Starbucks, en otros sectores nuevos que no existían antes, incluso en Google. Así que esto es quizás una indicación de una nueva tendencia en los trabajadores de la próxima generación que va a transformar el movimiento sindical.

¿Cómo podría crecer la densidad sindical y la fuerza de los sindicatos en este contexto?

Hemos visto una reducción masiva en la participación de la sindicalización de alrededor de dos tercios, es enorme. En los últimos 30 o 40 años, ha habido una disminución dramática en la proporción de personas en los sindicatos en comparación con la fuerza laboral total. Esto se ha dado, como decía antes, por el gran cambio desde el sector manufacturero a los servicios, particularmente en el Norte Global, y hacia nuevas industrias que no están sindicalizadas. Creo que existe una posibilidad cada vez mayor de que las nuevas industrias tengan un papel determinante, como ya ocurrió en el siglo XIX cuando la gran transformación en el movimiento sindical se dio por el cambio desde las industrias artesanales como la carpintería, la plomería…. a los sindicatos de masas en las grandes fábricas, en los muelles, en el transporte, etc. Y vimos el desarrollo de los sindicatos de masas a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX. Luego hemos visto esta aniquilación en la segunda mitad del siglo XX. Pero creo que ahora tenemos toda una capa de nuevas industrias, donde los trabajadores apenas comienzan a organizarse. Y la gente no debe olvidar que la mayor proporción de trabajadores en todo el mundo no se encuentra en el Norte Global. Están en Asia, están en América Latina. Están en África. Aquí es donde el proletariado, usando la antigua frase, es de largo mayor. La clase trabajadora del mundo nunca ha sido mayor y nunca ha sido mayor como porcentaje de la población adulta total y la población activa. Y se basa principalmente en el Sur Global ahora, donde hay mucha actividad. Esta semana vemos lo que pasa en Foxconn, que es una gran empresa taiwanesa que opera en China, donde los trabajadores están luchando contra sus empleadores porque no les están pagando lo que acordaron pagar. Así que ha habido luchas serias como esa, vamos a ver muchas más. Y posiblemente también organizaciones independientes no solo en el Sur Global, sino también en el Norte Global en las nuevas industrias. Soy optimista.

¿Qué herramientas tienen los sindicatos para luchar a día de hoy?

Siempre existe la herramienta básica, que es que los empleadores no pueden conseguir las cosas ni los servicios que quieren vender a menos que los trabajadores trabajen. Es algo muy básico. Karl Marx dijo una vez, todo niño sabe que si la gente deja de trabajar, entonces no se hace nada. Ese es el poder básico que tienen los trabajadores, porque los empleadores no tienen poder, en realidad, dependen completamente de su fuerza laboral para entregar lo que se requiere. Los empleadores usan lo que pueden usar para evitarlo y eso lo puede hacer más difícil, pero el poder básico que tienen los trabajadores de retirar su trabajo todavía está ahí. Pero no solo eso. También hay muchas otras formas en que los trabajadores pueden mejorar sus condiciones. Los sindicatos brindan un nivel de apoyo en seguridad, y también en horas y condiciones de trabajo. Una cosa es decir que te pagan mejor, pero si estoy trabajando en pésimas condiciones, si estoy trabajando por turnos o trabajando muchas horas, entonces las condiciones de trabajo no son seguras. Los sindicatos tiene el poder de organizarse contra eso también. Todas estas son áreas importantes en las que los sindicatos juegan un papel y tienen que jugar un papel cada vez mayor en el futuro. Entonces, podrías decir, bueno, eso no es nada nuevo. Lo que quiero decir es que hay nuevas áreas en las que vamos a ver ese desarrollo y los sindicatos tienen que estar familiarizados con la tecnología, deben ser inteligentes acerca de los nuevos desarrollos que están ocurriendo en las industrias para construir la organización que necesitan los trabajadores.

¿Las huelgas han perdido efectividad en un mundo globalizado?

Si el argumento es que si se declara una huelga, la empresa trasladará su ubicación a otro lugar donde la gente no hace huelgas y donde es mas barato, en realidad no es tan fácil para las empresas hacer eso inmediatamente. Y también, los sindicatos deben luchar no solo en el frente económico, sino también políticamente para garantizar que los gobiernos no permitan que las multinacionales simplemente saqueen la infraestructura y la tecnología y se la lleven a otra parte. Si los trabajadores están luchando por mejores condiciones, las dos cosas deben ir juntas. Sí, todo es más difícil por ser internacional, pero tampoco es imposible para los sindicatos organizarse internacionalmente. Lo hemos visto en muchas ocasiones en los últimos años en varias industrias, particularmente en la industria del transporte, donde el comercio tiene lugar entre buques portacontenedores, conductores de camiones portuarios. O incluso desde el conflicto de Ucrania, hemos visto esfuerzos de los trabajadores para combinar todos estos temas. Entonces sí, es difícil. No es fácil para los sindicatos organizarse, ni para los trabajadores porque se enfrentan a las fuerzas de los medios, los gobiernos, las leyes, y, por supuesto, a los intentos de los empleadores de debilitar su capacidad de funcionar. Pero no es imposible. Históricamente podemos ver que a veces tuvo un gran éxito en la transformación de la realidad.

¿Están sabiendo incorporar los sindicatos el papel transformador del feminismo?

Cuando observamos la situación económica general, podemos ver que todavía hay una marcada diferencia entre el salario promedio de los hombres en industrias y servicios, y el de las mujeres. Y, sin embargo, las mujeres ahora constituyen en muchos países, la mayoría de la fuerza laboral, no solo una pequeña minoría. Y ha habido una transformación en los últimos 50 años en los que las mujeres han llegado al sector laboral en grandes masas, particularmente en industrias clave como la salud, la educación y los servicios públicos, los servicios sociales, donde las mujeres son dominantes. Si miramos el liderazgo de los sindicatos, es cierto que esto no siempre se ha visto reflejado, pero es algo que está comenzando a cambiar. El sindicato industrial más grande del Reino Unido ahora tiene a una mujer como secretaria general, y eso también se aplica en otros sindicatos. Entonces hay una transformación en ese sentido pero todavía hay una brecha enorme entre el nivel de los salarios medios de los trabajadores masculinos y femeninos. Eso se debe en parte a que las trabajadoras tienen trabajos peor pagados y no consiguen los mejores trabajos que pagan mejor. También aunque existe una legislación en contra de la igualdad salarial no siempre se aplica. Pero lo que creo es que la organización sindical y la expansión de los sindicatos ayudará a reducir esa brecha entre el empleo masculino y femenino.

¿Y cómo deben sumarse los sindicatos a la transición verde?

Creo que esta pregunta es muy importante porque este es uno de los problemas clave al que nos enfrentamos en el siglo XXI. Tenemos que hacer algo para detener el calentamiento global, las emisiones de carbono y el impacto que está teniendo lo vamos a sufrir todos, no solo en el Sur Global donde ya lo están sufriendo, sino también en Europa, donde vamos a ver condiciones climáticas extremas, etc., que van a afectar a la vida y las condiciones de las personas. Y tenemos que hacer algo al respecto. Cualquier sindicato que se precie tiene que mirar no sólo el tema de los salarios y las condiciones de sus miembros, sino también al panorama más amplio de lo que está sucediendo en la economía, particularmente lo que están haciendo las empresas y lo que están haciendo los gobiernos. Solo así podemos hacer frente a esta peligrosa crisis que se avecina. Entonces, me parece que la formación tiene un papel clave en la lucha para que sus empleadores adopten políticas ambientalmente mejores, para que los gobiernos comiencen a hacer algo con respecto a las emisiones de combustibles fósiles.

Los sindicatos no solo pueden mirar lo que está sucediendo en su lugar de trabajo, sino que también deben analizar cuestiones políticas más amplias

Y ahora, ¿qué pasa con todos esos trabajadores que trabajan en la industria de los combustibles fósiles? ¿Cómo va a lidiar el sindicalismo con eso? Eso plantea un problema político, pero los trabajadores de la industria del petróleo o de la industria del gas, que en realidad es una fuerza laboral bastante pequeña, ¿cómo van a mantener sus trabajos si queremos eliminar este tipo de energías? Bueno, requiere un plan nacional, un plan internacional, a través de la eliminación gradual de las industrias de combustibles fósiles. Y volver a capacitar y cambiar a los trabajadores a nuevas industrias renovables, donde también tienen habilidades o se puede redirigir, para asumir la expansión de las industrias renovables y de otras industrias ambientales que generarán una gran cantidad de puestos de trabajo disponibles para los trabajadores que en este momento están trabajando en industrias que quizás se están sumando a la crisis de emisiones de carbono. Puedes verlo con otra analogía, ¿qué pasa con los trabajadores que trabajan en la industria armamentística? No queremos más armas. Queremos eliminarlas gradualmente pero los trabajadores perderán sus empleos, y es un argumento que a menudo dan los sindicatos. Bueno, hay muchas otras construcciones civiles que debemos hacer en las que las habilidades de los trabajadores que tienen las habilidades de la industria de armas se pueden usar, como en todo tipo de áreas de transporte, medio ambiente, etc. Necesitamos un plan. Y eso significa que los sindicatos no solo pueden mirar lo que está sucediendo en su lugar de trabajo, sino que también deben analizar cuestiones políticas más amplias y involucrarse en ese plan que logre esa transformación del desequilibrio que tenemos en este momento en el empleo, con los objetivos equivocados y los trabajos equivocados. Necesitamos los objetivos correctos y los trabajos correctos.

ORIGINAL:

Fuente: https://www.eldiario.es/economia/michael-roberts-beneficios-empresariales-son-principal-contribucion-inflacion_128_9751020.html