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miércoles, 2 de junio de 2021

MARCELO COLUSSI. ¿Por qué es tan difícil hacer la Revolución Socialista?

tomado de
Insurgente.org

MARCELO COLUSSI. Juventud modas y desmovilización

I

Hacer una revolución político-social, económica e ideológico-cultural que cambie de raíz una sociedad -para el caso: el capitalismo- no es fácil. En absoluto. Es una tarea titánica, monumental. ¿Por qué? Porque un verdadero cambio en el curso de la historia humana choca contra una fabulosa inercia que se resiste a cambiar. Si hablamos de inercia -concepto que viene de la Física- sabemos que estamos ante una fuerza enorme, una “resistencia” -concepto medular- que oponen los cuerpos al cambio, ya sea en su estado de reposo o de movimiento.

Eso es un principio general que aplica para todo el universo. En lo social, en lo humano, no puede ser distinto: un estado dado se resiste ferozmente a cambiar. Cualquier cambio cuesta. Cambiar el curso de la historia, cambiar las relaciones de poder en lo humano, cuesta infinita, colosal, gigantescamente.

Al hablar de estos “cambios” nos referimos a una transformación radical, básica, una modificación medular. Cambios cosméticos hay muchos, siempre. De hecho, las situaciones dadas, lo que se llama el statu quo (el orden imperante, lo considerado normal) sabe reconfigurarse y cambiar algo superficial para que no cambie nada en lo estructural. Gatopardismo: socialdemocracia, capitalismo con rostro humano, por ejemplo. En definitiva: pequeñas válvulas de escape que descompriman un poco la tensión. Un cambio revolucionario, una transformación de base es otra cosa. Eso sí se resiste. Se resiste de un modo gigantesco. ¿Por qué? Porque quien detenta una cuota de poder, con todos los beneficios que ello trae aparejado, no está dispuesto en lo más mínimo a renunciar a sus prebendas.

En términos histórico-sociales, las cosas, para cambiar, necesitan un empujoncito. Solas no cambian. Ese “empujoncito” está dado por la necesaria combinación de grandes movilizaciones humanas, de explosiones populares masivas más ideas transformadoras que vertebren la acción transformadora. Un cambio genuino no lo puede hacer una persona en solitario. “Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a sí mismos”, decía Ernesto Guevara. Si se esperan cambios de mesías, no pasamos del más rancio culto a la personalidad. Por otro lado, las masas solas, en su explosión espontánea, no consiguen doblar el curso de la historia (es lo que vemos con los movimientos de protesta del 2019, los que ahora reaparecen en Colombia y Chile, las reacciones antirracistas de Estados Unidos, los chalecos amarillos en Francia). Sin dudas hoy, en un mundo de pesimismo donde el discurso de derecha dominante parece haber ido borrando toda posibilidad de cambio, donde hablar de socialismo parece un acto sacrílego de adoración de extintos dinosaurios, esas movilizaciones son una bocanada de aire fresco. Marcan un camino. Pero eso solo no alcanza.

Llegar a una revolución socialista implica un complejo escenario. En la historia del siglo XX solo en muy pocos lugares tuvo lugar, escenarios donde se conjugaron distintos elementos que posibilitaron el proceso. Luego de interminables luchas populares -que, sin dudas, fueron abriendo camino: abolición de la esclavitud, las ocho horas de trabajo, conquistas sindicales, voto femenino, autonomía universitaria, etc.- solo tuvieron éxito unas pocas revoluciones: Rusia, China, Cuba, Vietnam, Corea, Nicaragua. Otras muchas, o procesos que parecían desembocar en proyectos socialistas: Alemania, España, México, Chile, Grenada, Venezuela, Afganistán, socialismos árabes, socialismos africanos post liberación nacional, fueron derrotadas antes que se consolidaran, trastocadas en su ideario, debilitadas/aguadadas.

La pregunta es entonces: ¿por qué cuesta tanto llegar a una revolución socialista triunfante y hacer que luego se mantenga? La respuesta a esta pregunta es sumamente compleja, y este breve escrito solo presenta una introducción a la discusión, invitando a su profundización. Pero no se puede menos de indicar dos causas: 1) la respuesta conservadora del statu quo ante cualquier intento de cambio, y 2) las dificultades intrínsecas de la izquierda.

De la primera causa, no hay mucho en particular que agregar. Se decía más arriba: los verdaderos cambios profundos en la historia social de los pueblos son complicadísimos, porque lo viejo se resiste a cambiar. Y se resiste a muerte. Solo a través de una poderosa fuerza que, literalmente, destruye lo establecido, se puede establecer lo nuevo. La actual sociedad capitalista, la sociedad burguesa, gestada económicamente desde el Renacimiento, pero instalada políticamente en Europa tomando su mayoría de edad recién en el siglo XVIII -luego esparcida por todo el orbe- accedió al poder con un acto violento, sangriento, no dejando ningún lugar a dudas que ahora mandaba sobre la aristocracia medieval. Necesitó cortarle la cabeza a la nobleza francesa para constituirse en dominadora. Luego, esa nueva clase se hizo conservadora.

El poder es siempre, forzosamente, conservador. Se resiste mortalmente a cambiar. El poder no se comparte: se ejerce brutal, despiadadamente. (Eso abre un interrogante sobre la construcción de nuevas formas de poder popular, democrático, horizontal -¿dictadura del proletariado?-, temática que excede los límites de este pobre articulito de difusión). El poder, en cualquiera de sus formas (el económico, el patriarcado, el racismo, el adultocentrismo) no se cede gentilmente. Para que se dé un cambio en las correlaciones de fuerza, hay que arrebatarlo. Las clases dominantes (la burguesía dueña de los medios de producción: industriales, terratenientes, banqueros), tanto a nivel nacional como en términos de oligarquía global, cierra filas ante el “peligro comunista” y responde monolíticamente. Por tanto, el poder no se cede; se arrebata. Eso es la revolución.

II

Se dice que la izquierda está siempre dividida. Es cierto. Sucede lo mismo que pasa en ese campo amplio de lo que podría llamarse la derecha. Ahí también hay diferencias, fragmentaciones, luchas. Tan así, que se llega a guerras mundiales devastadoras: ¿qué son las guerras entre Estados sino luchas en torno al poder?, luchas inter-capitalistas, con el agregado que es el pobrerío quien pone el cuerpo, mientras las clases dominantes se disputan el botín. Y el amo ganador usufructúa esa posición. ¿Por qué, entonces, habría de cederla amablemente? En esa lógica, ¿por qué un macho dominante se equipararía con una mujer a la que considera “inferior”? O ¿por qué un blanco supremacista cedería sus beneficios ante un negro a quien esclaviza y desprecia?

Los dominadores están dispuestos a todo para no perder sus privilegios: matar, torturar, desaparecer, mentir, tergiversar. La historia la escriben los ganadores, por lo que la verdadera historia nunca es la oficial. Se cuenta lo que el relato de la clase dominante, el amo ganador, quiere/permite contar; esa es la narrativa ingenua para los actos escolares, para los discursos oficiales, para los medios de comunicación del sistema. No se dice nada de las montañas de cadáveres y ríos de sangre con que la clase dominante impide el cambio y se mantiene gozando las mieles de su poderío.

De esa forma puede concluirse que cuesta tanto, pero tanto, increíblemente tanto llegar a una revolución triunfante porque las fuerzas conservadoras (la derecha) intentan impedirlo por todos los medios. Solo, por evolución espontánea, el sistema capitalista no puede extinguirse. “El capitalismo no caerá si no existen las fuerzas sociales y políticas que lo hagan caer”, dijo certeramente el conductor de la Revolución Rusa, Vladimir Lenin. Reafirmando eso, Ernesto Guevara años después agregó: “La revolución no es una manzana que cae cuando está podrida. La tienes que hacer caer”. Insistamos con la idea: se deben combinar masas envalentonadas que anhelan el cambio y están dispuestas a todo, y una fuerza política en condiciones de dirigir esa energía (llamémosle “izquierda”). Si no se da eso, no puede haber cambio genuino. Ya vemos donde anida la dificultad: cárceles clandestinas, cámaras de tortura, infiltración en los movimientos sociales, cooptación de los sindicatos, desarticulación de toda protesta social, lucha ideológico-cultural por todos los medios, destrucción y ataque sistemático a cualquier intento alternativo, hiper controles con las nuevas tecnologías cibernéticas, armas de destrucción masiva si es necesario. El camino de la transformación es sumamente complejo.

Pero hay un segundo motivo. Asumiendo que la movilización de las masas necesita siempre una conducción, ese grupo que dirige (lo que llamamos “izquierda”, en su más amplio espectro) está constituido por seres humanos que no nacieron con una carga genética izquierdosa. Nadie nace “revolucionario”. La actitud crítica se adquiere (se adquiere a veces: todo está preparado para que no sea lo más común, para que se continúe acríticamente con lo ya establecido). Ahí, en esa forma de ser constitutiva, radica el segundo gran problema: la gente de izquierda es, ante todo, gente. Y por tanto sus “vicios” son los mismos de cualquiera. Es decir: un militante que adscribe a posiciones revolucionarias (lo cual hará recién en la adolescencia, no antes) tiene tras de sí una historia que lo hace ser un sujeto similar a sus congéneres, por tanto: racista, individualista, machista, adultocéntrico. Todos esos “vicios” (¿habrá que seguir usando esa infame terminología?, realmente ¿son vicios?) no desaparecen por un simple acto voluntario, por un decreto. Es más: no desaparecen ni pueden desaparecer. De ahí que se precisa siempre una actitud autocrítica para “mantenerlos a raya”. Tengámoslo claro: “mantenerlos a raya”, pero no desaparecerlos.

Ahí estriba el límite: es sumamente difícil -o imposible- despojarse de lo que se es. La sustancia de la que estamos hechos los seres actuales no puede ser de otro modo, porque no hay ninguna voluntad posible que nos despoje de nuestra historia. Nuestra matriz constitutiva es la misma para todo el mundo: izquierda y derecha. Posteriormente existe la posibilidad de desarrollar una actitud crítica. Pero no se puede obviar que, para hacer la revolución, se cuenta con ese material: con revolucionarios que llevan en su ADN social todo eso que se intenta cuestionar. Las masas que se movilizan y buscan superar el actual e injusto estado de cosas, también son partícipes de esa misma sustancia. La noción de propiedad privada, de sujeto individual dueño de su historia, de completud gozosa que transmite la sensación de poder (de cualquier poder: el varón sobre la mujer, el viejo sabelotodo sobre el joven inexperto, el citadino sobre el campesino, el blanco sobre el negro, etc.), todo eso ahí está, en nuestra humana construcción. Si podremos construir otro sujeto distinto alguna vez, está por verse. Es el desafío del socialismo.

III

Pero esto no implica que todo esos mal llamados “vicios” no se puedan cuestionar. En la izquierda, con una terminología que habría que revisar, se habla de “desviaciones”. Ello presupondría una “camino recto” (¿ortodoxo?) y eventuales “descarríos” que deberían corregirse. El examen autocrítico sería la clave, pero no debe dejarse de considerar que una dificultad agregada al conservadurismo de la derecha, de lo que se resiste a cambiar, es también esta carga “conservadora” que nos constituye a todas y todos por igual. Los discursos moralizantes -¡lo que se debe ser!- no funcionan. Eso es religión, el sermón de la iglesia.

Se dice, a veces con malicia pero sin con ello faltar a la verdad, que en el difuso y complejo campo de las izquierdas, la gente se la pasa discutiendo banalidades bizantinas, que muchas veces esas discusiones alejan la posibilidad real de un proceso revolucionario, o incluso lo traban, o lo impiden (existen numerosos ejemplos al respecto). “La izquierda vive desuniéndose y fragmentándose”, se repite. No más que la derecha (sus peleas y fragmentaciones, por ejemplo, terminaron en la Segunda Guerra Mundial, con 60 millones de muertos). Aunque para seres nacidos y criados en esta subjetividad actual, hoy día absolutamente globalizada (salvo unos pocos grupos humanos pre-agrarios que sobreviven en la profundidad de algunas selvas tropicales), la idea de propiedad privada, autoridad vertical y ejercicio del poder -más todo lo que se deriva de ello: los mal llamados “vicios”- marca a fuego las vidas de la población planetaria. Esos contenidos no son, como algunas veces se dice en el campo de las izquierdas, “formas de pensar del enemigo de clase”; son, por el contrario, las formas en que todo el mundo se ha criado. La cuestión -enorme problema sin dudas- es cómo desembarazarse de esa carga.

Las relaciones entre los seres humanos no siempre son precisamente armónicas; la concordia y la solidaridad son una posibilidad, tanto como la lucha, el conflicto, la competencia. La dieciochesca pretensión iluminista de igualdad y fraternidad no es sino eso: aspiración. La realidad humana está marcada, ante todo, por el conflicto. Nos amamos y somos solidarios… a veces; pero también nos odiamos y chocamos. ¿Por qué la guerra, si no fuera así? ¿Por qué cuando hubo excedente social, diez mil años atrás con la aparición de la agricultura, las sociedades tomaron el rumbo que tomaron? ¿Por qué cada dos minutos muere en el mundo una persona por un disparo de arma de fuego? Por supuesto hoy, con el ideario comunista, existe la esperanza de construir una nueva matriz social que dé como resultado un nuevo sujeto, quizá no tan lleno de “vicios”.

Poner el amor como insignia máxima de las relaciones humanas no deja de tener algo de quimérico (¿inocente quizá?): ¿acaso estamos obligados, o más aún, acaso es posible amarnos todos por igual, poner la otra mejilla luego de abofeteada la primera? Nadie está “obligado” a amar al prójimo; pero sí, en todo caso -eso es la obra civilizatoria- a respetarlo. Se ve entonces que la idea de “mejorar” moralmente cuesta mucho. ¡Cuesta horrores! Pero sí se puede construir una sociedad nueva. El tiempo dirá si eso nos libera de las ataduras actuales.

Con esa sustancia humana, con eso que somos en cada caso concreto (Lenin, Guevara, la persona que lee esto ahora, mi vecino, etc., todo el mundo), con ese espécimen -sin dudas también con contenidos machistas, racistas, llenos de mentiras, conservador en su fuero íntimo- fue posible llegar a cambios en la historia. ¡Fue posible!, no olvidarlo. Pese a todas esas cargas, a esos impresentables “vicios”, se pudo empezar a construir una sociedad nueva. Acaso las izquierdas, en alguno de los lugares donde condujo esas transformaciones, la gente que con ideas de izquierda pudo viabilizar esos cambios, ¿no era también machista, racista, autoritaria, vertical, homofóbica a veces, etc., etc.? La esperanza es que en esa sociedad nueva que se empieza a construir, esas “desviaciones” (¿o formas de ser, mejor llamadas?) se comenzarán a deconstruir. Ahí está el desafío: una “sociedad de productores libres asociados”, como dijera Marx, donde “De cada quien según sus capacidades, y a cada quien según sus necesidades”.

Se dice también a veces, desde el mismo campo de la izquierda, o a partir de militantes de izquierda decepcionados de los manejos políticos conducentes (¡o inconducentes!) hacia revoluciones, que “la izquierda está perdida”, “no tiene proyecto”, “no sabe qué hacer”. Anida allí, igualmente, uno de esos “vicios” que deben ser puestos en cuestión: un velado ejercicio de poder, de autoritarismo. Quien lo dice, no sin falto de una dosis e soberbia y altanería, ¿sabrá entonces cuáles son los caminos? Si los sabe, ¿por qué no los revela? Como se ve, esta matriz constitutiva, este ADN social -como se dijo más arriba- no deja de estar presente en cada militante de la izquierda. Con esa “viciosa” y “desviada” carga que nos hace ser lo que somos, es que hay que acometer esa monumental obra de hacer parir una nueva sociedad. ¡Tarea dificilísima!

Pero… ¡buena noticia!: no es imposible llegar a la revolución socialista (ya existen varios ejemplos a lo largo del planeta, con evidentes resultados positivos). Si vemos que cuesta horrores, es porque 1) básicamente la derecha no lo permite haciendo lo imposible por evitarlo, y además, porque 2) en la izquierda es más fácil terminar discutiendo “quién es más revolucionario” que dedicarse a actuar revolucionariamente. Pero la historia nos sigue enseñando que, pese a esas dificultades, el socialismo es necesario. Si no, como dijera Rosa Luxemburgo: “socialismo o barbarie”.

Origiala en: https://insurgente.org/marcelo-colussi-por-que-es-tan-dificil-hacer-la-revolucion-socialista/

Marcelo Colussi

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domingo, 5 de noviembre de 2017

“La cúpula del FA, ha aplicado una política absolutamente neoliberal en lo económico y lo financiero" – El Eco Digital

elecodigital.com.uy

 

Publicado 7 horas atrás el 02/11/2017

Nos conocimos en la década del ochenta cuando el diario La República surgía como una voz clara en la monotonía informativa de los medios tradicionales. Llegó con un proyecto de incentivar a los corresponsales del interior para que mostráramos el interior profundo del que hoy Gonzalo Abella sigue profundamente enamorado.
En casa, me enseñó como hacer para que nuestro cachorro no llorara toda la noche por la falta de su madre y junto con Isabel Izquierdo su compañera, pasamos horas de profunda y fermental charla, como toda aquella que se daba a la salida de la dictadura.
Sabia de él pero no volvimos a hablar largo y tendido desde aquellos años. Así que la charla que tuvimos la semana pasada en EL ECO fue mas larga que lo que pueda caber en este espacio, pero tan entrañable como entonces.
Gonzalo Abella es un militante social antes que un político, y por eso con una claridad meridiana sobre el camino que debe seguir la política para servir como protección de aquellos que siempre quedan olvidados “lo que tienen los asentamientos es que parecen mas chicos por fuera que lo que son por dentro” comentará a lo largo de la charla.
De esa charla, y de su visión, tratan algunas preguntas de esta nota.
¿Como funciona Unidad Popular?
Unida popular cuyo lema es asamblea popular funciona con mecanismos colectivos de dirección, el mecanismo máximo que se reúne dos veces por año es el Plenario Nacional y mientras tanto hay un coordinador Nacional que es un poco el representantes de los grupos que integran unidad popular. Como la Unidad popular tiene ahora más grupos el Coordinador se ha ampliado. En el Coordinador habemos gente que somos independientes que no integramos ningún grupo que somos un poco invitados porque hemos sido voceros, falleció Delia Villalba que también como yo eramos independientes.
El plenario tiene muy claro en su plan que va a ser reunido de abril de 2018 y ahí se va a hablar de las candidaturas. Nosotros tenemos un problema es que la mayoría de los jóvenes que ingresan no son independientes sino que se insertan en las distintas organizaciones políticas y nosotros quisiéramos mantener la resolución previa adoptada de promover gente que podemos ser voceros sin integrar ningún o de los grupos porque no queremos que sea una puja de interese de todos los grupos que integran Unidad Popular sino un concierto que de un candidato común.
Es un tema muy complejo, estamos viendo, quisiéramos que sea algo mas joven, pero si bien conmigo pasa lo mismo que lo que pasa con nuestro actual único diputado, detrás hay un gran equipo muy fuerte, solido e interdisciplinario.
¿Que significan los jóvenes en su estructura?
Para nosotros los joven tienen que ver con el relevo. Es muy importante formar el relevo, el diputado que tenemos es mas joven que yo y en torno a el hay un entorno de estudiantes de abogacía de abogados recién recibidos de asistentes sociales que tienen un promedio de edad de 25 a 30 os y son los verdaderos y feroces vigilantes de la letra chica de los proyectos de ley. Y ese relevo a mi me llena de orgullo.
Yo entro al edificio anexo al palacio legislativo y es un edificio detestable. Entras ahí y hay olor a muerte, es como entrar a una empresa de pompas fúnebres de lujo y realmente caminas por esos pasillos fríos donde los empleados del parlamento parecen los empleados de una empresa de pompas fúnebres y es buena gente, pero se contagia el ambiente de frustración que hay ahí adentro. Pero llegas la despacho de Rubio y hay como un rescoldo lindo de muchachos trabajando en las computadoras recibiendo obreros recibiendo trabajadores, gente en situación complicada y a veces yo voy a visitarlos y siento que estoy sobrando porque no pueden atenderme de tanto bullicio.
-Si, pero eso no se ve después en las listas. Ahí encabezan siempre los mas viejos.
Ahh si pero sabes cual es la diferencia de Unidad Popular. La mayoría de los partidos políticos del Uruguay son legisladores y pichones de legisladores. Entonces todos son aspirantes a cargos. En Unidad Popular no es así, nuestros jóvenes son jóvenes que estudian que trabajan que realmente meterse en Unidad Popular para ellos no es buscar un cargo sino un problema. Todos perdemos en Unidad Popular yo puedo menos porque soy abuelo y pierdo de esta con mi nieto, pero al pasar raya les voy a decir que los vi menos pero hice lo que creí que era mejor para ustedes.
¿Cual es el analisis político sobre la situación actual?
La cúpula del frente amplio, Astori, ha aplicado una política absolutamente neoliberal en lo económico y lo financiero y eso golpea las expectativas del pueblo. La cúpula del Frente Amplio ha sido un modelo neoliberal, con barniz cultural y asistencialismo y clientelismo. Yo me alegro muchísimo que la gente mas pobre de este país tenga el asistencialismo. Lo que lamento es que el Mides no genere rutas de salida.
-¿No ha generado rutas de salida?
No no las ha generado para la inmensa mayoría de la población excluida. Además lamento profundamente como se han falseado las estadísticas de pobreza y exclusión en Uruguay.
-Estas diciendo algo grave. ¿Dices que se falsean datos sobre pobreza e indigencia?
No se falsean las cifras, se falsifican los indicadores.
– Te pregunto porque desde acá hemos visto experiencias de falseo de datos como los que ocurrieron en Argentina con el Indec que han sido instituciones muy manoseadas. ¿Decías que eso pasa en el INE en Uruguay?
Vamos a comenzar por una cosa que a la gente le sorprendió mucho. Cuando se hacían los censos de población y vivienda se convocaban maestros funcionarios públicos y se hacían en 24 horas y los resultados estaban una semana después. Yo no se si recordas que el ultimo censo fue un desastre y creo que ese desastre fue intencional. Porque un país que está de rodillas ante la inversión extranjera tiene que persuadir al inversor que es un país de viejos y que no hay una potencial irrupción de una pobreza adolescente.
Entonces que pasa. El censo ultimo fue deliberadamente saboteado por el gobierno a los efectos de soslayar determinada información. A los lugares que no e entró se hizo un estimado. Ahora que pasa, todos los que hemos visitado asentamientos es que tienen una característica paradojal y es que parecen mas chicos por fuera que por dentro.
Vos entras al asentamiento y te metes en un laberinto de muy difícil orientación. Allí no se llegó y se hizo un estimado de población.
Porque lo que se trata de soslayar es que los orientalitos y las orientalitas que van creciendo hoy nacen mayoritariamente en los asentamientos. Porque las muchachas de sectores medios que tienen acceso a la educación terciaria posponen su primer embarazo hasta los treinta años, mientras que las niñas de los sectores más pobres, y no es culpa del Frente Amplio viene de treinta años atrás tienen niños desde los catorce años.
Y siguen teniendo niños porque como estrategia al asistencialismo porque es negocio tener niños para los sectores mas pobres. No están programando un viaje a Machu Pichu, están programando el nuevo celular. Entonces es negocio tener muchos niños, no es que no sepan cuidarse. Entonces en ese marco nadie puede decir que en este país han disminuido los niveles de exclusión ni de pobreza a menos que haya rutas de salida para esa gente y no solo clientelismo.
-¿Así que el 4 por ciento de pobreza y el 05 de indigencia no es real?
Si vos pones como ejemplo que el que tiene las dos orejas es rico…
– ¿crees que esos números no son reales?
Desde el punto de vista de la exclusión y la pobreza son números absolutamente falsos. Pero no por las cifras sino por los indicadores que se eligen.
-Algo así como con la situación económica. Los indicadores macro dan bien y vas por los barrios y la gente sigue comprando suelto en el almacén. ¿A eso te refieres?
Y está creciendo la economía. Astori dijo que no entiende porque crece la economía y hay cuarenta mil puestos de trabajo menos. Mírese en el espejo Astori a ver a que está apostando usted si al mercado interno a a ponerse de rodillas ante las transnacionales.
Ahora estos temas de la economía y de las finanzas han tenido un arte de hacerlos casi incomprensible. Empezas a ver un ministro de Agricultura y si no estás en el asunto haces zapping hasta que venga la hora deportiva porque usan un lenguaje muy complejo. Y son temas muy sencillos, el tema es un gobierno al servicio de quién está. Del pueblo de las transnacionales, cosas que se puede ocultar en momentos de bonanza económica donde caben juntos entrega de la patria y obra asistencial. Pero que empieza a hacer crisis y el verdadero rostro de un gobierno se ve cuando empiezan a aparecer gestos de austeridad.
¿Tu estuviste en el Frente amplio, porque cambio así?
Yo creo que el Frente Amplio desde su nacimiento tuvo algunas cosas, que ahora es fácil ver. Cuando se elige como presidente a Líber Seregni, un general muy de principios pero moderadito de mas, y muy leal al espíritu de cuerpo una de las cosas que hace Líber Seregni es prohibirle al Frente Amplio la bandea de Artigas y propone la de Otorgués. Claramente la bandera de Artigas es una bandera de los militares y se van a ofender mucho si usamos esa bandear. Para mi la bandera de Artigas es irrenunciable para una fuerza que quiere ser de izquierdas, cuando empiezan a hacerse concesiones de ese tipo y los sectores con ideas mas radicales empiezan a delegar el poder a los actores más conservadores empieza una línea de trabajo que permite cierta descomposición.
Pero además pasó otra cosa, y en esto voy a ser muy autocrítico. Cuando eramos jóvenes, veíamos en los comités barriales gente que hablaba muy bien pero que su vida privada estaba en total inarmonía con lo que decía, y sabés que hacíamos los jóvenes no le den pasto a las fieras porque esta gente es nuestra. Y permitimos una tolerancia muy grande de toda esa gente que se fue enquistando fue ganando posiciones, no fue tan perseguida por la dictadura y terminó gobernando el Frente Amplio. Gente sin principios. Entonces en Unidad popular ahora somos tan celosos de la ética de cada compañero. Para representarnos como candidato vamos a tener mucho cuidado.
¿Raúl Sendic no seria candidato en UP?.
Yo me fui del Frente del año 85 cuando el acto del Club Naval yo no quise saber nada con el Frente Amplio, pero…. En este país lleno de prejuicios si vos sabías que una ministra de Cultura era lesbiana, jamás se usaba ese argumento. Si vos sabías que un parlamentario era homosexual jamas se usaba. Pero la parte de la corrupción nunca debió ser asunto privado. Pero fue, y había una lógica que decía que si robaba y dejaba vivir, que robara. Eso generó un descreimiento de la clase política.
¿Probablemente el caso Sendic haya servido para poner este tipo de cosas en el tapete?.
Yo era profesor en Cuba cuando el tenía 15 años y llegó exiliado. Y era un muchacho bipolar. Yo estaba en Pinar del Río y el estaba en La Habana, los vi llegar en una situación muy angustiante, habían pasado momentos muy duros y tenía una vida interior muy conflictiva.
Después llego a Uruguay, veo el pacto del club naval y digo el Pacto del club Naval no es lo mio, Wilson en eso tenía para mi toda la razón. Entonces seguí militando en lo social en lo cultural hice los proyectos en los que te conocí y por fuera de lo partidista.
Y cuando veo que Raúl Sendic se vinculó a una fuerza de izquierda como el 26 de marzo yo pensé que de esa bipolaridad triunfó su mejor lado y me alegré por el. Pero era evidente, el 26 de marzo se fue del Frente Amplio en el mejor momento. El Frente Amplio o sube y comienza el reparto de cargos en los grupos, lógico en los gobiernos del Frente Amplio, en ese momento que Helios Sartou y toda esa gente dijo en esto no nos manchamos, volvemos a la intemperie, trabajamos mucho por este Frente Amplio pero no es el Frente Amplio que ganó y creo que eso rescató la dignidad de la izquierda. No toda la izquierda era comprable. Y yo puedo tener enormes discrepancias con alguna gente de Unidad Popular, pero nos une un programa y una ética que hoy hay que cuidad mas que nunca porque empezamos a crecer.
Ahora que tenemos un diputado, que se puede olfatear que estamos creciendo se puede sumar otra gente que quiera hacer carrera política con nosotros, entonces tenemos que ser muy cuidadosos no con quien entra, pero si con quien nos representa a nivel departamental y nivel nacional.
Por eso digo que en abril del año que viene vamos a tener un encuentro nacional como Unidad Popular bastante complejo porque necesitamos un perfil que no es cualquier perfil, que se trata de honestidad, de integridad y trayectoria de vida.
¿Cual es el proyecto electoral?
Pero se trata de saber responder a la prensa porque si soy vocero de Unidad Popular no puedo dar libremente mis opiniones como si fue un simple escritor o un docente.
Si me preguntan que opino de la violencia como forma de trabajo político entonces yo puedo teorizar un montón sobre eso pero como Unidad Popular debo decir una cosa muy clara “yo no soy quien para juzgar a Artigas, no soy quien para juzgar la lucha de pueblos que por su soberanía usan las armas. Tercero que quede bien clarito: la Unidad Popular está en un proyecto electoral que no incluye la lucha armada. Que quede bien clarito, si viniera una dictadura fascista cosa que por suerte está lejos, no excluyo.
Me preguntan que opina de Venezuela. Nosotros sobre lo que hace el gobierno de maduro no nos corresponde opinar, ahora distinguimos claramente entre la agresión de Trump y el país agredido y condenamos al agresor porque ser neutrales es ser cómplices de la agresión.
Ahora, yo conozco Venezuela y podría hablar mucho mas, pero como en Unidad Popular somos heterogéneos pero con un solo programa tenemos que hablar de ea manera.
-¿Dice algo UP sobre los procesos de derecha de la región?
Para nosotros Lula nunca fue izquierda desde que subió, para nosotros quien se casa con la corrupción no es de izquierda, por lo tanto condenamos el gobierno reaccionario de Brasil. No podemos permitir que la corrupción se asocie con la izquierda. Dilma su vice era Temer. En realidad los procesos que naufragaron en América como el caso de los kirchner fueron los proyectos vacilantes y los que están resistiendo en medio de una situación terrible de bloque y agresión fueron los procesos como el boliviano que fueron más coherentes.
¿Por donde tiene que ir el próximo gobierno en Uruguay?
En primer lugar a Unidad Popular es muy consciente que Uruguay necesita un programa mínimo y un programa máximo. Nosotros tenemos un programa que puede demorar en implementarse en cuanto a la tierra en cuento a la recuperación del tren para pasajeros en cuanto a una política general distinta. Pero estamos en condiciones hoy incluso con diputados de otros partidos, cosas que son de sentido común y que una vez que se plantean es muy difícil decir que no como el Proyecto del Plan Nacional de Viviendas por ejemplo, lo levanta Unidad Popular y hoy por suerte movimientos sociales lo incorporan como parte de una concepción de lucha por el derecho a la vivienda.
Aun en el eventual y hoy no previsible caso de que la Unidad Popular sea gobierno en el año 2019 tenemos muy claro que novamos a renunciar jamás a nuestra política y a nuestro programa pero que vamos a tener que hacer acuerdos.
Si nosotros ganáramos una elección es para aportar a un proyecto de Liberación Nacional.
¿Con quien se juntarían electoralmente?
Pero eso no depende de nosotros. Nosotros tenemos un programa fuertemente artiguista donde el problema no es unirme para sumar votos. Si queres trabajar conmigo y compartís este programa y si no lo compartis respecto a la solidaridad internacional , al uso de la tierra al artiguismo mañana nos podemos encontrar para un proyecto pero en las elecciones prefiero no tenerte de aliado. Porque el programa no se toca ni se transa.
Nosotros tenemos en Unidad popular un proyecto de liberación nacional y aspiramos a seguir avanzando hacia el socialismo. Ahora dentro de la UP lo que es el socialismo es muy diferente para los diferentes grupos que lo integran, peo tenemos en común el programa.
En cuanto a políticas de alianza si algún sector se desprende para proponernos unidad la UP no se desdibuja, aunque no gane las elecciones.
Nosotros proponemos disolver el senado y creo que si logramos suspender el senado la gente ni se entera, lo importante son los diputados.
No llegamos al parlamento para fruncir la nariz y decir que esta todo mal sino para aportar, vigilar los dineros del pueblo aún en proyectos en los que no estamos de acuerdo como ASSE y aportar todo lo que se pueda porque la vida de la gente es hoy.
Plata hay, el problema es quien se la lleva. Si nosotros tenemos transnacionales a las que le damos luz verde para que se lleven todo en zona franca, si nosotros permitimos que los productores extranjeros de la soja y nos ponemos a la ultraderecha de Cristina Kirchner entonces plata hay.
TE digo mas, no estamos en contra del capital extranjero, sino que no queremos recibirlo de rodillas sino negociando de igual a igual.
¿Como ves la concesión de UPM?
Es muy triste porque a mi me decía una vez un boliviano, estuve mucho en Bolivia y decía que lo importante era cambiar el tiempo de los políticos por el tiempo de los abuelos, porque el político profesional que no esta al servicio del pueblo y hace de la política su medio de vida, necesita que en año electoral la gente sienta que hay empleo, bonanza, y lo que pase dos años después no es su problema. Para los abuelos si.
2018 es año preelectoral, los números no están dando y quien te dice que con toda la plata que va entrar no puedan acercarse al 6 por ciento de la educación. Lo que pasa es que es pan para hoy y hambre para mañana.

martes, 19 de julio de 2016

Jorge Beinstein: "El capitalismo se encuentra en su hora final"



tomado de:

http://www.insurgente.org





Jorge Beinstein

Destacado economista marxista, especializado en prospectiva y economía global, Jorge Beinstein es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Franche Comté-Besançon, Francia, y actualmente profesor emérito de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, donde dirige el Centro Internacional de Información Estratégica y Prospectiva (CIIEP). Ha sido académico en importantes universidades de Europa y América Latina, donde también ha dirigido relevantes proyectos de investigación. Entre sus últimos libros destacan: Comunismo o Nada, La ilusión del metacontrol imperial del caos: La mutación del sistema militar de los Estados Unidos, Capitalismo del siglo XXI, y Crónica de la decadencia: Economía global 1999-2009. Sus trabajos se pueden leer en la web beinstein.lahaine.org.

-¿Cuál es su opinión sobre Chile? Vivimos la doctrina del shock impuesta por la dictadura, el neoliberalismo salvaje, el extractivismo y endeudamiento, la despolitización…

-Creo que Chile nunca ha podido superar la tragedia del 11 de Septiembre. La dictadura remodeló a la sociedad chilena. No es el único caso, también en Argentina la dictadura cívico-militar instaurada en 1976 produjo degradaciones culturales y estructurales que han perdurado hasta hoy. Después de Pinochet ustedes han pasado a una suerte de democracia limitada comprimida por el modelo neoliberal que pudo instalarse y reproducirse como parte de una división internacional (colonial) del trabajo, de una economía global hegemonizada por los Estados Unidos pero que actualmente se está deteriorando rápidamente. Caen los precios de las materias primas sin perspectivas de repunte significativo y durable, eso afecta de manera decisiva al modelo neoliberal chileno.

La burguesía chilena creía que la masacre pinochetista y sus prolongaciones económicas y culturales ‘democráticas’ extirparían por completo la memoria histórica popular, bloquearían para siempre el surgimiento de alternativas antisistema. Es la eterna ilusión de los contrarrevolucionarios siempre desmentida por la realidad. América Latina vive actualmente una época oscura, de arremetidas derechistas, pero también de putrefacción capitalista, entonces lo que parecía imposible, las aspiraciones revolucionarias, puede reaparecer. Las latencias, las memorias subterráneas que se reproducen de manera invisible pueden converger con nuevas formas de crítica teórica y de lucha práctica hasta conformar una avalancha social. Dicha posibilidad no debe ser descartada sino más bien alentada. La evolución de la crisis global y regional abre esa perspectiva”.

Zarpazos de la lumpenburguesía

-¿Qué ocurre en Argentina tras la llegada de Macri al gobierno y cómo caracterizaría sus decisiones?

-Ha significado un violento giro hacia la derecha más extrema del arco político argentino. A los pocos días de asumir se produjeron transferencias de ingresos hacia las elites económicas que por su magnitud y velocidad no tienen precedentes en la historia económica argentina. Esto ha causado una fuerte contracción del mercado interno y en consecuencia la llegada de la recesión. El FMI pronosticó a comienzos de año una caída real del Producto Interno Bruto para 2016 del orden del 1%, aunque viendo lo que ya ha ocurrido en el primer cuatrimestre podemos hablar de un descenso superior al 3%, más allá de lo que anuncie en el futuro el gobierno a partir de cifras manipuladas. Desde la llegada de Macri, se ha producido un apagón estadístico. No se suministran más las cifras oficiales de desocupación, inflación y otros indicadores. No descarto la posibilidad de una suerte de híper-recesión si el gobierno no llega a controlar la dinámica depresiva que ha generado.

Entre los especialistas se discutía en los primeros meses acerca de cual era realmente el modelo económico macrista. Las decisiones económicas han sido tan salvajes, las contradicciones tan evidentes, el desastre tan grande que no cabe pensar que estamos ante un plan estratégico coherente apuntando a una reconversión capitalista de largo plazo, aunque sea oligárquica, sino ante un saqueo donde cada grupo dominante saca su tajada sin importarle lo que vaya a ocurrir en el futuro. Marchamos hacia una crisis de gobernabilidad impulsada por fuerzas entrópicas que se han desatado al derrumbarse el kirchnerismo. Las clases dominantes argentinas operan como una suerte de lumpenburguesía, de burguesía depredadora altamente destructiva. El fenómeno forma parte de un proceso global del mismo signo”.

-Háblenos de la “lumpenburguesía global dominante”…

-Tendríamos que arrancar desde los 70 cuando a partir de la estanflación la recuperación posterior se produjo con tasas de crecimiento económico global declinantes. Esa tendencia de largo plazo fue acompañada por una expansión de los negocios financieros que terminaron por financierizar al sistema mundial de tal manera que hacia 2008 la masa financiera mundial representaba unas veinte veces el Producto Bruto Global (PBG), solo los productos financieros derivados equivalían a unas 11 veces el PBG. El fenómeno forma parte de un proceso más amplio de ascenso del parasitismo como componente hegemónica del sistema capitalista mundial que por supuesto incluye también a la hipertrofia militar, a la narco-economía, al consumo suntuario de las élites globales y su plataforma productivo-comunicacional, etcétera. Se trata de un fenómeno originado hace casi medio siglo pero que en el siglo XXI se manifiesta como una mutación integral del sistema, como la transformación de su núcleo central dominante en una casta parasitaria. En ese sentido es posible establecer paralelismos con otras decadencias civilizatorias como por ejemplo la del Imperio Romano, etapa superior y final de la llamada civilización greco-romana.

La lumpenburguesía -hoy dominante a escala global con centro en el Imperio estadounidense-, es decir, una burguesía degenerada, parasitaria, marca un salto cualitativo en la trayectoria universal del capitalismo, así como la aristocracia militar-consumista de la decadencia imperial fue el resultado de la mutación terminal de Roma.

-Usted señala una crisis de la financierización de la economía mundial y que el Imperialismo despliega como último recurso la “Guerra de Cuarta Generación”: destruir las sociedades periféricas para convertirlas en zonas de saqueos. ¿Podría caracterizar esto y ampliar su visión?

La crisis de 2008 marcó el fin de la expansión acelerada de la trama financiera global, la misma fue una suerte de droga que permitió endeudarse a estados, empresas y consumidores de los capitalismos centrales, pero el ciclo del endeudamiento impune llegó al límite, la explosión de la mega burbuja inmobiliaria fue el punto de inflexión del sistema. Entonces los estados imperialistas realizaron enormes transferencias de fondos hacia los grupos financieros tratando, con éxito, de evitar su derrumbe. Pero no fue más que un parche y no la superación de la crisis.

En 2001, por ejemplo, los negocios con productos financieros derivados, la columna vertebral de la red especulativa global, acumulaban unos 95 billones (millones de millones) de dólares equivalentes a unas 2,8 veces el PBG. En 2005, llegaban a unos 280 billones (unas 6 veces el PBG), y a mediados de 2008, poco antes de la crisis alcanzaban cerca de 680 billones (11 veces el PBG). Se trataba de un crecimiento exponencial, pero a partir de ese momento esa masa especulativa dejo de expandirse, se volvió inestable y desde 2014 se fue desinflando velozmente. Entre fines de diciembre de 2013 y fines de diciembre de 2015 la contracción fue del orden del 30%. En 24 meses se esfumaron unos 220 billones de dólares... ¡Equivalentes a casi tres veces el PBG!

Hasta la crisis de 2008 la expansión financiera operó como una suerte de impulsor inflacionario de la economía mundial. Desde 2014 la contracción financiera opera como un motor deflacionario que empuja hacia abajo a la economía. Dicho de otra manera, en una primera etapa se desarrolló un círculo aparentemente virtuoso (en realidad perverso) donde las deudas crecientes y las ganancias especulativas inflaban el consumo de los países ricos, sus gastos estatales (especialmente los gastos militares), sus innovaciones tecnológicas, sus actividades productivas, lo que a su vez engordaba a la especulación financiera. Pero el funcionamiento de dicho mecanismo produjo finalmente un círculo vicioso depresivo donde la sobrecarga financiera comprime a la economía lo que a su vez deteriora y desinfla a la especulación. Nos encontramos ante la declinación turbulenta de un ciclo parasitario, la más grave crisis de toda la historia del capitalismo.

Si observamos lo sucedido con otras civilizaciones, vuelvo al caso romano, comprobaremos que cuando la pérdida de dinámica llega a un cierto punto la elite dominante trata de utilizar al máximo su último recurso: la fuerza militar. En nuestra civilización burguesa el Imperio -Estados Unidos y sus aliados vasallos occidentales-, intenta saquear al resto del planeta para así postergar su caída. El objetivo es apoderarse y agotar los recursos naturales de la periferia, marginar completamente a sus habitantes o súper explotarlos según los casos. Se trata de un megaproyecto estratégico tendiente a reducir drásticamente sus costos periféricos (mano de obra, insumos mineros y agrícolas, etcétera). Libia, Irak, Ucrania, Afganistán, Siria… nos muestran al Imperio destruyendo sociedades pero sin poder remplazar lo destruido por un nuevo orden colonial, lo que se instala es el caos porque lo que emerge no es una nueva división internacional del trabajo sino la decadencia global. La crisis del Imperio acentúa su locura belicista la que a su vez agrava la crisis”.

Progresismos y capas medias

-Los “progresismos” latinoamericanos parecen desgastados. ¿Cuál es su opinión sobre lo que ocurre en Honduras, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, la caída del kirchnerismo, las negociaciones de paz en Colombia y la “normalización” de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos?

-Los progresismos latinoamericanos, desde sus versiones más conservadoras como la del Frente Amplio de Uruguay hasta las más radicalizadas como la de Venezuela intentaron reformar los sistemas capitalistas existentes, en algunos casos para humanizarlos, mejorarlos socialmente y en otros para superarlos gradualmente, no se produjeron revoluciones sino reformas más o menos audaces. Esas experiencias pudieron aprovechar la efímera mejora del comercio internacional de materias primas para combinarla casi siempre con ampliaciones de los mercados internos, sobre todo expandiendo el consumo popular. También aprovecharon el retroceso geopolítico del Imperio para construir políticas relativamente autónomas. Pero eso se fue agotando al profundizarse la crisis global a partir de 2008 y sobre todo desde 2014 cuando cayeron los precios de las materias primas a lo que se agregó una ofensiva muy fuerte de los Estados Unidos reconquistando su patio trasero latinoamericano. La misma comenzó desde la llegada de Obama a la Casa Blanca desplegando un complejo y flexible abanico de intervenciones, desde los ‘golpes blandos’ como en Brasil, Honduras, Paraguay y Argentina hasta acciones desestabilizadoras como en Venezuela pasando por el intento de abrazo-de-oso a Cuba y siguiendo por el plan de desarme de la guerrilla colombiana. En este último caso los Estados Unidos intentan lograr la rendición negociada de la insurgencia a través de una sofisticada trama envolvente de presiones directas e indirectas, anzuelos seductores y golpes bajos. Se trata de un juego típico de la llamada Guerra de Cuarta Generación destinada a someter a la insurgencia a una dinámica aparentemente de asimilación al sistema, realmente de destrucción, empezando por sus fundamentos ideológicos revolucionarios hasta llegar a su extinción estructural.

En su ofensiva contra el progresismo los Estados Unidos cuentan con la colaboración de las burguesías latinoamericanas completamente transnacionalizadas. Lumpenburguesías periféricas arrastrando a importantes segmentos de las capas medias.

-¿Se derechizan las capas medias latinoamericanas? ¿Neofascismo? ¿Contrarrevolución? ¿Qué ha contribuido a que el fenómeno ocurra?

-Lo que muestran países como Brasil, Argentina, Bolivia o Venezuela en su primera etapa próspera es que la prosperidad y la gobernabilidad del sistema no solo reanimaron la voracidad de las elites locales sino que además ‘aburguesó’ a las capas medias ascendentes, ayudó a su integración ideológica con la cima, depredadora, lumpenburguesa, del capitalismo local buscando al mismo tiempo diferenciarse de la clases bajas también ascendentes. Los medios de comunicación concentrados cumplieron un rol decisivo en ese proceso inyectando odio social en un espacio fértil para eso, asociando justicia social con despilfarro, democratización del poder político con corrupción, etcétera. Este brote de irracionalidad pequeñoburguesa forma parte de un fenómeno más amplio, global, de fascistización, que se extiende por Europa e incluye fenómenos como el del llamado ‘Estado Islámico’ en Oriente Medio. Los neofascismos centrales y periféricos aparecen como respuestas reaccionarias a la crisis produciendo a veces contrarrevoluciones no porque hayan existido tentativas revolucionarias reales sino precisamente por la ausencia de revoluciones antisistema capaces de superar la degradación capitalista.

De todos modos la instalación de regímenes reaccionarios no significa el comienzo de una nueva gobernabilidad de tipo elitista y colonial sino la instalación de mecanismos de saqueo que profundizan las crisis. Es lo que se constata en casos como los de Argentina, Brasil o Paraguay y en lo que podría llegar a ser una victoria neofascista en Venezuela.

BRICS y petróleo

-¿Estados Unidos va por el BRICS?

-Evidentemente sí, y acaba de obtener su primer éxito en Brasil. Pero su mega-estrategia global apunta contra China y Rusia. Ambas potencias han constituido una alianza estratégica de largo alcance que va desplazando a los Estados Unidos de Asia, estableciendo puentes importantes con Africa y América Latina. La intervención de la OTAN en Libia y otras en el resto de Africa así como la ofensiva imperialista en Latinoamérica pretenden entre otras cosas frenar la creciente influencia de China y Rusia. El problema del Imperio es que no tiene qué ofrecer a cambio del mercado chino a países como Brasil o Argentina, solo ofrece promesas de ‘inversiones’ mientras realiza o trata de realizar saqueos.

-Estados Unidos intenta apoderarse de las reservas de petróleo y gas mundiales: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Ucrania, Yemen... ¿Venezuela?

-Uno de los temas decisivos de la disputa geopolítica euroasiática es el de la guerra energética donde las reservas de gas y petróleo ocupan un lugar central, el control de esas reservas pero también el del transporte: gasoductos y oleoductos, canales, estrechos y otras posiciones estratégicas. Por ejemplo en Asia, y sobre todo en la zona del Golfo Pérsico y de la Cuenca del Mar Caspio, está algo más del 65% de las reservas petroleras globales. Esa pelea se extiende hacia Africa en Nigeria y Angola y hacia América Latina, donde Venezuela ocupa un lugar decisivo con el 20% de las reservas mundiales de petróleo.

Aunque el precio del petróleo está bajo también es verdad que la producción global de petróleo convencional está planchada desde hace casi una década. La irrupción del petróleo de esquisto de Estados Unidos amplió el volumen extraído pero se trata de recursos limitados que en pocos años más -a comienzos de la próxima década- llegará a su máximo nivel y empezará a declinar. Obviamente el dominio de las principales fuentes energéticas permitiría a los Estados Unidos ponerle un pie en el pescuezo de China y otro en el de Europa y jugar al gato y el ratón con el competidor ruso haciendo subir y bajar los precios según su voluntad. Pero Estados Unidos no está ganando esa guerra: no pudo doblegar a Irán, gran exportador energético, no pudo desestabilizar a Rusia, otro gran productor, haciendo saltar por el aire la convergencia ruso-china, y hasta ahora no ha sometido a Venezuela.

-¿Qué piensa que ocurrirá con China y Rusia en las próximas décadas?

-Tanto China como Rusia pudieron emerger como grandes potencias aprovechando el último gran auge de la economía capitalista global. Rusia como potencia energética-militar y China como potencia industrial. En ambos casos las exportaciones hacia los países ricos fueron los motores de la prosperidad. Pero esa etapa global ha concluido. Los mercados desarrollados se comprimen y los Estados Unidos -liderando a la OTAN- acosa a esas naciones emergentes tratando de capturar grandes reservas de materias primas y quebrar el poderío militar en el caso ruso, y en el caso chino intentando esclavizar a la más grande clase obrera industrial del planeta: 250 millones de trabajadores, y subordinar a ese temible competidor financiero e industrial pero también tecnológico y con cada vez mayor capacidad militar. Liquidar la alianza estratégica ruso-china es el objetivo mayor de Occidente.


Pero por otra parte los capitalismos ruso y chino no están fuera de la crisis global, forman parte de ella, son afectados por sus turbulencias, sus contracciones comerciales. Tratan de desacoplarse parcialmente de la decadencia mundial atrincherándose en el espacio euroasiático. El proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, una gigantesca red de transporte marítimo y terrestre uniendo a los países de la región, constituye una de sus más grandes esperanzas. Lo que muestra la realidad es que no pueden escapar del desorden global, después de todo esas dos naciones protagonizaron en el siglo XX las dos más grandes tentativas de superación del capitalismo. La inviabilidad histórica del nacionalismo burgués en la era del capitalismo globalizado, aunque se trate de grandes países, abre allí la posibilidad de reintentar nuevamente tomar el cielo por asalto”.

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214274

domingo, 9 de noviembre de 2014

La nueva composición de la bancada frenteamplista y sus contradicciones.

 

domingo, 9 de noviembre de 2014




Inmediatamente después de conocidos los datos de proyección de la Corte Electoral, también se comenzaron a delinear las bancadas parlamentarias de cada partido.

Los datos más interesantes aparecen en el Frente Amplio, donde se dan importantes corrimientos en el electorado. El gran triunfador es el Espacio 609 de Mujica y Topolansky con el 34% a la interna de la coalición de gobierno, seguidos muy de lejos por el Frente Líber Seregni con 18%, tercero la 711 de Sendic con el 14%, y el Partido Socialista con 12% son los datos más importante. La 1001 del Partido Comunista (PCU) se mantiene en un 6,3%, y Constanza Moreira ingresa al senado con su propio lema y prescindiendo del MPP (principal corriente de Espacio 609) con casi 8% de los votos a la interna del FA. Estos números se traducen en 6 senadores para el MPP, 3 para el Frente Líber Seregni (FLS, grupo del actual vicepresidente Danilo Astori), 2 para Sendic y el PS, y uno para la 1001 (Partido Comunista y aliados) y Constanza Moreira. De conjunto el “Grupo de los 8” (un bloque electoral dentro del FA compuesto por MPP, PCU, Sendic, CAP-L, y otros) se queda con 9 de 15 senadores de la bancada de gobierno, y el astorismo FLS pierde dos bancas.

Analizando los números, queda claro que el principal beneficiario del crecimiento del FA en el interior y de la captación de voto blanco y colorado ha sido el MPP. El FLS reafirmó sus dificultades para sostener la pelea por el voto de “centro” que ya manifestaba después de escándalos como el de PLUNA. De conjunto el ala de Danilo Astori sale golpeada de esta elección perdiendo peso en la bancada frenteamplista. Frente a esto, los distintos analistas de la burguesía y los propios partidos derechistas agitan el fantasma de la “bancada con mayoría radical”, donde en el próximo período de gobierno de Vázquez si bien tendrá mayorías parlamentarias, puede darse una dinámica de mayores tensiones a la interna del Frente Amplio. Este presagio tiene una cuota de verdad, ya que Mujica como líder de bancada buscará imponerle condiciones al Ministerio de Economía de Astori en importantes votaciones como la del presupuesto. Pero en lo estratégico tienen acuerdo.

Y de hecho la transición encarada desde hace más de un año por Mujica en vistas de un nuevo gobierno es una demostración de que las diferencias son en la superficie. El puerto de aguas profundas de Rocha, la planta regasificadora, la de ciclo combinado de UTE, o los proyectos extractivistas son compartidos por todas las alas del FA.

Otro de los mitos dice que una bancada liderada por el MPP sería más de "izquierda". Sin embargo el voto masivo por el MPP también es un voto a la línea de seguridad de Bonomi, y va de la mano con el 46% que votó el SI a la baja y que el Partido Colorado no capitalizó.

El eventual vicepresidente Raúl Sendic consolida su votación de las elecciones internas, ocupando un espacio electoral que combina la simpatía de sectores que estuvieron en el astorismo, con una porción de voto del "espacio MPP" (al cual también pertenece la CAP-L).

El Partido Comunista a pesar de mantener la banca de la 1001 en senadores, lo hace a costa de acuerdos políticos con un viejo conocido de la casa como Marcos Carámbula, quien después de la ruptura del PCU de 1991-1992 se dedicó a integrar todo tipo de acuerdos "progresistas" que expresaban alas derechas en el Frente Amplio. Frente al hundimiento de sectores como el FLS y otros, Carámbula opta por volver a una alianza con su viejo partido.

El acuerdo con el ex Intendente de Canelones surgió de la necesidad del PCU de rearmarse electoralmente, después de la decadente votación en las elecciones internas donde su propia base de votantes le termina cobrando el costo político de apoyar a Tabaré Vázquez, cuando la candidatura de Constanza Moreira aparecía como "más de izquierda". En este sentido, el acuerdo con Carámbula de cara a Octubre expresa un nuevo giro a la derecha del PCU que aún así no pudo avanzar electoralmente.

Constanza Moreira con su sublema "Casa Grande" acumula más de 75 mil votos resultando una de las granes ganadoras de la primera vuelta electoral, ya que ingresa al senado y consolida un bloque prescindiendo del aparato electoral del MPP. Sin embargo, se da a costa de la subordinación total al programa y la candidatura de Vázquez. Como ella mismo dijo a conocido semanario Brecha: "Fuimos una malla de contención por izquierda". Esa fue la función de la candidatura de Constanza Moreira: poder contener el flujo de descontento que iba hacia izquierda para mantenerlo en los marcos del Frente Amplio.

La Izquierda Diario

tomado de Refundacion comunista: http://refucomunistauruguay.blogspot.com/2014/11/la-nueva-composicion-de-la-bancada.html

jueves, 12 de diciembre de 2013

LAS RAÍCES DEL “PROGRESISMO” (Apuntes) Un articulo que ayuda a reflexionar en épocas electorales.


por Asdrúbal Pereira Cabrera... 
Rosa Luxemburgo en un mitín en Berlín



LAS RAÍCES DEL “PROGRESISMO” (Apuntes)

... "Los peores enemigos de nuestra América no son los que defienden, con sus intereses, el inmovilismo. Los peores son aquellos que se disfrazan de progresistas, ponen el acento en el desarrollo, hablan de reformas, ignoran a los pueblos y a pretexto de perseguir la común felicidad en la paz, están al servicio del imperio. Los que se llenan la boca con los males y ocultan las causas. Los que se quejan y a veces asumen actitudes de censores; pero se abrazan al victimario frente al cual, transidos de fino amor y respeto, ponen los ojos en blanco y extienden la mano..." Editorial de Carlos Quijano, semanario Marcha, 14 de abril de 1967.
Últimamente abundan los artículos que critican al gobierno progresista y/o analizan las consecuencias de su accionar.

Escasean en cambios los artículos que sondean en la raíz de sus orígenes.

Recordé la carta que el Che enviara a José Medero Mestre y cito “…Desgraciadamente, a los ojos de la mayoría de nuestro pueblo, y a los míos propios, llega más la apologética de un sistema que el análisis científico de él. Esto no nos ayuda en el trabajo de esclarecimiento y todo nuestro esfuerzo está destinado a invitar a pensar…

... Por ello, porque piensa le agradezco su carta; lo de menos es que no estemos de acuerdo.”

Caminando por la feria sabatina de La Teja encontré el pequeño opúsculo de Rosa Luxemburgo “Reforma o revolución”. Lo compré.

La tarde calurosa contribuyó a que comenzara a leerlo y no pude dejarlo. Su vigencia me atrapó.

Tenía frescas sus discusiones con Lenin sobre varios aspectos, en especial los organizativos, pero estaba lejos de su enfrentamiento a  Bernstein si bien hace años lo había leído.

Rosa Luxemburgo tenía razón. Sus análisis tienen 115 años de plena vigencia. Ponen al orden del día las preguntas que es imprescindible hacerse en la actual coyuntura. La discusión con Bernstein no era táctica como muchos socialdemócratas alemanes pretendieron. No hacerse las preguntas que plantea han regado las semillas de la confusión de la cual la derecha se benefició y sigue beneficiándose.

Rosa era una estratega, un águila - diría Lenin - porque "miraba desde lo alto y muy lejos" aunque discrepara con ella. Anticipó el camino que recorrería el sistema capitalista hacia “el caos y la barbarie” que como dice Fidel “ha llegado a poner en riesgo la sobrevivencia de la humanidad y del planeta” y argumentó la necesidad histórica del socialismo para impedirlo.

Bernstein dio al capitalismo una versión de "izquierda" con su "revisión del marxismo" argumentos para negar sus crisis. Lo hizo de modo oportunista luego de la muerte de Engels del cual era amigo. Aún después de la primera guerra mundial argumentó que de las cenizas y el dolor ya purificados por el fuego se pondría en práctica un avanzado programa social.

No fue el único ni el primero que buscó la cooptación política de la fraseología revolucionaria, fue sí el que más desarrollo dio a su teoría en su época y cuando murió, en 1932,  consecuente hasta el final, no reconoció las crisis capitalistas. Un año después, en su patria, triunfaría el nazismo.

Tuvo sí razón en que el capitalismo podía reformarse.

Los teóricos que lo continuaron no han podido, entre otras cosas, explicar para Europa por qué bajo el programa de reformas la propiedad del capital no se democratizó sino que se concentró, por qué regresó el desempleo y el deterioro de la clase media o por qué los socialistas a los que ellos contribuyeron ideológicamente han perdido más elecciones de las que lograron después de ser gobernantes.

Rosa tuvo razón en su debate con Bernstein. Sorprendentemente las argumentaciones de este último gozan de muy buena salud en nuestro país.

Ella inicia su obra diciendo que no contrapone la revolución social a las reformas, a la lucha diaria por las mejoras en la vida de los trabajadores y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Dice: "Entre las reformas sociales y la revolución social existe para la socialdemocracia un lazo indisoluble: la lucha por reformas es el medio; la revolución social, su fin". Bernstein renuncia a la transformación social, y hace de las reformas sociales su fin. No era una discusión sobre medios sino sobre fines.

Decía Brenstein: "Reconozco abiertamente que para mí tiene muy poco sentido e interés lo que comunmente se entiende como "meta del socialismo". Sea lo que fuere, esta meta no significa nada para mi y en cambio el movimiento lo  es todo. Y por tal entiendo tanto el movimiento general de la sociedad, es decir, el progreso social, como la agitación política y económica y la organización que conduce a este progreso".

Gramsci se preguntaba (cito de memoria): si no hay un fin ¿hacia dónde se camina?

Se estaba preguntando si cualquier reforma conduce a transformar la realidad en beneficio de los trabajadores. Si el reformismo establece como único método de acción política aquel en el que el progreso resulta de la dialéctica de conservación-innovación, ¿qué se conserva y que se cambia si no hay un fin hacia donde se busca llegar?

Dónde se ubica quien gobierna: ¿en un cambio de forma que no altera los elementos constitutivos del sistema y sus relaciones, que fortalecen esa estructura o sistema o en la destrucción de esos elementos constitutivos y sus relaciones para dar paso a una nueva estructura o sistema?


Dice Rosa: ... "en cada período histórico la lucha por las reformas se lleva a cabo dentro del marco de la forma social existente. He aquí el meollo del problema".

Por ello las reformas llevadas a cabo por el progresismo operan para perpetuar el sistema, para sostenerlo, para darle aire. No intentan cambiarlo sino fortalecerlo.

Pero hay reformas que pueden causar inestabilidad y debilitamiento del sistema. Son aquellas que sin cambiar la estructura o sistema pueden tener una potencialidad revolucionaria. Me refiero a todas aquellas que acrecientan el poder social, económico, político y cultural de los dominados en tanto ese poder acrecentado se oriente a cambiar el orden dominante existente.

Sólo el análisis de la "situación histórica concreta" puede dar respuestas.

El fin de Bernstein no era el socialismo que para él "no significaba nada". El "movimiento lo es todo" implica un fin: conservar el capitalismo que admiraba como fuerza de "desarrollo".

Es decir el "desarrollo" del capitalismo con sus eventuales reformas. Cuando los capitalistas condicionan la redistribución de los excedentes a mantener inalteradas sus ganancias Bernstein planteaba que el eje del programa de la socialdemocracia debía ser el de actuar a favor del "crecimiento económico", del "crecimiento de la producción y la productividad". En ese objetivo los "progresistas" fundamentan la conciliación de clases.

El sindicato, dice, "es un necesario órgano intermedio de la democracia" y es "socialista" porque promueve el bienestar general y no solo el interés de sus miembros. Tiene que ser "responsable" por eso el progresismo (la socialdemocracia) no promueve una política que ahogue el sentimiento de responsabilidad para no convertir a toda la población en pordioseros.

El sindicato es útil porque disciplina las demandas obreras en beneficio del crecimiento económico: "los trabajadores saben muy bien hasta dónde pueden llevar sus reivindicaciones". Saben -continúa- que "Un aumento de los salarios que lleve a un aumento de los precios no significa una ventaja para la comunidad, sino que acarrea elementos más dañinos que beneficiosos. Les exige también renunciar al democratismo doctrinario para ganar eficacia".

La tarea del progresismo es mantener el orden y la estructura capitalista "mejorándola".

Bernstein formula una revisión de las teorías de Marx y Engels. Decía que había que hacer correcciones a la teoría para hacerla avanzar "desde el punto donde ellos la dejaron". Se presentaba como un renovador de las ideas de Marx. Jugando con su vieja amistad con Engels, comenzó a publicar sus críticas revisionistas en 1896 cuando ya Engels no podía responderle.

Rosa Luxemburgo asumió la tarea.

Desde su postulado de equilibrio de mercado, Bernstein negó la teoría del valor de Marx, y desde allí negó la explotación, negó la tendencia a la concentración del capital, negó la contradicción entre producción y realización del plusvalor y por tanto la tendencia a la crisis; los monopolios y los cárteles eran para él una superior organización "socializada" de la producción que garantizaría el desarrollo capitalista constante, y que junto a la expansión del sistema bancario darían al capitalismo una capacidad ilimitada de adaptación y corrección de desequilibrios; la ampliación de la propiedad capitalista mostraba la vocación distributiva del capitalismo, debido a que el progresismo (socialdemocracia) debía favorecer ese crecimiento y acelerar esas tendencias virtuosas presionando desde los sindicatos y el parlamento por reformas para impedir excesos de "industriales individualistas miopes". Asimismo, la socialdemocracia (progresismo) debía acompañar las acciones para expandir internacionalmente ese crecimiento (guerras e imperialismo). Eso era para él "socialismo".

Otros "teóricos" plantearon dar un paso adelante de Bernstein quien tanto había trabajado para "reformar" al marxismo en beneficio de la burguesía. Consideraron necesario, entre otros objetivos, liberar al "socialismo" de las "escorias del materialismo histórico".

Poder "aterrizar" esta temática, es mi objetivo.

Asdrúbal Pereira Cabrera

C.I. 3.513.909.-0 Uruguay


Tomado de: http://noticiasuruguayas.blogspot.com/ 

Nota: 
"Otros "teóricos" plantearon dar un paso adelante de Bernstein quien tanto había trabajado para "reformar" al marxismo en beneficio de la burguesía. Consideraron necesario, entre otros objetivos, liberar al "socialismo" de las "escorias del materialismo histórico" o sea liberarlo de su carácter dialectico= revolucionario.
Nelson.